<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0034-7507</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Estomatología]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Estomatol]]></abbrev-journal-title>
<issn>0034-7507</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0034-75072001000200005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Enfermedades bacterianas del periodonto y tejidos adyacentes en el paciente portador de SIDA]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morán López]]></surname>
<given-names><![CDATA[Elena]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Córdova Irun]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ilenia]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Facultad de Estomatología.  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<volume>38</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>120</fpage>
<lpage>130</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75072001000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-75072001000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-75072001000200005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es una de las enfermedades más devastadoras del sistema inmune del hombre. En la cavidad bucal de estos pacientes se observan formas no comunes de enfermedades periodontales y gingivales parecidas a la GUNA, presentan dolores agudos, encías hiperémicas, hemorragias espontáneas y una rápida progresión de la enfermedad que causa extensa destrucción de tejidos blandos y óseos. La importancia clínica de esta condición es que está asociada con una supresión severa del sistema inmune con recuento celular de CD4 por debajo de 100 células/mm3. Resulta necesario que todo estomatólogo conozca las manifestaciones bucales del SIDA para ayudar al diagnóstico y tratamiento de estos pacientes y evitar convertirse en portadores y a la vez trasmisores de esta epidemia, que a diferencia de las demás, es en gran medida prevenible, más aún, cuando la responsabilidad de su prevención recae no sólo sobre las autoridades sanitarias del país, sino también y fundamentalmente, sobre todas las personas.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Acquired Immunodeficiency Syndrome is one of the most devastating diseases for the man´s immune system. In the oral cavity of these patients, we may observe uncommon forms of GUNA-like periodontal and gingival diseases, acute pain, hypernemic gums, spontaneous hemorrhage and rapid development of the disease that cause extensive damage to soft and bone tissues. The clinical importance of this condition lies in its linking with a severe suppression of the immune system, with a CD4 cell count under 100 cell/mm3. It is necessary that every dentist recognize the oral manifestations of AIDS in order to assist in the diagnosis and treatment of these patients and to avoid becoming both carriers and transmitters of thes epidemic that, unlike the others, is preventable to a great extent because the responsability for its prevention falls not only on the sanitary authorities but also on every person fundamentally.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[ENFERMEDADES PERIODONTALES]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[INFECCIONES BACTERIANAS]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[GINGIVITIS]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[INFECCIONES OPORTUNISTAS RELACIONADAS CON SIDA]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[MANIFESTACIONES BUCALES]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ENFERMEDADES DE LAS ENCIAS]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[PERIODONTAL DISEASES]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[BACTERIAL INFECTION]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[GINGIVITIS]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[ADQUIRED IMMUNODEFICIENCY SYNDROME]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[ADQUIRED IMMUNODEFICIENCY SYNDROME]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[AIDS-RELATED OPPORTUNISTIC INFECTIONS]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[ORAL, MANIFESTATIONS]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[GINGIVAL DISEASE]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p>Facultad de Estomatología    <br>   Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana </p> <h2>Enfermedades bacterianas del periodonto y tejidos adyacentes en el paciente    portador de SIDA </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Dra. Elena Morán López<span class="superscript">1</span>    e Ilenia Córdova Irun<span class="superscript">2</span></i></a><span class="superscript"><a name="#autor"></a></span></p> <h4>Resumen </h4>     <p>El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) es una de las enfermedades    más devastadoras del sistema inmune del hombre. En la cavidad bucal de estos    pacientes se observan formas no comunes de enfermedades periodontales y gingivales    parecidas a la GUNA, presentan dolores agudos, encías hiperémicas, hemorragias    espontáneas y una rápida progresión de la enfermedad que causa extensa destrucción    de tejidos blandos y óseos. La importancia clínica de esta condición es que    está asociada con una supresión severa del sistema inmune con recuento celular    de CD4 por debajo de 100 células/mm3. Resulta necesario que todo estomatólogo    conozca las manifestaciones bucales del SIDA para ayudar al diagnóstico y tratamiento    de estos pacientes y evitar convertirse en portadores y a la vez trasmisores    de esta epidemia, que a diferencia de las demás, es en gran medida prevenible,    más aún, cuando la responsabilidad de su prevención recae no sólo sobre las    autoridades sanitarias del país, sino también y fundamentalmente, sobre todas    las personas. </p>     <p>Descriptores DeCS: ENFERMEDADES PERIODONTALES/etiología; INFECCIONES BACTERIANAS/etiología;    GINGIVITIS/etiologia; SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA/complicaciones;    SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA/transmision; INFECCIONES OPORTUNISTAS    RELACIONADAS CON SIDA; MANIFESTACIONES BUCALES; ENFERMEDADES DE LAS ENCIAS/etiología.  </p>     <p>Casi a fines del siglo xx, cuando ya se pensaba que la mayoría de las enfermedades    trasmisibles habían dejado de ser una amenaza, una nueva enfermedad se convirtió    en poco tiempo en una de las epidemias más graves de los tiempos modernos.<span class="superscript">1    </span></p>     <p>En la primavera de 1981 en EE.UU. un equipo de médicos californianos refirió    haber observado un nuevo tipo de neumonía en 5 jóvenes homosexuales masculinos.    Esto se debía a que la producía un parásito, el Pneumocistis carinii, que comúnmente    no infecta sino a personas cuyo sistema de defensa inmunitario está gravemente    deprimido. Por ello se le llamó inicialmente, "neumonía de los homosexuales".    En las semanas siguientes aparecieron cada vez más casos en las comunidades    homosexuales norteamericanas, con un cuadro patológico cada vez más variado    y no sólo neumónico, sino también acompañado de meningitis, encefalitis, graves    infecciones esofágicas, intestinales, etc. Luego se observó que estos enfermos    se afectaban también de un cáncer de la piel: el sarcoma de Kaposi. Otros nombres    espectaculares como el cáncer rosa, la peste del siglo xx, también han sido    usados por la prensa para identificar la enfermedad. Pronto aparecieron otros    enfermos que no eran homosexuales y se identifican otros afectados:</p> <ul>       <li> Usuarios de drogas por la vía intravenosa. </li>       <li>Receptores de sangre.</li>       <li> Personas con relaciones heterosexuales. </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <p>En el verano de ese propio año, el Centro de Control de Enfermedades Transmisibles    dio a conocer a la comunidad médica mundial y a la población en general una    nueva enfermedad, caracterizada por un cuadro clínico peculiar consistente en    una infección por gérmenes oportunistas, neoplasias o ambas alteraciones, asociadas    todas ellas con una inmunodeficiencia inexplicable. </p>     <p>Poco tiempo después se denominó a esta enfermedad SIDA. </p>     <p>En el Instituto de París, gracias a las investigaciones del francés Luc Montagnier,    se descubre el agente causal, un retrovirus al que denominaron LAV (virus asociado    a linfoadenopatías); meses más tarde en el National Cancer Institute de Besthesda,    USA, Gallo y colaboradores identificaron un retrovirus (el mismo), al que denominaron    HTLV-III (human-T-leukemia-linphoma virus III).</p>     <p> En 1986 el Comité Ejecutivo para la Taxonomanía de los Virus recomienda el    nombre de HIV (en inglés) o VIH (francés-español). </p>     <p>De inmediato, rápidas y profundas investigaciones se desarrollaron en diversos    países con el fin de dar luz a numerosos aspectos oscuros de esta enfermedad.    Aunque actualmente permanecen muchas incógnitas, se ha podido conocer que el    VIH es el principal responsable de la disminución selectiva de la población    de linfocitos T4, LT4 (helper) y lo es también de otras anomalías inmunológicas    que dan como resultado diferentes grados de inmu-nodeficiencia, en dependencia    del número de linfocitos T4 afectados, y que conduce al gradual deterioro de    estos enfermos. </p>     <p>Durante un tiempo, que puede prolongarse por años, el VIH vive adormecido dentro    de la célula enferma y en este período de tiempo el individuo está físicamente    sano (asintomático).<span class="superscript">2 </span></p>     <p>Existen determinados factores que facilitan que el paciente permanezca en este    estado de asintomatología o que, por el contrario, provoque que el virus se    replique, deteriorando así el sistema defensivo del organismo y adquiriendo    el individuo la condición de enfermo SIDA.<span class="superscript">2 </span></p>     <p>Factores que retrasan la réplica normal son: </p> <ul>       <li>Adecuada alimentación. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Atención médica precoz.</li>       <li>Evitar el alcohol y la automedicamentación. </li>       <li>Evitar la aparición de cualquier enfermedad infecciosa.</li>       <li>Buen estado psicológico y evitar la convivencia con animales, etc.<span class="superscript">2      </span></li>     </ul>     <p>Sin embargo, a pesar de los conocimientos difundidos sobre el sexo seguro para    la transmisión del VIH, y la introducción de potentes tratamientos antirretrovirales,    la pandemia producida por el virus sigue progresando a una velocidad alarmante,    y según datos de la OMS se estima que en este año estarán infectados por el    virus más de 40 millones de hombres, mujeres y niños del mundo entero.<span class="superscript">3    </span></p>     <p>El estomatólogo general integral desempeña un papel importante en la detección    temprana de la enfermedad a través del reconocimiento de las manifestaciones    bucales que producto del VIH pueden presentar, entre estas las causadas por    bacterias que afectan el periodonto y tejido adyacente. </p>     <p>Por el riesgo que corre el estomatólogo en el contacto con los pacientes portadores    del VIH, que puede convertirlo en portador-transmisor de la enfermedad, nos    propusimos realizar este trabajo. </p>     <p><b>Epidemiología del VIH </b></p>     <p>El SIDA es una pandemia caracterizada por una inmunodepresión profunda que    conduce al desarrollo de infecciones oportunistas, neoplasias secundarias y    manifestaciones neurológicas.<span class="superscript">3 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aunque descrito inicialmente en EE.UU., el SIDA es un problema mundial. Según    los cálculos de las Naciones Unidas, para finales del pasado año 2 000 el número    de personas infectadas por el VIH, agente causal del SIDA, sería de unos 40    millones y de ellos, más del 90 % pertenecería a países en vías de desarrollo.