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</front><body><![CDATA[ <h3>De la Prensa M&eacute;dica Extranjera</h3>   <h2>Hipertensión pulmonar primaria</h2>       <p>Rubin, L.J.</p>          <p>La hipertensión pulmonar primaria es un estado patológico   que se caracteriza por elevaciones sostenidas de la presión de   la arteria pulmonar sin que se halle una causa demostrable. Entre   los criterios para el diagnóstico utilizados en los Institutos   Nacionales de Salud (NIH)<sup>1</sup> se incluye una presión   media de la arteria pulmonar de más de 25 mmHg en reposo, o más   de 30 mmHg con ejercicios y la exclusión de una enfermedad   valvular cardíaca del lado izquierdo, enfermedad miocárdica,   cardiopatía congénita y de cualquier enfermedad respiratoria,   del tejido conectivo o tromboembólica crónica clínicamente   importantes. Se puede producir una enfermedad vascular pulmonar   con características clínicas y patológicas similares a las de   la hipertensión pulmonar primaria en pacientes con hipertensión   portal,<sup>2</sup> con infección por el virus de   inmunodeficiencia humano (VIH),<sup>3</sup> o con antecedentes de   inhalación de cocaína<sup>4</sup> y en aquellas personas que   toman medicamentos supresores del apetito.<sup>5,6</sup></p>      <h4>INCIDENCIA</h4>          <p>Tomado de: N Engl J Med 1997;336(2):111-7.</p>          <p>Los estimados de la incidencia de la hipertensión pulmonar   primaria fluctúan entre 1 a 2 casos por millón en la población   general.<sup>6,7</sup> Se desconoce la incidencia de la   enfermedad vascular pulmonar en pacientes con otras enfermedades,   sin embargo, al parecer entre el 0,5 y el 2 % de los pacientes   con hipertensión portal o con infección por el VIH presentan   una enfermedad vascular pulmonar.<sup>8,9</sup> En un estudio   reciente de casos-controles cualquier uso de supresores del   apetito estuvo asociado con un aumento en el riesgo de   hipertensión pulmonar primaria (producto cruzado, 6,3) y el   producto cruzado aumentó hasta más de 20 si los medicamentos   fueron utilizados por más de 3 meses.<sup>6</sup> La   fenfluramina y la dexfenfluramina, que son inhibidores de la   asimilación de la serotonina, ampliamente utilizados para tratar   la obesidad, fueron los medicamentos más frecuentemente   asociados con la hipertensión pulmonar, sin embargo, también   fueron implicadas las anfetaminas. El efecto de los supresores   del apetito fue independiente del índice de la masa corporal, lo   cual indica que la obesidad no fue responsable del aumento en el   riesgo. Debido a que la hipertensión pulmonar aparece en   solamente un pequeño porcentaje de personas con otras   enfermedades, se ha propuesto que esta forma de hipertensión   requiere de cierta predisposición, quizás genéticamente   determinada.</p>          <p>La hipertensión pulmonar primaria congénita totalizó el 6 %   de los 187 casos en el registro de los NIH.<sup>1</sup> Las   características histopatológicas y clínicas de la forma   congénita de la enfermedad son idénticas a las de la forma   esporádica,<sup>10</sup> aunque, no inesperadamente, el   diagnóstico se realiza más tempranamente en la forma genética.   La forma genética se hereda como un rasgo dominante autosómico   y se asocia con un patrón de &quot;anticipación   genética&quot;, con un empeoramiento de la enfermedad en las   generaciones subsiguientes manifestado por una mayor severidad o   un comienzo más temprano.<sup>11</sup> La anticipación   genética es un rasgo de otros estados patológicos enlos cuales   se ha culpado a un patrón de repetición de trinucleótidos,   como es el caso del síndrome del X frágil.</p>      <h4>PATOGÉNESIS Y FISIOPATOLOGÍA</h4>          <p>Tres elementos se combinan para producir un aumento de la   resistencia vascular en pacientes con hipertensión pulmonar   primaria: vasoconstricción, remodelaje de la pared vascular y   trombosis <i>in situ</i>. La importancia patogenética de la   vasoconstricción fue sugerida por primera vez por <i>Wood,</i><sup>12</sup>   quien observó una vasodilatación en respuesta a la infusión de   acetilcolina. Posteriormente, <i>Wagenvoort</i><sup>13</sup> puso   énfasis en que el rasgo patológico más precoz de la   hipertensión pulmonar primaria era la hipertrofia medial, lo   cual indicaba la presencia de un estímulo para la   vasoconstricción y la proliferación de la musculatura lisa.   