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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El tratamiento no farmacológico del síndrome demencial en la atención primaria de salud]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The nonpharmacological treatment of demential syndrome in primary health care]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Dementia is a vital event so stressing for the family that can make it lose its optimal functioning and well-being. The nonpharmacological measures of attention to the patient and the main carer are the basic milestone of the treatment of dementia.The health team should be qualified to approach dementia from its early diagnosis to the individualized plan of action for each patient and carer. Since the initial phase, taking into account the patient's capacity of understanding and acceptance, he should receive gradual information about his disease and about the social resources available for his own needs and for the needs of his family. Our support and accesibility will be also guaranteed during the whole process.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h2>El tratamiento no farmacol&oacute;gico del s&iacute;ndrome demencial en      la atenci&oacute;n primaria de salud  </h2>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><a href="#cargo">Víctor      T. Pérez Martínez <sup>1</sup></a><sup><a name="autor"></a></sup></p>   <h4 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Resumen</h4>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>La demencia es un acontecimiento vital tan estresante para      la familia,  que puede hacer que esta      pierda su nivel óptimo de funcionamiento y bienestar. El pilar básico del      tratamiento de la demencia lo constituyen las medidas no farmacológicas de      atención al enfermo y al cuidador principal.       El equipo de salud debe estar capacitado para abordar la demencia desde      su diagnóstico precoz,  hasta el plan      de actuación individualizado para cada paciente y cuidador. Desde la fase      inicial, atendiendo a la capacidad de comprensión y aceptación del paciente,      deberá recibir información gradual acerca de su enfermedad y de los recursos      sociales disponibles, en función de sus necesidades y las de su familia, además      de garantizarles nuestro apoyo y accesibilidad durante todo el proceso.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><b>Palabras      clave:</b> Pilar, básico, no farmacológicas, cuidador, apoyo.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Estudios demográficos plantean que en el año 2025, el país      más envejecido de América Latina será Cuba, con un 23,4 % de su población      con 60 años o más, seguida de Uruguay con 18,4 % y Argentina con 16,9 %. En      Cuba, mientras la tasa anual de crecimiento para las personas mayores de 60      años es de 2,4 %, la de los menores de 15 años es de ­1,6 %. Incluso,  existen municipios con gran densidad de población,      como Playa y Centro Habana, donde este grupo poblacional constituye mayoría.      <sup>1</sup> En nuestro país hay casi 50 000 ancianas más que ancianos. En      el período de 1953 a 2015, mientras el número de hombres se multiplicará por      4, el de mujeres lo hará por 6.<sup> 2</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>El hecho de      existir cada vez más mujeres y hombres con edades por encima de los 60 años      ha generado que, paulatinamente pero con fuerza creciente, esté aumentando      el nivel de conocimiento empírico de la población en general sobre los problemas      que afectan a los ancianos. Por otra parte, la expectativa de vida en Cuba      alcanza ya los 77 años, realidad que nos obliga a enfrentar cada vez con más      frecuencia los problemas médicos habituales de los senescentes.<sup>2 </sup>Dentro      de las problemáticas propias de estas edades, la enfermedad que más relevancia      tiene para el paciente, sus familiares, amigos y sus médicos, es la demencia.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Su atención      representa un enorme gasto sanitario y social directo, pero, de forma especial,      un elevado costo emocional y económico para el paciente y la familia. La demencia      es también causa de los denominados pacientes ocultos: la familia,       y concretamente el cuidador principal. <sup>3</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Los problemas      de memoria afectan justamente al 50 % de las personas mayores de 65 años,      mientras que las demencias las padecen entre el  5 y el 10 %  de esta población.<sup>4</sup>      Pocos temas en la literatura médica mundial han sufrido cambios conceptuales,      etiológicos, patológicos y de pronóstico, tan importantes como el síndrome      demencial en las últimas décadas.