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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Sexualidad y bioética]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Ciencias Médicas Calixto García  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Sexuality as a set of emotional and behavioural phenomena related to sex decisively labels the human beign in all the phases of his development. Considered along history as a natural and innate force, we are even more convinced that the social influences take part in it, too. The purpose of this paper is to reflect on the most significant aspects connected with sexuality that increasingly demand a bioethical approach of these matters, that is, to propitiate the analysis of these natural, psychological and social phenomena that link persons, to the light of moral values. The claiming of a systematic and progressive sexual education from puberty to adulthood; the critical analysis of the ethical violations resulting from the disrespect of human dignity in the case of pornography and prostitution, including children in these trade relations related to sex; the intolerance against different sexual options, the limits of sexual liberty based on the respect to others' sexual liberty, the protection of the immature and unable to establish responsible sexual relations; the extramarital sexual relations or the sex had only for pleasure; the critical analysis of the consequences for third persons that cannot give an opinion about their future regarding the adoption of children by homosexual males, or the assisted reproduction in lesbian couples, the rented mothers or substitute or carrier mothers, are some of the topics the author puts into our consideration to be discussed, demanding a thorough analysis and reflection.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Sexualidad]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h2>Sexualidad y bio&eacute;tica</h2>    <p><a href="#autor">Mar&iacute;a del Carmen  Amaro Cano<span class="superscript">1</span></a><a name="cargo"></a>    <br> </p><h4 align="justify">Resumen</h4>    <p align="justify">Se  realiz&oacute; una investigaci&oacute;n descriptiva, de corte transversal, en  una muestra de la poblaci&oacute;n de 60 a 79 a&ntilde;os de edad, de uno y otro  sexo, en el &aacute;rea de salud del Policl&iacute;nico Docente &quot;Van Troi&quot;,  en el per&iacute;odo comprendido entre septiembre de 2002 a junio de 2003. El  objetivo del trabajo fue determinar su estado nutricional utilizando variables  antropom&eacute;tricas como el &iacute;ndice de masa corporal estimado, el &iacute;ndice  cintura cadera y el porcentaje de grasa corporal, haciendo una distinci&oacute;n  entre sexos y grupos de edades. Se realiz&oacute; una entrevista personal y se  utiliz&oacute; la historia de salud familiar y la historia cl&iacute;nica individual.  Los resultados arrojaron que la evaluaci&oacute;n del estado nutricional por &iacute;ndice  de masa corporal estimado, tuvo un predominio en hombres del peso aceptable o  normal y del sobrepeso en mujeres; la estimaci&oacute;n del porcentaje de grasa  corporal evidenci&oacute; el predominio de la obesidad en ambos sexos; y la distribuci&oacute;n  de la grasa en el sexo masculino es inferior y en el femenino es superior. A pesar  de que se observan variaciones con la edad, solo se presentaron diferencias estad&iacute;sticamente  significativas en la evaluaci&oacute;n del estado nutricional seg&uacute;n el  &iacute;ndice de masa corporal estimado en las f&eacute;minas.    <br>     <br> Palabras  clave: Ancianos, estado nutricional, variables antropom&eacute;tricas.</p>    <p>    <br>      <br> La sexualidad, como conjunto de fen&oacute;menos emocionales y de conducta  relacionados con el sexo, marca de forma decisiva al ser humano en todas las fases  de su desarrollo. Considerada a lo largo de la historia como una fuerza natural  e innata, cada vez m&aacute;s se llega al convencimiento de que en ella tambi&eacute;n  intervienen las influencias sociales.     <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> El otro elemento importante del  tema que presentamos a los lectores es el de la &Eacute;tica, pero no vista simplemente  como el estudio te&oacute;rico del comportamiento moral de las personas, grupos  sociales y sociedades en su conjunto, sino como la ciencia capaz de fundamentar  los actos, de enjuiciarlos y de ofrecer propuestas para evitar conflictos morales.    <br>      <br> En el dilema de hacer el bien o el mal, lo correcto o lo err&oacute;neo,  la decisi&oacute;n tomada por un sujeto, generalmente afecta a otra u otras personas,  que sufrir&aacute;n las consecuencias de su decisi&oacute;n, su acci&oacute;n  u omisi&oacute;n. En estos casos puede decirse que la persona se comporta moralmente,  cuando en su comportamiento pone de manifiesto rasgos caracter&iacute;sticos que  lo distinguen de otras formas de conducta humana. Se trata de un comportamiento  fruto de una decisi&oacute;n reflexiva, que toma en consideraci&oacute;n normas  establecidas, que es capaz de ser defendido con argumentaciones o razones que  pueden justificar la decisi&oacute;n elegida y, por tanto, no es un comportamiento  fruto de la espontaneidad.     <br>     <br> El objetivo de este art&iacute;culo es llamar  a la reflexi&oacute;n sobre los aspectos m&aacute;s significativos, vinculados  a la sexualidad, que reclaman cada vez con mayor fuerza un enfoque bio&eacute;tico  de esas cuestiones, es decir, propiciar el an&aacute;lisis de estos fen&oacute;menos  naturales, psicol&oacute;gicos y sociales que vinculan a las personas, a la luz  de los valores morales. </p><h4>     <br> Historia de la sexualidad</h4>    <p>Toda vez  que el concepto de sexualidad comprende tanto el impulso sexual, dirigido al goce  inmediato y a la reproducci&oacute;n, como los diferentes aspectos de la relaci&oacute;n  psicol&oacute;gica con el propio cuerpo y de las expectativas de rol social, en  la vida cotidiana, la sexualidad va mucho m&aacute;s all&aacute; de la finalidad  reproductiva y de las normas o sanciones que estipula la sociedad.    <br>     <br> Adem&aacute;s  de la uni&oacute;n sexual y emocional entre las personas de diferente sexo o heterosexualidad,  existen tambi&eacute;n relaciones entre personas del mismo sexo u homosexualidad,  con una larga tradici&oacute;n, pues ya exist&iacute;an en la antigua Grecia y  en muchas otras culturas. <i>El banquete</i>, de <i>Plat&oacute;n</i>,<span class="superscript">1</span>  es un di&aacute;logo sobre las ventajas de la relaci&oacute;n homosexual sobre  la heterosexual e incluye un mito sobre el origen de Eros. Por su parte, el t&eacute;rmino  &quot;lesbianismo&quot; proviene del nombre de la isla griega de Lesbos, lugar  en que vivi&oacute; <i>Safo</i><span class="superscript">2</span>, que escribi&oacute;  poemas de amor dirigidos a mujeres.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> El estudio de la sexualidad, sin  embargo, no cuenta con esa larga historia. La Sexolog&iacute;a, rama interdisciplinaria  de la Psicolog&iacute;a, relacionada con la Biolog&iacute;a y la Sociolog&iacute;a,  ha tenido un gran auge al obtener, ya en muchos casos, el respaldo de la propia  sociedad, hecho que se iniciara con los movimientos de liberaci&oacute;n sexual  de finales de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 60 y principios de los 70.<span class="superscript">3  </span>    <br>     <br> Los cristianos, por su parte, plantean que existe una postura  espiritualmente aut&eacute;ntica y cient&iacute;ficamente correcta frente a la  sexualidad y la procreaci&oacute;n humana, de la que carece enormemente la medicina  actual, pero que es esencial recuperar para el aut&eacute;ntico respeto hacia  la vida humana en nuestra cultura.    <br>     <br> Unos pocos m&eacute;dicos cristianos  asumen que, a pesar de estas convicciones, sobre el valor de la sexualidad humana  y de la castidad, deben aprender c&oacute;mo tratar a todos los pacientes con  total respeto humano, incluyendo a aquellos que tomen decisiones que ellos pueden  considerar inmorales.<span class="superscript">4 </span></p>    <p>En el caso de los  cat&oacute;licos y algunos otros cristianos de iglesias reformadas, que son contrarios  a la contracepci&oacute;n hormonal (la p&iacute;ldora y otros m&eacute;todos),  han decidido no prescribir contraceptivos hormonales. En la defensa de sus posiciones  alegan tambi&eacute;n las reacciones adversas de estos medicamentos y, en este  sentido, reclaman que las pacientes deber&iacute;an ser informadas sobre todo  este tema como un principio &eacute;tico b&aacute;sico: las mujeres y sus maridos  necesitan tener la mejor informaci&oacute;n m&eacute;dica disponible para poder  tomar decisiones sobre planificaci&oacute;n familiar que est&eacute;n de acuerdo  con sus propios valores y su conciencia moral.<span class="superscript">5 </span>    <br>      <br> Sin embargo, los cristianos insisten en sus convicciones de que la sexualidad  y la fertilidad est&aacute;n unidas tanto f&iacute;sicamente como espiritualmente,  de modo que argumentan que cuando la pareja separa esta ligaz&oacute;n, el marido  puede comenzar a ver a su esposa como un objeto de placer sexual que debe estar  siempre disponible para su propia satisfacci&oacute;n. Curiosamente, en ning&uacute;n  caso plantean que tambi&eacute;n la mujer puede mirar al marido con esas propias  intenciones.<span class="superscript">6 </span>    <br>     <br> En contraposici&oacute;n  a las ideas acerca de que la planificaci&oacute;n familiar solo puede hacerse  por medios naturales, es decir, con per&iacute;odos de abstinencia en el per&iacute;odo  f&eacute;rtil del ciclo menstrual de la mujer, al enfrentarse al problema de que  muchas parejas y muchos m&eacute;dicos utilizan la fecundaci&oacute;n <i>in vitro  </i>y otros procedimientos semejantes para lograr un hijo deseado, se&ntilde;alan  que tanto la pareja como el m&eacute;dico se ven impelidos de afrontar dilemas  morales insospechados, tales como qu&eacute; hacer con los embriones cr&iacute;o-conservados.  </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Sobre este tema existe una orientaci&oacute;n espec&iacute;fica para los  cat&oacute;licos, dada por el Papa <i>Pablo VI</i> en su Enc&iacute;clica Humana  Vital, emitida en 1968.<span class="superscript">7 </span>Aunque la referida Enc&iacute;clica  no pertenece al g&eacute;nero de magisterio infalible, sino al ordinario, por  lo que no solo podr&iacute;a aparecer en la Iglesia otro documento de otro Papa  que admitiera una doctrina diferente a la propuesta por<i> Pablo VI</i>, los cat&oacute;licos,  manteniendo todo el respeto que se merece la autoridad eclesi&aacute;stica, tienen  el pleno derecho a disentir de ella. Por supuesto que para disentir es necesario  tener razones muy s&oacute;lidas.<span class="superscript">8 </span>Despu&eacute;s  de veinticinco a&ntilde;os de publicada la Enc&iacute;clica <i>Humanae Vitae</i>,  gran parte de los cat&oacute;licos del mundo entero acuden al uso de anticonceptivos  para una adecuada planificaci&oacute;n familiar, e incluso, no pocos de ellos,  tambi&eacute;n acuden al aborto cuando los anteriores han fallado.<span class="superscript">9  </span>M&aacute;s recientemente, el <i>Papa Juan Pablo II,</i> en su Enc&iacute;clica  <i>Evangelium Vitae</i>, tambi&eacute;n se ha pronunciado sobre el tema.