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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Especies reactivas del oxígeno y balance redox, parte I: aspectos básicos y principales especies reactivas del oxígeno]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Oxygen reactive species and redox balance, part I: basic aspects and main oxygen reactive species]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad de La Habana Instituto de Farmacia y Alimentos ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The redox balance has been increasingly recognized as a critical component of the aging process; the onset and development of diseases causing dramatic morbidity and mortality (atherosclerosis, cancer, central nervous system diseases, autoinmune diseases, ischemia-reperfusion damage, among others) and oxidative stress-induced cellular responses. Closely related to oxidative stress is the generation of oxygen reactive species, which cause direct cell damage in addition to acting as second intracellular messengers when modulating signal transduction pathways. The present paper presented the main antecedents of pieces of research related to this topic and described the most important characteristics of the oxygen reactive species.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Estrés oxidativo]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Art&iacute;culos de revisi&oacute;n </h3>     <p>Instituto de Farmacia y Alimentos.     <br> Universidad de La Habana </p> <h2>Especies reactivas del ox&iacute;geno y balance redox, parte I: aspectos b&aacute;sicos y principales especies reactivas del ox&iacute;geno </h2> <a href="#cargo">Gregorio Mart&iacute;nez S&aacute;nchez<span class="superscript">1 </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span> <h4>Resumen </h4>     <p align="justify">El balance redox ha sido reconocido, de forma cada vez m&aacute;s creciente, como un componente cr&iacute;tico del proceso de envejecimiento; la iniciaci&oacute;n y desarrollo de enfermedades de notable morbilidad y mortalidad (aterosclerosis, c&aacute;ncer, enfermedades del sistema nervioso central, enfermedades autoinmunes, da&ntilde;o por isquemia-reperfusi&oacute;n, entre otras) y respuestas celulares, inducidas por el estr&eacute;s oxidativo. Estrechamente vinculado con el estr&eacute;s oxidativo est&aacute; la generaci&oacute;n de especies reactivas de ox&iacute;geno las cuales provocan da&ntilde;o celular directo, adem&aacute;s de actuar como segundos mensajeros intracelulares al modular las v&iacute;as de transducci&oacute;n de se&ntilde;ales. En el presente trabajo se recogen los principales antecedentes de las investigaciones relacionadas con este tema y se describen las m&aacute;s importantes caracter&iacute;sticas de las especies reactivas del ox&iacute;geno. </p>     <p><em>Palabras clave</em>: Estr&eacute;s oxidativo, radicales libres, especies reactivas del ox&iacute;geno. </p>     <p align="justify">El inter&eacute;s de la comunidad cient&iacute;fica por las alteraciones provocadas por el estr&eacute;s oxidativo ha aumentado de forma considerable durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os.<span class="superscript">1</span> El estudio de las especies reactivas del ox&iacute;geno (ERO) ha sido de gran significaci&oacute;n para la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, fundamentalmente por el aporte de nuevos conocimientos acerca de la causa de diversas enfermedades, en la medida que: 1) Se descubre c&oacute;mo sustancias antioxidantes son efectivas en el tratamiento de estos des&oacute;rdenes 2) C&oacute;mo f&aacute;rmacos, de eficacia comprobada en diferentes enfermedades, poseen propiedades antioxidantes. </p>     <p align="justify">El desbalance entre la generaci&oacute;n de ERO y los sistemas de defensas antioxidantes conlleva a modificaciones qu&iacute;micas de macromol&eacute;culas de relevancia biol&oacute;gica (ADN, prote&iacute;nas, l&iacute;pidos y carbohidratos).<span class="superscript">2-4</span> Este desbalance se asocia con mecanismos fisiopatol&oacute;gicos para la iniciaci&oacute;n y desarrollo de enfermedades de notable morbilidad y mortalidad (aterosclerosis, c&aacute;ncer, enfermedades del sistema nervioso central, enfermedades autoinmunes, da&ntilde;o por isquemia-reperfusi&oacute;n, entre otras).<span class="superscript">5 </span></p>     <p align="justify">La generalidad de estos estados fisiopatol&oacute;gicos se han asociado con ciertos h&aacute;bitos de vida que incluyen aquellos relacionados con la dieta. La comprensi&oacute;n del complejo fen&oacute;meno del balance redox transita por el entendimiento de las investigaciones que antecedieron el estado del conocimiento actual sobre el tema y las principales caracter&iacute;sticas de las ERO, este es el objetivo del presente trabajo. </p> <h4>Recuento hist&oacute;rico </h4>     <p align="justify">La vida en la Tierra surgi&oacute; primeramente en una atm&oacute;sfera reductora. No fue hasta la aparici&oacute;n de las algas con capacidad fotosint&eacute;tica que el ox&iacute;geno comenz&oacute; a aparecer en la atm&oacute;sfera en cantidades cada vez mayores. Esto represent&oacute; una presi&oacute;n evolutiva muy seria al crearse una atm&oacute;sfera oxidante con concentraciones de O<span class="subscript">2</span> muy elevadas. Sin embargo, la aparici&oacute;n del O<span class="subscript">2</span> en la atm&oacute;sfera de nuestro planeta permiti&oacute; el desarrollo de organismos m&aacute;s complejos que utilizaban esta mol&eacute;cula para la producci&oacute;n de energ&iacute;a de una forma mucho m&aacute;s eficiente.