<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-2125</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-2125</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[ECIMED]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-21252004000100007</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Rinitis alérgica y rinosinusitis: Una revisión necesaria]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Allergic rhinitis and rhinosinusitis: A necessary review]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Álvarez Castelló]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mirta]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García Gómez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Iris M.]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castro Almarales]]></surname>
<given-names><![CDATA[Raúl]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A02"/>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ronquillo Díaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mercedes]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Calixto García  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<aff id="A02">
<institution><![CDATA[,Departamento de Alergenos del Centro de Biopreparados  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>02</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>02</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>20</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-21252004000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-21252004000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-21252004000100007&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La importancia de las enfermedades alérgicas, y entre ellas de la rinitis alérgica, así como su costo económico y de recursos humanos, tanto como su prevalencia, está fuera de toda duda. Esta entidad representa la sexta causa de enfermedad crónica en EE.UU. y tiene un gran impacto en la calidad de vida de los pacientes que la padecen. La rinitis alérgica es un desorden heterogéneo y su alta prevalencia es aún subdiagnosticada. Está caracterizada por uno o más de los siguientes síntomas: estornudos, picor nasal, secreción y congestión nasal. Muchos agentes están involucrados con esta entidad, entre ellos, pólenes, hongos, ácaros y animales domésticos. Atendiendo a que la rinitis y la sinusitis mantienen síntomas en común como la pérdida del olfato y la obstrucción y el drenaje nasal, se prefiere denominarla como rinosinusitis. Muchos estudios han identificado a la rinitis como un factor de riesgo para el asma, con una prevalencia entre 80 y 90 %. Esta revisión pretende repasar aspectos fundamentales de estas entidades como definición, etiología, clasificación, síntomas y tratamiento, y servir de guía para aquellos médicos que de una forma u otra tratan ambas afecciones con un impacto demostrado en la calidad de vida de los que las padecen.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The importance of the allergic diseases and, among them, of allergic rhinits, as well as its economic cost, human resources involved and prevalence, is out of doubt. This entity represents the sixth cause of chronic disease in the United States and it has a great impact on the quality of life of those patients suffering from it. Allergic rhinits is a heterogenous disorder and its high prevalence is still underdiagnosed. It is characterized by one or more of the following symptoms that include sneezes, nasal itching, nasal secretion and congestion. Many agents are involved in this entity, among them, pollens, fungi, mites and domestic animals. Taking into account that rhinitis and sinusitis have common symptoms, such as loss of smell, obstruction and nasal drainage, it is preferably called rhinosinusitis. Several studies have identified rhinitis as a risk factor for asthma with a prevalence from 80 to 90 %. This review intends to go over fundamental aspects of this entities, such as definition, etiology, staging, symptoms and treatment, and to serve as a guide for those physicians that in one way or the other treat both affections with a proved impact on the patients' quality of life.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[rinitis]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[rinitis alérgica]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[rinosinusitis]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Rhinitis]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[allergic rhinits]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[rhinosinusitis]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[  <h3>Trabajos de revisi&oacute;n    <br> </h3><h2> </h2>    <p><a href="#cargo">Mirta &Aacute;lvarez  Castell&oacute;,<span class="superscript">1 </span>Iris M. Garc&iacute;a G&oacute;mez,<span class="superscript">2</span>  Ra&uacute;l Castro Almarales<span class="superscript">3 </span>y Mercedes Ronquillo  D&iacute;az <span class="superscript">4</span> </a><a name="autor"></a> </p><h2>Rinitis  al&eacute;rgica y rinosinusitis. Una revisi&oacute;n necesaria    <br> </h2><h4>Resumen    <br>  </h4>    <p>La importancia de las enfermedades al&eacute;rgicas, y entre ellas de  la rinitis al&eacute;rgica, as&iacute; como su costo econ&oacute;mico y de recursos  humanos, tanto como su prevalencia, est&aacute; fuera de toda duda. Esta entidad  representa la sexta causa de enfermedad cr&oacute;nica en EE.UU. y tiene un gran  impacto en la calidad de vida de los pacientes que la padecen. La rinitis al&eacute;rgica  es un desorden heterog&eacute;neo y su alta prevalencia es a&uacute;n subdiagnosticada.  Est&aacute; caracterizada por uno o m&aacute;s de los siguientes s&iacute;ntomas:  estornudos, picor nasal, secreci&oacute;n y congesti&oacute;n nasal. Muchos agentes  est&aacute;n involucrados con esta entidad, entre ellos, p&oacute;lenes, hongos,  &aacute;caros y animales dom&eacute;sticos. Atendiendo a que la rinitis y la sinusitis  mantienen s&iacute;ntomas en com&uacute;n como la p&eacute;rdida del olfato y  la obstrucci&oacute;n y el drenaje nasal, se prefiere denominarla como rinosinusitis.  Muchos estudios han identificado a la rinitis como un factor de riesgo para el  asma, con una prevalencia entre 80 y 90 %. Esta revisi&oacute;n pretende repasar  aspectos fundamentales de estas entidades como definici&oacute;n, etiolog&iacute;a,  clasificaci&oacute;n, s&iacute;ntomas y tratamiento, y servir de gu&iacute;a para  aquellos m&eacute;dicos que de una forma u otra tratan ambas afecciones con un  impacto demostrado en la calidad de vida de los que las padecen.    <br> </p>    <p><i>Palabras  claves: </i>rinitis, rinitis al&eacute;rgica, rinosinusitis.     <br> </p>    <p>La nariz  constituye la parte superior del aparato respiratorio y es la que establece un  contacto inicial y m&aacute;s directo con el ambiente exterior. La relaci&oacute;n  entre la afecci&oacute;n de las v&iacute;as respiratorias superiores e inferiores  est&aacute; ya fuera de toda duda. Del 20 al 40 % de los pacientes con rinitis  sufren de asma, mientras que del 30 al 50 % de los asm&aacute;ticos padecen rinitis.<span class="superscript">1</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>La rinitis no es m&aacute;s que la inflamaci&oacute;n de la mucosa nasal,  que se manifiesta por picor nasal, estornudos, rinorrea y obstrucci&oacute;n nasal.  Se la ha llamado de distintas formas, como <i>Catarrhus aestivus</i> o catarro  primaveral, epidemia de la revoluci&oacute;n posindustrial, al ser m&aacute;s  frecuente en zonas desarrolladas, y fiebre del heno (mal llamada, porque el heno  no est&aacute; involucrado en todos los casos y no hay fiebre).