<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0034-7515</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Farmacia]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Farm]]></abbrev-journal-title>
<issn>0034-7515</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0034-75151998000200010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Ácido acetil salicílico y síndrome de Reye]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Debesa García]]></surname>
<given-names><![CDATA[Francisco]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Centro para el Desarrollo de la Farmacoepidemiología.  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>1998</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>1998</year>
</pub-date>
<volume>32</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>140</fpage>
<lpage>142</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75151998000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-75151998000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-75151998000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <H3>   Farmacodivulgaci&oacute;n</H3>      <H2>   &Aacute;cido acetil salic&iacute;lico y s&iacute;ndrome de Reye</H2>   Tras casi 100 a&ntilde;os de uso cl&iacute;nico, el &aacute;cido acetil   salic&iacute;lico sobrevive y constituye uno de los medicamentos m&aacute;s   usados al nivel internacional, se viene utilizando como analg&eacute;sico   y antipir&eacute;tico desde finales del siglo pasado; su uso como antiinflamatorio   tambi&eacute;n es antiguo, y se conoce en los &uacute;ltimos a&ntilde;os   una ampliaci&oacute;n de sus posibles indicaciones terap&eacute;uticas.   Diversos ensayos cl&iacute;nicos en la actualidad han demostrado su utilidad   en la prevenci&oacute;n secundaria del infarto del miocardio, la oclusi&oacute;n   tromb&oacute;tica de los cortocircuitos aortocoronarios y los accidentes   vasculares cerebrales.          <P>Son m&uacute;ltiples las combinaciones que existen en el mundo y millones   las personas que la consumen ante cualquier s&iacute;ntoma de fiebre, dolores   leves, catarros o gripes y en muchos casos sin previa consulta con su m&eacute;dico.          <P>Se han planteado como reacciones adversas m&aacute;s comunes del &aacute;cido   acetil salic&iacute;lico las del sistema gastrointestinal. Este trabajo   analiza otra de las posibles reacciones adversas de este medicamento, cuando   es utilizado en la poblaci&oacute;n infantil, que es una enfermedad poco   frecuente pero grave.          <P>En la d&eacute;cada de los 80 se comienzan a publicar una serie de art&iacute;culos   que relacionan este "viejo conocido" al s&iacute;ndrome de Reye. Esta afecci&oacute;n   ocurre en ni&ntilde;os y adolescentes hasta 18 a&ntilde;os, con m&aacute;s   frecuencia en zonas rurales, es una encefalopat&iacute;a metab&oacute;lica   descrita por primera vez en 1963 por <I>Reye</I>, pat&oacute;logo australiano,   acompa&ntilde;ada de infiltraci&oacute;n de grasas en las v&iacute;sceras,   en particular en el h&iacute;gado. Es t&iacute;pico que el ni&ntilde;o   se est&eacute; recuperando de una virosis y que aparezcan v&oacute;mitos   y alteraci&oacute;n en el estado de la conciencia; puede haber hepatomegalia   y una importante elevaci&oacute;n de las transaminasas sin ictericia. La   enfermedad actualmente se describe seg&uacute;n los estadios siguientes:   <UL>       <LI>   <I>Estadio 0</I>. Un ni&ntilde;o que sigue una recuperaci&oacute;n aparentemente   normal de un proceso viral, de repente presenta accesos de n&aacute;useas   y v&oacute;mitos, aunque al nivel mental a&uacute;n no tiene problemas.</LI>          <LI>   <I>Estadio 1.</I> Horas o d&iacute;as m&aacute;s tarde el ni&ntilde;o puede   presentar hiperactividad, letargia o dificultad para mantenerse despierto.</LI>          <LI>   <I>Estadio 2.</I> En esta etapa puede aparecer delirio o estupor.</LI>          <LI>   <I>Estadio 3 al 5. </I>Aparecen convulsiones y/o estado de coma, que puede   agravarse hasta llegar a la muerte. Esta puede presentarse s&uacute;bitamente.</LI>       </UL>      <DIR>Los sobrevivientes generalmente se recuperan r&aacute;pidamente pero   el da&ntilde;o neurol&oacute;gico no desaparece en su totalidad.