<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0034-7523</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Medicina]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev cubana med]]></abbrev-journal-title>
<issn>0034-7523</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0034-75231998000100005</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hipertensión arterial en el anciano]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vázquez Vigoa]]></surname>
<given-names><![CDATA[Alfredo]]></given-names>
</name>
</contrib>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cruz Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Nélida María]]></given-names>
</name>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A">
<institution><![CDATA[,  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[ ]]></addr-line>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>1998</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>03</month>
<year>1998</year>
</pub-date>
<volume>37</volume>
<numero>1</numero>
<fpage>22</fpage>
<lpage>27</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75231998000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-75231998000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-75231998000100005&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Con el objetivo de actualizar los conocimientos sobre las características de la hipertensión en el anciano se revisaron concepciones recientes en relación con su prevalencia, fisiopatología y modo de control. Se enfatizó en la importancia de la hipertensión sistólica aislada como forma de presentación frecuente y su relación con la patogenia de la hipertrofia ventricular izquierda y del daño renal. Se abordaron las modificaciones bioquímicas y del árbol vascular que acompañan al envejecimiento. Se comentaron las ventajas que ofrecían los diuréticos a bajas dosis y los betabloqueadores sobre la mortalidad cerebrovascular y cardiovascular. Se concluyó que en el anciano hipertenso debe plantearse una estrategia racional en su atención que incluya el descenso gradual de las cifras elevadas de presión arterial y selección de los fármacos con menos nivel de efectos secundarios posibles que garanticen una óptima calidad de vida.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In order to update the knowledge about the characteristics of hypertension in the elderly, some recent concepts connected with its prevalence, physiopathology and mode of control were reviewed. Emphasis was made on the importance of isolated systolic hypertension as a form of frequent presentation and on its relationship with the pathogeny of left ventricular hypertrophy and of renal failure. The biochemical modifications and of the vascular arbor accompanying aging were approached. The advantages obtained with the use of low doses of diuretics and betablockers on the cerebrovascular and cardiovascular mortality were commented on. It was concluded that the hipertensive elderly should have a rational strategy in his attention including the gradual decrease of the elevated readings of arterial pressure and the selection of drugs with the lowest level of side effects so as to guarantes an optimal quality of life.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[HIPERTENSION]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[HIPERTENSION]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[ENVEJECIMIENTO]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[FACTORES DE RIESGO]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[HYPERTENSION]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[HYPERTENSION]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[AGING]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[RISK FACTORS]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <HTML>   <HEAD>      <META HTTP-EQUIV="Content-Type" CONTENT="text/html; charset=iso-8859-1">      <META NAME="Generator" CONTENT="Microsoft Word 97">      <META NAME="Template" CONTENT="C:\ARCHIVOS