<sup>5 </sup>El término <em>demencia</em> viene del      latín, del prefijo <em>de</em>, que significa desprovisto,  y <em>mens</em>, que significa mente. </p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>La demencia      es un síndrome clínico orgánico, caracterizado por una disminución adquirida,      generalmente gradual, progresiva, persistente (más de 6 meses) de varias de      las funciones intelectuales (la memoria, la orientación, el lenguaje, el pensamiento      abstracto, la capacidad de juicio, etc.), sin alteración del estado de conciencia,       pero lo suficientemente intensa como para interferir de forma significativa      en las actividades sociales u ocupacionales del individuo,       y representa una merma importante del nivel previo de actividad del      paciente. Solo alrededor del 3 % de las demencias son curables o reversibles.      <sup>6 </sup></p>   <h4 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Desarrollo</h4>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Diagnóstico      del síndrome demencial</h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>El diagnóstico      sindrómico de demencia deberá basarse en: una historia clínica de deterioro      cognitivo, la confirmación por un informador (fidedigno) del deterioro cognitivo      del paciente, la demostración del deterioro cognitivo con <em>tests</em> psicométricos,      descartar un cuadro psiquiátrico (depresión) como causa de dicho deterioro,      y que cumpla, además,  los criterios      siguientes descritos en el DSM- IV:<sup>7,8</sup></p>   <ol>         ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Deterioro relevante          de la memoria: alteración para registrar, almacenar y recuperar información          nueva, pérdida de los contenidos mnésicos relativos a la familia o al pasado.</li>         <li>Al menos 1          de las siguientes alteraciones cognitivas:</li>       </ol>   <ol type="a">         <li>Afasia: trastorno            del lenguaje (comprender, denominar): disnomia o disfasia anómica, estereotipia      y neologismos, con tendencia a la ecolalia, la coprolalia y las fabulaciones.</li>         <li>Apraxia: deterioro        o pérdida de la facultad de realizar movimientos coordinados para un fin sin        que exista parálisis ni ataxia. Deterioro de la capacidad para llevar a cabo        actividades motoras, habilidades manuales, instrumentales complejas,  a pesar de que la función motora está intacta.        Contribuye al fracaso en las actividades instrumentales,  y posteriormente básicas de la vida diaria,       como elegir un vestido o el uso simultáneo del cuchillo o el tenedor.</li>         <li>Agnosia: pérdida        de la facultad de transformar las sensaciones simples en percepciones, por        lo que no se reconocen personas u objetos. Falla la identificación o reconocimiento        de objetos o caras familiares,  a pesar        de que la función sensorial está intacta. Aparece en fases avanzadas,       y es debido al deterioro cognitivo global.</li>         <li>Alteración        de la actividad constructiva o ejecutiva (disfunción ejecutiva o síndrome        disejecutivo): no permite realizar una acción más bien compleja (pensar en        abstracto, planificar la acción, iniciarla, secuenciar, organizar, vigilar        e interrumpirla). La función ejecutiva es una función frontal. </li>       </ol>   <ol start="3">         <li>Repercusión      significativa en las actividades laborales y /o sociales.</li>         <li>Debe suponer      un declive o merma respecto al nivel de funcionamiento previo.</li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Etiológicamente        relacionada con una causa orgánica,  o        a los efectos persistentes de una sustancia (incluyendo la exposición a toxinas),        o a una combinación de ambas.</li>       </ol>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Curso evolutivo      más frecuente del síndrome demencial</h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>La pérdida      de las facultades mentales del paciente con demencia frecuentemente pasan      por diferentes etapas que podrían ser comparables con las de un niño en su      desarrollo, pero en sentido inverso:<sup>9</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>En su primera      fase equivaldría a un niño de 8 a 12 años,  y es característica la pérdida paulatina de capacidades y habilidades,      que se viven como duelos consecutivos. Lo primero suele ser la pérdida gradual      de la memoria (olvido de nombres, números de teléfono, lugares, etc.). Inicialmente      lo intentan disimular o compensar, pero luego se desorientan con facilidad,      se pierden en sitios conocidos,  y no saben el día ni la hora. Muestran dificultades      para expresarse y comprender, van perdiendo vocabulario y capacidad para hablar,      cuesta entenderlos, exhiben cambios de carácter, tienen miedo, a menudo se      muestran irritables, violentos, depresivos,  y a veces eufóricos. Aun así todavía son capaces      de llevar una vida independiente supervisándoseles. En esta fase es importante      preservar la autonomía y procurar los ejercicios de memoria (revisar el álbum      familiar para observar y describir las fotos, recordar nombres, contar historias al paciente      para que las explique a otros, explicar recetas de cocina, comentar noticias      tras la lectura de diarios o revistas, hacer los pasatiempos del diario, como son, los crucigramas, los rompecabezas, los juegos      de carta, de dominó, o también clasificar objetos,  como pudieran ser fotos, facturas, etc., aconsejar      la utilización de agendas, bloc de notas, etc.). En tales casos es preciso      extremar las normas de seguridad en la vivienda,  evitar las reuniones largas, los traslados,      las situaciones cambiantes y otros imprevistos, y no llevarle la contraria. La fase inicial dura entre 1 y 5 años      generalmente.