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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Notas sobre el uso de la antropología en el campo de la salud pública]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <div align="right">     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">  <b>CL&Aacute;SICO</b></font></p>    <p align="left">&nbsp; </p></div>    <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4"><b>Notas  sobre el uso de la antropolog&iacute;a en el campo de la salud p&uacute;blica</b></font>      <P>&nbsp;     <P><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">Notes on  the use of anthropology in the field of public health</font></b>     <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Dr.  Richard N. Adams</b>&#134;<a href="#ast1_15">*</a><A NAME="ar1"></A> </font>     <P>&nbsp;      <P>&nbsp;     <P><hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>    <p>&nbsp;</p>    <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Reproducido  del Bolet&iacute;n de la Oficina Sanitaria Panamericana.    <br> </i></font><font size="2"><i><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Vol.  XXXVIII, No. 5, mayo de 1955.</font></i></font></p>    <p align="left">&nbsp;</p>    <p align="left">&nbsp;</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B><font size="3">INTRODUCCI&Oacute;N</font></B>  </font> </p>    <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  julio de 1951, el Dr. George Foster public&oacute; un informe mimeografiado, redactado  por &eacute;l y basado en la labor llevada a cabo por los cuatro antrop&oacute;logos  del Instituto de Antropolog&iacute;a Social de la Instituci&oacute;n Smithsoniana.  Este informe titulado &quot;A CrossCultural Anthropological Analysis of a Technical  Aid Program&quot; (An&aacute;lisis Antropol&oacute;gico Intercultural de un Programa  de Ayuda T&eacute;cnica), fue traducido al espa&ntilde;ol y publicado en 1952  por el Instituto Nacional Indigenista de M&eacute;xico, y el mismo a&ntilde;o  apareci&oacute; un amplio resumen en el <I>Bolet&iacute;n de la Oficina Sanitaria  Panamericana</I>, publicaci&oacute;n que se distribuye en todos los pa&iacute;ses  del Hemisferio Occidental. Dicho informe consist&iacute;a en un an&aacute;lisis  de la labor realizada por los Servicios del Instituto de Asuntos Interamericanos  en ciertas fases de sus actividades en M&eacute;xico, Colombia, Per&uacute; y  Brasil. El estudio, como su t&iacute;tulo indica, trataba de analizar desde un  punto de vista antropol&oacute;gico los esfuerzos del personal de salud p&uacute;blica  para implantar, por medio de sus programas ordinarios, medidas de higiene y saneamiento  en las poblaciones de regiones seleccionadas de la Am&eacute;rica Latina. </font>      <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El informe  de Foster no era, en modo alguno, el primero en que un antrop&oacute;logo expresaba  sus opiniones acerca de los m&eacute;todos y programas de salud p&uacute;blica,  pero fue uno de los primeros que trat&oacute; de presentar un an&aacute;lisis  sistem&aacute;tico de algunos de esos programas desde el punto de vista antropol&oacute;gico  y formular recomendaciones basadas en dicho an&aacute;lisis encaminadas a cambiar  las pr&aacute;cticas de salud p&uacute;blica. En ese aspecto marc&oacute; un jal&oacute;n  importante en el proceso de la aplicaci&oacute;n de la antropolog&iacute;a al  campo de la salud p&uacute;blica, y produjo considerable impresi&oacute;n en muchos  trabajadores de salud p&uacute;blica de la Am&eacute;rica Latina y de los Estados  Unidos. A muchos de ellos les ofreci&oacute; un excelente ejemplo de una de las  formas en que la antropolog&iacute;a cultural y social, como estudio de la conducta  humana habitual, puede facilitar la labor de salud p&uacute;blica. Puesto que  esta &uacute;ltima se interesa fundamentalmente en modificar los h&aacute;bitos  humanos, los trabajadores en ese campo podr&iacute;an beneficiarse de la ayuda  prestada por las personas que se dedican especialmente al estudio de los h&aacute;bitos  humanos y de sus alteraciones. No cabe duda, sin embargo, que para muchos, el  informe de Foster no pas&oacute; de ser un ensayo preliminar. La mayor&iacute;a  del personal de salud p&uacute;blica ten&iacute;a escaso o ning&uacute;n contacto  con antrop&oacute;logos culturales y no hab&iacute;a tenido tampoco la oportunidad  de observar en la pr&aacute;ctica las formas en que la antropolog&iacute;a pod&iacute;a  secundar su labor. Adem&aacute;s, el empleo de un antrop&oacute;logo en los programas  de salud p&uacute;blica era una idea tan nueva que pocos administradores estaban  suficientemente convencidos de la utilidad de la disciplina o ten&iacute;an los  conocimientos necesarios sobre ella para fomentar su empleo en proyectos espec&iacute;ficos  de salud p&uacute;blica. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  los tres a&ntilde;os transcurridos desde que apareci&oacute; la publicaci&oacute;n  de Foster, los trabajadores de salud p&uacute;blica y los de antropolog&iacute;a  han tenido m&aacute;s ocasiones de descubrir la eficaz manera en que la antropolog&iacute;a  puede contribuir a la salud p&uacute;blica. En el curso de esos a&ntilde;os, ha  sido posible reevaluar, aclarar y complementar los principios e ideas propuestas  por Foster. El presente trabajo tiene por objeto esbozar a la luz de la experiencia  obtenida en los &uacute;ltimos a&ntilde;os las distintas formas en que la antropolog&iacute;a  puede contribuir a la salud p&uacute;blica; estudiar la colaboraci&oacute;n entre  trabajadores de ambos campos de actividad en consonancia con el informe de Foster,  y tratar de exponer lo que hemos aprendido desde su publicaci&oacute;n. La discusi&oacute;n  se circunscribir&aacute; a los siguientes l&iacute;mites generales: &#191;En qu&eacute;  forma se puede utilizar con mayor eficacia la antropolog&iacute;a para la mejor  ejecuci&oacute;n de los proyectos de salud p&uacute;blica? El punto de vista expuesto  es el de una persona que, por haber trabajado en Centro Am&eacute;rica, no pudo  examinar la mayor parte de la documentaci&oacute;n relativa a la labor hecha en  otras partes del mundo. Por consiguiente, este informe es parcial, tanto geogr&aacute;ficamente  como en cuanto al tiempo que abarca. Aunque existe un acopio cada vez m&aacute;s  considerable de escritos sobre la materia, la mayor parte de ellos en manuscrito  o mimeografiados, ha habido relativamente escaso inter&eacute;s en la manera en  que la antropolog&iacute;a ha contribuido al progreso de la salud p&uacute;blica,  as&iacute; como en los conocimientos obtenidos sobre la colaboraci&oacute;n entre  el antrop&oacute;logo y los encargados de los programas de salud p&uacute;blica.  </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las  principales recomendaciones formuladas por Foster en 1951 pueden resumirse en  las tres categor&iacute;as principales siguientes: </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1)  Los administradores de programas de salud p&uacute;blica deben estar familiarizados  con los valores culturales de la colectividad en que trabajan. Foster mencion&oacute;  nueve aspectos sociales y culturales que el administrador debe conocer (e insisti&oacute;  en que no se trataba, en modo alguno, de una lista definitiva). Entre ellos, concedi&oacute;  especial importancia al conocimiento de las creencias relativas a las enfermedades  y a su curaci&oacute;n. Los otros aspectos son los recursos econ&oacute;micos  de la poblaci&oacute;n, la organizaci&oacute;n de la familia, educaci&oacute;n  e instrucci&oacute;n primaria, administraci&oacute;n pol&iacute;tica, religi&oacute;n,  sistemas de valores, complejo de prestigio y normas de acci&oacute;n.</font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">2)  Deben formar parte de los equipos de campo de los programas de salud p&uacute;blica  especialistas de ciencias sociales, &quot;para recoger informes especializados  (para coronar un vasto acopio de datos fundamentales) tendientes a facilitar proyectos  espec&iacute;ficos&quot;. Adem&aacute;s, tales especialistas pueden hacer continuos  experimentos de campo variando los m&eacute;todos en consonancia con diferentes  condiciones con el objeto de determinar con mayor precisi&oacute;n la relativa  eficacia de los mismos. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">3)  Los estudios fundamentales tanto sobre los rasgos culturales de una cierta regi&oacute;n  como sobre la teor&iacute;a de la antropolog&iacute;a, son esenciales para la  eficacia de la labor del antrop&oacute;logo. Foster se&ntilde;ala que &quot;&#133;  parece obvio que deben hacerse planes para proseguir la acumulaci&oacute;n de  datos culturales fundamentales de valor general no s&oacute;lo en Latino Am&eacute;rica,  sino tambi&eacute;n en otros lugares donde pretenda establecer programas de esta  clase. Administrativamente, tales trabajos no se deben acoplar directamente con  los programas de acci&oacute;n espec&iacute;fica, porque la investigaci&oacute;n  enfocada hacia programas demasiado espec&iacute;ficos da resultados de menor utilidad  para otros tipos de programas.&quot;</font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Utilizando  estos tres puntos como base de discusi&oacute;n podemos examinar algunos de los  problemas y cuestiones que se plantean en la aplicaci&oacute;n de la antropolog&iacute;a  al campo de la salud p&uacute;blica.</font>     <P>&nbsp;     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B><font size="3">LA  ANTROPOLOG&Iacute;A Y EL ADMINISTRADOR DE SALUD P&Uacute;BLICA</font></B> </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">De su conocimiento  de la antropolog&iacute;a y de su actitud hacia ella depende que el administrador  de salud p&uacute;blica decida utilizarla o no dentro de su jurisdicci&oacute;n.  Se puede afirmar que, en general, muy pocos de estos administradores tienen de  esta disciplina m&aacute;s que los conocimientos m&aacute;s rudimentarios. Su  actitud hacia la antropolog&iacute;a va desde un excesivo entusiasmo que lo incapacita  para delimitar los l&iacute;mites de sus posibilidades hasta una declarada hostilidad,  pasando por una total indiferencia. Rara vez pudo el administrador de salud p&uacute;blica  hacer una valoraci&oacute;n cr&iacute;tica de la antropolog&iacute;a o definir  los linderos de sus aplicaciones partiendo de su experiencia personal. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El entusiasmo exagerado  por la antropolog&iacute;a lleva, por lo general, a suponer que puede lograr &quot;lo  imposible&quot;, o que puede producir cambios que requieren a&ntilde;os en cuesti&oacute;n  de semanas. La hostilidad se manifiesta, de ordinario, en el m&eacute;dico o trabajador  de salud p&uacute;blica, que pretende saber ya m&aacute;s de lo que un antrop&oacute;logo  puede llegar a saber de una cultura dada. Uno se encuentra a veces con un m&eacute;dico  o con un profesional de salud p&uacute;blica que, por el hecho de ser del pa&iacute;s,  pretende saber m&aacute;s sobre el medio cultural en que vive de lo que pueda  llegar a saber cualquier antrop&oacute;logo extranjero. La falta de base de semejante  argumento se pone de manifiesto suponiendo que un enfermo que pretendiera saber  c&oacute;mo tratar su enfermedad mejor que el m&eacute;dico, ya que &eacute;ste,  al fin y al cabo, no la padece. Sin embargo, la mayor&iacute;a de los funcionarios  de salud p&uacute;blica est&aacute;n tan poco familiarizados con las posibilidades  que la antropolog&iacute;a ofrece que ni se muestran entusiastas ni hostiles a  ella, sino simplemente curiosos. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  interesar en la antropolog&iacute;a a los administradores de salud p&uacute;blica  no es un problema de propaganda ni de abrir canales de comunicaci&oacute;n a fin  de que las ideas antropol&oacute;gicas puedan llegar al trabajador de salud p&uacute;blica.  La antropolog&iacute;a no trata de convencer de su utilidad a los medios responsables  de la salud p&uacute;blica; tampoco se lograr&aacute; una comprensi&oacute;n efectiva  de esta ciencia por el mero hecho de que se faciliten informes antropol&oacute;gicos  a los administradores. En los cuatro a&ntilde;os de asociaci&oacute;n del autor  de este trabajo con actividades de salud p&uacute;blica ha visto circular art&iacute;culos  y documentos sobre antropolog&iacute;a entre el personal de esta especialidad.  Mientras los le&iacute;a trataba de imaginarse la situaci&oacute;n del administrador  de salud p&uacute;blica a cuyo despacho llega diariamente una gran cantidad de  correspondencia y documentos, y se ha preguntado: &#191;Qu&eacute; efecto puede  tener un art&iacute;culo de antropolog&iacute;a en un administrador que se encuentra  agobiado por la preparaci&oacute;n del presupuesto del a&ntilde;o pr&oacute;ximo  y por el problema de uno de los autom&oacute;viles de la oficina que acaba de  tener un accidente y, por alguna inadvertencia, no estaba asegurado? Adem&aacute;s,  cuando disponga de tiempo libre, lo dedicar&aacute; a la lectura de publicaciones  sobre alguna materia de inter&eacute;s especial o de una novela como descanso  o recreo. No obstante, es cada vez mayor el n&uacute;mero de administradores que  llegan a leer tales art&iacute;culos e informes debido a que, en la ejecuci&oacute;n  de sus programas, se han encontrado con problemas y han llegado a creer que la  antropolog&iacute;a puede ofrecer soluciones a algunos de ellos. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  problema principal que se plantea al presentar la antropolog&iacute;a al administrador  es, de alg&uacute;n modo, suscitar en &eacute;l cierto inter&eacute;s en la materia,  por lo menos en grado suficiente para incitarle a enterarse de sus posibilidades,  y una vez interesado, buscar alg&uacute;n medio de que adquiera algunos conocimientos  sobre esta ciencia. Es indudable que la mejor ocasi&oacute;n de estimular el inter&eacute;s  por la antropolog&iacute;a es el per&iacute;odo de formaci&oacute;n profesional,  durante los cursos de licenciatura o doctorado en salud p&uacute;blica. Algunas  escuelas de salud p&uacute;blica se han preocupado de proporcionar este est&iacute;mulo.  La Fundaci&oacute;n Russell Sage ha establecido algunos puestos de profesor de  antropolog&iacute;a en las Universidades de Harvard y Denver con esta finalidad.  La Universidad de Cornell ense&ntilde;a cursos de esta materia para el personal  de salud p&uacute;blica y la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica, de M&eacute;xico,  cuenta entre su personal docente con un antrop&oacute;logo empleado a tiempo parcial.  Ser&iacute;a conveniente examinar aqu&iacute; en detalle el problema de brindar  esta formaci&oacute;n en las escuelas de salud p&uacute;blica, pero las actividades  del autor no se han orientado hacia ese campo y, por lo tanto, lo deja a personas  con mayor experiencia pedag&oacute;gica. No obstante, subsiste un problema de  suma importancia. La Mayor&iacute;a de los actuales administradores de salud p&uacute;blica  no estudiaron antropolog&iacute;a durante sus cursos de salud p&uacute;blica;  algunos nunca siguieron cursos de salud p&uacute;blica ni de antropolog&iacute;a.  Por consiguiente, no s&oacute;lo ahora, sino durante muchos a&ntilde;os, habr&aacute;  que inculcar las ciencias sociales a las personas que trabajan a tiempo completo  en la administraci&oacute;n de salud p&uacute;blica. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La  inclinaci&oacute;n a utilizar las ciencias sociales en las actividades de salud  p&uacute;blica puede suscitarse de una o de ambas maneras siguientes: 1) insistiendo  cerca de los administradores hasta que manifiesten suficiente inter&eacute;s para  intentarlo y, 2) demostrando en la pr&aacute;ctica que la antropolog&iacute;a,  en realidad, puede solucionar problemas dif&iacute;ciles o imposibles de resolver  sin ella. Las relaciones que la mayor&iacute;a de los administradores mantienen  no comprenden a muchos antrop&oacute;logos, y aun cuando de palabra llegara a  suscitar su inter&eacute;s, siempre podr&iacute;an desear una demostraci&oacute;n.  En resumen, para que un administrador se familiarice con la materia, ha de ver  la antropolog&iacute;a en acci&oacute;n, y para verla hay que contar con algunos  administradores convencidos de su utilidad. Todo ello indica que transcurrir&aacute;  largo tiempo antes de que logremos que muchos administradores se familiaricen,  bien sea con la antropolog&iacute;a o con los medios de llegar a conocer el medio  cultural en que trabajan. Evidentemente, tiene suma importancia estimular el uso  de la antropolog&iacute;a siempre que resulte eficaz, a fin de que su utilidad  se puede apreciar mejor.</font>     <P>&nbsp;     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B><font size="3">ESPECIALISTAS  EN CIENCIAS SOCIALES EN LOS PROYECTOS DE CAMPO</font> </B> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La  recomendaci&oacute;n de Foster de que se utilicen especialistas en ciencias sociales  en los programas de salud p&uacute;blica era ya seguida cuando su informe apareci&oacute;.  Ahora bien, la labor llevada a cabo desde entonces ha permitido determinar mejor  la funci&oacute;n que los antrop&oacute;logos pueden desempe&ntilde;ar con eficacia  en el campo de la salud p&uacute;blica. A continuaci&oacute;n vamos a examinar  el tipo general de trabajo que la antropolog&iacute;a puede llevar a cabo, as&iacute;  como ciertas actividades espec&iacute;ficas: investigaci&oacute;n, consulta y  ense&ntilde;anza.</font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  Campos de la salud p&uacute;blica en los que la antropolog&iacute;a puede ser  de utilidad</B> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Una  de las dificultades que algunos antrop&oacute;logos adscritos a actividades de  salud p&uacute;blica han tenido que afrontar es que, por lo general, el personal  de salud p&uacute;blica tiene un concepto tan superficial de la antropolog&iacute;a,  que no se hace idea de la manera m&aacute;s efectiva de valerse de ella para sus  fines. Con el objeto de mantener cierto orden administrativo en los trabajos en  ejecuci&oacute;n, a veces ha habido la tendencia a encajar al antrop&oacute;logo  en el cuadro burocr&aacute;tico de la organizaci&oacute;n de salud p&uacute;blica,  limitando as&iacute; en grado considerable la eficacia de esta aportaci&oacute;n  de las ciencias sociales. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  hecho de que una determinada materia corresponda a cierto campo de la salud p&uacute;blica  ni afirma ni niega, por s&iacute; solo, que la antropolog&iacute;a pueda ser de  utilidad en tal caso. Cabe decir, en general, que la posible utilidad de la antropolog&iacute;a  puede juzgarse &uacute;nicamente en relaci&oacute;n con los problemas espec&iacute;ficos  que se plantean (o que puede preverse que se van a presentar) al iniciar una actividad  espec&iacute;fica de salud p&uacute;blica en determinadas circunstancias culturales,  sociales y de ambiente. Por ejemplo, la organizaci&oacute;n de un programa de  control de la malaria, un nuevo sistema de abastecimiento de agua, una escuela  de enfermer&iacute;a o una cl&iacute;nica rural, puede o no beneficiarse del uso  de la antropolog&iacute;a, seg&uacute;n sea la naturaleza de los problemas espec&iacute;ficos  del caso. En lugares donde se sabe que la malaria se debe a la presencia de mosquitos  de cierto tipo, tal vez sea suficiente la aplicaci&oacute;n de los m&eacute;todos  corrientes para la ejecuci&oacute;n de los programas sin embargo, cuando se cree  que la enfermedad se debe a enfriamiento despu&eacute;s de haber sudado, tal vez  sea necesario utilizar recursos m&aacute;s complicados. En circunstancias muy  dif&iacute;ciles, ser&aacute; conveniente contar con los servicios de un antrop&oacute;logo  que pueda interpretar el c&oacute;mo y porqu&eacute; de las creencias tradicionales  locales. Muchas colectividades en todos los pa&iacute;ses del mundo ver&iacute;an  con sumo agrado que se mejorase su abastecimiento de agua; sin embargo, cuando  una colectividad tiene creencias peculiares respecto a la procedencia del agua,  tal vez sean &uacute;tiles los servicios de un antrop&oacute;logo. A primera vista  la creaci&oacute;n de una escuela de enfermer&iacute;a no es la clase de empresa  en que se considere conveniente la colaboraci&oacute;n de un antrop&oacute;logo.  Ahora bien, cuando en el pa&iacute;s en que se va a establecer la enfermera ocupa  una categor&iacute;a social baja, el encontrar alumnas puede constituir un verdadero  problema. Del mismo modo, el hecho de que la organizaci&oacute;n de una cl&iacute;nica  rural se beneficie o no de los servicios de un antrop&oacute;logo depende de las  caracter&iacute;sticas culturales y del medio en que se trata de establecer la  cl&iacute;nica; tambi&eacute;n puede depender de la naturaleza de la organizaci&oacute;n  del proyecto que va a establecerla. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Como  ya se ha mencionado anteriormente, no es posible predecir de un modo definitivo,  bas&aacute;ndose &uacute;nicamente en la naturaleza del proyecto, si ser&aacute;  o no necesario emplear las ciencias sociales. Ahora bien, existen algunas indicaciones  que muchas veces pueden ayudar a adoptar una decisi&oacute;n previsora<a href="#ast2_15">**</a><A NAME="ar2"></A>.  Cabe citar las siguientes: a) cuanto mayores sean las diferencias culturales entre  el personal encargado del proyecto y la poblaci&oacute;n a que beneficia; b) cuanto  mayor sea la distinci&oacute;n de casta o clase social entre el personal y la  poblaci&oacute;n, de mayor utilidad ser&aacute;n las ciencias sociales; c) en  aquellos proyectos relacionados con alteraciones de los h&aacute;bitos humanos  que se adquieren en las primeras fases de la vida o se refuerzan a menudo, los  servicios de un antrop&oacute;logo o psic&oacute;logo social ser&aacute;n &uacute;tiles.  Estos no son los &uacute;nicos casos en que la labor de los especialistas en ciencias  sociales ha sido de utilidad, pero si tales situaciones existen, es indicaci&oacute;n  evidente de que los servicios de ese especialista ser&aacute;n una valiosa adici&oacute;n  al proyecto. Los m&eacute;dicos, enfermeras y sanitaristas, por su adiestramiento  y contactos personales de car&aacute;cter profesional, tienden a establecer ideas  comunes que pueden muy bien no ser compartidas por otras personas que pertenecen  a su mismo grupo social y cultural. En ese aspecto, difieren en cultura de aquellos  a favor de quienes habr&aacute;n de trabajar. Aun suponiendo que lo contrario  sea cierto, conviene recalcar que la mera existencia de un nivel educativo satisfactorio  en la poblaci&oacute;n no constituye, por s&iacute; sola, una indicaci&oacute;n  de que la cultura de la poblaci&oacute;n general sea similar a la del personal  del proyecto. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">De  acuerdo con los puntos antes mencionados se pueden indicar ciertos tipos de poblaci&oacute;n  en los que los proyectos puede la utilizaci&oacute;n de las ciencias sociales,  a saber: a) En general cualquier sector de una poblaci&oacute;n que, en su conjunto,  es predominantemente de bajo nivel econ&oacute;mico y social, puesto que la cultura  de esa poblaci&oacute;n, de ordinario, var&iacute;a manifiestamente de la de las  autoridades m&eacute;dicas de dicho pa&iacute;s; b) Las poblaciones ind&iacute;genas  o de origen cultural extranjero, bien constituyan una mayor&iacute;a o una minor&iacute;a  de la sociedad en conjunto, pueden diferir en costumbres de la poblaci&oacute;n  local dominante de que procede el personal m&eacute;dico; c) los proyectos encaminados  a mejorar la nutrici&oacute;n y a cambiar h&aacute;bitos fundamentales de higiene  y saneamiento afectan a h&aacute;bitos muy arraigados en la gente y estrechamente  relacionados con muchas actividades de la vida cotidiana. No es f&aacute;cil cambiar  estas actividades. En t&eacute;rminos generales, cabe decir que la antropolog&iacute;a  puede prestar ayuda espec&iacute;fica en los programas de nutrici&oacute;n, educaci&oacute;n  sanitaria; higiene materno infantil, ciertas actividades de saneamiento del medio  y en el establecimiento de programas integrados de salud p&uacute;blica. En t&eacute;rminos  m&aacute;s generales, puede contribuir a orientar los principios fundamentales  de tales programas as&iacute; como a la labor de investigaciones espec&iacute;ficas.  </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  El papel de la investigaci&oacute;n antropol&oacute;gica en la salud p&uacute;blica  </B> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La  antropolog&iacute;a ha sido, tradicionalmente, una disciplina de investigaci&oacute;n.  Hasta los &uacute;ltimos a&ntilde;os no pas&oacute; activamente al campo de la  aplicaci&oacute;n y, por consiguiente, su funci&oacute;n en ese aspecto est&aacute;  todav&iacute;a en per&iacute;odo de desarrollo y definici&oacute;n. Algunos antrop&oacute;logos,  por raz&oacute;n de su personalidad, rinden tambi&eacute;n servicios eficaces  en el campo de aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica, y una escuela de los Estados  Unidos est&aacute; fomentando un campo que denomina &quot;antropolog&iacute;a  de acci&oacute;n&quot;, una combinaci&oacute;n de trabajo pr&aacute;ctico y de  investigaci&oacute;n. Sin embargo, en opini&oacute;n del autor, la verdadera contribuci&oacute;n  del antrop&oacute;logo descansa en su capacidad de investigador y consultor. Pocos  antrop&oacute;logos dominan las t&eacute;cnicas generales de educaci&oacute;n,  est&aacute;n familiarizados con actividades especializadas de grupo, con la direcci&oacute;n  y orientaci&oacute;n de adultos o con trabajo social que les permita desempe&ntilde;ar  un papel particularmente eficaz en el campo de aplicaci&oacute;n de su especialidad;  por consiguiente, han de actuar como &quot;amateurs&quot; en ese campo. En las  actividades llevadas a cabo por el autor, su equipo de campo contaba con alg&uacute;n  personal cuyo objeto era poner en pr&aacute;ctica los resultados de la investigaci&oacute;n  a medida que se iban conociendo. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hay  ciertamente ocasiones en que el antrop&oacute;logo puede ser, a largo plazo, de  mayor utilidad en relaci&oacute;n con un proyecto si se abstiene de participar  en persona en las actividades de ejecuci&oacute;n y sigue sirviendo en su capacidad  de investigador. Esto, por supuesto, var&iacute;a de acuerdo con las caracter&iacute;sticas  del programa, con la sociedad de que se trate y con el propio antrop&oacute;logo.  </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Si  se admite que la investigaci&oacute;n es una importante contribuci&oacute;n del  antrop&oacute;logo a la salud p&uacute;blica, vale la pena definir con mayor precisi&oacute;n  la naturaleza de la misma y explorar sus posibilidades en relaci&oacute;n con  programas de aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica. En primer lugar, hemos de definir  tres tipos generales de investigaci&oacute;n que el antrop&oacute;logo puede llevar  a cabo: investigaci&oacute;n de problemas, investigaci&oacute;n de exploraci&oacute;n  e investigaci&oacute;n de aplicaci&oacute;n experimental.</font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>La  investigaci&oacute;n de problemas</I>: es la encaminada a la soluci&oacute;n de  un problema espec&iacute;fico que se presenta en el curso de un programa de salud  p&uacute;blica. Por ejemplo, si un programa progresa con lentitud debido a la  falta de colaboraci&oacute;n de la colectividad, el antrop&oacute;logo puede tratar  de hallar sus causas y de este modo, contribuir a poner fin a este estado de cosas.  Si un proyecto tiene por objeto adiestrar parteras emp&iacute;ricas en una comarca  o pa&iacute;s donde la obstetricia cient&iacute;fica jam&aacute;s se puso en pr&aacute;ctica,  el antrop&oacute;logo puede estudiar la situaci&oacute;n de las parteras locales  y tratar de prever los obst&aacute;culos que la relaci&oacute;n con ellas puede  plantear a la ejecuci&oacute;n del proyecto. Parte de la labor m&aacute;s eficaz  llevada a cabo hasta ahora por los antrop&oacute;logos en el campo de la salud  p&uacute;blica ha sido en este aspecto de la investigaci&oacute;n de problemas  o en relaci&oacute;n directa con &eacute;l. En general, se puede definir el papel  del antrop&oacute;logo en la investigaci&oacute;n de problemas como el que trata  de resolver alg&uacute;n problema espec&iacute;fico que obstaculiza la ejecuci&oacute;n  de un proyecto. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Investigaci&oacute;n  de exploraci&oacute;n</I>: por investigaci&oacute;n de exploraci&oacute;n se entiende  aqu&iacute; la regi&oacute;n que se lleva a cabo en una regi&oacute;n geogr&aacute;fica  o en un grupo de poblaci&oacute;n poco conocido generalmente con el objeto de  determinar de una manera m&aacute;s o menos detallada el estado cultural, social  y econ&oacute;mico de los habitantes a fin de planear el programa de salud p&uacute;blica  correspondiente de acuerdo con sus necesidades y posibilidades. Las materias objeto  de esa exploraci&oacute;n dependen del tama&ntilde;o y complejidad de la sociedad,  del tiempo disponible para la investigaci&oacute;n (sin olvidar el tiempo de aprender  su idioma, si fuera necesario), y de los aspectos espec&iacute;ficos de la vida  que puedan ser afectados por el mencionado programa. Puesto que el objeto de un  estudio de esta clase es determinar los aspectos culturales que pueden oponer  obst&aacute;culos o merecen ser tenidos en consideraci&oacute;n al planear un  programa, el antrop&oacute;logo ha de emprender a menudo su investigaci&oacute;n  sin saber concretamente cu&aacute;les son los objetivos que persigue. &Uacute;nicamente  puede tratar de sondear las posibilidades, bas&aacute;ndose en su formaci&oacute;n  y experiencia. Esto supone tener que realizar una investigaci&oacute;n general  que comprenda la econom&iacute;a, la estructura de la colectividad, organizaci&oacute;n  de la familia, otras fases de la organizaci&oacute;n social y el sistema de valores,  con el objeto de tratar de obtener una idea general de la manera en que los miembros  de la colectividad reaccionan entre s&iacute; y a personas extra&ntilde;as, y  la forma en que reaccionar&iacute;an ante los diversos factores que un programa  de salud p&uacute;blica pueda introducir en sus colectividad. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La  investigaci&oacute;n exploratoria tiende a evitar que m&aacute;s tarde se planteen  problemas, a facilitar el planeamiento con suficiente inteligencia de forma que  requiera un m&iacute;nimum de investigaci&oacute;n de problemas. No puede planearse,  con anticipaci&oacute;n, de una manera minuciosa por la sencilla raz&oacute;n  de que el antrop&oacute;logo, a menos que est&eacute; familiarizado con medios  culturales similares, no puede saber exactamente qu&eacute; es lo que busca, aparte  del hecho de que se trata de identificar aspectos de la cultura que m&aacute;s  tarde puedan asumir especial significaci&oacute;n en alguna fase de las actividades  del proyecto. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Investigaci&oacute;n  de aplicaci&oacute;n experimental</I>: por investigaci&oacute;n de aplicaci&oacute;n  experimental entendemos la encaminada a precisar la importancia o el valor de  procedimientos, t&eacute;cnicas o m&eacute;todos espec&iacute;ficos en las actividades  de salud p&uacute;blica, mediante la utilizaci&oacute;n de determinadas situaciones  naturales como campos de experimentaci&oacute;n y variando ciertos factores con  el objeto de observar la manera en que afectan los resultados. Teniendo en cuenta  los problemas que se han presentado en los proyectos de salud p&uacute;blica en  Am&eacute;rica Latina, este tipo de investigaci&oacute;n puede ser de suma utilidad.  La educaci&oacute;n sanitaria es un campo que puede beneficiarse especialmente  de esta labor experimental. Abunda en t&eacute;cnicas heredadas del trabajo social,  de la educaci&oacute;n y de otras disciplinas m&aacute;s o menos establecidas  que se han desenvuelto en las culturas occidentales. En la transferencia de esas  t&eacute;cnicas a otros medios culturales y a otras formas de sociedad, se persiste  a menudo en utilizarlas a pesar de que hay claras indicaciones de que distan mucho  de ajustarse bien a la contextura cultural en que operan. Tal vez los resultados  evidencian que esa labor de educaci&oacute;n sanitaria no es satisfactoria, pero  el &uacute;nico medio de encontrar procedimientos mejores es llevar a cabo experimentos  en situaciones pr&aacute;cticas. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es  evidente que los tres tipos de investigaci&oacute;n mencionados no se excluyen  mutuamente. Una de las contribuciones m&aacute;s eficaces que la antropolog&iacute;a  puede aportar a un proyecto consiste en proceder en primer lugar a la investigaci&oacute;n  exploratoria, seguida de investigaciones experimentales, contando adem&aacute;s  en todo momento con personal para la investigaci&oacute;n de problemas a medida  que se plantean. En la pr&aacute;ctica, la labor de los antrop&oacute;logos, por  diversas razones, se ha limitado por lo general a uno de esos tipos de investigaci&oacute;n.  El trabajo de Erasmus, Simmons, Oberg, Kelly y Foster, todos ellos miembros del  Instituto de Antropolog&iacute;a Social, fue principalmente de investigaci&oacute;n  de problemas. La labor m&aacute;s reciente de Kelly, con el Instituto de Asuntos  Interamericanos, ha sido de car&aacute;cter m&aacute;s exploratorio, en tanto  que Erasmus tuvo ocasi&oacute;n de llevar a cabo en el Ecuador algunas investigaciones  experimentales en educaci&oacute;n sanitaria. El grado en que las diferentes clases  de trabajo se llevan a cabo depende hoy casi exclusivamente de la decisi&oacute;n  del antrop&oacute;logo; pocos administradores de salud p&uacute;blica se han percatado  de la variedad de actividades que pueden desarrollarse. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La  labor de investigaci&oacute;n del antrop&oacute;logo se puede considerar tambi&eacute;n  en relaci&oacute;n con la materia a que se aplica. Es conveniente tratar esta  cuesti&oacute;n bajo tres aspectos generales: concentraci&oacute;n en la organizaci&oacute;n  que patrocina las actividades, y concentraci&oacute;n en las relaciones entre  la colectividad y la organizaci&oacute;n. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>    <br>  Estudio de la colectividad </B> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este  ha sido hasta ahora el uso m&aacute;s aceptable y eficaz de la antropolog&iacute;a  en la Am&eacute;rica latina. Muchas personas que trabajan en el campo de la salud  p&uacute;blica han visto la antropolog&iacute;a en acci&oacute;n, investigando  las causas por las que una poblaci&oacute;n dada ofreci&oacute; resistencia a  un cambio, por qu&eacute; reaccion&oacute; como lo hizo ante un proyecto, por  qu&eacute; prefer&iacute;a una cl&iacute;nica a otra, etc. El hecho mismo de que  la antropolog&iacute;a se ocupe por lo general de las sociedades abor&iacute;genes  o no occidentales facilita la comprensi&oacute;n de su utilidad por parte de las  personas no familiarizadas con esta disciplina en el estudio de esas sociedades.  Sin embargo, el hecho de que el estudio antropol&oacute;gico de una colectividad  sea o no provechoso no depende &uacute;nicamente de que forme parte de una de  las categor&iacute;as cl&aacute;sicas de estudio antropol&oacute;gico. En los  &uacute;ltimos a&ntilde;os, la antropolog&iacute;a ha logrado algunos de sus m&aacute;s  notables adelantos mediante el estudio de las sociedades occidentales actuales.  Se ha visto repetidamente que la persona perteneciente a una colectividad y de  la misma cultura que la generalidad de sus miembros puede ser incapaz de comprender  su propia sociedad, a menos que la estudie de un modo m&aacute;s o menos sistem&aacute;tico.  Ahora bien, tal vez el 99 % de las personas carecen de los medios, de la aptitud  o del deseo de estudiar sistem&aacute;ticamente su propia sociedad y por consiguiente,  act&uacute;an como parte de ella sin percatarse de los muchos factores que operan  en el seno de la misma. Desde este punto de vista, la antropolog&iacute;a puede  tambi&eacute;n contribuir en grado considerable al estudio de cualquier grupo  social de hoy en que se trate de llevar a cabo un programa de salud p&uacute;blica.  Sin embargo, a medida que se aleja de este campo de estudio cl&aacute;sico, la  antropolog&iacute;a tiende cada vez m&aacute;s a fundirse con el campo general  de las relaciones y la conducta humanas, amplia disciplina a la que contribuyen  las diversas ciencias sociales, psicol&oacute;gicas y biol&oacute;gicas. Los estudios  de una dada sociedad pueden abarcar un amplio campo de investigaci&oacute;n, tan  amplio como la gama de aspectos de la sociedad misma. Tales estudios, como ya  se ha mencionado anteriormente, pueden converger en un problema, o bien ser de  car&aacute;cter exploratorio o experimental.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>    <br>  Estudio de la organizaci&oacute;n</B> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  autor, entre otros, ha observado que la organizaci&oacute;n encargada de preparar  y llevar a cabo un programa de salud p&uacute;blica suscita a menudo graves problemas.  Estos proceden con frecuencia de la organizaci&oacute;n social del grupo que administra  el programa. Seg&uacute;n sea la estructura de dicha organizaci&oacute;n, la rapidez  en sus decisiones ser&aacute; mayor o menor; la comunicaci&oacute;n entre el personal  esencial se facilitar&aacute; o paralizar&aacute; completamente; el personal est&aacute;  relativamente libre, o por el contrario, sujeto constantemente; el personal estar&aacute;  relativamente libre, o por el contrario, sujeto constantemente a fuerte presi&oacute;n  psicol&oacute;gica; la autocr&iacute;tica objetiva puede ser orientada adecuadamente  o bien eliminada por completo, en resumen, de c&oacute;mo est&eacute; organizado  el personal de salud p&uacute;blica depende que un proyecto encuentre continuas  dificultades hasta terminar en un rotundo fracaso, o bien tenga posibilidades  de &eacute;xito. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Citaremos  un ejemplo an&aacute;logo: Durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os algunas escuelas  de administraci&oacute;n de negocios de los Estados Unidos han incluido en su  plan de estudios asignaturas ense&ntilde;adas por psic&oacute;logos sociales y  por especialistas en actividades de grupo, con el objeto de que el futuro hombre  de negocios tenga un mejor conocimiento de los factores sociopsicol&oacute;gicos  que pueden contribuir a que la organizaci&oacute;n de una empresa comercial funcione  normalmente y rinda ganancias, o a que no prospere debido a constantes dificultades  de origen personal, con las consiguientes p&eacute;rdidas econ&oacute;micas. Cabe  suponer que tambi&eacute;n el administrador de salud p&uacute;blica desea obtener  &quot;ganancias&quot;, expresadas en &eacute;xitos de las actividades de salud  p&uacute;blica. El administrador de una organizaci&oacute;n deficientemente estructurada  puede encontrarse con que el &eacute;xito de su proyecto corre exactamente el  mismo peligro que el negocio cuya estructura org&aacute;nica es defectuosa.</font>      <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este es un  campo en el que los antrop&oacute;logos no han figurado como dirigentes y orientadores,  pero en el que los conceptos y m&eacute;todos antropol&oacute;gicos son de suma  utilidad. Los que han llevado a cabo estos estudios han trabajado por lo general  en el campo de la investigaci&oacute;n de comunicaciones, de las relaciones industriales  y de la psicolog&iacute;a social. Un soci&oacute;logo familiarizado con la labor  en estos campos, puede determinar con frecuencia las causas de las dificultades  experimentadas en la administraci&oacute;n de un proyecto cuando el administrador  y dem&aacute;s personal del mismo desconocen totalmente la causa de su mal funcionamiento.  Esto es especialmente cierto en los proyectos en que trabaje personal docente  de diversos pa&iacute;ses y de distintos antecedentes culturales. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Estudio  de las relaciones entre Organizaci&oacute;n y la sociedad que aspira a servir</B>  </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Cuando  un proyecto de salud p&uacute;blica comienza a funcionar en una sociedad dada,  pueden encontrarse (desde el punto de vista antropol&oacute;gico) dos concepciones  diferentes; es decir, por lo menos dos grupos de personas de creencias y h&aacute;bitos  distintos han entrado en contacto directo, de persona a persona, y uno de esos  grupos desea modificar las ideas y h&aacute;bitos del otro. El caso m&aacute;s  obvio y extremo de las diferencias es aquel en que un equipo de personal m&eacute;dico,  sanitario y de enfermer&iacute;a, de formaci&oacute;n occidental y habituado a  la vida de ciudad, aparece en una colectividad ind&iacute;gena de M&eacute;xico,  Bolivia o Brasil, donde ni siquiera pueden hablar la lengua local. La mayor&iacute;a  de los trabajadores de salud p&uacute;blica estar&aacute;n probablemente de acuerdo  en que, en una situaci&oacute;n semejante, ser&iacute;a de utilidad contar con  los servicios de un antrop&oacute;logo debidamente capacitado. Sin embargo, muchas  veces no se tiene en cuenta que el personal m&eacute;dico, sanitario y de enfermer&iacute;a  posee unas caracter&iacute;sticas culturales que le distinguen de los otros miembros  de su respectiva sociedad occidental. Cuando un empleado de salud p&uacute;blica  inicia o promueve un cambio de cualquier orden en una colectividad, indica con  ello que algunos de sus puntos de vista o principios deben ser aceptados por ella.  En cierto modo es lo mismo que se trate de la colectividad en que el m&eacute;dico  naci&oacute; o de un grupo socio-cultural totalmente diferente. En ambos casos,  una persona que cree en un principio, o lo pone en pr&aacute;ctica, desea imponerlo  a un grupo de personas que no lo practican. Por lo tanto, ya sea que el oficial  de salud p&uacute;blica ejerza en su propia ciudad o en una colectividad distinta,  trata de hacer la misma cosa: introducir alteraciones en un sistema de h&aacute;bitos  arraigados en la sociedad. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  las relaciones entre la organizaci&oacute;n de un proyecto y la sociedad a que  se destina, se plantea un problema importante por el hecho de que los miembros  de cada grupo observan la conducta de los del grupo opuesto y los juzgan fund&aacute;ndose  en las caracter&iacute;sticas manifiestas de esa conducta. El personal de salud  p&uacute;blica de antecedentes y formaci&oacute;n occidentales sabe c&oacute;mo  un m&eacute;dico de salud p&uacute;blica ha de actuar en nuestro propio medio  social, pero son pocos los que saben comportarse en una colectividad india que  habla una lengua ind&iacute;gena. Tal vez a un indio le extra&ntilde;e bastante  que el m&eacute;dico act&uacute;e como si estuviera haci&eacute;ndole un favor  cuando &eacute;l estima que le hace un favor al primero por el mero hecho de llevar  a su familia para ser vacunada. El agente de salud p&uacute;blica que en una colectividad  clausura un restaurante por sus condiciones antihigi&eacute;nicas, probablemente  no ser&aacute; objeto de agradecimiento. Esto nos lleva a un problema fundamental  que se plantea en las relaciones entre el personal de salud p&uacute;blica y los  miembros de la colectividad: se trata del problema de predecir la conducta. En  la medida en que el agente de salud p&uacute;blica puede predecir la conducta  de los miembros de la colectividad, puede adaptarse su m&eacute;todo con el objeto  de lograr el mayor &eacute;xito en la consecuci&oacute;n de sus fines profesionales.  Del mismo modo, en la medida en que los miembros de la colectividad afectada pueden  predecir la conducta del agente sanitario, podr&aacute;n comprender lo que &eacute;l  desea y adaptar su conducta para secundar dichos deseos o para combatirlo. Ahora  bien, cuando esta predicci&oacute;n resulta imposible, la respuesta del uno al  otro puede tener escasa relaci&oacute;n con las actividades u objetivos que el  agente persigue. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Para  citar un ejemplo m&aacute;s concreto, el presente trabajo tiene por objeto explorar  algunas de las relaciones que pueden existir entre los antrop&oacute;logos y el  personal de salud p&uacute;blica, dos tipos de personas pertenecientes a grupos  culturales diferentes dentro del marco de la sociedad occidental. Tiende a lograr  que los trabajadores de salud p&uacute;blica puedan predecir con m&aacute;s facilidad  la conducta de los antrop&oacute;logos. Cierto grado de predicci&oacute;n es requisito  esencial para el trabajo en colaboraci&oacute;n. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Otro  punto de alguna importancia para utilizar las ciencias sociales en la salud p&uacute;blica  es la incorporaci&oacute;n de esas actividades de investigaci&oacute;n en el planeamiento  y estructura general de un proyecto de salud p&uacute;blica. Hasta ahora hemos  hablado casi indistintamente de &quot;antropolog&iacute;a&quot; y &quot;antrop&oacute;logo&quot;.  