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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los secretos de la prevención de iatrogenias]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <h2>Los secretos de la prevenci&oacute;n de iatrogenias</h2>    <p>En esencia, el  m&eacute;dico influye sobre sus pacientes mediante 2 tipos de recursos terap&eacute;uticos:    <br>  </p><ol>     <li> Los que act&uacute;an utilizando las funciones ps&iacute;quicas  como intermediario principal.</li>    <li> Aquellos que act&uacute;an sin mediaci&oacute;n  de dichas funciones.    <br> </li>    </ol>    <p>Cuando estos recursos son bien utilizados  se logra el objetivo m&eacute;dico perseguido; cuando no lo son, se incurre en  iatrogenia.    <br> </p>    <p>La iatrogenia, de iatros (m&eacute;dico) y genia (engendrar),  abarca todos los efectos nocivos que pueden derivarse de la gesti&oacute;n m&eacute;dica,  e incidir sobre los pacientes y sus familiares.<span class="superscript">1 </span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>El prop&oacute;sito de las siguientes reflexiones es destacar las m&aacute;s  frecuentes iatrogenias cometidas al nivel mundial y el extraordinario papel que  desempe&ntilde;a la actitud psicoterap&eacute;utica en su prevenci&oacute;n.    <br>  </p>En el presente art&iacute;culo abordaremos las m&aacute;s frecuentes iatrogenias,  aquellas relacionadas con el uso inadecuado de recursos terap&eacute;uticos que  utilizan la v&iacute;a ps&iacute;quica como intermediario principal y que expresan  en la cl&iacute;nica la realidad de nuestra observaci&oacute;n autocr&iacute;tica  de que en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente (RMP) solo existe una alternativa:  la psicoterapia o la iatrogenia. Veamos ahora sus modalidades, mecanismos de acci&oacute;n  y medidas de prevenci&oacute;n.    <br> <h4>Mal uso de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente    <br>  </h4>    <p>El desarrollo exitoso de esta relaci&oacute;n requiere, adem&aacute;s  de la intuici&oacute;n, algunos conocimientos sobre sus caracter&iacute;sticas  b&aacute;sicas pues es una situaci&oacute;n interpersonal que cabr&iacute;a en  la categor&iacute;a de relaci&oacute;n de prestaci&oacute;n de servicio. En esta  categor&iacute;a, por lo general, intervienen 2 personas con diferentes grados  culturales y estados afectivos. Una se halla en la posici&oacute;n de reclamar  ayuda y la otra, en la de ofrecerla, y su interacci&oacute;n se produce por v&iacute;as  verbales, extraverbales, t&aacute;ctiles e instrumentales. El &eacute;xito de  la misma depende de la capacidad del m&eacute;dico para manejar la situaci&oacute;n  de inferioridad del paciente mediante el respeto, la atenci&oacute;n y el trato  afectuoso, y de su preocupaci&oacute;n y su capacidad para satisfacer los objetivos  b&aacute;sicos del enfermo: saber qu&eacute; tiene, aliviarse y curarse.<span class="superscript">2</span>    <br>  </p>    <p>El efecto iatrogenizante de la mala relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente,  puesto en duda por algunos m&eacute;dicos, ser&iacute;a aceptado con facilidad  si se recordara que la seguridad producida por una relaci&oacute;n exitosa en  el paciente, puede incrementar las defensas frente a g&eacute;rmenes invasores,  coadyuvar en la estabilizaci&oacute;n de un proceso inmunoal&eacute;rgico, acelerar  la cicatrizaci&oacute;n, normalizar las hipertensiones, atenuar el dolor y resolver  impotencias psic&oacute;genas. Tanto &eacute;stos, como otros efectos positivos,  se producen gracias a las conexiones c&oacute;rtico-hipot&aacute;lamo-hipofisarias,  mediante las cuales las influencias psicol&oacute;gicas pueden determinar modificaciones  sistem&aacute;ticas, vegetativas y neuroendocrinas. Sobra decir que si la relaci&oacute;n  m&eacute;dico-paciente fuera mala, las mismas conexiones determinar&iacute;an  efectos opuestos.<span class="superscript">3</span> Tambi&eacute;n se debe destacar  que, aunque la facilidad para las relaciones humanas favorece el buen desarrollo  de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, puede ocurrir que un m&eacute;dico  utilice bien las primeras y mal las segundas o viceversa.    <br> </p>    <p>La iatrogenia  producida por relaci&oacute;n deficiente m&eacute;dico-paciente puede deberse  a la subvaloraci&oacute;n de este aspecto por parte del facultativo, a su desconocimiento  de los factores psicol&oacute;gicos b&aacute;sicos de la relaci&oacute;n o a la  inseguridad y la angustia que surge ante la enfermedad del paciente o ante situaciones  humanas extraprofesionales que el m&eacute;dico involuntariamente desplaza sobre  sus enfermos.<span class="superscript">4 </span></p><h4>Mal uso del interrogatorio    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </h4>    <p>De forma intuitiva, el paciente valora, de acuerdo con las preguntas que  se le formulan, el grado de inter&eacute;s mostrado por el m&eacute;dico sobre  su problem&aacute;tica. El interrogatorio puede ser deficiente: por su brevedad,  ya que se percibe como manifestaci&oacute;n de apuro; por indiscreto, apreciaci&oacute;n  del paciente cuando las preguntas no tienen una relaci&oacute;n clara con su problem&aacute;tica;  por inducir s&iacute;ntomas, sobre todo en pacientes muy sugestionables; por utilizaci&oacute;n  de t&eacute;rminos que el paciente no conoce, deficiencia productora de grandes  dificultades de comunicaci&oacute;n; y por mala sistematizaci&oacute;n, error  que causa serias dudas sobre la capacidad del m&eacute;dico, en pacientes con  alto desarrollo cultural.<span class="superscript">5</span>    <br> </p>    <p>El interrogatorio  mal encausado expresa que el m&eacute;dico no se ha preocupado por escrutar qu&eacute;  espera de &eacute;l su paciente y a qu&eacute; nivel lo espera.<span class="superscript">6</span>    <br>  </p><h4>Mal empleo del examen f&iacute;sico    <br> </h4>    <p>El examen f&iacute;sico  puede ser deficiente por iguales causas que las se&ntilde;aladas en el interrogatorio,  pero sus fallas son m&aacute;s significativas para el paciente, ya que valora  este aspecto del trabajo m&eacute;dico como el m&aacute;s importante.    <br> </p>    <p>Se  debe recordar, adem&aacute;s, que el enfermo viene al m&eacute;dico a dialogar  con la ciencia y que para &eacute;l &eacute;sta habla mediante los instrumentos,  cuyo efecto &quot;m&aacute;gico&quot; positivo no debe ser olvidado por el facultativo,  quien debe evitar la insatisfacci&oacute;n del deseo de ser explorado t&eacute;cnicamente  cualquiera que sea la especialidad m&eacute;dica. Por lo general, adem&aacute;s  de su motivo de consulta, el paciente sufre temores hipocondr&iacute;acos que  muchas veces no expresa, por lo que el examen confirmador de su buena salud tiene  un gran poder ansiol&iacute;tico. &iquest;&Eacute;l no me va a tomar la presi&oacute;n?,  expresi&oacute;n frecuente en especialidades no cl&iacute;nicas, pone de manifiesto  esta aspiraci&oacute;n del enfermo.<span class="superscript">7</span>    <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por  otra parte, un examen f&iacute;sico demasiado minucioso o repetido por el mismo  m&eacute;dico o por compa&ntilde;eros de trabajo, crea grandes angustias en el  paciente. Esta situaci&oacute;n es muy dif&iacute;cil de controlar en hospitales  docentes donde se establece muchas veces el conflicto iatrogenia-docencia.    <br>  </p>    <p>La causa m&aacute;s frecuente de iatrogenia por deficiencias en el examen  f&iacute;sico es la subvaloraci&oacute;n que hacen muchos m&eacute;dicos del notable  efecto reforzador de la terap&eacute;utica de un examen f&iacute;sico que satisfaga  al paciente. El m&eacute;dico debe programar la exploraci&oacute;n de su paciente,  valorando no s&oacute;lo sus necesidades para el diagn&oacute;stico, sino tambi&eacute;n  las preocupaciones de la persona que asiste.<span class="superscript">8</span></p><h4>Mal  uso de los ex&aacute;menes complementarios    <br> </h4>    <p>El m&eacute;dico, a veces,  crea notable angustia cuando comenta sus dudas sobre los ex&aacute;menes complementarios  ante el paciente, o cuando los repite sin necesidad o sin una explicaci&oacute;n  adecuada. Igualmente las exploraciones importantes, por lo general desagradables,  como broncoscopia, esofagoscopia, gastroscopia y laparoscopia, con frecuencia  determinan apreciaciones pesimistas en el enfermo, que cree padecer de procesos  malignos.    <br> </p><h4>Mal uso de la informaci&oacute;n    <br> </h4>    <p>&Eacute;sta  es la causa m&aacute;s frecuente de iatrogenia y tambi&eacute;n la productora  de los efectos m&aacute;s nocivos entre todos los producidos por v&iacute;a psicol&oacute;gica.<span class="superscript">9</span>    <br>  </p>    <p>Las deficiencias en la informaci&oacute;n pueden consistir en:    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p><ol>      <li> <i>Informaci&oacute;n omitida o insuficiente</i>. La prescripci&oacute;n  puede ocurrir sin informaci&oacute;n alguna o estar simplemente precedida por  frases como &eacute;sta: &quot;El estudio realizado arroja que usted tiene una  peque&ntilde;a &uacute;lcera en el duodeno&quot; (hubiese sido muy oportuno agregar)  &quot;que con un tratamiento bien llevado curar&aacute; en 4 o 5 sem&quot;. La  informaci&oacute;n omitida o insuficiente expresa muchas veces el olvido por parte  del m&eacute;dico de que uno de los objetivos del paciente es saber <i>qu&eacute;  tiene y cu&aacute;l es su pron&oacute;stico</i>.</li>    <li> <i>Informaci&oacute;n  excesiva</i>. &quot;Su enfermedad, en la actualidad, y gracias a los adelantos  de la ciencia, es muy benigna y las complicaciones que se describen son muy raras,  se considera que s&oacute;lo aparecen en 3 % de los casos&quot;. En realidad el  paciente s&oacute;lo necesitaba la primera parte de la informaci&oacute;n, que  hubiese sido terap&eacute;utica. Muchas veces la informaci&oacute;n excesiva es  un recurso involuntario del m&eacute;dico para compensar su inseguridad, pues  esta deficiencia es m&aacute;s frecuente en m&eacute;dicos reci&eacute;n graduados  y estudiantes.<span class="superscript">10</span></li>    <li> <i>Informaci&oacute;n  angustiante</i>. &quot;Esos mareos son producidos por un principio de aterosclerosis.  Le pondremos tratamiento para aliviarlo, pero no espere que se elimine totalmente&quot;.  El m&eacute;dico que act&uacute;e as&iacute;, con seguridad eliminar&iacute;a  ese error si estuviera consciente de que est&aacute; anteponiendo el cuidado de  su prestigio a la curaci&oacute;n de un enfermo.    <br>     <p>&quot;No me hago responsable  de su vida si usted se levanta de la cama&quot;. Aqu&iacute; el m&eacute;dico  est&aacute; manifestando en forma verbal su angustia ante el pron&oacute;stico  desfavorable del enfermo y posiblemente utilice la expresi&oacute;n inadecuada  como recriminaci&oacute;n a una indisciplina que se debe al mismo sentimiento  del paciente. Cu&aacute;ntos m&eacute;dicos no han estado tentados a pronunciar  la frase de &quot;puja, que se te ahoga tu hijo&quot;, ante una primeriza no cooperadora.  Los que han usado este recurso deben saber que en este momento de tensi&oacute;n  dieron salida a su hostilidad hacia la parturienta y que el &uacute;nico efecto  conocido de esa frase es la inhibici&oacute;n por la angustia que provoca en quien  la escucha. &quot;Yo a los hombres les hablo claro, lo que usted tiene es un c&aacute;ncer  en el pulm&oacute;n&quot;. Quien as&iacute; se conduzca debe saber que con muchas  posibilidades el sadismo es un componente importante de su personalidad.<span class="superscript">11</span></p></li>    </ol><ol start="4">      <li> I<i>nformaci&oacute;n a otro nivel</i>. La utilizaci&oacute;n de t&eacute;rminos  muy t&eacute;cnicos cuando hablamos a un paciente puede crear notables angustias  por una mala interpretaci&oacute;n de los mismos. Una &quot;adenitis banal&quot;,  puede por ese mecanismo convertirse en la m&aacute;s terrible de las enfermedades.  La utilizaci&oacute;n de estos t&eacute;rminos evidencia el olvido de que una  comunicaci&oacute;n s&oacute;lo cumple su objetivo cuando llega al nivel del interlocutor.