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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cirugía de control de daños]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Universitario Dr. Mario Muñoz Monroy Servicio de Cirugía General ]]></institution>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Cirugía de control de daños]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[atención del trauma]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Universitario &laquo;Dr. Mario  Mu&ntilde;oz Monroy&raquo;, Matanzas<br /> Servicio de Cirug&iacute;a General</p> <h2><strong>Cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os </strong></h2>     <p><a href="#cargo">Dr.  Mario Michel G&oacute;mez Hern&aacute;ndez,<span class="superscript">1</span> Dr. Mario Miguel Morales Wong,<span class="superscript">2</span> Dr. Jos&eacute;  Mar&iacute;a Gonz&aacute;lez Ortega<span class="superscript">3</span> y Dra.  Zoraida Caridad L&oacute;pez Cuevas<span class="superscript">4</span></a><a name="autor" id="autor"></a><br /> &nbsp;<br /> </p>     <blockquote>   <h4 align="justify">RESUMEN</h4>       <p align="justify"> El tratamiento del paciente  severamente traumatizado, con heridas en m&uacute;ltiples &oacute;rganos, constituye uno de  los mayores y m&aacute;s complejos problemas a los que se enfrenta el cirujano en la  pr&aacute;ctica diaria. Con la aplicaci&oacute;n &nbsp;de la  cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os se ha logrado mejorar la supervivencia de estos  pacientes. La finalidad de esta es interrumpir la cascada mortal que culmina  con la muerte del paciente y lograr un tratamiento quir&uacute;rgico definitivo de una  manera calculada, mediante pasos consecutivos y ordenados, basados en la  tolerancia fisiol&oacute;gica del paciente. Valoramos tambi&eacute;n &nbsp;la literatura que versa sobre el tema.<br />     <br />     <em>Palabras clave</em>:  Cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os, exanguinaci&oacute;n, atenci&oacute;n del trauma.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">La exanguinaci&oacute;n, a pesar de ser muy temida, no  es desconocida por el cirujano traumat&oacute;logo. El aumento de las lesiones  traum&aacute;ticas cr&iacute;ticas junto con la mejor&iacute;a y desarrollo de los sistemas de urgencias  permiten una pronta y eficaz atenci&oacute;n prehospitalaria de estos pacientes y el  r&aacute;pido traslado a un centro hospitalario. Estas condiciones han facilitado la  asistencia de pacientes a los centros para la atenci&oacute;n de traumatismos que antes  no habr&iacute;an podido llegar con vida. El resultado es que el personal de  emergencia se enfrenta a un paciente en estado cr&iacute;tico, con lesiones graves y hemodinamia  &laquo;derrumbada&raquo;, y debe adoptar conductas &laquo;no tradicionales&raquo; en la atenci&oacute;n de  este tipo de paciente.<span class="superscript">1</span> La conducta que tradicionalmente se adopta ante  un paciente politraumatizado pauta que las operaciones correctoras deben ser  completadas definitivamente en el acto quir&uacute;rgico inicial, independietemente de  la condici&oacute;n fisiol&oacute;gica del paciente. Esto significa que grandes, complicadas  y largas reconstrucciones se realizar&aacute;n a los pacientes gravemente  comprometidos en un intento de reparar definitivamente las lesiones.