Más recientemente, <i>Palevski et al.</i><sup>14</sup> hallaron   una correlación entre la respuesta hemodinámica a los   vasodilatadores y el área de la media de la pared vascular, de   acuerdo con las mediciones realizadas en muestras patológicas.</p>          <p>Los trastornos en la función del endotelio vascular pulmonar   también pueden ser importantes. Un desequilibrio de la   proporción de los metabolitos de la prostaciclina respecto a los   metabolitos del tromboxano (ambas sustancias son eicosanoides   circulantes con efectos divergentes sobre la agregación de las   plaquetas y el tono de la musculatura lisa vascular)<sup>15</sup>   indica que o un aumento en la actividad del tromboxano o una   disminución en la actividad de la prostaciclina pudieran   contribuir a la patogénesis. Los trastornos en la síntesis del   óxido nítrico vasorrelajante derivado del endotelio y el   aumento en la producción de la endotelina vasoconstrictora   derivada del endotelio también han sido asociados con la   hipertensión pulmonar.<sup>16,17</sup> Sin embargo, aún queda   por esclarecer si estos trastornos son la causa o el resultado de   la enfermedad. La proliferación de tejido íntimal y adventicial   se produce después de la vasoconstricción a medida que progresa   la enfermedad. La trombosis se puede producir como resultado de   lesiones del endotelio, de una fibrinólisis anormal, de un   aumento en la actividad procoagulante y de trastornos   plaquetarios.<sup>18</sup></p>      <h4>DIAGNÓSTICO</h4>          <p>Los principales obstáculos para establecer un diagnóstico   clínico temprano en la evolución de la enfermedad son la   naturaleza no específica de los síntomas y la sutileza de los   signos de la enfermedad menos avanzada. La duración media entre   el comienzo de los síntomas y el establecimiento del   diagnóstico es de aproximadamente 2 años y en aproximadamente   el 10 % de los pacientes el diagnóstico no se establece hasta   después de 3 años de comenzados los síntomas.<sup>1</sup> La   disnea, que es la razón más frecuente por la cual se solicita   ayuda médica, se produce en el 60 % de los pacientes, sin   embargo, casi todos los pacientes la reportan a medida que   progresa la enfermedad. La fatigabilidad es un síntoma precoz   frecuente; la angina y el síncope, especialmente al realizar un   esfuerzo, son indicativos de limitaciones más severas en el   volumen cardíaco. Aproximadamente el 10 % de los pacientes,   normalmente mujeres, reportan síntomas del fenómeno de Raynaud.</p>          <p>La ecocardiografía puede descartar una enfermedad congénita,   valvular y miocárdica y puede ser un medio para calcular la   presión sistólica en la arteria pulmonar.<sup>19</sup> Los   resultados de la exploración de la ventilación-perfusión son   normales o revelan una distribución irregular del trazador,   especialmente en la enfermedad veno-oclusiva pulmonar,<sup>20</sup>   en contraste con los trastornos más amplios y múltiples de la   perfusión que son típicos de la hipertensión tromboembólica   pulmonar crónica de los vasos mayores (figuras 1A y 1B). La   arteriografía pulmonar es útil cuando los resultados de la   exploración de la perfusión pulmonar no son concluyentes y   dicha técnica generalmente puede ser realizada de forma segura   incluso en pacientes con hipertensión pulmonar severa (figuras   1C y 1D).<sup>21</sup></p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">    <center>      <table border="0">       <tr>           <td valign="top">               <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v36n3/f1a08397.gif"><img           src="/img/revistas/med/v36n3/f1a08397.gif" alt="Figura 1A" border="1" width="205"           height="80"></a></p>               
<p align="center">1A</p>           </td>           <td align="center" valign="top">               <p align="center"><a           href="/img/revistas/med/v36n3/f1b08397.gif"><img src="/img/revistas/med/v36n3/f1b08397.gif"           alt="Figura 1B" border="1" width="164" height="110"></a></p>               