<span class="superscript">10  </span>    <br> </p>    <p>A pesar de estas diferencias de enfoque del problema, incluyendo  los que consideran que las relaciones sexuales que solo buscan placer, o que una  opci&oacute;n sexual diferente constituye desequilibrios de la salud, solo en  los casos de malestar o de conflicto de la propia persona con sus tendencias,  o en aquellos casos en los que se pone en riesgo la integridad f&iacute;sica y  moral de terceros, se reclama el tratamiento psicoterap&eacute;utico. En cuanto  al placer, resulta dif&iacute;cil poder calificarlo como intr&iacute;nsecamente  malo, estructuralmente considerado.<span class="superscript">11 </span>    <br>     <br>  En todo caso, la sexualidad no debe apartarse de dos principios fundamentales:  el mutuo consentimiento y la superaci&oacute;n de la autocensura, para que cada  persona se acepte a s&iacute; misma, aunque ello exija a veces lograr el dif&iacute;cil  equilibrio entre las inclinaciones individuales y ciertos prejuicios y atavismos  sociales.<span class="superscript">12 </span></p><h6>Educaci&oacute;n sexual</h6>    <p>Aunque  hist&oacute;ricamente la tarea de instruir a los adolescentes sobre el sexo ha  sido responsabilidad de los padres, en la pr&aacute;ctica se ha comprobado que  la comunicaci&oacute;n paterno/filial en materia sexual puede estar mediatizada  por las inhibiciones de los padres o por las diferentes tensiones entre ambas  generaciones. Seg&uacute;n estudios realizados, est&aacute; demostrado que una  gran mayor&iacute;a de ni&ntilde;os no reciben ninguna informaci&oacute;n sobre  materia sexual por parte de los padres.<span class="superscript">13 </span>    <br>      <br> Ya a finales del siglo XIX, se logr&oacute; introducir elementos importantes  de este tema, gracias a los esfuerzos realizados por los educadores y los trabajadores  sociales en su af&aacute;n de complementar la instrucci&oacute;n dada por los  padres. Sin embargo, los prejuicios todav&iacute;a existentes determinaron que  esta materia se denominara, de forma eufem&iacute;stica, &quot;higiene social&quot;,  que abarcaba informaci&oacute;n biol&oacute;gica y m&eacute;dica sobre la reproducci&oacute;n  sexual y las enfermedades ven&eacute;reas.    <br>     <br> En el siglo XX, al concluir  la II Guerra Mundial, al existir mayor flexibilidad de las normas sociales respecto  a la actividad sexual, as&iacute; como la numerosa informaci&oacute;n ofrecida  a los ni&ntilde;os a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, gener&oacute;  la creaci&oacute;n de programas de educaci&oacute;n sexual m&aacute;s expl&iacute;citos,  a pesar de las opiniones contrarias de una mayor&iacute;a todav&iacute;a existente.<span class="superscript">14  </span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> En la propia actualidad, aunque muchos padres aprueban la ense&ntilde;anza  de esta materia en las escuelas, en la pr&aacute;ctica siempre ha habido opiniones  en contra, ya que algunos de ellos rechazan la educaci&oacute;n sexual argumentando  razones religiosas y/o morales.</p><h6>La pornograf&iacute;a, la prostituci&oacute;n,  la violaci&oacute;n y el abuso sexual</h6>    <p>Las lacras sociales vinculadas al  tema de la sexualidad est&aacute;n estimuladas en el mundo moderno por la descripci&oacute;n  o exhibici&oacute;n expl&iacute;cita de actividad sexual en literatura, cine y  fotograf&iacute;a, y ahora por Internet, con el fin de estimular el deseo instintivo  del contacto sexual, m&aacute;s a nivel animal, primitivo, que vinculado a sensaciones  est&eacute;ticas o emocionales.</p>    <p>El debate actual sobre la pornograf&iacute;a  se centra en dos aspectos fundamentales: la distinci&oacute;n entre erotismo y  pornograf&iacute;a, que si bien es a menudo muy subjetiva, en el caso del erotismo  tanto las palabras como las im&aacute;genes son m&aacute;s sugerentes o simb&oacute;licas,  que gr&aacute;ficas; pero sobre todo, sugieren la idea de igualdad y de placer  mutuo. En el caso de la pornograf&iacute;a, es preciso tomar en consideraci&oacute;n  el impacto que tienen algunas im&aacute;genes pornogr&aacute;ficas sobre la imagen  de la mujer y el trato que reciben, present&aacute;ndola como mero objeto sexual,  en vez de como persona racional y sensible.    <br>     <br> La pornograf&iacute;a ha  servido tambi&eacute;n para estimular el mercado del sexo o prostituci&oacute;n,  que si bien en un principio era un fen&oacute;meno que afectaba solo a mujeres,  hoy d&iacute;a llega tambi&eacute;n llega a afectar a ni&ntilde;as y ni&ntilde;os,  adolescentes de ambos sexos y hombres. Asociado al fen&oacute;meno de la pornograf&iacute;a  y la prostituci&oacute;n est&aacute;n el abuso y la violencia sexual.    <br>     <br>  Todas las personas sometidas a hacer sexo en contra de su voluntad, ya sea una  mujer, un (a) joven adolescente heterosexual u homosexual o un (a) ni&ntilde;o  (a), sufren una gran afectaci&oacute;n en su integridad como persona y se convierten  en enfermos(as) a partir de ese momento, muchos (as) de ellos (as) resultan a  la larga incurables, pues no logran superar el gran desequilibrio que les ha provocado  la violencia ejercida contra ellos (as).<span class="superscript">15</span> En  todos estos casos, se afecta la dignidad de las personas, principio &eacute;tico  fundamental, y se violan tambi&eacute;n otros principios cl&aacute;sicos de la  &eacute;tica como es el no da&ntilde;ar y la obligatoriedad moral de hacer el  bien.</p><h6>Diferentes opciones sexuales    <br> </h6>    <p>El tema est&aacute; sometido  a profundo debate desde diferentes enfoques. Frente al criterio de muchos cat&oacute;licos  de que la homosexualidad es una enfermedad, est&aacute;n otras consideraciones  como las de las Asociaciones de Psiquiatr&iacute;a y Psicolog&iacute;a de EUA,  que se&ntilde;alan que la homosexualidad no es un desorden; y la defensa que hacen  de sus derechos a una opci&oacute;n diferente grupos de <i>gays</i> y lesbianas  en muchas partes del mundo, ejerciendo presiones para que el tema sea tratado  en los medios de comunicaci&oacute;n social, en el sistema educativo, as&iacute;  como sean considerados en los servicios sociales, los servicios de salud y la  pol&iacute;tica.