<span class="superscript">1,2</span><br />        <br />       La cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os (CCD) es un enfoque actual que  comenz&oacute; a estandarizarse en fecha tan cercana como los primeros a&ntilde;os de la  d&eacute;cada de 1990. Esta difiere del m&eacute;todo  de tratamiento ordinario o tradicional ante un problema quir&uacute;rgico de origen traum&aacute;tico  o no. Aplicar criterios de control de da&ntilde;os (CD) ante una afecci&oacute;n quir&uacute;rgica  requiere observar el problema desde una perspectiva diferente. Ir&oacute;nicamente, muchos  de los m&eacute;todos quir&uacute;rgicos tradicionales ante un problema se basan m&aacute;s en  cultura, doctrina o tradici&oacute;n que en los resultados de pruebas prospectivas y algunas  t&eacute;cnicas de reanimaci&oacute;n y atenci&oacute;n a los pacientes politraumatizados son resultado  de criterios intuitivos o tradicionales. El m&eacute;todo de CD naci&oacute; de la necesidad  de satisfacer precisamente el desaf&iacute;o de la &laquo;panor&aacute;mica&raquo; y la gravedad  cambiante de las lesiones traum&aacute;ticas durante los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os, ante la ola creciente  de lesiones traum&aacute;ticas que ha devenido en llamarse &laquo;epidemia olvidada&raquo;. <br />       <br />       En los centros de atenci&oacute;n a traumatizados  (centros de trauma) se registra &nbsp;un incremento  inevitable de los ingresos de pacientes gravemente heridos y con serias lesiones  y alto grado de inestabilidad hemodin&aacute;mica. A pesar del surgimiento de estos &laquo;centros  de traumas&raquo; y de la aplicaci&oacute;n de m&eacute;todos estandarizados tradicionales o  convencionales de reanimaci&oacute;n e intervenciones quir&uacute;rgicas, la tasa de  mortalidad de los pacientes con traumatismos exanguinantes se manten&iacute;a muy alta.  El desaf&iacute;o se encontraba en conservar la estabilidad fisiol&oacute;gica durante la &laquo;lucha&raquo;  por el control quir&uacute;rgico de la hemorragia y la contaminaci&oacute;n, por lo que el  personal que atiende a este tipo de pacientes debe estar alerta ante la  aparici&oacute;n de la &laquo;triada mortal&raquo;, definida como una sucesi&oacute;n de acontecimientos  que engloban acidosis metab&oacute;lica, hipotermia y coagulopat&iacute;a.<span class="superscript">3</span> Cada  uno de ellos ha de explorarse de manera individual, conforme se aplica el  tratamiento quir&uacute;rgico al paciente traumatizado que est&aacute; desangr&aacute;ndose para que,  una vez sospechado el desencadenamiento de dicha triada, poner en pr&aacute;ctica los  principios de la CCD.<span class="superscript">4</span><br />      ]]></body>
<body><![CDATA[  <br />       Respecto a la indicaci&oacute;n de la CCD algunos  autores consideran que el cirujano debe inclusive tenerla en mente desde que es  recibido el lesionado en el Cuerpo de Guardia. Es decir, la CCD no se deber&iacute;a  indicar como &uacute;ltimo recurso, pues ya en ese caso no tendr&iacute;a el &eacute;xito esperado.<span class="superscript">5</span>  Todos los cirujanos hemos encontrado durante nuestra pr&aacute;ctica quir&uacute;rgica alg&uacute;n  paciente politraumatizado que, despu&eacute;s de ingentes y duraderos esfuerzos por  controlar una hemorragia severa, manifiesta la triada constituida por hipotermia,  cuagulopat&iacute;a y acidosis. Estos elementos estrechamente relacionados no son una  causa inicial de cat&aacute;strofe, sino una manifestaci&oacute;n relativamente tard&iacute;a de un  trastorno importante de equilibrio molecular, celular, bioqu&iacute;mico y &nbsp;hemodin&aacute;mico del paciente.