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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reflexiones sobre el maltrato al anciano en la sociedad occidental]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reflections on elder abuse in the western society]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The elder is a person that not always can look after himself. It is at the time of receiving the necessary care and attentions that a number of problems are detected in the western system. If the elder has a disease, then the risk for being abused by his family or by the personnel taking care of him increases. The abuse may be mental or physical. We should think that we are now young and that some day we will be aged and we would like to be well cared and to have the necessary attention. Therefore, what we should do now is to provide the aged, be a relative or not, with a good quality of life. There is a saying that goes: "As you treat the aged, that will be the treatment you'll receive from future generations".]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Maltrato al anciano]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <h2>Reflexiones sobre el maltrato al anciano en la sociedad occidental    <br> </h2>    <p><a href="#cargo">Martha  Gonz&aacute;lez Ceinos,<span class="superscript">1</span> Iosune Buj&aacute;n  Garay,<span class="superscript">2</span> Guillermina L&oacute;pez Saiz,<span class="superscript">2</span>  Isabel Longa Garc&iacute;a<span class="superscript">2</span> y Lorena Cacho Blanco<span class="superscript">2  </span></a><a name="autor"></a><a href="#cargo">    <br> </a> </p><h4>Resumen     <br>  </h4>    <p>El anciano es una persona que no siempre puede valerse por s&iacute; misma,  y es a la hora de recibir los cuidados y atenciones necesarias cuando surgen problemas,  constatados en el sistema occidental. Si el anciano tiene alguna enfermedad, se  incrementa el riesgo de sufrir maltrato por parte de su familia o por el personal  apto para su cuidado, que puede ser f&iacute;sico y mental. Se debe pensar en  que ahora se es joven, pero alg&uacute;n d&iacute;a anciano, lo que hace desear  estar bien cuidados y tener atenciones necesarias. Al anciano, sea o no pariente,  se le debe atender en funci&oacute;n de mejorarle la calidad de vida. Hay un refr&aacute;n  que reza: &quot;Seg&uacute;n se trate a los mayores, as&iacute; ser&aacute; el  tratamiento que se recibir&aacute; de las futuras generaciones&quot;.    <br> </p>    <p><i>Palabras  clave:</i> Maltrato al anciano, legislaci&oacute;n y jurisprudencia, calidad de  vida, Espa&ntilde;a.    <br> </p>    <p>Lo primero que llama la atenci&oacute;n a todo  aquel que intenta profundizar en el tema del maltrato al anciano en un pa&iacute;s  occidental es la escasa documentaci&oacute;n de que se dispone al respecto. Esta  circunstancia pone de manifiesto, un cierto desinter&eacute;s en lo referente  al &quot;estado de bienestar&quot; en el que vive un importante grupo de poblaci&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Si tomamos como referencia la clasificaci&oacute;n que hace el profesor  <i>P. Kingston </i>de los diferentes abusos y malos tratos en los ancianos en  nuestro pa&iacute;s (Espa&ntilde;a), se podr&iacute;a situar la informaci&oacute;n  que nos llega sesgada y los resultados no son efectivos.    <br> </p>    <p>El propio  t&eacute;rmino &quot;maltrato&quot; est&aacute; cargado de connotaciones negativas  que lo han convertido en tab&uacute;: no se habla del problema, se evita o no  se reconoce, y as&iacute; no existe. Tenemos que reconocer que en los &uacute;ltimos  a&ntilde;os se han ido dejando de lado los prejuicios y miedos que este tema entra&ntilde;aba  y se han hecho avances en la denuncia, detecci&oacute;n precoz, diagn&oacute;stico,  tratamiento, y en la concienciaci&oacute;n social del problema.     <br> </p>    <p>En  occidente, el tema del maltrato ha estado relacionado con el ni&ntilde;o y la  mujer, nadie afirmar&iacute;a que el avance social podr&iacute;a perjudicar tambi&eacute;n  a las personas mayores. Es de sentido com&uacute;n pensar que las experiencias  adquiridas en otros grupos sociales nos podr&iacute;an servir para afrontar el  maltrato en el anciano. &iquest;Debemos los familiares dedicar m&aacute;s tiempo  a nuestros ancianos?, &iquest;los avances sociales son beneficiosos y adecuados  para las familias?, &iquest;d&oacute;nde se nos quedan los valores y sentimientos  de respeto, ayuda, cooperaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n? Debemos reflexionar  sobre lo que significa ser persona y saber tratar a las personas, sobre los sentimientos,  los afectos y el cari&ntilde;o.<span class="superscript">1-15</span>    <br> </p><h4>Los  malos tratos a los ancianos. Aproximaci&oacute;n te&oacute;rica al maltrato    <br>  </h4>    <p>El primer problema con el que nos encontramos es la escasa bibliograf&iacute;a  al respecto, a&uacute;n m&aacute;s evidentes en cuanto a las publicaciones en  nuestro idioma: el espa&ntilde;ol.     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Nos ha parecido adecuado tomar  como gu&iacute;a el libro &quot;El maltrato a las personas mayores&quot;, de <i>Peter  Decalmer</i> y <i>Frank Glendenning</i>, en el cual se analiza el tema, bas&aacute;ndose  en las publicaciones de trabajos e investigaciones que sobre desatenci&oacute;n,  negligencia y maltrato recoge la literatura de EE.UU., Canad&aacute; y Gran Breta&ntilde;a,  no olvidando que dichos pa&iacute;ses viven dentro de normas consumistas, y como  indica <i>T. Bazo</i>, es de referencia obligada el abordar en Europa el tema  del maltrato a las personas ancianas.     <br> </p>    <p>El maltrato a los ancianos es  un asunto grave que recibe muy poca atenci&oacute;n. Su reconocimiento y debate  p&uacute;blico ha seguido una trayectoria similar a la que sigui&oacute; el maltrato  infantil en los a&ntilde;os sesenta, y a la progresiva aceptaci&oacute;n de la  existencia de la violencia familiar en los ochenta. Los primeros art&iacute;culos  m&eacute;dicos publicados describ&iacute;an casos de abusos a ancianos maltratados  por sus familiares. Se identific&oacute; la capacidad mental como un factor determinante  y se analiz&oacute; el estr&eacute;s de los cuidadores, pero los profesionales  de la salud acogieron esta informaci&oacute;n con incredulidad. <span class="superscript">16-21</span>    <br>  </p>    <p>En los 80, <i>Eastman</i> (<i>British Geriatrics Society</i>), profesionales  de Gran Breta&ntilde;a, investigadores de EE.UU. y Canad&aacute;, esbozaron el  perfil del fen&oacute;meno del maltrato a los ancianos y de aquellos que lo perpetraban.  Los primeros estudios norteamericanos y canadienses se realizaron en la d&eacute;cada  de los 70, mientras que en Inglaterra se empez&oacute; a demostrar inter&eacute;s  por el maltrato a partir de los 80. Todo parec&iacute;a indicar la presencia de  un tri&aacute;ngulo entre 3 pa&iacute;ses de caracter&iacute;sticas socioecon&oacute;micas  similares. <i>Shell</i>, fue el autor de la primera investigaci&oacute;n que sobre  el tema se llev&oacute; a cabo en 1982 en Manitoba (Canad&aacute;). En 1991 el  <i>Canadian National Advisory Council on Aging </i>(Ministerio de Salud y Bienestar),  public&oacute; un informe sobre los malos tratos en los ancianos. En Boston (EE.UU.)  <i>Pillemer</i> y <i>Wolf </i>hicieron lo mismo, recogiendo datos a lo largo de  15 a&ntilde;os de estudio cl&iacute;nico y describieron las diferencias entre  maltrato/maltratante/maltratador, as&iacute; como la valoraci&oacute;n y estructuraci&oacute;n  de los s&iacute;ntomas reflejados en los pacientes ancianos. En EE.UU. y Gran  Breta&ntilde;a, alrededor del 5 % de los ancianos viven en instituciones residenciales;  en Canad&aacute; la cifra es de aproximadamente el 9 %, y en Espa&ntilde;a del  2,8 %. Debemos considerar estas cifras significativas y sensibilizarnos con el  bienestar de las personas mayores.    <br> </p>    <p>Seg&uacute;n los mismos autores,  existe una evidencia de que estos ancianos tienen mayor probabilidad de sufrir  maltrato que aquellos que viven en sus hogares. Y aun cuando la mayor&iacute;a  de los ancianos son cuidados y atendidos con cari&ntilde;o en el hogar, una considerable  cantidad de agresiones tienen lugar en el seno de la familia. La situaci&oacute;n  que se plantea no es sencilla y ocurre que posiblemente debamos cambiar el concepto  de anciano dentro de las sociedades occidentales. Nuestros mayores son las personas  que generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n han estado cuid&aacute;ndonos, aliment&aacute;ndonos  y educ&aacute;ndonos, debemos no solo respetarlos y ayudarlos, sino de estar a  su lado en su proceso de envejecimiento. Pero, &iquest;qui&eacute;nes son las  v&iacute;ctimas y qui&eacute;nes los agresores? <span class="superscript">22-34</span>    <br>  </p>    <p><i>Hell</i> (1988) descubri&oacute; en el estudio de Manitoba (Canad&aacute;)  que 2/3 partes de las v&iacute;ctimas eran mujeres de edades comprendidas entre  los 80 y los 84 a&ntilde;os, que hab&iacute;an vivido con una familia por per&iacute;odos  de 10 a&ntilde;os. <i>Pillemer</i>, <i>Wolf </i>y<i> Finkelhor</i> (1988) estudiaron  a 2 000 ancianos entrevistados por tel&eacute;fono, incluyendo entrevistas con  v&iacute;ctimas de malos tratos, y se supo que el perfil de las v&iacute;ctimas  fue diferente del proporcionado por anteriores estudios. Los resultados ya no  apuntaban a una mayor&iacute;a de mujeres maltratadas por sus hijos o hijas adultos.  El n&uacute;mero de hombres maltratados superaba al de mujeres con 52 y 48 % respectivamente.  En cuanto a los responsables, en el 58 % de los casos se trataba de los c&oacute;nyuges  y en el 42 % de los hijos adultos. Dado que eran m&aacute;s los ancianos que permanec&iacute;an  con sus esposos o esposas que los que viv&iacute;an con sus hijos, las oportunidades  de ser maltratados por sus c&oacute;nyuges, eran mayores. Esto sugiere que si  en anteriores investigaciones se pens&oacute; que hay m&aacute;s mujeres v&iacute;ctimas  de malos tratos que hombres, se deb&iacute;a a que estas sufr&iacute;an lesiones  m&aacute;s graves y era m&aacute;s probable que fueran los que m&aacute;s informaran  a los organismos competentes o que estos recibieran noticias de sus casos.     <br>  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En la d&eacute;cada de los 80 se insisti&oacute; en la dependencia de la  v&iacute;ctima respecto de su agresor, junto con el estr&eacute;s que soportaba  el cuidador en estas situaciones. <i>Wolf </i>y <i>Pillemer</i> cuestionaron esto  en 1989, pues manten&iacute;an que eran pocos los resultados que apoyaban este  punto de vista. Se&ntilde;alaron que mientras un buen n&uacute;mero de ancianos  depend&iacute;a de sus familiares, solo una peque&ntilde;a parte de estos sufr&iacute;a  malos tratos. De modo similar, era mucha la gente mayor con impedimentos f&iacute;sicos;  pero sin aplicar una metodolog&iacute;a de comparaci&oacute;n de casos y grupos  de control, resultaba inadecuado afirmar que las v&iacute;ctimas de los malos  tratos sufr&iacute;an alg&uacute;n tipo de dependencia f&iacute;sica. <span class="superscript">35-40</span>    <br>  </p>    <p>El maltrato en los ancianos consist&iacute;a en contemplar un desequilibrio  desproporcionado de la dependencia, en cualquier sentido, como factor potencial  de riesgo. <i>Tomlin </i>(1989) en el informe de la <i>British Geriatrics Society</i>  sobre el maltrato a ancianos sugiere que los mayores m&aacute;s vulnerables son  aquellos que tienen dificultades para comunicarse y muestran discapacidades. Los  que padecen demencia senil o enfermedad de Parkinson tienen m&aacute;s probabilidades  que otros de sufrir maltrato. Igualmente informa que los estudios norteamericanos  nos muestran que la v&iacute;ctima tipo es la mujer, de m&aacute;s de 75 a&ntilde;os,  sin ocupaci&oacute;n, con impedimentos funcionales, solitaria, amedrentada y que  vive en su casa con un hijo/a adulto. Los malos tratos suelen ir asociados o est&aacute;n  relacionados con el consumo de alcohol. Aquellos cuidadores que admiten haber  maltratado f&iacute;sica o verbalmente a sus v&iacute;ctimas, muestran puntuaciones  altas en las subescalas de depresi&oacute;n (Cuestionario de Depresi&oacute;n  de Beck), comparados con aquellos que no cometieron abuso. Existe una comunicaci&oacute;n  pobre entre agresores y v&iacute;ctimas. Entre los cuidadores que maltratan, muchos  han abandonado su empleo con el fin de cuidar de sus familiares y poder recibir  ellos mismos tratamiento y cursos de ayuda, para poder recapacitar sobre sus aptitudes  educacionales.     <br> </p>    <p>Sobre v&iacute;ctimas y agresiones en centros asistenciales,  residencias y hospitales, es poca la informaci&oacute;n documentada. Se se&ntilde;alan  los efectos que pueden tener las condiciones estresantes de trabajo, el agotamiento  profesional, la insatisfacci&oacute;n, la naturaleza de los conflictos entre pacientes  y personal cuidador, las actitudes ante el envejecimiento y la falta de recursos.  Nos podemos preguntar si la queja es real o no, si se trata de una llamada de  atenci&oacute;n, o si el ego&iacute;smo de ciertos individuos hace que los sentimientos  de solidaridad queden aparcados.    <br> </p>    <p>Caracter&iacute;sticas sobre v&iacute;ctima  y agresor (OMS, 1988):     <br> </p>    <p>Perfil de la persona v&iacute;ctima de abusos:    <br>  </p><ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Mujer.</li>    <li> Mayor de 75 a&ntilde;os.</li>    <li> F&iacute;sicamente  impedida.</li>    <li> Con disminuci&oacute;n mental y comportamiento infantiloide.</li>    <li>  Socialmente aislado/a.</li>    <li> Deprimido/a, con actitud hipercr&iacute;tica.</li>    <li>  Predispuesto/a a adoptar el papel de enfermo/a.</li>    <li> Repetidos intentos frustrados  de recibir ayuda en su pasado.</li>    <li> Maltratado/a en el pasado por un progenitor.  </li>    <li> Demasiado pobre como para vivir independiente.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Testarudo/a.    <br>  </li>    </ol>    <p>Perfil de la persona que ejerce el abuso:    <br> </p><ol>     <li> Familiares  que han estado cuidando de un anciano durante muchos a&ntilde;os (promedio de  9 a&ntilde;os y medio); de este grupo el 10 % ha estado ocup&aacute;ndose de una  persona mayor durante m&aacute;s de 20 a&ntilde;os. </li>    <li> El 75 % vive con  la v&iacute;ctima.</li>    <li> Tipo de parentesco: 40 % c&oacute;nyuge, 50 % hijos  o nietos. </li>    <li> El 75 % ha cumplido m&aacute;s de 50 a&ntilde;os; el 20 %  m&aacute;s de 70.</li>    <li> Parientes extenuados por el estr&eacute;s, el 48 %  necesita el dinero de sus v&iacute;ctimas, y/o el 50 % necesita su casa.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Socialmente aislados y generalmente desempleados.</li>    <li> Antecedentes de arrestos  y delitos contra la propiedad.</li>    <li> Problemas econ&oacute;micos.