<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-3466</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Salud Pública]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Salud Pública]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-3466</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-34662017000300016</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El planteamiento científico]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Scientific statement]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bunge]]></surname>
<given-names><![CDATA[Mario Augusto]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2017</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>09</month>
<year>2017</year>
</pub-date>
<volume>43</volume>
<numero>3</numero>
<fpage>1</fpage>
<lpage>29</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-34662017000300016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-34662017000300016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-34662017000300016&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <b>Cl&#225;sico</b> </font></p>     <p>&nbsp; </p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="4">El    planteamiento cient&#237;fico <a name="retast1"></a><a href="#ast1">*</a></font></b>    </font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">Scientific    statement</font></b> </font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> <b>Mario Augusto    Bunge<a name="retast2"></a><a href="#ast2">**</a></b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Universidades    de Buenos Aires, Nacional Aut&#243;noma de M&#233;xico, de Montevideo, Pennsylvania,    Texas, Delaware y Freiburg.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>____________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La ciencia es un    estilo de pensamiento y de acci&#243;n: precisamente el m&#225;s reciente, el    m&#225;s universal y el m&#225;s provechoso de todos los estilos. Como ante    toda creaci&#243;n humana, tenemos que distinguir en la ciencia entre el trabajo    <i>-investigaci&#243;n-</i>y su producto final, el conocimiento. En este Cap&#237;tulo    consideraremos todos los esquemas generales de la investigaci&#243;n cient&#237;fica    -el m&#233;todo cient&#237;fico- cuanto su objetivo. </font></p>     <p align="center">&nbsp; </p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">CONOCIMIENTO:    ORDINARIO Y CIENT&#205;FICO</font></b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La investigaci&#243;n    cient&#237;fica arranca con la percepci&#243;n de que el acervo de conocimiento    disponible es insuficiente para manejar determinados problemas. No empieza con    un borr&#243;n y cuenta nueva, porque la investigaci&#243;n se ocupa de problemas,    y no es posible formular una pregunta -por no hablar ya de darle respuesta-    fuera de alg&#250;n cuerpo de conocimientos&#243;lo quienes ven pueden darse    cuenta de que falta algo. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Parte del conocimiento    previo deque arranca toda investigaci&#243;n es conocimiento ordinario, esto    es, conocimiento no especializado, y parte de &#233;l es conocimiento cient&#237;fico,    o sea, se ha obtenido mediante el m&#233;todo de la ciencia y puede volver y    someterse a prueba, enriquecerse y, llegado el caso superarse mediante el mismo    m&#233;todo. A medida que progresa, la investigaci&#243;n corrige o hasta rechaza    porciones del acervo del conocimiento ordinario. As&#237; se enriquece este    &#250;ltimo con los resultados de la ciencia: parte del sentido com&#250;n de    hoy d&#237;a es resultado de la investigaci&#243;n cient&#237;fica de ayer.    La ciencia, en resoluci&#243;n, crece a partir del conocimiento com&#250;n y    le rebasa con un crecimiento: de hecho, la investigaci&#243;n cient&#237;fica    empieza en el lugar mismo en que la experiencia y el conocimiento ordinarios    dejan de resolver problemas o hasta de plantearlos.La ciencia no es una mera    prolongaci&#243;n ni un simple afinamiento del conocimiento ordinario, en el    sentido en que el microscopio, por ejemplo, ampl&#237;a el &#225;mbito de la    visi&#243;n. La ciencia es un conocimiento de naturaleza especial: trata primariamente,    aunque no exclusivamente, de acaecimientos inobservables e insospechados por    el lego no educado ; tales son, por ejemplo, la evoluci&#243;n de las estrellas    y la duplicaci&#243;n de los cromosomas; la ciencia inventa y arriesga conjeturas    que van m&#225;s all&#225; del conocimiento com&#250;n, tales como las leyes    de la mec&#225;nica cu&#225;ntica o las de los reflejos condicionados; y somete    esos supuestos a contrastaci&#243;n con la experienciacon ayuda de t&#233;cnicas    especiales, como la espectroscopia o el control del jugo g&#225;strico, t&#233;cnicas    que, a su vez, requieren teor&#237;as especiales. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Consiguientemente,    el sentido com&#250;n no puede ser juez autorizado de la ciencia, y el intento    de estimar las ideas y los procedimientos cient&#237;ficos a la luz del conocimiento    com&#250;n u ordinario exclusivamente es descabellado: la ciencia elabora sus    propios c&#225;nones de validez y, en muchos temas, se encuentra muy lejos del    conocimiento com&#250;n, el cual va convirti&#233;ndose progresivamente en ciencia    f&#243;sil. Imagin&#233;monos a la mujer de un f&#237;sico rechazando una nueva    teor&#237;a de su marido sobre las part&#237;culas elementales porque esa teor&#237;a    no es intuitiva, o a un bi&#243;logo que se aferrara a la hip&#243;tesis de    la naturaleza hereditaria de los caracteres adquiridos simplemente porque esa    hip&#243;tesis coincide con la experiencia com&#250;n por lo que hace a la evoluci&#243;n    cultural. Parece estar clara la conclusi&#243;n que deben inferir de todo eso    los fil&#243;sofos: no intentemos reducir la ciencia a conocimiento com&#250;n,    sino aprendamos algo de ciencia antes de filosofar sobre ella. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La discontinuidad    radical entre la ciencia y el conocimiento com&#250;n en numerosos respectos    y, particularmente por lo que hace al m&#233;todo, no debe, de todos modos,    hacernos ignorar su continuidad en otros respectos, por lo menos si se limita    el concepto conocimiento com&#250;n a las opiniones sostenidas por lo que se    suele llamar sano sentido com&#250;n o, en otras lenguas, buen sentido. Efectivamente,    tanto el sano sentido com&#250;n cuanto la ciencia aspiran a ser <i>racionales</i>    y <i>objetivos</i>: son cr&#237;ticos y aspiran a coherencia (racionalidad),    e intentan adaptarse a los hechos en vez de permitirse especulaciones sin control    (objetividad). </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Pero el ideal    de racionalidad, a saber, la sistematizaci&#243;n coherente de enunciados fundados    y contrastables, se consigue mediante teor&#237;as, y &#233;stas son el n&#250;cleo    de la ciencia, m&#225;s que del conocimiento com&#250;n, acumulaci&#243;n de    piezas de informaci&#243;n laxamente vinculadas. Y el ideal de la objetividad    -a saber, la construcci&#243;n de im&#225;genes de la realidad que sean verdaderas    e impersonales- no puede realizarse m&#225;s que rebasando los estrechos l&#237;mites    de la vida cotidiana y de la experiencia privada, abandonando el punto de vista    antropoc&#233;ntrico, formulando la hip&#243;tesis de la existencia de objetos    f&#237;sicos m&#225;s all&#225; de nuestras pobres y ca&#243;ticas impresiones,    y contrastando tales supuestos por medio de la experiencia intersubjetiva (transpersonal)    planeada e interpretadacon la ayuda de teor&#237;as. El sentido com&#250;n no    puede conseguir m&#225;s que una objetividad limitada porque est&#225; demasiado    estrechamente vinculado a la percepci&#243;n y a la acci&#243;n, y cuando las    rebasa lo hace a menudo en la forma del mito: s&#243;lo la ciencia inventa teor&#237;as    que, aunque no se limitan a condensar nuestras experiencias, pueden contrastarse    con &#233;sta para ser verificadas o falsadas. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Un aspecto de    la objetividad que tienen en com&#250;n el buen sentido y la ciencia es el <i>naturalismo</i>,    o sea, la negativa a admitir entidades no naturales (por ejemplo, un pensamiento    desencarnado) y fuentes o modos de conocimientos no naturales (por ejemplo,    la intuici&#243;n metaf&#237;sica). Pero el sentido com&#250;n, reticente como    es ante lo intolerable, ha tenido a veces un efecto paralizador de la imaginaci&#243;n    cient&#237;fica. La ciencia, por su parte, no teme a las entidades inobservables    que pone hipot&#233;ticamente, siempre que el conjunto hipot&#233;tico pueda    mantenerse bajo su control: la ciencia, en efecto, tiene medios muy peculiares    (pero nada esot&#233;ricos ni infalibles) para someter a contraste o prueba    dichos supuestos. <br/>   Una consecuencia de la vigilancia cr&#237;tica y de la recusaci&#243;n naturalista    de los modos de conocimientos esot&#233;ricos es el <i>falibilismo</i>, o sea,    el reconocimiento de que nuestro conocimiento del mundo es provisional e incierto    -lo cual no excluye el progreso cient&#237;fico, sino que m&#225;s bien lo exige.Los    enunciados cient&#237;ficos, igual que los de la experiencia com&#250;n, son    opiniones, pero opiniones ilustradas (fundadas y contrastables) en vez de <i>dicta</i>    arbitrarios o charlas insusceptibles de contrastaci&#243;n o prueba. Lo &#250;nico    que puede probarse hasta quedar m&#225;s all&#225; de toda duda razonable son    o bien teoremas de la l&#243;gica y la matem&#225;tica, o bien enunciados f&#225;cticos    triviales (particulares y de observaci&#243;n) como "este volumen es pesado".    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Los enunciados    referentes a la experiencia inmediata no son esencialmente incorregibles, pero    rara vez resultan dignos de duda: aunque son tambi&#233;n conjeturas, en la    pr&#225;ctica los manejamos como si fueran certezas. Precisamente por esa raz&#243;n    son cient&#237;ficamente irrelevantes: si puede manejarlos de un modo suficiente    el sentido com&#250;n, &#191;por qu&#233; apelar a la ciencia? Esta es la raz&#243;n    por la cual no existe una ciencia de la mecanograf&#237;a ni de la conducci&#243;n    de autom&#243;viles. En cambio, los enunciados que se refieren a algo m&#225;s    que la experiencia inmediata son dudosos y, por tanto, vales la pena someterlos    varias veces a contrastaci&#243;n y darles un fundamento. Pero en la ciencia    la duda es mucho m&#225;s creadora que paralizadora: la duda estimula la investigaci&#243;n,    la b&#250;squeda de ideas que den raz&#243;n de los hechos cada vez m&#225;s    adecuados. As&#237; se produce un abanico de opiniones cient&#237;ficas de desigual    pero: unas de ellas est&#225;n mejor fundadas y m&#225;s detalladamente contrastadas    que otras. Por eso el esc&#233;ptico tiene raz&#243;n cuando duda de cualquier    cosa en particular, y yerra cuando duda de todo en la misma medida. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Dicho brevemente:    las opiniones cient&#237;ficas son racionales y objetivas como las del sano    sentido com&#250;n: pero mucho m&#225;s que ellas. &#191;Y qu&#233; es entonces    -si algo hay- lo que da a la ciencia su superioridad sobre el conocimiento com&#250;n?    No, ciertamente, la sustancia o tema, puesto que un mismo objeto puede ser considerado    de modo no cient&#237;fico, o hasta anticient&#237;fico, y seg&#250;n el esp&#237;ritu    de la ciencia. La hipnosis, por ejemplo, puede estudiarse de un modo acient&#237;fico,    como ocurre cuando se describen casos sin la ayuda de la teor&#237;a ni del    experimento. Tambi&#233;n puede considerarse como un hecho super-normal o hasta    sobrenatural, que no implica ni a los &#243;rganos de los sentidos ni al sistema    nervioso, o sea, como resultado de una acci&#243;n directa de mente a mente.    Por &#250;ltimo, puede plantearse el estudio de la hipnosis cient&#237;ficamente,    esto es, construyendo conjeturas acerca del mecanismo fisiol&#243;gico subyacente    al comportamiento hipn&#243;tico y controlado o contrastando dichas hip&#243;tesis    en el laboratorio. En principio, pues, el objeto o tema no es lo que distingue    a la ciencia de la no-ciencia, aunque algunos problemas determinados -por ejemplo,    el de la estructura de la materia-dif&#237;cilmente pueden formularse fuera    de un contexto cient&#237;fico. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Si la "sustancia"    (objeto) no puede ser lo distintivo de toda ciencia, entonces tienen que serlo    la "forma" (el procedimiento) y el objetivo: la peculiaridad de la ciencia tiene    que consistir en el modo como opera para alcanzar alg&#250;n objetivo determinado,    o sea, en el m&#233;todo cient&#237;fico y en la finalidad para la cual se aplica    dicho m&#233;todo. (Prevenci&#243;n: "m&#233;todo cient&#237;fico" no debe construirse    como nombre de un conjunto de instrucciones mec&#225;nicas e infalibles que    capacitaran al cient&#237;fico para prescindir de la imaginaci&#243;n; no debe    interpretarse tampoco como una t&#233;cnica especial para el manejo de problemas    de cierto tipo). El <i>planteamiento cient&#237;fico</i>, pues est&#225; constituido    por el <i>m&#233;todo cient&#237;fico</i>, y por el <i>objetivo</i> de la ciencia.    </font></p>     <p align="left">&nbsp; </p>     <p align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">EL    M&#201;TODO CIENT&#205;FICO</font></b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Un m&#233;todo    es un procedimiento para tratar un conjunto de problemas. Cada clase de problemas    requiere un conjunto de m&#233;todos o t&#233;cnicas especiales. Los problemas    del conocimiento, a diferencia de los del lenguaje o los de la acci&#243;n,    requieren la invenci&#243;n o la aplicaci&#243;n de procedimientos especiales    adecuados para los varios estadios del tratamiento de los problemas, desde el    mero enunciado de &#233;stos hasta el control de las soluciones propuestas.    Ejemplos de tales <i>m&#233;todos especiales (o t&#233;cnicas especiales)</i>    de la ciencia son la triangulaci&#243;n (para la medici&#243;n de grandes distancias)    o el registro y an&#225;lisis de radiaciones cerebrales (para la objetivaci&#243;n    de estados del cerebro). <br/>   Cada m&#233;todo especial de la ciencia es, pues relevante para alg&#250;n estadio    particular de la investigaci&#243;n cient&#237;fica de problemas de cierto tipo.    En cambio, el <i>m&#233;todo general</i> de la ciencia es un procedimiento que    se aplica al ciclo entero de la investigaci&#243;n en el marco de cada problema    de conocimiento. Lo mejor para darse cuenta de c&#243;mo funciona el m&#233;todo    cient&#237;fico consiste en emprender, con actitud inquisitiva, alguna investigaci&#243;n    cient&#237;fica lo suficientemente amplia como para que los m&#233;todos o las    t&#233;cnicas especiales no oscurezcan la estructura general. (El convertirse    en especialista de alg&#250;n estadio del trabajo cient&#237;fico, como la medici&#243;n,    por ejemplo, no basta, ni mucho menos, para conseguir una visi&#243;n clara    del m&#233;todo cient&#237;fico; a&#250;n m&#225;s, eso puede sugerir la idea    de que hay una pluralidad de m&#233;todos inconexos m&#225;s que una sola estructura    met&#243;dica subyacente a todas las t&#233;cnicas). Otro buen camino, indistintamente    despu&#233;s del anterior, consiste en familiarizarse con alg&#250;n sector    o pieza de la investigaci&#243;n, no precisa y solamente con su resultado, m&#225;s    o menos caduco, sino con el proceso entero, a partir de las cuestiones que desencadenaron    inicialmente la investigaci&#243;n. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Supongamos que    nos planteamos la pregunta siguiente: "&#191;Por qu&#233; diversos grupos humanos    utilizan lenguajes m&#225;s o menos diferentes?" Una respuesta sencilla a esa    pregunta -esto es, una explicaci&#243;n de la generalizaci&#243;n emp&#237;rica    seg&#250;n la cual diversos grupos humanos tienden a hablar de modos diversos-    se encuentra en mitos como, por ejemplo, el de la diversidad originaria de lenguas    ya cristalizadas desde el principio. Un investigador cient&#237;fico de ese    problema no presentar&#237;a gran fe a explicaciones sencillas de ese tipo,    y empezar&#237;a por examinar cr&#237;ticamente el problema mismo. De hecho,    aquella pregunta presupone una generalizaci&#243;n emp&#237;rica que puede necesitar    afirmaci&#243;n: &#191;Qu&#233; grupos son los que hablan de modos diversos?    &#191;Grupos &#233;tnicos, grupos sociales, grupos profesionales? S&#243;lo    una investigaci&#243;n preliminar de esta cuesti&#243;n previa puede permitirnos    una formulaci&#243;n m&#225;s precisa de nuestro primer problema. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Una vez hallado    ese enunciado m&#225;s preciso del problema, se ofrecer&#225; una serie de conjeturas;    algunas referentes a la determinaci&#243;n geogr&#225;fica de las diferencias    ling&#252;&#237;sticas, otras a los factores biol&#243;gicos, otras a los factores    sociales, etc. Esos varios supuestos ser&#225;n entonces contrastados examinando    sus consecuencias observables. As&#237;, por ejemplo, si el tipo de trabajo    es efectivamente un determinante principal de las "diferencias" ling&#252;&#237;sticas    (hip&#243;tesis), entonces los grupos profesionales compuestos por individuos    que en todo lo dem&#225;s son semejantes deben hablar dialectos distintos (consecuencia    sometible a contrastaci&#243;n con la experiencia). </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Entonces hay que    resumir cierto n&#250;mero de datos para poder averiguar cu&#225;l de las conjeturas    es verdadera -si es que alguna de ellas lo es. Y, si es posible, los datos tendr&#225;n    que ser cient&#237;ficamente certificables, esto es, obtenidos y controlados    si es necesario por medios cient&#237;ficos. Por ejemplo: habr&#225; que estudiar    muestras casuales de grupos profesionales, con objeto de minimizarlos efectos    de una posible tendencia en la elecci&#243;n de los sujetos. Entonces se estimar&#225;n    los m&#233;ritos de las varias hip&#243;tesis propuestas, y en este proceso    de estimaci&#243;n surgir&#225;n acaso nuevas conjeturas. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Por &#250;ltimo,    si la investigaci&#243;n ha sido cuidadosa e imaginativa, la soluci&#243;n del    problema inicial har&#225; surgir un nuevo conjunto de otros problemas. De hecho,    las piezas de investigaci&#243;n m&#225;s importantes, al igual que los mejores    libros, son las m&#225;s capaces de desencadenar nuevo pensamiento, y no precisamente    las tendencias a llevar el pensamiento al reposo. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En el anterior    ejemplo podemos distinguir los estadios principales del camino de la investigaci&#243;n    cient&#237;fica, esto es, los pasos principales de la aplicaci&#243;n del m&#233;todo    cient&#237;fico. Distinguimos, efectivamente, la siguiente serie ordenada de    operaciones: </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 1. Enunciar      preguntas bien formuladas y veros&#237;milmente fecundas. </font></p>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 2. Arbitrar      conjeturas, fundadas y contrastables con la experiencia, para contestar a      las preguntas. </font></p>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 3. Derivar consecuencias      l&#243;gicas de las conjeturas. </font></p>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 4. Arbitrar      t&#233;cnicas para someter las conjeturas a contrastaci&#243;n. </font></p>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 5. Someter a      su vez a contrastaci&#243;n estas t&#233;cnicas para comprobar su relevancia      y la fe que merecen. </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 6. Llevar a      cabo la contrastaci&#243;n e interpretar sus resultados. </font></p>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 7. Estimar la      pretensi&#243;n de verdad de las conjeturas y la fidelidad de las t&#233;cnicas.      </font></p>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 8. Determinar      los dominios en los cuales valen las conjeturas y las t&#233;cnicas, y formular      los nuevos problemas originados por la investigaci&#243;n. </font></p>       <p>&nbsp;</p> </blockquote>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Este ciclo se    representa esquem&#225;ticamente en la <a href="#fig1">Fig. 1 </a></font></p>     <p align="center"><a name="fig1"></a> <img src="img/revistas/rcsp/v43n3/f0116317.jpg" width="580" height="278"></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#191;Existen    reglas que gu&#237;en la ejecuci&#243;n adecuada de las operaciones que hemos    indicado? O sea: &#191;hay instrucciones concretas para tratar los problemas    cient&#237;ficos? Seguramente hay algunas, aunque nadie ha establecido nunca    una lista que las agote y aunque todo el mundo deba resistirse a hacerlo, escarmentado    por el fracaso de los fil&#243;sofos que, desde Bacon y Descartes, han pretendido    conocer las reglas infalibles de la direcci&#243;n de la investigaci&#243;n.    Pero, a t&#237;tulo de mera ilustraci&#243;n, vamos a enunciar y ejemplificar    algunas reglas muy obvias del m&#233;todo cient&#237;fico, otras reglas se encontrar&#225;n    dispersas por el resto del volumen. </font></p>     <blockquote>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> R1 <i> Formular      el problema con precisi&#243;n y, al principio espec&#237;ficamente </i> .      Por ejemplo, no preguntar gen&#233;ricamente "&#191;Qu&#233; es el aprendizaje?,      sino plantear una cuesti&#243;n bien determinada, tal como: "&#191;C&#243;moaprenden      los ratones albinos a solucionar problemas de laberintos? &#191;Gradualmente      o por peque&#241;os saltos? </font></p>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> R2 <i> Proponer      conjeturas bien definidas y fundadas de alg&#250;n modo, y no suposiciones      que no comprometan en concreto, ni tampoco ocurrencias sin fundamento visible      </i> : hay que arriesgar hip&#243;tesis que afirmen la existencia de relaciones      bien definidas y entre variables netamente determinadas, sin que esas hip&#243;tesis      est&#233;n en conflicto con lo principal de nuestra herencia cient&#237;fica.      Por ejemplo: no hay que contentarse con suponer que es posible el aprendizaje      con s&#243;lo proponer con precisi&#243;n, por ejemplo, que el aprendizaje      por un solo intento, trat&#225;ndose de orientaci&#243;n en un laberinto en      forma de T, tiene tal o cual determinada probabilidad. </font></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> R3 <i>Someter      las hip&#243;tesis a contrastaci&#243;n dura, no laxa</i>. Por ejemplo, al      someter a contrastaci&#243;n la hip&#243;tesis sobre el aprendizaje con un      solo intento, no se debe proponer al animal sujeto alguna tarea para la cual      ya est&#233; previamente preparado, ni tampoco se deben pasar por alto los      resultados negativos: hay que proponer al sujeto experimentalmente tareas      completamente nuevas, y hay que aceptar toda la evidencia negativa. </font></p>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> R4 <i> No declarar      verdadera una hip&#243;tesis satisfactoriamente confirmada: considerarla,      en el mejor de los casos, como parcialmenteverdadera </i> . Por ejemplo, si      se ha obtenido una generalizaci&#243;n emp&#237;rica relativa a las probabilidades      de aprendizaje de una determinada tarea con un solo intento, con otro intento,      y as&#237; sucesivamente, hay que seguir considerando la afirmaci&#243;n como      corregible por la investigaci&#243;n posterior. </font></p>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> R5 <i> Preguntarse      por qu&#233; la respuesta es como es, y no de otra manera </i> : no limitarse      a hallar generalizaciones que se adecuen a los datos, sino intentar explicarlas      a base de leyes m&#225;s fuertes. Por ejemplo, plantearse el problema de hallar      los mecanismos nerviosos que den raz&#243;n del aprendizaje a la primera presentaci&#243;n      de la tarea del sujeto: esto supondr&#225; complementar la investigaci&#243;n      conductista que se estaba realizando con una investigaci&#243;n biol&#243;gica.          <br>     </font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Esas y otras reglas    del m&#233;todo cient&#237;fico est&#225;n muy lejos de ser infalibles y de    no necesitar ulterior perfeccionamiento: han ido cristalizando a lo largo de    la investigaci&#243;n cient&#237;fica y son -esper&#233;moslo- a&#250;n perfectibles.    Adem&#225;s, no debemos esperar que las reglas del m&#233;todo cient&#237;fico    puedan sustituir a la inteligencia por un mero paciente adiestramiento. La capacidad    de formular preguntas sutiles y fecundas, la de construir teor&#237;as fuertes    y profundas y la de arbitrar contrastaciones emp&#237;ricas finas y originales    no son actividades orientadas por reglas: s&#237; lo fueran, como han supuesto    algunos fil&#243;sofos, todo el mundo podr&#237;a llevar a cabo con &#233;xito    investigaciones cient&#237;ficas y las m&#225;quinas de calcular podr&#237;an    convertirse en investigadores, en vez de limitarse a ser lo que son, instrumentos    de la investigaci&#243;n. La metodolog&#237;a cient&#237;fica es capaz de dar    indicaciones y suministra de hecho medios para evitar errores, pero no puede    suplantar a la creaci&#243;n original, ni siquiera ahorramos todos los errores.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Las reglas del    correcto comportamiento en la mesa son m&#225;s o menos convencionales y locales,    consecuentemente, ser&#237;a dif&#237;cil confirmarlas o refutarlas de un modo    objetivo, aunque sin duda son explicables por causas sociales e hist&#243;ricas.    Pero &#191;qu&#233; decir del comportamiento investigador, esto es, de las reglas    de la investigaci&#243;n cient&#237;fica? Esas reglas son claramente universales:    no hay efectivamente nada tan universal como la ciencia, ni siquiera la filosof&#237;a.    Pero &#191;son adem&#225;s justificables? Sin duda tienen una <i>justificaci&#243;n    pragm&#225;tica</i>: aunque no son infalibles, no conocemos otras reglas que    sean m&#225;s adecuadas para conseguir la meta de la ciencia, la construcci&#243;n    de los modelos conceptuales de las estructuras de las cosas con la mayor verdad    posible. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Pero &#233;sa    es sin duda una justificaci&#243;n bastante pobre. En primer lugar, porque la    aplicaci&#243;n del m&#233;todo cient&#237;fico no da, en el mejor de los casos,    sino aproximaciones a la verdad. En segundo lugar, porque una regla que est&#225;    justificada as&#237; por su &#233;xito, pero no est&#225; integrada en el cuerpo    del conocimiento cient&#237;fico, queda colgada en el aire, y no puede deshacer    concluyentemente la pretensi&#243;n de los procedimientos no cient&#237;ficos    -como la adivinaci&#243;n, por ejemplo- para el progreso del conocimiento. Dicho    de otro modo: nos gustar&#237;a contar con una justificaci&#243;n teor&#233;tica    del m&#233;todo cient&#237;fico, adem&#225;s de con su justificaci&#243;n pragm&#225;tica.    Entenderemos por <i>justificaci&#243;n teor&#233;tica</i> de una regla (o norma,    prescripci&#243;n o instrucci&#243;n): (i) la convalidaci&#243;n de los presupuestos    de la regla, o sea, la confirmaci&#243;n de que lo que la regla toma como dado    es coherente con las leyes conocidas; y (ii) la comprobaci&#243;n de que la    regla dada es compatible con los dem&#225;s miembros del conjunto de reglas,    en esta caso, con el m&#233;todo cient&#237;fico. Dicho brevemente: consideraremos    que una regla est&#225; justificada teor&#233;ticamente si y s&#243;lo si es    a la vez fundada y sistem&#225;tica (sistem&#225;tica = miembro de un sistema    consistente de reglas). </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En el caso de    las reglas del m&#233;todo cient&#237;fico deseamos que integren un sistema    de normas basado en, o, al menos, compatible con, las leyes de la l&#243;gica    y las leyes de la ciencia, no s&#243;lo con los desiderata de la investigaci&#243;n.    As&#237;, la regla que manda "formular el problema con precisi&#243;n" presupone    claramente que no hay que buscar m&#225;s que respuestas &#250;nicas (aunque    puedan ser complejas, teniendo varios miembros): si fuera aceptable una pluralidad    de supuestos rec&#237;procamente incompatibles, no se habr&#237;a estipulado    la condici&#243;n de precisi&#243;n del problema. Por una parte, el desider&#225;tum    de la soluci&#243;n &#250;nica est&#225; exigido por el principio l&#243;gico    de no-contradicci&#243;n. En este punto puede detenerse la tarea de justificaci&#243;n    de esa regla, porque la investigaci&#243;n cient&#237;fica presupone los principios    de la l&#243;gica, no los discute. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La justificaci&#243;n    de otras reglas del m&#233;todo cient&#237;fico ser&#225; m&#225;s dif&#237;cil    y puede suponer complicados problemas filos&#243;ficos -como el de si el an&#225;lisis    cient&#237;fico de un todo disuelve sin aclararlo-, pero, de un modo u otro,    hay que suministrar esa justificaci&#243;n, y el trabajo al respecto promete    ser de inter&#233;s. Desgraciadamente, no se ha intentado a&#250;n dar una justificaci&#243;n    teor&#233;tica de las reglas del m&#233;todo cient&#237;fico. La metodolog&#237;a    cient&#237;fica sigue encontr&#225;ndose en un estadio descriptivo, preteor&#233;tico.    Muy responsable de este descuido parece ser el t&#225;cito supuesto de que todo    lo que da resultado es bueno, curiosa suposici&#243;n en el caso del m&#233;todo    cient&#237;fico, del que empieza por admitirse que no da resultados perfectos.    