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El sexo masculino    fue el m&aacute;s afectado, en tanto que el 84,4 % correspondi&oacute; a mayores    de 50 a&ntilde;os de edad. Los &oacute;rganos originales m&aacute;s afectados    fueron pulm&oacute;n y pr&oacute;stata en el hombre, mientras que en la mujer    fueron pulm&oacute;n y mama. El carcinoma afect&oacute; predominantemente a    pulm&oacute;n, mama y vejiga, el adenocarcinoma lo fue en pr&oacute;stata y    estructuras del sistema digestivo. En sangre sobresalieron las lecucemias agudas    y el linfoma de Hodgkin. Los sitios m&aacute;s frecuentemente metastizados fueron    ganglios, h&iacute;gado y pulm&oacute;n.</P>     <P><I>Palabras clave: </i>NEOPLASMAS/mortalidad; METASTASIS DEL NEOPLASMA. </P>   <H4>INTRODUCCION</H4>       <P>El c&aacute;ncer es un problema social para toda la humanidad, se le calcula una tasa promedio mundial m&iacute;nima de 150 casos nuevos por cada 100 mil habitantes, unos 6 millones de nuevos pacientes y una morbilidad que se incrementa con el desarrollo econ&oacute;mico-industrial y una mayor esperanza de vida.1 Aunque el registro nacional del c&aacute;ncer proporciona datos continuamente sobre incidencia y mortalidad, existe un subregistro de enfermedades malignas debido a que algunas diagnosticadas no se notifican y otras en donde el diagn&oacute;stico se hace <I>post mortem, </I>por ello, las cifras de mortalidad confirmadas patol&oacute;gicamente dan una idea m&aacute;s precisa. Basados en las razones anteriores, decidimos estudiar las localizaciones fundamentales seg&uacute;n edad, sexo, tipo histol&oacute;gico y met&aacute;stasis m&aacute;s frecuentes en el Hospital Provincial Docente "Carlos Manuel de C&eacute;spedes" de Bayamo, provincia Granma, pues ya existe una investigaci&oacute;n similar, pero en el hospital "Celia S&aacute;nchez Manduley" de Manzanillo.</P>   <H4>MATERIAL Y METODO</H4>       <P>La investigaci&oacute;n tuvo car&aacute;cter descriptivo y retrospectivo. Revisamos todos los protocolos de necropsias del Departamento de Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica de nuestro hospital desde el primero de enero de 1987 al 31 de diciembre de 1989. Excluimos los fallecidos menores de 15 a&ntilde;os de edad y seleccionamos todos los casos con diagn&oacute;stico macro y/o microsc&oacute;pico de una enfermedad maligna. Determinamos la frecuencia de las localizaciones anat&oacute;micas seg&uacute;n la v&iacute;scera primaria y no de acuerdo con la clasificaci&oacute;n internacional de enfermedades, pues la primera es la forma m&aacute;s frecuente de informaci&oacute;n revisada.2-4 Dividimos las ubicaciones anat&oacute;micas seg&uacute;n el sexo, excepto pr&oacute;stata y mama por ser estructuras casi privativas de hombres y mujeres, respectivamente. La catalogaci&oacute;n histol&oacute;gica se bas&oacute; en la clasificaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica m&aacute;s actualizada.5 Los intervalos de edades necesitaron ser peque&ntilde;os (entre 5 y 10 a&ntilde;os) pues normalmente se incrementa muy r&aacute;pido la incidencia seg&uacute;n los sitios neopl&aacute;sicos y porque muchos procesos malignos se revelan por sus met&aacute;stasis sin conocimiento del origen real.6 Las cifras absolutas y relativas se sometieron a significaci&oacute;n estad&iacute;stica por t&eacute;cnica de chi cuadrado con un alfa de 0,05 y por medio de c&aacute;lculo porcentual.</P>   <H4>RESULTADOS Y DISCUSION</H4>       <P>El 10,9 % del total de autopsias durante los 3 a&ntilde;os estudiados incluy&oacute; un proceso neopl&aacute;sico maligno (PNM). El n&uacute;mero de fallecidos por esta causa fue descendiendo significativamente de a&ntilde;o en a&ntilde;o hasta llegar en el &uacute;ltimo al 7,3 %, como se comprueba al aplicar chi cuadrado y obtener una probabilidad de error tipo alfa muy baja (1,304 por 10 a la menos 3). Las razones pueden ser: real disminuci&oacute;n de la frecuencia y mortalidad por PNM, cual aumento de la supervivencia7 y por &uacute;ltimo, lo m&aacute;s l&oacute;gico, es la explicaci&oacute;n de que los enfermos en etapa terminal fallecen en el hogar y los familiares se niegan al proceder aut&oacute;psico hospitalario (tabla 1).