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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Diagnóstico de la hipertensión renovascular: un problema complejo]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <H3> Editorial</H3>      <H2>   Diagn&oacute;stico de la hipertensi&oacute;n renovascular: un problema   complejo</H2>   <I>Dr. Luis Senra Armas<SUP>1</SUP> y Dr. H&eacute;ctor Rodr&iacute;guez   Silva<SUP>2</SUP></I>   <OL>       <LI>   Especialista de I Grado en Medicina Interna.</LI>          <LI>   Especialista de II Grado en Medicina Interna. Profesor Titular.</LI>       </OL>   <I>Palabras clave:</I><B> </B>HIPERTENSION/diagn&oacute;stico; HIPERTENSION/epidemiolog&iacute;a.      <P><I>La prevalencia de hipertensi&oacute;n renovascular (HTARV) entre   la poblaci&oacute;n general de hipertensos es probablemente menor de 0,5   %.1 Si tomamos en cuenta que ha sido reportada la existencia de estenosis   significativa (50 % o m&aacute;s de reducci&oacute;n del di&aacute;metro   intraluminal) de la arteria renal, como hallazgo de necropsia, en el 17   % de los casos de una muestra de individuos no hipertensos,2 as&iacute;   como estenosis de grado variable entre el 15 y el 50 % de pacientes sometidos   a aortogramas translumbares por la sospecha de enfermedad oclusiva aortoil&iacute;aca   en diferentes series,3,4 podemos comprender que el problema del diagn&oacute;stico   diferencial entre la estenosis incidencial y la HTARV sigue estando m&aacute;s   all&aacute; de la mera identificaci&oacute;n de una alteraci&oacute;n anat&oacute;mica,   o sea, en la repercusi&oacute;n funcional que se deriva de &eacute;sta,   lo cual ha permitido introducir el criterio de funcionalidad de la estenosis.</I>          <P><I>De este enunciado se pueden derivar 2 interrogantes: &iquest;qu&eacute;   pacientes deben someterse a investigaci&oacute;n? y &iquest;qu&eacute;   secuencia de ex&aacute;menes emplear en su estudio?</I>          <P><I>La aplicaci&oacute;n de una prueba diagn&oacute;stica de elevada   sensibilidad y especificidad (95 %) entre una poblaci&oacute;n no seleccionada   de hipertensos donde la prevalencia de HTARV es menor del 1 %, posee un   valor predictivo inferior al 10 %, esto hace que entre los individuos con   resultados positivos solo 1 de cada 10 tenga HTARV y los restantes puedan   ser sometidos in&uacute;tilmente a procedimientos diagn&oacute;sticos riesgosos   como la angiograf&iacute;a. Es, por ende, fundamental seleccionar individuos   que posean elevada probabilidad "pre-test" de padecer la enfermedad sobre   la base de elementos cl&iacute;nicos y epidemiol&oacute;gicos.</I>          <P>Mann <I>y</I> Pickering,5<I> siguiendo esta tendencia y bas&aacute;ndose   en una extensa revisi&oacute;n de art&iacute;culos originales aparecidos   entre los a&ntilde;os 1987 y 1991, definieron 3 grupos de riesgo para HTARV:   uno de baja probabilidad (&lt; 1 %), uno de probabilidad intermedia (entre   5 y 15 %) y otro de alta probabilidad (> 25 %). Tambi&eacute;n propusieron   una secuencia determinada de estudios para cada diagn&oacute;stico.</I>          <P><I>La presencia de algunos elementos cl&iacute;nicos ha sido hist&oacute;ricamente   considerada de gran valor cuando se sospecha HTARV, entre otros el inicio   de hipertensi&oacute;n moderada a severa, aquella hipertensi&oacute;n previamente   controlada que se vuelve acelerada o la refractaria, no obstante, estos   elementos deben ser cuidadosamente evaluados pues pueden asociarse a otros   simples, en apariencia, como es el caso por ejemplo de la raza, donde se   sabe que los negros a pesar de tener mayor prevalencia de hipertensi&oacute;n   severa, tienen una incidencia entre 2 y 3 veces menor de HTARV.6,7</I>          <P><I>El h&aacute;bito de fumar,8 la presencia de enfermedad vascular a   otro nivel, el deterioro progresivo de la funci&oacute;n renal no explicable   por otro mecanismo, el edema pulmonar recurrente o la presencia de un soplo   sistodiast&oacute;lico sobre la arteria renal pueden reafirmar notablemente   la sospecha cl&iacute;nica; existen elementos de valor dudoso para algunos,   como el empleo sistem&aacute;tico de analg&eacute;sicos,9 la detecci&oacute;n   de asimetr&iacute;a renal10 o el deterioro reversible de la funci&oacute;n   renal tras empleo de inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina,   fen&oacute;meno este &uacute;ltimo que ha sido igualmente demostrado en   pacientes que no tienen estenosis de la arteria renal.11,12</I>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>No queda, por tanto, duda de que s&oacute;lo el an&aacute;lisis cuidadoso   de cada enfermo en particular puede conducir a seleccionar a aqu&eacute;llos   que deben ser sometidos a estudio, evitando por tanto riesgos y gastos   innecesarios.