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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Enfermería]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Toma de decisiones éticas aplicada a la especialidad de Enfermería]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Ethical decision making applied to the nursing specialty]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Ciencias Médicas General Calixto García Centro de Estudios Humanísticos ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The existance of problems related to the nurse's professional performance shows that is not enough to take into consideration the technical dimension to evaluate the quality of nursing care and that it is indispensable to accompany this analysis with an assessment of the moral conduct of these health professionals. Until very recently, most of the theoretical conceptualizations and even the proposals of models of procedures for the ethical decision making were not drectly connected with nurses, since they were not only seen as a subaltern and dependent staff, but they really were due to the fact that their professional performance was only linked with the fulfillment of medical indications. But, from the second half of the last century on, with the recognition of nursing as a constituted science, with its own theoretical-conceptual body and its acting method, it increased its academic rank and, on attaining the university level, it was made equal to other professions in the attention to persons, families and communities in the health-disease process. This new activity has generated new needs in the cognoscitive field and that's why the general objective of this paper is to put at the disposal of the Cuban nursing personnel some theoretical elements on the ethical principles characterizing health professions from different critically analyzed phylosophical positions, and to approach very specially the own principles of nursing profession so that this knowledge allow them to take part in the development of the abilities necessary to make the correct decision to face the moral conflicts appearing in professional practice.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Enfermería]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Bio&eacute;tica    <br> </h3>    <p>Centro de Estudios Human&iacute;sticos para las  Ciencias M&eacute;dicas. Facultad de Ciencias M&eacute;dicas &quot;General Calixto  Garc&iacute;a&quot;</p><h2>Toma de decisiones &eacute;ticas aplicada a la especialidad  de Enfermer&iacute;a    <br> </h2>    <p><a href="#cargo">Mar&iacute;a del Carmen Amaro  Cano<span class="superscript">1</span></a><a name="autor"></a>    <br> </p><h4>Resumen    <br>  </h4>    <p>La existencia de problemas relacionados con el actuar profesional de la  enfermera demuestra que no basta tomar en cuenta la dimensi&oacute;n t&eacute;cnica  para evaluar la calidad de la atenci&oacute;n de enfermer&iacute;a, sino que es  imprescindible acompa&ntilde;ar este an&aacute;lisis de una valoraci&oacute;n  de la conducta moral de estos profesionales de salud. Hasta muy recientemente,  la mayor&iacute;a de las conceptualizaciones te&oacute;ricas, e incluso propuestas  de modelos de procedimientos para la toma de decisiones &eacute;ticas, no ata&ntilde;&iacute;an  directamente a las enfermeras, pues estas no s&oacute;lo eran vistas como un personal  subalterno y dependiente, sino que en realidad lo eran, dado que todo su actuar  profesional estaba vinculado s&oacute;lo con el cumplimiento de las indicaciones  m&eacute;dicas. Pero, a partir de la segunda mitad de este siglo, con el reconocimiento  de la enfermer&iacute;a como ciencia constituida, con su propio cuerpo te&oacute;rico-conceptual  y su m&eacute;todo de actuaci&oacute;n, esta profesi&oacute;n elev&oacute; su  rango acad&eacute;mico y, al alcanzar el nivel universitario, se vincul&oacute;,  en un plano de igualdad, con otras profesiones en la atenci&oacute;n de las personas,  familias y comunidades en el proceso de salud-enfermedad. Esta nueva actividad  ha generado nuevas necesidades en el plano cognoscitivo, de ah&iacute; que el  objetivo general de este trabajo sea el poner a disposici&oacute;n de las enfermeras  y enfermeros cubanos algunos elementos te&oacute;ricos acerca de los principios  &eacute;ticos que caracterizan a las profesiones sanitarias, desde diferentes  posiciones filos&oacute;ficas analizadas cr&iacute;ticamente, y tratar muy especialmente  los propios de la profesi&oacute;n de enfermer&iacute;a, con el prop&oacute;sito  de que este conocimiento les permita incursionar en el desarrollo de las habilidades  necesarias para enfrentar la toma de decisiones correctas ante los conflictos  morales surgidos en la pr&aacute;ctica profesional.    <br> </p>    <p><i>Palabras clave</i>:  Enfermer&iacute;a, toma de decisiones.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>    <p>La existencia de problemas  relacionados con el actuar profesional de la enfermera demuestra que no basta  tomar en cuenta los aspectos t&eacute;cnicos para evaluar la calidad de la atenci&oacute;n  de enfermer&iacute;a, sino que es imprescindible acompa&ntilde;ar este an&aacute;lisis  de una valoraci&oacute;n de la conducta moral de este profesional de salud.    <br>  </p>    <p>Muchos de los problemas confrontados en la pr&aacute;ctica cotidiana de  enfermer&iacute;a est&aacute;n relacionados con una deficiente formaci&oacute;n  de los estudiantes de la especialidad: bien ha sido una insuficiente orientaci&oacute;n  en la construcci&oacute;n de nuevos conocimientos, por parte del docente, o poco  desarrollo de habilidades intelectuales y pr&aacute;cticas por parte de los estudiantes,  en el transcurso de sus rotaciones cl&iacute;nicas; pero, sobre todo, una insuficiente  construcci&oacute;n y aprehensi&oacute;n de valores, acordes al desarrollo hist&oacute;rico  de la sociedad en que viven, docentes y educandos, y de la propia especialidad  que han seleccionado ejercer estos &uacute;ltimos.    <br> </p>    <p>No cabe la menor  duda de que si se quiere formar enfermeras de verdadera calidad hay que tomar  en cuenta, en la categor&iacute;a &quot;calidad&quot;, toda la carga moral que  llevan impl&iacute;citas las actitudes, las cualidades del car&aacute;cter y el  sistema de valores al que responden.    <br> </p>    <p>Pero las cualidades del car&aacute;cter  no son innatas, sino que se forman en el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje,  desde el hogar hasta el centro laboral o de actividades sociales, pasando por  la escuela en todos sus niveles, incluyendo la universidad. Las cualidades del  car&aacute;cter, en fin, se forman en las relaciones sociales que establecen los  hombres en el propio proceso de producci&oacute;n, reproducci&oacute;n y distribuci&oacute;n  de los bienes materiales y espirituales.    <br> </p>    <p>Por tal motivo, resulta imprescindible  dialogar acerca de qu&eacute; son las actitudes, las cualidades del car&aacute;cter;  pero muy especialmente todo lo relacionado con el sistema de valores establecidos  por la sociedad a la que se pertenece, a los efectos de que cada cual pueda construir  su propio sistema de valores personales y, en el caso de las profesiones m&aacute;s  connotadas en la sociedad, sus propios valores profesionales.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>En este  sentido, el objetivo general de este trabajo es poner a disposici&oacute;n de  las enfermeras y enfermeros cubanos algunos elementos te&oacute;ricos acerca de  los principios y virtudes &eacute;ticas que caracterizan a las profesiones sanitarias  y tratar muy especialmente las propias de la profesi&oacute;n de enfermer&iacute;a,  con el prop&oacute;sito de que este conocimiento les permita incursionar en el  desarrollo de las habilidades necesarias para enfrentar la toma de decisiones  correctas ante los conflictos morales surgidos en la pr&aacute;ctica profesional.    <br>  </p><h4>Desarrollo    <br> </h4><h6>Antecedentes    <br> </h6>    <p>Muchos bioeticistas en  el mundo entero; pero muy especialmente en Norteam&eacute;rica, Francia, Italia  y Espa&ntilde;a, han abordado los problemas relacionados con la toma de decisiones  en los conflictos &eacute;ticos.    <br> </p>    <p>Unos enfatizan en la importancia de  tomar en cuenta los principios &eacute;ticos, otros se detienen m&aacute;s en  las consecuencias de los actos de los profesionales de la salud, algunos combinan  principios y consecuencias, destacando en estas &uacute;ltimas la utilidad esperada  del acto en cuesti&oacute;n.    <br> </p>    <p>Otros bioeticistas prefieren descansar  su an&aacute;lisis en la evaluaci&oacute;n de las virtudes que acompa&ntilde;an  la dimensi&oacute;n t&eacute;cnica de los profesionales de la salud. Hay quienes,  incluso, han propuesto algunos m&eacute;todos ecl&eacute;cticos, con diferentes  modelos, que podr&iacute;an satisfacer a personas con diferentes posturas filos&oacute;ficas  o credos religiosos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>En realidad, desde la &eacute;tica m&eacute;dica  de car&aacute;cter puramente deontol&oacute;gico de tiempos de <i>Hip&oacute;crates</i>  hasta los diversos m&eacute;todos de an&aacute;lisis aplicados a los conflictos  &eacute;ticos actuales se ha visto reflejado el determinismo hist&oacute;rico  de la moral, como forma de la conciencia social. <i>Hip&oacute;crates</i> hizo  descansar su juramento en los principios de &quot;No da&ntilde;ar&quot; y de &quot;Hacer  el bien&quot;, aunque tambi&eacute;n dej&oacute; constancia, en sus aforismos,  de su apreciaci&oacute;n sobre las necesarias virtudes morales del &quot;buen  m&eacute;dico&quot;.<span class="superscript">1</span>    <br> </p>    <p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No  da&ntilde;ar    <br> <i>Hip&oacute;crates &nbsp;</i>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hacer  el bien </p>    <p>En el caso de la enfermer&iacute;a profesional, surgida a partir  de la obra de <i>Florence Nightingale</i>, &eacute;sta retom&oacute; los principios  hipocr&aacute;ticos y le a&ntilde;adi&oacute; 2 principios: &quot;Fidelidad al  paciente&quot; y &quot;Veracidad.&quot;</p>    <p> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Fidelidad  al paciente    <br> <i>Florence Nightingale</i> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Veracidad</p>    <p>Tambi&eacute;n  <i>Florence Nightingale</i> dej&oacute; testimonio, en su m&aacute;s divulgada  obra escrita, sobre su apreciaci&oacute;n acerca de las virtudes morales que deb&iacute;an  adornar a toda &quot;buena enfermera&quot;.<span class="superscript">2</span>    <br>  </p><h4>Nuevo enfoque &eacute;tico    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </h4>    <p>La Bio&eacute;tica, disciplina  surgida, a principios de los a&ntilde;os 70, en los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica,  muestra las caracter&iacute;sticas de la sociedad en la que se acababa de instalar  un nuevo modelo econ&oacute;mico, el neoliberal, con su impresionante crecimiento  econ&oacute;mico, una libertad desmedida y malentendida que no respeta la propia  libertad de terceros, y la falta de equidad social que la acompa&ntilde;an.    <br>  </p>    <p>Pero, indudablemente tambi&eacute;n, la Bio&eacute;tica norteamericana  contiene las caracter&iacute;sticas de la cultura anglosajona, con una fuerte  presencia de la iglesia reformada y sus variados credos protestantes, todos basados  en el libre examen y el reconocimiento al derecho a la libertad religiosa y el  consiguiente respeto de esas propias creencias.    <br> </p>    <p>Todo lo anterior explica,  si no justifica, el hecho de las teor&iacute;as principalistas con un marcado  acento en la autonom&iacute;a. Pero <i>Potter</i>, su creador, hab&iacute;a enfatizado  en la justicia, reclamando la distribuci&oacute;n equitativa de los recursos de  salud, la selecci&oacute;n equitativa de los sujetos propuestos para experimentaci&oacute;n  y la selecci&oacute;n equitativa de los pacientes a atender con prioridad. Sin  embargo, <i>Beauchamp</i> y <i>Childress</i>, los te&oacute;ricos del principalismo,  han enfatizado en el reclamo al respeto, al derecho de elecci&oacute;n y determinaci&oacute;n  de cada persona sobre una cuesti&oacute;n que le concierne directamente: la protecci&oacute;n  de su salud y su vida.    <br> </p>    <p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  No maleficencia    <br> Principios Prima Facie &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Beneficencia    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  Autonom&iacute;a    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;  &nbsp;Justicia    <br> </p>    <p>Los autores de esta teor&iacute;a principalista consideran  que lo m&aacute;s importante en un dilema &eacute;tico es conceder la adecuada  jerarquizaci&oacute;n a los principios, especialmente cuando &eacute;stos entran  en conflicto. En el caso de la no maleficencia es absolutamente incuestionable  el cumplimiento estricto del mismo en todos los casos, sin excepci&oacute;n.<span class="superscript">3</span>    <br>  </p>    <p>Por el contrario, <i>Jonsen</i> y <i>Toulmin</i>,<span class="superscript">4</span>  otros fil&oacute;sofos dedicados al estudio de la &eacute;tica, son de la opini&oacute;n  de que en &eacute;tica el procedimiento no debe partir nunca de los principios,  sino de las situaciones individuales.    <br> </p>    <p>En realidad, no aceptan ninguna  de las posiciones cl&aacute;sicas de fundamentaci&oacute;n de la &eacute;tica,  por el contrario, rechazan cualquier intento de elaborar una teor&iacute;a &eacute;tica  de car&aacute;cter universal y con pretensiones de valor absoluto.    <br> </p>    <p>Estos  autores, promotores del &quot;casuismo&quot; o &quot;nuevo casuismo&quot; en &eacute;tica,  prefieren seguir el modelo aristot&eacute;lico &quot;realizar las deliberaciones  siempre a la vista de las circunstancias concretas&quot;. De esta forma, el resultado  del an&aacute;lisis de un caso concreto puede resultar un juicio moral que s&oacute;lo  puede aspirar a ser probable, aunque no absolutamente cierto.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n  este modelo de an&aacute;lisis, si las personas calificadas como expertas en la  materia coinciden en un juicio pr&aacute;ctico, &eacute;ste se convertir&aacute;  en una &quot;m&aacute;xima&quot;. Es as&iacute; pues, como se aprecia este enfoque  casu&iacute;stico de <i>Jonsen</i> y <i>Toulmi</i>n.    <br> </p>    <p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Caso  concreto    <br> Enfoque casu&iacute;stico &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Juicio  moral    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;M&aacute;xima  moral    <br> </p>    <p>El procedimiento empleado por <i>Jonsen</i>, <i>Siegler</i> y  <i>Winslade</i>, en su libro &quot;Clinical Ethics&quot;,<span class="superscript">5</span>  no es m&aacute;s que la aplicaci&oacute;n del m&eacute;todo casu&iacute;stico  a la realidad cl&iacute;nica. Ellos destacan que en la relaci&oacute;n profesional  de la salud-paciente no s&oacute;lo intervienen &eacute;stos, sino tambi&eacute;n  la familia del paciente y las instituciones de salud y la sociedad en su conjunto,  y en este proceso cada uno de ellos aporta su propia perspectiva &eacute;tica.</p>    <p>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No  maleficencia-beneficencia    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(Profesional  de la salud)    <br> Autonom&iacute;a &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Justicia    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  (Pacientes y familiares) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;(Instituciones  de salud y la sociedad)</p>    <p>No obstante, estos autores evitan el lenguaje de  los principios y as&iacute; prefieren hablar de:    <br> </p><ul>     <li>Indicaciones  para la intervenci&oacute;n m&eacute;dica.    <br> </li>    <li>Preferencias de los pacientes.    <br>  </li>    <li>Calidad de vida.    <br> </li>    <li>Factores socioecon&oacute;micos    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    </ul>    <p>Esta  formulaci&oacute;n evita el tratar principios absolutos y s&oacute;lo contempla  estos t&oacute;picos o m&aacute;ximas como &quot;opinables&quot; o &quot;probables&quot;  y, en este sentido, expresan que las m&aacute;ximas morales condensan la sabidur&iacute;a  pr&aacute;ctica de siglos, es decir, el modo como todos los hombres, o al menos  los m&aacute;s sabios, han resuelto los conflictos morales.    <br> </p>    <p>As&iacute;,  dicen ellos, las decisiones morales han de tomarse tras prudente deliberaci&oacute;n,  teniendo en cuenta las m&aacute;ximas morales dictadas por la sabidur&iacute;a  pr&aacute;ctica de siglos. En este sentido, las m&aacute;ximas que son aceptadas  por los profesionales m&aacute;s sabios y prudentes, ser&aacute;n las m&aacute;s  sensatas y sabias, y deber&aacute;n ser tenidas en cuenta por todos los profesionales  que no quieran pasar por insensatos, tal y como expresa <i>Arist&oacute;teles</i>.    <br>  </p>    <p>Sin embargo, estos autores llaman tambi&eacute;n la atenci&oacute;n de  que las m&aacute;ximas morales se crean a la vista de situaciones reales y concretas,  por tanto, si la situaci&oacute;n hist&oacute;rica actual es completamente diferente  a la de la &eacute;poca del helenismo, las m&aacute;ximas morales de hoy diferir&aacute;n  sustancialmente de las de aquella &eacute;poca.    <br> </p>    <p>As&iacute;, al referirse  a su cultura anglosajona, con su tradici&oacute;n protestante, y, en especial,  con la filosof&iacute;a que sustenta el modelo econ&oacute;mico neoliberal, plantean  que en la jerarquizaci&oacute;n de los t&oacute;picos a tomar en cuenta en el  an&aacute;lisis del caso cl&iacute;nico se le dar&aacute; la primacia a &quot;las  preferencias del paciente&quot;, ya que en esa sociedad -dicen ellos- &quot;la  libertad es un valor de rango elevado&quot;.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si bien ese es el postulado  de la democracia en los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, ser&iacute;a necesario  precisar, para hablar con veracidad y justicia, que la libertad tiene ese rango  elevado s&oacute;lo para la burgues&iacute;a en el poder, pues no tiene igual  valor para la poblaci&oacute;n negra, o los latinoamericanos residentes en el  pa&iacute;s e incluso para la poblaci&oacute;n genuinamente anglosajona, de bajos  ingresos, que vive en el pa&iacute;s m&aacute;s rico del mundo.    <br> </p>    <p>Un  poco m&aacute;s prudentemente, se&ntilde;alan m&aacute;s adelante estos autores  que esta jerarqu&iacute;a inicial puede variar a lo largo del proceso, puesto  que a veces se hace evidente que la justicia tiene que estar por encima de la  autonom&iacute;a.    <br> </p>    <p>Este procedimiento propuesto por los autores ha sido  adoptado por el Programa de Humanidades y Medicina Interna de la Universidad de  Texas en Galveston, el centro de trabajo de <i>Winslade</i>, fil&oacute;sofo y  jurista devenido experto bioeticista.    <br> </p>    <p>Procedimiento de Galveston<span class="superscript">6</span>    <br>  </p>    <p>I. Indicaciones para la intervenci&oacute;n m&eacute;dica.    <br> </p><ol>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Hechos m&eacute;dicos espec&iacute;ficos.</li>    <li> Opciones terap&eacute;uticas,  posibles efectos colaterales y consecuencias esperadas.</li>    <li>&iquest;Existen  circunstancias especiales que planteen problemas &eacute;ticos?     <br> </li>    </ol>    <p>II.  Preferencias del paciente.    <br> </p><ol>     <li> Preferencias m&aacute;s importantes  del paciente.</li>    <li> Capacidad del paciente para elegir.</li>    <li> Modo de efectuar  el consentimiento informado.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    </ol>    <p>III. Calidad de vida.    <br> </p><ol>      <li> Definiciones sobre calidad de vida en el caso concreto.</li>    <li> Momento  en el que surgen las consideraciones acerca de la calidad de vida del paciente  en cuesti&oacute;n.</li>    <li> Modo de resolver las cuestiones de calidad de vida.    <br>  </li>    </ol>    <p>IV. Factores no cl&iacute;nicos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><ol>     <li> Contrastar los  factores cl&iacute;nicos y no cl&iacute;nicos.</li>    <li> Definir cu&aacute;les  son los factores relevantes en el caso.</li>    <li>&iquest;Deben influir esos factores  relevantes las decisiones cl&iacute;nicas?    <br> </li>    </ol>    <p>Otros autores han  puntualizado la importancia de la &eacute;tica de la virtud. Uno de los primeros  en plantear, al un&iacute;sono con <i>MacIntyre</i>, este enfoque como opuesto  al principalista, fue <i>Habermas</i>. En este grupo est&aacute;n tambi&eacute;n  <i>Mary</i> y <i>Drane</i>.<span class="superscript">7</span>    <br> </p>    <p>Este  &uacute;ltimo enfatiza que la &eacute;tica no trata s&oacute;lo de acciones, sino  tambi&eacute;n de h&aacute;bitos (virtudes) y de actitudes (car&aacute;cter).  Para profundizar en la riqueza de la &eacute;tica de las virtudes usa como referencia  la obra del historiador de la medicina espa&ntilde;ola, el profesor <i>La&iacute;n  Entralgo</i>. A partir de ella distingue en el m&eacute;dico 6 dimensiones, a  las cuales hace corresponder sendas virtudes.<span class="superscript">8</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dimensi&oacute;n m&eacute;dica. (Actos diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos)  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Benevolencia    <br>  Dimensi&oacute;n espiritual. (Comunicaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Veracidad    <br>  Dimensi&oacute;n volitiva. (Toma de decisiones del m&eacute;dico y el paciente)  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Respeto    <br>  Dimensi&oacute;n afectiva. (Sentimientos respectivos) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Amistad    <br>  Dimensi&oacute;n social. (Relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente como acto social  y p&uacute;blico) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Justicia    <br>  Dimensi&oacute;n religiosa. (M&eacute;dico-sacerdote) &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Religiosidad</p>    <p>Mientras  que el enfoque principalista de la &eacute;tica va dirigido al an&aacute;lisis  de casos, y &eacute;stos constituyen siempre hechos o actos; el enfoque de las  virtudes se centra en los h&aacute;bitos y las actitudes del actuante y para ello  tiene que analizar todo el proceso de actuaci&oacute;n. Este &uacute;ltimo enfoque,  por tanto, utiliza el procedimiento narrativo.<span class="superscript">9</span>    <br>  </p>    <p>En tanto que el procedimiento de an&aacute;lisis &eacute;tico basado en  el principalismo se ocupa fundamentalmente de los casos de grandes conflictos  &eacute;ticos, muy particularmente los relacionados con el principio de la vida  y los del final de la vida; el procedimiento basado en los h&aacute;bitos y virtudes  est&aacute; m&aacute;s vinculado al quehacer cotidiano de los profesionales de  la salud y, por supuesto, abarca mucho m&aacute;s problemas, pues entre el principio  de la vida y el final de la vida, est&aacute; toda la vida.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otra  parte, el enfoque narrativo de la &eacute;tica se vincula m&aacute;s f&aacute;cilmente  con el m&eacute;todo utilizado en las ciencias m&eacute;dicas, pues ellas convierten  todo &quot;caso&quot; en una &quot;historia&quot;, la bien conocida &quot;historia  cl&iacute;nica&quot;.    <br> </p>    <p>En especial, la atenci&oacute;n primaria de salud  est&aacute; m&aacute;s en correspondencia con el procedimiento de la &eacute;tica  narrativa pues en este nivel de atenci&oacute;n la relaci&oacute;n que se establece  entre el profesional de la salud y el paciente es a largo plazo y, por tanto,  las decisiones concretas pierden relevancia frente a la calidad de la relaci&oacute;n  misma.    <br> </p>    <p>Otros autores, tales como <i>Thomasma</i>, profesor de Filosof&iacute;a  y Medicina de la Universidad de Tenessee, fallecido en el a&ntilde;o 2002, <i>Pellegrino</i>,  Profesor de Medicina Interna del Centro M&eacute;dico de Yale-New Haven, y <i>Bergsma</i>,  profesor de Psicolog&iacute;a M&eacute;dica de la Universidad de Utrech, han decidido  enfocar la bio&eacute;tica cl&iacute;nica como un proceso de toma de decisiones  m&aacute;s o menos conflictivas y, para ello proponen su estudio desde diferentes  puntos de vista:<span class="superscript">10</span>    <br> </p><ol>     <li> Circunstancias  que iniciaron el conflicto.