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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La reintervención quirúrgica como tratamiento de la hipertensión intraabdominal]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Surgical reintervention as a treatment of intraabdominal hypertension]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital General Docente Provincial Vladimir Ilich Lenin  ]]></institution>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Hipertensión intraabdominal]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[reintervención]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[presión intraabdominal]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[cuidados intensivos]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital General Docente  Provincial &laquo;Vladimir Ilich Lenin&raquo; (Holgu&iacute;n)<br />   Unidad de Cuidados Intensivos</p> <h2>  La reintervenci&oacute;n quir&uacute;rgica como tratamiento de la hipertensi&oacute;n intraabdominal</h2>     <p>  <a href="#cargo">Dr. Ernesto Medrano Montero,<span class="superscript">1</span> Dr. Manuel  Ren&eacute; Reytor Gutierrez,<span class="superscript">2</span> Dr. C. Pura Avil&eacute;s Cruz<span class="superscript">3</span> y Dr. Jos&eacute; Antonio Bedia  Gonz&aacute;lez<span class="superscript">4</span> </a><a name="autor" id="autor"></a></p>     <blockquote>       <p><br />   </p>   <hr />   <h4>RESUMEN </h4>       <p align="justify">    Se realiz&oacute; un estudio de seguimiento en la  Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital General Docente Provincial &laquo;Vladimir Ilich Lenin&raquo; para  evaluar el efecto de la reintervenci&oacute;n quir&uacute;rgica sobre la presi&oacute;n  intraabdominal en los pacientes laparotomizados. El reclutamiento comenz&oacute; en  marzo de 1999 y termin&oacute; en enero del 2004. Cumplieron los criterios de  inclusi&oacute;n 22 pacientes. La puntuaci&oacute;n seg&uacute;n el sistema pron&oacute;stico APACHE II (&lsquo;Acute  Physiology and Chronic Health Evaluation<em>&rsquo;</em>)  fue de 13,36. La peritonitis fue el diagn&oacute;stico m&aacute;s frecuente: en la primera  operaci&oacute;n con el 50&nbsp;% y en la reintervenci&oacute;n con el 72&nbsp;% (secundaria,  31,8 % y terciaria, 40,9&nbsp;%). El promedio de la presi&oacute;n intraabdominal antes  de la reintervenci&oacute;n fue 14,95 &plusmn;  5,2 cmH<span class="subscript">2</span>O y despu&eacute;s fue 12,17 &plusmn;  3,44 cmH<span class="subscript">2</span>O (F = 4,383468; p &lt; 0,05). La reintervenci&oacute;n redujo la presi&oacute;n intraabdominal elevada y no modific&oacute;  la que estaba normal. Pudimos concluir que la reintervenci&oacute;n  quir&uacute;rgica reduce la hipertensi&oacute;n intraabdominal. </p>       <p align="justify"><em>Palabras clave:</em> Hipertensi&oacute;n intraabdominal, reintervenci&oacute;n, presi&oacute;n intraabdominal, cuidados  intensivos, monitorizaci&oacute;n posoperatoria, posoperatorio complicado.</p>   <hr />       <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>     <p align="justify">El s&iacute;ndrome del compartimiento abdominal es  una complicaci&oacute;n grave que se presenta despu&eacute;s de una operaci&oacute;n en el abdomen y  se caracteriza por un cuadro de insuficiencia m&uacute;ltiple de &oacute;rganos debida al  incremento de la presi&oacute;n intraabdominal. Afecta, sobre todo, a las funciones  renal, respiratoria, circulatoria y neurol&oacute;gica. Para mantener la vida de estos  pacientes (en peligro inminente), se deber&aacute;n extremar las medidas de vigilancia  y el soporte vital, a la vez que se discuta la necesidad de una reintervenci&oacute;n  urgente con el objetivo de descomprimir el abdomen y eliminar los mediadores de  la inflamaci&oacute;n que se encuentren en la cavidad.