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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Cirugía]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Fijación del tórax batiente con alambres de Kirschner: Quince años de experiencia]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Militar Central Dr. Carlos J. Finlay  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[With the objective of finding out the main epidemiological and clinical features and of evaluating a new method of treatment, we made a study on 54 patients admitted to "Dr Carlos J. Finlay" Military Hospital from january 1984 to December 1998, who had been diagnosed with flail chest and applied the stabilization of the rib wall with Kirschmer wires. The flail chest was most frequent in males aged 40-50 years fundamentally due to traffic accidents. There was high correlation between flail chest and other thoracic and extra-thoracic injures that affected mortality. Deaths (25%) were mainly related with serious cranioencephalic traumas. Stabilization of rib wall using Kirschmer wires were possible in 52 patients without any significant complications. This proved the advantages of this method over the others]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[TORAX AZOTADO]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[HILOS ORTOPEDICOS]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[FIJACION DE FRACTURA]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[FLAIL CHEST]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[BONE WIRES]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[FRACTURE FIXATION]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Militar Central "Dr. Carlos J Finlay", Ciudad de La Habana </p> <h2>  Fijaci&oacute;n del t&oacute;rax batiente con alambres de Kirschner. Quince  a&ntilde;os de experiencia</h2>  <a href="#*"><i>Dr. Jorge Mart&iacute;nez Cabrera,</i><sup>1</sup> <i>Dr.  Elio Pe&ntilde;a Hern&aacute;ndez,<sup>2</sup> Dr. Ibrahim Rodr&iacute;guez  Rodr&iacute;guez<sup>3</sup> y Dr. Roberto M&eacute;ndez Catas&uacute;s<sup>3</sup></i></a>  <h4>  RESUMEN</h4>  Con el objetivo de conocer las principales caracter&iacute;sticas epidemiol&oacute;gicas,  cl&iacute;nicas y de evaluar un nuevo m&eacute;todo de tratamiento, se  estudi&oacute; una serie consecutiva de 54 pacientes ingresados en el Hospital  Militar Central "Dr. Carlos J. Finlay" entre enero de 1984 y diciembre  de 1998 con el diagn&oacute;stico de t&oacute;rax batiente, a los cuales  se les aplic&oacute; la estabilizaci&oacute;n de la pared costal con alambres  de Kirschner. El t&oacute;rax batiente se produjo con m&aacute;s frecuencia  en el sexo masculino entre la cuarta y la quinta d&eacute;cadas de la vida,  provocado fundamentalmente por accidentes del tr&aacute;nsito. Se evidenci&oacute;  una alta asociaci&oacute;n entre t&oacute;rax batiente y otras lesiones  tor&aacute;cicas y extrator&aacute;cicas que influyeron en la mortalidad.  Las defunciones (25 %) se relacionaron fundamentalmente con traumatismos  craneoencef&aacute;licos graves. En 52 pacientes se logr&oacute; la estabilizaci&oacute;n  de la pared costal con el uso de los alambres de Kirschner, sin aparecer  complicaciones significativas con su empleo, lo que demostr&oacute; sus  ventajas sobre otros m&eacute;todos.      <p><i>Descriptores DeCS: </i>TORAX AZOTADO/cirug&iacute;a; HILOS ORTOPEDICOS;  FIJACION DE FRACTURA/m&eacute;todos.      <p>Las lesiones graves de la pared tor&aacute;cica se observan con creciente  frecuencia. El t&oacute;rax batiente constituye, sin duda, una de las situaciones  que m&aacute;s pone en juego la pericia diagn&oacute;stica y terap&eacute;utica  del m&eacute;dico que presta asistencia en los centros de urgencia.      <p>Una vez que se diagnostica la inestabilidad de la pared tor&aacute;cica,  lo m&aacute;s importante es lograr la estabilizaci&oacute;n de la parte  afectada, lo que incrementa el volumen de aire corriente efectivo y la  eficacia ventilatoria, as&iacute; como definir si existe otra lesi&oacute;n  tor&aacute;cica asociada.      <p>El empleo de la estabilizaci&oacute;n neum&aacute;tica interna mediante  la intubaci&oacute;n endotraqueal y ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica,  con la utilizaci&oacute;n de un ventilador volum&eacute;trico, es el tratamiento  de elecci&oacute;n de estos pacientes, aunque est&aacute; asociada a posibles  serias complicaciones y a una alta estad&iacute;a hospitalaria.