<span class="superscript">6 </span></p>     <p align="justify">Si bien m&aacute;s del 95 % del O<span class="subscript">2 </span>consumido por los organismos aerobios es reducido completamente a H<span class="subscript">2</span>O durante la respiraci&oacute;n mitocondrial, un peque&ntilde;o porcentajes (&lt; 5 %) es convertido a especies semirreducidas conocidas como ERO.<span class="superscript">7</span> Las ERO pueden ser altamente t&oacute;xicas e iniciar reacciones en cadena que pueden comprometer la vida de la c&eacute;lula. En la actualidad es dif&iacute;cil no encontrar en una revista biom&eacute;dica alg&uacute;n art&iacute;culo donde se discuta el papel de las ERO en dis&iacute;miles estados fisiopatol&oacute;gicos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se denomina estr&eacute;s oxidativo a aquella situaci&oacute;n en la que las c&eacute;lulas est&aacute;n expuestas a un ambiente prooxidante y los mecanismos defensivos antioxidantes son sobrepasados de forma que se llega a afectar el estado redox celular. En los sistemas biol&oacute;gicos los elementos prooxidantes provienen en su mayor&iacute;a del O<span class="subscript">2</span>, por lo que son denominados gen&eacute;ricamente ERO. </p>     <p align="justify">El reconocimiento de los efectos t&oacute;xicos del O<span class="subscript">2</span> sobre los seres vivos se remonta al &uacute;ltimo tercio del siglo XVIII, en 1777 <em>Carl Wilhem Sheel </em> los describe por primera vez. Mientras que los primeros experimentos controlados que demostraron el efecto t&oacute;xico del O<span class="subscript">2</span> sobre los animales fueron realizados por <em>Paul Bert </em> a finales del siglo XIX.<span class="superscript">8</span> Esto ocurr&iacute;a solo dos a&ntilde;os despu&eacute;s de que <em>Sheele </em> y <em>Joseph Priestle</em><span class="superscript">9</span> descubrieran a la vez e independientemente esta mol&eacute;cula. Desde el siglo XIX y durante los primeros seis decenios del siglo XX se han ido acumulando datos sobre la letalidad y las consecuencias patol&oacute;gicas de la exposici&oacute;n animal a altas concentraciones del O<span class="subscript">2</span>. As&iacute; se ha descrito que la toxicidad del O<span class="subscript">2</span> es mayor cuanto m&aacute;s alta sea la tasa metab&oacute;lica de la especie animal considerada. Esto tiene que ver probablemente con la alta letalidad de este gas en los homeotermos (como los mam&iacute;feros) y con el aumento de la sensibilidad al ox&iacute;geno de los poiquilotermos conforme se eleva la temperatura. </p>     <p align="justify">En la mayor&iacute;a de mam&iacute;feros el tratamiento con O<span class="subscript">2</span> puro a tensiones normob&aacute;ricas produce la muerte en per&iacute;odos tan cortos como 72 h por da&ntilde;o al tejido pulmonar, uno de los expuestos a tensiones m&aacute;s altas de O<span class="subscript">2</span> en el organismo, acompa&ntilde;ado en las etapas finales de edema y hemorragia (efecto Lorraine-Smit). La utilizaci&oacute;n de concentraciones menores de O<span class="subscript">2</span> (incluso inferiores al 50 %) a presi&oacute;n normal, puede causar ceguera irreversible en ni&ntilde;os prematuros por da&ntilde;os a la retina (fibroplasia retrolateral). Si se suministra O<span class="subscript">2</span> puro, pero a presiones hiperb&aacute;ricas (a m&aacute;s de 2-3 atm&oacute;sferas) adem&aacute;s de una toxicidad aguda sobre el sistema nervioso (efecto Paul Bert) que se manifiesta con estados convulsivos que recuerdan a la epilepsia del &laquo;gran mal&raquo; y que pueden dar lugar a la muerte en horas o minutos seg&uacute;n la dosis de exposici&oacute;n empleada. Hoy sabemos que el tejido nervioso es altamente sensible al O<span class="subscript">2</span>y su mayor resistencia <em>in vivo </em> en relaci&oacute;n al pulm&oacute;n se debe a su menor grado de hiperoxia h&iacute;stica resultante de la saturaci&oacute;n de la hemoglobina a presiones parciales del orden de solo 100 mmHg. </p>     <p align="justify">A pesar de la gran acumulaci&oacute;n de descripciones sobre los efectos nocivos del O<span class="subscript">2</span> a muchos niveles de observaci&oacute;n, durante mucho tiempo se careci&oacute; de teor&iacute;as que pudieran explicar su toxicidad. El primer mecanismo general propuesto consisti&oacute; en suponer que el O<span class="subscript">2</span> inactivaba enzimas que presentaban grupos ti&oacute;licos esenciales en su forma reducida, -SH.<span class="superscript">10</span> Aunque este mecanismo se ha demostrado experimentalmente para algunas enzimas como la nitrogenasa bacteriana, la glutamato descarboxilasa de cerebro de pollo, o la enzima glucol&iacute;tica gliceraldeh&iacute;do-3-fosfato-deshidrogenasa,<span class="superscript">11</span> est&aacute; claro hoy en d&iacute;a que no puede explicar m&aacute;s que una peque&ntilde;a parte de los procesos celulares alterados por el O<span class="subscript">2</span>. </p>     <p align="justify">Posteriormente, y hasta bien avanzado el siglo XX, una gran cantidad de estudios incrementaron el conocimiento de los efectos da&ntilde;inos de las altas concentraciones de O<span class="subscript">2</span> y de otros t&oacute;xicos oxidantes sobre los procesos biol&oacute;gicos que constituyen la vida. Sin embargo, no fue hasta 1969 cuando se comprob&oacute; impl&iacute;citamente la generaci&oacute;n de estos elementos como subproductos de las reacciones biol&oacute;gicas en las c&eacute;lulas (anexo). En ese a&ntilde;o, <em>McCord </em> y <em>Fridovich </em> descubren la existencia en humanos de la super&oacute;xido dismutasa (SOD), enzima que cataliza la reacci&oacute;n de ani&oacute;n super&oacute;xido (O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span>) a per&oacute;xido de hidr&oacute;geno. La existencia de la enzima implicaba la presencia del O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> como elemento formado durante el metabolismo oxidativo celular. Desde entonces se ha verificado la formaci&oacute;n de diversos elementos reactivos derivados del O<span class="subscript">2 </span>durante el metabolismo oxidativo y su participaci&oacute;n en procesos fisiol&oacute;gicos y fisiopatol&oacute;gicos.