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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Crecimiento y nutrición en niños gitanos de los realojos]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Growth and nutrition of gypsy children in relocation sites in Madrid]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Ciencias Departamento de Biología. Unidad de Antropología ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Anthropoloy as a science of synthesis allows making a valid approach to complex processes such as those related with human ontogenetic development. Physical Anthropology in its biological facet provides objective data on how individuals and /or human groups adapt to new situations (habits, customs, feeding, etc). Data collected on critical stages like growth may show circumstances that might have a medium-term impact on the ever-difficult health-disease balance. The situation of the gypsy minority has been one focus point in the European Union and has generated in Spain programs aimed at improving the social environment of this group. At the somatic level, the effect of these programs in the infant-juvenile stage is so far unknown, so the basic objective of the present communication is to analyze the growth process from 5 to 14 years of age in gypsy children living in relocation sites in Madrid (Ruedo, Herradura and Fuencarral..) a population that has improved a priori their quality of life. The research team, with the initial co-operation of Instituto de Realojamiento e Integración Social and the NGO Apoyo later, under a Ministry of Social Affairs project, studied a sample of 200 gypsy children to characterize their somatic development and their socio-economic, occupational, family and nutritional conditions. After data processing, it was found the following: persistence of big families fundamentally due to having more than 5 children, unhealthy habits such as high rate of coffee consumption (characteristic of the studied minority since the childhood) and of smoking, food intake levels under those internationally recommended from the age of 8 on and a growth pattern slower than that of the Spanish population. The somatic growth caused by puberal acceleration has been observed at the age of 13 years, that is to say, one year older than the Spanish reference. In the light of the results, the achievements attained and the challenges ahead to make a favorable transition from the biological viewpoint were discussed]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Crecimiento y desarrollo]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Universidad Aut&oacute;noma de Madrid</p><h2>Crecimiento y nutrici&oacute;n  en ni&ntilde;os gitanos de los realojos</h2>    <p><a href="#cargo">Consuelo Prado,<span class="superscript">1</span>  Mar&iacute;a Dolores Marrod&aacute;n,<span class="superscript">2</span> Julia  Sebasti&aacute;n,<span class="superscript">1</span> Margarita Carmenate,<span class="superscript">1</span>  y Anders Holt Nielsen<span class="superscript">1</span></a><a name="autor"></a>  </p><h4>Resumen </h4>    <p>La antropolog&iacute;a, en cuanto ciencia de s&iacute;ntesis,  permite una aproximaci&oacute;n valida a procesos complejos como son aquellos  relacionados con el desarrollo ontogen&eacute;tico humano. En su faceta biol&oacute;gica,  la antropolog&iacute;a f&iacute;sica aporta datos objetivos sobre c&oacute;mo  los individuos y/o grupos humanos se adaptan a nuevas situaciones (h&aacute;bitats,  costumbres, alimentaci&oacute;n, etc.). Los datos aportados sobre etapas cr&iacute;ticas,  como es el crecimiento, pueden poner en evidencia situaciones que a medio plazo  repercutan en el siempre dif&iacute;cil equilibrio salud-enfermedad. La situaci&oacute;n  de la minor&iacute;a gitana ha sido dentro de la Uni&oacute;n Europea uno de los  puntos de atenci&oacute;n (resoluci&oacute;n del 24 de mayo de 1984) y en Espa&ntilde;a  ha generado programas tendentes a mejorar el contexto social de dicho grupo. Se  desconoce a nivel som&aacute;tico el reflejo de dichos programas en fase infanto-juvenil,  as&iacute; pues el objetivo b&aacute;sico de la presente comunicaci&oacute;n es  el analizar el proceso de crecimiento entre los 5 y 14 a&ntilde;os en ni&ntilde;os  gitanos que habitan en realojos sitos en Madrid (Ruedo, Herradura, Fuencarral....),  poblaci&oacute;n que a priori ha mejorado su calidad de vida. El equipo de investigaci&oacute;n,  con la colaboraci&oacute;n inicial del Instituto de Realojamiento e Integraci&oacute;n  Social (IRIS) y la Organizaci&oacute;n no Gubernamental (ONG) Apoyo, posteriormente,  gracias a un proyecto del Ministerio de Asuntos Sociales ha actuado con una muestra  de 200 ni&ntilde;os gitanos caracterizando su desarrollo som&aacute;tico, situaci&oacute;n  socioecon&oacute;mica, ocupacional, familiar y nutricional. Tras el proceso de  los datos se ha encontrado: persistencia de n&uacute;cleos familiares grandes,  debido fundamentalmente a tama&ntilde;os de fratr&iacute;as con m&aacute;s de  5 hijos, convivencia de h&aacute;bitos no saludables tales como un elevado consumo  de caf&eacute; (caracter&iacute;stico de la minor&iacute;a estudiada desde la  infancia) y tabaco (de los j&oacute;venes &quot;payos&quot;), niveles de ingesta  por debajo de las recomendaciones internacionales a partir de los 8 a&ntilde;os  de edad y un patr&oacute;n de crecimiento m&aacute;s lento que los referentes  al proceso de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola. As&iacute; el incremento som&aacute;tico  debido a la aceleraci&oacute;n puberal se ha observado a los 13 a&ntilde;os, un  a&ntilde;o posterior que el referente espa&ntilde;ol. Se discute a la luz de los  resultados los puntos logrados y los retos aun por lograr para conseguir una transici&oacute;n  favorable desde el punto de vista biol&oacute;gico.