<sup>1-3</sup>      <p>A principios de la d&eacute;cada de los ochenta se comenz&oacute; a  tratar a estos lesionados en el Hospital "Luis D&iacute;az Soto" con un  m&eacute;todo m&aacute;s conservador, ideado por el profesor <i>Roberto  M&eacute;ndez Catas&uacute;s</i>, el cual logra la estabilizaci&oacute;n  del t&oacute;rax batiente mediante alambres de Kirschner, los que se apoyan  en la porci&oacute;n estable de la pared tor&aacute;cica del hemit&oacute;rax  lesionado.      <p>Con el objetivo de conocer las caracter&iacute;sticas epidemiol&oacute;gicas,  cl&iacute;nicas y para evaluar la efectividad en el empleo de los alambres  de Kirschner en la estabilizaci&oacute;n de la pared tor&aacute;cica, se  realiz&oacute; un estudio retrospectivo de los casos atendidos con t&oacute;rax  batiente en el Hospital Militar Central "Dr. Carlos J. Finlay" entre enero  de 1984 y diciembre de 1998.  <h4>  M&Eacute;TODOS</h4>  Se revisaron las historias cl&iacute;nicas archivadas en el Hospital Militar  Central "Dr. Carlos J. Finlay" de pacientes con el diagn&oacute;stico de  fracturas costales m&uacute;ltiples y politraumatizados, correspondientes  al per&iacute;odo comprendido entre enero de 1984 y diciembre de 1998.  De los expedientes revisados se escogieron 54, aqu&eacute;llos correspondientes  a pacientes con el diagn&oacute;stico de t&oacute;rax batiente tratados  con el m&eacute;todo de estabilizaci&oacute;n de la pared costal con alambres  de Kirschner. Se analizaron diferentes variables (edad, sexo, circunstancia  en que apareci&oacute; la lesi&oacute;n, lesiones concomitantes, localizaci&oacute;n  del t&oacute;rax batiente) a fin de caracterizar este tipo de lesi&oacute;n.      <p>La fijaci&oacute;n con alambres de Kirschner estuvo indicada en los  casos de t&oacute;rax batiente comprobado cl&iacute;nica y radiogr&aacute;ficamente  y que pueden ser clasificados seg&uacute;n la localizaci&oacute;n de la  l&iacute;nea de fractura en anterior, lateral y anterolateral.      <p>En todos los casos se utiliz&oacute; para la fijaci&oacute;n de la pared  costal los mismos materiales e instrumental y se sigui&oacute; igual procedimiento  t&eacute;cnico (fig).      <center>        ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a href="/img/revistas/cir/v39n2/f0106200.jpg"><img SRC="/img/revistas/cir/v39n2/f0106200.jpg" ALT="FIG. Paciente con tórax batiente con equipo de fijación colocado." BORDER=0 height=183 width=241></a>          
<br>     FIG. Paciente con t&oacute;rax batiente con equipo de fijaci&oacute;n  colocado.</center>        <p>Materiales e instrumental:  <ul>      <li>  Guantes.</li>        <li>  Toruntas y material de curaci&oacute;n.</li>        <li>  Tres rollos de gasas o fijador dise&ntilde;ado al efecto.</li>        <li>  Jeringuillas y agujas.</li>        <li>  Anest&eacute;sico local.</li>        <li>  Cuatro o 5 alambres de Kirschner, de 2,5 a 3 mm de di&aacute;metro.</li>      </ul>  T&eacute;cnica:      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se infiltra con anestesia la piel y el tejido celular subcut&aacute;neo  por donde penetrar&aacute;n los alambres, los cuales lo har&aacute;n por  fuera del &aacute;rea inestable de la pared tor&aacute;cica en direcci&oacute;n  oblicua y avanzar&aacute;n en sentido perpendicular a la direcci&oacute;n  de los arcos costales, entre las costillas y los m&uacute;sculos supracostales  con sus aponeurosis, siempre orient&aacute;ndose durante la maniobra por  la palpaci&oacute;n. La punta del alambre se saca de la pared tor&aacute;cica  normal a 3 cm por fuera del borde del t&oacute;rax batiente. Los siguientes  alambres se colocan de forma semejante y paralelos al anterior, aproximadamente  a 2,5 cm hasta colocar no menos de 4 alambres, de acuerdo con la extensi&oacute;n  del t&oacute;rax batiente. Posteriormente se logra la fijaci&oacute;n al  suspender los alambres a una altura de 3,5 cm sobre los rollos de gasa  o soportes dise&ntilde;ados al efecto. Finalmente se inmovilizan &eacute;stos  y se asegura todo este sistema con gasas.  <h4>  RESULTADOS</h4>  El mayor n&uacute;mero de pacientes con t&oacute;rax batiente correspondi&oacute;  al sexo masculino en edades comprendidas entre los 40 y 49 a&ntilde;os  (tabla 1).      <p>      <center>TABLA 1<i>. Distribuci&oacute;n de los lesionados seg&uacute;n grupos  de edad y sexo</i></center>        <center><table CELLPADDING=5 >  <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">Edad&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>Femenino</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>%</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>Sexo masculino</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>%</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>Total</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>%</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">10-19</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>1</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>1</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>2</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">20-29</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">30-39</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>1</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>7</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>13</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>8</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>15</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">40-49</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>4</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>7</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>22</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>40</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>26</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>48</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">50-59</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>1</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>14</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>26</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>15</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>27</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">60-69</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>4</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>4</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">M&aacute;s de 70</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>4</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>4</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">Total</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>6</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>11</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>48</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>89</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>54</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="14%">      <center>100</center>  </td>  </tr>  </table></center>        <center>Fuente: Historias cl&iacute;nicas.</center>        <p>Los accidentes del tr&aacute;nsito resultaron las causas m&aacute;s  frecuentes de t&oacute;rax batiente con 44 pacientes (81 %), seguido de  ca&iacute;das de alturas (9 %) y accidentes laborales (tabla 2).      <p>      <center>TABLA 2.<i> Factores causales</i></center>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center><table CELLPADDING=5 >  <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Causas&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>No. de casos</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>%</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Accidentes del tr&aacute;nsito</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>44</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>81</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Ca&iacute;da de altura</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>5</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>9</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Accidentes laborales</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>4</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Agresi&oacute;n</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>2</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>4</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Masaje card&iacute;aco externo</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>1</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>2</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Total</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>54</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>100</center>  </td>  </tr>  </table></center>        <center>Fuente: Historias cl&iacute;nicas.