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<journal-title><![CDATA[Revista Estudios del Desarrollo Social: Cuba y América Latina ]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Edición Revolucionaria (R): memoria y nostalgia del saber en Cuba.: Entrevista a Rolando Rodríguez, fundador y director de Edición Revolucionaria. 4 de febrero de 2016]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <div align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="4">ART&Iacute;CULO    DE OPINI&Oacute;N </font></b></font> </div>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="4"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Edici&oacute;n    Revolucionaria (R): memoria y nostalgia del saber en Cuba. Entrevista a Rolando    Rodr&iacute;guez, fundador y director de Edici&oacute;n Revolucionaria. 4 de    febrero de 2016</font></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">Revolutionary    Edition (R): Memory and Nostalgia of to Know in Cuba. Interview to Rolando Rodr&iacute;guez,    Founder and Director of Revolutionary Edition. February 4 of 2016</font></b></p>     <p><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <br>   </font></b></p>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Dra. Natasha    G&oacute;mez Vel&aacute;zquez</font></b></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Facultad de Filosof&iacute;a    e Historia, Universidad de La Habana, Cuba     <br>   </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Nota preliminar    de la entrevistadora:</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Cuando era estudiante,    entre los a&ntilde;os 1983 y 1988, reun&iacute;a alg&uacute;n dinero -con seguridad    menos de 10 pesos- y cada dos o tres meses sal&iacute;a de la Facultad de Filosof&iacute;a    e Historia de la Universidad de La Habana al finalizar las clases, y me dirig&iacute;a    a las Librer&iacute;as de libros viejos. Mis preferidas eran la &quot;Cient&iacute;fica&quot;    de la calle I que se encontraba a unos metros de la Facultad de Biolog&iacute;a    y tambi&eacute;n la que estaba frente a la &quot;Moderna Poes&iacute;a&quot;    a la entrada de Obispo. Siempre volv&iacute;a entusiasmada de ese paseo, y hac&iacute;a    el viaje de regreso a mi pueblo con tres o cuatro vol&uacute;menes, que no se    bien por qu&eacute; consideraba entonces muy importantes. Ah&iacute; ten&iacute;a    para leer, estudiar, y anotar algunos meses.     <br>   No tengo claro cu&aacute;les eran mis criterios de compra en esa fecha. &iquest;D&oacute;nde    pude haber     <br>   escuchado nombres como los de Sartre, Gramsci, Lukacs, Althusser, Debray, Levy    Strauss, Luxemburgo, Weber, y otros? Quiz&aacute;s fue intuici&oacute;n, quiz&aacute;s    la voluntad que ten&iacute;a en esa &eacute;poca para leer vertical -de arriba    abajo, las palabras claves por p&aacute;gina- en los pasillos de las Librer&iacute;as,    las orientadoras -pero a veces muy te&oacute;ricas y complejas- Introducciones    o las Notas de contraportada de cada ejemplar. No descarto tampoco la posibilidad    de haber escuchado cierta informaci&oacute;n motivadora por parte de alg&uacute;n    profesor de la Facultad, estoy casi segura que Mar&iacute;a del Pilar (D&iacute;az    Casta&ntilde;&oacute;n) de vez en vez mencionaba a Althusser. Adem&aacute;s,    ella impart&iacute;a maravillosas clases sobre El Capital, se met&iacute;a en    las honduras de los &quot;fisi&oacute;cratas&quot;, y tambi&eacute;n en la compleja    arquitectura te&oacute;rica de Hegel, &iexcl;qui&eacute;n sabe a partir de qu&eacute;    lecturas heterodoxas! Supongo tambi&eacute;n que mi estimado Joaqu&iacute;n    Santana, nombraba a veces de pasada     <br>   a un h&uacute;ngaro llamado Lukacs. Claro, Santana ven&iacute;a de realizar    estudios de Postgrado en Alemania Democr&aacute;tica (RDA), donde la enorme    carga de historia y cultura marxista nacida y construida en su suelo, no pod&iacute;a    ser encauzada con total &eacute;xito hacia el marxismo sovi&eacute;tico excluyente.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Yo estudiaba Filosof&iacute;a Marxista-leninista, carrera que se hab&iacute;a    establecido desde 1976 -cinco a&ntilde;os despu&eacute;s del &quot;cierre&quot;    del primer Departamento de Filosof&iacute;a-, y como lo indica su nombre, solo    inclu&iacute;a en el curr&iacute;culum la interpretaci&oacute;n sovi&eacute;tica    del marxismo. Esencialmente, dos Asignaturas trataban, desde presupuestos prejuiciosos,    lo que se hab&iacute;a producido fuera de ese espacio conceptual: Cr&iacute;tica    a la Filosof&iacute;a Burguesa Contempor&aacute;nea y Cr&iacute;tica a la Sociolog&iacute;a    Burguesa Contempor&aacute;nea. Y apenas avanzaban hacia el marxismo despu&eacute;s    de Lenin -ni paralelo a &eacute;l-, o al pensamiento del siglo XX.     <br>   No obstante, ser&iacute;a muy injusta si no reconociera que varios excelentes    profesores de amplios conocimientos y todos de mucha dignidad, nos hicieron    aprender, interrogar, y filosofar a partir de la bibliograf&iacute;a disponible.    Tuvimos gran exigencia en el conjunto de materias que era de naturaleza muy    diversa: Psicolog&iacute;a; Pedagog&iacute;a; Derecho; una bater&iacute;a de    Historias; &iexcl;dos semestres de Matem&aacute;tica, qu&eacute; horror!; Problemas    Filos&oacute;ficos de las Ciencias (Biolog&iacute;a; Qu&iacute;mica; y Matem&aacute;tica,    &iexcl;otra vez!); Pensamiento Cubano (que debe haber entrado al curr&iacute;culum    como en el 87) con Torres Cuevas. A nivel investigativo de pregrado se introdujo    Filosof&iacute;a de la Ciencia -premisa de los Estudios Sociales de Ciencia,    Tecnolog&iacute;a e Innovaci&oacute;n en la Universidad- con la obra cl&aacute;sica    y universal de Lakatos, Kuhn, Feyerabend, tambi&eacute;n conocimos a Bernal    y el pensamiento latinoamericano. Todo esto &uacute;ltimo, a instancias de Jorge    N&uacute;&ntilde;ez Jover, profesor de excelencia con extraordinarias dotes    de pedagogo, que por entonces impart&iacute;a tambi&eacute;n marxismo con m&eacute;todos    de impecable razonamiento. Retaba nuestra inteligencia y nos dejaba ansiando    la pr&oacute;xima clase.     <br>   Los estudiantes pas&aacute;bamos 10 horas en la Facultad m&aacute;s de una vez    a la semana por cinco a&ntilde;os, generalmente en la Biblioteca (aunque tambi&eacute;n    en actividades estudiantiles y haciendo vida universitaria). &Eacute;ramos muy    competitivos entre nosotros, en cuanto a conocimiento y notas. Le&iacute;amos    a los fil&oacute;sofos -marxistas o no- en sus propias obras. Con cierta frecuencia    solo exist&iacute;a un solo ejemplar, que a veces estaba en la Biblioteca Nacional,    y nos organiz&aacute;bamos para que los aproximadamente 50 estudiantes del a&ntilde;o    pudi&eacute;ramos consultarlo. Y, &iexcl;hay que decirlo!, dif&iacute;cilmente    generaciones posteriores hayan conseguido un dominio tem&aacute;tico -por obra    y p&aacute;gina- de lo escrito por Marx, Engels, y Lenin, como el que nosotros    tuvimos. Eso fue resultado de lecturas pacientes exigidas desde todas las asignaturas    durante los cinco a&ntilde;os de estudio, y obedeci&oacute; no solo a cuestiones    acad&eacute;micas sino tambi&eacute;n a circunstancias pol&iacute;ticas.    <br>   En fin, ese amor a la sabidur&iacute;a que descubr&iacute; en la Facultad, era    el que me conduc&iacute;a en los 80 a aquellas Librer&iacute;as que vend&iacute;an    vol&uacute;menes viejos y extra&ntilde;os (&iquest;!). Pero los estudiaba de    manera m&aacute;s bien literaria, pues no dispon&iacute;a de referencia contextual    alguna -sencillamente, no hab&iacute;a c&oacute;mo obtenerla, ni sab&iacute;a    si exist&iacute;a- que me permitiera comprender cr&iacute;ticamente su significado.    No obstante -&iexcl;y para mi sorpresa!-, en a&ntilde;os sucesivos pude comprobar,    que aquello que m&aacute;s hab&iacute;a llamado mi atenci&oacute;n en esos libros    -subrayado y anotado- coincid&iacute;a p&aacute;gina por p&aacute;gina, con    las tesis m&aacute;s distinguidas de esos fil&oacute;sofos. Y eso es m&eacute;rito,    de los que me ense&ntilde;aron a pensar jugando con el canon o a pesar de &eacute;l&#133;    <br>   Despu&eacute;s de las primeras incursiones en esas Librer&iacute;as, me percat&eacute;    de que casi todos los textos interesantes llevaban el sello Edici&oacute;n Revolucionaria    (R), y que en su mayor&iacute;a estaban fechados entre 1966 y 1971. A partir    de ese descubrimiento, empec&eacute; a perseguir este r&oacute;tulo.     <br>   Ya ten&iacute;a c&oacute;mo orientarme en los estrechos pasillos que dejaban    las acumulaciones de libros polvorientos. En lo adelante, solo atender&iacute;a    los textos que llevaran una gruesa letra R.    <br>   Hoy se encuentran esos, mis queridos libros, en la primera fila de mi librero.    