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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A brief sketch of the appearance and significance of the gender role is made in this paper. It is also related to some indicators of family functioning and it is analyzed to what extent this relationship may affect its favorable expression, alter the internal dynamics of the family relations and act as a pathogenic factor in family health]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <P>&nbsp;</P> <H3>Trabajos de Revisi&oacute;n</H3> <H2>Rol de g&eacute;nero y funcionamiento familiar</H2>     <P><A HREF="#*"><I>Patricia Herrera Santi<SUP>1</sup></I></A> </P> <H4>RESUMEN</H4>     <P>En este trabajo se realiza un breve bosquejo del surgimiento y significaci&oacute;n del rol de g&eacute;nero y se relaciona con algunos de los indicadores de funcionamiento familiar, analizando en qu&eacute; medida puede afectar la expresi&oacute;n favorable del mismo, alterar la din&aacute;mica interna de las relaciones familiares y actuar como factor pat&oacute;geno en la salud familiar. </P>     <P>Descriptores DeCS: IDENTIDAD SEXUAL; SALUD DE LA FAMILIA; RELACIONES FAMILIARES; SOCIALIZACION.     <BR> &nbsp;     <BR> En el desarrollo hist&oacute;rico de la humanidad se han ido transmitiendo valores a trav&eacute;s de la cultura, la religi&oacute;n, las costumbres, etc., relacionadas con el papel y rol que deben asumir los diferentes sexos en la sociedad. Por lo general la mujer se destinaba a la procreaci&oacute;n, el cuidado de los hijos y del hogar, mientras que del hombre se esperaba que fuera capaz de garantizar la satisfacci&oacute;n de las necesidades de su familia y su subsistencia. La mujer, por tanto, era relegada al &aacute;mbito dom&eacute;stico, y el hombre era el que manten&iacute;a un v&iacute;nculo con el exterior del sistema familiar. </P> <H4>DESARROLLO</H4>     <P>Con el surgimiento de las clases sociales aparece tambi&eacute;n la discriminaci&oacute;n de la mujer y su conversi&oacute;n, por parte del hombre, en un objeto de placer y procreaci&oacute;n.<SUP>1</SUP> A lo largo del desarrollo de la sociedad los individuos fueron aprendiendo, a trav&eacute;s del proceso de socializaci&oacute;n, el comportamiento que cada uno debe asumir seg&uacute;n fuera hombre o mujer. Esta diferenciaci&oacute;n, que abarca normas de comportamiento, actitudes, valores, tareas, etc., y donde lo femenino se debe supeditar a lo masculino, trasciende a todas las esferas de la vida y provoca una relaci&oacute;n de poder donde el hombre es el dominante mientras que la mujer, su papel y tareas, son devaluadas socialmente. </P>     <P>Como dice <I>AZ Manfred,</I><SUP>2</SUP> "Hablar de mujer desde una perspectiva de g&eacute;nero, es referirnos a una historia de supeditaci&oacute;n que nace con la implantaci&oacute;n del patriarcado en las comunidades primitivas y no ha dejado de ser as&iacute; en las comunidades contempor&aacute;neas". Sin embargo, esta diferenciaci&oacute;n de normas y valores no afecta solo a la mujer, ya que el hombre tambi&eacute;n es v&iacute;ctima de las expectativas sociales que se tienen sobre su comportamiento y desempe&ntilde;o, del cual se espera siempre fortaleza, valent&iacute;a, control emocional e independencia, entre otras cosas. </P>     <P>Esta diferenciaci&oacute;n entre los sexos se conoce como rol de g&eacute;nero, consider&aacute;ndose el g&eacute;nero aquella categor&iacute;a en la que se agrupan todos los aspectos psicol&oacute;gicos, sociales y culturales de la femineidad-masculinidad, y que es producto de un proceso hist&oacute;rico de construcci&oacute;n social.<SUP>3 </SUP>Al analizar este concepto vemos que el g&eacute;nero va m&aacute;s all&aacute; del sexo, dado que este se limita a las caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas y anat&oacute;micas, mientras que en el g&eacute;nero se integran caracter&iacute;sticas econ&oacute;micas, sociales, pol&iacute;ticas, jur&iacute;dicas y psicol&oacute;gicas, adem&aacute;s de las sexuales. </P>     <P>Hay 3 elementos b&aacute;sicos en cuanto al g&eacute;nero, que son:     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> &nbsp; </P>  <UL>     <LI>Asignaci&oacute;n de g&eacute;nero: Se da desde el momento del nacimiento por los &oacute;rganos genitales. </LI>     <LI>Identidad de g&eacute;nero: Son los aspectos biol&oacute;gicos y psicol&oacute;gicos que se establecen desde los primeros a&ntilde;os de vida. </LI>     <LI>Rol de g&eacute;nero: Conjunto de normas establecidas socialmente para cada sexo. </LI>    </UL>      <P>    <BR> La familia constituye el espacio primario para la socializaci&oacute;n de sus miembros, siendo en primera instancia el lugar donde se lleva a cabo la transmisi&oacute;n de los sistemas de normas y valores que rigen a los individuos y a la sociedad como un todo.