<span class="superscript">2</span>    <br>  </p>    <p>Ocupa el segundo lugar entre las enfermedades que tratan los alerg&oacute;logos,  precedida solo del asma bronquial, y puede presentarse aislada pero, m&aacute;s  frecuentemente, asociada a otros procesos, por lo cual hemos querido llevar a  todos los especialistas que tienen que atender esta entidad una gu&iacute;a para  su control para de esta forma contribuir a mejorar a&uacute;n m&aacute;s el estado  de salud de nuestro pueblo.     <br> </p>Por ello, nos dimos a la tarea de realizar  una revisi&oacute;n sobre la rinitis al&eacute;rgica, al considerar que en muchos  casos constituye la continuaci&oacute;n de un proceso al&eacute;rgico de las v&iacute;as  respiratorias que, a nuestro entender, puede evitarse con un tratamiento temprano  e integral, al ser la afecci&oacute;n al&eacute;rgica el resultado de la interacci&oacute;n  de factores gen&eacute;ticos, inmunol&oacute;gicos y ambientales. Por tanto, el  correcto diagn&oacute;stico y tratamiento de la rinitis constituye un paso importante  e imprescindible en el diagn&oacute;stico y tratamiento del asma bronquial, la  rinosinusitis, las otitis y los procesos infecciosos de las v&iacute;as respiratorias  bajas repetidas.    <br> <h4>Epidemiolog&iacute;a    <br> </h4>    <p>La creciente importancia  epidemiol&oacute;gica de la rinitis al&eacute;rgica en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas  se basa en el aumento constante de su prevalencia, sobre todo en los pa&iacute;ses  industrializados. En algunos de estos pa&iacute;ses la rinitis al&eacute;rgica  puede afectar a m&aacute;s del 25 % de la poblaci&oacute;n. Por ejemplo, en los  pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea, la rinitis al&eacute;rgica afecta a  unos 55 millones de personas (10 - 20 %), mientras que en los EE.UU. son 50 millones  de personas (20 - 30 %) las afectadas por esta enfermedad, lo que la convierte  en la sexta enfermedad cr&oacute;nica en ese pa&iacute;s. Se estima que el 20  % de los casos presentan rinitis al&eacute;rgica estacional, 40 % tiene rinitis  perenne y otro 40 % son mixtos.<span class="superscript">3 </span>En Inglaterra  afecta al 10 % de la poblaci&oacute;n y en Australia al 28. En Espa&ntilde;a,  unos 6 millones de personas padecen de rinitis al&eacute;rgica (el 15 % de la  poblaci&oacute;n),<span class="superscript">4-6</span> mientras, comparativamente,  el asma bronquial afecta a unos 2,5 millones de espa&ntilde;oles (7 %). Tanto  la rinitis como el asma suelen darse con la misma frecuencia en varones y hembras.  La edad media de los pacientes con rinitis al&eacute;rgica es de 23 a&ntilde;os,  y el 75 % de los at&oacute;picos la inician en edad pedi&aacute;trica, para ser  mayor la incidencia antes de los 5 a&ntilde;os.     <br> </p>    <p>Muchos pacientes,  con s&iacute;ntomas al inicio menores, no se tratan adecuadamente, por lo que  se producen complicaciones con cuadros de agudizaci&oacute;n recurrentes, que  pueden afectar al paciente, no solo desde el punto de vista f&iacute;sico y de  la calidad de vida, sino tambi&eacute;n desde el punto de vista econ&oacute;mico,  con disminuci&oacute;n de su capacidad laboral e intelectual,<span class="superscript">7</span>  y por consiguiente, visitas al m&eacute;dico y consumo de medicamentos, adem&aacute;s  de necesitar atenci&oacute;n m&aacute;s especializada de segundo y tercer nivel.<span class="superscript">6</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p><h4>Patogenia    <br> </h4>    <p>El mecanismo inmunol&oacute;gico est&aacute; mediado  por el tipo I de hipersensibilidad inmediata. Los ant&iacute;genos, en este caso  alergenos como p&oacute;lenes, hongos, &aacute;caros y epitelios de animales dom&eacute;sticos,<span class="superscript">8</span>  entre otros, se unen al CMH clase II de las c&eacute;lulas presentadoras de ant&iacute;geno  de la mucosa nasal. En un individuo predispuesto ante la primera exposici&oacute;n  al ant&iacute;geno, se sintetiza IgE, que se une a los bas&oacute;filos y mastocitos,  y los sensibiliza, de manera que cuando se expone por segunda vez a este, se liberan  los mediadores de la reacci&oacute;n al&eacute;rgica para favorecer la infiltraci&oacute;n  de los bas&oacute;filos y eosin&oacute;filos.     <br> </p>    <p>De los diferentes mediadores  implicados, cinasas, triptasa, bradicinina, metabolitos del &aacute;cido araquid&oacute;nico  (PG, LCT, TXA2), la histamina es el m&aacute;s importante. Se libera tanto en  la fase aguda, por los mastocitos, como en la fase tard&iacute;a, por los bas&oacute;filos.  El polimorfismo propio del CMH clase II y la diferente especificidad de los alergenos  por la uni&oacute;n a estos es lo que determinar&aacute; que un individuo se sensibilice  o no.    <br> </p>    <p>Adem&aacute;s de esta respuesta inmediata, mediada por los mastocitos,  que se produce en los 30 min de la exposici&oacute;n al alergeno, existe una respuesta  tard&iacute;a que se produce a las 3 a 12 horas de la exposici&oacute;n, mediada  por la infiltraci&oacute;n celular de c&eacute;lulas mononucleares, bas&oacute;filos  y eosin&oacute;filos. Los alergenos inducen la proliferaci&oacute;n de linfocitos  Th2 y se liberan determinadas IL (de las cuales las m&aacute;s importantes son  la IL-4, 5 y 13) que promueven la formaci&oacute;n de IgE mediante la estimulaci&oacute;n  de los linfocitos B.    <br> </p>    <p>Los mediadores liberados y sus efectos se asocian  directamente con la presentaci&oacute;n del cuadro cl&iacute;nico. As&iacute;,  la vasodilataci&oacute;n inducida se traduce en congesti&oacute;n nasal, el aumento  de la permeabilidad vascular en rinorrea, y la irritaci&oacute;n del sistema nervioso  aut&oacute;nomo en prurito y estornudos.<span class="superscript">9</span>    <br>  </p><h4>Clasificaci&oacute;n     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </h4>    <p>En diciembre de 1995 un grupo de expertos  se reuni&oacute; en la sede de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS)  en Ginebra para elaborar una nueva gu&iacute;a de recomendaciones para el diagn&oacute;stico  y tratamiento de la rinitis que, paralelamente, abordara otros procesos inflamatorios  interrelacionados y muy frecuentemente asociados como es el caso del asma. As&iacute;  naci&oacute; ARIA, siglas que provienen del ingl&eacute;s y que significan &quot;Rinitis  al&eacute;rgica y su impacto en asma&quot; (<i>Allergic Rhinitis and its Impact  on Asthma</i>). La iniciativa ARIA ha sido recientemente lanzada en Tokio en febrero  de 2001, y m&aacute;s recientemente en Europa, durante el Congreso de la Academia  Europea de Alergolog&iacute;a e Inmunolog&iacute;a Cl&iacute;nica en Berl&iacute;n.  El Comit&eacute; Ejecutivo de ARIA dispuso hacer su lanzamiento en Am&eacute;rica  del Sur, en el marco de las Jornadas Anuales de la Asociaci&oacute;n Argentina  de Alergia e Inmunolog&iacute;a Cl&iacute;nica (AAAIC).    <br> </p>    <p>Uno de los  aspectos m&aacute;s importantes de ARIA es la propuesta de una nueva clasificaci&oacute;n  de rinitis. Tradicionalmente se la ha clasificado en 2 grandes grupos: <i>estacional  y perenne</i>, y m&aacute;s recientemente se incorpor&oacute; un tercer grupo  que es el <i>ocupacional</i>. Los pacientes con rinitis al&eacute;rgica <i>estacional</i>  muestran cambios del cuadro cl&iacute;nico atendiendo a las variaciones de los  aeroalergenos, como p&oacute;lenes y hongos. Los pacientes con rinitis <i>perenne</i>  mantienen s&iacute;ntomas casi todo el a&ntilde;o, y los principales alergenos  son los &aacute;caros, descamaciones del epitelio de los animales, cucarachas  y hongos. Sin embargo, por numerosas razones esta clasificaci&oacute;n no es operativa  actualmente, por lo que se prefiere dividirla en 2 grandes categor&iacute;as:  <i>intermitente y persistente</i>. Esta clasificaci&oacute;n es m&aacute;s pr&aacute;ctica  y adecuada a la actividad cl&iacute;nica de la &quot;vida real&quot;, y por otro  lado tiene una enorme importancia desde el punto de vista de la investigaci&oacute;n  cl&iacute;nica y de la intensidad del cuadro del paciente a nuestro entender.  