<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0034-7493</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Cirugía]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Cir]]></abbrev-journal-title>
<issn>0034-7493</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0034-74932004000300008</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Anestesia en el recién nacido]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Anesthesia in the newborn]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[de la Parte Pérez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lincoln]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico William Soler  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>12</month>
<year>2004</year>
</pub-date>
<volume>43</volume>
<numero>3-4</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-74932004000300008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-74932004000300008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-74932004000300008&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[En esta revisión bibliográfica se muestran las múltiples consideraciones necesarias para valorar el tratamiento anestésico en los recién nacidos y lactantes de alto riesgo anestésico durante los procedimientos quirúrgicos. Estos pequeños pacientes requieren de vigilancia y tratamiento intensivo durante todo el período perioperatorio y aún después. Para obtener buenos resultados se hace necesario, además, una estrecha comunicación y colaboración entre pediatras, anestesiólogos, cirujanos pediátricos e intensivistas]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The multiple considerations necessary to evaluate the anesthetic treatment in the newborns and infants at high anesthetic risk during the surgical procedures are dealt with in this bibliographic review. These little patients require surveillance and intensive treatment in the perioperative and even later. A close communication and cooperation among pediatricians, anesthesiologists, pediatric surgeons and intensive care specialists is also necessary to attain good results]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Anestesia]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[recién nacido]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Anesthesia]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[newborn]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Pedi&aacute;trico Universitario “William Soler”, Servicio de Anestesia  Cardiovascular </p><h2>Anestesia en el reci&eacute;n nacido </h2>    <p><a href="#cargo">Dr.  Lincoln de la Parte P&eacute;rez<span class="superscript">1</span> </a><a name="autor"></a></p><H4>Resumen  </H4>    <P ALIGN="justify">En esta revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica se muestran  las m&uacute;ltiples consideraciones necesarias para valorar el tratamiento anest&eacute;sico  en los reci&eacute;n nacidos y lactantes de alto riesgo anest&eacute;sico durante  los procedimientos quir&uacute;rgicos. Estos peque&ntilde;os pacientes requieren  de vigilancia y tratamiento intensivo durante todo el per&iacute;odo perioperatorio  y a&uacute;n despu&eacute;s. Para obtener buenos resultados se hace necesario,  adem&aacute;s, una estrecha comunicaci&oacute;n y colaboraci&oacute;n entre pediatras,  anestesi&oacute;logos, cirujanos pedi&aacute;tricos e intensivistas. </P>    <P><EM>Palabras  clave</EM>: Anestesia, reci&eacute;n nacido.</P>    <p>    <br> Los lactantes, y especialmente  los reci&eacute;n nacidos (RN), tienden a sufrir hipotermia en ambientes fr&iacute;os,  lo cual puede dar lugar a una hipoglucemia, acidosis metab&oacute;lica y la muerte.  