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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El error... ¿de Hipócrates o de profesionales sanitarios inadaptados?]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Editorial</h3> <h2>El error... &iquest;de Hip&oacute;crates o de profesionales sanitarios inadaptados?</h2>     <p><i>DeCS: </i>RELACIONES MEDICO-PACIENTE; CONFIDENCIALIDAD; ETICA MEDICA; REVELACION    DE LA VERDAD.</p>     <p>Y NO DAR&Eacute; ninguna droga letal a nadie, aunque me la pidan, ni sugerir&eacute;    un tal uso, y del mismo modo, tampoco a ninguna mujer dar&eacute; pesario abortivo,    sino que, a lo largo de mi vida, ejercer&eacute; mi arte pura y santamente    <br>   <i>Hip&oacute;crates. </i>Juramento Hipocr&aacute;tico (fragmento)</p>     <p>&#147;JURO POR APOLO m&eacute;dico y por <i>Asclepio</i> y por <i>Hig&iacute;a</i>    y por <i>Panacea </i>y todos los dioses y diosas, poni&eacute;ndoles por testigos,    que cumplir&eacute;, seg&uacute;n mi capacidad y mi criterio, este juramento    y declaraci&oacute;n escrita...</p>     <p>Con estas palabras da <i>Hip&oacute;crates </i>comienzo al llamado juramento    Hipocr&aacute;tico; el cual ha trascendido hasta nuestros d&iacute;as. El juramento    fue confeccionado por entre los a&ntilde;os 460 y 377 a.C. Su autor ha sido    considerado el m&eacute;dico m&aacute;s importante de la antig&uuml;edad, y    bautizado como el padre de la medicina.<span class="superscript">1</span></p>     <p>Nacido probablemente en la isla de Cos, Grecia, <i>Hip&oacute;crates</i> realiz&oacute;    numerosos viajes antes de establecerse definitivamente en Cos, para dedicarse    a la ense&ntilde;anza y pr&aacute;ctica de la medicina. Muri&oacute; en Larissa,    Grecia, y poco m&aacute;s se sabe de &eacute;l. Aunque su nombre se asocia al    juramento hipocr&aacute;tico, es muy posible incluso que no fuera el autor del    documento. De hecho, de las casi setenta obras que forman parte del <i>Corpus    hippocraticum,</i> es posible que s&oacute;lo escribiera alrededor de seis.    El <i>Corpus hippocraticum</i> probablemente es lo &uacute;nico que queda de    la biblioteca m&eacute;dica de la famosa Escuela de Medicina de Cos. Sus ense&ntilde;anzas,    su sentido del distanciamiento y su capacidad para la observaci&oacute;n cl&iacute;nica    directa, contribuyeron en gran medida a desterrar la superstici&oacute;n de    la medicina antigua.</p>     <p>Entre las obras m&aacute;s importantes de la <i>Corpus hippocraticum </i>est&aacute;    el Tratado de los aires, las aguas y los lugares (siglo V a.C.) que, en lugar    de atribuir un origen divino a las enfermedades, discute sus causas ambientales.    Otras obras, Tratado del pron&oacute;stico y Aforismos, anticiparon la idea,    entonces revolucionaria, de que el m&eacute;dico podr&iacute;a predecir la evoluci&oacute;n    de una enfermedad mediante la observaci&oacute;n de un n&uacute;mero suficiente    de casos. La idea de la medicina preventiva fue concebida por primera vez en    R&eacute;gimen y en R&eacute;gimen en enfermedades agudas, donde hace &eacute;nfasis    no s&oacute;lo en la dieta, sino tambi&eacute;n en el estilo de vida del paciente    y en c&oacute;mo ello influye sobre su estado de salud y convalecencia.</p>     <p>Si hoy es bien conocido el aporte que <i>Hip&oacute;crates</i> hiciera al conocimiento    de las enfermedades, e incluso a la filosof&iacute;a y a la &eacute;tica de    la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, alguno de sus planteamientos han    sido cuestionados en el contexto hist&oacute;rico de nuestros d&iacute;as.