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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Cirugía]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cirugía de control de daños: alternativa quirúrgica eficaz para el trauma hepático grave]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Damage control surgery: efficacious surgical alternative for severe hepatic]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Teofilo Davila de Machala  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Hepatic trauma is more frequently found in multitrauma individuals with hemodynamics disorders and abdominal contusions. It is present in 80% of penetrating injures and 20% of closed trauma. Approximately 3% of these patients are seen at emergency room services when they are in serious hypovolemic shock. Hepatic trauma mortality rate has substantially lowered, which shows not only the advances in pre-hospital medical care but also the learning of new abilities and surgical techniques by surgeons. Damage control surgery is a surgical choice that is being used at present to manage the severely traumatized patient. We presented an updated literature review, making emphasis on attitudes and surgical procedures in the management of severe hepatic trauma and giving a specific description of hepatic packing. The sucess of this treatment is linked to a quick and prompt decision by trauma surgeon to perform this procedure]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Control de daños]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>&nbsp;</p>     <p>Hospital &laquo;Te&oacute;filo D&aacute;vila de Machala&raquo;, Departamento de  Emergencias (Ecuador)</p> <h2><strong>Cirug&iacute;a de control  de da&ntilde;os: alternativa quir&uacute;rgica eficaz para el trauma hep&aacute;tico grave</strong></h2>     <p><a href="#cargo">Dr. Darwin An&iacute;bal I&ntilde;aguazo S&aacute;nchez,<span class="superscript">1</span> Dr. Javier Mora Lazo<span class="superscript">2</span>  y Dr. Jonathan Cobos Mina<span class="superscript">3</span></a><a name="autor" id="autor"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote>   <hr />   <h4>RESUMEN</h4>       <p align="justify">    El trauma hep&aacute;tico se halla con mayor frecuencia en un  individuo politraumatizado con alteraciones hemodin&aacute;micas y contusiones  intraabdominales. Corresponden a lesiones penetrantes 80&nbsp;% y 20&nbsp;%, a  trauma cerrado. Aproximadamente 3&nbsp;% de estos pacientes acuden a los  servicios de emergencias en <em>shock</em> hipovol&eacute;mico grave. La mortalidad por trauma hep&aacute;tico ha disminuido  considerablemente, lo que refleja no solo los avances en la atenci&oacute;n m&eacute;dica  prehospitalaria, sino tambi&eacute;n la adquisici&oacute;n de nuevas habilidades y t&eacute;cnicas  quir&uacute;rgicas por parte de los cirujanos. La cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os es una  alternativa quir&uacute;rgica que se utiliza actualmente en el paciente traumatizado  grave. Presentamos una revisi&oacute;n actualizada de la literatura y hacemos &eacute;nfasis  en la actitud y los procedimientos quir&uacute;rgicos empleados en el manejo del  trauma hep&aacute;tico grave, con descripci&oacute;n espec&iacute;fica del taponamiento hep&aacute;tico (<em>packing)</em>. El &eacute;xito de este tratamiento guarda  relaci&oacute;n con la decisi&oacute;n r&aacute;pida y oportuna de su ejecuci&oacute;n por el cirujano de  trauma.</p>       <p align="justify"><em>Palabras clave</em>: Control de da&ntilde;os, trauma hep&aacute;tico.</p>   <hr />       <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>     <p align="justify">El manejo de las lesiones hep&aacute;ticas penetrantes o cerradas  constituye un desaf&iacute;o importante para los cirujanos de trauma. A pesar de su  ubicaci&oacute;n anat&oacute;mica protegida, el h&iacute;gado es el &oacute;rgano intraabdominal m&aacute;s  frecuentemente lesionado. Afortunadamente solo entre 10 y 30&nbsp;% de estas  son lesiones complejas, las que a pesar de los avances en el &aacute;rea del trauma y el  cuidado critico, tienen una elevada mortalidad, que de acuerdo a las diferentes  series var&iacute;a entre 46 y 86&nbsp;%. </p>     <p align="justify">  Antes de la Segunda Guerra Mundial, las lesiones mayores  del h&iacute;gado eran resecadas solo en forma ocasional y la hepatorrafia era algo  primitiva. A menudo se empleaban taponamientos abdominales para controlar la  hemorragia y casi todas las lesiones eran drenadas. En los primeros a&ntilde;os luego  de esta guerra, los grandes centros de trauma informaron una extensa  experiencia con resecciones hep&aacute;ticas. No obstante, la tasa de complicaciones  era elevada. Como consecuencia de aquello, el taponamiento de las lesiones  hep&aacute;ticas fue reintroducido a mediados de la d&eacute;cada de 1980.