Est&aacute;n garabateados con estilo personal, y su status es de permanente    consulta y estudio. Por cierto, en sus primeras hojas tienen a&uacute;n estampado    el precio de reventa de los a&ntilde;os 80, que oscilaba entre 20 centavos y    dos pesos (&iquest;ser&aacute; redundante precisar que era en moneda nacional&#133;?)    Desde &eacute;poca relativamente reciente, es posible verlos en internet o de    una manera m&aacute;s f&aacute;cil: se incluyen en las Bibliotecas virtuales    que circulan entre los interesados. El aprecio tan particular que les tengo,    obedece a que me abrieron horizontes de conocimiento y sugerencias te&oacute;ricas    -especialmente sobre marxismo- cuando no hab&iacute;a otras alternativas. Quiz&aacute;s    tambi&eacute;n por eso, me creo versada en la obra de algunos de los nombres    citados, pues estuve a&ntilde;os reley&eacute;ndolos. De todas formas, sus proposiciones    te&oacute;ricas solo adquirieron real significado mucho m&aacute;s tarde, cuando    logr&eacute; acceder a otras lecturas que me permitieron situar a aquellos sobrevivientes    textos (autores e interpretaciones), en el mapa general del desarrollo de la    tradici&oacute;n marxista o del pensamiento social.     <br>   No recuerdo haber identificado en los a&ntilde;os 80 el inter&eacute;s por esos    libros en alguno de mis compa&ntilde;eros de estudio de entonces, aunque es    posible que existiera. Nunca salieron esas lecturas en clase ni en las conversaciones    de los hist&oacute;ricos bancos y muros de la Facultad. Aunque m&aacute;s tarde    supe que antes y durante los 80, profesores y otros graduados se hab&iacute;an    aficionado tambi&eacute;n a buscar y estudiar libros R -entre otras lecturas    de todo tipo que circulaban y debat&iacute;an de manera informal-, y que ya    los empleaban conscientemente como resistencia contra el dogmatismo. Incluso,    recib&iacute; informaci&oacute;n a posteriori, que confirmaba que no pocos ejemplares    hab&iacute;an permanecido en estantes de la propia Biblioteca de la Facultad,    sin que se emplearan directamente en la docencia. Y la afici&oacute;n (&iquest;!)    contin&uacute;a: algunos de los actuales profesores adiestrados, en medio de    la era digital, siguen buscando en las ventas de calle lo que va quedando de    los a&uacute;n valiosos libros R.    <br>   Sin embargo, no puedo decir que siendo estudiante en los 80, mi inter&eacute;s    se dirigiera a forzar los l&iacute;mites que por entonces conformaban la norma    de las lecturas marxistas leg&iacute;timas. Se trataba simplemente de saber    m&aacute;s. No hab&iacute;a intenci&oacute;n desafiante, pues cre&iacute;a vivir    en un universo unitario, homog&eacute;neo, y coherente de marxismo. Y es que    mi generaci&oacute;n tuvo una formaci&oacute;n marxista unilateral, que solo    ha salvado la motivaci&oacute;n individual de saber de cada quien. Y no me refiero    precisamente a la l&oacute;gica &quot;autosuperaci&oacute;n&quot;, sino a la    capacidad personal para generar un cambio de paradigma; comprehender lo hasta    entonces ajeno; recomponer la totalidad discursiva -no solo marxista-; siempre    partiendo de los recursos de razonamiento bien proporcionados durante la carrera    por gu&iacute;as honrados (como dijo Mart&iacute; de los Maestros).     <br>   Solo a mitad de los 90 descubr&iacute; que en la primera d&eacute;cada de Revoluci&oacute;n,    al menos en la Universidad de La Habana, j&oacute;venes profesores hab&iacute;an    estudiado una buena parte de todo el marxismo posible, entre otras cosas. Las    Ediciones R de aquellos libros cl&aacute;sicos conque yo trabajaba, eran testigos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Precisamente fue en los a&ntilde;os 90, despu&eacute;s de la ca&iacute;da del    socialismo en la URSS y la desacreditaci&oacute;n de su marxismo, que se gan&oacute;    un espacio en distintas Universidades para comenzar a investigar de manera documental    el pasado del proceso de masificaci&oacute;n e institucionalizaci&oacute;n de    esa teor&iacute;a en Cuba (y tambi&eacute;n de la historia real de la teor&iacute;a    y experiencias socialistas). Esos acontecimientos generaron cierta conciencia    cr&iacute;tica -en calidad de motivaci&oacute;n exclusivamente personal, y nunca    a nivel institucional- sobre lo que era y hab&iacute;a sido el marxismo corriente    en nuestro pa&iacute;s. Todas estas investigaciones empezaron a adquirir legitimidad    como tema cient&iacute;fico en los primer&iacute;simos a&ntilde;os de este siglo,    pero tuvieron entonces fuerte resistencia real y simb&oacute;lica. Esta proven&iacute;a    -y proviene- de una mezcla entre historia de vida, dogmatismo, e ignorancia.    