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</front><body><![CDATA[ <DIV ALIGN=right> </DIV>  <H2> La producci&oacute;n hemerogr&aacute;fica en ciencias de la salud: estado actual y perspectivas</H2> <I>Oscar Saavedra Fern&aacute;ndez<SUP>1</SUP></I> <OL>     <LI> <I>Licenciado en Biblioteconom&iacute;a. Gerente de Ventas de la Agencia Internacional de Suscripciones </I>Swets Subscription Service, Lisse, Holanda.</LI>     </OL> Mucho se ha dicho y escrito sobre la explosi&oacute;n informativa que caracteriza a la segunda mitad del siglo xx. En el contexto mundial de la informaci&oacute;n que la humanidad produce y consume, no cabe duda que la documentaci&oacute;n relativa a las disciplinas agrupadas en lo que conocemos como ciencias de la salud es la m&aacute;s vasta y din&aacute;mica.      <P>Por la importancia que este fen&oacute;meno ocupa en la selecci&oacute;n, acopio, organizaci&oacute;n y difusi&oacute;n de informaci&oacute;n biom&eacute;dica, y a prop&oacute;sito de la gentil invitaci&oacute;n del Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas para participar en estas jornadas conmemorativas, el presente documento pretende esbozar consideraciones generales sobre la producci&oacute;n hemerogr&aacute;fica en ciencias de la salud y las implicaciones relativas al comportamiento hist&oacute;rico de los precios de las suscripciones.      <P>Pretendo tambi&eacute;n hacer un an&aacute;lisis de las principales causas que originan el incremento de dichos precios y hacer comentarios sobre los distintos puntos de vista que sobre el particular han asumido los tres grupos involucrados: editores, bibliotecarios y usuarios.      <P>Finalmente, se sugieren algunas alternativas para enfrentar la problem&aacute;tica expuesta. En mi funci&oacute;n como Gerente de Ventas de una agencia internacional de suscripciones, asumo cotidianamente el compromiso de asesorar a mis colegas bibliotec&oacute;logos de los pa&iacute;ses latinoamericanos en el proceso de selecci&oacute;n y desarrollo de colecciones hemerogr&aacute;ficas. Les ruego considerar &eacute;sta una modesta aportaci&oacute;n a dicho compromiso. <H4> EL FENOMENO DE LA COMUNICACION BIOMEDICA</H4> Los profesionales de la salud que pretenden mantenerse actualizados en los avances cient&iacute;ficos de la medicina, enfrentan indudablemente una tarea tit&aacute;nica y ut&oacute;pica. Se estima que actual mente se producen alrededor de 100 a 120 000 t&iacute;tulos de publicaciones peri&oacute;dicas en el mundo. Dentro de ese impresionante universo, alrededor de 25 000 corresponden a revistas de ciencias biom&eacute;dicas.      <P>Se calcula tambi&eacute;n que en esas revistas se publican anualmente un promedio de dos millones de art&iacute;culos. De ah&iacute; que si un m&eacute;dico deseara mantenerse al d&iacute;a leyendo dos art&iacute;culos diariamente, al final del a&ntilde;o estar&iacute;a atrasado sesenta siglos. Si un m&eacute;dico quisiera, por otra parte, leer toda la informaci&oacute;n relevante en el &aacute;rea biom&eacute;dica, necesitaria leer algo as&iacute; como 6 000 art&iacute;culos por d&iacute;a.      <P>A pesar de que la aseveraci&oacute;n anterior parece exagerada, y por ut&oacute;pica imposible, lo cierto y demostrable es que los cient&iacute;ficos de la salud constituyen el grupo profesional que mayor cantidad de informaci&oacute;n produce y, en consecuencia, el que mayor cantidad de informaci&oacute;n consume. Este fen&oacute;meno corresponde a la premisa internacional mente aceptada de que informaci&oacute;n genera conocimiento, que genera informaci&oacute;n, que genera conocimiento...      <P>En virtud de lo anterior, resulta l&oacute;gico afirmar que los profesionales de la medicina consumen gran parte de su tiempo en mantenerse actualizados de una u otra forma. Esto continuar&aacute;, en la medida en que la informaci&oacute;n se hace cada vez m&aacute;s compleja, variable y profunda. Stross ha afirmado que un m&eacute;dico norteamericano "promedio" consume 425 horas cada a&ntilde;o en actividades educativas, distribuidas de la siguiente manera. Anualmente, lee art&iacute;culos de revistas que le ocupan un total de 150 horas (3 por semana), discute temas de su especialidad con sus colegas otras 100 horas, toma, como promedio, 75 horas de cursos formales de actualizaci&oacute;n, lee libros alrededor de 50 horas (una tercera parte del tiempo dedicado a la lectura de art&iacute;culos) y habla 50 horas aproximadamente con representantes farmac&eacute;uticos. Un estudio de mercado —realizado tambi&eacute;n en los Estados Unidos en 1990, a una muestra representativa de pat&oacute;logos—, revel&oacute; que la lectura de art&iacute;culos de revistas y de libros segu&iacute;a siendo el m&eacute;todo preferido por ellos como medio de educaci&oacute;n continuada.1      <P>En la d&eacute;cada de los sesenta, una importante cantidad de autores, entre ellos Alvin Tofler y Frederick Lancaster, se aventuraron a predecir que la humanidad se aproximaba a convertirse en los ochenta en una sociedad sin papel.      