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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Quiste multilocular del riñón.: Presentación de un caso <a name=autor></a>]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Multilocular renal cyst: A case report]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Docente Clinicoquirúrgico Joaquín Albarrán Servicio de Urología ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Docente  Clinicoquir&uacute;rgico &laquo;Joaqu&iacute;n Albarr&aacute;n&raquo;, Servicio de Urolog&iacute;a</p> <h2>  Quiste  multilocular del ri&ntilde;&oacute;n. Presentaci&oacute;n de un caso<br /> <a href="#cargo">Dra. Lourdes  Santana Sarrhy<span class="superscript">1</span></a><a name="autor" id="autor"></a></h2>     <blockquote>   <h4><br /> RESUMEN </h4>       <p align="justify"> Presentamos un nuevo caso de  quiste multilocular del ri&ntilde;&oacute;n en el adulto. Esta &nbsp;entidad es sumamente rara y se plantean varias  hip&oacute;tesis sobre su origen. El ri&ntilde;&oacute;n no tiene configuraci&oacute;n reniforme: t&iacute;picamente  el ri&ntilde;&oacute;n tiene la apariencia de un &laquo;racimo de uvas&raquo;, sin estroma entre los  quistes. El tama&ntilde;o renal es muy variable, pero en ocasiones llega a ser&nbsp; una gran masa que ocupa la mayor parte del  abdomen.&nbsp; Se plantea &nbsp;que la diferencia entre esta entidad benigna y  los tumores renales intraqu&iacute;ticos solo se puede establecer mediante estudios minuciosos  de la pieza anat&oacute;mica. Se revisa la literatura encontrada sobre el tema y se  comenta la problem&aacute;tica en torno al diagn&oacute;stico y a las posibilidades  terap&eacute;uticas.<br />     <em><br />     Palabras clave:</em> Quiste multilocular, ri&ntilde;&oacute;n.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">Entre las  afecciones tumorales del ri&ntilde;&oacute;n, la enfermedad qu&iacute;stica ocupa un lugar  importante por su frecuencia, pero dentro de &eacute;stas la variedad multilocular es  muy rara y apenas se encuentran descritos cerca de 200 casos desde que Edmunds documentara  el primero hace m&aacute;s de 200 a&ntilde;os.<span class="superscript">1<br /> </span><br />   La denominaci&oacute;n  de quiste multilocular del ri&ntilde;&oacute;n se debe a Meland y Brassch (1933) y es la m&aacute;s  com&uacute;nmente empleada, aunque existen otras como tumor de Pelaman, hamartoma  qu&iacute;stico, linfangioma qu&iacute;stico y ri&ntilde;&oacute;n poliqu&iacute;stico parcial.<span class="superscript">2-4</span> Los  s&iacute;ntomas generalmente son muy escasos e inespec&iacute;ficos, de forma que en gran  n&uacute;mero de pacientes es improbable el diagn&oacute;stico preoperatorio.<span class="superscript">5-7<br />   </span><br /> Varios autores  han descrito casos de quistes multiloculares relacionados con tumores malignos,  entre ellos el tumor de Wilms y el carcinoma de c&eacute;lulas renales con  degeneraci&oacute;n qu&iacute;stica.<span class="superscript">1,5</span></p>     <p align="justify">    En este art&iacute;culo  presentamos el primer caso de quiste multilocular del ri&ntilde;&oacute;n diagnosticado en el  Hospital Docente Cl&iacute;nico Quir&uacute;rgico &laquo;Joaqu&iacute;n Albarr&aacute;n&raquo;.<br /> </p> <h4><br /> <strong>CASO CL&Iacute;NICO</strong></h4>     <p align="justify">  Paciente E. S.  E., blanca, de 60 a&ntilde;os de edad, con historia de salud, que comienza a presentar  cuadro de infecci&oacute;n urinaria baja con hematuria final. Esta paciente fue medicada  en m&uacute;ltiples ocasiones con tratamiento sintom&aacute;tico. Posteriormente, a los  s&iacute;ntomas referidos se a&ntilde;ade dolor lumbar izquierdo de tipo gravativo, por lo  que es remitida a nuestra consulta.