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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Valoración epidemiológica de las actividades de atención primaria de salud]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The concept of Primary Health Care is analyzed and its basic activities explained in the classical Alma-Atá Declaration are described together with the presentation of a summarized epidemiological assessment of these activities and their carrying out by the health team of the doctor&acute;s office, whose work in the last 10 years has focused, in a prioritized and paradoxical way, on the non-critical implementation of control programs and this tends to distort its social mission. Under the present circumstances in which the national health care system is under discussion, the topic of this paper attempts to encourage alternatives that will finally reform it like those aimed at re-orient the performance of the family physician and nurse that is essentially based on the Primary Health Care.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h2>Valoraci&oacute;n epidemiol&oacute;gica de las actividades de atenci&oacute;n  primaria de salud    <br> </h2>    <p><a href="#cargo">Silvia Mart&iacute;nez Calvo<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p><h4>Resumen    <br>  </h4>    <p>Se analiza el concepto de atenci&oacute;n primaria de salud (APS) y se  describen sus actividades b&aacute;sicas expl&iacute;citas en la cl&aacute;sica  Declaraci&oacute;n de Alma-At&aacute;, conjuntamente con una sint&eacute;tica  valoraci&oacute;n epidemiol&oacute;gica de esas actividades y su aplicaci&oacute;n  por el equipo de salud del consultorio, cuyo quehacer en los &uacute;ltimos 10  a&ntilde;os se ha afianzado, prioritaria y parad&oacute;jicamente, en la ejecuci&oacute;n  acr&iacute;tica de programas de control, lo que tiende a tergiversar su encargo  social. En las actuales circunstancias en que se debate el sistema nacional de  salud, el tema pretende estimular alternativas que definitivamente lo reformen,  como las dirigidas a reorientar el desempe&ntilde;o del M&eacute;dico y la Enfermera  de Familia, esencialmente sustentado en la APS.</p>    <p><i>DeCS:</i> ATENCION PRIMARIA  DE SALUD; EPIDEMIOLOGIA; MEDICOS DE FAMILIA; ENFERMERIA EN SALUD COMUNITARIA;  PLANES Y PROGRAMAS DE SALUD.</p>    <p>El t&eacute;rmino APS frecuentemente se distorsiona,  pues cualquier profesional o t&eacute;cnico del sector salud se considera autorizado  leg&iacute;timamente para aceptar como v&aacute;lidos sus enfoques y opiniones  al respecto; esta situaci&oacute;n contribuye a tergiversar las acciones inherentes  a la estrategia del sistema nacional de salud con relaci&oacute;n a la APS, al  menos en lo concerniente al equipo b&aacute;sico de salud del consultorio.    <br>  </p>    <p>Este equipo, incuestionablemente id&oacute;neo para desarrollar las actividades  que materializan los presupuestos de la APS, parad&oacute;jicamente se aparta  en teor&iacute;a y pr&aacute;ctica del tratamiento cient&iacute;fico que esas  actividades requieren, en ocasiones por desconocimiento cabal del significado  de APS en su enfoque filos&oacute;fico, estrat&eacute;gico y como nuevo nivel  de atenci&oacute;n; y en otros momentos, rutinariamente acomodado por la convencional  decisi&oacute;n de solucionar los problemas de salud mediante la ejecuci&oacute;n  de programas de control, transformados en fines, y no reconocidos como los medios  para el control y eliminaci&oacute;n de enfermedades y da&ntilde;os. Esta anomal&iacute;a  estrat&eacute;gica al convertir un programa en opci&oacute;n final, cercena la  creatividad, y limita enormemente las potencialidades del equipo b&aacute;sico  del consultorio para solucionar los problemas de salud prevalecientes en su comunidad.    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Resaltar el soporte epidemiol&oacute;gico de las actividades b&aacute;sicas  de APS, reconocer las ventajas que esta tiene como estrategia fundamental del  SNS para el desempe&ntilde;o del equipo, as&iacute; como aportar elementos para  su ineludible reorientaci&oacute;n, constituyen prop&oacute;sitos del presente  trabajo.</p><h4>Desarrollo    <br> </h4><h6>Enfoque conceptual de la Atenci&oacute;n  Primaria de Salud    <br> </h6>    <p>Es abundante la bibliograf&iacute;a disponible sobre  APS desde su definici&oacute;n inicial a partir de la ya cl&aacute;sica Declaraci&oacute;n  de Alma At&aacute; (Declaraci&oacute;n de Alma At&aacute;. Documento fotocopiado.  