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<journal-title><![CDATA[Educación Médica Superior]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La evaluación del aprendizaje: tendencias y reflexión crítica]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro de Estudios para el perfeccionamiento de la Educación Superior, Universidad de La Habana  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The article identifies the main tendencies in the conception of learning evaluation, the functions it performs and the contents or object to be evaluated from historical and future projection perspectives. A critical analysis is made on some key aspects of evaluation, with a view to stressing the formative and educational nature of the learning evaluation and its many determinations]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[APRENDIZAJE]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p> <h2  align="left">DE OTRAS PUBLICACIONES</h2> <h2  align="left"><b>La evaluaci&oacute;n del aprendizaje: tendencias y reflexi&oacute;n    cr&iacute;tica<sup>*</sup></b> </h2>     <p align="RIGHT">      <p align="left"><a href="#cargo"><i>Lic. Miriam Gonz&aacute;lez P&eacute;rez<sup class="superscript">1</sup></i></a>    <a name="autor"></a>  <h4 align="JUSTIFY"> </h4> <h4 align="JUSTIFY"><b>Resumen</b> </h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">En el art&iacute;culo se identifican las principales tendencias    en cuanto a la concepci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n del aprendizaje, las    funciones que desempe&ntilde;a y el contenido u objeto a evaluar, desde una    perspectiva hist&oacute;rica y de proyecci&oacute;n futura. Se hace un an&aacute;lisis    cr&iacute;tico de algunos aspectos centrales de la evaluaci&oacute;n, en la    intenci&oacute;n de subrayar el car&aacute;cter formativo, educativo de la evaluaci&oacute;n    del aprendizaje y sus m&uacute;ltiples determinaciones.      <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY"><i>DeCS:</i> APRENDIZAJE; EVALUACION.      <p>La identificaci&oacute;n y sistematizaci&oacute;n de las tendencias del desarrollo    de la evaluaci&oacute;n del aprendizaje constituye un hito en el trabajo orientado    a perfeccionar la pr&aacute;ctica evaluativa en nuestras universidades, en tanto    conforma un marco de referencia para la reflexi&oacute;n y toma de decisiones    inherentes a toda labor de mejora de la ense&ntilde;anza. Con tal prop&oacute;sito    el presente art&iacute;culo procura una aproximaci&oacute;n a esta tem&aacute;tica,    con base en el an&aacute;lisis de diversas concepciones y propuestas que se    manifiestan actualmente en este campo y la valoraci&oacute;n y puntos de vistas    de la autora a partir de su experiencia profesional docente e investigativa.  </p>     <p align="JUSTIFY">La presentaci&oacute;n y an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n    recorre algunas de las preguntas centrales que hoy d&iacute;a se formulan los    investigadores: &#191;qu&eacute; se entiende por evaluaci&oacute;n del aprendizaje?,    &#191;por qu&eacute; y para qu&eacute; evaluar?, &#191;qu&eacute; evaluar?      <p align="JUSTIFY">De modo general, la tendencia actual es la de concebir a la    evaluaci&oacute;n desde una perspectiva comprehensiva en cuanto a su objeto,    funciones, metodolog&iacute;a y t&eacute;cnicas, participantes, condiciones,    resultados, efectos y determinantes. Se manifiesta con fuerza el reconocimiento    de su importancia social y personal desde un punto de vista educativo, formativo,    as&iacute; como para el propio proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje por el    impacto que tiene el modo de realizar la evaluaci&oacute;n y la forma en que    el estudiante la percibe, en el aprendizaje. No obstante, esta tendencia que    se manifiesta en la conceptualizaci&oacute;n te&oacute;rica contrasta con cierta    estrechez y rigidez que matizan su pr&aacute;ctica en las instituciones educacionales    y al interior del aula; as&iacute; como la servidumbre de la evaluaci&oacute;n    a demandas sociales de selecci&oacute;n, clasificaci&oacute;n y control de los    individuos y las instituciones mismas, que a&uacute;n persisten con fuerza.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Las transformaciones que se vislumbran, con una mirada optimista,    en la evaluaci&oacute;n del aprendizaje, est&aacute;n asociadas, en opini&oacute;n    de la autora, a factores tales como:      <p align="JUSTIFY">  <ul>       <li> El lento progreso hacia una ideolog&iacute;a no tan selectiva y meritocr&aacute;tica,      que se expresa en los objetivos educativos de los sistemas educacionales de      muchos pa&iacute;ses. Las recientes tendencias en la esfera sociolaboral,      particularmente respecto al concepto de &quot;empleabilidad&quot;, permiten      vislumbrar perspectivas alentadoras. </li>       <li> Las tendencias pedag&oacute;gicas contempor&aacute;neas sobre educaci&oacute;n      que dimensionan el papel de la ense&ntilde;anza en el desarrollo personal      y social, el aprendizaje individual y grupal, el car&aacute;cter comunicativo      de la educaci&oacute;n, las relaciones democr&aacute;ticas, menos directivas      y autoritarias entre los participantes del hecho educativo, entre otros aspectos.    </li>       <li> La irrupci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as de la inform&aacute;tica      y la comunicaci&oacute;n en el &aacute;mbito educativo y social, en general.    </li>       <li> La cada vez mayor convicci&oacute;n de la importancia de las concepciones      sobre la educaci&oacute;n y la evaluaci&oacute;n, en particular, de los profesores,      dirigentes y alumnos, en la regulaci&oacute;n de su actividad. Los aportes      que en este sentido ofrece el de-sarrollo de las teor&iacute;as sobre las      representaciones sociales y su inclusi&oacute;n en el trabajo orientado a      la sensibilizaci&oacute;n y toma de conciencia de los implicados en el cambio.    </li>       <li> La implantaci&oacute;n progresiva de las ideas sobre la validez de los      an&aacute;lisis ecol&oacute;gicos en la valoraci&oacute;n de la ense&ntilde;anza      y el aprendizaje. La potenciaci&oacute;n de los resultados de la investigaci&oacute;n      educativa con la conjunci&oacute;n de m&eacute;todos cualitativos y cuantitativos.    </li>       <li> Los avances esperables, en el estudio del aprendizaje y sus mecanismos,      que permita una aproximaci&oacute;n m&aacute;s certera al objeto de evaluaci&oacute;n;      as&iacute; como los progresos en la creaci&oacute;n de herramientas, como      las matem&aacute;ticas, pertinentes para la medici&oacute;n del aprendizaje.    </li>       <li> Los estudios interdisciplinarios y transdisciplinarios de la evaluaci&oacute;n      del aprendizaje y la ampliaci&oacute;n y desarrollo de la evaluaci&oacute;n      educativa como campo cient&iacute;fico dentro de las propias ciencias de la      educaci&oacute;n. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">La presencia de estas tendencias se refleja, en mayor o menor    medida, en la aparici&oacute;n de concepciones y propuestas diversas que se    le ha denominado &quot;evaluaci&oacute;n alternativa&quot;. Alternativa ante    un abordaje m&aacute;s tradicional, de corte instrumental, que ha presidido    durante la mayor parte del presente siglo el tratamiento de la evaluaci&oacute;n    del aprendizaje, desde mucho antes de que <i>Ralph Tyler</i> introdujera, en    la d&eacute;cada del 30, con tanto &eacute;xito el concepto de &quot;evaluaci&oacute;n    educacional&quot; en el campo educativo. Los abordajes sociales cr&iacute;ticos    que en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se disputan el predominio de las ideas    y enfoques metodol&oacute;gicos de la evaluaci&oacute;n del aprendizaje, han    llevado el acento a las determinaciones e implicaciones sociales y han revalidado    el papel de las relaciones interpersonales al interior de las instituciones    educativas y del proceso de ense&ntilde;anza aprendizaje.  <h4 align="JUSTIFY"> </h4> <h4 align="JUSTIFY"> </h4> <h4 align="JUSTIFY"><b>Significados de &quot;La evaluaci&oacute;n del aprendizaje&quot;</b>  </h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">El significado m&aacute;s aceptado en el presente se aproxima    a las definiciones m&aacute;s globales y amplias que se encuentran en los diccionarios    generales; la de apreciar, valorar, fijar el valor de una cosa, hecho o fen&oacute;meno.    Este significado, que pudiera calificarse de ambiguo, no es casual ni responde    a un desatino, ni a una expresi&oacute;n de superficialidad de los estudiosos,    aun cuando a toda vista es insuficiente. Tiene la intenci&oacute;n de abarcar    la riqueza y complejidad de su contenido y de evitar simplificaciones abusivas    que se han sucedido al pretender precisiones t&eacute;cnicamente &quot;rigurosas&quot;,    positivas; o, al reducir su objeto y funciones, como ocurre con la tan frecuente    identificaci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n con la calificaci&oacute;n, entendida    como el acto de otorgar una nota o, con una impronta cotidiana: la de aplicar    ex&aacute;menes.      <p align="JUSTIFY">En el campo sem&aacute;ntico de la evaluaci&oacute;n aparece    frecuentemente el del control. Pero el t&eacute;rmino &quot;control&quot; no    expresa necesariamente el aspecto valorativo, consustancial a la evaluaci&oacute;n;    lo que vendr&iacute;a a reforzar la cuestionada &quot;neutralidad&quot; y la    limitada noci&oacute;n de que los problemas de la evaluaci&oacute;n son puramente    t&eacute;cnicos. Conviene recordar que este t&eacute;rmino toma fuerza en el    &aacute;mbito educativo, cuando se importa el escenario laboral. Su contenido    subraya dos ideas: la t&eacute;cnica y la de poder o ejercicio de autoridad.    Estas dos ideas han sido amplia y justamente analizadas y criticadas desde posiciones    de la denominada pedagog&iacute;a cr&iacute;tica, y de la sociolog&iacute;a    de la educaci&oacute;n.      <p align="JUSTIFY">La mayor&iacute;a de las definiciones actuales coinciden en    reconocer, como procesos b&aacute;sicos de la evaluaci&oacute;n, la recogida    de informaci&oacute;n y la emisi&oacute;n de un juicio valorativo. No obstante,    existen discrepancias en la extensi&oacute;n del concepto, y por tanto del proceso    evaluativo en su totalidad, en lo que se refiere a la inclusi&oacute;n o no    del juicio valorativo y de la toma de decisiones derivadas de la informaci&oacute;n    y valoraci&oacute;n que se realizan, as&iacute; como de la ejecuci&oacute;n    de esas decisiones y sus resultados.      <p align="JUSTIFY">Sin dudas, la obtenci&oacute;n sistem&aacute;tica de informaci&oacute;n    o evidencias sobre el objeto de evaluaci&oacute;n y la elaboraci&oacute;n y    formulaci&oacute;n de un juicio fundamentado sobre dicho objeto, constituyen    procesos b&aacute;sicos, centrales de la evaluaci&oacute;n, pero no agotan el    acto evaluativo y por tanto no son suficientes para el an&aacute;lisis del mismo.    Al igual que -si se permite una analog&iacute;a de la evaluaci&oacute;n con    la investigaci&oacute;n- la ciencia y la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica    no se agota en la producci&oacute;n de nuevos conocimientos, pues implica la    divulgaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n de &eacute;stos.      <p align="JUSTIFY">Una aproximaci&oacute;n a partir del an&aacute;lisis de la    evaluaci&oacute;n como actividad, constituye una v&iacute;a pertinente para    su conceptualizaci&oacute;n. Dicho an&aacute;lisis debe develar la estructura    y funciones de la evaluaci&oacute;n como objeto o sistema desarrollado y en    su g&eacute;nesis y devenir. De modo tal que dicho an&aacute;lisis no suponga    la descomposici&oacute;n del objeto en elementos constituyentes y con ello la    &quot;destrucci&oacute;n&quot; del propio objeto, sino la b&uacute;squeda de    una unidad elemental, simple, que encierre los aspectos esenciales de &eacute;l    y permita una representaci&oacute;n m&aacute;s aut&eacute;ntica de su estructura    y funciones en su conformaci&oacute;n y manifestaci&oacute;n.      <p align="JUSTIFY">La unidad de an&aacute;lisis recae en la acci&oacute;n, en    este caso, en la acci&oacute;n evaluativa. La acci&oacute;n supone la interrelaci&oacute;n    propositiva u orientada del sujeto y el objeto, mediatizada por los &quot;instrumentos&quot;    o medios materiales e ideales y en condiciones concretas, determinadas. La acci&oacute;n,    por definici&oacute;n, no es est&aacute;tica, su forma de existencia es la de    un proceso, que encierra un conjunto de operaciones que conforman dicha acci&oacute;n.    En la interrelaci&oacute;n, tanto el sujeto como el objeto se transforman en    variadas direcciones.      <p align="JUSTIFY">La consideraci&oacute;n de los aspectos anteriormente mencionados    resultan significativos metodol&oacute;gicamente para el an&aacute;lisis de    la evaluaci&oacute;n. Cada componente debe verse en su interrelaci&oacute;n    y en su inserci&oacute;n en un sistema mayor, as&iacute; como en su ubicaci&oacute;n    en condiciones sociohist&oacute;ricas concretas. De esta manera, la evaluaci&oacute;n,    y el acto evaluativo como unidad, suponen operaciones o subprocesos que van    desde el establecimiento de los objetivos o prop&oacute;sitos, la delimitaci&oacute;n    y caracterizaci&oacute;n del objeto de evaluaci&oacute;n, la definici&oacute;n    (selecci&oacute;n, elaboraci&oacute;n) y aplicaci&oacute;n de los instrumentos    para la recogida de informaci&oacute;n, el procesamiento y an&aacute;lisis de    dicha informaci&oacute;n, su interpretaci&oacute;n y expresi&oacute;n en un    juicio evaluativo, la retroinformaci&oacute;n y toma de decisiones derivadas    de &eacute;l, su aplicaci&oacute;n y valoraci&oacute;n de resultados. Para recomenzar    en un ciclo ascendente, progresivo, que permite, en su din&aacute;mica, imprimir    el aut&eacute;ntico significado de esta actividad. La evaluaci&oacute;n supone,    adem&aacute;s, la propia valoraci&oacute;n de ella.      <p align="JUSTIFY">Una importante caracter&iacute;stica de la evaluaci&oacute;n    del aprendizaje es la interrelaci&oacute;n que se establece entre los sujetos    de la acci&oacute;n: el evaluador y el evaluado. De hecho, el objeto sobre el    que recae la evaluaci&oacute;n es otra persona -individual o en grupo- que se    erige como sujeto de la acci&oacute;n y coparticipa, en mayor o menor medida    en la evaluaci&oacute;n. Aun m&aacute;s, para el caso de la evaluaci&oacute;n    del aprendizaje la pretensi&oacute;n debe ser que el evaluado est&eacute; en    capacidad de devenir su evaluador.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Obviamente la evaluaci&oacute;n del aprendizaje constituye    un proceso de comunicaci&oacute;n interpersonal, que cumple todas las caracter&iacute;sticas    y presenta todas las complejidades de la comunicaci&oacute;n humana; donde los    papeles de evaluador y evaluado pueden alternarse, e incluso, darse simult&aacute;neamente.    La comprensi&oacute;n de la evaluaci&oacute;n del aprendizaje como comunicaci&oacute;n    es vital para entender por qu&eacute; sus resultados no dependen s&oacute;lo    de las caracter&iacute;sticas del &quot;objeto&quot; que se eval&uacute;a, sino,    adem&aacute;s, de las peculiaridades de quien(es) realiza(n) la evaluaci&oacute;n    y, de los v&iacute;nculos que establezcan entre s&iacute;. Asimismo, de las    caracter&iacute;sticas de los mediadores de esa relaci&oacute;n y de las condiciones    en que se da &eacute;sta.      <p align="JUSTIFY">La distinci&oacute;n introducida por <i>Scriven</i> entre meta    y funciones de la evaluaci&oacute;n puede resultar &uacute;til para el estudio    de la evaluaci&oacute;n. Para dicho autor la meta es siempre la misma: juzgar    el valor de algo; y defini&oacute; la evaluaci&oacute;n sobre esta base como    &quot;la determinaci&oacute;n sistem&aacute;tica y objetiva del valor o m&eacute;rito    de alg&uacute;n objeto&quot; (citado por <i>Stufflebeam</i>). En cambio, las    funciones son muy variadas y est&aacute;n en relaci&oacute;n con la utilizaci&oacute;n    de los datos evaluativos.      <p align="JUSTIFY">Interesa subrayar la distinci&oacute;n entre metas y funciones.    La identificaci&oacute;n de una meta o prop&oacute;sito fundamental de la actividad    evaluativa facilita establecer sus peculiaridades, y distinguirla de otras actividades    que comparten muchos de su procesos y fases, como puede ser la actividad de    investigaci&oacute;n, aspecto &eacute;ste que constituye uno de los temas de    inter&eacute;s y debate dentro del campo de la evaluaci&oacute;n.      <p align="JUSTIFY">Por otra parte, reconocer las diversas funciones de la evaluaci&oacute;n,    permite estudiar sus distintos usos y concepciones; su evoluci&oacute;n, desde    una perspectiva hist&oacute;rica, su pr&aacute;ctica actual, sus desviaciones    o &quot;patolog&iacute;as&quot; y ayuda a trazar propuestas para su proyecci&oacute;n.  <h4 align="JUSTIFY"> </h4> <h4 align="JUSTIFY"> </h4> <h4 align="JUSTIFY"><b>Sobre las finalidades y funciones de la evaluaci&oacute;n    del aprendizaje. &#191;Por qu&eacute;, para qu&eacute; evaluar?</b> </h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">El objetivo de la evaluaci&oacute;n del aprendizaje, como actividad    gen&eacute;rica, es valorar el aprendizaje en su proceso y resultados. Las finalidades    o fines marcan los prop&oacute;sitos que signan esa evaluaci&oacute;n. Las funciones    se refieren al papel que desempe&ntilde;a para la sociedad, para la instituci&oacute;n,    para el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje, para los individuos implicados    en &eacute;ste.      <p align="JUSTIFY">Las finalidades y funciones son diversas, no necesariamente    coincidentes; son variables, no siempre propuestas concientemente, ni asumidas    o reconocidas. Pero tienen una existencia real. Est&aacute;n en estrecha relaci&oacute;n    con el papel de la educaci&oacute;n en la sociedad con el que se reconoce de    modo expl&iacute;cito en los objetivos educativos y con los impl&iacute;citos.    Est&aacute;n vinculadas con la concepci&oacute;n de la ense&ntilde;anza y con    el aprendizaje que se quiere promover y el que se promueve.      <p align="JUSTIFY">Durante la primera mitad del siglo xx y hasta la d&eacute;cada    de los 60, la funci&oacute;n de la evaluaci&oacute;n fue la de comprobar los    resultados del aprendizaje. Ya se tratase en t&eacute;rminos del rendimiento    acad&eacute;mico o del cumplimiento de los objetivos propuestos.      <p align="JUSTIFY">Las insuficiencias de esta posici&oacute;n se hicieron sentir    agudamente, con el auge de la evaluaci&oacute;n de programas y de instituciones    educativas, en las d&eacute;cadas del 60 y el 70. Se abre un espacio para cuestionarse    las metas: &quot;Las metas propuestas pueden ser inmorales, poco realistas,    no representativas de las necesidades de los consumidores o demasiado limitadas    como para prever efectos secundarios posiblemente cruciales&quot; (<i>Stufflebeam</i>,    1985).      <p align="JUSTIFY">La distinci&oacute;n de m&aacute;s impacto en la historia de    la evaluaci&oacute;n se debe a <i>Scriven</i> cuando, en 1967, propuso diferenciar    las funciones formativa y sumativa. La funci&oacute;n formativa, la consider&oacute;,    como una parte integrante del proceso de desarrollo (de un programa, de un objeto).    Proporciona informaci&oacute;n continua para planificar y para producir alg&uacute;n    objeto, y se usa, en general, para ayudar al personal implicado a perfeccionar    cualquier cosa que est&eacute; realizando o desarrollando. La funci&oacute;n    sumativa &quot;calcula&quot; el valor del resultado y puede servir para investigar    todos los efectos de &eacute;stos, examinarlos y compararlos con las necesidades    que los sustentan. Estas funciones han sido ampliamente tratadas, por numerosos    autores, en lo referido a la evaluaci&oacute;n del aprendizaje, desde el momento    en que fue propuesta hasta nuestros d&iacute;as.