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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Cirugía]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cirugía reconstructiva de las úlceras por presión]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Reconstructive surgery of pressure sores]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología  ]]></institution>
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<institution><![CDATA[,Servicio de Cirugía Reconstructiva y Quemados del Hospital Hermanos Ameijeiras  ]]></institution>
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<kwd lng="en"><![CDATA[Pressure sores]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[flaps]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Instituto Nacional de Oncolog&iacute;a y  Radiobiolog&iacute;a </p> <h2><strong>Cirug&iacute;a reconstructiva de las &uacute;lceras por presi&oacute;n </strong></h2>     <p>  <a href="#cargo">Dr. Juan Carlos Alfonso Coto,<span class="superscript">1</span> Dr.  Jos&eacute; Cairos B&aacute;ez<span class="superscript">2</span> y Dra. Luz Divina L&oacute;pez Cabrera<span class="superscript">3</span></a><a name="autor" id="autor"></a></p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote>   <hr />   <h4>resumen</h4>       <p align="justify">Las &uacute;lceras por presi&oacute;n son frecuentes  en determinado grupo de pacientes con condiciones predisponentes. Estas en su  evoluci&oacute;n pueden necesitar tratamiento quir&uacute;rgico, pero existe una elevada  incidencia de complicaciones posoperatorias en este tipo de pacientes, dada la  confluencia en ellos de factores que conspiran contra el &eacute;xito de la cirug&iacute;a de  estas lesiones. Se realiza un estudio retrospectivo, descriptivo, de corte  transversal, con el prop&oacute;sito de evaluar los resultados del tratamiento  quir&uacute;rgico de las &uacute;lceras por presi&oacute;n en un per&iacute;odo de 2 a&ntilde;os. Teniendo en  cuenta el comportamiento de las variables estudiadas, se arrib&oacute; a conclusiones  que permitir&aacute;n trazar nuevas estrategias en la atenci&oacute;n de estos pacientes,  para minimizar la morbilidad posoperatoria y la estad&iacute;a hospitalaria.</p>       <p align="justify"><em>Palabras clave</em>: &Uacute;lcera por presi&oacute;n, cirug&iacute;a reconstructiva,  colgajos.</p>   <hr />       <p align="justify">&nbsp;</p> </blockquote>     <p align="justify">Las &uacute;lceras por  presi&oacute;n (UPP) son soluciones de continuidad que aparecen en la piel que cubre  las prominencias &oacute;seas, cuando estas soportan una presi&oacute;n externa continuada  que interfiere con la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea correcta y la nutrici&oacute;n de los  tejidos.<span class="superscript">1,2</span> Son una enfermedad tan antigua que ha sido descrita en la  literatura m&eacute;dica desde que aparecieron los primeros tratados de medicina y  probablemente han existido desde los inicios de la humanidad, pues han sido  halladas en momias egipcias no enterradas.<span class="superscript">3</span> Sin embargo, a&uacute;n en la &eacute;poca actual  contin&uacute;an siendo un importante problema de salud. </p>     <p align="justify">  Estad&iacute;sticas  recientes muestran que las UPP aparecen en el 3 a 10&nbsp;% de los pacientes  hospitalizados en un momento dado; que la tasa de incidencia de desarrollo de  una nueva UPP oscila entre 7,7 y 26,9&nbsp;%; que dos tercios de las UPP que aparecen  en hospitales ocurren en pacientes mayores de 70 a&ntilde;os, sector creciente de nuestra  poblaci&oacute;n, por lo que se debe esperar un aumento de su incidencia en los  pr&oacute;ximos a&ntilde;os; que ocurren tambi&eacute;n con mayor frecuencia en pacientes j&oacute;venes  lesionados medulares, entre los cuales la incidencia es del 5-8&nbsp;%  anualmente y del 25-85&nbsp;% de ellos desarrolla una UPP alguna vez, la cual  constituya la causa m&aacute;s frecuente de retraso en la rehabilitaci&oacute;n de estos  pacientes.