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</front><body><![CDATA[ <H5>&nbsp;</H5>     <P></P> <H3>Editorial</H3> <H2>Alcohol, alcoholismo, comunidad y salud</H2> <I>    <P>El consumo de bebidas con contenido alcoh&oacute;lico se incluye entre los comportamientos habituales que se han incrementado mediante el desarrollo hist&oacute;rico de los distintos grupos humanos, y llega a ser consistente e integrado al estilo de vida de algunos de ellos.</P></I>  <I>    <P>La poblaci&oacute;n cubana en su mayor&iacute;a y a&uacute;n dentro de l&iacute;mites socialmente permitidos, tiene aceptaci&oacute;n por el consumo de bebidas alcoh&oacute;licas en sus distintas variantes y no escapa a la tendencia mundial de incrementar el consumo de &eacute;stas. No obstante, determinadas condiciones en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, como el mayor contacto con otras culturas, el desarrollo econ&oacute;mico, la propaganda "ingenua" de algunos medios de difusi&oacute;n, los cambios en el estilo de vida y el uso del tiempo libre, entre otros m&uacute;ltiples factores, han facilitado en cierto grado la presencia de patrones de consumo alcoh&oacute;lico no recomendables que llevaron al alcohol a desempe&ntilde;ar una funci&oacute;n fundamental en diversas celebraciones y la aparici&oacute;n de h&aacute;bitos y actitudes cada vez m&aacute;s permisivas hacia las bebidas alcoh&oacute;licas.</P></I>  <I>    <P>Algunas manifestaciones sociales ameritan una adecuada valoraci&oacute;n, como la costumbre de ingerir alcohol en lugares p&uacute;blicos sin festividad popular (parques, aceras, &oacute;mnibus) la aceptaci&oacute;n del t&oacute;xico entre adolescentes y j&oacute;venes para cualquier actividad recreativa, la avidez por el consumo en algunos lugares de expendio que a su vez han ampliado su n&uacute;mero y horarios de venta, la costumbre de algunas familias de iniciar a los ni&ntilde;os en el consumo de bebidas alcoh&oacute;licas como un factor de presunto aprendizaje necesario, el empleo de alcohol en actividades de est&iacute;mulo y gratificaci&oacute;n por &eacute;xitos laborales y patrones de consumo asociados con mayores cantidades en una ingesta con el conocido pretexto de "bajar la botella", cual meta facilitadora de la embriaguez.</P></I>  <I>    <P>Estos aspectos suelen asociarse con el incremento de algunos indicadores indirectos sobre las consecuencias nocivas sanitarias y sociales vinculadas con dicho consumo excesivo e irresponsable como accidentes de tr&aacute;nsito y laborales, conductas violentas dom&eacute;sticas y p&uacute;blicas, suicidio, hepatopat&iacute;as cr&oacute;nicas y cirrosis hep&aacute;ticas asociadas con el consumo de alcohol y la demanda de atenci&oacute;n por dependencia alcoh&oacute;lica, que actualmente no resultan de una magnitud exagerada en el plano estad&iacute;stico, pero su significaci&oacute;n humana y social requieren un adecuado enfrentamiento, adem&aacute;s que permiten hacer pron&oacute;sticos de tendencia cuando tipificamos a la poblaci&oacute;n de riesgo alcoh&oacute;lico, que s&iacute; se incrementa, incluyendo grupos de j&oacute;venes y poblaci&oacute;n femenina.</P></I>  <I>    <P>Siguiendo la pol&iacute;tica general al nivel internacional y regional, recientemente se aprob&oacute; en nuestro pa&iacute;s un Programa Nacional para la Prevenci&oacute;n y Control del Alcoholismo y otras Farmacodependencias, dirigido a reducir el consumo de alcohol y los problemas derivados de &eacute;ste.</P></I>  <I>    <P>La defensa activa ante los problemas causados por el uso y el abuso de esta sustancia psicoactiva, resulta viable a partir de la promoci&oacute;n de estilos de vida saludables que llevan al individuo y los grupos sociales a ser responsablemente libres del no consumo o el consumo sin riesgos y que aqu&eacute;llos con p&eacute;rdida de la libertad ante el alcohol, encuentren alternativas de recuperaci&oacute;n de la salud y de otras consecuencias adversas vinculadas con este consumo; al actuar sobre los determinantes, el riesgo y el da&ntilde;o, podemos combatir y controlar la m&aacute;s trascendente toxicoman&iacute;a de nuestro tiempo.</P></I>  <I>    <P>Nuestro Programa se caracteriza por fomentar la autorresponsabilidad y la participaci&oacute;n de la familia y la comunidad con sus instituciones, en un abordaje multidisciplinario e intersectorial, pues el problema del alcoholismo trasciende los l&iacute;mites convencionales del sector salud.</P></I>  <I>    <P>El equipo de atenci&oacute;n primaria no se puede limitar a dispensarizar alcoholicodependientes para remitirlos a un centro de desintoxicaci&oacute;n, sus potencialidades le permiten abordar todo tipo de comportamientos ante el consumo de alcohol que impliquen riesgo individual o colectivo; este equipo deviene aglutinador de todas las estrategias de intervenci&oacute;n donde la comunidad es el principal campo de acci&oacute;n para el logro de nuestros objetivos, fomentar actitudes y estilos de vida favorables a la salud dentro de nuestras caracter&iacute;sticas socioculturales, identificar los grupos de riesgo y consumidores irresponsables con la participaci&oacute;n de la propia comunidad y el desarrollo de una amplia red de apoyo social que contribuya al tratamiento, seguimiento y reinserci&oacute;n social del paciente alcoh&oacute;lico sin estigmatizaciones, prejuicios ni segregaciones, esto es un imperativo del momento.</P></I>  <I>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El alcoholismo es responsable de un alto n&uacute;mero de a&ntilde;os de vida potencial perdidos y fuente de sufrimientos de muchas familias y colectivos.</P></I>  <I>    <P>Todos tenemos un importante "papel" para prevenir y controlar. Vale un llamado a la reflexi&oacute;n.</P></I>      <P>Dr. Juan E. Sandoval Ferrer     <BR> Asistente de Psiquiatr&iacute;a, M&aacute;ster en Psiquiatr&iacute;a Social     <BR> Presidente de la Secci&oacute;n de Alcoholismo de la Sociedad Cubana de Psiquiatr&iacute;a.     <DIV ALIGN=right>    <p></P></div>     ]]></body>
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