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">Dentro del concepto de ERO se incluyen a los radicales libres (RL) de O<span class="subscript">2</span> y a otros compuestos de O<span class="subscript">2</span> que, si bien no pueden clasificarse qu&iacute;micamente como RL, s&iacute; son altamente prooxidantes y capaces de generar RL durante su metabolismo. Un RL se puede definir como aquella especie qu&iacute;mica que posee un electr&oacute;n (e<span class="superscript">-</span>) desapareado. Esta situaci&oacute;n le confiere una alta capacidad de reacci&oacute;n, pr&aacute;cticamente con cualquier mol&eacute;cula, lo que tambi&eacute;n condiciona su corta existencia. Los RL se pueden formar a partir de &aacute;tomos o mol&eacute;culas por 3 v&iacute;as: 1) por la ruptura homol&iacute;tica del enlace covalente de una mol&eacute;cula, con la retenci&oacute;n de un e-del par de e-compartidos por cada fragmento; 2) por la p&eacute;rdida de un e<span class="superscript">-</span> ; y 3) por la adici&oacute;n de un e<span class="superscript">-</span>. </p>     <p align="justify">Con excepci&oacute;n de circunstancias inusuales como altas temperaturas, radiaciones ionizantes y luz ultravioleta, los RL se generan en las c&eacute;lulas fundamentalmente por reacciones con transferencia de e<span class="superscript">-</span>. Estas pueden ser mediadas por la acci&oacute;n enzim&aacute;tica o producirse sin la intervenci&oacute;n de enzimas, a menudo con la colaboraci&oacute;n de iones met&aacute;licos de transici&oacute;n como hierro y cobre reducidos (reacciones de Fenton y Haber Weiss).<span class="superscript">7 </span></p>     <p align="justify">A finales de los a&ntilde;os 80 del siglo XX <em>Robert Furchgott</em>, <em>Lou Ignarro </em> y <em>Ferid Murad </em> describieron la naturaleza qu&iacute;mica y la v&iacute;a biosint&eacute;tica de un mediador difusible de corto tiempo de vida media responsable de la relajaci&oacute;n del m&uacute;sculo liso vascular, identificado como &oacute;xido n&iacute;trico (<span class="superscript">&middot;</span>NO). Este hallazgo represent&oacute; el descubrimiento de un nuevo RL reconocido como un mediador central del flujo sangu&iacute;neo y la entrega de O<span class="subscript">2</span> a los tejidos y demostr&oacute; que las ERO desempe&ntilde;an una funci&oacute;n cr&iacute;tica no solo en la respuesta <strong></strong>inflamatoria y en el da&ntilde;o h&iacute;stico sino que tambi&eacute;n regulan la transducci&oacute;n de se&ntilde;ales intracelulares </p>     <p align="justify">Despu&eacute;s del descubrimiento del <span class="superscript">&middot;</span>NO y de la formaci&oacute;n de otras especies derivadas del nitr&oacute;geno con capacidad reactiva, ha surgido la denominaci&oacute;n de &quot;especies reactivas de nitr&oacute;geno&quot; (ERN), un t&eacute;rmino que muchos investigadores consideran inapropiado debido a que en todas las especies reactivas est&aacute; presente el &aacute;tomo de O<span class="subscript">2</span> y a que el e<span class="superscript">-</span> no pareado se deslocaliza entre los &aacute;tomos de nitr&oacute;geno y ox&iacute;geno; y por lo tanto, no es necesario aplicar esta denominaci&oacute;n de ERN. En el presente art&iacute;culo se referira con el t&eacute;rmino de ERO a todas las especies reactivas oxigenadas (radicales y no radicales) de inter&eacute;s biol&oacute;gico ya sean derivadas del ox&iacute;geno, el nitr&oacute;geno, el azufre o el carbono. </p> <h4>Principio de exclusi&oacute;n de pauli </h4>     <p align="justify">El O<span class="subscript">2</span> molecular es un biradical, al tener 2e<span class="superscript">-</span> sin parear. Sin embargo, los 2e<span class="superscript">-</span> sin parear tienen el mismo <em>spin</em>, lo que impide que el O<span class="subscript">2</span> reaccione directamente con otros compuestos. La reducci&oacute;n directa por otros 2e<span class="superscript">-</span> (a la vez) del O<span class="subscript">2</span> molecular est&aacute; impedida por el hecho de que 2e<span class="superscript">-</span> no pueden ocupar un mismo orbital con el mismo <em>spin</em><span class="superscript">7</span> (fig.). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><a href="/img/revistas/far/v39n3/f0109305.jpg"><img src="/img/revistas/far/v39n3/f0109305.jpg" width="175" height="83" border="0"></a></p>     
<p align="center">Fig. <strong></strong>Reducci&oacute;n del ox&iacute;geno molecular mediante la adici&oacute;n sucesiva de electrones. </p>     <p align="justify">El principio de exclusi&oacute;n de Pauli (1925) establece que un orbital at&oacute;mico no puede ser ocupado por m&aacute;s de 2e<span class="superscript">-</span> y para que estos 2e<span class="superscript">-</span> lo ocupen deben tener <em>spines </em> contrarios (+&frac12; y -&frac12;). La restricci&oacute;n de <em>spin </em> puede evadirse de tres formas (lo que permite que el O<span class="subscript">2</span> pueda ser utilizado para la generaci&oacute;n de energ&iacute;a): </p> <ol>       <li>Al excitarse el O<span class="subscript">2</span>, uno de los e- sin parear puede pasar a otro orbital de m&aacute;s energ&iacute;a y as&iacute; invertir su <em>spin. </em> De esta forma se genera el ox&iacute;geno singlete (altamente reactivo) representado como<span class="superscript"> 1</span>O<span class="subscript">2</span>. </li>       <li>La uni&oacute;n del O<span class="subscript">2</span> a un metal de