DE PROGRAMA\MICROSOFT OFFICE\OFFICE\html.dot">      <META NAME="GENERATOR" CONTENT="Mozilla/4.05 [en] (Win95; I) [Netscape]">      <TITLE>Hipertensi&oacute;n arterial en el anciano</TITLE>   <LINK rel="STYLESHEET" href="../medstyle.css" type="text/css">   </HEAD>  <H3> Temas Actualizados</H3>   Hospital Cl&iacute;nico Quir&uacute;rgico &laquo;Hermanos Ameijeiras&raquo;   <H2>   Hipertensi&oacute;n arterial en el anciano</H2>   <I>Dr. Alfredo V&aacute;zquez Vigoa y Dra. N&eacute;lida Mar&iacute;a Cruz   &Aacute;lvarez</I>   <H4>   Resumen</H4>   Con el objetivo de actualizar los conocimientos sobre las caracter&iacute;sticas   de la hipertensi&oacute;n en el anciano se revisaron concepciones recientes   en relaci&oacute;n con su prevalencia, fisiopatolog&iacute;a y modo de   control. Se enfatiz&oacute; en la importancia de la hipertensi&oacute;n   sist&oacute;lica aislada como forma de presentaci&oacute;n frecuente y   su relaci&oacute;n con la patogenia de la hipertrofia ventricular izquierda   y del da&ntilde;o renal. Se abordaron las modificaciones bioqu&iacute;micas   y del &aacute;rbol vascular que acompa&ntilde;an al envejecimiento. Se   comentaron las ventajas que ofrec&iacute;an los diur&eacute;ticos a bajas   dosis y los betabloqueadores sobre la mortalidad cerebrovascular y cardiovascular.   Se concluy&oacute; que en el anciano hipertenso debe plantearse una estrategia   racional en su atenci&oacute;n que incluya el descenso gradual de las cifras   elevadas de presi&oacute;n arterial y selecci&oacute;n de los f&aacute;rmacos   con menos nivel de efectos secundarios posibles que garanticen una &oacute;ptima   calidad de vida.          <P><I>Descriptores DeCS</I>: HIPERTENSION/terapia; HIPERTENSION/fisiopato-log&iacute;a;   ENVEJECIMIENTO/fisiolog&iacute;a; FACTORES DE RIESGO.          <P>Por lo general se considera anciana a toda persona que ha cumplido los   60 a&ntilde;os. No obstante, hoy se admite que este criterio supone una   divisi&oacute;n arbitraria, puesto que en la actualidad las personas de   edad avanzada est&aacute;n m&aacute;s &laquo;despiertas que nunca&raquo;.   Esta divisi&oacute;n cronol&oacute;gica debe remplazarse por una divisi&oacute;n   biol&oacute;gica que tenga en cuenta los procesos degenerativos, los malestares   cr&oacute;nicos, la incapacidad y la dependencia.          <P>La p&eacute;rdida de autonom&iacute;a se da especialmente entre los   muy ancianos, de m&aacute;s de 80 a&ntilde;os, por lo que las molestias   &laquo;prematuras&raquo; en el grupo de 60 a 80 a&ntilde;os pueden ser   atribuibles a procesos cardiovasculares remediables como la hipertensi&oacute;n   arterial (HTA) por lo cual resulta de extraordinario valor su detecci&oacute;n   precoz y deben constituir entonces, una parte importante de los saberes   m&eacute;dicos.   <H4>   &iquest;Cu&aacute;l es la cifra de PA patol&oacute;gica en el anciano?</H4>   Se ha planteado que las cifras de presi&oacute;n arterial (PA) se elevan   con la edad<SUP>1</SUP> y que los valores de presi&oacute;n arterial sist&oacute;lica   (PAS) contin&uacute;an increment&aacute;ndose de forma constante, al menos   hasta los 75 a&ntilde;os, mientras las cifras de presi&oacute;n arterial   diast&oacute;lica (PAD) apenas aumentan a partir de los 50 a&ntilde;os.   Si bien es cierto que en nuestro entorno la PA aumenta con la edad, esto   no ocurre en otras latitudes, como por ejemplo en algunas comunidades tribales   lo cual pone en evidencia que factores dependientes del estilo de vida,   como la ingesti&oacute;n de sal, influyen en la tendencia a presentarse&nbsp;<!-- Generation of PM publication page 23 -->la   HTA con mayor frecuencia en pacientes mayores de 60 a&ntilde;os.<SUP>2</SUP>          <P>Para definir a un anciano como hipertenso se utilizan los mismos criterios   se&ntilde;alados para los adultos de 18 a&ntilde;os o m&aacute;s, seg&uacute;n   la clasificaci&oacute;n del quinto reporte del Comit&eacute; Nacional Conjunto   Norteamericano (JNC).