<span class="superscript">1-7</span></p>     <p align="justify">  La pertinencia o no de la reintervenci&oacute;n es  un tema de debate cotidiano en el equipo m&eacute;dico que los atiende, as&iacute; como la  t&eacute;cnica quir&uacute;rgica a emplear para el tratamiento adecuado.<span class="superscript">7,8</span> Durante los  &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha empleado la medici&oacute;n de la presi&oacute;n intraabdominal (PIA) para  la monitorizaci&oacute;n posoperatoria de pacientes con laparotom&iacute;as. La t&eacute;cnica empleada  para la medici&oacute;n es sencilla e inocua, lo que ha favorecido su utilizaci&oacute;n cada  vez con mayor frecuencia.<span class="superscript">3,4,9,10</span></p>     <p align="justify">  El objetivo de la presente investigaci&oacute;n es  evaluar el efecto de la reintervenci&oacute;n sobre la PIA, teniendo en cuenta la  utilidad que podr&iacute;a brindar su medici&oacute;n posoperatoria como criterio para la  reintervenci&oacute;n de los pacientes con hipertensi&oacute;n intraabdominal.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p> <h4>M&Eacute;TODOS</h4>     <p align="justify">  Se realiz&oacute; un estudio prospectivo de  seguimiento para determinar el efecto de la reintervenci&oacute;n quir&uacute;rgica sobre la  PIA de los pacientes con laparotom&iacute;as que ingresaron en la Unidad de Cuidados  Intensivos del Hospital General Docente Provincial &laquo;V. I. Lenin&raquo; en el per&iacute;odo de  marzo de 1999 a enero del 2004.</p>     <p align="justify"><br />   <em>Criterios  de inclusi&oacute;n y exclusi&oacute;n</em>. Todos  los pacientes que de acuerdo a los criterios de admisi&oacute;n en la Unidad fueron  ingresados en el per&iacute;odo posoperatorio de una laparotom&iacute;a. Se excluyeron a  todos los que desde la primera intervenci&oacute;n fueron sometidos a t&eacute;cnicas de  abdomen abierto o los que se sometieron a operaciones a nivel de la vejiga  urinaria, tales como cistostom&iacute;as y suturas vesicales que contraindicaran la  medici&oacute;n de la PIA por v&iacute;a transvesical. </p>     <p align="justify">  Fueron excluidos 10 pacientes de un total de  296 que cumplieron los criterios de inclusi&oacute;n. El grupo de estudio qued&oacute;  constituido por 22 pacientes que fueron reintervenidos durante su estad&iacute;a en la  unidad.</p>     <p align="justify">  La toma de decisiones con relaci&oacute;n a la  reintervenci&oacute;n qued&oacute; en manos del cirujano jefe del equipo de cirug&iacute;a encargado  de la atenci&oacute;n de cada paciente y de acuerdo a los criterios vigentes en el  servicio de cirug&iacute;a para la atenci&oacute;n de estos.</p>     <p align="justify">  El personal de enfermer&iacute;a de la Unidad  Cuidados Intensivos monitoriz&oacute; la PIA a todos los pacientes cada 6 horas  durante los primeros 6 d&iacute;as. A estos enfermeros de les entren&oacute; previamente y se  sustituy&oacute; cada 12 horas al encargado de realizar la medici&oacute;n. A los pacientes  reintervenidos en ese tiempo se les midi&oacute; la PIA durante las 72 horas  siguientes.</p>     <p align="justify">  Para  la medici&oacute;n de la PIA se utiliz&oacute; la t&eacute;cnica transvesical: previo sondeo vesical  con sonda de Foley y evacuaci&oacute;n del contenido vesical, se ceb&oacute; &eacute;ste con 100 mL  de soluci&oacute;n salina est&eacute;ril, al 0,9&nbsp;%. A trav&eacute;s de una llave de dos pasos  se conect&oacute; al sistema colector, que permaneci&oacute; cerrado durante la medici&oacute;n, y a  una regla milimetrada colocada en posici&oacute;n vertical con una columna l&iacute;quida  calibrada con el cero a nivel de la s&iacute;nfisis del pubis. Se coloc&oacute; al