transici&oacute;n que contiene e<span class="superscript">-</span> sin parear forma complejos que pueden aceptar un par de e<span class="superscript">-</span> de otros substratos sin violar el principio de exclusi&oacute;n de Pauli. </li>       <li>La restricci&oacute;n de <em>spin </em> puede violarse mediante la adici&oacute;n de e<span class="superscript">-</span> al O<span class="subscript">2</span> paso a paso. La reducci&oacute;n univalente del O<span class="subscript">2</span>involucra la producci&oacute;n de especies parcialmente reducidas de O<span class="subscript">2</span>. </li>     </ol> <h4>Especies reactivas del ox&iacute;geno de inter&eacute;s biol&oacute;gico</h4> <h6>Especies radicalarias </h6>     <p align="justify">Dentro de las especies radicalarias de mayor inter&eacute;s desde el punto de vista biol&oacute;gico est&aacute;n el ani&oacute;n radical super&oacute;xido (O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot; -</span>), radical hidroxilo (<span class="superscript">&middot;</span>OH), &oacute;xido n&iacute;trico (<span class="superscript">&middot;</span>NO), radical di&oacute;xido de nitr&oacute;geno (<span class="superscript">&middot;</span>NO<span class="subscript">2</span>), radical hidroperoxilo (HO<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;</span>), radical peroxilo (RO<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;</span> ) y radical alcoxilo (RO<span class="superscript">&middot;</span>). </p>     <p align="justify"><em>Radical ani&oacute;n super&oacute;xido </em>(O<span class="subscript">2</span><span class="superscript"><em>&middot;-</em></span>).  Se forma a partir de una mol&eacute;cula de ox&iacute;geno en presencia de una cantidad de energ&iacute;a suficiente que le permita adquirir un electr&oacute;n suplementario. Esta especie es producida por un gran n&uacute;mero de enzimas, por reacciones de autooxidaci&oacute;n y por transferencia no enzim&aacute;tica de e - provenientes de la reducci&oacute;n molecular univalente del ox&iacute;geno. El O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> formado <em>in vivo</em>, con un t&frac12; del orden de los milisegundos, se dismuta por la SOD con una r&aacute;pida constante de reacci&oacute;n, o por v&iacute;a no enzim&aacute;tica, en H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span>. La reactividad del O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> es d&eacute;bil, pero puede penetrar las membranas biol&oacute;gicas y causar da&ntilde;os a blancos espec&iacute;ficos (Fridovich, 1989). Adem&aacute;s de los procesos de dismutaci&oacute;n anteriormente mencionados, el O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> es capaz de reaccionar con el &aacute;cido asc&oacute;rbico con una constante de velocidad de 2,7 &times; 10<span class="superscript">5</span> M -1 &times; <span class="superscript">s-1</span> a pH=7,00.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">Aunque es 4 &oacute;rdenes inferior a la velocidad de reacci&oacute;n de la SOD , la concentraci&oacute;n de ascorbato <em> in vivo </em> es generalmente 4 &oacute;rdenes superior a la de SOD, todo ello hace factible la transformaci&oacute;n de este radical al radical semidehidroascorbato, el cual es muy poco reactivo e incapaz de causar da&ntilde;os biol&oacute;gicos significativos.<span class="superscript">12</span> Tambi&eacute;n el O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> puede reaccionar con grupos sulfihidrilos (-SH), aunque la velocidad de esta reacci&oacute;n (&lt;10<span class="superscript">3</span> M<span class="superscript">-1</span>&times;s<span class="superscript">-1</span>) es usualmente muy baja.<span class="superscript">13</span> Adicionalmente, la reacci&oacute;n del O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> con el glutati&oacute;n produce radicales sulfurados m&aacute;s lesivos a la c&eacute;lula que el propio O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span>.<span class="superscript">14 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Bajo condiciones de sobreproducci&oacute;n y agotamiento de sus secuestradores, el O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> puede interactuar con los -SH de las prote&iacute;nas y enzimas de su vecindad e inactivarlas, agotar el glutati&oacute;n<span class="superscript">15</span> e iniciar una cascada de eventos oxidativos que tienen como componente cr&iacute;tico la reacci&oacute;n de Haber-Weiss.<span class="superscript">16</span> Puede adem&aacute;s movilizar el hierro de las reservas intracelulares de ferritina y reaccionar con el hierro f&eacute;rrico para formar el radical perferrilo.<span class="superscript">15 </span></p>     <p align="justify"><em>Radical hidroxilo (</em><span class="superscript"><em>&middot;</em></span><em>OH)</em>. Es el radical m&aacute;s reactivo encontrado en los sistemas biol&oacute;gicos.<span class="superscript">17</span> Tiene la capacidad de reaccionar con casi todas las mol&eacute;culas biol&oacute;gicas con constantes de velocidad del orden de 10<span class="superscript">9</span> -10<span class="subscript">10</span> M<span class="superscript">-1</span> &times; s<span class="superscript">-1</span>. Se forma esencialmente a partir de O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> y H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span>, a trav&eacute;s de las reacciones de Haber-Weiss y Fenton,<span class="superscript">18</span> las que requieren trazas de metales de transici&oacute;n como catalizadores. En este caso el hierro juega el papel protag&oacute;nico <em>in vivo</em>. No existen secuestradores espec&iacute;ficos <em>in vivo </em> para esta especie radic&aacute;lica. La metalotione&iacute;na plasm&aacute;tica tiene una constante de reacci&oacute;n