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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Comportamiento de la densidad mineral ósea en mujeres con artritis reumatoidea]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clinicoquirúrgico Hermanos Ameijeiras  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[40 premenopausic female patients under 45 with established diagnosis of rheumatoid athritis according to the criteria of the American College of Rheumatology were studied. They were all under treatment with steroids with an equipment of osteal densitometry by ultrasound of the calcaneus. On analyzing the t-score average (as osteoporosis marker), we found that the lowest value was - 4.5 and the maximum -1.5. The t-Student statistical test was used to compare the t-score average according to: dose, time of treament with steroids and time of evolution of the disease. Osteoporosis was detected in 23 patients that received more than 20 mg of steroids, in 27 with more than 5 years of treatment with steroids, and in 23 with more than 5 years of evolution of the disease. On exploring the antecedent of fracture and relate it to the time of treatment and to the dose of steroids we observed that 9 patients (81-8 %) with more than 5 years of treatment and 6 (54.5 %) with more than 20 mg of steroids had had fractures.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Artritis]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>Hospital Clinicoquir&uacute;rgico &quot;Hermanos Ameijeiras&quot;</p><h2>    <br>  Comportamiento de la densidad mineral &oacute;sea en mujeres con artritis reumatoidea</h2>    <p><a href="#cargo">Dra.  Ana del Carmen Arg&uuml;elles Zayas,<span class="superscript">1</span> Dr. Adalberto  Infante Amor&oacute;s,<span class="superscript">2</span> Dra. Rosa Mar&iacute;a  Flores S&aacute;nchez<span class="superscript">3</span> y Dr. Reinaldo Denis de  Armas<span class="superscript">4</span> </a><a name="autor"></a></p><h4>Resumen    <br>  </h4>    <p>Se estudiaron 40 pacientes del sexo femenino, premenop&aacute;usicas,  menores de 45 a&ntilde;os, con diagn&oacute;stico establecido de artritis reumatoidea  seg&uacute;n criterios del Colegio Americano de Reumatolog&iacute;a y todas con  tratamiento de esteroides, con un equipo de densitometr&iacute;a &oacute;sea por  ultrasonido del calc&aacute;neo. Al analizar el promedio de t-score (como marcador  de osteoporosis), encontramos que el valor m&aacute;s bajo de fue de - 4,5 y el  m&aacute;ximo de -1,5. Se emple&oacute; el test estad&iacute;stico t -Student  para comparar los promedio del t-score seg&uacute;n: dosis, tiempo de tratamiento  con esteroides y tiempo de evoluci&oacute;n de la enfermedad. Se encontr&oacute;  osteoporosis en 23 pacientes que tomaban m&aacute;s de 20 mg de esteroides; en  27 con m&aacute;s de 5 a&ntilde;os de tratamiento con esteroides; y en 23 con  m&aacute;s de 5 a&ntilde;os de evoluci&oacute;n de la enfermedad. Al explorar  el antecedente de fractura y relacionarlo con el tiempo de tratamiento y la dosis  de esteroides encontramos que 9 pacientes (81,8 %) con m&aacute;s de 5 a&ntilde;os  de tratamiento y 6 (54,5 %) con m&aacute;s de 20 mg de esteroides tienen antecedente  de fractura.</p>    <p><b>Palabras clave:</b> Artritis, densidad mineral &oacute;sea,  esteroides. </p>    <p>La osteoporosis (OP) es una enfermedad sist&eacute;mica que  se caracteriza por una disminuci&oacute;n de la masa &oacute;sea y un deterioro  de la microarquitectura de los huesos, lo que supone un aumento de la fragilidad  de los huesos y del riesgo de sufrir fracturas. Esta patolog&iacute;a es asintom&aacute;tica  y puede pasar desapercibida durante muchos a&ntilde;os hasta que finalmente se  manifiesta con una fractura.    <br>     <br> El origen de esta enfermedad debe buscarse  en los factores que influyen en el desarrollo y la calidad del hueso. El riesgo  de padecer osteoporosis vendr&aacute; determinado por el nivel m&aacute;ximo de  masa &oacute;sea que se obtenga en la edad adulta y el descenso producido por  la vejez. Adem&aacute;s del envejecimiento, en su aparici&oacute;n intervienen  factores gen&eacute;ticos y hereditarios. Las hijas de madres que tienen OP, por  ejemplo, adquieren un volumen de masa &oacute;sea inferior que el de hijas de  madres con huesos normales, y lo mismo sucede con gemelos univitelinos. La desnutrici&oacute;n,  la mala alimentaci&oacute;n, el escaso ejercicio f&iacute;sico y la administraci&oacute;n  de algunos f&aacute;rmacos tambi&eacute;n pueden favorecer la aparici&oacute;n  de la enfermedad.