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Si bien es cierto que los descubrimientos tecnol&oacute;gicos en las ciencias de la computaci&oacute;n y las telecomunicaciones que sucedieron a dichas predicciones han hecho posible el acceso en l&iacute;nea y en disco compacto a servicios de almacenamiento y recuperaci&oacute;n de informaci&oacute;n, tanto referencial como de texto completo, &eacute;stos son simplemente otros medios de transferencia de informaci&oacute;n que complementan, pero no sustituyen a&uacute;n a la palabra impresa.      <P>En mi opini&oacute;n, el uso de esta tecnolog&iacute;a se sit&uacute;a atr&aacute;s de la propia capacidad tecnol&oacute;gica y mucho m&aacute;s atr&aacute;s de su disponibilidad. Los mejores ejemplos, para ilustrar el atrevimiento de mi afirmaci&oacute;n, que puedo citar a ustedes son el reciente fracaso del m&aacute;s ambiocioso esfuerzo realizado en los Estados Unidos para distribuir informaci&oacute;n biom&eacute;dica por medios electr&oacute;nicos, el proyecto AMA/NET, fuertemente apoyado y promovido por la American Medical Association; y el modesto resultado de ADONIS, un proyecto conjunto de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, y los editores Elsevier y Excerpta Medica para publicar en disco compacto el texto completo de aproximadamente 400 t&iacute;tulos de revistas.      <P>En el primer caso, el proyecto AMA/NET no tuvo la demanda cuantitativa que se esperaba y que justificaba el autofinanciamiento de este ambicioso proyecto. A pesar de los inmensos esfuerzos tecnol&oacute;gicos, informativos, de mercadeo y financiero (pues se invirtieron muchos millones de d&oacute;lares durante algunos a&ntilde;os), la American Medical Association decidi&oacute; suspenderlo por incosteabilidad en 1990.1      <P>Respecto de ADONIS, a pesar de que el proyecto se pilote&oacute; en forma experimental durante cinco a&ntilde;os antes de lanzarlo al mercado, &eacute;ste no ha tenido la suficiente aceptaci&oacute;n y penetraci&oacute;n entre las comunidades m&eacute;dica y bibliotecol&oacute;gica. Tal situaci&oacute;n no es producto de una d&eacute;bil inversi&oacute;n y mucho menos de un mal programa de mercadeo, sino del simple hecho de su ineficacia "costo-beneficio", ya que si bien es cierto que el precio "inicial" de la suscripci&oacute;n es de US $16 000,00 aproximadamente, la consulta y/o impresi&oacute;n de cada art&iacute;culo implica al usuario el pago de regal&iacute;as al editor de US $3,00 y US $6,00, respectivamente. <H4> EL FUTURO DE LA COMUNICA CION BIOMEDICA</H4> No es mi intenci&oacute;n aqu&iacute;, ni creo estar calificado para ello, hacer predicciones prof&eacute;ticas sobre el futuro de la comunicaci&oacute;n biom&eacute;dica. La literatura que he consultado y que relaciono al final de este documento, y mi experiencia profesional de m&aacute;s de veinte a&ntilde;os son las &uacute;nicas herramientas de que me valgo.      <P>Yo creo, simplemente que, mientras no ocurra algo verdaderamente trascendental, las cosas seguir&aacute;n como hasta ahora por alg&uacute;n tiempo; es decir, la producci&oacute;n de revistas especializadas seguir&aacute; proliferando y dentro de cin cuenta a&ntilde;os seguiremos sorprendidos de la pasmosa rapidez con que esto ocurre.      <P>Guardadas las debidas proporciones, el fen&oacute;meno ha existido, existe y existir&aacute; conservando siempre un paralelismo estad&iacute;stico con el crecimiento poblacional. Baste mencionar tres citas alusivas a este fen&oacute;meno, producidas m&aacute;s o menos a intervalos de cincuenta a&ntilde;os: "La publicaci&oacute;n de dicho tema roba las pocas horas de distracci&oacute;n del hombre de ciencia" (J.N. Langley, 1899); "La ciencia est&aacute; en peligro de perecer en sus propias secreciones" (Sir Robert Hutchinson, 1940); "Los aspectos relativos a la explosi&oacute;n de informaci&oacute;n est&aacute;n entre los m&aacute;s cr&iacute;ticos de los que enfrentan las ciencias de la salud" (Mary Ann Payne, 1989). Consideremos, sin embargo, que cuando se produjo la primera cita hab&iacute;a alrededor de 1 000 a 1 500 revistas biom&eacute;dicas; cuando se conoci&oacute; la segunda, 1949, este n&uacute;mero se hab&iacute;a incrementado a 5 000 o 6 000, y que en el momento de la tercera, 1989, ya estaba muy cerca de los 25 000 que mencion&eacute; al principio de esta charla.2      <P>&iquest;En qu&eacute; me baso para afirmar que el incremento de la producci&oacute;n documental es paralela al crecimiento poblacional y que, por tanto, no existe realmente el tan discutido fen&oacute;meno de la explosi&oacute;n informativa? Dereck de Solla Price, estudioso de las ciencias de la informaci&oacute;n, demostr&oacute; en 1961 esta progresi&oacute;n estad&iacute;stica comprobando que el n&uacute;mero de publicaciones cient&iacute;ficas y tecnol&oacute;gicas se ha duplicado cada quince a&ntilde;os, con un crecimiento constante promedio del 5 % con relaci&oacute;n al incremento poblacional.3 En 1981 explic&oacute; que la ciencia evoluciona en disciplinas, subdisciplinas y sub-subdisciplinas.4 Seg&uacute;n Price, cada diez a&ntilde;os aparece una nueva divisi&oacute;n que crea conjuntamente su propio "colegio invisible" y cada uno requiere sus propios medios de comunicaci&oacute;n intraprofesional, donde al principio la poblaci&oacute;n consumidora de informaci&oacute;n es id&eacute;ntica a la productora. De esta forma se han generado diversas categor&iacute;as de revistas en cinco o seis generaciones, cuya evoluci&oacute;n contin&uacute;a.      <P>Edward Huth, editor em&eacute;rito de la revista <I>Annals of Internal Medicine,</I> demostr&oacute; tambi&eacute;n, en 1989, que durante los &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os ha habido una relaci&oacute;n constante entre el n&uacute;mero de revistas que adquiere la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos y el n&uacute;mero de m&eacute;dicos, odont&oacute;logos y enfermeras registrados en dicho pa&iacute;s. Esta relaci&oacute;n constante ha sido de 17 revistas por cada 1 000 profesionales de la salud.5      <P>Por todo lo anterior, soy de los que creen que al final de este milenio los usuarios de la informaci&oacute;n, y concreta mente los m&eacute;dicos, profesores, investigadores, estudiantes y residentes seguir&aacute;n obteniendo la mayor parte de sus conocimientos m&eacute;dicos de la informaci&oacute;n impresa editada en revistas de su especialidad.      <P>En mi opini&oacute;n, los medios alternos de transferencia de informaci&oacute;n, especialmente los electr&oacute;nicos, continuar&aacute;n siendo un importante complemento de los m&eacute;todos tradicionales; pero si tuviera que escoger entre todos los medios automatizados existentes el que tendr&aacute; mayores oportunidades de expansi&oacute;n durante esta d&eacute;cada, &eacute;ste ser&aacute; sin duda el disco compacto (CD-Rom), que muy probablemente evolucionar&aacute; muy pronto de su versi&oacute;n Rom (Read Only Memory) a la posibilidad de introducir, grabar y copiar informaci&oacute;n. Sin embargo, el comportamiento del mercado dir&aacute; la &uacute;ltima palabra. <H4> LA CARRERA DE PRECIOS</H4> Para nadie entre nosotros es desconocido el constante incremento en los precios de las suscripciones durante los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, pero creo que vale la pena hacer algunos comentarios al respecto.      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Desde 1965, Brandon y Hill compilan y publican anualmente la lista selectiva de libros y revistas para la peque&ntilde;a biblioteca m&eacute;dica.6 Dicha compilaci&oacute;n recomienda el n&uacute;mero m&iacute;nimo de t&iacute;tulos de libros y revistas que &eacute;sta debe adquirir: 606 libros y 143 revistas con una inversi&oacute;n de US $ 87 000,00 para 1993, mientras que la lista de 1965 costaba US $ 7 080,00. Concentrando nuestra atenci&oacute;n en las publicaciones peri&oacute;dicas, el precio promedio de una suscripci&oacute;n en 1965 era de US $ 13,90 y, en 1993, de US $ 150,88, lo que significa un incremento del 985 %.      <P>Por treinta y tres a&ntilde;os consecutivos,<I> American Libraries</I> ha publicado el<I> Indice de Precios de Publicaciones Peri&oacute;dicas Norteamericanas.