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</front><body><![CDATA[ <h3>Art&iacute;culo especial </h3> <h2>La medicina basada en la evidencia y la pr&aacute;ctica m&eacute;dica individual </h2> <br /> <a href="#cargo">Dr. Miguel &Aacute;ngel Moreno Rodr&iacute;guez 1 </a><a name="autor" id="autor"></a>     <p>Los ensayos cl&iacute;nicos aleatorios (ECA), que son la forma m&aacute;s elevada y rigurosa de experimentos cl&iacute;nicos con enfermos, fueron introducidos en 1948 por <em>Bradford Hill </em> y desde entonces se calcula que se han realizado m&aacute;s de 150 000 en el mundo entero, particularmente en los pa&iacute;ses desarrollados. Veinte a&ntilde;os m&aacute;s tarde, hacia 1968, dio inicio la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica en la medicina y 20 a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1988, surgi&oacute; en Canad&aacute; la corriente que se conoce con el nombre de medicina basada en la evidencia (MBE). </p>     <p>Surgi&oacute;, concretamente, en el Departamento de Epidemiolog&iacute;a Cl&iacute;nica y Bioestad&iacute;stica de la Universidad Mc Master, que era dirigido entonces por el profesor <em>Gordon Guyatt </em>, el cual cont&oacute; con la colaboraci&oacute;n de un destacado grupo de epidemi&oacute;logos cl&iacute;nicos, bioestad&iacute;sticos y salubristas, algunos tambi&eacute;n profesores de la universidad y otros, funcionarios del sistema de salud p&uacute;blica de aquel pa&iacute;s, entre ellos <em>David Sackett </em> y <em>Brian Hynes </em>. </p>     <p>El movimiento de la MBE comenz&oacute; a gestarse en 1988, pero pudiera considerarse que la declaraci&oacute;n program&aacute;tica inicial o el &quot;manifiesto liminar&quot;, fue &quot;La MBE: un nuevo enfoque para la docencia de la pr&aacute;ctica de la medicina,&quot; art&iacute;culo publicado en un n&uacute;mero del JAMA de 1992. <span class="superscript">1 </span></p>     <p>En 1992 solo exist&iacute;a sobre esta corriente un art&iacute;culo publicado en la base de datos Medline, pero 5 a&ntilde;os despu&eacute;s, ya eran m&aacute;s de 1 100 y el n&uacute;mero de trabajos sobre el tema se acrecienta en cientos por a&ntilde;o. De Canad&aacute; la corriente se extendi&oacute; por los EUA, Inglaterra, el resto de Europa y tambi&eacute;n Am&eacute;rica Latina. Actualmente cuentan con numerosas revistas, entre ellas el <em>ACP Journal Club </em>y la <em>Evidence Based Medicine, </em> que tienen una tirada de 100 000 y 60 000 ejemplares, respectivamente, y publican simult&aacute;neamente en 6 idiomas. Posteriormente, surgieron organizaciones no lucrativas para la difusi&oacute;n de la MBE, de la cual la m&aacute;s conocida y prestigiosa es la fundaci&oacute;n Cochrane, de Inglaterra, con filiales en muchos pa&iacute;ses y con la cual mantienen relaciones algunas instituciones de nuestro sistema nacional de salud. </p>     <p>Con la revoluci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica y los ensayos cl&iacute;nicos aleatorios asistimos a un diluvio de nuevos conocimientos m&eacute;dicos, de manera que en la actualidad se editan en el mundo m&aacute;s de 100 000 revistas m&eacute;dicas y se publican m&aacute;s de 2 000 000 de art&iacute;culos de medicina al a&ntilde;o, se ha afirmado que los conocimientos m&eacute;dicos se renuevan en un 50% cada 5 a&ntilde;os. </p>     <p>Algunos evidencistas, que son muy dados a estas cifras espectaculares, han calculado que hoy se publica en el mundo un art&iacute;culo de medicina cada 15 s, un nuevo libro de medicina cada media hora y que para mantenerse suficientemente informado, un internista tendr&iacute;a que leerse, diariamente, 17 art&iacute;culos de su especialidad, los 365 d del a&ntilde;o, lo cual &quot;evidentemente&quot; es una exageraci&oacute;n. </p>     <p>Este problema ha sido denominado &quot;la explosi&oacute;n de la ignorancia&quot;, por la abrumadora desproporci&oacute;n entre la masa de nuevos conocimientos m&eacute;dicos y las limitaciones humanas para su manejo y ha generado un fen&oacute;meno nuevo que algunos llaman &quot;la neblina informativa&quot;. </p>     <p>La MBE parte del principio de que solo una peque&ntilde;a