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</front><body><![CDATA[ <H3>  De la prensa m&eacute;dica extranjera</H3>    <H2>  Vasculitis Sist&eacute;mica Primaria</H2>  <I>Savage COS, Harper L, Adu D</I>        <P>La patolog&iacute;a de la vasculitis incluye la inflamaci&oacute;n y  la necrosis de las paredes vasculares. La expresi&oacute;n cl&iacute;nica  depende del lugar, del tipo y del tama&ntilde;o de los vasos involucrados,  as&iacute; como de la severidad de la inflamaci&oacute;n asociada. Se les  atribuye a <I>Kussmaul </I>y a <I>Maier</I> (1866). La primera descripci&oacute;n  macrosc&oacute;pica de arteritis <I>postmortem,</I> en la que hicieron  referencia a arterias similares a un cord&oacute;n, aumentadas de tama&ntilde;o,  con protrusiones nodulares. A medida que aumentaba el empleo del microscopio  de luz, se hizo m&aacute;s evidente que las peque&ntilde;as arteriolas,  los capilares y las v&eacute;nulas tambi&eacute;n eran susceptibles a la  inflamaci&oacute;n y la necrosis.        <P><I>Davson</I> <I>y sus colegas</I>,<SUP>1</SUP> reconocieron que algunos  pacientes presentaban hipertensi&oacute;n e infartos de &oacute;rganos  y que la inflamaci&oacute;n afectaba principalmente las arterias musculares-enfermedad  conocida actualmente como poliarteritis nudosa cl&aacute;sica.        <P>Otros pacientes se presentaban con una nefritis r&aacute;pidamente progresiva  y mor&iacute;an a causa de insuficiencia renal por compromiso microvascular  y glomerular, poliangiitis microsc&oacute;picanombrada, anteriormente poliarteritis  microsc&oacute;pica.<SUP>1</SUP> Gradualmente, se describieron los grupos  de pacientes con caracter&iacute;sticas diferentes a estas variantes de  la poliarteritis. Estos estados incluyen la granulomatosis de Wegener,  el s&iacute;ndrome de Churg-Strauss, la vasculitis cut&aacute;nea por hipersensibilidad  y la enfermedad de Kawasaki. Junto con estos estados, tambi&eacute;n se  describieron las vasculitis que afectan predominantemente los grandes vasos:  la arteritis de Takayasu y la arteritis temporal. Otras vasculitis incluyen  la p&uacute;rpura de Henoch-Sch&ouml;nlein, la enfermedad de Behcet y las  vasculitis como un rasgo patol&oacute;gico secundario de otras diversas  enfermedades como es la artritis reumatoidea y el lupus eritematoso sist&eacute;mico.        <P>Se ha intentado en muchas ocasiones, clasificar las vasculitis. La primera  persona que lo intent&oacute; fue <I>Zeek</I> en 1952, quien clasific&oacute;  la vasculitis necrotizante en 5 subtipos.<SUP>2</SUP> Los intentos posteriores  que se basaron en las caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas, no fueron  muy satisfactorios, por el solapamiento cl&iacute;nico entre s&iacute;ndromes  y porque se observ&oacute; que las caracter&iacute;sticas pueden evolucionar  con el paso del tiempo. Las clasificaciones que se basaron en el tama&ntilde;o  del conducto afectado -con granulomas o sin ellos- se anulaban por el hecho  de que los s&iacute;ndromes de vasculitis no respetaban los l&iacute;mites  en cuanto al tama&ntilde;o del conducto. No obstante, esta forma de clasificaci&oacute;n  se ha aplicado en gran medida (panel). La etiolog&iacute;a no ha sido una  raz&oacute;n poderosa para realizar una amplia clasificaci&oacute;n ya  que se reconocen unos pocos factores definidos, por ejemplo, la vasculitis  por hipersensibilidad secundaria a f&aacute;rmacos, la vasculitis crioglobulin&eacute;mica  en el curso de la hepatitis C, la poliarteritis nudosa asociada a la infecci&oacute;n  por virus de la hepatitis B, o vasculitis asociada con una neoplasia maligna.  Los mecanismos inmunopatogen&eacute;ticos constituyen un sistema de clasificaci&oacute;n  alternativo e incluyen la vasculitis por complejos comunes, que <I>Cochrane</I>  y otros analizaron en animales, en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os  70.<SUP>3</SUP> La vasculitis asociada a enfermedades del tejido conectivo  tienen similitudes con la enfermedad mediada inmuno-compleja, pero este  mecanismo no permite explicar la mayor&iacute;a de los tipos de vasculitis  en los seres humanos. El dep&oacute;sito de IgA en el ri&ntilde;&oacute;n  o en la piel, ayuda en el diagn&oacute;stico de la p&uacute;rpura de Henoch-Sch&ouml;nlein,  a pesar de que el mecanismo de este dep&oacute;sito anormal de IgA a&uacute;n  no se conoce del todo. Nuevas agrupaciones est&aacute;n basadas en anticuerpos  contra ant&iacute;genos de la superficie de las c&eacute;lulas endoteliales,  o componentes de los neutr&oacute;filos, los anticuerpos anticitoplasma  de neutr&oacute;filos (ANCA); los subgrupos dependen del tipo de ant&iacute;geno  del neutr&oacute;filo que se reconozca. Los ANCA han despertado el inter&eacute;s  para que se analicen los mecanismos patogen&eacute;ticos definidos que  pueden explicar el da&ntilde;o h&iacute;stico y que pueden ser susceptibles  de intervenci&oacute;n terap&eacute;utica.        <P>El Colegio Americano de Reumatolog&iacute;a ha desarrollado un sistema  de clasificaci&oacute;n que se basa en datos procedentes de pacientes con  enfermedades cl&aacute;sicas completamente desarrolladas.<SUP>4</SUP> Este  enfoque es &uacute;til para los epidemi&oacute;logos y posibilita que se  hagan comparaciones estandarizadas, pero no ayuda al cl&iacute;nico a hacer  un diagn&oacute;stico temprano en pacientes espec&iacute;ficos.        <P>En 1994, en una conferencia internacional, se acord&oacute; un grupo  de nombres y de definiciones b&aacute;sicas para las formas m&aacute;s  comunes de vasculitis sist&eacute;mica no infecciosa.<SUP>5</SUP> Estos  nombres y definiciones han disminuido la confusi&oacute;n acerca de la  nomenclatura. Por ejemplo, una glome-rulonefritis vascul&iacute;tica observada  en una biopsia renal coloca al paciente dentro del grupo microvascular  e intensifica la necesidad de aplicar un tratamiento urgente. La poliangiitis  microsc&oacute;pica se diferencia de la poliarteritis nudosa; la vasculitis  leucocitocl&aacute;stica cut&aacute;nea limitada a la piel, es una entidad  &uacute;nica y con el fin de evitar confusi&oacute;n, se renuncia al t&eacute;rmino  de vasculitis por hipersensibilidad igualada anteriormente a la poliangiitis  microsc&oacute;pica o a la vasculitis leucocitocl&aacute;stica cut&aacute;nea.  <H4>  MANIFESTACIONES CL&Iacute;NICAS DE LAS VASCULITIS ANCA-ASOCIADAS</H4>  En un estudio realizado en el Reino Unido, la incidencia de vasculitis  sist&eacute;mica (excluy&eacute;ndose la arteritis temporal) fue de 42  por mill&oacute;n anualmente.<SUP>6</SUP> En el 50 % de todos los casos  de vasculitis, estaban presentes los ANCA, es decir, la granu-lomatosis  de Wegener, la poliangiitis microsc&oacute;pica y el s&iacute;ndrome de  Churg-Strauss. Hay una ligera preponderancia de hombres en la mayor&iacute;a  de las series. Pueden verse afectados los pacientes de cualquier edad,  aunque el mayor riesgo lo tienen los cauc&aacute;seos en edad madura. La  mayor&iacute;a de los pacientes aparecen en los meses de invierno y primavera.      <CENTER>TABLA 1. <I>Clasificaci&oacute;n de las vasculitis sist&eacute;micas  primarias</I></CENTER>        <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 COLS=3 >  <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="19%">Tama&ntilde;o del vaso dominante afectado</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">Granulomatoso</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="46%">No granulomatoso</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="19%">Grande</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">Arteritis temporal</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="46%">&nbsp;</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="19%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">Arteritis de Takayashu</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="46%">&nbsp;</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="19%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="46%">Poliarteritis nudosa cl&aacute;sica</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="19%">Mediano</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="46%">Enfermedad de Kawasaki</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="19%">Peque&ntilde;o</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">Granulomatosis de Wegener</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="46%">Poliangiitis microsc&oacute;pica</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="19%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">S&iacute;ndrome de Churg Strauss</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="46%">P&uacute;rpura de Henoch-Sch&Ouml;nlein</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="19%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="46%">Vasculitis leucocitol&aacute;stica cut&aacute;nea</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="19%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="35%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="46%">Vasculitis crioglobulin&eacute;mica esencial</TD>  </TR>  </TABLE></CENTER>  La forma de manifestarse la enfermedad var&iacute;a y puede afectar cualquier  &oacute;rgano. Muchos pacientes desarrollan la enfermedad teniendo como  antecedentes s&iacute;ntomas constitucionales no espec&iacute;ficos como  malestar, p&eacute;rdida de peso, fiebre y sudaci&oacute;n nocturna. Los  s&iacute;ntomas m&aacute;s espec&iacute;ficos reflejan el compromiso de  &oacute;rgano mayor.        <P>En el caso de la granulomatosis de Wegener, se observa una predilecci&oacute;n  por el compromiso de los ri&ntilde;ones y de las v&iacute;as a&eacute;reas  superior e inferior; la enfermedad que se limita al tracto respiratorio  es reconocida f&aacute;cilmente y puede progresar hasta llegar a convertirse  en una enfermedad generalizada.<SUP>7</SUP> El compromiso nasal se caracteriza  por rinitis inflamatoria y ulceraci&oacute;n en la mucosa que con frecuencia  lleva a la epistaxis recurrente. La destrucci&oacute;n del cart&iacute;lago  nasal por inflamaci&oacute;n granulomatosa provoca la perforaci&oacute;n  del tabique nasal y la cl&aacute;sica nariz en silla de montar. Es com&uacute;n  la sinusitis, que da lugar a la considerable morbididad; con frecuencia  se da&ntilde;an permanentemente las superficies mucosas y se incrementa  la susceptibilidad a las infecciones bacterianas. La regi&oacute;n subgl&oacute;tica  de la tr&aacute;quea se afecta con frecuencia y puede provocar estenosis  traqueal significativa y compromiso respiratorio.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En el 60-80 % de los pacientes se observan s&iacute;ntomas en los pulmones  y se incluyen la tos, la disnea, la hemoptisis y el dolor tor&aacute;cico.  Las manifestaciones radiol&oacute;gicas caracter&iacute;sticas son los  n&oacute;dulos pulmonares, muchos de los cuales muestran cavitaci&oacute;n.  