En cualquier caso, este es un problema interesant&#237;simo para los fil&#243;sofos    que se preocupan por la ciencia viva. <br/>   Los cient&#237;ficos no se han preocupado mucho por la fundamentaci&#243;n ni    por la sistematicidad de las reglas del procedimiento cient&#237;fico: ni siquiera    se preocupan por enunciar expl&#237;citamente todas las reglas que usan. De    hecho, las discusiones de metodolog&#237;a cient&#237;fica no parecen ser animadas    m&#225;s que en los comienzos de cada ciencia: por lo menos tal fue el caso    de la astronom&#237;a en tiempos de Ptolomeo, de la f&#237;sica en los de Galileo,    y hoy de la psicolog&#237;a y la sociolog&#237;a. En la mayor&#237;a de los    casos los cient&#237;ficos adoptan una actitud de ensayo y error respecto de    las reglas de la investigaci&#243;n, y las que les resultan eficaces se incluyen    sin m&#225;s en la rutina cotidiana de la investigaci&#243;n, tan impl&#237;citamente    que la mayor&#237;a de los cient&#237;ficos ni las registran conscientemente.    Nadie, por lo visto, llega a ser consciente en cuestiones metodol&#243;gicas    hasta que el m&#233;todo dominante en el momento resulta fracasar. <br/>   El m&#233;todo cient&#237;fico y la finalidad a la cual se aplica (conocimiento    objetivo del mundo) constituyen la entera diferencia que existe entre la ciencia    y la no-ciencia. Adem&#225;s, tanto el m&#233;todo como el objetivo son de inter&#233;s    filos&#243;fico; por tanto, resulta injustificable el pasarlos por alto. Con    esto no se trata de ignorar que una metodolog&#237;a t&#225;cita, pero sana,    es mejor que una metodolog&#237;a expl&#237;cita y mala. Hay que subrayar esto    en unos tiempos como los nuestros, en los que las revistas de psicolog&#237;a    y de sociolog&#237;a dedican much&#237;simo espacio a discusiones metodol&#243;gicas    que en el fondo se proponen hallar el mejor procedimiento para paralizar la    investigaci&#243;n prohibiendo el uso de conceptos que no se apliquen directamente    a rasgos observables. Frente a prescripciones metodol&#243;gicas tan dogm&#225;ticas    y est&#233;riles (y teor&#233;ticamente injustificadas), lo mejor es tener presente    la que acaso sea la &#250;nica regla de oro del trabajo del cient&#237;fico:    <i> Audacia en el conjeturar, rigurosa prudencia en el someter a contrastaci&#243;n    las conjeturas. </i> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Resumamos. El    m&#233;todo cient&#237;fico, es un rasgo caracter&#237;stico de la ciencia,    tanto de la pura como de la aplicada: donde no hay m&#233;todo cient&#237;fico    no hay ciencia. Pero no es ni infalible ni autosuficiente. El m&#233;todo cient&#237;fico    es falible: puede perfeccionarse mediante la estimaci&#243;n de los resultados    a los que lleva y mediante el an&#225;lisis directo. Tampoco es autosuficiente:    no puede operar en un vac&#237;o de conocimiento, sino que requiere alg&#250;n    conocimiento previo que pueda luego reajustarse y elaborarse; y tiene que complementarse    mediante especiales adaptados a las peculiaridades de cada tema. Ahora vamos    a atender a estas t&#233;cnicas. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left">&nbsp; </p>     <p align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">LA    T&#193;CTICA CIENT&#205;FICA</font></b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El m&#233;todo    cient&#237;fico es la estrategia de la investigaci&#243;n cient&#237;fica: afecta    a todo ciclo completo de investigaci&#243;n y es independiente del tema en estudio.Pero,    por otro lado, la ejecuci&#243;n concreta de cada una de esas operaciones estrat&#233;gicas    depender&#225; del tema en estudio y del estado de nuestro conocimiento respecto    de dicho tema. As&#237;, por ejemplo, la determinaci&#243;n de la solubilidad    de una determinada sustancia en el agua exige una t&#233;cnica esencialmente    diversa de la que se necesita para descubrir el grado de afinidad entre dos    especies biol&#243;gicas. Y la resoluci&#243;n efectiva del primer problema    depender&#225; del estado en que se encuentre la teor&#237;a de las soluciones,    igual que la resoluci&#243;n del segundo depender&#225; del estado en que se    encuentren la teor&#237;a de la evoluci&#243;n, la ecolog&#237;a, la serolog&#237;a    y otras disciplinas biol&#243;gicas. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Cada rama de la    ciencia se caracteriza por un conjunto abierto (y en expansi&#243;n) de problemas    que se plantea con un conjunto de t&#225;cticas o t&#233;cnicas. Estas t&#233;cnicas    cambian mucho m&#225;s r&#225;pidamente que el m&#233;todo general de la ciencia.    Adem&#225;s, no pueden siempre trasladarse a otros campos: as&#237;, por ejemplo,    los instrumentos que utiliza el historiador para contrastar la autenticidad    de un documento no tienen utilidad alguna para el f&#237;sico- Pero ambos, el    historiador y el f&#237;sico, est&#225;n persiguiendo la verdad y busc&#225;ndola    de acuerdo con una sola estrategia: el m&#233;todo cient&#237;fico. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Dicho de otro    modo: no hay diferencia de estrategia entre las ciencias; las ciencias especiales    difieren s&#243;lo por las t&#225;cticas que usan para la resoluci&#243;n de    los problemas particulares; pero todas comparten el m&#233;todo cient&#237;fico.    Esto, m&#225;s que ser una comprobaci&#243;n emp&#237;rica, se sigue de la siguiente    Definici&#243;n: una ciencia es una disciplina que utiliza el m&#233;todo cient&#237;fico    con la finalidad de hallar estructuras generales (leyes). </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Las disciplinas    que no pueden utilizar el m&#233;todo cient&#237;fico -por ejemplo, por limitarse    a la consecuci&#243;n de datos- no son ciencias, aunque puedan suministrar a    la ciencia material en bruto; tal es el caso de la geograf&#237;a. Ni tampoco    son ciencias las doctrinas y pr&#225;cticas que, como el psicoan&#225;lisis,    se niegan a utilizar el m&#233;todo cient&#237;fico. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Las t&#233;cnicas    cient&#237;ficas pueden clasificarse en <i>conceptuales y emp&#237;ricas</i>.    Entre las primeras podemos mencionar las t&#225;cticas que permiten enunciar    de un modo preciso problemas y conjeturas de cierto tipo, as&#237; como los    procedimientos (algoritmos) para deducir consecuencias a partir de las hip&#243;tesis    y para comprobar si la hip&#243;tesis propuesta resuelve los problemas correspondientes.    (La matem&#225;tica, como es obvio suministra el conjunto m&#225;s rico de t&#225;cticas    potentes para enunciar problemas e hip&#243;tesis de un modo preciso, para deducir    consecuencias a partir de supuestos y para someter las soluciones a prueba o    contrastaci&#243;n. Pero no da ayuda alguna en la tarea de hallar problemas    o de imaginar el n&#250;cleo de hip&#243;tesis nuevas para las ciencias factuales.    Aparte de eso, en las ciencias m&#225;s atrasadasnuestras ideas no son a&#250;n    lo suficientemente claras para ser susceptibles de traducci&#243;n matem&#225;tica.    Por lo dem&#225;s, no hay limitaci&#243;n de principio a la aplicaci&#243;n    de los conceptos, las teor&#237;as y las t&#233;cnicas de la matem&#225;tica    en la ciencia factual.Por lo que hace a las t&#233;cnicas emp&#237;ricas, podemos    recordar las que sirven para arbitrar experimentos, para registrar y elaborar    los datos. El dominio de la mayor parte de esas t&#233;cnicas es una cuesti&#243;n    de adiestramiento: el talento hace falta para aplicar t&#233;cnicas conocidas    a problemas de tipo nuevo, para criticar las t&#233;cnicas conocidas y particularmente,    para inventar otras mejores. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Algunas t&#233;cnicas,    aunque no son tan universales como el m&#233;todo general de la ciencia, son    aplicables a cierto n&#250;mero de campos diversos. Consideremos ahora tres    de esas t&#233;cnicas casi universales, el cuestionario ramificado, la iteraci&#243;n    y el muestreo. Todas ellas tienen antecedentes en la vida ordinaria y son, por    ello, f&#225;cilmente comprensibles. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El cuestionar    ramificado consiste en contemplar el conjunto de posibilidades (l&#243;gicas    o f&#237;sicas, seg&#250;n el caso) y dividirlas paso a paso en subconjuntos    rec&#237;procamente disyuntos hasta que el subconjunto (o el elemento) deseado    se alcanza en alg&#250;n paso. Supongamos que el problema consiste en averiguar    cu&#225;l de ocho objetos tiene una propiedad determinada </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> -por ejemplo,    cu&#225;l de las ocho primeras cifras es aquella en la que est&#225; pensando    nuestro compa&#241;ero de juego, o cu&#225;l es m&#225;s probable de entre ochohip&#243;tesis:    si procedemos de un modo err&#225;tico, o sea, por ensayo y errornecesitaremos    un m&#225;ximo de siete operaciones (preguntas) </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Si utilizamos    un cuestionario ramificado podemos, proceder del modo siguiente. Dividimos el    campo de posibilidades (8 objetos) en dos partes iguales, y preguntamos si el    objeto buscado se encuentra en el primer subconjunto. Como se trata de un problema    de decisi&#243;n (un problema de s&#237; o no), la contestaci&#243;n a esta    sola pregunta bastar&#225; para reducir a la mitad nuestra incertidumbre inicial.    Tres preguntas bastar&#225;n para resolver nuestro problema, como se muestra    en la <a href="#fig2">Fig. 2</a>. </font></p>     <p align="center"><a name="fig2"></a> <img src="img/revistas/rcsp/v43n3/f0216317.jpg" width="421" height="250"></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El    cuestionar ramificado es pues la <i>metodizaci&#243;n del procedimiento por    ensayo y error</i>, que lo diferencia ya bastante del ciego procedimiento del    s&#237;-o-no aplicado sin sistema. "En general, para un conjunto de N objetos    un cuestionarioal azar requiere un m&#225;ximo de N - 1 preguntas y necesita    un promedio de N/2 preguntas. El cuestionario ramificado, en cambio, requiere    un m&#225;ximo de H= log<sub>2</sub>N elementos de informaci&#243;n. En nuestro    caso, log<sub>2</sub>8= log<sub>2</sub>2<sup>3 </sup>=3". </font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Procedimientos    iterativos</b> </font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#201;stos son    ensayos realizados paso a paso con los que se obtiene un progresivo perfeccionamiento    de una soluci&#243;n aproximada: cada soluci&#243;n se basa en (es una funci&#243;n    de) la soluci&#243;n precedente y es mejor (m&#225;s precisa) que ella. Muchas    veces el punto de partida tiene que ser meramente conjeturado, con el objeto    de poder empezar. Cuando no hay m&#233;todo disponible para hallar una tal primera    y grosera soluci&#243;n (de aproximaci&#243;n cero), har&#225;n falta experiencia,    perseverancia y penetraci&#243;n -sin que sobre un poco de buena suerte. Un    ejemplo corriente de procedimiento iterativo es el tiro al blanco. La informaci&#243;n    acerca de la desviaci&#243;n cometida se retrotrasmiteal tirador, y ella le    permite corregir la punter&#237;a en pasos sucesivos, hasta alcanzar el blanco.    En este proceso, los errores, en vez de acumularse, se utilizan para mejorar    el rendimiento. As&#237; pues, los procedimientos iterativos <i>se perfeccionan    a s&#237; mismos</i>: pueden aplicarse hasta cualquier grado de precisi&#243;n    que se desee, esto es, hasta que sea despreciable la diferencia entre dos soluciones    sucesivas. <br/>   "La matem&#225;tica cuenta con procedimientos iterativos <i>exactos</i>, esto    es, con t&#233;cnicas que garantizan un aumento <i>uniforme</i> de la precisi&#243;n;    ejemplos famososson el M&#233;todo de Newton para el c&#225;lculo de las ra&#237;ces    cuadradas y el m&#233;todo de Picard para obtener soluciones aproximadas de    ecuaciones diferenciales. En todos esos casos se construye una secuencia de    aproximaciones bas&#225;ndose en una relaci&#243;n fija entre dos o m&#225;s    miembros de la secuencia, y &#233;sta tiene un l&#237;mite definido. O sea:    los procedimientos iterativos matem&#225;ticos son convergentes. Ejemplo: hallar    una soluci&#243;n de la ecuaci&#243;n f(x) = 0. Datos: f(x) es continua y sus    valores en los puntos <i>a</i> y <i>b</i> son de signo contrario<a href="#fig3">    (Fig. 3)</a>. </font></p>     <p align="center"><a name="fig3"></a> <img src="img/revistas/rcsp/v43n3/f0316317.jpg" width="437" height="344"></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">T&#233;cnica:    el m&#233;todo dicot&#243;mico. Primera conjetura: la funci&#243;n dada tiene    valor cero a mitad de camino entre a y b, o sea x <sub>1 </sub>= (a + b)/2.    Contrastaci&#243;n: calcular f(x<sub>1</sub>). Hay dos posibilidades: o bien    f(x<sub>1</sub>) es cero, en cuyo caso el problema est&#225; resuelto, o bien    es diferente de cero. En este &#250;ltimo caso vuelve a haber dos posibilidades:    o bien f(x<sub>1</sub>) tiene el mismo signo que f(a), o bien tiene el mismo    sigo que f(b). Supongamos que la verdad es el primer caso, entonces el cero    de la funci&#243;n se encontrar&#225; entre x<sub>1 </sub>y b. T&#243;mese la    conjetura m&#225;s simple: x<sub>2 </sub>=<sub> (</sub>x<sub>1 + </sub> b)/2.    Si f<sub>(</sub>x<sub>2) </sub>= 0, el problema est&#225; resuelto. Si no, f(x<sub>2</sub>)    tendr&#225; el signo de f(b) o el signo de f(x<sub>1</sub>). Supongamos que    ocurre lo primero. Entonces se prueba con x <sub>2</sub>= (x<sub>1</sub> + x<sub>2</sub>)/2,    se calcula f(x) y se procede como antes. De este modo se construye una secuencia    cada t&#233;rmino de la cual es la media de los dos anteriores. O bien de los    miembros de la secuencia resuelve el problema, o bien la secuencia se aproxima    a la soluci&#243;n exacta, esto es, la soluci&#243;n es el l&#237;mite de la    secuencia. En el primer caso se obtiene una soluci&#243;n exacta; en el segundo    se obtienen soluciones aproximadas con cualquier grado deseado de aproximaci&#243;n.    Obs&#233;rvese que los procedimientos iterativos suponen el concepto de verdad    parcial". </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Un tercer ejemplo    de m&#233;todo especial pero casi-universal de la ciencia es el <i>muestreo    al azar,</i> esto es, la extracci&#243;n de un peque&#241;o subconjunto a partir    de un conjunto inicial, o poblaci&#243;n (que puede ser infinita), de tal modo    que la selecci&#243;n extra&#237;da no dependa de las propiedades de los individuos    que la componen, sino que no los tenga en cuenta y sea, por lo tanto, libre    de prejuicios o tendencias. Muestreo al azar es, por ejemplo, lo que suponemos    hacer cuando tomamos una muestra cualquiera de alguna mercanc&#237;a, o cuando    controlamos la calidad de un producto manufacturado sin examinar todas las unidades    producidas. El muestreo se utiliza tambi&#233;n cuando se somete una hip&#243;tesis    a contrastaci&#243;n emp&#237;rica: sometemos la hip&#243;tesis a prueba respecto    de un reducido n&#250;mero de datos relevantes para ella y elegidos sin tendencia    ni criterio alguno a partir de una infinidad potencial de datos. <br/>   El cuestionar ramificado, los procedimientos iterativos y el muestreo al azar    son otras tantas especializaciones del <i>m&#233;todo de aproximaciones sucesivas</i>,    el cual es caracter&#237;stico de la ciencia, aunque no exclusivo de ella. En    la l&#243;gica pura no puede admitirse ese m&#233;todo, porque en ella se buscan    soluciones exactas (o demostraciones exactas de la ausencia de tales soluciones).    