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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Neoliberalismo y salud, qué pasó en América Latina, la experiencia cubana]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Almost all the health systems of the continent have experienced significant reforms as a result of neoliberal globalization, putting into practice processes that have increased inequity in Latin America. Starting from this general picture, the Colombian health model is analyzed. In Cuba, there was a deep economic crisis during the same period of time, but it did not cause a social collapse thanks to the fact that the Cuban State assumed most of the negative impact resulting from that situation on implemeting a compensatory social policy and improving, in the field of health, the management directed to the optimization of the scarce available resources, searching always alternatives that allow to preserve social justice and to promote human development. Emphasis is made on the need to contextualize the health reforms of the continent in a wider social framework with higher public expenses in health and an efficient and equitable use of resources, so that the human right to equity, universality, well-being, and human solidarity in the sphere of health be not only an aspiration or an intention]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica    <br> </p> <h2>Neoliberalismo y salud, qu&eacute; pas&oacute; en Am&eacute;rica Latina, la    experiencia cubana    <br> </h2>     <p><i><a href="#cargo"> Lidia Hern&aacute;ndez G&oacute;mez1</a><a name="autor"></a></i></p> <h4>Resumen    <br> </h4>     <p>Por la globalizaci&oacute;n neoliberal, pr&aacute;cticamente todos los sistemas    de salud del continente sufrieron reformas significativas, poniendo en pr&aacute;ctica    procesos que acrecentaron la inequidad en Am&eacute;rica Latina. A partir de    ese cuadro general, se examina el modelo colombiano de salud. En Cuba, en el    mismo per&iacute;odo de tiempo, surgi&oacute; una profunda crisis econ&oacute;mica    que no provoc&oacute; el colapso social, gracias a que el Estado cubano asumi&oacute;    la mayor parte del impacto negativo de tal coyuntura al aplicar una pol&iacute;tica    social compensatoria y, en materia de salud, un mejoramiento de la gesti&oacute;n    encaminada sobre todo a optimizar los escasos recursos de que se dispon&iacute;a;    pero siempre dirigidos a la b&uacute;squeda de alternativas que permitieran    preservar la justicia social y fomentar el desarrollo humano. Se insiste en    la necesidad de que las reformas de los sistemas de salud en el continente se    contextualicen en un marco social m&aacute;s amplio, con mayor gasto p&uacute;blico    en salud y utilizaci&oacute;n eficiente y equitativa de los recursos, que no    se quede en aspiraci&oacute;n e intenci&oacute;n el derecho humano a la equidad,    universalidad, bienestar y solidaridad humana en materia de salud.</p>     <p><i>DeCS:</i> REFORMA DEL SECTOR SALUD, DESARROLLO HUMANO,POLITICA SOCIAL,SALUD    PUBLICA,ECONOMIA, AMERICA LATINA,EQUIDAD.</p>     <p>    <br> </p>     <p></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p>... Mi carta del 24 de noviembre de 1987, conten&iacute;a un p&aacute;rrafo    que te produjo inquietud. All&iacute; dec&iacute;a: &quot;ahora veo en la prensa    de hoy que se han lanzado a la &quot;privatizaci&oacute;n&quot;; creo que es    la peste que le ha ca&iacute;do a Indoam&eacute;rica; como imposici&oacute;n    de los organismos econ&oacute;micos internacionales. Es un desmantelamiento    del Estado. Adem&aacute;s, el avance de la pol&iacute;tica neoconservadora de    Reagan, o del &quot;Capitalismo Salvaje&quot;; para usar otra frase.    <br>   &quot; Le recorre esa imposici&oacute;n a todo el continente y por all&iacute;    va a entrar el capital extranjero, apropi&aacute;ndose del ahorro de nuestros    pa&iacute;ses. Es mi juicio, no s&eacute; si lo compartes&quot;.<span class="superscript">1</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Entre finales de la d&eacute;cada del ochenta y comienzos del noventa, pr&aacute;cticamente    todos los pa&iacute;ses latinoamericanos adoptaron los programas de estabilizaci&oacute;n    y de ajuste estructural prescritos por el Fondo Monetario Internacional, que    ha insistido en la privatizaci&oacute;n de las empresas p&uacute;blicas, recomendando    adem&aacute;s:</p> <ol>       <li> que haya eficiencia operacional </li>       <li> que no se endeuden; si no existe una estrategia para saber c&oacute;mo      amortiguar el pr&eacute;stamo</li>       <li>&quot;ordena que los particulares pueden participar en el mercado de los      servicios p&uacute;blicos&quot;; argumentando que el sector privado ser&aacute;      