parte de las decisiones que toman los m&eacute;dicos con sus enfermos est&aacute;n cient&iacute;ficamente comprobadas y la mayor&iacute;a est&aacute; por demostrar, no son cient&iacute;ficas y responden a un empirismo muy arraigado entre los m&eacute;dicos. Plantean que, en general, las mejores decisiones son las que provienen de los ECA y aunque reconocen que no pocos de estos ensayos han sido mal dise&ntilde;ados y sus resultados carecen de validez, consideran que las decisiones de los m&eacute;dicos deben ajustarse a las conclusiones de todos aquellos ensayos que est&aacute;n hechos con rigor cient&iacute;fico. En resumen, que lo que persiguen es acercar los mejores resultados de la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, aportar cada vez m&aacute;s ciencia al arte de la medicina y para ello han dise&ntilde;ado toda una metodolog&iacute;a que se basa sobre todo en las gu&iacute;as de manejo y tratamiento de las enfermedades, los metaan&aacute;lisis y ense&ntilde;ar al m&eacute;dico un grupo de habilidades estad&iacute;sticas y metodol&oacute;gicas para que sea capaz de buscar por s&iacute; solo y de manera eficiente la mejor informaci&oacute;n cient&iacute;fica disponible dentro de esa espesa &quot;neblina informativa&quot;. </p>     <p>Tambi&eacute;n se ha dicho que la MBE es una necesidad porque los m&eacute;dicos &quot;est&aacute;n muy ocupados&quot;, &quot;tenemos poco tiempo para leer&quot;, &quot;el m&eacute;dico apenas tiene unos minutos para <em> gastar </em> con el paciente&quot; (la cursiva es m&iacute;a: N del A) y se aduce que un residente de primer a&ntilde;o solo estudia una hora a la semana y 30 minutos un m&eacute;dico nada menos que consultante.<span class="superscript">2</span> Me pregunto cual ser&aacute; la ocupaci&oacute;n tan absorbente que impide a esos m&eacute;dicos estudiar m&aacute;s, cuando se sabe desde los lejanos tiempos de la II Conferencia Mundial sobre la Ense&ntilde;anza m&eacute;dica, celebrada en Chicago en 1959, que &quot;la medicina es un estudio para toda la vida&quot;. Dudo mucho que si est&aacute;n tan limitados puedan tener tiempo y la disposici&oacute;n de &aacute;nimo para asimilar toda la clinimetr&iacute;a estad&iacute;sticas que les propone la MBE con el fin de ayudarlos en su desnudez de saber: factor de riesgo, nudo de decisiones, cociente de verosimilitud, odds ratio, reducci&oacute;n relativa del riesgo, n&uacute;mero de pacientes necesarios a tratar para evitar un nuevo caso de enfermedad, etc. Parece ser, como ha dicho Rushton,<span class="superscript">3</span> que &quot;tomarse tiempo con los pacientes, estrecharles la mano, explicar, confortar, prestar atenci&oacute;n, brindar esperanza e interesarse en la vida del paciente est&aacute;n quedando fuera de moda en la revoluci&oacute;n de la MBE&quot;. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante, la MBE responde a una necesidad y cuando surge una necesidad de car&aacute;cter hist&oacute;rico, siempre aparece una soluci&oacute;n, m&aacute;s buena o m&aacute;s mala, y en ese sentido, la MBE ha venido a llenar una necesidad m&aacute;s que imperiosa: la de evaluar cr&iacute;ticamente una parte –porque es solo una parte- de ese oc&eacute;ano de informaci&oacute;n, resumirlo y d&aacute;rselo digerido al m&eacute;dico pr&aacute;ctico para su trabajo. La MBE tiene el m&eacute;rito de ser una eficiente soluci&oacute;n operacional a un serio problema actual del conocimiento, pero como casi siempre sucede, sus creadores han ido mucho m&aacute;s all&aacute;, planteando que se trata de una nueva filosof&iacute;a de la medicina, un nuevo paradigma m&eacute;dico y en este sentido pienso que est&aacute;n equivocados. </p>     <p>Una buena parte del tal&oacute;n de Aquiles de esta importante corriente iatromatem&aacute;tica de la medicina son sus relaciones con la pr&aacute;ctica m&eacute;dica individual. </p>     <p>Quiz&aacute;s el problema m&aacute;s pol&eacute;mico de la MBE surge del conflicto que se crea al trasladar los resultados de los ECA, que se realizan en grupos humanos de a veces miles de pacientes, al manejo y tratamiento de un enfermo individual. La MBE y los