<span class="superscript">3    </span></p>     <p>La magnitud del problema del SIDA trajo consigo una verdadera explosión sobre    los conocimientos relacionados con el VIH y sobre su notable capacidad para    derrumbar las defensas del huésped. </p>     <p>Tan rápido es el avance de la investigación sobre la biología molecular y la    inmunología del VIH, que ninguna revisión que se efectúa en este campo estaría    lo suficientemente actualizada en el momento que se culmine. </p>     <p>En la actualidad, la enfermedad se ha descrito en más de 193 países de todo    el mundo y el conjunto de personas infectadas por el VIH en África y Asia es    muy grande y se encuentra en expansión. Los estudios epidemiológicos efectuados    en EE.UU. permitieron identificar 5 grupos de adultos con riesgo de desarrollar    el SIDA. La distribución de casos en estos grupos es la siguiente: </p> <ol>       <li>Varones homosexuales o bisexuales representan el 57 % de los casos publicados.      En la actualidad, la transmisión del SIDA está en regresión entre estas personas,      de manera que menos del 50 % de los casos nuevos pueden atribuirse a contactos      con varones homosexuales.<span class="superscript">3 </span></li>       <li>Los drogadictos por vía intravenosa sin antecedentes de homosexualidad.      Representan alrededor del 25 % de todos los enfermos y la mayoría de los casos      entre heterosexuales.<span class="superscript">3 </span></li>       <li>Los hemofílicos, sobre todo los que recibieron grandes cantidades de concentrado      de factor VIII antes de 1985. Representan el 0,8 % de todos los casos.<span class="superscript">3</span>    </li>       <li>Los receptores de sangre y hemoderi-vados no hemofílicos que recibieron      transfusiones de sangre completa o de hemoderivados infectados por el VIH      u órganos obtenidos de estos pacientes infectados. Representan el 1,2 % de      los pacientes.<span class="superscript">3 </span></li>       <li>Los contactos heterosexuales de los miembros de los demás grupos de alto      riesgo constituyen el 10 % de la población enferma.<span class="superscript">3</span></li>       <li> En alrededor del 6 % de los casos no se encuentran un factor de riesgo      concreto.<span class="superscript">3 </span></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ol>     <p>En los niños menores de 13 años, la epidemiología de la enfermedad es muy distinta.    Cerca del 2 % de los casos de SIDA afectan a niños y en este grupo más del 90    % se deben a la transmisión del virus de la madre al hijo.<span class="superscript">3    </span></p>     <p>El otro 10 % son hemofílicos o personas que recibieron sangre u otros hemoderivados.<span class="superscript">3    </span></p>     <p><b>Inmunopatogenia </b></p>     <p>El síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) es una de las enfermedades    más desvastadoras del sistema inmune del hombre. El denominador común es una    probada disfunción, tanto de los componentes celulares de la inmunidad como    de los humorales, que muestra un precario balance entre el organismo invasor,    su tropismo para diferentes células o tejidos y la resistencia del huésped.  </p>     <p>En este síndrome se describe una linfopenia que se pronuncia progresivamente    e incluye una depleción selectiva de los linfocitos T4, disminución de la respuesta    de linfocitos estimulados por mitógenos, antígenos o linfocitos alogénicos,    destructoras naturales, generación de linfocitos citotóxicos y de la capacidad    para reconocer y responder a los antígenos solubles, así como la producción    de interferón gamma ante antígenos. </p>     <p>También se ha descrito alteración en función de los monocitos, así como en    los linfocitos B (denominados actualmente cluster de diferenciación 19, CD19),    que incluye signos de activación de las células B policlonales, una falta de    respuesta mitógena y una disminución de la respuesta ante antígenos, niveles    de inmunoglobulinas en suero elevado (IgG 1-4, IgA 1-2, IgM) y complejos inmunes    circulantes. </p>     <p>El tropismo viral es un determinante inicial importante de la gravedad de la    enfermedad resultante. De las diversas subpoblaciones de linfocitos T identificadas    hasta el momento, según sus antígenos de diferenciación, es la de los linfocitos    T4 la que va desapareciendo, denominada en la actualidad CD4 (cluster de diferenciación    4), y que se encuentra envuelta por aminoácidos que pueden tener carga positiva    (CD4+) o negativa (CD4-), en dependencia de su actividad inmunológica o no.    Estos CD4+ a su vez tienen marcadores como el T4-4B4 memory cells o activas    y T4-2H4 naive cells o inactivas.<span class="superscript">2 </span></p>     <p>Esta subpoblación CD4 resulta indispensable para el funcionamiento de todo    el sistema inmune, y se conoce como cooperadora o auxiliadora, por tener o contener    células con: capacidad supresora, inductoras de células supresoras, con distintas    funciones efectoras citotóxicas y responsables de la hipersensibilidad retardada.<span class="superscript">2</span>  </p>     <p>Las células T8 con actividad supresora y citotóxica se denominan CD8 y se encuentran    en la subpoblación CD8+ fenotipos citotóxicos y supresores expresados en células    CD28 y CD11b, respectivamente, las cuales constituyen marcadores de su capacidad    funcional. Estas células muestran alteración en su porcentaje y conteo absoluto    ante la infección por el VIH y están a su vez muy relacionadas con la actividad    de las células CD4+ inductoras de la supresión en el caso de las CD8+ supresoras,    y de células CD4+ cooperadoras o auxiliadoras, productoras de interleucina -2,    en el caso de las células CD8+ citotóxicas.<span class="superscript">2</span>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los CD3 constituyen un complejo molecular de 3 proteínas que parecen estar    unidas al heterodímero receptor del antígeno de superficie de la célula; son    ellos los que estabilizan la expresión del receptor antigénico en la superficie    de la célula T e intervienen de forma crucial en la transmisión de señales de    activación de la superficie al interior de la célula, por lo que son de gran    importancia en la respuesta inmune.