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</front><body><![CDATA[ <h3>  De la prensa m&eacute;dica extranjera</h3>  <b><font size=+2>Tratamiento de la hipertensi&oacute;n en el anciano</font></b>*      <p><i>Norman M Kaplam, MD y Burton D. Rose, MD</i>      <p>La hipertensi&oacute;n es un problema com&uacute;n en el anciano (mayores  de 60 a 65 a&ntilde;os), que alcanza una prevalencia de casi el 60 al 80  %.<sup>1</sup> Esto es muy cierto en el caso de la hipertensi&oacute;n  sist&oacute;lica. Los datos del <i>Framingham Heart Study</i> han demostrado  que la presi&oacute;n sist&oacute;lica aumenta y la diast&oacute;lica disminuye  despu&eacute;s de los 60 a&ntilde;os de edad, tanto en los sujetos normotensos  como en los sujetos hipertensos no tratados<sup>2</sup> y que la hipertensi&oacute;n  sist&oacute;lica aislada responde por el 65 al 75 % de los casos de hipertensi&oacute;n  en los ancianos.<sup>3</sup> Las elevaciones en las presiones sist&oacute;lica  y puls&aacute;til en este medio, se deben principalmente a una disminuida  adaptabilidad arterial.  <h4>  Beneficio de tratar la hipertensi&oacute;n</h4>  En el pasado, la hipertensi&oacute;n era tratada en forma menos agresiva  en el anciano (mayores de 60 a 65 a&ntilde;os), en parte por las preocupaciones  acerca del posible riesgo de disminuci&oacute;n de la presi&oacute;n arterial  (PA) en pacientes que tienen m&aacute;s posibilidades de tener una enfermedad  vascular subyacente y una funci&oacute;n barorreceptora deteriorada, lo  cual aumenta por tanto, el riesgo de una hipotensi&oacute;n sintom&aacute;tica.  Sin embargo, la incidencia de procesos cardiovasculares por a&ntilde;o  en los ancianos hipertensos es probablemente el doble de la observada en  pacientes j&oacute;venes.<sup>4</sup> Adem&aacute;s, 5 grandes ensayos  -2 en hipertensi&oacute;n diast&oacute;lica, 2 en hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica  aislada y 1 en la hipertensi&oacute;n diast&oacute;lica y sist&oacute;lica  aislada- han demostrado un beneficio significativo mediante terapia antihipertensora  en los ancianos.<sup>5-9</sup>      <p>Esta mejor&iacute;a es demostrable y en algunos estudios sobre sujetos  mayores de 80 a&ntilde;os.<sup>6,7</sup> Un ensayo realizado en Suecia,  evalu&oacute; un grupo de pacientes entre los 70 y los 84 a&ntilde;os de  edad (la media igual a 76). El registro medio de la PA fue de 195/102,  que disminuy&oacute; hasta 166/85 en el grupo tratado, pero s&oacute;lo  hasta 193/95 en el grupo placebo. La terapia consisti&oacute; principalmente  en tiazida en bajas dosis (25 mg de hidroclorotiazida con un diur&eacute;tico  ahorrador de potasio), o un betabloqueador o ambos. En 5 a&ntilde;os, aproximadamente  un ataque y una muerte cardiovascular, fueron prevenidos en cada 14 pacientes  que fueron tratados. Hubo adem&aacute;s una incidencia muy baja de insuficiencia  card&iacute;aca congestiva y de empeoramiento de la hipertensi&oacute;n.      <p>Los metaan&aacute;lisis de estos diferentes ensayos han revelado los  siguientes hallazgos.<sup>10-12</sup> En t&eacute;rminos de beneficio relativo,  los ancianos tratados ten&iacute;an el 22 % de reducci&oacute;n en la mortalidad  cardiovascular, el 15 % de reducci&oacute;n en sucesos coronarios y el  35 % de reducci&oacute;n en los ataques cerebrovasculares y el 30 % de  reducci&oacute;n en todos los procesos cardiovasculares.