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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Visión general de la esclerosis múltiple: métodos de diagnóstico y manejo*<a name=asterisco></a>]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Farmacodivulgaci&oacute;n </h3> <h2><a href="#titulo" class="Estilo1">Visi&oacute;n general de la esclerosis m&uacute;ltiple:    m&eacute;todos de diagn&oacute;stico y manejo*</a><a name="asterisco"></a> </h2>     <p>La esclerosis m&uacute;ltiple (EM) es una enfermedad cr&oacute;nica del sistema nervioso central (SNC) que se caracteriza por relapsos y remisiones de los s&iacute;ntomas neurol&oacute;gicos y la progresi&oacute;n de la incapacidad con el transcurso del tiempo. Es la enfermedad neurol&oacute;gica que con m&aacute;s frecuencia afecta a adultos j&oacute;venes con aproximadamente 500 000 individuos en los Estados Unidos y aproximadamente 50 000 en Canad&aacute;. La mayor&iacute;a se diagnostica entre los 15 y 50 a&ntilde;os de edad. Dos tercios de los enfermos de EM son mujeres. La mayor&iacute;a son blancos y de origen n&oacute;rdico. </p>     <p>Aunque a&uacute;n no se conoce el agente causal de la EM , la mayor&iacute;a de los investigadores la consideran una enfermedad de origen inmunol&oacute;gico. Se cree que su agente causal es multifactorial con cierta predisposici&oacute;n gen&eacute;tica, exposici&oacute;n ambiental en la ni&ntilde;ez y est&iacute;mulo tard&iacute;o, como por ejemplo, una infecci&oacute;n en los primeros a&ntilde;os de la adultez. Clasificaci&oacute;n <strong></strong></p>     <p>El curso de la enfermedad var&iacute;a, pero del 85 al 90 % de los individuos inician la enfermedad con una serie de relapsos y remisiones. El relapso se define como nuevos s&iacute;ntomas neurol&oacute;gicos que se desarrollan durante 24-48 h, que no se desencadenan ni por causas metab&oacute;licas ni por otra causa que no est&eacute; relacionada con la EM , los cuales persisten durante varias semanas o meses, y que luego se aten&uacute;an parcial o completamente. </p>     <p>Sobre la base de los datos de su historia natural, durante los primeros 11-15 a&ntilde;os de la enfermedad, la mitad de los que sufren relapsos y remisiones de la enfermedad tendr&aacute;n menos relapsos, pero m&aacute;s de un cambio progresivo de la funci&oacute;n en el transcurso del tiempo. Este proceso se conoce como “progresi&oacute;n secundaria”. Un individuo con este tipo de EM experimenta la disminuci&oacute;n progresiva de la funci&oacute;n con una acumulaci&oacute;n continua de los s&iacute;ntomas neurol&oacute;gicos. </p>     <p>Aproximadamente la mitad de los que son diagnosticados con la EM necesitar&aacute;n una atenci&oacute;n ambulatoria durante 15 a&ntilde;os despu&eacute;s de la aparici&oacute;n de la enfermedad, y el 60 % o m&aacute;s estar&aacute;n afectados desde el punto de vista cognitivo. Despu&eacute;s de 20 a&ntilde;os, el 90 % de los individuos que al inicio ten&iacute;an relapsos y remisiones tendr&aacute;n una enfermedad m&aacute;s progresiva. Un porcentaje m&aacute;s peque&ntilde;o de los que se diagnostican con EM (10-15 %) nunca tendr&aacute;n un verdadero relapso, sino m&aacute;s bien un cambio progresivo de la funci&oacute;n con el transcurso del tiempo, que se hace evidente principalmente con el aumento de la dificultad ambulatoria. La enfermedad de este grupo se define como una “EM de progresi&oacute;n primaria” </p> <h6>S&iacute;ntomas </h6>     <p>Los s&iacute;ntomas de la EM var&iacute;an ampliamente de ubicaci&oacute;n y severidad entre los individuos. Los s&iacute;ntomas frecuentes incluyen el cansancio, el entumecimiento, la debilidad focal, los cambios de la visi&oacute;n, como por ejemplo, p&eacute;rdida de la visi&oacute;n de uno de los ojos y diplop&iacute;a, espasticidad, disfunci&oacute;n de la eliminaci&oacute;n y depresi&oacute;n. Los menos comunes son la disartria, el dolor neur&iacute;tico, el v&eacute;rtigo, la