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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Avances en el diagnóstico y tratamiento del paciente con vejiga hiperactiva/incontinencia]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Farmacodivulgaci&oacute;n </h3> <h2><a href="#asterisco"><span class="Estilo11">Avances en el diagn&oacute;stico y tratamiento del paciente con vejiga hiperactiva/incontinencia</span>*</a><span class="superscript"><a name="título"></a></span> </h2>     <p align="justify">El s&iacute;ndrome de vejiga hiperactiva (en ingl&eacute;s OAB), tambi&eacute;n conocido como s&iacute;ndrome de impulso y s&iacute;ndrome de urgencia/frecuencia, es definido por la Sociedad Internacional de Incontinencia (en ingl&eacute;s ICS) como una “urgencia con incontinencia de impulso o sin ella, usualmente con frecuencia y nicturia”. Estos s&iacute;ntomas son indicadores de una hiperactividad del m&uacute;sculo detrusor de la vejiga (contracciones involuntarias de la vejiga demostrables mediante urodin&aacute;mica), pero pueden deberse a otras formas de vaciado o disfunci&oacute;n urinaria. El diagn&oacute;stico de OAB puede establecerse si no existe una infecci&oacute;n demostrada u otra afecci&oacute;n evidente. </p>     <p align="justify">Por lo tanto, la OAB es evidentemente distinta de la hiperactividad del detrusor demostrada por urodin&aacute;mica –aunque se considera que la mayor&iacute;a de las personas con OAB tiene este diagn&oacute;stico fundamental. </p> <h4>Prevalencia de OAB </h4>     <p align="justify">Varios estudios han reportado una prevalencia de hasta el 17 % en la poblaci&oacute;n para los s&iacute;ntomas del complejo sintom&aacute;tico-OAB. La incontinencia ocurre en casi una tercera parte de los pacientes que cl&iacute;nicamente, presentan OAB y aproximadamente tambi&eacute;n una tercera parte de estos tiene un cuadro mixto de astenia esfinteriana combinada y una hiperactividad del detrusor. </p>     <p align="justify">La prevalencia estimada de OAB en los Estados Unidos es de casi 34 millones, con un costo estimado de $12.6 mil millones de USD en el a&ntilde;o 2000. La prevalencia de OAB aumenta con la edad; afecta aproximadamente a el 30-40 % entre aquellos mayores de 75 a&ntilde;os. Se ha demostrado que la elevada prevalencia de OAB entre los ancianos pudiera tener ramificaciones adicionales, tanto como una urgencia urinaria o una incontinencia, y est&aacute; asociada con una incidencia aumentada de ca&iacute;das y fracturas entre los ancianos. Existe un inevitable aumento en los costos de los cuidados de salud porque se espera que este grupo de edad se expanda desde el 12,6 hasta el 13,2 % de la poblaci&oacute;n en el a&ntilde;o 2010. </p>     <p align="justify">Adem&aacute;s de su gravamen econ&oacute;mico, la OAB tiene un efecto negativo sobre la vida social y personal de aquellos afectados. Los hombres y mujeres con OAB frecuentemente experimentan una urgencia en momentos inconvenientes e imprevisibles y por consiguiente a menudo pierden el control antes de llegar al ba&ntilde;o. Esta incontinencia afecta de forma adversa su estado f&iacute;sico y psicol&oacute;gico y empeora la autoestima. Por ende, no es sorprendente que la OAB provoque un deterioro significativo en la calidad de vida relacionada con la salud (en ingl&eacute;s HRQoL). En realidad, la encuesta demogr&aacute;fica realizada por <em>Liberman </em> y colegas claramente demostr&oacute; la influencia desfavorable de los s&iacute;ntomas de OAB (tanto en pacientes con continencia como con incontinencia) sobre la HRQoL general. De acuerdo con los resultados de este estudio, los pacientes con OAB experimentaron reducciones significativas en la salud mental, las percepciones de la salud y las escalas para el dolor corporal, cuando se comparan con los controles en la comunidad. El estudio de la Nacional Overactive Bladder Evaluation (en ingl&eacute;s NOBLE) tambi&eacute;n observ&oacute; que OAB ten&iacute;a un impacto negativo considerable sobre