</p>     <p>Probablemente, acaso sin propon&eacute;rselo, con <i>Hip&oacute;crates</i>    tambi&eacute;n tiene sus or&iacute;genes la pr&aacute;ctica de una medicina    paternalista, la cual amenaza con quedar atr&aacute;s en la medida en que el    desarrollo cient&iacute;fico y cultural de la humanidad sit&uacute;an al paciente    y al m&eacute;dico en condiciones de di&aacute;logo, en el marco de un respeto    mutuo donde se subrayan los derechos y deberes de m&eacute;dico y paciente,    la libertad individual y la necesidad de una decisi&oacute;n compartida basada    en el principio de un conocimiento cient&iacute;fico actualizado y responsable.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Personalmente he sido testigo de numerosos debates sobre si decirle al paciente    enfermo de c&aacute;ncer la verdad sobre su diagn&oacute;stico y muchas veces,    abanderados y detractores permanecen en un marco de verdades en desacuerdo,    las cuales dependen m&aacute;s del contexto hist&oacute;rico, en el cual toda    nueva formulaci&oacute;n necesita de un proceso din&aacute;mico del pensamiento    cient&iacute;fico y de cambios organizacionales y t&eacute;cnicos para los cuales    los tradicionistas parecen resistirse. Sin embargo, el temor al cambio es m&aacute;s    a menudo una pereza, para afrontar los nuevos retos que una verdadera raz&oacute;n    para oponerse a ellos. Dicho de otro modo, es m&aacute;s f&aacute;cil ocultar    la verdad, que decirla, en el momento adecuado, a la persona adecuada y con    las palabras adecuadas, y m&aacute;s a&uacute;n, sustentada sobre la base de    un conocimiento cient&iacute;fico actualizado. Los beneficios parecen ser mayores    de esta comunicaci&oacute;n, que de la primera variante. La necesidad de que    el paciente asuma la responsabilidad de su tratamiento y el conocimiento de    su propio yo enfermo, es con frecuencia un arma indispensable para su curaci&oacute;n.</p>     <p>A este pol&eacute;mico debate viene a sumarse un interesante art&iacute;culo    de <i>Paul Cappelaere </i>(Sociedad Francesa del C&aacute;ncer) y <i>Bernard    Hoerni </i>(del Consejo Nacional de la Orden de M&eacute;dicos) recientemente    publicado en franc&eacute;s en el Bolet&iacute;n de C&aacute;ncer (Bull Cancer    2001; 88[4]:389-90), el cual nos complace en dar a conocer a continuaci&oacute;n.</p>     <p>    <br>   <b>El error de Hip&oacute;crates*</b></p>     <p>&#147;Se debe examinar al enfermo con calma, con un fin, observ&aacute;ndolo    con disimulo, mientras se discuten con &eacute;l la mayor parte de las cosas;    brind&aacute;ndole con alegr&iacute;a la valent&iacute;a y seguridad necesarias;    aislando y diferenciando los aspectos relativos a su enfermedad; reprimi&eacute;ndolo    con vigor y seguridad o consol&aacute;ndolo con atenci&oacute;n y buena voluntad;    no dej&aacute;ndolo darse cuenta de lo que le suceder&aacute; ni de lo que le    amenaza; pues m&aacute;s de un enfermo ha estado a punto de morir por esta causa,    es decir por un pron&oacute;stico donde se le anunciaba acerca de lo que podr&iacute;a    sucederle o amenazarle&#148;.<span class="superscript">1</span></p>     <p>    <br>   Esta proposici&oacute;n del maestro de Cos sorprende hoy. En los albores del    siglo XXI, el diagn&oacute;stico y el pron&oacute;stico de un enfermo en general,    y de uno con c&aacute;ncer en particular, no son propiedad del m&eacute;dico    sino que constituyen una informaci&oacute;n compartida, dentro del marco de    respeto del hombre y de una confianza rec&iacute;proca, entre uno o varios m&eacute;dicos    y un paciente, el cual est&aacute; inmerso en una delicada y elaborada red de    relaciones familiares, profesionales y culturales. Hip&oacute;crates no pens&oacute;    siquiera en justificar el &#147;secreto&#148; m&eacute;dico frente al enfermo.    