ECA, que son su piedra angular, hablan el lenguaje de las poblaciones y utilizan los principios y las reglas del m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico, mientras que la medicina cl&iacute;nica habla el lenguaje de los individuos y utiliza los principios y las reglas del m&eacute;todo cl&iacute;nico. Esta diferencias entre los enfoques epidemiol&oacute;gico y cl&iacute;nico, que pudiera adscribirse a las diferencias que existe entre lo universal y lo singular, es la raz&oacute;n de que los evidencistas hayan fallado, por incomprensi&oacute;n, en el an&aacute;lisis de tres aspectos b&aacute;sicos del m&eacute;todo cl&iacute;nico: el valor de la experiencia personal de los m&eacute;dicos, la individualizaci&oacute;n del paciente y la incertidumbre de la ciencia cl&iacute;nica. </p>     <p>Las principales autoridades de la MBE nunca han negado en sus escritos la importancia de la experiencia personal de los m&eacute;dicos para la toma de decisiones con sus pacientes, pero a rengl&oacute;n seguido han expresado de manera tan frecuente y tan variada sus prevenciones para con esa experiencia, que el reconocimiento ha sido en gran medida formal. Y ello sin contar a muchos evidencistas de filas, esa tropa de peltastas pobremente armada, para los cuales todo lo que sea cl&iacute;nica es un anecdotario o un fabulario de escaso valor. Que esto es as&iacute; lo demostr&oacute; un editorial del ACP Journal Club, donde <em>Gordon</em> <em>Guyatt</em>,<span class="superscript">4</span> el padre de la MBE reconoci&oacute; que en el modelo inicial establecido por ellos en 1992, se subestimaba con fuerza a la experiencia. Ahora se hace &eacute;nfasis –una vez m&aacute;s-, en que la evidencia no es una gu&iacute;a adecuada para la toma de decisiones y que la experiencia tiene que ser el elemento clave que integre a los dem&aacute;s componentes del sistema. </p>     <p>Pienso que en virtud de su s&oacute;lida y acusada formaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica les resulta muy dif&iacute;cil aceptar la existencia de verdades que no est&eacute;n avaladas en un tratamiento estad&iacute;stico; pero la pr&aacute;ctica m&eacute;dica individual no puede ser encerrada en formulaciones num&eacute;ricas, ni la cl&iacute;nica puede ser matematizada; en la cl&iacute;nica, los elementos b&aacute;sicos de medida son las palabras y solo secundariamente los n&uacute;meros. Busque Ud. el cap&iacute;tulo de lupus eritematoso sist&eacute;mico de la 20 edici&oacute;n del libro de &quot;Cecil&quot; y lo confirmar&aacute;:<span class="superscript">5</span> en sus tres y media p&aacute;ginas ver&aacute; que se utiliza 107 veces el lenguaje semicuantitativo, expresado de 27 formas diferentes, mientras que los n&uacute;meros solo son utilizados en 41 ocasiones. La variabilidad de la semicuantificaci&oacute;n es tan amplia que la palabra &quot;frecuente&quot; aparece como frecuente, menos frecuente, poco frecuente, muy frecuente, m&aacute;s frecuente, infrecuente, con frecuencia y a&uacute;n m&aacute;s frecuente. Los m&eacute;dicos no est&aacute;n educados en un pensar matem&aacute;tico y lo que hacen es hablar el lenguaje de las aproximaciones semicuantitativas. La MBE ha incurrido en el error de considerar que el an&aacute;lisis estad&iacute;stico no es un complemento valioso, que lo es, sino una herramienta superior al conocimiento multifac&eacute;tico del enfermo, del cual la experiencia significativa de muchos buenos m&eacute;dicos y no solo la de cl&iacute;nicos extraordinarios, como se ha se&ntilde;alado,<span class="superscript">1</span> es un pilar fundamental. </p>     <p>Ya en 1983, varios a&ntilde;os antes de que surgiera la MBE, <em>Feinstein</em> <span class="superscript">6</span> hab&iacute;a escrito que los ECA, a pesar de su extraordinaria utilidad, necesariamente ten&iacute;an que desestimar la individualidad de los pacientes, al realizarse bajo condiciones muy controladas, dif&iacute;cilmente reproducibles en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica diaria, donde el m&eacute;dico tiene que aceptar al enfermo con lo que venga y lo que ellos traen es mucho m&aacute;s complejo