La p&eacute;rdida de calor en los lactantes es r&aacute;pida, por la elevada relaci&oacute;n  entre el peso y el &aacute;rea de superficie corporal, sobre todo en los RN de  bajo peso, quienes son especialmente vulnerables. La p&eacute;rdida de calor por  evaporaci&oacute;n (al mojarlo con las soluciones antis&eacute;pticas) y las p&eacute;rdidas  por conducci&oacute;n contribuyen a la p&eacute;rdida global y provocan hipotermia  incluso en ambientes razonablemente c&aacute;lidos. De todo lo anterior se deduce  que es obligatorio monitorizar la temperatura durante los procedimientos quir&uacute;rgicos,  para evitar las complicaciones y poder obtener buenos resultados.<span class="superscript">1-7</span></p>    <p align="justify">La  medici&oacute;n de la temperatura durante la anestesia debe realizarse siempre  que sea posible utilizando las sondas para el registro de los cambios de temperaturas  (<em>termistor</em>) que se acoplan al term&oacute;metro electr&oacute;nico, disponible  en casi todos los monitores multipar&aacute;metros utilizados en nuestro medio.  Estos term&oacute;metros son muy confiables, muestran un registro continuo de  la temperatura, son seguros y muy f&aacute;ciles de colocar. Si se va a tomar  la temperatura rectal, nasal o esof&aacute;gica, la sonda debe lubricarse para  reducir la fricci&oacute;n y facilitar su inserci&oacute;n. Existen cubiertas  desechables para las sondas rectales que disminuyen la posibilidad de contaminaci&oacute;n  y su tiempo de limpieza y desinfecci&oacute;n.<span class="superscript">1,3</span></p>    <p align="justify">La  sonda <em>termistor </em> es un equipo semiconductor que var&iacute;a su resistencia  con los cambios de temperatura, la cual se registra por un equipo electr&oacute;nico  de medici&oacute;n (term&oacute;metro electr&oacute;nico). Los monitores multipar&aacute;metros  disponibles en nuestro medio tienen entradas para el registro de 1 a 2 temperaturas  y poseen un mecanismo de alarma. Existen adem&aacute;s en los servicios de anestesia  cardiovascular, term&oacute;metros de 4 y 6 entradas empleados para el registro  m&uacute;ltiple de temperaturas. </p>    <p align="justify">La <strong>temperatura  nasal </strong> es muy &uacute;til, pues nos indica como est&aacute; la temperatura  del cerebro (hipot&aacute;lamo). Ello es posible pues la sonda la medici&oacute;n  se encuentra colocada cerca del alto flujo sangu&iacute;neo que existe dentro  de la nariz y su monitorizaci&oacute;n se considera de gran valor en las operaciones  neuroquir&uacute;rgicas y cardiovasculares. </p>    <p align="justify">La sonda debe  colocarse detr&aacute;s del paladar blando. Su registro es generalmente muy exacto  y nos refleja, adem&aacute;s, c&oacute;mo est&aacute; la temperatura en el centro  del cuerpo. El resultado se afecta si existe fuga considerable de gases en la  v&iacute;a a&eacute;rea. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La <strong>temperatura distal  </strong> registrada en la piel de los dedos de las extremidades (habitualmente  las inferiores) es de gran valor para compararla con la central y determinar el  gradiente t&eacute;rmico (valor normal de menos de 5 &deg;C de diferencia). </p>    <p align="justify">La  anestesia general bloquea la respuesta normal al enfriamiento y la temperatura  corporal cae r&aacute;pidamente. Los mecanismos de regulaci&oacute;n normales  no se activan durante la anestesia general hasta que la temperatura disminuye  de 2 a 3 &deg;C. Esta variaci&oacute;n se produce porque los agentes anest&eacute;sicos  disminuyen el metabolismo y la producci&oacute;n de energ&iacute;a y calor. Tal  efecto negativo sobre el control de la temperatura se agrava por la vasodilataci&oacute;n  perif&eacute;rica que se produce durante la anestesia general. Los agentes anest&eacute;sicos  generales intravenosos y los inhalatorios disminuyen la producci&oacute;n, aumentan  las p&eacute;rdidas de calor y disminuyen la temperatura corporal durante la anestesia.  Reducen, adem&aacute;s, el mecanismo de producci&oacute;n de calor por oxidaci&oacute;n  de la grasa parda.<span class="superscript">1,5,6</span></p>    <p> <strong>Causas  de la hipotermia durante la anestesia:</strong> </p>    <blockquote>     <p>1. Temperatura  ambiente del sal&oacute;n menor de 21 &deg;C.     <br> 2. L&iacute;quidos intravenosos  a temperatura ambiente.     <br> 3. Soluciones de irrigaci&oacute;n fr&iacute;as.      <br> 4. P&eacute;rdida de calor por las v&iacute;as a&eacute;reas     <br> 5. Metabolismo  basal disminuido.     <br> 6. Vasodilataci&oacute;n producida por los agentes anest&eacute;sicos.      ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 7. Eliminaci&oacute;n de los mecanismos compensadores por los anest&eacute;sicos.  </p></blockquote>    <p><strong>Medidas para prevenir la hipotermia durante la anestesia:  </strong></p><ul>     <li> Transportar a los RN en incubadoras y cunas precalentadas  y cubrirlos adecuadamente para evitar el enfriamiento. </li>    <li> El sal&oacute;n  de operaciones debe ser precalentado. Se debe mantener la temperatura por encima  de los 24 &deg;C. </li>    <li> Manta regulada a 37 &deg;C. </li>    <li> Calentar todas  las soluciones intravenosas. </li>    <li> Calentar las soluciones de irrigaci&oacute;n  intracavitarias. </li>    <li> Humectar y calentar los gases anest&eacute;sicos. </li>    <li>  Utilizar circuitos de bajo flujo. </li>    </ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Si accidentalmente  apareciera una hipotermia durante la anestesia se debe elevar progresivamente  la temperatura de la manta e impedir una diferencia mayor de 10 &deg;C entre la  manta y la piel del paciente para evitar lesiones en la piel; utilizar soluciones  intravenosas tibias; apagar el aire acondicionado y vasodilatar. El empleo de  vasodilatadores parenterales favorece el recalentamiento. </p><h4><strong>    <br>  Premedicaci&Oacute;n </strong></h4>    <p align="justify">Generalmente los pacientes  que pesan menos de 5 kg o tienen menos de 1 mes de edad, no reciben medicaci&oacute;n  preoperatoria (excepto atropina) en la anestesia pedi&aacute;trica tradicional,<span class="superscript">1,3,4</span>  pero nosotros lo hacemos a todos los ni&ntilde;os, independientemente de su edad.  Para ello utilizamos en los cr&iacute;ticamente enfermos la ketamina a raz&oacute;n  de 3 a 4 mg/kg m&aacute;s atropina 0,1 mg (0,02 mg /kg) por v&iacute;a intramuscular.<span class="superscript">1,3,8</span></p>    <p>En  el preoperatorio los pacientes son atendidos seg&uacute;n el esquema siguiente:  </p><ul>     <li> Monitorizaci&oacute;n electrocardiogr&aacute;fica (D2). </li>    <li>  Saturometr&iacute;a transcut&aacute;nea. </li>    <li> Preoxigenaci&oacute;n. </li>    <li>  Medici&oacute;n de la presi&oacute;n arterial por m&eacute;todo no invasivo. </li>    <li>  Colocaci&oacute;n de v&iacute;as venosas perif&eacute;ricas, c&aacute;nulas de  tefl&oacute;n 20-22G </li>    </ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Despu&eacute;s de la inducci&oacute;n anest&eacute;sica:  </p><ul>     <li> Sonda naso-g&aacute;strica. </li>    <li> Sonda vesical. </li>    <li> Cateterizaci&oacute;n  de arteria radial para el monitoreo de la presi&oacute;n arterial y tomas de muestras.  </li>    <li> Cateterizaci&oacute;n venosa central. <strong></strong></li>    </ul><h4><strong>&nbsp;      <br> </strong><strong>Hidrataci&oacute;n </strong></h4>    <p align="justify">Debe  iniciarse una infusi&oacute;n intravenosa, antes de la operaci&oacute;n, de soluciones  glucosadas para evitar la hipoglucemia, la cual se puede presentar en el 10 %  de los RN, particularmente en quienes padecen de enfermedades que requieren de  tratamiento quir&uacute;rgico. Nosotros hemos empleado con buenos resultados dextrosa  al 5 % como veh&iacute;culo para la administraci&oacute;n de medicamentos y ringerlactato  como hidrataci&oacute;n a raz&oacute;n de 5 mL/kg/h de inicio y durante las 3  primeras horas de la operaci&oacute;n. En las operaciones intraabdominales y del  t&oacute;rax administramos entre 8 y 10 mL/kg/h. </p>    <p align="justify">La administraci&oacute;n  de l&iacute;quidos durante la operaci&oacute;n debe basarse en los requerimientos  normales para el mantenimiento, junto con una cantidad estimada que se traslada  hacia el tercer espacio. Nos guiamos para el reemplazo por la presi&oacute;n arterial,  la presi&oacute;n venosa central (PVC), la diuresis y un estimado de las p&eacute;rdidas.  </p><h4>    <br> <strong>Sistemas de anestesia en el reci&Eacute;n nacido </strong></h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La  eliminaci&oacute;n del espacio muerto del aparato y la resistencia m&iacute;nima  a la ventilaci&oacute;n son los factores m&aacute;s importantes que se deben considerar.  Cualquier aumento del espacio muerto normal del reci&eacute;n nacido puede interferir  de forma significativa sobre el intercambio gaseoso pulmonar. Es importante recordar  que el volumen corriente de un reci&eacute;n nacido es de unos 20cc y el espacio  muerto fisiol&oacute;gico es de 1/3 de esta cantidad, por consiguiente la ventilaci&oacute;n  alveolar asciende a unos 14 mL.<span class="superscript">1,7</span> Cualquier  aumento del espacio muerto por peque&ntilde;o que &eacute;ste sea, representa  mucho en el reci&eacute;n nacido.<span class="superscript">1</span></p>    <p align="justify"><em>Mascarillas</em>:  La m&aacute;scara disponible m&aacute;s conveniente es la dise&ntilde;ada por  <em>Rendell-</em><em>Baker</em>, la cual se adapta muy bien a la cara del reci&eacute;n  nacido y posee un espacio muerto insignificante. </p>    <p align="justify"><em>Tubos  endotraqueales</em>: En nuestro servicio empleamos los tubos pl&aacute;sticos  <em>Portex </em> de punta negra; generalmente realizamos la intubaci&oacute;n  nasotraqueal bajo visi&oacute;n directa. En los reci&eacute;n nacidos de bajo  peso empleamos los n&uacute;meros 2,5 a 3; en el reci&eacute;n nacido normal el  3,5 y del 4 a 4,5 en los lactantes mayores. </p>    <p>La distancia la seleccionamos  de acuerdo a la siguiente f&oacute;rmula : </p><ul>     <li> 1 500 g ........... 11  cm</li>    <li> 2 500 g ........... 12 cm</li>    <li> 3 000 g ........... 13 cm</li>    <li>  3 500 g ........... 14 cm</li>    <li> 4 000 g ........... 15 cm</li>    </ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>Ventilador  mec&aacute;nico</em><strong>: </strong> El aparato anest&eacute;sico debe ofrecer  el menor espacio muerto y la menor resistencia a la ventilaci&oacute;n posible.  El sistema <em>Mapleson D. </em> y la modificaci&oacute;n de <em>Jackson-Rees  </em> a la pieza en T de <em>Ayre </em> satisfacen todos los requerimientos para  la anestesia neonatal de corta duraci&oacute;n, si se usa un flujo de gas fresco  dos veces mayor que el volumen/minuto del paciente.<span class="superscript">1</span></p>    <p align="justify">En  nuestro servicio empleamos los ventiladores mec&aacute;nicos <em>Servo 900D</em>,  que garantizan un volumen corriente m&iacute;nimo de hasta 20 cc y permiten dosificar  correctamente el volumen/minuto; la frecuencia respiratoria puede aumentarse tanto  como sea necesario y poseen un sistema de alarma realmente excelente. El volumen  corriente lo calculamos a raz&oacute;n de 10 cc/kg y la frecuencia entre 30 y  40 por min o mayor seg&uacute;n necesidades. </p>    <p align="justify">Todos nuestros  pacientes son monitorizados mediante capnograf&iacute;a, saturometr&iacute;a,  presi&oacute;n pico de insuflaci&oacute;n, volumen/minuto, y otros par&aacute;metros  con diferentes niveles de alarmas. </p><h4>    <br> <strong>Agentes Anest&eacute;sicos  </strong></h4>    <p align="justify">Los RN tienen una menor concentraci&oacute;n  alveolar m&iacute;nima (CAM) que los ni&ntilde;os mayores. Para el halotano los  ni&ntilde;os prematuros tienen una CAM del 0,6 %, el RN del 0,87 %, comparado  con 1,1 % en los lactantes entre 1 y 6 meses de edad. Cuando se administran a  los RN puede observarse una mayor incidencia de hipotensi&oacute;n arterial. Con  el isoflurano , la CAM para los prematuros es de 1,28; para los RN a t&eacute;rmino  es de 1,6 y para los ni&ntilde;os entre 1 a 6 meses es de 1,87. S&oacute;lo el  sevoflurano parece comportarse diferente, con una CAM constante en 3,2-3,3 para  RN y lactantes menores de 1 mes, y disminuye a 3 entre los 1 a 6 meses y a 2,5-2,8  en los ni&ntilde;os de 7 meses en adelante). Diferentes estudios plantean que  el sevoflurano puede deprimir menos el coraz&oacute;n y se asocia con una menor  incidencia de bradicardia si se compara con el halotano.