Esta actitud le parec&iacute;a sin duda evidente, en raz&oacute;n del estatus    social del m&eacute;dico en su &eacute;poca y de la ignorancia del enfermo sobre    la medicina, ignorancia apenas mayor que la del honorable practicante.</p>     <p>Hip&oacute;crates no pod&iacute;a concebir que la clave de la relaci&oacute;n    m&eacute;dico-paciente fuera la informaci&oacute;n. Una bien larga evoluci&oacute;n    del conocimiento y las mentalidades han sido necesarias para que el saber m&eacute;dico    sea progresivamente compartido y para que finalmente, el deber de brindar una    informaci&oacute;n &#150;leal, clara y apropiada&#150; tenga car&aacute;cter    &eacute;tico y legal, con la sola reserva de un &#147;diagn&oacute;stico o de    un pron&oacute;stico grave&#148;.<span class="superscript">2</span> Una informaci&oacute;n    pertinente y de calidad no es solamente recomendada, sino tambi&eacute;n indispensable.<span class="superscript">3</span>    Los m&eacute;dicos est&aacute;n obligados a suministrar &#147;una informaci&oacute;n    leal, clara y apropiada sobre los riesgos graves referentes a las investigaciones    y al tratamiento, excepto los casos de urgencia, de imposibilidad o de rechazo    del paciente de ser informado.&#148;<span class="superscript">4</span></p>     <p>El di&aacute;logo remplaza entonces al mon&oacute;logo y la informaci&oacute;n    compartida provoca una actitud interactiva de los protagonistas. Hip&oacute;crates    ten&iacute;a por otra parte bien claro que la participaci&oacute;n del enfermo    era deseable: &#147;la vida es corta, la ciencia es larga, la ocasi&oacute;n    fugitiva, la experiencia enga&ntilde;osa y el juicio dif&iacute;cil. Es necesario    no s&oacute;lo hacer lo que m&aacute;s conviene, sino tambi&eacute;n hacer que    el enfermo, los asistentes y el medio que lo rodea concuerden.<span class="superscript">1</span></p>     <p>M&aacute;s recientemente, el saber m&eacute;dico ha encontrado una demanda    creciente de informaci&oacute;n por parte de los pacientes.<span class="superscript">5</span>    Pero la informaci&oacute;n del paciente no s&oacute;lo se limita al diagn&oacute;stico    y al pron&oacute;stico, ni los problemas &eacute;ticos a la vieja y confusa    cuesti&oacute;n del derecho a saber la verdad. &#147;El m&eacute;dico debe a    la persona que trata, cura y aconseja, una informaci&oacute;n leal y apropiada,    sobre su estado, las investigaciones, los cuidados y el tratamiento que le propone.&#148;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Desde entonces, a pesar de la tenaz resistencia y las dif&iacute;ciles relaciones,<span class="superscript">6</span>    se vislumbra una evoluci&oacute;n seg&uacute;n la cual el papel del m&eacute;dico    es suministrar una informaci&oacute;n de calidad, para que el paciente pueda    participar activamente en su protocolo terap&eacute;utico y asumir su responsabilidad    y derecho en la elecci&oacute;n de su tratamiento. El desarrollo de la relaci&oacute;n    m&eacute;dico-paciente se perfila ineluctablemente hacia una decisi&oacute;n    compartida, reflexiva, teniendo en cuenta las preferencias del paciente.<span class="superscript">7</span>    Los temores experimentados por <i>Hip&oacute;crates</i> parecen infundados,    la mayor&iacute;a de los pacientes parecen sentirse satisfechos de esta decisi&oacute;n    compartida.<span class="superscript">8</span></p>     <p>La informaci&oacute;n m&eacute;dica no se limita al paciente. En el c&iacute;rculo    m&aacute;s estrecho de sus relaciones se sit&uacute;a la familia, quien tambi&eacute;n,    de mutuo acuerdo con el enfermo, debe beneficiarse de una informaci&oacute;n    adaptada, condici&oacute;n principal de una alianza &#147;terap&eacute;utica&#148;    entre el personal de salud y su entorno.