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</front><body><![CDATA[ <H3> Editorial</H3>      <H2>   Factores psicológicos del asma bronquial</H2>   <I>Lic. Geidy Rodr&iacute;guez L&oacute;pez y Dr. Juan Carlos Rodr&iacute;guez   V&aacute;zquez</I>          <P><I>Generalmente, casi todos los investigadores del asma bronquial aceptan   la mediaci&oacute;n de factores psicol&oacute;gicos en la aparici&oacute;n   o empeoramiento de las crisis.</I>          <P><I>Cu&aacute;les son las variables psicol&oacute;gicas espec&iacute;ficas   y c&oacute;mo se implican en el control, frecuencia y severidad de las   crisis son aspectos insuficientemente estudiados y demostrados en la literatura,   b&aacute;sicamente porque los mecanismos psicol&oacute;gicos son dif&iacute;ciles   de medir, adem&aacute;s, suelen ser</I> espec&iacute;ficos e individuales<I>   a partir de su sistema de v&iacute;nculos, experiencias y memorias condicionadas.</I>          <P><I>Aunque existe un conocimiento bastante amplio de los diferentes cambios   fisiopatol&oacute;gicos en el asma bronquial, su origen no est&aacute;   claro. Hoy se ha demostrado la mediaci&oacute;n de diferentes grupos de   factores desencadenantes adem&aacute;s de las alergias, las infecciones,   factores bioqu&iacute;micos, as&iacute; como factores psicosociales, como   mecanismos de inicio de las crisis asm&aacute;tias.</I>          <P><I>El primer intento de explicar el comportamiento de los factores psicol&oacute;gicos   de esta enfermedad lo hicieron los seguidores de la Escuela Psicosom&aacute;tica   Norteamericana que, partiendo del modelo psicoanal&iacute;tico, comparan   el ataque de asma con el ataque de llanto de un ni&ntilde;o, que al verse   frustrado o castigado, o que por miedo o terquedad llora en forma de acceso,   hasta que se produce una real dificultad respiratoria. En ambos casos,   el "ataque" constituye una descarga de tensiones acumuladas.</I>          <P><I>Weiss, considera que el ataque de asma equivale al llanto por la   madre, a una no resuelta o excesiva dependencia de la figura materna y   a la ansiedad de separaci&oacute;n de &eacute;sta. Tambi&eacute;n otro   psicoanalista,</I> Tallaferro,<I> explica que los des&oacute;rdenes respiratorios   son expresi&oacute;n de conflictos durante la fase oral del desarrollo   de la libido.</I>          <P><I>La teor&iacute;a c&oacute;rtico-visceral, desarrollada a partir de   las investigaciones de</I> Pavlov y Bykov<I> centra su explicaci&oacute;n   en un sistema de respuestas condicionadas, formadas a lo largo de la experiencia   vital del individuo asm&aacute;tico, especialmente miedo, asociado a experiencias   negativas o de amenaza vital en relaci&oacute;n con la enfermedad.</I>          <P><I>Los fisi&oacute;logos han demostrado la mediaci&oacute;n de reflejos   vagales aumentados en el asma, provocados por factores psicol&oacute;gicos   y han podido bloquear ataques de asma de esta naturaleza con atropina;   ya sabemos que las fibras musculares de los bronquios reciben una doble   inervaci&oacute;n autom&aacute;tica, impulsos vagales que producen contracci&oacute;n   e impulsos simp&aacute;ticos que producen relajaci&oacute;n.</I>          <P><I>Asimismo se ha demostrado que la hiperactividad bronquial puede ser   tambi&eacute;n provocada por est&iacute;mulos psicol&oacute;gicos, traducidos   en el sistema nervioso central, mediante una actividad parasimp&aacute;tica   aumentada.</I>          <P>Faulkner,<I> usando el broncoscopio, estudi&oacute; el efecto sobre   los bronquios de los distintos estados emocionales. Los estados de inseguridad   y frustraci&oacute;n producen espasmos y estrechamiento de la luz bronquial,   en tanto que estados placenteros inducidos por sugesti&oacute;n, los dilatan.</I>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Mac</I>Fadden<I> et al. (1969), demostraron que el 50 % de un grupo   de pacientes desarrollaba una resistencia aumentada de las v&iacute;as   respiratorias cuando se les suger&iacute;a que estaban inhalando un broncoconstrictor,   mientras inhalaban soluci&oacute;n salina.</I>          <P><I>Este ejemplo demuestra la unidad funcional del SN que coordina e   integra la informaci&oacute;n y regulaci&oacute;n neurovegetativa del SN   aut&oacute;nomo y el central a trav&eacute;s del hipot&aacute;lamo, los   mediadores hormonales y neurotrasmisores espec&iacute;ficos que traducen   los significados emocionales en pensamiento capaz de provocar respuestas   fisiol&oacute;gicas y viceversa.</I>          <P><I>Actualmente comienza a utilizarse con mucha fuerza el t&eacute;rmino   "medicina conductual o del comportamiento" que relaciona el funcionamiento   org&aacute;nico y el fisiol&oacute;gico como una unidad de interinfluencia   y relaci&oacute;n mutua, incluye no s&oacute;lo las enfermedades psicosom&aacute;ticas,   sino tambi&eacute;n aqu&eacute;llas en que supuestamente los factores psicol&oacute;gicos   no tienen un rol etiol&oacute;gico, vincula disciplinas como la inmunolog&iacute;a   y la endocrinolog&iacute;a. El sistema inmunol&oacute;gico del organismo,   su baluarte defensivo, puede ser afectado desde el punto de vista del comportamiento,   conduciendo al aumento o disminuci&oacute;n de la susceptibilidad a las   enfermedades.