<sup>10,12</sup>  En t&eacute;rminos de beneficio absoluto, el n&uacute;mero aproximado de  ancianos hipertensos que han debido ser tratados durante 5 a&ntilde;os,  es:<sup>11,12</sup>  <ul>      <li>  Entre 9 y 18 para prevenir una enfermedad cardiovascular mayor en 1 paciente  con hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica o diast&oacute;lica.</li>        <li>  43 para prevenir un proceso cerebrovascular.</li>        <li>  61 para prevenir un proceso coronario.</li>        <li>  Entre 16 y 40 para prevenir una muerte cardiovascular.</li>      </ul>  Estos beneficios absolutos son de 2 a 4 veces mayores que los observados  al tratar la hipertensi&oacute;n esencial en los pacientes m&aacute;s j&oacute;venes  que se encuentran en un riesgo menor de enfermedades cardiovasculares durante  un per&iacute;odo de 5 a&ntilde;os.<sup>11,13</sup> Adem&aacute;s, estos  resultados subestiman el verdadero beneficio de tratar en forma efectiva  frente al no tratamiento de una hipertensi&oacute;n. Aproximadamente, del  25 al 35 % de los pacientes tratados no alcanzan la PA objetiva en los  diferentes ensayos de la hipertensi&oacute;n en los ancianos, sin embargo,  sus resultados fueron incluidos en el an&aacute;lisis. Adem&aacute;s, los  aumentos en la PA, con frecuencia, necesitaron la aplicaci&oacute;n de  medicaciones antihipertensoras en el grupo placebo; por ejemplo, en un  ensayo de hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica aislada, la terapia fue  necesaria en el 13 % en 1 a&ntilde;o y en el 44 % en 5 a&ntilde;os.<sup>7</sup>  <h4>  Definici&oacute;n de la hipertensi&oacute;n</h4>  La definici&oacute;n de la hipertensi&oacute;n en el anciano es similar  a la aplicada a los sujetos m&aacute;s j&oacute;venes, ya que las presiones  sist&oacute;licas y diast&oacute;licas son igualmente importantes.<sup>14,15</sup>  <ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Presi&oacute;n arterial &oacute;ptima: &lt;120/80.</li>        <li>  Presi&oacute;n arterial normal: 120-129/80-84.</li>        <li>  Presi&oacute;n arterial alta-normal: 130-139/ /85-89.</li>        <li>  Hipertensi&oacute;n ligera: 140-159/90-99.</li>        <li>  Hipertensi&oacute;n moderada: 160-179/100 -109.</li>        <li>  Hipertensi&oacute;n severa: >180/110.</li>      </ul>  Estudios anteriores definieron la hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica  aislada como una presi&oacute;n sist&oacute;lica por encima de 160 mmHg,  aunque el riesgo probado de hipertensi&oacute;n sist&eacute;mica indica  que un valor superior a 140 mmHg es el criterio preferido. Al utilizar  estos valores, comprobamos que casi el 65 % de los pacientes mayores de  60 a&ntilde;os son hipertensos.<sup>15 </sup>Sin embargo, debemos percatarnos  que la terapia antihipertensora, s&oacute;lo ha sido eficaz para las presiones  sist&oacute;licas > 160 mmHg; se aconseja tener precauci&oacute;n al tratar  un n&uacute;mero considerable de pacientes con presiones sist&oacute;licas  entre 140 y 160 mmHg, que no presentan hipertensi&oacute;n diast&oacute;lica.      <p>La PA siempre debe ser tomada con el paciente sentado y puesto de pie,  ya que la hipotensi&oacute;n postural es un problema com&uacute;n en los  ancianos. La presi&oacute;n arterial tomada de pie, debe ser utilizada  como gu&iacute;a para la terapia.<sup>15</sup>      <p>Existen otros 2 problemas que deben tomarse en cuenta en el anciano  que se considera tiene hipertensi&oacute;n: la posible presencia de una  pseudohipertensi&oacute;n (lecturas falsamente elevadas en el esfigmoman&oacute;metro)  por una rigidez vascular aumentada; y una hipertensi&oacute;n &laquo;de  la bata blanca&raquo; (<i>white coat hypertension</i>) especialmente en  las mujeres de edad avanzada.