<span class="superscript">2 </span></p>     <p>Estas alteraciones inmunológicas en el SIDA se traducen en linfopenia marcada,    con disminución de linfocitos T cooperadores (CD4), aumento de los T supresores    (CD8) y reducción del índice de relación CD4/CD8. El decrecimiento in vivo de    las células T provoca un descenso de la hipersensibilidad retardada, así como    susceptibilidad para infecciones oportunistas y neoplasias.</p>     <p> En resumen, en un individuo normal, la presencia de un antígeno cualquiera    es reconocida por los macrófagos, los cuales estimulan a los linfocitos T, los    que de inmediato se reproducen en varias subpoblaciones, fundamentalmente la    T4 y la T8, los primeros son los encargados a su vez de estimular a los linfocitos    B, para que éstos segreguen los anticuerpos específicos que destruirían el antígeno.<span class="superscript">1</span>  </p>     <p>En las personas con SIDA este sistema está literalmente interrumpido, debido    a que el virus HIV tiene un tropismo especial por los linfocitos T, en especial    los T4 (células blancas), que resultan infectados. El virus, aprovechando la    presencia de su enzima retrotranscriptasa, comienza a reproducir su patrón de    DNA en el código genético de los linfocitos, de manera tal que cuando estos    se dividen, reproducen al virus también en sus células hijas. Los linfocitos    T4 se convierten entonces en verdaderas fábricas del virus HIV, los cuales destruyen    las células para infectar nuevos linfocitos y reiniciar de manera sistemática    este ciclo. Cuando esto ocurre, los linfocitos T4 quedan imposibilitados de    estimular a los linfocitos B cuando entra en el organismo un antígeno cualquiera,    y estos no producen entonces los anticuerpos específicos para destruirlos, quedando    así a merced de las infecciones oportunistas que caracterizan esta enfermedad.<span class="superscript">1    </span></p>     <p><b>Hipótesis sobre el origen del virus del SIDA </b></p> <ol>       <li>Los monos verdes de África padecen de infección por un retrovirus denominado      SLAV III. A partir de este retrovirus puede generarse el VIH, pasando por      etapas intermedias, una de las cuales podría ser el HTLV IV, descrito por      Myror Essex o el LAV 2, descrito por Luc Montagnier. La enfermedad podría      estar evolucionando en forma de casos esporádicos en África Central, desde      la década del 50 y en mayor proporción desde la década del 70. Desde este      lugar de origen, algunos inmigrantes la llevaron a EE.UU. y a Europa. Las      características de la comunidad homosexual de los EE.UU., con su gran promiscuidad,      creó el “caldo de cultivo” para que rápidamente se produjera la explosión      epidémica que permitió la identificación de la enfermedad en 1981.<span class="superscript">1      </span></li>       <li>El virus Visna que afecta a los carneros y les produce manifestaciones neurológicas,      inanición o neumonía, se ha incriminado como el punto de partida, por otros      autores, debido a las grandes similitudes existentes entre este y el VIH.      El virus Visna posee 9 202 nucleótidos solamente, 9 más que el VIH. Se conjetura      su paso al hombre debido a “bestialismo”, primero en forma esporádica y luego      con el carácter epidémico conocido.<span class="superscript">1 </span></li>       <li>Según <i>Cabrera</i>, el virus ha sido producto de un laboratorio dedicado      a investigaciones de la guerra biológica en los EE.UU. o de un “error”, en      un laboratorio de virología, donde se estudiaban virus oncogénicos a partir      de éstos. El virus poseedor de efectos no previstos pudo haberse extendido      a la población general.<span class="superscript">1</span> </li>     </ol>     <p><b>Manifestaciones bucales de las enfermedades bacterianas del periodonto y    tejidos adyacentes en el paciente portador del VIH </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Existen 2 posibilidades que pueden significar la etiología de la enfermedad    periodontal en individuos por HIV: </p> <ol>       <li>Estos pacientes pueden desarrollar enfermedad periodontal como resultado      de la infección por los mismos microor-ganismos asociados con la enfermedad      periodontal, en individuos no infectados con HIV.1 </li>       <li>Debido a la severa naturaleza de su defecto inmune, los individuos infectados      por VIH podrían desarrollar enfermedad periodontal causada por microor-ganismos,      los cuales, no son normalmente patógenos en individuos saludables (microorganismos      oportunistas).<span class="superscript">1 </span></li>     </ol>     <p>Dentro de la flora bacteriana, en pacientes con enfermedad periodontal asociada    con el VIH, pueden encontrarse:</p> <ul>       <li>Streptococcus sanguis 18,5 %. </li>       <li>Lactobacillus acidophilus 12,2 %. </li>       <li>Prophyromonas gingivalis 12 %. </li>       <li>Fusobacterium nucleatum 11,4 %. </li>       <li>Staphilococcus epidermidis 8,7 %. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Actinomyces naeslundi 7,5 %. </li>       <li>Actinomyces viscosus 4,7 %.<span class="superscript">1</span></li>     </ul>     <p> También se han reconocido algunas especies entéricas como: </p> <ul>       <li>Enterococus faecalis. </li>       <li>Clostridium clostridiforme. </li>       <li>Clostridium difficele.</li>       <li> Klebsiella pneumoniae.<span class="superscript">1 </span></li>     </ul>     <p>Diversos estudios indican que la placa subgingival en pacientes con SIDA y    periodontitis pueden albergar altas proporciones de los microorganismos patógenos    periodontales, asociados con periodontitis, en personas que no están afectadas    con HIV, así como altas proporciones de microorganismos patógenos oportunistas.<span class="superscript">1,4,5</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> La periodontitis en pacientes con SIDA tiene alto porcentaje de patógenos    oportunistas, similares a los reportes de especies bacterianas predominantes    y asociadas con inflamación en enfermedad periodontal aguda en pacientes con    cáncer o mielosupresión.