</P>       ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En la tabla 2 se evidencia la alta frecuencia del c&aacute;ncer de pulm&oacute;n en la casu&iacute;stica para ambos sexos (27 %) seguida del c&aacute;ncer prost&aacute;tico (11 %) y las enfermedades hematol&oacute;gicas malignas (9 %). Casi dos tercios del total de casos fueron hombres, no tenemos ninguna explicaci&oacute;n para este hecho. No obstante, sabemos que cada d&iacute;a aumentan las cifras del c&aacute;ncer pulmonar masculino y se reducen las del cuello uterino, lo cual puede justificar la conducta de la mortalidad seg&uacute;n el sexo. En cuanto al c&aacute;ncer de mama (casi privativo del sexo femenino, como ocurre con el de pr&oacute;stata en el sexo opuesto), qued&oacute; relegado al noveno lugar mientras que el de &uacute;tero y cuello uterino no aparecieron dentro de los primeros 12 lugares en frecuencia. El elevado n&uacute;mero de decesos por PNM de pr&oacute;stata es nacional (la tasa de mortalidad de 18,8 en 1984 ascendi&oacute; a 23,7 en 1988) y se explica por el envejecimiento poblacional y la tendencia a afectar sujetos mayores de 60 a&ntilde;os en los cuales existe hipertrofia benigna, desequilibrio androestrog&eacute;nico, tiempo de exposici&oacute;n a enfermedades ven&eacute;reas y ciertos virus involucrados.8 Con respecto al c&aacute;ncer de mama, se consideran algunos factores de riesgo como son: h&aacute;bitos reproductivos, inicio de la c&oacute;pula sexual, n&uacute;mero de parejas, paridad, edad del primer parto y lactancia, se sabe que ocurre una conducta epidemiol&oacute;gica heterog&eacute;nea entre las provincias occidentales y orientales.9</P>       <P>Granma en 1987 ten&iacute;a el segundo lugar con la tasa m&aacute;s baja de mortalidad en el pa&iacute;s, por detr&aacute;s de Holgu&iacute;n, pero en 1988 lleg&oacute; a alcanzar el quinto lugar. Quiz&aacute;s haya influido que el diagn&oacute;stico precoz por el pesquisaje masivo mamogr&aacute;fico no se aplic&oacute; en nuestra provincia en el per&iacute;odo estudiado.10 Se destaca ahora que nuestro hospital no ofrece una proporci&oacute;n ponderable de personas con c&aacute;ncer del cuello y cuerpo de &uacute;tero, aunque se mantiene en el quinto lugar nacional. Actualmente, las neoplasias de c&eacute;rvix son tal vez menos frecuentes que las del cuerpo al haberse reducido la multiparidad, ocurren menos lesiones locales y reparaciones adecuas, adem&aacute;s del diagn&oacute;stico m&aacute;s precoz del tumor.</P>       <P>El c&aacute;ncer pulmonar sigue siendo m&aacute;s proclive al sexo masculino lo que no sorprende pues al menos 28 pa&iacute;ses desarrollados lo tienen como un gran problema de salud.11 En el continente, Cuba exhibe cifras altas de muerte por dicha neoplasia con la primera causa para hombres y la segunda para mujeres,12 desgraciadamente porque al momento de la detecci&oacute;n ya el 70 % tiene la enfermedad diseminada y con m&uacute;ltiples met&aacute;stasis.13 Las mujeres padecen m&aacute;s degeneraci&oacute;n maligna de la sangre as&iacute; como tumores malignos del enc&eacute;falo. Nosotros hallamos las leucemias en el tercer lugar y a expensas de las mujeres, dato contrapuesto a lo revisado y por lo cual consideramos que su hallazgo sea casual.14 Tampoco definimos las caracter&iacute;sticas tumorales encef&aacute;licas de acuerdo con el sexo. Se se&ntilde;ala que los procesos invasivos ectod&eacute;rmicos afectan a los hombres y los meningiomas malignos a las mujeres.15 La tabla 3 expone