</center>        <p>Los s&iacute;ntomas y signos que aparecieron en los lesionados se enumeran  en la tabla 3. La respiraci&oacute;n parad&oacute;jica, el dolor tor&aacute;cico  y la crepitaci&oacute;n &oacute;sea fueron los hallazgos m&aacute;s frecuentemente  encontrados.      <p>      <center>TABLA 3. <i>Manifestaciones cl&iacute;nicas encontradas en el examen  inicial</i></center>        <center><table CELLPADDING=5 >  <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">S&iacute;ntomas y signos&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>No. de casos</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>%</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Respiraci&oacute;n parad&oacute;jica</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>47</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>87</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Dolor tor&aacute;cico</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>42</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>79</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Crepitaci&oacute;n &oacute;sea</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>42</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>79</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Disnea</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>35</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>66</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Deformidad de la pared</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>33</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>62</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Enfisema subcut&aacute;neo</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>22</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>41</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Cianosis</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>10</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>20</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Estado de <i>shock</i></td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>8</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>16</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">Esputo hemoptoico</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>6</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="33%">      <center>12</center>  </td>  </tr>  </table></center>        ]]></body>
<body><![CDATA[<center>Fuente: Historias cl&iacute;nicas.</center>        <p>El diagn&oacute;stico de t&oacute;rax batiente se realiz&oacute; en  47 (87 %) pacientes a su llegada al Centro de Urgencia, al encontrarse  el movimiento parad&oacute;jico de la pared costal. Se realiz&oacute; el  diagn&oacute;stico en el resto de los pacientes pasadas 6 horas del traumatismo.      <p>Cincuenta y tres lesionados acudieron al Cuerpo de Guardia antes de  transcurrida una hora del trauma, con predominio de la lesi&oacute;n del  hemit&oacute;rax izquierdo (58,3 %). La variedad m&aacute;s frecuente de  volet costal fue la lateral.      <p>Todos los lesionados tuvieron m&aacute;s de 3 arcos costales fracturados,  con predominio del mayor n&uacute;mero de fracturas, entre la cuarta y  la octava costilla.      <p>El t&oacute;rax batiente se present&oacute; asociado con otras lesiones  en 44 pacientes (81 %). El hemot&oacute;rax constituy&oacute; la lesi&oacute;n  tor&aacute;cica m&aacute;s frecuentemente asociada (40 %) de los pacientes;  la contusi&oacute;n pulmonar s&oacute;lo se diagnostic&oacute; en 9 pacientes  (16 %) (tabla 4).      <p>      <center>TABLA 4.