</I>          <P><I>Los medios disponibles para diagn&oacute;stico pueden agruparse en   los que detectan la anomal&iacute;a anat&oacute;mica, es decir la estenosis   de la arteria renal y los que identifican el trastorno fisiol&oacute;gico   que de ella se deriva.</I>          <P><I>Dada la compleja fisiopatolog&iacute;a de la HTARV en seres humanos,13   con partipaci&oacute;n de factores m&uacute;ltiples, puede en ocasiones   hacerse impredecible el resultado de una prueba aparentemente bien razonada   como las que se basan en la interrupci&oacute;n del sistema renina-angiotensina-aldosterona.</I>          <P><I>Parece perderse inter&eacute;s cada d&iacute;a en algunos elementos   que inicialmente se consideraron de gran valor como ocurre con el an&aacute;lisis   cl&iacute;nico de la respuesta tensional a la administraci&oacute;n de   captopril,14,15 la determinaci&oacute;n basal de la actividad de renina   plasm&aacute;tica,15,16 la pielograf&iacute;a intravenosa17,18 o el renograma   simple.19 </I>Muller<I>20 report&oacute; inicialmente, como muy confiable,   la determinaci&oacute;n de la actividad de renina plasm&aacute;tica tras   administraci&oacute;n de captopril, aunque trabajos ulteriores han encontrado   sensibilidad elevada, pero escasa especificidad para esta prueba proba-blemente   explicable como consecuencia del mecanismo intrarrenal de bloqueo de secreci&oacute;n   de renina por angiotensina II,21 que se hab&iacute;a formado en respuesta   a la reducci&oacute;n en la presi&oacute;n de perfusi&oacute;n del ri&ntilde;&oacute;n   isqu&eacute;mico. Este proceder tiene los inconvenientes que se derivan   de la necesidad de suspender el tratamiento con determinadas drogas hipotensoras   y determinar la excreci&oacute;n urinaria de sodio en 24 horas.</I>          <P><I>La renograf&iacute;a isot&oacute;pica tras administraci&oacute;n   de captopril es un proceder que ha ganado muchos adeptos en los &uacute;ltimos   a&ntilde;os; recientemente se ha visto beneficiada por la introducci&oacute;n   de nuevos radiof&aacute;rmacos como el 99mTc-mercaptoacetiltriglicina (MAG3),22,23   que dadas sus caracter&iacute;sticas fisicoqu&iacute;micas no s&oacute;lo   permiten obtener magn&iacute;ficas im&aacute;genes sino que al ser eliminados   por secreci&oacute;n tubular y no por filtraci&oacute;n glomerular obvian   la insuficiencia renal como problema. La demostraci&oacute;n de una asimetr&iacute;a   funcional, con retardo en los tiempos de tr&aacute;nsito parenquimatoso   por el ri&ntilde;&oacute;n isqu&eacute;mico respecto al ri&ntilde;&oacute;n   contralateral o en comparaci&oacute;n con el patr&oacute;n basal en dependencia   del protocolo empleado, ha reportado al estudio una sensibilidad y especificidad   superior al 90 %24 e incluso algunos autores han podido demostrar un valor   predictivo de la prueba en cuanto a la respuesta de la tensi&oacute;n arterial   al tratamiento de revascularizaci&oacute;n.25,,26</I>          <P><I>La ultrasonograf&iacute;a "duplex" de arterias renales (combinando   el ultrasonido modo B con una unidad Doppler a color) permite obtener una   valiosa informaci&oacute;n anatomofuncional al visualizar el vaso y calcular   la velocidad de flujo en el mismo,27 adem&aacute;s de apoyarse en el modo   B para detectar la existencia de asimetr&iacute;a renal, alteraciones parenquimatosas   o presencia de hidronefrosis. Los trabajos de </I>Hansen28<I> y </I>Hoffmann<I>29   reportan elevada sensibilidad y especificidad de este proceder, mientras   el grupo de </I>Stravos<I>,30 que emplea 3 factores Doppler: el tiempo   e &iacute;ndice de aceleraci&oacute;n y la relaci&oacute;n entre la p&eacute;rdida   del pico sist&oacute;lico y el complejo de la onda reflectiva, reporta   una sensibilidad y especificidad del 95 y 97 %, respectivamente. Las limitantes   de este examen est&aacute;n en relaci&oacute;n con la existencia de obesidad   extrema y la presencia de cantidades excesivas de gas en el intestino.