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Es evidente que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os ha mejorado la atenci&oacute;n  m&eacute;dica prehospitalaria y los sistemas de traslado de pacientes. Hoy llegan a la  sala de urgencias pacientes que han experimentado traumatismos de alta energ&iacute;a,  con lesiones complejas y con deterioro fisiol&oacute;gico m&aacute;s profundo. El abordaje  quir&uacute;rgico cl&aacute;sico de estos pacientes, con cirug&iacute;a en un tiempo, para control  de la hemorragia, la contaminaci&oacute;n y la reparaci&oacute;n completa y definitiva de  todas las lesiones se asocia, sin embargo, a una muy elevada mortalidad intrahospitalaria.<span class="superscript">1</span></p>     <p align="justify">  El da&ntilde;o fisiol&oacute;gico que los pacientes politraumatizados  graves presentan consiste en la tr&iacute;ada de coagulopat&iacute;a, hipotermia y acidosis  metab&oacute;lica. Estos no son una causa inicial de la cat&aacute;strofe, sino una  manifestaci&oacute;n relativamente tard&iacute;a de un trastorno del equilibrio molecular,  celular y hemodin&aacute;mico, que se caracteriza por hemorragias difusas, arritmias  card&iacute;acas, &oacute;rganos edematosos y de color cenizo. Esta cat&aacute;strofe ha llevado a  los cirujanos a buscar una alternativa para impedir que los pacientes lleguen a  tal situaci&oacute;n, y nace de esta manera el <em>control  de da&ntilde;os</em>, que consiste b&aacute;sicamente en cohibir hemorragias, solucionar fugas  de contenido gastrointestinal y de v&iacute;as urinarias hacia la cavidad peritoneal y  dejar las reconstrucciones y reparaciones extensas para una posterior  intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, luego de la estabilizaci&oacute;n fisiol&oacute;gica en la unidad de  cuidados intensivos. </p> <h4><br />   ANTECEDENTES HIST&Oacute;RICOS</h4>     <p align="justify">  Hist&oacute;ricamente, el empaquetamiento abdominal ha sido el  principio fundamental de la cirug&iacute;a del control de da&ntilde;os y fue reportado  inicialmente por <em>Pringle</em> en 1908.<span class="superscript">2</span> Esta  t&eacute;cnica fue modificada posteriormente por <em>Halsted</em>,  quien en 1913 recomend&oacute; colocar material no adhesivo entre el h&iacute;gado y las  compresas.<span class="superscript">3</span> En 1955, <em>Madding</em> demuestra que los taponamientos temporales son eficaces para detener la  hemorragia y que los taponamientos deb&iacute;an retirarse antes de concluir la  cirug&iacute;a. En 1979 <em>Calne</em> y cols.  publicaron resultados favorables de tratamiento a base de taponamientos y  reoperaci&oacute;n planificada.</p>     <p align="justify">  La t&eacute;cnica de empaquetamiento abdominal tambi&eacute;n fue  reportada por <em>Lucas</em> y <em>Ledgerwood</em> en una serie de 600 pacientes  con lesiones hep&aacute;ticas, en los que lograron alguna mejor&iacute;a en la tasa de  supervivencia. Estos buenos resultados fueron apoyados por un estudio de <em>Feliciano</em> en 1981, quien report&oacute; una  supervivencia de 90&nbsp;% en una serie de 10 pacientes. En 1983, <em>Stone</em> describe taponamientos (<em>packings</em>) intraabdominales y terminaci&oacute;n  r&aacute;pida de la cirug&iacute;a y maniobras temporales en otros &oacute;rganos (intestinos, v&iacute;as  urinarias) y una supervivencia de 67&nbsp;%.<span class="superscript">4</span></p>     <p align="justify">  El concepto de &laquo;control de da&ntilde;os&raquo; fue descrito inicialmente  por <em>Rotondo</em> y <em>Schwab</em>, quienes en 1993 dise&ntilde;aron un abordaje quir&uacute;rgico en tres  tiempos y lo aplicaron a una serie de pacientes con trauma abdominal grave.  Estos tiempos consistieron en: </p>     <blockquote>       <p align="justify">1) control de la hemorragia y la contaminaci&oacute;n  por medio de t&eacute;cnicas de empaquetamiento, seguido por cierre abdominal  temporal; <br />   2) restauraci&oacute;n de la temperatura, coagulaci&oacute;n, perfusi&oacute;n y trabajo  ventilatorio en la Unidad de Cuidados Intensivos y <br />   3) retirada de  empaquetamiento, t&eacute;cnica quir&uacute;rgica definitiva y cierre abdominal.