<span class="superscript">3</span></p>     <p align="justify">  En el orden  econ&oacute;mico estos pacientes requieren gran cantidad de recursos m&eacute;dicos (humanos  y materiales) a su disposici&oacute;n y permanecen hospitalizados por largos per&iacute;odos,  lo cal hace que aumenten considerablemente los costes asistenciales.<span class="superscript">1,3</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Quir&uacute;rgicamente  tambi&eacute;n las UPP siempre han sido un problema dif&iacute;cil de resolver, no solo por  el proceso de la entidad en s&iacute;, sino adem&aacute;s debido al tipo de pacientes en que  se presentan estas lesiones (ancianos, pacientes debilitados, paral&iacute;ticos), en  los cuales una p&eacute;rdida de sangre moderada o un tiempo quir&uacute;rgico ligeramente  prolongado que no tendr&iacute;an una influencia cr&iacute;tica en la evoluci&oacute;n de un  paciente adulto t&iacute;pico, s&iacute; son significantes en su pron&oacute;stico.<span class="superscript">4</span></p>     <p align="justify">  El tratamiento  quir&uacute;rgico de las UPP fue introducido en 1938 por Davies, quien fue el primero  en sugerir la utilizaci&oacute;n de un colgajo.<span class="superscript">4,5</span> Posteriormente, durante la Segunda Guerra  Mundial, cuando gran cantidad de parapl&eacute;jicos eran rehabilitados,<span class="superscript">4</span> y con el  advenimiento de los antibi&oacute;ticos, se reforz&oacute; la idea de cerrar quir&uacute;rgicamente  estas heridas potencialmente contaminadas.<span class="superscript">4</span> M&aacute;s adelante, Kostrubala y Greeley,  en 1947, recomendaron la remoci&oacute;n de la prominencia &oacute;sea subyacente y el  almohadillado del hueso expuesto con fascia local o colgajos fasciomusculares.<span class="superscript">3,4</span>  En 1962, Chase inst&oacute; a tener sumo cuidado con la escisi&oacute;n radical del hueso,  pues al generalizarse esta pr&aacute;ctica se comenz&oacute; a reportar una incidencia mayor de  divert&iacute;culos perineouretrales y &uacute;lceras perianales.<span class="superscript">4</span></p>     <p align="justify">  Otro momento  importante en el desarrollo de la cirug&iacute;a de las UPP fue la introducci&oacute;n por  Ger en 1971 de los colgajos por transposici&oacute;n de m&uacute;sculos adyacentes y  posteriormente de los colgajos miocut&aacute;neos, en cuyo concepto y dise&ntilde;o fue de  gran valor el aporte de Mathes y Nahai, con su primera edici&oacute;n del <em>Clinical Atlas on Muscle and Musculocutaneous  Flaps,</em> en 1979.<span class="superscript">4,5</span> Simult&aacute;neamente se desarroll&oacute; el concepto de colgajos  de piel sensible para proveer cobertura a zonas denervadas, que fueron  descritos por Dibell (1974) y por Daniel, Terzis y Cunningham (1976) y que  constituy&oacute; un gran salto en la rehabilitaci&oacute;n total del paciente lesionado  medular y en la prevenci&oacute;n de las UPP.<span class="superscript">4</span></p>     <p align="justify">  Las indicaciones  de cirug&iacute;a en las UPP pueden ser absolutas o relativas (tabla 1). Existe una serie de casos donde  no existe duda de la necesidad de cirug&iacute;a, sin embargo, en la mayor&iacute;a de las  situaciones la indicaci&oacute;n ser&aacute; relativa.<span class="superscript">2</span></p>     <p align="center"><strong>Tabla 1.</strong> <em>Indicaciones del tratamiento quir&uacute;rgico de la &uacute;lcera por presi&oacute;n en el  servicio de cirug&iacute;a reconstructiva y quemados del Hospital &laquo;Hermanos Ameijeiras&raquo;</em></p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="337" valign="top">    <div align="center"><strong>Indicaciones absolutas</strong> </div></td>     <td width="301" valign="top">    <p align="center"><strong>Indicaciones relativas</strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="337" valign="top">           <div align="left">         <ul>               <li>Hemorragia arterial importante.</li>               <li>Sepsis sin otro foco evidente.