</li>    <li> Nivel de conflicto percibido al comienzo  del proceso.</li>    <li> Nivel de conflicto tolerable.</li>    <li> Alternativas posibles.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Estructura de valores en juego.</li>    <li> Creencias en relaci&oacute;n con alternativas  de valores.</li>    <li> Informaci&oacute;n disponible.</li>    <li> Elecci&oacute;n del  principio aplicado.</li>    <li> Alternativa elegida.</li>    <li> Nivel de conflicto  que sigue a la elecci&oacute;n.</li>    <li> Magnitud y naturaleza de los procesos  consecutivos.</li>    <li> Consecuencias de comportamiento de la elecci&oacute;n (acciones  elegidas).</li>    <li> Consecuencias cognitivas de la elecci&oacute;n (informaci&oacute;n  almacenada en la memoria, modificaci&oacute;n de valores y creencias.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>    <p><i>Thomasma</i>  en art&iacute;culo publicado en 1984 en el Journal of Bioethics consideraba inapropiado  aplicar teor&iacute;as &eacute;ticas generales a todos los casos, sin atender  a todos los factores que pueden permitir una elecci&oacute;n entre los varios  principios &eacute;ticos que se hallen en juego. Estos factores, para &eacute;l,  son de 2 tipos: los &quot;hechos&quot; (datos cl&iacute;nicos) y los &quot;valores&quot;  (del m&eacute;dico, del paciente y de la sociedad).    <br> </p>    <p>Lo que pretende  este procedimiento de <i>Thomasma</i> es articular coherentemente los hechos y  valores en el interior de la relaci&oacute;n cl&iacute;nica que se establece entre  el profesional de la salud y el paciente. Luego de algunas modificaciones, el  procedimiento de <i>Thomasma</i>, desde 1990, es como sigue:    <br> </p><ol>     <li>  Describir todos los hechos del caso. (Investigar cada hecho m&eacute;dico no presente  en el caso; pero posiblemente relevante para su soluci&oacute;n).</li>    <li> Describir  los valores relevantes de los m&eacute;dicos, los pacientes, los miembros de la  familia, los restantes profesionales de la salud, la propia instituci&oacute;n  de salud y la sociedad. (No ser&aacute; una lista exhaustiva).</li>    <li> Determinar  el principal valor amenazado.</li>    <li> Determinar los posibles cursos de acci&oacute;n  que puedan proteger en ese caso concreto el mayor n&uacute;mero posible de valores.</li>    <li>  Elegir un curso de acci&oacute;n.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Defender este curso de acci&oacute;n  a partir de los valores que lo fundamentan.    <br> </li>    </ol>    <p>Este procedimiento  ha recibido ulteriores modificaciones, tanto por <i>Pellegrino</i>, como por <i>Kieffer</i>  (en el campo concreto de la biolog&iacute;a). <i>Viafora</i>, miembro de la Fundaci&oacute;n  Lanza de Padua, <i>Strong</i>, miembro de la Universidad de Tennessee y en Memphis,  <i>Engelhardt</i>, <i>Mccullough</i> y <i>Hans-Martin Sass</i>.<span class="superscript">6</span>    <br>  </p>    <p>A partir de estos procedimientos se han propuesto otros, m&aacute;s o menos  ecl&eacute;cticos, y en algunos casos sincr&eacute;ticos. Uno de estos es el del  Hastings Center, de Filadelfia,<span class="superscript">11</span> l&iacute;der  indiscutido de la Bio&eacute;tica mundial, desde que abri&oacute; sus puertas  en 1968, y que se resume en lo siguiente:    <br> </p>    <p>I. Valores &eacute;ticos  subyacentes.</p>    <blockquote>     <p>a) Bienestar del paciente (beneficiar al paciente  m&aacute;s que da&ntilde;arle).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> b) Autodeterminaci&oacute;n del paciente.    <br>  c) La integridad f&iacute;sica de los profesionales de la salud.    <br> d) Justicia  o equidad.    <br> </p></blockquote>    <p>II. Evaluaci&oacute;n y decisi&oacute;n.    <br>  </p>    <blockquote>     <p>a) Evaluaci&oacute;n del paciente (diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico,  opciones terap&eacute;uticas, preferencias del paciente, expresadas &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;mediante  directrices previas o por otros medios, determinaci&oacute;n de si hay familiares  u otras personas dispuestas a &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;participar en el proceso  de toma de decisiones).    <br> b) Discusi&oacute;n    <br> </p></blockquote>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>III. Identificaci&oacute;n  de la persona responsable o quien tiene que tomar la decisi&oacute;n.    <br> </p>    <blockquote>      <p>a) Analizar la capacidad del responsable.    <br> b) Identificar un sustituto (persona  designada por el paciente mediante una directriz previa u otro procedimiento oral  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;o escrito; sustituto nombrado por los tribunales; si no  existe ninguno de los anteriores, el esposo/a del paciente, su &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;hijo/a,  padre o madre, hermano/a, o un amigo &iacute;ntimo.    <br> c) Paciente que carece  de sustituto disponible.    <br> </p></blockquote>    <p>IV. Toma de decisi&oacute;n.</p>    <blockquote>      <p>a) Paciente con capacidad de decisi&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> b) Paciente con capacidad  fluctuante o incierta.    <br> c) Paciente que carece de capacidad de decisi&oacute;n  (seguir directrices previas al paciente, aplicar preferencias y valores &nbsp;&nbsp;&nbsp;del  paciente, elegir como persona razonable a aquella que quisiera el paciente en  esas circunstancias).    <br> </p></blockquote>    <p>V. Documentaci&oacute;n de la decisi&oacute;n.    <br>  </p>    <p>VI. Cumplir la decisi&oacute;n.    <br> </p>    <p>VII. Cambiar la decisi&oacute;n,  si fuere necesario.    <br> </p>    <p>VIII. Objeciones y retos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <blockquote>      <p>a) Cuestionamiento sobre la decisi&oacute;n de incapacidad.    <br> b) Cuestionamiento  del sustituto.    <br> c) Futilidad.    <br> d) Desacuerdo entre los integrantes del equipo  de salud.    <br> e) Retiro de la asistencia profesional o institucional.    <br> </p></blockquote>    <p>IX.  Comentarios especiales.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>     <p>a) Ni&ntilde;os.    <br> </p></blockquote>    <p>Este  procedimiento parte del presupuesto de una tabla de valores &eacute;ticos que  pudieran ser reconocidos como valores universales. Otro tanto pudiera decirse  del modelo propuesto por <i>Drane</i>:<span class="superscript">8</span>    <br> </p>    <p>I.  Fase descriptiva. (Guia para la identificaci&oacute;n de los hechos relevantes).    <br>  </p><ol>     <li> Factores m&eacute;dicos.</li>    <li> Factores &eacute;ticos.</li>    <li>  Factores socio-econ&oacute;micos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    </ol>    <p>II. Fase racional. (Gu&iacute;a  para razonar sobre los datos relevantes).    <br> </p><ol>     <li> Categor&iacute;as  &eacute;tico-m&eacute;dicas.</li>    <li> Principios y m&aacute;ximas morales.</li>    <li>  Decisiones legales y c&oacute;digos profesionales.    <br> </li>    </ol>    <p>III. Fase  Volitiva. (Pasar de los hechos y la reflexi&oacute;n a la toma de decisi&oacute;n).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p><ol>     <li> Ordenar los bienes.</li>    <li> Ordenar los principios.</li>    <li> Tomar  la decisi&oacute;n.    <br> </li>    </ol>    <p>IV. Fase p&uacute;blica. (Prepararse para  la defensa p&uacute;blica de la decisi&oacute;n).    <br> </p><ol>     <li> Hacer expl&iacute;citas  las presunciones, tomar conciencia de los factores subjetivos y fundamentar las  creencias).</li>    <li> Correlacionar razones y sentimientos, asegurando la coherencia  en el uso de los principios, m&aacute;ximas y reglas.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Organizar argumentos  para la defensa p&uacute;blica.    <br> </li>    </ol>    <p>Este procedimiento es un intermedio  entre el de <i>Thomasma</i> y el de <i>Jonsen</i>, aunque al parecer m&aacute;s  cercano al de este &uacute;ltimo.    <br> Por su parte, <i>Erde</i> en un art&iacute;culo  que forma parte de una gu&iacute;a para profesionales de la salud publicada en  Maryland, 1988, parte del concepto de dilema y de que &eacute;ste existe cuando  la realizaci&oacute;n de algo que se considera positivo produce tales efectos  negativos que hacen dudar de la correcci&oacute;n de lo que se hace. As&iacute;  propone el modelo siguiente:    <br> </p>    <blockquote>     <p>1. Establecer el dilema del  modo m&aacute;s completo posible.    <br> 2. Identificar lo que de ese dilema se deba  a sesgos personales o profesionales del personal de salud.    <br> 3. Eliminar todos  los sesgos, excepto los del paciente.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 4. Considerar el caso y las opciones  a la luz de las teor&iacute;as &eacute;ticas. Elegir la opci&oacute;n m&aacute;s  favorecida por este proceso. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si 2 est&aacute;n muy pr&oacute;ximas,  consultar el dilema con varias personas razonables que hagan la funci&oacute;n  de &quot;abogados &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;del diablo&quot;. Si a&uacute;n as&iacute;  persiste la duda, lanzar entonces una moneda al aire.    <br> </p></blockquote>    <p>Otro  intento de sintetizar diferentes enfoques en el an&aacute;lisis de los problemas  &eacute;ticos es el modelo de <i>Brody</i>,<span class="superscript">12</span>  quien considera que los conflictos &eacute;ticos de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica  surgen siempre en el interior de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y que,  por tanto, no pueden resolverse m&aacute;s que con una adecuada comprensi&oacute;n  de &eacute;sta. Seg&uacute;n este modelo, en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente  existen 2 tipos de variables: unas independientes (de la voluntad del m&eacute;dico  y del paciente) y otras dependientes, por tanto, en la toma de decisiones deben  ser tomadas en cuenta ambos tipos de variables, haciendo intervenir cada una de  ellas en su debido momento, ponderando de esa forma el peso que en cada situaci&oacute;n  concreta tienen las 3 partes de la relaci&oacute;n: el paciente, el m&eacute;dico  y la sociedad.    <br> </p>    <p>Por su parte, <i>Candee</i> y <i>Puka</i> en un &quot;acercamiento  anal&iacute;tico para resolver problemas en &eacute;tica m&eacute;dica&quot;,  art&iacute;culo publicado en el Journal Medical Ethics, 1993, consideran que los  juicios &eacute;ticos han de tener en cuenta siempre 2 tipos de factores: los  principalistas o deontol&oacute;gicos y los consecuencialistas o teleol&oacute;gicos.  As&iacute; exponen su modelo de la forma siguiente:    <br> </p>    <p>I. Momento teleol&oacute;gico.    <br>  </p><ol>     <li> Acopio de informaci&oacute;n general.</li>    <li> Lista de alternativas  relevantes.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Predicci&oacute;n de las consecuencias de cada alternativa.</li>    <li>  Determinaci&oacute;n de la probabilidad de cada resultado.</li>    <li> Asignaci&oacute;n  de valor a cada resultado.</li>    <li> Determinaci&oacute;n de utilidades.    <br> </li>    </ol>    <p>II.  Momento deontol&oacute;gico.    <br> </p><ol>     <li> Acopio de informaci&oacute;n general.</li>    <li>  Lista de alternativas relevantes.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Lista de derechos, deberes y principios  relevantes implicados.</li>    <li> Establecimiento de la validez de los derechos  implicados.</li>    <li> Determinaci&oacute;n de la prioridad entre los derechos,  los deberes y los principios, y b&uacute;squeda del equilibrio.    <br> </li>    </ol>    <p><i>Graber</i>  y <i>Thomasma</i> proponen &quot;una teor&iacute;a unificada de &eacute;tica cl&iacute;nica&quot;  basada en la integraci&oacute;n de 3 tipos de factores morales: la virtud de los  participantes, los principios o valores involucrados en el hecho y las consecuencias  previsibles de la acci&oacute;n analizados en su contexto.    <br> </p>    <p>Uno de los  &uacute;ltimos intentos por lograr un modelo integral de decisiones &eacute;ticas  es el de <i>Grundstein-Amado</i>,<span class="superscript">13</span> llamado por  &eacute;l &quot;modelo integrativo&quot; de toma de decisiones &eacute;tico-cl&iacute;nicas.  Este modelo consta de las partes siguientes:    <br> </p>    <p>I. Marco de referencia  &eacute;tico.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><ol>     <li> Identificaci&oacute;n y an&aacute;lisis del sistema  de valores del individuo.</li>    <li> Valores comunes a un amplio grupo de poblaci&oacute;n  que pueden convertirse en reglas y normas.</li>    <li> Valores humanos b&aacute;sicos,  que se expresan en los 3 principios &eacute;ticos: beneficencia, autonom&iacute;a  y justicia.    <br> </li>    </ol>    <p>II. El componente decisional.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Percepci&oacute;n  del problema    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&middot; Identificaci&oacute;n del problema  &eacute;tico.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&middot; Identificaci&oacute;n del problema  m&eacute;dico.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;Proceso de informaci&oacute;n.    <br> &nbsp;&nbsp;&middot;  Recopilaci&oacute;n de la informaci&oacute;n m&eacute;dico-t&eacute;cnica.    <br>  &nbsp;&nbsp;&middot; Buscar otras fuentes de informaci&oacute;n.    <br> &nbsp;&nbsp;&middot;  Identificaci&oacute;n de las preferencias del paciente.    <br> &nbsp;&nbsp;&middot;  Identificaci&oacute;n de nuevos elementos &eacute;ticos.    <br> &nbsp;&nbsp;&middot;  Lista de alternativas.    <br> &nbsp;&nbsp;&middot; Lista de consecuencias.    <br> &nbsp;&nbsp;&middot;  Elecci&oacute;n.    <br> &nbsp;&nbsp;&middot; Justificaci&oacute;n.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>III.  El componente contextual.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;1. El contexto de  las relaciones profesional de la salud-paciente.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-  Modelo paternalista.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Modelo participativo.    <br>  &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Modelo autonomista-advocativo.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El  contexto organizativo (sistema de salud).    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Divisi&oacute;n  del trabajo.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- Normativas y reglamentos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-  Procedimientos y protocolos.    <br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;- L&iacute;nea de mando  y autoridad.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;-Comunicaci&oacute;n de la informaci&oacute;n.    <br>  </p>    <p><i>Diego Gracia</i>,<span class="superscript">14</span> Acad&eacute;mico  de N&uacute;mero de la Real Academia Nacional de Medicina de Madrid, Catedr&aacute;tico  de Historia de la Medicina y Director del M&aacute;ster en Bio&eacute;tica de  la Universidad Complutense de Madrid, propone el procedimiento siguiente de an&aacute;lisis  de los problemas morales:    <br> </p>    <p>I. Primera valoraci&oacute;n (Sistema de  referencia).    <br> 1. Ver si el acto puede universalizarse.    <br> 2. Ver si cumple  con el principio de tratar a todos con igual consideraci&oacute;n y respeto.    <br>  </p>    <p>II. Principios morales (Correcci&oacute;n y bondad).    <br> 1. Nivel I o de  la &quot;correcci&oacute;n&quot;: Principios de Justicia y No Maleficencia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  - Correcci&oacute;n objetivas (contrastar el problema con el contenido de estos  dos principios)    <br> 2. Nivel II o de la &quot;bondad&quot;: Principios de Autonom&iacute;a  y Beneficencia.    <br> - Bondad subjetiva (Ver si la decisi&oacute;n es acorde con  los valores del individuo y de su grupo: &quot;autenticidad&quot;).    <br> - Evaluar  la autonom&iacute;a del sujeto.    <br> </p>    <p>III. Consecuencias (Mal menor).    <br>  1. Consecuencias objetivas (Derivan del Nivel 1).    <br> 2. Consecuencias subjetivas  (Derivan del Nivel 2).    <br> - Ordinario/Extraordinario.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>IV. Toma de  decisi&oacute;n final.    <br> </p><h6>Inserci&oacute;n de la enfermer&iacute;a en  estos nuevos enfoques &eacute;ticos    <br> </h6>    <p>Hasta muy recientemente, la mayor&iacute;a  de estas conceptualizaciones te&oacute;ricas, e incluso propuestas de modelos  de procedimientos para la toma de decisiones &eacute;ticas, no ata&ntilde;&iacute;an  directamente a las enfermeras, pues &eacute;stas no s&oacute;lo eran vistas como  un personal subalterno y dependiente, sino que en realidad lo eran, puesto que  todo su actuar profesional estaba vinculado s&oacute;lo con el cumplimiento de  las indicaciones m&eacute;dicas.    <br> </p>    <p>De ah&iacute; que la mayor&iacute;a  de los problemas morales de la profesi&oacute;n de enfermer&iacute;a estuvieran  circunscritos a &quot;si la enfermera hab&iacute;a o no cumplido correctamente  las indicaciones m&eacute;dicas&quot;. Pero, a partir de la segunda mitad del  siglo XX con el reconocimiento de la enfermer&iacute;a como ciencia constituida,  con su propio cuerpo te&oacute;rico-conceptual y su m&eacute;todo de actuaci&oacute;n,  esta profesi&oacute;n elev&oacute; su rango acad&eacute;mico y, al alcanzar el  nivel universitario, se vincul&oacute;, en un plano de igualdad, con otras profesiones,  en la atenci&oacute;n de las personas, familias y comunidades en el proceso de  salud-enfermedad.    <br> </p>    <p>Las enfermeras, por tanto, aunque han continuado  realizando acciones dependientes de las &oacute;rdenes m&eacute;dicas han sumado  las acciones interdependientes, con otros profesionales del equipo de salud; pero,  lo m&aacute;s importante de todo, han iniciado la realizaci&oacute;n de un grupo,  cada vez m&aacute;s numeroso, de acciones independientes, frente a las cuales  son las &uacute;nicas responsables, tanto desde el punto de vista de la competencia  y desempe&ntilde;o profesional demostrado en su actuar, como desde el &aacute;ngulo  de la &eacute;tica. Especialmente en la atenci&oacute;n primaria de salud, donde  la enfermera aplica con amplitud el enfoque socio-psico-biol&oacute;gico que su  profesi&oacute;n imprime al proceso salud-enfermedad.    <br> </p>    <p>Toda vez que  su m&eacute;todo de actuaci&oacute;n profesional, el Proceso de Atenci&oacute;n  de Enfermer&iacute;a, est&aacute; dirigido a identificar las respuestas humanas  de la persona, familia y comunidad que atiende, ante las alteraciones reales o  potenciales de los patrones funcionales de salud, con el prop&oacute;sito de realizar  la intervenci&oacute;n adecuada para dar soluci&oacute;n al problema de salud  planteado, desde el punto de vista de su ciencia particular y su correspondiente  campo de actuaci&oacute;n, a la enfermera le interesa mucho conocer los valores  morales de las personas que atiende.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Pero la enfermera de la atenci&oacute;n  secundaria y terciaria no pierde su enfoque socio-psico-biol&oacute;gico del proceso  salud-enfermedad y, por otra parte, en estos niveles de atenci&oacute;n, en los  que cada d&iacute;a se hace cada vez m&aacute;s patente la invasi&oacute;n de  la compleja y deshumanizante tecnolog&iacute;a, la enfermera contin&uacute;a aportando  el precioso vinculo de la necesaria humanizaci&oacute;n de los cuidados al paciente  y su familia.    <br> </p>    <p>No obstante, la enfermera de los tiempos actuales tiene  que incorporar modificaciones sustanciales en su actuar. Tradicionalmente ha sido  asociada la funci&oacute;n de la enfermera a la de madre y esposa, la que est&aacute;  atenta a proveer de todo lo necesario a sus seres dependientes; pero, al mismo  tiempo, ese reconocimiento le ha permitido suplantar el derecho de sus dependientes  a saber y decidir sobre las acciones que, sobre su propia persona, realizan a  diario, sin apenas una informaci&oacute;n.    <br> </p>    <p>El comportamiento &eacute;tico  de la enfermera se ha medido, durante a&ntilde;os, por su propio comportamiento  &eacute;tico como mujer, respondiendo m&aacute;s a una vocaci&oacute;n m&aacute;s  bien religiosa de la enfermer&iacute;a. <i>Nuttin &amp; Dock</i> (1907) defin&iacute;an  las cualidades de una buena enfermera: castidad, sobriedad, honradez, veracidad,  puntualidad, fiabilidad, ecuanimidad y afabilidad.<span class="superscript">15</span>    <br>  </p>    <p>M&aacute;s tarde (1921), la &quot;&Eacute;tica de la Enfermer&iacute;a  de Robb&quot; defin&iacute;a las cualidades que deb&iacute;an adornar a una buena  enfermera de la forma siguiente: dignidad, cultura, educaci&oacute;n, as&iacute;  como fortaleza f&iacute;sica y moral.<span class="superscript">15</span>    <br> </p>    <p>De  tal forma, la ense&ntilde;anza de la &eacute;tica en las escuelas de enfermeras  estuvo siempre ligada m&aacute;s a los aspectos de la etiqueta, que de la propia  &eacute;tica. La posici&oacute;n dependiente del m&eacute;dico le obligaba a mantener  un mayor compromiso con este que con el paciente. Esto se reflejaba incluso en  el deber del secreto profesional, vinculado m&aacute;s a proteger el prestigio  del m&eacute;dico que a guardar las confidencias de sus pacientes. Este hecho  fue puesto en evidencia en una investigaci&oacute;n realizada, en 1935, por una  enfermera norteamericana, como Tesis de Grado de una Maestr&iacute;a.<span class="superscript">16</span>  No obstante los resultados presentados por <i>Rose Elene Vaugh</i> desde el pasado  siglo XX, la situaci&oacute;n descrita por ella se ha mantenido hasta muy recientemente.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Es hora ya de que las enfermeras, que siempre han preconizado el respeto  al paciente que atienden, reconozcan que ese derecho abarca el reconocimiento  de sujeto aut&oacute;nomo, capaz de elegir lo mejor para &eacute;l, si est&aacute;  debida y oportunamente informado de los beneficios, riesgos y consecuencias de  los cuidados que se intenta prodigarle.    <br> </p>    <p>Otro importante elemento a  tomar en cuenta es la correcta priorizaci&oacute;n de los pacientes que deben  ser atendidos, as&iacute; como la jerarquizaci&oacute;n, en el caso de un paciente  particular, de las necesidades b&aacute;sicas m&aacute;s urgentes de satisfacer;  pero, sobre todo, la prudente preparaci&oacute;n de equipos, materiales y medicamentos  necesarios para enfrentar cualquier emergencia en el servicio donde desarrollan  sus actividades.    <br> </p>    <p>Todo lo anterior s&oacute;lo podr&aacute; hacerse  si se cuenta con enfermeras que posean evidente competencia y desempe&ntilde;o  profesional, puesto que s&oacute;lo podr&aacute; evitarse el da&ntilde;o al paciente  y, al propio tiempo, asegurarle el bien necesario, si se sabe hacer bien su cometido.    <br>  </p>    <p>En la atenci&oacute;n secundaria y terciaria, la enfermera enfrenta a diario  la atenci&oacute;n de pacientes que requieren cuidados especiales o intensivos,  que resultan por tanto, aislados de sus seres m&aacute;s allegados afectivamente,  y el estr&eacute;s que sufren, tanto el paciente como sus familiares y amigos  m&aacute;s pr&oacute;ximos, podr&iacute;a ser aliviado si las enfermeras dejaran  de actuar mec&aacute;nicamente como defensores de reglamentos r&iacute;gidos institucionales  que van en contra del bienestar social y psicol&oacute;gico de esos pacientes.    <br>  </p>    <p>A lo largo de la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica que se ha realizado,  en inter&eacute;s de ofrecer a las enfermeras distintas opciones y enfoques sobre  variados procedimientos en la toma de decisiones &eacute;ticas, se expone a continuaci&oacute;n,  algunos cuestionamientos que toda enfermera deber&iacute;a hacerse en su pr&aacute;ctica  cotidiana, en ese ejercicio de la enfermer&iacute;a cl&iacute;nica que enfrenta  mayormente decisiones no espectaculares, aunque de larga duraci&oacute;n y fuerte  repercusi&oacute;n moral:    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><ol>     <li>&iquest;Qu&eacute; yo har&iacute;a,  si este paciente fuera mi hijo, mi esposo o mi madre?</li>    <li>&iquest;Qu&eacute;  es lo mejor para este paciente?</li>    <li>&iquest;Qu&eacute; calidad de vida puede  llevar este paciente?</li>    <li>&iquest;Es una vida que yo pueda apoyar o ayudar  a mejorar su calidad?