</p> </blockquote>     <p align="justify"> Con esta  t&eacute;cnica, <em>Rotondo</em> report&oacute; una  supervivencia del 77&nbsp;% en un subgrupo de pacientes con lesiones vasculares  importantes y trauma sist&eacute;mico. <em>Johnson</em>,  en 2001, agreg&oacute; una cuarta fase llamada &laquo;<em>ground</em> <em>zero</em>o&raquo;. Esta etapa  enfatiza la necesidad prehospitalaria de reconocer la potencial necesidad de  requerir, cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os. Los principios de esta fase incluyen los  siguientes: transporte r&aacute;pido al hospital; control efectivo de la hemorragia en  el &aacute;rea de reanimaci&oacute;n; prevenci&oacute;n de la hipotermia y utilizaci&oacute;n de protocolos  de transfusi&oacute;n masiva. </p> <h4><br />   ALTERACIONES FISIOL&Oacute;GICAS EN EL POLITRAUMATIZADO GRAVE </h4>     <p align="justify">  La cadena de reanimaci&oacute;n comienza en el momento del  accidente y contin&uacute;a en el servicio de urgencias, sala de operaciones y unidad  de cuidados intensivos (UCI). Anteriormente, en la cirug&iacute;a tradicional de  trauma frente a un episodio definido (accidente automovil&iacute;stico, herida de  bala, herida penetrante, etc.) se controlaba la hemorragia y se reconstru&iacute;a la anatom&iacute;a  durante la cirug&iacute;a. Es decir, se realizaba toda la cirug&iacute;a en un solo tiempo y  a menudo se obten&iacute;a gran &eacute;xito, pero el resultado final era un fracaso, porque  el paciente finalmente fallec&iacute;a.</p>     <p align="justify">  La raz&oacute;n de aquello se ha clarificado con la comprensi&oacute;n y  valoraci&oacute;n del significado fisiopatol&oacute;gico de tres variables con estrecha  interacci&oacute;n e interdependencia y el resultado de las cuales conduce  generalmente a la muerte. Nos referimos a la acidosis, la hipotermia y la coagulopat&iacute;a,  que conforman la llamada <em>tr&iacute;ada letal</em>.<span class="superscript">5</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>Acidosis</em>. Es el resultado de la hipoperfusi&oacute;n tisular que conduce a un  metabolismo anaerobio que culmina en acidosis l&aacute;ctica. El lactato es  considerado hoy como un indicador de gravedad y sus niveles s&eacute;ricos son  empleados como una medida de la eficiencia en la reanimaci&oacute;n, es decir, de la  duraci&oacute;n del <em>shock</em>.<span class="superscript">6</span> <em>Rutherford</em> ha observado una mortalidad de  25&nbsp;% para pacientes menores de 55 a&ntilde;os y sin traumatismo craneoencef&aacute;lico (TCE) con un exceso de  base de -15, y describe cifras similares de mortalidad en pacientes mayores de  55 a&ntilde;os sin&nbsp; TCE o menores de 55 a&ntilde;os con  TCE con un exceso de base de -8.<span class="superscript">7</span></p>     <p align="justify"><em>Hipotermia</em>. La hipotermia es definida como una temperatura central inferior a 35&nbsp;&deg;C  y tiene m&uacute;ltiples causas, tales como: exposici&oacute;n del accidentado en la escena  misma del accidente y en el servicio de urgencias; la exposici&oacute;n de cavidades  durante la cirug&iacute;a con p&eacute;rdidas muy importantes por convecci&oacute;n y evaporaci&oacute;n y,  en tercer lugar, por la disminuci&oacute;n de la termog&eacute;nesis, producto a su vez de  una reducida actividad muscular y celular.<span class="superscript">8</span></p>     <p align="justify">  Los efectos de la hipotermia son bien conocidos: arritmias  card&iacute;acas, disminuci&oacute;n del d&eacute;bito card&iacute;aco, aumento de la resistencia vascular  sist&eacute;mica, desviaci&oacute;n a la izquierda de la curva de disociaci&oacute;n de la  hemoglobina con dificultad para liberar ox&iacute;geno perif&eacute;rico; y trastornos de la  coagulaci&oacute;n, al alterar los procesos enzim&aacute;ticos y la funci&oacute;n plaquetaria. En  trauma, una hipotermia central menor de 33&nbsp;&deg;C se asocia con 100&nbsp;% de  mortalidad.<span class="superscript">9</span></p>     <p align="justify"><em>Coagulopat&iacute;a</em>. Este par&aacute;metro est&aacute; en &iacute;ntima relaci&oacute;n con la acidosis y la  hipotermia. En pacientes hipot&eacute;rmicos se han observado, deficiencias profundas  de los factores de la coagulaci&oacute;n, pero el problema no es solo cuantitativo sino  cualitativo, al alterar la tasa de reacci&oacute;n de la cascada. La hipotermia, al  mismo tiempo, altera la funci&oacute;n plaquetaria disminuyendo la concentraci&oacute;n de  tromboxano e incrementa los tiempos de sangrado. Adem&aacute;s disminuye el calcio  i&oacute;nico, lo cual ocasiona la hemorragia persistente e incontrolable, ya que por  m&aacute;s que se aporten plaquetas y plasma, la cascada de coagulaci&oacute;n no se  desencadena si la temperatura es menor de 34&nbsp;&deg;C.<span class="superscript">10</span></p>     <p align="justify">&nbsp;</p> <h4>CONCEPTO DE CONTROL DE DA&Ntilde;OS</h4>     <p>  Cl&aacute;sicamente, la cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os, se ha  definido como la estrategia quir&uacute;rgica que divide el tratamiento en tres  etapas.