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> Muchas de las posiciones intolerantes hacia el homosexualismo  est&aacute;n dadas porque la cifra de hombres homosexuales portadores del VIH  o enfermos de SIDA es alarmante, sin tomar en consideraci&oacute;n que el riesgo  est&aacute; dado por la promiscuidad sexual, y no exactamente por la orientaci&oacute;n  de la pareja sexual.    <br>     <br> Cierto es que el comportamiento homosexual ocasional  de algunas personas no es la resultante de una opci&oacute;n sexual libremente  elegida y asumida responsablemente, sino que frecuentemente es provocada por un  estado irracional como consecuencia del consumo de drogas nocivas a la salud,  tales como el alcohol y las drogas. En estos casos, al enfrentarse al hecho de  que no fue una opci&oacute;n libremente elegida, la persona normalmente heterosexual  no puede soportar el desprecio a s&iacute; misma, la verg&uuml;enza y el horror  a que esa relaci&oacute;n se sepa por parte de su familia y amigos, y termina  en un intento de suicidio o suicidio consumado.<span class="superscript">16 </span>    <br>      <br> Aun son pocas las sociedades que asumen el fen&oacute;meno de la homosexualidad  como parte de la realidad objetiva, que est&aacute; presente con independencia  de la voluntad o el deseo de los hombres y mujeres que conforman la sociedad concreta.  El problema estriba en el sistema de valores asumido por la sociedad en cuesti&oacute;n,  en el que est&aacute;n presentes sus tradiciones, su cultura, sus creencias. Los  pueblos de la cultura anglosajona han avanzado m&aacute;s en el camino hacia la  tolerancia. En el mundo latino, por el contrario, se mantienen las reticencias  para aceptar el fen&oacute;meno como algo diferente, pero dentro de patrones de  normalidad.</p><h6>Libertad sexual propia y de los otros</h6>    <p>Cuando en los  diversos pa&iacute;ses se va admitiendo una pluralidad de concepciones sociales  diversas en el tratamiento de la sexualidad humana, adquiere importancia el concepto  de libertad sexual frente al anterior de moral sexual, que han impuesto, desde  la edad media hasta hoy, determinados l&iacute;mites para su ejercicio.    <br>     <br>  El concepto actual de libertad sexual no puede significar, en modo alguno, que  esta no tenga tambi&eacute;n reconocidos l&iacute;mites. Los principales l&iacute;mites  al ejercicio de la libertad sexual tienen su fundamento en el respeto a la libertad  sexual de otros, en las situaciones de inmadurez o incapacidad mental que impide  a ciertas personas tener suficiente autonom&iacute;a en su decisi&oacute;n y conocimientos  para orientar y regir sus comportamientos sexuales y otras conductas que, sin  afectar de forma directa a la libertad sexual, encuentran una gran reprobaci&oacute;n  social, como son el fomento o explotaci&oacute;n comercial de actividades como  la prostituci&oacute;n, convirti&eacute;ndose adem&aacute;s en fuente de ganancias  para personas ajenas, los llamados proxenetas.</p>    <p>En el plano jur&iacute;dico,  bajo la denominaci&oacute;n &quot;contra la libertad sexual&quot; suelen estar  tipificados delitos como la violaci&oacute;n, las agresiones sexuales, el exhibicionismo,  la provocaci&oacute;n sexual, el estupro y el rapto. El bien jur&iacute;dico protegido  es por tanto la libertad sexual, el ejercicio libre de la propia sexualidad, y  no la deshonestidad asociada a ella.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde el punto de vista &eacute;tico,  la libertad sexual est&aacute; fundamentada en el principio de autonom&iacute;a,  o lo que es lo mismo, el derecho a elegir libremente una opci&oacute;n sin presiones  paternalistas o autoritarias y con el solo l&iacute;mite de que la opci&oacute;n  elegida no afecte a terceras personas.<span class="superscript">17 </span></p><h6>Relaciones  sexuales de los inmaduros e incapacitados</h6>    <p>Las personas inmaduras o discapacitadas  tienen limitadas sus funciones en alguno de los planos, biol&oacute;gico o psicol&oacute;gico,  y, en consecuencia, la sociedad les ha establecido l&iacute;mites para el ejercicio  de sus derechos, desconoci&eacute;ndoselos en muchos casos, reduci&eacute;ndoselos  en otros. Las menos de las veces por sobreprotecci&oacute;n, la mayor parte de  las veces por un trato inequitativo. En muy contadas ocasiones, los inmaduros  y discapacitados han podido disfrutar de todos sus reales derechos.    <br> </p>    <p>Entre  sus derechos se encuentra tambi&eacute;n el poder establecer relaciones sexuales,  siempre que sean libremente elegidas y responsablemente asumidas, de modo que  -si partimos estrictamente de esa condici&oacute;n- no todos los inmaduros y discapacitados  est&aacute;n en reales posibilidades de ejercer este derecho, pero tampoco su  sola condici&oacute;n de inmaduro o discapacitado les debe impedir su ejercicio.    <br>      <br> En la mayor&iacute;a de los casos, los discapacitados fortalecen sus relaciones  sociales con sus pares, como un mecanismo defensivo frente a la marginaci&oacute;n  de algunos sectores sociales. En el desarrollo de esas relaciones sociales surgen  tambi&eacute;n necesidades afectivas relacionadas con la esfera sexual. Tanto  en el caso de los discapacitados que viven en instituciones de salud, como en  aquellos que viven en su propio medio familiar, las posturas paternalistas o autoritarias  de los padres, tutores o representantes institucionales, les impiden ejercer el  derecho de elecci&oacute;n de su pareja sexual y de establecer relaciones sexuales.