</DIR>      <H4>   Diagn&oacute;stico diferencial</H4>   Los signos y s&iacute;ntomas descritos sugieren por lo tanto, que el s&iacute;ndrome   de Reye puede tener unas manifestaciones cl&iacute;nicas variables y relativamente   inespec&iacute;ficas. Los criterios cl&iacute;nicos operativos para la   definici&oacute;n de un caso de s&iacute;ndrome de Reye propuestos por   la <I>Centers for Disease Control </I>(CDC) de Atlanta en 1980 son:          <P><I>- </I>Encefalopat&iacute;a no inflamatoria aguda con metamorfosis   grasa microvesicular hep&aacute;tica confirmada por biopsias o autopsia   o bien unas TGO, TGP o una amonemia de m&aacute;s de 3 veces su valor normal;   si se obtiene una muestra de LCR, debe tener &lt; 8 leucocitos /mm, y          ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>- </I>adem&aacute;s, no debe haber ninguna otra explicaci&oacute;n   m&aacute;s razonable de las alteraciones neurol&oacute;gicas o hep&aacute;ticas.   <H4>   Incidencia y Morbimortalidad</H4>   Seg&uacute;n datos de registro de notificaci&oacute;n voluntaria de este   s&iacute;ndrome en Estados Unidos, la incidencia anual hab&iacute;a sido   en los 80 de 0,37 a 0,71 casos por 100 000 menores de 18 a&ntilde;os; de   forma similar se comport&oacute; en Gran Breta&ntilde;a.          <P>La mortalidad de las series ha ido disminuyendo en el tiempo y entre   el 30 y 61 % de los pacientes que sobrevivieron presentan secuelas neuropsiqui&aacute;tricas.          <P>En Cuba no se ha obtenido ning&uacute;n reporte de notificaci&oacute;n   de esta afecci&oacute;n, esto se debe fundamentalmente al subregistro existente   en este tipo de notificaci&oacute;n en el pa&iacute;s, aunque en muy pocos   casos se ha conocido de la existencia de la enfermedad.   <H4>   Confirmaci&oacute;n del papel del &aacute;cido acetil salic&iacute;lico</H4>   La funci&oacute;n del &aacute;cido acetil salic&iacute;lico en el s&iacute;ndrome   de Reye ha sido objeto de innumerables controversias, pero la acumulaci&oacute;n   de datos en el tiempo, procedentes de estudios epidemiol&oacute;gicos anal&iacute;ticos,   ha dado lugar a un consenso sobre esta relaci&oacute;n causal.   <H4>   Etiolog&iacute;a</H4>   Aunque los resultados de los estudios epidemiol&oacute;gicos dejan poco   margen de dudas sobre la posibilidad de que el consumo de &aacute;cido   acetil salic&iacute;lico en pacientes menores de 18 a&ntilde;os pueda ser   factor de riesgo para padecer el s&iacute;ndrome de Reye, el mecanismo   exacto de este efecto es todav&iacute;a desconocido y hasta ahora no se   ha podido encontrar tampoco otro factor predisponente; se ha planteado   como hip&oacute;tesis que la predisposici&oacute;n gen&eacute;tica desempe&ntilde;a   una funci&oacute;n importante.          <P>Los responsables de pol&iacute;ticas nacionales de medicamentos de numerosos   pa&iacute;ses comenzaron a difundir requerimientos donde prohiben el uso   de este medicamento en ni&ntilde;os y adolescentes menores de 18 a&ntilde;os   sin previa consulta con su m&eacute;dico, fundamentalmente en la varicela   o s&iacute;ntomas de gripe o catarro.   <H4>   Tratamiento de la fiebre en ni&ntilde;os</H4>   Si se tienen en cuenta estos datos &iquest;qu&eacute; debe hacer un m&eacute;dico   para tratar la fiebre en un ni&ntilde;o? La fiebre por s&iacute; misma   no es lesiva, excepto en el 3 % de los ni&ntilde;os aproximadamente que   son susceptibles de presentar convulsiones febriles; se ha planteado por   otra parte, su funci&oacute;n en la defensa del organismo a ciertas infecciones.          <P>De esto se desprende que la fiebre en el ni&ntilde;o s&oacute;lo debe   tratarse cuando afecte mucho el estado general y en ni&ntilde;os con antecedentes   de convulsiones febriles; el enfriamiento con agua a temperatura ambiente   constituye una alternativa, as&iacute; como el paracetamol y la dipirona   que pueden ser antipir&eacute;ticos tan eficaces como la aspirina, opciones   &eacute;stas tan adecuadas en casos en que sea conveniente bajar la fiebre.       <DIV ALIGN=right><FONT SIZE=-1>Francisco Debesa Garc&iacute;a</FONT></DIV>          <DIV ALIGN=right><B><FONT SIZE=-1>Licenciado en Ciencias Farmac&eacute;uticas.</FONT></B></DIV>          <DIV ALIGN=right><B><FONT SIZE=-1>Centro para el Desarrollo de la Farmacoepidemiolog&iacute;a.</FONT></B></DIV>             ]]></body>
</article>