Pero en la ciencia factual y en considerables regiones de la matem&#225;tica    num&#233;rica todo lo que podemos conseguir son precisamente <i>soluciones aproximadas</i>,    por lo que el m&#233;todo de aproximaciones sucesivas es indispensable. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El gran inter&#233;s    del m&#233;todo de aproximaciones sucesivas para la teor&#237;a del conocimiento    (epistemolog&#237;a) estriba en que constituye un claro recordatorio de los    siguientes puntos. En primer lugar, la investigaci&#243;n cient&#237;fica procede    <i>gradualmente</i>, y precisamente de tal modo que incluso las comprensiones    acertadas que de vez en cuando se consiguen por pura suerte son resultado de    anterior investigaci&#243;n y quedan siempre sujetas a correcci&#243;n. En segundo    lugar, la investigaci&#243;n cient&#237;fica, por lo menos respecto del mundo    de los hechos, da <i>verdades parciales</i>, m&#225;s que verdades completas    y, por lo tanto, finales. En tercer lugar, el m&#233;todo cient&#237;fico, a    diferencia de los azarosos tanteos del sentido com&#250;n y de la especulaci&#243;n    sin control, se <i>corrige a s&#237; mismo</i>: puede identificar sus errores    y puede intentar obtener aproximaciones de orden superior, es decir, respuestas    m&#225;s verdaderas. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Otras t&#225;cticas    de la ciencia son menos universales hay que discutirlas refiri&#233;ndose a    espec&#237;ficos problemas y teor&#237;as cient&#237;ficas. As&#237;, por ejemplo,    la t&#233;cnica de rayos X para la identificaci&#243;n de compuestos qu&#237;micos    exige la aplicaci&#243;n de la &#243;ptica ondulatoria a la difracci&#243;n    de las ondas por ret&#237;culos cristalinos: s&#243;lo una teor&#237;a as&#237;    nos permite interpretar los anillos observados en los roentgendiagramas, anillos    que en otro caso ser&#237;an signos sin sentido, puesto que no tienen parecido    alguno con las configuraciones at&#243;micas respecto de las cuales nos informan.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En general, los    m&#233;todos especiales de la ciencia est&#225;n formulados de un modo u otro    en teor&#237;as cient&#237;ficas, las cuales se someten a su vez a contrastaci&#243;n    con la ayuda de dichas t&#233;cnicas. Tal es el caso hasta para una t&#233;cnica    tan elemental como la de la pesada con una balanza de platillos: esa t&#233;cnica    presupone la est&#225;tica y, en particular, la ley de la palanca. Las t&#233;cnicas    y los instrumentos cient&#237;ficos no est&#225;n nunca consagrados s&#243;lo    por el &#233;xito: est&#225;n proyectados y justificados con la ayuda de teor&#237;as.    La posibilidad de justificar teor&#233;ticamente cualquier m&#233;todo especial    utilizado en la ciencia hace a &#233;sta netamente diversa de las pseudociencias,    las cuales emplean procedimientos no fundados, como la adivinaci&#243;n mediante    la inspecci&#243;n de un h&#237;gado de cordero, o de manchas de tinta, o la    audici&#243;n de la narraci&#243;n de sue&#241;os. <br/>   El proyecto y la justificaci&#243;n de las t&#233;cnicas especiales de la ciencia    corresponden a las ciencias especiales. Aunque toda t&#233;cnica cient&#237;fica    suscita problemas filos&#243;ficos referentes a la inferencia, la mayor&#237;a    de esos problemas tienen que discutirse en el contexto de las respectivas disciplinas.    Desgraciadamente, estas cuestiones suelen ser despreciadas o tratadas sin competencias    filos&#243;ficas, a causa de la cual est&#225; a&#250;n sujeta a muchos malentendidos    la naturaleza de las t&#233;cnicas cient&#237;ficas y de los resultados que    obtienen. Por ejemplo, si la cuesti&#243;n de la convalidaci&#243;n te&#243;rica    de las t&#233;cnicas emp&#237;ricas de la ciencia se encontraraen un estado    m&#225;s maduro, todo el mundo se dar&#237;a cuenta de que la informaci&#243;n    emp&#237;rica no se estima nunca en un vac&#237;o teor&#233;tico, sino que toda    pieza de evidencia emp&#237;rica tiene que juzgarse a la luz de la teor&#237;a    utilizada al proyectar y llevar a la pr&#225;ctica la t&#233;cnica con la cual    se ha obtenido esa informaci&#243;n. Del mismo modo que ninguna teor&#237;a    factual se sostiene por s&#237; misma, as&#237; tampoco hay dato que constituya    por s&#237; mismo evidencia en favor o en contra de una teor&#237;a, a menos    de que haya sido conseguido o interpretado con la ayuda de alguna teor&#237;a    cient&#237;fica. En particular, ninguna informaci&#243;n obtenida por m&#233;todos    extracient&#237;ficos (por ejemplo, las declaraciones de un m&#233;dium espiritista)    puede considerarse evidencia contra teor&#237;as cient&#237;ficas o en favor    de teor&#237;as no-cient&#237;ficas. No hay contrastaci&#243;n de la ciencia    que sea independiente de la ciencia. Y esto no implica que los resultados de    la ciencia est&#233;n sustra&#237;dos a la cr&#237;tica, sino s&#243;lo que    la &#250;nica cr&#237;tica leg&#237;tima de la ciencia es la cr&#237;tica interna.    Consecuencia para los cr&#237;ticos filos&#243;ficos de la ciencia: Primero    estudiar, discutir luego <br/>   Exploremos ahora algunas consecuencias de la tesis seg&#250;n la cual la ciencia    es metodol&#243;gicamente una a pesar de la pluralidad de sus objetos y de las    t&#233;cnicas correspondientes. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">LAS    RAMAS DE LA CIENCIA</font></b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Diferenciando    entre el m&#233;todo general de la ciencia y los m&#233;todos especiales de    las ciencias particulares hemos aprendido lo siguiente: primero, que el m&#233;todo    cient&#237;fico es un modo de tratar problemas intelectuales, no cosas, ni instrumentos,    ni hombres, consecuentemente, puede utilizarse en todos los campos del conocimiento.    Segundo, que la naturaleza del objeto en estudio dicta los posibles m&#233;todos    especiales del tema o campo de investigaci&#243;n correspondiente: el objeto    (sistema de problemas) y la t&#233;cnica van de la mano. La diversidad de las    ciencias est&#225; de manifiesto en cuanto que atendemos a sus objetos y sus    t&#233;cnicas; y se disipa en cuanto que se llega al m&#233;todo general que    subyace a aquellas t&#233;cnicas. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La diferencia    primera y m&#225;s notable entre las varias ciencias es la que se presenta entre    <i>ciencias formales</i> y <i>ciencias factuales</i>, o sea, entre las que estudian    ideas y las que estudian hechos. La l&#243;gica y la matem&#225;tica son ciencias    formales: no se refieren a nada que se encuentre en la realidad, y por tanto,    no pueden utilizar nuestros contactos con la realidad para convalidar sus f&#243;rmulas.    La f&#237;sica y la psicolog&#237;a se encuentran en cambio entre las ciencias    factuales: se refieren a hechos que se supone ocurren en el mundo, y, consiguientemente,    tienen que apelar a la experiencia para contrastar sus f&#243;rmulas. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> As&#237; la f&#243;rmula    "x es azul", o, para abreviar "A(x)", es verdadera de ciertas cosas, o sea se    convierte en una determinada proposici&#243;n verdadera si se da como valor    a la variable x el nombre de algo que efectivamente sea azul, como el Mar Egeo;    y es falsa de muchas otras cosas, o sea, se convierte en una proposici&#243;n    falsa para la mayor&#237;a de otros valores asignables a la variable de objeto    x. Por otro lado, "x es azul y x no es azul", o "A(x) &amp; -A(x)", para abreviar,    es falsa para todo valor de x, es decir, en toda circunstancia. Por tanto, su    negaci&#243;n, "No ocurre que x es azul y x no es azul", es verdadera, y su    verdad es independientemente de los hechos; en particular, no depende de la    experiencia (la regi&#243;n f&#225;ctica de la que participa el hombre). Dicho    brevemente: "A(x)" es el esqueleto o forma de una idea factual (si mantenemos    la interpretaci&#243;n del predicado "A" como predicado que designa la propiedad    de ser azul). Por otro lado, "-[A(x) &amp; -A(x)]" (l&#233;ase: "No ocurre que    x es A y x no es A") es la estructura de una idea formal, una verdad l&#243;gica    en esta caso su valor veritativo no depende de los valores particulares que    pueda tomar X; a&#250;n m&#225;s es independiente de la interpretaci&#243;n    que podemos dar al signo "A". </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La l&#243;gica    se interesa, entre otras cosas, por la estructura de las ideas factuales y formales;    pero mientras que en el primer caso la l&#243;gica es insuficiente para hallar    valores veritativos, en el &#250;ltimo caso la l&#243;gica y/ola matem&#225;tica    se basta para convalidar o invalidar cualquier idea de este tipo puro. En resoluci&#243;n:    la ciencia formal es autosuficiente, por lo que hace al contenido y al m&#233;todo    de prueba, mientras que la ciencia factual depende del hecho por lo que hace    al contenido o significaci&#243;n, y del hecho experimental para la convalidaci&#243;n.    Esto explica por qu&#233; puede conseguirse verdad formal completa, mientras    que la verdad factual resulta tan huidiza. <br/>   Puede decirse que el tema propio de la ciencia formal es la forma de las ideas.    Otra caracterizaci&#243;n equivalente de la ciencia formal consiste en decir    que se refiere a las f&#243;rmulas anal&#237;ticas, esto es, f&#243;rmulas que    pueden convalidarse por medio del mero an&#225;lisis racional. Consid&#233;rese,    por ejemplo, el enunciado seg&#250;n el cual, si A y B son conjuntos, entonces,    si A est&#225; incluido propiamente en B, B no est&#225; incluido en A. La verdad    de este enunciado no depende del tipo de conjunto considerado, ni se establece    mediante el estudio de conjuntos de objetos reales: la f&#243;rmula pertenece    a la teor&#237;a de conjuntos abstractos (no descritos) es puramente formal    y, consiguientemente, universal, esto es, aplicable siempre que se trate de    conjuntos, tipos, especies, ya sean de n&#250;meros o de plantas. Hay diversos    g&#233;neros de f&#243;rmulas anal&#237;ticas. Para nuestro actual inter&#233;s    las m&#225;s importantes son las que resultan verdaderas (o falsas) a causa    de las significaciones de los s&#237;mbolos presentes en ellas. El primer conjunto    -el de la analiticidadsint&#225;ctica- puede ejemplificarse por: "Si x, y, z    son n&#250;meros entonces, si x = y, x + z= y + x". El segundo -analiticidad    sem&#225;ntica- puede ejemplificarse por la frase "F&#243;rmulas sint&#233;ticas    son todas y s&#243;lo las f&#243;rmulas que no son anal&#237;ticas". La ciencia    formal no contiene m&#225;s que f&#243;rmulas anal&#237;ticas, mientras que    la ciencia factual contiene, adem&#225;s esas, <i>f&#243;rmulas sint&#233;ticas</i>,    o sea, f&#243;rmulas que no pueden ser convalidadas s&#243;lo por la nuda raz&#243;n.    <br/>   La clara dicotom&#237;a entre ciencia formal y ciencia factual no debe ocultarnos    el hecho que el conocimiento conceptual de cualquier g&#233;nero (a diferencia    de los h&#225;bitos, las habilidades y otros tipos de conocimiento no conceptual)    consiste en ideas: la l&#243;gica es un conjunto de ideas igual que lo es la    f&#237;sica te&#243;rica. Todas las ideas, por concreta que sea su referencia,    tienen alguna forma determinada. As&#237;, la forma de "x es azul" es la misma    que la de "x es primo", o sea, un esquema sujeto-predicado: "P(x)". An&#225;logamente,    "x es m&#225;s amable que y" y "x es mayor que y" contiene un predicado binario    o did&#225;ctico: ambas son esquemas de la forma "L(x, y)", o, m&#225;s precisamente,    "x &gt; y". Adem&#225;s, toda la f&#243;rmula dada, cualquiera que sea su contenido,    puede transformarse en una f&#243;rmula l&#243;gicamente equivalente: as&#237;,    el simple enunciado p puede convertirse, sin ganar ni perder nada, en --p (doble    negaci&#243;n), en p &amp; t y en p v - t, si "t" es una tautolog&#237;a cualquiera    (una identidad l&#243;gica). En cambio, los contenidos, cuando los hay, son    r&#237;gidos. En particular ninguna f&#243;rmula sint&#233;tica se sigue nunca    de f&#243;rmulas anal&#237;ticas, ni ninguna f&#243;rmula anal&#237;tica se    sigue nunca de f&#243;rmulas sint&#233;ticas: el matem&#225;tico no puede inferir    nada acerca del mundo partiendo de su mero conocimiento matem&#225;tico, y,    an&#225;logamente, tampoco el f&#237;sico puede establecer ning&#250;n teorema    matem&#225;tico sobre la base se su conocimiento factual.Como toda f&#243;rmula    tiene una u otra forma l&#243;gica -y a veces no es nada m&#225;s que una forma    l&#243;gica- podemos esperarnos que en todo el cuerpo de la ciencia aparecer&#225;n    fibras de ciencia formal, aunque no resulten al principio muy viables. La rigidez    que en un momento dado pueda tener el cuerpo del conocimiento se debe a las    estructuras l&#243;gicas y matem&#225;ticas incorporadas a &#233;l, m&#225;s    que a los hechos que estudie o a la evidencia por cuyo medio se estimen sus    pretensiones de verdad. Pues, en definitiva, el conocimiento cient&#237;fico    de los hechos es siempre parcial, indirecto, incierto y corregible, mientras    que las formas est&#225;n hechas por nosotros mismos, y podemos congelarlas.    Dicho brevemente: toda la dura resistencia que se encuentre en la ciencia arraiga    en su estructura formal: los datos y las hip&#243;tesis son maleables, es decir,    corregibles. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> De esto no se    sigue que los<i> hechos</i> objetivos sean blandos y deformables, alterables    a voluntad: para bien o para mal, la mayor&#237;a de los hechos no son cambiables    a gusto. Lo que se sigue es que la ciencia factual presupone y contiene ciertas    teor&#237;as formales que no somete a discusi&#243;n ni puede someter a duda,    porque los hechos son irrelevantes respecto de las ideas puras. (Pero tampoco    se sigue de esta situaci&#243;n que las teor&#237;as formales sean incorregibles:    se perfeccionan constantemente en sus propios contextos formales -pero no como    resultado de alg&#250;n esfuerzo por intentar que concuerden mejor con los hechos;    por tanto, no con los mismos m&#233;todos especiales de la ciencia factual.)    En resoluci&#243;n: l&#243;gicamente -aunque no psicol&#243;gicamente- la ciencia    factual presupone la ciencia formal. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Dentro de la ciencia    formal pueden intentarse varias ordenaciones, pero como nuestro tema es la ciencia    factual, no nos interesaremos por esta cuesti&#243;n. Respecto de la ciencia    factual adoptaremos la ordenaci&#243;n expuesta en el siguiente diagrama. El    diagrama parece metodol&#243;gicamente consistente, en el sentido de que sugiere    las disciplinas presupuestas por cualquier ciencia. Pero son posibles otras    ordenaciones, y los trazados de l&#237;mites entre disciplinas contiguas son    siempre algo nebulosos y de escasa utilidad. Adem&#225;s, ser&#237;a insensato    insistir mucho en el problema de la clasificaci&#243;n de las ciencias, que    en otro tiempo fue pasatiempo favorito de los fil&#243;sofos y hoy no pasa de    ser pejiguera para la administraci&#243;n de la actividad cient&#237;fica y    para los bibliotecarios <a href="#fig4">(Fig. 4)</a>. Nos espera otro tema m&#225;s    interesante: el objetivo de la investigaci&#243;n. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="fig4"></a> <img src="img/revistas/rcsp/v43n3/f0416317.jpg" width="447" height="390"></p>     <p align="center">&nbsp; </p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">OBJETIVO    Y ALCANCE DE LA CIENCIA</font></b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Los m&#233;todos    son medios arbitrados para alcanzar ciertos fines. &#191;Para qu&#233; fines    se emplean el m&#233;todo cient&#237;fico y las varias t&#233;cnicas de la ciencia?    En primer lugar, para incrementar nuestro conocimiento (objetivo intr&#237;nseco    o cognitivo): en sentido derivativo, para aumentar nuestro bienestar y nuestro    poder (objetivos extr&#237;nsecos o utilitarios). Si se persigue un fin puramente    cognitivo, se obtiene <i>ciencia pura</i>. <i>La ciencia aplicada</i> (tecnolog&#237;a)    utiliza el mismo m&#233;todo general de la ciencia pura y varios m&#233;todos    especiales de ella, pero los aplica a fines que son en &#250;ltima instancia    pr&#225;cticos. Si estos fines utilitarios no concuerdan con el inter&#233;s    p&#250;blico, la ciencia aplicada puede degenerar en ciencia impura, tema que    se ofrece a la sociolog&#237;a de la ciencia para su estudio. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Por lo que hace    a los objetivos, <a href="#fig5">(Fig. 5) </a>tenemos pues, la siguiente divisi&#243;n:    </font></p>     <p align="center"><a name="fig5"></a> <img src="img/revistas/rcsp/v43n3/f0516317.jpg" width="413" height="225"></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Se    dice a veces que no hay tal divisi&#243;n de las ciencias en puras y aplicadas,    porque toda la ciencia apunta en &#250;ltima instancia a la satisfacci&#243;n    de necesidades de una u otra naturaleza, pero esta opini&#243;n pasa por alto    los objetivos de unas y otras ciencias, y no consigue explicar las diferencias    de actitud y motivaci&#243;n entre el investigador que busca una nueva ley natural    y el investigador que busca una nueva cosa: el primero desea entender las cosas    mejor, el segundo desea mejorar nuestro dominio de ellas. Otras veces se admite    la diferencia, pero se sostiene que la ciencia aplicada es la fuente de la ciencia    pura, en vez de a la inversa. Esta opini&#243;n es err&#243;nea: tiene que haber    conocimiento antes de poder aplicarlo, a menos que se trate de una mera habilidad    o capacidad de operar, en vez de conocimiento conceptual, en cuyo caso se trata    de algo pr&#225;ctico desde el primer momento. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Lo que s&#237;    es verdad es que la acci&#243;n -la industria, el gobierno, la educaci&#243;n,    etc.- plantea problemas frecuentemente, problemas que s&#243;lo la ciencia pura    puede resolver. Y si esos problemas se elaboran con el esp&#237;ritu libre y    desinteresado de la ciencia pura, las soluciones a dichos problemas pueden resultar    aplicables a fines pr&#225;cticos. Dicho brevemente: la pr&#225;ctica, junto    con la mera curiosidad intelectual, es una fuente de problemas cient&#237;ficos.    Pero dar a luz no es criar. Hay que cubrir un ciclo entero <a href="#fig6">(Fig.    6)</a> antes de que salga algo cient&#237;fico de la pr&#225;ctica: </font></p>     <p align="center"><a name="fig6"></a> <img src="img/revistas/rcsp/v43n3/f0616317.jpg" width="459" height="68"></p>     <p align="center">&nbsp; </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Tal fue el esquema    m&#225;s frecuente hasta la mitad del siglo xix, m&#225;s o menos, cuando la    f&#237;sica dio nacimiento a la ingenier&#237;a electr&#243;nica: a partir de    entonces la tecnolog&#237;a propiamente dicha -y ya no s&#243;lo la habilidad    profesional precient&#237;fica- qued&#243; firmemente establecida. Y ya luego    la curiosidad intelectual ha sido la fuente de la mayor&#237;a de los problemas    cient&#237;ficos, empezando desde luego, por todos los importantes; la tecnolog&#237;a    ha seguido frecuentemente la estela de la investigaci&#243;n pura, disminuyendo    constantemente el desfase entre las dos. Si se exageran los objetivos externos    de la ciencia, se debilitan la curiosidad y la libertad de la investigaci&#243;n,    esto es, la libertad de dudar de las ideas recibidas y la libertad de intentar    establecer otras nuevas, aunque no parezcan socialmente &#250;tiles. El resultado    inmediato es la debilitaci&#243;n de la ciencia pura, la cual lleva por &#250;ltimo    al estancamiento tecnol&#243;gico. La pol&#237;tica m&#225;s pr&#225;ctica consiste    en no poner fines pr&#225;cticos a la ciencia. <br/>   El blanco primario de la investigaci&#243;n cient&#237;fica es pues el <i>progreso    del conocimiento</i>. Tal es el caso incluso de la investigaci&#243;n aplicada,    como la investigaci&#243;n del efecto de las medicinas en condiciones patol&#243;gicas;    lo que pasa es que en estos casos no se busca conocimiento sin m&#225;s calificaci&#243;n,    sino conocimiento &#250;til. Ahora bien: existe la investigaci&#243;n por la    causa pura del conocimiento, pero no existe entidad alguna que podamos considerar    por ejemplo, del envejecimiento de las estrellas, o de los hombres. El objetivo    central de la investigaci&#243;n en la ciencia factual pura es, por definici&#243;n,    mejorar nuestro conocimiento del mundo de los hechos; y el de la investigaci&#243;n    cient&#237;fica aplicada es mejorar el control del hombre sobre los hechos.    </font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#191;Significa    eso que la investigaci&#243;n cient&#237;fica aspira a trazar <i>mapas de los    hechos</i>, a trazar, por as&#237; decirlo, una gigantesca cosmograf&#237;a    que contuviera la descripci&#243;n de todo acaecer de la naturaleza y de la    cultura? Evidentemente no. Primero, porque una descripci&#243;n completa ya    de nuestro dedo me&#241;ique ser&#237;a pr&#225;cticamente imposible, a causa    del n&#250;mero de sus constituyentes y de la variedad de hechos que ocurren    en &#233;l en un segundo; por lo dem&#225;s, si esa descripci&#243;n fuera posible    no tendr&#237;a, tampoco, ning&#250;n inter&#233;s. En segundo lugar, porque    ninguna descripci&#243;n de un sistema real puede ser razonablemente completa    mientras no utilice las leyes de ese sistema, puesto que las leyes constituyen    la esencia de todo lo que existe: una mera descripci&#243;n de apariencias yerrar&#237;a    los rasgos esenciales del sistema. Pero una vez conocidas las leyes, resulta    que la descripci&#243;n detallada tiene ya poco inter&#233;s. En tercer lugar,    porque no nos interesan s&#243;lo los existentes actuales, sino tambi&#233;n    los posibles -las semillas del futuro- y s&#243;lo las leyes, tambi&#233;n en    este caso, pueden darnos un conocimiento de posibilidades. En cuarto lugar,    porque ninguna descripci&#243;n puede servirnos ni para explicar lo que ocurre    ni para predecir lo que puede ocurrir: la explicaci&#243;n y la predicci&#243;n    cient&#237;fica se basan en leyes que, a su vez, entrelazan teor&#237;as. La    comprensi&#243;n del mundo, en resoluci&#243;n se consigue con la ayuda de teor&#237;as,    no de cat&#225;logos. Consecuentemente, la reproducci&#243;n exhaustiva de cada    porci&#243;n de la realidad -o de cada elemento de la experiencia humana- carece    de inter&#233;s, no s&#243;lo por ser un racimo de uvas verdes, sino, adem&#225;s,    porque no se trata en absoluto de un racimo de uvas. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Lo que busca la    ciencia factual es establecer mapas de las estructuras (leyes) de los varios    dominios f&#225;cticos. La reconstrucci&#243;n conceptual de una estructura    objetiva es una ley cient&#237;fica (como la ley de inercia); un sistema de    tales enunciados legaliformes es una teor&#237;a cient&#237;fica (como la teor&#237;a    newtoniana del movimiento). M&#225;s que una cosmograf&#237;a, pues, la ciencia    factual es una cosmolog&#237;a: una reconstrucci&#243;n conceptual de las estructuras    objetivas de los acontecimientos, tanto de los actuales cuanto de los posibles,    con lo que se posibilita la comprensi&#243;n y la precisi&#243;n de los mismos    y, con ellos, su control tecnol&#243;gico. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Cuando las t&#233;cnicas    cient&#237;ficas se aplican a la consecuci&#243;n de datos sin hallar estructuras    generales se consigue ciencia embrionaria, <i>protociencia</i>. Y cuando el    objetivo perseguido es el de la ciencia madura, pero en cambio no se utilizan    su m&#233;todo ni sus t&#233;cnicas, se trata de <i>especulaci&#243;n</i> acient&#237;fica,    ya en la forma de filosof&#237;a de la naturaleza, ya en la de la metaf&#237;sica    tradicional (la cual es la ontolog&#237;a no inspirada ni controlada por la    ciencia). La especulaci&#243;n acient&#237;fica vive del atraso de las ciencias    propiamente dicha; as&#237;, la psicolog&#237;a filos&#243;fica y la antropolog&#237;a    filos&#243;fica se mantienen vivas porque las correspondientes disciplinas cient&#237;ficas    se encuentran a&#250;n en un estadio protocient&#237;fico; aquella vitalidad    no puede sorprender; pues es claro que ambas especulaciones resultan m&#225;s    f&#225;ciles y m&#225;s interesantes que la colecci&#243;n de datos de informaci&#243;n    aislados, a&#250;n sin objetivo te&#243;rico. En resoluci&#243;n: no existe    ciencia propiamente dicha a menos que el m&#233;todo cient&#237;fico se utilice    para alcanzar el objetivo de la ciencia, la construcci&#243;n de im&#225;genes    teor&#233;ticas de la realidad, y esencialmente de su tejido de leyes. La investigaci&#243;n    cient&#237;fica es, dicho brevemente, la b&#250;squeda de estructuras.(Algunos    fil&#243;sofos evitan los t&#233;rminos "mundo" y "realidad" bas&#225;ndose    en que denotan conceptos metaf&#237;sicos: esos fil&#243;sofos sostienen que    todo lo cognoscible es nuestra propia experiencia, y, consecuentemente, que    el &#250;nico objetivo leg&#237;timo de la ciencia consiste en dar raz&#243;n    de la suma total de la experiencia humana. Esta opini&#243;n -el empirismo radical-    no da a su vez raz&#243;n de la mera existencia de la mayor&#237;a de las ciencias,    a saber, y se&#241;aladamente, de las que tratan con objetivos emp&#237;ricamente    inaccesibles, como los &#225;tomos de nuestro cerebro. La ciencia intenta explicar    hechos de cualquier clase, incluidos los relativamente pocos hechos experimentales    con que efectivamente se encuentra el hombre. En realidad la experienciano es    el &#250;nico ni siquiera el principal objeto de la investigaci&#243;n, y, por    tanto, tampoco es el &#250;nico <i>relatum</i> de las teor&#237;as cient&#237;ficas;    la experiencia, s&#237; es cient&#237;fica, es un medio de <i>contrastaci&#243;n</i>    imprescindiblede las teor&#237;as, pero no suministra todo el contenido o significaci&#243;n    de todas ellas. Adem&#225;s para explicar la experiencia humana -el objeto de    la ciencias del hombre- necesitamos alg&#250;n conocimiento del mundo natural    del que formamos parte, y este mundo, generalmente no visto ni tocado, se reproduce    gradualmente mediante teor&#237;as contrastables que van m&#225;s all&#225;    de lo que puede ser objeto de experiencia. <br/>   La ciencia, pues tiende a construir <i>reproducciones conceptuales de las estructuras    de los hechos</i>, o sea, teor&#237;as factuales. Pero tambi&#233;n la mitolog&#237;a    ofrece modelos del mundo, para entenderlo y para dominarlo mejor. &#191;Por    qu&#233; vamos a preferir las teor&#237;as cient&#237;ficas a las especulaciones    m&#237;ticas? La primera tentaci&#243;n invita a contestar: porque las teor&#237;as    cient&#237;ficas son reconstrucciones verdaderas de la realidad. Pero un vistazo    a las infinitas convulsiones de la ciencia, en las cuales la mayor&#237;a de    las teor&#237;as aparecen inficionadas por alg&#250;n que otro error y s&#243;lo    unas pocas aparecen como verdaderas, aunque nunca definitivamente, debe convencernos    de que la investigaci&#243;n cient&#237;fica no consigue la verdad completa.    &#191;Qu&#233; derecho tenemos, entonces, a creer que la ciencia sale mejor    librada que la mitolog&#237;a, especialmente si tambi&#233;n la ciencia inventa    conceptos como "campo", "neutrino" y "selecci&#243;n natural", a lo que no puede    asociarse un&#237;vocamente ninguna experiencia sensible? &#191;Debemos llegar    a la conclusi&#243;n de que la mitolog&#237;a y la ciencia suministran im&#225;genes    de la realidad diferentes, pero igualmente leg&#237;timas? Es evidente que no:    la ciencia no pretende ser verdadera, ni por tanto, final e incorregible, cierta,    como, hace la mitolog&#237;a. Lo que afirma la ciencia es (i) que es m&#225;s    <i>verdadera</i>que cualquier modelo no -cient&#237;fico del mundo, (ii) que    es capaz de probar, someti&#233;ndola a contrastaci&#243;n emp&#237;rica, es    pretensi&#243;n de verdad, (iii) que es capaz de<i>descubrir sus propias deficiencias</i>,    y (iv) que es capaz de <i>corregir sus propias deficiencias</i>, o sea, de construir    representaciones parciales de las estructuras del mundo que sean cada vez m&#225;s    adecuadas. No hay ninguna especulaci&#243;n extracient&#237;fica que sea tan    modesta y que, sin embargo, d&#233; tanto de s&#237;. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Lo que permite    a la ciencia alcanzar su objetivo -la construcci&#243;n de reconstrucciones    parciales y cada vez m&#225;s verdaderas de la realidad- es su m&#233;todo.    En cambio, las especulaciones no-cient&#237;ficas acerca de la realidad (i)    no suelen plantear cuestiones propia y limpiamente formuladas, sino m&#225;s    bien problemas que ya contienen presupuestos falsos o insostenibles, tales como    "&#191;C&#243;mo y cu&#225;ndo se cre&#243; el Universo?; (ii) no proponen hip&#243;tesis    ni procedimientos fundamentados y contrastable, sino que ofrecen tesis sin fundamento    y generalmente incontrastables, as&#237; como medios incontrolados (inescrutables)    para averiguar su verdad (p. e., la Revelaci&#243;n); (iii) no trazan contrastaciones    objetivas de sus tesis y de sus supuestas fuentes de conocimiento, sino que    apelan a alguna autoridad; (iv) consiguientemente, no tiene ocasi&#243;n alguna    de contrastar sus conjeturas y procedimientos con resultados emp&#237;ricos    frescos, y se contentan con hallar ilustraciones de sus concepciones para meros    fines de persuasi&#243;n, m&#225;s que por buscar realmente contrastaci&#243;n,    como muestra la facilidad con que esas concepciones eliminan toda evidencia    negativa; (v) no suscitan nuevos problemas, pues todo su inter&#233;s es m&#225;s    bien terminar con la investigaci&#243;n, suministrando, listo para llevar, un    conjunto de respuestas a toda cuesti&#243;n posible o permitida. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La ciencia, en    cambio, no consigue m&#225;s que reconstrucciones de la realidad que son problem&#225;ticas    y no demostrables. En realidad, y por eso mismo, no suministra nunca un modelo    &#250;nico de la realidad en cuanto todo, sino un <i>conjunto de modelos parciales</i>,    tantos cuantas teor&#237;as tratan con diferentes aspectos de la realidad; y    esa variedad no depende s&#243;lo de la riqueza de la realidad, sino tambi&#233;n    de la heterogeneidad y la profundidad de nuestro instrumental conceptual. La    investigaci&#243;n no arranca de tales visiones sint&#233;ticas de pedazos de    realidad, sino que llega a ellas mediante el <i>an&#225;lisis racional y emp&#237;rico</i>.