<SUP>4</SUP> </P>     <P>De esta manera, desde muy temprano, la familia va estimulando el sistema de diferenciaci&oacute;n de valores y normas entre ambos sexos, asentando as&iacute; tanto la identidad como el rol de g&eacute;nero. Las reglas sociales van deslindando de manera clara las expectativas relacionadas con los roles que las personas deben asumir. Igualmente, la idea que se tiene sobre el rol de padre, madre, esposa o esposo, est&aacute; condicionada en gran medida por la sociedad de la cual somos resultado (Fern&aacute;ndez L. Roles de g&eacute;nero. Femineidad vs masculinidad. Tema No.5. Marzo 1996. p&aacute;g.18.). </P>     <P>El contexto familiar refuerza la diferenciaci&oacute;n gen&eacute;rica, dando actividades diferentes a ni&ntilde;os y a ni&ntilde;as; a las ni&ntilde;as se les destinan aquellas relacionadas con el hogar, servir, atender a otros; mientras que a los ni&ntilde;os se reservan actividades de competencia que les permiten tener un mayor control sobre el medio externo, lo cual es una forma muy importante de ir delimitando las normas de comportamiento y dejando claras las expectativas sociales hacia cada sexo. La familia, por tanto, es el principal eslab&oacute;n del proceso de tipificaci&oacute;n sexual dado que es formadora por excelencia y de dif&iacute;cil sustituci&oacute;n.<SUP>5</SUP> </P>     <P>Este proceso de tipificaci&oacute;n sexual se observa en las familias, no solo en el proceso de transmisi&oacute;n de estos valores a las nuevas generaciones, sino como parte intr&iacute;nseca, importante e indiscutible de las pautas relacionales que se establecen entre sus miembros, que conlleva, en no pocas ocasiones, a alteraciones en las relaciones familiares y en el funcionamiento familiar. De ah&iacute; que nos propongamos en este trabajo hacer un an&aacute;lisis de su efecto en los diferentes indicadores del funcionamiento familiar, y c&oacute;mo puede afectar el mismo, e incidir de esta manera en la salud familiar. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Dentro de los elementos que interfieren considerablemente en la salud familiar est&aacute; la din&aacute;mica interna de las relaciones o funcionamiento familiar. Cuando estas son arm&oacute;nicas, hay cohesi&oacute;n familiar, una adecuada comunicaci&oacute;n, flexibilidad, claridad de reglas y roles, en fin, un adecuado funcionamiento familiar, hay una predisposici&oacute;n favorable a la salud en la familia como sistema; sin embargo, cuando hay un funcionamiento inadecuado este se constituye en un factor de riesgo para la salud familiar.<SUP>6</SUP> </P>     <P>Como indicadores de un funcionamiento familiar adecuado puede considerarse la flexibilidad en las reglas y roles familiares, es decir que estas no sean r&iacute;gidas, que no se impongan, sino que sean claras y que se asuman conscientemente por los miembros existiendo complementariedad entre los integrantes del sistema familiar para su cumplimiento, con el objetivo de evitar la sobrecarga y sobreexigencia en alg&uacute;n miembro. Sin embargo, cuando analizamos este indicador desde el concepto de g&eacute;nero nos damos cuenta que est&aacute;n indiscutiblemente relacionados y que las problem&aacute;ticas del rol de g&eacute;nero, en cuanto a las normas establecidas para cada sexo, imposibilita en muchos hogares su comportamiento adecuado, manteni&eacute;ndose, por lo general, un modelo tradicional de distribuci&oacute;n de las tareas dom&eacute;sticas que da a la mujer la mayor responsabilidad ante ellas y mantiene el hombre un rol perif&eacute;rico. </P>     <P>Al unirse a esto la creciente independencia e incorporaci&oacute;n de la mujer a las actividades