S/F. 1978). La pretensi&oacute;n no es exponer minuciosamente esa definici&oacute;n  harto conocida, sino revitalizar los principios que la fundamentan. Entre los  diversos atributos que le reconocen a la APS, se enfatiza que &quot;forma parte  integrante del desarrollo general de la sociedad y que la comunidad ha de participar  plenamente en su planificaci&oacute;n, su organizaci&oacute;n y su administraci&oacute;n&quot;  (La atenci&oacute;n primaria de salud. Documento fotocopiado. OMS; 1978.).    <br>  </p>    <p>Al respecto la pertinente y oportuna aclaraci&oacute;n de la OMS al considerar  &#150;reci&eacute;n emitida la definici&oacute;n&#150; la APS como una<b> filosof&iacute;a</b>,  porque se sustenta en colocar la salud como parte integrante del desarrollo; una  <b>estrategia</b>, ya que requiere la reorientaci&oacute;n de los sistemas de  salud y un <b>nuevo nivel de atenci&oacute;n</b>, pues resulta imprescindible  el compromiso de la comunidad,<span class="superscript">1 </span>perfil&oacute;  sus expectativas, que se transforman en resultados exitosos cuando esas dimensiones  se desarrollan consecuentemente. Contrastarlas con la realidad del sistema nacional  de salud, ser&iacute;a un interesante ejercicio de criterio que se aleja del prop&oacute;sito  de este tema, pero s&iacute; resulta inusual, analizar el nivel de consonancia  de las actividades b&aacute;sicas de APS con las funciones y tareas que desarrolla  el equipo b&aacute;sico del consultorio.    <br> </p>    <p>Cuando se acepta que la APS  representa un nuevo nivel de atenci&oacute;n, no resulta improcedente esclarecer  esas nociones, pues es frecuente la confusi&oacute;n entre los t&eacute;rminos  atenci&oacute;n primaria y nivel primario. La APS diverge conceptualmente del  nivel primario de servicios y del nivel local de la regionalizaci&oacute;n, y  descuella peculiarmente por su dimensi&oacute;n comunitario-participativa, o sea,  la diferencia entre ambos t&eacute;rminos est&aacute; definitivamente marcada  por el compromiso comunitario. En la actualidad, &quot;la penetraci&oacute;n de  los mercados privados en los servicios sanitarios hace que en la pr&aacute;ctica  se abandone la responsabilidad estatal del acceso universal a la APS promulgado  en 1978&quot; (Salud para Todos);<span class="superscript">2</span> pero como  bien asevera un reconocido salubrista: &quot;Los principios que se acordaron un&aacute;nimemente  (151 pa&iacute;ses) en Alma At&aacute; para resolver los problemas de salud, y  de los que la APS es una parte, se pueden resumir en la autorresponsabilidad en  salud a nivel personal, familiar y comunitario; es decir, en trasladar el centro  de gravedad del cuidado de la salud, de los organismos t&eacute;cnicos a los interesados.  La educaci&oacute;n en salud (cultura en salud) y la participaci&oacute;n de la  comunidad, son los caminos a la autorresponsabilidad, que deben encararse como  un proceso largo y complejo&quot;.<span class="superscript">3</span>    <br> </p>    <p>Para  algunos sanitaristas, resumir los principios de APS en la autorresponsabilidad,  se revela como una propuesta subversiva, que traslada al individuo gran parte  del compromiso irrenunciable incluido en el contrato social, y que reconoce a  la salud como derecho humano de rango constitucional. Considero que ese reconocimiento  involuntariamente oculta la responsabilidad ciudadana de cumplir deberes para  con la salud, tanto en su dimensi&oacute;n individual (autocuidado), como colectiva,  y esto beneficia a los detractores de la autorresponsabilidad adscriptos a la  famosa y envejecida teor&iacute;a econ&oacute;mica de &quot;culpar a la v&iacute;ctima&quot;,<span class="superscript">4</span>  en que presumiblemente se basan para eximirlos t&aacute;citamente de esos deberes.  La propuesta de cu&aacute;les ser&aacute;n los deberes ciudadanos hacia la salud  a&uacute;n tarda en aparecer, y el desarrollo de esa autorresponsabilidad como  ineludible componente de la APS, que obviamente contribuye a promover y mantener  la participaci&oacute;n comunitaria, todav&iacute;a es incipiente y bien restringida.  &Eacute;ticamente se acepta que para reclamar un derecho es compensatorio cumplir  alg&uacute;n deber, y aunque no se construye un mundo mejor si los deberes se  priorizan a los derechos, al considerar la salud un derecho humano universal,  es justo exigir deberes cuyo cumplimiento &#150;particularmente en este caso&#150;  conducen a eliminar o reducir la enfermedad y a evitar la muerte prematura.