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>En su fase      intermedia equivaldría a un niño de 4 a 7 años, en la que hay una tendencia      a salir menos y al aislamiento, no reconoce a sus familiares, se pierde con      facilidad y no se vale por sí mismo. Para realizar las actividades básicas      de la vida diaria (vestirse, comer, pasear, controlar la orina y la defecación)      precisa supervisión continua, y a      menudo, ayuda. Muestra evidente dificultad      en el habla, en el autocuidado y puede exhibir comportamiento desmesurado.      Es importante vigilar la alimentación y los problemas de salud (estreñimiento      e insomnio). Esta fase dura entre 1 y 3 años aproximadamente.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>En su fase      avanzada equivaldría a un niño de 0 a 3 años, donde es evidente una dependencia      total. No habla, no reconoce, se muestra inmóvil, pasivo, y ya no podrá vivir      sin nuestra ayuda. Es importante vigilar la presencia de llagas o escaras,      deshidratación y atragantamiento. Esta fase dura entre 1 y 3 años. </p>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Tratamiento      no farmacológico de la demencia. El cuidador principal</h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>El tratamiento      no farmacológico incluye la formación de cuidadores (información con apoyo      por escrito, grupos educativos) como aspecto de gran relevancia. <sup>9</sup>      El cuidador principal es la persona que está más en contacto con el equipo      asistencial y deberá informársele de los riesgos que conlleva asumir este      rol: contraer paulatinamente una gran carga física y psíquica (estrés crónico)      al responsabilizarse con los cuidados del enfermo, muchas veces el desempeño      de este papel supone un abandono de sus propias necesidades,  mientras asiste como protagonista principal      al declive físico y psíquico de su familiar. El cuidador debe aprender a dejarse      ayudar.  La finalidad es intentar compensar      la soledad que representa no poder compartir con el enfermo la relación personal      que, en la fase final, está totalmente perdida. A su vez, aceptar la muerte      como pérdida total y vacío físico y afectivo completos.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Los factores      más significativos en la generación de tensión y estrés de los cuidadores      son las perturbaciones del sueño, la incontinencia fecal, la inmovilidad general      y las alteraciones del comportamiento (agresividad, vagabundeo, tendencias      suicidas).<sup>9</sup> La información básica que debemos ofrecer progresivamente      al cuidador, debe hacer referencia a:</p>   <ul>         <li>La propia enfermedad,          su evolución, sus complicaciones, las situaciones emocionales que se presentan,         para intentar contenerlas o prevenirlas en lo posible.</li>         <li>Consejos y          habilidades sobre la higiene, la alimentación, la estimulación, la prevención          de accidentes, el manejo de medicamentos, y los cambios de comportamiento.</li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Existencia          de recursos sociosanitarios en nuestro medio.</li>         <li>Aspectos legales          referentes a la incapacitación, la tutela, la conducción de automóviles, la          responsabilidad civil, y las pensiones no contributivas (de jubilación e invalidez).</li>       </ul>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Por otra parte,        existen una serie de signos o señales de alerta que indican la necesidad de        auto cuidado del cuidador principal, como son, por ejemplo, la sensación de        cansancio continuo, de fatiga crónica, de pérdida de energía; el aislamiento;        las dificultades para conciliar el sueño, tener demasiado sueño, o despertar        de madrugada; el consumo excesivo de pastillas para dormir,  de alcohol, café o tabaco; las dificultades        para superar los sentimientos de nerviosismo o depresión; tratar a otras personas        de la familia de manera menos considerada que habitualmente; si se observa        un aumento o disminución del apetito; si se dan cambios frecuentes de humor;        cuando es evidente la propensión a sufrir accidentes; si hay problemas de        memoria y dificultad para concentrarse; cuando se manifiesta la pérdida de        interés por actividades o la compañía de otras personas; así como la aparición        de algunos trastornos físicos,  como        las palpitaciones, las molestias digestivas, o el temblor de manos.