<span class="superscript">11</span> En la actualidad, es el t&eacute;rmino utilizado para describir cirug&iacute;as  de salvamento por fases durante un per&iacute;odo de inestabilidad fisiol&oacute;gica y que  es practicada por cirujanos generales, pero con aplicable a procedimientos  traum&aacute;ticos y no traum&aacute;ticos en cirug&iacute;a general, ortopedia y ginecolog&iacute;a.<span class="superscript">12</span> Las  etapas para el control de da&ntilde;os abdominal son:</p> <ol>       <li>Laparotom&iacute;a inicial.</li>       <li>Reanimaci&oacute;n en UCI.</li>       <li>Reoperaci&oacute;n programada.</li>     </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong><br /> Selecci&oacute;n de  pacientes</strong></p>     <p align="justify">  Es importante seleccionar con antelaci&oacute;n a los pacientes  que pueden recibir una cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os, y ello depende b&aacute;sicamente  del antecedente traum&aacute;tico y de la presentaci&oacute;n del cuadro cl&iacute;nico. Las maniobras  quir&uacute;rgicas deben estar destinadas a evitar las alteraciones fisiol&oacute;gicas de la  triada letal, para retornar los par&aacute;metros hemodin&aacute;micos del paciente a la estabilidad,  en lugar de ejecutarse, en el momento en que el paciente se encuentre <em>in extremis</em>.</p>     <p align="justify">  Los antecedentes que nos llevan a escoger esta t&eacute;cnica son:</p> <ol start="1" type="1">       <li>Trauma       abdominal penetrante con hipotensi&oacute;n&nbsp;       arterial sist&oacute;lica menor de 90&nbsp;mmHg.</li>       <li>Politraumatismo       grave por accidente de tr&aacute;nsito y aplastamiento.</li>       <li>Fractura       p&eacute;lvica compleja con lesi&oacute;n intraabdominal.</li>       <li>M&uacute;ltiples       v&iacute;ctimas que requieren tratamiento quir&uacute;rgico y limitaci&oacute;n extrema de       recursos.</li>       <li>Transfusiones       mayores de 4&nbsp;000&nbsp;mL de concentrado eritrocitario o m&aacute;s de 5&nbsp;000&nbsp;mL       si se utiliz&oacute; la combinaci&oacute;n de concentrado de eritrocitos y sangre total.       <span class="superscript">13</span></li>       <li>Par&aacute;metros       de laboratorio:<em> a</em>) pH &ndash; de 7,2; <em>b</em>) hipotermia &ndash; de 34 &deg;C; <em>c</em>) TPT (tiempo parcial de tromboplastina) +       de 60&nbsp;s y base exceso &gt; - 8.</li>       <li>Par&aacute;metros       cl&iacute;nicos como la inestabilidad hemodin&aacute;mica.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p><em>Aoki</em> en un estudio de 68 pacientes bajo cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os,  encontr&oacute; que la incapacidad para corregir el pH a cifras mayores de 7,21 y un  tiempo de protrombina  &gt;&nbsp;7,87&nbsp;s predicen una mortalidad del 100&nbsp;%.<span class="superscript">14</span></p>     <p><strong><br /> Laparotom&iacute;a inicial</strong></p>     <p>  Los objetivos de esta primera etapa son el control de la  hemorragia, el control de la contaminaci&oacute;n y el cierre temporal del abdomen.  El control de la hemorragia se logra mediante: </p> <ul type="disc">       <li>ligaduras;</li>       <li>rafias vasculares       de acuerdo a la capacidad t&eacute;cnica del cirujano;</li>       <li>la inserci&oacute;n       de derivaciones (<em>shunts)</em> vasculares temporales irrigadas con heparina, las cuales pueden mantenerse       hasta 7 d&iacute;as sin que se formen co&aacute;gulos;</li>       <li>procedimientos       como esplenectom&iacute;a y nefrectom&iacute;a r&aacute;pidas, las cuales se pueden realizar       sin intento de preservaci&oacute;n&nbsp; de los       &oacute;rganos;</li>       <li>pinzamiento       vascular del mesenterio (est&aacute; descrito que la mayor&iacute;a de las lesiones       venosas pueden ser ligadas sin mayores complicaciones);<span class="superscript">15</span></li>       <li>el empaquetamiento       o <em>packing</em> abdominal de       estructuras sangrantes como el h&iacute;gado, retroperitoneo o pelvis, el cual se       realiza con compresas aplicadas sobre las &aacute;reas sangrantes, vali&eacute;ndose de       estructuras contiguas para aplicar presi&oacute;n sobre las primeras.</li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>Diversas t&eacute;cnicas hemost&aacute;ticas han sido descritas para el control  del sangrado hep&aacute;tico.