<br />   <br />   Los antecedentes  personales y familiares carecen de inter&eacute;s. A la exploraci&oacute;n f&iacute;sica constatamos  un tumor palpable en la fosa lumbar izquierda, que llega al flanco ipsolateral.  Es movible y liso. Los estudios hematol&oacute;gicos son normales. En la orina aparece  una leucocituria y hematuria microsc&oacute;pica.<br />   <br />   Se le realiza un  ultrasonido abdominal y se observa que hacia el polo inferior del ri&ntilde;&oacute;n  izquierdo hay una tumoraci&oacute;n ecol&uacute;cida bien delimitada, con elementos  ecog&eacute;nicos en su interior y que mide 74&nbsp;mm x 98&nbsp;mm. El par&eacute;nquima  hacia el polo superior y porci&oacute;n media del ri&ntilde;&oacute;n est&aacute; conservado. El ri&ntilde;&oacute;n  derecho est&aacute; normal.<br />   <br />   El urograma  descendente refleja un tumor con densidad de partes blandas en la fosa renal  izquierda, buena eliminaci&oacute;n renal bilateral y ausencia de deformidad  pielocalicial izquierda (figura 1A). Al realizar este &uacute;ltimo estudio, la  paciente present&oacute; un cuadro de reacci&oacute;n al&eacute;rgica importante al contraste  yodado. Las pruebas citol&oacute;gicas de orina realizadas fueron negativas. Se  realiza una cistoscopia que resulta normal, y en ese momento se lleva a cabo la  pielograf&iacute;a ascendente del ri&ntilde;&oacute;n izquierdo (figura 1B), donde se precisa que el  tumor no desplaza ni amputa el c&aacute;liz inferior del ri&ntilde;&oacute;n.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v45n1/f0108106.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v45n1/f0108106.jpg" width="596" height="447" border="0" /></a></p>     
<blockquote>       <p align="justify">Figura 1. A, Urograma ascendente. Aumento de la silueta renal. B, Pielograf&iacute;a ascendente. No comunicaci&oacute;n con las v&iacute;as excretoras. </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  En el colon por  enema se observa un desplazamiento del &aacute;ngulo espl&eacute;nico del colon a la l&iacute;nea  media (figura 2A). En la tomograf&iacute;a axial computarizada se observa una imagen  hipodensa bien delimitada en el polo inferior del ri&ntilde;&oacute;n izquierdo, la cual presenta  imagen hiperdensa en su interior. El resto del ri&ntilde;&oacute;n es normal. Debe confirmarse  si se trata de un hipernefroma izquierdo.<br /> &nbsp; <br /> Nos fue  imposible realizar arteriograf&iacute;a renal por lo que se decide intervenir  quir&uacute;rgicamente con el diagn&oacute;stico de tumor renal izquierdo. En el acto  quir&uacute;rgico se constata el quiste multilocular correspondiente a quistes focales  unilaterales (figura 2B).</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v45n1/f0208106.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v45n1/f0208106.jpg" width="602" height="453" border="0" /></a></p>     
<blockquote>       <p align="justify">Figura 2. A, Colon por enema. &Aacute;ngulo espl&eacute;nico desplazado. B, Pieza anat&oacute;mica. </p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p> <h4>DISCUSI&Oacute;N</h4>     <p align="justify">  Como expresamos  al inicio, esta afecci&oacute;n es poco frecuente y fue descrita por primera vez en  1892 por Edmundo, quien le dio el nombre de cistoadenoma del ri&ntilde;&oacute;n. Ha sido  denominada de diferentes formas, pera la nomenclatura m&aacute;s utilizada continua siendo  la empleada por Meland y Brassch en 1933, cuando publicaron 6 casos recogidos  en las cl&iacute;nicas Mayo.