Actualmente se han publicado numerosos ensayos, art&iacute;culos, libros, y    entrevistas al respecto. Y de distintas formas, el asunto ha entrado a la docencia    de pre y postgrado. Aunque en ning&uacute;n caso, a&uacute;n se ha tocado fondo.    Los principales protagonistas de los ya hist&oacute;ricos proyectos surgidos    en aquel Departamento de Filosof&iacute;a, han sido reconocidos con Premios    Nacionales de Historia y Ciencias Sociales.    <br>   Sobre el a&ntilde;o 95 empec&eacute; a estudiar el origen de esa historia relativa    al marxismo, su ense&ntilde;anza, difusi&oacute;n, y pol&eacute;micas de la    d&eacute;cada del 60. Fueron a&ntilde;os de lecturas en Bibliotecas (tengo un    gran n&uacute;mero de antiguos blocks llenos de res&uacute;menes manuscritos,    como los monjes del medioevo) y entrevistas, cuando no hab&iacute;a transporte    en La Habana y ten&iacute;a cinco grupos de clase en la CUJAE. Trataba de publicar    algo de lo que iba escribiendo, pero apenas se imprim&iacute;a pues no hab&iacute;a    papel. De manera que, como todo graduado del siglo anterior, mi curr&iacute;culum    tiene ese ac&aacute;pite bastante flojo hasta que comenz&oacute; la era 2000.    En fin, defend&iacute; (en sentido m&aacute;s que literal) mi Tesis doctoral    a mitad del 2001 -que malgasta p&aacute;ginas solo en intentar hacer aceptable    lo que era necesario decir-, legitimando el tema en el medio cient&iacute;fico    de la academia. Eso s&iacute;, con todos los votos en contra que se puedan tener    y una advertencia de que los resultados no pod&iacute;an ser publicados&#133;    Durante aquella investigaci&oacute;n, se me develaron muchos misterios relativos    a Ediciones R, al primer Departamento de Filosof&iacute;a de la Universidad    de La Habana, y a un susurro denominado Pensamiento Cr&iacute;tico (del cual    tambi&eacute;n ten&iacute;a algunos ejemplares en casa).     <br>   Un poco antes, a&uacute;n en los 90, pod&iacute;a considerarme privilegiada    por disponer de libros R, pues era una etapa en la que todav&iacute;a no se    pod&iacute;an encontrar escritos de marxismo no sovi&eacute;tico. Sin embargo,    la Facultad comenzaba a cambiar. Proyectos intelectuales interesantes abrieron    el intercambio con universidades y acad&eacute;micos extranjeros, que proporcionaron    saber, orientaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica y &iexcl;cajas de valiosos libros!    <br>   Por entonces algunos profesores ampliaron -con emoci&oacute;n y angustia- la    interpretaci&oacute;n del marxismo, el socialismo, y el pensamiento filos&oacute;fico    que se llevaba a las aulas y a las defensas de doctorado (no siempre con &eacute;xito,    ante la poderosa indisposici&oacute;n al cambio), pero eran tiempos duros. La    matr&iacute;cula de estudiantes de Filosof&iacute;a Marxista-leninista disminuy&oacute;    hasta llegar a la cifra de uno.     <br>   Considero que lo determinante en ese reinicio de los 90, fue un factor externo:    la posibilidad de reconsiderar el marxismo sovi&eacute;tico corriente a partir    de la implosi&oacute;n de la URSS. Si esta condici&oacute;n no se hubiera dado,    el reencuentro desprejuiciado y cr&iacute;tico con la tradici&oacute;n marxista    toda y su historia real, as&iacute; como con el pensamiento filos&oacute;fico    y social en general, habr&iacute;a demorado m&aacute;s en Cuba. Puede afirmarse    que aguardaban por una oportunidad importantes intelectuales, investigadores,    y profesores dentro y fuera de la academia, que hab&iacute;an ido formando una    cultura te&oacute;rica al margen de los escenarios y que ya antes daban se&ntilde;ales.    Para la fecha exist&iacute;a y estaba listo, un segmento intelectual con capacidad    discursiva, cr&iacute;tica, y soberan&iacute;a de pensamiento que se hab&iacute;a    ido constituyendo desde siempre. Se iniciaron entonces los incre&iacute;bles    debates -convertidos en acontecimientos culturales habaneros- sobre sociedad    civil; la obra de Gramsci; la crisis del marxismo; Michel Foucault; los te&oacute;ricos    postmodernos. De esos debates queda la memoria, y tambi&eacute;n testimonios    en algunas publicaciones de la &eacute;poca y de a&ntilde;os posteriores, que    en buena medida salieron a instancias del Centro &quot;Juan Marinello&quot;,    Temas, La Gaceta de Cuba, Contracorriente. Los espacios de la Facultad como    el de L y 27 (Casa Don Fernando Ortiz); el &quot;Sal&oacute;n Fr&iacute;o&quot;;    y el &quot;local de Ramoncito&quot;, dieron cabida a tambi&eacute;n a grandes    y peque&ntilde;as discusiones tem&aacute;ticas, que convocaban espont&aacute;neamente    la participaci&oacute;n transdisciplinar (fil&oacute;sofos, soci&oacute;logos,    historiadores), e incluso la curiosidad de profesores de &aacute;reas del conocimiento    m&aacute;s alejadas. Por cierto, hubo noticia comenzando los 90: &iexcl;reabr&iacute;a    Sociolog&iacute;a&#133;! (cerrada en 1976, por considerarse entonces que el    &quot;Materialismo Hist&oacute;rico&quot; -parad&oacute;jicamente, en su definici&oacute;n    m&aacute;s est&eacute;ril- era omnicomprensivo respecto a los procesos sociales).        <br>   Los estudios de la especialidad de Filosof&iacute;a se transformaban a inicios    de los 90 con el aporte de sabidur&iacute;a e inteligencia del profesor Jorge    Luis Acanda -entre otros contribuyentes-, que para la fecha dirig&iacute;a la    Comisi&oacute;n Nacional de Carrera. Se eliminaron algunos nombres de disciplinas,    especialidades, as&iacute; como sus contenidos y puntos de vista que obedec&iacute;an    a la versi&oacute;n vulgar del marxismo que hab&iacute;a sido hegem&oacute;nica    por largos a&ntilde;os. Desaparecieron los Materialismos Dial&eacute;ctico e    Hist&oacute;rico en favor de Teor&iacute;a e Historia de la Filosof&iacute;a    Marxista-leninista (de id&eacute;ntica intenci&oacute;n unitaria y cr&iacute;tica    al Programa docente Historia del Pensamiento Marxista, elaborado por el primer    Departamento de Filosof&iacute;a de la Universidad de La Habana en 1968, y que    nunca se pusiera en marcha); las Cr&iacute;ticas a la Filosof&iacute;a Burguesa    pasaron a ser Pensamiento Filos&oacute;fico Contempor&aacute;neo; el Ate&iacute;smo    Cient&iacute;fico se convirti&oacute; en Filosof&iacute;a de la Religi&oacute;n.    No obstante, hasta hoy permanece Filosof&iacute;a marxista-leninista como denominaci&oacute;n    general de la carrera, con la respectiva connotaci&oacute;n te&oacute;rica y    pol&iacute;tica de naturaleza negativa que este t&eacute;rmino tiene en la tradici&oacute;n    marxista y socialista. Adem&aacute;s, la pol&iacute;tica editorial en materia    filos&oacute;fica y muy probablemente en todo el campo de las denominadas Ciencias    Sociales, no acompa&ntilde;a en absoluto las intenciones necesarias de actualizaci&oacute;n.    <br>   Los estudiantes de la especialidad en la Universidad de La Habana hoy -y quiz&aacute;s    en las Universidades de Las Villas y Santiago de Cuba-, tienen como un hecho    natural el estudio de la obra de importantes te&oacute;ricos y militantes de    la tradici&oacute;n marxista y de la filosof&iacute;a contempor&aacute;nea,    as&iacute; como la formaci&oacute;n desde el marxismo cr&iacute;tico y para    su ejercicio. Algo que le fuera negado a mi generaci&oacute;n y a las que estudiaron    entre los a&ntilde;os 70 y mitad de los 90. Toda esa escalada de graduados tiene    una deuda de lecturas inmensa que solo ha sido saldada por una minor&iacute;a    a trav&eacute;s del esfuerzo individual de una vida, por medio de soliloquios    -ante la ausencia de vida cient&iacute;fica apropiada para amplias zonas de    saber-, a trav&eacute;s del encuentro fortuito con algunos ejemplares R (no    solo), y de manera acelerada cuando fue posible empezando el siglo. En cambio,    los estudiantes de ahora, tienen un mundo de textos digitales a su disposici&oacute;n,    que ojal&aacute; sea aprovechado y convertido en saber, tal y como hubi&eacute;ramos    ansiado nosotros entonces. Esto se acompa&ntilde;a de una presentaci&oacute;n    docente que est&aacute; hoy en condiciones de abrir posibilidades hermen&eacute;uticas    m&uacute;ltiples para su asimilaci&oacute;n.     <br>   Escucho a mis estudiantes discutir sobre Luxemburgo y Trotsky en clase; permitirse    enfoques cr&iacute;ticos -inherentes a la filosof&iacute;a y el marxismo- acerca    de lo hasta hace poco intocable; leer pol&eacute;micas hist&oacute;ricas enteras,    es decir, no reducidas a la exposici&oacute;n, recapitulaci&oacute;n, y valoraci&oacute;n    cr&iacute;tica de una sola parte. Despu&eacute;s hablar&aacute;n de Marcuse,    Habermas, Benjamin&#133;, Anderson y sus clasificaciones. En otras materias    leen a Deleuze, Foucault, Vattimo&#133;, aunque sospecho que entre sus favoritos    est&aacute;n Kant y Nietzsche. Algunos graduados permanecen en la Universidad    o van a Centros de investigaci&oacute;n