<span class="superscript">16</span> Entre estas se incluyen: </p> <ul>       <li>La <em>compresi&oacute;n de los bordes de la herida</em> para lograr la hemostasia. No  obstante, ante la presencia de sangrado importante se realiza la maniobra de  Pringle, que ocluye la triada portal con una pinza vascular atraum&aacute;tica. El  tiempo total de la tolerancia hep&aacute;tica a la isquemia es controversial. Diversos  autores opinan que el tiempo de isquemia del &oacute;rgano no deber&aacute; exceder los 30&nbsp;min  o que se debe adoptar un procedimiento intermitente si la reparaci&oacute;n de la  lesi&oacute;n excede este lapso.<span class="superscript">17</span> El tejido hep&aacute;tico se muestra bastante sensible a  la isquemia y a los efectos de la reperfusi&oacute;n subsecuente, lo cual ocasiona  alteraciones atribuibles a la liberaci&oacute;n de radicales libres de ox&iacute;geno durante  la fase de reperfusi&oacute;n.<span class="superscript">1</span><span class="superscript">8</span></li>     </ul>     <p>Estudios recientes, indican que en la fase inicial del  shock hemorr&aacute;gico los neutr&oacute;filos desempe&ntilde;an un papel importante en el  desarrollo del s&iacute;ndrome de respuesta inflamatoria sist&eacute;mica (SRIS). De este  modo, las lesiones inducidas por el SRIS pueden ser atribuidas a dos  mecanismos: uno caracterizado por la interacci&oacute;n de los neutr&oacute;filos y las  c&eacute;lulas endoteliales mediada por citocinas inflamatorias, y el otro, por la  excesiva liberaci&oacute;n de radicales libres de oxigeno, altamente reactivos y  t&oacute;xicos, durante la fase de reperfusi&oacute;n.<span class="superscript">19</span> Sin embargo, un estudio  experimental en animales sometidos a <em>shock</em> hemorr&aacute;gico controlado y asociado a isquemia hep&aacute;tica durante 15&nbsp;min,  seguido de 60&nbsp;min de reperfusi&oacute;n, demostr&oacute; que no hay acumulaci&oacute;n de  neutr&oacute;filos en el tejido pulmonar.<span class="superscript">20</span> Por lo tanto el tiempo de isquemia hep&aacute;tica  se considera entre 15 y 30&nbsp;min.</p> <ul>       <li><em>Balones de taponamiento</em>, como la sonda Foley o  los balones de Sengstaken-Blakemore, los cuales deben ser retirados a las 72&nbsp;h.  Este &uacute;ltimo se coloca insuflando el bal&oacute;n esof&aacute;gico en el sitio del sangrado.<span class="superscript">21-23</span></li>       <li><em>&nbsp;Ligadura selectiva de la arteria  hep&aacute;tica</em>. </li>       <li>         <div align="justify">La eficacia de la <em>embolizaci&oacute;n transarterial</em> (ETA) se  demuestra en el estudio de <em>Hagiwara</em> y  cols., quienes indicaron que la angiograf&iacute;a debe ser realizada cuando la  tomograf&iacute;a TC  reporte extravasaci&oacute;n del contraste en las lesiones hep&aacute;ticas graves de grados  IV y V, pero no es efectiva en lesiones de grandes vasos venosos.<span class="superscript">24</span> Otros  estudios han reportado excelentes resultados con la angiograf&iacute;a en el control  del sangrado arterial hep&aacute;tico, hasta 75&nbsp;%.<span class="superscript">25,26</span> Obviamente, estos  pacientes mejoraron su inestabilidad hemodin&aacute;mica durante la reanimaci&oacute;n.</div>   </li>       <li>         ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="justify"><em>Empaquetamiento hep&aacute;tico. </em>Se realiza en 5&nbsp;%  de las lesiones hep&aacute;ticas, puesto que la mayor&iacute;a de las lesiones se tratan con  los m&eacute;todos antes citados. <em>Asensio</em> identific&oacute; que las lesiones card&iacute;acas, de grandes vasos y del h&iacute;gado, son las  principales causantes de exanguinaci&oacute;n.<span class="superscript">27</span> Este procedimiento es utilizado en  las heridas de grados IV y V, en presencia de inestabilidad hemodin&aacute;mica y  coagulopat&iacute;a. Se aplican compresas directamente en las zonas de sangrado con  interposici&oacute;n de una l&aacute;mina pl&aacute;stica, que minimizar&iacute;a la posibilidad de  resangrado durante la extracci&oacute;n.<span class="superscript">28</span> </div>   </li>     </ul>     <p align="justify">Este aspecto es fundamental, ya que el empaquetamiento  tiene 22&nbsp;% de resangrado presumiblemente por esta causa.<span class="superscript">29</span> Se debe  colocar el n&uacute;mero adecuado de compresas para provocar la menor presi&oacute;n sobre la  vena cava inferior y por lo tanto disminuir el retorno venoso. Cuando las  lesiones involucran las venas suprahep&aacute;ticas y la vena cava retrohep&aacute;tica, <em>Denton</em><span class="superscript">30</span> demostr&oacute; que el taponamiento  es el tratamiento definitivo. La tasa de sobrevida actual, reportada con el uso  del taponamiento hep&aacute;tico para las lesiones venosas graves es 75,5&nbsp;%. En  la d&eacute;cada de 1980 esta tasa era de 50&nbsp;%.