la frecuencia de los PNM seg&uacute;n los grupos etarios el de 70 a 79 a&ntilde;os (77 casos) y el de 80 a 89 (56 casos) tuvieron 30,1 y 21,9 %, respectivamente. La frecuencia de los PNM va descendiendo seg&uacute;n lo hace la edad lo cual apoya el criterio de que los PNM aumentan a partir de la quinta d&eacute;cada de la vida y que solamente 3 tipos de tumores PNM, en este trabajo, pueden aparecer en edades m&aacute;s tempranas como algunas leucemias, linfomas y ciertos tipos de tumores del sistema nervioso central.16</P>       <P>Debe pensarse en la defensa inmunol&oacute;gica del paciente geri&aacute;trico y, tal vez, en su larga exposici&oacute;n a factores cancer&iacute;genos externos, cambios hormonales y a la pretendida latencia de las c&eacute;lulas an&aacute;rquicas por per&iacute;odos prolongados.17 Con respecto a las variedades histol&oacute;gicas, seg&uacute;n el lugar primario del PNM, en el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n hallamos al epidermoide, al adenocarcinoma y al de c&eacute;lulas peque&ntilde;as con 33,3, 23,2 y 18,9 %, seg&uacute;n orden de aparici&oacute;n, resultaron raros el mesoteliona y el hemangioendoteliosarcoma.18 El adenocarcinoma prost&aacute;tico revalid&oacute; su incidencia. En sangre, de las leucemias cr&oacute;nicas, la linfoide con 30,4 % y la mieloide con 21,7 %, representaron el total de 52,1 % seguidos por las agudas y el mieloma m&uacute;ltiple. Ganglionarmente, predomin&oacute; el Hodgkin, tanto de celularidad mixta (53,3 %) como el de predominio linfoc&iacute;tico (33,3 %), situaci&oacute;n no compartida con los estudiosos del tema.19 El adenocarcinoma fue m&aacute;s frecuente en p&aacute;ncreas (66,7 %), intestino grueso (100 %) y est&oacute;mago (63,6 %), todo lo cual era esperado. Entre los PNM del enc&eacute;falo predomin&oacute; el astrocitoma con 75 % pues los astrocitos son la mayor&iacute;a celular intraparenquimatosa del cerebro. El carcinoma de mama y el de vejiga se destacaron por tener numerosas c&eacute;lulas epiteliales suscepti-bles de degeneraci&oacute;n maligna.</P>       <P>Al analizar la distribuci&oacute;n de las met&aacute;stasis seg&uacute;n las adversas localizaciones tumorales primitivas (tabla 4), sabiendo de antemano que un mismo sujeto puede tener diferentes siembras en su econom&iacute;a, encontramos en el pulm&oacute;n met&aacute;stasis predominantes hacia ganglios, suprarrenales, h&iacute;gado, cerebro y pulm&oacute;n opuesto, a consecuencia de su extensa red linf&aacute;tica, su vascularizaci&oacute;n y la constante movilidad tor&aacute;cica.20 No hallamos siembras &oacute;seas porque el informe patol&oacute;gico no hace referencias a esas estructuras no incluidas en el protocolo anat&oacute;mico. El resto de las entidades con su correspondiente predilecci&oacute;n metast&aacute;sica y su relaci&oacute;n num&eacute;rica, aparecen en el cuadro estad&iacute;stico.</P>       <P>El enc&eacute;falo carece de poder invasivo por no tener drenaje linf&aacute;tico (s&oacute;lo, precariamente, el l&iacute;quido raqu&iacute;deo), por ser rara la propagaci&oacute;n hemat&oacute;gena y por la sobrevida tan limitada como para no facilitar el fen&oacute;meno de env&iacute;os fat&iacute;dicos sist&eacute;micos. </P>   <H4>CONCLUSIONES</H4>   <OL>          <LI>Los procesos malignos fueron el 10,9 % del total de muertes con autopsias desde 1987 a 1989. </LI>       <LI>En orden decreciente, los &oacute;rganos de origen m&aacute;s frecuentemente afectados fueron: pulm&oacute;n, pr&oacute;stata, sangre, ganglios, p&aacute;ncreas, intestino grueso, enc&eacute;falo, est&oacute;mago, mama y vejiga. </LI>       <LI>Las edades m&aacute;s afectadas fueron de 70 a 79 y de 80 a 89 a&ntilde;os. Los hombres casi duplicaron la frecuencia de enfermedad visceral maligna primaria. </LI>       <LI>Predominaron las variedades epidermoide (pulm&oacute;n), adenocarcinoma (pr&oacute;stata, p&aacute;ncreas, instestino grueso y est&oacute;mago), el carcinoma en mama y vejiga, el astrocitoma en enc&eacute;falo y en la sangre, en ganglios, las leucosis y la enfermedad de Hodgking. </LI>       ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>Los &oacute;rganos m&aacute;s metastizados por orden de importancia fueron: ganglios, h&iacute;gado, pulm&oacute;n, suprarrenales, ri&ntilde;&oacute;n, bazo y enc&eacute;falo. </LI>    </OL>      <H4>REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>   <OL>          <!