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os la actividad educativa en salud en  el &aacute;mbito nacional, con estimulantes excepciones, se ha orientado m&aacute;s  hacia una faceta informativa para una poblaci&oacute;n instruida, que a modificar  comportamientos que promuevan la autorresponsabilidad ante la salud que reclama  la APS, lo cual se distancia de la aseveraci&oacute;n siguiente: &quot;en el mundo  desarrollado, entre 50-60 % de todas las prestaciones de salud ocurren fuera del  sistema de salud (en el hogar, en el consejo de los amigos, los familiares, el  trabajo, etc.). Sin duda, elevando la cultura de salud de la poblaci&oacute;n,  esas prestaciones de salud ser&iacute;an de mejor calidad... este es el sentido  profundo de la educaci&oacute;n para la salud y de la participaci&oacute;n comunitaria  en salud.&quot;<span class="superscript">3</span>    <br> </p>    <p>El movimiento Municipios  por la Salud, con amplia representaci&oacute;n en todo el pa&iacute;s, es un excelente  espacio para incentivar el compromiso individual que desarrolle comportamientos  saludables, pero frecuentemente ese compromiso individual se debilita comprimido  entre las acciones intersectoriales y las metas t&eacute;cnico-administrativas  de los programas educativos que el propio movimiento promueve. La <b>autorresponsabilidad</b>  y el <b>autocuidado</b> trascienden el marco legal y se vinculan al nivel instruccional,  educativo y cultural del individuo, quien asume consciente y espont&aacute;neamente  una conducta compatible con buena salud; el n&uacute;mero reducido de personas  residentes en el espacio que delimita un consultorio favorece las estrategias  para desarrollar esas actitudes, pero si como ocurre, el equipo est&aacute; permanentemente  dedicado a &quot;correr para alcanzar las metas administrativas&quot; que les  eval&uacute;an, o m&aacute;s bien les exigen los &quot;controladores&quot; de  los programas de salud, se reduce su posibilidad de estimular el autocuidado y  el conocimiento sobre la conservaci&oacute;n de la salud, situaci&oacute;n agudizada  por la carencia de respaldo regulatorio que contribuya a modificar los comportamientos  no saludables.    <br> </p>    <p>Indudablemente la APS descansa no solamente en estos  s&oacute;lidos principios, sino tambi&eacute;n en sus principales actividades,  bien manifiestas en la Declaraci&oacute;n, en su art&iacute;culo VII, punto 3  y que son las siguientes:<span class="superscript">5</span> </p><ol>     <li> La educaci&oacute;n  sobre los principales problemas de salud y sobre los m&eacute;todos de prevenci&oacute;n  y de lucha correspondientes.</li>    <li> La promoci&oacute;n del suministro de alimentos  y de una nutrici&oacute;n apropiada.</li>    <li> El abastecimiento adecuado de agua  potable y saneamiento b&aacute;sico.</li>    <li> La asistencia maternoinfantil, con  inclusi&oacute;n de la planificaci&oacute;n de la familia.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> La inmunizaci&oacute;n  contra las principales enfermedades infecciosas.</li>    <li> La prevenci&oacute;n  y la lucha contra las enfermedades end&eacute;micas locales.</li>    <li> El tratamiento  apropiado de las enfermedades y los traumatismos comunes.</li>    <li> El suministro  de medicamentos esenciales.</li>    </ol><h6>Valoraci&oacute;n epidemiol&oacute;gica  de las actividades de APS    <br> </h6>    <p>Como se consign&oacute; antes, se reconocen  8 actividades b&aacute;sicas de APS, que desde su propuesta en Alma-At&aacute;  hasta la fecha, han servido de fundamento y gu&iacute;a a los sistemas de salud  mundialmente comprometidos con esa estrategia. Al valorar epidemiol&oacute;gicamente  estas actividades se detecta que, tal como sucedi&oacute; posteriormente con la  tambi&eacute;n cl&aacute;sica Carta de Ottawa,<span class="superscript">6 </span>  el compromiso gubernamental en su ejecuci&oacute;n resultaba insoslayable, al  mismo tiempo que precisaba la responsabilidad del sector salud.    <br> </p>    <p>Esta  valoraci&oacute;n epidemiol&oacute;gica reconoce y respalda el fundamento pol&iacute;tico-gubernamental  de todas las actividades de APS, ya que para educar sobre los principales problemas  de salud y los m&eacute;todos de prevenci&oacute;n y lucha, es imprescindible  un nivel de instrucci&oacute;n que cimente la educaci&oacute;n sanitaria, e innegablemente  se necesitan recursos econ&oacute;micos para inmunizar grandes grupos humanos  y para suministrar los medicamentos esenciales, actividades que reclaman prioridad  ante el conjunto de reclamos sociales concernientes al &aacute;mbito estatal.  Es ins&oacute;lito que con una medida preventiva tan eficaz y eficiente como la  vacunaci&oacute;n, y que con los resultados inobjetables del Programa Ampliado  de Inmunizaciones (PAI) a nivel mundial, a&uacute;n permanezcan millones de personas  expuestas a enfermedades prevenibles, cuando con una acci&oacute;n sanitaria tan  simple indiscutiblemente se eleva su nivel de supervivencia.