</li>               ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Osteomielitis con secuestros &oacute;seos o periostitis.</li>               <li>Comunicaci&oacute;n de la &uacute;lcera por presi&oacute;n con la articulaci&oacute;n de la    cadera.</li>               <li>F&iacute;stulas cut&aacute;neas, uretrales o rectales.</li>               <li>Malignizaci&oacute;n de la &uacute;lcera por presi&oacute;n.</li>             </ul>     </div></td>     <td width="301" valign="top">           <div align="left">         <ul>               <li>&Uacute;lcera por presi&oacute;n, cuya curaci&oacute;n pueda prolongarse de 6 a 12 meses.</li>               <li>&Uacute;lcera por presi&oacute;n en pacientes lesionados medulares y    politraumatizados.</li>               <li>&Uacute;lcera por presi&oacute;n como consecuencia de deformidades esquel&eacute;ticas.</li>               <li>&Uacute;lcera por presi&oacute;n en ancianos.</li>               ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Dolor cr&oacute;nico secundario a la &uacute;lcera por presi&oacute;n.</li>               <li>&Uacute;lceras por presi&oacute;n recurrentes.</li>               <li>Fracaso    del tratamiento conservador. </li>             </ul>     </div></td>   </tr> </table>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">Existen ciertos  principios que se deben seguir en la cirug&iacute;a de las &uacute;lceras por presi&oacute;n, los cuales fueron enunciados  en 1956 por <em>Conway</em> y <em>Griffith</em>,<span class="superscript">5</span> aunque posteriormente se les han realizado  algunas modificaciones, las cuales se mencionan a continuaci&oacute;n: a) escisi&oacute;n  total de la &uacute;lcera; b) remoci&oacute;n del hueso infectado y reperfilado de las  prominencias &oacute;seas; c) hemostasia cuidadosa; d) obliteraci&oacute;n de todo espacio  muerto potencial; e) empleo de drenaje espirativo; f) dise&ntilde;o de colgajos bien  vascularizados de forma tal que la l&iacute;nea de sutura no quede sobre &aacute;reas de  presi&oacute;n y no perturbe la provisi&oacute;n vascular de otros colgajos que podr&iacute;an  utilizarse en el futuro y; g) obtenci&oacute;n de un cierre primario y libre de  tensiones en el sitio donante o uso de injertos de espesor parcial en tal  sitio.</p>     <p align="justify">  Son varias las posibilidades  de cobertura de una UPP independientemente de su localizaci&oacute;n,<span class="superscript">2</span> pero cada una  de ellas tiene sus indicaciones muy precisas. Es as&iacute; que se puede emplear el cierre  directo en &uacute;lceras superficiales peque&ntilde;as, con el inconveniente de que queda la  cicatriz sobre un punto de presi&oacute;n. Se puede colocar injerto de piel como  tratamiento definitivo en &uacute;lceras superficiales en pacientes ambulantes o de  forma temporal paliativa en una &uacute;lcera que se encuentra lista para ser tratada  quir&uacute;rgicamente pero que es necesario aplazar hasta mejorar las condiciones del  paciente, ya que no provee una cobertura estable. Los colgajos cut&aacute;neos o  dermograsos pueden usarse en dependencia de la localizaci&oacute;n, el tama&ntilde;o, la  profundidad y las cirug&iacute;as previas, cuando es imposible emplear t&eacute;cnicas m&aacute;s efectivas  y reparaciones secundarias. Los colgajos fasciocut&aacute;neos aportan una cobertura  duradera con m&iacute;nimas secuelas funcionales y un bajo &iacute;ndice de recidivas; por su  parte, los colgajos musculares y miocut&aacute;neos proporcionan una cobertura  excelente, con un relleno adecuado de la cavidad, aunque dejan mayores secuelas  funcionales en pacientes ambulantes y en los pacientes lesionados medulares y los  ancianos &eacute;stos pueden ser atr&oacute;ficos, lo que contraindica su empleo. En cuanto a  los colgajos libres, sus indicaciones actuales son muy limitadas y se han  empleado cuando se carece de medios de reconstrucci&oacute;n local.</p>     <p align="justify">  De acuerdo a la  localizaci&oacute;n de la UPP  tambi&eacute;n var&iacute;an las opciones locales de reconstrucci&oacute;n con colgajos cut&aacute;neos,  fasciocut&aacute;neos, musculares o miocut&aacute;neos.