<span class="superscript">1</span></p>    <p>Cerca de 200 000 000  de personas sufren OP en el mundo, 25 000 000 de ellas en los EUA. Se sabe que  1 de cada 3 mujeres sufrir&aacute; una fractura &oacute;sea por OP despu&eacute;s  de la menopausia. Las fracturas m&aacute;s precoces ocurren en el antebrazo, alrededor  de los 10 a&ntilde;os despu&eacute;s de la menopausia, seguidas m&aacute;s tarde  por las fracturas vertebrales y menos frecuentes las fracturas de cadera (15 %  en las mujeres mayores de 50 a&ntilde;os). Esta &uacute;ltima fractura aumenta  marcadamente en frecuencia despu&eacute;s de los 55 a&ntilde;os. Las mujeres con  una buena musculatura y una mayor densidad mineral &oacute;sea (DMO) presentan  menor riesgo de fracturas &oacute;seas, lo que parece indicar que la pr&aacute;ctica  de ejercicio ayuda a preservar la fuerza &oacute;sea en estas mujeres.<span class="superscript">2</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Hace aproximadamente 50 a&ntilde;os se empezaron a utilizar los glucocorticoides  para tratar a quienes padecen artritis reumatoidea (AR) y se han obtenido resultados  alentadores. Sin embargo, pronto se vio que el empleo prolongado de estos medicamentos  se acompa&ntilde;a de efectos adversos graves como diabetes, hipertensi&oacute;n  arterial, OP y cataratas, entre otros. Estos efectos secundarios indeseables llevaron  a reconsiderar el empleo de los corticoides en padecimientos cr&oacute;nicos como  la AR, hasta llegar hoy a la convicci&oacute;n de que no deben ser usados de forma  prolongada para tratar este padecimiento.     <br> </p>    <p>La AR es una enfermedad  cr&oacute;nica inflamatoria que ataca principalmente a las articulaciones, pero  que tambi&eacute;n puede llegar a afectar a otros &oacute;rganos como pulm&oacute;n  y coraz&oacute;n. Se caracteriza por la inflamaci&oacute;n de las articulaciones,  que en etapas avanzadas se deforman y ocasionan discapacidad.    <br>     <br> Aunque  no se conocen las causas, existen factores gen&eacute;ticos que predisponen a  un individuo a la enfermedad, as&iacute; como otros infecciosos que pueden desencadenarla.  Los s&iacute;ntomas principales son dolor e inflamaci&oacute;n en las articulaciones,  que manifiestan rigidez con la consecuente dificultad para realizar movimientos,  como cerrar las manos. Una de las caracter&iacute;sticas de la AR es su simetr&iacute;a,  es decir, afecta ambos lados del cuerpo.    <br> </p>    <p>La AR no tiene predilecci&oacute;n  por raza alguna ni se relaciona con &aacute;reas geogr&aacute;ficas o condiciones  clim&aacute;ticas. Se estima que su prevalencia est&aacute; entre 0,5 y l,5 %  de la poblaci&oacute;n general. Predomina en el sexo femenino (3:1) y su edad  de inicio es 25-50 a&ntilde;os. Las mujeres con AR presentan un elevado riesgo  de desarrollar OP. Se plantea que tienen el doble de probabilidades de sufrir  fracturas osteopor&oacute;ticas por una baja masa &oacute;sea, dada por la inmovilidad  a que son sometidas por su enfermedad, principalmente en aquellas en quienes la  enfermedad tiene un comienzo en edades tempranas.<span class="superscript">3</span>      <br> </p>    <p>Varios autores plantean que las pacientes con AR que toman esteroides  tienen OP desde edades tempranas de la vida, por lo que tienen mayor riesgo de  sufrir fracturas; aconsejan a los reumat&oacute;logos que traten esta enfermedad,  que incluyan f&aacute;rmacos para prevenir y frenar la aparici&oacute;n de OP.<span class="superscript">4,5</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las  t&eacute;cnicas de medici&oacute;n de la masa &oacute;sea son: absorciometr&iacute;a  de rayos X de doble energ&iacute;a (DEXA); absorciometr&iacute;a fot&oacute;nica  simple y de rayos x; absorciometr&iacute;a radiogr&aacute;fica; absorciometr&iacute;a  fot&oacute;nica dual isot&oacute;pica; tomograf&iacute;a axial computarizada;  resonancia magn&eacute;tica nuclear y el ultrasonido (osteosonometr&iacute;a).<span class="superscript">6</span></p>    <p>La  t&eacute;cnica &oacute;ptima para determinar la DMO es el DEXA por su precisi&oacute;n,  las bajas radiaciones a que se somete el paciente, posibilidad de valorar la masa  &oacute;sea tanto axial como perif&eacute;rica y por la experiencia que se ha  ido acumulando. Los lugares de preferencia para hacer el estudio son la columna  lumbar, el extremo distal del antebrazo y el cuello femoral que constituyen &aacute;reas  de fracturas.<span class="superscript">7</span></p>    <p>La osteosonometr&iacute;a  es un nuevo m&eacute;todo para el diagn&oacute;stico de la OP, que se basa en  las mediciones de las ondas de pulso ultras&oacute;nicas y se realiza en el calc&aacute;neo.    <br>  Es una t&eacute;cnica con las ventajas de estar exenta de radiaci&oacute;n, ser  de bajo costo, determinar la masa &oacute;sea de una regi&oacute;n en pocos minutos,  y proporcionar datos sobre la calidad del tejido &oacute;seo, el lugar habitual  de medici&oacute;n es el calc&aacute;neo que esta formado por hueso trabecular.    <br>  La correlaci&oacute;n entre los valores de ultrasonido con el DEXA es buena, el  99 % de los estudios reportados como normales por ultrasonido, tambi&eacute;n  lo son por DEXA<span class="superscript">7</span>     <br>     <br> Por todo lo anterior  nos propusimos estudiar a un grupo de pacientes menores de 45 a&ntilde;os con  diagn&oacute;stico de AR que usan esteroides y describir c&oacute;mo se comporta  la DMO con un equipo de ultrasonido del calc&aacute;neo (osteosonometr&iacute;a),  que es el que tenemos disponible en nuestro centro.