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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It was carried out a descriptive, longitudinal and prospective study of 22 patients in whom an autogenous parietal graft was used to reconstruct cranial defects at the Maxillofacial Surgery and Neurosurgery Department of the "Saturnino Lora" Clinical and Surgical Teaching Hospital, in Santiago de Cuba, from 1988 to 1991. The graft extraction method with division in situ was the most used and offered the best possibilities for reconstruction as regards form, volume and flexibility. Therefore, it is recommended for small and medium defects, particularly of the frontal region and adjacent areas, where contour and symmetry are the two fundamental aspects to be taken into consideration. The method of division in vitro was used to reconstruct large deformities, specially those in which the forehead was not included. The complications index was low]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[   <H3> Art&iacute;culos Originales</H3> Hospital Clinicoquir&uacute;rgico Docente "Saturnino Lora" Santiago de Cuba <H2> Caracterizaci&oacute;n del injerto parietal</H2> <I>Dr. Jos&eacute; Manuel D&iacute;az Fern&aacute;ndez<SUP>1</SUP> y Dr. L&aacute;zaro Rodr&iacute;guez Rom&aacute;n<SUP>2</SUP></I> <OL>     <LI> <I>Especialista de II Grado en Cirug&iacute;a Maxilofacial. Asistente del Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de Santiago de Cuba.</I></LI>      <LI> <I>Especialista de I Grado en Neurocirug&iacute;a. Instructor del Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de Santiago de Cuba.</I></LI>     </OL>  <H4> RESUMEN</H4>  Se realiz&oacute; un estudio descriptivo, longitudinal y prospectivo de 22 pacientes en los que se utiliz&oacute; el injerto parietal aut&oacute;geno para reconstruir defectos del cr&aacute;neo, en los servicios de Cirug&iacute;a Maxilofacial y Neurocirug&iacute;a del Hospital Clinicoquir&uacute;rgico Docente "Saturnino Lora", de Santiago de Cuba, desde 1988 hasta 1991. El m&eacute;todo de extracci&oacute;n del injerto con divisi&oacute;n <I>in situ</I> result&oacute; el m&aacute;s empleado y el que ofreci&oacute; las mejores posibilidades de reconstrucci&oacute;n en cuanto a forma, volumen y flexibilidad, por lo que se recomienda en los defectos peque&ntilde;os y medianos, sobre todo de la regi&oacute;n frontal y &aacute;reas adyacentes, donde el contorno y la simetr&iacute;a son los 2 aspectos fundamentales que se deben conseguir. El m&eacute;todo de divisi&oacute;n, <I>in vitro</I> se utiliz&oacute; en las reconstrucciones de las deformidades de grandes dimensiones, particularmente en aquellas que no inclu&iacute;an la frente. El &iacute;ndice de complicaciones fue bajo.      <P><I>Palabras clave</I>: CRANEO/cirug&iacute;a; TRASPLANTE AUTOLOGO; HUESO PARIETAL;    ESTUDIOS LONGITUDINALES; ESTUDIOS PROSPECTIVOS.  <H4> INTRODUCCION</H4> El principal problema que se ha afrontado en la craneoplastia es la identificaci&oacute;n de un material con el cual se limite la posibilidad de infecci&oacute;n,<SUP>1-6</SUP> y que a su vez proporcione una atractiva y duradera reposici&oacute;n craneal en el &aacute;rea reconstruida, fundamentalmente en las regiones frontal, orbitaria y glabelonasal.<SUP>4,7-9</SUP> Actualmente, los injertos de hueso aut&oacute;geno tomados de la b&oacute;veda craneana se han convertido en los m&aacute;s solicitados en cirug&iacute;a craneofacial.      <P>Dada la experiencia acumulada durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os en la utilizaci&oacute;n del injerto de procedencia parietal, nos propusimos establecer algunas caracter&iacute;sticas de las deformidades craneales y su interrelaci&oacute;n con la aplicaci&oacute;n cl&iacute;nica de los m&eacute;todos de trasplante escogidos. <H4> METODO</H4> Para la recolecci&oacute;n de los datos primarios se confeccion&oacute; una planilla de encuesta que contemplaba las variables de inter&eacute;s, y la informaci&oacute;n obtenida se proces&oacute; mediante el m&eacute;todo manual de los palotes, y con la que se elabor&oacute; una tabla resumen para el an&aacute;lisis de los resultados. <H4> RESULTADOS</H4> En 15 pacientes (68,1 %) se aplic&oacute; el m&eacute;todo de extracci&oacute;n de divisi&oacute;n <I>in situ:</I> (figura 1a); 5 de ellos ten&iacute;an defectos frontales e igual cifra en el &aacute;rea frontoorbitaria, 3 en la regi&oacute;n fronto-glabelonasal y 1 en las zonas fronto-orbitoglabelar y frontoparietal, respectivamente; m&eacute;todo que se emple&oacute; cuando el inter&eacute;s principal fue lograr simetr&iacute;a y contorno