m&aacute;s eficiente y evita que se tomen recursos del sector fiscal. <span class="superscript">1</span></li>     </ol>     <p>Una Am&eacute;rica Latina, endeudada, empobrecida, en profunda crisis social,    en el contexto de un mundo unipolar y con un vecino al norte del continente,    m&aacute;s poderoso, no ha tenido otra alternativa que la supeditaci&oacute;n    a los designios de los paquetes de reformas econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas    que caracterizan al modelo neoliberal, es decir, a la apertura completa de las    econom&iacute;as a los mercados y al capital internacional, recorte del gasto    p&uacute;blico y eliminaci&oacute;n de los subsidios estatales, privatizaci&oacute;n    de las empresas p&uacute;blicas y de los servicios sociales y en general, el    establecimiento del clima m&aacute;s propicio para la inversi&oacute;n extranjera.</p>     <p>Este modelo ha favorecido a sus promotores, es decir a los exportadores, a    los grandes industriales, a los financistas con tendencia a la especulaci&oacute;n.    Pero el efecto sobre las peque&ntilde;as y medianas empresas ha sido devastador,    basta citar la quiebra de la producci&oacute;n industrial y agr&iacute;cola    experimentada por la mayor parte de las naciones de nuestro continente y aparejada    a ella una ardua situaci&oacute;n econ&oacute;mica y social. Es claro entonces    ,que la propuesta primero y la adopci&oacute;n despu&eacute;s, de las pol&iacute;ticas    de econom&iacute;a de mercado, presentadas como una soluci&oacute;n a la crisis,    en realidad, no ha hecho m&aacute;s que empeorarla. <span class="superscript">1-2</span></p>     <p>La realidad que vive hoy el continente, niega completamente la creencia ciega    de que el libre mercado es la clave del desarrollo econ&oacute;mico, por el    contrario, se han traducido en el incremento de las inequidades ya existentes;    ha agravado los diferenciales en la distribuci&oacute;n de los costos y las    oportunidades. Al llevar la empresa privada al sector social, se han impuesto    tambi&eacute;n los criterios de ganancia y rentabilidad, convirtiendo en mercanc&iacute;a    hasta la satisfacci&oacute;n de necesidades b&aacute;sicas como son la salud    y seguridad social (antes atribuidos al Estado) tratando de someterlo todo a    las leyes de la oferta y la demanda. Pretendiendo hacer creer que el mercado    es por s&iacute; mismo un ejercicio democr&aacute;tico, que construye equidad.<span class="superscript">3</span>    <br> </p> <h4>Algunas realidades de la globalizaci&oacute;n neoliberal    <br> </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n el informe sobre Desarrollo Humano de 1997;<span class="superscript">4</span>    el n&uacute;mero de pobres (medido a trav&eacute;s del ingreso de dos d&oacute;lares    diarios), en Am&eacute;rica Latina y el Caribe aument&oacute; del 22 % de la    poblaci&oacute;n total en 1987, al 24 % en 1993, agrupando a una masa de 110    millones de personas. En ese mismo per&iacute;odo, 42 millones de ciudadanos    latinoamericanos clasificaba como adulto analfabeto, 55 millones de ni&ntilde;os    menores no ten&iacute;a acceso a servicios de salud, 109 millones carec&iacute;an    de acceso a agua potable, 5 millones de ni&ntilde;os menores de cinco a&ntilde;os    se encontraban desnutridos, 190 madres por cada 100 mil nacidos vivos mor&iacute;an    por causas relacionadas con el embarazo, parto y puerperio y 36 millones de    latinoamericanos no sobrevivir&iacute;a a la edad de 40 a&ntilde;os. </p>     <p>En la mayor&iacute;a de las econom&iacute;as de nuestro continente el desempleo    aument&oacute;, el salario real se estanc&oacute; o baj&oacute; y la mano de    obra con menos de 16 a&ntilde;os de educaci&oacute;n qued&oacute; excluida del    proceso productivo.<span class="superscript">5</span></p>     <p>Mientras que los pa&iacute;ses industrializados est&aacute;n invirtiendo el    6,3 % del producto nacional bruto (PNB) como gasto p&uacute;blico en salud,    el conjunto de los pa&iacute;ses latinoamericanos solo gastan el 2,5 % del PNB    como gasto en salud.<span class="superscript">4</span></p>     <p>El informe de la Salud Mundial de 1999, publicado por la OMS, reconoce que    si las proporciones de gasto p&uacute;blico en salud invertidos por los pa&iacute;ses    en v&iacute;as de desarrollo no se incrementan, ser&aacute; imposible romper    el c&iacute;rculo de la pobreza y mejorar el estado de salud de las poblaciones    de estos pa&iacute;ses.