Puede ocurrir hemorragia pulmonar catastr&oacute;fica, la cual est&aacute;  asociada con un mal pron&oacute;stico a corto plazo. Pueden aparecer conjuntivitis,  escleritis, uve&iacute;tis y aproximadamente, el 50 % de los pacientes  tiene alguna forma de compromiso ocular. Resulta particularmente importante  el reconocimiento de la proptosis a causa de la formaci&oacute;n granulomatosa  retro-orbital, por el riesgo de sufrir p&eacute;rdida visual por isquemia  del nervio &oacute;ptico.        <P>En las series reportadas por <I>Hoffman</I> y otros,<SUP>8</SUP> el  18 % de los pacientes ten&iacute;a enfermedad renal cuando se present&oacute;,  pero el 77 %, posteriormente desarroll&oacute; glomerulonefritis. En muchos  casos, la glomerulonefritis progresa r&aacute;pidamente y provoca insuficiencia  renal irreversible. La anormalidad renal inicial m&aacute;s com&uacute;n  es la hematuria microsc&oacute;pica, por lo que muchos pacientes no tienen  s&iacute;ntomas. La enfermedad renal es un fuerte predictor de un desenlace  fatal por fallo renal olig&uacute;rico. La hematuria macrosc&oacute;pica  y el s&iacute;ndrome nefr&oacute;tico son poco frecuentes.        <P>Son comunes el comprometimiento de la piel con infartos en los pliegues  ungueales, los <I>rash</I> purp&uacute;ricos y las &uacute;lceras aisladas.  El da&ntilde;o neurol&oacute;gico, tanto perif&eacute;rico como central,  puede ocasionalmente ocurrir y la mononeuritis m&uacute;ltiple es la manifestaci&oacute;n  m&aacute;s usual. No nos sorprende, que con frecuencia se demore el diagn&oacute;stico,  ya que cualquier &oacute;rgano puede estar comprometido en la vasculititis  sist&eacute;mica. En muchos pacientes, especialmente en aqu&eacute;llos  que no tienen enfermedad renal o pulmonar, la enfermedad puede seguir un  curso indolente.        <P>La poliangiitis microsc&oacute;pica tiene muchos rasgos similares a  la granulomatosis de Wegener.<SUP>9</SUP> Invariablemente se afectan los  ri&ntilde;ones y son comunes: la hematuria microsc&oacute;pica, la proteinuria  y el deterioro en la funci&oacute;n renal. Unos pocos pacientes se afectan  con hipertensi&oacute;n, la cual es menos severa que en la poliarteritis  nudosa cl&aacute;sica. Como en la granulomatosis de Wegener, la enfermedad  renal puede empeorar r&aacute;pidamente, la hemorragia pulmonar puede ser  fatal, puede aparecer <I>rash</I> cut&aacute;neo y la mononeuritis m&uacute;ltiple  se observa con poca frecuencia. En contraposici&oacute;n, son menos comunes  los s&iacute;ntomas oculares y nasofar&iacute;ngeos.        <P>En la vasculitis limitada a los ri&ntilde;ones, no se observan manifestaciones  extrarrenales, sin embargo, pueden aparecer s&iacute;ntomas constitucionales.  Esta condici&oacute;n es similar a las manifestaciones renales de la poliangiitis  microsc&oacute;pica, la cual se considera una variante de la misma.        <P>El s&iacute;ndrome de Churg-Strauss se diferencia de los vascul&iacute;tidos  antes mencionados por la aparici&oacute;n de asma, la cual, por lo general,  precede al desarrollo de la vasculitis, los infiltrados transitorios en  los pulmones, las radiograf&iacute;as del t&oacute;rax y la eosinofilia  sangu&iacute;nea.<SUP>10</SUP> La vasculitis con frecuencia afecta la piel,  los nervios perif&eacute;ricos (hasta un grado mayor que en la granulomatosis  de Wegener y la poliangiitis microsc&oacute;pica) y el tracto gastrointestinal  (dolor abdominal y alteraciones en el h&aacute;bito intestinal). La enfermedad  renal no es una caracter&iacute;stica principal de esta enfermedad, pero  se presenta.        <P>La poliarteritis nudosa cl&aacute;sica se observa pocas veces en el  Reino Unido y s&oacute;lo un 14 hasta un 20 % de los pacientes son ANCA  positivos. Los rasgos principales de esta enfermedad son los infartos org&aacute;nicos,  la hemorragia (intestinal, del p&aacute;ncreas y de la ves&iacute;cula  biliar), la neuropat&iacute;a y la mialgia. A pesar de que en el 50 % de  los pacientes se observan alteraciones en el tracto urinario, s&oacute;lo  en el 25 % existe deterioro renal severo.  <H4>  CARACTER&Iacute;STICAS PATOL&Oacute;GICAS</H4>  La vasculitis en la poliangiitis microsc&oacute;pica y la granulomatosis  de Wegener asociada a la presencia de los ANCA, puede ser una microvasculitis,  una arteritis o, en la granulomatosis de Wegener, una arteritis granulomatosa.<SUP>11</SUP>        <P>La microvasculitis con frecuencia es el rasgo dominante de la enfermedad  sist&eacute;mica y tiene lugar en los pulmones, en los ri&ntilde;ones y  en la piel. En los pulmones, hay infiltraci&oacute;n de neutr&oacute;filos  en los capilares, las arteriolas y las v&eacute;nulas, lo cual provoca  hemorragia alveolar diseminada. En el ri&ntilde;&oacute;n, el proceso afecta  primeramente los glom&eacute;rulos. La aparici&oacute;n temprana de trombosis  capilares da lugar a la necrosis segmental en los penachos glomerulares,  a la ruptura capilar y a sagramiento dentro del espacio de Bowman que,  a su vez, lleva a la acumulaci&oacute;n y a la proliferaci&oacute;n de  monocitos y c&eacute;lulas epiteliales y a la formaci&oacute;n de crecientes.  Eventualmente, el glom&eacute;rulo se convierte en un remanente contra&iacute;do  y estrangulado que ya nunca ser&aacute; capaz de apoyar la funci&oacute;n  de su t&uacute;bulo asociado.