<span class="superscript">31</span></p>     <p align="justify">El efecto ben&eacute;fico de los empaquetamientos debe ser valorado  prudentemente frente a los efectos delet&eacute;reos provocados por el aumento de la  presi&oacute;n intraabdominal que ocasiona el s&iacute;ndrome compartimental abdominal: alteraci&oacute;n  de la ventilaci&oacute;n, perfusi&oacute;n renal (oligoanuria), circulaci&oacute;n mesent&eacute;rica,  presi&oacute;n intracraneal con ca&iacute;da del gasto card&iacute;aco e hipoxia.<span class="superscript">32-34</span><br />   &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <br />   Est&aacute;n surgiendo nuevos agentes absorbibles para el empaquetamiento  de las heridas hep&aacute;ticas. Es el caso de la aplicaci&oacute;n de col&aacute;geno en las  lesiones hep&aacute;ticas transfixiantes, que controla la hemorragia sin extravasaci&oacute;n  de bilis<span class="superscript">35</span> o de sellantes a base de fibrina, como el <em>fibrin glue.</em><span class="superscript">36</span>  Diversas series de pacientes tratados con empaquetamiento hep&aacute;tico por trauma  muestran que casi 50&nbsp;% necesitan un segundo empaquetamiento. En tales circunstancias  el <em>packing</em> hep&aacute;tico permanente con  mallas de poliglactina (Vicryl) debe ser considerado como una alternativa.<span class="superscript">37</span></p>     <p align="justify">  La contaminaci&oacute;n se controla igualmente con t&eacute;cnicas de  salvamento: ligaduras y suturas mec&aacute;nicas, sin perder tiempo en anastomosis ni en  ostom&iacute;as. El cierre del abdomen es temporal y la t&eacute;cnica que ese utilice depende  del equipo quir&uacute;rgico, por lo que var&iacute;a desde la aplicaci&oacute;n de pinzas de campo  en la pared hasta el empleo de la &laquo;Bolsa de Bogot&aacute;&raquo; (mediante el uso de las  bolsas est&eacute;riles recolectoras de orina). El objetivo es prevenir el s&iacute;ndrome  compartimental abdominal.<span class="superscript">38-40</span><em>Morris</em> encontr&oacute; que esta complicaci&oacute;n se presentaba en 28&nbsp;% de los pacientes  sometidos a laparotom&iacute;a por cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os y que ten&iacute;a una  mortalidad subsiguiente de 62,5&nbsp;%.<span class="superscript">41</span> La Bolsa de Bogot&aacute; constituye la  forma m&aacute;s econ&oacute;mica y eficiente para proteger las v&iacute;sceras a corto plazo.<span class="superscript">42</span>  Adem&aacute;s, se ha descrito el empleo del <em>vacuum pack</em> (cierre al vac&iacute;o con colocaci&oacute;n de bolsa pl&aacute;stica sobre las v&iacute;sceras y  pa&ntilde;os quir&uacute;rgicos est&eacute;riles con drenajes en aspiraci&oacute;n, todo ello sellado con  un ap&oacute;sito pl&aacute;stico adhesivo (figura 1).<span class="superscript">43</span></p>     <p align="center"><a href="htttp:/img/revistas/cir/v46n2/f0110207.JPG"><img src="htttp:/img/revistas/cir/v46n2/f0110207.JPG" alt="Figura 1" width="400" height="297" border="0" /></a></p>     <blockquote>       <p><strong>Figura 1</strong>. <em>Cierre temporal del abdomen con  Bolsa de Bogot&aacute;.</em></p> </blockquote>     <p align="justify">En esta etapa del control de da&ntilde;os, el aporte de l&iacute;quidos  al paciente es alto: se llega a administrar de 8 a 10&nbsp;L de cristaloides,  18-20 unidades de gl&oacute;bulos rojos concentrados y 8-10 unidades de plaquetas. No  obstante, se debe recordar que la transfusi&oacute;n masiva causa trombocitopenia  dilucional, lo cual agrava la coagulapat&iacute;a; y se ha descrito que despu&eacute;s de la  administraci&oacute;n de l5 unidades de sangre solamente el 30 a 40&nbsp;% de  plaquetas permanecer&aacute;n en la circulaci&oacute;n. </p> <h6><strong><br />   Reanimaci&oacute;n en UCI</strong></h6>     <p align="justify">  La reanimaci&oacute;n tiene como objetivo proveer ox&iacute;geno en  cantidad suficiente. Ello se logra recuperando el gasto card&iacute;aco con volumen y  capacidad de transporte de ox&iacute;geno, con transfusiones hasta un valor de  hemat&oacute;crito de 23-30&nbsp;%.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Para ello, aparte de los l&iacute;quidos administrados en la  primera etapa, se continuar&aacute; con sangre, plaquetas y plasma fresco congelado  para evitar sobrecargas de l&iacute;quidos, intensificar la provisi&oacute;n de ox&iacute;geno y  corregir la coagulopat&iacute;a.