<sup>14</sup> La presencia de una hipertensi&oacute;n  de moderada a severa sin da&ntilde;o en &oacute;rgano terminal, constituye  un indicio de que uno de estos factores puede estar presente.  <h4>  Terapia farmacol&oacute;gica y no farmacol&oacute;gica</h4>  La farmacoterapia y la terapia no farmacol&oacute;gica son eficaces en  el tratamiento de la hipertensi&oacute;n en el anciano. La terapia no farmacol&oacute;gica  debe intentarse de inicio ya que modalidades como la reducci&oacute;n del  peso, la restricci&oacute;n de sal y una actividad f&iacute;sica aumentada,  pueden disminuir la PA en forma significativa (cuando se compara con el  placebo) en muchos de estos pacientes.<sup>14,16,17</sup>      <p>La eficacia de la restricci&oacute;n de sal y la reducci&oacute;n del  peso en los ancianos hipertensos fue ilustrada por los resultados a partir  del ensayo TONE, que evalu&oacute; a 875 personas de edad avanzada (60  a 80 a&ntilde;os) con una PA &lt;45/&lt;85 bajo un r&eacute;gimen de medicamentos  antihipertensores, 585 eran obesos.<sup>13</sup> La restricci&oacute;n  de sal fue asociada con una reducci&oacute;n de 40 meq/d en la ingesti&oacute;n  de sodio y en aquellos pacientes que eran obesos, un r&eacute;gimen de  ingesti&oacute;n cal&oacute;rica disminuida y una aumentada actividad f&iacute;sica,  fueron asociados con una p&eacute;rdida persistente de peso (4 a 5 kg);  estos par&aacute;metros permanecieron inalterables en el grupo de cuidados  usuales. La reducci&oacute;n en la presi&oacute;n arterial, comparado con  un cuidado usual fue de 2,6/1,1 en el caso de la restricci&oacute;n de  sodio, 3,2/0,3 con la p&eacute;rdida de peso y 4,5/2,6 con una terapia  combinada. La probabilidad de permanecer libre de hipertensi&oacute;n,  drogas antihipertensores y procesos cardiovasculares en 30 meses, se redujo  con la restricci&oacute;n de sal (38 % frente al 24 % con el cuidado usual),  con la reducci&oacute;n de peso en los sujetos obesos (39 % frente a 26  %) y con una combinaci&oacute;n de restricci&oacute;n de sal y reducci&oacute;n  del peso en los sujetos obesos (44 % frente a 16 %).  <h4>  Recomendaciones</h4>  Existe una clara evidencia de beneficio en el tratamiento de la hipertensi&oacute;n  en el anciano, por lo menos hasta los 84 a&ntilde;os.<sup>9,10</sup> Sin  embargo, debemos considerar 2 aspectos en el tratamiento m&eacute;dico  de estos pacientes: 1. &iquest;cu&aacute;l es el objetivo de la presi&oacute;n  aterial? y 2. &iquest;qu&eacute; drogas antihipertensoras deben utilizarse?  <h4>  Los objetivos terap&eacute;uticos recomendados son:<sup>6,7,14,15</sup></h4>    <ul>      ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Una presi&oacute;n diast&oacute;lica de 85 a 90 mmHg en pacientes con hipertensi&oacute;n  diast&oacute;lica y</li>        <li>  Una presi&oacute;n sist&oacute;lica que sea 20 mmHg por debajo del nivel  de base si el valor inicial estaba entre 160 y 180 mmHg; o por debajo de  160 mmHg si el valor inicial estaba por encima de 180 mmHg.</li>      </ul>  Este grado de reducci&oacute;n de la PA por lo general es bien tolerado,  aunque el nivel &oacute;ptimo de la PA no ha sido determinado.