HRQoL. En respaldo de la observaci&oacute;n de que la OAB tuviera un efecto significativo sobre la calidad de vida, estos investigadores informaron que la intensidad de la urgencia urinaria, ten&iacute;a una asociaci&oacute;n muy estrecha con otros s&iacute;ntomas en el s&iacute;ndrome OAB. </p> <h4>Importancia de la urgencia </h4>     <p align="justify">La urgencia es probablemente el s&iacute;ntoma m&aacute;s importante en este s&iacute;ndrome. Los pacientes manifiestan que la mejor&iacute;a en este s&iacute;ntoma en relaci&oacute;n con un &uml;tiempo de aviso&uml; de la necesidad de ir al ba&ntilde;o, es la respuesta m&aacute;s perceptible a la terapia. A pesar de su importancia, este s&iacute;ntoma es dif&iacute;cil de definir y por ende, de cuantificar. En esta situaci&oacute;n ser&iacute;a &uacute;til definir varios t&eacute;rminos aplicados a los s&iacute;ntomas del s&iacute;ndrome de OAB. </p>     <p>Urgencia: Molestia de un deseo apremiante y s&uacute;bito de orinar, que resulta dif&iacute;cil de posponer. </p>     <p>Incontinencia de urgencia: La molestia de un “escape” involuntario de orina, precedido por una urgencia. </p>     <p align="justify">La necesidad de orinar 8 o m&aacute;s veces al d&iacute;a. La frecuencia por lo general acompa&ntilde;a a la urgencia con incontinencia de “impulso” o sin ella, y es la molestia por parte del paciente que considera que orina con mucha frecuencia durante el d&iacute;a. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La necesidad de orinar durante la noche. La nicturia por lo general acompa&ntilde;a a la urgencia con incontinencia de impulso o sin ella, y es la molestia que tiene que pasar el individuo por tener que levantarse una o m&aacute;s veces durante la noche para orinar. </p> <h4>Diagn&oacute;stico </h4>     <p>El diagn&oacute;stico del OAB debe establecerse sobre la base de una valoraci&oacute;n apropiada del paciente. </p>     <p align="justify">Adem&aacute;s de las pruebas de rutina como el examen de orina, otro tipo de investigaci&oacute;n debe implicar una valoraci&oacute;n urodin&aacute;mica que en el sentido estricto, incluya alguna prueba de la funci&oacute;n del tracto urinario inferior. </p>     <p align="justify">Cualquier paciente que no responda a la terapia inicial o que presenta un cuadro complejo, debe someterse a una cistometr&iacute;a formal, la cual puede demostrar una funci&oacute;n anormal de detrusor y /o sensaci&oacute;n anormal en la vejiga. </p> <h4>Tratamiento </h4>     <p align="justify">El tratamiento para todas las formas de incontinencia debe comenzar con m&eacute;todos conservadores; se debe recurrir a procederes quir&uacute;rgicos m&aacute;s complejos solo si los m&eacute;todos conservadores no funcionan. Un enfoque multidisciplinario es importante. Adem&aacute;s de los ur&oacute;logos y ginec&oacute;logos, el personal de enfermer&iacute;a especialista en continencia, fisiatras y profesionales en atenci&oacute;n de salud en los servicios de atenci&oacute;n primaria con base en la comunidad, desempe&ntilde;an una funci&oacute;n significativa en el tratamiento y apoyo de los pacientes con incontinencia. Es importante obtener una panor&aacute;mica general del efecto de la incontinencia sobre la vida del paciente. El apoyo general para los pacientes en cuanto a los aspectos de la vida, las almohadillas/pantalones especiales, cat&eacute;teres y dispositivos, forman una faceta crucial en el tratamiento. Las enfermedades especializadas en continencia desempe&ntilde;an una funci&oacute;n importante en este sentido. </p>     <p align="justify">La terapia conductual y la farmacoterapia son las piedras angulares del tratamiento. Existe una b&uacute;squeda continua de f&aacute;rmacos m&aacute;s efectivos y selectivos con efectos colaterales m&iacute;nimos. Aproximadamente el 50 % de los pacientes obtiene un beneficio satisfactorio con la farmacoterapia. Una revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de los ensayos y los an&aacute;lisis, indica que el valor