</p>    <p><i>Palabras clave</i>:  Crecimiento y desarrollo, nutrici&oacute;n, realojos, ni&ntilde;os gitanos, Madrid.</p><h4>Introducci&Oacute;n</h4>    <p>Durante  los &uacute;ltimos 70 a&ntilde;os en Espa&ntilde;a se han ensayado diferentes  modos para la integraci&oacute;n del colectivo gitano con desigual &eacute;xito.  Las medidas ya fueran de corte paternalista o impositivas no fueron asumidas por  un grupo que no se sent&iacute;a representado en estas acciones no vinculadas  a su cultura, con lo que, como se&ntilde;ala <i>San Roman</i><span class="superscript">1</span>  las condiciones de baja calidad de vida y marginalidad han persistido pr&aacute;cticamente  hasta el presente. A la situaci&oacute;n anterior hay que a&ntilde;adir el hecho  que muchos de las oficios tradicionales asumidos por los gitanos han desaparecido  en el contexto industrializado y con econom&iacute;a globalizada. Se ha generado  un mundo marginal dentro de la marginalidad con conflictividad social notoria  en la que muchos de los ingresos se generan en base a acciones ilegales como es  el trafico y venta de estupefacientes. Muchos de los antiguos asentamientos, creados  con car&aacute;cter temporal por el antiguo consorcio para la poblaci&oacute;n  marginada, se han convertido en focos de violencia por lo que se ha impulsado  las acciones de realojo e integraci&oacute;n por el actual IRIS. Hacia 1994 un  grupo importante de familias gitanas fueron realojadas en dos edificios emblem&aacute;ticos,  por su significado el Ruedo y la Herradura (rueda y caballo, varado) y en nuevas  edificaciones de protecci&oacute;n oficial del distrito de Fuencarral. A lo largo  de estos &uacute;ltimos a&ntilde;os hay disparidad de conclusiones sobre el &eacute;xito  o no de la acci&oacute;n que no ha cristalizado en la plena integraci&oacute;n  de estas familias con sus vecinos de barrio. La antropolog&iacute;a f&iacute;sica,  en cuanto a ciencia evaluadora del desarrollo ontogen&eacute;tico permite una  objetivaci&oacute;n de situaciones complejas en las que act&uacute;an factores  diversos tales como nutrici&oacute;n, sedentarismo, h&aacute;bitos no saludables,  presiones psicol&oacute;gicas, higiene, etc., juegan un papel sobre el estado  de bienestar de los individuos. Por otro lado existen etapas m&aacute;s sensibles  a la acci&oacute;n mesoambiental que coinciden con per&iacute;odos &aacute;lgidos  de cambio biol&oacute;gico como son la infancia y la adolescencia que pueden resultar  cr&iacute;ticos para etapas sucesivas del ciclo vital. As&iacute; el objetivo  b&aacute;sico del presente trabajo es el de evaluar en sujetos entre 5 y 14 a&ntilde;os,  a nivel somato/fisiol&oacute;gico, el impacto de los programas precedentes en  los n&uacute;cleos antes referidos y sus posibles repercusiones en salud a medio  y largo plazo que permitan delinear pol&iacute;ticas preventivas.</p><h4> M&Eacute;todo</h4>    <p>La  poblaci&oacute;n analizada comprende 200 ni&ntilde;os entre los 5 y 14 a&ntilde;os  gitanos madrile&ntilde;os y que viven junto a sus familias en realojos en: Ruedo,  Herradura, Fuencarral de los distritos madrile&ntilde;os de Moratalaz y Fuencarral.  Todas las familias estudiadas llevaban viviendo por lo menos 10 a&ntilde;os en  Madrid (aunque en un 75 % de los casos su procedencia era rural de la propia comunidad  y comunidades lim&iacute;trofes fundamentalmente). Previo al inicio del estudio  los ni&ntilde;os y sus padres aceptaron participar en el libremente y por escrito.  La toma de datos se hizo en 1999 en Fuencarral y en el a&ntilde;o 2000 en Moratalaz,  siguiendo la normativa del IBP (International Biological Program)<span class="superscript">2</span>  para las variables antropom&eacute;tricas que han sido: estatura (cm), estatura  sentado (cm), peso (kg), per&iacute;metros de la cintura y de la cadera (cm),  capacidad vital (cm<span class="superscript">3</span>), fuerza dinamom&eacute;trica  (kp), presi&oacute;n arterial sist&oacute;lica y diast&oacute;lica (mm Hg), pliegues  de grasa subcut&aacute;nea en tr&iacute;ceps, b&iacute;ceps, subescapular y suprail&iacute;aco  (mm). Con estas variables directas se elaboraron las variables derivadas de: &iacute;ndice  c&oacute;rmico (estatura sentada/estatura total), &iacute;ndice de masa corporal  (peso/estatura<span class="superscript">2</span>).</p>    <p>Junto a dicha caracterizaci&oacute;n  f&iacute;sica, se evalu&oacute; la nutrici&oacute;n mediante un seguimiento semanal  de las ingestas que ten&iacute;a el ni&ntilde;o en el seno de las familias y fuera  de estas, para ello el equipo se desplazaba a los mercados de zona utilizando  observaci&oacute;n participante de la demanda de productos por parte de las familias  participantes y adem&aacute;s en d&iacute;as no concertados ni avisados visitaba  las casas procediendo a la evaluaci&oacute;n cuanti y cualitativa de las comidas.  