<sup>7,15</sup>  Se ha indicado que una disminuci&oacute;n en la presi&oacute;n diast&oacute;lica  por debajo de 80 a 85 mmHg pudiera asociarse con un aumento secundario  en el riesgo cardiovascular, quiz&aacute;s por un deterioro en el llenado  coronario durante la di&aacute;stole; sin embargo, esta hip&oacute;tesis  sigue sin probarse, ya que el aumento manifiesto en el riesgo con presiones  inferiores, puede reflejar una enfermedad m&aacute;s subyacente que un  efecto perjudicial de la farmacoterapia. Adem&aacute;s, la mortalidad y  la morbilidad cardiovasculares est&aacute;n reducidas en el anciano tratado  por hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica aislada, a pesar de una reducci&oacute;n  en la presi&oacute;n diast&oacute;lica hasta por debajo de 70 mmHg en pacientes  que a menudo comenzaron con una presi&oacute;n diast&oacute;lica por debajo  de 80 mmHg. Otra posible preocupaci&oacute;n, en particular en la hipertensi&oacute;n  sist&oacute;lica aislada, ha sido que la presi&oacute;n diast&oacute;lica  baja, despu&eacute;s de la aplicaci&oacute;n de un tratamiento, interfiere  con el bienestar general del paciente. Sin embargo, la hipertensi&oacute;n  sist&oacute;lica en el Programa de Ancianos, no observ&oacute; deterioro  en el estado de &aacute;nimo, funci&oacute;n cognoscitiva o f&iacute;sica  o la actividad en tiempo libre o de ocio en los pacientes tratados.<sup>18</sup>      <p>Varios aspectos adicionales deben ser enfatizados.<sup>14,15</sup>  <ul>      <li>  Las dosis iniciales bajas (aproximadamente la mitad que en los pacientes  m&aacute;s j&oacute;venes) deben utilizarse para disminuir al m&aacute;ximo  el riesgo de efectos secundarios.</li>        <li>  La reducci&oacute;n en la PA, debe ser gradual para disminuir al m&aacute;ximo  el riesgo de s&iacute;ntomas isqu&eacute;micos, en particular en pacientes  con hipotensi&oacute;n postural.</li>        <li>  Los estudios antes mencionados muestran el beneficio obtenido a partir  del tratamiento de la hipertensi&oacute;n en el anciano, los cuales fueron  realizados en pacientes relativamente adaptados. Debemos tener una mayor  precauci&oacute;n con la terapia de pacientes d&eacute;biles y el tratamiento  debe ser detenido si la hipotensi&oacute;n postural constituye un problema.<sup>11</sup></li>      </ul>    <h4>  Selecci&oacute;n de la terapia</h4>  La droga de primera l&iacute;nea preferida en la mayor&iacute;a de los  ancianos hipertensos, es un diur&eacute;ticotiazida.<sup>4,13,14</sup>  El tratamiento debe comenzar con 12,5 mg/d de hidroclorotiazida o su equivalente.  La dosis puede aumentarse seg&uacute;n sea necesario, hasta un m&aacute;ximo  de 25 mg/d para disminuir al m&aacute;ximo el riesgo de complicaciones  metab&oacute;licas por ejemplo, hipocalemia; un diur&eacute;tico ahorrador  de potasio, por ejemplo amiloride o triamterano, pueden ser adicionados  si la concentraci&oacute;n plasm&aacute;tica de potasio disminuye.<sup>6-8</sup>  Una posible ventaja adicional de los diur&eacute;ticostiazida en los pacientes  de edad avanzada es que tienden a reducir la excreci&oacute;n urinaria  de calcio, lo que da lugar a un equilibrio positivo del calcio y posiblemente,  &iacute;ndices disminuidos de p&eacute;rdida &oacute;sea y fractura de  cadera.      <p>El &uacute;nico otro f&aacute;rmaco, a excepci&oacute;n del diur&eacute;ticotiazida,  con una reducci&oacute;n demostrada de la morbilidad y la mortalidad en  los pacientes de edad avanzada, con hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica,  es la nitrendipina, un bloqueador del canal de calcio-dihidropiridina de  acci&oacute;n prolongada, utilizado en el ensayo Syst-Eur.