sociales, se provoca inevitablemente una sobrecarga y sobreexigencia en ella, din&aacute;mica que se hace a&uacute;n m&aacute;s compleja al tratar la familia, y el propio hombre, de incorporarse cada vez m&aacute;s a estas tareas, para tratar de asumir un rol diferente en aras de lograr mayor complementariedad, pero al no cambiar sus valores aparecen conflictos en la relaci&oacute;n asignaci&oacute;n-asunci&oacute;n del rol, lo que afecta necesariamente los procesos de interrelaci&oacute;n familiar. Esta situaci&oacute;n se convierte en un espiral, dado que las madres educan, en la mayor&iacute;a de los casos, a sus hijos en patrones sexistas, mientras que exigen que el padre participe m&aacute;s en las tareas del hogar, con lo que provocan que no queden claros los roles y valores en la familia. </P>     <P>Seg&uacute;n <I>P. Ar&eacute;s</I> se hace muy dif&iacute;cil cambiar porque a&uacute;n persisten influencias sociales muy poderosas que son las generaciones precedentes, los medios de comunicaci&oacute;n y la propia sociedad, que en ocasiones promueven nuevos valores y a la vez preservan los de la familia patriarcal.<SUP>8</SUP> </P>     <P>Otro indicador importante del funcionamiento familiar viene dado por la jerarqu&iacute;a, donde debe quedar clara la posici&oacute;n de poder, siendo m&aacute;s favorable en la medida en que se logre un sistema jer&aacute;rquico horizontal entre ambos miembros de la pareja, lo que es decir, un mismo nivel de poder en el subsistema conyugal con relaci&oacute;n a los otros subsistemas familiares; sin embargo aqu&iacute; interviene tambi&eacute;n de manera negativa el rol de g&eacute;nero, dado que en Cuba todav&iacute;a persiste el modelo de familia tradicional patriarcal, caracterizada por v&iacute;nculos de dependencia y jerarqu&iacute;a r&iacute;gidos en la que la mujer debe supeditarse al hombre, no logr&aacute;ndose el nivel horizontal ya que ellos responden tambi&eacute;n a su asignaci&oacute;n gen&eacute;rica que les crea la expectativa de que deben ejercer poder y autoridad sobre otros. Para que exista una jerarqu&iacute;a adecuada y un adecuado funcionamiento familiar debe haber igualdad, por esto la primac&iacute;a del hombre de una forma r&iacute;gida conlleva a una disfunci&oacute;n familiar. </P>     <P>Muy relacionado con este indicador est&aacute; otro que viene dado por las caracter&iacute;sticas de la relaci&oacute;n autonom&iacute;a-dependencia, consider&aacute;ndose como favorecedor de un funcionamiento adecuado el hecho de que el sistema familiar permita el desarrollo de la identidad personal y la autonom&iacute;a de sus miembros. El papel de la mujer y la maternidad, tal y como es concebida en la estructura patriarcal, demanda de &eacute;sta instinto, entrega total y una negaci&oacute;n de su ser como persona, obstaculizando su autonom&iacute;a e independencia, lo cual constituye un factor pat&oacute;geno del funcionamiento y la salud familiar. </P>     <P>Seg&uacute;n <I>Arce M</I>, al centrar la identidad femenina en una matriz relacional, donde se le exige a la mujer una actitud de servicio y atenci&oacute;n en forma incondicional a las demandas y necesidades de los otros, se inhiben sus posibilidades de autoafirmaci&oacute;n y autonom&iacute;a.<SUP>4</SUP> </P>     <P>No se podr&iacute;an dejar de analizar 2 indicadores muy importantes de funcionamiento familiar que son la comunicaci&oacute;n y la afectividad en la familia, y que tambi&eacute;n se ven afectados por lo asignado socialmente en el rol de g&eacute;nero interfiriendo en muchos hogares en la adecuada din&aacute;mica interna del sistema familiar. </P>     <P>La comunicaci&oacute;n para que sea efectiva y favorable a la salud familiar debe darse de forma clara, coherente y afectiva; sin embargo, cualquier alteraci&oacute;n de los procesos de interrelaci&oacute;n familiar la afecta y da lugar a dobles mensajes, mensajes indirectos y comunicaciones incongruentes que tienen como principal causa dilemas no resueltos y que se pueden poner de manifiesto, por ejemplo, en los conflictos ante la asignaci&oacute;n-asunci&oacute;n de roles, ante la necesidad de realizaci&oacute;n personal y autonom&iacute;a de la mujer, y las limitaciones impuestas por la familia. </P>     <P>Se afecta tambi&eacute;n la comunicaci&oacute;n en tanto que la sobrecarga de roles, la sobreexigencia en la mujer, unido al papel perif&eacute;rico en que se mantiene el hombre, limitan las posibilidades de comunicaci&oacute;n con los hijos y entre ellos como pareja, limit&aacute;ndola en ocasiones a las cuestiones referentes a la vida escolar o laboral. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Seg&uacute;n <I>P. Ar&eacute;s</I>, "si los roles, los l&iacute;mites, las jerarqu&iacute;as y los espacios est&aacute;n distorsionados, lo m&aacute;s probable es que ello altere todo el proceso de comunicaci&oacute;n e interacci&oacute;n familiar; por tal motivo el tema de la comunicaci&oacute;n no puede ser visto desligado de estos procesos".<SUP>7</SUP> </P>     <P>La afectividad o forma de expresar los sentimientos se ve marcada tambi&eacute;n, indiscutiblemente, por los patrones de comportamiento y valores asignados por el rol de g&eacute;nero y la din&aacute;mica interna de la familia. Para que esta sea funcional y promueva la salud de sus miembros debe permitir y fomentar la expresi&oacute;n libre de la afectividad, ser capaz de expresar las emociones positivas y negativas, y transmitir afecto. </P>     <P>Varios autores se&ntilde;alan que el proceso de entrenamiento a que es sometido el hombre, estimula en ellos el uso de la violencia para dominar a otros, para ejercer el poder y para resolver conflictos, mientras por otra parte se les restringe el contacto con el mundo de los afectos, y se le obliga no solo a inhibir sus sentimientos, sino tambi&eacute;n a no sentir.<SUP>4</SUP> La forma de expresar los sentimientos para los hombres y las mujeres se refuerza continuamente de manera que se llega a tomar como normal la actitud que encierra contenidos discriminantes para ambos; como por ejemplo, el considerar que la mujer debe ser m&aacute;s emotiva, y asociar a los hombres a la rudeza y la agresividad. Evidentemente esto afecta la expresi&oacute;n libre de los sentimientos y la transmisi&oacute;n de afecto dentro de la familia. </P>     <P>Por lo que hemos podido ver, la problem&aacute;tica de la asignaci&oacute;n de un rol de g&eacute;nero a hombres y a mujeres va m&aacute;s all&aacute; de una significaci&oacute;n social vista de manera abstracta, ya que interfiere de manera palpable y ostensible en la vida cotidiana, en las pautas de interrelaci&oacute;n familiar y en la din&aacute;mica interna de la familia, afectando, en muchas ocasiones su funcionamiento y sobre la base de ello, a la salud familiar. </P>     <P>No se puede negar que la familia cubana ha cambiado, y aunque se mantiene el tipo de familia patriarcal y la estructura de poder sigue siendo masculina, hay elementos que favorecen la modificaci&oacute;n de algunos valores, normas y principios que apuntan hacia una posibilidad cada vez mayor para que se facilite la transici&oacute;n de una nueva identidad cultural a las futuras generaciones, en la cual se reduzca en cierta medida la afectaci&oacute;n que esta asignaci&oacute;n gen&eacute;rica provoca en la din&aacute;mica familiar. </P>     <P>En las 2 &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha venido produciendo una ruptura progresiva con la familia t&iacute;pica tradicional caracterizada por la jerarqu&iacute;a r&iacute;gida entre el hombre y la mujer, y entre padres e hijos, en papeles polarizados para lo masculino y lo femenino, en la dicotom&iacute;a de mundo p&uacute;blico para el hombre-mundo privado para la mujer, y en el modelo de la madre caracterizada por la entrega y abnegaci&oacute;n, y el padre proveedor y representante de la autoridad suprema (<I>Ar&eacute;s MP</I>. Hacia la b&uacute;squeda de nuevos modelos de interacci&oacute;n individuo-familia-sociedad. En: Hogar dulce hogar &amp;iquest;mito o realidad? Facultad de Psicolog&iacute;a. Universidad de La Habana. 