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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>P&Aacute;GINA    DEL EDITOR</B></font></p>     <p><B> </B></p> <B>      <P>      <P>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">Bibliotecarios,    quijotes de hoy: un libro puede cambiar el mundo</font>      <P>&nbsp;      <P><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Librarians, today's    Quixotes: a book can change the world</font> </B>      <p></p> <B>     <P> </B>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <P>&nbsp;      <p>      <p>      <p>      <p><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Mar&iacute;a    del Carmen Gonz&aacute;lez Rivero</font> </b>      <p>&nbsp;     <p>&nbsp; <hr size="1" noshade> <B> </B>     <div align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Seg&uacute;n    creemos, somos la &uacute;nica especie del planeta que ha inventado una memoria    comunal que no est&aacute; almacenada ni en nuestros genes ni en nuestros cerebros.    El almac&eacute;n de esta memoria se llama biblioteca.</i></font></div>     <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">CARL    SAGAN</font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br>       <br>     <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Evento nacional    de ASCUBI. </font>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&iquest;La cita?:    Matanzas, del 24 al 28 marzo de 2008.</font>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"> Las bibliotecas    p&uacute;blicas est&aacute;n representadas por personas que trabajan la promoci&oacute;n    de la lectura en la comunidad, algunos bibliotecarios o no. Llevo conmigo el    equipaje, experiencia, proyecto, deseos de conocer.... </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Nadie supone que    desde Matanzas estar&eacute; viajando por lugares que tal vez no se dibujen    en el mapa, pero que guardan ricas historias, de las que cualquier cineasta    obtendr&iacute;a una obra digna de premio. </font>      <p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En las bibliotecas    p&uacute;blicas cubanas hay guardada tanta historia... empiezo a descubrirla.    Pero se habla de a&ntilde;os. &#191;C&oacute;mo es posible?; c&oacute;mo se    puede estar hablando de esta profesi&oacute;n sin referirse a estas personas    que trabajan por transformar lo sucio en oro; por mostrar la maravilla que guarda    un libro; por eso, alguien canta: &quot;solo el amor convierte en milagro el    barro&quot;. </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Comienzo de pronto    a recordar esta frase: &quot;lo esencial es invisible a los ojos&#133;&quot;,    as&iacute; lo dijo el autor de <i>El</i> <i>Peque&ntilde;o Pr&iacute;ncipe</i>.    &#191;Ser&aacute; que est&aacute; ocurriendo as&iacute; en el mundo bibliotecario?    </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Me doy cuenta en    este momento de que las bibliotecas p&uacute;blicas de Cuba est&aacute;n representadas    por un grupo de personas que en el anonimato son brigadistas, trabajadores sociales,    purificadores de ambiente, poetas, artistas, creadores, instructores de arte,    lectores de tabaquer&iacute;a&#133;; otras llegan a las prisiones porque conf&iacute;an    en el ser humano, y con toda seguridad alguna vez se preguntan: &quot;&#133;si    un hombre roba, despu&eacute;s da la vida &#191;qu&eacute; hacer&#133;?&quot;.    </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Comienza la exposici&oacute;n    de trabajos. Como puedo imaginar lo que estoy viendo, escuchando, asombrada    me hago una pregunta: &#191;por qu&eacute; la prensa no publica historias como    las que all&iacute; se cuentan; experiencias vividas por esas personas que prefieren    salvar la comunidad con la lectura de alg&uacute;n libro? Insisto, no veo; pero    nadie las ve en la televisi&oacute;n. Me hago otra pregunta: &#191;Por qu&eacute;    las bibliotecas p&uacute;blicas no tienen el aprecio que merecen? </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Propongo que cuando    se hable de promoci&oacute;n de lectura en Cuba se cuente con todas estas personas    y se reconozca el trabajo de las bibliotecarias y bibliotecarios p&uacute;blicos.    