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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Apuntes para un ensayo histórico-sociológico de la medicina del trabajo (de los tiempos primitivos a la Revolución Industrial)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Rev    Cubana Salud P&uacute;blica. 2014;40(2) </font>     <P align="right">      <P align="right"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">CL&Aacute;SICO</font></b>     <P align="right">&nbsp;     <P align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4"><b>Apuntes    para un ensayo hist&oacute;rico-sociol&oacute;gico de la medicina del trabajo    </b>(<font size="3"><b>de los tiempos primitivos a la Revoluci&oacute;n Industrial</b></font>)<font face="Verdana" size="2"><a href="#ast">*</a></font></font>    <a name="retast"></a>     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Notes for a    historial and sociological assay of the occupational medicine (<font size="2">from    primitive times to the Industrial Revolution)</font></b></font>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Dr. Jos&eacute;    L&oacute;pez S&aacute;nchez </b></font>&#134;      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <P>    <br>       <br> <hr size="1" noshade>     <P>&nbsp;      <P>&nbsp;      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El trabajo es la    fuente de toda riqueza dicen los economistas. Lo es al lado de la naturaleza    que le provee la materia que &eacute;l transforma en riqueza. Pero es infinitamente    m&aacute;s que esto. Es la primera condici&oacute;n fundamental de toda vida    humana, y lo es en tal grado que, en cierto sentido, debemos decir: el trabajo    ha creado por s&iacute; al hombre.<SUP>1</SUP> </font> </p>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">As&iacute; hace    miles de a&ntilde;os comenz&oacute; en la tierra, en una &eacute;poca quiz&aacute;s    no determinada a&uacute;n, una lenta y gradual transformaci&oacute;n que culmin&oacute;    con la aparici&oacute;n del hombre. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En este proceso    complejo, a pesar de la simplicidad primitiva de los cambios, fue el trabajo    el factor determinante; operando sobre una determinada raza de monos antropoides    desarroll&oacute; elementos que cada vez fueron dot&aacute;ndolo de un car&aacute;cter    distinto: la humanizaci&oacute;n. As&iacute; despu&eacute;s de haber obtenido    la posici&oacute;n erguida, quedaron en libertad las manos para ser dedicadas    a otras labores, transform&aacute;ndose en el &oacute;rgano del trabajo; pero    tambi&eacute;n en su producto. De otra parte, actuando estos sobre la naturaleza,    surg&iacute;an condiciones distintas que lo obligaban a emprender nuevas y distintas    labores. Acciones rec&iacute;procas entre el trabajo y la Naturaleza. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero mientras ten&iacute;an    lugar estos cambios se iban consolidando con un nuevo sentido las relaciones    entre ellos, hasta que hace su aparici&oacute;n el nuevo elemento que se agrega    al hombre cuando adquiere forma completa: la Sociedad. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Con la Sociedad    adviene el principio que la rige, la ayuda mutua entre sus miembros y as&iacute;    nace con el primer grito de dolor a trav&eacute;s de la jungla primitiva la    primera llamada por un m&eacute;dico.<SUP>2</SUP> Y en la asistencia a aquel    que se ha enterrado una espina, se ha dado un golpe o se ha hecho una herida,    encontramos el germen de lo que m&aacute;s tarde habr&iacute;a de evolucionar    hasta convertirse en la ciencia especializada que es hoy la Medicina. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Trabajo, Sociedad    y Medicina: he aqu&iacute; pues, tres elementos esenciales nacidos de la necesidad,    y cuyos or&iacute;genes se pierden y confunden en una magnitud inmensurable    de tiempo. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El hombre primitivo    ten&iacute;a que trabajar para mantener su vida, aplastado totalmente por las    dificultades de su lucha contra la Naturaleza; juguete en manos hostil, cuyo    poder sobre el hombre no ten&iacute;a l&iacute;mites, trabajaba para procurarse    el alimento mediante la caza y la pesca, para lo cual fabricaba sus instrumentos    conformando inicialmente un fragmento de s&iacute;lice como cuchillo hasta llegar    a sus armas de hierro y bronce. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La necesidad intuitiva    de preservar su existencia, de tener cierta seguridad en reunir y producir sus    alimentos, lo llev&oacute; a cultivar las plantas, domesticar los animales y    perfeccionar cada vez m&aacute;s sus instrumentos de trabajo para labrar e irrigar    el suelo, atender el ganado, construir su casa y su canoa y fabricar la ropa    que lo pon&iacute;a a cubierto de las inclemencias del tiempo. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El trabajo ha evolucionado,    se ha hecho diferente; ahora es m&aacute;s completo y m&aacute;s complejo, se    transforma cada vez m&aacute;s en el instrumento de dominio de la Naturaleza,    dando lugar a formas sociales de producci&oacute;n, en esta etapa la m&aacute;s    primitiva de la sociedad humana, que denominamos Comunismo Primitivo. Los hombres    viv&iacute;an en tribus compuestas de &#171;clanes&#187; que comprend&iacute;an    centenares de personas y englobaban grandes familias emparentadas. El trabajo    estaba dividido entre los hombres y las mujeres. El hombre era el cazador, el    cuidador y el guerrero; la mujer atend&iacute;a el campo y el hogar. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El perfeccionamiento    de los instrumentos existentes y la invenci&oacute;n de otros nuevos, la aparici&oacute;n    del pastoreo y de la agricultura, el uso de los metales, dio lugar a un cambio    en las relaciones de producci&oacute;n y el r&eacute;gimen del Comunismo Primitivo    comenz&oacute; a descomponerse, dando paso a una forma superior de organizaci&oacute;n    econ&oacute;mico-social de la Sociedad. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En esta &eacute;poca    el hombre es v&iacute;ctima de las enfermedades principales, y reacciona contra    ellas en forma intuitiva, sus enfermedades prncipales son los males del trabajo,    accidentes que se derivan de su lucha contra la Naturaleza, contra los peligros    que lo acechan. Podr&iacute;a afirmarse que la primera y m&aacute;s importante    enfermedad del trabajo es la fractura de piernas durante la caza, y su tratamiento    uno de los m&aacute;s grandes descubrimientos quir&uacute;rgicos que el hombre    pudo hacer en todos los tiempos.<SUP>3</SUP> </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La fuerza del &quot;trabajo    humano&quot; iba haci&eacute;ndose capaz de crear m&aacute;s productos que los    necesarios para su sostenimiento y as&iacute; se estimul&oacute; la apetencia    de nuevas fuerzas de trabajo, y la guerra las suministr&oacute;; los prisioneros    de guerra fueron transformados en esclavos.<SUP>4</SUP> </font>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Esta productividad    acrecentada del trabajo, determin&oacute; un aumento incesante de la poblaci&oacute;n    y de los lazos entre las diferentes tribus o clanes, que condujeron poco a poco    a su fusi&oacute;n para formar pueblos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por otra parte,    la disgregaci&oacute;n de la comunidad primitiva, la creciente desigualdad entre    sus miembros y sobre todo la aplicaci&oacute;n generalizada del trabajo de los    esclavos, llevaron a la consolidaci&oacute;n del Estado. La nueva sociedad estaba    dividida en clases: libres y esclavos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El r&eacute;gimen    esclavista incipiente, a&uacute;n no separado completamente del r&eacute;gimen    del Comunismo Primitivo, fue la base de las formaciones estatales del Oriente    antiguo, del tipo de los d&eacute;spotas egipcios, el reino de los Hititas,    Asiria, Persia, los estados de la India antigua. Estos estados teocr&aacute;tico-militares    luchaban por la ocupaci&oacute;n de tierras, la apropiaci&oacute;n de esclavos    y de ganado y el saqueo de la riqueza de los pa&iacute;ses vecinos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Entre los siglos    <tt>XV</tt> y <tt>XIV</tt> A.C. Egipto jugaba un papel predominante en el Mundo    antiguo. Libraba constantes luchas por el dominio del Asia y su producci&oacute;n    estaba dirigida principalmente hacia la elaboraci&oacute;n de objetos de lujo    y armas; construcci&oacute;n de templos, palacios y carreteras militares. El    trabajo era esencialmente manual y practicado por esclavos. No pod&iacute;a,    pues, un Estado de este car&aacute;cter, prestar atenci&oacute;n al cuidado    de la salud de los trabajadores-esclavos. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Sorprende, a pesar    de todo, encontrar a un pueblo con una cultura tan cultivada, con tan notables    conocimientos de la Medicina, capaz de haber movido masas enormes de hombres    para el trabajo, pi&eacute;nsese en las Pir&aacute;mides y otras obras monumentales    sin haber dejado rastro de observaciones de la influencia del trabajo sobre    la salud. Debemos suponer que en Egipto se prefer&iacute;a matar a los esclavos    cuando los inutilizaba la atroz y b&aacute;rbara explotaci&oacute;n a que se    les somet&iacute;a. </font>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hasta nosotros    ha llegado una poderosa voz de rebeld&iacute;a: el Papiro Sallier, que describe    dram&aacute;ticamente la vida del trabajo egipcio. Este ins&oacute;lito documento    expresa: </font>     <P>      <blockquote>        <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Yo nunca he      visto a un herrero actuando como embajador o a un fundidor enviado en una      misi&oacute;n; pero si he visto al metal&uacute;rgico en su trabajo: emparrillado      en la boca del horno. El alba&ntilde;il, expuesto a todas las inclemencias      del tiempo y corriendo todos los riesgos, construyendo sin ropas. Sus brazos      rendidos por el trabajo, su alimento mezclado con polvo y basura: &eacute;l      muerde las u&ntilde;as, porque no tiene otro alimento. El barbero rompe su      brazo para llenar su est&oacute;mago. El tejedor ocupado en trabajo domiciliario      est&aacute; peor en la casa que las mujeres: doblado con sus rodillas encajadas      en su est&oacute;mago, no puede respirar. El lavandero en los muelles es el      vecino del cocodrilo. El tintorero huele a huevas de pez, sus ojos est&aacute;n      cansados, su mano trabaja incesantemente y mientras se pasa la vida cortando      trapos, no tiene sino un horror de vestido.