</li>    <li><i>Utilizaci&oacute;n  de t&eacute;rminos con significados populares de mal pron&oacute;stico</i>. Las  palabras trombosis, embolia, par&aacute;lisis, infarto, artrosis, y card&iacute;acas,  cuando son escuchadas o le&iacute;das en un documento m&eacute;dico pueden producir  un notable efecto nocivo. El facultativo debe reconocer la importancia que tienen  las apreciaciones pron&oacute;sticas populares para    <br> los enfermos.<span class="superscript">12</span></li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li><i>Informaciones  contradictorias</i>. Los mensajes contradictorios son fuente importante de angustia  cuando son transmitidos por el m&eacute;dico, pues conducen a la inseguridad,  la desconfianza y el temor. El estudio cr&iacute;tico de algunas de nuestras comunicaciones  a los pacientes, descubrir&iacute;a ambig&uuml;edades como &eacute;stas: &quot;No  se preocupe, no es nada importante; pero es necesario que venga usted a examinarse  semanalmente para evitar complicaciones&quot;.    <br>     <p>Sin duda alguna, son dos  mensajes contrarios transmitidos por la misma v&iacute;a verbal. Otras veces,  el m&eacute;dico, luego de revisar una gr&aacute;fica de ECG en presencia del  paciente, y manifestar todas las se&ntilde;ales extraverbales de preocupaci&oacute;n  y disgusto, se dirige al paciente con esta frase: &quot;Como le dec&iacute;a,  su coraz&oacute;n est&aacute; absolutamente sano&quot;. As&iacute; incurre, de  forma involuntaria, en una contradicci&oacute;n extraverbal-verbal.    <br> </p>    <p>La  contradicci&oacute;n hablada-escrita es tambi&eacute;n bastante frecuente y se  nos escapa en referidos y &oacute;rdenes de ex&aacute;menes complementarios.    <br>  </p>    <p>Nuestra comunicaci&oacute;n de que un dolor tor&aacute;cico carece de importancia,  no debe ser seguida de una orden de ECG donde aparezca la palabra urgente.    <br>  </p>    <p>Las comunicaciones contradictorias hacen evidente el deseo consciente de  atenuar la angustia del paciente y la expresi&oacute;n involuntaria de la preocupaci&oacute;n  del m&eacute;dico. Quien comete este tipo de contradicci&oacute;n, ha dado ya  un paso de avance en la lucha contra la iatrogenia y s&oacute;lo necesita controlar  sus expresiones involuntarias para que el triunfo sea completo.    <br> </p></li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li><i>Informaciones  inconsistentes</i>. El m&eacute;dico debe cuidar que sus orientaciones sigan siempre  la misma direcci&oacute;n. Situaciones como las siguientes generan en el paciente  notable inseguridad y desconfianza en el facultativo:    <br>     <p>&quot;Doctor, en  la consulta pasada usted me autoriz&oacute; a beber con moderaci&oacute;n y ahora  me increpa por tomar una cerveza&quot;. Es muy posible que en la pasada consulta  el m&eacute;dico tuviera mejor estado de &aacute;nimo que ahora.    <br> </p></li>    <li><i>Falta  de discreci&oacute;n con la informaci&oacute;n</i>. Ejemplos cl&aacute;sicos son  las palabras que se escapan en los pases de visitas, los diagn&oacute;sticos que  se nos van en los certificados, los referidos y las &oacute;rdenes de ex&aacute;menes  complementarios, los elementos diagn&oacute;sticos y pron&oacute;sticos transmitidos  por el personal param&eacute;dico, y los datos recogidos por el paciente de su  propia historia cl&iacute;nica aprovechando un descuido. Queremos poner &eacute;nfasis  en la iatrogenia que se produce en los salones de operaciones cuando el paciente  no ha perdido a&uacute;n la conciencia por el anest&eacute;sico administrado.  En ese momento se crean condiciones similares a las que ocurren durante un narcoan&aacute;lisis  (inyecci&oacute;n de barbit&uacute;ricos, con fines de aumentar la sugestibilidad  del paciente). Por dicho mecanismo, quedan profundamente grabadas en la mente  del enfermo las comunicaciones verbales que escucha.<span class="superscript">13</span></li>    <li><i>Descuidos  en la programaci&oacute;n de informaciones masivas</i>. El m&eacute;dico cada  vez se proyecta m&aacute;s hacia su medio, y &eacute;ste condiciona la utilizaci&oacute;n  de recursos masivos de comunicaciones, la prensa escrita, la radio y la televisi&oacute;n  son las v&iacute;as m&aacute;s usadas para comunicar conocimientos a la poblaci&oacute;n.    <br>      <p>La caracter&iacute;stica notablemente heterog&eacute;nea de la masa humana  que entra en contacto con dicha informaci&oacute;n, hace que se modifiquen de  forma extraordinaria las condiciones de comunicaci&oacute;n a las que el m&eacute;dico  est&aacute; habituado en su trabajo diario, y preparan el terreno para hacer iatrogenia  si no se valora con cuidado cada una de las ideas. Las siguientes l&iacute;neas  son tomadas de una revista popular. &quot;&iquest;Es hereditaria la locura? Desde  hace tiempo muchos psiquiatras lo sospechaban.&quot; &quot;Para hacer eficaz la  tasa de litio en la sangre debe ser por lo menos de 0,70 mEq/L. Pero a partir  de 1 mEq/L el litio es un veneno peligroso.&quot; Tanto el que tenga un padre  esquizofr&eacute;nico, como el que est&eacute; tomando litio, al momento de leer  estas l&iacute;neas posiblemente ser&aacute; v&iacute;ctima de iatrogenia.    <br>  </p></li>    </ol><h4>Uso deficiente de las prescripciones    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </h4>    <p>El conocido  chiste m&eacute;dico de las 203 aplicaciones de pinceladas, por la interpretaci&oacute;n  deformada de 2 o 3 pinceladas, sirve como ejemplo de la potencialidad yatrog&eacute;nica  de nuestras prescripciones. Los m&eacute;todos transmitidos en forma verbal, los  escritos con letras ilegibles y, sobre todo, aquellos donde se utilizan muchos  f&aacute;rmacos, determinan angustia en el paciente y la polifarmacia es, entre  todos, la que genera mayor grado de iatrogenia, ya que el paciente considera que  su afecci&oacute;n debe ser grave al necesitar tantos medicamentos.</p><h4>Violaci&oacute;n  de la &eacute;tica    <br> </h4>    <p>Esta forma de iatrogenia, de mucha mayor significaci&oacute;n  que la conferida por algunos m&eacute;dicos, puede producirse indistintamente  si la transgresi&oacute;n &eacute;tica se produce con el paciente, con su familia  o con otros miembros del equipo de salud, sobre todo con otros m&eacute;dicos.    <br>  </p>    <p>La indiferencia de un equipo en lo relativo a respetar el pudor del paciente,  la comunicaci&oacute;n al esposo con trastornos sexual de las confidencias recogidas  en una entrevista con su c&oacute;nyuge y las cr&iacute;ticas destructivas sobre  la conducta m&eacute;dica del compa&ntilde;ero que remite un enfermo, ser&iacute;an  ejemplos respectivos de las 3 categor&iacute;as de violaciones &eacute;ticas arriba  enunciadas.<span class="superscript">14</span>    <br> </p>    <p>Quien critica a un compa&ntilde;ero  en presencia del enfermo, seguramente ignora que la p&eacute;rdida de la autoridad  cient&iacute;fica de dicho colega en la apreciaci&oacute;n del paciente que nos  escucha, determinar&aacute; una gran inseguridad en ocasiones futuras, cuando  necesite nuevamente su atenci&oacute;n.    <br> </p>Este error m&eacute;dico, desgraciadamente  nada excepcional, deviene una de las iatrogenias m&aacute;s significativas, sobre  todo en medios donde la atenci&oacute;n en primera l&iacute;nea es desarrollada  por el m&eacute;dico del sector.    <br> <h4>Recomendaciones para evitar la iatrogenia    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </h4>    <p>Luego de 42 a&ntilde;os de experiencia cl&iacute;nica, nuestras sugerencias  al m&eacute;dico joven, ese diamante que s&oacute;lo la experiencia puede pulir  y que sale de nuestras aulas con los mejores deseos de ser socialmente &uacute;til,  hacemos estas recomendaciones para evitar iatrogenia:    <br> </p><ol>     <li> Piense  siempre en no hacer da&ntilde;o.</li>    <li> Mantenga una consistente actitud psicoterap&eacute;utica  ante sus enfermos.</li>    <li> Planifique cada una de sus acciones en la RMP.</li>    <li>  D&eacute; el valor que merece al establecimiento de una buena relaci&oacute;n  m&eacute;dico-paciente.</li>    <li> Aprenda a situarse psicol&oacute;gicamente en  el lugar del enfermo.</li>    <li> Escrute las angustias del paciente m&aacute;s all&aacute;  de las que comunica.