<p align="center">1 B</p>           </td>       </tr>       <tr>           <td align="center" valign="top">               <p align="center"><a           href="/img/revistas/med/v36n3/f1c08397.gif"><img src="/img/revistas/med/v36n3/f1c08397.gif"           alt="Figura 1C" border="1" width="117" height="154"></a></p>               
<p align="center">1 C</p>           </td>           <td valign="top">               <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v36n3/f1d08397.gif"><img           src="/img/revistas/med/v36n3/f1d08397.gif" alt="Figura 1D" border="1" width="145"           height="268"></a></p>               
<p align="center">1 D</p>           </td>       </tr>   </table>   </center></div>          ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><font size="2">FIGURA 1. <i>Exploraciones de la   ventilación-perfusión y arteriogramas pulmonares de pacientes   con hipertensión pulmonar primaria y con hipertensión pulmonar   tromboembólica crónica. </i>El panel A muestra las   exploraciones tomográficas de la ventilación-perfusión de los   pulmones (desde varios ángulos), cerebro y riñones de un   paciente con hipertensión pulmonar primaria. La presencia del   trazador en el cerebro y riñones indica la existencia de una   derivación derecha a izquierda. El panel B muestra exploraciones   similares de los pulmones de un paciente con hipertensión   pulmonar tromboembólica crónica. Los paneles C y D muestran   arteriogramas pulmonares de un paciente con hipertensión   pulmonar primaria y de un paciente con hipertensión pulmonar   tromboembólica crónica, respectivamente. Las flechas en el   panel D indican las bandas intravasculares y los cortes abruptos   que son típicos de la enfermedad trombótica crónica. La letra   D significa derecha, la I izquierda, la P posterior, la A   anterior, las letras OAD oblicuo anterior derecho, OAI oblicuo   anterior izquierdo, OPD oblicuo posterior derecho, OPI oblicuo   posterior izquierdo.</font></p>          <p>Los trastornos en la función pulmonar normalmente son leves y   casi siempre se halla una hipoxemia arterial.<sup>1</sup> Las   pruebas de ejercicios cardiopulmonares revelan un patrón de   trastornos en la función cardíaca, con una reducción en el   consumo máximo de oxígeno, una alta ventilación por minuto, un   bajo umbral anaeróbico, una reducción en el pulso de oxígeno   máximo y un aumento en el gradiente del oxígeno   alveolar-arterial. Existe una correlación entre la distancia   caminada durante una prueba de caminata durante 6 minutos y la   severidad de la hipertensión pulmonar, por lo que este estudio   no invasivo que requiere un esfuerzo por debajo del nivel máximo   pudiera ser de utilidad para monitorear la respuesta al   tratamiento.<sup>22</sup></p>          <p>Con frecuencia se realizan estudios serológicos en pacientes   con una hipertensión pulmonar inexplicable para pesquisar   enfermedades del tejido conectivo. Son frecuentes los resultados   positivos en las pruebas de anticuerpos anti-nucleares,<sup>1</sup>   normalmente con un bajo título, aunque se han reportado altos   títulos sin un patrón específico.</p>          <p>Se observa un trastorno notable en la hemodinámica pulmonar,   con aumentos en la presión de la arteria pulmonar hasta niveles   3 veces o más por encima de lo normal, una elevada presión   atrial derecha y un volumen cardíaco deprimido.<sup>1</sup> Las   presiones en la parte izquierda del corazón son generalmente   normales, aunque la dilatación extrema de las cámaras derechas   del corazón puede comprimir las izquierdas en un grado tal que   llega a limitar el llenado y produce pequeños incrementos en las   presiones diastólicas. La presión enclavada pulmonar-capilar es   generalmente normal, incluso en las enfermedades venooclusivas,   como consecuencia de la falta de obstrucción de las venas   pulmonares de mayor tamaño y de la naturaleza irregular del   proceso patológico en las venas.<sup>23</sup> Sin embargo, en la   enfermedad venooclusiva, las mediciones de la presión capilar   enclavada en varios sitios pueden revelar presiones anormalmente   elevadas en algunos segmentos vasculares.