En lo que a la severidad se refiere se han establecido 2 principales categor&iacute;as:  <i>leve</i> y <i>moderada/severa</i>.<span class="superscript">10</span>    <br> </p>    <p>La  clasificaci&oacute;n seg&uacute;n la gravedad diferencia la rinitis al&eacute;rgica  en <i>leve</i>, <i>moderada y grave</i>, seg&uacute;n la presencia de s&iacute;ntomas,  afectaci&oacute;n de las actividades diurnas y del sue&ntilde;o, y la solicitud  o necesidad de tratamiento. La clasificaci&oacute;n de duraci&oacute;n diferencia  los s&iacute;ntomas ocasionales: menos de 14 d&iacute;as para la <i>estacional</i>  y menos de 1 mes para la <i>perenne</i>; los s&iacute;ntomas de larga duraci&oacute;n:  m&aacute;s de 2 meses para la <i>estacional</i>; y s&iacute;ntomas frecuentes:  m&aacute;s de 2 semanas al mes y m&aacute;s de 3 meses al a&ntilde;o, para la  <i>perenne</i>.     <br> </p>    <p>En la rinitis al&eacute;rgica <i>estacional</i> las  sustancias alerg&eacute;nicas son p&oacute;lenes y se presentan primordialmente  en primavera y oto&ntilde;o. Estos p&oacute;lenes var&iacute;an seg&uacute;n las  zonas geogr&aacute;ficas y clim&aacute;ticas. En Espa&ntilde;a, por ejemplo, predominan  los p&oacute;lenes de gram&iacute;neas, parietaria judaica y olivo. En Cuba son  conocidos la escoba amarga y el romerillo (Parthenium y Vigueria).     <br> </p>    <p>El  estudio inicial de la rinitis al&eacute;rgica debe ser realizado por los M&eacute;dicos  de Familia en los centros de salud. No obstante, el tratamiento de la rinitis  al&eacute;rgica debe ser compartido tanto por el M&eacute;dico de Familia o de  cabecera, como por los diferentes especialistas (alerg&oacute;logos, otorrinolaring&oacute;logos,  neum&oacute;logos, pediatras, etc.). Este diagn&oacute;stico debe basarse fundamentalmente  en la historia cl&iacute;nica, la exploraci&oacute;n f&iacute;sica y las pruebas  al&eacute;rgicas cut&aacute;neas, como el <i>Prick</i> <i>test</i> con aeroalergenos,<span class="superscript">11</span>  armas fundamentales de los alerg&oacute;logos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Otros estudios son:      <br> </p><ul>     <li> Citolog&iacute;a nasal (buscando contenido celular, presencia  de eosin&oacute;filos y para investigar otras causas de rinitis).</li>    <li> IgE  total y espec&iacute;fica.</li>    <li> Eosin&oacute;filos en sangre.</li>    <li> Prueba  funcional ventilatoria.    <br> </li>    </ul>    <p>Los s&iacute;ntomas de la rinitis al&eacute;rgica  pueden verse agravados (hiperreactividad nasal), adem&aacute;s, por est&iacute;mulos  inespec&iacute;ficos como humo del tabaco, ambientes contaminados, olores fuertes  e irritantes, luz intensa, cambios bruscos de temperatura, etc. Muchos enfermos  con rinitis al&eacute;rgica (del 20 al 40 %) muestran, adem&aacute;s, asma bronquial  o hiperreactividad bronquial.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><h4>Tratamiento    <br> </h4>    <p>La ARIA propone  como tratamiento:    <br> </p>    <p> En enfermedad intermitente leve (la colocaci&oacute;n  dentro de la lista no indica preferencia):</p><ul>     <li>Antihistam&iacute;nicos  orales o nasales. Vasoconstrictor nasal (no m&aacute;s de 10 d&iacute;as). </li>    <li>Vasoconstrictor  oral (no en ni&ntilde;os). </li>    </ul>    <p> En enfermedad intermitente moderada/severa:  </p><ul>     <li>Antihistam&iacute;nicos orales o nasales. Antihistam&iacute;nicos  orales o nasales m&aacute;s vasoconstrictor. </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Glucocorticoides nasales  (rese&ntilde;a que a&uacute;n no se ha demostrado su eficacia cuando se administra  en pautas cortas y repetidas). </li>    <li>Cromonas: nedocromil e intal.</li>    </ul>    <p>  En enfermedad persistente leve: prueba terap&eacute;utica con los siguientes medicamentos  y valorar a las 2-4 semanas: </p><ul>     <li>Antihistam&iacute;nicos orales o nasales.  </li>    <li>Antihistam&iacute;nicos orales o nasales m&aacute;s vasoconstrictor.  </li>    <li>Glucocorticoides nasales. </li>    <li>Cromonas.     <br> </li>    </ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A las  2-4 semanas valorar si se encuentra libre de s&iacute;ntomas o son menos intensos,  continuar tratamiento y en el caso de los corticoides nasales disminuir su dosis;  si los s&iacute;ntomas persisten y son leves estando en tratamiento con antihistam&iacute;nicos  o cromonas, cambiar a corticoide nasal y si presenta s&iacute;ntomas m&aacute;s  intensos pasar al siguiente escal&oacute;n de tratamiento.    <br> </p>    <p>- En enfermedad  persistente moderada/severa:     <br> </p><ul>     <li>Primera l&iacute;nea de tratamiento:  corticoides nasales. Si la obstrucci&oacute;n nasal es importante se recomienda  a&ntilde;adir una pauta corta de corticoides orales o un vasoconstrictor nasal  (&lt;10 d&iacute;as).     <br> </li>    </ul>    <p>Se aconseja una prueba terap&eacute;utica  de 2-4 semanas y valorar:     <br> </p>    <p>1. No mejor&iacute;a:    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><ul>     <li>  Investigar causas de no respuesta frente a corticoides nasales, que pueden estar  dadas por el no cumplimiento, por la aplicaci&oacute;n de una dosis inadecuada,  porque la obstrucci&oacute;n nasal no permita el paso adecuado de la medicaci&oacute;n,  por la presencia de una afecci&oacute;n nasal adicional, debido a un mal control  ambiental o a un diagn&oacute;stico equivocado, y ser&aacute; preciso entonces  doblar la dosis de corticoide nasal si el s&iacute;ntoma mayor es la obstrucci&oacute;n  nasal. Igualmente se podr&aacute; agregar antihistam&iacute;nicos, si los s&iacute;ntomas  principales son estornudos, prurito o rinorrea, bromuro de ipratropium, si el  s&iacute;ntoma principal es la rinorrea, as&igrave; como tambi&eacute;n un antihistam&iacute;nico  oral y vasoconstrictor.     <br> </li>    </ul>    <p>2. Mejor&iacute;a:     <br> </p><ul>     <li>Pasar  al escal&oacute;n anterior de tratamiento (enfermedad persistente leve). Sin embargo,  el tratamiento debe continuarse por lo menos 3 meses o hasta que termine la estaci&oacute;n  de polinizaci&oacute;n. En el tratamiento escalonado de descenso se debe mantener  el tratamiento con dosis bajas de corticoides nasales.     <br> </li>    </ul>    <p>3. Manejo  de la conjuntivitis:     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><ul>     <li> Antihistam&iacute;nico ocular, cromona  ocular, suero salino, as&iacute; como el empleo de antihistam&iacute;nico oral.      <br> </li>    </ul>    <p>4. Referir al especialista si no es efectivo el tratamiento,  y si su duraci&oacute;n es de 3 meses y no se ha obtenido una buena respuesta.    <br>  </p>    <p>5. Los principios de tratamiento son iguales en los ni&ntilde;os. Adem&aacute;s  de las medidas de evitaci&oacute;n de alergenos, se recomienda el uso de suero  salino y antihistam&iacute;nicos. Respecto al cromoglicato, adem&aacute;s del  dif&iacute;cil cumplimiento de su pauta terap&eacute;utica, indica que es menos  efectivo que la levocabastina nasal y los corticoides nasales. Nosotros en nuestro  pa&iacute;s lo utilizamos, tanto en ni&ntilde;os como en adultos, con muy buenos  resultados.    <br> </p>    <p>La investigaci&oacute;n reciente mostr&oacute; que algunos  antihistam&iacute;nicos son capaces de bloquear la cascada de la reacci&oacute;n  al&eacute;rgica, tanto en la fase precoz como en la tard&iacute;a. De hecho, se  ha visto que algunos antihistam&iacute;nicos, adem&aacute;s del antagonismo directo,  inhiben la liberaci&oacute;n de histamina a partir de las c&eacute;lulas cebadas  y, probablemente, de la activaci&oacute;n de estas c&eacute;lulas. M&aacute;s  recientemente se comprob&oacute; que la cetirizina, la desloratadina y la fexofenadina  tambi&eacute;n regulan la expresi&oacute;n y la liberaci&oacute;n de m&uacute;ltiples  mediadores de fase tard&iacute;a. Algunos estudios brindaron evidencia de que  estos nuevos f&aacute;rmacos pueden ejercer numerosos efectos en distintos pasos  de la cascada de inflamaci&oacute;n al&eacute;rgica. As&iacute;, se ha visto que  pueden inhibir la liberaci&oacute;n de histamina, LTC<span class="subscript">4  </span>y PGD<span class="subscript">2</span> mediada por IgE en c&eacute;lulas  cebadas y bas&oacute;filos. Adem&aacute;s, reducen la expresi&oacute;n de la mol&eacute;cula  de adhesi&oacute;n intercelular (ICAM-1) e inhiben la liberaci&oacute;n de la  quemoquina IL-8 por las c&eacute;lulas epiteliales. La fexofenadina origina una  reducci&oacute;n, dependiente de la dosis de la liberaci&oacute;n de IL-6 por  los macr&oacute;fagos. Asimismo, es capaz de bloquear la liberaci&oacute;n de  IL-6, IL-8, factor estimulante de colonias de granulocitos y macr&oacute;fagos  (GM-CSF) y prote&iacute;na cati&oacute;nica de eosin&oacute;filos (ECP). Estas  observaciones coinciden con los efectos cl&iacute;nicos observados en pacientes  con rinitis, luego de las pruebas espec&iacute;ficas de provocaci&oacute;n.<span class="superscript">12</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El tratamiento debe ser individualizado e integral. Las medidas de evitaci&oacute;n  de alergenos son tambi&eacute;n primordiales y debe educarse al paciente en el  conocimiento y cumplimiento de estas. A veces puede ser simple, sobre todo en  aquellos pacientes con 1 &oacute; 2 sensibilizaciones, no as&iacute; en los pacientes  sensibles a varios aeroalergenos.<span class="superscript">13</span>    <br> </p>    <p>En  resumen, la evaluaci&oacute;n alerg&eacute;nica constituye el conjunto de medidas  dirigidas a disminuir la exposici&oacute;n del paciente a los alergenos, y entre  ellas destacan la disminuci&oacute;n de la cantidad de &aacute;caros en el hogar,  el alejamiento de los animales dom&eacute;sticos causantes, y la evitaci&oacute;n  de la exposici&oacute;n laboral y ambiental.     <br> </p>    <p>Los corticoides intranasales  constituyen la primera l&iacute;nea de tratamiento de la rinitis al&eacute;rgica,  act&uacute;an a trav&eacute;s de receptores espec&iacute;ficos, son efectivos  sobre los s&iacute;ntomas y pueden administrarse durante largos per&iacute;odos  (meses o a&ntilde;os) sin riesgo importante de efectos secundarios.<span class="superscript">14</span>  <i>Nelson</i> puntualiza que el efecto protector de ellos es mayor que el de los  antihistam&iacute;nicos, antileucotrienos o la combinaci&oacute;n de ambos,<span class="superscript">15</span>  pues act&uacute;an bloqueando tanto la respuesta al&eacute;rgica temprana como  la tard&iacute;a, y constituyen potentes inhibidores de las respuestas de los  linfocitos T mediadas.<span class="superscript">16</span>    <br> </p>    <p>Los antihistam&iacute;nicos,  surgidos en 1940 con el desarrollo de la difenhidramina, se agrupan actualmente  en 2 grandes grupos o generaciones (tabla), en atenci&oacute;n a sus propiedades  sedativas.<span class="superscript">17</span> Estos medicamentos, tanto orales  como t&oacute;picos, act&uacute;an sobre todos los s&iacute;ntomas, menos sobre  la congesti&oacute;n nasal, y son m&aacute;s efectivos en las fases iniciales  y durante per&iacute;odos cortos (d&iacute;as o semanas), aunque pueden administrarse  incluso durante meses. Entre estos son preferibles los de segunda generaci&oacute;n.  La eficacia de los descongestionantes o vasoconstrictores nasales en la rinitis  al&eacute;rgica es limitada, aunque su asociaci&oacute;n oral con antihistam&iacute;nicos  mejora la efectividad sobre la congesti&oacute;n nasal. Los anticolin&eacute;rgicos  son altamente eficaces cuando predomina la rinorrea. Finalmente, la inmunoterapia  ha demostrado ser efectiva en pacientes con rinitis al&eacute;rgica, y es la eficacia  mayor en la rinitis al&eacute;rgica <i>estacional</i> que en la <i>perenne</i>.<span class="superscript">18,19  </span>    <br> </p>    <p align="center">Tabla. Preparados y dosis de algunos antihistam&iacute;nicos  (H1)    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><img src="/img/revistas/mgi/v20n1/tabla.jpg" width="563" height="2521"></p>    
<p>En  nuestro servicio usamos la inmunoterapia en aquellos pacientes que no mejoran  con medicaci&oacute;n y cuyos s&iacute;ntomas la clasifican como <i>moderada</i>  y <i>severa</i>, ya sea<i> intermitente</i> y <i>persistente</i> y no tengan contraindicaci&oacute;n  para ella.     <br> </p><h4>Tratamiento en la embarazada    <br> </h4>    <p>Algunos antihistam&iacute;nicos  pueden incrementar el riesgo de malformaciones cong&eacute;nitas. La cetirizina  y loratadina pueden usarse en el embarazo, al igual que la difenhidramina y la  dexclorofeniramina, que son las m&aacute;s usadas en nuestro medio, mientras que  la terfenadina y el astemizol est&aacute;n contraindicadas. Adem&aacute;s, pueden  usarse los corticoides t&oacute;picos y el cromoglicato. La pseudoefedrina est&aacute;  contraindicada al asociarse a gastroquisis. La inmunoterapia puede emplearse si  la paciente la estaba recibiendo previamente y no le provocaba efectos sist&eacute;micos,  pero se evita su inicio en la gestaci&oacute;n.<span class="superscript">20</span>    <br>  </p>    <p>Los antihistam&iacute;nicos act&uacute;an por bloqueo de los receptores  de histamina (h1) y, aunque los estudios cl&iacute;nicos m&aacute;s recientes  se han enfocado en los antihistam&iacute;nicos de segunda generaci&oacute;n, para  dejar relegados a los compuestos de la primera generaci&oacute;n, estos todav&iacute;a  tienen un valioso lugar en la terapia. Ellos contin&uacute;an disponibles y son  relativamente baratos y por tanto m&aacute;s rentables para el paciente. Varios  estudios han mostrado que el diferencial de sedaci&oacute;n entre los antihistam&iacute;nicos  de la primera y de la segunda generaci&oacute;n puede ser distinto al que generalmente  se ha cre&iacute;do, sobre todo cuando se usan en dosis superiores que las recomendadas.<span class="superscript">17,21,22</span>    <br>  </p><h4>Antihistam&iacute;nicos t&oacute;picos     <br> </h4>    <p>Han demostrado tanta  o m&aacute;s eficacia que los orales, son r&aacute;pidos y con buena tolerancia,  al actuar localmente, adem&aacute;s de no ser m&aacute;s costosos.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La  azelastina de segunda generaci&oacute;n, fue el primero en comercializarse en  Espa&ntilde;a. La dosis est&aacute;ndar es de 0,56 mg/d&iacute;a y se aplica un  <i>puff </i>(0,14 %) en cada fosa nasal 2 veces al d&iacute;a. Su uso prolongado  es m&aacute;s eficaz que el uso a demanda. Los efectos secundarios m&aacute;s  frecuentes son el aumento de peso, gusto amargo y somnolencia. No se recomienda  su uso en el embarazo puesto que ha demostrado ser terat&oacute;geno en ratas.<span class="superscript">23</span>  Una buena parte del f&aacute;rmaco se absorbe al nivel sist&eacute;mico, por lo  que podr&iacute;a mejorar los s&iacute;ntomas oculares.     <br> </p>    <p>La levocabastina,  a diferencia de la azelastina, tiene una absorci&oacute;n sist&eacute;mica m&iacute;nima,  por lo que puede usarse en el embarazo y lactancia.<span class="superscript">24</span>  Al igual que la azelastina se administra un <i>puff</i> (0,05 %) en cada fosa  nasal 2 veces al d&iacute;a.     <br> </p>    <p>Entre los descongestionantes de uso m&aacute;s  frecuente tenemos la pseudoefedrina oral (adultos, 60 mg cada 6 h, y en ni&ntilde;os  de 2-6 a&ntilde;os, 15 mg; m&aacute;s de 6 a&ntilde;os, 30 mg), y la fenilpropanolamina  oral (adultos, 25 mg cada 4 h, y en ni&ntilde;os de 2-6 a&ntilde;os, 6,25 mg cada  4h; 6-12 a&ntilde;os, 12,5 mg cada 4 h), la fenilefrina t&oacute;pica (1-3 gotas  o pulverizado nasal, 0,25-1 % cada 4 h).    <br> </p>    <p>Otras terapias de reciente  uso en la rinitis al&eacute;rgica son los antileucotrienos por v&iacute;a oral  que han mostrado ser efectivos controlando la rinorrea, la congesti&oacute;n y  la liberaci&oacute;n de mediadores inflamatorios,<span class="superscript">25</span>  al igual que el omalizumab (anti Ig E).<span class="superscript">26,27 </span>    <br>  </p>    <p>Un tratamiento integral y sistem&aacute;tico para la rinitis al&eacute;rgica  es muy importante atendiendo a su frecuente asociaci&oacute;n con otras entidades,  las cuales no logran su control sin un adecuado manejo de ella, como es el caso  de la rinosinusitis y el asma bronquial.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La rinitis es una entidad  que, a pesar de repercutir en la calidad de vida de los que la padecen, permanece  subdiagnosticada, y a nuestro entender subvalorada y sin un adecuado manejo por  parte del m&eacute;dico y del paciente, por lo que se desconoce que sin un control  adecuado de esta aparecer&aacute;n complicaciones en su evoluci&oacute;n. Su tratamiento  debe ser manejado por todos los profesionales de la salud, y solicitar siempre  una valoraci&oacute;n por parte del especialista de otorrinolaringolog&iacute;a  y alergia en los casos de dif&iacute;cil control o en los que lo requieran, por  la intensidad y duraci&oacute;n de los s&iacute;ntomas, para valorar otras terap&eacute;uticas  y un control integral de esta.     <br> </p><h4>Rinosinusitis     <br> </h4>    <p>Dentro  de las enfermedades respiratorias, las sinusitis han pasado a tener un papel progresivamente  m&aacute;s reconocido, tanto entre los ni&ntilde;os con problemas respiratorios  agudos como en aquellos con problemas cr&oacute;nicos. En las &uacute;ltimas 3  &oacute; 4 d&eacute;cadas, el diagn&oacute;stico de sinusitis aguda en los servicios  de urgencia, se ha elevado m&aacute;s de 10 veces. Hace 3 d&eacute;cadas, la frecuencia  de diagn&oacute;sticos de sinusitis era de 0,2 % en los servicios pedi&aacute;tricos  de urgencia, incidencia que hoy est&aacute; estimada entre el 0,5 y el 5 %. El  aumento del n&uacute;mero de casos reconocidos de sinusitis se debe a un incremento  real en la aparici&oacute;n del cuadro y a una atenci&oacute;n progresivamente  mayor de los pediatras y otorrinolaring&oacute;logos hacia el mismo. En los EE.UU.  aproximadamente el 15 % de la poblaci&oacute;n ha experimentado al menos un episodio  de rinosinusitis aguda.    <br> </p>    <p>Las enfermedades de las v&iacute;as a&eacute;reas  superiores e inferiores, entre las que se encuentran el asma y la sinusitis, son  con frecuencia complicaciones de una rinitis al&eacute;rgica complicada. Al existir  una estrecha relaci&oacute;n entre estas, basada en una extensa evidencia epidemiol&oacute;gica,  se han propuesto varios modelos para explicar la patofisiolog&iacute;a entre rinitis  y sinusitis. Muchos factores se involucran en el desarrollo de rinosinusitis,  incluyendo infecciones por virus y bacterias; y no infecciosos, por factores gen&eacute;ticos,  anormalidades anat&oacute;micas y polutantes. Se ha demostrado que la alergia  es un factor importante en la rinosinositis cr&oacute;nica,<span class="superscript">28</span>  y que los alergenos act&uacute;an, solos o combinados, provocando alteraciones  de la mucosa con la consiguiente liberaci&oacute;n de factores proinflamatorios  y ac&uacute;mulo de c&eacute;lulas inflamatorias, como eosin&oacute;filos y linfocitos.<span class="superscript">29  </span>    <br> </p>    <p>La historia generalmente comienza con la inflamaci&oacute;n  causada por la alergia y o una infecci&oacute;n viral, las que conducen a la obstrucci&oacute;n,  la acumulaci&oacute;n de l&iacute;quidos, la infecci&oacute;n bacteriana secundaria  y la enfermedad aguda. Si esto es inadecuadamente tratado, aparecer&aacute; la  enfermedad cr&oacute;nica, por tanto, al diagnosticar y tratar profil&aacute;cticamente  la alergia nasal, podemos prevenir la aparici&oacute;n de episodios recurrentes  y lograr una respuesta adecuada a la terapia.<span class="superscript">30</span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La rinosinusitis se define cl&iacute;nicamente como la respuesta inflamatoria  de la mucosa de la cavidad nasal y senos paranasales. Las secreciones de estas  cavidades son din&aacute;micas y est&aacute;n relacionadas con el tejido blando  de estas, y con su parte &oacute;sea. Con frecuencia es el resultado de la obstrucci&oacute;n  del drenaje de los senos, desviaci&oacute;n del tabique nasal, o inflamaci&oacute;n  mucosa por infecciones del tracto respiratorio superior o por rinitis al&eacute;rgica;  y secundariamente, la disminuci&oacute;n de la actividad mucociliar, frecuentemente  infectada secundariamente por bacterias.    <br> </p>    <p>Los s&iacute;ntomas relacionados  con la rinosinusitis se dividen en mayores y menores. Los primeros son la presi&oacute;n  facial y dolor y alteraciones del gusto; y las menores, son la tos, la fiebre,  la halitosis, la fatiga, el dolor dental, la faringitis, los s&iacute;ntomas &oacute;ticos  y la cefalea.    <br> </p>    <p>La rinosinusitis en adultos ha sido clasificada en 5  categor&iacute;as al atender a la duraci&oacute;n de los s&iacute;ntomas: aguda,  subaguda, aguda recurrente, cr&oacute;nica y exacerbaciones agudas de la rinosinusitis  cr&oacute;nica.    <br> </p>    <p>La aguda generalmente sigue a una infecci&oacute;n  respiratoria superior viral, con s&iacute;ntomas hasta de 4 semanas. La subaguda  representa la continuaci&oacute;n y la progresi&oacute;n de una aguda que no se  cur&oacute;. Su duraci&oacute;n es entre 4 y 12 semanas, y sus s&iacute;ntomas  son menos severos que en la aguda. Los pacientes con rinosinusitis aguda recurrente  presentan los s&iacute;ntomas y el examen f&iacute;sico de la rinosinusitis aguda,  con episodios que duran de 1 a 7 d&iacute;as, o sea, menos de 4 semanas. Estos  pacientes experimentan 4 o m&aacute;s episodios por a&ntilde;o y permanecen asintom&aacute;ticos  sin terapia antibi&oacute;tica concurrente. La rinosinusitis cr&oacute;nica se  muestra en pacientes con s&iacute;ntomas por m&aacute;s de 12 semanas. Estos pacientes  deben presentar 2 o m&aacute;s s&iacute;ntomas mayores, o 1 mayor y 2 menores,  o secreci&oacute;n purulenta al examen f&iacute;sico. En general, los pacientes  con rinosinusitis cr&oacute;nica no responden a antibi&oacute;ticos de primera  o segunda l&iacute;nea.<span class="superscript">31</span>    <br> </p>    <p>Como factores  predisponentes del hu&eacute;sped se pueden citar la rinitis al&eacute;rgica,  las infecciones del tracto respiratorio superior, la adenoides, la desviaci&oacute;n  del <i>septum</i> nasal y la poliposis nasal. En los ni&ntilde;os, los cuerpos  extra&ntilde;os son frecuentes y con menor frecuencia los tumores. La nataci&oacute;n,  la sumersi&oacute;n, el fumar y las extracciones dentarias, son ocasionalmente  factores predisponentes, y, tambi&eacute;n raramente, las inmunodeficiencias.    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La rinosinusitis es causa considerable de morbilidad. Todos los pacientes  con s&iacute;ntomas de rinosinusitis cr&oacute;nica deben ser estudiados desde  el punto de vista al&eacute;rgico.<span class="superscript">32</span> En 16 casos  diagnosticados de rinosinusitis y operados por p&oacute;lipos nasales, con atenci&oacute;n  en nuestra consulta, 10 ten&iacute;an antecedentes de rinitis al&eacute;rgica  y positividad a aeroalergenos comprobados por pruebas de puntura.    <br> </p>    <p>El  tratamiento de la rinosinusitis es multifac&eacute;tico y envuelve descongestionantes  nasales, antihistam&iacute;nicos, corticosteroides t&oacute;picos y antimicrobianos  sist&eacute;micos, y los m&aacute;s usados son macr&oacute;lidos, betalact&aacute;micos  y fluorquinolonas.    <br> </p>    <p>Las infecciones virales y bacterianas son causa  de rinosinusitis. Las bacterias aisladas m&aacute;s frecuentes son: <i>Haemophilus  influenzae</i>, <i>Moraxella catarrhalis</i>, y <i>Streptococcus pneumoniae</i>.  <i>El H. influenzae</i> y los neumocoos son responsables del 50 % de los casos.  Otras especies de estreptococos y estafilococos, as&iacute; como especies de bacterias  anaerobias han sido aisladas raramente. Las rinosinusitis mic&oacute;ticas son  poco comunes, por ejemplo, por <i>Aspergillus fumigatus</i> y en pacientes inmunocomprometidos.  Generalmente, los pacientes con rinosinusitis aguda no complicada resuelven con  tratamiento antimicrobiano de 10 d&iacute;as, pero para los casos recurrentes  se recomienda tratamiento de 3 a 4 semanas de antibi&oacute;ticos. Para pacientes  con rinosinusitis cr&oacute;nica la terapia debe durar de 4 a 6 semanas, y sin  cambiar el antibi&oacute;tico hasta por lo menos 7 d&iacute;as.     <br> </p>    <p>Desde  septiembre de 1998, la FDA ha aprobado el uso de amoxicillina/clavulanato, claritromicina,  cefprozil, cefuroxima ciprofloxacino, loracarbef, levofloxacino, trimetropin/sulfametoxazol  (cotrimoxazol) y trovafloxacino para estos casos. Agentes de primera l&iacute;nea  como la amoxicillina y el cotrimoxazol pueden ser apropiados para pacientes con  primer episodio agudo de rinosinusitis. Otros tratamientos recomendados son descongestionantes  sist&eacute;micos como la pseudoefedrina y el fenilpropanolamina, aunque algunos  contraindican los t&oacute;picos como oximetazolina. Los corticosteroides t&oacute;picos  son de gran utilidad y tienen pocos efectos secundarios a dosis recomendadas,  incluyendo beclometasona dipropionato, budesonida, flunisolida, fluticasona dipropionato,  y triamcinolona acet&oacute;nido.    <br> </p>    <p>Los antihistam&iacute;nicos, controversiales  para algunos, son de utilidad por sus efectos en pacientes at&oacute;picos y,  adem&aacute;s, por sus efectos anticolin&eacute;rgicos, y los m&aacute;s recientes,  por sus propiedades antiinflamatorias.<span class="superscript">33 </span>    <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Nuestra opini&oacute;n es que tanto el tratamiento de la rinitis como de  la rinosinositis son tratamientos complejos e integrales, que requieren en muchas  ocasiones de la intervenci&oacute;n de varios especialistas y que deben ser individualizados  para cada caso, para tratar de lograr el mayor cumplimiento por parte del paciente.</p><h4>Summary</h4>    <p>The  importance of the allergic diseases and, among them, of allergic rhinits, as well  as its economic cost, human resources involved and prevalence, is out of doubt.  This entity represents the sixth cause of chronic disease in the United States  and it has a great impact on the quality of life of those patients suffering from  it. Allergic rhinits is a heterogenous disorder and its high prevalence is still  underdiagnosed. It is characterized by one or more of the following symptoms that  include sneezes, nasal itching, nasal secretion and congestion. Many agents are  involved in this entity, among them, pollens, fungi, mites and domestic animals.  Taking into account that rhinitis and sinusitis have common symptoms, such as  loss of smell, obstruction and nasal drainage, it is preferably called rhinosinusitis.  Several studies have identified rhinitis as a risk factor for asthma with a prevalence  from 80 to 90 %. This review intends to go over fundamental aspects of this entities,  such as definition, etiology, staging, symptoms and treatment, and to serve as  a guide for those physicians that in one way or the other treat both affections  with a proved impact on the patients' quality of life.    <br> </p>    <p><i>Key words:</i>  Rhinitis, allergic rhinits, rhinosinusitis.    <br> </p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br>  </h4><ol>     <li> Mullol J. Rinitis al&eacute;rgica en el a&ntilde;o 2000. Clasificaci&oacute;n  y tratamiento actualizado. Arch Bronconeumol 2000;36:605-7.</li>    <li> Prats A,  Vilanova JM, Juanola M, Iborra I. Factores epidemiol&oacute;gicos cl&iacute;nicos  y socioecon&oacute;micos de las enfermedades al&eacute;rgicas en Espa&ntilde;a.  Alergol&oacute;gica. Madrid: NILO Industria Gr&aacute;fica, 1995. </li>    <li> Stanaland  BE. Treatment of allergic rhinitis and its comorbidities CME. Disponible en: http://www.medscape.com/viewprogram/2344</li>    <li>  An&oacute;nimo. Variations in the prevalence of respiratory symptoms, self-reported  asthma attacks, and use of asthma medication in the European Community Respiratory  Health Survey (ECRHS). Eur Respir J 1996;9:687-95. </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Valente J, M&eacute;rida  P. Alergia, asma e inmunolog&iacute;a. Rev Pediat 2001 Mar-Abril;10(5):32.</li>    <li>  Howarth PH. ABC of allergies. Pathogenic mechanisms: a rational basis for treatment.  BMJ 1998;316:758-61.</li>    <li> Blaiss MS. Important aspects in management of allergic  rhinitis: compliance, cost, and quality of life. Allergy Asthma Proc 2003 Jul-Aug;24(4):231-8.  (Abstract Medline). </li>    <li> Skoner DP. Allergic rhinitis: Definition, epidemiology,  pathophysiology, detection, and diagnosis. Journal of Allergy and Clinical Immunology  July 2001, part 2;108(1):2S-8S.</li>    <li> Spector SL. Overview of comorbid associations  of allergic rhinitis. J Allergy Clin Immunol 1997 Feb:99(2):S773-80. </li>    <li>  Baena-Cagnani CE. Allergic rhinitis and its impact on asthma (ARIA) in Latin America.  Rev Alerg Mex (Mexico), Nov-Dec 2002;49(6):181-8.</li>    <li> Galen BA Differential  diagnosis. Rhinitis. Lippincotts Prim Care Pract 1997;1:129-41. </li>    <li> Adcock  I. Papel de los mediadores en los s&iacute;ntomas al&eacute;rgicos de la fase  tard&iacute;a, incluyendo la congesti&oacute;n nasal. Clinical and Experimental  Allergy Reviews 2000;2:85-8.</li>    <li> What are the ARIA guidelines for the management  of a patient with allergic rhinitis? American Academy of Allergy, Asthma and Immunology  60th Anniversary Meeting. </li>    <li> Mackay IS, Durham SR. Rinitis Perenne. BMJ  1998 Mar;316:917-20. </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Nelson HS. Advances in upper airway diseases and  allergen immunotherapy. J Allergy Clin Immunol. 2003;111:S793-S798. (Abstract  Medline).</li>    <li> Trangsrud AJ, Whitaker AL, Small RE. Intranasal cortico-steroids  for allergic rhinitis. Pharmacotherapy 2002;22(11):1458-67.</li>    <li> Bender B,  Milgrom H. Antihistamines: Are Newer Drugs Always a Better Choice? September 23,  2003.</li>    <li> Van Cauwenberge P, Bachert C, Passalacqua G, Bousquet J, Canonica  GW, Durham SR, et al. Consensus statement on the treatment of allergic rhinitis.  Allergy 2000;55:116-34. </li>    <li> Bousquet J, Lockey R, Malling HJ. Allergen immunotherapy:  therapeutic vaccines for allergic diseases. A WHO position paper. J Allergy Clin  Immunol 1998;102:558-62.</li>    <li> Mazzotta P, Loebstein R, Koren G. Treating allergic  rhinitis in pregnancy. Safety considerations. Drug Safety 1999;20(4):361-75.</li>    <li>  Casale TB, Blaiss MS, Gelfan E. First do no harm: managing antihistamine impairment  in patients with allergic rhinitis. J Allergy Clin Immunol. 2003:111:S835-S842.  (Abstract Medline).</li>    <li> Bender BG, Berning S, Dudden R, Milgrom H, Tran ZV.  Sedation and performance impairment of diphenhydramine and second-generation antihistamines:  a meta-analysis. J Allergy Clin Immunol. 2003:111:770-776. (Abstract Medline).  </li>    <li> Sellars SL. Azelastine nasal spray for allergic rhinitis. Med Lett Drugs  Ther 1997;39:45-7. </li>    <li> Parikh A, Scadding G Seasonal allergic rhinitis.  BMJ 1997;314:1392-1395. [Abstract Medline].</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Ferguson BJ. Influences of  allergic rhinitis on sleep. Otolaryngol Head Neck Surg. 2004 May;130(5):617-29.  (Abstract Medline).</li>    <li> Hanf G, Noga O. Omalizumab inhibits allergen challenge-induced  nasal response. Eur Respir J. 2004 Mar;23(3):414-8. (Abstract Medline).</li>    <li>  Kaliner MA. Omalizumab and the treatment of allergic rhinitis. Curr Allergy Asthma  Rep 2004 May;4(3):237-44. (Abstract Medline). </li>    <li> Gutman M, Torres A. Prevalence  of allergy in patients with chronic rhinosinusitis. Otolaryngol Head Neck Surg.  2004 May;130(5):545-52. (Abstract Medline). </li>    <li> Fuad M. Baroody. Epidemiology  and pathogenesis/immunology of rhinosinusitis. Infect Med 1998;15(10F):6-15. Disponible  en: http://www.medscape.com/viewarticle/417409</li>    <li> Skoner DP. Complications  of allergic rhinitis. J Allergy Clin Immunol 2000;105:S605-9.</li>    <li> Piccirillo  JF. Washington University School of Medicine, St. Louis, Mo. Acute rhinosinusitis:  staging, diagnosis/outcomes assessment. Infect Med 1998;15(10F):16-25. Disponible  en: http://www.medscape.com/viewarticle/417410</li>    <li> Ferguson B, Johnson J.  Allergic rhinitis and rhinosinusitis. Is there a connection between allergy and  infection? Postgraduate Medicine 1999;105(4):55-64. </li>    <li> Gerald L. Klein,  MD Acute rhinosinusitis: treatment guidelines. Infect Med 1998;15(10F):26-33.  Disponible en: http://www.medscape.com/viewarticle/417411     <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>    <p>Recibido:2  de agosto de 2004 Aprobado: 6 de agosto de 2004.    <br> Dra.<i> Mirta &Aacute;lvarez  Castell&oacute;</i>. Hospital Universitario &quot;Calixto Garc&iacute;a&quot;.  Avenida de Universidad. Vedado, municipio Plaza de la Revoluci&oacute;n, Ciudad  de La Habana, Cuba. Email: <a href="mailton:mirtaac@infomed.sld.cu">mirtaac@infomed.sld.cu</a>    <br>  </p>    <p> <span class="superscript"><a href="#autor" class="superscript">1</a></span><a href="#autor">Especialista  de II Grado en Alergolog&iacute;a. Hospital Universitario &quot;Calixto Garc&iacute;a&quot;.      <br> <span class="superscript">2</span>Especialista de I Grado en Alergolog&iacute;a.  Hospital Universitario &quot;Calixto Garc&iacute;a&quot;.     <br> <span class="superscript">3</span>Especialista  de II Grado en Alergolog&iacute;a. Departamento de Alergenos del Centro de Biopreparados.      <br> <span class="superscript">4</span>Especialista de II Grado en Alergolog&iacute;a.  Jefa de Servicio del Hospital Universitario &quot;Calixto Garc&iacute;a&quot;.  </a><a name="cargo"></a>     <br></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mullol]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Rinitis alérgica en el año 2000: Clasificación y tratamiento actualizado]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Bronconeumol]]></source>
<year>2000</year>
<volume>36</volume>
<page-range>605-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Prats]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vilanova]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Juanola]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Iborra]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Factores epidemiológicos clínicos y socioeconómicos de las enfermedades alérgicas en España: Alergológica]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[NILO Industria Gráfica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Stanaland]]></surname>
<given-names><![CDATA[BE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Treatment of allergic rhinitis and its comorbidities CME]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Variations in the prevalence of respiratory symptoms, self-reported asthma attacks, and use of asthma medication in the European Community Respiratory Health Survey (ECRHS)]]></article-title>
<source><![CDATA[Eur Respir J]]></source>
<year>1996</year>
<volume>9</volume>
<page-range>687-95</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Valente]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Mérida]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Alergia, asma e inmunología]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Pediat]]></source>
<year>2001</year>
<month> M</month>
<day>ar</day>
<volume>10</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>32</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Howarth]]></surname>
<given-names><![CDATA[PH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[ABC of allergies: Pathogenic mechanisms:a rational basis for treatment]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>1998</year>
<volume>316</volume>
<page-range>758-61</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Blaiss]]></surname>
<given-names><![CDATA[MS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Important aspects in management of allergic rhinitis: compliance, cost, and quality of life]]></article-title>
<source><![CDATA[Allergy Asthma Proc]]></source>
<year>2003</year>
<month> J</month>
<day>ul</day>
<volume>24</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>231-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Skoner]]></surname>
<given-names><![CDATA[DP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Allergic rhinitis: Definition, epidemiology, pathophysiology, detection, and diagnosis]]></article-title>
<source><![CDATA[Journal of Allergy and Clinical Immunology]]></source>
<year>July</year>
<month> 2</month>
<day>00</day>
<volume>108</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>2S-8S</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Spector]]></surname>
<given-names><![CDATA[SL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Overview of comorbid associations of allergic rhinitis]]></article-title>
<source><![CDATA[J Allergy Clin Immunol]]></source>
<year>1997</year>
<month> F</month>
<day>eb</day>
<volume>99</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>S773-80</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Baena-Cagnani]]></surname>
<given-names><![CDATA[CE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Allergic rhinitis and its impact on asthma (ARIA) in Latin America]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Alerg Mex (Mexico)]]></source>
<year>Nov-</year>
<month>De</month>
<day>c </day>
<volume>49</volume>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>181-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Galen]]></surname>
<given-names><![CDATA[BA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Differential diagnosis: Rhinitis]]></article-title>
<source><![CDATA[Lippincotts Prim Care Pract]]></source>
<year>1997</year>
<volume>1</volume>
<page-range>129-41</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Adcock]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Papel de los mediadores en los síntomas alérgicos de la fase tardía, incluyendo la congestión nasal]]></article-title>
<source><![CDATA[Clinical and Experimental Allergy Reviews]]></source>
<year>2000</year>
<volume>2</volume>
<page-range>85-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="">
<source><![CDATA[What are the ARIA guidelines for the management of a patient with allergic rhinitis?: American Academy of Allergy, Asthma and Immunology 60th Anniversary Meeting]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mackay]]></surname>
<given-names><![CDATA[IS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Durham]]></surname>
<given-names><![CDATA[SR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Rinitis Perenne]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>1998</year>
<month> M</month>
<day>ar</day>
<volume>316</volume>
<page-range>917-20</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Nelson]]></surname>
<given-names><![CDATA[HS]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Advances in upper airway diseases and allergen immunotherapy]]></article-title>
<source><![CDATA[J Allergy Clin Immunol]]></source>
<year>2003</year>