<SUP>5</SUP>     <br>     </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y de su inconformidad    es testigo esta cl&aacute;usula del trabajo suscrito entre el Fara&oacute;n    <I>Rams&eacute;s II</I> con el rey de los hititas <I>Khattusil III</I>: </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&quot;Si    Rams&eacute;s siente que su c&oacute;lera se encrespa contra sus esclavos cuando    organicen una sublevaci&oacute;n proceda a apaciguarlos, el rey de los hititas    tendr&aacute; que actuar de acuerdo con &eacute;l&quot;.<SUP>6</SUP> </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Egipto fue un Estado    de grandes contradicciones. Un pueblo con tan desarrollado esp&iacute;ritu creador,    que embelleci&oacute; la cuna de la civilizaci&oacute;n con bronces; que abri&oacute;    el cuerpo humano; observ&oacute; el mundo de los cielos; que leg&oacute; sorprendentes    documentos hist&oacute;ricos y obras arquitect&oacute;nicas maravillosas, no    fue capaz sino de producir una medicina est&eacute;ril, pues a pesar de las    grandes oportunidades, conoci&oacute; muy poca Anatom&iacute;a y ninguna Patolog&iacute;a.    Egipto no trasmiti&oacute; legado cient&iacute;fico a la posteridad: &quot;Desde    el campo de las Pir&aacute;mides la silente Esfinge de Giza mira fijamente hacia    el Este, sobre el valle del Nilo y no tiene mensaje para las j&oacute;venes    naciones&quot;.<SUP>7</SUP> </font>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los Estados representativos    del m&aacute;s desarrollado r&eacute;gimen de esclavitud son Grecia y Roma.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En Grecia se empleaba    cada vez en mayor escala el trabajo de los esclavos en los talleres de los artesanos,    en las minas, en las grandes canteras, en las galeras a remo, en la construcci&oacute;n    de caminos. La esclavitud era la base de la producci&oacute;n. La guerra el    arma de expansi&oacute;n de la riqueza. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">All&aacute; por    los siglos <tt>XII</tt> a <tt>VIII</tt> A.C. en la Grecia Hom&eacute;rica, seg&uacute;n    la Il&iacute;ada, se libra por <I>Agamen&oacute;n</I> una guerra contra Troya.    <I>Pericles </I>en el a&ntilde;o 448 A.C. hizo la proposici&oacute;n de convocar    en Atenas un Congreso Pan-Hel&eacute;nico a fin de resolver tres problemas que    agitaban a todos los griegos: la reconstrucci&oacute;n de los templos destruidos    por los persas, asegurar la libre navegaci&oacute;n mar&iacute;tima y la consolidaci&oacute;n    de la paz en toda la H&eacute;lade. <I>Pericles </I>se propon&iacute;a transformar    a Atenas en el centro hegem&oacute;nico de toda la H&eacute;lade. El fortalecimiento    de Atenas dio lugar a la guerra del Peloponeso. En el acuerdo de amistad convenido    entre Atenas y Esparta, despu&eacute;s de la Paz de Nicia, tambi&eacute;n se    estipula la ayuda mutua en el caso de insurrecciones de la clase de los esclavos.    </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las graciosas estatuas    de bronce de los griegos todav&iacute;a nos deleitan, pero nosotros olvidamos    que el cobre, el esta&ntilde;o y el carb&oacute;n necesarios para hacer el bronce,    fueron extra&iacute;dos de las minas por esclavos y convictos que trabajaban    10 horas al d&iacute;a en galeras estrechas, sofocados por el calor y el humo.    Generalmente ellos eran prisioneros de guerra convictos.<SUP>8</SUP> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aunque los reg&iacute;menes    de Egipto y Grecia eran econ&oacute;micamente similares, la Medicina de ambos    pueblos es profundamente distinta. La medicina griega es f&eacute;rtil, producto    de las altas concepciones filos&oacute;ficas de sus pensadores. La observaci&oacute;n    y la meditaci&oacute;n, regladas por la raz&oacute;n de la aplicaci&oacute;n    y de la experiencia produjeron el arte de la Medicina. <I>Hip&oacute;crates,</I>    el Padre de la Medicina, elev&oacute; este arte a alturas inconmensurables,    porque lo emancip&oacute; del poder de los dioses, demostrando que las enfermedades    no depend&iacute;an de causas sobrenaturales, atribuyendo a la experiencia del    hombre el hecho de calificar como divinas a algunas enfermedades. <I>Hip&oacute;crates    </I>cre&oacute; la Medicina cient&iacute;fica. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La actitud de los    m&eacute;dicos griegos hacia las enfermedades del trabajo fue puramente de observaci&oacute;n,    m&aacute;s por inter&eacute;s m&eacute;dico que humano. As&iacute; comprobaron    las influencias de ciertas ocupaciones sobre la salud de los trabajadores. <I>Hip&oacute;crates</I>    describi&oacute; correctamente un caso de envenenamiento por el plomo y <I>Plat&oacute;n</I>    se&ntilde;al&oacute; ciertas deformidades posturales de los artesanos. <I>Arist&oacute;teles</I>    reuni&oacute; informaciones observadas en los corredores y prescribi&oacute;    una dieta para los gladiadores. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La atenci&oacute;n    m&eacute;dica en Grecia se dispensaba a las clases superiores, la masa de la    poblaci&oacute;n -como afirmaba <I>Plat&oacute;n</I>, carec&iacute;a de esta    atenci&oacute;n pues no ten&iacute;an dinero para pagarla. Los esclavos no importaban,    pues las guerras proporcionaban ininterrumpidamente los brazos necesarios para    el trabajo. El inter&eacute;s de las guerras llev&oacute; a los griegos a colocar    en el centro de sus actividades vitales el ejercicio f&iacute;sico en la Palestra    o <I>Gymnasium,</I> con el fin de obtener buenos ciudadanos y fuertes guerreros.    De aqu&iacute; el cuidado especial que se dispensaba a los gladiadores. <I>Galeno</I>    comenz&oacute; su carrera siendo m&eacute;dico de una Escuela de gladiadores    en P&eacute;rgamo; a &eacute;l se debe una descripci&oacute;n exacta de la Patolog&iacute;a    de la intoxicaci&oacute;n por el plomo. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Nikandros </I>de<I>    Kalophon</I> 200 a&ntilde;os A. C. se&ntilde;al&oacute; en unos de sus poemas,    considerados como notables obras de toxicolog&iacute;a, algunas intoxicaciones    producidas por sustancias del reino mineral, y entre &eacute;stas la relaci&oacute;n    que encontr&oacute; en pacientes que manipulaban plomo y los s&iacute;ntomas    de palidez, dolor de est&oacute;mago y constipaci&oacute;n.<SUP>9</SUP> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Roma sale a la    amplia palestra internacional y entra en relaciones m&aacute;s estrechas con    los pa&iacute;ses civilizados del Mundo Mediterr&aacute;neo, en la guerra contra    <I>An&iacute;bal</I> (a&ntilde;os 218-201 A. C.) El Asia Menor, Macedonia, Egipto,    Grecia y Cartago, son conquistas y se convierten en vasallos romanos, transform&aacute;ndose    Roma en una potencia mundial mediterr&aacute;nea; en el centro del comercio,    del tr&aacute;fico mediterr&aacute;neo de esclavos, en un Imperio: el Imperio    Romano. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Desde el siglo    <tt>III</tt> A. C. comienzan a acudir a Roma los m&eacute;dicos griegos. Los    primeros en llegar fueron aventureros y fracasados, ignorantes que hicieron    personificar en ellos todo el odio que los antiguos romanos profesaban a todo    lo griego, lo que se refleja en el consejo que <I>Cat&oacute;n</I> da a su hijo    &quot;que se defienda de los m&eacute;dicos griegos&quot;. </font>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Roma vio pasar    en el apogeo de su Imperio una pl&eacute;yade ilustre de m&eacute;dicos, poetas    y cient&iacute;ficos;<I> Asclepiades; Lucrecio Caro</I> que expuso en su poema    did&aacute;ctico, en ex&aacute;metros, de <I>Rerum Natura</I>, las doctrinas    fundamentales de la Cosmolog&iacute;a, F&iacute;sica, Psicolog&iacute;a y &Eacute;tica,    con el epicurismo y que con elocuentes palabras describi&oacute; el tr&aacute;gico    destino de los mineros de oro: </font>     <P>      <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Que da&ntilde;os      alientan las minas de oro. &#191;A qu&eacute; hacen asemejarse a los hombres?      &#161;Qu&eacute; colores! &#191;No ves o no tienes noticias sobre el corto      tiempo en que perecen habitualmente, como les fallan las fuerzas vitales a      quienes son mantenidos establemente en tareas como &eacute;sta, por la gran      constricci&oacute;n de la necesidad.<SUP>10</SUP> </font>     <br>   </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Se citan tambi&eacute;n    menciones incidentales de los peligros de ciertas ocupaciones en <I>Marcial,    </I>que habl&oacute; &#171;de los lega&ntilde;osos vendedores ambulantes de    azufre&#187; y a <I>Juvenal,</I> que inform&oacute; de la producci&oacute;n    de lesiones oculares entre los herreros y la formaci&oacute;n de v&aacute;rices    entre los ar&uacute;spices, debidas a la posici&oacute;n de pie a que obligaba    su trabajo. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El arquitecto <I>Vitruvio,</I>    con la realizaci&oacute;n de notables obras de ingenier&iacute;a sanitaria,    hizo posible la principal contribuci&oacute;n de Roma a la Higiene. <I>Vitruvio</I>    se &#171;plantea el problema de las condiciones higi&eacute;nicas de los edificios,    resolviendo que &eacute;stas son favorables cuando el lugar de implantaci&oacute;n    es elevado y se encuentra protegido de los vientos, de las nieblas, del excesivo    calor y del extremo fr&iacute;o y alejado de los pantanos; cuyas emanaciones    pueden ser perjudiciales para la salud del hombre&#187;. Al ocuparse de la conducci&oacute;n    de aguas, hace resaltar los inconvenientes de los tubos de plomo, pensando en    las enfermedades de los obreros que trabajan con este metal.<SUP>11 </SUP> </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Celso,</I> el    Cicer&oacute;n de la Medicina, en cuyas obras hay un extenso contenido quir&uacute;rgico,    reflej&oacute; del alto grado de desarrollo que hab&iacute;a alcanzado entre    los romanos la Cirug&iacute;a; que se explica por la constante relaci&oacute;n    en que viv&iacute;an los romanos con la cirug&iacute;a militar y de los gladiadores,    y el hecho de que algunas veces fuera permitida la disecci&oacute;n de los criminales    ejecutados. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Plinio</I> en    su Historia Natural, uno de los libros m&aacute;s apreciados de la literatura    m&eacute;dica, habla de los efectos perniciosos que ejercen el plomo, mercurio    y azufre sobre aquellos que los manipulan. Y cita que: </font>     <P>      <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las personas      empleadas en las f&aacute;bricas en la preparaci&oacute;n del minio proteg&iacute;an      la cara con m&aacute;scaras de vejigas de membranas, para evitar inhalar el      polvo, el cual es altamente perjudicial; la m&aacute;scara era, al mismo tiempo,      lo suficientemente transparente como para permitir poder ver a trav&eacute;s      de ella.<SUP>12</SUP>     <br>     </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Areteo </I>d<I>e    Capadocia</I> describi&oacute; el c&oacute;lico y otros trastornos debido a    la intoxicaci&oacute;n por el plomo. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La b&aacute;rbara    explotaci&oacute;n de los pueblos conquistados trae consigo la destrucci&oacute;n    general de las fuerzas productivas. Las guerras y el saqueo, base de la esclavitud,    determinan a su vez su desaparici&oacute;n. El empobrecimiento general, la declinaci&oacute;n    del comercio, de los oficios y de la agricultura hizo cesar gradualmente que    el trabajo de los esclavos fuese econ&oacute;micamente costeable. A las grandes    explotaciones, sucede la peque&ntilde;a explotaci&oacute;n. En el seno de la    descomposici&oacute;n del r&eacute;gimen de la esclavitud, se va organizando    un nuevo sistema que va a caracterizar una nueva &eacute;poca de la historia.    La esclavitud deja paso a la servidumbre: el feudalismo. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El trabajo lo efect&uacute;an    el siervo y el artesano. En el r&eacute;gimen feudal la base econ&oacute;mica    del modo de producci&oacute;n, era la peque&ntilde;a producci&oacute;n campesina    y la de los peque&ntilde;os artesanos libres. Los artesanos independientes que    habitan las ciudades y produc&iacute;an para la venta, cubr&iacute;an una parte    considerable de sus necesidades con los productos de su propio trabajo, pues    pose&iacute;an ganado, un peque&ntilde;o jard&iacute;n y algunas veces campo.    Los artesanos se agrupaban en corporaciones profesionales. El trabajo era en    peque&ntilde;a escala, personal o familiar, se efectuaba al aire libre, sin    grandes jornadas agotadoras, ya que no se produc&iacute;a esencialmente para    el cambio. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero, poco a poco,    con el desarrollo del &quot;cambio&quot; la situaci&oacute;n se transform&oacute;.    Acentuando la explotaci&oacute;n de los campesinos, el se&ntilde;or feudal pod&iacute;a    adquirir m&aacute;s objetos de lujo y m&aacute;s armas para sus guerreros: en    consecuencia deb&iacute;a expoliar m&aacute;s a los campesinos que de &eacute;l    depend&iacute;an. Los numerosos feudos se vieron sustituidos por la formaci&oacute;n    de Estados centralizados. A los tributos que los campesinos pagaban a los se&ntilde;ores,    se sumaron otros destinados a mantener los Estados feudales. La tributaci&oacute;n    en dinero se hizo cada d&iacute;a m&aacute;s frecuente en el mercado, para obtener    el dinero necesario para el pago de los impuestos. &quot;La explotaci&oacute;n    recrudecida hizo huir de las tierras a los campesinos, y para impedirlo, fueron    ligados a la gleba, transform&aacute;ndose en siervos. Su dependencia feudal    se transform&oacute; m&aacute;s y tom&oacute; la forma de servidumbre&quot;.<SUP>13</SUP>    </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En las ciudades,    las relaciones entre los artesanos entraron en crisis. La competencia se torn&oacute;    aguda, por lo cual los maestros explotaron despiadadamente a los &quot;compa&ntilde;eros&quot;,    alargando su tiempo de aprendizaje hasta hacerles casi imposible alcanzar el    t&iacute;tulo. La organizaci&oacute;n corporativa de los artesanos se hab&iacute;a    transformado en un obst&aacute;culo para el desarrollo de la producci&oacute;n    infantil. En la lucha entre las corporaciones artesanas y los comerciantes,    se va a injertar un factor poderoso: el comercio extra-europeo con la Am&eacute;rica    y la India, como resultado de los grandes descubrimientos geogr&aacute;ficos    que tiene lugar a fines del siglo <tt>XV</tt>; lo que har&aacute; que la producci&oacute;n    artesana no sea capaz ya de cubrir las crecientes necesidades del comercio y    comience a surgir una nueva forma de producci&oacute;n; la manufactura capitalista.    </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Desde fines del    siglo <tt>VI</tt> de nuestra era, el alud migratorio de las tribus germanas,    que desde hac&iacute;a mucho tiempo golpeaba en las fronteras del Imperio Romano,    irrumpe en &eacute;l e inunda sus regiones. Conmovido por la crisis del modo    esclavista de producci&oacute;n, por la creciente revoluci&oacute;n de los esclavos    y colonos, el Imperio no estaba en condiciones de rechazar a los ej&eacute;rcitos    continuamente renovados de los b&aacute;rbaros, atra&iacute;dos por la fertilidad    de su tierra y por la leyenda de la inmensa riqueza de sus villas y ciudades.    El Imperio Occidental econ&oacute;micamente m&aacute;s d&eacute;bil y en el    que la crisis de su econom&iacute;a se manifestaba con m&aacute;s fuerza, fue    perdiendo una regi&oacute;n tras otra. Con un extraordinario esfuerzo, tambi&eacute;n    el Imperio Oriental rechazaba golpes cada vez m&aacute;s vigorosos. Los visigodos    de <I>Alarico</I> saquearon Italia, ocuparon y asolaron la Ciudad Eterna: Roma;    fundaron en Espa&ntilde;a y al sudoeste de la Galia, el primer Estado B&aacute;rbaro.    Tras ellos, v&aacute;ndalos, suevos y hunos desbastan las tierras del Imperio    y amenazan su misma existencia; pero estos estados b&aacute;rbaros tuvieron    una existencia precaria. No pudieron evitar la desintegraci&oacute;n de las    grandes unidades estatales, debido a la falta de una base econ&oacute;mica propia.    Durante los siglos <tt>IX</tt>-<tt>XI</tt> reina en la Europa Occidental el    desmembramiento pol&iacute;tico. Las guerras privadas llenaron el per&iacute;odo    de la Edad Media. La Iglesia se esforzaba por colocar a toda Europa bajo su    administraci&oacute;n y liquidar la anarqu&iacute;a feudal que se manifestaba    tan particularmente en sus m&uacute;ltiples y ricas posesiones. El papado comenz&oacute;    fervorosamente a predicar las cruzadas como un nuevo pretexto para una nueva    fuente de ingresos y un medio de fortalecer la autoridad pontificia. La misi&oacute;n    de unir el atomizado mundo feudal cupo al poder real. En Inglaterra, en Francia,    en Espa&ntilde;a, en la Rusia del Nordeste se consolidaron paulatinamente las    Monarqu&iacute;as feudales. </font>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Estas son las caracter&iacute;sticas    econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas del nuevo r&eacute;gimen de la Sociedad    humana denominado Feudalismo. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El cristianismo,    que hab&iacute;a logrado desarrollarse y crecer en el Imperio Romano por las    condiciones sociales a que se somet&iacute;an a los esclavos, llega a convertirse    en el arma de dominaci&oacute;n espiritual de toda la vida del medioevo. El    fanatismo imprime una concepci&oacute;n de estatismo a este per&iacute;odo,    que niega la posibilidad de la experimentaci&oacute;n y condena al pensamiento    de los hombres a considerarlo todo como producto de la voluntad de Dios. Su    elogio de la pobreza, su actitud piadosa hacia el enfermo, la santificaci&oacute;n    de las condiciones vejaminosas hacia el trabajo, por la recompensa que significar&aacute;    en la vida del cielo, se traduce en una actitud de absoluta negatividad en la    observaci&oacute;n o consideraci&oacute;n de los efectos perjudiciales que sobre    la salud del trabajador pod&iacute;a producir la ocupaci&oacute;n. Si el trabajo    y la enfermedad lo dispon&iacute;a Dios, la relaci&oacute;n causal era un acto    divino. Las condiciones materiales de vida no importaban, el sufrimiento redim&iacute;a    del pecado&#133; </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La Medicina estaba    en manos de la Iglesia, la cual se someti&oacute; a la rigidez de su autoritarismo    eclesi&aacute;stico. La medicina cristiana consist&iacute;a en la curaci&oacute;n    por la fe. La propagaci&oacute;n de la virtud cristiana de compasi&oacute;n    hacia el d&eacute;bil y el que sufre, y su m&aacute;s amplia y elevada concepci&oacute;n    de la posici&oacute;n y misi&oacute;n de la mujer que surge de esa disposici&oacute;n,    condujo al desarrollo de nuevas ramas en la medicina, en aspectos no tratados,    particularmente en la asistencia del enfermo y en la erecci&oacute;n de hospitales    para su cuidado. &#161;La caridad cristiana y la medicina griega se combinaron    y determinaron el arte de curar de la Edad Media! </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">A esta despreocupaci&oacute;n    por las condiciones del trabajo y los males que puede producir, hay que agregar    que las ciudades de la Edad media eran terriblemente sucias; la poblaci&oacute;n    viv&iacute;a hacinada, mugrienta, miserable e ignorante. La ciudad carec&iacute;a    de aguas y cloacas y las viviendas estaban mal ventiladas. A la sombra de las    bell&iacute;simas Catedrales, yac&iacute;an los tugurios miserables de los pobres,    alineados a lo largo de angostas callejuelas, con pisos altos de las casa con    saledizos que reduc&iacute;an a un m&iacute;nimo la luz y el aire, con putrefactos    montones de basura cerca de las puertas contaminando la atm&oacute;sfera.