<span class="superscript">18  </span></p>    <p>La sociedad, sin embargo, tiene tambi&eacute;n la responsabilidad  de proteger a las personas m&aacute;s vulnerables, en cumplimiento del principio  &eacute;tico de justicia, visto en su perspectiva m&aacute;s amplia, la equidad,  que obliga a garantizar el acceso y la gratuidad de los servicios b&aacute;sicos  para el desarrollo humano a todos por igual, y que solo admite diferencias cuando  se trata de dar m&aacute;s a los m&aacute;s necesitados.<span class="superscript">19</span>      <br>     <br> En este caso, los discapacitados est&aacute;n m&aacute;s necesitados  que otros de recibir una buena educaci&oacute;n y orientaci&oacute;n sexual, de  acuerdo con sus reales capacidades de comprensi&oacute;n, y velar porque nadie  pueda abusar de su condici&oacute;n de discapacitados para inducirlos u obligarlos  a establecer relaciones sexuales con quienes no quieren, o con aquellas personas  que pueden provocarles da&ntilde;o, tales como, enfermos con infecciones de transmisi&oacute;n  sexual, conductas antisociales vinculadas al mercado del sexo, personas con orientaciones  sexuales diferentes a las que ellos han asumido, u otras.</p><h6>Relaciones sexuales  fuera del matrimonio o realizadas exclusivamente por placer</h6>    <p>Desde los tiempos  m&aacute;s remotos de la antig&uuml;edad se han establecido relaciones fuera del  matrimonio, o simplemente, realizadas exclusivamente por placer. En la mayor&iacute;a  de las sociedades, donde ha imperado una cultura centrada en el poder del hombre,  estas relaciones extra-matrimoniales han sido aceptadas en el caso de los hombres  y, por el contrario, severamente castigadas en el caso de las mujeres. La literatura  mundial ha recreado el tema de la ad&uacute;ltera; sin embargo, no ha dedicado  ning&uacute;n espacio para su hom&oacute;logo hombre. En pleno siglo XXI tenemos  el caso de algunas mujeres condenadas a morir, precisamente por esa causa.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>      <br> Aunque muchas veces se han asociado estos dos fen&oacute;menos, las relaciones  sexuales fuera del matrimonio y las realizadas exclusivamente por placer, en la  vida cotidiana no siempre coinciden. En algunos casos las relaciones extra-matrimoniales  han sido relaciones fugaces, ocasionales, solo motivadas por disfrutar un momento  de placer. Pero en otras ocasiones las relaciones extra-matrimoniales han surgido  no solo al calor del deseo, sino tambi&eacute;n de las emociones y de compartir  aficiones est&eacute;ticas, aspiraciones e ideales sociales, religiosos o pol&iacute;ticos.    <br>      <br> En el caso de las relaciones sexuales que solo buscan el placer, pueden ser  establecidas en ocasiones, dentro del propio matrimonio, y en otros casos las  practican personas que no est&aacute;n casados ninguno de los integrantes de la  pareja, por lo que no siempre pueden asociarse estas dos pr&aacute;cticas.    <br>      <br> Vistas a la luz de los valores morales, tal y como plantea la Bio&eacute;tica<span class="superscript">20</span>  -esa disciplina surgida en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 70 del pasado siglo  XX, como respuesta a la crisis de valores m&aacute;s importante que hab&iacute;a  sufrido la sociedad norteamericana en toda su historia, y que logr&oacute; su  expansi&oacute;n a otras culturas, tales como la europea y la latinoamericana,  a lo largo de las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del reci&eacute;n finalizado  siglo XX- las relaciones sexuales fuera del matrimonio o de la uni&oacute;n estable  de una pareja, estar&iacute;a afectando la dignidad del miembro de la pareja a  cuya espalda su c&oacute;nyuge ha establecido relaciones con otra persona. Para  poder establecer esa relaci&oacute;n dual tendr&iacute;a que asumir el enga&ntilde;o,  la hipocres&iacute;a, tanto con su pareja estable como con la nueva. En el caso  de la otra persona con quien se ha iniciado la nueva relaci&oacute;n, generalmente  se le priva de su derecho de expresar libremente sus sentimientos hacia su pareja  en lugares p&uacute;blicos, por temor a que la pareja estable pueda tener conocimiento  de esta otra relaci&oacute;n.    <br>     <br> Otra cuesti&oacute;n diferente y bien discutida  en la actualidad por distintos sectores de la sociedad es la libertad de establecer  relaciones sexuales por placer. Si bien algunas personas, incluyendo cient&iacute;ficos,  plantean que las relaciones sexuales concebidas solo de esta forma se acercan  m&aacute;s al instinto sexual animal, despoj&aacute;ndolas de las emociones y  sentimientos que son privativos del ser humano, y otras las condenan porque argumentan  que las relaciones sexuales solo son moralmente aceptables cuando se establecen  con fines reproductivos, el tema no ha sido totalmente agotado, pues la inmensa  mayor&iacute;a defiende el criterio de que el placer no podr&aacute; nunca ser  calificado como algo intr&iacute;nsecamente malo.    <br>     <br> Desde el punto de vista  &eacute;tico, al emitir un juicio de valor sobre la conducta moral de las personas,  hay que tomar en consideraci&oacute;n los principios en los que se basa la acci&oacute;n  (fundamentos que justifican el actuar), los fines de la acci&oacute;n, los medios  que se utilizan para alcanzar el fin y el balance entre riesgos y beneficios para  las personas involucradas. Invito, pues, a los lectores, a reflexionar sobre los  dos aspectos tratados y hacer su propio juicio moral.</p><h6>Adopci&oacute;n de  hijos por homosexuales masculinos, o reproducci&oacute;n asistida en parejas de  lesbianas y madres de alquiler o madres sustitutas o portadoras</h6>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El debate  sobre la adopci&oacute;n de ni&ntilde;os por parte de parejas homosexuales contin&uacute;a.  