-- ref --><LI>Fern&aacute;ndez Ganote L. Morbilidad y mortalidad por c&aacute;ncer en Cuba. Rev Cubana Oncol 1990;6(2):294. </LI>    <!-- ref --><LI>Lage D&aacute;vila A. El programa de reducci&oacute;n de la mortalidad por c&aacute;ncer. Reflexiones sobre el balance de 1988. Rev Cubana Oncol 1989;5(8):274. </LI>    <!-- ref --><LI>: El programa nacional de la mortalidad por c&aacute;ncer: su segundo a&ntilde;o. Rev Cubana Oncol 1990;6(2):285. </LI>    <LI>Mart&iacute;nez Gonz&aacute;lez J. Mortalidad por tumores malignos de 1981 a 1985. Estudio necr&oacute;psico. Rev Cubana Oncol 1987;(3)2:168. </LI>       <!-- ref --><LI>Robbins Stanley L. Patolog&iacute;a estructural y funcional. 3 ed. M&eacute;xico: Interamericana, 1988;209. </LI>    <!-- ref --><LI>Font Mebb F. Sistem&aacute;tica diagn&oacute;stica frente a una met&aacute;stasis sin tumor conocido. Rev Cubana Oncol 1989;5(1-2):9. </LI>    <!-- ref --><LI>Ganeras Ruiz O. Causas de muerte en el canceroso. Rev Cubana Oncol 1985;1(3):271. </LI>    <!-- ref --><LI>Smith DR. Urolog&iacute;a General. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica, 1985:245. </LI>    <!-- ref --><LI>Cuba. Ministerio de Salud P&uacute;blica. Mortalidad por tumores malignos. Informe anual. La Habana, 1983:25. </LI>    <!-- ref --><LI>Carreras Cruz MV. Sistema automatizado para la detecci&oacute;n precoz del c&aacute;ncer de mama. Rev cubana Oncol 1990;6(2):182. </LI>    <!-- ref --><LI>Scoggin GH. Pulmonary neoplsm. En: Wyngaarden and Smith. Cecil Texbook of Medicine. 18 ed. Philadelphia: WB Saunders, 1988:457. </LI>    <!-- ref --><LI>D&iacute;az Osorio A. Comportamiento de la mortalidad por c&aacute;ncer de pulm&oacute;n. Rev Cubana Oncol 1989;5(3):165. </LI>    <!-- ref --><LI>Conde C. Carcinog&eacute;nesis y contenido nicot&iacute;nico del condensado de humos de cigarrillos. Rev Cubana Oncol 1990;6(1):84. </LI>    <!-- ref --><LI>Bayard C. The chronic leukemia. En: Wyngaarden and Smith. Cecil Textbook of Medicine. 18 ed. Philadelphia: WB Saunders, 1988;988. </LI>    <!-- ref --><LI>Hocttberg AP. En: Harrison. Principios de Medicina Interna. 11 ed. M&eacute;xico: Interamericana, 1988;2396. </LI>    <!-- ref --><LI>Glick JH. Hodgkin disease. En: Wyngaarden and Smith. Cecil Texbook of Mediicne. 13 ed. Philadelphia: WB Saunders, 1988:1014. </LI>    <!-- ref --><LI>Dolinna J. Neoplasias pulmonares. En: Harrison. Principios de Medicina Interna. 11 ed. M&eacute;xico: Interamericana, 1988:1374. </LI>    <!-- ref --><LI>Rolanel H. Enfermedades de la pleura, mediastino y diafragma. En: Harrison. Principios de Medicina Interna. 11 ed. M&eacute;xico: Interamericana, 1988:1384. </LI>    <!-- ref --><LI>De Vita VT. Enfermedad de Hodgkin y linfomas linfoc&iacute;ticos. En: Harrison. Principios de Medicina Interna. 11 ed. M&eacute;xico: Interamericana, 1988:1898. </LI>    <!-- ref --><LI>Robbins SL. En: Patolog&iacute;a estructural y funcional. 3 ed. Mexico: Interamericana, 1988:699. </LI>    </OL>          <P>Recibido: 27 de mayo de 1994. Aprobado: 17 de noviembre de 1994.</P>       <P>Dr. <I>Joel Berd&uacute; Saumel. </I>Hospital Provincial Docente "Carlos Manuel de C&eacute;spedes", Carretera Central Km 1, v&iacute;a Santiago de Cuba, Bayamo, Granma.</P>         ]]></body><back>
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