<span class="superscript">5</span> La  triada conduce de manera secundaria y r&aacute;pida a complicaciones sostenidas y cada  vez peores evidenciadas en los hallazgos transoperatorios siguientes: cada  capilar del campo quir&uacute;rgicoparece  manifestar hemorragia desangrante; sobrevienen arritmias card&iacute;acas descritas de  diversas maneras; emana un olor f&eacute;tido del campo operatorio; los &oacute;rganos se ven  color cenizos y edematosos; en los &oacute;rganos visibles se observan ingurgitaci&oacute;n  venosa y acumulaci&oacute;n de sangre venosa; los &nbsp;tejidos est&aacute;n fr&iacute;os al tacto; etc. El pulso  del cirujano se acelera al percibir una cat&aacute;strofe inminente y es l&oacute;gico que en  este momento el profesional desee terminar la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica. Si le es posible  reflexiona profundamente sobre la manera en que podr&iacute;a haber prevenido o evitado  este fen&oacute;meno, que no es m&aacute;s que la expresi&oacute;n m&aacute;xima de la &laquo;bancarrota&raquo; de la  fisiolog&iacute;a del paciente, y ya entonces el personal quir&uacute;rgico ha percibido la  inminencia de la muerte del paciente. <br />       <br />       Es precisamente en estos casos en que el cirujano  debe tener la intuici&oacute;n &nbsp;necesaria de parar  o acortar por alg&uacute;n m&eacute;todo la operaci&oacute;n, es decir &laquo;preservar la fisiolog&iacute;a m&aacute;s  que la anatom&iacute;a&raquo;, y es en ese momento que entra en juego el prop&oacute;sito  fundamental de este art&iacute;culo de revisi&oacute;n: la cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os, a  diferencia de las t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas est&aacute;ndares, se basa en el abandono del  concepto de la &laquo;reparaci&oacute;n primaria total&raquo;,<span class="superscript">6</span> sobre la base del principio  de la sumamente necesaria y estrecha cooperaci&oacute;n&nbsp; entre cirujanos, anestesi&oacute;logos y  especialistas en cuidados intensivos.<br />        <br />       El t&eacute;rmino CD describe un enfoque sistem&aacute;tico de  tres etapas,<span class="superscript">7,8</span> cuya finalidad es interrumpir la cascada mortal de  acontecimientos fisiol&oacute;gicos que culmina con la muerte del paciente. La primera  etapa, llamada <em>parte I</em> del CD,  consiste en laparotom&iacute;a exploradora inmediata para el control de la hemorragia  y de la contaminaci&oacute;n por las t&eacute;cnicas m&aacute;s simples. Se retrasa la  reconstrucci&oacute;n definitiva, se aplica un empaquetamiento intraabdominal a todas  las superficies disecadas y los &oacute;rganos lesionados, entre otras medidas, y se  sigue con un cierre simple r&aacute;pido que evite el s&iacute;ndrome compartimental.<br />       <br />     La <em>parte II</em> del CD consiste en la reanimaci&oacute;n secundaria en la unidad de cuidados Intensivos,  que se caracteriza por el establecimiento de la hemodin&aacute;mia al m&aacute;ximo, el recalentamiento  central, la correcci&oacute;n de la coagulopat&iacute;a, el apoyo ventilatorio completo y la identificaci&oacute;n  sostenida de las lesiones traum&aacute;ticas. Una vez que se ha restaurado la  fisiolog&iacute;a normal entra en funcionamiento la <em>parte III</em> del CD, la cual incluye una reoperaci&oacute;n para eliminar el  empaquetamiento intraabdominal y la reparaci&oacute;n definitiva de las lesiones con  cierre abdominal en un ambiente fisiol&oacute;gico ya recuperado y estable.</p>     <p>&nbsp;</p> <h4>HISTORIA DE LA CIRUG&Iacute;A DE CONTROL DE  DA&Ntilde;OS</h4>     <p align="justify">  Las estrategias de primeros intentos de CCD no  son nuevas para el mundo quir&uacute;rgico.