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Entre los consejos      útiles que se le deben dar al cuidador se puede citar que en la fase inicial      de la enfermedad debe informarse sobre ella, la comprensión y la planificación      de la convivencia futura, la economía y las actividades de la vida diaria.      En la fase intermedia debe tener especial cuidado en mantener rutinas horarias,      ejercicios físicos y de memoria, así como el conocimiento del manejo de los      problemas de conducta del enfermo, enfatizando de manera especial en el autocuidado. Ya en la fase      avanzada se precisa de un  adiestramiento      en la atención de las necesidades básicas del paciente (alimentación, movilidad,      etc.), y tiene gran importancia la comunicación a través del contacto físico      y la gestualidad (caricias, sonrisas).</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>El cuidador      debe también tener especial cuidado en informarse y formarse en el conocimiento      de la enfermedad y en la toma de decisiones difíciles; comprobar mediante      las señales de alerta el grado de afectación que le genera el cuidado de su      familiar; solicitar ayuda a familiares y amigos (solo el 7 % de los cuidadores      buscan ayuda profesional e institucional); <sup>10 </sup>cuidar de su salud      (aprender a relajarse, realizar ejercicio físico, elaborar su propio plan      de actividades, buscar tiempo para relacionarse con otras personas, realizar      las actividades que le gustan, e intentar dormir lo necesario); así como también      planificar el futuro y distribuir en el seno familiar las tareas relacionadas      con el cuidado del paciente. <sup></sup></p>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Problemas de      comportamiento más frecuentes del paciente con demencia y su tratamiento no      farmacológico</h6>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>1- La desorientación:      que favorece las fugas, el vagabundeo y la deambulación (constantes idas y      venidas). Ante ella debemos valorar si el enfermo pudiera tener necesidades      no cubiertas (hambre, sed, cansancio, necesidad de ir al baño, dolor, fiebre      o miedo). Si es aburrimiento debemos favorecer su entretenimiento.<sup>10</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Para prevenir      las pérdidas, fugas y otros riesgos innecesarios,  no se debe permitir que el paciente salga de      la casa solo, se deben usar en las puertas cerrojos o cerraduras de difícil      apertura, así como tener el cuidado de que el enfermo lleve siempre una identificación      personal con su nombre, dirección, teléfono de contacto, y la enfermedad      que padece, por si se pierde. Igualmente, se debe tener a mano una foto reciente      para utilizarla en caso de extravío, y velar porque no lleve joyas ni dinero      encima.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>De igual manera,      se debe evitar en lo posible los cambios en las rutinas diarias (es conveniente      fijar un horario); evitar los cambios de domicilio, dormitorio, muebles y      utensilios; guardar los objetos personales en lugares fijos; no presentarle      personas nuevas o desconocidas; colocar calendarios, relojes de pared, letreros      con figuras en las puertas y en la habitación para ayudarle a orientase; así      como también orientar al enfermo varias veces al día respecto al tiempo y      lugar, relacionándolo con las rutinas diarias.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>2- Comunicación:      se deben utilizar frases cortas y sencillas, que solo exijan contestar sí      o no. Evite preguntas complejas o 2 preguntas a la vez,  ante las que son posibles varias respuestas,      no lo acose con una nueva pregunta antes de que conteste. Debemos dirigirnos      siempre al paciente por su nombre, hablarle pausadamente y con claridad, mirarle      a los ojos, acercarnos de frente y emplear gestos con frecuencia para hacerle      entender. No es aconsejable discutir con él, ni darle órdenes, y siempre sugerirle      para que tenga la oportunidad de decidir. Se debe tener también en cuenta      no hablarle con ruido de fondo (televisor o radio con un alto volumen), y      eliminar las expresiones: ¿ no recuerdas?, ¿cuánto tiempo?, o ¿cuándo hiciste?</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal style='text-align:justify'>3- Insomnio      y despertar nocturno: es característico en estos pacientes que la enfermedad      invierta el ritmo del sueño (dormir más de día que de noche),  y esta realidad puede ser muy difícil de soportar.      <sup>10</sup> Ante este trastorno debemos intentar que no duerma de día, procurando      que el enfermo durante estas horas permanezca activo (viendo televisión, escuchando      música, etc.). Debemos mantenerle también un horario fijo para acostarse y      levantarse, y garantizarle un sitio de descanso silencioso y cómodo. Antes      de acostarse hay que procurar que el paciente no beba demasiado 2 ó 3 h antes,      evitarle  las comidas copiosas y excitantes      como los alimentos ricos en azúcar, hacerle ir a orinar, y planificarle       actividades relajantes como pudiera ser darse un baño tibio.