<span class="superscript">9</span></p>     <p>En una poblaci&oacute;n sana, por ejemplo, cuyos miembros son susceptibles    de padecer un d&iacute;a una enfermedad cancerosa, los problemas &eacute;ticos    no son menores en relaci&oacute;n con los programas de pesquisa, en lo que concierne    al aseguramiento de la calidad, y a la evaluaci&oacute;n m&eacute;dica y socioecon&oacute;mica,<span class="superscript">10</span>    del mismo modo que en los ensayos de quimioprevenci&oacute;n,<span class="superscript">11    </span>donde a los posibles beneficios individuales se oponen las dificultades    econ&oacute;micas y la orientaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas de salud.</p>     <p>La informaci&oacute;n m&eacute;dica de los medios de difusi&oacute;n masiva    sobre una enfermedad responsable de una importante morbilidad y mortalidad es    fundamental. Accesible a todos, exacta, precisa, independiente,<span class="superscript">12</span>    ello contribuir&aacute; tambi&eacute;n a desmitificar el c&aacute;ncer en el    esp&iacute;ritu del p&uacute;blico, a incitar a una higiene de vida que disminuya    su riesgo, a incrementar la pr&aacute;ctica de la pesquisa que reduce la mortalidad    por c&aacute;ncer de mama y del cuello del &uacute;tero, a mantener la esperanza    de los pacientes y familiares en los tratamientos de eficacia demostrada y a&uacute;n    en los m&aacute;s recientes.</p>     <p>Constituye a veces un verdadero escollo para los medios el hecho de discernir    y transmitir una informaci&oacute;n de &#147;buena&#148; calidad, cuando un    sinn&uacute;mero de informaciones en ocasiones poco rigurosas son con frecuencia    autorizadas u ofrecidas por modernos medios de comunicaci&oacute;n. El peso    de la industria farmac&eacute;utica sobre la investigaci&oacute;n no debe ser    ocultado ni exagerado, pero la amenaza parece lo suficientemente real e internacional    como para que una editorial reciente del <i>New England Journal of Medicine    </i>preguntase: &iquest;Est&aacute; la medicina acad&eacute;mica en venta?<span class="superscript">13</span>    Corresponde al m&eacute;dico generalista o especialista cuestionarse constantemente    la calidad &eacute;tica de las publicaciones cient&iacute;ficas.<span class="superscript">14</span></p>     <p>Pero estas cuantas reflexiones de orden &eacute;tico subrayan el papel fundamental    de la informaci&oacute;n en el ejercicio de la pr&aacute;ctica oncol&oacute;gica.    La informaci&oacute;n &#150;t&eacute;rmino filos&oacute;fico que denota la acci&oacute;n    de informar, es decir dar una forma&#150;,<span class="superscript">15</span>    s&oacute;lo existe si ella es transmitida y recibida. La informaci&oacute;n    no puede ser transmitida, sino en el seno de una comunicaci&oacute;n que responda    a los criterios de verdad y de confianza. &#147;El papel esencial de la confianza    en la comunicaci&oacute;n (...) ha sido sin duda necesario para imponer a toda    la comunidad el respeto a las obligaciones &eacute;ticas fundamentales&#148;.<span class="superscript">16</span></p>     <p>Una vez recibida, la informaci&oacute;n provoca en las personas una serie de    reacciones &iacute;ntimas, frente a una patolog&iacute;a real o posible, presente    o futura y las inducen a compartir con otros interlocutores y dentro de otras    redes relacionales los mensajes descodificados de dicha informaci&oacute;n.</p>     <p>La informaci&oacute;n debe ser juzgada en cada momento de su emisi&oacute;n,    su recepci&oacute;n y su ulterior difusi&oacute;n, de acuerdo con las reglas    de la &eacute;tica, incluso si &eacute;stas son a veces poco claras.