<span class="superscript">1,5 </span></p>     <p>Cuando las lesiones periodontales y gingivales se observan en individuos de    alto riesgo o en aquéllos donde la infección por HIV es una posibilidad, el    diagnóstico diferencial del SIDA debe ser incluido.<span class="superscript">1,5    </span></p>     <p>La cavidad bucal es un escenario por el que desfilan a lo largo de la evolución    de la enfermedad, desde el comienzo hasta la etapa final o SIDA, una variedad    de lesiones. Estas, en muchas ocasiones, pueden ser las primeras manifestaciones    clínica-mente detectables que llevan al diagnóstico. En otros casos, la aparición    de alguna de ellas en las distintas etapas de la enfermedad pueden marcar una    tendencia con respecto a la progresión del síndrome.<span class="superscript">2,5    </span></p>     <p>En Montreal se ha observado enfermedad periodontal avanzada y severa gingivitis,    retracción gingival y pérdida ósea en 19 % de 257 pacientes con alto riesgo    para SIDA, se observó Guna y enfermedad periodontal severa con reabsorción ósea    extensa en 11 (52 %) de 21 pacientes HIV positivos.<span class="superscript">3</span></p>     <p> Las 2 características más importantes de la enfermedad periodontal de los    pacientes seropositivos están relacionadas con la prevalencia y las formas clínicas    existentes.<span class="superscript">2 </span></p>     <p>Refiriéndonos a la prevalencia de la enfermedad periodontal encontrada en los    seropositivos, podemos señalar que, aunque en Cuba no se dispone de estudios    publicados al respecto, la bibliografía mundial indica que la enfermedad periodontal    afecta a un porcentaje alto de estos pacientes y que, al igual que las personas    seronegativas, la gingivitis es el hallazgo más frecuente en los jóvenes.<span class="superscript">2    </span></p>     <p>Teniendo en cuenta el carácter multifactorial de la enfermedad periodontal    se ha relacionado exhaustivamente con la higiene bucal, de lo que resulta ya    innegable el fuerte nexo que tiene la higiene bucal que presenta el paciente    en el inicio y curso de esta entidad.2,3 Como se observa en algunas investigaciones    realizadas en distintas partes del mundo (<i>Ramford</i> en la India, <i>Toledo</i>    en Brasil, <i>Held</i> en Irán y <i>Suomi </i>en EE.UU., entre otros muchos).2    En Cuba, los estudios de <i>Rodríguez</i>, <i>Armas</i>, <i>Hernández </i>y    <i>Céspedes</i> coinciden con lo dicho anteriormente.<span class="superscript">2    </span> </p>     <p>La relación de la higiene bucal con la enfermedad periodontal en pacientes    seropositivos ha sido poco sondeada de acuerdo con los datos que poseemos, y    sus resultados son contradictorios, puesto que se reportan alta prevalencia    y gravedad en pacientes con buena higiene bucal por algunos autores, mientras    que otros defienden el criterio de la asociación directa entre la higiene bucal    y el desarrollo de las periodontopatías.<span class="superscript">2 </span></p>     <p>En cuanto a las formas clínicas encontradas en los pacientes seropositivos,    podemos decir que son diversas, así como diversas son también las clasificaciones    utilizadas para agrupar los hallazgos bucales de estos enfermos.<span class="superscript">2    </span></p>     <p>Se debe destacar que en la mayoría de los estudios hechos en otros países,    el grado de inmunosupresión no se relaciona tanto con la afectación periodontal    como ocurre, por ejemplo, en la candidiasis y la leucoplasia vellosa, en los    que la conexión entre el deterioro de la respuesta inmunitaria del huésped con    la aparición de estas lesiones es tan notable que adquieren valor pronóstico.<span class="superscript">6    </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Pindborg</i> en 1989 y <i>Scully</i>, en 1991, citados por <i>Vila</i>,    clasificaron las lesiones más frecuentemente encontradas en los seropositivos    en 3 etapas:</p> <ol>       <li>Gingivitis VIH. </li>       <li>Gingivitis necrotizante VIH. </li>       <li>Periodontitis VIH.<span class="superscript">1,7-9,10</span></li>     </ol>     <p> La gingivitis asociada con el SIDA se presenta como una lesión que afecta    al margen gingival, la encía adherente y la mucosa alveolar.<span class="superscript">1    </span></p>     <p>Un intenso eritema puede observarse en la encía regional en un cuadrante o    generalizada. Coexisten áreas de eritema como “salpicadas” sobre la encía adherente    y la mucosa alveolar y aún en mucosa de labios. Estas áreas rojas recuerdan    a una candidiasis atrófica.<span class="superscript">1,2 </span></p>     <p>Cerca del 15 % de las G-HIV presentan hemorragias gingivales al sondaje y el    11 % sangran espontáneamente. El dolor puede estar presente.<span class="superscript">1,2    </span></p>     <p>En general no responden al tratamiento convencional, aunque pueden mejorar    con el control de placa y colutorios de clorexihidina.<span class="superscript">1,2    </span></p>     <p>La flora predominante, según Murray citado por Cabrera incluye: C. albicans,    pero predominio de Profomalis gingivales y Bacteroides intermedia, Actinobacilos    actinomyce temcomitians, Fisobacterium nucleatum y Wolinella recta. En resumen    la G-VIH se caracteriza por: </p> <ul>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Eritema fuertemente rojo y un edema de la encía adherida que se puede extender      hasta la mucosa alveolar. </li>       <li>Cambios inflamatorios en la encía marginal acompañados de petequias y/o      lesiones rojas difusas en la encía adherida y mucosa oral. </li>       <li>Banda roja lineal distintiva en el margen gingival, a menudo con tendencia      incrementada a sangrar espontáneamente.<span class="superscript">1</span>    </li>     </ul>     <p><b>Periodontitis asociada con el HIV (P-HIV) </b></p>     <p>Los P-HIV tienen todas las características de la G-HIV y manifestaciones adicionales    como dolor intenso, hemorragia gingival, necrosis de los tejidos blandos y rápida    destrucción de los tejidos de sostén. Es progresivo y rara su resolución espontánea.    