<span class="superscript">1,9,10</span></p>    <p align="justify"><em>Oxido  Nitroso</em><strong>: </strong> Las acciones cardiovasculares del &oacute;xido  nitroso est&aacute;n relacionadas con la depresi&oacute;n ligera directa de la  contractilidad del miocardio y son m&aacute;s marcadas en el paciente con enfermedades  cardiovasculares, especialmente aquellos con disminuci&oacute;n de la contractilidad.  Su escasa potencia hace necesario suplirlo con otros agentes como los l&iacute;quidos  vol&aacute;tiles y los narc&oacute;ticos. Existe un n&uacute;mero de factores  que limitan su uso: </p><ul>     <li> Se necesitan altas concentraciones (hip&oacute;xicas)  para producir anestesia. </li>    <li> Se utilizan en altas concentraciones (50-60  %), por lo que su uso limita la concentraci&oacute;n de ox&iacute;geno inspirado.  </li>    <li> Se difunde dentro de las cavidades llenas de aire y las expande. Aumenta  el tama&ntilde;o de las burbujas de aire y del neumot&oacute;rax. </li>    <li> Disminuye  discretamente la contractilidad mioc&aacute;rdica y estimula ligeramente el sistema  simp&aacute;tico con una prudencial elevaci&oacute;n de catecolamina circulantes.  </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Aumenta moderadamente la resistencia vascular sist&eacute;mica y la  resistencia vascular pulmonar. </li>    </ul>    <p align="justify">Nosotros no lo utilizamos  en los reci&eacute;n nacidos ni en los lactantes y consideramos que no se justifica  su uso en el ni&ntilde;o con reserva cardiovascular disminuida. </p><h6><strong>Agentes  anest&eacute;sicos intravenosos </strong></h6>    <p align="justify">Si antes de la  inducci&oacute;n la presi&oacute;n arterial est&aacute; baja (presi&oacute;n sist&oacute;lica  menor de 40 mm Hg) administramos un bolo de ringerlactato (10 cc/kg), oxigenamos,  administramos relajante e intubamos. </p>    <p align="justify">Si el paciente est&aacute;  inestable a pesar del tratamiento preoperatorio preferimos el fentanyl a raz&oacute;n  de 10 &micro;g/kg asociado a un relajante muscular no despolarizante (RMND). Apoyamos  precozmente con dopamina en dosis de 5-10 &micro;g/kg/min en los ni&ntilde;os  inestables hemodin&aacute;micamente. </p>    <p align="justify">El tiopental <strong></strong>es  todav&iacute;a el agente anest&eacute;sico m&aacute;s utilizado para la inducci&oacute;n  de la anestesia y puede emplearse en el RN en dosis promedio de 1 a 2 mg/kg con  una concentraci&oacute;n del 1 %. </p>    <p align="justify">El ketalar es un agente  muy &uacute;til en la inducci&oacute;n y mantenimiento de la anestesia. Puede  administrarse por v&iacute;a intravenosa o intramuscular. La v&iacute;a intramuscular  es excelente en los ni&ntilde;os y nos permite instrumentar precozmente al paciente,  especialmente a aquellos en los cuales es dif&iacute;cil canalizar las venas perif&eacute;ricas.  Las reacciones secundarias desagradables no se observan en los ni&ntilde;os peque&ntilde;os  y nos permite administrar un alto porcentaje de ox&iacute;geno. Se emplea en dosis  de 1 a 2 mg/kg endovenoso y de 5 mg/kg intramuscular, con excelentes resultados  asociado a atropina y a RMND, en la inducci&oacute;n de la anestesia. </p>    <p align="justify">En  el mantenimiento se puede utilizar en infusi&oacute;n continua combinado frecuentemente  con alguna benzodiacepina. La dosis de mantenimiento promedio empleada en el lactante  ha sido de 0,5 a 1 mg/kg/h. En el paciente cian&oacute;tico es a&uacute;n el agente  de elecci&oacute;n en muchos centros. Este f&aacute;rmaco se considera el agente  de elecci&oacute;n en nuestro medio para el cateterismo card&iacute;aco. No parece  afectar la resistencia vascular pulmonar en pacientes bien oxigenados y ventilados.