que propician y estimulan la continuidad    del estudio cr&iacute;tico. Pasan a formar parte entonces de un segmento intelectual    muy activo que investiga, escribe y polemiza a viva voz, en distintos foros    hoy. Pero ellos no saben que eso se ha logrado con mucho esfuerzo, pasi&oacute;n    y riesgo de profesores de algunas generaciones, y no como un simple resultado    de la actualizaci&oacute;n de los Planes de Estudio o desarrollo l&oacute;gico    del conocimiento y la investigaci&oacute;n llevado a la pedagog&iacute;a. Es    m&aacute;s, la traslaci&oacute;n a la docencia de ciertas cuestiones y la motivaci&oacute;n    sembrada en los estudiantes hacia ellas, no depende del Plan de Estudio, sino    de la voluntad que profesores a t&iacute;tulo individual, han puesto en socializar    ciertos saberes y promover el pensamiento.    <br>   Me gustar&iacute;a decir que hemos logrado conectarnos con la heterog&eacute;nea    voluntad de conocer que se gener&oacute; en aquel primer Departamento de Filosof&iacute;a    de los 60; que la internet -aunque limitada- y los libros digitales han logrado    consumar la ambici&oacute;n de Ediciones R que no era propiamente docente, sino    m&aacute;s bien cultural y pol&iacute;tica. Y lo m&aacute;s importante, ese    proyecto ha inspirado siempre la pasi&oacute;n imprudente del saber. Debemos    recordar eso cuando leamos - &iexcl;ahora se puede!- una buena parte del todo.</font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Presentaci&oacute;n    del entrevistado</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Rolando Rodr&iacute;guez    se gradu&oacute; de Derecho y estudi&oacute; en la Escuela Nacional Ra&uacute;l    Cepero Bonilla -integrada a las Escuelas de Instrucci&oacute;n Revolucionaria    (EIR)-, que form&oacute; a los primeros profesores de Filosof&iacute;a y Econom&iacute;a    de la Universidad de La Habana. En 1966 es nombrado Director del Departamento    de Filosof&iacute;a de esa instituci&oacute;n. Desde el a&ntilde;o anterior    fund&oacute; y organiz&oacute; por orden del Comandante Fidel Castro el Plan    Especial del Primer Ministro, Ediciones Revolucionarias. En 1967 fue designado    Director General del Instituto del Libro. Actualmente se desempe&ntilde;a como    jefe de una oficina de Historia de la Ayudant&iacute;a de Fidel en el Consejo    de Estado. Es Profesor Titular de Historia de Cuba en la Casa de Altos Estudios    Don Fernando Ortiz de la Universidad de La Habana; Miembro de N&uacute;mero    de la Academia de la Historia de Cuba; Premio Nacional de Ciencias Sociales    2007 y de Historia 2008; y le fue dedicada la Feria del Libro de 2014. Ha publicado    dieciocho libros, adicionalmente tiene dos en edici&oacute;n, dos en imprenta,    y uno en redacci&oacute;n. Entre sus libros publicados se encuentran los siguientes:    Bajo la piel de la manigua (dos ediciones); Cuba, la forja de una naci&oacute;n    (tres tomos); Rep&uacute;blica de Corcho (dos tomos) en dos ediciones; Rep&uacute;blica    rigurosamente vigilada (dos tomos); Rebeli&oacute;n en la Rep&uacute;blica (tres    tomos); y La revoluci&oacute;n que no se fue a bolina. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Rolando Rodr&iacute;guez    tiene la palabra&#133;    <br>   Recuerdos del Departamento de Filosof&iacute;a</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El primer Director    del Departamento de Filosof&iacute;a fue Luis Arana Larrea, profesor hispano-sovi&eacute;tico    que ser&iacute;a sustituido por Gaspar Jorge Garc&iacute;a Gall&oacute;. Hacia    1964 se dec&iacute;a que nosotros d&aacute;bamos las clases por el Manual sovi&eacute;tico    de Filosof&iacute;a de Konstantinov, y era verdad. Pero esa interpretaci&oacute;n    se alejaba bastante de los conceptos que se manejaban en Cuba sobre el marxismo    y de la situaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina y de nuestro pa&iacute;s.    En eso, Osvaldo Dortic&oacute;s, entonces Presidente de la Rep&uacute;blica,    conoci&oacute; del hecho y se reuni&oacute; con nosotros. En enjundiosas palabras    nos expres&oacute; la necesidad de pensar con nuestras propias cabezas. En esa    coyuntura me designaron para acompa&ntilde;ar a Garc&iacute;a Gall&oacute; en    calidad de subdirector. Posteriormente, qued&eacute; como Director en 1966 y    Fernando Mart&iacute;nez Heredia pas&oacute; a ser subdirector.     <br>   </font></p>     <p><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El alumbramiento    de Edici&oacute;n Revolucionaria</font></b></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hacia mayo de 1965,    me encontr&eacute; en la entonces Plaza Cadenas de la Universidad (hoy Plaza    Agramonte) con el compa&ntilde;ero Fidel. Los alumnos lo acosaban solicit&aacute;ndole    libros, porque no los ten&iacute;an. A m&iacute; me pregunt&oacute; si ense&ntilde;&aacute;bamos    por el Manual de Konstantinov. Le respond&iacute; que trabaj&aacute;bamos en    clase con los cl&aacute;sicos del marxismo, Marx, Engels y Lenin. Pareci&oacute;    sorprenderse y me pregunt&oacute; cu&aacute;ndo pod&iacute;a reunirse con nosotros.        <br>   No pocas veces nos reunimos todav&iacute;a con Fidel en la Plaza Cadenas. Habl&aacute;bamos    de la situaci&oacute;n en Am&eacute;rica Latina. Una de esas noches le mencion&eacute;    un trabajo de Regis Debray, La larga marcha de Am&eacute;rica Latina, y me orient&oacute;    que lo invitara a Cuba. En esa ocasi&oacute;n tambi&eacute;n Fidel me dijo que    ampliara el Departamento.     <br>   El 7 de diciembre de 1965 me llamaron a casa sobre las 8 de la noche para que    fuera al Departamento de Filosof&iacute;a. De inmediato supe de qu&eacute; se    trataba: Fidel estaba sentado detr&aacute;s de mi bur&oacute; en la oficina    de la direcci&oacute;n. Pens&eacute; que hablar&iacute;amos de la pr&oacute;xima    Tricontinental, pero la conversaci&oacute;n se inici&oacute; cuando me extendi&oacute;    un libro para que lo viera: Primavera silenciosa de Rachel Carson. Me pregunt&oacute;    entonces d&oacute;nde estaba editado. Lo abr&iacute; y respond&iacute;: &quot;en    Barcelona&quot;. Pidi&oacute; otro ejemplar para mostrarme y formular la misma    pregunta. Ya sospechaba que hab&iacute;a gato encerrado, pero la respuesta fue    la misma: &quot;Barcelona&quot;, dije. Fidel neg&oacute;, pues el segundo estaba    hecho en Cuba. Me orient&oacute; que fuera a ver al Rector Vilaseca para que    nos proporcionara una lista de libros necesarios, y por otra parte, fuera a    ver tambi&eacute;n a Joel Domenech que era el Ministro de Industrias en esos    momentos (organismo que ten&iacute;a adscripta la Empresa de Artes Gr&aacute;ficas),    para que se encargara de comenzar a reproducir los libros de la lista. Cada    edici&oacute;n ser&iacute;a una &quot;edici&oacute;n revolucionaria&quot;, dijo    Fidel esa noche. A&ntilde;adi&oacute; que era un crimen que los imperialistas    yanquis nos quisieran estar matando de hambre, y adem&aacute;s, que ahora nos    quisieran matar de ignorancia.     <br>   El Rector respondi&oacute; que a&uacute;n la lista no estaba concluida, pero    el Ministro de Educaci&oacute;n Jos&eacute; Llanusa s&iacute; ten&iacute;a una    copia completa de unos 240 t&iacute;tulos, que recog&iacute;. Fidel tambi&eacute;n    se&ntilde;al&oacute; que pas&aacute;ramos por las distintas Facultades de la    Universidad y por los Tecnol&oacute;gicos, con el prop&oacute;sito de conocer    la cantidad de libros que eran necesarios en la docencia para un plazo de tres    a&ntilde;os. Incluso, enviamos a Espa&ntilde;a a dos compa&ntilde;eros a buscar    originales, pero la verdad era que la mayor&iacute;a sali&oacute; de las Bibliotecas    de la Universidad.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   El objetivo siempre fue reproducir o &quot;fusilar&quot; esos t&iacute;tulos,    y la distribuci&oacute;n se har&iacute;a de forma gratuita. Fidel orient&oacute;    indagar en el n&uacute;mero necesario de ejemplares a imprimir de cada libro,    y despu&eacute;s concluy&oacute; que para redondear, imprimiera 1000 como m&iacute;nimo    en todos los casos. El primer Libro de Edici&oacute;n Revolucionaria fue Introduction    to set theory and topology de K. Kuratowski en 1966.    <br>   &quot;Fusilar&quot;, es un localismo surgido despu&eacute;s de la Revoluci&oacute;n.    &iquest;Qui&eacute;n lo invent&oacute;?, sin dudas Liborio, que tiene esas ocurrencias.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Un proyecto    que crece</b>    <br>       <br>   A mitad o fines del a&ntilde;o 1966, Fidel me dijo que se deb&iacute;a crear    un Instituto del Libro. Por ser este un plan especial orientado por el Primer    Ministro, tuve la potestad para reagrupar las editoriales, tomar las imprentas    que editaban libros y revistas, y organizar las funciones relativas al comercio    interior y exterior del libro.    <br>   La esquina de 5&ordf; y D en el Vedado sirvi&oacute; para la constituci&oacute;n    formal del Instituto del Libro, en una casa que era de la Academia de Ciencias    de Cuba y que cedi&oacute; el compa&ntilde;ero Antonio N&uacute;&ntilde;ez Jim&eacute;nez.    M&aacute;s tarde el Instituto se mud&oacute; a 19 y 10, y despu&eacute;s a Belascoa&iacute;n    y Desag&uuml;e en Centro Habana.    <br>   En abril de 1967 qued&oacute; constituido el Instituto del Libro. Tambi&eacute;n    en la misma fecha fui designado su director general. El primer Consejo Editorial    del Instituto del Libro que presid&iacute;a, qued&oacute; conformado por: Ra&uacute;l    Roa; Carlos Rafael Rodr&iacute;guez; Fernando Mart&iacute;nez y Hermes Herrera.    <br>   El trabajo se organiz&oacute; por Series Editoriales, que fueron los embriones    de las futuras Editoriales. Inicialmente no hab&iacute;a suficientes editores,    era necesario formarlos, pero para comenzar se tomaron los que trabajaban con    Carpentier en la Imprenta Nacional de Cuba.     <br>   El primer a&ntilde;o del Instituto del Libro se imprimieron 10 millones de ejemplares    y hacia 1979 editamos m&aacute;s de 50 millones.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Los criterios    editoriales sobre marxismo</b></font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Entre los libros    publicados, a veces hab&iacute;a alguna sugerencia de alg&uacute;n compa&ntilde;ero    que pod&iacute;a ser del Departamento (de Filosof&iacute;a).     <br>   El Instituto, mediante su editorial de Ciencias Sociales, concluy&oacute; que    no era necesario publicar todas las obras del marxismo sovi&eacute;tico, si    bastaba con ped&iacute;rselas a los sovi&eacute;ticos y ellos las editaban y    enviaban a Cuba. Por ejemplo, a petici&oacute;n m&iacute;a fueron editados e    importados los 55 tomos de las Obras Completas de Lenin. No publicar marxismo    sovi&eacute;tico en el Instituto, obedec&iacute;a a un criterio pr&aacute;ctico    y no a un criterio dogm&aacute;tico que condujera a excluirlo de nuestros planes    editoriales. Adem&aacute;s, nosotros inicialmente no dispon&iacute;amos de las    capacidades editoriales (traducci&oacute;n y especialistas) que se necesitaban.    El prop&oacute;sito que nos gui&oacute; era publicar el marxismo de otros pa&iacute;ses    que no hab&iacute;a en Cuba.     <br>   Regis Debray, que fue inicialmente profesor del Departamento, influy&oacute;    bastante en el conocimiento y edici&oacute;n de la obra de Althusser en Cuba.    <br>   Fuera de Edici&oacute;n Revolucionaria, como parte del proyecto mayor del Instituto    del Libro, hubo una Colecci&oacute;n denominada Pol&eacute;mica cuyo logotipo    eran dos flechas encontradas. En esta Colecci&oacute;n se editaron por ejemplo,    el Stalin de Deutscher y tambi&eacute;n La nueva econ&oacute;mica de Preobrazhenski.    Pero faltar&iacute;an otros muchos en una posible lista. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>El fin de Edici&oacute;n    Revolucionaria</b></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Edici&oacute;n    Revolucionaria qued&oacute; finalmente como una Colecci&oacute;n de Pueblo y    Educaci&oacute;n. Al finalizar se hab&iacute;an publicado cientos de t&iacute;tulos    de distintos temas y &aacute;reas de conocimiento, incluso en distintos idiomas    (recu&eacute;rdese que se &quot;fusilaban&quot;).     <br>   Por cierto, Roberto Fern&aacute;ndez Retamar me relat&oacute; una an&eacute;cdota    muy simp&aacute;tica. En un aeropuerto suizo se encontr&oacute; con un conocido    profesor de Literatura, al cual le dijo que su libro lo hab&iacute;an &quot;fusilado&quot;    en Cuba. El profesor palideci&oacute; y, entonces, Roberto se dio cuenta de    que hab&iacute;a empleado fallidamente el t&eacute;rmino &quot;fusilar&quot;,    y tuvo a toda carrera que enmendar la plana y explicar que as&iacute; se le    dec&iacute;a en Cuba a reproducir una obra. Con la fama que por entonces nos    hab&iacute;an dado en el exterior, &iexcl;cualquiera sabe qu&eacute; habr&iacute;a    pensado el profesor&#133;!</font></p>     <p></p>     <p></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">RECIBIDO: 10/11/2016    <br>   ACEPTADO: 19/12/2016</font></p>     <p></p>     <p></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Dra. Natasha G&oacute;mez    Vel&aacute;zquez. Facultad de Filosof&iacute;a e Historia, Universidad de La    Habana, Cuba. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:nagove@ffh.uh.cu">nagove@ffh.uh.cu</a></font></p>     <p></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