Los datos registrados se analizaron utilizando el programa Nutrix que permite  conocer los niveles de nutrientes, oligoelementos y minerales aportados por la  dieta. Para el posterior an&aacute;lisis estad&iacute;stico se utiliz&oacute;  el paquete SPSS en su versi&oacute;n 96.</p>    <p>Las condiciones de la vivienda,  nivel de educaci&oacute;n del padre y de la madre y sus ocupaciones, los tama&ntilde;os  familiares as&iacute; como h&aacute;bitos higi&eacute;nicos/saludables tales como  consumo de alcohol o tabaco, pr&aacute;cticas deportivas y morbilidad, han sido  otras variables analizadas en cada uno de los casos estudiados. Dicho estudio  fue realizado con el apoyo del proyecto de investigaci&oacute;n del Ministerio  de Asuntos Sociales y la ayuda inicial prestada de la ONG Apoyo que actu&oacute;  eficazmente en la aceleraci&oacute;n del proceso de aceptaci&oacute;n y captaci&oacute;n  de la muestra.</p><h4> Resultados</h4>    <p>La muestra estudiada result&oacute; ser  a nivel socioecon&oacute;mico muy homog&eacute;nea. El grado de desempleo declarado  si situ&oacute; en las familias en el 39,7 %, lo que supone que casi el 40 % de  las familias no tiene un ingreso reglado y continuo. Las madres de familia no  estaban en situaci&oacute;n econ&oacute;micamente activa en ninguno de los n&uacute;cleos  familiares, al menos en cuanto a posesi&oacute;n de un contrato de trabajo. No  obstante el argumento precedente, se ha detectado una actividad paralela en casi  un 35 % de las familias ligado a la venta ambulante, recogida de cart&oacute;n  y papel. En ning&uacute;n caso se declar&oacute; tr&aacute;fico de drogas aunque  s&iacute; admitieron que en algunas familias hab&iacute;a habido problemas e incluso  detenciones. Los tama&ntilde;os familiares son significativamente m&aacute;s elevados  que los del resto de la sociedad espa&ntilde;ola poniendo de manifiesto una persistencia  de patrones tradicionales reproductivos. En la tabla 1 se refleja el porcentaje  de los distintos tama&ntilde;os familiares.    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Tabla 1.  Tama&ntilde;os familiares en Ruedo, Herradura y Fuencarral </p>    <div align="center">  <table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td height="13">Tama&ntilde;o  familiar </td><td height="13">     <div align="center">% </div></td><td height="13">      <div align="center">Tama&ntilde;o familiar</div></td><td height="13">     <div align="center">%</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">&lt; 2</div></td><td>     <div align="center">6</div></td><td>      <div align="center">5 </div></td><td>     <div align="center">19</div></td></tr> <tr>  <td>     <div align="center">2 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">9 </div></td><td>      <div align="center">6 </div></td><td>     <div align="center">21</div></td></tr> <tr>  <td>     <div align="center">3 </div></td><td>     <div align="center">16</div></td><td>      <div align="center">&gt; 6</div></td><td>     <div align="center">16</div></td></tr>  <tr> <td>     <div align="center">4 </div></td><td>     <div align="center">13</div></td><td>      <div align="center">Media</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">5,6 &plusmn; 2,8</div></td></tr>  </table></div>    <p> El tama&ntilde;o medio familiar estimado ha sido de 5,6 &plusmn;  2,8 hijos siendo las fratr&iacute;as m&aacute;s frecuentes de 6 hijos, este n&uacute;mero  supone cierto grado de hacinamiento en las viviendas que en su mayor&iacute;a  eran inferiores a 90 m<span class="superscript">2</span>. En el 20 % de los casos  se evidenci&oacute; la presencia de un familiar ajeno al n&uacute;cleo familiar  (abuelos/parientes) que declararon estar de modo temporal. </p>    <p>En relaci&oacute;n  con los niveles de educaci&oacute;n, todos los ni&ntilde;os estaban escolarizados,  el nivel de ausentismo sobre todo a partir de los 11 a&ntilde;os fue m&aacute;s  elevado que en el resto de los alumnos de estos centros. El nivel de educaci&oacute;n  de los padres era bajo, el 40 % de los adultos no ten&iacute;a nivel de escolarizaci&oacute;n  b&aacute;sica, el porcentaje de madres sin esta escolarizaci&oacute;n se elev&oacute;  al 58 % lo que denota un mantenimiento de las diferencias en la consideraci&oacute;n  de g&eacute;nero del grupo en la generaci&oacute;n precedente.</p>    <p>Las caracter&iacute;sticas  som&aacute;ticas de estos ni&ntilde;os entre los 5 y 14 a&ntilde;os, objetivo  b&aacute;sico de esta contribuci&oacute;n, se resumen en las tablas 2 (para las  variables de tama&ntilde;o y forma) y en la 3 (sobre la composici&oacute;n corporal).  En ellas se hace un seguimiento de dichas variables por grupos de edad cumplida.</p>    <p align="center">Tabla  2. Caracter&iacute;sticas de tama&ntilde;o y forma corporal por grupos de edad</p>    <div align="center">  <table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>     <div align="center">Variable/edad  </div></td><td>     <div align="center">5 (N = 17)</div></td><td>     <div align="center">6  (N = 19)</div></td><td>     <div align="center">7 (N = 24)</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">8  (N = 23) </div></td><td>     <div align="center">9 (N = 24)</div></td></tr> <tr> <td>Estatura  </td><td>     <div align="center">106,2 &plusmn; 2,3</div></td><td>     <div align="center">119,0  &plusmn; 1,4</div></td><td>     <div align="center">123,3 &plusmn; 1,3 </div></td><td>      <div align="center">127,8 &plusmn; 1,7 </div></td><td>     <div align="center">134,2  &plusmn; 1,6</div></td></tr> <tr> <td>Estatura