</p>      <h4>TRATAMIENTO</h4>          <p>La hipertensión vascular primaria es una enfermedad   progresiva para la cual no existe cura. Se han reportado   remisiones espontáneas<sup>24</sup> pero estos casos son raros,<sup>25</sup>   aunque pacientes con la enfermedad que estuvieron tomando un   medicamento anoréctico pudieran presentar una mejoría   sustancial en su estado o incluso una remisión después de la   descontinuación del medicamento.<sup>26</sup> Se han logrado   progresos considerables en el tratamiento en el curso de los   últimos 15 años y existen estrategias tanto farmacológicas   como quirúrgicas para su tratamiento.</p>      <h4>VASODILATADORES</h4>          <p>El principio fundamental para el tratamiento con   vasodilatadores se basa en la observación de que la   vasoconstricción es un rasgo prominente de esta enfermedad.   Desafortunadamente, no existe forma de pronosticar, a partir de   las características demográficas y hemodinámicas de los   pacientes, quién tiene probabilidades o no de responder a los   vasodilatadores.<sup>27</sup> Sin embargo, la respuesta inicial a   la administración del vasodilatador identifica de forma precisa   a los pacientes que tienen probabilidades de responder al   tratamiento oral a largo plazo.<sup>28,29</sup> Por esta razón   es imperativo evaluar la vasorreactividad pulmonar durante el   estudio hemodinámico inicial antes de iniciar un curso de   tratamiento a largo plazo. Los medicamentos más adecuados para   evaluar la respuesta aguda son los vasodilatadores de corta   acción y potentes cuya concentración puede ser medida como es   el caso del óxido nítrico,<sup>30</sup> el epoprostenol   (prosta-ciclina),<sup>31</sup> y la adenosina.<sup>32</sup> La   acción del óxido nítrico es más específica para el lecho   vascular pulmonar debido a que la fijación de este agente a la   hemoglobina en la sangre capilar pulmonar reduce notablemente su   actividad vasodilatadora sistémica. Las respuestas vasculares   pulmonares al epoprostenol o a la adenosina, endovenosos,   normalmente son similares a las respuestas producidas por el   óxido nítrico inhalado.<sup>33</sup> El epoprostenol   aerosolizado produce efectos selectivos similares a los del   óxido nítrico inhalado.<sup>34</sup></p>          <p>No existen criterios uniformemente aceptados respecto a una   respuesta beneficiosa a la administración de un vasodilatador.   Los pacientes que experimentan una reducción en la presión de   la arteria pulmonar acompañada por un aumento en el volumen   cardíaco y escasos cambios en la presión sistémica o en la   saturación de oxígeno arterial tienen probabilidades de   presentar una mejoría hemodinámica y sintomática sostenida<sup>35</sup>   así como una supervivencia prolongada.<sup>36</sup> Por el   contrario, existen más probabilidades de que se deteriore el   estado del paciente cuando aumenta la presión de la arteria   pulmonar o cuando no sufre cambios, cuando la presión arterial   sistémica se reduce excesivamente, cuando se reduce el volumen   cardíaco o la saturación de oxígeno o cuando aumenta la   presión atrial derecha. Existen discrepancias en cuanto a la   utilidad del tratamiento con vasodilatadores en pacientes que han   experimentado una reducción aguda en la resistencia vascular   pulmonar (durante la administración de un vasodilatador) como   resultado de un aumento en el volumen cardíaco sin que se   produzca una reducción en la presión de la arteria pulmonar.   Aunque la tolerancia a los ejercicios pudiera ser mejorada en   dichos pacientes, la función ventricular derecha pudiera verse   adversamente afectada.<sup>37</sup> No se conoce si el   tratamiento vasodilatador a largo plazo mejora la supervivencia   en este grupo de pacientes.</p>          <p>Los medicamentos más ampliamente utilizados para el   tratamiento a largo plazo son los bloqueadores del canal de   calcio nifedipina y diltiazem, los cuales producen una mejoría   sostenida en el estado de entre el 25 y el 30 % de los pacientes.