<SUP>14</SUP>    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La Edad Media ha    sido llamada por algunos <I>la noche de la historia</I> y, entre nosotros, para    se&ntilde;alar quiz&aacute;s las m&aacute;s aborrecibles condiciones de vida    del hombre invocamos el Medioevo. En los manuscritos salvados de la ca&iacute;da    de Bizancio, en las estatuas antiguas excavadas en las ruinas de Roma, se abri&oacute;    al Occidente asombrando a todo un nuevo mundo: la antig&uuml;edad griega. Ante    sus luminosas figuras desaparecieron los fantasmas de la Edad Media.<SUP>15</SUP>    </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La Humanidad vivi&oacute;    los m&aacute;s crueles estragos de las enfermedades, en esta &eacute;poca, que    la asolaron las m&aacute;s grandes pandemias que recuerda la historia. Frente    al monstruo diab&oacute;lico, los hijos de Dios se encontraban indefensos. La    ciudad sin higiene, el individuo indiferente a su cuidado personal, la Iglesia    sirviendo de veh&iacute;culo en sus aglomeraciones y pr&aacute;cticas religiosas    a la propagaci&oacute;n de la enfermedad, el trabajo como factor de agotamiento,    de servidumbre: todo contribu&iacute;a a facilitar la acci&oacute;n del flagelo.    &#161;Qu&eacute; pod&iacute;a importar la palidez, la tos, y otros s&iacute;ntomas    molestos en los trabajadores, como la muerte acechaba a todos y los arrancaba    de la vida en un per&iacute;odo breve de tiempo! &#161;El trabajo debe haber    rendido centenares de miles de v&iacute;ctimas a las pandemias! </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hasta nosotros    como &uacute;nica contribuci&oacute;n de esta &eacute;poca, un peque&ntilde;o    folleto de varias paginas impresas escrito en 1473 por <I>Ulrico Ellembog,</I>    m&eacute;dico alem&aacute;n que resid&iacute;a en Augsburgo, ciudad famosa por    sus or&iacute;fices y la que ten&iacute;a la encomienda de la fabricaci&oacute;n    de ca&ntilde;ones, el folleto que circul&oacute; en los talleres en forma manuscrita    y en el que describ&iacute;a el envenenamiento de los or&iacute;fices y los    peligros de los humos que se produc&iacute;an del carb&oacute;n, &aacute;cido    n&iacute;trico, plomo, mercurio y otros metales. Aconsejaba a los or&iacute;fices    trabajar cuando les fuera posible, al aire libre, y taparse la boca cuando se    produc&iacute;an gases, as&iacute; como siguiendo la costumbre de su &eacute;poca,    recomendaba oler algunos medicamentos como medida de protecci&oacute;n. Debe    haber sido muy popular, porque solo un ejemplar se conoce. Se titulaba &quot;Von    dem Gifftigen Besem Templen uns Reuche&quot; (Sobre los da&ntilde;os que producen    los humos y los vapores venenosos), y fue publicado en 1524.<SUP>16 </SUP> </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hasta ahora hemos    visto s&oacute;lo variaciones muy ligeras en relaci&oacute;n con la t&eacute;cnica    del trabajo. Se ha mantenido esencialmente el trabajo manual, auxiliado de herramienta.    La gran revoluci&oacute;n se va a operar con el paso de la manufactura al industrialismo.    Una revoluci&oacute;n tan poderosa, que transformar&aacute; sustancialmente    las condiciones de vida de los hombres y desencadenar&aacute; fuerzas f&iacute;sicas    y qu&iacute;micas de asombroso e insospechado poder creador y destructor. Pero    antes de llegar a ella, veamos el proceso gen&eacute;sico de la manufactura.    </font>     <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Como los peque&ntilde;os      oficios estaban monopolizados en las ciudades por las corporaciones, el capital      comercial interesado en el desarrollo de la producci&oacute;n, procur&oacute;      extender sus actividades m&aacute;s all&aacute; de los centros urbanos y estimul&oacute;      el desarrollo de la producci&oacute;n artesana, sobre todo textil, en los      campos. Los artesanos alejados del mercado, cayeron bajo la dependencia de      los empresarios capitalistas. El artesano se convirti&oacute; en obrero; y      el capital comercial pas&oacute; a ser capital industrial. Al lado de la peque&ntilde;a      producci&oacute;n artesana, apareci&oacute; la gran propiedad capitalista:      la manufactura.<SUP>17</SUP> </font>     <br>   </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Con la manufactura,    el trabajador ya no podr&aacute; vender los productos que elabora: estos se    han convertido en mercanc&iacute;as, propiedad de los capitalistas. Los obreros    tendr&aacute;n que vender su fuerza de trabajo, los medios de producci&oacute;n    pertenecen al capitalista. El feudalismo ha sido reemplazado por el capitalismo.    Pero, para hacer posible esta sustituci&oacute;n, hicieron falta determinados    pre-requisitos que se denominan &quot;acumulaci&oacute;n primitiva&quot; la    cual fue llevada a cabo por las clases gobernantes por el m&aacute;s brutal    y violento de los m&eacute;todos; caracterizado por un despojo de las masas    laboriosas, sin precedente en la historia de la Humanidad: el saqueo de las    colonias, la expropiaci&oacute;n de la tierra a los campesinos y la explotaci&oacute;n    de los artesanos. </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El artesano, dependiente    del capitalista, se ve&iacute;a obligado a prolongar sus horas de trabajo y    exigir la colaboraci&oacute;n de su familia, a&uacute;n de los ni&ntilde;os    m&aacute;s peque&ntilde;os. Se trabajaba durante todo el d&iacute;a y a&uacute;n    parte de la noche. Uno de los que hab&iacute;an de ser inventores de m&aacute;quinas,    <I>Samuel Crompton,</I> recuerda as&iacute; los d&iacute;as de su infancia:    </font>     <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Apenas hab&iacute;a      empezado a andar cuando fui obligado a trabajar en la industria textil del      algod&oacute;n. Mi madre pon&iacute;a la hilaza en una tinaja con agua, y      sobre la hilaza me paraba a m&iacute; para que la ablandara con los pies.      Se agregaba constantemente y, cuando ya no pod&iacute;a sostenerme en pie,      se pon&iacute;a una silla y continuaba trabajando, sosteni&eacute;ndome del      respaldo.<SUP>18</SUP>     <br>     </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Durante el per&iacute;odo    que se extiende desde el siglo <tt>XV</tt> al <tt>XVII</tt>, es decir: durante    el paso del artesonado a la manufactura, en el l&iacute;mite del pasaje del    feudalismo al capitalismo, adquieren una importancia particular la Miner&iacute;a    y la Metalurgia. La mayor demanda de art&iacute;culos, met&aacute;licos, la    moneda como medio de cambio, y en particular el desarrollo de la t&eacute;cnica    militar, que motivara la aparici&oacute;n del arma de fuego -la t&eacute;cnica    militar fue de entre todas la m&aacute;s avanzada durante el imperio del feudalismo-,    exig&iacute;an perentoriamente la producci&oacute;n de crecientes cantidades    de metal. Agotados los yacimientos superficiales, se hac&iacute;a necesario    profundizar la explotaci&oacute;n minera, tendencia a la que pon&iacute;a coto    la inaptitud demostrada por los tradicionales sistemas de elevaci&oacute;n de    la carga y <I>desagotamiento</I> de agua, para vencer grandes alturas. Para    el progreso de la metalurgia se hac&iacute;a imprescindible promover un cambio    total en los m&eacute;todos tecnol&oacute;gicos sobre los que aquella reposaba.    La introducci&oacute;n de la rueda hidr&aacute;ulica en la miner&iacute;a y    metalurgia, jug&oacute; en la &eacute;poca feudal el papel de ese factor revolucionario.    Cabe observar que la miner&iacute;a fue una de las primeras ramas de la producci&oacute;n    que se encamin&oacute; por la senda del desarrollo capitalista.<SUP>19</SUP>    </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La miner&iacute;a    es una de las industrias m&aacute;s peligrosas; pero tambi&eacute;n una de las    disciplinas tecnol&oacute;gicas m&aacute;s fundamentales de la civilizaci&oacute;n,    al extremo de considerarse que sin ella, &eacute;sta no podr&iacute;a existir.    La materia prima necesaria en el m&aacute;s simple proceso industrial, s&oacute;lo    puede asegurarse en cantidad suficiente arranc&aacute;ndola de las entra&ntilde;as    de la tierra. La historia de la miner&iacute;a se extiende ininterrumpidamente    desde la edad neol&iacute;tica, hasta los tiempos actuales. Tan vieja como ella,    es la historia de las enfermedades ocupacionales entre los mineros. Por estas    razones no es de extra&ntilde;ar que haya sido en la miner&iacute;a, precisamente,    donde se estudiaran por primera vez las relaciones entre el trabajo y la ocupaci&oacute;n,    es decir; se investigar&aacute; en relaci&oacute;n con las enfermedades ocupacionales.    