con <span class="superscript">&middot;</span>OH mayor que 10<span class="superscript">10</span> M<span class="superscript">-1</span> &times; s<span class="superscript">-1</span> . Sin embargo, sus concentraciones s&eacute;ricas son muy bajas comparadas con la alb&uacute;mina cuya constante de reacci&oacute;n es de similar magnitud y por tanto m&aacute;s efectiva. Tambi&eacute;n la glucosa, con una constante de reacci&oacute;n de 10<span class="superscript">9</span> M<span class="superscript">-1</span> &times; s<span class="superscript">-1</span> puede ser m&aacute;s efectiva como secuestradora que la metalotione&iacute;na por estar presente en concentraciones de 4,5 mM . Por otra parte, la hip&oacute;tesis de que los f&aacute;rmacos antinflamatorios secuestran <span class="superscript">&middot;</span>OH en el sitio de inflamaci&oacute;n es poco probable, porque estos medicamentos no alcanzan la concentraci&oacute;n requerida para tal efecto,<span class="superscript">17</span> a excepci&oacute;n de los salicilatos.<span class="superscript">19 </span></p>     <p align="justify">La interacci&oacute;n de <span class="superscript">&middot;</span>OH con los &aacute;cidos grasos poliinsaturados (AGP), que componen los fosfol&iacute;pidos de las membranas, son esenciales en el origen del da&ntilde;o oxidativo celular.<span class="superscript">20</span> El <span class="superscript">&middot;</span>OH puede atacar un &aacute;tomo de hidr&oacute;geno metil&eacute;nico de un &aacute;cido graso y formar un radical lip&iacute;dico (L<span class="superscript">&middot;</span>), como resultado queda un e - sin parear en el &aacute;tomo del carbono metil&eacute;nico. Este radical sufre un reordenamiento molecular que produce un dieno conjugado que reacciona con el ox&iacute;geno molecular para dar lugar a un radical hidroperoxil lip&iacute;dico (LOO<span class="superscript">&middot;</span>). Dicho radical extrae un &aacute;tomo de hidr&oacute;geno del carbono del grupo metil&eacute;nico del AGP adyacente, y forma otro L<span class="superscript">&middot;</span> y el hidroper&oacute;xido lip&iacute;dico (LOOH). El L<span class="superscript">&middot;</span> se combina con otra mol&eacute;cula de ox&iacute;geno (reacci&oacute;n en cadena), proceso conocido como peroxidaci&oacute;n lip&iacute;dica (POL) o, por otra parte, se une con otro L<span class="superscript">&middot;</span> para formar un complejo no reactivo, a expensas de la uni&oacute;n cruzada de los &aacute;cidos grasos de membrana, lo cual conduce a una disminuci&oacute;n de la fluidez de la membrana.<span class="superscript">4,21 </span></p>     <p align="justify"><em>Radicales peroxilo y alcoxilo (R</em>O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;</span><em>, RO</em><span class="superscript">.</span><em>)</em>. Se forman t&iacute;picamente como intermediarios, durante la ruptura de l&iacute;pidos peroxidados en las reacciones radicalarias de la POL.<span class="superscript">17</span> La formaci&oacute;n de RO<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;</span> es el paso m&aacute;s importante de las reacciones de propagaci&oacute;n en cadena durante la POL.<span class="superscript">7</span> La peroxidaci&oacute;n de la membrana produce p&eacute;rdida de la fluidez, alteraciones en las funciones secretoras y de los gradientes i&oacute;nicos.<span class="superscript">22</span> Numerosos residuos qu&iacute;micos de estas reacciones, incluido el malonialdeh&iacute;do (MDA) pueden difundir del sitio donde se producen y provocar edema, alterar la permeabilidad vascular, desencadenar la reacci&oacute;n inflamatoria y la quimiotaxis, estimular la fosfolipasa A<span class="subscript">2</span> (FLA<span class="subscript">2</span> ) e inducir la liberaci&oacute;n del &aacute;cido araquid&oacute;nico (AA), con la subsiguiente formaci&oacute;n de eicosanoides.<span class="superscript">22,23</span> Por otra parte, se ha encontrado una estrecha relaci&oacute;n entre la elevaci&oacute;n de las concentraciones de algunos productos terminales de la POL, la activaci&oacute;n de proto-oncogenes y la promoci&oacute;n de tumores.<span class="superscript">24</span> Entre los secuestradores m&aacute;s importantes de los radicales RO<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;</span> y RO<span class="subscript">&middot;</span> se encuentran el glutati&oacute;n y la vitamina C (de fase acuosa) y la vitamina E y los <span class="Estilo1">b</span>-carotenos (de fase lip&iacute;dica). Este &uacute;ltimo solo act&uacute;a como antioxidante a bajas concentraciones de ox&iacute;geno.<span class="superscript">25 </span></p>     <p align="justify"><em>&Oacute;xido n&iacute;trico </em> (<strong class="superscript">&middot;</strong>NO). Es un gas incoloro que posee un electr&oacute;n no pareado deslocalizado entre el &aacute;tomo de nitr&oacute;geno y el de O<span class="subscript">2</span> . El <strong class="superscript">&middot;</strong>NO es relativamente poco estable en presencia de O<span class="subscript">2</span> molecular con un t&frac12; de aproximadamente 3-5 s. </p>     <p align="justify"><img src="/img/revistas/far/v39n3/for3.JPG" width="432" height="162"></p>     