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Desde la perspectiva sociol&oacute;gica, filos&oacute;fica    y de la pedagog&iacute;a cr&iacute;tica tiene lugar, hoy d&iacute;a, los mayores    y m&aacute;s ricos aportes, sobre las funciones sociales de la evaluaci&oacute;n    educativa y del aprendizaje. Argumentados an&aacute;lisis de las implicaciones    ideol&oacute;gicas y axiol&oacute;gicas de la evaluaci&oacute;n evidencian aquellas    funciones que trascienden el marco escolar y pedag&oacute;gico, al subrayar,    en &uacute;ltima instancia, un hecho establecido: la inserci&oacute;n del sistema    educativo en un sistema mayor, el de la sociedad en su conjunto, que en gran    medida explica la multifuncionalidad de la evaluaci&oacute;n.      <p align="JUSTIFY">Uno de los valores a nuestro juicio, m&aacute;s destacables    de estas aportaciones, es su capacidad para develar el &quot;lado oculto&quot;    o, cuando menos, no f&aacute;cilmente aceptado de la evaluaci&oacute;n, aquello    que no se hace expl&iacute;cito en los objetivos de la educaci&oacute;n ni en    la evaluaci&oacute;n que se realiza; que no responde a una intenci&oacute;n,    pero que est&aacute; latente o que sencillamente se asume como algo natural    y con ello despojado de valoraciones. Muestra que no hay valoraci&oacute;n neutral,    tampoco educaci&oacute;n neutral.      <p align="JUSTIFY">Resulta interesante la observaci&oacute;n de <i>Cardinet</i>    (citado por <i>Fern&aacute;ndez P&eacute;rez</i>, 1994) que bajo el rubro de    &quot;cr&iacute;tica social de la evaluaci&oacute;n&quot; concluye: &quot;los    soci&oacute;logos han analizado los mecanismos de las barreras que obstruyen    la movilidad social y su veredicto es claro: la escuela, en especial su sistema    de ex&aacute;menes y de calificaciones constituyen el principal instrumento    de diferenciaci&oacute;n y estratificaci&oacute;n social&quot;.      <p align="JUSTIFY">Dentro de las funciones pretendidas o no, de la evaluaci&oacute;n    est&aacute;n:      <p align="JUSTIFY">  <ul>       <li> Las funciones sociales que tienen que ver con la certificaci&oacute;n del      saber, la acreditaci&oacute;n, la selecci&oacute;n, la promoci&oacute;n. Los      t&iacute;tulos que otorgan las instituciones educativas, a partir de resultados      de la evaluaci&oacute;n, se les atribuye socialmente la cualidad de simbolizar      la posesi&oacute;n del saber y la competencia, en funci&oacute;n de los valores      dominantes en cada sociedad y momento. Una sociedad meritrocr&aacute;tica      reclama que sus individuos e instituciones se ordenen por su aproximaci&oacute;n      a la &quot;excelencia&quot;. A mayor cercan&iacute;a, mayor m&eacute;rito      individual. A mayor cantidad o nivel de los t&iacute;tulos que logra una persona,      m&aacute;s vale socialmente. </li>     </ul>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">Si se llevan a un extremo, estas funciones de la evaluaci&oacute;n    que la sociedad ha acu&ntilde;ado como leg&iacute;timas, pueden tener interesantes    implicaciones personales, institucionales, sociales. Un t&iacute;tulo puede    ser una &quot;patente de corso&quot; para personas no necesariamente competentes,    puesto que los t&iacute;tulos garantizan formalmente el saber, pero como dice    <i>Boudieu</i> (1988, p&aacute;g. 22), no pueden asegurar que sea cierta tal    garant&iacute;a. En otros casos la persona es competente para las tareas que    desempe&ntilde;a, pero no posee el t&iacute;tulo acreditativo, y cae bajo sospecha.    Tambi&eacute;n puede ocurrir con las instituciones.      <p align="JUSTIFY">Desde el punto de vista de las pol&iacute;ticas educativas    que se expresan en los objetivos de los sistemas de educaci&oacute;n, se evidencia    una creciente aspiraci&oacute;n no elitista, expresada en la b&uacute;squeda    de mayor calidad de educaci&oacute;n para mayor cantidad de personas. Esta pol&iacute;tica    toma cuerpo, fundamentalmente, en la definici&oacute;n de niveles obligatorios    de educaci&oacute;n y por tanto la democratizaci&oacute;n da acceso a niveles    b&aacute;sicos y crea oportunidades para todos. Si en la ense&ntilde;anza obligatoria,    cuando menos, la evaluaci&oacute;n se realiza con car&aacute;cter selectivo    y jerarquizador, constituye una pr&aacute;ctica antisocial.  <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Funci&oacute;n de control. Esta es una de las funciones relativamente oculta      de la evaluaci&oacute;n. Oculta en su relaci&oacute;n con los fines o prop&oacute;sitos      declarados, pero evidente a la observaci&oacute;n y an&aacute;lisis de la      realidad educativa. Por la significaci&oacute;n social que se le confiere      a los resultados de la evaluaci&oacute;n y sus implicaciones en la vida de      los educandos, la evaluaci&oacute;n es un instrumento potente para ejercer      el poder y la autoridad de unos sobre otros, del evaluador sobre los evaluados.          <p> En el &aacute;mbito educativo tradicional el poder de control de los profesores        se potencia por las relaciones asim&eacute;tricas en cuanto a la toma de        decisiones, la definici&oacute;n de lo que es normal, adecuado, relevante,        bueno, excelente, respecto al comportamiento de los estudiantes, a los resultados        de su aprendizaje, a los contenidos a aprender, a las formas de comprobar        y mostrar el aprendizaje, al tiempo y condiciones del aprendizaje. </p>         <p> Las tendencias educativas de avanzada abogan por una relaci&oacute;n educativa        democr&aacute;tica, que abra cauces a la participaci&oacute;n comprometida        de todos los implicados en el proceso evaluativo, en la toma de decisiones        pertinentes. En la medida que estas ideas lleguen a ser efectivas y generalizadas        en la pr&aacute;ctica, se deben contrarrestar los efectos negativos de esta        funci&oacute;n. </p>   </li>       <li> Funciones pedag&oacute;gicas. Bajo este rubro se sit&uacute;an diversas      y constructivas funciones de la evaluaci&oacute;n que, aunque tratadas con      diferentes denominaciones por diversos autores, coinciden en lo fundamental      respecto a sus significados.          <p>Entre ellas se nombran las funciones: orientadora, de diagn&oacute;stico,        de pron&oacute;stico, creadora del ambiente escolar, de afianzamiento del        aprendizaje, de recurso para la individualizaci&oacute;n, de retroalimentaci&oacute;n,        de motivaci&oacute;n, de preparaci&oacute;n de los estudiantes para la vida.      </p>   </li>     </ul>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">Las funciones nombradas no agotan todo su espectro. Ante tal    amplitud algunos autores han optado, sabiamente, por usar clasificaciones m&aacute;s    gen&eacute;ricas. As&iacute; <i>Rowntree</i> (1986) las reduce a dos, seg&uacute;n    se use la evaluaci&oacute;n para 1. Ense&ntilde;ar al estudiante y/o 2. Informar    sobre el estudiante. <i>Cardinet</i> (1988) propone tres funciones: predictiva,    formativa y certificativa. En el &aacute;mbito nacional, <i>O. Castro</i> (1998)    propone la clasificaci&oacute;n siguiente: funci&oacute;n pedag&oacute;gica,    funci&oacute;n innovadora y funci&oacute;n de control.      <p align="JUSTIFY">Sin pretensi&oacute;n de ofrecer nuevas clasificaciones, o    funciones, vale destacar y comentar algunas de especial inter&eacute;s, en opini&oacute;n    de la autora del presente trabajo:  <ul>       <li>La determinaci&oacute;n de los resultados del aprendizaje y la calidad de      &eacute;stos. Si se ha alcanzado o no el aprendizaje esperado _u otros no      previstos_ y qu&eacute; caracter&iacute;sticas o atributos posee, de acuerdo      con los criterios asumidos a tal fin. En tal caso la principal funci&oacute;n      es la de comprobaci&oacute;n de resultados.          ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La constataci&oacute;n de los resultados o productos es una funci&oacute;n        leg&iacute;tima de la evaluaci&oacute;n, aunque no suficiente. Es d&iacute;ficil        cuestionar la necesidad de conocer y apreciar los logros de la actividad        realizada, cuando menos por un asunto de satisfacci&oacute;n o insatisfacci&oacute;n        con lo que se hace, consustancial al ser humano. </p>         <p> Aporta informaci&oacute;n para acciones de ajuste y mejoras del proceso,        a m&aacute;s largo plazo, al contrastar los resultados con las necesidades        que le dieron origen, por lo que no se excluye su v&iacute;nculo con la        retroalimentaci&oacute;n y regulaci&oacute;n de la actividad. </p>         <p> Se supone que la evaluaci&oacute;n de los resultados tenga tambi&eacute;n        una proyecci&oacute;n futura y no solo retroactiva. Esto es, sirve de base        para hacer predicciones sobre el ulterior desempe&ntilde;o acad&eacute;mico        y profesional de estudiantes. En este sentido se habla de una funci&oacute;n        de predicci&oacute;n, tan cuestionada como asumida. </p>   </li>       <li>La de proporcionar informaci&oacute;n que permita la orientaci&oacute;n      y regulaci&oacute;n del proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje. Estas funciones      son muy valoradas actualmente y constituyen un pilar para fundamentar la concepci&oacute;n      de la evaluaci&oacute;n como parte del proceso ense&ntilde;anza-aprendizaje.      En este sentido la evaluaci&oacute;n es un elemento necesario para realizar      el proceso. </li>       <li>La de servir de v&iacute;a de ense&ntilde;anza y aprendizaje, es decir la      evaluaci&oacute;n vista como un medio o recurso para la formaci&oacute;n de      los estudiantes. Con tal finalidad la evaluaci&oacute;n cumple una funci&oacute;n      formativa.          <p> En tal sentido se pueden considerar dos dimensiones. En una acepci&oacute;n        amplia esta funci&oacute;n incluye todas las restantes y debiera constituir        la esencia de la evaluaci&oacute;n en el contexto del proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje,        por lo que ella representa para la conformaci&oacute;n de su identidad.        Con un significado m&aacute;s estrecho, designa aquello que directamente        contribuye a formar en los estudiantes: las estrategias de control y autorregulaci&oacute;n        como sujeto de la actividad, y su autovaloraci&oacute;n personal cuya g&eacute;nesis        tiene un espacio en las valoraciones rec&iacute;procas que se dan en las        interacciones con los dem&aacute;s copart&iacute;cipes del proceso de ense&ntilde;anza        aprendizaje y consigo mismo. </p>   </li>     </ul>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">La funci&oacute;n formativa, en toda su extensi&oacute;n, como    atributo y raz&oacute;n de ser del sistema de evaluaci&oacute;n del aprendizaje    y que subsume las restantes funciones, implica que sirva para corregir, regular,    mejorar y producir aprendizajes. El car&aacute;cter formativo est&aacute; m&aacute;s    en la intenci&oacute;n con la que se realiza y en el uso de la informaci&oacute;n,    que en las t&eacute;cnicas o procedimientos que se emplean, sin restar importancia    a estos &uacute;ltimos.      <p align="JUSTIFY">Las anteriores consideraciones sobre las funciones de la evaluaci&oacute;n    llevan a considerar que la evaluaci&oacute;n est&aacute; al servicio del proceso    de ense&ntilde;anza y no a la inversa e introduce modificaciones en los enfoques    tradicionales respecto a la posici&oacute;n de los participantes en el proceso    de ense&ntilde;anza aprendizaje, as&iacute; como la relaci&oacute;n que se establece    entre evaluador-evaluado de cooperaci&oacute;n o colaboraci&oacute;n para el    logro de fines comunes. La interpretaci&oacute;n de los resultados de la evaluaci&oacute;n    pasa de ser un dato est&aacute;tico y por lo tanto f&aacute;cilmente extrapolable    como juicios globales sobre la capacidad o la val&iacute;a del estudiante, a    considerarse un momento m&aacute;s del aprendizaje.  <h4 align="JUSTIFY"> </h4> <h4 align="JUSTIFY"> </h4> <h4 align="JUSTIFY"><b>Sobre el objeto de la evaluaci&oacute;n. &#191;Qu&eacute;    evaluar?</b> </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">La delimitaci&oacute;n del objeto que se eval&uacute;a es un    asunto central. De ella se deriva, en gran medida, las decisiones sobre c&oacute;mo    se realiza la evaluaci&oacute;n: los instrumentos, procedimientos, momentos,    indicadores, criterios, que se utilicen en el proceso evaluativo.      <p align="JUSTIFY">La respuesta a qu&eacute; se eval&uacute;a depende de los fines    de la evaluaci&oacute;n; de la concepci&oacute;n de ense&ntilde;anza y de aprendizaje;    de los objetivos y contenidos de ense&ntilde;anza; de las condiciones en que    se realiza el proceso, que incluye la factibilidad y la facilidad para la selecci&oacute;n    de los instrumentos y procedimientos de captaci&oacute;n y valoraci&oacute;n    de la informaci&oacute;n sobre el aprendizaje de los estudiantes. Estas &uacute;ltimas    razones han dado lugar a la reiterada cr&iacute;tica de que se eval&uacute;a    aquello que es m&aacute;s f&aacute;cil de evaluar y, quiz&aacute;s ellas expliquen    el apego a formas de evaluaci&oacute;n que solo demandan niveles reproductivos    del conocimiento aun cuando los objetivos de ense&ntilde;anza planteen mayores    exigencias cognitivas.      <p align="JUSTIFY">Al igual que los fines, la definici&oacute;n del objeto, tiene    connotaciones ideol&oacute;gicas y axiol&oacute;gicas. La decisi&oacute;n de    qu&eacute; se eval&uacute;a, supone la consideraci&oacute;n de aquello que resulta    relevante, significativo, valioso del contenido de ense&ntilde;anza y del proceso    de aprendizaje de los estudiantes; es decir, qu&eacute; contenido deben haber    aprendido, cu&aacute;les son los indicios que mejor informan sobre el aprendizaje.    Al comenzar un proceso de evaluaci&oacute;n ya existen prejuicios sobre lo que    resulta relevante o no.      <p align="JUSTIFY">Las tendencias hist&oacute;ricas en cuanto a la consideraci&oacute;n    del objeto de evaluaci&oacute;n del aprendizaje, trazan direcciones tales:  <ul>       <li> Del rendimiento acad&eacute;mico de los estudiantes, a la evaluaci&oacute;n      de la consecuci&oacute;n de los objetivos programados. </li>       <li> De la evaluaci&oacute;n de productos (resultados), a la evaluaci&oacute;n      de procesos y productos. </li>       <li> De la b&uacute;squeda de atributos o rasgos estandarizables, a lo singular      o idiosincr&aacute;sico. </li>       <li> De la fragmentaci&oacute;n, a la evaluaci&oacute;n hol&iacute;stica, globalizadora,      del ser (el estudiante) en su unidad o integridad y en su contexto. </li>     </ul>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">Estas tendencias no se dan de modo paralelo, tienen m&uacute;ltiples    puntos de contacto y funciones entre s&iacute;. Algunas van perdiendo fuerza    dentro de las ideas pedag&oacute;gicas, aun cuando dominan la pr&aacute;ctica;    otras se vislumbran como emergentes.      <p align="JUSTIFY">La primera l&iacute;nea enunciada se mantiene, en lo fundamental,    centrada en los productos o resultados. En los primeros decenios del presente    siglo la atenci&oacute;n al rendimiento acad&eacute;mico de los estudiantes,    fue el aspecto privilegiado en la evaluaci&oacute;n del aprendizaje. Se asoci&oacute;    a un sistema de referencia estad&iacute;stico, basado en la curva normal, que    permit&iacute;a establecer la posici&oacute;n relativa de un alumno respecto    a su grupo o cualquier poblaci&oacute;n pertinente al efecto, reflejo de una    concepci&oacute;n espontane&iacute;sta del aprendizaje y de la ense&ntilde;anza,    en &uacute;ltima instancia.      <p align="JUSTIFY">Por otra parte se da, lo que pudiese denominarse falacia de    los procedimientos y medios de evaluaci&oacute;n. El sistema de referencia basado    en la norma, privilegia la obtenci&oacute;n de indicadores estandarizables del    objeto de evaluaci&oacute;n, comunes a todos los individuos evaluados, de modo    que permita establecer la posici&oacute;n relativa de cada uno respecto a las    medidas de tendencia central de la poblaci&oacute;n que sirve de referente.    A tal efecto la aplicaci&oacute;n de ex&aacute;menes, iguales en cuanto a contenido    y forma, unifica la situaci&oacute;n de prueba, por lo que sus resultados sirven    para establecer los est&aacute;ndares y comparar las realizaciones individuales    con los mismos; lo que refuerza el valor del examen en el &aacute;mbito de la    evaluaci&oacute;n. La sobrevaloraci&oacute;n del instrumento involucra sus resultados,    y este hecho refuerza la consideraci&oacute;n de dichos resultados como indicadores    pertinentes del aprendizaje.      <p align="JUSTIFY">La evaluaci&oacute;n de y por objetivos, surge y se constituye    en el paradigma, aun dominante, de la evaluaci&oacute;n del aprendizaje. Se    trata igualmente de fincarse en los productos del aprendizaje para valorarlos,    pero marca diferencias importantes respecto al simple rendimiento o aprovechamiento    docente anteriormente referido. Subraya el car&aacute;cter no espontane&iacute;sta,    sino propositivo, orientado, dirigido, del aprendizaje que se da en el contexto    de la ense&ntilde;anza, que se expresa en sus objetivos; los mismos que gu&iacute;an    la acci&oacute;n educativa y sirven de criterios para su evaluaci&oacute;n.      <p align="JUSTIFY">Sin embargo esta evaluaci&oacute;n es insuficiente, porque    desatiende el proceso de aprendizaje. Sus limitaciones aparecen, adem&aacute;s,    a la luz del an&aacute;lisis de la formulaci&oacute;n y del contenido de los    propios objetivos: determinaciones imprecisas, ambiguas; objetivos cuestionables    como metas. Se a&ntilde;ade, el demostrado hecho de la existencia de aprendizajes    no previstos, que son ignorados si solo se eval&uacute;an los objetivos. Esto    no implica que los objetivos pierdan su importancia como gu&iacute;as y sistema    de referencia, m&aacute;xime si se tiene en cuenta que expresan el encargo social    respecto a la formaci&oacute;n de los estudiantes, acorde con los intereses,    ideales, aspiraciones de una sociedad determinada. Los objetivos son necesarios    pero no suficientes para la evaluaci&oacute;n.      <p align="JUSTIFY">La determinaci&oacute;n de qu&eacute; evaluar durante el proceso,    est&aacute; en estrecha relaci&oacute;n con el conocimiento de los mecanismos    del aprendizaje, es decir de c&oacute;mo &eacute;ste se produce, cu&aacute;les    son sus regularidades, sus atributos, y sus condiciones en el contexto de la    ense&ntilde;anza. Los estudios cient&iacute;ficos de car&aacute;cter pedag&oacute;gico    y psicol&oacute;gico, presentan importantes avances, aunque no suficientes para    dar respuesta o coadyuvar a la soluci&oacute;n de muchos de los problemas centrales    vigentes como, por ejemplo, el hecho de que la evaluaci&oacute;n durante el    proceso se realice como una serie de evaluaciones &quot;sumativas&quot; que    la aleja de las funciones previstas para ella. No obstante, existe un caudal    significativo de informaci&oacute;n que apunta a una identificaci&oacute;n progresiva    de aquellos aspectos que deben ser objeto de la evaluaci&oacute;n a los efectos    de ir valorando y regulando el proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje desde    su comienzo y durante su transcurso, a trav&eacute;s de diversos momentos o    etapas.      <p align="JUSTIFY">En las &uacute;ltimas d&eacute;cadas se ha consolidado la evaluaci&oacute;n    del nivel de partida de los estudiantes, al inicicar un proceso de ense&ntilde;anza.    Los aportes de la psicolog&iacute;a cognitiva fundamentan la relevancia del    conocimiento previo de los alumnos para su aprendizaje ulterior. En realidad,    la idea de una experiencia previa siempre ha sido un elemento consustancial    del concepto de aprendizaje, y un aspecto contemplado por la pedagog&iacute;a.    