La vida del minero siempre ha sido peligrosa, adem&aacute;s de estar expuestos    a varios accidentes traum&aacute;ticos, su salud y su vida est&aacute;n amenazadas    por el medio ambiente delet&eacute;reo en el cual se desenvuelve su profesi&oacute;n.    </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">No obstante, y    a pesar de las referencias diseminadas en la literatura de la antig&uuml;edad,    no fue hasta el a&ntilde;o 1567 que aparece en Dillingen, Alemania, la primera    monograf&iacute;a dedicada a las enfermedades ocupacionales de los mineros.    El autor de esta obra fue <I>Teophrastus Bombast </I>von<I> Honhenheim,</I>    m&aacute;s conocido por <I>Paracelso.</I> Su libro se denomin&oacute; &quot;Sobre    la enfermedad del minero y otras enfermedades de los mineros&quot;. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Durante su vida    de viajes, tribulaciones y luchas, <I>Paracelso</I> tuvo una magnifica oportunidad    de ponerse en contacto con la industria minera de su &eacute;poca. El fue instruido    por su padre en los principios de la qu&iacute;mica y de la metalurgia. Y cuando    su padre se traslad&oacute; de Einsiedeln a Villach en 1052, sus oportunidades    aumentaron, ya que Villach estaba rodeada de numerosas minas y fundiciones.    A la edad de 20 a 25 a&ntilde;os estuvo trabajando en una fundici&oacute;n en    Ashwas, Tirol. Durante sus viajes a trav&eacute;s de Dinamarca y Suecia, y m&aacute;s    tarde en Meissen y Hungr&iacute;a, aprendi&oacute; en las minas en estos pa&iacute;ses.    En 1533 viaj&oacute; a trav&eacute;s del valle industrializado de Inn, en el    cual exist&iacute;an muchas minas, fue donde se despert&oacute; su inter&eacute;s    por las condiciones higi&eacute;nicas en las minas y las enfermedades ocupacionales    de los mineros. De nuevo en 1537 se puso en contacto con la industria minera,    cuando la administraci&oacute;n de las minas Fugger lo invitaron a Villach,    para que se hiciese cargo del trabajo metal&uacute;rgico all&iacute;. Estas    evidencias son suficientes para demostrar que <I>Paracelso</I> tuvo bastantes    oportunidades para estudiar cabalmente la industria minera y sus trabajadores,    y observar las enfermedades de los mineros, particularmente los efectos de varios    minerales y metales sobre el organismo humano.<SUP>20 </SUP> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La monograf&iacute;a    de <I>Paracelso</I> fue probablemente escrita alrededor del a&ntilde;o 1533-34,    aunque no fue conocida hasta despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n en 1567,    no ejerci&oacute; influencia sino hasta el siglo siguiente. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La monograf&iacute;a    consiste en tres libros, en el primero de los cuales trata de las enfermedades    de los mineros, principalmente de las afecciones pulmonares. El segundo, de    las enfermedades de los fundidores y metal&uacute;rgicos y el tercero de las    enfermedades causadas por el mercurio. La obra de <I>Paracelso </I>ejerci&oacute;    una definida influencia en el desarrollo de esta rama de la Medicina del trabajo,    al extremo de que a&uacute;n despu&eacute;s de 150 a&ntilde;os de aparecida,    muchos autores que escribieron sobre esta materia se refieren a ella. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es digna de menci&oacute;n,    como exponente de este tipo de literatura, la obra de <i>Georgius Agr&iacute;cola,    Jorge Baur </i>1494-1555, fil&oacute;sofo, m&eacute;dico, mineralogista y minero.    &quot;De re metallica&quot;, editada en el a&ntilde;o 1556 en Basilea, la cual    constituye la coronaci&oacute;n de los trabajos del autor sobre cuestiones mineras.    </font>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Resulta sumamente    caracter&iacute;stico, que los primeros trabajos impresos relativos a cuestiones    t&eacute;cnicas, correspondan tambi&eacute;n a miner&iacute;a y a metalurgia.    Los pr&aacute;cticos continuaron empleando este libro hasta comienzos del siglo    <tt>XIX.</tt> Se trata, en efecto, de una de las obras hist&oacute;ricas m&aacute;s    enjundiosas, tanto sobre estos t&oacute;picos como en general sobre la t&eacute;cnica.    En el libro <tt>VI</tt> &eacute;l dice: </font>      <P>      <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Me falta hablar      de las dolencias y accidentes de los mineros, y de los procedimientos por      los cuales pueden protegerse contra los mismos, porque siempre deber&iacute;amos      consagrar m&aacute;s cuidado al mantenimiento de nuestra salud, que al de      obtener ganancias; ya que de esta manera podemos ejercer sin reservas nuestras      funciones org&aacute;nicas. La enfermedad, algunas veces, afecta las articulaciones,      otras a los ojos, y finalmente algunas son fatales al hombre.<SUP>21</SUP>          <br>     </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Inmediatamente,    pasa a describir los distintos peligros que amenazan a los mineros: el agua    abundante que a menudo se colecciona en los pozos haci&eacute;ndolos h&uacute;medos    y, de este modo, perjudica a los trabajadores; el polvo que &quot;tiene cualidades    corrosivas y destruye los pulmones y consume el organismo, de aqu&iacute; que    en las minas de las monta&ntilde;as c&aacute;rpatas se encuentren mujeres que    se hayan casado hasta siete veces, a todos los cuales esta terrible consunci&oacute;n    ha conducido a una muerte prematura&quot;. El aire estancado produce dificultad    en la respiraci&oacute;n. El remedio se encuentra en las m&aacute;quinas de    ventilaci&oacute;n. O, el aire es infectado con venenos que causan inflamaciones    y par&aacute;lisis. Los accidentes se describen como no raros, los trabajadores    desliz&aacute;ndose por las escalas para descender a los pozos, est&aacute;n    expuestos a romperse los brazos, las piernas o el cuello o bien a caer en el    sumidero y ahogarse. O a un derrumbe, como ocurri&oacute; en el caso de Rammelsberg,    donde en un d&iacute;a &quot;les fueron robadas a 400 mujeres sus maridos&quot;.    Hormigas venenosas se encuentran en varias minas. Y, finalmente, hay un peligro    que no conocemos suficiente. &quot;En algunas de nuestras minas, aunque en muy    pocas, hay una plaga perniciosa. Estos son demonios de aspectos feroces&#133;    demonios de esta naturaleza son expulsados y puesto en fuga mediante el rezo    y el ayuno&quot;.<SUP>22 </SUP> </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Posteriormente    fueron escritas varias monograf&iacute;as sobre enfermedades de los mineros    por m&eacute;dicos alemanes. Entre las m&aacute;s importantes se encuentran    la de <I>Mart&iacute;n Pansa,</I> quien escribi&oacute; en 1614 sobre trastornos    incidentales entre mineros y fundidores. <I>Mathesius, Libavius </I>y<I> Leonardo    Ursinis</I> tratando sobre el envejecimiento por el plomo, mercurio, ars&eacute;nico,    cobalto y cadmio en el per&iacute;odo 1600-1650. <I>Samuel Stockhausen,</I>    quien public&oacute; en 1656 su trabajo &quot;Sobre trastornos causados por    los humos de las fundiciones&quot;. Y los de <I>Suchlandius, Lohniss y Diemerbroeck.</I>    Este &uacute;ltimo inform&oacute; sobre el examen necr&oacute;psico de los mineros,    informando que al hacer la secci&oacute;n de los pulmones, <I>ten&iacute;a la    impresi&oacute;n de estar cortando una masa arenosa</I>. Esta es, probablemente,    la primera alusi&oacute;n registrada de lo que m&aacute;s tarde deb&iacute;amos    conocer como Silicosis. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En Inglaterra,    en 1655, en las &quot;Memorias de la Real Sociedad&quot; se registran las primeras    observaciones en relaci&oacute;n con la naturaleza resultando de los trabajos    de los empleos peligrosos. Siendo &eacute;stas m&aacute;s bien de naturaleza    te&oacute;rica y filos&oacute;fica, incluyendo observaciones sobre el uso del    plomo blanco, el azogamiento de espejos por el mercurio y el trabajo en las    minas de plomo y carb&oacute;n. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La noche del medioevo    va a comenzar a disiparse. El Renacimiento en el Siglo <tt>XVI</tt>, siembra    las primeras estrellas. La invenci&oacute;n de la imprenta, el descubrimiento    y conquista de Am&eacute;rica, la circunnavegaci&oacute;n de la Tierra y el    desaf&iacute;o mortal de <I>Cop&eacute;rnico</I> a la Teolog&iacute;a, van a    decidir la lucha a favor del nuevo sistema de producci&oacute;n, surgido como    s&iacute;ntesis: el capitalismo. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Poco a poco, va    ganando al nombre una libertad de pensamiento y de esp&iacute;ritu cr&iacute;tico    que consolidan su individualidad. El escolasticismo abre paso al humanismo.    Los primeros destellos de la realidad de la vida, dilatar&aacute;n la pupila    de <I>Leonardo de Vinci, Vesalio, Falopio, Colombo, Eustaquio, Fabricius ab    Aquapendente </I>y el hombre ser&aacute; hombre. Se ha llegado definitivamente    a la humanizaci&oacute;n, la anatom&iacute;a de <I>Galeno</I> quedar&aacute;    suspendida en la Historia. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La humanidad va    a salvar su tradici&oacute;n. Se abrir&aacute;n a la luz bibliotecas de las    Iglesias, y la cultura griega sacudir&aacute; el polvo que la ocultaba. Pero    en el estertor de su agon&iacute;a, la intolerancia y el fanatismo religioso    herir&aacute; cruelmente. <I>Calvino</I> llevar&aacute; a la hoguera a <I>Miguel    Servet,</I> el autor de <I>&quot;Restitutio Christianismi&quot;,</I> donde afirm&oacute;    que la sangre en la circulaci&oacute;n pulmonar pasaba a trav&eacute;s del coraz&oacute;n,    despu&eacute;s de haberse mezclado con aire en los pulmones. La Inquisici&oacute;n    lo har&aacute; con <I>Giordano Bruno.