<span class="superscript">6</span>    <br> </p> <h4>Las reformas a los sistemas de salud latinoamericanos en la d&eacute;cada    de los 90<font size="-2"><b>s</b></font>    <br> </h4>     <p>A partir de la segunda mitad de los a&ntilde;os ochenta, pero con mayor envergadura    en los noventa, se inici&oacute; un proceso de reconfiguraci&oacute;n de los    sistemas de salud bajo la presi&oacute;n de un conjunto de factores, que estaban    signados por la versi&oacute;n neoliberal de la pol&iacute;tica y del desarrollo    econ&oacute;mico y social. Los sistemas de salud en Latinoam&eacute;rica no    pudieron mantenerse al margen de estas concepciones. El discurso neoliberal    en salud se torn&oacute; hegem&oacute;nico y las agendas de cambio de estos    sistemas, en pr&aacute;cticamente todos los pa&iacute;ses, adoptaron acr&iacute;ticamente    las concepciones que sobre el particular emergieron de la Universidad de Harvard    y del Banco Mundial.</p>     <p>Desde la macroeconom&iacute;a emergi&oacute; una enorme presi&oacute;n para    reducir la participaci&oacute;n p&uacute;blica dentro de los gastos nacionales    de salud. Los gobiernos necesitaron hacer uso de una proporci&oacute;n significativa    del producto interno bruto (PIB) para pagar sus compromisos con la deuda externa,    y los sectores sociales se convirtieron en una fuente de ahorro que les permitir&iacute;a    asumir esos gastos. El movimiento para las reformas de los sistemas de salud    form&oacute; parte de los programas de estabilizaci&oacute;n y ajuste estructural    que recorrieron todo el continente, bajo el influjo del Fondo Monetario Internacional.    <span class="superscript">7</span> </p>     <p>El modelo que sirvi&oacute; de base a las concepciones en que se bas&oacute;    el discurso neoliberal en salud fue el de la competencia administrada o managed    competition desarrollado en Estados Unidos a partir de los a&ntilde;os 70.<span class="superscript">8</span>    <br> </p> <h4>El modelo de salud colombiano    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </h4>     <p>El 23 de diciembre de 1993, el Congreso colombiano aprob&oacute; la Ley 100,    m&aacute;s conocida como Reforma de Seguridad Social, aparte del sector de la    salud, esta reforma se ocupar&iacute;a de las pensiones y de los riesgos profesionales.</p>     <p>Los lineamientos b&aacute;sicos de la reforma de salud tambi&eacute;n tuvieron    sustento en la Constituci&oacute;n. En su definici&oacute;n de un nuevo ordenamiento    jur&iacute;dico, institucional y social del pa&iacute;s, acorde con el modelo    neoliberal, la Carta de 1991, estableci&oacute; la Seguridad Social como un    derecho irrenunciable de los colombianos y como un servicio p&uacute;blico obligatorio,    cuya organizaci&oacute;n debi&oacute; hacerse acorde con los principios de universalidad,    solidaridad y eficiencia (Art. 48). Pero al mismo tiempo estableci&oacute; que    en su prestaci&oacute;n pod&iacute;an concurrir agentes p&uacute;blicos y privados,    y que los servicios deb&iacute;an ser organizados en forma descentralizada,    por niveles de atenci&oacute;n y con participaci&oacute;n comunitaria (Art.49).<span class="superscript">2</span></p>     <p>En Colombia el hincapi&eacute; se hizo en el aseguramiento y la provisi&oacute;n    de servicios de un programa obligatorio de salud (POS) para los afiliados en    dos reg&iacute;menes, el contributivo y el subsidiado, que supuestamente alcanzar&iacute;an    la cobertura universal en el pasado a&ntilde;o 2001, e igualar&iacute;an los    beneficios entre el programa para poblaci&oacute;n con capacidad de pago y el    dirigido a los pobres. A m&aacute;s de ocho a&ntilde;os de la promulgaci&oacute;n    de la Ley 100, seg&uacute;n Herrera, <span class="superscript">7</span> &quot;el    r&eacute;gimen subsidiado se ha terminado por configurar como un programa diferencial    y discriminatorio de acceso a servicios (para pobres), mediante la asignaci&oacute;n    de subsidios, sin adaptaci&oacute;n cultural ni pr&aacute;ctica del modelo de    aseguramiento y en donde el usuario ha sido desplazado por los intereses de    rentabilidad econ&oacute;mica y por la pol&iacute;tica de los dem&aacute;s actores&quot;.    El otro paquete de beneficios de car&aacute;cter colectivo a bienes p&uacute;blicos    con externalidades positivas y negativas qued&oacute; asumido por el Plan de    Atenci&oacute;n B&aacute;sica (PAB); pero en los hechos, se deterioraron las    acciones de promoci&oacute;n y prevenci&oacute;n, la participaci&oacute;n social    en salud, la vigilancia epidemiol&oacute;gica y el desarrollo de los recursos    humanos en salud.