</li>    <li>&iquest;Qu&eacute; sabe este paciente acerca de  su enfermedad y qu&eacute; quiere saber?</li>    <li>&iquest;Cu&aacute;les son las  preferencias de este paciente, con respecto al Plan de Cuidados que le estamos  proponiendo?</li>    <li>&iquest;Qu&eacute; necesidades afectivas y espirituales tiene  este paciente y qu&eacute; acciones espera de m&iacute; para que sean cubiertas?</li>    <li>&iquest;Cu&aacute;l  debe ser mi actuaci&oacute;n, dentro del equipo de salud, para cumplir con la  funci&oacute;n de abogada de la defensa que me asigna el paciente, por ser la  profesional que permanezco las 24 h del d&iacute;a junto a &eacute;l?    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>    <p>Las  respuestas a estas preguntas pueden ser validadas con el propio paciente, con  sus familiares m&aacute;s cercanos y con el equipo de enfermeras que participa  en su atenci&oacute;n. Las preguntas son orientadoras del actuar profesional de  la enfermera, en cada caso concreto, y hacen, en s&iacute; mismas, un llamado  al respeto a los principios &eacute;ticos m&aacute;s elementales; pero adem&aacute;s,  recaban de las enfermeras el cultivo, con deleite de artista, de sus mejores virtudes  morales.    <br> </p><h6>Otro enfoque &eacute;tico de los problemas actuales    <br> </h6>    <p>A  juicio de la autora de esta revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica, acerca de la  dif&iacute;cil toma de decisiones &eacute;ticas en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica,  todo parte del sistema de valores reconocido por la sociedad de que se trate,  puesto que los valores no existen fuera de las relaciones sociales, fuera de la  sociedad y del hombre.<span class="superscript">17</span>    <br> </p>    <p>Como todo  fen&oacute;meno social, los valores poseen un car&aacute;cter hist&oacute;rico-concreto.  Ellos se construyen en el di&aacute;logo, en la reflexi&oacute;n y el debate,  con toda la carga de emoci&oacute;n que ello lleva impl&iacute;cito y esa construcci&oacute;n  se realiza a trav&eacute;s de la idealizaci&oacute;n del significado hist&oacute;rico  que la realidad tiene para el hombre. Valorar puede s&oacute;lo el hombre, poseedor  de conciencia y autoconciencia,<span class="superscript">15</span> por ello, en  fin de cuentas, resulta una redundancia hablar de valores &quot;humanos&quot;.    <br>  </p>    <p>Los valores pueden ser econ&oacute;micos, materiales, culturales, morales,  etc.; pero todos, absolutamente todos, son humanos, puesto que para ser considerados  valores han tenido que sufrir, precisamente, el proceso de valores que s&oacute;lo  el hombre puede realizar.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En general, como criterio universal para  la determinaci&oacute;n de los valores act&uacute;a el progreso social. Aquello  que favorece el desarrollo progresivo de la sociedad, constituye un valor; lo  que lo dificulta u obstaculiza, representa un antivalor.<span class="superscript">18</span>    <br>  </p>    <p>A lo largo de la historia de la humanidad, en correspondencia con la pr&aacute;ctica  social, determinados grupos de hombres han elaborado sus propias teor&iacute;as  filos&oacute;ficas y en ellas han expuesto sus aspiraciones, como expresi&oacute;n  consciente y anticipada de sus necesidades hist&oacute;ricas.    <br> </p>    <p>Esas  necesidades m&aacute;s significativas, aspiraciones o ideales pasan a integrar  el sistema de valores, como reflejo en la conciencia social del propio proceso  de producci&oacute;n y reproducci&oacute;n de la vida material y espiritual de  los hombres.    <br> </p>    <p>El proceso de salud-enfermedad del hombre forma parte  del propio proceso de producci&oacute;n, reproducci&oacute;n y distribuci&oacute;n  de sus bienes materiales y espirituales y, en correspondencia con ello, estar&aacute;  o no privilegiado ese bien del hombre que es la salud. </p>    <p>De acuerdo a la  posici&oacute;n que ocupa la salud y la responsabilidad de la sociedad para con  ella, se establecer&aacute; el sistema de valores morales para la pr&aacute;ctica  cl&iacute;nica, el cual se hace expl&iacute;cito a trav&eacute;s de principios  &eacute;ticos y normas de conducta moral que rigen estas relaciones sociales y  que se adecuan a la pr&aacute;ctica profesional.    <br> </p>    <p>Pero evidentemente,  si se hace un an&aacute;lisis retrospectivo del desarrollo de la moralidad, a  trav&eacute;s de las distintas formas en que se ha organizado la sociedad, desde  el esclavismo hasta la &eacute;poca actual, podr&aacute; apreciarse una relaci&oacute;n  dial&eacute;ctica entre el condicionamiento social y la relativa independencia  de la moralidad.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Si no se logra comprender esto, m&aacute;s dif&iacute;cil  a&uacute;n ser&aacute; entender que en un pa&iacute;s en el cual la justicia social  no est&eacute; reconocida en la &eacute;tica general, pueda ser promulgado un  sistema de valores morales profesionales, por una comunidad cient&iacute;fica,  que contemple a la justicia dentro de sus principios &eacute;ticos y virtudes  morales.    <br> </p>    <p>La esencia de la dial&eacute;ctica entre lo subjetivo y lo  objetivo en la moral consiste en que lo valioso en sentido general deviene inter&eacute;s  personal, cuando aquello se corresponde con las aspiraciones propias de la persona,  es decir, con la expresi&oacute;n anticipada y consciente de sus necesidades hist&oacute;ricas.    <br>  </p>    <p>Toda vez que la &eacute;tica es un sistema de conocimientos objetivos sobre  la conducta humana en el marco de la sociedad, y que esta conducta humana est&aacute;  condicionada por el car&aacute;cter de las relaciones sociales, cambiantes en  el proceso de desarrollo hist&oacute;rico de la sociedad, la &eacute;tica de los  profesionales de la salud de una sociedad concreta responder&aacute; a ese condicionamiento  social.    <br> </p>    <p>La &eacute;tica se vincula, sin lugar a dudas, con la tradici&oacute;n  y la cultura de los pueblos, de ah&iacute; la relatividad de los valores morales,  aunque algunos de ellos han adquirido un reconocimiento universal, tales como  el respeto a la vida, a la dignidad humana, a la libertad, a la paz, a la salud,  a la educaci&oacute;n. Esto no quiere decir que el reconocimiento universal de  estos valores entra&ntilde;e el cumplimiento estricto de ellos. Una cosa es el  discurso te&oacute;rico, y otra la acci&oacute;n pr&aacute;ctica cotidiana.    <br>  </p>    <p>Por ello los hombres, y las sociedades en general, establecen c&oacute;digos  con las normas de conducta moral que adoptan por consenso, como muestra p&uacute;blica  del reconocimiento de esos valores que preconizan y como medio de consensuar,  con todos sus integrantes, los deberes y obligaciones morales que le corresponden.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Algo similar se produce a nivel de las diferentes comunidades cient&iacute;ficas,  especialmente aquellas altamente valoradas por la sociedad, dada su &iacute;ntima  vinculaci&oacute;n con lo m&aacute;s preciado de los propios hombres: la vida,  la libertad, la salud, la educaci&oacute;n, su espiritualidad.    <br> </p>    <p>La pr&aacute;ctica  hist&oacute;rica ha ense&ntilde;ado que los c&oacute;digos no bastan para regular  la adecuada conducta de los hombres en cada caso. Por otra parte, el hombre tiene  que tomar a diario decisiones, algunas de mayor relevancia que otras, en ciertos  casos con poco tiempo para la elecci&oacute;n de la alternativa m&aacute;s sensata,  prudente y justa.    <br> </p>    <p>A todo lo anterior se suma el hecho de que el impetuoso  desarrollo cient&iacute;fico t&eacute;cnico, ocurrido especialmente a partir de  la segunda mitad de este siglo, ha invadido el campo de las ciencias de la salud,  en momentos en que el hombre se hace m&aacute;s consciente de que el proceso de  salud-enfermedad es algo que le concierne &iacute;ntimamente y por tanto le corresponde  una buena parte de la responsabilidad en su monitoreo.    <br> </p>    <p>Todos estos  personajes que intervienen en el proceso salud-enfermedad (pacientes, familiares,  profesionales de salud, instituciones sanitarias, sociedad) tienen sus propios  valores, en los cuales se incluyen tanto los culturales en general, como los morales  en particular. Cada hombre ha creado con ellos, su propia espiritualidad. Es precisamente  por eso que el hombre es un ser irrepetible, y en correspondencia con esas particularidades,  debe ser tratado.    <br> </p>    <p>De manera que a la hora de tomar una decisi&oacute;n  &eacute;tica, en el campo de la cl&iacute;nica, no basta con reconocer los valores  que se admiten como universales, sino que es preciso tomar en cuenta, tanto los  valores de la sociedad en que se vive, y de la comunidad cient&iacute;fica a la  que se pertenece, como tambi&eacute;n aquellos valores personales de los involucrados  en el proceso.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Y no se trata s&oacute;lo de los casos extremos en que  se presenta un dilema &eacute;tico de gran envergadura, sino en los actos m&aacute;s  sencillos de la pr&aacute;ctica cotidiana en los que, a veces, se plantean disyuntivas  ante enfoques &eacute;ticos diferentes, aunque no est&eacute;n relacionados con  situaciones amenazantes para la vida.    <br> </p>    <p>De ah&iacute; se deriva el criterio  de que no basta conocer y reconocer el sistema de valores morales aceptado por  la sociedad y la comunidad cient&iacute;fica a la que se pertenece; como no basta  tampoco conocer y aceptar los principios &eacute;ticos que se han establecido  en las relaciones sociales y profesionales, ni avizorar las posibles consecuencias  del actuar profesional.    <br> </p>    <p>Es imprescindible, adem&aacute;s de fomentar  el inter&eacute;s por el conocimiento te&oacute;rico de estos aspectos, en el  personal de salud, desarrollarles habilidades intelectuales y pr&aacute;cticas  en su actuar profesional, es decir, desarrollar su capacidad de an&aacute;lisis  te&oacute;rico-conceptual y sintetizar sus convicciones en el cultivo de virtudes  &eacute;ticas o del car&aacute;cter, y, de esta forma, lograr una modificaci&oacute;n  sustancialmente positiva en sus actitudes, en correspondencia con el sistema de  valores que se reconoce, y que se expresan en hechos o actos en los cuales no  se subestime la carga moral que llevan impl&iacute;citas, es decir, que se sea  capaz de respetar los principios, analizar cr&iacute;ticamente los medios que  se utilizan y medir sus consecuencias.</p><h4>Summary    <br>     <br> </h4>    <p>The existance  of problems related to the nurse's professional performance shows that is not  enough to take into consideration the technical dimension to evaluate the quality  of nursing care and that it is indispensable to accompany this analysis with an  assessment of the moral conduct of these health professionals. Until very recently,  most of the theoretical conceptualizations and even the proposals of models of  procedures for the ethical decision making were not drectly connected with nurses,  since they were not only seen as a subaltern and dependent staff, but they really  were due to the fact that their professional performance was only linked with  the fulfillment of medical indications. But, from the second half of the last  century on, with the recognition of nursing as a constituted science, with its  own theoretical-conceptual body and its acting method, it increased its academic  rank and, on attaining the university level, it was made equal to other professions  in the attention to persons, families and communities in the health-disease process.  This new activity has generated new needs in the cognoscitive field and that's  why the general objective of this paper is to put at the disposal of the Cuban  nursing personnel some theoretical elements on the ethical principles characterizing  health professions from different critically analyzed phylosophical positions,  and to approach very specially the own principles of nursing profession so that  this knowledge allow them to take part in the development of the abilities necessary  to make the correct decision to face the moral conflicts appearing in professional  practice.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Key word:.</i> Nursing, decision-making.</p><h4> Referencias  bibliogr&aacute;f&iacute;cas    <br> </h4><ol>     <!-- ref --><li> Walker K. Historie de la M&eacute;decine.  B&eacute;lgique: Editions G&eacute;rard.Verniers;1962.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Nightingale  F. Notes on Nursing. What it is and what it is not. New York: Dover Publications;1969.    <br>  </li>    <!-- ref --><li> Beauchamp T, Childress J. Principles of biomedical ethics. New York:  Oxford University Press;1979.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Jonsen A, Toulmin S. The abuse of  casuisty. A history of moral reasoning. Los Angeles, California: University Press;  1988.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Jonsen Siegler, Winslade. Clinical Ethics: a practical approach  to ethical decisions in clinical medicine. New York: Macmillan Publishing Company;  1986.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Gracia D. Procedimientos de decisi&oacute;n en &eacute;tica  cl&iacute;nica. Madrid: Eudema Universidad; 1991.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Haberma J. Conciencia  moral y acci&oacute;n comunicativa. Barcelona: Ed. Pen&iacute;nsula; 1985.    <br>  </li>    <!-- ref --><li> Drane J. M&eacute;todos de &eacute;tica cl&iacute;nica. Washington:  OPS; 1990. (Bolet&iacute;n OPS No. 180).    <br> </li>    <!-- ref --><li> MacIntyre A. After Virtue.  A Study in moral theory. Par&iacute;s: University of Notre Dame Press: 1984.    <br>  </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Pellegrino E, Thomasma D. For the patients&acute;s good: the restoration  of beneficence in health care. New York: Oxford University Press, 1988.    <br> </li>    <!-- ref --><li>  Wolf S. Guidelines on the termination of Life-Sustaining Treatment and the care  of the dying. Indiana: Indiana University Press; 1988.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Brody Howard.  Ethical decision in Medicine.1ed. Boston: Little Brown and Company.; 1976.    <br>  </li>    <!-- ref --><li> Grundstein-Amado R. Ethical decision making process in the health care  system. Toronto: Toronto University Press; 1990.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Gracia D. M&eacute;todos  de an&aacute;lisis de problemas &eacute;ticos en la cl&iacute;nica humana. Separata  de los Anales de la Real Academia Nacional de Medicina. Tomo CIX. Cuaderno Segundo.  Madrid; 1992.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Fern&aacute;ndez Fern&aacute;ndez P, Gonz&aacute;lez  Jurado M. Deontolog&iacute;a y etica para la Enfermer&iacute;a del Siglo XXI.  Colecci&oacute;n Salud y Sociedad. Madrid: Editorial S&iacute;ntesis; 1997.    <br>  </li>    <!-- ref --><li> Davis AJ. Ethical Dilemmas Nursing Practice. 4 ed. Stamford, Connecticut:  Appleton &amp; Lange; 1997.    <br> </li>    <!-- ref --><li> Rodr&iacute;guez Zayra. Filosof&iacute;a,  ciencia y valor. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales; 1985.    <br> </li>    <!-- ref --><li>  Colectivo de Autores. &Eacute;tica. Mosc&uacute;: Editorial Progreso; 1989.</li>    </ol>    <p>  Recibido: 28 de noviembre de 2003. Aprobado : 6 de enero de 2004.    <br> MSc. <i>Mar&iacute;a  del Carmen Amaro Cano</i>. Centro de Estudios Human&iacute;sticos. Facultad de  Ciencias M&eacute;dicas &quot;General Calixto Garc&iacute;a&quot;. 27 y G. Vedado,  Plaza de la Revoluci&oacute;n. La Habana, Cuba.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>    <p>    <br> <span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">  Enfermera especializada en educaci&oacute;n. MSc. Salud P&uacute;blica.MSc. Historia.  Especialista en Bio&eacute;tica. Profesora Consultante y Auxiliar del Departamento  Salud. Presidenta de la C&aacute;tedra de Bio&eacute;tica y Directora del Centro  de Estudios Human&iacute;sticos para las Ciencias M&eacute;dicas. Facultad de  Ciencias M&eacute;dicas &quot;General Calixto Garc&iacute;a&quot; </a><a name="cargo"></a></p>       ]]></body><back>
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