</I> </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La Iglesia y la    Ciencia se disputar&aacute;n la concepci&oacute;n del mundo. <I>Lutero </I>el    reformador, integrar&aacute; el coro en contra de <I>Cop&eacute;rnico,</I> afirmando:    &quot;El tonto quiere trastornar toda la ciencia astron&oacute;mica; pero como    se demuestra en la Sagrada Escritura, Josu&eacute; orden&oacute; detenerse al    Sol y no a la Tierra&quot;. Pero a partir de ese momento las ciencias naturales    van a emanciparse de la Teolog&iacute;a. El establo de Augias de la Ciencias    ser&aacute; barrido, igual que lo hiciera <I>Lutero</I> con la Iglesia. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y llega el siglo    <tt>XVII</tt>, el siglo de la Experimentaci&oacute;n. <I>William Harvey, </I>descubre    la circulaci&oacute;n de la sangre, el acontecimiento m&aacute;s extraordinario    y de mayor significaci&oacute;n para la Medicina Cient&iacute;fica. <I>Marcelo    Malpighi,</I> funda la histolog&iacute;a, utilizando el microscopio, en cuyo    invento puso sus manos <I>Galileo,</I> para descubrir el mundo invisible de    lo peque&ntilde;o; como lo har&iacute;a en el telescopio para el mundo invisible    de lo grande en el cielo. <I>Kepler</I> y<I> Newton</I> fijan las leyes que    gobiernan el Universo. Las matem&aacute;ticas se enriquecen con <I>Napier, Descartes</I>    y<I> Newton.</I> La qu&iacute;mica con <I>Boyle</I> y<I> Leibnitz.</I> La F&iacute;sica    con <I>Torricelli, Sanctorius </I>y<I> Hooke.</I> La literatura con <I>Shakespeare,    Cervantes, Milton, </I>y<I> Moliere.</I> La pintura con <I>Vel&aacute;squez,    Rembrant, Rubens </I>y<I> Van Dyck,</I> y la filosof&iacute;a con <I>Descartes,    Bacon, Spinoza </I>y <I>Locke.</I> </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La Medicina se    constituye en escuelas que reflejan la influencia de estos descubrimientos.    La Escuela Yatromatem&aacute;tica con <I>Descartes, Borelli </I>y<I> Sanctorius.</I>    La Yatroqu&iacute;mica con V<I>an Helmont, Silvius </I>y <I>Willis.</I> Aparece    el gran cl&iacute;nico de la Medicina y uno de los principales fundadores de    la epidemiolog&iacute;a, <I>Thomas Sydenham.</I> Y <I>Bernardino Ramazzini,</I>    quien cre&oacute; una rama enteramente nueva, el inmenso campo de la patolog&iacute;a    y prevenci&oacute;n de las enfermedades ocupacionales. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La obra de <I>Ramazzini</I>    conjuga las corrientes de su &eacute;poca, una edad mec&aacute;nica en que muchos    de sus m&eacute;dicos m&aacute;s notables fueron yatromecanistas; m&eacute;dicos    que constantemente comparaban los &oacute;rganos con herramientas no pod&iacute;an    por menos que estar interesados en las herramientas y m&aacute;quinas de los    trabajadores y una edad nosol&oacute;gica en la que los m&eacute;dicos estaban    profundamente interesados en la observaci&oacute;n de s&iacute;ntomas de las    enfermedades para constituirlas en entidades cl&iacute;nicas definidas. As&iacute;    <i>&quot;De morbis artificum diatriba&quot;</i>, publicado en 1700, adem&aacute;s    de constituir el primer libro de texto sobre enfermedades ocupacionales, es    tambi&eacute;n un fino y cl&aacute;sico libro de medicina. Como afirma <I>Sigerist</I>    es &quot;a la Historia de las enfermedades ocupacionales, lo que es el libro    de <I>Vesalio</I> a la Anatom&iacute;a, el de <I>Harvey</I> a la Fisiolog&iacute;a    y el de <I>Morgagni</I> a la Patolog&iacute;a&quot;. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Ramazzini</I>    fue &quot;el m&aacute;s ben&eacute;volo y erudito m&eacute;dico italiano del    siglo <tt>XVII</tt>, en contacto con todas las fuentes accesibles de informaci&oacute;n    de su &eacute;poca y de las precedentes&quot;. Y tambi&eacute;n uno de los m&aacute;s    grandes maestros. Catedr&aacute;tico de las Universidades de M&oacute;dena y    Padua, fue designado miembro de la Academia de Ciencias de Berl&iacute;n y de    la Academia Arcadia de Roma en 1706. Su famosa obra incluye las condiciones    de trabajo y los riesgos para la salud de cuarenta profesiones, examinando las    enfermedades peculiares a ellas, su tratamiento y prevenci&oacute;n. Agreg&oacute;    una disertaci&oacute;n sobre Enfermedades de los hombres ilustrados y, para    la segunda edici&oacute;n, escribi&oacute; un suplemento de doce cap&iacute;tulos    en los cuales describ&iacute;a las condiciones existentes en una docena m&aacute;s    de profesiones. La materia est&aacute; distribuida de la siguiente manera: </font>      <P>      <blockquote>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1) Minero. 2)      Joyeros. 3) Obreros trabajando con el Mercurio. 4) Qu&iacute;micos. 5) Alfareros.      6) Fundidores de Zinc. 7) Vidrieros y espejeros. 8) Pintores. 9) Obreros trabajando      con azufre. 10) Herradores. 11) Yeseros y caleros. 12) Farmac&eacute;uticos.      13) Alcantarilleros y limpiadores de canalizaciones. 14) Tintoreros. 15) Mineros      de carb&oacute;n, curtidores, cuerdistas para instrumentos de m&uacute;sica,      carniceros, fundidores de velas de sebo y otros obreros de oficios sucios.      16) Expendedores y comerciantes de tabaco. 17) Enterradores. 18) Comadronas.      19) Nodrizas. 20) Viticultores y cerveceros. 21) Panaderos y obreros que trabajan      la harina. 22) Almidoneros. 23) Obreros trabajando con los cereales. 24) Cortadores      de piedras. 25) Lavanderas. 26) Obreros que trabajan el c&aacute;&ntilde;amo,      la seda y las fibras vegetales. 27) Empleados de ba&ntilde;o. 28) Obreros      de salinas. 29) Obreros trabajando de pie. 30) Obreros de trabajo sedentario.      31) Las profesiones caracter&iacute;sticas de los jud&iacute;os. 32) Mensajeros.      33) Mozos de cuadra, pajes. 34) Mozos de cuerda. 35) Barberos. 36) Obreros      trabajando en objetos menudos. 37) Cantores. 38) Agricultores. 39) Pescadores.      40) Militares y personas que viven en el campo. 41) Tip&oacute;grafos. 42)      Escribientes. 43) Confiteros. 44) Obreros textiles. 45) Metal&uacute;rgicos.      46) Obreros y escultores en madera. 47) Afiladores. 48) Cubridores (tachadores).      49) Poceros. 50) Barqueros y remeros. 51) Cazadores. 52) Jaboneros. <SUP>23</SUP></font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp; </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Ramazzini</I>    hizo adem&aacute;s dos grandes contribuciones a la Medicina. La primera, demostrando    la importancia de la relaci&oacute;n casual entre la enfermedad y la ocupaci&oacute;n,    y pensando que el m&eacute;dico, a&uacute;n conocedor del oficio del paciente,    rara vez se ocupaba en atribuirle importancia al hecho, incluy&oacute; en el    famoso cuestionario con el que <I>Hip&oacute;crates</I> interrogaba a sus pacientes    la atinada pregunta: &#191;cu&aacute;l es su ocupaci&oacute;n? Esta es la primera    evidencia hist&oacute;rica del lugar correcto en que el factor ocupaci&oacute;n    deb&iacute;a se&ntilde;al&aacute;rsele al hacerse la hoja cl&iacute;nica de    un trabajador. Su segunda gran contribuci&oacute;n fue la descripci&oacute;n    exacta de la patolog&iacute;a de la silicosis tal como la caracterizamos actualmente.    Adem&aacute;s, fue el primero despu&eacute;s de<I> Paracelso, </I>en llamar    la atenci&oacute;n sobre la tisis de los mineros (Neumokoniosis). El v&eacute;rtigo    y la ci&aacute;tica en los alfareros, los trastornos oculares en los joyeros,    impresores, etc. Su clasificaci&oacute;n de las enfermedades profesionales en    dos grandes grupos: uno basado en las sustancias empleadas y otro en el trabajo    que realizaban, fue, en verdad, muy buena y aceptada por la mayor parte de los    m&eacute;dicos que escribieron despu&eacute;s sobre esta materia. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">A pesar de que    <I>Ramazzini</I> consider&oacute; muy modestamente su libro, &eacute;ste trascendi&oacute;    su &eacute;poca, ejerciendo su influencia hasta los tiempos modernos. Su obra    fue reimpresa varias veces, traducida a varios idiomas y poco pudo a&ntilde;ad&iacute;rsele    hasta que la revoluci&oacute;n industrial cre&oacute; nuevas condiciones. Es    la obra cl&aacute;sica por excelencia de la Medicina del Trabajo en la &eacute;poca    pre-industrial. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Al discutir las    enfermedades de los &quot;Limpiadores de letrinas&quot; nos relata c&oacute;mo    naci&oacute; su inter&eacute;s por esta materia: </font>      <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El accidente,      que me dio la idea de escribir este tratado sobre las enfermedades de los      trabajadores es como sigue: En esta ciudad, que para su tama&ntilde;o est&aacute;      densamente poblada, las casas naturalmente est&aacute;n pr&oacute;ximas y      son de gran altura, y es la costumbre tomar las casas una a una, cada tres      a&ntilde;os y limpiar las alcantarillas que corren en todas las direcciones      a trav&eacute;s de la calle. Cuando estaban realizando este trabajo en mi      casa, observ&eacute; uno de esos obreros efectuando su tarea en la cueva de      Charon y vi que parec&iacute;a muy aprensivo y era presa de una gran tensi&oacute;n      nerviosa. Yo lo compadec&iacute;a en tan sucio trabajo y le pregunt&eacute;,      por qu&eacute; estaba trabajando tan en&eacute;rgicamente y por qu&eacute;      no lo tomaba con m&aacute;s calma para evitar as&iacute; la fatiga que sigue      al sobre-esfuerzo. El pobre diablo levant&oacute; sus ojos de la caverna,      me mir&oacute; y dijo: &quot;Nadie que no lo haya intentado puede imaginarse      cuanto cuesta permanecer m&aacute;s de cuatro horas en este lugar, es lo mismo      que quedarse ciego&quot;. M&aacute;s tarde, cuando sali&oacute; de la letrina,      yo examin&eacute; cuidadosamente sus ojos y observ&eacute; que estaban extremadamente      congestionados y empa&ntilde;ados. Le pregunt&eacute; si los limpiadores de      letrinas regularmente usaban alg&uacute;n remedio para esta molestia. &quot;Solamente      &eacute;sta -contest&oacute;-: regresan a sus casa en seguida, como yo voy      a hacerlo ahora, se cierran en un cuarto oscuro, permanecen all&iacute; por      un d&iacute;a y se lavan los ojos de vez en cuando con agua tibia; de esta      manera consiguen aliviar un poco su dolor&quot;. Entonces le pregunt&eacute;:      &#191;Sienten ustedes sensaci&oacute;n de ardor en la garganta, alguna molestia      respiratoria o dolor de cabeza? &#191;Molesta la fetidez sus narices o les      causa n&aacute;useas? &quot;Nada de eso -contest&oacute;- en este trabajo      solamente son los ojos los que se perjudican y no otra parte del organismo.      