<span class="superscript">2-4,6</span></p>     <p align="justify">  La motivaci&oacute;n  para realizar esta investigaci&oacute;n surge a partir del hecho de que nuestro  servicio de cirug&iacute;a reconstructiva tiene una gran demanda de cirug&iacute;as para  cobertura de UPP, sobre todo en pacientes lesionados medulares, y en la  experiencia acumulada hasta el momento se ha visto la aparici&oacute;n frecuente de algunas  complicaciones posoperatorias que prolongan la estad&iacute;a hospitalaria de estos  pacientes. Es por ello que nos hemos propuesto realizar este estudio, cuyo  objetivo general es evaluar los resultados del tratamiento quir&uacute;rgico de las  UPP en nuestro servicio y, de forma espec&iacute;fica, describir las caracter&iacute;sticas  de la muestra en cuanto a edad, sexo y condiciones predisponentes; describir  las UPP seg&uacute;n la localizaci&oacute;n, la profundidad y el &aacute;rea; describir el dise&ntilde;o de  los colgajos de cobertura empleados; describir las complicaciones posoperatorias  que se presentaron, as&iacute; como la estad&iacute;a hospitalaria posoperatoria de los  pacientes tratados.</p> <h4><br />   M&Eacute;TODOS</h4>     <p align="justify">  Se dise&ntilde;&oacute; un  estudio descriptivo, retrospectivo, de corte transversal, en el que se  revisaron las historias cl&iacute;nicas de los pacientes operados de UPP en el servicio  de cirug&iacute;a pl&aacute;stica del Hospital &laquo;Hermanos Ameijeiras&raquo;, en el per&iacute;odo  comprendido entre enero del 2000 y junio del 2002.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  La muestra  finalmente qued&oacute; conformada por 24 pacientes, que cumplieron con los   criterios de inclusi&oacute;n siguientes:</p> <ul>       <li>edad mayor de 15 a&ntilde;os;</li>       <li>UPP de localizaci&oacute;n sacra, isqui&aacute;tica o trocant&eacute;rea;</li>       <li>UPP de grado III o IV seg&uacute;n la clasificaci&oacute;n de Shea;<span class="superscript">3</span></li>       <li>UPP en fase evolutiva de contracci&oacute;n;<span class="superscript">2</span></li>       <li>ausencia de cicatrices dentro del &aacute;rea quir&uacute;rgica que  limitaran el dise&ntilde;o de los colgajos dermograsos;</li>       <li>chequeo preoperatorio dentro de l&iacute;mites normales. </li>     </ul>     <p>Se consider&oacute;  como criterio de exclusi&oacute;n el no cumplimiento de alguno de los criterios de  inclusi&oacute;n mencionados.<br />   Los datos de  cada paciente fueron obtenidos de las historias cl&iacute;nicas y recolectados en una  planilla. La informaci&oacute;n se introdujo en una base de  datos y para su procesamiento se utilizaron m&eacute;todos de la estad&iacute;stica  descriptiva incluidos en el paquete estad&iacute;stico <em>SPSS,</em> versi&oacute;n 12,0. Los resultados se presentan en forma de tablas  y figuras.</p> <h1 align="center">&nbsp;</h1> <h4>RESULTADOS </h4>     <p align="justify">Las edades de  los pacientes estudiados oscilaron entre 16 y 72 a&ntilde;os, con una media de 32  a&ntilde;os. Al hacer una distribuci&oacute;n de los pacientes en grupos etarios se observ&oacute;,  de forma general, un predominio del grupo de 15 a 29 a&ntilde;os, seguido en  frecuencia por el de 30 a  44 a&ntilde;os. El sexo que predomin&oacute; en la muestra fue el masculino, con el 87,5&nbsp;%  del total. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  La condici&oacute;n  predisponente mayormente encontrada fue la lesi&oacute;n medular, con el 83,3% de la  muestra estudiada. La localizaci&oacute;n de las UPP m&aacute;s frecuente fue la isqui&aacute;tica, la  cual se present&oacute; en el 50&nbsp;% de los casos. Le siguieron en orden de  frecuencia la localizaci&oacute;n sacra y la trocant&eacute;rea. </p>     <p align="justify">  El &aacute;rea de las  UPP de la muestra estudiada oscil&oacute; entre 4 y 49&nbsp;cm2, con una  media general de 17&nbsp;cm<span class="superscript">2</span>.    