paciente  en dec&uacute;bito supino horizontal. </p>     <p align="justify">  Los  resultados obtenidos fueron recogidos diariamente de la hoja de anotaciones de  par&aacute;metros vitales de cada paciente y registrados en un modelo de encuesta que  se confecci&oacute;n para tal fin. Se utiliz&oacute; el c&aacute;lculo del promedio de la PIA de  cada uno como observaci&oacute;n individual antes y despu&eacute;s de la reintervenci&oacute;n  quir&uacute;rgica. Despu&eacute;s se ordenaron las observaciones en una base de datos creada  en una computadora personal con el sistema <em>Excel</em> de <em>Windows</em>. </p>     <p align="justify">  Se agruparon las observaciones obtenidas  antes y despu&eacute;s de la reintervenci&oacute;n para comparar el comportamiento de la PIA en  cada grupo. Se calcul&oacute; la media y la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar como medidas  descriptivas de tendencia central y dispersi&oacute;n. Se utiliz&oacute; el ANOVA como prueba  estad&iacute;stica de comparaci&oacute;n y se acept&oacute; como estad&iacute;sticamente significativo al  valor de p&nbsp;&lt;&nbsp;0,05. </p>     <p align="justify">  La investigaci&oacute;n fue aprobada por el Consejo  Cient&iacute;fico de la instituci&oacute;n sin que existieran conflictos &eacute;ticos en cuanto a  las t&eacute;cnicas empleadas para la obtenci&oacute;n de los valores de PIA al practicarse  sondeo vesical en todos los pacientes operados que ingresan en Cuidados  Intensivos con el objetivo de monitorizar el gasto urinario.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;</p> <h4>RESULTADOS</h4>     <p align="justify">  Cumplieron los criterios de inclusi&oacute;n 22  pacientes. La distribuci&oacute;n por sexo fue equilibrada, con muy discreto  predominio en la frecuencia del sexo masculino (51,69&nbsp;%). La edad promedio fue de 48 a&ntilde;os.</p>     <p align="justify">  El APACHE II (&lsquo;Acute Physiology and Chronic  Health Evaluation&rsquo; [sistema de puntuaci&oacute;n pron&oacute;stico para medir la gravedad de  la enfermedad]) fue de 13,36 al ingreso del grupo. El diagn&oacute;stico operatorio  m&aacute;s frecuente al ingreso en la unidad (primera intervenci&oacute;n) fue el de peritonitis  (50&nbsp;%). Se realiz&oacute; la t&eacute;cnica del abdomen abierto en 3 casos. Al resto de  los pacientes se practic&oacute; una segunda laparotom&iacute;a. Hubo 3 laparotom&iacute;as &laquo;en  blanco&raquo;. Al 72&nbsp;% de los pacientes estudiados se les diagnostic&oacute; una  peritonitis en la segunda intervenci&oacute;n, secundaria en el 31,8&nbsp;% y  terciaria en el 40,9&nbsp;%.</p>     <p align="justify">  La PIA promedio antes de la reintervenci&oacute;n  fue de 14,95 &plusmn; 5,2&nbsp;cmH<span class="subscript">2</span>O,  mientras que despu&eacute;s de la reintervenci&oacute;n el valor promedio fue de 12,17 &plusmn; 3,44&nbsp;cmH<span class="subscript">2</span>O. En la comparaci&oacute;n  estad&iacute;stica se observaron diferencias significativas entre los valores de la  PIA antes y despu&eacute;s de la reintervenci&oacute;n (F = 4,383468; p&nbsp;&lt;&nbsp;0,05).</p>     <p align="justify">La figura muestra la variaci&oacute;n de la PIA  como resultado de la reintervenci&oacute;n. La mayor diferencia se observ&oacute; en los  pacientes reintervenidos que antes de operarse presentaban los valores de PIA mayores,  mientras que aquellos con valores m&aacute;s bajos &laquo;antes&raquo;, mantuvieron un  comportamiento de la PIA similar despu&eacute;s de la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v46n1/f0108107.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v46n1/f0108107.jpg" alt="Figura" width="353" height="257" border="0" /></a></p>     