</li>    <li>  Salud mental: antecedentes de deterioro reciente o de depresi&oacute;n o ansiedad  (91 %), alcoholismo (63 %) o adicci&oacute;n a otra sustancia (68 %).</li>    <li>  Comunicaci&oacute;n inexistente.</li>    <li> En la infancia, hostilidades ente padres  e hijos.    <br> </li>    </ol><h4>Tipolog&iacute;as    <br> </h4>    <p><i>Wolf </i>y <i>Pillemer  </i>(1989) y <i>Godkin</i> y otros (1989) utilizaron la siguiente clasificaci&oacute;n  de malos tratos:    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Maltrato f&iacute;sico: causar da&ntilde;o o dolor  f&iacute;sico, abuso sexual y/o contenci&oacute;n f&iacute;sica.    <br> Maltrato  psicol&oacute;gico: infrigir angustia mental.    <br> Negligencia activa: rechazo  o incumplimiento de la aceptaci&oacute;n de las obligaciones en los cuidados.      <br> </p><h4>Consideraciones psicosociales del maltrato en ancianos    <br> </h4>    <p>A  menudo se compara el maltrato a ancianos con el maltrato infantil. Esta situaci&oacute;n  es el resultado de la propia relaci&oacute;n entre el cuidador y el anciano que,  a menudo, posee un car&aacute;cter paternofilial, dada la extrema dependencia  de los ancianos, que es en su mayor parte, necesidad afectiva. Esto llega hasta  el punto de que, en EE.UU., los mismos organismos se ocupan de casos de maltrato  a ancianos y maltrato infantil. Tienen tambi&eacute;n en com&uacute;n el ser problemas  sociales que han sido &quot;medicalizados&quot; por profesionales de la salud  que han establecido sus propias estrategias de intervenci&oacute;n dentro de las  instituciones sanitarias.     <br> Parte de los malos tratos a los ancianos no los  comete un cuidador contra una v&iacute;ctima que depende de &eacute;l o ella.  Como han demostrado <i>Wolf</i> y <i>Pillemer</i>, es el agresor quien puede estar  en una situaci&oacute;n dependiente; incluso, si el anciano depende del cuidador,  la relaci&oacute;n es diferente. Los padres tienen una responsabilidad legal sobre  sus hijos menores de edad, pero en la mayor parte de los casos, los hijos adultos  no tienen responsabilidad legal respecto de sus padres. Los hijos deber&iacute;an  estar al lado de sus padres, no solo en caso de necesidad o ante la enfermedad,  sino tambi&eacute;n dentro del bienestar familiar.     <br> </p><h4>Violencia dom&eacute;stica    <br>  </h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La violencia dom&eacute;stica ha sido la m&aacute;s estudiada e investigada  en Europa, y sigue despertando gran inter&eacute;s en la medida en que no conocemos  el efecto que el cambio de costumbres en la vida familiar ejerce en grupos como  el de la gente mayor.     <br> </p>    <p><i>P. Townsend</i>, en su estudio, &quot;<i>The  Family Live of Older People</i>&quot;, nos describe: &quot;Si se quieren entender  muchos de los procesos y problemas del envejecimiento, debe estudiarse a los ancianos  como miembros de familias, normalmente de 3 generaciones. Adem&aacute;s debemos  aceptar que aquellos que se ocupan de administrar los organismos de salud y de  protecci&oacute;n social deben considerar a los ancianos como parte inseparable  de unidades familiares, que son algo m&aacute;s que meras unidades de residencia.  No son simplemente individuos, ni mucho menos casos que ocupan sillas o camas.  Son miembros de una familia y de que se les considere como a tales depender&aacute;,  en gran parte, su seguridad, su salud y su felicidad&quot;.     <br> </p>    <p>Pero la  inquietud que se gener&oacute; en occidente en los a&ntilde;os 80 proced&iacute;a  del sentimiento de que la familia se despreocupaba de la dif&iacute;cil situaci&oacute;n  de sus miembros mayores de edad. Se comenz&oacute; a valorar la relaci&oacute;n  entre &quot;la despreocupaci&oacute;n&quot; y el &quot;aumento del consumismo  y/o libertades&quot;. Lo importante era el resultado financiero del cuidador y  no el estado de salud del anciano. Fue creciendo la evidencia de que las familias  pod&iacute;an infrigir da&ntilde;o a sus miembros m&aacute;s d&eacute;biles y  vulnerables, y del modo en que esto suced&iacute;a. Se debe procurar que el anciano  sea atendido en su casa el mayor tiempo posible, ya que el sistema de salud sanitario  solo se va haciendo cargo de los casos m&aacute;s incapacitados o impedidos.     <br>  </p><h4>El alcance de la violencia familiar    <br> </h4>    <p><i>Linda George</i> sugiere  que la violencia ha sufrido durante el pasado siglo una pauta de alzas y bajas,  y que la incidencia ha variado mucho menos que su visibilidad. Var&iacute;a seg&uacute;n  el clima y la fuerza de ciertos movimientos o situaciones pol&iacute;ticas.     <br>  </p>    <p>En opini&oacute;n de la autora, la violencia entre los miembros de una  familia no solo depende o est&aacute; influida por el contexto hist&oacute;rico,  sino que est&aacute; ligada a las relaciones de poder. La violencia familiar surge  de las luchas de poder en las cuales los individuos compiten por los recursos  y beneficios reales. Estas disputas no solo se producen debido a aspiraciones  personales, sino tambi&eacute;n a cambios en las normas y en las condiciones.  <span class="superscript">41-44</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Se asume que: &quot;El factor  clave en el incremento aparente de los malos tratos, m&aacute;s que en el crecimiento  del n&uacute;mero de ancianos, lo constituye sustancialmente el contingente de  recursos que se debe asignar a las personas mayores y las relaciones entre los  diferentes grupos que proporcionan estos recursos. Se&ntilde;alan, que, aunque  en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os el centro de inter&eacute;s han sido los  malos tratos f&iacute;sicos en los ancianos, no hay bases suficientes para creer  que sea la forma m&aacute;s significativa de abuso. A los problemas asociados  a la privaci&oacute;n de servicios de primera necesidad para la gente mayor, hay  que a&ntilde;adir los problemas resultantes de la escasez de viviendas en la d&eacute;cada  de los 80, y el problema de la discriminaci&oacute;n de la edad provoca que la  focalizaci&oacute;n en los malos tratos parezca un tanto selectiva&quot;.     <br>  </p><h4>El maltrato a los ancianos y las obligaciones derivadas del parentesco    <br>  </h4>    <p>El segundo de los temas que <i>L. George</i> plante&oacute; tiene que  ver con la violencia familiar durante el cambio de las normas y condiciones que  rodean los cuidados en la familia. Este punto se plantea para poder entender la  emergencia del maltrato como problema social en los a&ntilde;os 70 y 80.     <br>  </p>    <p>Diversas investigaciones evidencian que la gente mayor busca evitar una  situaci&oacute;n de dependencia de los hijos, en especial, si implica la responsabilidad  continuada que una enfermedad cr&oacute;nica ocasiona o la necesidad de proporcionar  cuidados personales. Estos cambios traen modificaciones en las pautas de las obligaciones  de los parientes que se olvidan de sus responsabilidades, del amor, del cari&ntilde;o  y de los sentimientos como necesidades b&aacute;sicas a conservar y mantener dentro  del entorno familiar.    <br> </p>    <p><i>J. Finch</i> se&ntilde;ala que: &quot;Las  relaciones de parentesco no operan sobre las bases de un conjunto definido de  reglas morales claramente expl&iacute;citas para los ancianos y sus cuidadores.  