</li>    <li> Valore cu&aacute;les son sus objetivos al acudir  a usted.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Mida con cuidado sus informaciones, pero no deje de hacerlas.</li>    <li>  Nunca termine una entrevista sin contestarse la pregunta: &iquest;He dado a este  paciente lo que esperaba de m&iacute;?</li>    <li> Sus conflictos humanos d&eacute;jelos  fuera de su centro de trabajo, impida que se desplacen sobre quienes vienen a  usted en busca de ayuda.</li>    <li> Exprese su humanismo mediante el profundo respeto  al paciente y la constante preocupaci&oacute;n por su bienestar y desarrollo.</li>    <li>  Cumpla siempre los principios de autonom&iacute;a, beneficencia, no maleficencia  y justicia, pero sobre todo comp&oacute;rtese ante los pacientes y familiares  como quisiera ser tratado de estar en su situaci&oacute;n.</li>    <li> Permita que  la sensibilidad humana, la capacidad de compasi&oacute;n, la disposici&oacute;n  de ayudar y de involucrarse en las situaciones de sus pacientes fluyan constantemente  del inagotable manantial de su profunda vocaci&oacute;n m&eacute;dica y tenga  por seguro que cada vez tendr&aacute; usted m&aacute;s habilidades psicoterap&eacute;uticas  y menos potencialidades iatrog&eacute;nicas.    <br> </li>    </ol><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br>  </h4><ol>     <li> Gonz&aacute;lez R. La Psicolog&iacute;a en el campo de la salud  y la enfermedad. La Habana:Editorial Cient&iacute;fico T&eacute;cnica (En prensa).</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Smith V. La Etica Cl&iacute;nica. En: Acosta J. Bio&eacute;tica desde una perspectiva  cubana. La Habana:Centro Felix Varela, 1997.</li>    <li> Gonz&aacute;lez R. Terap&eacute;utica  Psiqui&aacute;trica B&aacute;sica Actual. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas,  1997.</li>    <li> Kottow M. Introducci&oacute;n a la Bio&eacute;tica. Santiago de  Chile: Editorial Universitaria, 1995.</li>    <li> Harich I. La comunicaci&oacute;n  entre el m&eacute;dico y el paciente y su repercusi&oacute;n sobre la calidad  de la asistencia m&eacute;dica. Inst. de Higiene Social y Organizaci&oacute;n  de la Salud. RDA. Publicaci&oacute;n del MINSAP. 1978.</li>    <li> Borroto R, Aneiros  R. La comunicaci&oacute;n humana y la actuaci&oacute;n profesional en la pr&aacute;ctica  cl&iacute;nica. Ponencia al evento &quot;La Medicina a las Puertas del Siglo XXI.&quot;  La Habana: OPS; 1996.</li>    <li> Vallejo JA. Introducci&oacute;n a la Psiquiatr&iacute;a.  Barcelona: Edit. Cient&iacute;fico-M&eacute;dica, 1969.</li>    <li> Kaplan H, Sadock  B. Synopsis of Psychiatry. 8th ed. Baltimore: Williams and Wilkins:1998.</li>    <li>  Benaim Pinto M. iatrogenia por la palabra. La Habana: Ministerio de Salud P&uacute;blica,  1966.</li>    <li> Gonz&aacute;lez R. &iquest;Es la iatrogenia un enemigo derrotado?  Rev Hosp Psiq Habana 1977;18 (3):441-52. </li>    <li> Nu&ntilde;ez F. Psicolog&iacute;a  Medica. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas, 2000.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Gonz&aacute;alez  R. Humanismo y Gesti&oacute;n de Salud: &iquest;Avanzamos o retrocedemos?. Revista  Psicopatolog&iacute;a (Espa&ntilde;a) 2000;20(3):169-84.</li>    <li> Mella C. &Eacute;tica  M&eacute;dica, algunas reflexiones. Santo Domingo: Editorial Alfa y Omega;1990.</li>    <li>  Gonz&aacute;lez R. Valores humanos y &eacute;tica en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica  contempor&aacute;nea. La Habana: Bolet&iacute;n del Ateneo Juan Cesar Garc&iacute;a.  Centro F&eacute;lix Varela;1996.    <br> </li>    </ol>    <p align="right">Dr. <i>Ricardo  Gonz&aacute;lez Men&eacute;ndez</i>    <br> Profesor Titular, Consultante y Principal  de la Facultad M&eacute;dico Universitaria Calixto Garc&iacute;a    <br> Comisi&oacute;n  Nacional de &Eacute;tica M&eacute;dica    <br> Responsable de Docencia Superior. Hospital  Psiqui&aacute;trico de La Habana.    <br>     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>      ]]></body>
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