<span class="superscript">9</span></p>     <p>Dentro de la concepci&oacute;n neoliberal de los asuntos sociales, la din&aacute;mica    de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente tambi&eacute;n cambi&oacute; y    los usuarios ya no son tratados como pacientes que esperan un servicio, sino    como clientes, como consumidores de un producto industrial, que pagan, asumiendo    esta nueva relaci&oacute;n un patr&oacute;n predominantemente comercial, y donde    la responsabilidad social del Estado es delegada a entidades comercializadoras,    con lo cual las empresas suplantan la gobernaci&oacute;n pol&iacute;tica, y    el concepto del rendimiento industrial aplasta a la milenaria moral hipocr&aacute;tica.</p>     <p>Otro de los problemas del sistema de salud colombiano es el relacionado con    el proceso inconcluso de descentralizaci&oacute;n iniciado desde 1990, y que    hoy d&iacute;a solo involucra al 30 % de los municipios del pa&iacute;s. Al    respecto hay que anotar que el propio Banco Mundial ha cuestionado dicho proceso    de descentralizaci&oacute;n. Sobre este particular se&ntilde;al&oacute;:</p>     <p>&quot;Algunos pa&iacute;ses como Colombia, que han delegado las responsabilidades    de sus servicios sanitarios en un per&iacute;odo de tiempo breve, sin los recursos    financieros ni la capacidad institucional necesarios en los niveles inferiores    de la administraci&oacute;n, han comprobado que la descentralizaci&oacute;n    puede ser contraproducente y agravar la ineficiencia y la falta de equidad del    sistema de atenci&oacute;n de salud&quot;.<span class="superscript">2</span></p>     <p>El otro factor que explica la crisis de los servicios de salud y seguridad    social en Colombia es el continuo incumplimiento del Estado con las obligaciones    financieras contra&iacute;das con estos sectores.</p>     <p>Ante toda esta situaci&oacute;n, la rector&iacute;a del Ministerio de Salud,    como autoridad sanitaria nacional, se ha visto reducida en el per&iacute;odo    que corre desde 1993, hasta la fecha. Es por eso que hoy est&aacute; en discusi&oacute;n    para aprobaci&oacute;n por el Congreso de la Rep&uacute;blica de Colombia, el    Proyecto de Ley 156 de 1999 para la &quot;Protecci&oacute;n de la Salud P&uacute;blica&quot;.  </p>     <p>Definitivamente ante tantas debilidades uno de los elementos m&aacute;s criticados    ha sido la disminuci&oacute;n de la &eacute;tica de las intervenciones de salud,    ya que estos servicios, que tienen que sobrevivir en un medio de competencia    econ&oacute;mica muy imperfecta, irregular y oligop&oacute;lica, tienen m&aacute;s    motivaci&oacute;n por elementos de car&aacute;cter econ&oacute;mico que por    cumplir con su misi&oacute;n social, lo cual ha deteriorado al personal de salud    y hecho que se pierda legitimidad y credibilidad en las instituciones sectoriales.<span class="superscript">10</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La experiencia ha demostrado que no es posible trasformar los sistemas de salud,    sin poner una adecuada importancia en la acci&oacute;n pol&iacute;tica que implica    dicha reforma, es imprescindible por tanto, tomar en cuenta los objetivos sociales    m&aacute;s amplios tales como: el rol de la salud en la redistribuci&oacute;n    de la riqueza social, el empleo, vivienda, nutrici&oacute;n, estilos y comportamiento    de vida m&aacute;s sanos, entre otros.</p>     <p>Finalmente el planteamiento de que a mayor desarrollo y riqueza social generalmente    se encuentra un mayor gasto en salud y una m&aacute;s amplia cobertura, disponibilidad    y un mayor acceso a todos los tipos de servicios de salud, no se cumplen bajo    los designios de la globalizaci&oacute;n neoliberal.</p>     <p>La salud en el desarrollo &quot;deber&iacute;a&quot; por tanto, ser un planteamiento    pol&iacute;tico que d&eacute; direccionalidad y finalidad al proceso de b&uacute;squeda    de alternativas para la reestructuraci&oacute;n, reforma, modernizaci&oacute;n    y reorganizaci&oacute;n de los sistemas de salud latinoamericanos. Lamentablemente    las agendas de desarrollo econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y social de nuestras    naciones, presentan condicionantes externas que precisan sobre todo un reajuste    de las finanzas p&uacute;blicas. La contracci&oacute;n del gasto en educaci&oacute;n,    salud e investigaci&oacute;n atenta contra la posibilidad de desarrollar sistemas    de ciencia y tecnolog&iacute;a acordes con las necesidades y posibilidades de    nuestros pa&iacute;ses y sus ciudadanos, vetando su derecho a tener m&aacute;s    y mejores conocimientos, a ser m&aacute;s saludables.<span class="superscript">11-12</span></p>     <p>Decididamente la salud p&uacute;blica debe ser incluida en la agenda pol&iacute;tica    de todos los sectores, ya sean econ&oacute;micos o sociales, lo que implica    considerarla como elemento primordial del desarrollo de una naci&oacute;n, con    la participaci&oacute;n y conducci&oacute;n del Estado.