El sentido de la obligaci&oacute;n en particular no sigue un camino coherente  y fiable en t&eacute;rminos de pr&aacute;ctica social. El sentido de la obligaci&oacute;n  es muy poco fiable. Se alimenta y crece entre algunas personas de modo m&aacute;s  fuerte que en otras y sus consecuencias pr&aacute;cticas son variables. Tienen  una caracter&iacute;stica de vinculaci&oacute;n, pero deriva de unas realidades  que se construyen entre gente real a trav&eacute;s de los a&ntilde;os, y no de  un conjunto abstracto de valores morales.&quot;     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El cuidado de los  ancianos no est&aacute; definido por unas normas sociales claras. Las cuestiones  sobre qui&eacute;n deber&iacute;a proporcionar los cuidados y en qu&eacute; t&eacute;rminos,  se encuentran en estado de fluctuaci&oacute;n. El fen&oacute;meno del maltrato,  puede ser una expresi&oacute;n de esta incertidumbre, haciendo resaltar finalmente  la complejidad de los abusos como cuesti&oacute;n social.    <br> </p><h4>El poder  y la familia    <br> </h4>    <p>Se considera importante distinguir el maltrato a los  ancianos de otras formas de violencia familiar. A diferencia de otros tipos de  maltrato, en &eacute;l puede no haber una distinci&oacute;n clara entre v&iacute;ctima  y agresor. Dado que muchos ancianos son legal y realmente seres humanos aut&oacute;nomos,  la responsabilidad del maltrato puede ser dif&iacute;cil de determinar. Esto,  se&ntilde;ala <i>L. Phillips</i>, plantea cuestiones a los profesionales:    <br>  </p>    <p>&iquest;Es responsabilidad de un hijo adulto imponer h&aacute;bitos de  limpieza a un anciano legalmente competente, cuando este no desea estar limpio?  &iquest;Qu&eacute; efecto tiene en las responsabilidades morales y legales la  distancia geogr&aacute;fica o filial? &iquest;Qui&eacute;n es v&iacute;ctima y  qui&eacute;n es responsable en situaciones en las que un anciano legalmente competente  rechaza actuar en su propio inter&eacute;s? Y, la m&aacute;s b&aacute;sica de  las preguntas: &iquest;C&oacute;mo puede asignar responsabilidades, una sociedad  capitalista, que no ha establecido a&uacute;n unos criterios sobre los derechos  materiales y emocionales m&iacute;nimos que corresponden a todo individuo?    <br>  </p>    <p>Contrariamente a la impresi&oacute;n que se desprende de la literatura  sobre los abusos a los ancianos, los casos de maltrato directo ser&iacute;an la  excepci&oacute;n. Lo que se da es una situaci&oacute;n mucho m&aacute;s confusa,  en la que los actos de acci&oacute;n y omisi&oacute;n se entremezclan y en la  que los propios ancianos pueden estar, en parte, involucrados en la construcci&oacute;n  de las situaciones de maltrato. El problema del debate sobre el abuso a los ancianos  es a menudo una batalla entre ancianos &quot;inocentes&quot; y familias &quot;malas&quot;.  Tenemos una visi&oacute;n estereotipada de la gente mayor, a los que invariablemente  no se puede responsabilizar de la din&aacute;mica familiar.     <br> </p>    <p>El estudio  de la patolog&iacute;a familiar va unido al estudio de los recursos econ&oacute;micos,  recursos sociales, formas de ver la vejez y a los ancianos. Hay que trabajar con  todos los recursos existentes a nuestro alcance, con el fin de mejorar la calidad  y el pron&oacute;stico de vida de nuestros mayores.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><h4>Malos tratos institucionales    <br>  </h4>    <p>La primera voz de alarma ha salido de los malos tratos vistos en residencias,  y recogidos por los medios de comunicaci&oacute;n en relaci&oacute;n con la calidad  de vida de los ancianos. Los malos tratos institucionales pueden manifestarse  de la siguiente manera:    <br> </p><ul>     <li>La agresi&oacute;n verbal.</li>    <li>La  combinaci&oacute;n entre agresi&oacute;n verbal y maltrato f&iacute;sico.