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El primer paso    del an&#225;lisis, sea cient&#237;fico o no, es la diseminaci&#243;n de los    componentes a alg&#250;n nivel determinado, por ejemplo, la distinci&#243;n    entre &#243;rganos o funciones en un organismo. Es un estadio ulterior, se descubren    las relaciones entre sus componentes, y esto suministra ya una primera estampa    del todo, o sea, la estampa conceptual sin&#243;ptica que hab&#237;a que buscar.    Una vez conseguido tal modelo del sistema (conjunto de entidades interrelacionadas),    puede usarse como instrumento para un an&#225;lisis m&#225;s profundo, cuyo    resultado se espera que sea una s&#237;ntesis m&#225;s adecuada. Cuando se procede    especulativamente, es decir, partiendo de grandes visiones sint&#233;ticas en    vez de trabajar por este procedimiento fragmentario y anal&#237;tico, se est&#225;    haciendo algo t&#237;picamente acient&#237;fico. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> As&#237; pues,    la investigaci&#243;n cient&#237;fica no termina en un final &#250;nico, en    una verdad completa: ni siquiera busca una f&#243;rmula &#250;nica capaz de    abarcar el mundo entero. El resultado de la investigaci&#243;n es un conjunto    de enunciados (f&#243;rmulas) m&#225;s o menos verdaderos y parcialmente interconectados,    que se refieren a diferentes aspectos de la realidad. En este sentido es la    ciencia pluralista. Pero en otro sentido es minorista: la ciencia se enfrenta    con todos los campos del conocimiento con un solo m&#233;todo y un solo objetivo.    La unidad de la ciencia no estriba en una teor&#237;a &#250;nica que lo abrece    todo, ni siquiera en un lenguaje unificado apto pata todos los fines, sino en    la unidad de su planteamiento. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El proceso de    reconstrucci&#243;n del mundo mediante ideas y de contrastaci&#243;n de toda    reconstrucci&#243;n parcial es un proceso infinito, a pesar de la infundada,    pro frecuente, esperanza de que la teor&#237;a definitiva est&#225; a punto    de presentarse. La investigaci&#243;n descubre constantemente lagunas en sus    mapas del mundo. Por tanto, la ciencia no puede proponerse un objetivo definido    como algo &#250;ltimo, algo as&#237; como la construcci&#243;n de una cosmolog&#237;a    completa y sin fallas. El objetivo de la ciencia es m&#225;s bien el <i>perfeccionamiento    continuo</i> de sus principales productos (las teor&#237;as) y medios (las t&#233;cnicas),    as&#237; como la sujeci&#243;n de territorios cada vez mayores a su poder. </font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#191;Tiene <i>l&#237;mites</i>    esta expansi&#243;n del objeto de la ciencia? Esto es: &#191;hay problemas de    conocimiento que no puedan ser tratados con el m&#233;todo y seg&#250;n el objetivo    de la ciencia? Las inevitables limitaciones temporales determinadas por nuestra    ignorancia no son, naturalmente, la cuesti&#243;n planteada por esas preguntas;    ni tampoco lo son las limitaciones extr&#237;nsecas, como las impuestas por    el poder ideol&#243;gico, pol&#237;tico o econ&#243;mico. Lo que se pregunta    es si hay objetos de conocimiento que sean intr&#237;nsecamente recalcitrantes    ante el planteamiento cient&#237;fico. Un optimista pensar&#237;a que, puesto    que la historia de la ciencia muestra el aumento del dominio f&#225;ctico cubierto    por la ciencia, debemos creer que esa expansi&#243;n no se detendr&#225; nunca,    a menos que nosotros mismos nos degollemos. Pero ninguna experiencia pasada,    ninguna tendencia hist&#243;rica es plenamente demostrativa, por sugestiva que    sea: pueden presentarse problemas, a juzgar por lo que sabemos, que resulten    impermeables al planteamiento cient&#237;fico. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La conclusi&#243;n    &#250;ltima no tiene por qu&#233; sumirnos en el pesimismo respecto del alcance    del planteamiento cient&#237;fico: hay un hueco para el realismo entre el pesimismo    y el optimismo. Una estimaci&#243;n realista podr&#237;a ser la siguiente. En    primer lugar, podemos esperar que todo problema cognoscitivo resultar&#225;    ser parcialmente resoluble o irresoluble con los medios (m&#233;todos especiales),    los datos que de que dispone la ciencia en cada momento determinado. En segundo    lugar, no se ha hallado nunca un m&#233;todo m&#225;s poderoso que el de la    ciencia, y todo esfuerzo en tal sentido que se haya visto coronado por el &#233;xito    ha resultado ser un perfeccionamiento del m&#233;todo cient&#237;fico, en particular,    los intentos de captar la realidad directamente, sin elaboraci&#243;n alguna    (o sea, por percepci&#243;n directa, por simpat&#237;a o por pura especulaci&#243;n),    han fracasado sin excepci&#243;n, y, por si eso fuera poco, la ciencia puede    explicar por qu&#233; ten&#237;an que fracasar necesariamente,a saber, porque    muchos, la mayor&#237;a de los hechos, est&#225;n m&#225;s all&#225; de la experiencia    y, consiguientemente, tienen que ser objeto de hip&#243;tesis, no de intuici&#243;n    directa. En tercer lugar, el m&#233;todo cient&#237;fico y las t&#233;cnicas    especiales que lo complementan no son nada concluso: han ido evolucionando a    partir de precedentes m&#225;s rudimentarios y tendr&#225;n que perfeccionarse    si queremos obtener resultados mejores. En cuarto lugar, como lo peculiara la    ciencia no es un objeto determinado (o conjunto de problemas determinado), sino    m&#225;s bien un planteamiento preciso (un m&#233;todo y un objetivo), cualquier    cosa se convierte en tema cient&#237;fico, en objeto de la investigaci&#243;n    cient&#237;fica, en cuanto que se trata con el m&#233;todo de la ciencia y para    alcanzar el objetivo de &#233;sta, aunque ese tratamiento no tenga &#233;xito.    Es resoluci&#243;n: no podemos ni deseamos garantizar el &#233;xito del planteamiento    cient&#237;fico de problemas de conocimiento de cualquier g&#233;nero: la ciencia    no es una panacea; nuestra afirmaci&#243;n, m&#225;s modesta, es que el planteamiento    cient&#237;fico resulta ser el mejor de que disponemos. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Pero hay al menos    un objeto -podr&#237;a uno estar dispuesto a reconocer- que no estudia la ciencia    factual, a saber, la ciencia misma. Sin embargo, es claro que el estudio de    la ciencia puede plantearse cient&#237;ficamente, y que as&#237; se hace de    hecho de vez en cuando: tenemos, en efecto, unas cuantas inmaduras ciencias    de la ciencia. Si se considera la ciencia como una peculiar actividad de individuos    y equipos, entonces podemos apelar a la psicolog&#237;a de la ciencia; esta    disciplina estudiar&#225;, entre otras cosas, el impulso cognitivo, los procesos    psicol&#243;gicos de la producci&#243;n de hip&#243;tesis, la rigidez mental    entre los cient&#237;ficos, etc. Si consideramos la ciencia en su contexto social,    nos encontramos con la sociolog&#237;a de la ciencia, o sea, con el estudio    de los factores sociales que facilitan la investigaci&#243;n y de los que la    inhiben, estudio del papel de la ciencia en el planteamiento y el control de    la acci&#243;n humana, etc. Y si estudiamos la ciencia como un aspecto de la    evoluci&#243;n cultural, surge la historia de la ciencia, o sea, el estudio    de los or&#237;genes y el desarrollo de una l&#237;nea de investigaci&#243;n,    de los cambios de perspectiva cient&#237;fica, etc. Todas &#233;sas son consideraciones    <i>externas</i> de la ciencia, en el sentido de que no analizan ni critican    el m&#233;todo ni el resultado de la investigaci&#243;n, sino que los toman    como dados. Adem&#225;s, la psicolog&#237;a, la sociolog&#237;a y la historia    de la ciencia son ciencias factuales (emp&#237;ricas) de la ciencia; manejan    y elaboran una gran cantidad de datos emp&#237;ricos. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El estudio <i>interno</i>    de la ciencia ha sido desde sus comienzos un tema filos&#243;fico. Han sido    fil&#243;sofos -o, a veces, cient&#237;ficos de vacaciones- los que han estudiado    el esquema general de la investigaci&#243;n cient&#237;fica, la l&#243;gica    del discurso cient&#237;fico y las implicaciones filos&#243;ficas de su m&#233;todo    y de sus resultados. Este estudio interno de la ciencia se interesa por el conocimiento    cient&#237;fico independientemente de su origen psicol&#243;gico, de sus bases    culturales y de su evoluci&#243;n hist&#243;rica, mientras que el estudio externo    se ocupa sobre todo de las actividades humanas supuestas por(e incluidas en)    la producci&#243;n, el consumo, el desperdicio y la corrupci&#243;n de la ciencia:    las ciencias externas de la ciencia son otras tantas ramas de la ciencia de    la cultura. El estado interno de la ciencia, en cambio, se encuentra por encima    de su objeto, en el sentido sem&#225;ntico de ser un discurso sobre un discurso.    Y del mismo modo que un enunciado acerca de un enunciado se llama metaenunciado,    as&#237; tambi&#233;n el estudio interno de la ciencia puede llamarse <i>metaciencia</i>,    y es a su vez parte de la teor&#237;a del conocimiento (epistemolog&#237;a).    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La metaciencia    puede dividirse en tres partes: la <i>l&#243;gica</i> (sintaxis y sem&#225;ntica)de    la ciencia, ocupada por problemas como el de la estructura de las teor&#237;as    emp&#237;ricas y la relevancia emp&#237;rica, si la tienen, de los conceptos    emp&#237;ricos; la <i>metodolog&#237;a</i> de la ciencia, que trata del m&#233;todo    general de la ciencia y de las t&#233;cnicas que lo complementan, como, por    ejemplo, la obtenci&#243;n que muestran al azar; y la <i>filosof&#237;a</i>    de la ciencia, que estudia los presupuestos y resultados -si los tiene- l&#243;gicos,    epistemol&#243;gicos y ontol&#243;gicos de la investigaci&#243;n cient&#237;fica.    Estos campos problem&#225;ticos tienen sus ra&#237;ces en el pasado, pero no    se han planteado cient&#237;ficamente hasta hace poco tiempo. Adem&#225;s, su    progreso es hasta ahora muy desigual; mientras que la l&#243;gica formal de    la ciencia, particularmente la sintaxis de las teor&#237;as, es una ciencia    exacta, en cambio la metodolog&#237;a y la filosof&#237;a de la ciencia siguen    limitadas esencialmente a la descripci&#243;n y al an&#225;lisis de la ciencia,    y s&#243;lo de vez en cuando consiguen establecer teor&#237;as propias, como    la de la probabilidad de las hip&#243;tesis; y, aun en estos casos, tales teor&#237;as    suelen aplicarse a modelos s&#250;per simplificados de la ciencia, m&#225;s    que la ciencia real. En resoluci&#243;n: la metaciencia sigue siendo esencialmente    una <i>protociencia</i>, y no una ciencia plenamente desarrollada; adopta el    planteamiento cient&#237;fico, pero, hasta el momento, ha producido pocos resultados.    En todo caso, podemos afirmar que adem&#225;s de la ciencia <i>tout court</i>,    contamos con la ciencia de la ciencia: <a href="#fig7">(Fig.7) </a></font></p>     <p align="center"><a name="fig7"></a> <img src="img/revistas/rcsp/v43n3/f0716317.jpg" width="303" height="163"></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En    conclusi&#243;n: por limitado que pueda ser el resultado del planteamiento cient&#237;fico,    no conocemos que tenga limitaciones <i>intr&#237;nsecas</i> y, adem&#225;s,    esas limitaciones no pueden estimarse correctamente sino desde dentro de la    ciencia misma: puede colocarse bajo el dominio de la ciencia toda la naturaleza    y toda la cultura, incluida la ciencia misma. Sin duda hay temas que hasta el    momento no han sido abordados cient&#237;ficamente -por ejemplo, el amor-, ya    sea porque nadie ha notado a&#250;n su existencia, ya sea porque no han atra&#237;do    la curiosidad de los investigadores, y por &#250;ltimo, porque circunstancias    externas, como el prejuicio -por ejemplo, la idea de que ciertas experiencias    humanas no pueden ser objeto de planteamiento cient&#237;fico, sino que tienen    que mantenerse siempre en la esfera privada- han impedido consideraci&#243;n    cient&#237;fica. Tales ideas y prejuicios tienen en su favor no s&#243;lo el    peso de la tradici&#243;n, sino tambi&#233;n una err&#243;nea concepci&#243;n    de la ciencia, la mayor parte de las veces su incorrecta identificaci&#243;n    con la f&#237;sica. Estos prejuicios son algunos de los &#250;ltimos bastiones    del oscurantismo; se est&#225;n hundiendo, ciertamente, con rapidez: empezamos    a tener estudios cient&#237;ficos de la experiencia est&#233;tica y hasta de    las sutiles manipulaciones de que es objeto la mente del hombre por obra de    anacr&#243;nicas ideolog&#237;as como es, precisamente, la que se opone al estudio    cient&#237;fico del objeto hombre. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Los &#233;xitos    del planteamiento cient&#237;fico, as&#237; como su independencia respecto del    tema en estudio en cada caso, dan raz&#243;n de la potencia expansiva de la    ciencia, la cual ocupa ahora territorios antes cubiertos por disciplinas human&#237;sticas    -por ejemplo, la antropolog&#237;a y la psicolog&#237;a especulativas filos&#243;ficas-    y est&#225; continuamente explorando territorios nuevos. Los mismos factores    dan tambi&#233;n raz&#243;n de la creciente importancia de la ciencia en la    cultura moderna. Desde el Renacimiento, el centro de la cultura ha ido pasando    cada vez m&#225;s visiblemente desde la religi&#243;n, el arte y las humanidades    cl&#225;sicas hacia la ciencia, la formal y la factual, la pura y la aplicada.    Y no se trata s&#243;lo de que los resultados intelectuales de la ciencia y    sus aplicaciones para fines buenos y malos hayan sido reconocidos hasta por    el pintos menos formado culturalmente: hay un cambio a&#250;n m&#225;s importante    y agradable, que consiste en la difusi&#243;n de una <i>actitud</i> cient&#237;fica    respecto de problemas cuya adecuada soluci&#243;n requiera alg&#250;n conocimiento,    aunque en s&#237; mismo no sean problemas teor&#233;ticos. Esto no quiere decir    que la ciencia est&#225; absorbiendo gradualmente toda la experiencia humana    y que vayamos a terminar por amar y odiar cient&#237;ficamente, igual que podemos    ya curar y matar cient&#237;ficamente. No: salvo la investigaci&#243;n cient&#237;fica    misma, las experiencias humanas no son cient&#237;ficas, ni siquiera cuando    se benefician del conocimiento cient&#237;fico, lo que puede y debe ser cient&#237;fico    es el estudio de toda esa experiencia, que en s&#237; no lo es. <br/>   Podemos esperar de una amplia difusi&#243;n de la actitud cient&#237;fica -pero    no de una divulgaci&#243;n de algunos meros resultados de la investigaci&#243;n-    cambios importantes de concepci&#243;n y comportamiento individual y colectivo.    