<span class="superscript">1<br /> </span><br />   El diagn&oacute;stico  sugerido por Powell y colaboradores en 1951 enfatiza el car&aacute;cter unilateral,  solitario y multilocular de la afecci&oacute;n. Ellos consideran que los quistes no  deben comunicarse con la pelvis y los loci no deben comunicarse entre s&iacute;. Los  quistes est&aacute;n rodeados por el epitelio, pero pueden presentar en su interior elementos  de par&eacute;nquima renal.<span class="superscript">7,8</span> <br />   <br />   Estos criterios  fueron modificados por Bogg y Kimmelstiei en 1956, quienes consideran que no  deben aparecer nefronas desarrolladas en los tabiques de los quistes.<span class="superscript">5,8</span>  En la actualidad se considera que esta afecci&oacute;n es una formaci&oacute;n qu&iacute;stica en  la que los diferentes loci no se comunican entre s&iacute; ni con la v&iacute;a excretora,  sus tabiques est&aacute;n revestidos de epitelio y en ellos no existe par&eacute;nquima  renal. La lesi&oacute;n est&aacute; bien circunscrita por una c&aacute;psula que la separa del resto  del ri&ntilde;&oacute;n.<span class="superscript">5,9</span> Fuera de las inmediaciones del quiste, la estructura  renal no muestra alteraci&oacute;n alguna, a excepci&oacute;n de las complicaciones que  desencadenan por compresi&oacute;n de las v&iacute;as excretoras, vasos renales u &oacute;rganos  vecinos.<span class="superscript">9</span></p>     <p align="justify">  La patog&eacute;nesis  de esta enfermedad no est&aacute; bien aclarada. Algunos autores consideran que los  quistes multiloculares son consecuencia de un resultado anormal del blastema  metan&eacute;frico y lo consideran un tumor epitelial benigno. Esta hip&oacute;tesis ha inducido  a muchos autores a plantear la posibilidad de su relaci&oacute;n con el tumor de Wilms.<span class="superscript">5</span>  Sin embargo, debemos recordar que los quistes multiloculares, a diferencia de  los nefroblastomas, se hallan en el 50 % de los casos en adultos.<span class="superscript">7,10<br /> </span><br />   Otros  investigadores consideran que es una variedad de displasia renal segmentaria,  por un inadecuado desarrollo de la ramificaci&oacute;n de la yema ureteral, mientras  que otros plantean que es producto de aberraciones en el desarrollo de blastema  meson&eacute;frico y de obstrucci&oacute;n tubular parcial cong&eacute;nita u adquirida.<span class="superscript">8,10</span><br />   <br />   La cl&iacute;nica con  frecuencia es silente por la ausencia de comunicaci&oacute;n entre los quistes y las  v&iacute;as excretoras. En el adulto puede manifestarse &uacute;nicamente por s&iacute;ntomas  dolorosos, que pueden confundirse con todos los paroxismos dolorosos renales.<span class="superscript">6<br />   </span><br />   Los s&iacute;ntomas por  compresi&oacute;n sobre los &oacute;rganos vecinos suelen manifestarse cuando los quistes han  adquirido un gran tama&ntilde;o, generalmente suficiente para que sea posible palpar  el tumor mediante tacto lumbar.<span class="superscript">5,6</span>. <br />   <br />   Los ex&aacute;menes de  laboratorio son habitualmente inespec&iacute;ficos. La ecograf&iacute;a presenta imagen ecol&uacute;cida  que puede presentar elementos ecodensos en su interior y se observa el  par&eacute;nquima renal restante conservado. En la renograf&iacute;a excretora encontramos en  muchas ocasiones una masa tumoral que deforma la silueta renal y que puede  alterar el sistema pielocalicial y desplazar el ur&eacute;ter a la l&iacute;nea media.<br />   <br />   La angiograf&iacute;a  muestra una masa pobremente vascularizada en su periferia y suele encontrarse  una arteria capsular o parietal que puede responder al <em>test</em> de angiotensina. En otros casos puede aparecer un aspecto  hipervascularizado por vasos de neoformaci&oacute;n que corresponden a los tabiques.  Como vemos, la angiograf&iacute;a renal no es una prueba precisa para definir entre  quiste multilocular y un tumor maligno del ri&ntilde;&oacute;n.