</p> <h4>Los avatares del &uacute;ltimo decenio del siglo XX. La experiencia cubana    en materia de salud    <br> </h4>     <p>La &uacute;ltima d&eacute;cada del siglo XX, fue de una prolongada crisis econ&oacute;mica    para el pueblo cubano por causas que todos conocen, solo en los &uacute;ltimos    a&ntilde;os comenzamos a salir adelante. Sin embargo, esto no provoc&oacute;    el colapso social gracias a que el Estado cubano asumi&oacute; la mayor parte    del impacto negativo de la coyuntura, aplicando una pol&iacute;tica social compensatoria    para defender las conquistas sociales de la Revoluci&oacute;n, a ello se sum&oacute;    la existencia de una pol&iacute;tica participativa de todo el pueblo en la adopci&oacute;n    de las principales decisiones y de una distribuci&oacute;n equitativa de los    recursos disponibles, entre otras razones.</p>     <p>El proyecto cubano, ejemplifica que en naciones con una econom&iacute;a subdesarrollada,    bajo presiones, carencias y un cerco que sobrepasa ya los cuarenta a&ntilde;os,    es viable ocuparse del hombre y de su vida, entregarle beneficios sociales,    movilizando todas las fuerzas creativas de la sociedad y promoviendo a un primer    plano la salud y la educaci&oacute;n.</p>     <p>Como resultado de una pol&iacute;tica social sostenible durante los primeros    a&ntilde;os de la Revoluci&oacute;n, Cuba logr&oacute; superar una serie de    saldos negativos, que caracterizaban a la Isla social y econ&oacute;micamente    para 1959. Una muestra de ello lo ejemplifica los resultados obtenidos en materia    de salud, tema que nos ocupa y sobre el cual expondremos algunas estad&iacute;sticas;    por ejemplo en materia de recursos humanos en el a&ntilde;o 1958, el n&uacute;mero    de m&eacute;dicos era de 6 285; para el a&ntilde;o que reci&eacute;n concluy&oacute;    la cifra ascend&iacute;a a 64 863 de los cuales son m&eacute;dicos de familia    30 133; el n&uacute;mero de habitantes por m&eacute;dico en 1958, era de 1 076;    en el 2001, 172 por habitante; en 1958, se invert&iacute;a 3,04 pesos por habitante,    hoy se invierten 165,99 pesos.<span class="superscript">13</span></p>     <p>Respecto a las Unidades de Asistencia M&eacute;dica, el n&uacute;mero de hospitales    en 1958, ascend&iacute;a a 337; en el 2001, 283. Los policl&iacute;nicos pasaron    de 52 a 440. Y as&iacute; podr&iacute;amos hablar de 166 cl&iacute;nicas odontol&oacute;gicas;    220 hogares maternos y 196 de ancianos.<span class="superscript">13</span></p>     <p>Estas cifras comparativas, nos muestran c&oacute;mo ya a finales de la d&eacute;cada    del ochenta Cuba hab&iacute;a alcanzado los indicadores de salud propuestos    por la OMS, para el a&ntilde;o 2000 (Salud para Todos en el a&ntilde;o 2000),    ahora los cumple y los perfecciona. Sin embargo, los esfuerzos de la Isla destinados    a preservar la salud se manifiestan en otras dimensiones del bienestar que m&aacute;s    all&aacute; de la supervivencia, tienen que ver con la calidad de vida, baste    solo citar el renovado compromiso y las acciones concretas para poner al ni&ntilde;o    a salvo de las enfermedades inmunoprevenibles, de la EDA y las infecciones respiratorias,    junto a este campo de acci&oacute;n se ubican los esfuerzos de amplia cobertura    destinados a la planificaci&oacute;n y control del embarazo, cuidados posnatales    y la atenci&oacute;n a un grupo poblacional tan sensible como son los ancianos.    Un aspecto importante es el Sistema de Seguridad Social, que apoya a los m&aacute;s    vulnerables socialmente, discapacitados y con bajos recursos econ&oacute;micos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para alcanzar estos logros ha sido preciso desarrollar a lo largo de cuatro    d&eacute;cadas un sistema de salud de cobertura nacional cuyo punto de encuentro    cotidiano con la poblaci&oacute;n lo representa, el m&eacute;dico y la enfermera    de familia, que conjugan las competencias cient&iacute;ficas y t&eacute;cnicas    con las capacidades para entender y atender los problemas de salud de las familias    y de las comunidades, procediendo con un enfoque integral.</p>     <p>Cuba posee ya 30 133 m&eacute;dicos de familia, si lo comparamos con Canad&aacute;    por ejemplo veremos que all&iacute; existen 35 mil y en Estados Unidos 56 mil.    Cuba se ha convertido en una potencia importante en materia de salud familiar.</p>     <p>La relaci&oacute;n m&eacute;dico-enfermera de la familia cada 600 u 800 habitantes    es &uacute;nica en el planeta. El promedio mundial es de un m&eacute;dico cada    2 mil a 2 500 habitantes.