</li>    <li>El  maltrato que puede producirse en las residencias, al negarse o no proporcionar  unos niveles b&aacute;sicos de intimidad a los usuarios.    <br> </li>    </ul>    <p>Las  actitudes negativas hacia los ancianos pueden resultar m&aacute;s patentes en  los servicios asistenciales de larga estancia, dada la mayor concentraci&oacute;n  de personas de edad en un solo lugar. <i>Kayser-Jones</i> ha dividido las denuncias  m&aacute;s frecuentes sobre abusos del personal en las instituciones en 4 categor&iacute;as:    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Infantilizaci&oacute;n: tratar al paciente como si fuera un ni&ntilde;o  irresponsable.    <br> Despersonalizaci&oacute;n: desatender las necesidades particulares  del paciente.    <br> Deshumanizaci&oacute;n: ignorar al anciano.    <br> Victimizaci&oacute;n:  ataques a la integridad f&iacute;sica y moral de los ancianos mediante amenazas,  intimidaci&oacute;n y agresi&oacute;n verbal, robo, chantaje o castigo corporal.    <br>  </p><h4>Conclusiones    <br> </h4>    <p>En resumen, se desprende la necesidad de valorar  en el aspecto m&aacute;s amplio, las circunstancias personales, familiares y sociales  que rodean al anciano maltratado, lo que incluye el entorno dom&eacute;stico y  las instituciones p&uacute;blicas, lo cual, tiene las l&oacute;gicas implicaciones  asistenciales y terap&eacute;uticas.    <br> </p>    <p>El trabajo para la prevenci&oacute;n  del problema del abuso y maltrato al anciano conlleva la atenci&oacute;n, tanto  del anciano como de su cuidador, teniendo en cuenta que en estas situaciones pueden  ser v&iacute;ctimas cualquiera de los componentes de este binomio y, por lo tanto,  los 2 son sujetos susceptibles de ser demandantes de atenci&oacute;n.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Se  evidencia tambi&eacute;n un desconocimiento por parte de los profesionales de  los aspectos jur&iacute;dicos relacionados con las personas mayores. En lo referente  al maltrato a los ancianos hay que distinguirlo de otras formas de violencia familiar.  El maltrato a los ancianos es similar pero tambi&eacute;n muy diferente; en &eacute;l  puede no haber una distinci&oacute;n clara entre v&iacute;ctima y agresor. </p>    <p>La  situaci&oacute;n actual es problem&aacute;tica, y debemos de tomar conciencia  de que todos estamos destinados a ir envejeciendo en el transcurso de nuestras  vidas. </p><h4>Summary</h4>    <p>The elder is a person that not always can look after  himself. It is at the time of receiving the necessary care and attentions that  a number of problems are detected in the western system. If the elder has a disease,  then the risk for being abused by his family or by the personnel taking care of  him increases. The abuse may be mental or physical. We should think that we are  now young and that some day we will be aged and we would like to be well cared  and to have the necessary attention. Therefore, what we should do now is to provide  the aged, be a relative or not, with a good quality of life. There is a saying  that goes: &quot;As you treat the aged, that will be the treatment you'll receive  from future generations&quot;.    <br> </p>    <p><i>Key words:</i> Elder abuse,; legislation  and jurisprudence, quality of life, Spain.    <br> </p><h4></h4><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br>  </h4><ol>     <li> Adelman RD, Breckman R. Malos tratos. Manual Merck de Geriatr&iacute;a.  Ed. Doyma, (Barcelona) 1992;97:1207-15.</li>    <li> Aguayo CM, Pajares PR, Gogorcena  MA. La coordinaci&oacute;n sociosanitaria en la atenci&oacute;n al anciano. Revista  de Gesti&oacute;n para el Profesional de la Atenci&oacute;n Primaria 1996;(2):86-94.  </li>    ]]></body>
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