Est&aacute;n en ellos realmente los nuevos alfabetizadores del siglo XXI, donde    la informaci&oacute;n se mueve por un <i>mouse</i> al llamado de un <i>clic</i>.    En muchos lugares no llega a&uacute;n esta tecnolog&iacute;a; pero el libro    impreso s&iacute; existe y camina desde muy temprano y llega a manos de distintas    edades, diferentes costumbres, creencias, ideolog&iacute;as, etc&eacute;tera.    </font>      <p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Le pregunto ahora:    &#191;acaso sabe usted que hay una bibliotecaria en Ceiba Mocha quien a trav&eacute;s    del teatro arrastra a su comunidad hasta el m&aacute;s encantador cuento, hasta    la poes&iacute;a m&aacute;s sublime de un autor, hasta ese d&iacute;a desconocido?    Cu&aacute;nto privilegio para esa poblaci&oacute;n rural, que tiene una mujer    due&ntilde;a de la m&aacute;s humilde y digna profesi&oacute;n de servir s&oacute;lo    con libro, personajes e historias. </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Qu&eacute; decir    de las prisiones que se llenan de amor, aventuras, poes&iacute;a, cantos&#133;;    ni las rejas pueden con tanta libertad de creaci&oacute;n, salida del amor de    j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes bibliotecarias que renacen esperanzas    en aquellos que un d&iacute;a la perdieron. </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En aquel sal&oacute;n    matancero descubro, en voz del peque&ntilde;o &quot;gran hombre&quot;: Tomasito,    &quot;&#133;que muchos hoy s&oacute;lo repiten historias que comenzaron los    bibliotecarios en 1963 cuando las prisiones en Cuba recib&iacute;an bibliotecarios    con la luz del saber, con el libro bajo el brazo, tal vez una Biblia o un libro    de Mart&iacute;&#133;&quot;, porque premisa para los bibliotecarios es que <i>un    libro puede cambiarlo todo.</i> </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Todav&iacute;a    no salgo de mi admiraci&oacute;n. Viajo ahora por la historia: cuando en este    mundo la tecnolog&iacute;a enloquece a muchos, llega una sencilla mujer a contar    de su trabajo como lectora de tabaquer&iacute;a. Hace tanto me hablaron de esa    actividad en los libros de historia, que imaginaba estaba en La Habana colonial...    Pero cu&aacute;nta tradici&oacute;n defiende Juana con ese libro en manos que    cada ma&ntilde;ana sale en busca de o&iacute;dos que ya reclaman su lectura.    La imagen queda grabada en m&iacute;; aquel olor a tabaco; Juana leyendo historias    de la <i>Edad de Oro</i>; hombres y mujeres escuchan por primera vez las travesuras    de <i>Me&ntilde;ique</i>; la valent&iacute;a de <i>Los tres h&eacute;roes</i>&#133;    </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sigo incre&iacute;blemente    mi recorrido; todo ha sido planificado por los que dirigen este encuentro. Muchos    dijeron: &quot;por fin llegamos a Granma&quot;. </font>      <p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Muchos trabajan    para ni&ntilde;os y ancianos. Cuando en sus mentes y corazones existe el aburrimiento,    ah&iacute; esta el bibliotecario p&uacute;blico; cuando escucho tantas buenas    maneras de dar aliento, de recordar que existen personas que necesitan, viene    a mi mente esta frase: &quot;A un ni&ntilde;o... le dar&iacute;a alas; pero    le dejar&iacute;a que &eacute;l solo aprendiese a volar. A los viejos les ense&ntilde;ar&iacute;a    que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido&#133;&quot;. </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por    eso, en muchas de nuestras comunidades nace cada d&iacute;a el amor de un bibliotecario,    que alimenta con su libro el coraz&oacute;n de muchos que ya creen fueron olvidados.    </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Me enorgullezco    de la convivencia que tuve con las reinas del oriente. Aprend&iacute; desde    el primer d&iacute;a con la reconocida bayamesa Rebeca Brull, <i>Dama de la    experiencia</i>. &#191;Qu&eacute; decir de la aut&eacute;ntica <i>Diosa guantanamera</i>    y doble profesional santiaguera, docente y bibliotecaria, Daima? Ya voy entendiendo    por qu&eacute; toda la historia de nuestro pa&iacute;s naci&oacute; por esa    zona del caim&aacute;n. </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Les pregunto a    todas las que, gracias al evento de ASCUBI, pude conocer &#191;c&oacute;mo hacer    tanto sin esperar nada a cambio? Ustedes escriben todos los d&iacute;as, con    su obra bibliotecaria, las mejores historias de amor, las que nadie publica,    las que nadie divulga, las que nadie graba. Ya les dije que me sent&iacute;a    obligada a divulgar, por la sencilla raz&oacute;n de que estos hombres y mujeres    hacen historias in&eacute;ditas por montes y ciudades. </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Nuestra profesi&oacute;n    tuvo la demostraci&oacute;n m&aacute;s humilde y sencilla de amor cuando del    Segundo Frente Oriental lleg&oacute; la <i>Esperanza</i> para los que all&iacute;    viven, porque tienen una bibliotecaria de la nueva generaci&oacute;n, que bien    lleva su nombre: <i>Esperanza</i>, quien trajo en sus manos un minidiccionario    sobre medio ambiente, creado por ella misma, para todos los ni&ntilde;os de    esa zona rural. Cu&aacute;nta creaci&oacute;n. Ni ella misma sabia c&oacute;mo    tan lejos, sin <i>mouse</i>, sin pantalla plana, sin conexi&oacute;n a Internet,    pudo llegar a hacer algo tan grandioso. Si para <i>Jos&eacute; Mart&iacute;    l</i>os versos m&aacute;s grandes los llam&oacute; <i>Sencillos</i>, c&oacute;mo    no llamar a esta obra <i>la</i> <i>creaci&oacute;n sencilla.</i> </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Siempre digo que    el bibliotecario es una persona que decide abandonar su mundo, sin renunciar    a &eacute;l, e incursionar en el servicio a los otros. Su entrega en este oficio    es similar a la que requiere el m&eacute;dico. Este cura el cuerpo; aquel el    alma; porque el bibliotecario no es otra cosa que un     <br>   m&eacute;dico del alma; el intermediario que lleva el alimento del esp&iacute;ritu    a los otros. Su servicio va m&aacute;s all&aacute; de esas actitudes ancilares,    porque el fin &uacute;ltimo del servicio bibliotecario es ayudar a construir    la vida de los otros. </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El bibliotecario    guarda en su coraz&oacute;n una met&aacute;fora s&oacute;lo develada a unos    pocos: <i>es la &uacute;nica profesi&oacute;n que ayuda a la gente a crearse    y transformarse en otros mediante la lectu</i>ra. Es por eso que la facultad    de dar servicio a los dem&aacute;s es un sedimento divino m&aacute;s relacionado    con el misterio que con la condici&oacute;n humana. El bibliotecario, al servir,    no hace m&aacute;s que compartir una arenilla divina con sus semejantes. Entonces    su finalidad &uacute;ltima es el <i>bien</i>; un <i>bien</i> sencillo y humilde...    </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ya pasa la semana,    todos regresamos a nuestras labores, la comunidad espera a sus duendes. Por    ahora no hay nada aqu&iacute;; s&oacute;lo unos d&iacute;as que se aprestan    a pasar; una tarde en que se puede respirar; un diminuto instante inmenso en    el vivir. Despu&eacute;s mirar la realidad. Y nada m&aacute;s. </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ahora me parece    que hubiera vivido un caudal de siglos por viejos caminos. Desde donde escribo    estas l&iacute;neas, desde esta inmensidad que llaman tiempo, en esta inmensidad    donde vivimos, encontr&eacute; colegas, amigas; encontr&eacute; personas que    aman su profesi&oacute;n bibliotecaria. Todav&iacute;a no entiendo c&oacute;mo    fue tanto tiempo. </font>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Son los bibliotecarios    los quijotes de nuestros campos y ciudades que en horas de desaliento llevan    su cantar. </font>      <p>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><i>Escuchen mi    grito, h&aacute;ganme un sitio en su montura, y ll&eacute;venme a su lugar,    que yo tambi&eacute;n quiero batallar... </i></font> <B>     <P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </B>      <P>      <P>      <P>&nbsp;       ]]></body>
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