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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Bloqueadores del calcio: Un problema actual]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clinicoquirúrgico Julio Trigo  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The aim of this work was the review of three articles disapproving in an implicit manner the use of the calcium channel blockers, making them responsible for a significant increase of cardiovascular mortality. The articles were discussed, compared with other results from investigations related to these drugs, and it was demonstrated that what was found with the short action nifedipine is not applicable to other calcium channel blockers. It was concluded with propositions of more efficient and safe drugs from this pharmacological group.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[BLOQUEADORES DE LOS CANALES DE CALCIO]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Clinicoquir&uacute;rgico "Hermanos Ameijeiras" </p> <H2>   Bloqueadores del calcio. Un problema actual</H2>   <I>Dr. Luis Carlos N&uacute;&ntilde;ez D&iacute;az, Dr. Manuel D. P&eacute;rez   Caballero, Dr. Andr&eacute;s Gonz&aacute;lez Montero y Dr. Alfredo V&aacute;zquez   Vigoa</I>   <H4>   RESUMEN</H4>   El prop&oacute;sito de este trabajo fue revisar 3 art&iacute;culos que   de forma impl&iacute;cita condenaban el uso de los bloqueadores del calcio,   los hac&iacute;an responsables de un significativo aumento de la mortalidad   cardiovascular. Se discutieron los art&iacute;culos, se compararon con   otros resultados de investigaciones realizadas en relaci&oacute;n con estos   f&aacute;rmacos y se demostr&oacute; que lo encontrado con la nifedipina   de acci&oacute;n corta no es aplicable a otros bloqueadores de los canales   del calcio. Se concluy&oacute; con proposiciones de drogas, de este grupo   farmacol&oacute;gico, m&aacute;s eficaces y seguras.          <P>Descriptores DeCS: BLOQUEADORES DE LOS CANALES DE CALCIO/farmacolog&iacute;a;   BLOQUEADORES DE LOS CANALES DE CALCIO/uso terap&eacute;utico.          <P>El estudio de los bloqueadores de los canales del calcio (BC) comenz&oacute;   en 1960 cuando se comprob&oacute; que la prenilamina, usada como vasodilatador   coronario, deprim&iacute;a la funci&oacute;n ventricular. En 1962, se report&oacute;   similar depresi&oacute;n ventricular con el uso de verapamilo.<SUP>1</SUP>          <P>En 1967, <I>Fleckenstein</I> atribuy&oacute; por vez primera, estas   acciones a la inhibici&oacute;n del flujo de iones calcio al citosol, y   en 1969, apoyado en los trabajos de <I>Rougier</I> y <I>Carabouf</I> con   tejido auricular, introdujo el concepto de bloqueadores de los canales   de calcio, as&iacute; como la funci&oacute;n del calcio en el proceso de   acoplamiento que promueve la contracci&oacute;n del m&uacute;sculo liso   vascular y card&iacute;aco.<SUP>2-4</SUP>          <P>Los BC son un heterog&eacute;neo grupo de drogas que tienen en com&uacute;n   el bloqueo selectivo del flujo transmembrana del i&oacute;n calcio, a trav&eacute;s   de los llamados canales lentos del calcio voltaje-dependiente tipo L, lo   que interfiere el proceso de excitaci&oacute;n-contracci&oacute;n calcio-dependiente.<SUP>3</SUP>          <P>Estas drogas son reconocidas como magn&iacute;ficas opciones antihipertensivas   y antianginosas, pero su eficacia y seguridad fue cuestionada a partir   de 1995, lo cual gener&oacute; una pol&eacute;mica que trascendi&oacute;   el mundo cient&iacute;fico y moviliz&oacute; al mundo de las compa&ntilde;&iacute;as   de la industria farmac&eacute;utica.   <H4>   &iquest;C&Oacute;MO COMENZ&Oacute; LA POL&Eacute;MICA?</H4>   En 1995, en un art&iacute;culo formado por <I>Psaty</I> y otro posterior,   de <I>Furberg</I><SUP>4,5</SUP> se sugiri&oacute; que los pacientes hipertensos   tratados con BC, ten&iacute;an un riesgo mayor de sufrir infarto mioc&aacute;rdico   agudo (IMA). El objetivo del estudio de <I>Psaty</I> fue observar la relaci&oacute;n   entre las diversas modalidades de tratamiento antihipertensivo y la ocurrencia   de IMA.          <P>&Eacute;ste fue un estudio de casos y controles cuyas recomendaciones   terap&eacute;uticas respecto a la hipertensi&oacute;n arterial (HTA), segu&iacute;an   los lineamientos del Cuarto Reporte del <I>Joint National Committe Norteamericano</I>   que inclu&iacute;a entre los f&aacute;rmacos de primera elecci&oacute;n,   a los BC y aunque todas las otras drogas recomendadas en este reporte estaban   representadas, s&oacute;lo los BC de corta acci&oacute;n estaban disponibles   para su uso rutinario, concluyendo, que los pacientes hipertensos estudiados   tratados con betabloqueadores, ten&iacute;an un riesgo inversamente proporcional   de sufrir IMA en dependencia directa a la magnitud de la dosis empleada,   mientras que los pacientes tratados con BC mostraron una relaci&oacute;n   directa; a mayor dosis de BC, mayor fue la ocurrencia de IMA.          <P>Estos autores en sus respectivos trabajos discuten varios posibles mecanismos   por los cuales excelentes antihipertensivos, como son los BC, se asocian   con mayor riesgo de complicaciones cardiovasculares, como la acci&oacute;n   inotroponegativa, la arritmogenicidad, vasodilataci&oacute;n excesiva en   el miocardio isqu&eacute;mico, redistribuci&oacute;n del flujo coronario,   reacci&oacute;n neurohumoral inadecuada, acciones prohemorr&aacute;gicas   y mal uso por parte de los pacientes por la necesidad de m&uacute;ltiples   dosis.          <P>En s&iacute;ntesis, concluyen diciendo que los hipertensos tratados   con BC, tienen un riesgo relativo de sufrir IMA del 60 % en comparaci&oacute;n   con los tratados con otras drogas, sobre todo, si las dosis eran altas.          <P>Los mismos autores reconocen la posibilidad del sesgo estad&iacute;stico   en sus trabajos, ya que en los estudios de casos y controles, el m&eacute;dico   tratante no tiene idea de que sus enfermos van a ser incorporados en un   estudio retrospectivo y seleccionan individualmente la terap&eacute;utica   y la dosificaci&oacute;n seg&uacute;n sus criterios y predilecciones, sin   que medie un protocolo gu&iacute;a.          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>De esta forma, cabe la razonable posibilidad de que en el trabajo de   <I>Psaty</I>, las altas dosis de BC usadas fueran dictadas por la severidad   de la HTA y, como es obvio, los pacientes con HTA severa suelen tener mayor   n&uacute;mero de complicaciones coronarias que los enfermos hipertensos   con formas leves de la HTA.          <P>Otro factor reconocido por los autores es que, pese a todos los ajustes   que se realicen, en el m&eacute;todo de casos y controles, no se pueden   igualar todos los factores de riesgo de complicaci&oacute;n cardiovascular   y que los pacientes seleccionados como casos, es decir, los que sufrieron   IMA, ten&iacute;an cifras de tensi&oacute;n arterial (TA) m&aacute;s altas,   cifras mayores de glicemia, mayor prevalencia de tabaquismo, sedentarismo   y estr&eacute;s, mayor colesterolemia y m&aacute;s evidencias previas de   enfermedad cardiovascular, que los casos controles, es decir, los que no   sufrieron IMA. En conclusi&oacute;n, eran pacientes con m&uacute;ltiples   elementos de riesgo cardiovascular y por ello era de esperarse una mayor   incidencia de IMA, independientemente del tratamiento antihipertensivo.          <P>Por &uacute;ltimo, los &uacute;nicos BC rese&ntilde;ados en el estudio   de <I>Psaty</I>, eran los de acci&oacute;n corta, por lo que estas conclusiones   no pueden ser autom&aacute;ticamente extrapolados a los BC de acci&oacute;n   prolongada o las presentaciones gal&eacute;nicas de liberaci&oacute;n controlada.          <P>El estudio de <I>Furberg</I> fue el m&aacute;s pol&eacute;mico, tanto   en la forma en que presenta sus conclusiones, tildada de sensasionalista,   como por los propios resultados. Su trabajo incluy&oacute; un estudio aleatorio   retrospectivo de prevenci&oacute;n secundaria de IMA y muerte despu&eacute;s   de un s&iacute;ndrome coronario agudo (IMA o angina inestable). Este trabajo   est&aacute; tambi&eacute;n referido al uso de nifedipino de corta acci&oacute;n,   lo que fue asociado a un aumento de la mortalidad en relaci&oacute;n directa   con la dosis, se&ntilde;ala que 30-60 mg diarios no ejercieron efecto alguno   sobre la mortalidad, pero que &eacute;sta se duplic&oacute; con dosis superiores   a 60 mg diarios y se triplic&oacute; si la dosis sobrepasaba los 80 mg   por d&iacute;a.          <P>Los detractores de <I>Furberg</I> se&ntilde;alan que su estudio est&aacute;   viciado de origen por diversas causas, como son: selecci&oacute;n arbitraria   de la muestra, inclusi&oacute;n de ensayos de angina inestable en exclusi&oacute;n   de contempor&aacute;neos como control, predisposici&oacute;n inicial contra   los BC y hasta errores aritm&eacute;ticos.          <P><I>Fuerberg</I> justifica el efecto delet&eacute;reo del nifedipino   de acci&oacute;n corta a grandes dosis, por la reacci&oacute;n adren&eacute;rgica   inicial con aumento del consumo mioc&aacute;rdico de ox&iacute;geno, isquemia   coronaria por fen&oacute;meno de robo coronario, arritmogenicidad y acci&oacute;n   cardiodepresora con fallo de bomba, as&iacute; como la acci&oacute;n prohemorr&aacute;gica   por inhibici&oacute;n plaquetaria, como causante de la muerte de los casos   con s&iacute;ndrome coronario agudo.          <P>El estudio de <I>Pahor</I><SUP>6</SUP> realizado en una cohorte de regontes   hipertensos se bas&oacute; en las drogas antihipertensivas usadas: beta-bloqueadores,   verapamilo, diltiazem, IECA y nifedipino de acci&oacute;n corta.          <P>Este estudio concluy&oacute; que la mortalidad general no fue diferente   entre los que recibieron tratamiento con betabloqueadores, verapamilo e   IECA. El grupo donde se us&oacute; diltiazem present&oacute; un peque&ntilde;o   aumento de la mortalidad, en tanto los que usaron nifedipino tuvieron una   mortalidad del 70 %, y esta mortalidad era tambi&eacute;n dosis-dependiente.          <P>El trabajo de <I>Pahor</I> debe ser analizado con cautela, ya que el   dise&ntilde;o observacional no es el apropiado para establecer la seguridad   de un f&aacute;rmaco -como el autor reconoce- y en los estudios de casos   y controles no es posible formar grupos comparables en cuanto a la existencia   de otros factores de riesgo asociado, que puedan influir en la aparici&oacute;n   de complicaciones cl&iacute;nicas. Luego el sesgo estad&iacute;stico fue   tambi&eacute;n introducido aqu&iacute;, y las salvedades hechas a <I>Psaty   </I>y <I>Furberg</I>, son tambi&eacute;n imputables a <I>Pahor</I>.          <P>La principal objeci&oacute;n estad&iacute;stica a los 3 trabajos controversiales,   fue que para que las conclusiones de una investigaci&oacute;n retrospectiva   sean &uacute;tiles, deben tener un valor de probabilidad menor que 0,001,   y tal rango de probabilidad no fue obtenido por ninguno de ellos.<SUP>7</SUP>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Algunos trabajos se han publicado en los que no se han obtenido resultados   tan negativos como los de <I>Psaty</I> y <I>Furberg</I>. Ejemplo de ello   es el estudio Stone en el que 1 632 hipertensos tratados con nifedipino,   s&oacute;lo se reportaron 4 casos de infarto card&iacute;aco en 30 meses,   seg&uacute;n reportaron <I>Gong</I> y <I>Zhang</I> en 1996.<SUP>8</SUP>          <P>Resulta significativo el informe del subcomit&eacute; <I>ad hoc</I>   del Comit&eacute; de Alianza de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud   y la Sociedad Internacional de Hipertensi&oacute;n, publicado en Journal   of Hipertensi&oacute;n, No. 15 de 1997, en que concluye: "Las evidencias   disponibles no prueban la existencia de efectos beneficiosos ni de efectos   adversos de los antagonistas del calcio sobre los riesgos de los principales   episodios de enfermedad coronaria, incluyendo infarto del miocardio mortal   o no mortal y otras muertes a causa de enfermedad de arteria coronaria".   Este comit&eacute; se&ntilde;ala adem&aacute;s, entre otras cosas, que   las tendencias para el nifedipino parecen ser adversas en cualquier grupo   de paciente, pero que los estudios realizados fueron en su mayor parte   retrospectivos y por tanto dichas tendencias podr&iacute;an estar exageradas   o haber ocurrido al azar y selecci&oacute;n y que se necesitan pruebas   adicionales para confirmar las mismas.<SUP>9</SUP>          <P><I>Abascal</I> y colaboradores, en un informe de 7 a&ntilde;os de seguimiento   del estudio Framinghan, reportaron que no hay evidencias de un aumento   de la mortalidad en 400 hipertensos tratados con antagonistas del calcio   y la mitad de esos casos ten&iacute;a una historia de enfermedad coronaria.<SUP>10</SUP>          <P>No obstante las objeciones anteriores, cabe se&ntilde;alar el uso injustificado   de nifedipino/sublingual para el manejo inmediato del descontrol hipertensivo,   y aunque los trabajos citados no da&ntilde;an la reputaci&oacute;n de los   BC, resulta un hecho demostrado, que los de acci&oacute;n corta son incapaces   de promover cadioprotecci&oacute;n secundaria en la forma en que otras   drogas s&iacute; lo han demostrado, as&iacute; como, que el nifedipino   de acci&oacute;n corta, puede precipitar eventos isqu&eacute;micos y a   dosis altas, incrementar la mortalidad coronaria en pacientes con IMA no   mortal. Por lo tanto, el uso del nifedipino para el control inmediato de   la TA por esta v&iacute;a no es recomendable.<SUP>11</SUP>   <H4>   PROBLEMAS QUE PLANTEAN LOS BLOQUEADORES DE LOS CANALES DEL CALCIO</H4>   En este heterog&eacute;neo grupo de drogas se observan retos y precauciones   en cuanto a su uso cl&iacute;nico en la atenci&oacute;n farmacol&oacute;gica   de la HTA y de la angina de pecho.   <OL>       <LI>   Baja biodisponibilidad oral y un importante efecto de primer paso. Ello   conlleva la aparici&oacute;n de notorias variaciones interindividuales   en los niveles plasm&aacute;ticos, lo que obliga a individualizar las dosis.