El 26 de febrero del pasado a&ntilde;o 2002, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos  de Estrasburgo sentenci&oacute; que prohibir la adopci&oacute;n de ni&ntilde;os  a los homosexuales <i>no es una violaci&oacute;n</i> de la Convenci&oacute;n Europea  de Derechos Humanos. En su sentencia el Tribunal Europeo hac&iacute;a notar que  las decisiones que rechazan la autorizaci&oacute;n persiguen un fin leg&iacute;timo,  es decir, la protecci&oacute;n de la salud y los derechos de los ni&ntilde;os.  Los jueces tambi&eacute;n observan que la comunidad cient&iacute;fica est&aacute;  dividida sobre las posibles consecuencias que acarrea el ser educado por uno o  m&aacute;s padres homosexuales, y solo se ha publicado hasta la fecha un n&uacute;mero  limitado de estudios sobre la materia.    <br>     <br> Mientras tres estados de Estados  Unidos han prohibido ahora &quot;las adopciones del segundo padre&quot;, siete  estados y Washington, las permiten por ley o por dictamen judicial. En Sud&aacute;frica,  por ejemplo, la Corte Suprema orden&oacute; cambios en la ley para permitir que  las parejas homosexuales adoptaran ni&ntilde;os. Puede se&ntilde;alarse tambi&eacute;n  que en la provincia canadiense de Qu&eacute;bec, el ministro de Justicia,<i> Paul  B&eacute;gin </i>ha recomendado que las parejas del mismo sexo deber&iacute;an  recibir los mismos derechos como padres y la misma consideraci&oacute;n que las  parejas heterosexuales a la hora de adoptar, en tanto que la Columbia Brit&aacute;nica  canadiense ha permitido la adopci&oacute;n por homosexuales desde 1996. En Suecia,  se aprob&oacute; una ley que da a estas parejas el derecho a adoptar ni&ntilde;os,  tanto en Suecia como en el extranjero.    <br>     <br> Se han realizado estudios para  probar que un ni&ntilde;o no queda afectado negativamente cuando es educado por  dos homosexuales; sin embargo, autores como <i>Robert Lerner</i> y <i>Althea Nagai</i>,  expertos en el campo del an&aacute;lisis cuantitativo, han evaluado 49 estudios  sobre paternidad homosexual y han mostrado serias deficiencias en ellos, tales  como: hip&oacute;tesis poco claras, p&eacute;rdida o comparaci&oacute;n inadecuada  de grupos, unidades de medida inv&aacute;lidas, casos que no han sido escogidos  al azar, ejemplos demasiado peque&ntilde;os como para conducir a resultados significativos,  as&iacute; como falta de an&aacute;lisis o an&aacute;lisis inadecuados. Entre  los estudios evaluados, 21 no tienen un grupo de referencia heterosexual. Algunos  de los estudios recogen solo testimonios de homosexuales que han respondido de  manera voluntaria; sin embargo, en ning&uacute;n caso se evalu&oacute; la opini&oacute;n  de los ni&ntilde;os para ver si las afirmaciones de los homosexuales eran verdaderas  o no.    <br>     <br> Sobre este tema inciden tambi&eacute;n algunas cuestiones de orden  legal que deben ser tomadas en consideraci&oacute;n. En EUA, por ejemplo, son  cada vez m&aacute;s numerosos los hogares donde parejas de homosexuales est&aacute;n  encargadas de educar y cuidar a los ni&ntilde;os de uno u otro de los miembros  de la pareja; pero al no tener los derechos paternales reconocidos legalmente  necesitan de una autorizaci&oacute;n del m&eacute;dico para administrarles a sus  hijos una simple inyecci&oacute;n. Tambi&eacute;n los ni&ntilde;os que viven en  estos hogares pueden tener problemas por la falta de un seguro m&eacute;dico,  al contar solo con el de uno de los miembros. Si este lo pierde por cualquier  circunstancia, el ni&ntilde;o no podr&iacute;a contar con el del otro miembro  de la pareja.     <br>     <br> Otro problema con el que pueden encontrarse estas parejas  es que pueden perder la custodia o el derecho de visita cuando se separan o uno  de sus miembros muere, privando al ni&ntilde;o de un futuro contacto o ayuda por  parte de esa persona. Este problema ha sido tratado por la Academia Americana  de Psiquiatr&iacute;a del Ni&ntilde;o y el Adolescente y la Asociaci&oacute;n  Americana de Psicolog&iacute;a, las cuales apoyan la adopci&oacute;n por parte  de los homosexuales.<span class="superscript">21</span>     <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Mientras tanto,  el presidente de la Sociedad Espa&ntilde;ola de Pediatr&iacute;a, <i>Alfonso Delgado</i>,  sostiene que la adopci&oacute;n de ni&ntilde;os por una pareja homosexual &quot;no  es lo m&aacute;s indicado&quot;, en contraste con la declaraci&oacute;n publicada  por la Academia Americana de Pediatr&iacute;a. El presidente de la sociedad cient&iacute;fica  espa&ntilde;ola valora que &quot;socialmente y naturalmente estamos acostumbrados  a tener un padre y una madre, y eso es lo que quiere la mayor&iacute;a de los  ni&ntilde;os. Lo contrario, apunta, &quot;es una situaci&oacute;n que se sale  de lo habitual&quot;. A&ntilde;ade que no &quot;sataniza&quot; a nadie que lo  haga, ni a ninguna instituci&oacute;n que lo permita, pero &eacute;l, desde la  perspectiva de la cultura espa&ntilde;ola, no le parece que sea lo mejor. No obstante,  <i>Delgado</i> reconoce que este punto de vista &quot;no tiene que ser compartido  por todos los pediatras espa&ntilde;oles&quot;.<span class="superscript">22</span>      <br>     <br> Por su parte, la Iglesia Cat&oacute;lica ha manifestado su opini&oacute;n  sobre el tema en varios escenarios. La Congregaci&oacute;n para la Doctrina de  la Fe del Vaticano prohibi&oacute; a la Hermana <i>Jeaninne Gramick</i> y al Padre  <i>Robert Nugent</i>, fundadores de <i>New Way</i> <i>Ministries </i>(Ministerio  de Nuevos Caminos), en Estados Unidos, continuar su labor pastoral con personas  homosexuales debido a sus errores doctrinales en relaci&oacute;n con este tema.  