<sup>35,36</sup>   Puede que sean necesarias dosis de estos medicamentos que son   más altas que las utilizadas para tratar la hipertensión   sistémica o la cardiopatía coronaria, para poder lograr efectos   beneficiosos en la hipertensión pulmonar primaria,<sup>35,36</sup>   aunque los requerimientos de la dosificación y la tolerancia   varían considerablemente. Las experiencias con el verapamil han   sido desalentadoras, en parte debido a sus efectos inotrópicos   negativos.<sup>37</sup> En contraste con sus importantes   beneficios en pacientes con una enfermedad vascular sistémica,   los efectos de los inhibidores de la enzima transformadora de la   angiotensina parecen ser reducidos en la hipertensión pulmonar   primaria, al menos de forma aguda.<sup>28</sup> En la tabla se   enumeran los vasodilatadores más frecuentemente utilizados.</p>          <p>TABLA. <i>Rangos de las dosis, vías de administración y   vidas medias de los vasodilatadores más frecuentemente   utilizados en pacientes con hipertensión pulmonar primaria</i></p>       <div align="center">    ]]></body>
<body><![CDATA[<center>      <table border="0" cellpadding="4" cellspacing="0" width="633">       <tr>           <td valign="top" width="25%">Medicamento </td>           <td valign="top" width="17%">    <p align="center">Vía</p>           </td>           <td valign="top" width="37%">    <p align="center">Rango de           la dosis</p>           </td>           <td valign="top" width="21%">    <p align="center">Vida media</p>           </td>       </tr>       <tr>           <td valign="top" width="25%">Epoprostenol*</td>           <td valign="top" width="17%">    <p align="center">Endovenosa</p>           </td>           <td valign="top" width="37%">    <p align="center">2-20 ng/kg           de peso corporal/min</p>           </td>           <td valign="top" width="21%">    <p align="center">3-5 min</p>           </td>       </tr>       <tr>           <td valign="top" width="25%">Adenosina</td>           <td valign="top" width="17%">    <p align="center">Endovenosa</p>           </td>           <td valign="top" width="37%">    <p align="center">50-200 <font           face="Symbol">m</font> g/kg de peso corporal/min</p>           </td>           <td valign="top" width="21%">    <p align="center">5-10 seg</p>           </td>       </tr>       <tr>           <td valign="top" width="25%" height="28">Óxido nítrico</td>           <td valign="top" width="17%" height="28">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p           align="center">Inhalado</p>           </td>           <td valign="top" width="37%" height="28">    <p           align="center">5-80 ppm</p>           </td>           <td valign="top" width="21%" height="28">    <p           align="center">15-30 seg</p>           </td>       </tr>       <tr>           <td valign="top" width="25%">Nifedipina<sup>+</sup></td>           <td valign="top" width="17%">    <p align="center">Oral</p>           </td>           <td valign="top" width="37%">    <p align="center">30-240           mg/día</p>           </td>           <td valign="top" width="21%">    <p align="center">2-5 h</p>           </td>       </tr>       <tr>           <td valign="top" width="25%">Diltiazom<sup>+</sup></td>           <td valign="top" width="17%">    <p align="center">Oral</p>           </td>           <td valign="top" width="37%">    <p align="center">120-900           mg/día</p>           </td>           <td valign="top" width="21%">    <p align="center">2-4,5 h</p>           </td>       </tr>   </table>   </center></div>          <p align="center">* El rango de la dosis que se muestra es para   la infusión a corto plazo; el rango de la dosis     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   para las infusiones a largo plazo con frecuencia excede de 100 a   150 ng/kg/min.</p>          <p align="center">+ La vida media que se ofrece se refiere a los   preparados convencionales; los preparados     <br>   de liberación constante pueden ser administrados una vez al   día. </p>          <p>El tratamiento con vasodilatadores orales debe ser ajustado   sobre la base de los síntomas y los hallazgos objetivos,   incluyendo la presión arterial, la saturación del oxígeno y   los resultados del examen físico. La ecocardiografía puede ser   una vía no invasora de utilidad para monitorear los efectos del   tratamiento: se pueden observar reducciones en el tamaño de la   cámara derecha y en la presión sistólica de la arteria   pulmonar estimada en pacientes que han recibido un tratamiento a   largo plazo con bloqueadores del canal de calcio.