<sup>9</sup>  Aunque la nitrendipina no est&aacute; a&uacute;n disponible en los Estados  Unidos, el informe JNC VI recomend&oacute; que otras dihidropiridinas de  acci&oacute;n prolongada (por ejemplo amlodipina, felodipina, nifedipina)  constituyen alternativas apropiadas en los pacientes de edad avanzada con  hipertensi&oacute;n sist&oacute;lica.<sup>14</sup>      <p>Otros agentes han sido utilizados con &eacute;xito para disminuir la  presi&oacute;n arterial y pudieran ser adicionados o sustituidos si fuera  necesario.<sup>4,13,19,20</sup> No se ha demostrado que los betabloqueadores  solos, reduzcan la mortalidad en el anciano.<sup>8</sup> Adem&aacute;s,  en las mujeres de edad avanzada, los betabloqueadores pueden ser ligeramente  menos efectivos y ligeramente m&aacute;s probables de reducir la calidad  de vida del paciente que los bloqueadores del canal de calcio o los inhibidores  ECA.<sup>21</sup>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas recomendaciones generales pueden ser corregidas en pacientes con  enfermedades subyacentes que hagan que un agente en particular sea m&aacute;s  o menos deseable.<sup>22</sup> Como ejemplos:  <ul>      <li>  Un diur&eacute;tico debe ser utilizado para fallo card&iacute;aco o edema.</li>        <li>  Un betabloqueador debe ser utilizado en una cardiopat&iacute;a coronaria,  taquiarritmias, cefaleas migra&ntilde;osas y quiz&aacute;s, con el carvedilo,  en una insuficiencia card&iacute;aca congestiva.</li>        <li>  Un inhibidor-ACE debe ser utilizado en el fallo card&iacute;aco por disfunci&oacute;n  sist&oacute;lica, una nefropat&iacute;a cr&oacute;nica de ligera a moderada,  en particular la nefropat&iacute;a diab&eacute;tica o una enfermedad vascular  perif&eacute;rica.</li>        <li>  Un bloqueador del canal de calcio debe ser utilizado en la cardiopat&iacute;a  coronaria, el fallo card&iacute;aco debido a disfunci&oacute;n diast&oacute;lica,  enfermedad vascular perif&eacute;rica o el verapamilo para las taquiarritmias.</li>        <li>  Un bloqueador-alfa debe ser utilizado para el prostatismo.</li>      </ul>  Con todos los f&aacute;rmacos, la hipotensi&oacute;n ortost&aacute;tica  debe ser evitada por el riesgo aumentado de ca&iacute;das en los pacientes  de edad avanzada.      <p>Adem&aacute;s de los f&aacute;rmacos antihipertensores convencionales,  el dinitrato de isosorbide de liberaci&oacute;n mantenida, tambi&eacute;n  puede ser eficaz en los hipertensos de edad avanzada, preferentemente para  disminuir la presi&oacute;n sist&oacute;lica con pocos efectos secundarios.<sup>23</sup>  Aunque no utilizados habitualmente como una terapia primaria, su administraci&oacute;n  concurrente a pacientes con angina de pecho, puede contribuir a un control  de la PA. El efecto antihipertensor comienza en la primera semana y alcanza  su punto m&aacute;ximo en 4 sem.  <h4>  Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>    <ol>      <li>  Burt, VL, Whelton, P, Roccella, EJ, et al. Prevalence of hypertension in  the US adult population. Results from the Third National Health and Nutrition  Examination Survey, 1988-1991. Hypertension 1995;25:305.</li>        <li>  Franklin, SS, Gustin, W IV, Wong, ND, et al. Hemodynamic patterns of age-related  changes in blood pressure. The Framingham Heart Study. Circulation 1997;96:308.</li>        ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><li>  Kannel, WB. Blood pressure as a cardiovascular risk factor. JAMA 1996;275:1571.