</p><h4>M&eacute;todos</h4>    <p>Se  estudiaron 40 pacientes premenop&aacute;usicas del sexo femenino, menores de 45  a&ntilde;os, con diagn&oacute;stico establecido de AR seg&uacute;n criterios del  Colegio Americano de Reumatolog&iacute;a, atendidas en el Servicio de Reumatolog&iacute;a  del Hospital Clinicoquir&uacute;rgico &quot;Hermanos Ameijeiras&quot; y en Consulta  de Reumatolog&iacute;a del Policl&iacute;nico &quot;Tom&aacute;s Romay&quot; municipio  Habana Vieja, en un per&iacute;odo de 3 a&ntilde;os. Todas tienen m&aacute;s de  1 a&ntilde;o de habersele diagnosticado la enfermedad y usan esteroides. </p>    <p>Se  utiliz&oacute; un equipo de densitometr&iacute;a &oacute;sea por ultrasonido del  calc&aacute;neo (SONOST 2000 Medison). Para medir la DMO es necesario colocar  cuidadosamente el tal&oacute;n entre los 2 transductores, receptor y transmisor.  Al transmitir un pulso corto de ultrasonido (0,5 microsegundos) y recibirlo, se  le procesa con un analizador de frecuencia. Es necesario tomar en cuenta el espesor  del calc&aacute;neo, el efecto de la conformaci&oacute;n del pulso, el perfil  del haz y la atenuaci&oacute;n en el tanque de agua. Al graficar la atenuaci&oacute;n  debida exclusivamente al calc&aacute;neo contra la frecuencia, nos encontramos  con una relaci&oacute;n lineal. La pendiente, que est&aacute; dada en unidades  de Db/MHz, es el &iacute;ndice que se denomina velocidad de atenuaci&oacute;n  del ultrasonido &oacute;seo (BUA).</p>    <p>Como convenio, la OMS defini&oacute;  como <b>Normal</b>, la DMO superior a una desviaci&oacute;n est&aacute;ndar (DE)  de la puntuaci&oacute;n t-score; para la presencia de <b>osteoporosis</b> en las  pacientes femeninas cauc&aacute;sicas sin fractura para un t- score menor de 2,5  DE, seg&uacute;n la puntuaci&oacute;n de t-score. Cuando el valor se haya entre  -1 y -2,5 DE por debajo del pico de masa &oacute;sea se recomend&oacute; definirlo  como <b>osteopenia y osteoporosis grave</b> cuando la DMO es inferior a -2,5 DE  de la puntuaci&oacute;n de t-score y se asocia a fractura, todo fue recomendado  para equipos DEXA.( Comit&eacute; de Expertos de la OMS 1994. Publicado en Kanis  JA, Melton lll LJ, Christiansen C. Perspective: the diagnosis of osteoporosis.  J Bone Miner Res 1994;9:1137-41.) </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Seg&uacute;n nuestros conocimientos,  no hay recomendaci&oacute;n para los estudios hechos con osteosonometr&iacute;a  ni tampoco los hombres fueron incluidos en esta recomendaci&oacute;n y sus valores  de umbral, hasta donde sabemos, no est&aacute;n definidos. Como un modo de trabajo  en la pr&aacute;ctica diaria se ha adoptado el mismo umbral ya descrito para equipos  DEXA.<span class="superscript">8</span></p>    <p>El <b>t-score </b>de un paciente  es su desviaci&oacute;n respecto a la media de la poblaci&oacute;n joven de su  sexo. Se expresa en desviaciones est&aacute;ndares que la DMO se aleja de los  valores medios.</p>    <p>A todas las pacientes se les realiz&oacute; radiograf&iacute;a  de columna total vista lateral y anteroposterior.</p>    <p>Todas las pacientes ten&iacute;an  ciclos menstruales normales.</p>    <p>Para el estudio se recogi&oacute; la informaci&oacute;n  dividida de la siguiente forma:</p><ul>     <li>Dosis de esteroides promedio de las  pacientes: 20 mg o menos y m&aacute;s de 20.    <br> </li>    <li>Tiempo de evoluci&oacute;n  de la AR: 5 a&ntilde;os o menos; m&aacute;s de 5.    <br> </li>    <li>Tiempo del uso  de esteroides: m&aacute;s de 5 a&ntilde;os; 5 a&ntilde;os o menos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Relaci&oacute;n  entre el tiempo de tratamiento con esteroides: 5 a&ntilde;os o menos; mas de 5  y el antecedente o no de fractura.    <br> </li>    <li>Relaci&oacute;n entre dosis promedio  de esteroides: 20 mg o menos, m&aacute;s de 20 y el antecedente o no de fractura.    <br>  </li>    <li>Como antecedente de fractura se recogi&oacute; la fractura de la cabeza  del f&eacute;mur, extremo distal del radio y fractura o deformidad vertebrales.  </li>    </ul><h6>An&aacute;lisis estad&iacute;stico    <br> </h6>    <p>Para resumir los  datos obtenidos se confeccion&oacute; una base de datos que fue procesada por  medio del paquete estad&iacute;stico SPSS, versi&oacute;n 10.0.    <br> Se emplearon  medidas de resumen de estad&iacute;stica descriptiva.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Se emple&oacute; el  test estad&iacute;stico t-Student para comparar los promedios del t-score seg&uacute;n:  dosis, tiempo de evoluci&oacute;n y tiempo de tratamiento.</p>    <p>Para evaluar  la relaci&oacute;n entre los antecedentes de fracturas con: dosis y tiempo de  tratamiento, se emple&oacute; el test de chi cuadrado.