<span class="superscript">44</span></p>     <p align="justify">  En resumen, la reanimaci&oacute;n en UCI persigue el  recalentamiento central del paciente, proporcionar apoyo ventilatorio y  corregir la coagulopat&iacute;a. </p> <h6><strong><br />   Reoperaci&oacute;n programada</strong></h6>     <p align="justify">  Para realizar la reoperaci&oacute;n, el paciente debe encontrarse  con los par&aacute;metros hemodin&aacute;micos estables: temperatura + 36&nbsp;&deg;C, no  coagulop&aacute;tico y el d&eacute;ficit de base corregido menor de - 5. El procedimiento se  aplica entre las 48-72&nbsp;h. Sin embargo, se puede realizar una  reintervenci&oacute;n de urgencia no planeada en dos circunstancias: <em>a</em>) paciente normot&eacute;rmico con hemorragia  mayor de 2 unidades por hora y en el s&iacute;ndrome de compartimento abdominal con  p&eacute;rdida sangu&iacute;nea profusa.<span class="superscript">45,46</span></p>     <p align="justify">  Los objetivos de la tercera fase son la retirada de los empaquetamientos  intraabdominales, la reparaci&oacute;n de las lesiones (rafias o anastomosis  intestinales, colostom&iacute;as, etc.) y el cierre de la pared. En algunas ocasiones  el abdomen deber dejarse abierto, con Bolsa de Bogot&aacute;, para un posterior cierre  definitivo (figura 2).</p>     <p align="center"><a href="htttp:/img/revistas/cir/v46n2/f0210207.JPG"><img src="htttp:/img/revistas/cir/v46n2/f0210207.JPG" alt="Figura 2" width="400" height="283" border="0" /></a></p>     <blockquote>       <p><strong>Figura 2</strong>. <em>Tercera etapa de la cirug&iacute;a de  control de da&ntilde;os, que incluye la retirada del empaquetamiento hep&aacute;tico.</em></p> </blockquote>     <p align="justify"><br /> Para establecer los indudables beneficios que ofrece la cirug&iacute;a  de control de da&ntilde;os en nuestro pa&iacute;s, revisamos un estudio realizado en el  Hospital &laquo;Lu&iacute;s Vernaza&raquo; (Guayaquil) en 2004, el cual report&oacute; que 42&nbsp;% de  los pacientes sobrevivieron luego de la cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os. El  procedimiento m&aacute;s utilizado fue el empaquetamiento hep&aacute;tico (45&nbsp;%). Por  constituir el l&oacute;bulo derecho los 2/3 de la gl&aacute;ndula y situarse en posici&oacute;n  toracoabdominal, este es el m&aacute;s afectado tanto en los traumatismos abiertos  como en los cerrados.<span class="superscript">47,48</span> Al compararlo con tres estudios observamos: </p> <ul>       <li>El porcentaje de supervivencia con  la cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os, en Cali (Colombia) fue de 55&nbsp;% y la  mortalidad global de 45&nbsp;%. El empaquetamiento hep&aacute;tico fue el  procedimiento elegido en 32,5&nbsp;%.</li>       <li><em>Patcher</em> y cols. publicaron los datos obtenidos  de 1982 a 1990 referentes a 250 individuos adultos con lesiones hep&aacute;ticas  complejas, que fueron tratados con <em>packing</em> y reoperaci&oacute;n planeada (65&nbsp;% sobrevivi&oacute; con esta t&eacute;cnica).<span class="superscript">49</span></li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Seg&uacute;n un estudio realizado en  M&eacute;xico en 2002, el empaquetamiento perihep&aacute;tico se realiz&oacute; en el 44,2&nbsp;%.</li>     </ul>     <p align="justify">Los estudios anteriores indican que el taponamiento  hep&aacute;tico es el procedimiento m&aacute;s empleado en la cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os,  con notable disminuci&oacute;n de la mortalidad. Para determinar la mortalidad de los  pacientes sometidos a la cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os, <em>Sharp</em> defini&oacute; la interacci&oacute;n de cinco par&aacute;metros, cuya suma se traduce  en cifras alarmantes (tablas 1 y 2).<span class="superscript">50</span></p>     <p align="center"><strong>Tabla 1</strong>. <em>Factores determinantes de la  mortalidad en la cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os</em></p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="0%" valign="top">          <div align="center">pH </div></td>     <td width="0%" valign="top">    <p align="center">&lt; 7,8</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="0%" valign="top">    <p align="center">Temperatura</p></td>     <td width="0%" valign="top">    <p align="center">&lt; 33&nbsp;&deg;C</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="0%" valign="top">    <p align="center">TP</p></td>     <td width="0%" valign="top">    <p align="center">&gt; 16&nbsp;s</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="0%" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">TPT</p></td>     <td width="0%" valign="top">    <p align="center">&gt;    50 s</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="0%" valign="top">    <p align="center">Transfusiones</p></td>     <td width="0%" valign="top">    <p align="center">&gt; 10 unidades</p></td>   </tr> </table>     <blockquote>       <p>pH: potencial  de hidr&oacute;geno; TP: tiempo de protombina; TPT: tiempo parcial de tromboplastina. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; . </p> </blockquote>     <p align="center"><strong>Tabla 2</strong>. <em>Porcentaje de mortalidad</em></p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="329" valign="top">    <div align="left"><strong> N&uacute;mero de factores </strong></div></td>     <td width="329" valign="top">    <p align="center"><strong>Mortalidad*</strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="329" valign="top">    <p align="left">1</p></td>     <td width="329" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">18 %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="329" valign="top">    <p align="left">2-3</p></td>     <td width="329" valign="top">    <p align="center">83 %</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="329" valign="top">    <p align="left">4-5</p></td>     <td width="329" valign="top">    <p align="center">100 %</p></td>   </tr> </table>     <blockquote>       <p>*La suma de los factores de mortalidad determina el  porcentaje.</p> </blockquote>     <p>&nbsp;</p> <h6><strong>Conclusiones</strong></h6>     <p align="justify">  La mortalidad por trauma hep&aacute;tico ha disminuido  notablemente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. El paciente hemodin&aacute;micamente estable se atiende  en la actualidad con tratamiento no operatorio. El problema surge ante la  inestabilidad hemodin&aacute;mica, cuando se pueden plantear t&eacute;cnicas de radiolog&iacute;a  intervencionista, en centros que cuenten con estas facilidades, pues existen  reportes de casos cl&iacute;nicos con excelentes resultados. Una de las alternativas quir&uacute;rgicas  para el manejo de la lesi&oacute;n hep&aacute;tica grave es la cirug&iacute;a de control de da&ntilde;os,  con el empaquetamiento hep&aacute;tico como procedimiento de salvamento m&aacute;s realizado.</p>     <p align="justify">  El taponamiento hep&aacute;tico es una t&eacute;cnica f&aacute;cilmente  reproducible y accesible a cualquier centro hospitalario. En nuestro pa&iacute;s este  procedimiento se est&aacute; implementando cada vez con mayor frecuencia. No obstante,  la atenci&oacute;n m&eacute;dica prehospitalaria y el sistema de traslado de pacientes a&uacute;n son  deficientes, lo cual influye en la morbilidad y mortalidad de estos pacientes. No  existen centros de trauma que aseguren y garanticen la calidad de la atenci&oacute;n  que recibe el paciente politraumatizado, y lo que es peor, no hay una  conciencia m&eacute;dica colectiva respecto al cuidado del politraumatizado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Nuestro trabajo presenta una revisi&oacute;n actualizada de la  literatura con &eacute;nfasis en la interacci&oacute;n de las diferentes especialidades  inmersas en la resoluci&oacute;n del problema.</p>     <p align="justify">  Finalmente, ante la falta evidente en el cuidado y atenci&oacute;n  del paciente politraumatizado en nuestro pa&iacute;s, surge la necesidad imperiosa de  la creaci&oacute;n de un Centro de Trauma Nacional, que posibilite la protocolizaci&oacute;n  del manejo, la capacitaci&oacute;n del personal t&eacute;cnico y el establecimiento de planes  de educaci&oacute;n m&eacute;dica continuada.</p>     <p>&nbsp;</p> <hr /> <h4>summary</h4>     <p align="justify">Hepatic  trauma is more frequently found in multitrauma individuals with hemodynamics  disorders and abdominal contusions. It is present in 80% of penetrating injures  and 20% of closed trauma. Approximately 3% of these patients are seen at  emergency room services when they are in serious hypovolemic shock. Hepatic  trauma mortality rate has substantially lowered, which shows not only the  advances in pre-hospital medical care but also the learning of new abilities  and surgical techniques by surgeons. Damage control surgery is a surgical  choice that is being used at present to manage the severely traumatized  patient. We presented an updated literature review, making emphasis on  attitudes and surgical procedures in the management of severe hepatic trauma  and giving a specific description of hepatic packing. The sucess of this  treatment is linked to a quick and prompt decision by trauma surgeon to perform  this procedure.</p>     <p><em>Key words:</em>  damage control, hepatic trauma.</p> <hr />     <p>&nbsp;</p> <h4>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>     <!-- ref --><p>1. Espinoza R. Cirug&iacute;a de Control de Da&ntilde;os por Trauma Abdominal.    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