<i> Asociaci&oacute;n del t&oacute;rax batiente a otras lesiones</i></center>        <center><table CELLPADDING=5 >  <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">Traumatismos&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>No. de casos</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>%</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>Tipo de lesiones</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>%</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">T&oacute;rax batiente con lesiones</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">extrator&aacute;cicas asociadas</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>44</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>81</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">Fracturas de extremidades</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>54,2</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">Craneoencef&aacute;licas</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>50</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">Pelvis</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>8,3</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">Abdominales</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>4,2</center>  </td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">T&oacute;rax batiente sin lesiones</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">extrator&aacute;cicas asociadas</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>10</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>19</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>  </tr>    <tr>  <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">Total</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      ]]></body>
<body><![CDATA[<center>54</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">      <center>100</center>  </td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>    <td VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</td>  </tr>  </table></center>        <center>Fuente: Historias cl&iacute;nicas.</center>        <p>Las lesiones extrator&aacute;cicas m&aacute;s encontradas fueron las  fracturas y las luxaciones de las extremidades (54,2 %), seguidas de la  lesiones craneoencef&aacute;licas (50 %).      <p>A los 54 lesionados se les aplic&oacute; el m&eacute;todo de estabilizaci&oacute;n  con alambres de Kirschner con apoyo en la pared tor&aacute;cica normal,  asociado, en 14 de ellos, a la ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica, cuando  se present&oacute; dificultad respiratoria o edema cerebral traum&aacute;tico.  Se logr&oacute; la estabilizaci&oacute;n del movimiento parad&oacute;jico  en 52 pacientes (96,2 %). No result&oacute; efectivo este proceder en 2  casos que presentaban gran derrumbe y deformidad de la pared costal.      <p>El promedio de permanencia de los alambres fue de 17,9 d&iacute;as,  sin que reapareciera el volet costal, en los casos en que el m&eacute;todo  se asoci&oacute; a la ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica; esta &uacute;ltima  se extendi&oacute; por s&oacute;lo 5 d&iacute;as.      <p>No se presentaron complicaciones importantes derivadas de la colocaci&oacute;n  de los alambres de Kirschner. En 6 casos se present&oacute; escasa exudaci&oacute;n  serosa en el orificio de entrada de los alambres a la piel, lo cual mejor&oacute;  con la limpieza de la zona con soluci&oacute;n salina al 0,9 % y soluci&oacute;n  antis&eacute;ptica. El germen aislado en todos los casos fue el estafilococo  coagulasa positivo.      <p>La mortalidad se elev&oacute; a 13 pacientes, 9 de ellos por lesiones  extrator&aacute;cicas (fundamentalmente lesiones craneoencef&aacute;licas)  no relacionadas con el t&oacute;rax batiente.  <h4>  DISCUSI&Oacute;N</h4>  La mayor proporci&oacute;n de los lesionados entre los 30 y 59 a&ntilde;os  est&aacute; relacionada con el per&iacute;odo de la vida de mayor actividad  del hombre, donde se expone a sufrir las agresiones del medio externo,  fundamentalmente los accidentes del tr&aacute;nsito.      <p>Muchas veces el movimiento parad&oacute;jico de la pared tor&aacute;cica  se puede observar f&aacute;cilmente, pero en ocasiones el edema de las  partes blandas y el hematoma, enmascaran la magnitud del movimiento.      <p>A pesar de que el t&oacute;rax batiente posee un gran cortejo sintom&aacute;tico,  para su diagn&oacute;stico tiene gran importancia el tiempo transcurrido  desde el accidente, pues en algunos casos existe la interrupci&oacute;n  de la continuidad de la pared tor&aacute;cica, pero no es evidente, porque  las extremidades del batiente quedan unidas a los fragmentos costales vecinos  o la musculatura es potente, y mantienen cierta rigidez. En ellos la respiraci&oacute;n  parad&oacute;jica puede aparecer secundariamente en la medida en que se  acumulan las secreciones traqueobronquiales o cuando la lesi&oacute;n pleuropulmonar  asociada con el esfuerzo ventilatorio aumenta, para desprenderse el batiente  y perderse la estabilidad de la pared.