de la fisioterapia en el tratamiento de la incontinencia de “impulso” sigue siendo dudoso. </p> <h4>Terapia de comportamiento </h4>     <p align="justify">Este enfoque involucra una alteraci&oacute;n en los h&aacute;bitos del paciente. Se les inculca el h&aacute;bito de tomar menos l&iacute;quido antes de acostarse o antes de un viaje donde no existan posibilidades de poder orinar durante mucho tiempo. Mantener una gr&aacute;fica del l&iacute;quido/volumen puede ser de ayuda. Eliminar los diur&eacute;ticos (por ejemplo: cafe&iacute;na, alcohol) y restringir los l&iacute;quidos tambi&eacute;n puede ayudar. La mayor&iacute;a de los pacientes a menudo hace esto antes de ser atendidos en la cl&iacute;nica. El efecto aditivo del “entrenamiento de la vejiga” al ya observado con la farmacoterapia sigue siendo pol&eacute;mico, aunque la l&oacute;gica deb&iacute;a respaldar la importancia de modificar la conducta para aumentar la eficacia terap&eacute;utica de la farmacoterapia. </p> <h4>Tratamiento farmacol&oacute;gico </h4>     <p align="justify">Las farmacoterapias para la OAB han tenido grados variables de &eacute;xito. En la actualidad, no existe un grupo de f&aacute;rmacos que pueda utilizarse con resultados consistentemente exitosos. Se han intentado muchos, pero a menudo los resultados son desalentadores, ya sea por una eficacia deficiente del tratamiento, efectos colaterales, o ambos. Se han hecho muchas evaluaciones de los f&aacute;rmacos existentes para el tratamiento de la OAB. Esta revisi&oacute;n es sobre la base de la evaluaci&oacute;n hecha por la 3ra. Discusi&oacute;n Internacional acerca de Incontinencia, celebrada en M&oacute;naco, en el 2004. En este an&aacute;lisis los f&aacute;rmacos fueron evaluados con una atenci&oacute;n particular a diferentes tipos de evidencia. Una evidencia relacionada con la eficacia farmacol&oacute;gica, fisiol&oacute;gica o ambas, lo que significa que el f&aacute;rmaco posee los efectos deseados en experimentos precl&iacute;nicos relevantes o en pacientes sanos (o en situaciones experimentales en pacientes). Las recomendaciones cl&iacute;nicas del f&aacute;rmaco se fundamentan en evaluaciones hechas utilizando una modificaci&oacute;n del sistema Oxford, donde se enfatiza la calidad de los ensayos valorados. </p>     <p align="justify">Sin embargo, el uso cl&iacute;nico de muchos f&aacute;rmacos es sobre la base de resultados de estudios “abiertos” preliminares no de ensayos cl&iacute;nicos controlados aleatorios. </p>     <p align="justify">Los f&aacute;rmacos utilizados en el tratamiento de la hiperactividad del detrusor con valoraciones de acuerdo con el sistema Oxford (modificado) son los siguientes: </p> <h6>F&aacute;rmacos antimuscar&iacute;nicos </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Tolterodina 1 A    <br> Trospium 1 A    <br> Darifenacina 1 A    <br> Solifenacina 1 A    <br> Proppantelina 2 B    <br> Atropina, hiosciamina 2 D </p> <h6>F&aacute;rmacos que act&uacute;an sobre los canales de membranas </h6>     <p>Antagonistas del calcio (en proceso de investigaci&oacute;n)    <br> Abridores del canal de potasio (en proceso de investigaci&oacute;n) </p> <h6>F&aacute;rmacos con acciones mezcladas </h6>     <p>Oxibutinina 1 A    <br> Propiverina 1 A    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Diciclomina 4 C    <br> Flavoxato 4 D</p> <h6>  Antagonistas alfa-adrenoceptores</h6>     <p>  Alfuzosina 4 D    <br>   Doxazosina 4 D    <br>   Prazosina 4 D    <br>   Terazosina 4 D    <br>   Tamsulosina 4 D</p> <h6>  Agonistas beta-adrenoceptores </h6>     <p>Terbutalina 4 D    <br> Clenbuterol 4 D    <br> Salbutamol 4 D</p> <h6>  Antidepresivos</h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Imipramina 2 C (utilizar con cuidado)</p> <h6>  Inhibidotes de la s&iacute;ntesis de prostaglandina</h6>     <p>  Indometacina 4 C    <br>   Flurbiprofeno 4 C </p> <h6>An&aacute;logos de la vasopresina </h6>     <p>Desmopresina 1 A (nicturia) </p> <h6>Otros f&aacute;rmacos </h6>     <p>Baclofeno 2 C ( uso intratecal)    <br> Capsaicina 2 B    <br> Toxina botul&iacute;nica 2 B </p>     <p>Se describen algunos aspectos importantes para la comprensi&oacute;n de lo anterior, por ejemplo: </p>     <p>Nivel de evidencia: </p>     <p>1 = Ensayos cl&iacute;nicos controlados aleatorios.