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La asistencia  maternoinfantil y el tratamiento apropiado de las enfermedades, as&iacute; como  los traumatismos comunes y la prevenci&oacute;n y lucha contra endemias locales,  son actividades que requieren de personal calificado, tanto profesional como t&eacute;cnico,  conjuntamente con la infraestructura f&iacute;sica y el apoyo tecnol&oacute;gico,  siempre adecuados a los perfiles de morbilidad y mortalidad territorial.    <br> </p>    <p>Es  evidente la prioridad que se otorga por los sistemas de salud a las actividades  dirigidas a proteger al binomio madre-hijo, pero con excepciones, estas derivan  en acciones preventivas puntuales (vacunaci&oacute;n del reci&eacute;n nacido,  informaci&oacute;n educativa para la madre) y acciones recuperativas; las actividades  sobre la salud reproductiva son enumeradas como metas en los Programas de Planificaci&oacute;n  Familiar, en los cuales casi nunca se involucra al componente masculino de la  pareja, ente imprescindible en la conformaci&oacute;n del binomio madre-hijo.    <br>  </p>    <p>Finalmente el t&eacute;rmino mortalidad infantil frecuentemente se solapa  al t&eacute;rmino maternoinfantil y esa sustituci&oacute;n epidemiol&oacute;gicamente  tiene un impacto negativo, pues excluye o limita al resto de las necesarias actividades  atinadamente orientadas por la APS. La prevenci&oacute;n y la lucha contra las  enfermedades end&eacute;micas locales, adem&aacute;s de una actividad b&aacute;sica  de APS, representa un desaf&iacute;o para el equipo de salud del consultorio,  que debe abandonar su encasillamiento &quot;program&aacute;tico&quot; e indagar  concienzudamente sobre las enfermedades y da&ntilde;os que afectan a la &quot;cohorte&quot;  que le correspondi&oacute; atender. Transcribir al espacio local mim&eacute;ticamente,  el perfil de morbilidad y mortalidad de territorios m&aacute;s extensos, indica  una pereza profesional inadmisible, m&aacute;s a&uacute;n, cuando las habilidades  propias del trabajo comunitario ofrecen un nivel de competencia suficiente para  identificar y controlar las enfermedades end&eacute;micas locales traducidas como  problemas de salud.    <br> </p>    <p>Es n&iacute;tida la interpretaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica  del t&eacute;rmino <b> endemia local</b>. Apart&eacute;monos de la disyuntiva  conceptual entre APS y nivel local de salud, y consideremos la influencia ambiental  &#150;recordar que el ambiente no solamente es f&iacute;sico&#150; en la aparici&oacute;n  de enfermedades y da&ntilde;os, propios del espacio-poblaci&oacute;n que se atiende;  describamos la tendencia de la enfermedad para considerarla verdaderamente end&eacute;mica;  identifiquemos a qui&eacute;nes, cu&aacute;ndo y c&oacute;mo afecta, e indaguemos  con amplitud el por qu&eacute; de su aparici&oacute;n. Es obvio que este tradicional  procedimiento epidemiol&oacute;gico contribuye a desarrollar tan valiosa actividad  de la APS, pero indudablemente se requiere de alg&uacute;n entrenamiento del equipo  de salud para cumplir, tanto esta, como el resto de las actividades, y es as&iacute;  que se evidencia el v&iacute;nculo Epidemiolog&iacute;a-APS, articulaci&oacute;n  imprescindible para el hallazgo de asociaciones causales que expliquen la presencia  de los problemas de salud.    <br> </p>    <p>El suministro de alimentos es una actividad  cuya ejecuci&oacute;n compete exclusivamente a los decisores pol&iacute;ticos  y de gobierno, aunque los resultados de su cumplimiento beneficien directamente  a los ciudadanos e indirectamente refuercen las acciones del sector salud. La  gesti&oacute;n de este sector se orienta a garantizar un cultivo, procesamiento,  distribuci&oacute;n y manipulaci&oacute;n de alimentos, consecuente con las normas  sanitarias que se establezcan. Que cada ciudadano consuma sus requerimientos cal&oacute;ricos  b&aacute;sicos, es tarea compartida entre el compromiso gubernamental de su entrega,  y la responsabilidad de los sectores salud y educaci&oacute;n, para su correcta  ingesti&oacute;n y as&iacute; cumplir la otra actividad b&aacute;sica de la APS:  una nutrici&oacute;n apropiada. La importancia epidemiol&oacute;gica de la nutrici&oacute;n  es obvia y tambi&eacute;n el riesgo de incumplir con este vital requerimiento  humano, pues sus consecuencias en ocasiones producen da&ntilde;os irreversibles,  y no solamente en la infancia, ya que frecuentemente la calidad de vida del anciano  est&aacute; supeditada a sus condiciones nutricionales.