<sup>35</sup>   Sin embargo, la evaluación de las mediciones hemodinámicas por   medio de la cateterización sigue siendo la mejor prueba para   evaluar la respuesta al tratamiento. Entre los efectos   secundarios del tratamiento a largo plazo con vasodilatadores se   incluyen la hipotensión sistémica, edemas e hipoxemia. La   hipoxemia puede ser causada por 3 grupos de circunstancias: un   empeoramiento de la razón ventilación-perfusión provocada por   un aumento de la perfusión de porciones deficientemente   ventiladas de los pulmones; hipoxemia venosa mixta debido a una   depresión del volumen cardíaco inducida por el medicamento y   una derivación a través de un óvulo abierto del foramen si   está presente una vasodilatación sistémica.<sup>39</sup></p>          <p>La observación de que el epoprostenol produce efectos   hemodinámicos agudos en una importante proporción de pacientes<sup>31</sup>   condujo a su utilización en el tratamiento a largo plazo. El   epoprostenol debe ser administrado por medio de una infusión   endovenosa continua debido a que tiene una corta vida media en la   circulación y es inactivado por el bajo pH del estómago. El   medicamento es infundido con una bomba de infusión portátil   conectada a un catéter venoso central permanente. En un ensayo   aleatorizado perspectivo de 3 meses de duración, la infusión de   epoprostenol mejoró las características hemodinámicas, la   tolerancia a los ejercicios, la calidad de la vida y la   supervivencia de pacientes de la Asociación Cardiológica de New   York, que padecían los tipos funcionales III y IV, en   comparación con un grupo similar de pacientes que recibieron un   tratamiento convencional.<sup>22</sup> Los principales efectos   adversos del tratamiento a largo plazo con epoprostenol son   atribuibles al complejo sistema de transporte involucrado; entre   estos problemas se incluyen un mal funcionamiento de la bomba,   infecciones relacionadas con el catéter y la trombosis.<sup>22,40,41</sup>   La interrupción de la infusión puede llevar a la rápida   aparición de los síntomas lo cual puede poner en peligro la   vida. Los efectos secundarios inducidos por el medicamento son   frecuentes y entre ellos se incluyen: dolor mandibular, eritema   cutáneo, diarrea y artralgias. La infusión de epoprostenol a   corto plazo también puede producir edema pulmonar en las   enfermedades venooclusivas, debido al aumento en la perfusión   pulmonar en presencia de una obstrucción vascular corriente   abajo.<sup>41</sup> Pudiera ser posible el tratamiento   intermitente con iloprost nebulizado,<sup>42</sup> aunque no han   sido evaluados los efectos, a largo plazo, de este enfoque.</p>          <p>El tratamiento a largo plazo con el epoprostenol produce   respuestas hemodinámicas sostenidas incluso en pacientes que   tienen una escasa o ninguna respuesta a la infusión aguda.<sup>22</sup>   Las propiedades del medicamento aparte de su actividad   vasodilatadora, entre las que se cuentan la inhibición de la   agregación de las plaquetas y los efectos sobre el remodelaje   vascular, pudieran ser las causantes de estos efectos a largo   plazo. Por esta razón, a diferencia de los vasodilatadores   orales, los cuales no deben ser utilizados sin tener evidencias   de la vasorreactividad de un paciente a una administración   aguda, el tratamiento con epoprostenol puede ser iniciado sin una   administración aguda. El epoprostenol ha sido utilizado como la   forma principal de tratamiento o como un puente para el   trasplante. Varios pacientes han recibido epoprostenol por medio   de una infusión continua, durante casi 10 años, con beneficios   clínicos y hemodinámicos sostenidos.</p>      <h4>TRASPLANTE</h4>          <p>Se han realizado trasplantes de pulmón y trasplantes   combinados de corazón-pulmón para tratar la hipertensión   pulmonar primaria;<sup>43,44</sup> las tasas de supervivencia   después de practicar ambos procedimientos son similares.