No responde a la terapia convencional.<span class="superscript">1 </span></p>     <p>El dolor es un síntoma importante en la semiología de estos pacientes. Por    esta causa consultan al estomatólogo. </p>     <p>En la GUNA el dolor está referido a la encía, pero en la P-HIV los pacientes    se quejan de dolor en el hueso. Suelen decir que “al masticar se dañan los dientes”.<span class="superscript">1</span>  </p>     <p>En muchos casos el dolor precede a las manifestaciones clínicas. Suele disminuir    después de producido el secuestro óseo.<span class="superscript">7</span> </p>     <p>Es frecuente la hemorragia nocturna. No suele haber formación de bolsa, porque    la severa necrosis gingival usualmente coincide con pérdida ósea alrededor.<span class="superscript">7    </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La rápida progresión apical de esta necrosis de los tejidos blandos puede dejar    expuesto el hueso, lo que permite la formación de secuestros.<span class="superscript">7    </span></p>     <p>No responden al tratamiento convencional y con frecuencia está indicada la    extracción.<span class="superscript">7 </span></p>     <p>Suele ser una lesión localizada en un sector de la boca y visualmente lo afecta    sólo una cara de la pieza.<span class="superscript">7</span> </p>     <p>La clínica puede presentar diferentes cuadros: </p>     <p>La lesión inicial o leve presenta evidencias de pérdida ósea, movilidad mínima    y necrosis limitada a la cresta alveolar.<span class="superscript">8</span>  </p>     <p>La forma moderada involucra la encía adherente con exposición del hueso subyacente    y la movilidad es común.<span class="superscript">8</span> </p>     <p>En la forma severa puede verse radiográficamente una extensa pérdida ósea.    Hay necrosis del tejido blando que deja expuesto más allá de la línea mucogingival.    Puede haber pérdida espontánea de la pieza dentaria.<span class="superscript">8</span></p>     <p>El perfil microbiológico es similar a la periodontitis convencional. La diferencia    está en la alta proporción de C. albicans y W. recta en P-HIB. En resumen, la    P-HIV se caracteriza por: </p> <ul>       <li>Un proceso extremadamente rápido y progresivo. </li>       <li>Necrosis interproximal, ulceración, edema, eritema marginal intenso y eritema      en la encía adherida. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Sangramiento gingival espontáneo y dolor.<span class="superscript">1,8 </span></li>     </ul>     <p><b>Estomatitis necrosante </b></p>     <p>Está caracterizada por una aguda y pésima destrucción que involucra tejidos    blandos y huesos. También pueden aparecer secuestros óseos. Suele ser una complicación    de la P-HIV y recuerda, por sus características, a la estomatitis gangrenosa    derivada de una GUNA.</p>     <p>La similitud entre la flora hallada en la G-HIV y la P-HIV, los casos reportados    indicando la progresión de una P-HIV hacia una estomatitis necrosante y la resistencia    de las 3 convencionalmente, sugieren que constituyen estadios tempranos y tardíos    de una misma lesión.<span class="superscript">7</span> </p>     <p><b>Gingivitis ulceronecrotizante aguda (GUNA) (HIV) </b></p>     <p>Existen casos publicados de GUNA en pacientes infectados por HIV. Las características    clínicas son las clásicas de ulceración y necrosis, que comienza en la papila    interdentaria con hemorragia, dolor y halitosis.<span class="superscript">1,7,8    </span></p>     <p>La GUNA y la P-HIV tienen características similares, pero hay evidencias de    que son diferentes lesiones. </p>     <p>Primero, la alta prevalencia de C. albicans, Actinomycatem comitans y W. recta.    En P-HIV no coincide con la flora microbiana habitual de la GUNA.<span class="superscript">7    </span></p>     <p>La P-HIV se distribuye por cuadrantes y usualmente se extiende hasta la mucosa    alveolar por vestibular lingual o proximal y la GUNA puede estar localizada    en un diente, en una hemiarcada o en toda una arcada.<span class="superscript">7    </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tercero, el eritema de la encía marginal y el punteado eritematoso en áreas    de la mucosa bucal, típicas en P-HIV, son raramente observadas en GUNA.<span class="superscript">7    </span></p>     <p><b>Vías de transmisión y papel del estomatólogo </b></p>     <p>La transmisión del VIH se produce por alguna de las formas siguientes: </p>     <p>a) Contacto sexual.</p>     <p> b) Exposición de agujas contaminadas de sangre infectada. </p>     <p>c) Paso del virus de madre infectada al recién nacido. </p>     <p>d) Administración de sangre o productos sanguíneos infectados.<span class="superscript">1    </span></p>     <p>Se han reportado en EE.UU. 4 casos de transmisión del VIH procedente de donantes    de aloinjerto de hueso.<span class="superscript">1 </span></p>     <p>En los pacientes con SIDA aparecen manifestaciones bucales características    de este síndrome. El estomatólogo que está en contacto debe tener algunos cuidados    que contribuyan a evitar la probabilidad de contraer la enfermedad y además    estar en óptimas condiciones para sospechar precozmente si un paciente tiene    el SIDA por las manifestaciones clínicas bucales que presenta.<span class="superscript">5    </span></p>     <p>Aunque todo lo referido a las vacunas es muy importante, las palabras de Lug    Mongtanier en 1994 aún están vigentes: "la vacuna contra el SIDA es un callejón    sin salida"; es por eso, que todo personal relacionado con la Estomatología,    como constituimos un grupo de alto riesgo, debemos prevenir la enfermedad, pues    todos conocemos que la prevención es la mejor forma de curar. El primer paso    en la prevención es la identificación y conocimiento de la enfermedad, pues    puede llegarnos un paciente aparentemente sano sin alteración en los exámenes    de laboratorio y puede estar infectado (por encontrarse en un período de ventana);    he ahí el problema por lo que todos y cada uno de los pacientes deben considerarse    como potencialmente enfermos y ser sometidos a los mismos procedimientos de    control de la enfermedad (Morán López E. Manual de SIDA para estomatólogos y    odontólogos. Ciudad de La Habana, 2000). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La relación de las tareas profesionales del estomatólogo con la contaminación    del VIH puede analizarse desde 2 puntos de vista, según el citado manual: </p>     <p><b>Directa: </b></p>     <p>1. Que el estomatólogo contaminado transmita la enfermedad a los pacientes.  </p>     <p>2. Que el paciente contaminado transmita la enfermedad al estomatólogo. </p>     <p><b>Indirecta: </b></p>     <p>1. Que el estomatólogo transmita la enfermedad entre sus pacientes. </p>     <p>Según el trabajo de la doctora <i>E. Morán López</i>, para evitar esto es necesaria    la correcta esterilización del instrumental, uso de nasobucos para evitar areosoles,    el correcto cepillado y enguantado de las manos, y que la esterilización del    instrumental sea en autoclave.</p>     <p> Si nos puncionamos debemos exprimir mucho la herida y lavar la herida con    agua, limpiarla con alcohol al 70 % y realizarse análisis. </p>     <p>El estomatólogo tiene el deber de preservar la salud de sus pacientes y la    suya propia, así como la del colectivo de trabajo donde desempeña su función,    de esto se deriva la importancia de la inviolabilidad de principios quirúrgicos    tan cotidianos como son: la antisepsia, esterilización, área adecuada para realizar    cada una de las funciones de trabajo (consultas, salas, salones estériles para    realizar exodoncia, salones de cirugía), ropa apropiada para cada lugar y si    fuera necesario la incineración de los deshechos. </p>     <p>Recordando siempre la importancia del interrogatorio y del examen físico minuciosos    de la cavidad bucal, y con el cumplimiento de todos estos parámetros, quizás    se pueda después decir con satisfacción que se ha curado una vida o se ha salvado    de la muerte a otro humano. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El riesgo de transmisión de ciertas enfermedades durante procedimientos relacionados    con el tratamiento odontológico ha cobrado especial interés en el profesional    y en el público en general. Existe evidencia científica que apunta hacia un    mayor riesgo de infección durante la práctica clínica de la odontología. </p>     <p>No se puede negar que el interés suscitado se debe en parte, a la cobertura    periodística recibida por el caso de un odontólogo que aparentemente infectó    con el VIH a sus pacientes durante la administración del tratamiento.</p>     <p>El elemento básico en el concepto de precauciones universales es la imposibilidad    de saber a ciencia cierta si un paciente es portador de un proceso infeccioso;    por lo tanto, todo paciente debe ser considerado como posible transmisor de    infecciones. En consecuencia, todo paciente debe ser tratado bajo las máximas    condiciones clínicas que prevengan la contaminación del profesional odontológico    o de otros pacientes.<span class="superscript">5 </span></p> <h4>Conclusiones</h4>     <p> La estomatología no ha permanecido ajena a los estudios realizados sobre el    VIH y se conoce, de forma general, que en la cavidad bucal se encuentra una    particular combinación de fenómenos que la convierten en un lugar relativamente    resistente a la transmisión del VIH: una capa epitelial gruesa, un bajo número    de células blancas, CD4 y la presencia de anticuerpos antivíricos y de diversos    inhibidores de la proteasa leucocítica secretoria (SLPI) al cual se le ha atribuido    un fuerte poder antivírico. El conocimiento de estos mecanismos antivíricos    endógenos ha permitido desarrollar estrategias profilácticas y terapéuticas    frente al VIH. </p>     <p>A pesar de todo, los mecanismos antivíricos no son perfectos y si existe pérdida    de solución de continuidad de la mucosa, ya sea a causa de desgarro de esta    o por la presencia de enfermedad periodontal, son zonas más susceptibles a la    entrada del virus. </p>     <p>La enfermedad periodontal destructiva crónica intensamente extendida sigue    constituyendo un problema de salud pública por las complicaciones que esto representa.    Es impresionante observar la gran cantidad de individuos que ingresan cada año    en la lista de enfermos periodontales y cada vez son más científicos los métodos    preventivos para trabajar desde las más tempranas edades en individuos sanos,    lo que evita que se enfermen y a su vez, llevar los enfermos al grupo de los    sanos. </p>     <p>Con este trabajo hemos llegado a la conclusión de lo necesario que resulta    que todo estomatólogo conozca las manifestaciones bucales del SIDA para ayudar    al diagnóstico y tratamiento de estos pacientes y evitar convertirse en portador,    y a la vez, transmisor de esta epidemia, que a diferencia de las demás es en    gran medida prevenible, más aún cuando la responsabilidad de su prevención recae    no sólo sobre las autoridades sanitarias del país, sino y fundamentalmente sobre    todas las personas. </p> <h4>Summary</h4>     <p>Acquired Immunodeficiency Syndrome is one of the most devastating diseases    for the man´s immune system. In the oral cavity of these patients, we may observe    uncommon forms of GUNA-like periodontal and gingival diseases, acute pain, hypernemic    gums, spontaneous hemorrhage and rapid development of the disease that cause    extensive damage to soft and bone tissues. The clinical importance of this condition    lies in its linking with a severe suppression of the immune system, with a CD4    cell count under 100 cell/mm3. It is necessary that every dentist recognize    the oral manifestations of AIDS in order to assist in the diagnosis and treatment    of these patients and to avoid becoming both carriers and transmitters of thes    epidemic that, unlike the others, is preventable to a great extent because the    responsability for its prevention falls not only on the sanitary authorities    but also on every person fundamentally. </p>     <p>Subject headings: PERIODONTAL DISEASES/etiology; BACTERIAL INFECTION/etiology;    GINGIVITIS/ etiology; ADQUIRED IMMUNODEFICIENCY SYNDROME/complications; ADQUIRED    IMMUNODEFICIENCY SYNDROME/transmission; AIDS-RELATED OPPORTUNISTIC INFECTIONS;    ORAL, MANIFESTATIONS; GINGIVAL DISEASE/etiology.