<span class="superscript">9</span> La amputaci&oacute;n en el propio  campo de batalla fue por miles de a&ntilde;os el tratamiento primario para lesiones en  los miembros con p&eacute;rdida importante de sangre en un intento de evitar la  exanguinaci&oacute;n consecuente. En 1908 Pringle describi&oacute; la compresi&oacute;n de lesiones  hep&aacute;ticas mediante compresas y la compresi&oacute;n digital del hilio hep&aacute;tico (maniobra  de Pringle) para detener la hemorragia. Una modificaci&oacute;n a esta t&eacute;cnica fue descrita  por Halsted, quien coloc&oacute; hojas de caucho entre el h&iacute;gado y las compresas para  proteger el par&eacute;nquima de la gl&aacute;ndula. Estas t&eacute;cnicas cayeron en desuso durante  la Segunda Guerra Mundial y el conflicto  de Vietnam. Los reportes de empaquetamientos perihep&aacute;ticos como una t&eacute;cnica de CD  reaparecieron en los a&ntilde;os 1970 y 1980.<br />    <br />   Lucas y Ledgerwood reportaron el uso de paquetes  perihep&aacute;ticos temporales en 3 de 637 lesiones del h&iacute;gado tratadas en el  Hospital General de Detroit en 1976. Feliciano en 1981 report&oacute; una tasa de  supervivencia del 90 % en 10 pacientes con lesiones graves del h&iacute;gado que  fueron empaquetadas. Los nuevos conceptos de la laparotom&iacute;a abreviada (LA) fueron  descritos por Stone, miembro del grupo de Emory, en 1983. El t&eacute;rmino <em>control de da&ntilde;os </em>fue popularizado por  Rotondo en los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1990.<br />    <br />   Desde entonces la estrategia ha ganado  popularidad inmensa en el mundo y se ha convertido en el est&aacute;ndar de cuidado  para pacientes gravemente heridos. Los principios de control de da&ntilde;o pueden ser  aplicados en todas las disciplinas de cuidado de traumas.<span class="superscript">10-13</span>.  Una reciente revisi&oacute;n, realizada por <em>Shapiro,</em> identific&oacute; a m&aacute;s de 1 000 pacientes con traumatismos que fueron tratados usando  esta reciente estrategia. Otros autores han descrito hechos similares.<span class="superscript">14,15</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <h4>INDICACIONES  DE LA CIRUG&Iacute;A DE CONTROL DE DA&Ntilde;OS</h4>     <p align="justify">La cirug&iacute;a  de control de da&ntilde;os se indica en los casos siguientes:<span class="superscript">16</span></p>     <p align="justify">a) Pacientes  con riesgo de desarrollar o con:</p>     <blockquote>       <p>- M&uacute;ltiples  lesiones que amenazan la vida.<br />     -    Acidosis (pH  &lt; 7,2).<br />   -    Hipotermia  (&lt; 34 oC).<br />   - Hipotensi&oacute;n  y <em>shock</em> en la presentaci&oacute;n.<br />   -     Combinaci&oacute;n  de lesiones vasculares con v&iacute;sceras huecas u &oacute;rganos muy vascularizados.<br />   -    Coagulopat&iacute;a  (tiempo de protrombina &gt;19 s o tiempo parcial de tromboplastina &gt;60 s). </p> </blockquote>     <p align="justify">b) Lesiones  que t&iacute;picamente requieren control de da&ntilde;os:<u> </u></p>     <blockquote>       <p> - Da&ntilde;os en abdomen  superior que acompa&ntilde;en lesiones espl&eacute;nicas (duodeno, colon, p&aacute;ncreas, lesiones  extensas del h&iacute;gado, entre otras).<br />     -    Trauma  p&eacute;lvico abierto importante de m&aacute;s de un sistema.<br />   -    Cualquier  trauma vascular retroperitoneal. </p> </blockquote>     <p>c) Pacientes  que requieran: </p>     <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- 4 L de  hemat&iacute;es o 5 L de hemat&iacute;es m&aacute;s sangre total.