</p>    <p>Para ambos <i>tests</i>  empleados se consider&oacute; que la diferencia era significativa si la probabilidad  asociada al test fue menor de 0,05.</p>    <p>Los resultados se exponen en cuadros  estad&iacute;sticos.</p><h4> Resultados</h4>    <p>En este estudio, al analizar el  promedio de t-score (como marcador de osteoporosis) en los pacientes con artritis  reumatoidea que toman esteroides encontramos que el valor m&aacute;s bajo de t-score  fue de -4,5, el m&aacute;ximo de -1,5. En todos los pacientes estos valores estuvieron  en la categor&iacute;a de osteopenia u osteoporosis seg&uacute;n correspond&iacute;a  por el resultado del t-score. </p>    <p>Al analizar la dosis de esteroides con el  t-score se encontr&oacute; que las pacientes que tomaban m&aacute;s de 20 mg de  esteroides (n=23) tuvieron un promedio de t-score en el rango de osteoporosis,  mientras que las que consum&iacute;an 20 mg o menos (n=17) ten&iacute;an un promedio  t-score en el rango de osteopenia. p= (0,198) no significativa ( tabla 1). </p>    <p align="center"><b>Tabla  1.</b> Relaci&oacute;n entre la dosis de esteroides y el promedio de t-score</p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Dosis de esteroides</td><td>     <div align="center">N&uacute;mero de pacientes</div></td><td>      <div align="center">Promedio t-score</div></td><td>     <div align="center">Densidad  mineral &oacute;sea</div></td></tr> <tr> <td>20 mg o menos</td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">17</div></td><td>      <div align="center">-2,370 </div></td><td>     <div align="center">Osteopenia </div></td></tr>  <tr> <td>M&aacute;s de 20 mg</td><td>     <div align="center">23 </div></td><td>     <div align="center">-2,600</div></td><td>      <div align="center">Osteoporosis</div></td></tr> </table>    <p align="center">p=0,198.  </p>    <p>Los pacientes con m&aacute;s de 5 a&ntilde;os de tratamiento con esteroides  tuvieron un promedio t-score (-2,748) en el rango de osteoporosis, y los de 5  a&ntilde;os o menos de tratamiento, el promedio de t-score se mantuvo en el rango  de osteopenia (-2,300), no significativa (tabla 2).</p>    <p align="center"><b>Tabla  2. </b>Tiempo de tratamiento con esteroides y su relaci&oacute;n con el promedio  de t-score</p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr> <td>Tiempo de  tratamiento</td><td>     <p align="center"> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"> N&uacute;mero de  paciente</p></td><td>     <div align="center">Promedio t - score</div></td><td>     <div align="center">Densidad  mineral &oacute;sea</div></td></tr> <tr> <td>M&aacute;s de 5 a&ntilde;os</td><td>      <div align="center">27</div></td><td>     <div align="center">-2,748</div></td><td>      <div align="center">Osteoporosis</div></td></tr> <tr> <td>5 a&ntilde;os o menos</td><td>      <div align="center">13 </div></td><td>     <div align="center">-2,300 </div></td><td>      <div align="center">Osteopenia</div></td></tr> </table>    <p align="center">p=0,188.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Los pacientes con m&aacute;s de 5 a&ntilde;os de evoluci&oacute;n de la  enfermedad tuvieron un promedio de t-score (-2,800) en el rango de osteoporosis  y el resto de los pacientes con 5 a&ntilde;os o menos con un promedio de t-score  (-2,424) (osteopenia), no significativa (tabla 3).    <br> </p>    <p align="center"><b>Tabla  3.</b> Tiempo de evoluci&oacute;n de la artritis reumatoidea y su relaci&oacute;n  con el promedio de t-score</p><table width="75%" border="1" align="center"> <tr>  <td>Tiempo de evoluci&oacute;n</td><td>     <div align="center">N&uacute;mero de pacientes  </div></td><td>     <div align="center">Promedio t - score</div></td><td>     <div align="center">Densidad  mineral &oacute;sea</div></td></tr> <tr> <td>5 a&ntilde;os o menos</td><td>     <div align="center">17</div></td><td>      <div align="center">-2,424</div></td><td>     <div align="center">Osteopenia</div></td></tr>  <tr> <td>M&aacute;s de 5 a&ntilde;os</td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">23 </div></td><td>      <div align="center">-2,800</div></td><td>     <div align="center">Osteoporosis</div></td></tr>  </table>    <p align="center">P=0,672</p>    <p>Al explorar el antecedente de fractura  y relacionarlo con el tiempo de tratamiento y la dosis de esteroides la encontramos  en 9 pacientes con m&aacute;s de 5 a&ntilde;os de tratamiento; y en 6 con m&aacute;s  de 20 mg de esteroides (tabla 4).    <br> </p>    <p align="center"><b>Tabla 4. </b>Antecedente  de fractura y su relaci&oacute;n con el tiempo y dosis de tratamiento con esteroides</p><table width="75%" border="1" align="center">  <tr> <td>Tiempo de tratamiento con esteroides</td><td colspan="2">     <div align="center">Antecedente  de fractura </div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>&nbsp;</td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">No</div></td><td>     <div align="center">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S&iacute;</div></td><td>      <div align="center">Total </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>5 a&ntilde;os o menos</td><td>     <div align="center">11 (37,9 %)</div></td><td>      <div align="center">2 (18,2 %)</div></td><td>     <div align="center">13 (32,5 %)  </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>Mas de 5 a&ntilde;os</td><td>      <div align="center">18 (62,1 %)</div></td><td>     <div align="center">9 (81,8 %)</div></td><td>      ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">27 (67,5 %) </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>Total </td><td>     <div align="center">29 (100 %)</div></td><td>     <div align="center">11  (100 %)</div></td><td>     <div align="center">40 (100 %)</div></td><td>     <div align="center">p=0,234</div></td></tr>  <tr> <td>&nbsp;</td><td>     <div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr>  <td>Dosis de esteroides </td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td><td>      <div align="center"></div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr>  <td>20 mg o menos</td><td>     <div align="center">18 (62,1 %)</div></td><td>     <div align="center">5  (45,5 %)</div></td><td>     <div align="center">23 (57,5 %) </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr>  <tr> <td>M&aacute;s de 20mg </td><td>     <div align="center">11 (37,9 %)</div></td><td>      <div align="center">6 (54,5 %)</div></td><td>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">17 (42,5 %)  </div></td><td>     <div align="center"></div></td></tr> <tr> <td>Total </td><td>      <div align="center">29 (100 %)</div></td><td>     <div align="center">11 (100 %)</div></td><td>      <div align="center">40 (100 %) </div></td><td>     <div align="center">p=0,343</div></td></tr>  </table><h4>Discusi&oacute;n    <br> </h4>    <p>En nuestros resultados se evidenci&oacute;  que los promedios de t-score se encuentran en el rango de osteopenia u osteoporosis,  los promedio del t-score para osteopenia est&aacute;n cercanos al rango de la  osteoporosis (menor de -2,5 DE) y, al mismo tiempo, no se alejan mucho del valor  promedio del t-score hacia la izquierda para diagn&oacute;stico de osteoporosis,  lo cual coincide con otros estudios realizados en poblaci&oacute;n asi&aacute;tica.<span class="superscript">8</span>      <br> </p>    <p>En el estudio estad&iacute;stico, donde se emplearon medidas de resumen  de estad&iacute;stica descriptiva, nuestros resultados no fueron significativos,  consideramos que nuestra poblaci&oacute;n es un solo grupo con similares caracter&iacute;sticas,  pero nuestro objetivo es describir c&oacute;mo se comporta la DMO en mujeres menores  de 45 a&ntilde;os premenop&aacute;usicas, con AR, que toman esteroides. Los resultados  del t-score se exponen en promedio por lo que en las diferentes divisiones realizadas  para la recogida de datos y el posterior estudio estad&iacute;stico podemos encontrar  pacientes con un t-score en osteoporosis, osteopenia o normal seg&uacute;n corresponda,  pero al sacar el promedio es lo que predomina.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>La evaluaci&oacute;n  del metabolismo &oacute;seo en pacientes con AR se ve dificultada por la multiplicidad  de factores que influyen, como son la mezcla &eacute;tnica y el determinante gen&eacute;tico  que condiciona el pico de masa &oacute;sea alcanzado en cada individuo.<span class="superscript">9,10  </span>    <br> </p>    <p>La OP como manifestaci&oacute;n extraarticular de la AR muestra  un claro aumento de los marcadores de resorci&oacute;n &oacute;sea con correlaci&oacute;n  con los &iacute;ndices de actividad reumatoide esto sugiere que la p&eacute;rdida  &oacute;sea temprana se debe a un aumento de la resorci&oacute;n determinado por  citoquinas producidas por el sinovio reumatoide.<span class="superscript">11</span>      <br> </p>    <p>El proceso que determina la p&eacute;rdida de la DMO en la AR es un  aumento de la resorci&oacute;n &oacute;sea. La correlaci&oacute;n entre resorci&oacute;n  y actividad reumatoide est&aacute; de acuerdo con estudios previos que plantean  que esta se debe a citoquinas proinflamatorias (IL6, IL1, TNF) secretadas por  la membrana sinovial reumatoide. La p&eacute;rdida &oacute;sea fue mayor en etapas  tempranas y en pacientes con AR activa lo que sugiere una mayor propensi&oacute;n  a fracturas, a largo plazo, en pacientes mal controlados de su proceso inflamatorio.<span class="superscript">12</span>      <br> </p>    <p>En nuestro trabajo se obtuvo el riesgo relativo de tener osteoporosis  en los pacientes con AR, donde a pesar de las limitaciones de los equipos de ultrasonido  para el diagn&oacute;stico topogr&aacute;fico de esta afecci&oacute;n es un dato  real que alerta sobre un problema de nuestras pacientes y es un aviso para conservar  la calidad de vida una vez lograda una mayor supervivencia. Teniendo en cuenta  la raza, la actividad f&iacute;sica, el clima, el aporte nutricional, principalmente,  de calcio y las dosis de esteroides usadas por nuestra poblaci&oacute;n, consideramos  que los resultados encontrados son los esperados.     <br> </p>    <p>En que numerosos  estudios consultados<span class="superscript">13</span> se demuestra que los pacientes  con AR tienen menor DMO y mayor riesgo de fracturas, hay una compleja interacci&oacute;n  entre inflamaci&oacute;n y resorci&oacute;n &oacute;sea y un desacoplamiento entre  formaci&oacute;n y resorci&oacute;n.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La demostraci&oacute;n de resorci&oacute;n  &oacute;sea por c&eacute;lulas sinoviales fue ilustrada por <i>Fujikawa</i> y  otros<span class="superscript">14,15</span> quienes aislaron de muestras sinoviales  de articulaciones reumatoides, c&eacute;lulas capaces de producir resorci&oacute;n  sobre placas de dentina. Estas c&eacute;lulas satisfac&iacute;an criterios para  ser consideradas osteoclastos (multinuclearidad, te&ntilde;&iacute;an positivamente  para fosfatasa &aacute;cida tartratorresistente, ten&iacute;an receptores para  vitronectina y ocasionaban resorci&oacute;n lacunar sobre placas de dentina).  </p>    <p>La conclusi&oacute;n que resulta de estos estudios es que la OP yuxtaarticular  es un proceso temprano en la AR y que precede cambios radiol&oacute;gicos como  las erosiones, los quistes subcondrales y el colapso articular. La p&eacute;rdida  de DMO del esqueleto axial, espec&iacute;ficamente vertebral, ha sido considerada  multifactorial y varios estudios la atribuyen a la edad, el grado de incapacidad,  la talla y el uso de corticosteroides.<span class="superscript">16-18</span> La  DMO femoral se correlaciona mejor con el compromiso funcional y anat&oacute;mico  de rodilla, tobillo y pie. </p>    <p>A diferencia de la p&eacute;rdida apendicular  que es mayor en las etapas iniciales de la AR y que disminuye con la evoluci&oacute;n,  la p&eacute;rdida axial es m&aacute;s tard&iacute;a a no ser que haya una severa  alteraci&oacute;n funcional (postraci&oacute;n) o que se usen dosis altas de esteroides.  </p>    <p>Nosotros encontramos un 81,8 % con antecedente de fractura en pacientes  con m&aacute;s de 5 a&ntilde;os de tratamiento con esteroides y un 54,5 % en pacientes  con m&aacute;s de 20 mg de esteroides, estos resultados est&aacute;n por encima  de otros estudios realizados<span class="superscript">19</span> en mujeres premenop&aacute;usicas  no consumidoras de esteroides donde lo comparan con pacientes con diagn&oacute;stico  de AR y consumidoras de esteroides; los resultados son significativos, por lo  que nos proponemos en un futuro realizar estudios comparativos. </p>    <p>Hay una  clara controversia en la literatura mundial sobre si dosis bajas de esteroides  causan mayor osteoporosis en pacientes con AR o si, por el contrario, disminuyen  el riesgo de esta al mejorar la inflamaci&oacute;n y el estado funcional. M&uacute;ltiples  estudios eval&uacute;an este t&oacute;pico. <i>Lems</i> y <i>Jahangeir</i><span class="superscript">14-20</span>  publican un estudio que incluye hombres y mujeres posmenop&aacute;usicas, comparan  consumidores y no consumidores de prednisona y los estratifican sseg&uacute;n  el tiempo de utilizaci&oacute;n y comparan esta poblaci&oacute;n con individuos  sanos. El 13 % de los consumidores de esteroides tuvieron fracturas vertebrales  sintom&aacute;ticas contra 2 % de los no consumidores (p &lt; 0,003), adem&aacute;s,  el 58 % de las mujeres con AR tratadas con esteroides tuvieron deformidad vertebral  lo que es muy superior al 15 % de deformidad vertebral en mujeres de la poblaci&oacute;n  general.<span class="superscript">21</span> </p>    <p>Dosis superiores a los 7,5  mg de prednisona al d&iacute;a por un tiempo mayor de 3 meses son capaces de provocar  cambios en la DMO de manera inversa al incremento de la dosis. La p&eacute;rdida  de masa &oacute;sea es dependiente de la dosis y se produce hasta en el 33 % de  las pacientes con dosis bajas, en el 71 % de las que llevan dosis moderadas y  en el 80 % de aquellas con dosis elevadas. Se plantea una p&eacute;rdida r&aacute;pida  del 12 % que dura unos meses, seguida de una fase lenta con p&eacute;rdida entre  2-5 % anual.<span class="superscript">22,23</span></p>    <p>Nuestros resultados apuntan  que una dosis acumulativa superior a los 20 mg de prednisona (n=23), un tiempo  de uso del esteroide superior a los 5 a&ntilde;os (n=27)y un tiempo de evoluci&oacute;n  de la AR de m&aacute;s de 5 a&ntilde;os (n=23), se asocian a un promedio de t-score  en el rango de osteoporosis, estas &quot;n&quot; superan el valor medio del grupo  de pacientes estudiadas. Pensamos que la descalcificaci&oacute;n del hueso en  las pacientes con AR depende de varios factores como son el tiempo y dosis de  tratamiento con esteroides as&iacute; como las propias alteraciones de la AR como  enfermedad de base o las secuelas de la misma.     <br> </p>    <p><i>Peel</i> y <i>Moore</i><span class="superscript">24</span>  encuentran que la DMO fue significativamente menor en todos los sitios de medici&oacute;n,  en mujeres con AR consumidoras de esteroides, que en las no consumidoras de estos;  27 % de estas mujeres tuvieron deformidad vertebral contra el 5,8 % de los controles.  Sin embargo, el hallazgo m&aacute;s importante de este estudio fue que el riesgo  de fracturas fue mayor al esperado para el grado de p&eacute;rdida mineral &oacute;sea  lo que se explica por el efecto de los esteroides sobre la calidad &oacute;sea.</p>    <p>El  estudio de osteosonometr&iacute;a, que es con el que contamos para realizar el  trabajo, no divide la osteoporosis en axial o apendicular, sirve para excluir  los pacientes con osteoporosis o sin ella o con osteopenia, es por eso que en  este trabajo no podemos diferenciar la localizaci&oacute;n del cuerpo con mayor  p&eacute;rdida &oacute;sea de nuestros pacientes; mientras no contemos con un  equipo DEXA, por lo menos con la osteosonometr&iacute;a tenemos una aproximaci&oacute;n  al problema y nos sirve para evaluar la DMO. </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La mayor&iacute;a de los estudios  que eval&uacute;an el efecto esteroide en la DMO de pacientes con AR se centran  en evaluar DMO axial; <i>Mart&iacute;n</i> y <i>Munro</i><span class="superscript">25</span>  eval&uacute;an la DMO del radio ultradistal total, cortical y trabecular (Q TAC),  DMO lumbar y femoral (DEXA) y eco de calc&aacute;neo (BUA y SOS) en pacientes  con AR y comparan pacientes con dosis bajas de corticosteroides y sin estas. El  estudio demostr&oacute; mayor p&eacute;rdida apendicular que axial, espec&iacute;ficamente  no hubo una p&eacute;rdida lumbar significativa, adem&aacute;s, la p&eacute;rdida  apendicular fue m&aacute;s trabecular (36 %) que cortical (15 %). No hubo diferencia  en la DMO vertebral entre casos y controles; la DMO femoral fue significativamente  menor en los casos que en los controles, pero no hubo diferencias entre consumidores  y no consumidores de esteroides. Esto refuerza la propuesta de utilizar mediciones  de DMO apendicular como un marcador de mal pron&oacute;stico y de da&ntilde;o  anat&oacute;mico temprano en AR26 m&aacute;s sensible y, posiblemente, m&aacute;s  espec&iacute;fico que la PCR, la VSG y los t&iacute;tulos de factor reumatoideo.  </p>    <p>Esta investigaci&oacute;n aporta elementos &uacute;tiles en la toma de  decisiones con nuestras pacientes, al planificar su terap&eacute;utica, buscar  acciones que prevengan la aparici&oacute;n de OP, as&iacute; como orientar modificaciones  en los estilos de vida para mejorar la salud de nuestras pacientes. </p>    <p><strong>BEHAVIOR  OF THE OSTEAL MINERAL DENSITY IN WOMEN WITH RHEUMATOID ARTHRITIS </strong></p><h4>Abstract  </h4>    <p>40 premenopausic female patients under 45 with established diagnosis of  rheumatoid athritis according to the criteria of the American College of Rheumatology  were studied. They were all under treatment with steroids with an equipment of  osteal densitometry by ultrasound of the calcaneus. On analyzing the t-score average  (as osteoporosis marker), we found that the lowest value was – 4.5 and the maximum  –1.5. The t-Student statistical test was used to compare the t-score average according  to: dose, time of treament with steroids and time of evolution of the disease.  Osteoporosis was detected in 23 patients that received more than 20 mg of steroids,  in 27 with more than 5 years of treatment with steroids, and in 23 with more than  5 years of evolution of the disease. On exploring the antecedent of fracture and  relate it to the time of treatment and to the dose of steroids we observed that  9 patients (81-8 %) with more than 5 years of treatment and 6 (54.5 %) with more  than 20 mg of steroids had had fractures. </p>    <p><span class="Estilo1">Key words:</span>  Arthritis, osteal mineral density, steroids. </p><h4></h4><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas    <br>  </h4>    <!-- ref --><P>1. Star V, Hochberg M. Osteoporosis in patients with rheumatic diseases.  Rheum Dis Clin North Am 1999;20:561-76.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 2. Westhonens R, Nijs J,  Taelman V. Body composition in rheumatoid arthritis. Br J Rheum. 2003;36:444-8.    <br> </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P>3. Rajapakse J. Bone turnoner in early rheumatoid arthritis. Ann Rheum  Dis 1999;46:852- 7.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 4. Sambrook P, Ansell B, Foster S. Bone turnoner  in early rheumatoid arthritis, 1 Biochemical and kinetics indexes. Ann Rheum Dis  2003;44:575-9.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 5. Gough A, Sambrook P, Devlin J. Osteoclastic activation  is the principal mechanism leading to secundary osteoporosis in RA. J Rheum 2002;25:1282-9.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 6. Sambrook P, Eisman J, Champion D. Determinants in axial bone loss  in rheumatoid arthritis. Arth Rheum 1999;30:721-8.