<sup>2,3</sup>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Gal&aacute;n<sup>4</sup> tambi&eacute;n insiste en la gravedad potencial  del t&oacute;rax fl&aacute;cido que con demasiada frecuencia no se aprecia  en el examen inicial. Estos pacientes se mantienen estables durante unas  horas, pero m&aacute;s tarde la acumulaci&oacute;n de secreciones, la fatiga,  la broncorrea y la disminuci&oacute;n de la adaptabilidad pulmonar, no  les permite continuar una respiraci&oacute;n espont&aacute;nea adecuada.      <p>La alta incidencia de lesiones asociadas ensombrece el pron&oacute;stico,  en especial las lesiones craneoencef&aacute;licas, por una parte por la  lesi&oacute;n per se y por la otra al abolir el reflejo tus&iacute;geno  en los pacientes, para favorecer as&iacute; las complicaciones respiratorias  y la necesidad de intubaci&oacute;n endotraqueal en los enfermos comatosos.<sup>3-6</sup>      <p>Actualmente se plantea la contusi&oacute;n pulmonar subyacente al &aacute;rea  de la parrilla costal traumatizada y el dolor por las fracturas como causas  que desencadenan la insuficiencia respiratoria.<sup>1,6,7</sup>      <p>En cuanto a la contusi&oacute;n pulmonar se postula que &eacute;sta  produce lesi&oacute;n de los capilares pulmonares, con hemorragia intralveolar  e intersticial, lo cual determina un aumento del <i>shunt</i> intrapulmonar,  disminuci&oacute;n de la capacidad funcional residual y de la<i> compliance</i>  toraco-pulmonar, por lo tanto se requiere de m&aacute;s presi&oacute;n  para distender el pulm&oacute;n, aumentar el trabajo respiratorio y crear  una diferencia de presi&oacute;n entre la intrator&aacute;cica y la atm&oacute;sfera  que sobrepase la resistencia de los m&uacute;sculos unidos a las costillas  fracturadas, que hasta entonces trataban de mantener la arquitectura normal  y se vence. La fatiga general del paciente unida a la eficiencia respiratoria  cada vez menor crea un c&iacute;rculo vicioso que conduce a la insuficiencia  respiratoria y la hipoxemia correspondiente.<sup>6-9</sup>      <p>El dolor tor&aacute;cico producido por las fracturas costales limita  la ventilaci&oacute;n y la tos, lo cual aumenta el ac&uacute;mulo de secreciones  intraalveolares y bronquiales, lo que bloquea las v&iacute;as a&eacute;reas  que junto a la disminuci&oacute;n de la ventilaci&oacute;n alveolar producida  por la respiraci&oacute;n superficial origina atelectasia. En estas condiciones  no se puede producir un eficaz aclaramiento de bacterias y aparece la infecci&oacute;n  respiratoria. Todo esto contribuye al aumento del cociente ventilaci&oacute;n-perfusi&oacute;n,  aumento del <i>shunt</i> pulmonar e hipoxemia.<sup>6,9</sup>      <p>El alto porcentaje de &eacute;xito demuestra que muchos pacientes con  t&oacute;rax batiente pueden ser tratados sin ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica.  El soporte ventilatorio se debe reservar para aquellos pacientes que de  forma clara presenten insuficiencia respiratoria.      <p>Aunque la ventilaci&oacute;n controlada se consider&oacute; como un  gran avance en el tratamiento del t&oacute;rax batiente, opinamos que la  utilizaci&oacute;n de m&eacute;todos menos agresivos ofrece al lesionado  ventajas. En los pacientes en los cuales se asocie esta forma de tratamiento  a la estabilizaci&oacute;n neum&aacute;tica interna, reduce el tiempo de  ventilaci&oacute;n al facilitar el destete temprano del ventilador, resultado  que coincide con lo reportado por otros autores.<sup>5,8-10</sup>      <p>A pesar de que no se presentaron complicaciones derivadas de la colocaci&oacute;n  de los alambres, entendemos que el hemot&oacute;rax y el neumot&oacute;rax  por la penetraci&oacute;n del alambre en la cavidad pleural o la hemorragia  y hematoma por la lesi&oacute;n de alg&uacute;n vaso importante de la pared  se deben tener presente.      <p>Los resultados obtenidos demuestran que la colocaci&oacute;n de alambres  de Kirschner es el procedimiento ideal para tratar a los lesionados con  t&oacute;rax batiente anterolateral, pues ofrece una tracci&oacute;n del  esqueleto tor&aacute;cico efectiva y estable, que eliminan de inmediato  la deformidad tor&aacute;cica.      <p>En conclusi&oacute;n podemos decir que:  <ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  El t&oacute;rax batiente fue m&aacute;s frecuente entre los 40 y 50 a&ntilde;os  de edad, con predominio en el hombre por su mayor exposici&oacute;n a los  accidentes del tr&aacute;nsito.</li>        <li>  La respiraci&oacute;n parad&oacute;jica, el dolor tor&aacute;cico y la  crepitaci&oacute;n &oacute;sea fueron los s&iacute;ntomas y signos m&aacute;s  frecuentes. El movimiento parad&oacute;jico no siempre se observ&oacute;  en el examen inicial.</li>        <li>  La estabilizaci&oacute;n con alambres de Kirschner result&oacute; efectiva  en 96,2 % de los pacientes, sin que aparecieran complicaciones significativas  debido a su implantaci&oacute;n.</li>        <li>  La mortalidad se asoci&oacute; fundamentalmente a lesiones craneoencef&aacute;licas  severas.</li>      </ul>    <h4>  SUMMARY</h4>  With the objective of finding out the main epidemiological and clinical  features and of evaluating a new method of treatment, we made a study on  54 patients admitted to "Dr Carlos J. Finlay" Military Hospital from january  1984 to December 1998, who had been diagnosed with flail chest and applied  the stabilization of the rib wall with Kirschmer wires. The flail chest  was most frequent in males aged 40-50 years fundamentally due to traffic  accidents. There was high correlation between flail chest and other thoracic  and extra-thoracic injures that affected mortality. Deaths (25%) were mainly  related with serious cranioencephalic traumas. Stabilization of rib wall  using Kirschmer wires were possible in 52 patients without any significant  complications. This proved the advantages of this method over the others.      <p><i>Subject headings:</i> FLAIL CHEST/surgery; BONE WIRES; FRACTURE FIXATION/methods.  <h4>  REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>    <ol>      <li>  Wilson RF. Trauma accidental and surgical trauma. En: Shoemaker textbook  of critical care. 2 ed. Saunders, 1989.</li>        <!-- ref --><li>  Shakford SR, Virgilio R, Wand PR. Selective use of ventilator therapy in  flail chest injury. J Thorac Cardiovasc Surgery 1989;81:194-201.</li>    <!-- ref --><li>  Guerrero Arjona AG, Guerrero Pav&oacute;n R, Dios Torreneteras F, Mart&iacute;n  Montes N, L&oacute;pez Oujol FG, &Aacute;lvarez Garc&iacute;a F. T&oacute;rax  inestable. Nuestra experiencia en 48 casos. Med Intensiva 1984;8(4):177-81.</li>    <!-- ref --><li>  Gal&aacute;n G, Pe&ntilde;alver JC, Par&iacute;s F, Caffarena JM Jr, Balsco  E, Borro JM, et al. Blunt chest injuries in 1996. Patients. Eur J Cardiothorac  Surg 1992;6(6):284-7.</li>    <!-- ref --><li>  Navarro Mili&aacute;n J, Gallego J, G&oacute;mez J, Fuentes R. Fijador  externo para el tratamiento del volet costal. Rev Cubana Cir 1997;36(3):183-91.</li>    <!-- ref --><li>  Rodr&iacute;guez-Loeches F. Lesiones traum&aacute;ticas de urgencia. La  Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1990:3.</li>    <!-- ref --><li>  Calhoon JH, Grover FI, Trinkle JK. Chest trauma: approach and management.  Clin Chest Med 1992;13(1):55--67.</li>    <!-- ref --><li>  S&aacute;nchez-Lloret J. Osteos&iacute;ntesis costal mediante placa extraperi&oacute;stica.  T&eacute;cnica original. Rev Quir Esp 1974;1(1):69-73.</li>    <!-- ref --><li>  Llera Dom&iacute;nguez G de la, Rabell Hern&aacute;ndez S, Valls Mart&iacute;n  A, Men&eacute;ndez Guerrero A. T&oacute;rax inestable. Fisiopatolog&iacute;a.  Tratamiento. Rev Cubana Cir 1996;35(2):115-26.</li>    <li>  Le' Clerc Nicolas J, Calas Rodr&iacute;guez A, Azcano Gonz&aacute;lez N,  Rodr&iacute;guez Rodr&iacute;guez N. Fijaci&oacute;n tor&aacute;cica externa  con varillas met&aacute;licas en el t&oacute;rax batiente. Rev Cubana Cir  1998;37(2):104-9.</li>      </ol>        <p>    <br>Recibido: 15 de julio de 1999. Aprobado: 7 de octubre de 1999.      <br>Dr.<i> Jorge Mart&iacute;nez Cabrera. </i>Hospital Militar Central  "Dr. Carlos J. Finlay", 114 y 31, municipio Marianao. Marianao 15, Ciudad  de La Habana, Cuba.      ]]></body>
<body><![CDATA[<br>&nbsp;  <dir><a NAME="*"></a><sup>1 </sup>Especialista de I Grado en Cirug&iacute;a  General. Instructor.      <br><sup>2</sup> Especialista de I Grado en Cirug&iacute;a General.      <br><sup>3 </sup>Especialista de II Grado en Cirug&iacute;a General. Profesor  Titular.</dir>       <dir>&nbsp;      <br>&nbsp;      <br>&nbsp;      <br>&nbsp;</dir>         ]]></body><back>
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