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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Pericoronaritis: Criterios actuales. Revisión bibliográfica]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Estomatología.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A bibliographical review on pericoronitis that includes the most updated criteria about the clinical, radiological and microbiological diagnosis of this pathology is made. Pericoronitis has been identified as an acute infectious process that is related to the soft tissues that sorround the crown of an impacted tooth (third inferior molars that have a vertical position with inclination to distal and that are near or in the occlusion plane more frequently). It is the commonest of the mucous accidents. It generally appears in the second and third decades of life. The most accepted etiology at present is the invasion of microorganisms into the pericoronal sac sorrounding the crown of the impacted tooth, where there are ideal conditions for bacterial growth that may be favoured by the traumatic irritation of this tooth. Pericoronitis may have different forms of presentation: acute congestive or serous pericoronitis, acute suppurative periconoritis and chronic pericoronitis; this affection may cause serious complications to the patient if it is not properly treated. The relapse may last till the crown of the impacted tooth is completely released. The prognosis, once the surgical or medicinal treatment is adopted, is favorable for the patient.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Facultad de Estomatología     <br>   Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana </p> <h2>Pericoronaritis. Criterios actuales. Revisión bibliográfica </h2>     <p><a href="#cargo"><i>Dra. Elena Morán López<span class="superscript">1</span>    y Yulién Cruz Paulín<span class="superscript">2</span></i></a><i><a href="#cargo">    </a><a name="autor"></a> </i></p> <h4>Resumen </h4>     <p>Se realizó una revisión bibliográfica sobre pericoronaritis, donde se exponen    los criterios más actuales en cuanto al diagnóstico clínico, radiológico y microbiológico    de dicha patología. Se ha identificado la pericoronaritis como un proceso infeccioso    agudo que está relacionado con los tejidos blandos que rodean la corona de un    diente retenido (terceros molares inferiores, que tienen una posición vertical,    con inclinación hacia distal y que estén cerca o en el plano de la oclusión,    con mayor frecuencia). Es el más frecuente de los accidentes mucosos, aparece    generalmente en la segunda y tercera décadas de la vida. La etiología más aceptada    en la actualidad es la invasión de microorganismos al saco pericoronario que    rodea la corona del diente retenido, donde hay condiciones ideales para el crecimiento    bacteriano, que puede estar favorecido por la irritación traumática de este.    La pericoronaritis puede desarrollarse por diferentes formas de presentación:    pericoronaritis aguda congestiva o serosa, pericoronaritis aguda supurada y    pericoronaritis crónica; esta afección puede ocasionarle graves complicaciones    al paciente que la padece si no es correctamente atendida, la recidiva de esta    puede ocurrir hasta que la corona del diente retenido sea totalmente liberada.    El pronóstico, una vez establecido el tratamiento, ya sea quirúrgico o medicamentoso,    es favorable para el paciente. </p>     <p>DeCS: PERICORONITIS/diagnóstico; DIENTE IMPACTADO/complicaciones; INFECCIONES    BACTERIANAS. </p>     <p>La pericoronaritis es un proceso infeccioso agudo que se observa en pacientes    jóvenes, entre la segunda y la tercera décadas de la vida por erupción de cualquier    diente, fundamentalmente en los terceros molares. Ocasionalmente puede aparecer    en otras épocas de la vida. </p>     <p>Los accidentes por erupción de los terceros molares eran ya conocidos en la    antigüedad. <i>Hemard</i>, en su libro que tituló <i>La verdadera anatomía de    los dientes</i> en el año 1580, relataba las particularidades de la erupción    de los terceros molares en la edad de la prudencia y la discreción. Posteriormente,    a la erupción de la pieza dentaria se hizo responsable de inflamaciones mucosas    y óseas; en el siglo xix se insistió sobre uno de los caracteres que le daban    importancia clínica: la falta de espacio; otros autores consideraban ya el hecho    de la infección. Por último, el concepto de la infección pericoronaria, ya en    el siglo xx, de los trastornos de origen reflejo, completan esta entidad nosológica.  </p>     <p>Las formas de manifestación clínica son muy variadas en función de los factores    locales y generales ya analizados y del equilibrio entre el sistema defensivo    orgánico y la actividad bacteriana. </p>     <p>Teniendo en cuenta el desarrollo filogenético de la especie humana, la raza    blanca cuenta con mayor porcentaje de dientes retenidos que la raza negra, ya    que en esta última, el desarrollo y dimensiones de los maxilares son mayores.    