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>4- Relaciones      agresivas o violentas: la enfermedad le genera intranquilidad y confusión,      le impide razonar y le hace reaccionar de esta manera. <sup>10</sup> Ante      este comportamiento, se deben eliminar objetos peligrosos de la vista o alcance      del paciente. Es importante tratar de distraer su atención hacia otras cosas      y que no pierda la calma. De persistir la violencia, sujétele, únicamente      por los brazos, de la forma más suave posible. Nunca le provoque o ate, no      le grite, ni reaccione impulsivamente, tampoco se le enfrente ni toque de      manera inesperada, alerte,  si es posible,  a otras personas sin alarmarlas. Controlada      la reacción agresiva,  y para prevenir      otras, debemos averiguar qué cambios han ocurrido en el hogar, en los hábitos      del paciente y en su persona (dolor, fiebre) con el objetivo de corregirlos.      También debe elogiarlo cuando se comporte dócilmente, y procure fomentar la      independencia en las actividades y rutinas de la vida cotidiana.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>5- Alucinaciones      e ideas delirantes: suelen ocurrir en el 50 % de los pacientes dementes en      estadios intermedios y tardíos de la enfermedad (sobre todo en las formas      moderadas y severas). Pueden provocar agitación en el paciente, y es probable      que obedezcan a problemas médicos, psiquiátricos o psicosociales subyacentes      inadvertidos (hambre, sed, cansancio, inactividad, soledad, miedo, sobremedicación,      déficit sensoriales, etc.), por lo que ante este trastorno se impone valorar      posibles déficit de audición, trastornos visuales o situaciones anómalas perfectamente      corregibles (fiebre, ruidos, etc.). Si las alucinaciones no entrañan un peligro      para familiares u otras personas,  la alternativa más conveniente es dejar simplemente      que ocurran,  no intentando discutir      ni negarle que lo que ve u oye no es real. Tampoco el cuidador debe ofenderse      si lo acusa o amenaza; simplemente escúchelo para que se sienta protegido      y atendido. Si las alucinaciones se presentan en un  contexto de estado confusional grave (somnolencia      diurna, delirio o agitación) es conveniente informar al facultativo. <sup>11</sup></p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>6- Tristeza      e inactividad: si los sentimientos de tristeza y malestar son persistentes      o severos se debe consultar al médico, puesto que puede tratarse de una depresión      sobreañadida que necesite tratamiento específico,  lo cual suele presentarse en el 50 % de los pacientes con demencia      en estadio inicial. <sup>11</sup> Sin embargo, ante la tristeza e inactividad      podemos accionar prematuramente, con excelentes resultados, procurando estimularlo      para que se incorpore a grupos de actividades y fomente las relaciones personales,      evitándole así el aislamiento, integrándolo a la familia, invitándolo a participar      en las conversaciones, procurando que realice algún ejercicio físico, reconociéndole      en el seno familiar sus esfuerzos y actitudes positivas (refuerzos positivos),      así como procurar otorgarle tareas que le resulten agradables, entretenidas      y que tengan utilidad para que le ayuden a vencer la tristeza.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>7- Manifestaciones      sexuales inapropiadas: en fases avanzadas de la enfermedad puede constatarse      un comportamiento sexual problemático, ya que el paciente puede presentarse      desnudo o masturbarse en público,  pues ha olvidado la importancia y significación social de estar      vestido, pero en tales circunstancias no se debe reaccionar bruscamente, pues      no es muestra de exhibicionismo, simplemente debe conducirlo a su habitación      para que se vista. Igualmente puede tratar de tocar, abrazar, besar o acariciar      a un extraño, por lo que debe explicar a esa persona que su familiar,  debido a su enfermedad,  lo confunde con otro. Debemos respetar, mientras      esté preservado, su comportamiento sexual normal con su pareja habitual, así      como fomentar más el contacto físico,  lo cual  tranquilizará al      enfermo y le transmitirá cariño y protección.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>8- La seguridad      del paciente: es importante prevenir los accidentes domésticos, por lo que      se deberán eliminar los obstáculos que puedan propiciarle caídas. Si sale      a la calle debe llevar una identificación personal (medallón o manilla grabados),      y mantener sobre ellos una vigilancia estricta, que permita no dejarle nunca      a merced de desconocidos.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>9- La búsqueda      constante de objetos: mantenga guardado bajo llave los objetos de valor, y      no reaccione      con irritabilidad, asegúrele al enfermo que lo ayudará a encontrar el objeto      extraviado.