Si contin&uacute;o con el mismo trabajo, m&aacute;s tiempo, sin interrupci&oacute;n,      pronto me volver&iacute;a ciego, como les ha sucedido a otros&quot;. Entonces      se despidi&oacute;, y fue para su casa manteniendo las manos sobre sus ojos.      Despu&eacute;s de esto yo vi varios mendigos en la ciudad, que hab&iacute;an      estado antes realizando este trabajo, medio ciegos o ciegos totalmente, pidiendo      limosnas.<SUP>24</SUP>    <br>     </font> </p>   </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Entonces decidi&oacute;    estudiar las enfermedades peculiares a otras ocupaciones. Fue a los talleres,    convers&oacute; con la gente, y estudi&oacute; las condiciones en que ellos    trabajaban. </font>     <P>      <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El taller o la      f&aacute;brica son las &uacute;nicas escuelas en las cuales encontramos cualquier      conocimiento satisfactorio de esta materia, y fuera de estos lugares, me he      esforzado por recoger todo lo que pod&iacute;a satisfacer mejor el apetito      de la curiosidad; y principalmente para sugerir las precauciones que pueden      servir para prevenir y curar las enfermedades a las que est&aacute;n expuestos      corrientemente los trabajadores.<SUP>25</SUP>    <br>     </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Estudi&oacute;    la literatura sobre la materia y se convenci&oacute; m&aacute;s y m&aacute;s    que, las enfermedades ocupacionales, jugaban una parte importante en la vida    de la Sociedad. </font>     <P>      <blockquote>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Debemos reconocer      que algunos oficios ejercen sobre las personas que los practican, da&ntilde;os      que no son peque&ntilde;os, y que al mismo tiempo, es el &uacute;nico modo      que tiene para sostener su vida y la de sus familias, y que a menudo es la      causa de cruel enfermedad, que pronto se los lleva del mundo. Pues bien; habiendo      observado esto frecuentemente en el curso de mi pr&aacute;ctica, me he hecho      el firme prop&oacute;sito de escribir un Tratado sobre las enfermedades de      los trabajadores o artesanos.<SUP>26</SUP> </font>     <br>   </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Conocedor del hecho    de que esta materia era nueva y que un primer libro no podr&iacute;a ser sino    una &quot;realizaci&oacute;n imperfecta&quot;, sin embargo tuvo &eacute;xito    en agotar brillantemente el asunto, indicando los m&eacute;todos para prevenir    las enfermedades o, cuando &eacute;stas ya hab&iacute;an ocurrido, la forma    de curarlas. El tratamiento, por supuesto, segu&iacute;a las corrientes de su    &eacute;poca. Es un libro lleno de sentido com&uacute;n que inaugur&oacute;    un nuevo per&iacute;odo en la historia de la Medicina del trabajo. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Bernardino Ramazzini,</I>    el Padre de la Medicina Industrial, fue tambi&eacute;n un buen epidemi&oacute;logo,    habiendo descrito el brote de<I> lupinosis</I> que tuvo lugar en M&oacute;dena    en 1690, y las epidemias de paludismo y la plaga del ganado en Papua en 1712.    Igual que otros cl&iacute;nicos de su &eacute;poca, hizo observaciones sobre    la temperatura. Italia ha hecho honor ep&oacute;nimo a su memoria al designar    con su nombre el per&iacute;odo m&eacute;dico en que vivi&oacute;.<SUP>27</SUP>    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En 1740 <I>Hecquet</I>    public&oacute; &quot;La medicina, la cirug&iacute;a y la farmacia de los pobres&quot;,    la cual contiene simples extractos de la obra de <I>Ramazzini. </I>Los dos diccionarios    m&eacute;dicos m&aacute;s populares, El Diccionario de la Salud, Par&iacute;s,    1760, y el Diccionario de Medicina, Par&iacute;s 1772, al describir las enfermedades    ocupacionales, tomaron su informaci&oacute;n del libro de </font> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Hecquet. </I></font><I>     <P>  </I>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Morgagni</i>    en su gran libro, <I>De sedibus et causis morburun</I>, publicado en 1761, menciona    la ocupaci&oacute;n de casi todos los casos que &eacute;l describe. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">He aqu&iacute;    dos ejemplos ilustrativos de la influencia que <I>Ramazzini </I>ejerci&oacute;    en los conocimientos m&eacute;dicos posteriores a su &eacute;poca. Y a medida    que la distancia del tiempo nos separa de &eacute;l, y el proceso de la civilizaci&oacute;n    se hace m&aacute;s complejo, desparecen muchos peligros en las profesiones por    &eacute;l descritas, s&oacute;lo para ser sustituidas por otros nuevos y mayores,    en labores en las que el hombre ya no se contenta con dominar las fuerzas, sino    que las dirige para crear una naturaleza distinta. <I>Ramazzini</I> agreg&oacute;    un est&iacute;mulo m&aacute;s en la lucha por mejores condiciones de vida en    el trabajo, y sin pretenderlo, sin estar consciente de su propia obra, contribuy&oacute;    a crear la conciencia de la clase obrera y su aspiraci&oacute;n a dirigir sus    propios destinos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La gran revoluci&oacute;n    Industrial se inicia a mediados del siglo<tt> XVIII</tt>, con el desarrollo    de la industria en Inglaterra. La manufactura no estaba en condiciones de satisfacer    las demandas sociales en toda su amplitud, ni modificar su tendencia b&aacute;sica.    Su gran base econ&oacute;mica era el artesanado de los Burgos y la producci&oacute;n    casera aldeana. Su propio estrecho sustentamiento econ&oacute;mico entr&oacute;,    en una determinada etapa evolutiva, en abierta contradicci&oacute;n con las    necesidades productivas creadas por ella misma. (Marx). </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El paso de la manufactura    a la gran industria, determin&oacute; la destrucci&oacute;n de la maestr&iacute;a    manual del artesano, que cost&oacute; siglos en perfeccionar; esto de por s&iacute;,    significa el cambio m&aacute;s profundamente trascendente que se haya operado    en la historia de la Humanidad. La conversi&oacute;n del artesano en obrero,    ten&iacute;a que significar una conmoci&oacute;n dolorosa, que habr&aacute;    dejado sus huellas en la psicolog&iacute;a del trabajo. No podemos olvidar las    protestas y rebeliones que se produjeron entre artesanos y obreros, con motivo    de la introducci&oacute;n de las m&aacute;quinas, y el movimiento que iniciaron    para la destrucci&oacute;n de las mismas; que cost&oacute; miles de v&iacute;ctimas    y d&iacute;as terribles de sufrimiento y hambre. Luchaban contra la m&aacute;quina    &eacute;sta los desplazaba y los condenaba a una muerte segura, porque para    poder subsistir ellos y su familia, deber&iacute;an trabajar, es decir vender    su fuerza de trabajo. Adem&aacute;s, los capitalistas se ensa&ntilde;aban cruelmente    con los obreros, y su aspiraci&oacute;n era desplazarlos con la m&aacute;quina,    para as&iacute; constituir un gran ej&eacute;rcito de desocupados, que les sirviera    para dominar a los que trabajaban. En otras palabras: &quot;para reducir a la    obediencia a los d&iacute;scolos trabajadores&quot;. Los propios fabricantes    lo atestiguan: &oacute;iganse, por ejemplo, las palabras de <I>Nasmyth,</I>    el inventor del martillo a vapor: </font>     <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La introducci&oacute;n      de m&aacute;quinas operatorias constituye el rasgo caracter&iacute;stico de      nuestros adelantos mec&aacute;nicos del d&iacute;a. Al obrero mec&aacute;nico      no le queda otra tarea que vigilar el excelente trabajo cumplido por las m&aacute;quinas,      cosa que es capaz de hacer cualquier rapaz. Quedan as&iacute; eliminados todos      aquellos obreros que viven solamente de su arte. Antes, para cada mec&aacute;nico      que yo empleaba, hab&iacute;a cuatro menores. Pero gracias a la adopci&oacute;n      de los nuevos elementos mec&aacute;nicos, puede reducir el n&uacute;mero de      obreros mayores, de 1 500 a 750, con la consiguiente econom&iacute;a de los      gastos y elevaci&oacute;n de mis ganancias.<SUP>28</SUP>    <br>     </font> </p>   </blockquote>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La revoluci&oacute;n    industrial llev&oacute; a la mujer y al ni&ntilde;o al trabajo, en una proporci&oacute;n    nunca vista. La mujer recib&iacute;a un salario menor, y resultaba m&aacute;s    d&oacute;cil. Los ni&ntilde;os empezaban a trabajar desde los cinco a&ntilde;os,    en jornadas de 14 a 15 horas diarias, reclut&aacute;ndose en parte de los asilos    de hu&eacute;rfanos, de padres que se hallaban sumidos en completa miseria.    Es una de las explotaciones m&aacute;s aborrecibles que ha presenciado la sociedad    humana, y que se debi&oacute; al industrialismo. Se citan casos de encontrarse    con cad&aacute;veres de ni&ntilde;os en los alrededores de la f&aacute;brica,    que hab&iacute;an muerto extenuados por la m&aacute;quina. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">He aqu&iacute;    como describe <I>Engels</I> las condiciones de trabajo que sufr&iacute;an los    obreros de los metales en la Inglaterra del a&ntilde;o 1842: </font>     <P>      <blockquote>        <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Durante algunas      operaciones, las herramientas presionan continuamente el pecho, provocando      tuberculosis. La fabricaci&oacute;n de las limas impide un desarrollo arm&oacute;nico      del cuerpo, y motiva dolencias del aparato digestivo; en tanto que el tallado      de los mangos de cuerno para los cuchillos, provoca jaquecas, derrame de bilis      y anemia en las j&oacute;venes que a menudo se ocupan de estas labores. Pero      el trabajo m&aacute;s malsano, es el afilado de cuchillos y tenedores, que      conduce inevitablemente a una muerte prematura, sobre todo si la labor se      cumple con piedras de afilar. Lo peligroso de la misma proviene, en parte,      de que debe efectuarse con el tronco doblado, a causa por la cual el pecho      y el est&oacute;mago sufren una presi&oacute;n permanente y, en parte, por      el desprendimiento de fino polvillo met&aacute;lico, que inunda el ambiente      y contamina los pulmones. Los afiladores con piedra seca raramente pasan de      los 35 a&ntilde;os, mientras los que trabajan con piedra h&uacute;meda llegan      a los 45 a&ntilde;os.<SUP>29    <br>     </SUP> </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">A t&iacute;tulo    ilustrativo tambi&eacute;n reproducimos un extracto de la descripci&oacute;n    que se hace de la labor en el establecimiento metal&uacute;rgico de Obujovsk,    el m&aacute;s importante de la Rusia de los Zares: </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<blockquote>        <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La fabricaci&oacute;n      era un verdadero infierno -refiere el viejo fundidor <I>Shilov</I>-, en que      los hombres se quemaban vivos. Para evitar la fuga de los obreros, se cerraban      herm&eacute;ticamente los portones, que custodiaban gente armada. En el interior      de los talleres siempre montaba guardia un enfermero, para socorrer a los      obreros que se afectaban por el excesivo calor. Apenas ve caer a uno, semidesvanecido,      acude en seguida para suministrarle alcohol y lo manda, sin p&eacute;rdida      de tiempo, de vuelta al trabajo. El pobre hombre apenas si se tiene en pie,      pero va. &#191;Acaso tiene remedio?</font>    <br>   </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y este otro: </font>     <P>      <blockquote>        <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#133;envueltos      en bocanadas de humo y vapor, en medio de los fuegos pol&iacute;cronos de      incesante lluvia de acero fundido, pitando desesperadamente en medio de las      tinieblas, corren por el vasto ambiente hombres envueltos en pa&ntilde;os&#133;</font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Enceguecidos      en medio del humo, los obreros tropiezan unos con otros, derramando el acero      sobre el piso de tierra. Si en lugar de caer en el piso, el metal l&iacute;quido      alcanza alg&uacute;n &oacute;rgano, adi&oacute;s mano, brazo, pierna. Una      vez por descuido de un oficial, el acero desbord&oacute; de la cuchara cayendo      sobre un grupo de operarios. Siete quemados vivos en un instante.<SUP>30</SUP>      </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La narraci&oacute;n    de los sufrimientos humanos en los primeros d&iacute;as de la revoluci&oacute;n    industrial, en lo que afecta a la salud, es una historia tr&aacute;gica, valiosa    por sus lecciones, pues podr&iacute;a haber sido evitada si hubieran prevalecido    normas distintas de vida. Pero el problema de las consecuencias del industrialismo    sobre la salud, no es solamente de ayer, sino de hoy y de ma&ntilde;ana. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La revoluci&oacute;n    industrial comenz&oacute; por la aplicaci&oacute;n de las m&aacute;quinas en    la rama m&aacute;s joven de la industria textil; la del algod&oacute;n. Y como    afirma <I>Carlos Marx</I>: &quot;</font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">en    aquella esfera de la producci&oacute;n en que tradicionalmente se requer&iacute;a    el concurso de la mano de obra humana, y no en los trabajos en que &eacute;sta    nunca tuvo intervenci&oacute;n, es decir, en que -dada la naturaleza del proceso-    el hombre no constituye la fuerza elemental animadora&quot;. En el hilado primero,    y en la rueca despu&eacute;s, el proceso depende siempre de los dedos de las    manos del trabajador. La sustituci&oacute;n se inicia con el invento de la lanzadera    por el tejedor-mec&aacute;nico ingl&eacute;s <I>John Kay</I> en 1733, la que    se generaliz&oacute; muy pronto y el proceso del tejido gan&oacute; mucho en    velocidad. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Al proclamar en    1735 la aparici&oacute;n de su m&aacute;quina de hilar, <I>John Wyatt </I>fue,    al mismo tiempo, el pregonero de la revoluci&oacute;n industrial del siglo xviii.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La t&eacute;cnica    sigue perfeccion&aacute;ndose: <I>Hargreaves, Arkwright</I> &quot;ladr&oacute;n    m&aacute;ximo de inventos ajenos&quot;; <i>Crompton,</i> introducen mejoras.    Y as&iacute; llegamos al telar mec&aacute;nico, en el que el cl&eacute;rigo    de profesi&oacute;n, que hab&iacute;a sido anteriormente mec&aacute;nico, <i>Edmundo    Cartwrigt,</i> aplica la m&aacute;quina de vapor para el accionamiento del telar.    Hacia 1791 comenz&oacute; a construir una gran f&aacute;brica con 400 telares;    pero antes de haber podido instalar los primeros motores, el establecimiento    fue incendiado por obra de los tejedores manuales. En una de sus cartas los    tejedores dec&iacute;an:</font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&quot;Hemos    jurado sostenernos mutuamente para destruir su f&aacute;brica, aunque hubi&eacute;ramos    de pagar con nuestras vidas esa temeraria acci&oacute;n. Hemos jurado sacarle    de la cabeza su invento, por todo el mal que nos ha causado&#133;<SUP>&quot;31</SUP>    </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Al telar mec&aacute;nico    lo sustituye la m&aacute;quina autom&aacute;tica. Del algod&oacute;n se pasa    a la lana, tejidos de jersey y seda. Comienza el perfeccionamiento de los procesos    complementarios: blanqueo, te&ntilde;ido y estampado. Y se desarrolla la industria    qu&iacute;mica destinada a producir colores sint&eacute;ticos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el a&ntilde;os    de 1769 <I>James Wyatt</I> perfecciona la m&aacute;quina de vapor, los ingentes    esfuerzos hechos por el hombre durante m&aacute;s de un milenio para la utilizaci&oacute;n    del vapor, se ven coronados por el &eacute;xito de su aplicaci&oacute;n &uacute;til    y consecuente; ya no hay necesidad de recurrir a la fuerza hidr&aacute;ulica,    las f&aacute;bricas podr&aacute;n dejar las riberas de los r&iacute;os, y concentrarse    en las ciudades, dando lugar as&iacute; al nacimiento de las ciudades industriales.    </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La aparici&oacute;n    de m&aacute;quinas trajo consigo una nueva rama industrial: la construcci&oacute;n    de maquinaria, que requer&iacute;a grandes cantidades de metal como materia    prima. Esto determina un r&aacute;pido desarrollo de la metalurgia, que a su    vez va a propiciar un notable progreso de la ciencia, en la que se echan, con    los trabajadores inmortales de <I>Presstley, Cavendish </I>y<I> Lavoisser, </I>los    inconmovibles cimientos de la qu&iacute;mica cient&iacute;fica. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El mundo se ha    transformado. Hay una avidez desenfrenada por desarrollar, perfeccionar y crear    nuevas industrias. La introducci&oacute;n del proceso Martin-Siemens y Bessemer    permiti&oacute; producir acero en cantidades ilimitadas. El acero pasa a ocupar    un lugar prominente en la industria. <I>George Stephenson</I> inventa la locomotora    y <I>Fulton </I>vali&eacute;ndose de la m&aacute;quina a vapor, lleva su buque    &quot;Clairmont&quot;de Nueva York a Albany, una distancia de 150 millas. El    &quot;Savannah&quot;, transportando una carga de algod&oacute;n, arriba a Liverpool    desde Am&eacute;rica. El nuevo r&eacute;gimen ha despertado fuerzas de una magnitud    insospechada. El trabajo humano ha alcanzado un grado exquisito de complejidad.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Ya nada podr&aacute;    detener la energ&iacute;a creadora del hombre. Y el progreso de la t&eacute;cnica    exigir&aacute; formas ecn&oacute;mico-sociales m&aacute;s adecuada, y justas    a la satisfacci&oacute;n del ideal humano. Y el trabajo resultar&aacute; la    s&iacute;ntesis de la mano y el cerebro, en su m&aacute;s alta concepci&oacute;n    de utilidad social. </font>     <P>&nbsp;     <P>&nbsp;      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">_________________________</font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="ast"></a><a href="#retast">*</a>    Este art&iacute;culo recoge la primera lecci&oacute;n dictada en el curso de    Medicina Industrial en la Escuela de Verano de la Universidad de La Habana (1945).    Fue publicado en: Finlay Revista M&eacute;dico-Hist&oacute;rica Cubana, en febrero    de 1959.<font face="Verdana"> </font></font><font face="Verdana" size="2"> Reproducimos    una copia textual del documento original, en el cual aparece la bibliograf&iacute;a    que presentamos aqu&iacute; como anexo, a fin de ser consecuentes con nuestras    normas editoriales.</font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <P><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a href="/img/revistas/rcsp/v40n2/an15214.gif">Anexo</a></font></b>       ]]></body>
</article>