</li>    <li>  National High Blood Pressure Education Program Working Group. National  High Blood Pressure Education Program Working Group Report on Hypertension  in the Elderly. Hypertension 1994;23:275.</li>        <li>  Fletcher, A, Amery, A, Birkenhager, W, et al. Risks and benefits in the  trial of the European Working Party on High Blood Pressure in the Elderly.  J Hypertens 1991:9:225.</li>        <li>  Dahl&ouml;f, B, Lindholm, LH, Hansson, L, et al. Morbidity and mortality  in the Swedish Trial in Old Patients with Hypertension (STOP-Hypertension).  Lancet 1991;338:1281.</li>        <li>  SHEP Cooperative Research Group. Prevention of stroke by antihypertensive  drug treatment in older persons with isolated systolic hypertension. JAMA  1991;265:3255.</li>        <li>  MRC Working Party. Medical Research Council trial of treatment of hypertension  in older adults: Principal results. BMJ 1992;304:405.</li>        <li>  Staessen, JA, Fagard, R, Thijs, L, et al. Randomised double-blind comparison  of placebo and active treatment for older patients with isolated systolic  hypertension. The Systolic Hypertension in Europe (Syst-Eur) Trial Investigators.  Lancet 1997;350:757.</li>        <li>  Insua, JT, Sacks, HS, Lau, TS, et al. Drug treatment of hypertension in  the elderly: A Meta-analysis. Ann Intern Med 1994;121:355.</li>        <li>  Mulrow, CD, Cornell, JA, Herrera, CR, et al. Hypertension in the elderly.  Implications and generalizability of randomized trials. JAMA 1994;272:1932.</li>        <li>  Lever, AF, Ramsay, LE. Treatment of hypertension in the elderly. J Hypertens  1995;13:571.</li>        ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Beard, K, Bulpitt, C, Mascie-Taylor, H, et al. Management of elderly patients  with diastolic hypertension. BMJ 1992;304:412.</li>        <li>  The Sixth Report of the Joint National Committee on Detection, Evaluation,  and Diagnosis of High Blood Pressure (JNC VI). Arch Intern Med 1997;157:2413.</li>        <!-- ref --><li>  Bennet, NE. Hypertension in the elderly. Lancet 1994;344:447.</li>    <li>  Whelton, PK, Appel, LJ, Espeland, MA, et al. Sodium reduction and weight  loss in the treatment of hypertension in older persons. A randomized controlled  trial of nonpharmacologic interventions in the elderly (TONE). JAMA 1998;279:839.</li>        <li>  Applegate, WB, Miller, ST, Elam, JT, et al. Nonpharmacologic intervention  to reduce blood pressure in older patients with mild hypertension. Arch  Intern Med 1992;152:1162.</li>        <li>  Applegate, WB, Pressel, S, Wittes, J, et al. Impact of the treatment of  isolated systolic hypertension on behavioral variables. Results from the  Systolic Hypertension in the Elderly Program. Arch Intern Med 1994;154:2154.</li>        <li>  Materson, BJ, Reda, DJ, Cushman, WC, et al. Single-drug therapy for hypertension  in men. A comparison of six antihypertensive agents with placebo (Correction:  N Engl J Med 1994;330:1689). N Engl J Med 1993;328:914.</li>        <li>  Perry, HM Jr, Hall, WD, Benz, JR, et al. Efficacy and safety of atenolol,  enalapril, and isradipine in elderly hypertensive women. Am J Med 1994;96:77.</li>        <li>  Applegate, WB, Phillips, HL, Schnaper, H, et al. A randomized controlled  trial of the effects of three antihypertensive agents on blood pressure  control and quality of life in older women. Arch Intern Med 1991;151:1817.</li>        <li>  Kaplan, NM, Gifford, RW. Choice of initial therapy for hypertension. JAMA  1996;275:1577.</li>        ]]></body>
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