<span class="superscript">2,4,6,7,9</span><br />   <br />   La tomograf&iacute;a  axial computadorizada revela habitualmente una imagen hipodensa bien delimitada,  con elementos hiperdensos en su interior, los que deben corresponder con los tabiques  de los loci. Estas im&aacute;genes generalmente no son precisas y al igual que en la  angiograf&iacute;a no se puede descartar la presencia de un tumor maligno renal.<br />   <br />   En los art&iacute;culos  revisados se habla del uso de la citolog&iacute;a de aspiraci&oacute;n por punci&oacute;n  percut&aacute;nea. Nosotros no tenemos experiencia con esta t&eacute;cnica, pero los  resultados descritos por los diferentes autores reflejan que esta no brinda  mucha ayuda en el diagn&oacute;stico de los quistes multiloculares.<span class="superscript">2,4,6,9</span><br />   <br />   Por todo lo  descrito vemos que generalmente es dif&iacute;cil precisar el diagn&oacute;stico antes del  acto quir&uacute;rgico y muchas veces pensamos que el paciente presenta un tumor  maligno del ri&ntilde;&oacute;n. Por este motivo nosotros, en concordancia con la mayor parte  de los autores consultados, consideramos que el tratamiento de elecci&oacute;n en los  pacientes con un ri&ntilde;&oacute;n contralateral sano debe ser la nefrectom&iacute;a total.<span class="superscript">3-6</span></p>     <p>&nbsp;</p> <h4>REFERENCIAS  BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>     <p>1. Feng       CS. Multilocular renal cyst. Urology. 1994; 24: 278.</p>     <p>2. Banner MP.       Multilocular renal cyst: Radiologic-Pathologic correlation. AJR. 1981; 136: 239.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3. Hendaqui       L, Horchani A. Kiste multiloculaire du rein: Problemes diagnostiques. J. d&acute;Urol. 1984; 90: 11.</p>     <p>4. Montesino       Semper M, Santiago Glez. de Garibay AM. Quiste multilocular del       ri&ntilde;&oacute;n: Aportaci&oacute;n de un caso. Actas Urol Esp. 1988; VIII: 483. </p>     <p>5. Rodr&iacute;guez JM, De Alva E. Carcinoma de c&eacute;lulas       renales multiqu&iacute;stico. &iquest;Existe una verdadera evidencia de que estos       tumores sean neoplasias malignas? Rev Esp Patol. 2002; 35(2): 201-206.</p>     <p>6. Lios Gallego CA, Platt Garc&iacute;a J. Nefroma qu&iacute;stico       multilocular. Presentaci&oacute;n de un caso y revisi&oacute;n de la literatura. Rev Mex       Urol. 2002; 62 (3): 144-147.</p>     <p>7. Romero Ortiz A, L&oacute;pez-Beltr&aacute;n A, P&eacute;rez Luque L.  Carcinoma renal multilocular. Estudio Cl&iacute;nico patol&oacute;gico de 14 casos Arch. Esp. Urol. 2005; 58:15. </p>     <p>8. Ferrer-Roca       O, Fdez. Cruz L. Papillary adenocarcinomatous degeneration occurring in a       multilocular renal cyst. Brit J Urol. 1991; 52: 13-17.</p>     <p>9. Sadlowski       RW, Smey P, Williams J. Adenocarcinoma in multilocular renal cyst. Urology. 1999; 14: 512.</p>     <p> 10. Gonz&aacute;lez del Castillo J. Quiste  multilocular del ri&ntilde;&oacute;n. Patolog&iacute;a.  1993; 6: 362.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p>Recibido: 11 de  enero de 2006. Aprobado: 26 de febrero de 2006.<br />     <em>Dra. Lourdes Santana Sarrhy</em>. Calle 17  No. 7613, Apto. 1. Municipio Playa, Ciudad de La Habana, Cuba.<br />   Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:lsantana@infomed.sld.cu">lsantana@infomed.sld.cu</a> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><span class="superscript"><a href="#autor"><br /> 1</a></span><a href="#autor">Especialista  de I Grado en Urolog&iacute;a. Profesor Asistente.</a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body>
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