<p align="left">El NO<span class="superscript"><span class="subscript">2</span>&middot;</span>, el N<span class="subscript">2 </span>O<span class="subscript">3 </span>y el N<span class="subscript">2</span> O<span class="subscript">4 </span>son agentes nitrantes poderosos con capacidad de formar nitrosaminas potencialmente carcinog&eacute;nicas. <strong></strong></p>     <p align="justify">El descubrimiento en 1987 de que el <span class="superscript">&middot;</span>NO es una mol&eacute;cula que participa en la se&ntilde;alizaci&oacute;n y modula el tono vascular ha despertado un enorme inter&eacute;s en los efectos biol&oacute;gicos de esta mol&eacute;cula, la cual es reconocida actualmente como un mensajero qu&iacute;mico nuevo para algunos tipos celulares, incluidas las neuronas. El <span class="superscript">&middot;</span>NO se forma <em>in vivo </em> a partir del amino&aacute;cido L-arginina por acci&oacute;n de la enzima &oacute;xido n&iacute;trico sintetasa (NOS). Este proceso tiene lugar en las c&eacute;lulas del endotelio vascular, las neuronas y en los fagocitos activados.<span class="superscript">26</span> EL <span class="superscript">&middot;</span>NO tambi&eacute;n conocido como factor relajante derivado del endotelio, es un importante mediador de las respuestas vasculares inducidas por diferentes agentes farmacol&oacute;gicos como la bradicinina y la acetilcolina.<span class="superscript">27</span> Una vez generado, el &middot; NO <strong></strong>puede difundir localmente e interactuar con las mol&eacute;culas blanco como la guanilato ciclasa, la enzima que cataliza la formaci&oacute;n de GMPc. El <span class="superscript">&middot;</span>NO y el GMPc en conjunto comprenden un sistema de transducci&oacute;n de se&ntilde;ales de espectro especialmente amplio. Las c&eacute;lulas del endotelio vascular pueden formar peque&ntilde;as cantidades de O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> que pueden reaccionar con el <span class="superscript">&middot;</span>NO, en la actualidad; las consecuencias para las c&eacute;lulas de esta interacci&oacute;n.<span class="superscript">28 </span></p>     <p align="justify">El <span class="superscript">&middot;</span>NO puede interactuar con el O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> en una reacci&oacute;n radical-radical para generar el ani&oacute;n peroxinitrito (ONOO<strong>-</strong>), en una reacci&oacute;n que transcurre con una velocidad de 6,7 &times; 10<span class="superscript">9</span> M<span class="superscript">-1</span> &times; s<span class="superscript">1</span>. El ONOO - puede ejercer su toxicidad directamente sobre las c&eacute;lulas o descomponerse en otros productos t&oacute;xicos, que incluyen el <span class="superscript">&middot;</span>OH.<span class="superscript">27,28 </span></p> <h4><img src="/img/revistas/far/v39n3/for1.JPG" width="430" height="102"> </h4> <h4>Especies no radicalarias </h4>     
<p>Las especies no radicalarias de mayor inter&eacute;s biol&oacute;gico son: &aacute;cido hipocloroso (HOCl), ani&oacute;n peroxinitrito ONOO<span class="superscript">-</span> , per&oacute;xido de hidr&oacute;geno H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span> y ox&iacute;geno singlete (<span class="superscript">1</span>O<span class="subscript">2</span>). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>Per&oacute;xido de hidr&oacute;geno (H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span>)</em>: Se forma <em> in vivo </em>por dismutaci&oacute;n del O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> espont&aacute;nea o enzim&aacute;tica (SOD y varias oxidasas en reacciones de oxidaci&oacute;n-reducci&oacute;n durante el metabolismo celular).<span class="superscript">17,29</span> A bajas concentraciones el H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span> es poco reactivo, sin embargo, altas concentraciones pueden interactuar con los sistemas de generaci&oacute;n de energ&iacute;a de las c&eacute;lulas e inactivarlas; por ejemplo la gliceraldeh&iacute;do-3-fosfato deshidrogenasa.<span class="superscript">17 </span></p>     <p align="justify">Adem&aacute;s el H<span class="subscript">2</span>O<span class="superscript">2</span> es capaz de oxidar grupos -SH de prote&iacute;nas <span class="superscript">20,29</span> y causar ruptura de las hebras del ADN. Su efecto m&aacute;s nocivo es la formaci&oacute;n de <span class="superscript">&middot;</span>OH catalizado por metales de transici&oacute;n. Fisiol&oacute;gicamente el H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span> se remueve por la acci&oacute;n de las enzimas glutati&oacute;n peroxidasa (GPx) y catalasa (CAT). Algunos ceto-&aacute;cidos como el piruvato, aunque reaccionan lentamente, alcanzan concentraciones fisiol&oacute;gicas capaces de ofrecer protecci&oacute;n <em>in vivo</em>.<span class="superscript">25</span> </p>     <p><em>&Aacute;cido hipocloroso (HOCl)</em>: Es un potente agente oxidante formado por los neutr&oacute;filos activados en los sitios de inflamaci&oacute;n, por la acci&oacute;n de la enzima mieloperoxidasa (MPO).<span class="superscript">17</span> Este agente reacciona con los grupos -SH y aminos proteicos, y puede clorinar las bases pur&iacute;nicas del ADN. Uno de los blancos m&aacute;s importantes del HOCl <em>in vivo </em> es la <span class="Estilo1">a</span><span class="subscript">1</span> -antiproteinasa, prote&iacute;na circulante inhibidora de proteasas de mayor relevancia, que protege a los tejidos de la acci&oacute;n de proteasas como la elastasa.<span class="superscript">30 </span></p>     <p align="justify">El &aacute;cido asc&oacute;rbico y la alb&uacute;mina, a concentraciones fisiol&oacute;gicas, son poderosos inactivadores del HOCl. Se conoce que muchos f&aacute;rmacos antinflamatorios inactivan el HOCl <em>in vitro</em>, pero solo algunos logran las concentraciones fisiol&oacute;gicas para ejercer sus acciones <em>in vivo</em>.