<volume>111</volume>
<page-range>S793-S798</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Trangsrud]]></surname>
<given-names><![CDATA[AJ]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Whitaker]]></surname>
<given-names><![CDATA[AL]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Small]]></surname>
<given-names><![CDATA[RE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Intranasal cortico-steroids for allergic rhinitis]]></article-title>
<source><![CDATA[Pharmacotherapy]]></source>
<year>2002</year>
<volume>22</volume>
<numero>11</numero>
<issue>11</issue>
<page-range>1458-67</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bender]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Milgrom]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Antihistamines: Are Newer Drugs Always a Better Choice?]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Van Cauwenberge]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bachert]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Passalacqua]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Bousquet]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Canonica]]></surname>
<given-names><![CDATA[GW]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Durham]]></surname>
<given-names><![CDATA[SR]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Consensus statement on the treatment of allergic rhinitis]]></article-title>
<source><![CDATA[Allergy]]></source>
<year>2000</year>
<volume>55</volume>
<page-range>116-34</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bousquet]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lockey]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Malling]]></surname>
<given-names><![CDATA[HJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Allergen immunotherapy: therapeutic vaccines for allergic diseases.A WHO position paper]]></article-title>
<source><![CDATA[J Allergy Clin Immunol]]></source>
<year>1998</year>
<volume>102</volume>
<page-range>558-62</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mazzotta]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Loebstein]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Koren]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Treating allergic rhinitis in pregnancy: Safety considerations]]></article-title>
<source><![CDATA[Drug Safety]]></source>
<year>1999</year>
<volume>20</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>361-75</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Casale]]></surname>
<given-names><![CDATA[TB]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Blaiss]]></surname>
<given-names><![CDATA[MS]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gelfan]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[First do no harm: managing antihistamine impairment in patients with allergic rhinitis]]></article-title>
<source><![CDATA[J Allergy Clin Immunol]]></source>
<year>2003</year>
<volume>111</volume>
<page-range>S835-S842</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bender]]></surname>
<given-names><![CDATA[BG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Berning]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dudden]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Milgrom]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Tran]]></surname>
<given-names><![CDATA[ZV]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Sedation and performance impairment of diphenhydramine and second-generation antihistamines: a meta-analysis]]></article-title>
<source><![CDATA[J Allergy Clin Immunol]]></source>
<year>2003</year>
<volume>111</volume>
<page-range>770-776</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sellars]]></surname>
<given-names><![CDATA[SL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Azelastine nasal spray for allergic rhinitis]]></article-title>
<source><![CDATA[Med Lett Drugs Ther]]></source>
<year>1997</year>
<volume>39</volume>
<page-range>45-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Parikh]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Scadding]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Seasonal allergic rhinitis]]></article-title>
<source><![CDATA[BMJ]]></source>
<year>1997</year>
<volume>314</volume>
<page-range>1392-1395</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ferguson]]></surname>
<given-names><![CDATA[BJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Influences of allergic rhinitis on sleep]]></article-title>
<source><![CDATA[Otolaryngol Head Neck Surg]]></source>
<year>2004</year>
<month> M</month>
<day>ay</day>
<volume>130</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>617-29</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hanf]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Noga]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Omalizumab inhibits allergen challenge-induced nasal response]]></article-title>
<source><![CDATA[Eur Respir J]]></source>
<year>2004</year>
<month> M</month>
<day>ar</day>
<volume>23</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>414-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaliner]]></surname>
<given-names><![CDATA[MA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Omalizumab and the treatment of allergic rhinitis]]></article-title>
<source><![CDATA[Curr Allergy Asthma Rep]]></source>
<year>2004</year>
<month> M</month>
<day>ay</day>
<volume>4</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>237-44</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gutman]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Torres]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Prevalence of allergy in patients with chronic rhinosinusitis]]></article-title>
<source><![CDATA[Otolaryngol Head Neck Surg]]></source>
<year>2004</year>
<month> M</month>
<day>ay</day>
<volume>130</volume>
<numero>5</numero>
<issue>5</issue>
<page-range>545-52</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Fuad]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Baroody: Epidemiology and pathogenesis/immunology of rhinosinusitis]]></article-title>
<source><![CDATA[Infect Med]]></source>
<year>1998</year>
<volume>15</volume>
<numero>10F</numero>
<issue>10F</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Skoner]]></surname>
<given-names><![CDATA[DP]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Complications of allergic rhinitis]]></article-title>
<source><![CDATA[J Allergy Clin Immunol]]></source>
<year>2000</year>
<volume>105</volume>
<page-range>S605-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Piccirillo]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<collab>Washington University School of Medicine, St. Louis, Mo</collab>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Acute rhinosinusitis: staging, diagnosis/outcomes assessment]]></article-title>
<source><![CDATA[Infect Med]]></source>
<year>1998</year>
<volume>15</volume>
<numero>10F</numero>
<issue>10F</issue>
<page-range>16-25</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ferguson]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Johnson]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Allergic rhinitis and rhinosinusitis: Is there a connection between allergy and infection?]]></article-title>
<source><![CDATA[Postgraduate Medicine]]></source>
<year>1999</year>
<volume>105</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
<page-range>55-64</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gerald]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Klein]]></surname>
<given-names><![CDATA[MD]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Acute rhinosinusitis: treatment guidelines]]></article-title>
<source><![CDATA[Infect Med]]></source>
<year>1998</year>
<volume>15</volume>
<numero>10F</numero>
<issue>10F</issue>
<page-range>26-33</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