</I>          <P><I>Estudios realizados en la Universidad de Rochester, han demostrado   que, en efecto, el sistema inmunol&oacute;gico puede ser condicionado con   procedimientos cl&aacute;sicos de condicionamiento, como los utilizados   por</I> Pavlov<I>.</I>          <P><I>Conocemos un camino directo entre la mente y la inmunidad a trav&eacute;s   de las conexiones anat&oacute;micas que comunican al cerebro directamente   con &oacute;rganos tales como el bazo y la gl&aacute;ndula del timo.</I>          <P><I>Tambi&eacute;n, las secreciones hormonales -inducidas por patrones   emocionales y del pensamiento- proporcionan un segundo camino entre la   mente y el cuerpo a trav&eacute;s del flujo sangu&iacute;neo.</I>          <P><I>Actualmente se realizan investigaciones muy serias para dilucidar   claramente estas relaciones mente-cuerpo en el Instituto de Medicina del   Comportamiento, en Bervely Hill, California, as&iacute; como en otras muchas   instituciones dedicadas al estudio del estr&eacute;s y su influencia sobre   la salud.</I>          <P><I>Las crisis de asma pueden resultar de la influencia de est&iacute;mulos   de origen social o psicol&oacute;gico (sugesti&oacute;n, reactivaci&oacute;n   de condicionamientos pasados, pensamientos, etc.) sobre el sistema nervioso   parasimp&aacute;tico, que aumenta la hiperreactividad bronquial y provoca   una hiperventilaci&oacute;n de origen psicol&oacute;gico, asociado a estados   emocionales resultantes de la influencia de tales est&iacute;mulos. La   hiperventilaci&oacute;n conduce al enfriamiento de las v&iacute;as a&eacute;reas   y a su sequedad, as&iacute; como posiblemente a una mayor entrada de alergenos   y elementos irritantes, presentes en el aire, todo lo cual es capaz de   producir broncoconstricci&oacute;n en sujetos asm&aacute;ticos susceptibles,   &eacute;sta exacerbar&aacute; a su vez la hiperventilaci&oacute;n, entonces   se a&ntilde;ade un componente fisiol&oacute;gico y se establece as&iacute;   un c&iacute;rculo vicioso continuo y la crisis de asma.</I>          <P><I>Todos estos estudios e investigaciones intentan explicar la inserci&oacute;n   de los factores psicol&oacute;gicos en la causa del asma bronquial y como   tal hay que estudiarlos en cada caso pues act&uacute;an como desencadenantes   de la crisis (rol etiol&oacute;gico), empeoran las crisis (rol en el curso   y evoluci&oacute;n de la enfermedad) o resultan de las vivencias negativas   asociadas a la enfermedad (rol pron&oacute;stico). Tambi&eacute;n condicionan   a la persona enferma de asma, activan cada vez un sistema de miedos irracionales   de base objetiva en experiencias traum&aacute;ticas anteriores y dificultades   reales enfrentadas con anterioridad, que van determinando los mecanismos   de adaptaci&oacute;n del individuo y lo deja paralizado y cada vez m&aacute;s   vulnerable. Si estos s&iacute;ntomas inicialmente reactivos y funcionales   se estabilizan, las posibilidades del &eacute;xito de la intervenci&oacute;n   psicol&oacute;gica se ven reducidas.</I>          <P><I>El estudio psicol&oacute;gico del asm&aacute;tico para diagnosticar   el proceso de enfrentamiento a la enfermedad y poder reeducarlo en el mejor   control y adaptaci&oacute;n a la misma, cobra especial importancia en el   estudio integral y multifactorial de la enfermedad.</I>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Debe centrarse en caracterizar, de manera individual las particularidades   siguientes:</I>   <UL>       <LI>   <I>Estados emocionales prevalentes y la posibilidad de su adecuada expresi&oacute;n.</I></LI>          <LI>   <I>Sistema de creencias y particularidades valorativas y c&oacute;mo dirigen   y regulan el comportamiento (pensamientos catastr&oacute;ficos).</I></LI>          <LI>   <I>Funci&oacute;n autorregulativa y autovalorativa (autoconcepto: vulnerabilidad,   atribuciones, autoeficacia).</I></LI>          <LI>   <I>Particularidades del proceso de enfrentamiento (recursos personales   para elaborar capacidad de ajuste, prevalencia de las emociones en el afrontamiento).</I></LI>       </UL>      <UL>       <LI>   <I>Tolerancia a la frustraci&oacute;n en cada paciente individualmente,   elegir procedimientos de intervenci&oacute;n psicol&oacute;gica en funci&oacute;n   de los resultados de este psicodiagn&oacute;stico y evaluar sus resultados   sin olvidar que esta enfermedad de origen multifactorial debe ser tratada   tambi&eacute;n con este enfoque sin sobrevalorar, ni desde&ntilde;ar ning&uacute;n   aspecto, para poder ofrecer una mejor calidad de vida a nuestros pacientes,   para ense&ntilde;arlos a optimizar sus capacidades residuales y a no vivir   atrapados por el miedo a la enfermedad o estigmatizados por &eacute;sta.</I></LI>       </UL>                 ]]></body>
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