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> 2 = Estudios prospectivos satisfactorios de calidad.    <br> 3 = Estudios retrospectivos de “casos-testigos”.     <br> 4 = Series de casos.     <br> 5 = Opini&oacute;n de expertos. </p>     <p>Grado de recomendaci&oacute;n: </p>     <p>A : Sobre la base de una evidencia nivel 1 ( = muy recomendado).    <br> B : Evidencia consistente nivel 2 &oacute; 3 ( = recomendado).     <br> C : Estudios nivel 4 o “evidencia mayoritaria” ( = recomendado con cierta reserva);     <br> D : Evidencia inconsistente/no concluyente ( = no recomendado). </p> <h4>Agentes antimuscar&iacute;nicos </h4>     <p align="justify">Un reciente metaan&aacute;lisis fundamenta los datos publicados acerca de la tolerabilidad, inocuidad y eficacia de los f&aacute;rmacos antimuscar&iacute;nicos, utilizados en el tratamiento de la OAB. En el mismo, los autores analizan los resultados de 56 ensayos controlados aleatorios publicados desde 1966 hasta agosto de 2004. Esta revisi&oacute;n est&aacute; necesariamente incompleta porque faltan datos para una comparaci&oacute;n completamente extensa de todos los f&aacute;rmacos. Por alg&uacute;n motivo, pocos ensayos directos han sido efectuados para poder comparar los agentes antimuscar&iacute;nicos existentes entre s&iacute; y con otras modalidades de tratamiento. Adem&aacute;s, en muchos casos, las medidas del resultado utilizadas en los ensayos fueron de una importancia cl&iacute;nica cuestionable. Este art&iacute;culo se limita a informar los resultados que difirieron significativamente del control activo o el placebo. </p> <h4>La eficacia comparada con placebo </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se demostr&oacute; que los 5 medicamentos –oxibutinina, tolterodina, trospium, darifenacina y solifenacina– eran eficaces cuando se compararon con el placebo  por lo menos un ensayo. Los resultados se tomaron en 6 medidas: 1) cambio promedio en los episodios de urgencia durante 24 h; 2) cambio promedio en los episodios de incontinencia durante 24 h; 3) cambio promedio en las micciones durante 24 h; 4) n&uacute;mero de pacientes que volvieron al estado de continencia; 5) n&uacute;mero de pacientes que lograron una frecuencia normal en la micci&oacute;n; y 6) cambio promedio en el volumen de vaciado durante la micci&oacute;n. </p> <h4>Oxibutinina vs tolterodina </h4>     <p align="justify">La mayor&iacute;a de los datos directos existentes tienen que ver con las comparaciones de oxibutinina y tolterodina en varias formulaciones. Al menos se han realizado ocho de estos estudios. En los siete incluidos en este an&aacute;lisis, la mayor&iacute;a de las diferencias en el efecto entre los 2 f&aacute;rmacos mencionados en el caso de una gran parte de las medidas, no tuvieron importancia estad&iacute;stica. Sin embargo, las 3 comparaciones que tuvieron este tipo de importancia favorecieron a la oxibutinina. La oxibutinina IR (liberaci&oacute;n inmediata) de 15 mg/d tuvo una superioridad estad&iacute;stica en relaci&oacute;n con la tolterodina IR 4 mg/d en el cambio promedio en el volumen eliminado por micci&oacute;n y la oxibutinina ER (liberaci&ograve;n prolongada) 10 mg/d fue superior a la tolterodina ER 4 mg/d en el cambio promedio en los episodios de incontinencia durante 24 h y en el n&uacute;mero de pacientes que volvieron a la continencia. Sin embargo, la oxibutinina IR fue menos tolerada y aunque los datos eran limitados a la formulaci&oacute;n de suministro transd&eacute;rmico, ello fue asociado con m&aacute;s de 6 veces el &iacute;ndice de suspensiones, atribuido a eventos adversos comparados con la tolterodina ER. </p> <h4>Tolterodina vs solifenacina </h4>     <p align="justify">Un estudio de