sentado</td><td>     <div align="center">54,5  &plusmn; 1,1</div></td><td>     <div align="center">60,2 &plusmn; 1,2 </div></td><td>      <div align="center">61,6 &plusmn; 1,4</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">64,8  &plusmn; 1,5 </div></td><td>     <div align="center">70,9 &plusmn; 1,5</div></td></tr>  <tr> <td>Peso </td><td>     <div align="center">18,8 &plusmn; 0,7 </div></td><td>      <div align="center">22,0 &plusmn; 1,4</div></td><td>     <div align="center">25,0  &plusmn; 1,4</div></td><td>     <div align="center">28,1 &plusmn; 1,3</div></td><td>      <div align="center">30,3 &plusmn; 1,8</div></td></tr> <tr> <td>I. c&oacute;rmico</td><td>      <div align="center">51,3 &plusmn; 2,9</div></td><td>     <div align="center">50,6  &plusmn; 1,3 </div></td><td>     <div align="center">51,2 &plusmn; 1,7</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">50,7 &plusmn; 1,0 </div></td><td>     <div align="center">52,6  &plusmn; 1,8</div></td></tr> <tr> <td>IMC*</td><td>     <div align="center">16,6 &plusmn;  0,8 </div></td><td>     <div align="center">15,5 &plusmn; 0,9 </div></td><td>     <div align="center">16,1  &plusmn; 1,0</div></td><td>     <div align="center">17,2 &plusmn; 0,9</div></td><td>      <div align="center">16,8 &plusmn; 1,0</div></td></tr> <tr> <td>Variable/edad </td><td>      <div align="center">10 (N = 24) </div></td><td>     <div align="center">11 (N = 22)  </div></td><td>     <div align="center">12 (N = 21) </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">13  (N = 21)</div></td><td>     <div align="center">14 (N = 18)</div></td></tr> <tr> <td>Estatura  </td><td>     <div align="center">138,2 &plusmn; 2,0</div></td><td>     <div align="center">143,5  &plusmn; 1,9 </div></td><td>     <div align="center">149,6 &plusmn; 2,6 </div></td><td>      <div align="center">154,5 &plusmn; 3,0</div></td><td>     <div align="center">163,8  &plusmn; 2,1</div></td></tr> <tr> <td>Estatura sentado</td><td>     <div align="center">73,7  &plusmn; 1,9</div></td><td>     <div align="center">74,8 &plusmn; 1,7 </div></td><td>      <div align="center">75,9 &plusmn; 2,0</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">83,0  &plusmn; 2,2 </div></td><td>     <div align="center">88,1 &plusmn; 2,0</div></td></tr>  <tr> <td>Peso</td><td>     <div align="center">34,6 &plusmn; 1,0 </div></td><td>     <div align="center">38,9  &plusmn; 1,6</div></td><td>     <div align="center">40,0 &plusmn; 2,2</div></td><td>      <div align="center">41,8 &plusmn; 1,7</div></td><td>     <div align="center">48,7  &plusmn; 3,0</div></td></tr> <tr> <td>I. c&oacute;rmico</td><td>     <div align="center">53,2  &plusmn; 1,8</div></td><td>     <div align="center">50,5 &plusmn; 1,1</div></td><td>      <div align="center">50,3 &plusmn; 1,4 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">53,1  &plusmn; 1,9</div></td><td>     <div align="center">53,6 &plusmn; 1,1</div></td></tr>  <tr> <td>IMC* </td><td>     <div align="center">18,1 &plusmn; 1,0 </div></td><td>      <div align="center">18,3 &plusmn; 1,3</div></td><td>     <div align="center">17,4  &plusmn; 0,9 </div></td><td>     <div align="center">17,0 &plusmn; 0,8 </div></td><td>      <div align="center">18,6 &plusmn; 1,3</div></td></tr> </table></div>    <p align="center">  *&Iacute;ndice de masa corporal.     <br> </p>    <p align="center">Tabla 3. Ac&uacute;mulos  grasos (pliegues en tr&iacute;ceps, b&iacute;ceps, subescapular y suprail&iacute;aco)  por grupos de edad</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"> <table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>     <div align="center">Pliegues/edad </div></td><td>     <div align="center">5  (N = 17) </div></td><td>     <div align="center">6 (N = 19)</div></td><td>     <div align="center">7  (N = 24) </div></td><td>     <div align="center">8 (N = 23)</div></td><td>     <div align="center">9  (N = 24)</div></td></tr> <tr> <td>Tr&iacute;ceps </td><td>     <div align="center">10,7  &plusmn; 1,6</div></td><td>     <div align="center">9,9 &plusmn; 0,5</div></td><td>      <div align="center">9,3 &plusmn; 0,4 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">8,7 &plusmn;  0,7</div></td><td>     <div align="center">9,6 &plusmn; 1,1</div></td></tr> <tr> <td>B&iacute;ceps  </td><td>     <div align="center">7,0 &plusmn; 1,5</div></td><td>     <div align="center">6,9  &plusmn; 0,2 </div></td><td>     <div align="center">5,1 &plusmn; 0,2</div></td><td>      <div align="center">6,6 &plusmn; 0,9</div></td><td>     <div align="center">5,8 &plusmn;  0,9</div></td></tr> <tr> <td>Subscapular </td><td>     <div align="center">4,9 &plusmn;  0,2</div></td><td>     <div align="center">5,3 &plusmn; 0,3</div></td><td>     <div align="center">5,2  &plusmn; 0,5 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">5,1 &plusmn; 0,5 </div></td><td>      <div align="center">6,1 &plusmn; 0,5</div></td></tr> <tr> <td>Suprail&iacute;ac.  </td><td>     <div align="center">9,1 &plusmn; 1,0 </div></td><td>     <div align="center">8,5  &plusmn; 1,2 </div></td><td>     <div align="center">6,6 &plusmn; 1,3</div></td><td>      <div align="center">5,7 &plusmn; 0,9</div></td><td>     <div align="center">5,6 &plusmn;  0,5</div></td></tr> <tr> <td><font face="Symbol">S</font> pliegues</td><td>     <div align="center">31,7  &plusmn; 1,3</div></td><td>     <div align="center">30,7 &plusmn; 0,9</div></td><td>      <div align="center">26,2 &plusmn; 0,8</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">26,1  &plusmn; 0,8</div></td><td>     <div align="center">27,2 &plusmn; 0,9</div></td></tr>  <tr> <td>Pliegues/edad </td><td>     <div align="center">10 (N = 24)</div></td><td>      <div align="center">11 (N = 22) </div></td><td>     <div align="center">12 (N = 21)  </div></td><td>     <div align="center">13 (N = 21)</div></td><td>     <div align="center">14  (N = 18)</div></td></tr> <tr> <td>Tr&iacute;ceps </td><td>     <div align="center">9,3  &plusmn; 0,9</div></td><td>     <div align="center">9,5 &plusmn; 2,0</div></td><td>      <div align="center">9,8 &plusmn; 1,0</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">9,5 &plusmn;  0,5 </div></td><td>     <div align="center">9,2 &plusmn; 0,8</div></td></tr> <tr>  <td>B&iacute;ceps </td><td>     <div align="center">6,8 &plusmn; 1,4</div></td><td>      <div align="center">7,0 &plusmn; 1,3 </div></td><td>     <div align="center">6,8 &plusmn;  0,7 </div></td><td>     <div align="center">6,2 &plusmn; 0,4 </div></td><td>     <div align="center">7,0  &plusmn; 0,6</div></td></tr> <tr> <td>Subscapular</td><td>     <div align="center">5,7  &plusmn; 0,9 </div></td><td>     <div align="center">5,5 &plusmn; 0,9</div></td><td>      <div align="center">7,6 &plusmn; 2,0 </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">8,4 &plusmn;  1,9</div></td><td>     <div align="center">8,9 &plusmn; 2,0</div></td></tr> <tr> <td>Suprail&iacute;ac.  </td><td>     <div align="center">4,4 &plusmn; 0,4 </div></td><td>     <div align="center">3,9  &plusmn; 0,5 </div></td><td>     <div align="center">3,7 &plusmn; 0,4</div></td><td>      <div align="center">3,8 &plusmn; 0,9 </div></td><td>     <div align="center">3,9 &plusmn;  0,8</div></td></tr> <tr> <td><font face="Symbol">S</font> pliegues </td><td>     <div align="center">26,2  &plusmn; 1,0</div></td><td>     <div align="center">26,0 &plusmn; 1,8</div></td><td>      <div align="center">28,0 &plusmn; 1,2</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">27,9  &plusmn; 1,7</div></td><td>     <div align="center">29,0 &plusmn; 1,8</div></td></tr>  </table></div>    <p> La estatura aumenta 57,6 cm en promedio en este lapso de tiempo,  lo que supone 1/3 de la envergadura que se posee en el &uacute;ltimo grupo de  edad considerado. El mayor incremento constatado tiene lugar entre los 13 y los  14 a&ntilde;os de edad, lo que se conoce como incremento puberal. En el grupo  gitano analizado este se registra un a&ntilde;o m&aacute;s tard&iacute;o que en  otros grupos de poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola paya estudiados.<span class="superscript">3,4</span>  El peso aumenta en 30 kg en los 10 a&ntilde;os estudiados, registr&aacute;ndose  la m&aacute;xima ganancia entre los 10 y los 11 a&ntilde;os de edad. Se hace notar  como esta ganancia en peso previa al estir&oacute;n del adolescente que siempre  acontece, est&aacute; en el colectivo estudiado m&aacute;s separada. Lo que puede  estar reflejando situaciones de partida morfol&oacute;gicas diferentes que requieran  de per&iacute;odos de tiempo m&aacute;s prolongados para reunir las condiciones  &oacute;ptimas a la demanda energ&eacute;tica que requiere la fase de crecimiento  intenso. Fruto de esa ganancia en peso los mayores IMC se encuentran a los 10  y 11 a&ntilde;os y en relaci&oacute;n con este &iacute;ndice a los 14 a&ntilde;os  en este grupo se debe analizar la posible incidencia de malnutrici&oacute;n en  relaci&oacute;n con los h&aacute;bitos alimentarios no favorables ya referidos  en otros grupos adolescentes espa&ntilde;oles. Tanto la estatura sentado como  el &iacute;ndice c&oacute;rmico refieren una mayor proporcionalidad de tronco  en relaci&oacute;n con las extremidades inferiores especialmente notorio tras  el incremento puberal. Las diferencias son significativas (p&gt;0,05) respecto  de los grupos precedentes.</p>    <p>El an&aacute;lisis no solo de los incrementos  de ac&uacute;mulo graso sino de su distribuci&oacute;n se ha realizado con el  seguimiento de la variaci&oacute;n de pliegues cut&aacute;neos grasos en cuatro  lugares, dos a nivel troncal (subescapular y suprail&iacute;aco) y dos de tipo  perif&eacute;rico (tr&iacute;ceps y b&iacute;ceps) ubicaciones grasas m&aacute;s  referenciadas a nivel poblacional. La suma de todos los pliegues, que puede ser  asimilable a la cantidad de grasa que tiene un individuo, es m&aacute;xima en  los ni&ntilde;os entre las edades de 5 y 6 a&ntilde;os, decreciendo de modo significativo  (p&gt;0,005) en fases preadolescentes recobr&aacute;ndose a los 12 a&ntilde;os.  Sin embargo si analizamos los ac&uacute;mulos grasos de modo independiente hay  una menor variaci&oacute;n ligada a la edad y c&oacute;mo esa recuperaci&oacute;n  a la que antes se ha hecho referencia, se efect&uacute;a preferentemente por un  incremento en grasa troncal sobre todo a nivel tor&aacute;cico (subesc&aacute;pula).  Se se&ntilde;ala adem&aacute;s que mientras los valores de pliegues bicipital  y tricipital de la muestra gitana estudiada se sit&uacute;an entre el 25 y 50  percentil de las referencias de <i>Falker </i>y <i>Tanner</i><span class="superscript">5</span>  en todos los grupos de edad considerados, los pliegues troncales no se ubican  desde la edad de 7 a&ntilde;os por debajo del 50 percentil. Si se contrastan estos  valores con muestras espa&ntilde;olas, tanto rurales como urbanas en la misma  franja de edad, las diferencias en el valor de los pliegues grasos son altamente  significativas (p&gt;0,001).