</LI>          <LI>   Tienen una vida media plasm&aacute;tica corta -excepto amlodipino, lacidipino,   felodipino y nisoldipino- que obliga a administraciones m&uacute;ltiples   a lo largo del d&iacute;a con el fin de mantener niveles plasm&aacute;ticos   estables. Las administraciones m&uacute;ltiples no s&oacute;lo dificultan   el seguimiento del tratamiento del paciente hipertenso o anginoso, sino   que conduce a marcadas variaciones de las concentraciones plasm&aacute;ticas,   pudiendo existir per&iacute;odos en los que se registren concentraciones   subterap&eacute;uticas, durante las que el enfermo no est&aacute; protegido.   En estas circunstancias, el olvido de una dosis deja al paciente sin cobertura   terap&eacute;utica, lo que es particularmente importante en las primeras   horas del d&iacute;a que siguen al despertar, cuando la incidencia de episodios   de isquemia card&iacute;aca, IMA y muerte s&uacute;bita es m&aacute;xima.</LI>          <LI>   Lo ideal en el control de la HTA es una reducci&oacute;n paulatina y gradual   de la TA. Por v&iacute;a oral y sobre todo sublingual, la acci&oacute;n   vasodilatadora del nifedipino y otros BC de acci&oacute;n corta, es muy   r&aacute;pida y desmedida, lo que aumenta la incidencia de reacciones adversas,   con marcada activaci&oacute;n refleja de los mecanismos neurohumorales   compensatorios, lo que ejerce una potente acci&oacute;n tr&oacute;fica   y mitog&eacute;nica que acent&uacute;a los fen&oacute;menos de remodelaci&oacute;n   vascular en el individuo hipertenso.</LI>       </OL>   De todo lo anterior se desprende que ser&iacute;a deseable disponer de   BC con las siguientes caracter&iacute;sticas:   <OL>       <LI>   Mayor biodisponibilidad oral lo que facilita concentraciones plasm&aacute;ticas   estables con m&iacute;nimas variaciones interindividuales.</LI>          <LI>   Acci&oacute;n vasodilatadora de aparici&oacute;n gradual y mantenida.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   Que la acci&oacute;n vasodilatadora se alcance a dosis que no induzcan   cardiodepresi&oacute;n: mayor vasoselectividad.</LI>       </OL>   En 1988, el Comit&eacute; Asesor de Drogas de la <I>Food and Drugs Administration</I>   de los Estados Unidos (FDA) analiz&oacute; las razones por las que los   BC disponibles no eran ideales en el control antihipertensivo, comprobando   que la causa estaba relacionada con la selecci&oacute;n de un intervalo   interdosis inadecuado.<SUP>9,12</SUP>          <P>Este an&aacute;lisis formul&oacute; un indicador aritm&eacute;tico llamado   &iacute;ndice valle-pico, donde la m&iacute;nima respuesta a la droga constituye   el valle, mientras que la respuesta m&aacute;xima es el pico, y estableci&oacute;   que para cada f&aacute;rmaco el efecto valle, debe ser al menos la mitad   del efecto pico, para que la acci&oacute;n terap&eacute;utica persista   24 h. Aritm&eacute;ticamente el &iacute;ndice valle-pico debe tener un   algoritmo mayor de 0,5.          <P>Para alcanzar los objetivos anteriores, cumpliendo con un &iacute;ndice   valle-pico mayor de 0,5 se han seguido 2 estrategias.<SUP>13</SUP>       <BR>1. Desarrollar formulaciones de liberaci&oacute;n controlada:          <P>Este problema trasciende m&aacute;s all&aacute; del dominio m&eacute;dico   e interesa a las compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas que se resisten   a un cambio tecnol&oacute;gico que signifique p&eacute;rdidas econ&oacute;micas.   Actualmente se dispone de la forma gal&eacute;nica GITS (Gastrointestinal   therapeutic system) que permite la liberaci&oacute;n a un ritmo controlado   de los BC de acci&oacute;n corta, con lo que se logran concentraciones   plasm&aacute;ticas estables por 24 h, lo que elimina las fluctuaciones   de las concentraciones s&eacute;ricas, aumenta su biodisponibilidad y elimina   los mecanismos neurohumorales compensatorios.