<SUP>3</SUP>   <H4>   Prevalencia de la HTA en el anciano</H4>   Un estudio (NHANES III) determin&oacute; que en los Estados Unidos, aproximadamente   el 60 % de los blancos no hispanos, el 71 % de los negros no hispanos y   el 61 % de los americanos mexicanos con 60 a&ntilde;os o m&aacute;s eran   hipertensos. Se supone que en la actualidad la HTA se encuentra en m&aacute;s   de la mitad de la poblaci&oacute;n de 60 a&ntilde;os o m&aacute;s. A partir   de dicha edad aumenta tambi&eacute;n la prevalencia de la HTA sist&oacute;lica   aislada (15 %), o sea, pacientes con PAS de 140 mmHg o m&aacute;s y cifras   de PAD menores de 90 mmHg que representan un factor de riesgo independiente   para coronariopat&iacute;a, apoplej&iacute;a (Stroke) y enfermedad cardiovascular.<SUP>4,5</SUP>   <H4>   La HTA como factor de riesgo en el anciano</H4>   Sabemos que la HTA constituye un factor de riesgo, el m&aacute;s importante   en el anciano, para la prevalencia de accidentes cerebrovasculares y cardiovasculares   y que factores como hiperlipidemias, obesidad, sedentarismo, consumo de   alcohol y h&aacute;bito de fumar no contribuyen en el mismo grado a la   presentaci&oacute;n de estas complicaciones.<SUP>6</SUP>          <P>En la actualidad se despejan inc&oacute;gnitas sobre la &laquo;benignidad&raquo;   de la HTA sist&oacute;lica aislada que acompa&ntilde;a al anciano y se   desechan las ideas confusas de su pobre capacidad patog&eacute;nica pues   existen elementos que sustentan que la misma es un marcador de da&ntilde;o   de &oacute;rgano diana, la relacionan con la aparici&oacute;n de hipertrofia   ventricular izquierda que predispone a la isquemia mioc&aacute;rdica y   con microproteinuria como expresi&oacute;n de da&ntilde;o de coraz&oacute;n   y ri&ntilde;&oacute;n, respectivamente.<SUP>7</SUP>   <H4>   Consideraciones fisiopatol&oacute;gicas de la HTA en el anciano</H4>   Los efectos del envejecimiento y de la HTA est&aacute;n interrelacionados   y tienden a potenciarse uno a otro, ambos procesos aumentan la rigidez   de las grandes arterias por un mecanismo multifactorial y ambos se acompa&ntilde;an   de proliferaci&oacute;n de las c&eacute;lulas endoteliales, formaci&oacute;n   de placas y lesiones aterotromb&oacute;ticas, &eacute;stas aparecen con   mayor frecuencia en puntos concretos del &aacute;rbol arterial, probablemente   en relaci&oacute;n con las turbulencias y la presi&oacute;n originada en   las curvaturas y bifurcaciones del sistema. Estos fen&oacute;menos pueden   verse potenciados por la exageraci&oacute;n de las ondas de presi&oacute;n   y flujo inducidos por la rigidez arterial. La amplitud de las variaciones   de la presi&oacute;n en el hipertenso anciano, especialmente en la HTA   sist&oacute;lica aislada (HTASA), constituye un importante factor pron&oacute;stico   de las principales complicaciones cardiovasculares.          <P>Se ha intentado establecer una diferenciaci&oacute;n entre las secuelas   de la HTA propiamente y las asociadas con la aterosclerosis como consecuencia   indirecta e inespec&iacute;fica de la HTA. No obstante, una distinci&oacute;n   de este tipo resulta artificial. Por ejemplo, la insuficiencia coronaria   y su s&iacute;ntoma principal, la angina       <BR><!-- Generation of PM publication page 24 -->       <BR>de pecho, no son atribuibles exclusivamente a las lesiones aterotromb&oacute;ticas   sino tambi&eacute;n a la hipertrofia ventricular izquierda (HVI) inducida   por la HTA y su repercusi&oacute;n final sobre la reserva del flujo coronario.<SUP>8</SUP>   Todo esto no es una mera cuesti&oacute;n sem&aacute;ntica, sino que refleja   un cambio fundamental en la actitud terap&eacute;utica ante la HTA, sobre   todo en el anciano.          <P>La mayor&iacute;a de los cambios fisiopatol&oacute;gicos en el control   circulatorio del anciano hipertenso derivan de las alteraciones estructurales   del sistema cardiovascular como consecuencia del aumento en la rigidez   de la pared, el &aacute;rea barorreceptora sinoa&oacute;rtica y los sensores   situados en la periferia, tienden a perder su sensibilidad frente a los   cambios de presi&oacute;n intravascular.