ataxia, la disfunci&oacute;n cognitiva y los temblores. Los s&iacute;ntomas menos frecuentes son la p&eacute;rdida de la audici&oacute;n, el tinito, las convulsiones y la par&aacute;lisis. Los s&iacute;ntomas frecuentes en la presentaci&oacute;n de la enfermedad son la p&eacute;rdida de la visi&oacute;n de uno de los ojos a partir de la neuritis &oacute;ptica, la diplop&iacute;a, el entumecimiento y el hormigueo en las extremidades o m&uacute;ltiples s&iacute;ntomas que aparecen de forma simult&aacute;nea. Fisiopatolog&iacute;a <strong></strong></p>     <p>Desde el punto de vista patol&oacute;gico, se produce un da&ntilde;o en la mielina, as&iacute; como en el ax&oacute;n subyacente. Aunque se cre&iacute;a al principio que ocurr&iacute;a en una etapa m&aacute;s avanzada de la enfermedad, <em>Trapp </em> y colegas demostraron que el da&ntilde;o axonal ocurre en la primera etapa, as&iacute; como en la &uacute;ltima etapa del proceso de la enfermedad. </p> <h6>Diagn&oacute;stico </h6>     <p>El diagn&oacute;stico de la EM puede ser dif&iacute;cil y frustrante. Es un diagn&oacute;stico cl&iacute;nico, porque no se puede hacer un diagn&oacute;stico definitivo con una sola prueba. Por consiguiente, el m&eacute;dico debe juntar la historia, el examen neurol&oacute;gico, las pruebas de diagn&oacute;stico y la exclusi&oacute;n de las posibles similitudes con la EM antes de hacer un diagn&oacute;stico definitivo. De forma general, para hacer un diagn&oacute;stico de EM, un individuo debe presentar 2 episodios de s&iacute;ntomas neurol&oacute;gicos relacionados con el SNC que est&eacute;n separados en espacio y tiempo y que no se le puedan atribuir a ninguna otra causa. </p> <h6>Manejo de la enfermedad </h6>     <p>El manejo de la enfermedad en la EM abarca el tratamiento de los relapsos agudos, la modificaci&oacute;n de la enfermedad y el manejo de los s&iacute;ntomas. Los 3 aspectos de la atenci&oacute;n requieren un enfoque individualizado basado en la evoluci&oacute;n de la enfermedad y la tolerabilidad de los tratamientos. </p> <h6>Tratamiento de los relapsos </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Un relapso se define como la aparici&oacute;n o el empeoramiento de s&iacute;ntomas neurol&oacute;gicos de m&aacute;s de 24 h de duraci&oacute;n. Por lo general, los relapsos evolucionan durante 24-48 h, con un per&iacute;odo de estabilidad durante varias semanas y tienen una resoluci&oacute;n de algunos grados de varias semanas a varios meses. No debe confundirse un verdadero relapso agudo con un seudo-relapso, el cual es un empeoramiento temporal de los s&iacute;ntomas por una enfermedad concurrente, fiebre o infecci&oacute;n. </p>     <p>Una vez que se determina un verdadero relapso, se debe tomar la decisi&oacute;n de tratar. Si el relapso es suficientemente severo como para afectar de manera significativa las actividades de la vida diaria del individuo, entonces se indica un tratamiento con glucocorticoides de alta dosis ya sea por v&iacute;a oral o intravenosa. Existen pocas pruebas que demuestren que los esteroides alteran la evoluci&oacute;n de la enfermedad, pero se cree que aceleran la resoluci&oacute;n de los relapsos agudos. </p>     <p>El plan de dosis habitual por v&iacute;a intravenosa es de 1g de metilprednisolona al d&iacute;a durante 3-5 d&iacute;as, y este se sigue con una dosis graduada de prednisona oral. Tambi&eacute;n se han utilizado altas dosis de prednisona, 1 250 mg en dosis alternadas o diarias de 3 a 5 d&iacute;as, y se ha observado que son tan seguras y efectivas como por v&iacute;a intravenosa. </p>     <p>Los pacientes que reciben glucocorticoides tienen que valorar el prop&oacute;sito y las expectativas del tratamiento, as&iacute; como los efectos secundarios a corto y largo plazo. Se debe hacer &eacute;nfasis en el resultado del acortamiento de la duraci&oacute;n y el alivio de los s&iacute;ntomas de relapso. Los efectos secundarios a corto plazo son sabor