</I>          <P><I>Los procedimientos angiogr&aacute;ficos poseen como inconveniente   su car&aacute;cter invasivo y el papel que puede tener el empleo de medios   de contraste en el desarrollo de nefropat&iacute;a. La angiograf&iacute;a   por sustracci&oacute;n digital no parece ofrecer ventajas como procedimiento   para pesquisaje de HTARV. En un trabajo donde se le compara con la arteriograf&iacute;a   convencional falla en detectar 28 de 50 anomal&iacute;as de la vasculatura   renal, incluyendo estenosis, displasia fibromuscular y presencia de arterias   renales m&uacute;ltiples,31 otros trabajos han encontrado igualmente baja   sensibilidad,32,33 t&eacute;cnicamente fueron insatisfactorios el 10 %   o m&aacute;s de los estudios practicados.</I>          <P><I>La determinaci&oacute;n de renina en las venas renales es un procedimiento   confiable,34 pero relativamente invasivo para establecer la funcionalidad   de una estenosis y como por dem&aacute;s la angioplastia es com&uacute;nmente   practicada al momento de la arteriograf&iacute;a diagn&oacute;stica es   decir antes de conocer el resultado de las determinaciones de renina, no   resulta un proceder &uacute;til para ser practicado rutinariamente.</I>          <P><I>La angiograf&iacute;a por resonancia magn&eacute;tica nuclear parece   ser un estudio con un futuro promisorio a corto plazo,35 aunque no invasivo,   es extremadamente costoso y la interpretaci&oacute;n de las im&aacute;genes   puede verse afectada por los movimientos respiratorios del paciente, la   tortuosidad de los vasos, el flujo turbulento o ataques de p&aacute;nico   en relaci&oacute;n con claustrofobia durante la adquisici&oacute;n de im&aacute;genes.</I>          <P><I>Es cierto que la sensibilidad y especificidad de muchos de estos   procedimientos diagn&oacute;sticos est&aacute; basada en comparaciones   donde se utiliza la angiograf&iacute;a como</I> gold standard,<I> no obstante   un examen puede ser reportado incorrectamente como falso negativo cuando   una estenosis moderada pero hemodin&aacute;micamente insignificante es   detectada mediante angiograf&iacute;a.</I>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>De modo similar, cuando se emplea como criterio de verdad la respuesta   de la tensi&oacute;n arterial al tratamiento revascularizador pueden cometerse   errores, pues pueden existir fallos t&eacute;cnicos en restaurar el flujo,   enfermedad parenquimatosa coexistente o cambios vasculares sist&eacute;micos   por hipertensi&oacute;n de larga fecha que pueden interferir en la respuesta   de la tensi&oacute;n arterial.</I>          <P><I>Llegado a este punto, podemos comprender que s&oacute;lo la pericia   y el juicio cl&iacute;nico cuidadoso permitir&aacute;n, ante un paciente   en particular, practicar un estudio funcional, someterlo directamente a   angiograf&iacute;a o excluirlo de practicarse estudios adicionales por   considerar que posee escasas probabilidades de padecer la enfermedad.</I>   <H4>   REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>      <OL>       <LI>   Svetkey LP, Himmelstein SI, Dunnnick NR, Wilkinson RH Jr., Bolliger RR,   McCann RL, et al. Prospective analisis of strategies for diagnosing renovascular   hypertension. Hypertension 1989;14: 247-57.</LI>          <LI>   Holley KE, Hunt JC, Brown AL Jr., Kincaid OW, Sheps SG. Renal artery stenosis:   a clinical pathology study in normotensive and hypertensive patients. Am   J Med 1964;37:14-22.</LI>          <LI>   Dustan HP, Humphreis AW, de Wolfe VG, Page IH. Normal arterial pressure   in patients with renal arterial stenosis. JAMA 1964;187:1028-9.</LI>          <LI>   Eyler WR, Clark MD, Garman JE, Rian RL, Meininger DE. Angiography of the   renal areas incluiding a comparative study of renal arterial stenoses in   patients with and whitout hypertension. Radiology 1962;78:879-91.</LI>          <LI>   Mann SJ, Pickering TG. Detection of renovascular hypertension: state of   the art; 1992. Ann Intern Med 1992;117:845-53.</LI>          <LI>   Foster JH, Dean RH, Pinkerton JA, Rhamy RK. Ten years experience with the   surgical management of renovascular hypertension. Ann Surg 1973;177:755-66.</LI>          <LI>   Svetkey LP, Kadir S, Runnick NR, Smith SR, Dunham CB, Lambert M, et al.   Similar prevalence of renovascular hypertension in select blacks and whites.   Hypertension 1991;17:678-83.</LI>          <LI>   Nicholson JP, Alderman MH, Pickering TG, Teichman SL, Laragh JH. Cigarette   smoking and renovascular hypertension. Lancet 1983;2:765-6.</LI>          ]]></body>
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