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 7. Cepollaroc.  The combined use of ultrasound and densitometry in the prediction of vertebral  fracture. Br J Radiol 1997,70:691-6.    <br> </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P> 8. Cortet B, Flipo RM, Pigny  P. Isturnoner a determinant of bone mass in RA?. J Rheum 2003;25:2339-44.    <br>  </P>    <!-- ref --><P>9. Westhonens Y, Shingu M, Torisu T. Bone resorption by tartrate-resistant  acid phosphatase-positive multinuclear cells insolated from rheumatoid sinovium.  Br J Rheum 2002;35:213-7.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 10. Brik R, Keidar Z, Schapira D. Bone  mineral density and turnoner in children with sistemic juvenil chronic arthritis.  J Rheum 1999;25:990-2.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 11. Gough A, Sambrook P, Devlin J. Effect  of vitamin D receptor gene alleles on bone loss in early RA. J Rheum 1998;25:864-8.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 12. Patel MS, Cole DEC, Rubin LA. The golem for osteoporosis genetics.  J Rheum 2003;25:831-3.    <br> </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P>13. Sambrook P, Ansell B, Foster S. Bone turnoner  in early rheumatoid arthritis. 2 longitudinal bone density studies. Ann Rheum  Dis 1999;44:580-4.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 14. Lems WF, Jahangier ZN, Jacobs FW. Vertebral  fractures in patients with rheumatoid arthritis treated with corticosteroids.  Clin Exp Rheum 1999;13:293- 7.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 15. Fujihawa, Gotfredsen A, Riis B.Are  disease duration and degree of functional imparirment determinants of bone loss  in rheumatoid arthritis?. Ann Rheum Dis 2001;44:406-11.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 16. Polito  C, Strano C, Rea L. Reduced bone mineral content and serum osteocalcin in non-steroid  treated patients with juvenile rheumatoid arthritis. Ann Rheum Dis 1999;54:193-6.    <br>  </P>    <!-- ref --><P> 17. Sambrook P, Eastman J, Jeates M. Osteoporosis in rheumatoid arthritis:  Safety or low dose o corticosteroids. Ann Rheum Dis 2003;45:950-4.    <br> </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P>  18. Butler R, Davie M, Worsfold M. Bone mineral content in patient with rheumatoid  arthritis: Relation ship to low-dose steroid therapy. Br J Rheum 2002; 30:86-90.    <br>  </P>    <!-- ref --><P>19. Verstraeten A, Degueker J. Vertebral and periferical bone density content  and fracture incidence in premenopausal patients with rheumatoid arthritis: effects  of low dose of corticosteroids. Ann Rheum Diss 1999;45:852-6.    <br> </P>    <!-- ref --><P>20.  Garton MJ, Reid DM. Bone mineral density of the hip and the anteroposterior and  lateral dimensions of the spine of men with rheumatoid arthritis: effects of low  dose of corticosteroids. Arthritis Rheumatism 2001;36:222-7.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 21.  Melton LJ, Khan SH, Wahner HW. Epidemiology of vertebral fractures in women. Am  J Epidem 1999;129:1000-10.    <br> </P>    <!-- ref --><P>22. Schacke H, Docke W, Asadullah K. Mechanisms  involved in the side effects of glucocorticoids. Pharmacol Ther 2002;96:23-43.    <br>  </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P>23. Eastell R, Reid DM, Compton J, Cooper, Fogelman I, Francis RM, et al.  A UK consensus Group on management of glucocorticoid-induced osteoposis: an update.  J Intern Med 1998;244:271-92.    <br> </P>    <P> 24. Peel N, Moore D, Barrington N.  Risk of vertebral fracture and relation ship    <br> to bone mineral density in steroid  treated rheumatoid arthritis. Am Rheum     <br> Dis 2002;54:801-6.     <br> </P>    <!-- ref --><P> 25.  Martin J, Munro R, Campbell M. Effects of disease and corticosteroids on appendicular  bone mass in postmenopausal women with rheumatoid arthritis: comparison with axial  measuraments. Br J Rheum 2002;36:43-9.    <br> </P>    <!-- ref --><P> 26. Reid D, England A. Peripheral  bone mass measuraments- is there any clinical value in rheumatoid arthritis? Br  J Rheum 2002;35:109-11.<p>Recibido: 7 de febrero de 2005. Aprobado: 17 de  marzo de 2005.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Dra. <i>Ana del Carmen Arg&uuml;elles Zayas</i>. Hospital Clinicoquir&uacute;rgico  &quot;Hermanos Ameijeiras&quot; San L&aacute;zaro No. 701 entre Belascoa&iacute;n  y Marqu&eacute;s Gonz&aacute;lez, Centro Habana, Ciudad de La Habana, Cuba.</p>    <p></p>    <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">  Especialista de I Grado en Reumatolog&iacute;a.    <br> <span class="superscript">2</span>  Especialista de II Grado en Endocrinolog&iacute;a.    <br> <span class="superscript">3</span>  Especialista de I Grado en Bioqu&iacute;mica Cl&iacute;nica.    <br> <span class="superscript">4</span>  Especialista de I Grado en Laboratorio Cl&iacute;nico. </a><a name="cargo"></a>  </p>      ]]></body><back>
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