met&aacute;lico en la boca, rubor facial, alteraci&oacute;n del apetito, ganancia de peso, trastornos estomacales, nerviosismo, cambios bruscos del estado an&iacute;mico, insomnio y retenci&oacute;n de l&iacute;quidos. </p> <h6>Modificaci&oacute;n de la enfermedad </h6>     <p>En el transcurso de los &uacute;ltimos 12 a&ntilde;os, se han hecho r&aacute;pidos avances en el tratamiento y la atenci&oacute;n de la EM. En 1993, la FDA aprob&oacute; el interfer&oacute;n beta-1b (Betaseron) para el tratamiento de los pacientes ambulatorios con relapsos y remisiones de la EM para reducir la frecuencia de los relapsos cl&iacute;nicos, a lo cual le sigui&oacute; la aprobaci&oacute;n de otros 2 medicamentos de esta clase, el interfer&oacute;n beta-1a por v&iacute;a intramuscular (Avonex) y el interfer&oacute;n beta-1b mediante inyecci&oacute;n subcut&aacute;nea (Rebif). La FDA aprob&oacute; el Avonex en 1996 para el tratamiento de los relapsos de la EM, retrasar la incapacidad y reducir los relapsos. La FDA aprob&oacute; el Rebif en el 2002 para el tratamiento de los relapsos de la EM con el fin de disminuir la frecuencia de los relapsos cl&iacute;nicos y retrasar la acumulaci&oacute;n de incapacidad f&iacute;sica. </p>     <p>El acetato de glatiramer (Copaxone), otro tipo de medicaci&oacute;n que modifica la enfermedad, fue autorizado en 1996 para el tratamiento de los relapsos y las remisiones de la EM y reducir la frecuencia de los relapsos cl&iacute;nicos. Estas dos medicaciones han cambiado radicalmente la forma de c&oacute;mo se trata los relapsos de la EM. La mitoxantrona (Novantrone), un medicamento inmunosupresor, fue aprobado en 1999 para el tratamiento del empeoramiento de la EM. La indicaci&oacute;n de la FDA reza: “para reducir la incapacidad neurol&oacute;gica y/o la frecuencia de relapsos progresivos, el empeoramiento de los relapsos y remisiones de la EM.” La mitoxantrona no se indica para la EM de progresi&oacute;n primaria. </p>     <p>Se piensa que las acciones de las terapias de modificaci&oacute;n de la enfermedad influyen en la actividad inmunol&oacute;gica anormal de diferentes formas. En la EM, se cree que las c&eacute;lulas T inflamatorias se estimulan, migran al SNC y se reactivan. Una vez que se reactivan, liberan citocinas da&ntilde;inas y estimulan c&eacute;lulas que da&ntilde;an y/o destruyen la mielina y los axones. Se cree que las medicaciones de interfer&oacute;n beta interfieren en la estimulaci&oacute;n inicial y la proliferaci&oacute;n de las c&eacute;lulas T en la periferia. Al mismo tiempo, bloquean algunos tipos de actividad enzim&aacute;tica en la barrera hematoencef&aacute;lica, la cual ayuda a restaurar la integridad de la barrera, lo que hace m&aacute;s dif&iacute;cil la migraci&oacute;n de las c&eacute;lulas T en el SNC. </p>     <p>Se piensa que el acetato de glatiramer estimula las c&eacute;lulas T a actuar de forma antiinflamatoria. Cuando las c&eacute;lulas T inducidas por el acetato de glatiramer entran en el SNC, reducen el proceso inflamatorio de la EM. La mitoxantrona elimina la producci&oacute;n de linfocitos de la m&eacute;dula &oacute;sea, por tanto se reduce la cantidad de linfocitos T y B circulantes. </p> <h6>Decisiones de tratamiento </h6>     <p>Las terapias que modifican la enfermedad han dado nuevas esperanzas al tratamiento de la EM. Antes de su introducci&oacute;n, no hab&iacute;a ning&uacute;n tratamiento demostrado que influyera en la evoluci&oacute;n de la EM. La aprobaci&oacute;n de estas terapias para el tratamiento de los relapsos de esta enfermedad ha estimulado mucho m&aacute;s la investigaci&oacute;n y ha permitido intervenir oportunamente en la evoluci&oacute;n de la EM. Desafortunadamente, todos los tratamientos actuales que modifican la enfermedad no son perfectos y el &eacute;nfasis de la atenci&oacute;n de la EM a&uacute;n est&aacute; dirigida al manejo de los s&iacute;ntomas y a la prevenci&oacute;n de las complicaciones de la