Seg&uacute;n activistas homosexuales, los dos religiosos rechazaban condenar los  actos homosexuales como actos moralmente reprobables.<span class="superscript">23  </span></p>    <p>El debate no est&aacute; concluido; pero no caben dudas de que,  especialmente en los pa&iacute;ses de la cultura latina, no resulta f&aacute;cil  para la sociedad, las familias y los cient&iacute;ficos, por muy avanzados que  est&eacute;n en cuanto a la comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno, aceptar con  facilidad que algunos ni&ntilde;os tengan &quot;dos mam&aacute;s&quot; o &quot;dos  pap&aacute;s&quot;. A juicio de la autora, lo m&aacute;s importante de todo este  debate est&aacute; relacionado con el hecho de que una de las personas directamente  involucradas, los ni&ntilde;os, no tienen suficiente capacidad de comprensi&oacute;n  para evaluar si est&aacute;n o no dispuestos a sufrir las consecuencias de pertenecer  a una minor&iacute;a todav&iacute;a discriminada, de manera que los adultos les  someten a una dura prueba sin su pleno consentimiento. Aun es muy fuerte la intolerancia  a estas diferencias en el mundo de hoy, especialmente en los pa&iacute;ses de  cultura latina.    <br>     <br> Otro problema relacionado con la sexualidad y la bio&eacute;tica  es el hecho de que no son pocas las parejas afectadas por infertilidad de uno  de ellos o de ambos, y en ese caso acuden a las instituciones de salud en busca  de ayuda para lograr que se les aplique algunas de las <i>t&eacute;cnicas reproductivas</i>  que se utilizan en la actualidad.    <br>     <br> La fertilizaci&oacute;n <i>in vitro</i>,  usada fundamentalmente en los casos de infertilidad femenina por obstrucci&oacute;n  o ausencia bilateral de las trompas de Falopio; y la inseminaci&oacute;n artificial,  que requiere de un donante de semen por infertilidad masculina, son t&eacute;cnicas  de car&aacute;cter terap&eacute;utico, cuyo manejo requiere de una conducta profesional  verdaderamente &eacute;tica. En el caso espec&iacute;fico de la segunda, &iquest;cu&aacute;les  ser&iacute;an los problemas &eacute;ticos a tratar con respecto a la pareja que  no puede y desea tener hijos, y para ello necesita un hombre dispuesto a aportar  el semen o una mujer que eventualmente podr&iacute;a prestar su &uacute;tero para  concebir?...</p>    <p>En el primer caso, la estricta confidencialidad acerca de la  identidad del donante y de los receptores, es una premisa para evitar conflictos  posteriores de reclamos de paternidad o exigencias por causa de enfermedades gen&eacute;ticas  de los ni&ntilde;os nacidos por el m&eacute;todo de inseminaci&oacute;n artificial.  En el segundo, si no se guarda la estricta confidencialidad acerca de la identidad  de los miembros de la pareja que aspira a tener su hijo y de la mujer que presta  su &uacute;tero, pueden crearse serios conflictos &eacute;ticos. De una parte,  el hombre que aspira a tener su hijo y que lo quiere criar con la mujer que ama,  que es su pareja. De otra, la mujer que ha prestado su &uacute;tero; pero en el  proceso del embarazo ha establecido fuertes lazos emocionales con el feto que  crece en su &uacute;tero y que siente &quot;como de ella&quot;. El hombre aport&oacute;  el espermatozoide y la mujer el &oacute;vulo. &iquest;Qui&eacute;n es el padre  y qui&eacute;n es la madre del ni&ntilde;o nacido de estas circunstancias?...  &iquest;Tiene alg&uacute;n derecho la pareja del hombre a reclamar &quot;su hijo&quot;?...  De tener alg&uacute;n derecho, &iquest;es este moral o legal?...</p><h4>Consideraciones  finales</h4>    <p>En todos los aspectos del tema tratado resalta la importancia que  se cumpla estrictamente con el principio &eacute;tico fundamental del respeto  a la dignidad de la persona humana, o lo que es lo mismo, el derecho que tienen  todas las personas a que se les respete, lo que, evidentemente, apunta hacia otro  principio &eacute;tico elemental, el de justicia, entendida esta en el plano m&aacute;s  abarcador, la equidad. Todos y todas tenemos derecho al acceso de los beneficios  que la sociedad puede ofrecer en un momento hist&oacute;rico determinado, en correspondencia  con su grado de desarrollo, porque somos los hombres y mujeres de esa determinada  sociedad quienes le damos valor a su propia existencia.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el marco del  respeto de la dignidad de las personas se encuentra la necesaria tolerancia hacia  las diferencias, en el pensar, el sentir y el actuar, con el &uacute;nico l&iacute;mite  establecido por la no afectaci&oacute;n al derecho de terceros, entre el cual  se encuentra el derecho que tenemos todos y todas de que no se nos imponga aquello  que toleramos, pero que no aceptamos como pr&aacute;ctica personal.     <br>     <br>  Las opiniones diferentes hacia la sexualidad humana, la reproducci&oacute;n, la  planificaci&oacute;n familiar, la opci&oacute;n sexual, no pueden conducir a la  aceptaci&oacute;n de la promiscuidad, el irrespeto a la pareja, la pornograf&iacute;a,  el abuso, la violencia, el desconocimiento de las posibles consecuencias para  otros de la propia conducta, como es el caso de la adopci&oacute;n o la reproducci&oacute;n  asistida, tanto por parejas heterosexuales como homosexuales; pero indudablemente  con mayores riesgos en estas &uacute;ltimas, por constituir aun grupos minoritarios,  no totalmente aceptados en todas las sociedades del planeta.