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Obviamente,  es tarea fundamental ofrecer a las personas alimento suficiente que garantice  una adecuada nutrición, pero compete prioritariamente al sector salud y al sector  educación, preparar a individuos y poblaciones para que utilicen correctamente  ese suministro alimentario, y no aparezcan daños -por exceso o por insuficiencia-  totalmente prevenibles. Si desde el campo filosófico se reconoció hace siglos  la importancia de la alimentación del hombre para desarrollarse como persona,  resulta inaceptable, y en ocasiones insólito, que recién iniciado el tercer milenio,  la situaci&oacute;n de salud vinculada a la alimentaci&oacute;n provoque una &quot;alarma  epidemiol&oacute;gica mundial&quot; que configuran, de un lado los menos favorecidos  cargando su hambre cr&oacute;nica, y del otro, los m&aacute;s favorecidos acelerando  la muerte con su obesidad desafiante.<span class="superscript">7</span>    <br> </p>    <p>Otra  actividad de alto compromiso gubernamental es ofrecer a la poblaci&oacute;n abastecimiento  adecuado de agua potable y saneamiento b&aacute;sico. En ese sentido ning&uacute;n  sistema de salud se ocupa de suministrar agua potable, pero s&iacute; de exigir  que la poblaci&oacute;n reciba agua en condiciones tales, que se evite la enfermedad  y se reduzca la muerte por afecciones relacionadas con su calidad. En un interesante  debate publicado al cumplirse casi 10 a&ntilde;os de la Declaraci&oacute;n de  Alma-At&aacute;, se reconoc&iacute;a que &quot;los organismos relacionados con  el agua no han consagrado a ello recursos suficientes&quot;,<span class="superscript">5</span>  y parece consecuente con esta aseveraci&oacute;n el actual panorama sanitario  mundial, que a&uacute;n muestra cifras alarmantes de muerte por diarrea vinculadas  a la mala calidad del agua. En algunos pa&iacute;ses y territorios, las enfermedades  de transmisi&oacute;n digestiva aumentan su incidencia por infecciones virales  no relacionadas con la ingesti&oacute;n de agua contaminada; sin embargo, a&uacute;n  para millones de personas resulta beneficioso el suministro de agua potable como  prevenci&oacute;n de las EDA, as&iacute; como la correcta disposici&oacute;n de  residuales s&oacute;lidos y l&iacute;quidos, acciones higi&eacute;nico-sanitarias  gubernamentales que por supuesto deben respaldar el compromiso individual (autorresponsabilidad),  que obviamente aporta su cuota en la aparici&oacute;n de estos procesos m&oacute;rbidos.    <br>  </p>    <p>El an&aacute;lisis epidemiol&oacute;gico sobre la ejecuci&oacute;n y el  impacto de las actividades de APS, no debe constituirse en un esquema que eval&uacute;e  cada actividad por separado, o por su distribuci&oacute;n entre los diferentes  actores sociales, o parceladas seg&uacute;n los sectores involucrados; su valoraci&oacute;n  aislada o independiente facilita la ejecuci&oacute;n y el control, pero definitivamente  la responsabilidad de su cumplimiento en el terreno estatal-gubernamental y la  funci&oacute;n rectora del sistema de salud como organismo pol&iacute;tico-t&eacute;cnico  de ese sector, requiere de enfoques integrales que precisen esos compromisos gubernamentales  y sectoriales que la APS exige, y de hecho, modifiquen la situaci&oacute;n de  salud de las poblaciones.    <br> </p>    <p>Uno de los prop&oacute;sitos al emitirse  la Declaraci&oacute;n de Alma-At&aacute;, era modificar la situaci&oacute;n de  salud mundial mediante el desarrollo consecuente de estas actividades, y en los  pa&iacute;ses donde se logr&oacute;, los cambios en los indicadores sanitarios  m&aacute;s convencionales, mostraron la efectividad y eficacia de esa decisi&oacute;n.  Sin embargo, a casi 30 a&ntilde;os del compromiso mundial por la APS, la situaci&oacute;n  sanitaria tambi&eacute;n refleja la influencia de la globalizaci&oacute;n, que  como bien reconocen <i>Chen</i> y <i>Berlinger</i> &quot;es una realidad y no  una opci&oacute;n que caracteriza a la din&aacute;mica sanitaria mundial por riesgos  sin precedentes para la salud, aparici&oacute;n de nuevas enfermedades y nuevos  desaf&iacute;os a las instituciones sanitarias del mundo;&quot; ...&quot;las fuerzas  de la globalizaci&oacute;n est&aacute;n generando diversidad y complejidad epidemiol&oacute;gica  con tres elocuentes ejemplos: enfermedades infecciosas emergentes, peligros ambientales,  trastornos sociales y de comportamiento.&quot;<span class="superscript">2</span>  Son elocuentes estos criterios para entender la necesidad del cambio o reorientaci&oacute;n  peri&oacute;dica de los sistemas de salud, pero siempre guiados por la APS y su  cimiento epidemiol&oacute;gico, aunque ante el panorama descrito, podr&iacute;a  cuestionarse la vigencia de las actividades b&aacute;sicas de APS.    <br> </p>    <p>En  una rese&ntilde;a sobre un informe reciente de la OMS, se consider&oacute; que:  &quot;la gente vive peligrosamente, bien sea porque apenas le queda otro remedio,  como sucede a menudo entre los pobres, o porque adopta decisiones equivocadas  en materia de consumo y diversas actividades; (...) un n&uacute;mero relativamente  peque&ntilde;o de riesgos da lugar a una proporci&oacute;n muy considerable de  la carga de morbilidad mundial: insuficiencia ponderal, pr&aacute;cticas sexuales  de riesgo, hipertensi&oacute;n arterial, tabaquismo, alcoholismo, agua insalubre  y el saneamiento y la higiene deficientes, la carencia de hierro, el humo de combustibles  s&oacute;lidos en espacios cerrados, la hipercolesterolemia y la obesidad&quot;  (OMS. Informe sobre la salud en el mundo, 2002. Reducir los riesgos y promover  una vida sana. Documento fotocopiado.).    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como se explica, el quehacer  epidemiol&oacute;gico actualmente se inclina m&aacute;s a debatir sobre la &quot;transici&oacute;n  de riesgos&quot; que sobre la controvertida transici&oacute;n epidemiol&oacute;gica,  y por satisfacer el cuestionamiento sobre la vigencia de las actividades b&aacute;sicas  de APS. Si las comparamos con los 10 riesgos identificados por los expertos de  la OMS, parece existir un v&iacute;nculo entre el problema (riesgo) y la propuesta  de soluci&oacute;n (actividad), aunque no siempre se acepta esa relaci&oacute;n  tan lineal, como el prop&oacute;sito de la comparaci&oacute;n es constatar la  vigencia de las actividades b&aacute;sicas de APS, al menos este r&aacute;pido  cotejo, ofreci&oacute; una respuesta aproximada, cuya profundizaci&oacute;n servir&iacute;a  de excelente ejercitaci&oacute;n para el desempe&ntilde;o del equipo b&aacute;sico  del consultorio.</p><h6>Las actividades de APS y la Medicina Familiar    <br> </h6>    <p>En  otros documentos y art&iacute;culos se enfatiz&oacute; en la necesidad de precisar  las singularidades inherentes al perfil profesional del M&eacute;dico de Familia<span class="superscript">8,9</span>  y distinguir qu&eacute; lo diferencia t&eacute;cnica y cient&iacute;ficamente  del profesional m&eacute;dico que se desempe&ntilde;a en las &aacute;reas cl&iacute;nico-quir&uacute;rgicas,  b&aacute;sicas, diagn&oacute;sticas y socio-m&eacute;dicas. Al elaborarse el programa  de especializaci&oacute;n en su versi&oacute;n de 1989,<span class="superscript">10</span>  se propuso encauzar su quehacer como un agente de cambio social ubicado dentro  de la comunidad para facilitar esa tarea. El n&uacute;mero de personas a su cargo  representaba un anhelo epidemiol&oacute;gico indudable, pues constitu&iacute;a  una verdadera cohorte para la investigaci&oacute;n en salud, al mismo tiempo que  sus habilidades emblem&aacute;ticas se resum&iacute;an en la realizaci&oacute;n  del an&aacute;lisis de situaci&oacute;n de salud y la dispensarizaci&oacute;n  que &#150;al menos en el t&eacute;rmino&#150; era genuinamente nacional, aunque  epidemiol&oacute;gicamente sus procedimientos son consonantes con la estrategia  de alto riesgo.    <br> </p>    <p>En resumen, el fundamento del modelo profesional, sus  habilidades m&aacute;s peculiares y su objeto de estudio, definitivamente reclaman  un indiscutible accionar epidemiol&oacute;gico, y por tanto, las actividades que  desarrollan requieren un permanente monitoreo y evaluaci&oacute;n de su impacto  sobre los cambios de los perfiles de morbilidad y mortalidad, y sobre la adquisici&oacute;n  de comportamientos saludables, en sus dimensiones individual y colectiva.    <br>  </p>    <p>Se establece y enfatiza que el M&eacute;dico de Familia constituye la &quot;piedra  angular del sistema nacional de salud&quot;,<span class="superscript">11</span>  y su quehacer descansa en la estrategia de APS; por consiguiente, debe constituir  un ejercicio permanente para perfeccionar su desempe&ntilde;o, analizar cr&iacute;ticamente  c&oacute;mo ejecuta las actividades b&aacute;sicas de esa estrategia mediante  autoevaluaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n externa. Ambos tipos de evaluaci&oacute;n  van esencialmente dirigidas a las 8 actividades b&aacute;sicas de APS que conforman  el contexto laboral del equipo b&aacute;sico del consultorio, siempre que se asegure  que esta resulta la respuesta para la interrogante siguiente: &iquest;Est&aacute;n  epidemiol&oacute;gicamente capacitados para desarrollar las actividades de la  APS?    <br> </p>    <p>Esta interrogante clave provoca otros cuestionamientos para comprender  el sustrato epidemiol&oacute;gico de las actividades de la APS a desarrollar por  el equipo b&aacute;sico del consultorio, y que tanto ejecutores como evaluadores  deben considerar, entre otros elementos, para calificar los resultados del trabajo.  