No obstante, la informaci&oacute;n generada por los estudios realizados desde    dicha perspectiva psicol&oacute;gica, constituye una verdadera avalancha que    marca una de las l&iacute;neas de desarrollo de la evaluaci&oacute;n de aprendizaje    en la ense&ntilde;anza y que hace avanzar el pensamiento pedag&oacute;gico m&aacute;s    all&aacute; del viejo principio did&aacute;ctico de la accesibilidad.      <p align="JUSTIFY">La presencia en los estudiantes de las nociones previas o concepciones    alternativas conduce, como es sabido, a determinadas estrategias de ense&ntilde;anza    que permitan construir, sobre la base de aquellos, los nuevos significados.    Pero este diagn&oacute;stico no es &quot;puramente cognitivo&quot; _si eso fuera    posible_ en tanto los significados tienen uno u otro sentido para el sujeto,    que conviene develar a los efectos de la ense&ntilde;anza ulterior. Adem&aacute;s,    est&aacute; el hecho probado de la importancia de la disposici&oacute;n del    estudiante para aprender los nuevos contenidos, del inter&eacute;s que siente    o pudiera sentir por la nueva informaci&oacute;n a aprehender; de las condiciones    (f&iacute;sicas, ps&iacute;quicas, sociales) que favorecen o no el nuevo aprendizaje;    de las estrategias de aprendizaje que posee. Todos estos aspectos son objeto    de evaluaci&oacute;n _o deber&iacute;an serlo- y muestran c&oacute;mo la valoraci&oacute;n    del &quot;punto de partida&quot; del estudiante, no se constri&ntilde;e a identificar    si dispone o no de los conceptos y nociones que previamente debe haber adquirido    al estudiar materias o niveles de ense&ntilde;anza precedentes.      <p align="JUSTIFY">Las fases o etapas en las que se va sucediendo el aprendizaje,    desde una dimensi&oacute;n temporal y de las caracter&iacute;sticas de su contenido,    constituyen a su vez objeto de evaluaci&oacute;n y aportan &iacute;ndices relevantes    para orientar el aprendizaje. En esta direcci&oacute;n vale destacar las aproximaciones    que se realizan desde la &quot;Teor&iacute;a de la formaci&oacute;n por etapas    de las acciones mentales&quot; (<i>Galperin</i> y otros) en su aplicaci&oacute;n    a la ense&ntilde;anza y que, obviamente, trasciende la simple aportaci&oacute;n    de indicadores pertinentes, al ofrecer un marco conceptual para la propia concepci&oacute;n    de la evaluaci&oacute;n y el lugar que &eacute;sta ocupa en la ense&ntilde;anza,    como componente sustancial de ella.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Desde la perspectiva de dicha Teor&iacute;a se destaca la importancia    de la comprensi&oacute;n de la actividad a realizar, su significado y sentido,    su plenitud y la forma en que se accede a dicha comprensi&oacute;n, como contenido    de la necesaria orientaci&oacute;n que marca calidades diferentes en el aprendizaje.    Las l&iacute;neas directrices que sigue la construcci&oacute;n de los conceptos    y formaci&oacute;n de las habilidades: desde una acci&oacute;n compartida a    una acci&oacute;n independiente; desde la ejecuci&oacute;n desplegada a una    resumida; desde una acci&oacute;n no generalizada a los niveles de generalizaci&oacute;n    esperados; desde una ejecuci&oacute;n en un plano externo a uno interno, mental.    As&iacute; como los elementos que trazan los pasos de una etapa a otra en el    proceso de aprendizaje, y la adecuaci&oacute;n de las acciones y su contenido    respecto a los objetivos de formaci&oacute;n, son todos, informaci&oacute;n    de inestimable valor para la evaluaci&oacute;n del proceso de aprendizaje.      <p align="JUSTIFY">Un punto de especial significaci&oacute;n lo constituye la    relaci&oacute;n que se establece entre conocimiento y habilidades. Desde esta    perspectiva no resulta leg&iacute;timo separar -y evaluar- los conocimientos    de las habilidades, en tanto todo saber (conocimiento) &quot;funciona&quot;,    se expresa, a trav&eacute;s de determinadas acciones, que conforman habilidades.    Todo saber implica un saber hacer, con independencia de sus diferentes niveles    de demanda cognitiva, por lo que la acci&oacute;n ocupa un papel rector en la    formaci&oacute;n, la restauraci&oacute;n y la aplicaci&oacute;n del saber. De    ah&iacute; que el an&aacute;lisis de la acci&oacute;n en la que se expresa &quot;el    conocimiento&quot; sea un aspecto crucial para la evaluaci&oacute;n, al inicio,    durante y al final de un proceso de ense&ntilde;anza aprendizaje. No es por    azar que las diversas taxonom&iacute;as de objetivos establezcan niveles cognitivos    a partir de la distinci&oacute;n entre acciones.      <p align="JUSTIFY">Cercanas a estas ideas se encuentran algunos de los m&aacute;s    recientes desarrollos en el campo de la evaluaci&oacute;n como la evaluaci&oacute;n    de la organizaci&oacute;n del conocimiento, la evaluaci&oacute;n de ejecuciones    (los portafolios) y la evaluaci&oacute;n din&aacute;mica.      <p align="JUSTIFY">La evaluaci&oacute;n del proceso de aprendizaje trae consigo    el viejo problema de la individualizaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza, en    el sentido de reconocer y atender las diferencias individuales entre los alumnos.    Es bien conocido que los estudiantes pueden llegar a similares resultados, siguiendo    v&iacute;as diversas, con modos diferentes de proceder, pertinentes e impertinentes    en relaci&oacute;n con los procedimientos cient&iacute;ficos correspondientes    y con las operaciones intelectuales implicadas.      <p align="JUSTIFY">Por otra parte, los estilos de aprendizaje, los ritmos, las    diferentes visiones, intereses, prop&oacute;sitos, conocimientos previos, proyectos    de vida; que suelen quedar impl&iacute;citos en los resultados &quot;finales&quot;    del aprendizaje, aparecen en un primer plano durante el proceso y pueden condicionar    los resultados. La evaluaci&oacute;n deber&iacute;a penetrar hasta las diferencias    individuales de los sujetos de la actividad y proporcionar a los profesores    y a los propios estudiantes la informaci&oacute;n que permita, respetando esas    diferencias, orientar el proceso hacia el logro de los objetivos comunes, socialmente    determinados.      <p align="JUSTIFY">A su vez el aprendizaje es espec&iacute;fico, &uacute;nico,    en el sentido del &quot;aqu&iacute; y ahora&quot;. Cada aprendizaje se da en    una situaci&oacute;n determinada con unos estudiantes y profesores que guardan    cierta relaci&oacute;n peculiar entre s&iacute; y con el objeto de conocimiento,    en un espacio y tiempo dados. Los modelos ecol&oacute;gicos de la investigaci&oacute;n    y la evaluaci&oacute;n educativa ofrecen un rico caudal de informaci&oacute;n    que subraya la singularidad del hecho educativo y la perspectiva del aprendizaje    contextualizado.      <p align="JUSTIFY">Ambos aspectos: la atenci&oacute;n a las diferencias individuales    y el aprendizaje &quot;situado&quot; coadyuvan a devaluar la estandarizaci&oacute;n    de los atributos del aprendizaje y a promover la consideraci&oacute;n de lo    idiosincr&aacute;sico, con una importante connotaci&oacute;n metodol&oacute;gica    en cuanto a los instrumentos y procedimientos de evaluaci&oacute;n. En l&iacute;nea    con estas ideas est&aacute; la defensa del uso de un sistema de referencia para    la evaluaci&oacute;n, no ya basado en la norma estad&iacute;stica, ni en los    criterios de los objetivos, sino, en el propio individulo. El &quot;patr&oacute;n&quot;    de evaluaci&oacute;n es el propio estudiante: cu&aacute;nto avanza, en qu&eacute;    avanza, c&oacute;mo avanza, en su desarrollo personal. Por supuesto la valoraci&oacute;n    de la respuesta a cada una de estas preguntas se soporta en concepciones sobre    el aprendizaje y en ideales de formaci&oacute;n que se expresan en las metas    a lograr, de los que se derivan criterios que se aplican al individuo.      <p align="JUSTIFY">La evaluaci&oacute;n hol&iacute;stica o globalizadora reclama    la visi&oacute;n del estudiante en su integridad y en su contexto. Tendencia    actual que surge como alternativa a la fragmentaci&oacute;n del aprendizaje    (y de su sujeto), en &aacute;mbitos o esferas cognitivas, afectivas, psicomotoras,    presente en las taxonom&iacute;as que clasifican objetivos y aprendizajes. Y    de aquellas posiciones que limitan el aprendizaje a aspectos &quot;puramente&quot;    cognitivos, cuyos productos son los conocimientos y las habilidades, despojadas    de todo sentido personal. Adem&aacute;s, se aproxima en mayor medida a la realidad    del acto evaluativo y de los fen&oacute;menos implicados en &eacute;l, como    los que devienen de la naturaleza de la percepci&oacute;n humana y de la formaci&oacute;n    de juicios valorativos, cuyo reconocimiento es imprescindible para lograr una    mayor objetividad en la pr&aacute;ctica de la evaluaci&oacute;n.      <p align="JUSTIFY">Al emitir el juicio evaluativo y al recepcionar diversas audiencias    en el resultado de la evaluaci&oacute;n aparecen dos fen&oacute;menos importantes,    que tienen que ver con las caracter&iacute;sticas &quot;gest&aacute;lticas&quot;    de las percepciones humanas. Uno es el &quot;efecto de halo&quot; que se da    cuando la emisi&oacute;n del juicio de evaluaci&oacute;n se ve &quot;contaminado&quot;    por la intervenci&oacute;n de dimensiones del objeto que no entran en la valoraci&oacute;n,    pero tienen el efecto de interferencia en la apreciaci&oacute;n de las cualidades    o caracter&iacute;sticas que se eval&uacute;an. Otro, es la sobrevaloraci&oacute;n    en cuanto a su significado, del juicio de evaluaci&oacute;n sobre el aspecto    correspondiente, cuando es recepcionado por distintas audiencias. En este caso,    por ejemplo, una calificaci&oacute;n o nota referida al aprendizaje de una asignatura,    se interpreta como indicador de la val&iacute;a personal, y desborda el significado    que porta aquella. El conocimiento de &eacute;stos y otros fen&oacute;menos    inherentes a la evaluaci&oacute;n, permite trabajar racionalmente en su control.      <p align="JUSTIFY">Un enfoque hol&iacute;stico, que considera al estudiante en    su integridad, tiene sentido cuando la evaluaci&oacute;n se visualiza de manera    natural en el proceso did&aacute;ctico, aporta y valora informaci&oacute;n a    partir de las pr&aacute;cticas cotidianas de trabajo, de la realizaci&oacute;n    de las tareas docentes, de la comunicaci&oacute;n entre los participantes, a    los fines de orientar, regular, promover el aprendizaje. Esto es, predominio    de funciones y finalidades educativas y no de control, calificaci&oacute;n y    clasificaci&oacute;n. Predominio, a su vez, de medios informales de captaci&oacute;n    de informaci&oacute;n sobre las v&iacute;as formales especialmente concebidas    para comprobar resultados parciales y finales y las diversas dimensiones o facetas    del alumno a trav&eacute;s de instrumentos dise&ntilde;ados a tal fin, en tanto    que la suma de &eacute;stos no representa el todo, en su unidad.      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="JUSTIFY">Con independencia de sus dificultades metodol&oacute;gicas,    a&uacute;n no resueltas, estas tendencias hol&iacute;sticas y globalizadoras    marcan el paso de las ideas m&aacute;s actuales. Cuando menos enriquecen la    maltrecha evaluaci&oacute;n del aprendizaje en lo referido a qu&eacute; evaluar,    tan plagada hist&oacute;ricamente de reducciones, parcializaci&oacute;n y esquematismos.      <p align="JUSTIFY">En resumen, las tendencias que debe seguir la evaluaci&oacute;n    del aprendizaje, son aquellas que la lleve a constituir una verdadera evaluaci&oacute;n    educativa, entendida como tal, en breves t&eacute;rminos, la que entra en l&iacute;nea    con la esencia y regularidades de la formaci&oacute;n de los estudiantes acordes    con las finalidades sociales que signan dicha formaci&oacute;n en nuestra sociedad.  <h4 align="JUSTIFY">Summary </h4>     <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY">The article identifies the main tendencies in the conception    of learning evaluation, the functions it performs and the contents or object    to be evaluated from historical and future projection perspectives. A critical    analysis is made on some key aspects of evaluation, with a view to stressing    the formative and educational nature of the learning evaluation and its many    determinations.      <p align="JUSTIFY">      <p align="JUSTIFY"><i>Subject headings:</i> LEARNING, EVALUATION.  </p> <h4><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas</b> </h4> <ol>       <!-- ref --><li> &Aacute;lvarez M&eacute;ndez JM. Valor social y acad&eacute;mico de la      evaluaci&oacute;n. Madrid:Universidad Complutense, 1993.</li>       <!-- ref --><li> Angulo F. La evaluaci&oacute;n del sistema educativo: algunas respuestas      cr&iacute;ticas al porqu&eacute; y al c&oacute;mo. Barcelona: 1993. En: Cuadernos      de Pedagog&iacute;a, 219.</li>       <!-- ref --><li> Apple M. Ideolog&iacute;a y Curr&iacute;culo. Madrid:Akal, 1986.</li>       <!-- ref --><li> Bourdieu P, Passerson Y. Eliminaci&oacute;n y selecci&oacute;n. En: Castro      Pimienta O. La reproducci&oacute;n. Barcelona: 1977. 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