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>10- La repetición      de preguntas y actos: procure que cambie de actividad pidiéndole que le ayude      en alguna tarea de fácil ejecución. No se irrite, responda brevemente a las      preguntas del paciente y no intente nunca razonarlas.</p>   <h4 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Conclusiones</h4>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Las medidas      básicas de atención no farmacológicas al enfermo demente, al cuidador y la      familia se aplicarán gradualmente en función de sus necesidades y de la fase      evolutiva en el momento del diagnóstico. De relevante importancia resultan      la identificación del cuidador, la entrevista que se le realiza a este y a      la familia,  y las visitas domiciliarias      periódicas.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>En el tratamiento      no farmacológico de estos paciente hay que tener siempre presente 3 principios      básicos: culpe a la enfermedad y no al enfermo (prohibido hacer comentarios      negativos en  su presencia); estimular      al paciente para que continúe utilizando las facultades que todavía le quedan,      sin exigirle más de lo que puede hacer ni exponerle a fracasos  o riesgos innecesarios; y tener presente que      los problemas de salud,  como el dolor,      la fiebre, etc., suelen traducirse en cambios del comportamiento.</p>   <h4 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Summary</h4>   <h6 class=MsoNormal style='text-align:justify'>The nonpharmacological treatment of demential syndrome in primary health care<o:p></o:p></h6>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Dementia is        a vital event so stressing for the family that can make it lose its optimal        functioning and well-being. The nonpharmacological measures of attention to        the patient and the main carer are the basic milestone of the treatment of        dementia.The health team should be qualified to approach dementia from its        early diagnosis to the individualized plan of action for each patient and        carer. Since the initial phase, taking into account  the patient’s capacity of understanding and  acceptance, he should receive gradual information about his disease and about the        social resources available for his own needs and for the needs of his family.        Our support and accesibility will be also guaranteed during the whole process.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><b>Key words: </b>Milestone, basic, nonpharmacological,      carer, support.</p>   <h4 class=MsoNormal style='text-align:justify'>Referencias bibliográficas</h4>       <!-- ref --><p> 1. Hernández Castellón,        R. El envejecimiento de la población en Cuba, Centro de Estudios Demográficos,        Universidad de la Habana, 1997.       </div>   <!-- ref --><p> 2. Oficina Nacional        de Estadísticas: Perfil estadístico de la mujer cubana en el umbral del        siglo XXI, 1999.       </div>   <!-- ref --><p> 3. Sociedad Española        de Medicina de Familia y Comunitaria (sem FYC). Demencias.  Barcelona: Casanova; 1999.       </div>   <!-- ref --><p> 4. Martí-Massó JF. Enfermedades cerebrales de la vejez. Rev. Neurología.        1997; 25(1): 7.     </div>   <!-- ref --><p> 5. Matias-Guiu, Galiano L. Epidemiología de las demencias. En        Neuroepidemiología. Descriptiva, analítica y metodología de ensayos clínicos.        Barcelona: JR Prous Ed., 1993.       </div>   <!-- ref --><p> 6. López- Pousa        S, Vilalta J, Llinás J. Manual de demencias.  Barcelona : Prous Science; 1996.       </div>   <!-- ref --><p> 7. Manual diagnóstico        y estadístico de los trastornos mentales. 4 ed. Atención Primaria (DSM-IV-AP)  Barcelona: Masson; 1997.       </div>   <!-- ref --><p> 8. First MB, Frances A, Alan H. Manual de diagnóstico diferencial          del DSM-IV. Barcelona: Masson; 1996.       </div>   <!-- ref --><p> 9. Sellers MA,        Pérez L, Cacabelos R. Evaluación neuropsicológica de la demencia senil en        atención primaria. FMC 1997; 4: 150-73.       </div>   <!-- ref --><p> 10. Del Ser T,        Peña J. Evaluación neuropsicológica y funcional de la demencia. Barcelona:        J.R. Prous; 1994.       </div>   <!-- ref --><p> 11. Ortín A. Conducta          a seguir ante una demencia. Med Pract Clin. 1997; 2:151-5.       </div>   <p class=MsoNormal style='text-align:justify'>Recibido: 9      de febrero de 2005. Aprobado: 28 de abril de 2005.    <br>     Dr. <i>Víctor T. Pérez Martínez.</i> Calle H # 360 apto 14 entre 15 y 17,      Vedado, municipio Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba.</p>       <p class=MsoNormal style='text-align:justify'><sup><a href="#autor">1</a></sup><a href="#autor">      Especialista de I Grado de Medicina General Integral  y en Psiquiatría. Profesor Instructor.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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