incapacidad. </p>     <p>Los proveedores de atenci&oacute;n de salud, en colaboraci&oacute;n con los pacientes y sus familiares, toman decisiones con respecto a cu&aacute;l de las terapias aprobadas van a iniciar. No hay ninguna respuesta “correcta”. Por lo general, se recomienda que las personas con relapsos de la EM lleven 1 de las 4 terapias aprobadas para los relapsos de la EM. Aquellos que tienen un empeoramiento de la EM se les puede ofrecer una terapia de mitoxantrona en un esfuerzo por retardar la progresi&oacute;n de la enfermedad. </p> <h6>Nuevas terapias </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ya se ven nuevas terapias en el horizonte de la EM que pueden mejorar la eficacia para reducir los relapsos y retrasar la incapacidad. En noviembre del 2004, la FDA aprob&oacute; el natalizumab (Tysabri), un anticuerpo monoclonal, para el tratamiento de los relapsos de la EM. En febrero del 2005, el medicamento se retir&oacute; deliberadamente del mercado por 2 casos de leucoencefalopat&iacute;a multifocal progresiva (LMP) que se creen posiblemente relacionados con el tratamiento con este f&aacute;rmaco. Posteriormente, se identific&oacute; un tercer caso en una poblaci&oacute;n de estudio de la enfermedad de Crohn. Dos de estos 3 pacientes fallecieron. La compa&ntilde;&iacute;a est&aacute; trabajando mancomunadamente con la FDA para determinar si el natalizumab puede volver a entrar en el mercado. La funci&oacute;n de este medicamento es bloquear la capacidad de las c&eacute;lulas T de adherirse al endotelio de los vasos sangu&iacute;neos, por tanto evita el paso de los linfocitos a los tejidos, entre ellos el del cerebro. Este f&aacute;rmaco mostr&oacute; una notable eficacia en la reducci&oacute;n de los relapsos y la mejor&iacute;a de las IRM. Se administra mensualmente por v&iacute;a intravenosa. </p>     <p>Otros anticuerpos monoclonales como el daclizumab, el alemtizumab y el rituximab tambi&eacute;n est&aacute;n bajo estudio para el tratamiento de la EM. La cladribina en forma oral, un agente inmunosupresor, est&aacute; bajo estudio para el tratamiento de los relapsos de la EM. Esto es solo una lista parcial de los muchos elementos en varios estadios de desarrollo del tratamiento de la EM. </p> <h6>Manejo de los s&iacute;ntomas </h6>     <p>Los s&iacute;ntomas de la EM var&iacute;an en dependencia de la ubicaci&oacute;n de la inflamaci&oacute;n y la desmielinizaci&oacute;n en el cerebro y la m&eacute;dula espinal. Los s&iacute;ntomas pueden originarse directamente a partir de los resultados de la desmielinizaci&oacute;n en el cerebro y la m&eacute;dula espinal o a partir de las complicaciones secundarias de la enfermedad. Como se ha indicado anteriormente, hay varias presentaciones de los s&iacute;ntomas en los pacientes, pero los que est&aacute;n frecuentemente relacionados con la enfermedad son la fatiga, la espasticidad, la disfunci&oacute;n de la eliminaci&oacute;n, los cambios de la visi&oacute;n y la alteraci&oacute;n de la motilidad, el tremor, la depresi&oacute;n y los cambios cognitivos. </p>     <p>Los enfoques del tratamiento est&aacute;n dirigidos al uso inicial de las estrategias pr&aacute;cticas y las medidas de rehabilitaci&oacute;n seguidas de las terapias de medicaci&oacute;n centrada en los s&iacute;ntomas. Por la compleja naturaleza de la enfermedad, a veces es necesario el uso de m&uacute;ltiples intervenciones terap&eacute;uticas para tratar los s&iacute;ntomas en cada paciente. </p>     <p><a href="#asterisco">*Costello K. Harris CJ. An overview of multiple sclerosis: diagnosis and management strategies. Advanced Practice Nursing Journal, 2006;6(1). Available from: http://www.medscape.com/viewarticle/527706?src=mp</a><a name="titulo"></a></p>     <p>Traducci&oacute;n: <strong></strong>Lic. Caridad Karell Mar&iacute;n    <br>   Rese&ntilde;a: <strong></strong>Lic. Manuel Cu&eacute; Brugueras</p>      ]]></body>
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