</p>     <p>    <br>   &#147;Yo veo, m&aacute;s bien, la elaboraci&oacute;n de las normas &eacute;ticas    desde un punto de vista concreto, pr&aacute;ctico, estas normas han sido ellas    mismas producto de un amplio debate, basado seguramente en propuestas y discusiones    previas. Ellas son, como dijera Descartes, provisionales y siempre reformulables.<span class="superscript">16    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </span></p>     <p><i>Subject headings:</i> PHYSICIAN-PATIENT RELATIONS; CONFIDENTIALITY; ETHICS,    MEDICAL; TRUTH DISCLOSURE.    <br> </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4> <ol>       <li> Hippocrate. Obras completas. Paris: Ed. Uni&oacute;n litt&eacute;raire      et artistique; 1955.    <br>   </li>       <li>Code de d&eacute;ontologie m&eacute;dicale. Journal officiel de la R&eacute;publique      fran&ccedil;aise, 8 septembre 1995.    <br>   </li>       <li>Agence nationale d&acute;accr&eacute;ditation et d&acute;&eacute;valuation      en sant&eacute;. Recommendation aux m&eacute;decins sur l&acute;information      des patients, avril, 2000.    <br>   </li>       <li>Arr&ecirc;t de la premi&eacute;re chambre civile de la Cour de cassation,      18 juillet 2000.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li>Burgelin JF, Dilhuydy MH, Serin D, Gairard B, Hoerni B, Huriet C, et al.      L&acute; information &eacute;clair&eacute;e en pathologie mammaire. Bull Cancer      2000;87:287-80.    <br>   </li>       <li> Maguire P. Improving communication with cancer patients. Eur J Cancer 1999;35:2058-65.    <br>   </li>       <li>Vennin P. Le patient face aux chix th&eacute;rapeutiques en canc&eacute;rologie:      vers une d&eacute;cision partag&eacute;e? Bull Cancer 2001;88(4):391-7.    <br>   </li>       <li>Proti&egrave;re C, Viens P, Genre D, Cowen D, Camerlo J, Gravis G, et al.      Patient participation in medical decision-making: a French study in adjuvant      radio-chemotherapy for early breast cancer. Ann Oncol 2000;11:39-45.    <br>   </li>       <li>Saltel P, Gauvain-Piquard A, Landry-Datee N. L&acute;information de la famille      d&acute;un patient adulte atteint de cancer. Bull Cancer 2001;88(4):399-405.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li>Haehnel P. D&eacute;pistage: principes &eacute;thiques. Bull Cancer 2001;88(4):407-10.    <br>   </li>       <li>Sancho-Garnier H. Chimiopr&eacute;vention des cancers et socio-&eacute;thique.      Bull Cancer 2001;88(4):411-4.    <br>   </li>       <li>Hoerni B. Information du grand public en canc&eacute;rologie: aspects &eacute;thiques      et d&eacute;ontologiques. Bull Cancer 2001;88(4):415-8.    <br>   </li>       <li>Angell M. Is academic medicine for sale? N England J Med 2000;342:1516-8.    <br>   </li>       <li>Moutelk G, Wolf M, Meningaud JP, Berdeu D, Le Roux N, Herv&eacute; C. Qualit&eacute;      &eacute;thique des publications scientifiques: mythe ou r&eacute;alit&eacute;?      M&eacute;decine/Sciences 2000;16:291-3.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>       <li>Littr&eacute; E. Dictionaire de la langue fran&ccedil;aise. Paris: Gallimard      Hachette; 1970.    <br>   </li>       <li>Changeux JP, Ricoeur P. Ce qui nous fait penser: la nature et la r&egrave;gle.      Paris: Ed. Odile Jacob; 1998.</li>     </ol>     <p>Recibido: 28 de enero del 2002. Aprobado: 26 de febrero del 2002.    <br> </p>     <p align="right">Dr.<i> Juan J. Lence Anta</i>.     <br>   Instituto Nacional de Oncolog&iacute;a y Radiobiolog&iacute;a.     <br>   Investigador Auxiliar.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>* Traducido del original en franc&eacute;s.</p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body>
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