</I> La edici&oacute;n correspondiente a 1993 muestrea 3 941 t&iacute;tulos que agrupa en 25 disciplinas, de los que analiza y registra los cambios de precio ocurridos en el a&ntilde;o en curso y presenta los resultados, compar&aacute;ndolos con los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os (1990-1993). Este a&ntilde;o incluy&oacute; la categor&iacute;a "traducciones del ruso", que tiene el precio promedio m&aacute;s alto: US $ 906,26. Medicina, cuyo precio promedio es de US $ 288,38, se mantiene desde hace diez a&ntilde;os en el tercer lugar, lo que quiere decir que s&oacute;lo las traducciones del ruso y qu&iacute;mica tienen un precio promedio m&aacute;s alto.7      <P>Como tercer ejemplo comentar&eacute; el estudio realizado por Lynn Fortney y V&iacute;ctor Vasile, que examina el comporta miento de los precios de los t&iacute;tulos analizados por <I>Index Medicus</I> en un per&iacute;odo de cinco a&ntilde;os: 1987 a 1991. Seg&uacute;n este estudio, el costo total de las suscripciones de los 2 965 t&iacute;tulos de <I>Index Medicus</I> de 1991 fue de US $ 612 689,92, lo que represent&oacute; un incremento del 72 % respecto de los US $ 360 000,00 que costaba adquirir la misma colecci&oacute;n en 1987. De acuerdo con dicho estudio, el costo promedio de una suscripci&oacute;n en 1991 era de US $ 255,39, con variables que iban de US $ 926,25 para <I>Analytical Chemistry</I> a US $ 31,74 para <I>Military Medicine.</I>8      <P>El estudio profundiza el an&aacute;lisis por especialidad, conforme a la clasificaci&oacute;n empleada por la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos en<I> Index Medicus</I>. Como resultado de este an&aacute;lisis, el incremento m&aacute;s alto del precio promedio correspondi&oacute; a ingenier&iacute;a biom&eacute;dica, que creci&oacute; el 222 % desde 1987. El incremento m&aacute;s peque&ntilde;o fue para historia de la medicina, con s&oacute;lo el 23 % en el mismo per&iacute;odo.      <P>Como producto del mismo documen to, se establece que del total de t&iacute;tulos (2 965) en <I>Index Medicus</I>, el 29 % corresponde a revistas de materias b&aacute;sicas y de investigaci&oacute;n y el 71 % a revistas de materias cl&iacute;nicas. No obstante, las revistas b&aacute;sicas y de investigaci&oacute;n son m&aacute;s costosas, ya que su costo es del 45 % del costo total, es decir US $ 275 710,41, mientras que la adquisici&oacute;n de todas las revistas cl&iacute;nicas consumir&iacute;a el 55 %, lo que significa US $ 366 979,40.      <P>Fortney y Basile analizaron tambi&eacute;n el comportamiento de precios por pa&iacute;ses, con el prop&oacute;sito de determinar el impacto de la fluctuaci&oacute;n cambiaria del d&oacute;lar norteamericano con respecto a las diferentes monedas, con &eacute;nfasis especial en aquellas divisas de paridad variable, es decir las monedas europeas; ya que si el d&oacute;lar se debilita respecto a &eacute;stas, el costo de dichas suscripciones se eleva en consecuencia. As&iacute;, encontraron que durante 1991 el promedio m&aacute;s alto (US $ 840,57) correspondi&oacute; a las publicaciones originadas en los Pa&iacute;ses Bajos (seguramente de Elsevier y Excerpta Medica), mientras que el promedio m&aacute;s bajo (US $ 12,73) result&oacute; ser el de las revistas editadas en Malasia. <H4> PUNTOS DE VISTA DE LOS EDITORES</H4> Desde la perspectiva del editor, la publicaci&oacute;n de las revistas cient&iacute;ficas es un negocio. Sus objetivos son, por tanto, generar ingresos para cubrir sus costos fijos y variables y para obtener utilidades netas sobre el capital invertido. Aun el editor "no lucrativo" debe mantener viabilidad econ&oacute;mica, porque independientemente de que su misi&oacute;n no es obtener ganancias, la supervivencia de sus publicaciones depende de la eficiencia de su administraci&oacute;n.      <P>Por consecuencia, los aumentos en los costos de producci&oacute;n originan incrementos en los precios. Cada vez que se negocia un contrato colectivo de trabajo o se firma un pedido de compra, los costos de la mano de obra, del papel y de otros materiales cambian. Existen tambi&eacute;n otros costos que se incorporan al esquema de precios de una suscripci&oacute;n: los que corresponden a la impresi&oacute;n, encuadernaci&oacute;n, acabado, circulaci&oacute;n y servicio postal.      <P>Como sabemos, y se ha demostrado, los costos de estos factores de la producci&oacute;n se han elevado en forma considerable en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. A diferencia de los editores de libros, cuyos costos de producci&oacute;n pueden no ser recuperados jam&aacute;s, los costos de publicaci&oacute;n de las revistas est&aacute;n generalmente en poder de los editores antes de que esta publicaci&oacute;n ocurra. El editor produce entonces s&oacute;lo el n&uacute;mero de ejemplares suficientes para cubrir las suscripciones pagadas y un peque&ntilde;o tiraje adicional para satisfacer las posibles reclamaciones.      <P>Para el editor de revistas el tiempo otorga un valor adicional al dinero, ya que puede cubrir sus costos de producci&oacute;n a trav&eacute;s de las suscripciones prepagadas. Al establecer los precios de las suscripciones, los costos de producci&oacute;n se distribuyen entre los suscriptores. Cuando el n&uacute;mero de suscriptores disminuye, los mismos costos de producci&oacute;n se prorratean entre un menor n&uacute;mero y el precio se incrementa. Esta situaci&oacute;n puede conducir a un c&iacute;rculo vicioso donde las bibliotecas que mantengan la suscripci&oacute;n tienen que pagar precios m&aacute;s altos.      <P>Por otro lado, es pr&aacute;ctica com&uacute;n el que las grandes casas editoras utilicen parte de las ganancias obtenidas de las publicaciones con buena reputaci&oacute;n para apoyar el nacimiento de nuevas publicaciones. La promoci&oacute;n de una nueva revista toma de cinco a ocho a&ntilde;os, con un rango m&iacute;nimo de 200 a 700 suscripciones para ser rentable; mientras tanto el editor "pierde dinero". Pero una vez que dicha revista obtiene cierto nivel de aceptaci&oacute;n y el n&uacute;mero de suscripciones crece y se estabiliza, las utilidades generadas por este t&iacute;tulo ser&aacute;n dirigidas al financiamiento temporal de otra nueva. Como tambi&eacute;n sabemos, muchas de esas nuevas revistas no logran su objetivo y mueren por "inanici&oacute;n".      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Como Price apuntaba,4 cada nueva subdisciplina crea su propio "colegio invisible" integrado por investigadores, cient&iacute;ficos y profesores que demandan un espacio de comunicaci&oacute;n para sus manuscritos, circunstancia que los editores "aprovechan" para abrir los espacios que satisfagan los intereses espec&iacute;ficos de esa comunidad; pero como a&uacute;n se trata de un peque&ntilde;o n&uacute;mero de especialistas, los costos de producci&oacute;n se dividen entre ellos, dando por resultado precios altos para dichas suscripciones.      <P>Adicionalmente, se presenta otro fen&oacute;meno digno de ser comentado brevemente. Aunque las bibliotecas son los principales compradores de suscripciones, tambi&eacute;n los individuos adquieren revistas especializadas por suscripci&oacute;n. Esto significa que el editor produce para dos segmentos distintos de mercado: el institucional y el personal. No obstante, aunque los costos de producci&oacute;n son los mismos, algunos editores han establecido precios diferentes para ambos segmentos. Los propios editores justifican esta diferencia de precio con dos argumentos:      <P>a)El ejemplar de la biblioteca es usado por muchos usuarios, mientras que el ejemplar individual beneficia a uno o muy pocos usuarios. As&iacute;, el valor (o beneficio marginal) derivado de la suscripci&oacute;n individual es menor que el de la suscripci&oacute;n institucional.      <P>b)En virtud de que la nuevas revistas al nacer tienen una clientela muy reducida, los editores obtienen los ingresos y hacen sus proyecciones de equilibrio costo-beneficio considerando exclusivamente las suscripciones institucionales. De manera tal que, con el prop&oacute;sito de incrementar las suscripciones institucionales, bajan el precio de las suscripciones personales, porque mientras mayor sea el n&uacute;mero de miembros del "colegio invisible" que adquieran su suscripci&oacute;n, los bibliotecarios recibir&aacute;n m&aacute;s solicitudes para que la Biblioteca se sucriba a dicho t&iacute;tulo. <H4> DE LOS BIBLIOTECARIOS</H4> Los incrementos de los precios de las suscripciones han ocasionado la necesidad de realizar un gran esfuerzo a los bibliotecarios para administrar el presupuesto con el menor detrimento de sus colecciones. Esta situaci&oacute;n se agrava si consideramos que el presupuesto para suscripciones consume del 70 % al 85 % de la inversi&oacute;n total de adquisiciones en las bibliotecas acad&eacute;micas y especializadas. Ante tal problem&aacute;tica, las alternativas por las que han optado son: reducir el n&uacute;mero de suscripciones; reducir el presupuesto para monograf&iacute;as; solicitar el incremento del presupuesto o buscar fuentes externas de financiamiento; limitar el alcance o los horarios de sus servicios para canalizar el ahorro hacia el pago de suscripciones; incrementar los esfuerzos de cooperaci&oacute;n interinstitucional; diferir la adquisici&oacute;n de equipos o posponer trabajos de mantenimiento o de mejoramiento de las instalaciones; reducir su plantilla de personal; subir las cuotas de membres&iacute;a de la biblioteca o el costo de los servicios pagados.      <P>Los bibliotecarios reconocen que los editores deben incluir los costos de papel, de la mano de obra, de impresi&oacute;n, encuadernaci&oacute;n, circulaci&oacute;n y correo. Sin embargo est&aacute;n conscientes de que algunos editores establecen estos costos de forma liberal. Algunos bibliotecarios conocen la pr&aacute;ctica de los editores para financiar el nacimiento de nuevas revistas, pero tambi&eacute;n saben que no es &eacute;tico que un productor eleve "artificialmente" sus precios al p&uacute;blico para obtener mayores utilidades. En virtud de que el mercado de la informaci&oacute;n es un mercado cautivo, los bibliotecarios est&aacute;n preocupados por la falta de control costos-precios que se dan en la producci&oacute;n de publicaciones cient&iacute;ficas, que lo convierten en un mercado que no es libremente competitivo.      <P>De acuerdo con la teor&iacute;a econ&oacute;mica, en los mercados de competencia, el productor que reduce sus costos al m&aacute;ximo obtendr&aacute; los mayores m&aacute;rgenes de utilidad al vender a un mejor precio. Por el contrario, el incremento de precios, m&aacute;s que servir de est&iacute;mulo act&uacute;a como una barrera de la competencia.      <P>Parad&oacute;jicamente, cuando el precio de las suscripciones se eleva, el mercado se hace m&aacute;s atractivo para los editores que desean introducir un nuevo t&iacute;tulo en el mercado; pero los bibliotecarios, que se ven forzados a reducir sus suscripciones, tienden a cancelar la suscripci&oacute;n de las revistas nuevas y mantienen las suscripciones de las revistas con mayor reputaci&oacute;n. As&iacute; que el incremento indiscriminado perjudica tambi&eacute;n a los editores de las revistas nuevas y en consecuencia al "colegio invisible" que las origin&oacute;.      <P>Desde la perspectiva de los bibliotecarios, los editores eval&uacute;an las oportunidades de mercado basados exclusiva mente en la posibilidad de obtener utilidades, sin considerar las necesidades del comprador de la suscripci&oacute;n para obtener informaci&oacute;n relevante y oportuna a un precio razonable.      <P>Por otra parte, aunque los bibliotecarios conocen la pr&aacute;ctica de precios diferentes para las suscripciones institucionales y personales, rechazan la argumentaci&oacute;n de los editores del beneficio marginal y del punto de equilibrio mencionados anteriormente. En el primer caso, porque se trata de productos id&eacute;nticos con el mismo costo de producci&oacute;n a precios diferentes y en el segundo porque al establecer un precio mayor para las bibliotecas, el editor est&aacute; utilizando fondos de las suscripciones institucionales para subsidiar los precios bajos de las suscripciones individuales.      <P>El uso de segmentos de mercado diferentes presupone que no existe transferencia alguna del grupo de bajo costo al grupo de alto costo. Pero sabemos tambi&eacute;n que algunas bibliotecas violan principios &eacute;ticos y legales al adquirir suscripciones "usando" a sus profesores como "presta-nombres" para pagar el precio de la suscripci&oacute;n individual, aun cuando en realidad su costo es cubierto con fondos de la instituci&oacute;n y no del salario de los profesores. <H4> DE LOS USUARIOS</H4> Los profesores, los investigadores y los tomadores de decisiones de cualquier instituci&oacute;n se constituyen simult&aacute;neamente en consumidores y producto res de la informaci&oacute;n. Este grupo, sin embargo, est&aacute; generalmente desinformado de los problemas que enfrenta cotidianamente la administraci&oacute;n bibliotecaria, de la misma forma que los bibliotecarios pueden no estar enterados de los problemas del personal acad&eacute;mico en la administraci&oacute;n de los laboratorios o de la docencia y la investigaci&oacute;n.      