<span class="superscript">25 </span></p>     <p align="justify">Durante la reacci&oacute;n inflamatoria los fagocitos activados utilizan diferentes ERO (<span class="superscript">&middot;</span>OH, H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span> , HClO,<span class="superscript"> 1</span>O<span class="subscript">2</span>, cloraminas) para la destrucci&oacute;n del contenido del fagosoma. El O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> se genera por activaci&oacute;n de una NADPH oxidasa, a trav&eacute;s de una prote&iacute;na quinasa C y el AA liberado por la FLA <span class="superscript">2</span>; <span class="superscript">31</span> el H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span> por la dismutaci&oacute;n espont&aacute;nea o enzim&aacute;tica del O<span class="superscript">2&middot;- </span></p>     <p align="justify">Para la formaci&oacute;n del <span class="subscript">&middot;</span>OH se requieren trazas de metales de transici&oacute;n (Fe<span class="subscript">2+</span> , Cu<span class="superscript">+</span> ), por lo que su formaci&oacute;n tiene lugar tras la penetraci&oacute;n del H<span class="superscript">2</span>O<span class="superscript">2</span> al interior de la bacteria, el cual libera el Fe<span class="superscript">2+ </span>intrabacteriano. Una v&iacute;a alternativa tiene lugar cuando el ataque del HOCl libera Fe<span class="superscript">2+</span> de la bacteria a la vacuola fagoc&iacute;tica. Los neutr&oacute;f&iacute;los y otras c&eacute;lulas fagoc&iacute;ticas no contienen Fe catal&iacute;tico capaz de formar <span class="superscript">&middot;</span>OH y, de hecho, secretan al medio la prote&iacute;na de uni&oacute;n a Fe<span class="superscript">2+</span>, lactoferrina, para minimizar las reacciones radicalarias dependientes de Fe en su entorno.<span class="superscript">25,31 </span></p>     <p align="justify">Por otra parte, la enzima MPO cataliza, en presencia de H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span> y Cl<span class="superscript">-</span>, la formaci&oacute;n de derivados halogenados t&oacute;xicos como el HClO. El HClO reacciona con aminas o el ion amonio para formar <em></em>cloraminas. Adem&aacute;s, en presencia de H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span> y Cl<span class="superscript">-</span> tiene lugar la formaci&oacute;n de <span class="superscript">1</span>O<span class="subscript">2</span>. Tambi&eacute;n, a partir del HClO se puede generar el <span class="superscript">&middot;</span>OH a trav&eacute;s de reacciones con el O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> o el Fe<span class="superscript">2+</span>. </p>     <p>HClO + O<span class="subscript">2</span><span class="Estilo3">•</span><span class="superscript"> -</span> <span class="Estilo1">&reg;</span> <span class="Estilo3">•</span><span class="superscript"> </span> OH + Cl - + O<span class="subscript">2</span></p>     <p>HClO + Fe<span class="subscript">2+</span> <span class="Estilo1">&reg;</span> <span class="Estilo3">•</span><span class="superscript"> </span> OH + Cl - + Fe<span class="superscript">3+ </span></p>     <p align="justify"><strong> </strong>El O<span class="subscript">2</span> es una de la mol&eacute;culas m&aacute;s necesarias para los seres vivos, pero tambi&eacute;n muestra toxicidad porque su metabolismo en la c&eacute;lulas origina la formaci&oacute;n de ERO. Las ERO tienen una funci&oacute;n fisiol&oacute;gica al participar en los mecanismos de se&ntilde;alizaci&oacute;n celular, la eliminaci&oacute;n de g&eacute;rmenes, entre otras funciones. Por otra parte, la ruptura del balance entre la generaci&oacute;n de ERO y los mecanismos de defensa antioxidantes llevan al estr&eacute;s oxidativo. Durante el estr&eacute;s oxidativo los efectos pro-oxidantes de las ERO originan da&ntilde;os a las principales biomol&eacute;culas, estos da&ntilde;os se han confirmado en m&aacute;s de una centena de enfermedades humanas como la diabetes,<span class="superscript">32,33</span> el c&aacute;ncer,<span class="superscript">34</span> dengue,<span class="superscript">35</span> VIH,<span class="superscript">36</span> y otras de elevada morbilidad y mortalidad. La comprensi&oacute;n de los mecanismos que forman parte del sistema redox y el desarrollo de m&eacute;todos de diagn&oacute;stico cl&iacute;nicos permitir&aacute;n dar seguimiento en la cl&iacute;nica a intervenciones nutricionales o medicamentosas dirigidas a contrarrestar el efecto de las ERO. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><strong>Anexo</strong>. Cronolog&iacute;a de los descubrimientos m&aacute;s impo rtantes que han tenido lugar en la investigaci&oacute;n sobre ERO </p> <table cellspacing="3" cellpadding="0">   <tr>     <td width="76" valign="top">    <p>1775 </p></td>     <td width="476" valign="top">    <p><em>J oseph Pristley </em>, el descubridor del ox&iacute;geno, sugiri&oacute; por primera vez que este gas podr&iacute;a ser t&oacute;xico a las c&eacute;lulas. <strong></strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="76" valign="top">    <p>1900 </p></td>     <td width="476" valign="top">    <p><em>M oses Gomberg </em> demostr&oacute; la existencia del radical trifenilmetilo (Ph<span class="subscript">3</span> C<span class="superscript">&middot;</span>). </p></td>   </tr>   <tr>     <td width="76" valign="top">    <p>1952 </p></td>     <td width="476" valign="top">    <p><em>Conger &amp; Fairchild </em> en un art&iacute;culo publicado en la <em>Proceedings </em><em> of the National Academy of Sciences ( </em>EE.UU.) demostraron por primera vez que el da&ntilde;o oxidativo mediado por las ERO ocurr&iacute;a en los organismos vivos, pues al aumentar la presi&oacute;n parcial de O<span class="subscript">2</span> aumentaba la frecuencia de aberraciones cromos&oacute;micas en granos de polen. <strong></strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="76" valign="top">    <p>1954 </p></td>     <td width="476" valign="top">    <p><em>Rebecca <strong></strong></em><em>Gerschman </em>y <em></em>otros. propusieron que la toxicidad del ox&iacute;geno y el da&ntilde;o inducido por la radiaci&oacute;n UV ten&iacute;an al menos un mecanismo