</p>     <p>Este plan, m&aacute;s el esfuerzo conjunto de todos los niveles de atenci&oacute;n    de salud, y de la sociedad en su totalidad, con el pleno respaldo del Estado,    ha permitido que indicadores tales como la mortalidad infantil, de 6,2 por cada    1 000 nacidos vivos en el a&ntilde;o 2001, la esperanza de vida al nacer de    76 a&ntilde;os, similar a la de EEUU, mientras que al triunfo de la Revoluci&oacute;n    era de 59,5. En Am&eacute;rica Latina y el Caribe es de 68 a&ntilde;os. El n&uacute;mero    de partos institucionales 99,9, as&iacute; como las principales causas por las    que mueren los cubanos: enfermedades del coraz&oacute;n, tumores malignos, enfermedades    cerebrovasculares, accidentes, influenza y neumon&iacute;a y enfermedades de    las arterias, nos ubiquen a la par de las estad&iacute;sticas en materia de    salud y desarrollo humano de los pa&iacute;ses capitalistas industrializados.    <br> </p> <h4>La crisis de los noventas     <br> </h4>     <p>Sobre las condiciones y el desarrollo social alcanzados, impact&oacute; la    crisis de los noventas, un contexto internacional caracterizado sobre todo para    los cubanos, por la desaparici&oacute;n del llamado campo socialista y con ello    la desintegraci&oacute;n del CAME, con la consiguiente desaparici&oacute;n del    sistema de relaciones econ&oacute;micas internacionales al cual Cuba estaba    insertada, m&aacute;s la agudizaci&oacute;n del bloqueo hizo transitar a Cuba    en el plano nacional, por la crisis econ&oacute;mica m&aacute;s grave de la    historia de la Revoluci&oacute;n, a la cual se denomin&oacute;, per&iacute;odo    especial.</p>     <p>Todos los indicadores econ&oacute;micos con la consiguiente repercusi&oacute;n    social, fueron afectados por la crisis. Sin embargo, la enorme inversi&oacute;n    social de la Revoluci&oacute;n, considerada por especialistas como &quot;el    capital de reproducci&oacute;n capaz de impulsar el desarrollo&quot;, dio al    pa&iacute;s la posibilidad de concretar un programa de ajuste preservando las    conquistas sociales y repartiendo equitativamente el peso de las reformas estructurales    en medio de un reducido espacio econ&oacute;mico.</p>     <p>El Estado decidi&oacute; asumir el costo de la crisis, para evitar en lo posible    la afectaci&oacute;n de los programas sociales b&aacute;sicos, que han contribuido    durante a&ntilde;os a mantener el respaldo popular al proyecto socio-econ&oacute;mico    de la Revoluci&oacute;n.</p>     <p>El ajuste por supuesto no incluy&oacute; medidas de corte cl&aacute;sico neoliberal.    Se vel&oacute; por garantizar una distribuci&oacute;n equitativa del efecto    adverso de la crisis y se tomaron una serie de medidas y decisiones en el plano    econ&oacute;mico que permitieron a finales de 1994, detener la ca&iacute;da    de la econom&iacute;a, que presenta un crecimiento moderado hasta la fecha.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mientras en Am&eacute;rica Latina se produc&iacute;an las reformas de los sistemas    de salud, bajo el influjo del Fondo Monetario Internacional, en Cuba, se escogi&oacute;    la posibilidad de optimizaci&oacute;n y transformaci&oacute;n del sistema de    salud teniendo en cuenta la especificidad de las situaciones nacionales, nuestra    propia historia, el caudal de logros y &eacute;xitos acumulados, el rol de la    salud dentro de sus procesos de desarrollo y de sus concepciones de los derechos    humanos fundamentales, la equidad, la solidaridad y la redistribuci&oacute;n    de la riqueza nacional con justicia social.<span class="superscript">14</span></p>     <p>Particularmente como respuesta a la crisis econ&oacute;mica que trascendi&oacute;    a todas las esferas de la vida nacional y en el caso que nos ocupa a la salud,    fue necesario acometer una serie de medidas; podr&iacute;a hablarse del perfeccionamiento    de la gesti&oacute;n del sistema y cambios de estilo de trabajo, encaminado    a optimizar los escasos recursos de que dispon&iacute;amos para utilizarlos    con eficiencia, calidad, equidad, y sustentabilidad, para ello se comenz&oacute;    a trabajar en:</p> <ul>       <li> Avanzar en los procesos de descentralizaci&oacute;n presupuestaria.</li>       <li> Trabajar en el redimensionamiento de los servicios de salud.</li>       <li> Continuar el desarrollo de la atenci&oacute;n primaria de salud y particularmente      en la reorientaci&oacute;n y fortalecimiento del modelo de medicina familiar.</li>       <li> Dar prioridad a la producci&oacute;n de medicamentos y tecnolog&iacute;as      esenciales.</li>       <li> Revitalizar los hospitales.</li>       <li> Elevar la capacidad del sector salud para contribuir a su autofinanciamiento      en divisas.<span class="superscript">15</span> </li>     </ul>     <p>En este contexto, la pol&iacute;tica social y los resultados obtenidos hasta    hoy, demuestran que es indispensable la voluntad pol&iacute;tica en la b&uacute;squeda    de alternativas que permitan preservar la justicia social y fomentar el desarrollo    humano.