1998 p&aacute;g. 2-4). </P>     <P>Como ejemplo de estos cambios operados en la familia tradicional cubana podemos ver las amplias posibilidades dadas a la mujer para su integraci&oacute;n plena a la sociedad y un mayor reconocimiento social, lo cual favorece su independencia econ&oacute;mica y su autonom&iacute;a. </P>     <P>Hay tambi&eacute;n un rompimiento de las asignaciones culturales que han producido cambios en las formas tradicionales de asumir los roles y en la distribuci&oacute;n de las responsabilidades dom&eacute;sticas, siendo este uno de los cambios m&aacute;s importantes de la familia, aunque, como refiere <I>P. Ar&eacute;s</I> esta tendencia provoca un aumento de los conflictos entre lo asignado y lo asumido en los roles sexuales y parentales, ya que en tiempos pasados lo asignado al rol de hombre, mujer, padre y madre se asum&iacute;a sin conflicto, mientras que en la actualidad se vivencian de manera conflictiva (Ar&eacute;s MP. Abriendo las puertas a las familias del 2000. En: Hogar dulce hogar &amp;iquest; mito o realidad? Facultad de Psicolog&iacute;a. Universidad de La Habana. 1998. p&aacute;g. 18-36). </P>     <P>Otro cambio muy importante viene dado en los conceptos de autoridad y obediencia, lo cual posibilita que las jerarqu&iacute;as se hagan m&aacute;s flexibles y los v&iacute;nculos de dependencia se vayan disolviendo, logr&aacute;ndose cada vez m&aacute;s uniones sustentadas en motivos afectivos, y no por necesidades econ&oacute;micas, as&iacute; como un mayor nivel de realizaci&oacute;n personal de la mujer. </P> <H4>CONCLUSIONES</H4>     <P>Persisten sobrecargas para la mujer en cuanto a las tareas del hogar, la educaci&oacute;n y crianza de los hijos, as&iacute; como prejuicios y concepciones err&oacute;neas sobre el papel de cada miembro de la familia. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Todas estas transformaciones sociales que, indiscutiblemente han generado cambios en los valores y patrones asignados gen&eacute;ricamente, y por tanto presuponen tambi&eacute;n cambios en las pautas de relaci&oacute;n interna familiar, est&aacute;n avaladas por legislaciones sociales como el C&oacute;digo de la Familia y el C&oacute;digo de la Ni&ntilde;ez y la Juventud, lo cual contribuye a que nuestra sociedad se vaya perfilando cada vez m&aacute;s hacia un equilibrio y flexibilidad adecuados en cuanto al rol de g&eacute;nero que favorezca la armon&iacute;a y la salud familiar. </P> <H4>SUMMARY</H4> <B>    <P>A brief sketch of the appearance and significance of the gender role is made in this paper. It is also related to some indicators of family functioning and it is analyzed to what extent this relationship may affect its favorable expression, alter the internal dynamics of the family relations and act as a pathogenic factor in family health.</P></B>      <P>Subject headings:<B> GENDER IDENTITY; FAMILY HEALTH; FAMILY RELATIONS; SOCIALIZATION.</B> </P> <H4>    <BR> REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4> <OL>      <!-- ref --><LI>Pe&ntilde;ate A. La mujer joven en Cuba, Reflexiones a las puertas del tercer milenio. En: J&oacute;venes en los 90. 1 ed. La Habana: Editorial Abril, 1999:225-43.    </LI>     <!-- ref --><LI>Manfred AZ. Historia Universal. Mosc&uacute;: Editorial Progreso, 1977; t1: 9-14.    </LI>     <!-- ref --><LI>Bustos O. Antolog&iacute;a de la sexualidad humana. M&eacute;xico, D.F: Conapo, 1994; tI:406.    </LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Arce ML. El proceso de socializaci&oacute;n y los roles en la familia. En: Teor&iacute;a y metodolog&iacute;a para la intervenci&oacute;n en familias. San Jos&eacute;: Universidad Nacional de Costa Rica, 1995:32-5.    </LI>     <!-- ref --><LI>Artiles LI de. Violencia y sexualidad. 1 ed. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1998: 113-33.    </LI>     <!-- ref --><LI>Herrera SP. Familia funcional y disfuncional: un indicador de salud. Rev Cubana Med Gen Integr 1997;13(6):591-5.    </LI>     <!-- ref --><LI>Ar&eacute;s MP. Mi familia es as&iacute;. 1<SUP>ra</SUP> ed. La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1990:18-36.    </LI>    </OL>      <P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> Recibido: 5 de octubre del 2000. Aprobado: 6 de noviembre del 2000.     <BR> <I>Lic.</I> <I>Patricia Herrera Santi</I>. Edificio 685, apto 24, zona 19, Alamar, municipio Habana del Este, Ciudad de La Habana, Cuba.     <BR> &nbsp;     <BR> &nbsp; </P>     <P><SUP><A NAME="BM_"></A>1</sup>Licenciada en Psicolog&iacute;a. Especialista Principal. Profesora Asistente.     <BR>  </P>     ]]></body><back>
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