<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-2125</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina General Integral]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Med Gen Integr]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-2125</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[ECIMED]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-21252004000200014</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La primera mujer cubana graduada de médico en la Universidad de La Habana]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The first Cuban woman graduated as physician from University of Havana]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[López Espinosa]]></surname>
<given-names><![CDATA[José Antonio]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Universidad Virtual de Salud de Cuba  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>04</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>20</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-21252004000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-21252004000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-21252004000200014&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <h3>P&aacute;gina Cultural</h3><h2>La primera mujer cubana graduada de m&eacute;dico  en la Universidad de La Habana</h2>    <p><a href="#autor">Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez  Espinosa<span class="superscript">1</span></a><a name="cargo"></a>    <br> </p>    <p>Si  se considera la relaci&oacute;n de la medicina con el hombre de la prehistoria,  es f&aacute;cil suponer que esta ciencia surgi&oacute; pr&aacute;cticamente con  las primeras manifestaciones de la necesidad de eliminar o aliviar los s&iacute;ntomas  de malestar de aquel. A partir de esta consideraci&oacute;n se puede advertir  que la posibilidad de ejercer la profesi&oacute;n con car&aacute;cter oficial  le lleg&oacute; a la mujer muy tard&iacute;amente, pues hubo que esperar hasta  el oto&ntilde;o de 1847 para que una joven de 26 a&ntilde;os pudiera matricular  en la Escuela de Medicina de la Universidad estadounidense de Geneva, Nueva York.  Ni la visi&oacute;n de un ser sobrenatural hubiera causado tanto asombro como  el que origin&oacute; la decisi&oacute;n de <i>Elizabeth Blackwell </i>(1821-1910)  de hacerse m&eacute;dico por encima de cualquier prejuicio machista o feminista,  y de convertirse en la osada iniciadora que abri&oacute; las puertas de las aulas  de los estudios m&eacute;dicos a las mujeres de muchas partes del mundo.<span class="superscript">1</span>  Para lograrlo tuvo que sobreponerse a la pobreza, al rid&iacute;culo y al ostracismo  social de que fue v&iacute;ctima en un principio hasta que, en 1849, se gradu&oacute;  a la cabeza de su clase gozando del respeto y la admiraci&oacute;n de sus condisc&iacute;pulos.<span class="superscript">2</span>    <br>      <br> La informaci&oacute;n disponible referente al ejercicio oficial del arte  de curar por las mujeres en Cuba, da cuenta de que en 1612 se le impuso a la india  curandera <i>Mariana Nava</i> la misi&oacute;n de brindar servicios m&eacute;dicos  a los enfermos de la ciudad de Santiago de Cuba, que en ese tiempo ten&iacute;a  cerca de 4 000 habitantes y carec&iacute;a de m&eacute;dicos, con un salario de  100 ducados anuales.<span class="superscript">3</span>    <br>     <br> Si se tiene en  cuenta que no fue hasta 1634 que se institucionaliz&oacute; este servicio, cuando  se le otorg&oacute; la categor&iacute;a de Protom&eacute;dico al espa&ntilde;ol  <i>Francisco Mu&ntilde;oz de Rojas </i>(159?-1637),<span class="superscript">4</span>  se deduce que esta mujer comenz&oacute; a ejercer la medicina, con el concepto  que en ese tiempo se ten&iacute;a de la profesi&oacute;n, 22 a&ntilde;os antes  de que se produjera dicho acontecimiento.    <br>     <br> Dos siglos despu&eacute;s tuvo  lugar otro hecho de singular trascendencia en la historia de la medicina cubana  en relaci&oacute;n con la mujer, a saber, el de <i>Enriqueta Faver</i> (1791-1856),  una m&eacute;dico de origen suizo que se disfraz&oacute; de hombre y como tal  estudio y se gradu&oacute; en la Universidad de Par&iacute;s con el nombre de  <i>Enrique Faver</i> y quien, con indumentaria masculina y la misma identificaci&oacute;n,  se estableci&oacute; en la zona oriental de Baracoa en 1819, donde tuvo numerosa  y distinguida clientela. Con motivo de su apariencia solapada se produjeron en  su vida privada varios sucesos censurables, el peor de ellos, su matrimonio con  una paciente de su sexo, que conllevaron un ruidoso proceso penal y la condena  de diez a&ntilde;os de prisi&oacute;n por perjurio y falsedad en documento p&uacute;blico.