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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Universitario &quot; Dr. Carlos J. Finlay&quot;, Ciudad de La Habana</p> <h2>Acci&oacute;n urol&oacute;gica frente a lesiones renales en el politraumatizado</h2>     <p><i><a href="#cargo">Dr. Pedro Luis Pedroso Fern&aacute;ndez<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p> <h4>    <br>   Resumen</h4>     <p>Se aborda la problem&aacute;tica de los traumatismos renales tomando en consideraci&oacute;n    a diferentes autores, as&iacute; como la experiencia personal del autor del    art&iacute;culo y se plantean pautas, no solamente para la acci&oacute;n inmediata    sino tambi&eacute;n para el seguimiento posterior, con el objetivo de elevar    la calidad asistencial en el politraumatizado.</p>     <p><i>DeCS</i>: RI&Ntilde;ON/lesiones; TRAUMATISMO MULTIPLE; TRAUMATISMOS AB-DOMINALES/    diagn&oacute;stico; TRAUMATISMOS ABDOMINALES/cirug&iacute;a; ESTUDIOS DE SEGUIMIENTO.    <br>       <br>   <i>Subject headings</i>: KIDNEY/injuries; MULTIPLE TRAUMA; ABDOMINAL INJURIES/diagnosis;    ABDOMINAL INJURIES/surgery; FOLLOW-UPSTUDIES.</p>     <p>El traumatismo renal puro es lo m&aacute;s frecuente, y se presenta en la mayor&iacute;a    de los casos en los politraumatizados, lo que hace a estos casos complejos,    dado los diferentes aspectos que se deben tener en cuenta, por lo que en muchas    ocasiones, las lesiones renales pasan inadvertidas al no tener protocolos espec&iacute;ficos    que reducir&iacute;an las tasas de mortalidad y morbilidad.<span class="superscript">1</span>    <br>       <br>   Por otra parte, cuando se diagnostican las lesiones, la actitud conservadora,    que es lo aconsejable,<span class="superscript">2-4</span> en muchas ocasiones    no se practica, adem&aacute;s de sumarse a esto, que las acciones en su seguimiento    no se realizan coordinadamente.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   Nuestro objetivo fue el de plantear decisiones coherentes, que permitieran el    manejo de los pacientes traumatizados renales con mayor seguridad, y elevaran    la pericia y calidad en la atenci&oacute;n al politraumatizado.</p> <h4>    <br>   M&eacute;todos</h4>     <p>Para la confecci&oacute;n de este trabajo, se utiliz&oacute; la experiencia    de otros autores, as&iacute; como la nuestra, para configurar esquemas y par&aacute;metros,    que sirvieran como gu&iacute;a, para el diagn&oacute;stico y conducta tanto    inicial como posterior de las lesiones traum&aacute;ticas renales.    <br>       <br>   Se han realizado varias clasificaciones de traumatismos renales, las cuales    son importantes para este tipo de lesi&oacute;n.<span class="superscript">5</span>    No obstante planteamos una forma m&aacute;s a escoger, con la caracter&iacute;stica    que introducimos en este trabajo la conducta que se seguir&iacute;a para el    seguimiento despu&eacute;s del alta hospitalaria.</p> <h4>    <br>   Resultados</h4>     <p>El ri&ntilde;&oacute;n situado retroperitonealmente, protegido por el esqueleto,    m&uacute;sculos y grasa perivisceral no es tan infrecuente de que sea traumatizado,    y se hallan entre sus causas: golpes directos sobre el abdomen o lumbares, proyectiles    de armas de fuego, heridas por arma blanca o punzantes, as&iacute; como golpes    indirectos por ca&iacute;das de alturas sobre pies o gl&uacute;teos.    <br>       <br>   Adem&aacute;s deben tenerse en cuenta anomal&iacute;as cong&eacute;nitas y afecciones    previas como la hidronefrosis.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   De lo anterior se desprende la importancia del interrogatorio minucioso.    <br>       <br>   Respecto al examen f&iacute;sico, es importante buscar 5 elementos:</p> <ol>       <li>Hematuria.</li>       <li> Abombamiento lumbar.    <br>   </li>       <li> Abombamiento o contractura abdominal.    <br>   </li>       <li> Fracturas costales.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> L&iacute;quidos que emanen por la lesi&oacute;n.