<SUP>12</SUP> La cantidad de inmunoglobulina  depositada en los glom&eacute;rulos, es peque&ntilde;a, esto es motivo  para que se utilice ampliamente el t&eacute;rmino descriptivo "glomerulonefritis  <I>pauci</I> inmune". Estas caracter&iacute;sticas glomerulares no son  espec&iacute;ficas de la enfermedad ANCA asociada, pero pueden estar presentes  en otras vasculitis de vasos peque&ntilde;os, como la p&uacute;rpura de  Henoch-Sch&ouml;nlein, adem&aacute;s de la IgA en las regiones mesangiales  glomerulares que tambi&eacute;n se observan en esta entidad. En la piel,  se observa la vasculitis leucocitocl&aacute;stica con infiltraci&oacute;n  neutrof&iacute;lica, dentro y en los alrededores de los vasos, acompa&ntilde;ada  de fragmentaci&oacute;n de los n&uacute;cleos de leucocitos.<SUP>11</SUP>        <P>En las enfermedades ANCA asociadas, tambi&eacute;n se afectan las arterias  de mediano y peque&ntilde;o tama&ntilde;o. La necrosis fibrinoide, la inflamaci&oacute;n  y la destrucci&oacute;n de la pared arterial, son procesos similares a  los que se observan, en la poliarteritis nudosa cl&aacute;sica. La vasculitis  granulomatosa se observa, ocasionalmente, en la granulomatosis de Wegener  y en el s&iacute;ndrome de Churg-Strauss y afecta los vasos de mediano  tama&ntilde;o -usualmente con trombosis. En el pulm&oacute;n, aparecen  con frecuencia focos granulomatosos necr&oacute;ticos de gran tama&ntilde;o,  cerca de los vasos afectados. Estos focos granulomatosos por lo general  son agregados inflamatorios definidos por la enfermedad, con centros necr&oacute;ticos,  que se diferencian claramente de los que se presentan en la sarcoidosis  o la tuberculosis. Los granulomas renales, descritos originalmente por  Wegener, es probable que sean glom&eacute;rulos necr&oacute;ticos enteros.  Las lesiones vascul&iacute;ticas, tanto glomerulares como vasculares, pueden  sanar, pero dejan los tejidos con alteraciones cicatrizales que perturban  su funcionamiento. El objetivo principal de la terap&eacute;utica es impedir  que el tejido se da&ntilde;e de manera irreversible.  <H4>  HALLAZGOS DE LABORATORIO</H4>  En la investigaci&oacute;n de los pacientes con sospecha de vasculitis,  resulta importante establecer la extensi&oacute;n que tiene la lesi&oacute;n  de &oacute;rganos vitales, en particular los pulmones y los ri&ntilde;ones.  La presencia de hemorragia pulmonar con deterioro en la oxigenaci&oacute;n,  los infiltrados en las radiograf&iacute;as del t&oacute;rax y un creciente  K<SUB>co</SUB> (factor de transferencia para el mon&oacute;xido de carbono),  la oliguria y la presencia de creatinina en plasma por encima de 500 mmol/L,  constituyen manifestaciones ominosas. Para confirmar si est&aacute;n comprometidos  los ojos, los o&iacute;dos, la nariz o la garganta, puede que sea necesario  realizar la endoscopia especializada o investigaciones con l&aacute;mpara  de hendidura.        <P>Durante la fase activa del proceso vascul&iacute;tico se alteran los  reactantes de fase aguda como la eritrosedimentaci&oacute;n y la prote&iacute;na  C reactiva, como marcadores no espec&iacute;ficos de la inflamaci&oacute;n.  Tambi&eacute;n pueden presentarse elevadas concentraciones del ant&iacute;geno  del factor von Willebrand en respuesta a la inflamaci&oacute;n aguda y  como indicador del da&ntilde;o vascular, porque &eacute;ste se almacena  en gr&aacute;nulos endoteliales que se liberan por estimulaci&oacute;n  o da&ntilde;o vascular.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Se conoce que ciertos tipos de vasculitis sist&eacute;mica activa, como  la granulomatosis de Wegener, la poliangiitis microsc&oacute;pica y el  s&iacute;ndrome de Churg-Strauss est&aacute;n asociados con la presencia  de ANCA.<SUP>13</SUP> Se reconocen 2 ant&iacute;genos principales para  los ANCA: prote&iacute;nasa 3(PR3) y mieloperoxidasa (MPO), aunque se han  descrito otros.<SUP>14</SUP> La combinaci&oacute;n de PR3-ANCA con neutr&oacute;filos  normales fijados con acetona en los estudios de inmunofluo-rescencia indirecta  produce una tinci&oacute;n citopl&aacute;smico granular t&iacute;pica,  de ah&iacute; el viejo t&eacute;rmino citopl&aacute;smico (C)-ANCA. En  contraposici&oacute;n, el (MPO)-ANCA produce una tinci&oacute;n perinuclear,  (P)-ANCA. Las especificidades de estos anticuerpos deben confirmarse mediante  la prueba est&aacute;ndar ELISA, ya que el empleo combinado de la inmunofluorescencia  indirecta y el ELISA permite lograr una especificidad diagn&oacute;stica  del 99 % (Proyecto de la Uni&oacute;n Europea para estandarizaci&oacute;n  de los ANCA).        <P>Las causas secundarias de la vasculitis y otras causas de los s&iacute;ndromes  pulmonares/renales deben excluirse con investigaciones que incluyan anti  DNA de doble cadena y anticuerpos antimembrana basal glomerular. A todos  los pacientes se les debe realizar un estudio completo por la conocida  presencia simult&aacute;nea de ANCA y anticuerpos antimembrana basal glomerular,  ya que estos pacientes suelen seguir la historia natural del s&iacute;ndrome  de <I>Goodpasture</I> con un peor pron&oacute;stico para su recuperaci&oacute;n  funcional cuando el ri&ntilde;&oacute;n est&aacute; severamente da&ntilde;ado.        <P>La regla de oro para hacer un diagn&oacute;stico positivo de vasculitis  sigue siendo el descubrimiento histol&oacute;gico de la necrosis fibrinoide  y de la inflamaci&oacute;n vascular, observados en la biopsia de tejido  afectado, por ejemplo, la nariz, el pulm&oacute;n, la piel o el ri&ntilde;&oacute;n,  o dentro del tejido renal, una glomerulonefritis necrotizante segmentaria/focal.  