grupo, paralelo, a doble ciegas, aleatorio de 12 semanas de duraci&oacute;n, compar&oacute; la tolterodina IR 4 mg/d con la solifenacina en 2 dosis: 5 mg/d y 10 mg/d. En general, se analiz&oacute; un total de 1 177 pacientes en relaci&oacute;n con la eficacia. Los pacientes en ambos grupos de dosis de solifenacina experimentaron aproximadamente solo un episodio de urgencia por d&iacute;a. Los pacientes que recibieron solifenacina (10 mg/d) tuvieron mucho menos micciones durante 24 h que los que recibieron tolterodina. </p> <h4>Inocuidad y tolerabilidad de los agentes antimuscar&iacute;nicos </h4>     <p align="justify">El mismo metaan&aacute;lisis de los ensayos controlados aleatorios, contiene an&aacute;lisis para determinar las diferencias en la inocuidad y la tolerabilidad entre los agentes antimuscar&iacute;nicos (incluyendo propiverina, no disponible en los Estados Unidos). </p> <h4>Tratamiento quir&uacute;rgico </h4>     <p align="justify">La cirug&iacute;a para la hiperactividad del detrusor <em></em>debe reservarse solo para pacientes en quienes las modalidades de un tratamiento conservador fracasan porque todos los procederes quir&uacute;rgicos est&aacute;n acompa&ntilde;ados por complicaciones y riesgos asociados. El objetivo de la cirug&iacute;a es aumentar la capacidad funcional de la vejiga y disminuir la presi&oacute;n m&aacute;xima del detrusor, lo que a su vez deb&iacute;a evitar que ocurra una incontinencia. En los pacientes con vejigas neurop&aacute;ticas, la cirug&iacute;a debe proteger tambi&eacute;n al tracto superior. La cistoplastia implica el remodelamiento de la vejiga para alterar su facilidad de contraerse y para aumentar su capacidad f&iacute;sica y funcional. En contraste, el est&iacute;mulo el&eacute;ctrico de la inervaci&oacute;n del nervio de la vejiga, com&uacute;nmente llamada “neuromodulaci&oacute;n”, tiene por objetivo la supresi&oacute;n de los reflejos causantes de las contracciones involuntarias de la vejiga. Los procederes de desnervaci&oacute;n tambi&eacute;n act&uacute;an sobre los reflejos neurales problem&aacute;ticos, pero lo hacen mediante una interrupci&oacute;n temporal o permanente de los procesos de reflejos. Como &uacute;ltima opci&oacute;n est&aacute; realizar una operaci&oacute;n de derivaci&oacute;n (<em>bypass</em>) de la vejiga. Los pacientes deben recibir orientaciones preoperatorias en cuanto al desenlace de la operaci&oacute;n, en especial en lo referente a la dificultad para el vaciado y el posible uso de una cateterizaci&oacute;n intermitente. </p>     <p align="justify">Durante unos cuantos a&ntilde;os, el aspecto principal de la terapia quir&uacute;rgica para la hiperactividad de la vejiga ha sido la cistoplastia de aumento utilizando la t&eacute;cnica “en concha”. Adem&aacute;s de esta, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, se han adicionado 3 t&eacute;cnicas quir&uacute;rgicas m&aacute;s: autoaumento de la vejiga, neuromodulaci&oacute;n del sacro y terapia con inyecci&oacute;n de toxina botul&iacute;nica. </p>     <p align="justify">Aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os se han desarrollado varias t&eacute;cnicas que tienen que ver con la hiperactividad del detrusor <em></em>farmacorresistente, en la actualidad est&aacute; muy aceptado que procederes como una transacci&oacute;n del detrusor y la terapia transtrigonal con inyecci&oacute;n de fenol, muestran resultados no confiables y de corta duraci&oacute;n, y su uso sistem&aacute;tico ya no puede ser respaldado. </p>     <p><a href="#t&#237;tulo">*Chapple CR. Advances in the diagnosis and management of the patient with overactive bladder/Incontinente. Medscape CME/CE 2005.     <br> Disponible en: http://www.medscape.com/vieprogram/4499?src=mp</a><a name="asterisco"></a> </p>     <p>Traducci&oacute;n: Tec. Edgardo Fundora Lima     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Rese&ntilde;a: Lic. Manuel Cu&eacute; Brugueras </p>      ]]></body>
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