<span class="superscript">6,7 </span>Estas fuentes  citadas refieren una ganancia en grasa en el tr&iacute;ceps no observada en el  grupo estudiado que quiz&aacute; pueda ser interpretado como una consecuencia  del ritmo m&aacute;s lento en el crecimiento que requerir&iacute;a un seguimiento  posterior m&aacute;s prolongado. Por otro lado, los inferiores valores grasos  gitanos infanto-juveniles pueden ser identificados, al menos parcialmente, por  dos causas: una menor ingesta y/o mayor actividad f&iacute;sica.</p>    <p>El estudio  de la ingesta se muestra como id&oacute;neo y necesario para conocer la causalidad  de esta situaci&oacute;n. Para ello se ha realizado un seguimiento semanal de  ingestas, como se ha descrito en el cap&iacute;tulo correspondiente. El estudio  de estas ha mostrado una gran homogeneidad del patr&oacute;n de ingesta lo que  facilita su generalizaci&oacute;n en el colectivo. As&iacute; todo el n&uacute;cleo  familiar com&iacute;a lo mismo en las comidas realizadas en la casa desde las  edades de 3-4 a&ntilde;os, solo variaba la cantidad de las raciones o el ritmo  de ingesti&oacute;n cuando en el caso de algunos platos comunes se segu&iacute;a  utilizando un sistema de consumo colectivo con la comida en el centro de la mesa.  Despu&eacute;s de los 5 a&ntilde;os los ni&ntilde;os son escolarizados y casi  el 75 % utilizaron los servicios de comedor de los centros escolares al medio  d&iacute;a. Esta fase supone una mejora en cuanto proporciona una mayor variedad  de alimentos que apenas se reportan en las dietas familiares. Sin embargo el aporte  cal&oacute;rico recibido por estos ni&ntilde;os est&aacute; por debajo de las  recomendaciones para esta fase del desarrollo ontogen&eacute;tico (tabla 4).</p>    <p align="center">Tabla  4. Energ&iacute;a aportada por la dieta en el grupo infanto-juvenil gitano y valores  recomendados para la misma franja de edad    <br> </p>    <div align="center"> <table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>     <div align="center">Edad </div></td><td>     <div align="center">Kcal/d&iacute;a</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">Valores recomendados</div></td><td>     <div align="center">Edad</div></td><td>      <div align="center">Kcal/d&iacute;a</div></td><td>     <div align="center">Valores  recomendados</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">5 </div></td><td>     <div align="center">2064,7  &plusmn; 240</div></td><td>     <div align="center">1 700</div></td><td>     <div align="center">10  </div></td><td>     <div align="center">2142,8 &plusmn; 202</div></td><td>     <div align="center">2  400</div></td></tr> <tr> <td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">6 </div></td><td>     <div align="center">1998,3  &plusmn; 213</div></td><td>     <div align="center">1 800 </div></td><td>     <div align="center">11  </div></td><td>     <div align="center">2208,8 &plusmn; 183</div></td><td>     <div align="center">2  500</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">7 </div></td><td>     <div align="center">1927,1  &plusmn; 239</div></td><td>     <div align="center">1 800</div></td><td>     <div align="center">12  </div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">2217,8 &plusmn; 205</div></td><td>     <div align="center">2  600</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">8 </div></td><td>     <div align="center">1888,8  &plusmn; 189</div></td><td>     <div align="center">1 900</div></td><td>     <div align="center">13  </div></td><td>     <div align="center">1939,8 &plusmn; 179</div></td><td>     <div align="center">2  700</div></td></tr> <tr> <td>     <div align="center">9 </div></td><td>     <div align="center">1998,3  &plusmn; 197</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">2 100</div></td><td>     <div align="center">14  </div></td><td>     <div align="center">2341,0 &plusmn; 233</div></td><td>     <div align="center">2  800</div></td></tr> </table></div>    <p> Las desviaciones en aporte energ&eacute;tico,  en este grupo, suponen d&eacute;ficits del 28,2 % en el grupo de los 13 a&ntilde;os.  A partir de los 11 a&ntilde;os las faltas de asistencia a la escuela implican  tambi&eacute;n una merma en el aporte de nutrientes que supone el men&uacute;  reglado del centro al medio d&iacute;a. Estudios previos de este equipo han revelado  una proporci&oacute;n an&oacute;mala de principios inmediatos y micronutrientes  (minerales y vitaminas) en las Unidades T&eacute;cnicas Sociales (UTS) no relacionada  con el nivel socioecon&oacute;mico dentro del colectivo analizado.<span class="superscript">8</span>  En el caso de las familias de los realojos motivo de estudio persisten balances  desequilibrados dentro de ese patr&oacute;n generalizable de alimentaci&oacute;n  como se refleja en la tabla 5.</p>    <p align="center">Tabla 5. Cronolog&iacute;a  de la toma de alimentos. Men&uacute;, ejemplo diario y promedio cal&oacute;rico  encontrado en las dietas semanales de los individuos estudiados en cada uno de  los d&iacute;as</p>    <div align="center"> <table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Comida </td><td>     <div align="center">Tiempo </div></td><td>     <div align="center">Tipo  </div></td><td>     <div align="center">Kcal aportadas</div></td></tr> <tr> <td height="15">Desayuno  </td><td height="15">     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">8-9 a.m.