Se plantea un hecho establecido en genética que en realidad se hace ley. Un    individuo puede heredar los maxilares pequeños de un progenitor y los dientes    grandes de otros, o al revés.<span class="superscript">1,2</span> </p>     <p><i>Ries Centeno</i> considera un ligero predominio en la mujer con respecto    al hombre; <i>Wirth</i> da un porcentaje del 48,4 % para el sexo femenino y    el 51,5 % para el masculino.<span class="superscript">3</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La edad de inicio para los fenómenos patológicos es muy variada y tiene unos    límites muy amplios; así, <i>Ries Centeno</i> considera como límites los 18    y 28 años, aunque cita casos de 15 años y ancianos hasta de 82 años.<span class="superscript">3</span>  </p>     <p>Para <i>Wirth</i>, el mayor porcentaje se encuentra entre los 21 y 25 años    (53 %), seguido de 15 a 20 años (17,2 %), y entre los 26 y 30 años el 16,3 %.<span class="superscript">1,4</span>  </p>     <p>La infección pericoronaria en la infancia se asocia con la erupción de los    dientes, cuando el tejido supradental que comprende la porción superior del    folículo y del mucoperiostio que lo recubre puede inflamarse y producir un absceso    fluctuante. Ocasionalmente los abscesos pueden transformarse en celulitis y    provocar no solo reacciones locales, sino también sistémicas que se asocian    con fiebre. Pueden producirse casos similares en cualquier momento durante la    erupción de los dientes permanentes. </p>     <p>El tipo de infección pericoronaria menos frecuente encontrada se produce en    la vida adulta en un reborde alveolar desdentado. Por alguna razón un diente    no ha logrado erupcionar, se ha construido una prótesis para el paciente, sea    debido a que la existencia del diente no erupcionado no se conocía o a la creencia    de que éste podría mantenerse asintomático en el maxilar desdentado. </p>     <p>Generalmente se cree que la causa de la infección aguda que se asocia con tales    dientes es el resultado de la presión de la prótesis durante un período de años.    Al comienzo del uso de la prótesis por parte del paciente, estos dientes retenidos    están seguramente a una distancia suficiente de la superficie como para no ser    afectados por las presiones de la prótesis. Sin embargo, al pasar el tiempo,    con la reabsorción resultante del reborde, el hueso y los tejidos blandos que    están entre la prótesis y el diente retenido se ven sometidos finalmente a las    influencias inflamatorias de la presión y el movimiento de la prótesis.<span class="superscript">6,7</span>  </p>     <p>En nuestro medio la incidencia de la pericoronaritis es más frecuente en la    década de los 20 a los 30 años de edad.<span class="superscript">8</span> Por    todas estas razones nos hemos motivado a realizar una revisión más extensa acerca    de los criterios más actuales que existen sobre pericoronaritis, tanto en Cuba    como en el mundo. </p> <h4>Desarrollo </h4>     <p><b>Concepto</b> </p>     <p>La pericoronaritis es un proceso infeccioso agudo caracterizado por la inflamación    del tejido blando que rodea el diente retenido.<span class="superscript">6</span>  </p>     <p>Otros autores definen la pericoronaritis como la infección de la cavidad pericoronaria    del molar del juicio y de sus paredes, que es el más frecuente de los accidentes    infecciosos y representa el 82 % de los procesos mucosos.<span class="superscript">2,5,6,8-13</span>  </p>     <p>En la bibliografía internacional revisada también se ha encontrado que la pericoronaritis    se presenta con mayor frecuencia en la segunda y la tercera décadas de la vida.<span class="superscript">14-22</span>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Como la pericoronaritis se ve asociada generalmente con el tercer molar inferior,    nos vemos en la necesidad de conocer las consideraciones anátomo-embriológicas    de este. </p> <h4>Consideraciones anátomo-embriológicas de los terceros molares </h4> <ol>       <li> Los terceros molares, en cada hemiarcada, nacen de un mismo cordón epitelial,      y son estos una especie de remplazo de los segundos. </li>       <li> La calcificación del tercer molar comienza entre los 8 y 10 años, la corona      termina entre los 15 y 16 años y las raíces aproximadamente a los 25 años.    </li>       <li> Esto sucede al final de la lámina dentaria en la llamada zona fértil de      la mandíbula, en el ángulo mandibular. </li>       <li> Al crecer la mandíbula hacia atrás, arrastra consigo al tercer molar en      formación, lo que acentúa la oblicuidad del diente; este para poder situarse      en la arcada al nivel del espacio retromolar, tiene necesidad de realizar      una curva de enderezamiento cóncava hacia atrás y arriba. </li>       <li> Existe una reducción progresiva a lo largo de la filogenia humana con respecto      al número, volumen y forma de los dientes; así, el tercer molar cada vez presenta      una erupción más retardada, e incluso puede estar ausente por falta de formación.    </li>       <li> A lo largo de la evolución de la especie humana, los dientes y los maxilares      ven reducidas sus dimensiones. Esta reducción es más significativa en los      segmentos dentados de los maxilares, por lo que el tercer molar dispone de      un menor espacio para su ubicación. </li>     </ol> <h4>Desde el punto de vista anatómico </h4>     <p>El tercer molar va a situarse en un espacio limitado, donde las relaciones    anatómicas de las diversas estructuras acentúan las dificultades y agravan el    proceso de la erupción. Por ser el tercer molar inferior el que presenta mayores    problemas en su erupción y por ser el que se encuentra frecuentemente retenido,    vamos a proceder a explicar sus relaciones. </p>     <p>Hacia adelante el segundo molar limita el enderezamiento del tercer molar y    puede ser lesionado a diferentes alturas. Hacia abajo está en relación más o    menos íntima con el paquete vasculonervioso dentario inferior, puede a veces    atravesar entre sus raíces, por lo que la proximidad es la causa de distintos    trastornos reflejos del trigémino y del simpático periarterial debido a múltiples    anastomosis del V par. Hacia atrás se encuentra con el borde anterior de la    rama ascendente de la mandíbula, obstáculo óseo que impide una buena posición    del diente en la arcada. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hacia arriba está cubierto por una mucosa laxa, movible y extensible, que no    juega su papel habitual en la erupción dentaria como lo hace la fibromucosa    extensible al nivel del resto de los dientes; no existe esa dehiscencia normal    cuando el diente llega a su erupción en la arcada y esa mucosa laxa y extensible    no se retrae, se deja distender y forma por detrás del segundo molar una especie    de saco, donde los agentes infecciosos bucales pueden multiplicarse y crear,    por lo tanto, una infección localizada. </p>     <p>Hacia afuera se encuentra la cortical externa, lámina ósea y compacta, pero    sin estructuras vasculonerviosas. Hacia adentro se relaciona con la cortical    interna, lámina ósea delgada a veces perforada por las raíces, que separa al    diente de la región sublingual y del nervio lingual. </p>     <p>Hay que destacar el interés que tienen las relaciones del tercer molar inferior    con las inserciones musculares próximas. Así, hacia afuera se encuentra con    las fibras del masetero y más arriba, en la región alveolar, al nivel del surco    vestibular, con las fibras del buccinador. </p>     <p>Hacia adentro se relaciona con el pterigoideo interno y las inserciones posteriores    del músculo milohiodeo, límite del hiato entre las regiones sublingual y submaxilar.    Hacia arriba y atrás, las fibras inferiores del músculo temporal se insertan    en la cresta del mismo nombre, mientras que en la parte superior interna del    trígono retromolar se pone en comunicación con el pilar anterior del velo.<span class="superscript">21,22</span></p> <h4> Etiología </h4>     <p>La pericoronaritis es producida por crecimiento bacteriano activo en un medio    ideal, que es el espacio de tejido blando que cubre la corona del molar. Debajo    de la mucosa peridentaria existe un espacio donde hay humedad, tibieza, protección,    alimentos y oscuridad; con tal ambiente el crecimiento bacteriano florece. Se    produce también por irritación traumática de la mucosa que cubre el molar inferior,    por las cúspides del molar superior, vitalidad disminuida de los tejidos e invasión    de microorganismos; la erupción del tercer molar superior, en su intento de    entrar en articulación, traumatiza los tejidos blandos del tercer molar inferior    durante los movimientos mandibulares.<span class="superscript">1-3,22-25</span>  </p>     <p>Además se ha reportado un caso de pericoronaritis posendodóntica, una etiología    inusual.<span class="subscript">25</span> </p> <h4>Patogenia </h4>     <p>La pericoronaritis puede originarse a partir de una infección o por accidente    mecánico. </p>     <blockquote>       <p>a) Origen infeccioso.     <br>     b) Accidente mecánico. </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Origen infeccioso</i>: </p>     <p>Se produce a partir de los elementos infecciosos que circulan por la sangre    o de los que ya existen en la cavidad bucal; también puede deberse a modificaciones    vasomotoras provocadas por la evolución del germen con la infección consiguiente    del rodete fibromucoso. Se admite actualmente que el punto de partida de la    infección se sitúa en el espacio pericoronario: el saco que rodea la corona    forma una cavidad virtual que puede infectarse al ponerse en comunicación con    el medio bucal, bien directamente, por penetración a nivel del saco pericoronario,    o bien por intermedio del alveolo de segundo molar. Entre el diente retenido    y el diente contiguo se crea un espacio casi cerrado, protegido de un saco o    capuchón mucoso que no tiene tendencia a retraerse y donde van a multiplicarse    los microorganismos. </p>     <p><i>Accidente mecánico</i>: </p>     <p>Cuando el tercer molar inferior (más frecuente) u otro diente retenido se encuentra    cubierto en su porción coronaria por el tejido fibromucoso adyacente, el diente    antagonista que se encuentra brotado, durante la masticación, traumatiza con    sus cúspides, esta fibromucosa, comienza el proceso inflamatorio que llega a    la infección.<span class="subscript">1,2,6,22-26</span> </p> <h4>Microorganismos de la flora normal de la cavidad bucal </h4>     <p>La cavidad bucal ofrece un ambiente microecológico favorable para la radicación    de múltiples microorganismos y está poblada por una variedad de géneros, especies    de bacterias y hongos. </p>     <p>En el paciente sano la microflora tiene un predominio de cocos y grampositivos,    en particular los del grupo de <i>Streptococcus</i> alfa y beta hemolíticos    y los no hemolíticos. Las especies que se aíslan con mayor frecuencia son <i>Streptococcus    viridans</i>, <i>Streptococcus mitis</i> y <i>Streptococcus salivarius</i>.    Entre los grampositivos también figuran microorganismos del género <i>Micrococcus</i>    y varias especies de estreptococos anaerobios. Además de los mencionados anteriormente    están presentes <i>Staphylococcus aureus</i>, <i>Staphylococcus albus</i>, espiroquetas    de Vincent y bacilos fusiformes. </p>     <p>Los miembros de la microflora oral que les siguen en importancia son los cocos    gramnegativos, en el siguiente orden de frecuencia descendente: <i>Neisseria    catarrhalis</i>, <i>Neisseria pharyngitidis</i>, <i>Neisseria flavescens</i>.    Además existen especies bacterianas aerobias y anaerobias de los géneros <i>Corynebacterium</i>,    <i>Actinomyces</i>, <i>Lactobacillus</i>, <i>Rothia</i>, <i>Leptotrichia</i>,    <i>Fusobacterium</i>, <i>Bacteroides</i>, <i>Veillonela</i> y <i>Candida</i>.<span class="subscript">27,28</span>  </p>     <p><i>Tomas D. Brock</i> menciona en su libro que la cavidad oral es una de las    más complejas y heterogéneas partes del cuerpo donde habitan los microorganismos,    y que predominan los anaerobios (estreptococos y lactobacilos), y aerobios,    estos últimos en menor número, que fueron aislados en la placa dentobacteriana.    El <i>Streptococcus mutans</i> y <i>Streptococcus sobrinus</i> se aislaron en    la caries dental.<span class="subscript">1,10,12,18,21,29,30</span> </p> <h4>Microorganismos frecuentes en la pericoronaritis </h4>     <p>Son más frecuentes los estafilococos grampositivos, que al envejecer algunas    células se convierten en gramnegativos. Se caracterizan por ser esporulados,    anaerobios y saprofíticos, bacilos fusiformes y espirilos.<span class="subscript">1,21,22,31</span>  </p>     <p>La flora microbiana alrededor del tercer molar inferior parcialmente erupcionado    puede ser significativamente diferente de la flora encontrada en cualquier otra    parte de la cavidad bucal y contiene gran número de especies altamente invasivas    (bacteroides). Con frecuencia se encuentran altas concentraciones de microorganismos    resistentes a la penicilina en esta área; por esto el absceso pericoronal alrededor    del tercer molar inferior inicialmente se considera un problema más serio que    un absceso pericoronal en otra área de la cavidad bucal.<span class="subscript">29,32-37</span>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En investigaciones recientes sobre la flora microbiana encontrada en una pericoronaritis    de los terceros molares se encontraron microorganismos como espiroquetas, bacterias    fusiformes, bacterias anaerobias, incluidos <i>Actinomyces</i> y especies <i>Prevotella</i>,    predominantemente microflora facultativa anaerobia, entre ellos: <i>Streptococcus    milleri</i>, <i>Estomatococos mucilaginosus</i> y <i>Rothia dentocariosa</i>.  </p> <h4>Formas de presentación de la pericoronaritis </h4>     <p>Los agentes infecciosos bucales se desarrollan en el espacio pericoronario,    en uno de sus recesos, la mucosa adyacente opone a la infección sus reacciones    de defensa habituales, cuando el proceso defensivo no es capaz de controlar    la agresión se exacerba la pericoronaritis, que se presenta de diferentes formas:<span class="superscript">1,5,6,9,10,12,21,22,38</span>  </p>     <blockquote>       <p>a) Pericoronaritis aguda congestiva o serosa.     <br>     b) Pericoronaritis aguda supurada.     <br>     c) Pericoronaritis crónica. </p> </blockquote>     <p>Por ser los terceros molares los que más frecuentemente presentan estos síntomas,    describimos a continuación sus manifestaciones clínicas. </p>     <p><i>Pericoronaritis aguda congestiva o serosa    <br>   </i>Manifestaciones clínicas: </p>     <p>Se caracteriza por dolores acentuados a la masticación, que pueden irradiarse    a la faringe o la rama ascendente de la mandíbula, mucosa eritematosa por detrás    del molar, cubre una parte de la corona del molar y lleva a veces la presión    de la cúspide del molar antagonista, la palpación de la región es dolorosa y    puede sangrar a la menor presión, puede palparse una adenopatía simple en la    cadena ganglionar submandibular, que se localiza por debajo del ángulo mandibular    en los terceros molares en brote. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La evolución de la pericoronaritis aguda congestiva o serosa es variable. Espontáneamente    o bajo el efecto de un tratamiento se atenúa; los dolores desaparecen primero,    y después más lentamente, aparecen otros signos inflamatorios locales. Las recidivas    pueden suceder hasta que la corona sea completamente liberada, pero en todo    momento las lesiones pueden pasar al estadio de la pericoronaritis aguda supurada.  </p>     <p><i>Pericoronaritis aguda supurada </i>    <br>   Manifestaciones clínicas: </p>     <p>Se manifiestan dolores más intensos que se irradian a amígdalas, oído y hacen    desviar el diagnóstico, por la atipicidad de la sintomatología. La región retromolar    es turgente, el eritema se extiende hacia la faringe y al pilar anterior del    velo del paladar, aparece trismo o limitación a la apertura bucal de poca intensidad,    disfagia, puede revelar una infección más grave que se confirma por examen endobucal,    la palpación es más dolorosa y la presión encima del capuchón mucoso y el diente    provoca la salida de una pequeña cantidad de pus, presencia de adenopatía en    la cadena ganglionar submandibular dolorosa a la palpación. </p>     <p>La evolución es similar a la de la forma congestiva o serosa, puede aún regresar,    aunque es más raro; las recidivas se separan por períodos de acalmia (disminución    del dolor) variables, y el paso a la forma crónica es frecuente, aunque la pericoronaritis    tiene el peligro sobre todo de ser el punto de partida de una complicación infecciosa    más grave: celular, mucosa, ganglionar u ósea. </p>     <p>Esta infección puede complicarse si se extiende al área del pilar anterior,    espacio pterigomandibular, espacios parafaríngeos, espacio submandibular, espacio    bucal, espacio infratemporal y temporal profundo y/o espacio submasetérico,    además puede causar infecciones profundas como la osteomielitis.<span class="superscript">39,40</span>  </p>     <p><i>Pericoronaritis crónica </i>    <br>   Manifestaciones clínicas: </p>     <p>Los síntomas más atenuados son las algias (dolor) retromolares intermitentes.    A veces se acompaña de trismo o limitación a la apertura bucal ligera y pasajera,    puede cursar con ausencia absoluta de síntomas o estos pueden ser poco manifiestos    como halitosis marcada, faringitis repetidas, gingivitis tórpida, adenopatía    crónica o abscesos periamigdalinos unilaterales. </p>     <p>El diente está cubierto de una mucosa eritematosa y edematosa sensible a la    presión, que a veces deja salir 1 ó 2 gotas de serosidad purulenta bajo el capuchón.    Un signo muy típico de la pericoronaritis crónica es la faringitis unilateral,    intermitente y recidivante. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Si la corona del molar no está bien liberada, la pericoronaritis tiene todas    las posibilidades de reproducirse o de evolucionar de modo crónico. Es más raro    en el maxilar, donde los dientes encuentran menos dificultades evolutivas, también    menos grave la posición de declive del orificio de comunicación, que al drenar    mejor la infección pericoronaria limita los peligros de las complicaciones.  </p> <h4>Manifestaciones clínicas comunes </h4>     <p>La pericoronaritis tiene manifestaciones clínicas comunes<span class="superscript">1,2,6,16,17,22-24,41-45</span>    independientes de su forma clínica de presentación, que serán descritas a continuación:  </p> <ul>       <li> Se observa en la infancia, la niñez y en los comienzos de la edad adulta,      de 20 a 30 años de edad y más frecuentemente en zona de terceros molares inferiores.    </li>       <li> Dolor punzante. </li>       <li> Tejido pericoronario enrojecido y edematoso. </li>       <li> La inflamación se extiende a los tejidos blandos adyacentes. </li>       <li> Amigdalitis y absceso peritonsilar o faríngeo. </li>       <li> Puede observarse presencia de pus. </li>       <li> Dificultad a la masticación. </li>       <li> Presencia de trismo o limitación a la apertura bucal. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Halitosis. </li>       <li> Disfagia. </li>       <li> Toma del estado general (escalofrío, hipertermia o fiebre). </li>       <li> Linfadenopatía cervical con mayor frecuencia en la cadena submandibular,      ganglios dolorosos y endurecidos. </li>     </ul>     <p>Se ha descrito un caso de células gigantes difusas de linfoma no Hodgkin presentándose    como pericoronaritis en la cavidad bucal.<span class="superscript">46</span>  </p> <h4>Diagnóstico </h4>     <p>Se deben tener en cuenta los pasos siguientes: </p> <ul>       <li> Confección de la historia clínica. </li>       <li> Examen clínico. </li>       <li> Exploración de los síntomas. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Cultivos y antibiogramas. </li>       <li> Imagenológico (rayos X periapical y oclusal, lateral oblicua de mandíbula      y panorámica). </li>     </ul>     <p>La radiografía no nos ofrece un diagnóstico certero de pericoronaritis, puesto    que los tejidos blandos inflamados no se observan en esta, pero sí permite juzgar    la situación y posición del diente, la forma de su corona y sus raíces y las    relaciones anatómicas. Todo ello condicionará el tipo de tratamiento.<span class="superscript">4,47</span>  </p>     <p>Gracias a este medio de diagnóstico se han realizado estudios en los cuales    se han encontrado pericoronaritis con más frecuencia en terceros molares en    posición vertical e inclinación distal, cerca o en el plano de oclusión y generalmente    con caries en la cara mesial de este.<span class="superscript">15,32</span>  </p>     <p>Una vez hecho el diagnóstico de pericoronaritis es preciso establecer el pronóstico    de evolución del diente, valorar las posibilidades de erupción en la arcada,    las posibilidades de recidiva de la infección y los riesgos de complicaciones,    así se tendrá en cuenta la posición sobre la arcada, el estado de los molares    y premolares homolaterales, los desplazamientos dentarios preexistentes, los    grados de armonía dentomaxilar, la forma y estado de la mucosa que cubre el    tercer molar y antecedentes de pericoronaritis u otros accidentes evolutivos,    las condiciones de higiene bucodentaria y el valor de las defensas locales y    generales del sujeto.<span class="superscript">1,12,21,26,48-51</span> </p> <h4>Diagnóstico diferencial </h4>     <p>Se considerarán los siguientes pasos: </p> <ul>       <li> Gingivoestomatitis herpética. </li>       <li> Gingivoestomatitis úlcero-necrotizante. </li>       <li> Absceso dentoalveolar. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Quiste de erupción. </li>       <li> Hiperplasia gingival. </li>       <li> Granuloma reparativo de células gigantes. </li>       <li> Fibroma periférico de la papila interdentaria o de la encía marginal. </li>     </ul>     <p>Estas patologías son las que aparecen más comúnmente en la bibliografía y que    tienden a dar un diagnóstico equivocado de pericoronaritis.<span class="superscript">8-10,    12, 21, 46</span> </p> <h4>Tratamiento </h4>     <p>Los principios en el tratamiento de las pericoronaritis que se instauraron    desde los orígenes de la humanidad fueron la utilización de piedras, lancetas    de madera, etc.; para su drenaje, siguen aún vigentes en la actualidad, solo    que la técnica ha mejorado. </p>     <p>No se estableció definitivamente la relación causal hasta la actual centuria,    y a pesar de los avances científico-técnicos, los problemas infecciosos odontogénicos    permanecen como el mayor problema de la práctica odontológica. </p>     <p>Los pilares básicos a considerar en el tratamiento de las infecciones odontógenas    se concretran en: </p> <ul>       <li> Uso de antimicrobianos. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> El tratamiento quirúrgico. </li>     </ul>     <p>Los objetivos a conseguir con el tratamiento consisten en: </p> <ul>       <li> Reestablecer la salud del paciente. </li>       <li> Evitar la aparición de secuelas y complicaciones.<span class="superscript">1,8,9,16,21,24,38</span>    </li>     </ul> <h4>Terapéutica antibiótica </h4>     <p>La era antibiótica comenzó cuando <i>Fleming</i>, en 1929, descubrió la penicilina    (“droga milagrosa”). La mayoría de las infecciones odontógenas están causadas    por microorganismos sensibles a la penicilina. </p>     <p>Antes de la era antibiótica, el germen causal era habitualmente el estreptococo.  </p> <h4>Principios generales para la elección de los antimicrobianos </h4>     <p>La regla para la aplicación de los antimicrobianos sigue siendo la misma que    para el resto del organismo: </p> <ul>       <li> Conocimiento de la flora normal de la cavidad bucal. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Tipo y virulencia del agente invasor. </li>       <li> Resistencia del huésped. </li>       <li> Dosis del antimicrobiano frente al microorganismo responsable de la infección.    </li>       <li> Presencia de enfermedades congénitas o adquiridas.