Por tal motivo, con frecuencia, la base para realizar el diagn&oacute;stico  es el desarrollo de manifestaciones t&iacute;picas en un paciente con una  biopsia compatible y ANCA positivo. Acerca del 10 % de todos los pacientes  con vasculitis, son ANCA negativo; los ANCA son m&aacute;s comunes en los  individuos con granu-lomatosis de Wegener limitada al tracto respiratorio  superior.  <H4>  TRATAMIENTO</H4>  Antes de aparecer el tratamiento inmunosupresor, el pron&oacute;stico de  la granulomatosis de Wegener se limitaba a una tasa de mortalidad anual  reportada del 80 %. A pesar de que la terapia, en la cual se emplean solamente  los corticosteroides, puede disminuir y mejorar temporalmente los s&iacute;ntomas  de las v&iacute;as a&eacute;reas superiores y sist&eacute;micas, no logra  controlar la enfermedad pulmonar o renal.        <P>A principios de la d&eacute;cada de los 70, <I>Fauci</I> y otros, del  Instituto Nacional de Salud, en Bethesda, descubrieron una remisi&oacute;n  completa en el 93 % de los pacientes con granulomatosis de Wegener, al  emplear dosis elevadas de prednisolona y ciclofosfamida. Los reg&iacute;menes  que se utilizan para tratar las vasculitis sist&eacute;micas asociadas  a ANCA, se basan en estos hallazgos iniciales. No obstante, un an&aacute;lisis  actualizado realizado en 1992 a los pacientes del Instituto Nacional de  Salud, los cuales hab&iacute;an sido tratados con un protocolo "est&aacute;ndar",  hizo que se fijara la atenci&oacute;n en la mortalidad y la morbilidad  asociadas con las complicaciones por el tratamiento y el progreso de la  enfermedad.<SUP>8</SUP> A la mayor&iacute;a de los pacientes se les trat&oacute;  con ciclofosfamida (2 mg/kg diariamente hasta un m&aacute;ximo de 5 mg/kg  para detener el r&aacute;pido progreso de la enfermedad) y con prednisolona  (1 mg/kg diario), para lograr la remisi&oacute;n. Los pacientes continuaron  recibiendo tratamiento con ciclofosfamida durante al menos 1 a&ntilde;o,  despu&eacute;s que se logr&oacute; en ellos la remisi&oacute;n, y entonces  se redujo la dosis a 25 mg cada 2 &oacute; 3 meses. Se continu&oacute;  suministrando prednisolona durante 4 sem, luego se disminuy&oacute; la  dosis de forma gradual, en los pr&oacute;ximos 1 a 3 meses, hasta 60 mg  en d&iacute;as alternos y, posteriormente, se redujo hasta que los pacientes  recibieron s&oacute;lo la ciclofosfamida si lo requer&iacute;an los indicadores  cl&iacute;nicos. En el 75 % de los pacientes se produjo la remisi&oacute;n  completa y en el 16 % una remisi&oacute;n parcial, pero en el 50 % de los  pacientes se produjeron reca&iacute;das. Se observ&oacute; un 43 % de incidencia  de efectos secundarios a causa de los medicamentos suministrados. Los riesgos  que tiene la terapia a largo plazo con ciclofosfamida est&aacute;n relacionados  con la dosis acumulativa e incluyen la cistitis hemorr&aacute;gica, el  carcinoma en la vejiga, el linfoma, la infertilidad, la supresi&oacute;n  de la m&eacute;dula &oacute;sea y la mielodisplasia. El riesgo de contraer  alguna infecci&oacute;n estuvo relacionado con el tratamiento con corticosteroides.  La severidad de los efectos secundarios ha inducido a otros a utilizar  dosis inferiores o per&iacute;odos m&aacute;s cortos de administraci&oacute;n  de ciclofosfamida y prednisolona. No obstante, debemos enfatizar que existen  datos no publicados acerca de estudios controlados, de gran dimensi&oacute;n  que valoran los diferentes reg&iacute;menes utilizados para lograr la remisi&oacute;n  en los pacientes.        <P>En nuestra propia unidad, nos proponemos inducir la remisi&oacute;n  de la enfermedad, empleando ciclofosfamida oral en una dosis de 2 mg/kg  diariamente (la dosis se reduce en los pacientes con m&aacute;s de 60 a&ntilde;os  de edad o si el c&aacute;lculo de c&eacute;lulas blancas se encuentra por  debajo de 4x10<SUP>9</SUP>/L) y prednisolona, en una dosis de 1 mg/kg diariamente.  La dosis con esteroide se reduce invariablemente en los siguientes 6 meses  hasta 10 mg diarios. Una vez que se logra la remisi&oacute;n, lo que ocurre  con frecuencia entre 4 y 6 meses, se sustituye la ciclofosfamida por azatioprina  (2 mg/kg/d) y se contin&uacute;a el suministro de prednisolona (tabla 2).  Otros cl&iacute;nicos utilizan v&iacute;as similares bas&aacute;ndose en  la dosis diaria de ciclofosfamida oral para lograr la remisi&oacute;n,  cambian para la azatioprina y logran as&iacute; mantener la remisi&oacute;n.<SUP>15</SUP>  Cuando est&aacute; en peligro la p&eacute;rdida de la funci&oacute;n del  &oacute;rgano vital, por ejemplo, comprometi-miento severo de los ri&ntilde;ones  o los pulmones, la terapia intensiva puede tambi&eacute;n incluir 3-4 L  de intercambios de plasma, en 7 hasta 10 ocasiones, o metilprednisolona  en dosis de hasta 15 mg/kg/d durante 3 d.      <CENTER>TABLA 2<I>. Tratamiento de la vasculitis</I></CENTER>        <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 COLS=3 >  <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">Agente citot&oacute;xico</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="68%">Corticosteroides</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">Terapia de inducci&oacute;n</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">Ciclofosfamida</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="68%">Prednisolona 1 mg/kg/d (m&aacute;x 80 mg); se  reduce</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">4-6 meses</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">2 mg/kg/d por v&iacute;a oral</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="68%">semanalmente hasta 10 mg/d durante 6 meses</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">(m&aacute;x 150 mg)</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="68%">&nbsp;</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">se reduce la dosis en 25 mg&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="68%">&nbsp;</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">si > de 60 a&ntilde;os</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="68%">&nbsp;</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">WBC debe ser > 40 x 10<SUP>9</SUP>/L</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="68%">&nbsp;</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">&nbsp;</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="68%">&nbsp;</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">Terapia mantenida 6-24 meses</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">Azatioprina 2 mg/kg/d</TD>    <TD VALIGN=TOP WIDTH="68%">Prednisolona 5-10 mg/d</TD>  </TR>    <TR>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="16%">Terapia escalada</TD>    <TD VALIGN=TOP COLSPAN="2" WIDTH="84%">La enfermedad aguda severa con creatinina  > 500Fmol/L o hemorragia pulmonar. Considerar tratamiento con 7-10 intercambios  de plasma durante 14 d como por ejemplo, 60 mL/kg de plasma se intercambian  en el 4,5 % o 5 % de la soluci&oacute;n de alb&uacute;mina humana o considerar  3 variaciones en la cantidad de metilprednisolona 15 mg/kg/d durante 3  d. Estos pacientes (si tienen m&aacute;s de 60 a&ntilde;os de edad) pueden  necesitar tambi&eacute;n 2,5 mg/kg/d de ciclofosfamida</TD>  </TR>  </TABLE></CENTER>        <CENTER>WBC: C&aacute;lculo o conteo de c&eacute;lulas sangu&iacute;neas  blancas.</CENTER>          <P>Se han desarrollado reg&iacute;menes alternos como un intento por reducir  la morbilidad asociada con el tratamiento aplicado. Se ha utilizado la  ciclofosfamida intravenosa en dosis elevada y se han obtenido con ello,  diversos resultados.<SUP>16</SUP> Se ha utilizado la ciclosporina para  tratar a algunos pacientes, pero no se ha probado claramente su beneficio.  En el estudio realizado por <I>Sneller</I> et al.<SUP>17</SUP> se observ&oacute;  que una dosis baja de metotrexato administrada semanalmente en combinaci&oacute;n  con los corticosteroides, result&oacute; ser beneficiosa para los pacientes  que no toleraban la ciclofosfamida y para aqu&eacute;llos cuya vida no  estaba en peligro.        <P>En los pacientes que no tuvieron respuestas ante las terapias convencionales,  se ha defendido el uso de la inmunoglobulina por v&iacute;a intravenosa.  <I>Jayne</I> et al.<SUP>18</SUP> observaron mejor&iacute;a en 26 pacientes  con vasculitis sist&eacute;mica despu&eacute;s de aplicarles el tratamiento  con inmunoglobulina por v&iacute;a intravenosa, 13 lograron la completa  remisi&oacute;n. Se mantuvo su beneficio durante 12 meses en 18 pacientes.<SUP>18</SUP>  Sin embargo, <I>Richter</I> et al.,<SUP>19</SUP> mostraron que hab&iacute;a  mejor&iacute;a en el 60 % de los pacientes a los que se les trat&oacute;  con inmunoglobulina intravenosa, pero ninguno de ellos logr&oacute; la  completa remisi&oacute;n. Las preocupaciones que existen en relaci&oacute;n  con este tratamiento, incluyen la nefrotoxicidad reversible, particularmente  si la creatinina en suero se encuentra por encima de 200 mmol/L y el riesgo  de que se transmitan virus, como es por ejemplo el de la hepatitis C. Las  diferencias entre los diversos estudios, en cuanto a la eficacia del tratamiento  aplicado, puede reflejar las variaciones que existen en los preparados  de inmunoglobulina. Otras terapias experimentales incluyen el empleo de  la globulina antitimocito o anticuerpos monoclonales contra los linfocitos  T. Se han indicado protocolos especiales para los pacientes con vasculitis  asociada con el virus de la hepatitis B, en los que la terapia incluye  el empleo del interfer&oacute;n-alfa.<SUP>20</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>No todas las manifestaciones cl&iacute;nicas de la granulomatosis de  Wegener requieren del tratamiento inmunosupresor agresivo. La enfermedad  aislada del <I>sinus</I> o tracto respiratorio superior puede responder  al co-trimoxazol administrado solo o en combinaci&oacute;n con azatioprina  o corticosteroides.<SUP>21</SUP> No obstante, el co-trimoxazol administrado  solo, no tiene una funci&oacute;n espec&iacute;fica en el tratamiento de  la granulomatosis de Wegener renal o generalizada activa.  <H4>  PRON&Oacute;STICO</H4>  M&aacute;s del 80 % de los pacientes con granulomatosis de Wegener y poliangiitis  microsc&oacute;pica logran sobrevivir por m&aacute;s de 5 a&ntilde;os.  