<SUP>13,14</SUP>          <P>2. Desarrollar BC de vida media prolongada:          <P>Aqu&iacute; los modelos a mostrar son amlodipino, lacidipino y felodipino.       <BR>Amlodipino tiene magn&iacute;fica absorci&oacute;n oral, con un efecto   de primer paso menos intenso y lento, por lo que su biodisponibilidad es   de un 60-85 %. Se une en un 98 % a las prote&iacute;nas plasm&aacute;ticas.   Su alta fijaci&oacute;n a las prote&iacute;nas del plasma y su lento aclaramiento   renal explican su larga semivida de eliminaci&oacute;n. Su efecto vasodilatador   es lento y progresivo, con un pico m&aacute;ximo a las 6-10 h, lo que se   corresponde con el ritmo circadiano de la TA.<SUP>15-17</SUP>          <P>Lacidipino tiene buena absorci&oacute;n oral, con una vida media corta,   de 8 h, pero sus efectos persisten por 24 h, porque penetra muy lentamente   en la membrana celular, donde se acumula, difundiendo luego gradualmente   al canal que bloquea. Su remoci&oacute;n de la membrana celular es tambi&eacute;n   lenta, lo que explica su acci&oacute;n vasodilatadora gradual y sostenida.<SUP>18</SUP>          ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Felodipino tiene una absorci&oacute;n oral del 100 % y su liberaci&oacute;n   se retrasa hasta 12 h, no obstante alcanza concentraciones plasm&aacute;ticas   m&aacute;ximas a las 5 h. Aunque su biodisponibilidad no es tan alta (15   %), tiene una gran uni&oacute;n a las prote&iacute;nas del plasma (99 %),   sin que ello signifique reacci&oacute;n de desplazamiento de otros f&aacute;rmacos.   Tiene marcada vasoselectividad, ados&aacute;ndose a las membranas de las   c&eacute;lulas diana, por lo que su efectividad no guarda relaci&oacute;n   con el volumen de distribuci&oacute;n o su concentraci&oacute;n plasm&aacute;tica.   Posee adem&aacute;s efecto natriur&eacute;tico, lo que confiere car&aacute;cter   nefroprotector.<SUP>19,20</SUP>   <H4>   CONCLUSI&Oacute;N</H4>   Lejos a&uacute;n estamos de tener un BC que re&uacute;na todos los requisitos   necesarios para que constituya la droga de primera opci&oacute;n en el   manejo farmacol&oacute;gico de la HTA, pero los ejemplos citados constituyen   un gran paso de avance para el control de esta entidad, responsable a nivel   mundial del primer y tercer esca&ntilde;o, en lo que a mortalidad se refiere,   por ello, a pesar de no ser los BC drogas de primera elecci&oacute;n, tampoco   podemos condenar su uso ni prescindir de su presencia en nuestro arsenal   terap&eacute;utico.   <H4>   SUMMARY</H4>   The aim of this work was the review of three articles disapproving in an   implicit manner the use of the calcium channel blockers, making them responsible   for a significant increase of cardiovascular mortality. The articles were   discussed, compared with other results from investigations related to these   drugs, and it was demonstrated that what was found with the short action   nifedipine is not applicable to other calcium channel blockers. It was   concluded with propositions of more efficient and safe drugs from this   pharmacological group.          <P>Subject headings: CALCIUM CHANNEL BLOCKERS/pharmacology; CALCIUM CHANNEL   BLOCKERS/therapeutic use.   <H4>   REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>      <OL>       <LI>   Henry PD. Comparative pharmacology of calcium antagonists: Nifedipine,   Verapamil and diltiazem. Am J Cardiol 1980;46:1047-58.</LI>          <LI>   Fleckenstein A. Specific inhibitors and promotors of calcium action in   the Excitation-contraction coupling of heart muscle and their role in the   prevention or production of myocardial lesion. En: Harris P, Opie LH, ed   Calcium and the heart. London: Academic, 1971:135-88.