<br />     - Cuando el  volumen total administrado supere los 12 L.<br />     - P&eacute;rdida  estimada de 5 000 mL. </p> </blockquote>     <p>d) Otras incluyen:<u> </u></p>     <blockquote>       <p> - P&eacute;rdidas  sangu&iacute;neas de m&aacute;s de 2000 mL en transoperatorio.<br />     -    Requerimientos  de m&aacute;s de 1 500 mL de gl&oacute;bulos.<br /> -  Grado&nbsp; IV de <em>shock</em>: </p>   <ul>         <li>P&eacute;rdidas  sangu&iacute;neas de m&aacute;s de 2 000 mL.<br />       P&eacute;rdidas de  m&aacute;s del 40 % de la volemia. </li>         <li>Frecuencia card&iacute;aca  &gt; 140/min. </li>         <li>Presi&oacute;n de  pulso muy disminuida. </li>         <li>Rellene  capilar muy lento. </li>         <li>Frecuencia  respiratoria &gt;35/min. </li>         <li>Anuria. </li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Coma. </li>       </ul> - Reanimaci&oacute;n  con m&aacute;s de 10 L de soluciones.<br /> - Signos de  cl&iacute;nicos de coagulopat&iacute;a.</blockquote>     <p><strong><br />   Procedimientos  propuestos por etapas</strong><br /> <em>Etapa I:</em> Procedimientos indicados ante lesiones abdominales o  tor&aacute;cicas.<span class="superscript">17,18</span> </p>     <p>Abdomen:</p>     <blockquote>       <p>a)&nbsp;  Exploraci&oacute;n para determinar la extensi&oacute;n de los da&ntilde;os. <br />   b) Control de la contaminaci&oacute;n. </p>   <ul>         <li>Cierre o desv&iacute;o de v&iacute;sceras huecas.</li>         <li>Resecciones intestinales sin anastomosis  (cerrar o abocar ambos extremos).</li>         <li>Drenajes aspirativos en lesiones biliopancre&aacute;ticas  o vecinales.</li>         <li>Nefrostom&iacute;as o ureterostom&iacute;as. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[</ul> c) Empaquetamiento  terap&eacute;utico: Proporciona un taponamiento a largo plazo del h&iacute;gado, pelvis,  y retroperitoneo. Principios: Ejercer solo una presi&oacute;n que detenga el sangrado;  se debe intentar compensar la presi&oacute;n que ejerce la c&aacute;psula del &oacute;rgano o  rellenar los defectos de este, no empaquetar al azar; la viabilidad del tejido  debe conservarse; se debe interponer una bolsa intestinal, est&eacute;ril <em>drape</em>, mallas absorbibles, epipl&oacute;n para  facilitar removerlas.      <p>d) Control de la hemorragia: A trav&eacute;s del  empaquetamiento anteriormente mencionado, uso de <em>shunts</em> con sondas intravasculares para mantener el flujo sangu&iacute;neo,  etc.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p>T&oacute;rax<u></u>:</p>     <blockquote>       <p>a) Realizar &laquo;torsiones&raquo; del ped&iacute;culo despu&eacute;s de liberar los ligamentos  pulmonares.<br />     b)    Clampeo de la aorta tor&aacute;cica.<br />   c)   Tractotom&iacute;a pulmonar.<br />   d)   Empaquetamiento.<br />   e)   Colocaci&oacute;n de sonda Foley en sitio de herida mioc&aacute;rdica, insuflaci&oacute;n del  bal&oacute;n y tracci&oacute;n.<br />   f)   Toracotom&iacute;a en el departamento de emergencias.<br />   g)   Esofagostom&iacute;a cervical, gastrostom&iacute;a y cierre de&nbsp; lesi&oacute;n esof&aacute;gica.<br />   h)   Empleo de suturadores mec&aacute;nicos para control r&aacute;pido de lesiones  parenquimatosas.<br />   i)   Uso de <em>shunt</em> intravascular (con  sondas) y de sondas Foley para control del sangrado distal en &aacute;reas  inaccesibles.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p>     <p><em>Etapa II</em>: Procedimientos indicados en la   Unidad de Cuidados Intensivos.<span class="superscript">19</span></p>     <blockquote>       <p>a) Apoyo fisiol&oacute;gico.