Se observa una evidente mortalidad despu&eacute;s de su aparici&oacute;n,  especialmente en aquellos pacientes con hemorragia pulmonar y en los de  edad avanzada que tienen insuficiencia renal severa. A pesar de producirse  aumento en la tasa de supervivencia a largo plazo, se logra la remisi&oacute;n  s&oacute;lo en una peque&ntilde;a cantidad de pacientes y muchos experimentan  una o m&aacute;s reca&iacute;das. Puede surgir la invalidez a largo plazo  a causa de cicatrices irreversibles producto del da&ntilde;o en el tejido  (es decir, insuficiencia renal o estenosis subgl&oacute;tica). Las reca&iacute;das  por lo general son m&aacute;s moderadas que la propia enfermedad cuando  aparece inicialmente, en cuanto a que no se ve amenazada la funci&oacute;n  del &oacute;rgano vital. No obstante, la cantidad de pacientes que tienen  una reca&iacute;da, se incrementa a medida que se prolonga el seguimiento  y puede ocurrir una reca&iacute;da incluso 10 a&ntilde;os despu&eacute;s  de haberse hecho el diagn&oacute;stico. Aproximadamente, el 50 % de los  pacientes con vasculitis de peque&ntilde;os vasos, sufrir&aacute;n al menos  una reca&iacute;da en un per&iacute;odo de 4 a 5 a&ntilde;os despu&eacute;s  de recibir el tratamiento inicial,<SUP>22</SUP> y este riesgo aumenta en  aquellos pacientes en los cuales fueron positivos los resultados en la  prueba realizada para detectar la presencia de los ANCA. Las reca&iacute;das  pueden ocurrir producto de infecciones intercurrentes, pero queda por confirmarse  que los pacientes que albergan de manera cr&oacute;nica en la nariz el  <I>Stafilococcus aureus</I> tienen una elevada tasa de reca&iacute;das.<SUP>23</SUP>        <P>No existe consenso general con respecto a cu&aacute;l es la mejor terapia  para tratar las reca&iacute;das. En aquellos pacientes que a&uacute;n se  encuentran recibiendo la terapia inicial pueden controlarse las reca&iacute;das  moderadas con un incremento temporal en la dosis de prednisolona. Las reca&iacute;das  de mayor proporci&oacute;n puede que requieran de un retorno al empleo  de la terapia de inducci&oacute;n inicial (tabla 2). Se ha defendido, en  situaciones como &eacute;sta, el empleo de ciclofosfamida intravenosa con  pulsaci&oacute;n intermitente, pero a&uacute;n no est&aacute; claro si  tuvo una eficacia mayor que la terapia oral diaria.        <P>La aparici&oacute;n de reca&iacute;das implica que la vasculitis no  puede curarse con estos reg&iacute;menes de tratamiento y que es necesario  llevar un seguimiento a largo plazo. Adem&aacute;s, muchos pacientes tienen  reca&iacute;das despu&eacute;s que se reduce o se descontin&uacute;a el  tratamiento. Existe un conflicto entre la necesidad de reducir la posibilidad  de reca&iacute;das con el empleo de inmunosupresores a largo plazo y la  necesidad de disminuir los efectos secundarios que produce la ciclofosfamida  y los corticosteroides. El debate contin&uacute;a entre los m&eacute;dicos  que est&aacute;n a favor de los per&iacute;odos iniciales (durante 12 meses  o m&aacute;s) de ciclofosfamida y los m&eacute;dicos que prefieren per&iacute;odos  m&aacute;s cortos para inducir la remisi&oacute;n (de 4 a 6 meses). Existe  la tendencia en toda Europa, a utilizar los per&iacute;odos m&aacute;s  cortos de tratamiento con ciclofosfamida, sobre la base de que los per&iacute;odos  m&aacute;s prolongados no son m&aacute;s eficaces en cuanto a provocar  la remisi&oacute;n y no reducen el riesgo de reca&iacute;das posteriores.  Se esperan los resultados de una prueba controlada realizada en Europa.        <P>El dilema de cu&aacute;les f&aacute;rmacos deben emplearse para lograr  mantener con seguridad y a largo plazo la remisi&oacute;n en los pacientes  con vasculitis, constituye el asunto principal de las pruebas colaboradoras  planificadas que se realizan en Europa. Mientras tanto, es conveniente  y razonable mantenerse suministr&aacute;ndoles azatioprina a los pacientes,  reduci&eacute;ndoles gradualmente la dosis de prednisolona durante al menos  2 a&ntilde;os despu&eacute;s de lograrse la remisi&oacute;n inicial. Algunos  cl&iacute;nicos est&aacute;n a favor de mantener dosis bajas indefinidas  de azatioprina con prednisolona o sin &eacute;sta. Un estudio realizado  sugiri&oacute; que el mantener el tratamiento con cotrimoxazol reduc&iacute;a  la frecuencia de las reca&iacute;das de la granulomatosis de Wegener despu&eacute;s  de provocar la remisi&oacute;n.<SUP>24</SUP>  <H4>  VALORACI&Oacute;N DE LA ACTIVIDAD DE LA ENFERMEDAD</H4>  Los retos que enfrentan los cl&iacute;nicos con los pacientes que sufren  vasculitis incluyen la valoraci&oacute;n de la actividad de la enfermedad  cl&iacute;nica en una etapa inicial, la necesidad de distinguir la enfermedad  activa de la invalidez a causa de cicatrices no restablecidas y el uso  adecuado de la terapia para mejorar la calidad de vida de cada individuo.  La actividad de la enfermedad puede valorarse utilizando para ello el &iacute;ndice  de actividad de la vasculitis de Birmingham,<SUP>25</SUP> y el &iacute;ndice  de da&ntilde;os por vasculitis, se ha ideado para medir el impacto acumulativo  de las cicatrices derivadas de los efectos de la enfermedad o la terapia.<SUP>26</SUP>  Tanto el &iacute;ndice de actividad de la vasculitis como el de da&ntilde;os  por vasculitis, pueden utilizarse con la forma corta 36(SF36), medida de  la calidad de vida. Estos medios brindan la posibilidad de hacer una valoraci&oacute;n  general de la enfermedad y de su impacto y pueden utilizarse para controlar  el progreso y la respuesta ante la terapia aplicada.<SUP>27</SUP>  <H4>  ETIOLOG&Iacute;A Y PATOG&Eacute;NESIS</H4>  A&uacute;n no se han podido identificar, los factores etiol&oacute;gicos  precisos, para las vasculitis asociadas con la presencia de ANCA, pero  se sospecha de la participaci&oacute;n de factores ambientales y polim&oacute;rficos.  