<span class="superscript">1,3,4</span></p>    <p align="justify">Los  opi&aacute;ceos se han empleado satisfactoriamente en la inducci&oacute;n y mantenimiento  de la anestesia de los reci&eacute;n nacidos con cardiopat&iacute;as complejas.  El fentanyl se emplea en dosis que oscilan entre los 10 y 20 &micro;g/kg en la  inducci&oacute;n anest&eacute;sica y de 30 a 100 &micro;g/kg en el mantenimiento.  La dosis puede disminuirse cuando se asocia a benzodiacepinas u otros agentes.<span class="superscript">1,3,4</span></p>    <p align="justify">Para  mantener la anestesia en el RN de alto riesgo suele utilizarse la ketamina, aislada  o asociada con el fentanyl pues no afectan la estabilidad cardiovascular. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como  relajante muscular utilizamos: </p><ul>     <li> Pavulon 0,1 mg/kg</li>    <li> Atracurio  0,5-0,6 mg/kg</li>    <li> Vecuronio 0,1 mg/kg</li>    </ul>    <p align="justify">La succinilcolina  debe reservarse solamente para procedimientos de muy corta duraci&oacute;n, en  los que se necesite intubaci&oacute;n urgente o en las complicaciones, donde es  necesario permeabilizar la v&iacute;a a&eacute;rea de inmediato, como es el caso  del laringe-espasmo y la bronco-aspiraci&oacute;n. </p><h6>    <br> <strong>Recuperaci&oacute;n  </strong></h6>    <p align="justify">Los RN deben vigilarse en una unidad especializada  durante 24 h antes del traslado a la sala. Se se&ntilde;ala una alta incidencia  de hipoventilaci&oacute;n y apnea hasta 4 h despu&eacute;s de la extubaci&oacute;n.  Esta complicaci&oacute;n aumenta si el hemat&oacute;crito es menor de 30 Vol %.  Se ha utilizado cafe&iacute;na o aminofilina de forma preventiva.<span class="superscript">1</span></p><h4>Summary</h4><H2>Anesthesia  in the newborn </H2>    <P>The multiple considerations necessary to evaluate the anesthetic  treatment in the newborns and infants at high anesthetic risk during the surgical  procedures are dealt with in this bibliographic review. These little patients  require surveillance and intensive treatment in the perioperative and even later.  A close communication and cooperation among pediatricians, anesthesiologists,  pediatric surgeons and intensive care specialists is also necessary to attain  good results. </P>    <P><EM>Key words:</EM> Anesthesia, newborn.</P><h4>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <strong>Referencias  bibliogr&aacute;ficas</strong></h4>    <!-- ref --><P> 1. Gregory GA. Pediatric Anesthesia. 4  th Ed. New York: Ed Churchill-Livingstone; 2002. <!-- ref --><P> 2. Mason LJ. Pitfalls  and problems in pediatric anesthesia. IARS 2002 Review Course Lectures. Supplement  to Anesthesia and Analgesia, March 2002. <!-- ref --><P> 3. Lake CL. Pediatric Cardiac  Anesthesia. 2nd Ed. Norwalk: Edit Appleton &amp; Lange; 1993. <!-- ref --><P> 4. Kaplan  JA. Cardiac Anesthesia. 4th Ed. Philadelphia: Edit WB Saunders;1999. <P> 5.  De la Parte PL. Monitoreo de la Temperatura durante la Anestesia. &iquest;Es realmente  necesario? Rev Cubana Pediatr. 2003;75(1). Disponible en: <a href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0034-75312003000100009&lng=es&nrm=iso&tlng=es">http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75312003000100009&amp;lng=es&amp;nrm=iso&amp;tlng=es  </a></P>    <!-- ref --><P> 6. Lindahl SGE. Perioperative Temperature Regulation. CD ROM 2000  IARS Selected Review Course Lectures. <!-- ref --><P> 7. Barash PG. Handbook of Clinical  Anesthesia. Edit. J.B. Lippincott; 1991. <!-- ref --><P> 8. De la Parte PL. Cuidados preoperatorios  en el ni&ntilde;o. Rev Cubana Pediatr. 