En cuanto a la  profundidad de las UPP en la muestra, el 60&nbsp;% de los casos tratados  present&oacute; lesiones del grado IV de la clasificaci&oacute;n de Shea modificada, mientras  que el restante 40&nbsp;% tuvo lesiones de grado III. </p>     <p align="justify">  En relaci&oacute;n con  el dise&ntilde;o de los colgajos dermograsos empleados para dar cobertura a las UPP,  puede verse en la figura 1 que el dise&ntilde;o que m&aacute;s se emple&oacute; fue el de Limberg (figura  2a) con un 33,3&nbsp;% del total, seguido en frecuencia por los colgajos de  rotaci&oacute;n (figura 2b) en el 29,6&nbsp;% de los casos y por el dise&ntilde;o de Hadjistamoff  (figura 2c) en el 22,2&nbsp;% de los pacientes operados. Con mucha menor  frecuencia se emplearon los colgajos tipo Dufourmentel (figura 2d); y solo un  colgajo de avance. </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v46n3/f0104307.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v46n3/f0104307.jpg" alt="Figura 1" width="558" height="238" border="0" /></a></p>     
<blockquote>       <p align="justify"><strong>Figura 1</strong>. <em>Distribuci&oacute;n de  frecuencia de los colgajos realizados en los pacientes tratados por &uacute;lceras por  presi&oacute;n en el Servicio de Cirug&iacute;a Reconstructiva y Quemados del Hospital &laquo;Hermanos  Ameijeiras&raquo;, entre los a&ntilde;os 2000 y 2002.</em></p>       <p align="left">    Fuente: Planilla de recolecci&oacute;n  de datos</p> </blockquote>     <p align="center"><a href="/img/revistas/cir/v46n3/f0204307.jpg"><img src="/img/revistas/cir/v46n3/f0204307.jpg" alt="Figura 2" width="548" height="373" border="0" /></a></p>     
<blockquote>       <p align="justify"><strong>Figura 2.</strong> <em>Dise&ntilde;os de los colgajos empleados para cobertura de UPP en el Servicio  de Cirug&iacute;a Reconstructiva y Quemados del Hospital &laquo;Hermanos Ameijeiras&raquo;, entre  los a&ntilde;os 2000 y 2002. A) Dise&ntilde;o de Limberg; B) Colgajos de rotaci&oacute;n, C) Dise&ntilde;o  de Hadjistamoff; D) Colgajos de Dufourmentel.</em></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="justify">En la tabla 2 se  puede apreciar la incidencia de complicaciones posoperatorias en la muestra  estudiada. Se observa que la frecuencia de infecci&oacute;n fue de 18,8. La  dehiscencia de los colgajos se present&oacute; en el 16,6&nbsp;% de los casos. En  cuanto a la necrosis parcial de los colgajos, esta se present&oacute; en el 10,4&nbsp;%  de la muestra. No se observ&oacute; necrosis total de colgajos en ning&uacute;n caso tratado.  Otras complicaciones como el hematoma y el seroma no se presentaron entre  nuestros pacientes. </p>     <p align="center"><strong>Tabla 2.</strong> <em>Incidencia de complicaciones  posoperatorias en los pacientes operados de &uacute;lceras por presi&oacute;n en el Servicio  de Cirug&iacute;a Reconstructiva y Quemados del Hospital &laquo;Hermanos Ameijeiras&raquo;, entre  los a&ntilde;os 2000 y 2002</em></p> <table border="1" align="center" cellpadding="0" cellspacing="3">   <tr>     <td width="325" valign="top">    <div align="left"><strong>      Complicaciones </strong></div></td>     <td width="155" valign="top">    <p align="center"><strong>N&uacute;m.</strong></p></td>     <td width="94" valign="top">    <p align="center"><strong>%</strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="325" valign="top">    <p align="left">Infecci&oacute;n</p></td>     <td width="155" valign="top">    <p align="center">6</p></td>     <td width="94" valign="top">    <p align="center">25,0</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="325" valign="top">    <p align="left">Dehiscencia parcial</p></td>     <td width="155" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">6</p></td>     <td width="94" valign="top">    <p align="center">25,0</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="325" valign="top">    <p align="left">Necrosis parcial de colgajo</p></td>     <td width="155" valign="top">    <p align="center">5</p></td>     <td width="94" valign="top">    <p align="center">20,8</p></td>   </tr>   <tr>     <td width="325" valign="top">    <p align="left"><strong>Total</strong></p></td>     <td width="155" valign="top">    <p align="center"><strong>17</strong></p></td>     <td width="94" valign="top">    <p align="center"><strong>70,8</strong></p></td>   </tr> </table>     <blockquote>       <p>Fuente: Planillas de  recolecci&oacute;n de datos</p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p align="justify">La estad&iacute;a  hospitalaria posoperatoria promedio de la muestra estudiada fue de 13 d&iacute;as, y  oscil&oacute; entre los 7 y 21 d&iacute;as. En los casos en que esta variable se prolong&oacute; fue  debido a la presencia de complicaciones posoperatorias locales,  fundamentalmente la sepsis, que requiri&oacute; tratamiento antibi&oacute;tico parenteral ya  que las otras complicaciones (dehiscencias y necrosis) no requieren  necesariamente la permanencia de los pacientes en el hospital, pues el  tratamiento consiste en realizar curaciones locales hasta lograr el cierre de  la herida por segunda intenci&oacute;n, lo cual puede hacerse de forma ambulatoria.</p>     <p align="center">&nbsp;</p> <h4>DISCUSI&Oacute;N</h4>     <p align="justify">  La prevalencia de  pacientes j&oacute;venes en la muestra estudiada se debe al hecho de que la  generalidad de los casos fueron lesionados medulares de corta evoluci&oacute;n. En  estudios similares al nuestro se reportan rangos de edades m&aacute;s amplios y con  edades medias de las muestras mayores, lo cual se debe a que fueron realizados  con pacientes internados en hogares de ancianos y con lesionados medulares de  largo tiempo de evoluci&oacute;n de la enfermedad.<span class="superscript">7,8</span></p>     <p align="justify">  El franco  predominio de hombres en nuestro trabajo es debido a que la mayor parte de las  lesiones medulares fueron de etiolog&iacute;a traum&aacute;tica, en particular, lesiones por  arma de fuego y accidentes automovil&iacute;sticos. Ello est&aacute; en correspondencia con  otras series que reportan hallazgos similares.<span class="superscript">8</span></p>     <p align="justify">  El hecho de que  la lesi&oacute;n medular haya sido la causa predisponerte m&aacute;s frecuente en nuestra  muestra se explica con el hecho de que en estos pacientes existen una serie de  factores que contribuyen a la aparici&oacute;n de UPP, como son el apoyo mantenido, la  falta de sensibilidad, la espasticidad, la vasoplej&iacute;a, la malnutrici&oacute;n y la  anemia.<span class="superscript">1</span> El resto de las condiciones predisponentes estuvieron escasamente  representadas en la muestra estudiada. En la serie de <em>Eltorai,</em><span class="superscript">8</span> se reporta tambi&eacute;n la lesi&oacute;n medular como la etiolog&iacute;a  m&aacute;s usual dentro de los pacientes incluidos. </p>     <p align="justify">  El predominio de  la localizaci&oacute;n isqui&aacute;tica en los pacientes estudiados se debe a que gran parte  de los ellos eran parapl&eacute;jicos j&oacute;venes, mal orientados en cuanto a la  prevenci&oacute;n de las UPP y se manten&iacute;an la mayor parte del tiempo sentados en la  misma posici&oacute;n. Coincidentemente, los estudios de <em>Eltorai</em><span class="superscript">8</span> y de <em>Stellar</em><span class="superscript">9</span>  encuentran similar incidencia de esta localizaci&oacute;n, aunque tal vez no por este  motivo.</p>     <p align="justify">  El &aacute;rea media de  las lesiones tratadas por nosotros, de forma general, es algo mayor que las  reportados por <em>Eltorai</em> 8, pero  menores que las encontrados por <em>Juri</em> y <em>Palma</em><span class="superscript">7</span> en sus series. Esto  depende del tiempo de evoluci&oacute;n que tengan estas lesiones y los cuidados que  hayan recibido los pacientes antes de la cirug&iacute;a. Tanto en nuestro estudio como  en los de <em>Eltorai</em><span class="superscript">8</span> y <em>Stellar</em><span class="superscript">9</span> se encontr&oacute; similar  frecuencia de distribuci&oacute;n de la variable profundidad de las lesiones.