</div></td><td height="15">      <div align="center">Leche/caf&eacute; puro</div></td><td height="15">     <div align="center">265</div></td></tr>  <tr> <td>Media ma&ntilde;ana</td><td>     <div align="center">11 a.m.</div></td><td>      <div align="center">Nada</div></td><td>     <div align="center">-</div></td></tr>  <tr> <td>Comida</td><td>     <div align="center">1.30 p.m. (escuela)    <br> 3.00 p.m.  (casa) </div></td><td>     <div align="center">Sopa, puchero    <br> Carne guisada    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  Natillas/flan</div></td><td>     <div align="center">890</div></td></tr> <tr> <td>Merienda</td><td>      <div align="center">6-7 p.m.</div></td><td>     <div align="center">Bocadillo &quot;grande&quot;    <br>  (fiambre) </div></td><td>     <div align="center">681</div></td></tr> <tr> <td>Cena</td><td>      <div align="center">9-10 p.m.</div></td><td>     <div align="center">Nada/cola o refresco,  caf&eacute;, bollos </div></td><td>     <div align="center">219</div></td></tr> <tr>  <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center"></div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"></div></td><td>      <div align="center">Total: 2 065 kcal</div></td></tr> </table></div>    <p> As&iacute;  contin&uacute;an h&aacute;bitos tales como el consumo de cafe&iacute;na desde  edades tempranas a la que deben adicionarse las bebidas carbonatadas que la poseen  y que es m&aacute;s frecuente en esta situaci&oacute;n de nuevo h&aacute;bitat.  El consumo de frutas y sobre todo de vegetales es muy bajo, en alguno de los individuos  estudiados tan solo era reportado y en cantidad insuficiente en los centros escolares.  Las prote&iacute;nas de origen animal fundamentalmente son aportadas por el consumo  de carne y derivados de esta pero en la mayor parte se suministra en base a productos  de baja calidad con alto contenido en &aacute;cidos grasos saturados (salchichas,  embutido barato&#133;). La contribuci&oacute;n del pescado es muy baja en frecuencia  y variedad. Los huevos se consumen dentro de la frecuencia recomendada. Lo anterior  evidencia c&oacute;mo dentro del aporte proteico existen importantes proporciones  tambi&eacute;n de grasa, &aacute;cidos grasos saturados y colesterol. Es notorio  el inadecuado reparto cal&oacute;rico a lo largo del d&iacute;a, con un lapso  de tiempo grande con un m&iacute;nimo aporte de nutrientes y energ&iacute;a hasta  las 2-3 de la tarde. Tras este casi ayuno se aportan pr&aacute;cticamente la mitad  de las calor&iacute;as diarias. Dejando en precario las jornadas escolares matinales.  El consumo de leche es muy bajo para el per&iacute;odo de crecimiento estudiado.</p>    <p>Las  horas de descanso en este grupo de ni&ntilde;os y j&oacute;venes son en promedio  de 8,07 &plusmn; 1,02 horas. Dentro de sus h&aacute;bitos no saludables se destaca  el consumo de tabaco en el 53 % de la muestra que adem&aacute;s se inici&oacute;  a una edad muy temprana (antes de los 10 a&ntilde;os). Salvo en el caso de enfermedad  no han realizado visitas de control y seguimiento al pediatra y las vacunaciones  han tenido que ser incentivadas por medio del cobro del ingreso m&iacute;nimo  de inversi&oacute;n (IMI).</p><h4>Discusi&oacute;n </h4>    <p>La infancia y en particular  la adolescencia, son per&iacute;odos de cambio dr&aacute;stico y r&aacute;pido  en el organismo. Ello supone una especial receptividad a situaciones ambientales  no claramente favorables. La nutrici&oacute;n tanto a nivel cuantitativo como  cualitativo marca de hecho d&eacute;ficits o excesos que repercuten en el perfil  morfol&oacute;gico, fisiol&oacute;gico y m&oacute;rbido presente y a medio plazo  de los individuos.<span class="superscript">9-11</span> Desde que en 1960 la OMS  defini&oacute; la necesidad de conocer el <i>status</i> nutricional no solo de  individuos aislados sino de poblaciones y colectivos, se han puesto en evidencia  situaciones parad&oacute;jicas de malnutrici&oacute;n en aparentemente entornos  m&aacute;s satisfactorios o desarrollados,<span class="superscript">12</span>  as&iacute; las minor&iacute;as, en s&iacute; mismas, son n&uacute;cleos de una  poblaci&oacute;n mayoritaria y ambas afectadas por un proceso de globalizaci&oacute;n.  En el estudio que se ha desarrollado, desde la perspectiva de la biolog&iacute;a,  quedan cuestiones por resolver. Ante un entorno, netamente mejor, la respuesta  esperada en el proceso de crecimiento no es totalmente satisfactoria en los colectivos  gitanos. Transcurridos 5 a&ntilde;os del realojo, persisten sesgos de malnutrici&oacute;n  en el colectivo que en parte pueden ser la causa del retraso en el crecimiento  del grupo en relaci&oacute;n con la sociedad mayoritaria y del menor tama&ntilde;o  medio respecto de los valores de poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola para gran parte  de las edades consideradas. El moderado d&eacute;ficit energ&eacute;tico se acompa&ntilde;a  de otro en micronutrientes y minerales entre ellos el calcio debido a la persistencia  de patrones no corregidos de ingestas que adem&aacute;s pueden potenciarse por  el impacto de nuevas modas alimentarias (ejemplo, balance f&oacute;sforo/calcio,  con la toma de refrescos con cola o sodio/potasio con la introducci&oacute;n de  <i>snak</i> y chucher&iacute;as). Lo anterior junto con un n&uacute;mero de horas  de sue&ntilde;o ligeramente por debajo de lo recomendado y el alto consumo de  cafe&iacute;na puede tener repercusiones ya descritas en el metabolismo del calcio.