La adopci&#243;n universal de una actitud cient&#237;fica puede hacernos m&#225;s    sabios: nos har&#237;a m&#225;s cautos, sin duda, en la recepci&#243;n de informaci&#243;n,    en la admisi&#243;n de creencias y en la formaci&#243;n de previsiones; nos    har&#237;a m&#225;s exigentes en la contrastaci&#243;n de nuestras opiniones,    y m&#225;s tolerantes con las de otros; nos har&#237;a m&#225;s dispuestos a    inquirir libremente acerca de nuevas posibilidades, y a eliminar mitos consagrados    que s&#243;lo son mitos; robustecer&#237;a nuestra confianza en la experiencia,    guiada por la raz&#243;n, y nuestra confianza en la raz&#243;n contrastada por    la experiencia; nos estimular&#237;a a planear y controlar mejor la acci&#243;n,    a seleccionar nuestros fines y con el conocimiento disponible, en vez de dominadas    por el h&#225;bito y por la autoridad; dar&#237;a m&#225;s vida al amor de la    verdad, a la disposici&#243;n a reconocer el propio error, a buscar la perfecci&#243;n    y a comprender la imperfecci&#243;n inevitable; nos dar&#237;a una visi&#243;n    del mundo eternamente joven, basada en teor&#237;as contrastadas, en vez de    estarlo con la tradici&#243;n, que reh&#250;ye tenazmente todo contraste con    los hechos; y nos animar&#237;a a sostener una visi&#243;n realista de la vida    humana, una visi&#243;n equilibrada, ni optimista ni pesimista. Todos esos efectos    pueden parecer remotos y hasta improbables, y, en todo caso, nunca podr&#225;n    producirlos los cient&#237;ficos por s&#237; mismos: una actitud cient&#237;fica    supone un adiestramiento cient&#237;fico, que es deseable y posible s&#243;lo    en una sociedad programada cient&#237;ficamente. Pero algo puede asegurarse:    que el desarrollo de la importancia relativa de la ciencia en el cuerpo entero    de la cultura ha dado ya de s&#237; algunos frutos de esa naturaleza, aunque    a escala limitada, y que el programa es digno de esfuerzo, especialmente teniendo    en cuenta el &#233;xito muy escaso de otros programas ya ensayados. <br/>   Para terminar: el planteamiento cient&#237;fico no tiene limitaciones intr&#237;nsecas    conocidas; se encuentra en un proceso de r&#225;pida expansi&#243;n y est&#225;    consiguiendo en medida creciente im&#225;genes parciales del mundo externo y    del mundo interno al hombre, las cuales son cada vez m&#225;s verdaderas; y    ello por no hablar de las herramientas que est&#225; suministrando para el dominio    de dicho mundo. (Si alguien sostuviera que el planteamiento cient&#237;fico    tiene limitaciones intr&#237;nsecas, le pedir&#237;amos que fundamentara su    afirmaci&#243;n. &#191;C&#243;mo? Llevando a cabo el mismo una investigaci&#243;n    cient&#237;fica acerca de ese problema.) En virtud de su poder espiritual y    de sus frutos materiales, la ciencia ha llegado a ocupar el centro de la cultura    moderna, lo que no quiere decir sin m&#225;s el centro de la cultura de nuestros    d&#237;as. Ser&#237;a, en efecto, insensato olvidar que, en paralelismo con    la cultura superior, subsiste una cultura popular o &#233;tnica, y que la pseudociencia    ocupa en la cultura urbana popular contempor&#225;nea una posici&#243;n an&#225;loga    a la que ocupa la ciencia en la cultura superior. Resultar&#225; instructivo    y entretenido echar un vistazo a todo eso que a menudo se pasa de contrabando    bajo la etiqueta de ciencia, aunque carece del m&#233;todo y del objetivo de    la ciencia. Pasaremos ahora a ese tema, la ciencia popular. </font></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Pseudociencia</b>    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El conocimiento    ordinario puede desarrollarse en alguna de las tres direcciones siguientes:    (i) <i>Conocimiento t&#233;cnico</i>: es el conocimiento especializado, pero    no-cient&#237;fico, que caracteriza las artes y las habilidades profesionales.    (ii) <i>Protociencia</i>, o ciencia embrionaria, que puede ejemplificarse por    el trabajo cuidadoso, pero sin objeto teor&#233;tico, de observaci&#243;n y    experimentaci&#243;n.(iii) <i>Pseudociencia</i>: un cuerpo de creencias y pr&#225;cticas    cuyos cultivadores desean, ingenua o maliciosamente dar como ciencia, aunque    no comparte con &#233;sta ni el planteamiento, ni las t&#233;cnicas, ni el cuerpo    de conocimientos. Pseudociencias a&#250;n influyentes son, por ejemplo, la de    los zahor&#237;es, la investigaci&#243;n espiritista y el psicoan&#225;lisis.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> No carece la ciencia    de relaciones con el conocimiento t&#233;cnico, la protociencia y la pseudociencia.    En primer lugar, la ciencia utiliza algunos de los datos en bruto conseguidos    por la protociencia, aunque muchos de ellos son in&#250;tiles por irrelevantes.    En tercer lugar, a veces una ciencia ha nacido de una pseudociencia, y en ocasiones    una teor&#237;a cient&#237;fica ha cristalizado en dogma hasta el punto de dejar    de corregirse a s&#237; misma y convertirse en una pseudociencia. Dicho breve    y esquem&#225;ticamente <a href="#fig8">(Fig. 8)</a>, pueden considerarse las    siguientes l&#237;neas de comunicaci&#243;n entre la ciencia y esas vecinas    suyas: </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a name="fig8"></a> <img src="img/revistas/rcsp/v43n3/f0816317.jpg" width="409" height="266"></p>     <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">&#191;Qu&#233;    es lo malo de la pseudociencia? No s&#243;lo ni precisamente el que sea b&#225;sicamente    falsa, puesto que todas nuestras teor&#237;as factuales son, a lo sumo, parcialmente    verdaderas. Lo malo de la pseudociencia es, en primer lugar, que se niega a    <i>fundamentar</i> sus doctrinas y que no puede, adem&#225;s, hacerlo porque    rompe totalmente con nuestra herencia cient&#237;fica -cosa que, por cierto,    no ocurre en las revoluciones cient&#237;ficas, todas las cuales son parciales,    puesto que toda nueva idea tiene que estimarse por medio de otras que no se    ponen en discusi&#243;n en el contexto dado. En segundo lugar, que la pseudociencia    se niega a <i>someter a contraste</i> sus doctrinas mediante la experimentaci&#243;n    propiamente dicha; adem&#225;s, la pseudociencia es en gran parte incontrolable,    porque tiende a interpretar todos los datos de modo que sus tesis queden confirmadas    ocurra lo que ocurra; el pseudocient&#237;fico, igual que el pescador, exagera    sus presas y oculta o disculpa todos los fracasos. En tercer lugar, por la pseudociencia    carece de <i>mecanismo autocorrector</i>: no puede aprender nada ni de una nueva    informaci&#243;n emp&#237;rica (pues se la traga sin digerirla), ni de nuevos    descubrimientos cient&#237;ficos (pues los desprecia), ni de la cr&#237;tica    cient&#237;fica (pues la rechaza con indignaci&#243;n). La pseudociencia no    puede progresar porque se las arregla para interpretar cada fracaso como una    confirmaci&#243;n, y cada cr&#237;tica como si fuera un ataque. Las diferencias    de opini&#243;n entre sus sectarios, cuando tales diferencias se producen, dan    lugar a la fragmentaci&#243;n de la secta, y no a su progreso. En cuarto lugar,    el objetivo primario de la pseudociencia no es establecer, contrastar y corregir    sistemas de hip&#243;tesis (teor&#237;as) que reproduzcan la realidad, sino    influir en las cosas y en los seres humanos: como la magia y como la tecnolog&#237;a,    la pseudociencia tiene un objetivo primariamente pr&#225;ctico, no cognitivo,    pero, a diferencia de la magia, se presenta ella misma como ciencia y, a diferencia    de la tecnolog&#237;a, no goza del fundamento que da a &#233;sta la ciencia.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Nuestro primer    ejemplo de pseudociencia puede ser el arte de los zahor&#237;es, o, m&#225;s    en general, la <i>rhabdomancia</i>. La tesis de la rhabdomancia es que ciertos    individuos particularmente sensibles pueden percibir inconsciente y directamente    las heterogeneidades subterr&#225;neas, como minas o yacimientos de agua o petr&#243;leo.    La t&#233;cnica de la rhabdomancia consiste en usar una varilla de avellano,    casta&#241;o, etc., o un p&#233;ndulo como indicador de aquella sensibilidad.    Esquem&#225;ticamente, <a href="#fig9">(Fig. 9)</a> la estructura ser&#237;a:    </font></p>     <p align="center"><a name="fig9"></a> <img src="img/revistas/rcsp/v43n3/f0916317.jpg" width="480" height="82"></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Algunos zahor&#237;es    modernos sostienen que el primer eslab&#243;n de la cadena puede ser tambi&#233;n    un tumor canceroso o una aver&#237;a de un motor de autom&#243;vil. <br/>   &#191;Qu&#233; es lo malo de la rhabdomancia? En primer lugar, ni la tesis ni    la t&#233;cnica de la rhabdomancia est&#225;n fundamentadas en el cuerpo del    conocimiento cient&#237;fico, seg&#250;n el cual, m&#225;s bien, es imposible    una acci&#243;n directa de los cuerpos f&#237;sicos en los estados mentales:    se necesitan un agente f&#237;sico y su acci&#243;n sobre un mecanismo biol&#243;gico,    por la simple raz&#243;n de que las funciones mentales son propias de sistemas    nerviosos altamente desarrollados, los cuales son a su vez sistemas f&#237;sicos.    Por otro lado, las t&#233;cnicas corrientes de prospecci&#243;n geol&#243;gica    (por ejemplo, la producci&#243;n de ondas s&#237;smicas artificiales) se basan    en leyes f&#237;sicas conocidas: el mecanismo de su operaci&#243;n es conocido,    raz&#243;n por la cuales las considera dignas de confianza. En segundo lugar,    la tesis de la rhabdomancia es <i>incontrastable</i>, o casi, por cada una de    las dos razones siguientes: a) esa tesis no supone ni un mecanismo determinado    ni una determinada ley, de modo que es dif&#237;cil averiguar qu&#233; es lo    que puede discutirse, convalidarse o refutarse, y qu&#233; experimentos podr&#237;an    falsar la tesis; b) si el zahor&#237; hace una previsi&#243;n correcta, por    ejemplo, descubriendo una vena subterr&#225;nea de agua, se considera confirmada    su tesis, pero si fracasa al se&#241;alar la presencia de agua, defender&#225;    su fe diciendo que hay agua, lo que pasa es que est&#225; m&#225;s abajo del    alcance de la perforadora, o bien admitiendo humildemente que ha sido v&#237;ctima    de un error subjetivo: ha considerado, por ejemplo, indicadores meros s&#237;ntomas    de cansancio o nerviosismo. No hay ge&#243;logo que pueda alcanzar nunca tal    confirmaci&#243;n de sus tesis al cien por cien. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Obs&#233;rvese    que la experiencia es irrelevante para la refutaci&#243;n de la rhabdomancia.    En primer lugar, porque esa fe es emp&#237;ricamente incontrastable. En segundo    lugar, porque un zahor&#237; que tenga un conocimiento descriptivo del terreno    puede ser superior a un ge&#243;logo que no cuente m&#225;s que con instrumentos    cient&#237;ficos y leyes cient&#237;ficas, pero no tenga a&#250;n suficiente    conocimiento de la localidad. Por tanto, o bien no se puede, discutir la rhabdomancia,    o bien hay que decidir a su respecto mediante una argumentaci&#243;n metacient&#237;fica,    mostrando que sus tesis y su t&#233;cnica no son ni fundadas ni contrastables,    dos requisitos de las ideas y los procedimientos cient&#237;ficos. <br/>   Nuestro segundo ejemplo puede ser la <i>parapsicolog&#237;a</i>, o investigaci&#243;nps&#237;quica,    que son nombres modernos del espiritismo, la actividad de los media, la cartomancia    y otras arcaicas creencias y pr&#225;cticas. Esta doctrina sostiene la existencia    de ciertos fen&#243;menos como la telepat&#237;a (transmisi&#243;n del pensamiento),    la videncia a distancia, la videncia del futuro y la telequinesis (la causaci&#243;n    mental de fen&#243;menos f&#237;sicos). La psicolog&#237;a atribuye esos supuestos    hechos a una percepci&#243;n extrasensorial (ESP: <i>extrasensor y perception</i>)    y a otras capacidades supra-normales que no pretende explicar. La parapsicolog&#237;a    es bastante ambigua no s&#243;lo porque trata de entidades no-f&#237;sicas (como    los fantasmas) y acontecimientos no-f&#237;sicos (como la telepat&#237;a), sino    tambi&#233;n porque no ofrece afirmaciones detalladas -que ser&#237;an contrastables;    pero no precisamente la hace m&#225;ximamente sospechosa para el metacient&#237;fico    cr&#237;tico. Aclaremos esa sospecha. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En primer lugar,    los parapsic&#243;logos no formulan ni tratan sus tesis <i>como hip&#243;tesis</i>,    esto es, como supuestos corregibles relativos a acontecimientosno percibidos:    al llamar a las supuestas anomal&#237;as, desde el primer momentos, casos de    percepci&#243;n extrasensorial, el parapsic&#243;logo se compromete ya <i>a    priori</i> a sostener un determinado supuesto que luego intentar&#225; a toda    costa ilustrar en vez de estimar. En segundo lugar, las tesis de la investigaci&#243;n    ps&#237;quica est&#225;n <i>formuladas laxamente</i> y tienen <i>poco contenido</i>:    son meras afirmaciones acerca de la existencia de ciertos acontecimientos raros,    sin precisi&#243;n acerca del posible mecanismo de la producci&#243;n, la propagaci&#243;n    y la recepci&#243;n de los mensajes ps&#237;quicos. Desde luego, el parapsic&#243;logo    no puede aceptar mecanismos f&#237;sico alguno, pues esto colocar&#237;a autom&#225;ticamente    todo el tema en el campo de investigaci&#243;n de la f&#237;sica y de la psicolog&#237;a:    cuando se ofrecen explicaciones de los supuestos fen&#243;menos a base de sugestiones    subliminares (por debajo del umbral consciente) o de nuevas ondas especiales    que hubiera que descubrir, se est&#225; desenfocando con la mejor intenci&#243;n    la verdadera naturaleza de la parapsicolog&#237;a. La &#250;nica "interpretaci&#243;n"    de las supuestas anomal&#237;as que puede admitir un parapsic&#243;logo es que    se trata de hechos no-f&#237;sicos y no-normales; en cuanto que intenta ser    m&#225;s preciso, arriesga la refutaci&#243;n inmediata. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En tercer lugar,    las vagas tesis de la parasicolog&#237;a son <i>no-naturalistas</i> y <i>no-fundadas</i>.    A&#250;n m&#225;s est&#225;n en abierta colisi&#243;n con el conocimiento cient&#237;fico.    Este &#250;ltimo, en efecto, sugiere hasta hoy las siguientes generalizaciones:    (i) no hay acontecimiento que careza de base f&#237;sica; (ii) el esp&#237;ritu    no es una sustancia "muy &#250;til" que pueda abandonar el cuerpo, propagarse    en el espacio y obrar en la materia; "esp&#237;ritu" es simplemente el nombre    de un complejo sistema de funciones o estados del sistema nervioso; (iii) ning&#250;n    efecto preexiste a su causa, y, en particular, ning&#250;n mensaje puede recibirse    antes de que sea emitido, como exige la profec&#237;a. La inconsistencia de    la ESP con la ciencia le sustrae todo apoyo emp&#237;rico, porque la informaci&#243;n    emp&#237;rica sola no constituye evidencia de ninguna clase: para que un dato    se convierta en evidencia en favor o en contra de una hip&#243;tesis cient&#237;fica,    tiene que ser interpretada a la luz de alg&#250;n conjunto de teor&#237;as.    Y puestoque la parapsicolog&#237;a carece completamente de teor&#237;a, tiene    que aceptar la interpretaci&#243;n de los hechos propuestos por la ciencia normal:    m&#225;s como la ESP impugna la competencia de esta &#250;ltima para tratar    las supuestas anomal&#237;as que ella estudia, no puede aceptar dato alguno,    ni siquiera los que ella misma recoge. En resoluci&#243;n, la ESP no puede presentar    evidencia alguna en su favor. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En cuarto lugar,    se ha probado numerosas veces que las observaciones y los experimentos realizados    por los parapsic&#243;logos son <i>metodol&#243;gicamente inaceptables</i>:    (i) de muchos de ellos se ha mostrado que eran lisa y llanamente fraudes; (ii)    ninguno de ellos es repetible, por lo menos en presencia de personas que no    compartan la fe del parapsic&#243;logo, y hay bastante desacuerdo entre los    parapsic&#243;logos mismos por lo que hace al enunciado de los meros "hechos";    (iii) los parapsic&#243;logos tienden a ignorar la evidencia en contra; lo hacen,    por ejemplo, seleccionando series favorecidas y deteniendo el experimento en    cuanto que reaparece la distribuci&#243;n casual; (iv) los parapsic&#243;logos    suelen aplicar mal la estad&#237;stica; por ejemplo, cuando la aplican a muestras    que no son causales (sino subsecuencias seleccionadas de los ensayos) como si    fueran estrictamente casuales, del mismo modo, pr&#225;cticamente, que los vitalistas    refutan el materialismo mostrando lo peque&#241;a que es la probabilidad de    que un organismo surja espont&#225;neamente del encuentro "casual" de mir&#237;adas    de &#225;tomos. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En quinto lugar,    aunque las tesis de la parapsicolog&#237;a son, tomadas una a una, contrastables    -aunque a duras penas-, para los parapsic&#243;logos tienden a combinarlas de    tal modo que el conjunto sea <i>insusceptible de contrastaci&#243;n</i>, y,    por lo tanto, inmune a cualquier cr&#237;tica sobre la base de la experiencia:    en cuanto que una serie de pruebas resulta caer muy por debajo de lo meramente    probable, enseguida sostienen que el sujeto est&#225; cansado, o que se resiste    a creer, o hasta que ha perdido su capacidad paranormal, la cual, por cierto,    no tiene relaci&#243;n alguna con otras capacidades, de tal modo que s&#243;lo    se manifiesta cuando se dan resultados por encima de lo probable, y nunca por    el an&#225;lisis de la personalidad, por no hablar ya de la investigaci&#243;n    neurof&#237;sica; si el sujeto no lee la carta o mensaje que deb&#237;a leer    seg&#250;n el parapsic&#243;logo, sino la carta o mensaje siguiente de una secuencia,    el parapsic&#243;logo declara que ese sujeto presenta el fen&#243;meno de desplazamiento    anterior, que se interpreta a su vez como un claro caso de profec&#237;a; y    si no consigue mover el dado o tocar la trompeta a distancia, el parapsic&#243;logo    dictamina una inhibici&#243;n moment&#225;nea o, caso necesario, la p&#233;rdida    final de la capacidad del sujeto. De este modo se consigue que el conglomerado    de las tesis parapsicol&#243;gicas sea inatacable y, al mismo tiempo, que las    t&#233;cnicas cient&#237;ficas de contrastaci&#243;n resulten irrelevantes.    </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En sexto lugar,    la parapsicolog&#237;a es culpable de no haber conseguido, en 5.000 a&#241;os    de existencia, mostrar una sola <i>regularidad emp&#237;rica</i>, por no hablar    ya de leyes sistematizadas en una teor&#237;a. La parapsicolog&#237;a no ha    conseguido enunciar ni hechos seguros ni leyes, ni siquiera puede decirseque    sea una joven teor&#237;a a&#250;n no sometida a contrastaci&#243;n, pero prometedora:    simplemente, no es una teor&#237;a, pues las pocas tesis de la doctrina son    ambiguas y se usan para fines de defensa rec&#237;proca contra las cr&#237;ticas,    no para derivar l&#243;gicamente consecuencias contrastables. Dicho de otro    modo: la investigaci&#243;n ps&#237;quica no ha conseguido nunca alcanzar el    objetivo de la ciencia, ni lo ha deseado jam&#225;s. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Nuestro &#250;ltimo    ejemplo de pseudociencia ser&#225; el psicoan&#225;lisis, al que no hay que    confundir con la psicolog&#237;a ni con la psiquiatr&#237;a (la tecnolog&#237;a    asociada a la psicolog&#237;a). El psicoan&#225;lisis pretende ser una teor&#237;a    y una t&#233;cnica terap&#233;utica. Como teor&#237;a ser&#237;a aceptable si    se mostrara que es suficientemente verdadero; como t&#233;cnica, si se mostrara    que es suficientemente eficaz. Pero para poder sostener la pretensi&#243;n de    verdad o la pretensi&#243;n de eficiencia, un cuerpo de ideas y pr&#225;cticas    tiene que someterse &#233;l mismo a los c&#225;nones de desarrollo de la ciencia    pura y aplicada, por lo menos si desea ser tomado por una ciencia. Ahora bien,    el psicoan&#225;lisis no consigue pasar las pruebas de cientificidad. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En primer lugar,    las tesis del psicoan&#225;lisis son <i> ajenas a la psicolog&#237;a, la antropolog&#237;a    y la biolog&#237;a, y a menudo incompatibles con ellas </i> . Por ejemplo: el    psicoan&#225;lisis es ajeno a la teor&#237;a del aprendizaje, el cap&#237;tulo    m&#225;s adelantado de la psicolog&#237;a. La hip&#243;tesis de una memoria    racial inconsciente no tiene apoyo alguno en gen&#233;tica; la afirmaci&#243;n    de que la agresividad es instintiva y universal se contradice con la etolog&#237;a    y la antropolog&#237;a; la hip&#243;tesis de que todo hombre acarrea un complejo    de Edipo est&#225; en contradicci&#243;n con los datos de la antropolog&#237;a.    Esto no ser&#237;a grave si se tratara de puntos secundarios de la doctrina;    pero son puntos importantes y, sobre todo, el psicoan&#225;lisis no puede apelar    a la ciencia para eliminar esas partes de su doctrina, porque se presenta como    una ciencia rival o independiente. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En segundo lugar,    algunas hip&#243;tesis psicoanal&#237;ticas son <i>incontrastables</i>; por    ejemplo, las de la sexualidad infantil, la existencia de entidades desencarnadas    dentro de la personalidad (el id, el ego, el superego), y del sue&#241;o como    significativo de la vuelta al seno materno. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En tercer lugar,    las tesis psicoanal&#237;ticas que son contrastables han sido, ilustradas, pero    nunca realmente contrastadas por los psicoanalistas con la ayuda de las t&#233;cnicas    corrientes; en particular, la estad&#237;stica no desempe&#241;a papel alguno    en el psicoan&#225;lisis. Y cuando han sido psic&#243;logos cient&#237;ficos    los que han sometido esas tesis a contrastaci&#243;n, el resultado ha sido un    fracaso. Ejemplos: (i) la conjetura de que todo sue&#241;o es la satisfacci&#243;n    de un deseo ha sido contrastada preguntando a sujetos con necesidades urgentes    y objetivamente conocidas, como la sed, el contenido de sus sue&#241;os; resultado:    hay una muy escasa correlaci&#243;n entre las necesidades y los sue&#241;os.    (ii) Seg&#250;n la hip&#243;tesis de la catarsis, la contemplaci&#243;n de films    que exponen comportamientos violentos deber&#237;a tener como resultado una    descarga de agresividad; la experimentaci&#243;n cient&#237;fica ha mostrado    el resultado contrario (R. H. Walters y otros cient&#237;ficos, 1962). (iii)    Estudios muy sistem&#225;ticos y tenaces (W. H. Sewell, 1952, y M. A. Strauss,    1957) han destruido la tesis psicoanal&#237;tica de que existe una correlaci&#243;n    relevante entre las primeras costumbres de alimentaci&#243;n y excreci&#243;n,    por un lado, y rasgos de la personalidad por otro. (iv) Formando grupos para    estimar la influencia de la terap&#233;utica psicoanal&#237;tica en la neurosis,    no se ha encontrado influencia favorable alguna, pues el porcentaje de curaciones    estaba algo por debajo del porcentaje de curaciones espont&#225;neas (resultados    de H. H. W. Miles y otros experimentadores, 1951, de H. J. Eysenck, 1952, y    de E. E. Levitt, 1957); en cambio, la t&#233;cnica cient&#237;fica de reacondicionamiento    tiene &#233;xito en la mayor&#237;a de los casos (I. Wolpe, 1958). </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En cuarto lugar,    aunque algunas conjeturas psicoanal&#237;ticas son, tomadas aisladamente, contrastables,    y lo han sido, como acabamos de ver, en cambio, <i>no son contrastables tomadas    como cuerpo total</i>. Por ejemplo: si el an&#225;lisis del contenido de un    sue&#241;o es la satisfacci&#243;n imaginaria de un deseo, el psicoanalista    sostendr&#225; que eso s&#243;lo prueba que el sujeto ha reprimido en&#233;rgicamente    su deseo, ante una persona que no presente complejo de Edipo, el psicoanalista    dir&#225; que lo tiene muy reprimido, tal vez por el temor a la castraci&#243;n.    Y de esta manera las diversas tesis, los diversos miembros de la banda, se protegen    los unos a los otros, y la doctrina en su conjunto resulta inatacable por la    experiencia. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En quinto lugar,    el psicoan&#225;lisis, adem&#225;s de eliminar por absorci&#243;n indiscriminada    toda evidencia que normalmente (en la ciencia) ser&#237;a considerada desfavorable,    <i>se resiste a la cr&#237;tica</i>. Y hasta la elimina mediante el argumento    <i>ad hominem</i> seg&#250;n el cual el cr&#237;tico est&#225; manifestando    el fen&#243;meno de resistencia, y confirmando as&#237; la hip&#243;tesis psicoanal&#237;tica    sobre ese fen&#243;meno. Ahora bien: si ni la argumentaci&#243;n ni la experiencia    pueden resquebrajar una doctrina, entonces esa doctrina es un dogma, no una    ciencia. Las teor&#237;as cient&#237;ficas, lejos de ser perfectas, son, o bien    fracasos que se olvidan, o bien construcciones perfectibles, y por tanto corregidas    en el curso del tiempo. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Eso puede completar    nuestra esquem&#225;tica exposici&#243;n de las <i>mancias</i> que quieren ser    tomadas como ciencias. Por varias razones son de desear an&#225;lisis metacient&#237;ficos    m&#225;s detallados de la pseudociencia. En primer lugar, para ayudar a las    ciencias j&#243;venes -especialmente a la psicolog&#237;a, la antropolog&#237;a    y la sociolog&#237;a- a eliminar creencias pseudocient&#237;ficas. En segundo    lugar, para ayudar a la gente a tomar una actitud cr&#237;tica en lugar de la    credulidad a&#250;n corriente. En tercer lugar, porque la pseudociencia es un    buen terreno de prueba para la metaciencia y, en particular, para los criterios    que caracterizan a la ciencia distingui&#233;ndola de la no-ciencia: las doctrinas    metacient&#237;ficas deber&#237;an estimarse, entre otras cosas, por la cantidad    de sin-sentido que autorizan.Por lo dem&#225;s, la pseudociencia ofrece muy    poca cosa a la ciencia contempor&#225;nea. Puede valerla pena poner a prueba    alguna de sus conjeturas no contrastadas, si es que son contrastables, algunas    de ellas pueden, despu&#233;s de todo, tener alg&#250;n elemento de verdad,    y hasta el establecer que son falsas significar&#225; cierta adquisici&#243;n    de conocimiento. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Pero el problema    m&#225;s importante planteado a la ciencia por la pseudociencia es el siguiente:    &#191;cu&#225;les son los mecanismos ps&#237;quicos y sociales que han permitido    sobrevivir hasta la edad at&#243;mica a supersticiones arcaicas como la fe en    la profec&#237;a y la fe en que los sue&#241;os dicen la verdad oculta? &#191;Por    qu&#233; no se desvanecen las supersticiones y sus exuberantes desarrollos,    las pseudociencias, en cuanto se demuestra la falsedad de su l&#243;gica, de    su metodolog&#237;a demasiado ingenua o maliciosa, y de sus tesis, incompatibles    con los mejores datos y las mejores teor&#237;as de que dispone la ciencia?    </font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">REFERENCIAS    BIBLIOGR&#193;FICAS</font></b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> R. L. Ackoff,    <i>Scientific Method: Optimizing Applied Research Decisions</i>, New York and    London, John Wiley &amp; Sons, Inc., 1962, Chap. I. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> M. Bunce, <i>Metascientific    Queries</i>, Springfield, III., Charles C. Thomas Publisher, 1959, Chaps. I-3.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> M. R. Cohen, <i>Reason    and Nature</i>, 2<sup>nd</sup>. Ed., Glencoe, III., The Free Press, 1953, Chaps.    3-4. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> M. R. Cohen and    E. Nagel, An introduction to Logic and Scientific Method, New York, Harcourt,    Brace &amp; Co., 1934, Chaps. X-XX. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> J. B. Conant,    <i>On Understanding Science</i>, New Haven, Conn., Yale University Press, 1947.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> M. Gardner, <i>Fads    and Fallacies</i>, New York, Dover Publications, 1957. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> H. Mehlberg, <i>The    Reach of Science</i>, Toronto, Toronto University Press, 1958, Part. II. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> L. K. Nash, The    Nature of the Natural Sciences, Boston, Little, Brown and Co., 1963. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> C. W. Churchman,    R. L. Ackoff and E. L. Arnoff, Introduction to Operations Research , New York,    London, John Wiley &amp; Sons, Inc., Chap. I. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> E. B. Wilson,      Jr., An introduction to Scientific Research, New York, McGraw-Hill, 1952,      Chap. 3. </font></p> </div>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> * Reproducido    de "La investigaci&#243;n cient&#237;fica. Su estrategia y su filosof&#237;a".    Bunge M. Ediciones ARIEL, Barcelona, 1969:19-63. Excluye los "Problemas", dise&#241;ados    por el autor para los alumnos de los cursos donde ha impartido estas materias.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> A fin de ser consecuentes    con los aspectos formales de nuestra publicaci&#243;n, la Editorial de Ciencias    M&#233;dicas (2017) declara que el documento est&#225; pr&#225;cticamente ajustado    al formato que adopta la revista, excepto en las referencias bibliogr&#225;ficas,    que conservan su formato original. </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> <a href="#retast1">*</a><a name="ast1"></a>    Reproducido de &quot;La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Su estrategia    y su filosof&iacute;a&quot;. Bunge M. Ediciones ARIEL, Barcelona, 1969:19-63.    Excluye los &quot;Problemas&quot;, dise&ntilde;ados por el autor para los alumnos    de los cursos donde ha impartido estas materias.     <br>   A fin de ser consecuentes con los aspectos formales de nuestra publicaci&oacute;n,    la Editorial de Ciencias M&eacute;dicas (2017) declara que el documento est&aacute;    pr&aacute;cticamente ajustado al formato que adopta la revista, excepto en las    referencias bibliogr&aacute;ficas, que conservan su presentaci&oacute;n original.    <br>   <a href="#retast2">**</a><a name="ast2"></a> Nacido en Argentina hab&iacute;a    sido profesor en las Universidades de Buenos Aires, La Plata, Montevideo, Pennsylnania,    Texas, Delaware y Freiburg entre 1957 y 1968.    <br>   </font></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Recibido: 2017/04/10.         ]]></body>
</article>