<blockquote>       <p>Figura.  Efecto de la reintervenci&oacute;n quir&uacute;rgica en la presi&oacute;n intraabdominal.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p> <h4>DISCUSI&Oacute;N</h4>     <p align="justify">  Se ha debatido si es prudente reintervenir a  un paciente que muestra deterioro vital despu&eacute;s de una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica  y sin elementos cl&iacute;nicos de una complicaci&oacute;n intraabdominal. Los que defienden  la reintervenci&oacute;n esgrimen el criterio de que tras una laparotom&iacute;a, las  manifestaciones de insuficiencia de &oacute;rganos a distancia son las primeras  manifestaciones de una complicaci&oacute;n intraabdominal posoperatoria, a tal punto  que al abdomen se le ha dado en llamar el agresor silencioso.<span class="superscript">3,4</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Si bien es cierto que en muchas ocasiones  solo se encuentra una escasa cantidad de l&iacute;quido serohem&aacute;tico propio de una  peritonitis terciaria, la activaci&oacute;n de los mediadores de la inflamaci&oacute;n, que  son tan abundantes en ese medio, desencadena una cascada de fen&oacute;menos que  originan el cuadro de insuficiencia m&uacute;ltiple de &oacute;rganos. En otras ocasiones no  se encuentra siquiera l&iacute;quido libre y se considera la &laquo;laparotom&iacute;a en blanco&raquo;,  pero despu&eacute;s de la relaparotom&iacute;a un grupo de pacientes mejora y otros, a pesar  de la reintervenci&oacute;n, mantienen inevitablemente la misma evoluci&oacute;n.<span class="superscript">2,4,9,11-15</span></p>     <p align="justify">  Quienes defienden una conducta m&aacute;s  conservadora y expectante se basan en el criterio del estado precario del  enfermo, el riesgo de la reintervenci&oacute;n y la posibilidad de perpetuar el manejo  quir&uacute;rgico de estos dada la frecuencia de complicaciones que se derivan de las  diferentes t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas empleadas, adem&aacute;s de la posibilidad ya descrita  de que aparezca hipertensi&oacute;n intraabdominal incluso si se emplean t&eacute;cnicas para  descomprimir la cavidad, como el abdomen abierto.<span class="superscript">16-18</span></p>     <p align="justify">  El criterio de abrir el abdomen en el  postoperatorio con vistas a descomprimir una cavidad que presenta hipertensi&oacute;n  intraabdominal gana adeptos entre los encargados de la atenci&oacute;n de estos  pacientes. En discusi&oacute;n est&aacute; cu&aacute;l t&eacute;cnica emplear y si &eacute;sta se pudiera realizar  con mayor precocidad y no esperar a que se produzca el s&iacute;ndrome compartimental  abdominal. El principal argumento en contra es el fen&oacute;meno de la redistribuci&oacute;n  de l&iacute;quidos entre el espacio intravascular y el intersticial que se produce  tras una laparotom&iacute;a. La apertura de la cavidad abdominal disminuye la presi&oacute;n  hidrost&aacute;tica del intersticio que impide la salida de l&iacute;quido desde el capilar.  La redistribuci&oacute;n de l&iacute;quidos tras el cierre de la pared abdominal provoca  mayor edema y distensi&oacute;n l&iacute;quida de las asas intestinales, as&iacute; como aumento del  l&iacute;quido libre en la cavidad peritoneal, que nuevamente eleva la PIA. La isquemia  de las asas intestinales, que produce la hipertensi&oacute;n intraabdominal y la translocaci&oacute;n  bacteriana resultante, cierra un c&iacute;rculo vicioso letal.<span class="superscript">19-23</span></p>     <p align="justify">  La presencia de signos cl&iacute;nicos sutiles  tales como la deshidrataci&oacute;n de dif&iacute;cil tratamiento, la alcalosis metab&oacute;lica,  los trastornos electrol&iacute;ticos, la hiperglucemia, la hipobasosis, son criterios  poco convincentes para tomar una conducta agresiva y riesgosa.