</li>     </ol>     <p>Referente a los estudios espec&iacute;ficos, actualmente los determinantes    son:</p> <ol>       <li> Tomograf&iacute;a axial computadorizada (TAC).    <br>   </li>       <li> Ultrasonido.    <br>   </li>       <li> Urograma descendente.</li>     </ol>     <p>Ya determinada una lesi&oacute;n renal, proponemos la clasificaci&oacute;n    siguiente:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tipo I. Traumatismos de seguimiento cl&iacute;nico:</p>     <p>A) Contusiones.    <br>   B) Hematoma perirrenal peque&ntilde;o.</p>     <p>TIPO II. Traumatismos de tratamiento quir&uacute;rgico:</p>     <p>A) Corteza lacerada.    <br>   B) Polo seccionado.    <br>       <br>   Tipo III. Traumatismos de tratamiento quir&uacute;rgico radical:    <br>       <br>   A) Aplastamiento renal.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   B) Lesiones profundas y m&uacute;ltiples.</p>     <p>Las laceraciones por heridas penetrantes, resuelven en pacientes hemodin&aacute;micamente    estables ante una actitud conservadora.<span class="superscript">6</span>    <br>       <br>   Debemos se&ntilde;alar que es importante tener presente la forma aparentemente    benigna, que se caracteriza por: hematuria ligera y resto de los par&aacute;metros    normales, que enmascaran un co&aacute;gulo, una lesi&oacute;n grave, y 72 h    despu&eacute;s al producirse la lisis, aparece hematuria, aumento de volumen    lumbar e incluso <i>shock</i>, lo que hace necesaria una acci&oacute;n intervencionista    de emergencia.    <br>   Todas estas facetas deben manejarse h&aacute;bil y r&aacute;pidamente en casos    de heridos masivos por cat&aacute;strofes naturales y contingencias b&eacute;licas.<span class="superscript">7    <br>   </span>    <br>   El aspecto definitorio est&aacute; en la decisi&oacute;n en cada tipo de lesi&oacute;n,    valorada ultrasonogr&aacute;ficamente, esencial para una satisfactoria evoluci&oacute;n    del paciente afectado.<span class="superscript">8,9</span> En este sentido se    plantean los siguientes pasos:    <br>       <br>   <i>Tratamiento y seguimiento</i></p>     <p>Tipo I. Reposo-antibi&oacute;ticos-antiinflamatorios.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   Ultrasonido diario las primeras 72 h.    <br>   Parcial de orina hasta obtener 3 negativos consecutivamente.    <br>   Alta hospitalaria, a los 30 d.    <br>   Reconsulta con ultrasonido y parcial de orina a los 15 d, al mes, a los 3 y    a los 6 meses y al a&ntilde;o.    <br>   Gammagraf&iacute;a al a&ntilde;o. Alta m&eacute;dica.</p>     <p>    <br>   Tipo II. Nefrorrafia. Nefrectom&iacute;a parcial.    <br>       <br>   Reposo. Antibi&oacute;ticos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Antiinflamatorios. Analg&eacute;sicos.    <br>   Hemogramas evolutivos seg&uacute;n sea necesario.    <br>   Ultrasonido diario las primeras 48 h.    <br>   Parcial de orina hasta obtener 3 negativos consecutivamente.    <br>   Alta hospitalaria a los 3 meses.    <br>   Reconsulta con ultrasonido y parcial de orina a los:    <br>   15 d, al mes, 2,3 y 6 meses y al a&ntilde;o.    <br>   Alta m&eacute;dica.</p>     <p>    <br>   Tipo III. Nefrectom&iacute;a.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   Seguimiento normal intrahospitalario.    <br>   Alta hospitalaria, a los 2 meses.    <br>   Reconsulta a los 15 d, al mes y 2 meses.    <br>   Ultrasonido. Alta m&eacute;dica.</p> <h4>    <br>   Discusi&oacute;n</h4>     <p>La atenci&oacute;n al politraumatizado abarca m&uacute;ltiples aspectos que    se deben valorar, y entre ellos est&aacute; el urol&oacute;gico. Por ello, durante    a&ntilde;os se han recomendado varios tipos de clasificaciones para los traumatismos    renales. Sin embargo, en pocas ocasiones en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se    han conjugado lesiones, procederes, estudios y seguimiento hasta el alta definitiva    como acci&oacute;n integral, para una mejor evoluci&oacute;n del lesionado.</p>     <p>La TAC es actualmente un estudio de primera opci&oacute;n, pues permite valorar    de forma detallada las lesiones de los &oacute;rganos, sin excluir al ri&ntilde;&oacute;n.    <br>       <br>   Pero lo antes expuesto no nos circunscribe a esa sola posibilidad, pues el ultrasonido    tiene un margen de diagn&oacute;stico amplio y adem&aacute;s de forma r&aacute;pida    e inocua, nos permite el seguimiento seguro del paciente.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otra parte, el urograma descendente mantiene su vigencia gr&aacute;fica    y funcional en los traumatismos renales.<span class="superscript">10</span>    <br>   La posibilidad del traumatismo renal siempre debe tenerse en cuenta en el politraumatizado,    pues las lesiones de tipos II y III pueden llevar a la muerte del paciente en    per&iacute;odos relativamente cortos, mientras que, por otra parte, es importante    realizar el seguimiento ambulatorio de una forma programada, pues se ha comprobado    en pacientes que solamente recibieron contusiones renales, estos mostraron con    el transcurso del tiempo atrofia y tambi&eacute;n hipertensi&oacute;n arterial.<span class="superscript">11</span>    De lo anterior se deduce que a mayor traumatismo, mayores los cuidados para    evitar las peligrosas secuelas funcionales del ri&ntilde;&oacute;n.    <br>       <br>   Las posibilidades del seguimiento son factibles, pues los plazos de atenci&oacute;n    permitir&aacute;n la evaluaci&oacute;n escalonada, para poder tomar las medidas    pertinentes de acuerdo con la evoluci&oacute;n de cada caso.    <br>       <br> </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4> <ol>       <!-- ref --><li> Glen JF. Traumatismos renales. Cir Urol 1986;263-70.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Camps-Loveras N, Serra Caner J, L&oacute;pez Costea MA, Serrallach Mila      N. Conservative treatment in major kidney trauma. Actas Urol Esp 1996;10:896-8.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Novak I. Kidney injuries in childhood. Rozhl Chir 1996;75(12):599-602.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Robert M, Drianno N, Muir G, Dilbos O, Guiter J. Management for major blunt      renal lacerations; surgical or nonoperative approach? Eur Urol 1996;30(3):335-9.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Lent V. What classification is appropriate in renal trauma? Eur Urol 1996;30(3):327-34.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Wessells H, McAninch JW, Meyer A, Bruce J. Criteria for monoperative treatment      of significant penetrating renal lacerations. J Urol 1997;157(1):24-7.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Kuvedic H, Tucak A, Grahovac B. War injuries of kidney. Injury 1996;27(8):557-9.    <br>   </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li> Lemaitre L, Gaillandre L, Bertand P, Biserte J, Mazeman E. Spiral scanners:      the key to imaging of kidney injuries. Chiorurgie 1996; 121(5): 355-8.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> M&eacute;ndez Gallart R, G&oacute;mez Tellado M, R&iacute;os Tallon J,      Dargallo Carbonell T, Ramil Fraga C, Candal Alonso J. Blunt abdominal trauma.      Nonoperative management. Cir Pediatr 1996;9(2):60-3.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Morey AF, Bruce JE, McAninch JW. Efficacy of radiographic imaging in pediatric      blunt renal trauma. J Urol 1996;156(6):2014-8.    <br>   </li>       <!-- ref --><li> Nomura G. Hypertension following renal trauma. Ryoikibetsu Shokogun Shirizu      1996;(12):83-6.</li>    </ol>     <p>Recibido: 26 de septiembre de 2001. Aprobado: 2 de enero de 2002.    <br>   <i>Dr. Pedro Luis Pedroso Fern&aacute;ndez</i>. 23-A, n&uacute;mero 23008, entre    230 y 234, la Coronela, La Lisa, Ciudad de La Habana, Cuba. E-mail:<a href="mailto:bhfinlay@infomed.sld.cu">bhfinlay@infomed.sld.cu</a>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p></p>     <p><span class="superscript"><a href="#3autor">1 </a></span><a href="#autor">Especialista    de I Grado. Asistente.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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