com&uacute;n, posiblemente relacionado con la formaci&oacute;n de RL. Este art&iacute;culo apareci&oacute; en la prestigiosa revista <em>Science </em>. <strong></strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="76" valign="top">    <p>1954-1969 </p></td>     <td width="476" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Aparecieron publicadas numerosas cr&iacute;ticas al trabajo de Gerscham y otros. , debido al hecho de que los RL son extremadamente reactivos y poseen tiempos de vida media (t&frac12;) muy cortos como para poder tener alg&uacute;n impacto biol&oacute;gico. <strong></strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="76" valign="top">    <p>1969 </p></td>     <td width="476" valign="top">    <p><em>McCord y Fridovich </em> demostraron que la eritrocupre&iacute;na (una prote&iacute;na que se encuentra en altas concentraciones en los eritrocitos) cataliza la descomposici&oacute;n O<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;- </span>en H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span> y O<span class="subscript">2</span>. Esta enzima se llam&oacute; m&aacute;s tarde super&oacute;xido dismutasa. </p>             <p>Este descubrimiento constituy&oacute; uno de los avances m&aacute;s importantes en la biolog&iacute;a debido a que sugiri&oacute; por vez primera que los RL de O<span class="subscript">2</span> se producen <em>in vivo </em> en cantidades significativas. El hallazgo de <em>McCord </em> y <em>Fridovich </em>demostr&oacute; que todos los organismos aerobios pueden sobrevivir gracias a que tienen mecanismos antioxidantes de defensa frente a las ERO. Adem&aacute;s, r epresent&oacute; un descubrimiento de gran importancia que revolucion&oacute; el pensamiento cient&iacute;fico y contribuy&oacute; a comprender muchos fen&oacute;menos y procesos biol&oacute;gicos. Sobre la base de este descubrimiento se comenzaron a encontrar evidencias que demostraban la generaci&oacute;n <em>in vivo </em> de ERO y la participaci&oacute;n de estas en numerosas enfermedades humanas. <strong></strong></p></td>   </tr>   <tr>     <td width="76" valign="top">    <p>1973 </p></td>     <td width="476" valign="top">    <p><em>Babior </em> y colaboradores en un art&iacute;culo publicado en <em>Journal of Clinical Investigation </em>reportaron que una de las principales acciones bactericidas de los leucocitos era la generaci&oacute;n enzim&aacute;tica de O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span>, H<span class="subscript">2</span>O<span class="subscript">2</span> y otros productos oxidantes como el &aacute;cido hipocloroso (HOCL). De esta forma se demostr&oacute; que las c&eacute;lulas inflamatorias pueden mediar tanto respuestas del hospedero al ataque de microorganismos (beneficiosas) como reacciones inflamatorias adversas. <strong>&nbsp; </strong></p>        </td>   </tr>   <tr>     <td width="76" valign="top">    <p>1978 </p></td>     <td width="476" valign="top">    <p>El grupo de <em>McCord </em> y <em>Fridovich </em> demuestra que la toxicidad biol&oacute;gica del O<span class="subscript">2</span><span class="superscript">&middot;-</span> se debe fundamentalmente a la formaci&oacute;n del radical hidroxilo (<span class="superscript">&middot;</span>OH). </p></td>   </tr> </table> <h4>Summary</h4> <h6>Oxygen reactive species and redox balance, part I: basic aspects and main oxygen reactive species</h6>     <p align="justify">The redox balance has been increasingly recognized as a critical component of the aging process; the onset and development of diseases causing dramatic morbidity and mortality (atherosclerosis, cancer, central nervous system diseases, autoinmune diseases, ischemia-reperfusion damage, among others) and oxidative stress-induced cellular responses. Closely related to oxidative stress is the generation of oxygen reactive species, which cause direct cell damage in addition to acting as second intracellular messengers when modulating signal transduction pathways. The present paper presented the main antecedents of pieces of research related to this topic and described the most important characteristics of the oxygen reactive species. </p>     <p><em>Key words</em>: Oxidative stress, free radicals, oxygen reactive species. </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p>1. Si&acirc;n B, Astley, David G. European Research on the Functional Effects of Dietary Antioxidants. Mol Aspec Med. 2002;23(Suppl):1-38. <!-- ref --><p>2. Marcus SC, Mark DE, Miral D, Joseph L. Oxidative DNA damage: mechanisms, mutation, and disease. FASEB J. 2003;17:1195-214. <!-- ref --><p>3. Mukul D, Kishore B, Naveen PR, Lalit MS. Oxidative damage of plasma proteins and lipids in epidemic dropsy patients: Alterations in antioxidant status. Biochim Biophys Acta. 2005;1722:209-17. <!-- ref --><p>4. Yogesh CA, Rajendra S, Cheng JZ, Yusong Y, Abha S, Sharad SS, et al. Role of 4-hydroxynonenal in stress-mediated apoptosis signaling. Mol Aspects Med. 2003;24:219-30. <!-- ref --><p>5. Wulf D. Free Radicals in the Physiological Control of Cell Function. Physiological Rev. 2002;82:47-95. <!-- ref --><p>6. Joe M. McCord. The Evolution of Free Radicals and Oxidative Stress. Am J Med. 2000;108:652-9. <!-- ref --><p>7. Halliwell B, Gutteridge JMC. 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Aprobado: 28 de julio de 2005.     <br> Dr. <em>Gregorio Mart&iacute;nez S&aacute;nchez</em>. Apartado Postal 4301. Zona Postal 10400, Ciudad de La Habana, Cuba. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:gregorio@cieb.sld.cu ">gregorio@cieb.sld.cu </a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Doctor en Ciencias Farmac&eacute;uticas. Investigador Auxiliar. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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