</p><h4></h4><h4 align="justify">Summary</h4>    <p align="justify"><strong>Anthropometric  nutritional evaluation in the elderly </strong></p>    <p align="justify">A descriptive  cross-sectional research was carried out in a population sample aged 60-79 of  both sexes in the health area of &quot;Van Troi&quot; Teaching Polyclinic from  September 2002 to June 2003. The objective of the paper was to determine its nutritional  status by using anthropometric variables, such as the estimated body mass index,  the waist hip index and the percentage of body fat, making a distinction between  sex and age groups. A personal interview was made and the family health history  and the individual medical history were used. The results showed that the evaluation  of the nutritional status by estimated body mass index had a predominance in men  with acceptable or normal weight and in overweight women. The estimation of the  percentage of body fat evidenced the prevalence of obesity in both sexes. The  distribution of fat in males is lower than in females. Despite the variations  observed with age, there were only statistically significant differences in the  evaluation of the nutritional status according to the body mass index estimated  in females.     <br> </p>    <p align="justify"><b>Key words: </b>Elderly, nutritional  status, anthropometric variables. </p>    <p></p>    <p></p><h4>    <br> Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P>  1. Bowra CM. Historia de la Literatura Griega. Instituto Cubano de Libro. La Habana:  1968. p. 135-8. (Edici&oacute;n Revolucionaria).    <br> </P>    <!-- ref --><P>2. Bowra CM. Historia  de la Literatura Griega. Instituto del Libro. La Habana: 1968. p.45-9. (Edici&oacute;n  Revolucionaria).    <br> </P>    <!-- ref --><P>3. Mej&iacute;a MC y Careaga P&eacute;rez G. Concepciones  alternativas sobre sexualidad, reproducci&oacute;n, anticoncepci&oacute;n y aborto.  En: &Eacute;tica y Salud Reproductiva. M&eacute;xico, DF.: Grupo Editorial Miguel  &Aacute;ngel Porr&uacute;a; 1998. p.     309-406.</P>    <!-- ref --><P> 4. Stanford JB. Sexe, naturally.  Physicians Heales's Review; New York: November 1999. p. 28-33.<!-- ref --><P> 5. Fundaci&oacute;n  Alberto J. Roemmers. Principios de Bio&eacute;tica. Pont&iacute;fica Universidad  Cat&oacute;lica Argentina. Instituto de &Eacute;tica Biom&eacute;dica; Buenos  Aires: 1998. p. 200-5.<!-- ref --><P> 6. Mazzotti M, Pujol G, Terra C. Una realidad silenciada.  Sexualidad y maternidad en mujeres cat&oacute;licas. Montevideo: Ediciones Trilce;  1994. p. 21.<!-- ref --><P> 7. Pablo VI. Enc&iacute;clica Papal Humanae Vitae. Roma: Editorial  Vaticano; 1968.<!-- ref --><P> 8. Obispos belgas. Declaraci&oacute;n sobre la Enc&iacute;clica  Humanae Vitae. La Documentation Catholique. 1968; 75 (1524): p. 1603-7.<!-- ref --><P>  9. Col&oacute;n A, D&aacute;vila AL, Fern&oacute;s MD, Vicente E. Pol&iacute;ticas,  visiones y voces en torno al aborto en Puerto Rico. Centro de Investigaciones  Sociales. Universidad de Puerto Rico; San Juan: Recinto de R&iacute;o Piedras;  1999. p. 2, 5, 6.<!-- ref --><P> 10. Juan Pablo II. Enc&iacute;clica Papal Evangelium  Vitae. Roma: Editorial Vaticano; 1995.<!-- ref --><P> 11. Baier AC. What do women want  in a moral theory. En: Nous Review. 1985; 19 (1): 53-63.<!-- ref --><P> 12. Colmes J.  Aspectos &eacute;ticos de las psicoterapias. En: Bloch S, Chodoff P, Green SA,  Edit. La &eacute;tica en psiquiatr&iacute;a. Fundaci&oacute;n Archivos de Neurobiolog&iacute;a.  Madrid: Editorial Triacastela; 2001. p. 217-33.<!-- ref --><P> 13. Colectivo de Autores.  Educaci&oacute;n Sexual. En: Enciclopedia 1993-2000. Microsoft Encarta 2001.    <br>  </P>    <!-- ref --><P>14. Masters WH, Jonson VE. Prefacio. En: Respuesta Sexual Humana. Edici&oacute;n  Revolucionaria; Guant&aacute;namo: 1990. p. 7-9.<P> 15. Weisberg SP and Wilkinson  EP. The Application of Preventive Medicine to the    <br> Control of Violence. JAMA.  2000; 283: 1198-206.</P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P> 16. Rivera G P J G, Figueroa P, Cervantes A. Algunas  fronteras de la sexualidad.    <br> Revista Nexos; 1989; 12 (142): 64-7.</P>    <P> 17.  Ainslie DC. Questioning bioethics. AIDS, sexual ethics, and the duty to warn.    <br>  Review Hastings Cent, 1999 29 (5):26-35.</P>    <!-- ref --><P> 18. Moscovic S. Psicolog&iacute;a  de las minor&iacute;as activas. Madrid: Ediciones Morata 1980.<!-- ref --><P> 19. PNUD.  Informe Desarrollo Humano 1990. Bogot&aacute;: Tercer Mundo Editores; 1990.<!-- ref --><P>  20. Reich W. Encyclopedia of Bioethics. New York:The Free Press; 1978.<P>  21. El Mundo (Diario nacional espa&ntilde;ol), 4 febrero 2002. Agence Press.    <br>  <a href="www.elmundo.es">www.elmundo.es</a></P>    <P> 22. Europa Press. (Agencia  Privada de Noticias de Espa&ntilde;a), 5 de febrero 2002.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <a href="www.europapress.es">www.europapress.es</a></P>    <!-- ref --><P>  23. The New York Times. Nun Says She Will Stop Gay Ministry. Associated Press.  27 septiembre 1999.<p>Recibido: 1ro. de octubre de 2003. Aprobado: 6 de noviembre  de 2003.    <br> Profesora <i>Mar&iacute;a del Carmen Amaro Cano</i>. Facultad de  Ciencias M&eacute;dicas &quot;Calixto Garc&iacute;a&quot;, Vedado, municipio Plaza  Ciudad de La Habana, Cuba. </p>    <p><span class="superscript"><a href="#cargo"><b>1</b>  </a></span><a href="#cargo">Profesora Auxiliar de la Facultad de Ciencias M&eacute;dicas  &quot;General Calixto Garc&iacute;a&quot;. Especialista en Bio&eacute;tica. Presidenta  de la C&aacute;tedra de Bio&eacute;tica. Centro de Estudios Human&iacute;sticos  para las Ciencias M&eacute;dicas. Miembro de la Comisi&oacute;n Nacional de &Eacute;tica  M&eacute;dica. Miembro del Comit&eacute; Nacional Cubano de Bio&eacute;tica.</a><a name="autor"></a>  </p>      ]]></body><back>
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<label>1</label><nlm-citation citation-type="book">
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<year>1968</year>
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