En realidad, puede haber bastante diferencia en el empleo de la antropolog&iacute;a  por un lado y un antrop&oacute;logo, por el otro. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aunque  en una &eacute;poca el autor era de la opini&oacute;n de que la prueba definitiva  del &eacute;xito del antrop&oacute;logo en un proyecto era su auto-eliminaci&oacute;n,  es decir, el hecho de resolver tantos problemas y capacitar a tantas personas  que ya no quedaran problemas por resolver ni personas por capacitar, ahora est&aacute;  convencido de que este punto de vista es err&oacute;neo. El antrop&oacute;logo  es un especialista en cierto tipo de trabajos. Algunos de ellos pueden encomendarse  sin dificultad a otras personas y ense&ntilde;arse a otros especialistas. Ahora  bien, no todos los problemas de salud p&uacute;blica pueden resolverse con facilidad.  Si as&iacute; fuera, no habr&iacute;a necesidad de contar con los antrop&oacute;logos.  El hecho es que, a menudo, esos problemas requieren que el antrop&oacute;logo  aporte toda su formaci&oacute;n y posibilidades para su soluci&oacute;n; no se  puede capacitar f&aacute;cilmente en breve tiempo a especialistas en otros campos  para que puedan resolverlos. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Tal  vez el procedimiento m&aacute;s pr&aacute;ctico de utilizar la antropolog&iacute;a  sea facilitar a los m&eacute;dicos, enfermeras, sanitaristas, etc. Suficientes  conocimientos en esta materia y en relaciones humanas a fin de que puedan por  s&iacute; mimos beneficiarse de sus ense&ntilde;anzas. Esa formaci&oacute;n, especialmente  si se refuerza con el trabajo pr&aacute;ctico en casos individuales, puede ayudarlos  a resolver por s&iacute; mismos muchos de los problemas que se planteen y permite  al antrop&oacute;logo asignado a un proyecto concentrar sus esfuerzos en aquellos  otros que, por su grado de dificultad no est&aacute; capacitado para resolver  otro personal especializado. De este modo, se requerir&iacute;an menos servicios  del antrop&oacute;logo y se deparar&iacute;a al personal del proyecto a satisfacci&oacute;n  de haber resuelto sus propias dificultades. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sin  embargo, este ideal de contar con especialistas de salud p&uacute;blica versados  en los fundamentos de la antropolog&iacute;a dista mucho de ser un hecho y, por  lo tanto, no obrar&iacute;a con criterio realista el que basara en esa posibilidad  el planeamiento para el futuro inmediato. En la prestaci&oacute;n de servicios,  el antrop&oacute;logo seguir&aacute; encarg&aacute;ndose, durante alg&uacute;n  tiempo de llevar a cabo la mayor parte de las investigaciones sobre los problemas  sociales y culturales de proyectos espec&iacute;ficos. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Adem&aacute;s  de las distinciones entre los diferentes tipos de investigaci&oacute;n a que nos  hemos referido anteriormente (investigaciones de problemas, exploratorias y experimentales)  tambi&eacute;n es conveniente considerar las modalidades de investigaci&oacute;n  antropol&oacute;gica en relaci&oacute;n con su incorporaci&oacute;n al proyecto  de salud p&uacute;blica. A este objeto, es conveniente tratar tres categor&iacute;as  generales de investigaciones: <I>preliminares, durante el servicio y de evaluaci&oacute;n</I>.  </font>     <P>    <br> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>Investigaciones  preliminares</B> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Son  las que se llevan a cabo antes de iniciar las actividades de campo de un proyecto.  Puede utilizarse de una manera exploratoria, con el objeto de obtener datos generales  de car&aacute;cter social y cultural y tratar de descubrir en la cultura y en  la organizaci&oacute;n social puntos que pudieran presentar problemas en el desarrollo  del proyecto. Puede igualmente concentrarse en un problema o ser de car&aacute;cter  experimental con el fin de resolver problemas espec&iacute;ficos ya reconocidos  con respecto a la sociedad de que se trata o para probar ciertas t&eacute;cnicas  o m&eacute;todos que el personal del proyecto desea utilizar en el curso de sus  actividades. La investigaci&oacute;n preliminar no puede concentrarse pr&aacute;cticamente  en la organizaci&oacute;n, puesto que es improbable que la organizaci&oacute;n  del proyecto exista antes de iniciar sus trabajos. Sin embargo, un antrop&oacute;logo  con experiencia puede contribuir a que se eviten problemas que m&aacute;s tarde  pudieran plantearse debido a una estructura inadecuada de la organizaci&oacute;n.  </font>     <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  principal objeto de la investigaci&oacute;n preliminar es evitar que se incurra  en errores ostensibles desde el comienzo. El m&eacute;dico de salud p&uacute;blica,  la enfermera o el ingeniero sanitario tienen que afrontar muchos problemas t&eacute;cnicos  en el curso del planeamiento y desarrollo de un proyecto, Dados los muchos y muy  importantes factores que intervienen, no supone descr&eacute;dito para ellos si  en ese planeamiento no tienen en cuenta los factores relativos a las diferencias  culturales, relaciones humanas u otros aspectos de la competencia de los especialistas  de las ciencias sociales. Pero esos factores pueden tener importancia. Citaremos  un solo ejemplo a este respecto. El autor ha tenido ocasi&oacute;n de examinar  cierto n&uacute;mero de planes iniciales de proyectos en los que los encargados  de prepararlos hab&iacute;an tenido debidamente en cuenta las &uacute;ltimas estad&iacute;sticas  disponibles sobre la densidad de poblaci&oacute;n del respectivo pa&iacute;s.  Sin embargo, en ning&uacute;n caso se hizo observar que la cifra de la densidad  estaba basada en la totalidad del territorio nacional y que, de hecho, en algunos  casos incluso hasta la mitad de dicho territorio no estaba pr&aacute;cticamente  ocupado. Como detalle ilustrativo, cabe se&ntilde;alar que aproximadamente el  94 % de la poblaci&oacute;n de Nicaragua est&aacute; radicada en un poco m&aacute;s  de la mitad del territorio nacional. Una cifra de densidad de poblaci&oacute;n  basada en la totalidad del territorio conducir&iacute;a a conclusiones err&oacute;neas.  Adem&aacute;s, la cifra de la densidad nada indica respecto a la dispersi&oacute;n  relativa de la poblaci&oacute;n. &#191;Est&aacute; concentrada en las ciudades  o esparcida en el campo, viviendo en granjas aisladas? </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  condiciones ordinarias, los encargados de planear un programa de salud p&uacute;blica  no disponen a menudo del tiempo necesario para realizar encuestas cr&iacute;ticas  sobre las caracter&iacute;sticas de la poblaci&oacute;n a que se destina. Tambi&eacute;n  con frecuencia no est&aacute;n suficientemente familiarizados con el tipo de informaci&oacute;n  disponible y que podr&iacute;a ser de suma importancia en su labor de planeamiento.  Los servicios de un antrop&oacute;logo pueden permitir que el planeamiento preliminar  sea m&aacute;s realista y evitar que se planteen problemas debido a que los especialistas  de salud p&uacute;blica no pueden reunir y analizar el volumen de informaci&oacute;n  que ha de tenerse en cuenta </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>    <br>  Investigaciones durante el servicio</B> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">  Comprenden, como el t&eacute;rmino indica, las investigaciones llevadas a cabo  durante el curso de un proyecto. La investigaci&oacute;n m&aacute;s &uacute;til  en este aspecto es, probablemente, la que se concentra en determinados problemas  o es de car&aacute;cter experimental. La fase media de un proyecto no es el momento  oportuno para realizar extensos estudios exploratorios. Las investigaciones durante  el servicio son sumamente &uacute;tiles en materia de problemas de estructura  org&aacute;nica y de las relaciones entre la organizaci&oacute;n y la sociedad.  La investigaci&oacute;n realizada durante el curso de un proyecto puede descubrir  puntos de deficiente funcionamiento del mismo y poner en evidencia causas ocultas  de dificultades. La investigaci&oacute;n durante el servicio puede igualmente  concentrarse en la sociedad para la soluci&oacute;n de problemas que se presentan  una vez emprendido el proyecto y en la ejecuci&oacute;n de trabajos experimentales.  En la pr&aacute;ctica, la mayor parte del trabajo antropol&oacute;gico que se  ha llevado a cabo hasta la fecha en proyectos de salud p&uacute;blica ha sido  de este tipo. </font>     <P>    <br> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>Investigaci&oacute;n  de evaluaci&oacute;n</B> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">  Es, como su nombre denota, la investigaci&oacute;n encaminada a evaluar alguna  actividad, fase o trabajo, t&eacute;cnica o m&eacute;todo. La investigaci&oacute;n  de evaluaci&oacute;n puede llevarse a cabo en el curso de un proyecto o una vez  concluido, pero difiere de la investigaci&oacute;n durante el servicio en que  tiene por objeto evaluar el relativo &eacute;xito o fracaso de algo que ya se  ha realizado, Es en este sentido, una investigaci&oacute;n de problemas. En raz&oacute;n  de su naturaleza, debe llevarse a cabo una vez iniciada la actividad en cuesti&oacute;n,  pero puede planearse e incluso iniciar algunas de sus fases antes de que comience  el proyecto. El autor no conoce caso alguno, en su experiencia en la Am&eacute;rica  Latina, en que en un proyecto relativo a cambio de h&aacute;bitos de cualquier  importancia, se emprendieran estudios preliminares acerca de los h&aacute;bitos  a que se refer&iacute;a el proyecto, y despu&eacute;s se llevan a cabo investigaciones  peri&oacute;dicas y una final con el objeto de determinar el grado de &eacute;xito  alcanzado. Esto se ha hecho en situaciones experimentales, pero rara vez y de  manera continua en proyectos en gran escala o de largo alcance. Desgraciadamente,  algunos trabajadores de salud p&uacute;blica tienen la sensaci&oacute;n de que  el volumen de trabajo realizado en una actividad determinada refleja la eficacia  de la misma. Como ejemplo de ello, cabe citar la evaluaci&oacute;n que algunos  educadores sanitarios establecen de su trabajo: el metraje de pel&iacute;culas  proyectadas al mes, los galones de gasolina utilizados en los viajes, el n&uacute;mero  de kil&oacute;metros recorridos en las visitas, el de personas que trabajan en  las actividades de campo, el de reuniones celebradas con miembros de la colectividad,  el de folletos publicados, etc. Todos estos elementos constituyen datos de actividad,  pero ninguno de ellos indica en qu&eacute; medida se ha logrado cambiar los h&aacute;bitos  de la poblaci&oacute;n objeto de todos estos esfuerzos. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  t&eacute;rmino &quot;evaluaci&oacute;n&quot; se ha popularizado desde hace algunos  a&ntilde;os en los medios de la salud p&uacute;blica, pero no en el sentido de  investigaci&oacute;n de evaluaci&oacute;n. Si un administrador considera que el  conservar su puesto depende de la obtenci&oacute;n de resultados satisfactorios,  no se sentir&aacute; inclinado a estimular una investigaci&oacute;n que patentice  que tales resultados no se han alcanzado. Por otra parte, resulta muy dif&iacute;cil  a una persona o equipo que se incorpora a un proyecto en las &uacute;ltimas o  &uacute;ltima fase del mismo, tratar de establecer una evaluaci&oacute;n cuando  no se han hecho estudios preliminares en la materia. Muchas veces, la evaluaci&oacute;n  ha sido de esa naturaleza y los administradores se han mostrado, con raz&oacute;n,  poco inclinados a que personas no familiarizadas con la situaci&oacute;n local  emitieran juicios sobre ella. Cuando hablamos de investigaci&oacute;n de evaluaci&oacute;n,  no nos referimos a los comit&eacute;s de investigaci&oacute;n, sino a la que se  planea ordinariamente como parte integrante de un proyecto con el objeto de que  el personal del mismo pueda saber en qu&eacute; medida su propio trabajo est&aacute;  rindiendo los resultados perseguidos. No es la capacidad de los individuos (que  es una cuesti&oacute;n administrativa) lo que se eval&uacute;a, sino la efectividad,  t&eacute;cnicas y m&eacute;todos que se aplican en el proyecto. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hemos  examinado en forma detallada la cuesti&oacute;n de la investigaci&oacute;n en  las actividades de proyectos, en raz&oacute;n de que, durante los &uacute;ltimos  a&ntilde;os, ha sido el campo donde las aportaciones antropol&oacute;gicas han  sido particularmente notables y en el que, al parecer, la antropolog&iacute;a  puede hacer en el futuro una de sus mayores contribuciones.</font>     <P>     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B><font size="3">LOS  ANTROP&Oacute;LOGOS COMO CONSULTORES</font></B> </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Otra  funci&oacute;n que los antrop&oacute;logos han desempe&ntilde;ado en relaci&oacute;n  con los proyectos de salud p&uacute;blica es la de los consultores o asesores.  Es una de las funciones m&aacute;s antiguas del antrop&oacute;logo en el campo  de la salud p&uacute;blica y tal vez una de las que peor se han utilizado. El  autor se ha referido en otro trabajo (<I>Human Organization</I>, Vol. 12, No.  2, p&aacute;g. 12) a la preocupaci&oacute;n que le producen los antrop&oacute;logos  profesionales que nunca han participado en la labor de aplicaci&oacute;n en el  campo, y que, no obstante, est&aacute;n siempre dispuestos a ofrecer asesoramiento,  bas&aacute;ndose en sus conocimientos generales. Sin embargo, no nos referimos  aqu&iacute; a esos consultores te&oacute;ricos, sino a los antrop&oacute;logos  asignados por una organizaci&oacute;n de salud p&uacute;blica para actuar como  consultores en proyectos espec&iacute;ficos. </font>     <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Para  que los servicios de consulta sean efectivos se precisan dos requisitos esenciales:  que haya alguien a quien consultar y algo que consultar. Aunque esto parece sencillo,  resume los problemas fundamentales que se plantean al tratar de utilizar los servicios  de consulta antropol&oacute;gica en el estado actual del desarrollo de las actividades  de salud p&uacute;blica. Hay muchas personas a las que no se les ocurrir&iacute;a  recurrir a los servicios de un antrop&oacute;logo como consultor y muchas de ellas  no sabr&iacute;an qu&eacute; discutir con &eacute;l si se presentara el caso.  Por otra parte, se observa creciente inter&eacute;s entre algunos administradores  en utilizar los servicios de un antrop&oacute;logo durante per&iacute;odos limitados  en cursos de adiestramiento o para la ejecuci&oacute;n de trabajos concretos de  investigaci&oacute;n. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Teniendo  en cuenta los problemas econ&oacute;micos que representa el mantenimiento de un  consultor cuando no hay ocasi&oacute;n para utilizar sus servicios, y por otra  parte, el valor reconocido de los servicios de los antrop&oacute;logos en proyectos  de campo cuando los administradores est&aacute;n percatados de su utilidad, deber&iacute;an  establecerse unas normas generales que permitieran el m&aacute;ximo uso de los  antrop&oacute;logos con el m&iacute;nimo de costo. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Para  contar con esos servicios de consulta, ser&iacute;a conveniente que las organizaciones  de salud p&uacute;blica comenzaran a establecer una lista de posibles consultores  a corto plazo en proyectos en que no se dispone o no se necesita de los servicios  de un antrop&oacute;logo empleado a tiempo completo. Esa lista debiera comprender  personas que han trabajado durante alg&uacute;n tiempo en las regiones en que  van a ser utilizadas. Adem&aacute;s debiera fijarse una remuneraci&oacute;n uniforme.  Habr&iacute;a que informar a los antrop&oacute;logos que han demostrado inter&eacute;s  en las actividades de salud p&uacute;blica o que posean alguna experiencia en  labor similar de aplicaci&oacute;n, de las condiciones de esos nombramientos de  consultores, y preguntarles si estar&iacute;an dispuestos a actuar de tales en  el caso de que se requieran sus servicios. Contando con esa lista, se podr&iacute;an  obtener servicios de consulta de personas expertas por per&iacute;odos cortos  y a breve plazo. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Cabe  a&ntilde;adir, para completar este aspecto, que el empleo como consultor de un  antrop&oacute;logo clasificado es una categor&iacute;a administrativa superior,  puede ser a veces de sumo valor, si bien se ha hecho un uso relativamente escaso  de tales consultores. Hay que se&ntilde;alar, de pasada, que en M&eacute;xico  los antrop&oacute;logos sirven espec&iacute;ficamente como administradores en  proyectos generales que abarcan la salud p&uacute;blica entre sus actividades.  Se menciona esto para recalcar que, en algunos lugares, se concede tanto valor  a la aportaci&oacute;n del antrop&oacute;logo en la esfera administrativa, que  incluso se le asigna el cargo de administrador.</font>     <P>&nbsp;     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B><font size="3">LA  UTILIZACI&Oacute;N DE ESPECIALISTAS EN CIENCIAS SOCIALES EN PROGRAMAS DE ADIESTRAMIENTO</font></B>  </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hemos  mencionado anteriormente algunos de los problemas que se plantean al pretender  presentar la antropolog&iacute;a a los administradores de salud p&uacute;blica.  Ahora vamos a ocuparnos de otra fase en la formaci&oacute;n de personal de salud  p&uacute;blica, con especial referencia a los pa&iacute;ses latinoamericanos que  en la actualidad llevan a cabo programas encaminados a mejorar sus respectivos  servicios de salud p&uacute;blica. Se recordar&aacute; que, en relaci&oacute;n  con la utilizaci&oacute;n de un antrop&oacute;logo como investigador en proyectos  espec&iacute;ficos, se mencion&oacute; que buena parte de los trabajos de investigaci&oacute;n  pod&iacute;an llevarse a cabo por personal especializado del proyecto, si contaba  con la debida preparaci&oacute;n. La formaci&oacute;n de personal de proyectos  para esta actividad presenta una serie de problemas que requieren soluci&oacute;n.  </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Te&oacute;ricamente,  todos aquellos que desempe&ntilde;an cargos en el campo de la salud p&uacute;blica  cuyas funciones impliquen la adopci&oacute;n de decisiones respecto a cambios  de h&aacute;bitos de la poblaci&oacute;n, debieran tener una formaci&oacute;n  bastante buena en ciencias sociales. Esta preparaci&oacute;n no es simplemente  para que est&eacute;n mejores condiciones de llevar a cabo su trabajo de un modo  inteligente, sino, lo que es todav&iacute;a m&aacute;s importante, para que se  percaten mejor de lo que hacen cuando deciden, por una raz&oacute;n u otra, cambiar  los h&aacute;bitos de otras personas. Bien pensado, es bastante presunci&oacute;n  por parte de una persona decir a otra que no le gusta su manera de vida y que  va a iniciar un proyecto para cambiarla, y esto es precisamente lo que hacen los  trabajadores de salud p&uacute;blica. Dicen que los habitantes de determinada  poblaci&oacute;n aparecen muy sucios, no comen bien, tienen h&aacute;bitos antihigi&eacute;nicos,  o algo parecido y que ellos (el personal de salud p&uacute;blica) se propone cambiar  tales h&aacute;bitos. No es preciso mencionar aqu&iacute; las razones que justifican  este proceder, puesto que se supone que todos los trabajadores de salud p&uacute;blica  est&aacute;n debidamente impuestos de ellas. Lo que se necesita es m&aacute;s  bien moderar ese arraigado prejuicio de salud p&uacute;blica. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Adem&aacute;s  de las personas que ocupan puestos en los que han de adoptar decisiones (y para  las que el conocimiento de lo que pudi&eacute;ramos llamar a la filosof&iacute;a  de la antropolog&iacute;a puede resultar ventajoso) el personal encargado de la  ejecuci&oacute;n pr&aacute;ctica de los proyectos y los equipos ordinarios de  salud p&uacute;blica pueden beneficiarse en gran medida del conocimiento de las  tem&aacute;ticas de estudio y an&aacute;lisis aplicadas en algunas de las ciencias  sociales. El campo de actividad del autor en esta materia ha sido, hasta la fecha,  Centro Am&eacute;rica y, por tanto, las observaciones que figuran a continuaci&oacute;n  reflejan espec&iacute;ficamente los problemas que ha encontrado en dicha regi&oacute;n.  Cree que esos problemas pueden muy bien plantearse en otras regiones y, por consiguiente,  es probable que constituyan, hasta cierto punto, ejemplos t&iacute;picos de las  dificultades que habr&aacute;n de encontrarse en la ense&ntilde;anza de la antropolog&iacute;a  y de las ciencias sociales a los trabajadores de salud p&uacute;blica en otras  partes. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Muchos  de los trabajadores de salud p&uacute;blica con los que el autor ha colaborado,  pose&iacute;an uno de estos dos tipos de formaci&oacute;n educativa: algunos ten&iacute;an  una cultura muy limitada, que a veces no pasaba de la ense&ntilde;anza primaria;  y otros hab&iacute;an sido objeto de un buen adiestramiento, pero su formaci&oacute;n  se inclinaba bastante hacia m&eacute;todos de pensar especulativos, formales y  no emp&iacute;ricos. Cada una de estas formaciones presenta sus problemas. Con  respecto a las personas que poseen insuficiente formaci&oacute;n, el principal  problema es de la complejidad de las ciencias sociales. Los campos de la antropolog&iacute;a,  de la sociolog&iacute;a y otros afines descansan hoy d&iacute;a en una serie de  teor&iacute;as en proceso de evoluci&oacute;n, y la formaci&oacute;n de personal  profesional en los diversos campos se lleva a cabo principalmente una vez terminados  los estudios de licenciatura. Las personas que estudian para ejercer en uno de  los campos espec&iacute;ficos, no solo cuentan con una ense&ntilde;anza primaria  y secundaria, sino que adem&aacute;s han completado sus cuatro a&ntilde;os de  estudios universitarios. Gran parte de lo que aprenden en los cursos de especializaci&oacute;n  de ciencias sociales tiene sentido para ellos porque anteriormente han sido objeto  de una formaci&oacute;n liberal. Su estudio de la f&iacute;sica les ayuda a comprender  los conceptos de espacio, tiempo y movimiento; el estudio de la astronom&iacute;a  les ayuda a comprender el concepto de infinito; el de la filosof&iacute;a y de  las matem&aacute;ticas les permite comprender las nociones de empirismo, racionalismo,  l&oacute;gica y filosof&iacute;a de la ciencia; su estudio de la psicolog&iacute;a  les ayuda a comprender las fuerzas que operan en el cuerpo humano; su estudio  de la historia y la arqueolog&iacute;a les ayuda a ver el pasado como antecedente  del presente; su estudio de la geograf&iacute;a, de la zoolog&iacute;a y de la  bot&aacute;nica les ayuda a comprender la extensa complejidad de la tierra y sus  seres vivientes; su estudio de diversas ciencias les proporciona la formaci&oacute;n  necesaria para establecer conclusiones, aptitud sumamente importante; etc. Cada  estudiante graduado aporta a su especializaci&oacute;n una amplia serie de conceptos  que le permiten comprender los utilizados en las ciencias sociales. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#191;Qu&eacute;  relaci&oacute;n tiene todo esto con la salud p&uacute;blica? Sencillamente la  siguiente: muchos trabajadores de salud p&uacute;blica, en las categor&iacute;as  inferiores, carecen de la formaci&oacute;n necesaria para comprender los conceptos  expuestos en un curso breve de alguna especialidad de las ciencias sociales. Muchas  veces, con el fin de dictar un curso que tuviera sentido para los estudiantes,  el autor se ha visto precisado a remontarse tanto a los conceptos y puntos de  vista fundamentales que no le fue posible exponer debidamente en el breve tiempo  disponible, la mayor&iacute;a de las ideas que hubieran sido m&aacute;s beneficiosas.  </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  relaci&oacute;n con el personal de salud p&uacute;blica que posee adecuada o amplia  formaci&oacute;n, el problema es notablemente diferente pero no menos dif&iacute;cil.  Mientras que la persona de escasa instrucci&oacute;n no tiene conocimientos de  los conceptos b&aacute;sicos que le permitan comprender buena parte de las ciencias  sociales, el hombre muestra a menudo una notable falta de perspectiva cient&iacute;fica  ante situaciones sociales. En la experiencia del autor, hubo un factor que constituy&oacute;  un obst&aacute;culo principal en la ense&ntilde;anza de las t&eacute;cnicas y  m&eacute;todos de las ciencias sociales: muy pocas personas a las que ense&ntilde;&oacute;  eran capaces de establecer una conclusi&oacute;n que estuviera basada en datos  espec&iacute;ficos. En ocasiones, teniendo ante ellos una serie de datos escritos  (y a menudo eran datos que ellos mismos hab&iacute;an recopilado), no establecieron  una conclusi&oacute;n que tuviera relaci&oacute;n alguna con los datos obtenidos.  Cabe se&ntilde;alar que, en algunos casos, esas personas pose&iacute;an una educaci&oacute;n  m&aacute;s amplia y completa y m&aacute;s a&ntilde;os de experiencia que el autor.  Pero se puso de manifiesto el defecto, sumamente grave, que representaba su propia  seguridad respecto a cu&aacute;l ser&iacute;a la conclusi&oacute;n sin que ni  siquiera consideraran necesario reunir los datos pertinentes. La deducci&oacute;n  de conclusiones, como cualquier otra labor que se trata de hacer de un modo sistem&aacute;tico,  exige experiencia y pr&aacute;ctica; no hay nada m&aacute;gico a este respecto  y no se precisa ser un genio. Pero requiere formaci&oacute;n y adem&aacute;s,  que se haga. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por  supuesto, la mayor&iacute;a del personal de salud p&uacute;blica puede establecer  conclusiones basadas en hechos; sin embargo, a menudo no lo hacen en cuestiones  sociales y culturales. Del mismo modo, no se trata de si el personal insuficientemente  culto de las categor&iacute;as bajas de salud p&uacute;blica es o no capaz de  aprender los elementos fundamentales de la antropolog&iacute;a y de las otras  ciencias sociales, sino que se trata de una cuesti&oacute;n pr&aacute;ctica, es  decir, que carecen inicialmente de los conocimientos precisos para atender con  provecho cursos breves en ciencias sociales.</font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La  antropolog&iacute;a y las ciencias sociales ofrecen dos cosas espec&iacute;ficas  al trabajador de salud p&uacute;blica: un punto de vista que le facilitar&aacute;  el conocimiento de la poblaci&oacute;n en que trabaja, y algunas t&eacute;cnicas  y m&eacute;todos espec&iacute;ficos para hallar la soluci&oacute;n a problemas  concretos. Resulta dif&iacute;cil decir cu&aacute;l de estas dos cosas es la m&aacute;s  importante, pero sin duda alguna la segunda es la que con m&aacute;s frecuencia  se solicita. Los administradores de proyectos de campo han pedido de vez en cuando  el autor de este trabajo que diera una disertaci&oacute;n, unas pocas conferencias  o un curso breve &quot;para ayudar al personal de campo&quot;. Si bien uno comprende  perfectamente el deseo de proporcionar al personal de campo una introducci&oacute;n  a la antropolog&iacute;a, trata de evitar tales solicitudes, ya que estima que  esos esfuerzos son pr&aacute;cticamente vanos. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  ciertas condiciones que el autor considera deben concurrir para que un curso de  antropolog&iacute;a o sobre algunos aspectos de esta ciencia resulte de utilidad  al personal de campo de los programas de salud p&uacute;blica: </font>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  primer lugar, el n&uacute;mero de horas del curso y el per&iacute;odo de tiempo  en que se distribuyan han de decidirse de acuerdo con la formaci&oacute;n general  que el personal tenga. Esto supone que no podemos determinar <I>a priori</I> si  se necesitar&aacute;n 10 &oacute; 50 horas de clase, o si el curso ha de durar  un mes o un a&ntilde;o. Sin embargo, salvo en la ense&ntilde;anza de t&eacute;cnicas  espec&iacute;ficas a personas capaces de comprender la teor&iacute;a en que se  basan, pueden excluirse los cursos breves de una o dos semanas de duraci&oacute;n.  </font> </p>    <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  segundo lugar, la materia de estudio en un curso de esa clase se debe preparar  cuidadosamente de acuerdo con el administrador del proyecto de adiestramiento,  con el objeto de que los aspectos espec&iacute;ficos de las ciencias sociales  que se ense&ntilde;en sean de verdadera utilidad. La antropolog&iacute;a es una  amplia disciplina en s&iacute; misma y es s&oacute;lo una de las ciencias sociales.  La elecci&oacute;n de las materias espec&iacute;ficas que han de incluirse no  es un problema que pueda resolverse f&aacute;cilmente <I>a priori</I>. Esto supone  que la persona que ense&ntilde;e el curso debe disponer de un per&iacute;odo de  preparaci&oacute;n a fin de que pueda sondear la formaci&oacute;n general de los  estudiantes y las caracter&iacute;sticas de los problemas que habr&aacute;n de  afrontar en sus actividades. </font> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  tercer t&eacute;rmino, es indudable que la capacitaci&oacute;n sobre el terreno  es un aspecto en el que la antropolog&iacute;a puede hacer una aportaci&oacute;n  sumamente importante, pero para actuar con sentido realista no se tratar&aacute;  de proporcionar experiencia pr&aacute;ctica sin la correspondiente ense&ntilde;anza  de la teor&iacute;a, acompa&ntilde;ada de discusiones y lecturas sobre la materia.  Es lo mismo que si se da a un ni&ntilde;o una serie de piezas y se le dice que  construya un rascacielos de juguete, sin saber lo que es un rascacielos. </font>  </p>    <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El cumplimiento  de esas condiciones puede contribuir en gran medida al mayor &eacute;xito de la  preparaci&oacute;n en antropolog&iacute;a del personal de proyectos. Un forma  de alcanzar esas condiciones es la de asignar un especialista en ciencias sociales  a un proyecto por un per&iacute;odo limitado, pero d&aacute;ndole tiempo suficiente  por anticipado para que conozca las necesidades de los estudiantes, prepare un  curso de acuerdo con esas necesidades y en consulta con los administradores del  proyecto, y coordine el curso con el adiestramiento durante el servicio que se  facilite al personal. La asignaci&oacute;n de un antrop&oacute;logo a un proyecto  de esa clase ofrece la ventaja pr&aacute;ctica de que le permite familiarizarse  mejor con el medio cultural en el que el personal del proyecto ha de trabajar,  d&aacute;ndole tambi&eacute;n la oportunidad de prestar mayor atenci&oacute;n  a aquellas materias de estudio que les permitan comprender mejor la situaci&oacute;n  en que se encuentran. Ahora bien, debe recordarse que si se asigna un especialista  en ciencias sociales a un proyecto para desempe&ntilde;ar esas funciones, el per&iacute;odo  dedicado a la investigaci&oacute;n para el proyecto quedar&aacute; considerablemente  reducido.</font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  adiestramiento en el curso de la ejecuci&oacute;n del proyecto beneficiar&aacute;  en gran medida al personal interesado, pero no debe creerse que puede reemplazar  el adiestramiento facilitado en las escuelas de salud p&uacute;blica de enfermer&iacute;a,  etc., en las que el personal de salud p&uacute;blica recibe su preparaci&oacute;n  intensa en los problemas de salud p&uacute;blica. Hasta que muchos de esos problemas  sean considerados como problemas de relaciones humanas y de cambios de h&aacute;bitos,  seguir&aacute;n presentando dificultades que no se pueden resolver por los m&eacute;todos  ordinarios de salud p&uacute;blica. La preparaci&oacute;n en tales materias puede  facilitarse mejor al mismo tiempo que el interesado aprende lo que son esos problemas  desde el punto de vista de su respectiva profesi&oacute;n. </font>     <P>     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B><font size="3">CONCLUSIONES  GENERALES</font></B> </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este  trabajo tiene por objeto describir en detalle algunos conocimientos obtenidos  sobre la utilizaci&oacute;n efectiva de la antropolog&iacute;a y de las ciencias  sociales en el campo de la salud p&uacute;blica. Refleja el punto de vista de  un especialista que act&uacute;a en Centro Am&eacute;rica y con las preocupaciones  particulares de una persona que trabaja al servicio de una organizaci&oacute;n  internacional. No se ha tratado de describir en detalle la forma en que opera  la antropolog&iacute;a o en qu&eacute; consiste; estas materias han sido tratadas  en otros estudios por varios trabajadores en el campo. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Bas&aacute;ndose  en el informe publicado por George Foster en 1951, se puede establecer una comparaci&oacute;n  entre nuestros puntos de vista actuales y los expresados hace tres a&ntilde;os.  Como resumen, mencionaremos los puntos establecidos en este informe juntamente  con las recomendaciones generales formuladas originalmente por Foster.</font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1.<I> Los administradores  de programas de salud p&uacute;blica deben tener cierto conocimiento del medio  cultural en que trabajan.</I> Para ello, es evidente que los propios administradores  necesitan preparaci&oacute;n en los principios de las ciencias sociales y que  han de hacer estudios del medio cultural en que trabajan. El m&eacute;todo m&aacute;s  efectivo para poner de manifiesto el valor de esos conocimientos es, probablemente,  el de contar con antrop&oacute;logos profesionales u otros especialistas en ciencias  sociales adscritos a los proyectos. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, algunas  escuelas de salud p&uacute;blica han establecido cursos en antropolog&iacute;a  y relaciones humanas, pero esto surtir&aacute; poco efecto en aquellos que hace  tiempo se graduaron en dichas escuelas y, adem&aacute;s todav&iacute;a hay muchas  que no cuentan con tales materias en su plan de estudios. Para que los administradores  puedan adquirir conocimientos fundamentales en campos poco conocidos, es preciso  llevar a cabo estudios exploratorios. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">2.  <I>Deben asignarse especialistas en ciencias sociales a los equipos de campo en  actividades de salud p&uacute;blica. </I>El hecho de que sea o no necesario asignar  un antrop&oacute;logo u otro especialista en ciencias sociales a los equipos de  campo dedicados a actividades de salud p&uacute;blica depende de una variedad  de factores, a saber: que el administrador desee contar con sus servicios; las  caracter&iacute;sticas del proyecto propuesto; las diferencias que existan entre  el personal del proyecto y la poblaci&oacute;n de que se trata; la efectividad  de la estructura org&aacute;nica del proyecto; si antes se han realizado o no  investigaciones relativas al proyecto; el grado de conocimiento que el personal  del proyecto posea acerca de los conceptos y t&eacute;cnicas utilizadas en materia  de relaciones humanas, etc. Ahora bien; es igualmente evidente que el antrop&oacute;logo  puede rendir mayores servicios si act&uacute;a como miembro de un equipo de campo.  De acuerdo con las necesidades del proyecto, puede ejercer cualquiera de las tres  funciones siguientes a todas ellas: investigador, consultor y profesor. Puesto  que su formaci&oacute;n le capacita espec&iacute;ficamente para la investigaci&oacute;n,  hemos descrito ciertas fases y aspectos de la investigaci&oacute;n que puede llevar  a cabo ventajosamente como miembro de un equipo de campo o del personal del proyecto.  </font>     <P>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">3.  <I>Es preciso continuar los estudios b&aacute;sicos, ya que en ellos se fundan  los conocimientos especializados.</I> Aun cuando, como se&ntilde;al&oacute; Foster,  la realizaci&oacute;n de estudios b&aacute;sicos como fundamento para las actividades  especializadas en salud p&uacute;blica no es necesariamente funci&oacute;n que  corresponda a un proyecto de salud p&uacute;blica, tales conocimientos b&aacute;sicos  constituyen, no obstante, una necesidad esencial. Por consiguiente, a los programas  de salud p&uacute;blica corresponde la responsabilidad de promover los estudios  necesarios de exploraci&oacute;n en las regiones donde todav&iacute;a no se han  llevado a cabo. Esos estudios pueden realizarse como investigaciones preliminares  para programas en proyecto. </font>     <P>     <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En  relaci&oacute;n con los tres puntos antes mencionados, podemos decir, en general,  que desde 1951 se han hecho progresos en la preparaci&oacute;n de administradores  y en la promoci&oacute;n de estudios fundamentales. Ahora bien; considerando a  la Am&eacute;rica Latina como un todo, hay pocas pruebas de que se hayan obtenido  adelantos importantes en el empleo de antrop&oacute;logos donde pueden ser de  mayor utilidad, concretamente, en proyectos de salud p&uacute;blica en la Am&eacute;rica  Latina, tres han renunciado y no han sido reemplazados y uno se ha dedicado a  estudios fundamentales. En 1952, el Instituto de Asuntos Interamericanos contaba  con cuatro antrop&oacute;logos; ahora, seg&uacute;n nuestra informaci&oacute;n,  s&oacute;lo cuenta con dos. La Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud emplea  solamente en la actualidad un antrop&oacute;logo en el Hemisferio Occidental.  Los antrop&oacute;logos han tenido mayor participaci&oacute;n en ciertos proyectos  de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos, Organizaci&oacute;n Internacional  del Trabajo, UNESCO, y Naciones Unidas que en cualquiera de las organizaciones  espec&iacute;ficas de salud p&uacute;blica. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aparte  de los diversos puntos descritos por Foster, hay otros dos que han quedado aclarados.  </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">4.<I>  El personal dedicado a la ejecuci&oacute;n de proyectos puede beneficiarse del  adiestramiento en los conceptos y t&eacute;cnicas de la antropolog&iacute;a</I>.  El autor de este trabajo, en su calidad de antrop&oacute;logo al servicio de la  Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud, as&iacute; como anteriormente, recibi&oacute;  solicitudes para dictar cursos a personal de proyectos. Teniendo en cuenta que  hay muchos estudiantes que el propio personal de proyectos puede llevar a cabo  si cuenta con la adecuada preparaci&oacute;n, esa labor puede ser de suma utilidad.  Ahora bien; como se ha indicado ya, ese adiestramiento puede dar resultados satisfactorios  &uacute;nicamente si concurren determinadas condiciones, y adem&aacute;s hay limitaciones  a lo que puede lograrse con personal de escasa formaci&oacute;n y educaci&oacute;n  liberal. Debe prestarse mayor consideraci&oacute;n a la organizaci&oacute;n y  objetivos de tales programas de adiestramiento, tanto en t&eacute;rminos generales  como en relaci&oacute;n con proyectos espec&iacute;ficos. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">5.<I>  Los consultores antrop&oacute;logos en las esferas intermedias y superiores de  la administraci&oacute;n y planeamiento.</I> El autor no conoce experiencias o  conclusiones publicadas respecto a este tipo de servicios de consulta. Sin embargo,  bas&aacute;ndose en sus propias impresiones, estima que una vez se conceda suficiente  valor al punto de vista antropol&oacute;gico en las altas esferas de la administraci&oacute;n,  el antrop&oacute;logo puede desempe&ntilde;ar un papel valioso como consultor  permanente de esas esferas.</font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <br>  En los tres a&ntilde;os transcurridos desde la aparici&oacute;n del informe de  Foster, se ha obtenido alg&uacute;n progreso pr&aacute;ctico en la utilizaci&oacute;n  efectiva de la antropolog&iacute;a. Adem&aacute;s de haberse reconocido su utilidad  en los programas de adiestramiento de salud p&uacute;blica, tanto en las escuelas  como en el campo, se han promovido estudios b&aacute;sicos sobre la materia. Sin  embargo, cuando se considera desde el punto de vista del cuadro general de la  salud p&uacute;blica y de la contribuci&oacute;n efectiva que la antropolog&iacute;a  puede aportar, el progreso no ha sido amplio ni espectacular. Ha habido muchas  expresiones verbales de inter&eacute;s; personas que trabajan en el campo de la  salud p&uacute;blica o fuera de &eacute;l han publicado ocasionalmente art&iacute;culos  sobre la materia, pero las nuevas medidas pr&aacute;cticas adoptadas han sido  relativamente escasas. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El  autor no est&aacute; en condiciones de poder determinar la significaci&oacute;n  de todo ello. Por supuesto, en gran parte puede imputarse al hecho de que las  organizaciones de salud p&uacute;blica son burocr&aacute;ticas, a lo cual puede  achacarse, en alguna medida, la lentitud en esta materia. Ahora bien, muchas veces  se culpa indebidamente a la burocracia de la mala disposici&oacute;n de los individuos.  El autor tiene la impresi&oacute;n de que algunos administradores est&aacute;n  esperando a que alguien promueva activamente la utilizaci&oacute;n de la antropolog&iacute;a  y cometa errores que inevitablemente han de ocurrir en las fases iniciales de  una actividad semejante. Mientras tanto, ya se utiliza la antropolog&iacute;a  en grado suficiente para permitirles decir que ellos figuraron entre los primeros  que fomentaron su aplicaci&oacute;n. Que esto pueda atribuirse enteramente a la  falta de conocimientos a que nos hemos referido en este trabajo, o bien a otros  factores (tales como el letargo individual o la pol&iacute;tica de organizaci&oacute;n)  dependen en gran medida de cada caso en particular.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es  evidente, sin embargo, que la mayor&iacute;a de las organizaciones de salud p&uacute;blica  carecen de una pol&iacute;tica definida respecto a la utilizaci&oacute;n de la  antropolog&iacute;a. Ninguna de ellas se ha comprometido a utilizarla, a no utilizarla,  o ni tan siquiera a someterla a una serie de pruebas efectivas. Ninguna ha llegado  a decir: &quot;La antropolog&iacute;a ha demostrado cierta utilidad; procedamos  a ensayarla en ciertos campos limitados y durante determinado per&iacute;odo de  tiempo con el objeto de determinar esa utilidad con mayor precisi&oacute;n&quot;.  El presente trabajo ha sido escrito, no meramente con el prop&oacute;sito de precisar  esa utilidad y contribuir a determinar el estado actual de la antropolog&iacute;a  en el campo de la salud p&uacute;blica, sino adem&aacute;s para se&ntilde;alar  esa falta de pol&iacute;tica respecto a la utilizaci&oacute;n de las ciencias  sociales en la salud p&uacute;blica. Esa falta se refleja no s&oacute;lo entre  el personal de salud p&uacute;blica, sino tambi&eacute;n entre algunos especialistas  en ciencias sociales que han trabajado en proyectos de salud p&uacute;blica. Los  antrop&oacute;logos no tratan de convencer a las esferas responsables de la salud  p&uacute;blica de la utilidad de sus servicios, pero a menudo se les coloca aparentemente  en la situaci&oacute;n de tener que hacerlo. No cabe duda que ello ha contribuido  a que algunos antrop&oacute;logos perdieran la paciencia con las actividades de  salud p&uacute;blica y volvieran a trabajar completamente dentro de su propia  disciplina. En realidad, ser&iacute;a una desgracia que los medios de la salud  p&uacute;blica, por carecer incluso de una pol&iacute;tica inicial, alejaran a  esos colaboradores en lugar de estimular su ayuda.</font>     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">____________________</font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="ast1_15"></a><A HREF="#ar1">*</A>  El autor expresa su agradecimiento a las siguientes personas que leyeron este  manuscrito y formularon cr&iacute;ticas sobre el mismo: Dres. George Foster, Guillermo  Samam&eacute;, J.L. Garc&iacute;a Guti&eacute;rrez, Nevin S. Scrimshaw, Stanford  F. Farnsworth y Sr. Norman Craig, y asume la responsabilidad plena de las opiniones  expresadas en este estudio, las cuales no son necesariamente las de las personas  antes mencionadas. Este art&iacute;culo aparece en ingl&eacute;s en <I>Human Organization</I>,  Vol. 13, No. 4, 1955. </font>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="ast2_15"></a><A HREF="#ar2">**</A>  George Foster, al leer este p&aacute;rrafo, coment&oacute; que probablemente era  demasiado pronto para definir el grado de utilidad posible de las ciencias sociales  en el campo de la salud p&uacute;blica. Sin embargo, el autor considera que es  conveniente estudiar este problema como un medio de aclarar nuestras ideas. Este  p&aacute;rrafo, como todo el art&iacute;culo, no debe ser considerado como una  exposici&oacute;n de hechos, sino que trata de suscitar ulteriores definiciones  y aclaraciones. </font>       ]]></body>
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