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Esto dificulta el correcto funcionamiento del sistema nervioso auton&oacute;mico   y el sistema renina-angiotensina (SRA) lo que origina como resultado de   la disfunci&oacute;n de estos mecanismos de retroalimentaci&oacute;n, el   desequilibrio de la PA como por ejemplo ante la influencia de la fuerza   de gravedad (hipotensi&oacute;n ortost&aacute;tica) o la p&eacute;rdida   de volumen.   <H4>   El proceso fisiol&oacute;gico del envejecimiento</H4>   •<I> Envejecimiento card&iacute;aco</I>: se acompa&ntilde;a de hipertrofia   de pared posterior del ventr&iacute;culo izquierdo relacionada con el aumento   de la poscarga, adem&aacute;s se producen calcificaciones en el aparato   valvular, ac&uacute;mulos grasos en torno al n&oacute;dulo sinusal as&iacute;   como en fibras espec&iacute;ficas de haz de His.<SUP>9</SUP>          <P>•<I> Envejecimiento del &aacute;rbol vascular</I>: condiciona aumento   del grosor de la capa &iacute;ntima, aumento progresivo y fisiol&oacute;gico   del contenido de &eacute;steres de colesterol y de fosfol&iacute;pidos,   desdoblamiento y fragmentaci&oacute;n de la capa el&aacute;stica que provoca   endurecimiento, rigidez y disminuci&oacute;n de la luz arterial.          <P>• <I>Envejecimiento del sistema nervioso aut&oacute;nomo</I>: determina   menor sensibilidad de los receptores betaadren&eacute;rgicos y alteraciones   del sistema colin&eacute;rgico con disminuci&oacute;n de la respuesta cronotropa   a la estimulaci&oacute;n vagal.          <P>• <I>Envejecimiento renal</I>: supone la ca&iacute;da del filtrado glomerular   y del flujo sangu&iacute;neo renal, dificultad para adaptarse a restricci&oacute;n   s&oacute;dica, merma de la capacidad de concentraci&oacute;n y diluci&oacute;n,   tasas bajas de renina y aldosterona y disminuci&oacute;n de la dotaci&oacute;n   corporal de potasio.<SUP>10</SUP>          <P>• <I>Modificaciones bioqu&iacute;micas</I>: consisten en cierto grado   de intolerancia a la glucosa, tendencia a la hipercolesterolemia e hiperuricemia,   disminuci&oacute;n de calcio, magnesio y fosfatos, aumento de la concentraci&oacute;n   plasm&aacute;tica de angiotensina II, noradrenalina y disminuci&oacute;n   de oligoelementos como el cinc por disminuci&oacute;n de la masa muscular.   Tambi&eacute;n el cobre disminuye con la edad lo cual favorece la aparici&oacute;n   de intolerancia a la glucosa, pues este elemento forma parte del complejo   circulante conocido como factor de tolerancia a la glucosa.<SUP>11,12</SUP>          <P>Se debe recordar que el anciano presenta mayor variabilidad tensional   y que es posible la aparici&oacute;n de hipotensi&oacute;n pospandrial   y que pueden existir vacios o <I>gap</I> auscultatorios y, sobre todo,   descartar la posibilidad de una seudohipertensi&oacute;n.<SUP>13</SUP>   Esta &uacute;ltima forma hace recomendable practicar en el anciano la maniobra   de&nbsp;<!-- Generation of PM publication page 25 -->Osler<SUP>14</SUP>   rutinariamente.   <H4>   Tratamiento del anciano hipertenso: Riesgos y beneficios</H4>   Cualquier intento de tratar a un anciano hipertenso debe contemplarse como   un ejercicio fisiopatol&oacute;gico. Durante mucho tiempo se puso en duda   si el tratamiento antihipertensivo pod&iacute;a mejorar el pron&oacute;stico   de la HTA en el anciano y muchos m&eacute;dicos eran poco propensos incluso   a intentar reducir la presi&oacute;n arterial. La publicaci&oacute;n de   ensayos cl&iacute;nicos controlados y aleatorizados parece haber resuelto   por fin el dilema.          <P>Los estudios recientes <SUP>15-17</SUP> en hipertensos de m&aacute;s   de 60 a&ntilde;os, dise&ntilde;ados expresamente para valorar el tratamiento   en los ancianos y algunos a la HTASA en los cuales se eligi&oacute; un   diur&eacute;tico tiaz&iacute;dico como tratamiento farmacol&oacute;gico   de primera l&iacute;nea comparado con placebo indican resultados francamente   beneficiosos con una reducci&oacute;n evidente de morbilidad y mortalidad   de causa cardiovascular y cerebrovascular que muestra una disminuci&oacute;n   significativa de 36 % en la incidencia de Stroke, tanto fatal como no f   atal, y de 27 % para el infarto del miocardio fatal y no fatal y de 54   % para la insuficiencia ventricular izquierda en los tratados. Estos beneficios   abarcan a todos los pacientes mayores de 60 a&ntilde;os independientemente   del sexo, raza y subgrupos de presi&oacute;n arterial, en general se se&ntilde;ala   una buena tolerancia al medicamento.          <P>A pesar de las reservas que pueden tenerse de un ensayo cl&iacute;nico   en concreto el estudio SHEP <SUP>17</SUP> abre un nuevo camino en el horizonte   del tratamiento terap&eacute;utico, del anciano hipertenso ense&ntilde;ando   que la HTASA re&uacute;ne las condiciones para intentar un tratamiento   hipotensor.          <P>Es necesario contrapesar los efectos beneficiosos del tratamiento hipotensor   con sus efectos adversos, que hasta ahora son poco conocidos y que m&aacute;s   bien est&aacute;n restringidos a los diur&eacute;ticos; se considera que   a&uacute;n las manifestaciones subjetivas dependientes de las drogas no   son en absoluto despreciables, aunque parecen disminuir conforme se prolonga   el tratamiento.<SUP>18</SUP>   <H4>   Tratamiento. Aspectos pr&aacute;cticos</H4>   Se debe insistir en el tratamiento no farmacol&oacute;gico (p&eacute;rdida   de peso, ejercicios moderados, restricci&oacute;n de sal, eliminaci&oacute;n   de alcohol y tabaco) como coadyuvante que potencializa la acci&oacute;n   de las drogas antihipertensivas y quiz&aacute;s puede constituir el &uacute;nico   tratamiento de pacientes con HTASA con cifras de PAS entre 140 y 160 mmHg.   La idea estereotipada del anciano como una persona empe&ntilde;ada en sus   costumbres e incapaz de modificar sus h&aacute;bitos de vida debe ir desapareciendo   mediante el consejo de forma conceptual e individualizado.          <P>El objetivo inicial, una vez que se ha recurrido al tratamiento farmacol&oacute;gico,   es reducir la PA a menos de 160 mmHg para aqu&eacute;llos con PAS superior   a 180 mmHg y bajar la PA en 20 mmHg para aqu&eacute;llos con PAS entre   160 y 179 mmHg. Algunos autores<SUP>19</SUP> prefieren mantener una PA   menor de 140/90 mmHg (135/85 mmHg) en bipedestaci&oacute;n, aunque generalmente   esta PA se obtiene en posici&oacute;n sentada.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El tratamiento debe iniciarse de forma cautelosa pues los ancianos son   m&aacute;s sensibles a la depleci&oacute;n de volumen y a la inhibici&oacute;n   simp&aacute;tica que los j&oacute;venes, adem&aacute;s sus reflejos cardiovasculares   est&aacute;n atenuados, esto los hace m&aacute;s susceptibles a la hipotensi&oacute;n   por lo cual siempre&nbsp;<!-- Generation of PM publication page 26 -->la   PA debe ser medida en la posici&oacute;n de pie, sentado y acostado. Se   debe comenzar con bajas dosis en comparaci&oacute;n a las habituales e   incrementar paulatinamente espaciando los intervalos al mayor tiempo posible.          <P>Las drogas que producen hipotensi&oacute;n ortost&aacute;tica (guanetidina,   guanadril, bloqueadores alfa y labelotol) deben ser reservadas para formas   m&aacute;s severas de HTA y ser utilizadas con precauci&oacute;n.          <P>En lo que respecta a la elecci&oacute;n del f&aacute;rmaco m&aacute;s   adecuado, en general, podemos decir que todas las clases de drogas antihipertensivas   han demostrado ser efectivas en descender la PA en ancianos pero las de   reconocida eficacia con reducci&oacute;n de la morbilidad y la mortalidad   cardiovascular en ensayos prospectivos son los diur&eacute;ticos y betabloqueadores.   Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (I-ECA) y antic&aacute;lcicos   presentan ventajas en cuanto a su mecanismo de acci&oacute;n y tolerancia   que la convierten en una opci&oacute;n atractiva para el tratamiento de   ancianos hipertensos. A pesar de todo lo que se ha escrito sobre el tema,   ning&uacute;n grupo farmacol&oacute;gico resulta superior a los dem&aacute;s   cuando se trata de elegir el f&aacute;rmaco m&aacute;s apropiado, por cuanto   la elecci&oacute;n debe basarse en las condiciones cl&iacute;nicas de cada   paciente en concreto, hay que ajustar cuidadosamente l a dosis y retirar   el f&aacute;rmaco en caso de ineficacia o toxicidad.<SUP>20</SUP>          <P>Parece leg&iacute;timo considerar el descenso de la morbilidad cardiovascular   y cerebrovascular y, por tanto, de la incapacidad y la dependencia como   un &eacute;xito social y humano, mayor incluso que una &laquo;simple&raquo;   disminuci&oacute;n de la mortalidad. Investigaciones futuras deber&aacute;n   abordar la valoraci&oacute;n de su repercusi&oacute;n sobre la calidad   de vida de los pacientes y corresponde al m&eacute;dico realizar un cuidadoso   an&aacute;lisis de cada sujeto para prevenir las complicaciones incapacitantes   de la HTA no tratadas.   <H4>   SUMMARY</H4>   In order to update the knowledge about the characteristics of hypertension   in the elderly, some recent concepts connected with its prevalence, physiopathology   and mode of control were reviewed. Emphasis was made on the importance   of isolated systolic hypertension as a form of frequent presentation and   on its relationship with the pathogeny of left ventricular hypertrophy   and of renal failure. The biochemical modifications and of the vascular   arbor accompanying aging were approached. The advantages obtained with   the use of low doses of diuretics and betablockers on the cerebrovascular   and cardiovascular mortality were commented on. It was concluded that the   hipertensive elderly should have a rational strategy in his attention including   the gradual decrease of the elevated readings of arterial pressure and   the selection of drugs with the lowest level of side effects so as to guarantes   an optimal quality of life.          <P><I>Subject headings:</I> HYPERTENSION/therapy; HYPERTENSION/physiopathology;   AGING/physiology;RISK FACTORS.   <H4>   Referencias Bibliogr&aacute;ficas</H4>      <OL>       <LI>   <FONT SIZE=-1>Whelton PK, Klag MJ. Epidemiology of high blood pressure.   Clin Geriatric Med 1989;27:639-55.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Intersalt co-operative Research Group. Internalt. J Hum Hypertens   1989;3:279-407.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>The fith Report of the Joint National Committee on Detection,   Evaluation and Treatment of High Blood</FONT></LI>          <BR><!-- Generation of PM publication page 27 -->       <BR><FONT SIZE=-1>Pressure. National High Blood Pressure Education Program.   Arch Inter Med 1993;153:154-83.</FONT>       ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   <FONT SIZE=-1>Bulpill CJ. Is systolic pressure more important than diastolic   pressure? J Human Hypertens 1990;4:471-6.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Birkenhager WH. De Leuw PW. Impact of systolic blood pressure   on cardiovascular prognosis. J Hypertens 1988;6(Suppl 1):521-4.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Macias JF. Hipertensi&oacute;n en ancianos. Hipertensi&oacute;n   1990;7:236-40.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Beevers DG, Messerli FH. Human hypertension. Progress in   the last five years. J Hum Hypertens 1992;6:1-7.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>An&oacute;nimo. Coronary heart disease in hypertension. Editorial.   Lancet 1988;2:1461-2.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Ribera JM. Cardiolog&iacute;a geri&aacute;trica. Madrid;   Ediciones ENE; 1985.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Cox JR, Macias - N&uacute;&ntilde;ez JF, Dowd AB. Renal disease.   En: Pathy J. Principles and practice of geriatric medicine. Chichester:   Jhon Wiley;1991:1159-77.