Por ejemplo, si revis&aacute;semos cada una de las actividades tendr&iacute;amos:</p><ol>      <li> Para educar sobre los problemas de salud es imprescindible identificarlos,  y ya conocemos que, independientemente del compromiso profesional de realizar  el an&aacute;lisis de situaci&oacute;n de salud, su calidad se critica frecuentemente,  por tanto, si no identifican correctamente el problema, desconocen cu&aacute;les  son las prioridades, y en consecuencia, &iquest;c&oacute;mo educar&aacute;n sobre  &eacute;l mismo?</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>&iquest;Cu&aacute;l es la calidad de la alimentaci&oacute;n  y la nutrici&oacute;n de la poblaci&oacute;n a su cargo? &iquest;Por qu&eacute;  existen malnutridos, tanto por exceso como por defecto? &iquest;Las actividades  educativas han logrado disminuir este problema de salud? &iquest;Solamente con  acciones educativas se logran modificaciones del comportamiento nutricional?</li>    <li>&iquest;Cu&aacute;l  es el v&iacute;nculo epidemiol&oacute;gico entre el suministro de agua potable,  el saneamiento b&aacute;sico y la salud de su comunidad? &iquest;Por qu&eacute;  reducirlo a comprobar la recogida o no de los desechos y a comprobar si el agua  est&aacute; o no clorada?</li>    <li>&iquest;Por qu&eacute; limitar la atenci&oacute;n  maternoinfantil a las consultas prenatales, las inmunizaciones, los anticonceptivos  y el consejo gen&eacute;tico? &iquest;Qu&eacute; beneficios aportan verdaderamente  las actividades de salud reproductiva y de planificaci&oacute;n familiar para  la madre, el padre y el ni&ntilde;o? &iquest;Las bajas tasas de mortalidad infantil  son resultado de las acciones o las origina el azar?</li>    <li>&iquest;Qu&eacute;  riesgos amenazan a los menores de 14 a&ntilde;os no inmunizados por diversos motivos?  &iquest;Cu&aacute;les y cu&aacute;ntas son las reacciones adversas a las vacunas?  &iquest;Cu&aacute;l es el verdadero nivel inmunol&oacute;gico &#150;no inmunitario&#150;  de la poblaci&oacute;n a su cargo? &iquest;Existen oportunidades perdidas de vacunaci&oacute;n?</li>    <li>&iquest;Cu&aacute;les  son las enfermedades end&eacute;micas eminentemente locales y cu&aacute;les son  los riesgos que las mantienen? &iquest;Qu&eacute; informaci&oacute;n tiene la  poblaci&oacute;n sobre esas enfermedades prevalentes? &iquest;Ha considerado dentro  de este grupo a las enfermedades profesionales y ocupacionales?</li>    <li>&iquest;El  tratamiento de las enfermedades y traumatismos es verdaderamente oportuno y correcto?  &iquest;La poblaci&oacute;n depende exclusivamente del equipo b&aacute;sico del  consultorio para tratar sus afecciones? &iquest;No existen riesgos de automedicaci&oacute;n  o farmacodependencia?</li>    <li>&iquest;Cu&aacute;les ser&iacute;an los medicamentos  esenciales para la poblaci&oacute;n a su cargo? &iquest;Resultan efectivos cuando  los utilizan?</li>    </ol>    <p>Sin dudas las preguntas de este &quot;interrogatorio&quot;  (simple simulaci&oacute;n), pueden aumentar en dependencia de la sagacidad epidemiol&oacute;gica  del evaluador, pero el prop&oacute;sito no consiste en &quot;examinar&quot; al  equipo del consultorio o que este se autoexamine con una bater&iacute;a de preguntas,  sino incitarlo a eliminar los esquemas en su desempe&ntilde;o, convencerlo de  sus potencialidades para desarrollar un pensamiento cr&iacute;tico, estimular  su permanente adiestramiento, y especialmente, el autoaprendizaje.</p><h4>Consideraciones  finales    <br> </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Parece que a pesar de las amenazas globalizantes de la din&aacute;mica  sanitaria mundial, las actividades b&aacute;sicas de APS mantienen su vigencia  para contribuir a modificar la situaci&oacute;n de salud de la poblaci&oacute;n  y a desarrollar el quehacer epidemiol&oacute;gico del equipo de salud. Su adecuaci&oacute;n  ante los cambios vertiginosos de esa din&aacute;mica sanitaria mundial y nacional,  es tarea permanente para el personal ubicado a nivel local, tanto los directivos  como los ejecutores directos, en este caso, el equipo de salud del consultorio.  La indagaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica y la actualizaci&oacute;n constante  de conocimientos vinculados a esa disciplina, innegablemente contribuir&aacute;n  a la imprescindible reorientaci&oacute;n del sistema de salud, m&aacute;s a&uacute;n  si contin&uacute;a estable la posici&oacute;n rectora de la APS en la estrategia  sanitaria nacional, esta recibe una revitalizaci&oacute;n te&oacute;rico-pr&aacute;ctica  y se reclame la aplicaci&oacute;n rigurosa de sus actividades b&aacute;sicas en  todos los niveles organizativos del sistema, aunque se arraiguen en los niveles  locales.    <br> </p>    <p>El M&eacute;dico de Familia es un prestador de servicios diferente,  y la tarea m&aacute;s perentoria es precisar y destacar las habilidades que lo  distinguen del conjunto de profesionales del sector salud, especialmente, aquellas  que sustentan su reconocimiento como la piedra angular del sistema. Su funci&oacute;n  como promotor de la APS es incuestionable, pero a&uacute;n dista de ser convincente,  por tanto, resulta impostergable el adiestramiento permanente hasta lograr el  prop&oacute;sito de convertirlo en un calificado y reconocido especialista de  Medicina Familiar, y en un modelo para el desarrollo de las actividades de la  Atenci&oacute;n Primaria de Salud. Aceptados estos criterios, urge la recalificaci&oacute;n  del equipo para garantizar el desarrollo del enfoque epidemiol&oacute;gico en  la Atenci&oacute;n Primaria de Salud.    <br> </p><h4>Summary</h4>    <p>The concept of  Primary Health Care is analyzed and its basic activities explained in the classical  Alma-At&aacute; Declaration are described together with the presentation of a  summarized epidemiological assessment of these activities and their carrying out  by the health team of the doctor&acute;s office, whose work in the last 10 years  has focused, in a prioritized and paradoxical way, on the non-critical implementation  of control programs and this tends to distort its social mission. Under the present  circumstances in which the national health care system is under discussion, the  topic of this paper attempts to encourage alternatives that will finally reform  it like those aimed at re-orient the performance of the family physician and nurse  that is essentially based on the Primary Health Care.</p>    <p><i>Subject headings:</i>  PRIMARY HEALTH CARE; EPIDEMIOLOGY; PHYSICIANS, FAMILY; COMMUNITY HEALTH NURSING;  HEALTH PLANS AND PROGRAMMES.    <br> </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br>  </h4><ol>     <!-- ref --><li> La participaci&oacute;n multisectorial en la atenci&oacute;n primaria.  M&eacute;xico DF: Sociedad Mexicana de Salud P&uacute;blica; Sociedad Canadiense  de Salud P&uacute;blica; 1986</li>    <!-- ref --><li> OPS, OMS. Desaf&iacute;o a la falta de  equidad en salud. De la &eacute;tica a la acci&oacute;n. Washington, DC: OPS;  2002. (Publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica y T&eacute;cnica; No. 585).    </li>    <!-- ref --><li>  Gonz&aacute;lez Dagnino A. Teor&iacute;a y pr&aacute;ctica de la atenci&oacute;n  primaria en Espa&ntilde;a. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo; 1990.    </li>    <!-- ref --><li>  Mart&iacute;nez Calvo S. Vivir en salud. Rev Ciencia Ergo Sum 1995; 8(2).    </li>    <!-- ref --><li>  La atenci&oacute;n primaria de salud en la pr&aacute;ctica. Revista Foro Mundial  de la Salud. 1987;8(1):60.    </li>    <!-- ref --><li> Carta de Ottawa. Canad&aacute;: OMS; 1986.    </li>    <li>  McTigue K, Garrett J, Popkin B. The Natural History of the Development of Obesity  in a Cohort of young U.S. adults between 1981 and 1999. Ann Intern Med 2002; 136(12):  [Disponible en: http:// db.doyma.es].</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Mart&iacute;nez Calvo S, G&oacute;mez  H. El an&aacute;lisis de situaci&oacute;n de salud. En: Temas de Medicina General  Integral. Vol. 1. Salud y Medicina. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas;  2001.    </li>    <!-- ref --><li> Mart&iacute;nez Calvo S. La familia: una aproximaci&oacute;n desde  la salud. Rev Cubana Med Gen Integr 2001; 17(1).    </li>    <!-- ref --><li> Cuba. Ministerio de  Salud P&uacute;blica. Programa de Especializaci&oacute;n en Medicina General Integral.  3 Tomos. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 1990.    </li>    <!-- ref --><li> _____. Objetivos,  prop&oacute;sitos y directrices para la salud de la poblaci&oacute;n cubana. La  Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 1992.     </li>    </ol>    <p>Recibido: 18 de  febrero de 2003. Aprobado: 28 de febrero de 2003.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <i>Dra</i>. <i>Silvia Mart&iacute;nez  Calvo</i>. Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica. L&iacute;nea esquina a I,  El Vedado, municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba.    <br> </p>    <p><a href="#autor"><span class="superscript"><b>1</b></span><b>  </b>Doctora en Ciencias M&eacute;dicas. Profesora Consultante de la Escuela Nacional  de Salud P&uacute;blica. </a><a name="cargo"></a></p>    <p>&nbsp; </p>      ]]></body><back>
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