adecuado, como es el caso de las regiones frontal, orbitaria y glabelar (figura 1b). El m&eacute;todo de extracci&oacute;n con divisi&oacute;n <I>in vitro</I> (figura 1c) se practic&oacute; en 7 pacientes (31,19 %): 5 ten&iacute;an defectos craneales de grandes dimensiones que inclu&iacute;an 2 o m&aacute;s regiones del cr&aacute;neo con escasa participaci&oacute;n de la regi&oacute;n frontal; y en los 2 restantes las deformidades se localizaron en las eminencias frontales y eran de mediano tama&ntilde;o (entre 3,5 x 8,3 cm). En estos casos se tom&oacute; de la regi&oacute;n parietal intermedia entre la l&iacute;nea media interparietal y la uni&oacute;n parietotemporal, donde existe la mayor convexidad de este tipo de injerto, el cual debe rotarse de derecha a izquierda 180<SUP>o</SUP>, para que reconstruya adecuada mente desde el punto de vista estructural esta &aacute;rea del frontal.      <P>(FIGS. 1a-c)      <P>Con respecto a las dimensiones de los defectos craneales, &eacute;stos oscilaron entre 2 y 12 cm de ancho x 4,2 y 11,4 cm de longitud, con una media entre 5,7 y 3 cm (figura 1a).      <P>El tama&ntilde;o de los injertos &oacute;seos del parietal fue variable en correspondencia con los requerimientos reconstructivos. El volumen promedio fue de 4,7 x 7,5 cm para ambos m&eacute;todos (figuras 1a y 1d). En el denominado divisi&oacute;n <I>in situ</I> se obtuvieron injertos laminares segmentados de hasta 2,7 x 8,4 cm (figura 1a) y en el de divisi&oacute;n <I>in vitro</I>, de 8,3 x 12,6 cm (figura 1b).      <P>FIG. 1d      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El seguimiento luego de la reconstrucci&oacute;n oscil&oacute; entre 9 y 24 meses, con un promedio de 14,3.      <P>En el 95,5 % de los casos los resultados fueron catalogados de excelentes, tanto por profesionales no ejecutores de la reconstrucci&oacute;n como por los propios pacientes (figuras 2 y 3) y s&oacute;lo en 1 (4,5 %) se enjuici&oacute; como bueno, pues al parecer hubo ligeras irregularidades en la superficie injertada debido a una infecci&oacute;n vecina del &aacute;rea reconstruida o a una deficiente estabilizaci&oacute;n del injerto; no obstante, el resultado final tuvo la aceptaci&oacute;n del paciente.      <P>FIGS. 2 y 3 <H4> DISCUSION</H4> Cl&iacute;nicamente hemos podido constatar que la extracci&oacute;n de hueso del parietal de espesor total o parcial, constituye un material para injerto de excelente calidad y grosor en un gran n&uacute;mero de procedimientos reconstructivos en el complejo craneofacial, acorde con lo se&ntilde;alado por <I>Breang, et al.,</I><SUP>10</SUP> pero no con <I>Prolo, et al</I>,<SUP>11</SUP> quienes prefieren el injerto de espesor total de procedencia temporal, aun cuando dejan desprotegidas de cobertura &oacute;sea dicha regi&oacute;n contra fen&oacute;menos adversos subsiguientes.      <P>El grosor promedio del hueso parietal pr&oacute;ximo a la l&iacute;nea media fue de ? 10 mm, y de ? 5 mm en la porci&oacute;n m&aacute;s externa en vecindad con el temporal; o sea, que por cualquiera de los m&eacute;todos empleados (divisi&oacute;n <I>in situ</I> o <I>in vitro</I>) obtuvimos injertos pr&oacute;ximos o mayores de 5 mm de espesor bastante uniformes, lo que nos permite llevar material de primera calidad en volumen y dimensiones hacia las &aacute;reas que se deber&aacute;n reconstruir, sobre todo a la regi&oacute;n frontal, temporal, suelo orbitario, etc&eacute;tera, donde las necesidades se aproximan mucho a estas caracter&iacute;s-ticas.      <P>Si a tales particularidades le adicionamos que los injertos de origen membranoso han demostrado cl&iacute;nica y experimentalmente tener un &iacute;ndice de reabsorci&oacute;n muy por debajo de su hom&oacute;logo endocondral (al parecer por su elevado poder de revascularizaci&oacute;n),<SUP>9-11</SUP> convierte al injerto parietal en un sitio donante con excelentes atributos para su empleo, tanto en las deformidades de la b&oacute;veda craneal como en el complejo maxilofacial.      <P>En nuestro estudio no fue necesario emplear materiales para reparar el &aacute;rea donante, pues en ambos m&eacute;todos &eacute;sta siempre qued&oacute; protegida.      <P>Las edades oscilaron entre los 18 y 37 a&ntilde;os (media de 25,6), grupo con cierta inmunidad a los trastornos metab&oacute;licos y vasculares importantes; lo que unido a las excelentes propiedades biol&oacute;gicas del injerto parietal, influyeron en la excelente capacidad para mantener su volumen y resistir las complicaciones s&eacute;pticas, pues casi siempre fue usado para sustituir defectos relacionados con cavidades potencialmente s&eacute;pticas.      <P>Ning&uacute;n paciente se quej&oacute; de dolor posoperatorio, ni siquiera el que present&oacute; infecci&oacute;n ligera de la herida.      <P>El &iacute;ndice de infecciones al aplicar las craneoplastias de rutina en todas las &aacute;reas del cr&aacute;neo alcanz&oacute; el 5 %,<SUP>10-12</SUP> muy pr&oacute;ximo al 4,5 % de nuestra serie. Varios son los investigadores que relacionan la selecci&oacute;n del material reconstructivo con infecciones previas en los pacientes con &aacute;reas para reconstruir.<SUP>9-12</SUP>      <P>En nuestra serie un paciente present&oacute; hematoma y sepsis de la herida, pero no hubo hematomas epidurales ni necrosis del cuero cabelludo, complicaciones mencionadas por otros autores.<SUP>7,11,12</SUP>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El per&iacute;odo de seguimiento de los pacientes trasplantados permite enjuiciar con objetividad el estado cl&iacute;nico del injerto parietal con respecto al grado de reabsorci&oacute;n, lo que nos permite hacer pron&oacute;sticos m&aacute;s realistas desde el punto de vista estructural, en aquellas &aacute;reas donde este factor es el prop&oacute;sito fundamental que se deber&aacute; lograr, como las regiones frontal y glabelar, entre otras. <H4> SUMMARY</H4> It was carried out a descriptive, longitudinal and prospective study of 22 patients in whom an autogenous parietal graft was used to reconstruct cranial defects at the Maxillofacial Surgery and Neurosurgery Department of the "Saturnino Lora" Clinical and Surgical Teaching Hospital, in Santiago de Cuba, from 1988 to 1991. The graft extraction method with division <I>in situ</I> was the most used and offered the best possibilities for reconstruction as regards form, volume and flexibility. Therefore, it is recommended for small and medium defects, particularly of the frontal region and adjacent areas, where contour and symmetry are the two fundamental aspects to be taken into consideration. The method of division <I>in vitro</I> was used to reconstruct large deformities, specially those in which the forehead was not included. The complications index was low.      <P><I>Key words:</I> SKULL/surgery; TRANSPLANTATION; AUTOLOGOUS; PARIETAL BONE; LONGITUDINAL STUDIES; PROSPECTIVE STUDIES. <H4> REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>  <OL>     <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Lane S, Webster JE. A report of the early results in tantalum cranioplasty. J Neurosurg 1987; 34: 526-34.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Lockhart WS, Van Den Noort O, Matthews BL. A comparison of polyethylene and tantalum for cranioplasty. J Neurosurg 1984; 31:281-9.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Prolo DJ, Pedrotti PW, White DH. Ethylene oxide sterilization of bone, duramater and fascia lata human transplantation. Neurosurgery 1990; 6(4):529-33.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Mohler LR, Tackson WI. Custom implants for reconstruction of craniofacial defects. Arch surg 1989; 15(3):452-9.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Mariscalco JE, Garc&iacute;a Bengochea F. Cranioplasty: a method of prefabricating alloplastic plate. Surg Neurol 1987; 15:339-41.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Asimacopoulos TJ, Mark VH. A new method of cranioplasty. Surg Neurol 1988; 16:385-7.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Capanna AH. A new method of cranioplasty. Surg Neurol 1986; 14:125-8.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Petty PG. Cranioplasty: a follow-up. Med J Aust 1990; 18: 806-9.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Steinhauser EW, Hardt N. Secondary reconstruction of cranial defects. J Maxillofac Surg 1987; 15: 19-22.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Brian CH, Burgio DW. Use of autogenous cranial bone grafts in maxillofacial surgery: a preli-minary report. J Oral Maxillofacial Surg 1988; 44(1):11-5.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Prole DJ, Guti&eacute;rrez RV, Arden PW. Clinical utility of allogenic skull diae in human craniotomy. Neurosurg 1988; 14:183-5.</FONT></LI>    <!-- ref --><LI> <FONT SIZE=-1>Edward RR. Autogenous calvarial bone dust for mandibular reconstruction. J Oral Maxillofacial Surg 1991; 49(3):313-5.</FONT></LI>    </OL> <FONT SIZE=-1>Recibido: 5 de marzo de 1993. Aprobado: 21 de febrero de 1996.</FONT>      <P><FONT SIZE=-1>Dr. <I>Jos&eacute; Manuel D&iacute;az Fern&aacute;ndez.</I> Hospital Clinicoquir&uacute;rgico "Saturnino Lora", Santiago de Cuba, Cuba.</FONT>        ]]></body><back>
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