<span class="superscript">5</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <br> En el curso de 1883 a 1884 se produjo en la Universidad de La Habana una  sorpresa muy similar a la ocurrida 36 a&ntilde;os antes en la Universidad de Geneva  con <i>Elizabeth Blackwell</i>,<span class="superscript">1 </span>cuando una adolescente  habanera de apenas 14 a&ntilde;os de edad matricul&oacute; en el alto centro docente  las carreras de Licenciatura en Ciencias F&iacute;sico-Matem&aacute;ticas y en  Medicina. Esta muchacha, nombrada <i>Laura Mart&iacute;nez de Carvajal y del Camino</i>  (1869-1941) desafi&oacute;, al igual que la joven norteamericana, los tab&uacute;es  de su &eacute;poca para convertirse en la mujer cubana que ostenta para la posteridad  la primicia en el ejercicio de la profesi&oacute;n m&eacute;dica con t&iacute;tulo  obtenido en el pa&iacute;s de su nacimiento. Como estudiante llam&oacute; la atenci&oacute;n  en ella el alcance de su inteligencia, expresada en la brillantez de sus calificaciones  en las dos carreras que estudi&oacute; de manera simult&aacute;nea. De las 19  asignaturas examinadas en la de Ciencias F&iacute;sico-Matem&aacute;ticas, 17  se evaluaron con nota de sobresaliente y 2 con notable; mientras que en las 24  que tuvo que vencer en la de Medicina obtuvo tambi&eacute;n 17 sobresalientes,  7 notables y 1 bueno.<span class="superscript">6,7</span>    <br>     <br> Uno de sus  profesores, el catedr&aacute;tico de Patolog&iacute;a Quir&uacute;rgica doctor<i>  Jos&eacute; P&uacute;lido Pag&eacute;s</i> (&iquest;-1890) se refiri&oacute; a  ella en t&eacute;rminos muy elogiosos, sobre todo, respecto a su formalidad, aplicaci&oacute;n  y modestia, as&iacute; como en relaci&oacute;n con el cari&ntilde;o que supo inspirar  a sus compa&ntilde;eros, cuya conducta fue siempre fraternalmente respetuosa para  con su persona. El doctor <i>P&uacute;lido Pag&eacute;s</i> afirm&oacute; asimismo  que no obten&iacute;a sus altas notas por galanter&iacute;a del profesorado, sino  en clara justicia, porque estudiaba y dominaba los contenidos que se le impart&iacute;an.<span class="superscript">8</span>    <br>      <br> Seg&uacute;n consta en el Archivo General de la Universidad de La Habana,  como simultane&oacute; la Licenciatura en Ciencias F&iacute;sico-Matem&aacute;ticas  con la de Medicina, se describi&oacute; el expediente de esta carrera, que comenz&oacute;  en 1883 y termin&oacute; en 1889, y a continuaci&oacute;n el de aquella que, iniciada  el mismo a&ntilde;o que la anterior, finaliz&oacute; en 1888 por cuanto abarcaba  un a&ntilde;o menos de estudio.    <br>     <br> Con independencia de las notas obtenidas  en cada asignatura de ambas carreras, alcanz&oacute; la calificaci&oacute;n de  sobresaliente en los ejercicios de grado de las dos; en la primera el 30 de junio  de 1888 y, en la segunda, el 22 de junio de 1889. Su brillante expediente termina  con el acta fechado ese d&iacute;a y firmado por el entonces Secretario General  de la Universidad de La Habana, doctor<i> J.G&oacute;mez de la Maza</i>. En el  texto de ese documento se lee:    <br>     <br> &quot;En La Habana, a 22 de junio de 1889.  Reunidos los jueces que suscriben a la hora se&ntilde;alada por el Se&ntilde;or  Decano de la Facultad y habiendo la aspirante examinado el enfermo n&uacute;mero  23 de la Cl&iacute;nica le puso incomunicado. En el ejercicio oral diagn&oacute;stico  la enfermedad de Fractura del antebrazo y terminado el acto de la operaci&oacute;n  quir&uacute;rgica que prescriben las disposiciones vigentes obtuvo la calificaci&oacute;n  de Sobresaliente.<span class="superscript">6</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> Hermoso pre&aacute;mbulo  de un premio al empe&ntilde;o de una inteligencia y perseverante mujer, materializado  definitivamente cuando el 15 de julio de 1889 se le adjudic&oacute; el primer  t&iacute;tulo de Licenciado en Medicina y Cirug&iacute;a conferido en Cuba a personas  de su sexo.    <br>     <br> Aun cuando este solo hecho bastar&iacute;a para que perdure  el recuerdo de su paso por la vida, justo es adem&aacute;s se&ntilde;alar que  como m&eacute;dico lleg&oacute; a perfeccionar sus conocimientos al punto de hacerse  tambi&eacute;n la primera cubana especialista en Oftalmolog&iacute;a, a la que  se consagr&oacute; junto a su esposo, el eminente oftalm&oacute;logo <i>Enrique  L&oacute;pez Veit&iacute;a</i> (1847-1910).<span class="superscript">9</span>  Tal fue su competencia en esta disciplina que tuvo una numerosa clientela privada,  con independencia de su intenso trabajo en la Policl&iacute;nica que durante largo  tiempo funcion&oacute; bajo la direcci&oacute;n de su compa&ntilde;ero. Esa instituci&oacute;n  alcanz&oacute; el m&aacute;s alto nivel cient&iacute;fico de su tiempo. En ella  se trataban otras enfermedades, adem&aacute;s de los trastornos de la visi&oacute;n,  por varios destacados especialistas de entonces.    <br> </p>    <p>Esta extraordinaria  mujer cubana colabor&oacute; en la preparaci&oacute;n de &quot;Oftalmolog&iacute;a  Cl&iacute;nica&quot;, famosa obra escrita por su esposo de la que vieron la luz  tres ediciones en 1891, 1895 y 1906, as&iacute; como en muchos de los 100 trabajos  por &eacute;l publicados sobre esa disciplina.<span class="superscript">10</span>    <br>      <br> El nombre de <i>Laura Mart&iacute;nez de Carvajal y del Camino</i> debe estar  siempre en la memoria de quienes cultivan las distintas especialidades m&eacute;dicas,  por cuanto en &eacute;l ha quedado para la posteridad esculpido el primer precedente  para los estudios cient&iacute;ficos de la mujer cubana. Por ello se ha tratado  con estas consideraciones de emitir, desde las p&aacute;ginas de la Revista Cubana  de Medicina General Integral, el testimonio de consideraci&oacute;n y respeto  perenne a quien simboliza el esfuerzo inicial por la emancipaci&oacute;n de la  mujer en Cuba en la trinchera de las ciencias.</p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>      <li> Garrison FH. An introduction to the history of medicine. Philadelphia:Saunder;1929:769-73.    <br>  </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> McCormick E. Vida ejemplar de una m&eacute;dica. Selecc Reader&acute;s  Digest 1950;19(111):67-71.    <br> </li>    <li> Colcagno F. Diccionario biogr&aacute;fico  cubano. New York: Imprenta y Librer&iacute;a de Ponce de Le&oacute;n;1878:448.    <br>  </li>    <li> Delgado Garc&iacute;a G. El real tribunal promedicato, primera instituci&oacute;n  de administraci&oacute;n de salud p&uacute;blica en Cuba (1711-1833). Cuad Hist  Salud Publ 1996;(81):21-3.    <br> </li>    <li> Archivo Nacional de Cuba. Expediente  sobre la expatriaci&oacute;n de Da. Enriqueta Faver. Bol Arch Nac 1930;29:91-9.    <br>  </li>    <li> Lara MJ de, Mart&iacute;nez de Carvajal y del Camino L. Cuad Hist Salud  Publ 1964;(28):11-108.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Delgado Garc&iacute;a G. Presencia de la  mujer en la historia de la medicina cubana. Cuad Hist Salud Publ 1983;(66):45-68.    <br>  </li>    <li> Escobar B. Nuestros m&eacute;dicos. La Habana:Tipograf&iacute;a de &quot;La  lucha&quot;;1893:3-4.    <br> </li>    <li> Lara MJ de. La medicina y la mujer. Rev Soc  Cubana Hist Med 1958;1(2):1-9.    <br> </li>    <li> Trelles CM. Contribuci&oacute;n de  los m&eacute;dicos cubanos a los progresos de la medicina. La Habana:A. Dorrecker;1926:210-1.    <br>  </li>    </ol>    <p>Recibido: 15 de mayo de 2003. Aprobado: 11 de julio de 2003.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  Lic. <i>Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa</i>. Universidad Virtual de  Salud de Cuba. Calle 27 No. 110 entre M y N, El Vedado, municipio Plaza, Ciudad  de La Habana. Cuba. CP 10400. Correo electr&oacute;nico:<a href="mailto:%20jale@infomed.sld.cu%20">  jale@infomed.sld.cu </a></p>    <p></p>    <p><a href="#cargo"><span class="superscript"><b>1</b></span>  Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a.  Universidad Virtual de Salud. Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias  M&eacute;dicas.</a><a name="autor"></a> </p>      ]]></body>
</article>