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el campo de la salud p&uacute;blica, a pesar de las dificultades de los    &uacute;ltimos a&ntilde;os, hoy podemos mostrar al mundo m&aacute;s de 221 centros    y &aacute;reas de investigaci&oacute;n, decenas de instituciones de educaci&oacute;n    superior, facultades provinciales, miles de trabajadores dedicados a la investigaci&oacute;n    cient&iacute;fica con una asimilaci&oacute;n acelerada de los conocimientos    mundiales, dedicados a los principales objetivos para el desarrollo de la salud    p&uacute;blica, el bienestar humano, los aspectos ambientales y la econom&iacute;a    nacional.</p>     <p>Cuba ha alcanzado un s&oacute;lido desarrollo en las investigaciones, ha fomentado    una fuerte rama cient&iacute;fica dedicada a la investigaci&oacute;n y elaboraci&oacute;n    de los productos m&eacute;dico-farmac&eacute;uticos, obtenidos por v&iacute;a    de la Ingenier&iacute;a Gen&eacute;tica y la Biotecnolog&iacute;a, as&iacute;    como una s&oacute;lida industria de medicamentos y de equipos para uso m&eacute;dico    general.    <br> </p> <h4>Consideraciones finales    <br> </h4>     <p>Las crecientes tensiones sociales que las reformas neoliberales han generado    en la regi&oacute;n, han causado inquietud incluso en las instituciones financieras    internacionales. Su preocupaci&oacute;n cada vez mayor ante los posibles efectos    de una situaci&oacute;n social tan explosiva las ha llevado a tratar de &quot;mitigar&quot;    las condiciones de miseria de los m&aacute;s empobrecidos. Es as&iacute; como    dentro de la llamada &quot;lucha contra la pobreza&quot;, el Banco Mundial,    el Banco Interamericano de Desarrollo y la Agencia Internacional para el Desarrollo,    han venido &quot;asignando&quot; recursos para proyectos espec&iacute;ficos    en algunos pa&iacute;ses, al tiempo que sus &quot;recomendaciones&quot; actuales    incluyen con m&aacute;s frecuencia el &quot;componente social&quot;. Tal es    el origen de la llamada nueva pol&iacute;tica social, que irrumpe en la agenda    neoliberal.<span class="superscript">2</span></p>     <p>Sin embargo, insistimos en c&oacute;mo las pol&iacute;ticas neoliberales no    reconocen, o lo hacen a rega&ntilde;adientes, los efectos inequitativos, cada    vez m&aacute;s abismales, de la globalizaci&oacute;n neoliberal. Para ellos    la globalizaci&oacute;n y el modelo &uacute;nico son el resultado de la naturaleza    y sus consecuencias inevitables. Por eso, sus soluciones a la crisis no est&aacute;n    orientadas a actuar sobre las causas, sino sobre las manifestaciones, es por    ello que todo lo que hagan resultar&aacute; inoperante , mientras persista un    modelo que destruye el empleo y deprime los salarios, mientras exista un modelo    que quebranta el desarrollo de nuestras naciones.</p>     <p>Para el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional o el Banco Interamericano    de Desarrollo, no constituye un objetivo modificar el modelo de desarrollo,    ni condonar la deuda externa que para la fecha, en la mayor&iacute;a de nuestras    naciones se ha triplicado, ni mucho menos poner en pr&aacute;ctica pol&iacute;ticas    redistributivas. Se trata m&aacute;s bien de amainar las tensiones ante la eventualidad    de estallidos sociales, que para esta &eacute;poca son ya inevitables, baste    solo mencionar el caso argentino. Intentan garantizar el clima pac&iacute;fico    que requiere la implantaci&oacute;n cabal del modelo neoliberal, y sobre todo,    la inversi&oacute;n extranjera. En otras palabras lo que se busca es proporcionar    la legitimidad necesaria para adelantar las reformas.</p>     <p>Lamentablemente, para Am&eacute;rica Latina, a m&aacute;s de una d&eacute;cada    despu&eacute;s, las pol&iacute;ticas neoliberales se han mostrado incapaces    de resolver los problemas sociales del continente y los pueblos se presentan    hoy m&aacute;s pobres y desiguales que antes. Las propias limitaciones del modelo,    y el saber y la experiencia acumulados hasta hoy por muchos grupos y personas    en diversas regiones y culturas, exigen y permiten al mismo tiempo pensar ya    en un modelo diferente.<span class="superscript">3-12</span></p>     <p>La reforma de los Sistemas de Salud en el continente deber&aacute; verse dentro    de un contexto social m&aacute;s amplio que necesariamente implicar&aacute;    un mayor gasto p&uacute;blico en salud, con una utilizaci&oacute;n m&aacute;s    eficiente y equitativa de los recursos y a su vez con una mayor implicaci&oacute;n    y participaci&oacute;n de los diferentes actores, ya sean, el Estado, los privados    o las familias y los individuos.