<sup>45</sup>   La disponibilidad limitada de corazones para realizar el   trasplante hace que el trasplante de pulmón sea particularmente   atrayente, pues el tiempo de espera para un trasplante de pulmón   es aproximadamente la mitad de el de un trasplante combinado.   Incluso la función ventricular derecha notablemente deprimida   mejora considerablemente con el trasplante de 1 o de 2 pulmones.<sup>43</sup>   Las tasas de supervivencia de un año después de un trasplante   de pulmón para tratar la hipertensión pulmonar primaria   fluctúan entre el 65 y el 70 %.<sup>45</sup> Las tasas de   mortalidad después de un trasplante pulmonar son   significativamente más altas entre pacientes que tienen otras   indicaciones para la cirugía.<sup>45</sup> La bronquiolitis   obliterativa, la cual es la principal complicación a largo plazo   del trasplante, también se produce con mayor frecuencia en   pacientes que son operados para tratar una hipertensión pulmonar   primaria.<sup>46</sup> No se ha reportado una recidiva de la   hipertensión pulmonar primaria después de un trasplante.</p>          <p>El momento más oportuno para el trasplante es un difícil   reto. Los pacientes deben estar lo suficientemente enfermos como   para que se justifique el trasplante, no obstante no deben estar   demasiado enfermos porque las probabilidades de sobrevivir a la   cirugía son escasas. El enfoque seguido en muchos centros es   iniciar el tratamiento con epoprostenol y colocar a los pacientes   en una lista para el trasplante con una evaluación periódica de   su estado clínico. Los pacientes cuyas condiciones mejoran   sustancialmente con el epoprostenol puede que deseen diferir el   trasplante; aquéllos con una escasa o ninguna respuesta al   medicamento tienen más probabilidades de necesitar un   trasplante. Aunque la mayoría de los pacientes que han   experimentado una mejoría sostenida de su estado con el   epoprostenol mantienen esta respuesta, se puede producir un   deterioro súbito o pueden surgir complicaciones que pongan en   peligro su vida. En la figura 2 se muestra un algoritmo para el   tratamiento de los pacientes con hipertensión pulmonar primaria.</p>          <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v36n3/f208397.gif"><img src="/img/revistas/med/v36n3/f208397.gif"   alt="Figura 2" border="1" width="367" height="243"></a></p>          
<p align="center">FIGURA 2. <i>Algoritmo par el tratamiento de la   hipertensión pulmonar primaria.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Las siglas NYHA se refieren a la asociación cardiológica de   Nueva York.</i></p>      <h4>ANTICOAGULACIÓN</h4>          <p>La anticoagulación ha sido recomendada como forma de   tratamiento debido a que se produce un aumento del riesgo de   trombosis y de tromboembolias <i>in situ</i> debido al lento   flujo de la sangre pulmonar, a la dilatación de las cámaras   derechas del corazón, a la estasis venosa y a las limitaciones a   la actividad física impuestas por la enfermedad. Un análisis   retrospectivo<sup>47</sup> y un pequeño estudio perspectivo no   aleatorizado<sup>36</sup> sugieren que el tratamiento   anticoagulatorio prolonga la vida. La warfarina es el   anticoagulante de elección en dosis que son ajustadas para   alcanzar una razón normalizada internacional de aproximadamente   2,0.</p>      <h4>OTRAS MEDIDAS DE APOYO</h4>          <p>Los diuréticos son de utilidad para reducir la excesiva   precarga en pacientes con insuficiencia cardíaca derecha,   especialmente cuando están presentes una ascites y congestión   hepática. Los pacientes con hipoxemia, en reposo o inducida por   ejercicios, pueden presentar una mejoría sintomática con   oxígeno suplementario. Algunos investigadores apoyan el uso de   glucósidos cardíacos cuando se administran bloqueadores del   canal de calcio,<sup>36</sup> para contrarrestar las propiedades   inotrópicas negativas de estos medicamentos.