</p>     <p align="justify">  Con relaci&oacute;n al  dise&ntilde;o de los colgajos de cobertura, no hemos encontrado alusi&oacute;n a esta  variable en otros trabajos revisados sobre el tema, solamente en estos estudios  se hace menci&oacute;n al momento del cierre de las UPP (primario o diferido), y vale  se&ntilde;alar que estos autores,<span class="superscript">7,8</span> en algunos de sus pacientes, emplearon el cierre  directo de las UPP y en varios casos efectuaron injertos de piel, a diferencia  nuestra, que en todos los pacientes dise&ntilde;amos colgajos dermograsos. Respecto a la  incidencia de complicaciones, podemos decir que las tasas de infecci&oacute;n  encontradas por nosotros, son relativamente bajas si tenemos en cuenta la  cercan&iacute;a de las lesiones a las v&iacute;as urinaria y fecal, lo que las hace proclives  a la contaminaci&oacute;n con la flora bacteriana de estos tractos; el hecho de que  esta complicaci&oacute;n nunca se observ&oacute; de forma temprana, sino hasta despu&eacute;s de la  semana de la cirug&iacute;a, confirma este origen. Similares hallazgos se reportan en  otras series consultadas.<span class="superscript">8,9</span></p>     <p align="justify">  Con respecto a  la dehiscencia de los colgajos, es v&aacute;lido comentar que la aparici&oacute;n de esta  complicaci&oacute;n se debe habitualmente a una serie de factores muy frecuentes entre  los pacientes lesionados medulares como son la malnutrici&oacute;n, la anemia, la  enfermedad vascular, la espasticidad, la falta de cooperaci&oacute;n de los pacientes  para cambiar de posici&oacute;n, entre otros. Sin embargo nuestros resultados fueron  superiores a los encontrados por <em>Juri</em> y <em>Palma</em><span class="superscript">7</span> y <em>Eltorai,</em><span class="superscript">8</span> aunque inferiores a los reportados por <em>Stranc</em> y <em>Yang</em>, quienes presentaron solo un caso en una serie de 35 pacientes  tratados. <em>Litving</em><span class="superscript">10</span> reporta  curaci&oacute;n sin complicaciones al 90&nbsp;% de los casos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">  Con respecto a  la necrosis de los colgajos no hay referencias a que se haya controlado esta  variable en la bibliograf&iacute;a consultada. No se presentaron otra complicaciones  descritas en la literatura tales como hematomas o seromas, al parecer debido al  empleo de drenajes de succi&oacute;n hasta que dejaron de funcionar. Sin embargo,  otros autores como <em>Stranc</em> y <em>Yang</em><span class="superscript">11</span> documentaron 2 hematomas en su  serie de 35 pacientes; y <em>Eltorai</em><span class="superscript">8</span>  present&oacute; una incidencia de esta complicaci&oacute;n de un 5&nbsp;% en su estudio. </p>     <p align="justify">  La estad&iacute;a  hospitalaria posoperatoria media de nuestros pacientes, a pesar de poder  considerarse de forma general como prolongada, fue menor a la que encontraron en  sus series <em>Juri</em> y <em>Palma,</em><span class="superscript">7</span> aunque otros materiales  revisados<span class="superscript">11,12</span> reportan una estad&iacute;a media a&uacute;n menor que la nuestra. </p> <h6 align="left">Conclusiones</h6> <ul>       <li>Las edades comprendidas entre 15 y 44 a&ntilde;os, el sexo  masculino y la lesi&oacute;n medular predominaron en la muestra estudiada.</li>       <li>La localizaci&oacute;n isqui&aacute;tica de las &uacute;lceras por presi&oacute;n y  el grado IV de profundidad fueron los m&aacute;s frecuentes; el &aacute;rea media de &eacute;stas fue  de 17 cm<span class="superscript">2</span> entre los pacientes tratados.</li>       <li>Todos los colgajos de cobertura empleados fueron  dermograsos y los dise&ntilde;os m&aacute;s empleados fueron el de Limberg y el de rotaci&oacute;n.</li>       <li>Las complicaciones que se presentaron fueron la  infecci&oacute;n de la herida quir&uacute;rgica, la dehiscencia parcial de la herida y la  necrosis parcial de los colgajos, en ese orden de frecuencia.