2002;74(4). Disponible en: <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/ped/vol74_4_02/ped10402.htm">http://bvs.sld.cu/revistas/ped/vol74_4_02/ped10402.htm  </a><!-- ref --><P> 9. Wodey E, Pladys P, Copin C. Comparative hemodynamic depression  of Sevoflurane versus Halothane during induction of anesthesia in children. Anesthesiology.  1997;87:795-800. <!-- ref --><P> 10. Russel IA, Miller H, Gregory G. The safety and efficacy  of Sevoflurane anesthesia in infants and children with congenital heart disease.  Anesthesia Analgesia. 2001;92:1152-8. <p>Recibido: 30 de abril de 2004. Aprobado:  15 de junio de 2004.    <br> <em>Dr. Lincoln de la Parte P&eacute;rez.</em> Hospital  Pedi&aacute;trico "William Soler". Altahabana, Boyeros.     <br> Correo electr&oacute;nico:  <a href="mailto:lincoln.delaparte@infomed.sld.cu">lincoln.delaparte@infomed.sld.cu</a></p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista  de II Grado en Anestesiolog&iacute;a y Reanimaci&oacute;n. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gregory]]></surname>
<given-names><![CDATA[GA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pediatric Anesthesia]]></source>
<year>2002</year>
<edition>4</edition>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Mason]]></surname>
<given-names><![CDATA[LJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pitfalls and problems in pediatric anesthesia]]></source>
<year>2002</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lake]]></surname>
<given-names><![CDATA[CL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Pediatric Cardiac Anesthesia]]></source>
<year>1993</year>
<edition>2</edition>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaplan]]></surname>
<given-names><![CDATA[JA]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cardiac Anesthesia]]></source>
<year>1999</year>
<edition>4</edition>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De la Parte]]></surname>
<given-names><![CDATA[PL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Monitoreo de la Temperatura durante la Anestesia: Es realmente necesario]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Pediatr]]></source>
<year>2003</year>
<volume>75</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lindahl]]></surname>
<given-names><![CDATA[SGE]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Perioperative Temperature Regulation]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Barash]]></surname>
<given-names><![CDATA[PG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Handbook of Clinical Anesthesia]]></source>
<year>1991</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[De la Parte]]></surname>
<given-names><![CDATA[PL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cuidados preoperatorios en el niño]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Pediatr]]></source>
<year>2002</year>
<volume>74</volume>
<numero>4</numero>
<issue>4</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Wodey]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pladys]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Copin]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Comparative hemodynamic depression of Sevoflurane versus Halothane during induction of anesthesia in children]]></article-title>
<source><![CDATA[Anesthesiology]]></source>
<year>1997</year>
<volume>87</volume>
<page-range>795-800</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Russel]]></surname>
<given-names><![CDATA[IA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Miller]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gregory]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The safety and efficacy of Sevoflurane anesthesia in infants and children with congenital heart disease]]></article-title>
<source><![CDATA[Anesthesia Analgesia]]></source>
<year>2001</year>
<volume>92</volume>
<page-range>1152-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