</LI>          <LI>   Goodman and Gilman, Hardman JG, Limbird LE, eds. Los antagonistas del calcio.   En: Las bases farmacol&oacute;gicas de la terap&eacute;utica. 19 ed. M&eacute;xico:   Editorial Sudamericana, 1997:848-858.</LI>          <LI>   Psaty BM, Heckbert SR, Loepsell TD. The risk of myocardial infarction associated   with antihypertensive treatment. JAMA 1995;274:620-5.</LI>          <LI>   Furberg CD, Psaty BM, Meller JV. Dose-related increase in mortality in   patients with coronary heart disease. Circulation 1995;92:1326-31.</LI>          <LI>   Pahor M, Gurainik JM, Corti M. Long-term survival and use of hypertensive   medication in older persons. Jamger Soc 1945;43:1-7.</LI>          <LI>   Mancia G, Zwieten PA van. ?Qu&eacute; tan seguros son los antagonistas   del calcio en la hipertensi&oacute;n y en la enfermedad coronaria? J Hypertens   1996;14:13-7.</LI>          <LI>   Gong L, Lhang W, Lhn Y, Zhus, 11 collaborating centers in the shanghai   area, Kong D, et al. Shanghai treal of nifedipine in the elderly (STONE).   J Hypertens 1996;14:1237-43.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>   AD-HOC. Sub-Committe of the Liason Committee of the World Health Organization   and the International Society of Hypertension. Effects of calciun antagonists   of the risk of coronary heart disease, cancer and bleeding. J Hypertens   1997;15:1197-200.</LI>          <LI>   Abascal V, Larson M, Evans J, Poli K, Levy D. Calcium channel blocker use   is not associated with increased mortality. Circulation 1996;94:578.</LI>          <LI>   Joint National Committee on Prevention. The sixth report. Detection, evaluation   and treatment of high blood pressure. Arch Intern Med 1997;30:1-38.</LI>          <LI>   Rose M, Mc Mahon FG. Some problems with antihypertensive drugs studies   in the context of the new guidelines. Am J Hypertens 1990;3:151-5.</LI>          <LI>   Tamargo Men&eacute;ndez J. Aspectos farmacol&oacute;gicos de los canales   del calcio. Medicina 1996;(725):1025-39.</LI>          <LI>   Zanchetti A, Bianchi L, Amigoni S. Antihypertensive effects of nifedipine   gastrointestinal therapeutic system on clinical and ambulatory blood pressure   in essential hypertensives. J Hypertens 1993;11(5):334-5.</LI>          <LI>   Palma Gamiz JL. Perspectivas futuras en el tratamiento de la hipertensi&oacute;n   arterial en funci&oacute;n de la curva circadiana. Med Clin 1991;97(2):61-71.</LI>          <LI>   Meredith PA, Elliot ML. Amlodipine: clinical relevance of a unique pharmacokinetic   profile. J Cardiovasc Pharm 1993;(22 A):6-8.</LI>          <!-- ref --><LI>   Poole-Wilson P. Amlodipine in chronic heart failure. N Eng J Med 1996;3(14):328-37.</LI>    <LI>   Zito M, Abate G, Cervone C. Effects of antihypertensive therapy with lacidipiene   on ambulatory blood pressure in the elderly. J Hypertens 1991;9(3):79-83.</LI>          ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>   Remington&acute;s pharmaceutical sciences. 18 ed. Mack Publishing, 1990(18):854-5.</LI>    <LI>   Donselman PHJM, Edgar B. Felodipine: clinical pharmaco-kinetics. Clin Pharmacol   1991;21(6):418-30.</LI>       </OL>   Recibido: 22 de junio de 1998. Aprobado: 30 de septiembre de 1998.          <P>Dr. <I>Luis Carlos N&uacute;&ntilde;ez D&iacute;az</I>. Hospital Clinicoquir&uacute;rgico   "Julio Trigo". Calzada de Bejucal km 7, Arroyo Naranjo 9, Ciudad de La   Habana, Cuba.            ]]></body><back>
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