<span class="superscript">22,52-55</span>    </li>     </ul>     <p><b>Congénitas:</b> </p> <ul>       <li> Linfopenia autosómica recesiva (deficiencia de linfocitos en los tejidos).    </li>       <li> Linfopenia hereditaria (deficiencias de células linfoides y corpúsculos      de Hassall). </li>       <li> Agammaglobulinemia alinfocítica (de tipo suizo). </li>       <li> Síndrome de Bruton (agammaglobulinemia infantil). </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Síndrome de Good (aplasia del timo y de folículos linfoides). </li>       <li> Síndrome Di George (aplasia o alinfoplasia tímica). </li>       <li> Deficiencia selectiva de IgA (falta de células plasmáticas que producen      IgA). </li>     </ul>     <p><b>Adquiridas:</b> </p> <ul>       <li> Leucemias (se produce hipogammaglobulinemia adquirida debido a que la neoplasia      invade de forma difusa el tejido alveolar). </li>       <li> Linfoma de Hodgkin. </li>       <li> Síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). </li>       <li> Diabetes mellitus descompensada. </li>       <li> Nefropatías y enteropatías (hay pérdida extensa o catabólica de proteínas      plasmáticas, que originan hipogammaglobulinemia). </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Depresión fisiológica (disturbios circulatorios de la edad avanzada o de      la obesidad). </li>       <li> Deficiencias nutricionales (hipo o avitaminosis, hipoproteinemia). </li>       <li> Radioterapia corporal (provoca un sistema inmunitario deficiente). </li>       <li> Supresión de la capacidad defensiva por drogas (ejemplo: drogas citotóxicas,      esteroides y el grupo de drogas que deprimen el sistema inmunitario utilizado      en enfermos que han recibido trasplantes). </li>     </ul> <h4>Normas generales a tener en cuenta en la administración de los antimicrobianos  </h4> <ul>       <li> Usar dosis elevadas. </li>       <li> Utilizar las vías de administración de la siguiente forma: en infecciones      severas por vía endovenosa (EV), en infecciones menos severas por vía intramuscular      (IM) y en infecciones no graves por vía oral. </li>       <li> Prescribir los antimicrobianos de amplio espectro que destruyan tanto a      gérmenes aerobios como a los anaerobios, hasta que se reciba el antibiograma.    </li>     </ul> <h4>Causas más comunes del fracaso de la terapéutica de los antimicrobianos </h4> <ul>       <li> Uso de agentes antimicrobianos inadecuados por su espectro. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Ciclos cortos o prolongados del antimicrobiano. </li>       <li> Cambios frecuentes de antimicrobianos sin cumplir sus ciclos. </li>     </ul> <h4>Normas para el uso de los antimicrobianos </h4> <ul>       <li> Situación no urgente (cultivo y antibiograma). </li>       <li> Situación urgente (cultivo y antibiograma), pero se comenzaría el tratamiento      eligiendo el antibiótico más conveniente para las infecciones bucales. Ejemplo:      penicilina (antibiótico de elección). </li>       <li> Situación de emergencia en los casos agudos: no se realizan en ese momento      cultivos y antibiograma, el paciente requiere hospitalización e instauración      de un tratamiento de choque, es decir, grandes dosis por vía endovenosa de      múltiples antibióticos de amplio espectro o combinación de antibióticos; a      continuación se tomará muestra para cultivo y antibiograma. </li>       <li> Cuando la presencia de pus se sospecha. </li>       <li> Aparece un punto eritematoso oscuro en el enrojecimiento general de la      tumoración. </li>       <li> Aparece un área localizada de reblandecimiento en el centro del espacio      afectado. </li>       <li> Aparecen señales de edema en una tumoración que era permanente y completamente      dura.<span class="superscript">8,56,57</span></li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul> <h4> Resumen del tratamiento </h4> <ul>       <li> Medicamentoso.<span class="superscript">12,38,54,58,59</span> </li>       <li> Quirúrgico.<span class="superscript">12,16,42,44,45,56,58,60-63</span>    </li>     </ul>     <p><i>Medicamentoso</i>: </p> <ul>       <li> Uso de antimicrobianos. </li>       <li> Analgésicos. </li>       <li> Antisépticos. </li>       <li> Antiinflamatorios. </li>       <li> Lavado profuso con solución salina. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Colutorios con antisépticos débil (clorhexidina al 0,02 %), peróxido de      hidrógeno al 3 % o perborato de sodio. </li>       <li> Aplicación de anestésico que permite la exploración y el desplazamiento      del tejido blando subyacente. </li>       <li> Enjuagatorios tibios con emolientes y revulsivos. </li>       <li> Embrocaciones locales con rojo aseptil o mercuro cromo. </li>       <li> Aplicación de sustancias cáusticas en el espacio creado en el denso saco      pericoronario (opérculo) y la superficie del diente (actualmente este método      es cuestionable debido a los daños que puede ocasionar la sustancia cáustica      en los tejidos). </li>       <li> Anestesia de los abscesos superficiales periodontales y pericoronales que      permite la exploración del tejido blando subyacente. </li>       <li> Higiene bucal adecuada. </li>     </ul>     <p><i>Quirúrgico</i>: </p> <ul>       <li> Incisión y drenaje. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Eliminación del saco u opérculo (operculectomía) con bisturí o electrocirugía.      En este caso el tratamiento se aplicará si el tercer molar está ubicado en      posición vertical, clase I, posición A. </li>       <li> Exéresis de la pieza dentaria cuando su posición es paranormal. </li>     </ul>     <p>Recientemente se han introducido equipos computadorizados de láser en el tratamiento    quirúrgico de la pericoronaritis; el uso del dióxido de carbono láser permite    la operación de los tejidos blandos en la cavidad bucal con el mínimo de daño.    El criterio del parámetro óptimo de la exposición de láser depende del estado    del proceso inflamatorio y este método acelera el tratamiento de la pericoronaritis    y disminuye el uso de medicamentos.<span class="superscript">64</span> </p>     <p>La extracción de un tercer molar con pericoronaritis se considera la causa    más frecuente de periostitis osificante.<span class="superscript">30,65</span>  </p> <h4>Pronóstico </h4>     <p>El pronóstico de estos pacientes es favorable, porque una vez sometidos al    tratamiento, ya sea quirúrgico o medicamentoso, se restablece su salud y pueden    continuar una vida normal.</p> <h4> Conclusiones </h4> <ol>       <li> La pericoronaritis es un proceso infeccioso relacionado con la erupción      dentaria defectuosa. </li>       <li> Es el más frecuente de los accidentes mucosos y causa grandes molestias      a aquellos pacientes que la padecen. </li>       <li> Puede traer complicaciones infecciosas más graves como celular, mucosa,      ganglionar u ósea. </li>       <li> Tiene 3 formas de manifestarse que se suceden una a otra si persiste el      factor etiológico. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Se observa con mayor frecuencia en la segunda y tercera décadas de la vida.    </li>       <li> Generalmente está asociada con los terceros molares inferiores retenidos      que tienen una posición vertical, con inclinación hacia distal y que estén      cerca o en el plano de oclusión, aunque puede presentarse en relación con      cualquier diente retenido. </li>       <li> Es muy importante el diagnóstico clínico, radiológico y microbiológico      para aplicar un tratamiento más eficaz y correcto, que restablezca la salud      del paciente y evitar secuelas y complicaciones. </li>     </ol> <h4>Summary </h4>     <p>A bibliographical review on pericoronitis that includes the most updated criteria    about the clinical, radiological and microbiological diagnosis of this pathology    is made. Pericoronitis has been identified as an acute infectious process that    is related to the soft tissues that sorround the crown of an impacted tooth    (third inferior molars that have a vertical position with inclination to distal    and that are near or in the occlusion plane more frequently). It is the commonest    of the mucous accidents. It generally appears in the second and third decades    of life. The most accepted etiology at present is the invasion of microorganisms    into the pericoronal sac sorrounding the crown of the impacted tooth, where    there are ideal conditions for bacterial growth that may be favoured by the    traumatic irritation of this tooth. Pericoronitis may have different forms of    presentation: acute congestive or serous pericoronitis, acute suppurative periconoritis    and chronic pericoronitis; this affection may cause serious complications to    the patient if it is not properly treated. The relapse may last till the crown    of the impacted tooth is completely released. The prognosis, once the surgical    or medicinal treatment is adopted, is favorable for the patient.</p>     <p>Subject headings: PERICORONITIS/diagnosis; TOOTH, IMPACTED/complications; BACTERIAL    INFECTIONS. </p> <h4>Referencias bibliográficas     <br> </h4> <ol>       <!-- ref --><li> Donado M, Aguado A. Cirugía bucal. Patología técnica. Madrid: Los Llanos,      1990:399-404. </li>    <li> Shafer WG, Hine MK, Levy BM. Spread of the pulp and periapical tissues.      En: Texto book of oral pathology. 3ra ed. Philadelphia: Saunders, 1974:463-77.    </li>       <!-- ref --><li> Ries Centeno GA. Cirugía bucal. Buenos Aires: El Ateneo, 1987. </li>    <!-- ref --><li> Ballinger PW, Merrill’s. Atlas of radiographic positions and radiologic      procedures. 8va. ed. St Louis: Mosby-Year Book, 1995. </li>    <!-- ref --><li> Kruger GO. Cirugía oral y maxilo facial. 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