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Lonroth P, Smith V. Aging enhances the insuline resistance   in obesity through both receptor and post-receptor alterations. J Clin   Endocrinol Metab 1986;62:433-7.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Abassi AA, Prosad AD, Rabbani P. Experimental Zinc deficiency   in man: Effect of testicular function. J Lab Clin Med 1980;96:544-50.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Pardell H, Guillen F (ed). Hipertensi&oacute;n arterial en   el anciano: Conceptos actuales. Madrid. LELHA-SEGG, 1990.</FONT></LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   <FONT SIZE=-1>Messerili FH, Ventura HO, Amadeo C. Osler's manouver and   pseudohypertension. N Engl. J Med 1985;312:1548-51.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>Dahof B. Lidholm L, Hansson L. Shersten B. The Swedish trial   in old patient with hypertension (Stop-Hypertension). Lancet 1991;338:1281-5.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-1>MRL working party. Medical Research Council Trial of hypertension   in older adults: principal results. Br Med J 1992;304:405-12.</FONT></LI>          <LI>   <FONT SIZE=-2>SHEP Cooperative Research group. Prevention of stroke by   antihipertensive drug treatment in older persons</FONT></LI>       </OL>   &nbsp;   <H5>    <!-- Generation of PM publication page 28 -->       <BR>   <!-- Generation of PM publication page 29 -->    <BR>   <!-- Generation of PM publication page 30 -->    <BR>   <!-- Generation of PM publication page 31 -->    <BR>   <!-- Generation of PM publication page 32 --></H5>          </body>   </HTML>       ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Whelton]]></surname>
<given-names><![CDATA[PK]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Klag]]></surname>
<given-names><![CDATA[MJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Epidemiology of high blood pressure]]></article-title>
<source><![CDATA[Clin Geriatric Med]]></source>
<year>1989</year>
<volume>27</volume>
<page-range>639-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<nlm-citation citation-type="journal">
<collab>Intersalt co-operative Research Group</collab>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Internalt]]></article-title>
<source><![CDATA[J Hum Hypertens]]></source>
<year>1989</year>
<volume>3</volume>
<page-range>279-407</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The fith Report of the Joint National Committee on Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure: National High Blood Pressure Education Program]]></article-title>
<source><![CDATA[Arch Inter Med]]></source>
<year>1993</year>
<volume>153</volume>
<page-range>154-83</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bulpill]]></surname>
<given-names><![CDATA[CJ]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Is systolic pressure more important than diastolic pressure?]]></article-title>
<source><![CDATA[J Human Hypertens]]></source>
<year>1990</year>
<volume>4</volume>
<page-range>471-6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Birkenhager]]></surname>
<given-names><![CDATA[WH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[De Leuw]]></surname>
<given-names><![CDATA[PW]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Impact of systolic blood pressure on cardiovascular prognosis]]></article-title>
<source><![CDATA[J Hypertens]]></source>
<year>1988</year>
<volume>6</volume>
<numero>^s1</numero>
<issue>^s1</issue>
<supplement>1</supplement>
<page-range>521-4</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Macias]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Hipertensión en ancianos]]></article-title>
<source><![CDATA[Hipertensión]]></source>
<year>1990</year>
<volume>7</volume>
<page-range>236-40</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Beevers]]></surname>
<given-names><![CDATA[DG]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Messerli]]></surname>