</p> <h4>Referencias bibliográficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li>Cabrera V. Manifestaciones bucales del SIDA y su tratamiento estomatológico.      Revista 16 de abril 1998;(197):30-9. </li>    <!-- ref --><li> Traviesas Herrera EM. Prevalencia y gravedad de la enfermedad periodontal      y su relación con la higiene bucal en pacientes infectados por VIH. Trabajo      para optar por el título de especialista de I Grado en Periodontología Facultad      de Estomatología, 2000.</li>    <!-- ref --><li> Shugars R, et al. Papel de la cavidad oral en las transmisiones del VIH.      JADA 1999;2:9-11. </li>    <!-- ref --><li> Greenspan J. Oral manifestations of VIH infection. Oral Reed Oral Pathol      1993;75:14D-5. </li>    <!-- ref --><li> Axell T, et al. Puesta al día en clasificación y criterios diagnósticos      de las lesiones orales por infección del VIH. Arch. Odonto Estomatol 1991;7:483-8.    </li>    <!-- ref --><li> Cotran R, et al. Patología estructural y funcional. 6ta. Mc Graw Hill Interamericana,      1998. </li>    <!-- ref --><li> Morales Vila D. Parámetros inmunológicos y lesiones bucomaxilares en pacientes      infectados por el VIH. Revista 16 de abril 1996;(191):21-25. </li>    <!-- ref --><li> Ceccotti E. Clínica Estomatológica: SIDA, cáncer y otras afecciones. Editora      Médica Panamericana ,1993. </li>    <!-- ref --><li> Poster S, Scully C. HIV: The Surgeon’s perspective, part 3. Diagnosis and      management of malignant neoplasms. Bri J Maxil Surg 1994;32:241-7.</li>    <!-- ref --><li> Pindborg J. El SIDA y las manifestaciones bucales. Rev Ateneo Argen Odontol      1989;24(1):8-9.</li>    </ol>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Recibido: 15 de marzo del 2001. Aprobado:     <br>   Dra. <i>Elena Morán López</i>. Facultad de Estomatología. Ave. Salvador Allende    y calle G, El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>     <p>&nbsp;</p> <ol>       <li><a href="#autor">Especialista de II Grado en Cirugía Maxilofacial. Facultad      de Estomatología. ISCM-H. </a></li>       <li><a href="#autor">Alumna ayudante del Departamento de Estomatología General      Integral. Estudiante de 3er. Año de Estomatología</a><a name="#cargo"></a><a href="#autor">.      </a></li>     </ol>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cabrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Manifestaciones bucales del SIDA y su tratamiento estomatológico]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista 16 de abril]]></source>
<year>1998</year>
<numero>197</numero>
<issue>197</issue>
<page-range>30-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Traviesas Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[EM.]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Prevalencia y gravedad de la enfermedad periodontal y su relación con la higiene bucal en pacientes infectados por VIH.: Trabajo para optar por el título de especialista de I Grado en Periodontología Facultad de Estomatología]]></source>
<year>2000</year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Shugars]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Papel de la cavidad oral en las transmisiones del VIH]]></article-title>
<source><![CDATA[JADA]]></source>
<year>1999</year>
<volume>2</volume>
<page-range>9-11</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Greenspan]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Oral manifestations of VIH infection]]></article-title>
<source><![CDATA[Oral Reed Oral Pathol]]></source>
<year>1993</year>
<volume>75</volume>
<page-range>14D-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Axell]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Puesta al día en clasificación y criterios diagnósticos de las lesiones orales por infección del VIH: Arch]]></article-title>
<source><![CDATA[Odonto Estomatol]]></source>
<year>1991</year>
<volume>7</volume>
<page-range>483-8</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cotran]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Patología estructural y funcional]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-name><![CDATA[Mc Graw Hill Interamericana,]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Morales Vila]]></surname>
<given-names><![CDATA[D]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Parámetros inmunológicos y lesiones bucomaxilares en pacientes infectados por el VIH]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista 16 de abril]]></source>
<year>1996</year>
<numero>191</numero>
<issue>191</issue>
<page-range>21-25</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ceccotti]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Clínica Estomatológica: SIDA, cáncer y otras afecciones]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-name><![CDATA[Editora Médica Panamericana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Poster]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Scully]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[HIV: The Surgeon’s perspective, part 3.: Diagnosis and management of malignant neoplasms.]]></article-title>
<source><![CDATA[Bri J Maxil Surg]]></source>
<year>1994</year>
<volume>32</volume>
<page-range>241-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pindborg]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El SIDA y las manifestaciones bucales]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Ateneo Argen Odontol]]></source>
<year>1989</year>
<volume>24</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>8-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