</li>       <li>La estad&iacute;a hospitalaria posoperatoria media fue de 13  d&iacute;as.</li>     </ul>     <p>&nbsp;</p> <hr /> <h4>summary</h4>     <p>Pressure  sores are frequent in certain group of patients with predisposing conditions.  In their evolution, this type of sores may require surgery, but the incidence  of postoperative complications is high in this type of patients, given the  confluence of factors that go against the sucessful surgery of these lesions in  these patients. A retrospective cross-sectional descriptive study was made to  evaluate the results of surgical treatment of pressure sores in a 3  years-period. Taking into account the studied variables, the drawn conclusions  will allow designing new strategies for care of these patients, in order to  reduce postoperative morbidity and lenght of stay at hospital. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><em>Key words</em>: Pressure  sores, reconstructive surgery, flaps.</p> <hr />     <p>&nbsp;</p> <h4>REFERENCIAS BIBIOGR&Aacute;FICAS</h4>     <!-- ref --><p>1. L&oacute;pez-Ambit M.J. &Uacute;lceras de presi&oacute;n. Geri&aacute;trika,    2004;10 (7):341-348. <!-- ref --><p>2. Garc&iacute;a Duque O. &Uacute;lceras por presi&oacute;n. En: Manual de    Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica [en l&iacute;nea] 2005; Disponible en: <a href="http://www.secpre.org">http://www.secpre.org</a>  <!-- ref --><p>3. Don R. Revis, H. Hollis Caffee. Pressure sores, surgical treatment and principles.    [en l&iacute;nea] 2005; Disponible en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a>  <p>4. Colen SR. &Uacute;lceras por presi&oacute;n en: McCarthy JG. Cirug&iacute;a    Pl&aacute;stica: Abdomen y extremidades inferiores. Buenos Aires: Editorial    M&eacute;dica Panamericana; 1992. Pp. 117-55. </p>     <!-- ref --><p>5. Baptista Fern&aacute;ndez AM. &Uacute;lceras de Presi&oacute;n. En: Felipe    Coiffman. Texto de Cirug&iacute;a Pl&aacute;stica, Reconstructiva y Est&eacute;tica.    Medell&iacute;n: Editorial Mason Salvat; 1994. Pp.1278-96.<!-- ref --><p>6. Mathes SJ, Nahai F. Pressure Sores. En: Clinical applications for muscle    and musculocutaneous flaps. St. Louis: The C.V. Mosby Company; 1982. Pp.426-509.  <!-- ref --><p>7. Juri H, Palma JA.. CO2 laser in decubitus ulcers: a comparative study. Laser    Surg. Med. 1997: 7(4):296-9.<!-- ref --><p>8. Eltorai I. The use of the carbon dioxide laser beam in the surgery of pressure    sores. Int. Surg. 1998: 73:54-6. <!-- ref --><p>9. Stellar S. Carbon dioxide laser debridement of decubitus ulcers. Ann. Surg.    1990:179(2):230-7. <!-- ref --><p>10. Litving GD. Use of CO2 laser for surgical debridement of wounds. Khirurgiia    (Mosk) 1990: Jun(6):16-8. <!-- ref --><p>11. Stranc MF, Yang FW. Wound sterilization: cautery vs CO2 laser. Br J Plast    Surg. 1992 Oct; 45(7):536-9.<!-- ref --><p>12. Vertianov VA. Use of carbon dioxide laser in the complex treatment of patients    with trophic ulcers and non-healing wounds. Khirurgiia (Mosk): 1990 Dec;(12):89-93.<p>&nbsp;</p>     <p>Recibido: 18 de  diciembre de 2006. Aprobado: 15 de febrero de 2007.<br />     <em>Dr. Juan Carlos Alfonso Coto. </em>Calle 29  entre E y F, Plaza de la Revoluci&oacute;n. La Habana, Cuba.<br />   Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jcalfonso@infomed.sld.cu">jcalfonso@infomed.sld.cu</a> </p>     <p><a href="#autor">1 Especialista  de I Grado de Cirug&iacute;a Reconstructiva y Quemados. Cirujano Pl&aacute;stico adjunto al  Servicio de Tumores Perif&eacute;ricos. <br /> 2 Especialista de II Grado de Cirug&iacute;a  Reconstructiva y Quemados. Profesor Asistente. Servicio de Cirug&iacute;a  Reconstructiva y Quemados del Hospital &laquo;Hermanos Ameijeiras&raquo;.<br /> 3 Especialista de II Grado de Cirug&iacute;a  Reconstructiva y Quemados. Profesor Auxiliar. Servicio de Cirug&iacute;a  Reconstructiva y Quemados del Hospital &laquo;Hermanos Ameijeiras&raquo;.</a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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