<given-names><![CDATA[FH]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Human hypertension: Progress in the last five years]]></article-title>
<source><![CDATA[J Hum Hypertens]]></source>
<year>1992</year>
<volume>6</volume>
<page-range>1-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Coronary heart disease in hypertension]]></article-title>
<source><![CDATA[Lancet]]></source>
<year>1988</year>
<volume>2</volume>
<page-range>1461-2</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ribera]]></surname>
<given-names><![CDATA[JM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Cardiología geriátrica]]></source>
<year>1985</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones ENE]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Cox]]></surname>
<given-names><![CDATA[JR]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Macias - Núñez]]></surname>
<given-names><![CDATA[JF]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Dowd]]></surname>
<given-names><![CDATA[AB]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Renal disease]]></article-title>
<person-group person-group-type="editor">
<name>
<surname><![CDATA[Pathy]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Principles and practice of geriatric medicine]]></source>
<year>1991</year>
<page-range>1159-77</page-range><publisher-loc><![CDATA[Chichester ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Jhon Wiley]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lonroth]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Smith]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Aging enhances the insuline resistance in obesity through both receptor and post-receptor alterations]]></article-title>
<source><![CDATA[J Clin Endocrinol Metab]]></source>
<year>1986</year>
<volume>62</volume>
<page-range>433-7</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Abassi]]></surname>
<given-names><![CDATA[AA]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Prosad]]></surname>
<given-names><![CDATA[AD]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Rabbani]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Experimental Zinc deficiency in man: Effect of testicular function]]></article-title>
<source><![CDATA[J Lab Clin Med]]></source>
<year>1980</year>
<volume>96</volume>
<page-range>544-50</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pardell]]></surname>
<given-names><![CDATA[H]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Guillen]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Hipertensión arterial en el anciano: Conceptos actuales]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[LELHA-SEGG]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Messerili]]></surname>
<given-names><![CDATA[FH]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ventura]]></surname>
<given-names><![CDATA[HO]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Amadeo]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Osler's manouver and pseudohypertension: N Engl]]></article-title>
<source><![CDATA[J Med]]></source>
<year>1985</year>
<volume>312</volume>
<page-range>1548-51</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Dahof]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Lidholm]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Hansson]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Shersten]]></surname>
<given-names><![CDATA[B]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Swedish trial in old patient with hypertension (Stop-Hypertension)]]></article-title>
<source><![CDATA[Lancet]]></source>
<year>1991</year>
<volume>338</volume>
<page-range>1281-5</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<nlm-citation citation-type="journal">
<collab>MRL working party</collab>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Medical Research Council Trial of hypertension in older adults: principal results]]></article-title>
<source><![CDATA[Br Med J]]></source>
<year>1992</year>
<volume>304</volume>
<page-range>405-12</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