A pesar de los rasgos autoinmunes potentes en la vasculitis, no existe  un consenso acerca de las asociaciones con el lugar, pero se ha sugerido  que existen asociaciones con polimorfismos del gen a<SUB>1</SUB> antitripsina<SUP>28</SUP>  y con las variaciones polim&oacute;rficas del receptor tipo IIa para detectar  la IgG (FcyRIIa).<SUP>29</SUP> Como se cuenta con un peque&ntilde;o n&uacute;mero  de pacientes, ha de confirmarse la validez de estos estudios, pero resultan  de inter&eacute;s ya que pueden reflejar las irregularidades potenciales  relacionadas con la enfermedad, dentro del sistema inmune. Estas irregularidades  u otras similares del sistema inmunol&oacute;gico, pueden contribuir al  desarrollo de los ANCA y de anticuerpos contra los neutr&oacute;filos,  o de ambos y as&iacute; provocar lesi&oacute;n vascular o en el tejido.  La idea de que los ANCA pueden ser patogen&eacute;ticos proviene inicialmente  de estudios cl&iacute;nicos que sugieren que existe una correlaci&oacute;n  entre las concentraciones de ANCA y la actividad de la enfermedad.<SUP>30</SUP>        <P>Al nivel celular, hay pruebas que confirman que los ANCA pueden estimular  tanto el esfuerzo respiratorio con producci&oacute;n de especies reactivas  de ox&iacute;geno, como la desgranulaci&oacute;n de neutr&oacute;filos  y que, tanto la porci&oacute;n Fab de ant&iacute;genos espec&iacute;fica  del anticuerpo, como la cola Fc, que compromete al receptor Fc, resultan  necesarias para esta actividad. Te&oacute;ricamente, las propiedades del  anticuerpo (por ejemplo, subclase, especificidad) o del neutr&oacute;filo  (por ejemplo, polimorfismos del receptor Fc) podr&iacute;an determinar  la fuerza con que se produce esta respuesta. Adem&aacute;s, el proceso  ocurre m&aacute;s f&aacute;cilmente, si los neutr&oacute;filos est&aacute;n  estimulados por las citosinas inflamatorias, como es el factor de necrosis  tumoral. Una posible consecuencia que puede tener la activaci&oacute;n  de neutr&oacute;filos por los ANCA, podr&iacute;a ser la lesi&oacute;n  en el endotelio cuando los neutr&oacute;filos estimulados por citosinas,  se adhieren al endotelio activado por citosinas, como un preludio a la  transmigraci&oacute;n en el interior de los tejidos. Se considera que esta  lesi&oacute;n en el endotelio, precede y promueve las lesiones vascul&iacute;ticas.  En las ratas de Brown Norway inmunizadas con mieloperoxidasa, para inducirles  anticuerpos y en cuyos ri&ntilde;ones se introdujo una mezcla de extracto  enzim&aacute;tico lisosomal neutr&oacute;filo y per&oacute;xido de hidr&oacute;geno,  se comprob&oacute; que las lesiones de tipo vascul&iacute;ticas pueden  desarrollarse cuando se da&ntilde;a la membrana basal glomerular (y se  supone que sean las c&eacute;lulas endoteliales) por la presencia de los  ANCA circulantes y, como consecuencia, por la activaci&oacute;n local de  neutr&oacute;filos.<SUP>31</SUP>        <P>La confirmaci&oacute;n de estas hip&oacute;tesis, permitir&aacute; desarrollar  nuevos agentes terap&eacute;uticos. Otros procesos tambi&eacute;n pueden  contribuir a que se produzca una lesi&oacute;n vascular; los anticuerpos  unidos a las c&eacute;lulas endoteliales vasculares pueden activar las  c&eacute;lulas endoteliales o lesionarlas,<SUP>32</SUP> reclutar las c&eacute;lulas  T en las lesiones vascul&iacute;ticas,<SUP>35</SUP> o deteriorar la inactivaci&oacute;n  de la proteinasa<SUP>3</SUP> con la a 1-antitripsina.  <H4>  EL FUTURO</H4>  Las terapias hasta el momento utilizadas son emp&iacute;ricas o se basan  en pruebas con peque&ntilde;o n&uacute;mero de pacientes. Las pruebas cl&iacute;nicas  que organiza la Uni&oacute;n Europea, constituyen pr&aacute;cticas actuales  de prueba y pretensi&oacute;n para determinar cu&aacute;l es el mejor empleo  que se le puede dar a los medicamentos disponibles.<SUP>34</SUP> Los mecanismos  que abarcan la etiolog&iacute;a y la patog&eacute;nesis de estas enfermedades  son motivo de intenso estudio en la actualidad, con la esperanza de que  los descubrimientos ulteriores permitan el empleo de terapias m&aacute;s  eficaces y mejor definidas para tratar a los pacientes con vasculitis aguda  o cr&oacute;nica.        <P>Si desea mayor informaci&oacute;n acerca de los grupos de apoyo a los  pacientes con vasculitis tanto al nivel nacional como regional, dentro  del Reino Unido, contacte con: la se&ntilde;ora S. Fisher, Stuart Strante  Trust, 14 Elthorne Way, Newport Pagnel, Bucks MK16, OJH, UK.        <P>Si desea mayor informaci&oacute;n acerca de los coordinadores nacionales  en Europa con respecto a "Las pruebas cl&iacute;nicas del tratamiento de  la vasculitis", contacte con el Dr. N. Rasmussen, Departamento de Otolaringolog&iacute;a,  Rigshospitalet, Bleg-damsvej 9, DK-2100 Copenhagen, Denmark.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>    <OL>      <!-- ref --><LI>  Davson J, Ball J, Platt R. The kidney in periarteritis nodosa. QJM 1948;17:175-205</LI>    <!-- ref --><LI>  Zeek PM. Periarteritis nodosa: a critical review. Am J Clin Pathol 1952;22:777-90.</LI>    <LI>  Cochrane CG, Koffler D. Immune complex disease in experimental animals  and man. Adv Immunol 1973;16:185-264.</LI>        <LI>  Hunder HH, Arend WP, Bloch DA, et al. The American College of Rheumatology  1990 criteria for the classification of vasculitis: introduction. 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