<br />     b)   Recalentamiento.<br />   c)   Correcci&oacute;n acidosis.<br />   d)   Correcci&oacute;n de coagulopat&iacute;a.<br />   e)   Prevenci&oacute;n y vigilancia del s&iacute;ndrome compartimental.<br />   f)   Re-exploraci&oacute;n no planificada (ante contingencias como resangrado,  evidencias de contaminaci&oacute;n no controlada, lesiones no constatadas en cirug&iacute;a  inicial, desarrollo del s&iacute;ndrome compartimental, etc.).</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Pueden  realizarse en esta etapa procedimientos  complementarios diagn&oacute;sticos y terap&eacute;uticos, por ejemplo tomograf&iacute;a axial  computarizada, resonancia magn&eacute;tica nuclear, ecosonogramas, embolizaci&oacute;n por m&eacute;todos  arteriogr&aacute;ficos, angiograf&iacute;as, etc)</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><em>Etapa III</em> : Procedimientos indicados para la  reparaci&oacute;n definitiva. <span class="superscript">17,18</span></p>     <blockquote>       <p>a) Desempaquetamiento cuidadoso.<br />     b)   Tratamiento definitivo de lesiones vasculares, del aparato digestivo, etc.</p> </blockquote>     <p align="justify">&nbsp;</p> <h4 align="justify">DISCUSI&Oacute;N<em><u></u></em></h4>     <p align="justify">  Tres de las interrogantes m&aacute;s serias al manejar la CCD en la pr&aacute;ctica clinicoquir&uacute;rgica  diaria son las siguientes: &iquest;en qu&eacute; pacientes se puede indicar realmente?, &iquest;en  qu&eacute; momento del acto quir&uacute;rgico hago la indicaci&oacute;n?, &iquest;qu&eacute; t&eacute;cnica quir&uacute;rgica aplico?  Si bien ya hemos expuesto anteriormente las indicaciones acad&eacute;micas de la CCD,  en nuestro medio pr&aacute;ctico nos mostramos reacios a cambiar la conducta &laquo;hist&oacute;rica&raquo;  cuando en el quir&oacute;fano nos empecinamos a realizar la reparaci&oacute;n definitiva de  las lesiones en un paciente exanguinado o <em>in  extremis.</em><span class="superscript">20</span> Ya en esos casos es irreversible la  bancarrota fisiol&oacute;gica del paciente y ya no habr&aacute; &eacute;xito inclusive si se  instauran los principios de la CCD. Adem&aacute;s de las indicaciones anteriormente  descritas, que incluyen las mediciones objetivas de&nbsp; par&aacute;metros fisiol&oacute;gicos y humorales  transoperatorios,<span class="superscript">5-7</span> el cirujano desde que recibe el paciente  exanguinado en el servicio de urgencias y ya desde la apertura de la cavidad  tor&aacute;cica o abdominal debe valorar la indicaci&oacute;n de CCD como una opci&oacute;n  razonable. Varios autores consideran que cuando aparece la coagulopat&iacute;a de  consumo ya es demasiado tarde. Por fortuna aproximadamente el 90 % de los  pacientes que requieren laparotom&iacute;a por trauma toleran el procedimiento  completo,<span class="superscript">8,9</span> es decir todas las reparaciones que sean necesarias.  En estos pacientes la hemorragia se controla y no se sumergen en la triada  mortal. Sin embargo, el 10 % de las laparotom&iacute;as restantes corresponden a  pacientes declarados <em>in extremis</em>,  exanguinados, que entran r&aacute;pidamente en hipotermia, coagulopat&iacute;a y acidosis y  son precisamente estos los que en la pr&aacute;ctica se benefician de la CCD.