</p>          <p>La compresión mecánica del lado izquierdo del corazón puede   causar una considerable dilatación del lado derecho lo que   conduce a un llenado incompleto del ventrículo izquierdo. Se ha   informado que la creación de una derivación derecha a izquierda   por medio de una septostomía atrial con hoja-globo mejora el   volumen hacia delante y alivia la insuficiencia cardíaca del   lado derecho refractaria al proveer sangre con un canal de baja   resistencia lo cual descompresiona el atrio derecho y mejora el   llenado de la parte izquierda del corazón.<sup>48</sup> El   objetivo de este enfoque es mejorar el transporte sistémico del   oxígeno por medio del aumento del volumen cardíaco en un grado   que es suficiente para compensar la reducción en el contenido de   oxígeno que se produce por el aumento en la mezcla de la sangre   venosa debido a la derivación.</p>          <p>Las tensiones hemodinámicas del embarazo son deficientemente   toleradas por las mujeres con hipertensión pulmonar primaria y   el súbito deterioro, especialmente en el período posparto   inmediato, puede ser fatal.<sup>49</sup> Los anticonceptivos   orales no se recomiendan para el control de la natalidad debido a   que su uso puede exacerbar la hipertensión pulmonar.<sup>50</sup></p>      <h4>SUPERVIVENCIA E HISTORIA NATURAL</h4>          <p>El período mediano de supervivencia después del   diagnóstico, según aparece en el registro de los NIH, es de 2,5   años,<sup>51</sup> sin embargo, los pacientes pueden sobrevivir   durante períodos prolongados, especialmente con el uso de los   más recientes medios para el tratamiento. Los anticoagulantes   casi duplican la tasa de supervivencia de 3 años<sup>47</sup> y   los pacientes que responden a los bloqueadores del canal del   calcio tienen una tasa de supervivencia del 95 % para un período   de 5 años.<sup>36</sup> La tasa de supervivencia de 5 años   entre pacientes que se encontraban en los tipos III y IV de la   Asociación Cardiológica de Nueva York y que fueron tratados con   epoprostenol (54 %) fue 2 veces más alta que la de pacientes   controles históricos pareados (27 %).<sup>41</sup> Entre los   factores de pronóstico de la supervivencia en la hipertensión   pulmonar primaria se encuentran la severidad de la enfermedad,   según puede evaluarse por la medición de las características   hemodinámicas (presión media de la arteria pulmonar, presión   atrial derecha, índice cardíaco y saturación del oxígeno   venoso mezclado), por el tipo funcional, por la tolerancia a los   ejercicios (prueba de caminata de 6 minutos), por el tratamiento con anticoagulantes   y por la respuesta a los vasodilatadores.<sup>22,36,51</sup> La   mayoría de los pacientes mueren debido a la insuficiencia   cardíaca progresiva del lado derecho, sin embargo la muerte   súbita acaece en aproximadamente el 7 % de los casos.</p>      <h4>DIRECCIONES HACIA EL FUTURO</h4>          <p>El estudio de tejido explantado proveniente de pacientes que   recibieron un trasplante y del material genético proveniente de   pacientes con la enfermedad genética pudiera ayudar a esclarecer   los mecanismos moleculares responsables de la hipertensión   pulmonar primaria. Son necesarios estudios de vigilancia para   evaluar los riesgos a largo plazo del uso de medicamentos   anorécticos y para profundizar los conocimientos sobre los   factores de riesgo de la hipertensión pulmonar. El tratamiento a   largo plazo con análogos estables de la prostaciclina (en una   forma transdérmica, inhalada u oral<sup>52</sup> o con óxido   nítrico inhalado<sup>53</sup>) pudiera sustituir al tratamiento   que depende del incómodo sistema de transporte del epoprostenol   que actualmente está en uso.</p>      <h4>REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS</h4>      <ol>           <li>Rich S, Dantzker DR, Ayres SM, et al. Primary pulmonary           hypertension: a national prospective study. Ann Intern           Med 1987; 107:216-23.</li>           <li>Edwards BS, Weir EK, Edwards WD, Ludwig J, Dykoski RK,           Edwards JE. Coexistent pulmonary and portal hypertension:           morphologic and clinical features. 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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Primary pulmonary hypertension: a national prospective study]]></article-title>
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