<span class="superscript">22</span></p>     <p align="justify">  El hecho de que la reintervenci&oacute;n reduzca la  PIA, sobre todo en los pacientes con hipertensi&oacute;n intraabdominal, justifica el  empleo de la medici&oacute;n de la PIA en la monitorizaci&oacute;n posoperatoria de aquellos  pacientes que pudieren requerir una relaparotom&iacute;a.</p>     <p align="justify">  El resultado del presente estudio en ese  sentido justifica el tratamiento quir&uacute;rgico como medida terap&eacute;utica de la  hipertensi&oacute;n intraabdominal, pues se observa una reducci&oacute;n significativa de la  PIA, sobre todo en los pacientes que tuvieron los valores preoperatorios m&aacute;s  elevados.</p>     <p align="justify">  Dada la magnitud de la muestra, estos resultados  obligan a reconsiderar la pregunta cient&iacute;fica acerca de la utilidad de la  intervenci&oacute;n para el tratamiento de la hipertensi&oacute;n intraabdominal y emplear entonces  un mayor n&uacute;mero de casos.   Podemos concluir que la reintervenci&oacute;n  quir&uacute;rgica reduce la presi&oacute;n intraabdominal de los pacientes con hipertensi&oacute;n  intraabdominal.</p>     <p>&nbsp;</p> <h4>REFERENCIAS  BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>     <!-- ref --><p>1. Bloomfield GL,  Ridings PC, Blocher CR, Marmarou A,  Sugerman HJ. Effects of increased intra-abdominal pressure upon  intracranial and cerebral perfusion pressure before and after volume expansion.  J Trauma 1996;40(6):936-41.    </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>2. Camacho Assef V, Curbelo-P&eacute;rez R, D&iacute;az-Hern&aacute;ndez C,  del R&iacute;o &Aacute;lvarez J. Insuficiencia m&uacute;ltiple de &oacute;rganos en el paciente quir&uacute;rgico.  Rev Cubana Cir 1991; 30 (2): 82-90.     </p>     <!-- ref --><p>3. Schulman CI. Abdominal  Compartment S&iacute;ndrome Mimicking Sepsis. Infect Med 2000;17(11):746-757.     </p>     <!-- ref --><p>4. Joint GM, Ramsay SJ, Buckley TA. Intra-abdominal  hypertension. Implications for the intensive care physician. Ann Acad Med Singapore. 2001; 30(3):310 -9.     </p>     <!-- ref --><p>5. Watson R, Howdieshell T. Abdominal Compartment  Syndrome. South Med Jour1998;91(4):326-332.     </p>     <!-- ref --><p>6. Saggi BH, Sugerman HJ, Ivatury RR, Bloomfield GL.  Abdominal compartment syndrome. J Trauma. 1998;45(3):597-609.     </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>7. Meldrum DR, Moore FA, Moore EE, Franciose RJ, Sauaia  A; Burch JM. Prospective characterization and selective management of the  abdominal compartment syndrome Am  J Surg 1997;174(6):667-72.     </p>     <!-- ref --><p>8. McNelis J, Soffer S,  Marini CP, Jurkiewicz A, Ritter G, Simms H, Nathan I. Abdominal Compartment  Syndrome in the Surgical Intensive Care Unit. The Am Surg 2002; 68(1):18 -23.     </p>     <p>9. Medrano-Montero  E, Culay-P&eacute;rez A, Batista Ojeda IM, Fern&aacute;ndez Chelala BE, Avil&eacute;s Cruz P, Paz  Torres E. Intraabdominal pressure  as a mortality predictor in abdominal surgery. Cir Cir. 2003  May-Jun;71(3):186-91. </p>     <p>10. Talisman R, Kaplan B, Haik J, Aronov S, Shraga  A, Orenstein A. Measuring alterations in intra-abdominal pressure during abdominoplasty  as a predictive value for possible postoperative complications. Aesthetic  Plast Surg. 2002 May-Jun;26(3):189-92. </p>     <!-- ref --><p>11. Bobornovo G. Peritonites: definition et classification. Med et Maladies Infect.  1995;25(special)&nbsp;:7-12.     </p>     <!-- ref --><p>12. Reines DH. Evaluating the acute abdomen in an ICU - Patient  Ch47 in Civetta JM, Taylor RW, Kirby RW. Critical Care 2ed Ed Philadelphia: Lippincott  Co.; 1992. pp. 659-68.     </p>     ]]></body>
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