<br />    <br />   Ya hemos respondido las dos primeras interrogantes. La t&eacute;cnica  quir&uacute;rgica tiene que ver con el tipo de lesiones que encontremos. El  pensamiento ante este tipo de cirug&iacute;a es proceder &laquo;fuera de lo establecido&raquo;,  por as&iacute; decirlo, de modo que no se alargue mucho el transoperatorio. Estos  procedimientos pueden ser empaquetamientos, no hacer cirug&iacute;as preservadoras de  &oacute;rganos (las cuales tomar&iacute;an mucho tiempo). Es decir, en estos casos o se  empaquetan para hacer hemostasia o se hacen esplenectom&iacute;as, nefrectom&iacute;as, etc.<br />    <br />   Hay un elemento tambi&eacute;n muy diferente de las conductas tradicionales y  que resulta muy propicio se&ntilde;alar. Se trata del cierre abdominal en los  pacientes a quienes se ha aplicado la CCD. Cabe recordar que a este tipo de pacientes  se les administran bruscamente soluciones intravenosas en grandes cantidades y  diferentes calidades por lo que los mesos y v&iacute;sceras se edematizan. Ello, unido  a que habitualmente se realizan empaquetamientos intraabdominales como  tratamiento de la hemorragia, imposibilita que se realice un cierre abdominal  sin tensi&oacute;n. Por tanto lo m&aacute;s prudente es dejar el abdomen semiabierto y para  ello se recurre a algunas t&eacute;cnicas como el cierre de piel con pinzas herinas, la  fijaci&oacute;n de la llamada bolsa de Bogot&aacute; (que es una bolsa colectora de orina  est&eacute;ril) a los bordes aponeur&oacute;ticos para permitir adem&aacute;s de evitar el cierre  formal, visualizar directamente el contenido abdominal, presencia de  hemoperitoneo o contaminaci&oacute;n durante la etapa II, etc. Todos estos m&eacute;todos  permiten evitar el s&iacute;ndrome compartimental,<span class="superscript">21,22</span> muy observado en  este tipo de cirug&iacute;a donde el incremento de la presi&oacute;n intraabdominal produce  efectos adversos en la circulaci&oacute;n espl&eacute;nica, aparece adem&aacute;s una disminuci&oacute;n  del retorno venoso y por ende del gasto card&iacute;aco, la elevaci&oacute;n de los  hemidiafragmas aumenta las presiones de la v&iacute;a a&eacute;rea, etc., entre otros efectos  fisiopatol&oacute;gicos.<br />    <br />   La CCD es un modo de enfrentamiento quir&uacute;rgico relativamente nuevo y debe  ser considerada como una alternativa viable y razonable ante las lesiones  exanguinantes ya desde los preludios de aparici&oacute;n &nbsp;de la llamada &laquo;triada mortal&raquo;. Esperar m&aacute;s ya  ser&iacute;a demasiado tarde.<em><u></u></em></p>     <p>&nbsp;</p> <h4>REFERENCIAS  BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>     <p>1. Bowley DM, Barker P, Boffard KD. Damage  control surgery--concepts and practice. J R Army Med  Corps. 2000; 146(3):176-82.</p>     <p>2. Brasel KJ, Weigelt JA. Damage control in trauma  surgery. Curr Opin Crit Care. 2000; 6(4):276-80.</p>     ]]></body>
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<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>Recibido:  20 de diciembre de 2005. Aprobado: 16 de febrero de 2006.<br />     <em>Dr. Mario M. G&oacute;mez Hern&aacute;ndez</em>. Calle Mart&iacute; Final. Col&oacute;n. CP 42400.  Provincia Matanzas,Cuba.<br />   Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mgomez@infomed.sld.cu">mgomez@infomed.sld.cu</a></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista de I Grado en  Cirug&iacute;a General. <br />   <span class="superscript">2</span>Especialista de I Grado en  Cirug&iacute;a General. <br />   <span class="superscript">3</span>Especialista de II Grado en  Cirug&iacute;a General. Profesor Asistente.<br />   <span class="superscript">4</span>Especialista de I Grado en  Cirug&iacute;a General. Profesor Instructor.</a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body>
</article>