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Desde el punto de vista de los usuarios consumidores de informaci&oacute;n, el objetivo principal de la biblioteca es satisfacer oportunamente sus necesidades de informaci&oacute;n documental. La reducci&oacute;n de las colecciones o de los servicios provocan frustraciones a los usuarios que ven este servicio como un derecho para ellos y, por tanto, como una obligaci&oacute;n de la biblioteca.      <P>Como hemos dicho antes, la mayor&iacute;a de los educadores del &aacute;rea biom&eacute;dica conceden que los libros y las revistas son la fuente primaria de educaci&oacute;n continuada y de generaci&oacute;n de avances del conocimiento en sus respectivas especialidades.      <P>Un acceso ineficiente a las fuentes y servicios de informaci&oacute;n que proveen sus bibliotecas conlleva una educaci&oacute;n de mala calidad y grandes dificultades para mantenerse actualizados.      <P>Como consumidores de informaci&oacute;n, en ellos recae la principal responsabilidad de la selecci&oacute;n y, por tanto, ejercen presi&oacute;n para la adquisici&oacute;n de las suscripciones de su inter&eacute;s. Para ninguno de nosotros es ajeno el hecho de que se requiere de un solo profesor para iniciar una suscripci&oacute;n, pero de todo el cuerpo docente para discontinuarla.      <P>Como productores de informaci&oacute;n cient&iacute;fica, los usuarios promueven la creaci&oacute;n de nuevos foros de comunicaci&oacute;n y buscan publicar los resultados de sus investigaciones en las revistas m&aacute;s visibles, m&aacute;s reputadas y, por tanto, de mayor circulaci&oacute;n. Saben que si sus trabajos son publicados en estas revistas se comunicar&aacute;n con un mayor n&uacute;mero de sus colegas, reforzando o mejorando su prestigio profesional. Saben tambi&eacute;n que una de las formas de lograr mejores salarios, <I>status</I> o financiamiento para sus proyectos es la de publicar en revistas "prestigiadas", y que mientras mayor sea el n&uacute;mero de contribuciones publicadas sus merecimientos y logros tambi&eacute;n ser&aacute;n mayores. Parad&oacute;jicamente, al producir sus manuscritos y al apoyar la continuidad de las suscripciones de estas revistas, est&aacute;n indirectamente avalando y apoyando el incremento en los costos de la biblioteca. <H4> CONCLUSIONES</H4>  <OL>     <LI> Los servicios de informaci&oacute;n y documentaci&oacute;n que proporcionan las bibliotecas biom&eacute;dicas son funda mentales para la trasmisi&oacute;n del conocimiento y para la generaci&oacute;n de avances trascendentales para preservar la salud.</LI>      <LI> En lugar de disminuir, se incremen ar&aacute; a&uacute;n m&aacute;s la producci&oacute;n de publicaciones peri&oacute;dicas en las ciencias de la salud en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os.</LI>      <LI> Los medios electr&oacute;nicos seguir&aacute;n siendo un valioso complemento de la palabra impresa.</LI>      <LI> Hist&oacute;ricamente est&aacute; demostrado que el <I>status quo</I> actual provocar&aacute; una espiral interminable en el incremento de los precios de las suscripciones.</LI>      <LI> En el corto plazo, el uso racional de los escasos recursos financieros seguir&aacute; siendo un desaf&iacute;o para la administraci&oacute;n bibliotecaria.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> El papel de los editores, bibliotecarios y usuarios para resolver esta crisis a&uacute;n no ha sido definido. El impacto de la situaci&oacute;n prevaleciente afecta a los tres sectores, de ah&iacute; que se requiera la participaci&oacute;n de todos ellos para acelerar su soluci&oacute;n.</LI>     </OL>  <H4> RECOMENDACIONES</H4> En virtud del impacto negativo que la disminuci&oacute;n de las colecciones tendr&aacute; en el desarrollo de los servicios de informaci&oacute;n biom&eacute;dica, es necesaria la acci&oacute;n inmediata de los editores, bibliotecarios y usuarios para estabilizar el mercado de publicaciones peri&oacute;dicas a nivel internacional. Cada grupo puede, si lo desea, jugar un papel importante en la soluci&oacute;n de esta problem&aacute;tica. Me permito, por tanto, poner a su consideraci&oacute;n algunas de estas acciones: <OL>     <LI> Cada grupo debe promover un mayor financiamiento de las organizaciones locales, nacionales e internacionales para que apoyen la publicaci&oacute;n y la adquisici&oacute;n de los resultados de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica y permitir de esta manera que la comunidad acad&eacute;mica encuentre los foros de comunicaci&oacute;n que requiere y que las bibliotecas se suscriban a las revistas que satisfagan las necesidades de informaci&oacute;n de sus usuarios.