<span class="superscript">13</span>  Se se&ntilde;ala tambi&eacute;n como la m&aacute;xima descarga de GH (hormona  del crecimiento), se registra en la secreci&oacute;n del descanso nocturno por  lo que asegurar un sue&ntilde;o suficiente y profundo es fundamental durante el  proceso de crecimiento.<span class="superscript">14</span> El tabaco, la an&oacute;mala  distribuci&oacute;n de ingestas y la evoluci&oacute;n hacia un consumo de productos  de baja calidad sustitutivos en precio pero no en propiedades, los habidos en  una dieta m&aacute;s tradicional al grupo pueden ser origen de riesgos m&oacute;rbidos  degenerativos en situaciones posteriores de la vida. Los resultados indican la  necesidad de plantear acciones siempre bajo un prisma multidisciplinar que partiendo  del conocimiento e idiosincrasia de cada grupo humano prevea fen&oacute;menos  concatenados. Solo la integraci&oacute;n de principios conduce al &eacute;xito  de acciones bien intencionadas sobre colectivos que no asumen estas como propias  y para ello la educaci&oacute;n y mejora del <i>status</i> de las mujeres del  colectivo gitano se ha revelado como factor prioritario de mejora, no solo para  su propio estado de salud sino tambi&eacute;n en cuanto a su papel de gestoras  de h&aacute;bitos nutricionales e higi&eacute;nicos de la familia.</p><h4> Summary</h4><h6>Growth  and nutrition of gypsy children in relocation sites in Madrid</h6>    <p>Anthropoloy  as a science of synthesis allows making a valid approach to complex processes  such as those related with human ontogenetic development. Physical Anthropology  in its biological facet provides objective data on how individuals and /or human  groups adapt to new situations (habits, customs, feeding, etc). Data collected  on critical stages like growth may show circumstances that might have a medium-term  impact on the ever-difficult health-disease balance. The situation of the gypsy  minority has been one focus point in the European Union and has generated in Spain  programs aimed at improving the social environment of this group. At the somatic  level, the effect of these programs in the infant-juvenile stage is so far unknown,  so the basic objective of the present communication is to analyze the growth process  from 5 to 14 years of age in gypsy children living in relocation sites in Madrid  (Ruedo, Herradura and Fuencarral..) a population that has improved a priori their  quality of life. The research team, with the initial co-operation of Instituto  de Realojamiento e Integraci&oacute;n Social and the NGO Apoyo later, under a  Ministry of Social Affairs project, studied a sample of 200 gypsy children to  characterize their somatic development and their socio-economic, occupational,  family and nutritional conditions. After data processing, it was found the following:  persistence of big families fundamentally due to having more than 5 children,  unhealthy habits such as high rate of coffee consumption (characteristic of the  studied minority since the childhood) and of smoking, food intake levels under  those internationally recommended from the age of 8 on and a growth pattern slower  than that of the Spanish population. The somatic growth caused by puberal acceleration  has been observed at the age of 13 years, that is to say, one year older than  the Spanish reference. In the light of the results, the achievements attained  and the challenges ahead to make a favorable transition from the biological viewpoint  were discussed.</p>    <p><i>Key words</i>: growth, development, nutrition, relocation  sites, gypsy children, Madrid.</p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>    <!-- ref --><P>  1. San Rom&aacute;n T. La diferencia inquietante.Viejas y nuevas estrategias culturales  de los gitanos. Madrid: Siglo XXI; 1997.<!-- ref --><P> 2. Weiner SJ, Lowrey J. Human  biology: a guide to field methods. Oxford: Blackwell Sci. Publ; Academic Press;  1981.<!-- ref --><P> 3. Sand&iacute;n M. Curvas de crecimiento de ni&ntilde;os de la comunidad  de Madrid. Cuadernos de Apoyo. Serie B.V 8. Madrid: Universidad Aut&oacute;noma;  1993.<!-- ref --><P> 4. Prado C, Mart&iacute;nez R, Nielsen AH. Estudio Bioantropol&oacute;gico  de la Provincia de Cuenca. 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Buzina R,  Bates CJ, Van der Beek J, Brubacher G, Chandran RK, Hallberg I, et al. Workshop  on funcional significance of mild-to-moderate malnutrition. Am J Clin Nutr 1989;50:172-6.</P>    <!-- ref --><P>  10. Simopoulos AP. Introduction and conference resolution of first International  Conference on Nutrition and Fitness. Am J Clin Nutr 1989;49:917-27. <P> 11.  Seshadri S, Gopaldas T. Impact of iron supplementation on cognitive function in  preschool and school aged children: the Indian experience. Am J Clin Nutr 1989;50(Suppl  3):675-84. </P>    <!-- ref --><P> 12. Jellife DB. The assessment of the nutritional status of  community. Geneva: W.H.O; 1966.<!-- ref --><P> 13. Wyshak G, Frish RE. Carbonated beverages,  dietary calcium, the dietary calcium/ phosphorus ratio and bone fracture in girls  and boys. J Adolescent Health 1994;15(3):210-5.<!-- ref --><P> 14. Gayton GH. Tratado  de Fisiolog&iacute;a M&eacute;dica. 8&ordf; ed. 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