</p>     <p>No deber&aacute; quedarse solo en aspiraci&oacute;n, la necesidad de dar cobertura    en materia de atenci&oacute;n sanitaria a los m&aacute;s pobres y abandonar    la exclusi&oacute;n y la selectividad asistencial que atentan contra la equidad,    la universalidad y la solidaridad humana.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No deber&aacute; quedarse solo en intenci&oacute;n, darle el mat&iacute;z pol&iacute;tico    y social que implican las reformas, privilegiando a la salud como derecho humano    fundamental que promueva el bienestar y la calidad de vida de la poblaci&oacute;n    y el desarrollo de nuestras naciones.    <br> </p> <h4>Summary</h4>     <p>Almost all the health systems of the continent have experienced significant    reforms as a result of neoliberal globalization, putting into practice processes    that have increased inequity in Latin America. Starting from this general picture,    the Colombian health model is analyzed. In Cuba, there was a deep economic crisis    during the same period of time, but it did not cause a social collapse thanks    to the fact that the Cuban State assumed most of the negative impact resulting    from that situation on implemeting a compensatory social policy and improving,    in the field of health, the management directed to the optimization of the scarce    available resources, searching always alternatives that allow to preserve social    justice and to promote human development. Emphasis is made on the need to contextualize    the health reforms of the continent in a wider social framework with higher    public expenses in health and an efficient and equitable use of resources, so    that the human right to equity, universality, well-being, and human solidarity    in the sphere of health be not only an aspiration or an intention. </p>     <p><i>Subject Heading:</i> HEALTH SECTOR REFORM; HUMAN DEVELOPMENT; PUBLIC POLICY;    PUBLIC HEALTH; ECONOMICS; LATIN AMERICA; EQUITY.</p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4> <ol>       <!-- ref --><li> Morales B Otto. El neoliberalismo: la nueva derecha. Apertura, privatizaci&oacute;n,      intervenci&oacute;n del Estado, capitalismo salvaje. Rev Desarr 1997;31 (103).</li>    <!-- ref --><li> Ahumada C. Pol&iacute;tica social y reforma de salud en Colombia. Rev Papel      Pol&iacute;tico 1998;(7). </li>    <!-- ref --><li> Franco A Sa&uacute;l. La salud al final del milenio. Rev An&aacute;l Pol&iacute;tico.      1995;24..</li>    <!-- ref --><li> PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano. 1999. UNDP. New York. 1999</li>    <!-- ref --><li> Sarmiento P. Diario &quot;El Espectador&quot;. Secci&oacute;n An&aacute;lisis.      8/10/00.</li>    <!-- ref --><li> WHO. The World Health Report.2000. Making a difference. Geneva: WHO; 2000.</li>    <!-- ref --><li> Granados TR. Las reformas neoliberales de los sistemas de salud: implicaciones      para Latinoam&eacute;rica y el Caribe. 2000. </li>    <!-- ref --><li> Fairfield, G. Managed care: origins, principles and evolution. Brit Med      J 1997; 314: 1823.</li>    <!-- ref --><li> Cardona A. Impacto de la reforma de la seguridad social sobre la organizaci&oacute;n      institucional y la prestaci&oacute;n de servicios de salud en Colombia. Universidad      de Antioquia. Facultad Nacional de Salud P&uacute;blica.</li>    <!-- ref --><li> Movimiento Nacional por la Salud P&uacute;blica. Marzo/2000.</li>    <!-- ref --><li> Granados TR. Reformas de los sistemas de salud. OPS/OMS. Tegucigalpa, Honduras.      Julio/1995.</li>    <!-- ref --><li> Bell L J. Un comentario sobre pol&iacute;tica social y salud. Revista Grupo      Salud Internacional. Pontificia Universidad Javeriana. 1998.</li>    <!-- ref --><li> MINSAP. Anuario de Estad&iacute;sticas. 2000.</li>    <!-- ref --><li> Ministerio de Salud P&uacute;blica; OPS/OMS. An&aacute;lisis del sector      salud en Cuba. La Habana, Cuba. Diciembre/1995.</li>    <!-- ref --><li> G&aacute;lvez AM; &Aacute;lvarez M M. Crisis econ&oacute;mica y reforma      de salud en los 90. El caso cubano. V Curso Taller OPS/OMS-CIESS. Agosto/1998.</li>    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br>   Recibido:10 de noviembre de 2002. Aprobado: 18 de noviembre de 2002.    <br>   MsC. <i>Lidia C. Hern&aacute;ndez G&oacute;mez</i>. Escuela Nacional de Salud    P&uacute;blica.    <br>   e-mail: <a href="mailto:lidiac@infomed.sld.cu">lidiac@infomed.sld.cu</a>.    <br> </p>     <p><span class="superscript"><b><a href="#autor">1</a></b></span><a href="#autor">    Licenciada en Psicolog&iacute;a. Especialista en Psicolog&iacute;a de la Salud.    M&aacute;ster en Psicolog&iacute;a de la Salud. Profesora Asistente. </a><a name="cargo"></a></p>     <p>    <br> </p>     <p></p>     <p></p>     ]]></body>
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