</LI>      <LI> Los productores de la informaci&oacute;n, los editores y los bibliotecarios deben adoptar y adaptar el uso de formas alternativas para la entrega, publicaci&oacute;n y adquisici&oacute;n de informaci&oacute;n. Con las facilidades de la publicaci&oacute;n por medios electr&oacute;nicos, los investigadores podr&iacute;an entregar sus manuscritos en disco o en formato listo para imprimir a los editores, a fin de reducir los costos de producci&oacute;n, que deber&aacute;n traducirse en la disminuci&oacute;n de los precios de las suscripciones para las bibliotecas.</LI>      <LI> Los bibliotecarios deber&aacute;n incorporar a sus pr&aacute;cticas cotidianas la evaluaci&oacute;n permanente de sus colecciones hemerogr&aacute;ficas, mediante el uso de las t&eacute;cnicas existentes o el desarrollo de nuevas alternativas.</LI>      <LI> Los bibliotecarios podr&iacute;an producir y publicar en los medios id&oacute;neos, con la ayuda de expertos dentro de su comunidad usuaria, revisiones cr&iacute;ticas que proporcionen informaci&oacute;n &uacute;til sobre la calidad, el valor y el precio de las revistas de su especialidad.</LI>      <LI> Los bibliotecarios procurar&aacute;n incidir en un cambio sobre la forma en que se eval&uacute;a al personal acad&eacute;mico de sus instituciones, a fin de que los &oacute;rganos competentes legislen y reglamenten la calificaci&oacute;n de sus profesores e investigadores en funci&oacute;n de la calidad y no de la cantidad de sus art&iacute;culos.</LI>      <LI> Los editores podr&iacute;an instituir un cargo por p&aacute;gina a los autores de los art&iacute;culos de sus revistas, pero disminuir ese cargo si la biblioteca a la que esos autores est&eacute;n afiliados, adquiere la suscripci&oacute;n institucional.</LI>      <LI> Los editores deber&aacute;n suprimir la actual segmentaci&oacute;n del mercado y unificar sus precios, a fin de que los usuarios promuevan un mayor apoyo a sus bibliotecas, en vez de hacerlas subsidiar inconscientemente las suscripciones personales.</LI>      <LI> De prevalecer la situaci&oacute;n actual, las bibliotecas deber&aacute;n abstenerse de adquirir suscripciones institucionales a nombre de suscriptores personales, conscientes de que con ello violan c&oacute;digos de &eacute;tica profesional y la legislaci&oacute;n de la propiedad intelectual, al mismo tiempo que perjudican a las bibliotecas que est&aacute;n actuando con honestidad.</LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI> Finalmente, cada grupo deber&iacute;a rehusarse a participar en la edici&oacute;n, publicaci&oacute;n o adquisici&oacute;n de compilaciones o "proceedings" que duplican informaci&oacute;n que ya ha sido publicada en otra revista o formato.</LI>     </OL>  <H4> REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>  <OL>     <!-- ref --><LI> Lundberg GD. The future of biomedical communication: a symposium: perspective from the editor of JAMA. Bull Am Med Assoc 1992;80(2):110-4.</LI>    <!-- ref --><LI> Lock SP. The future of biomedical communication: a symposium: perspective from the editor of the British Medical Journal. Bull Am Med Assoc 1992;80(2):107-9.</LI>    <!-- ref --><LI> Price D de S. Science since Babylon. New Haven, Yale, 1961.</LI>    <!-- ref --><LI> . The development and structure of the biomedical literature. En: Warren KA, ed. Copying with the biomedical literature. New York: Praeger, 1981:3-16.</LI>    <!-- ref --><LI> Huth EJ. The information explotion. Bull NY Acad Sc 1989;65:647-61.</LI>    <!-- ref --><LI> Brandom AN, Hill RH. Selected list of books and journals for the small medical library. Bull Am Med Assoc 1993;81(2):141-68.</LI>    <!-- ref --><LI> Alexander AW, Carpenter KH. Periodical price index for 1993. Am Libr May 1993:390-3, 434-6, 438.</LI>    <!-- ref --><LI> Fortney LM, Basile V. Index Medicus price study: second edition: 1987-1991. Serials Review, 1991; (oto&ntilde;o):25-47.</LI>    </OL>       ]]></body><back>
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