y multifac&eacute;tico que las escasas variables que habitualmente se escogen para incluirlos en un experimento cl&iacute;nico. Adem&aacute;s, los ECA no pueden medir las caracter&iacute;sticas individuales de los enfermos que modifican los efectos de los tratamientos. Es absurdo suponerlo, cuando estas caracter&iacute;sticas dependen, en una medida importante, de los &quot;polimorfismos de un solo nucle&oacute;tido&quot; (PSN) <span class="superscript">7</span> que consiste en el cambio de un nucle&oacute;tido por otro en la secuencia de ADN, a raz&oacute;n de 1 por cada 500 a 1000 nucle&oacute;tidos, de forma tal que en el ser humano existen cientos de miles de PSN, es decir, de posibilidades distintas de reaccionar frente a los efectos de los medicamentos y esta variabilidad es solo la gen&eacute;tica, sin contar todos los factores ambientales. </p>     <p>Al propugnar una pr&aacute;ctica m&eacute;dica basada en pruebas estad&iacute;sticas, datos duros y evidencias experimentalmente confirmadas, la MBE ha terminado por confundir el manejo de la enfermedad con el manejo del enfermo. </p>     <p>La medicina, como ciencia, tiene un componente te&oacute;rico y otro pr&aacute;ctico y una cosa es la ciencia m&eacute;dica y otra bien diferente la medicina cl&iacute;nica, aunque est&eacute;n relacionadas. La ciencia m&eacute;dica estudia la enfermedad fundamentalmente como evento biol&oacute;gico y la medicina cl&iacute;nica la estudia como evento humano. Para la ciencia m&eacute;dica el problema en la enfermedad de Gaucher est&aacute; en que los lisosomas no tienen beta galactosidasa &aacute;cida y el de la anemia de c&eacute;lulas falciformes es que en la plaza 6 de la cadena beta de globina en la mol&eacute;cula de hemoglobina el amino&aacute;cido &aacute;cido glut&aacute;mico est&aacute; substituido por una valina, pero para el cl&iacute;nico que atiende enfermos, el paciente no es el lisosoma, quien est&aacute; enfermo no es el &aacute;cido glut&aacute;mico, sino el hombre a cuyos lisosomas les falta esa enzima y en cuya hemoglobina se produjo aquel cambio y esto establece una diferencia muy importante. </p>     <p>Una cosa es la enfermedad como categor&iacute;a filos&oacute;fica de la medicina, producto de una abstracci&oacute;n y generalizaci&oacute;n y otra cosa es un enfermo individual, que siempre le presentar&aacute; al m&eacute;dico un cuadro &uacute;nico e irrepetible de la enfermedad, obedeciendo a un viejo principio enunciado por Her&aacute;clito, de que nada sucede dos veces exactamente igual en la naturaleza y a una vieja ley de la dial&eacute;ctica que establece que en todo fen&oacute;meno singular (el enfermo), siempre se presentar&aacute;n algunos rasgos, pero nunca todos, de la categor&iacute;a general (la enfermedad). De resultas, cada enfermo le imprime a su afecci&oacute;n un sello personal y exclusivo, que no se repetir&aacute; jam&aacute;s, porque no hay una enfermedad que curse exactamente igual en dos personas, como no hay dos personas iguales. </p>     <p>Por otra parte, la medicina cl&iacute;nica es una disciplina en la interfase entre la ciencia, las necesidades humanas y las humanidades <span class="superscript">8</span> y tiene aspectos que son transcient&iacute;ficos y requerimientos que no pueden ser aportados solo por los avances cient&iacute;ficos, sino que tienen que ser incorporados en el evento cl&iacute;nico, dentro de esa transacci&oacute;n esencialmente personal entre el m&eacute;dico y su paciente, sin quebrantar su orientaci&oacute;n humana. La cl&iacute;nica es una ciencia de individualidades, el &uacute;ltimo refugio de lo individual en la medicina, no de colectividades, como la epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica, que por dem&aacute;s es muy importante para el trabajo del m&eacute;dico asistencial y puede y debe ser auxiliada por gu&iacute;as, pero solo gu&iacute;as, nada de &quot;normas&quot; que solo funcionar&iacute;an como una &quot;horma&quot; asfixiante. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las valiosas evidencias que proveen los ECA tienen que someterse a la experiencia personal y colectiva de los cl&iacute;nicos, quienes est&aacute;n obligados, eso s&iacute;, como un sastre a dise&ntilde;arle el traje a la medida a cada uno de sus pacientes, adapt&aacute;ndole desde la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente y el interrogatorio, hasta el seguimiento. &iexcl;Todo! Ese es el arte de la medicina, que el propio Sackett reconoce con raz&oacute;n que no puede ense&ntilde;arse <span class="superscript">9</span> y que no todos los m&eacute;dicos llegan a dominar. Yo creo que esta es una limitaci&oacute;n muy importante de la MBE, que no puede desconocer, como han hecho algunos de sus cultores, los valores de la buena experiencia significativa acumulada por el m&eacute;dico, del sentido com&uacute;n, de la prudencia, de la observaci&oacute;n, del razonamiento y por supuesto que de s&oacute;lidos conocimientos, para decidir si usar o no en un enfermo, las valiosas evidencias que nos dan los ECA. </p>     <p>De ah&iacute; que los cl&iacute;nicos no podamos estar de acuerdo con expresiones tan equivocadas como estas: &quot;lo que llamamos arte de la medicina tiene m&aacute;s variantes que el propio arte pict&oacute;rico a lo largo de los siglos y sospechamos que es m&aacute;s bien un escondite o una excusa de ineficiencia&quot; y &quot;constituye una arbitrariedad&quot;; que la relaci&oacute;n estrecha con el enfermo &quot;realiza una medicina est&eacute;ril y falaz centrada en el paciente, basada en el culto al trato&quot;. <span class="superscript">10</span></p>     <p>La MBE ha proclamado tambi&eacute;n que uno de sus objetivos principales es actuar sobre las incertidumbres de los m&eacute;dicos y de la medicina cl&iacute;nica, para dar respuesta a una gran parte de las mismas. </p>     <p>La cl&iacute;nica tiene incertidumbres porque es una ciencia que est&aacute; situada en un nivel muy alto en la escala jer&aacute;rquica de las ciencias y mientras m&aacute;s elevado es el nivel en la escala, los procesos que esa ciencia estudia adquieren un mayor grado de independencia, se mueven dentro de rangos m&aacute;s amplios y sus caracterizaciones se hacen cada vez m&aacute;s cualitativas que cuantitativas; pero hay que decir categ&oacute;ricamente que la incertidumbre existe en todas las ciencias, inclu&iacute;da la f&iacute;sica at&oacute;mica, que est&aacute; ubicada en la misma base del conocimiento de la materia y cumple con el paradigma de Newton y de Galileo de que las matem&aacute;ticas son el lenguaje de la ciencia. Uno de los principales postulados de la f&iacute;sica cu&aacute;ntica, es precisamente, el Principio de la Indeterminaci&oacute;n o Incertidumbre de Werner Heisenberg, que establece un l&iacute;mite a la posibilidad de la investigaci&oacute;n y el conocimiento cient&iacute;fico objetivo de los fen&oacute;menos de la naturaleza. Y si esto es as&iacute;, no se entiende porqu&eacute; encarnizarse tanto con la incertidumbre de la cl&iacute;nica. </p>     <p>No se trata de que uno no quiera eliminar la incertidumbre cuantas veces sea posible de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, sino de comprender que la incertidumbre existir&aacute; siempre, con y sin MBE, y que es una meta ilusoria pretender que el conocimiento impersonal de la probabilidad de un resultado num&eacute;rico dado es la &uacute;nica pre-condici&oacute;n para la pr&aacute;ctica de una medicina cl&iacute;nica efectiva. La misma incertidumbre establece los l&iacute;mites de la propia MBE. </p>     <p>Un ensayo cl&iacute;nico aleatorio, por su misma estructura, solo da respuesta a uno, dos o un limitado numero de objetivos terap&eacute;uticos; pero en el manejo de un enfermo, el m&eacute;dico pr&aacute;ctico tiene que dar respuesta, secuencial o simult&aacute;nea, a m&uacute;ltiples problemas, para muchos de los cuales no existen ni probablemente existir&aacute;n nunca evidencias, como han reconocido Sackett y Guyatt, entre otros. Por dem&aacute;s, hay incertidumbres que no afectan para nada la toma de una buena decisi&oacute;n cl&iacute;nica, lo mismo que es muy frecuente adoptar excelentes decisiones en ausencia de evidencias claras. Recordemos, de paso, que en la farmacopea actual se usan casi 100,000 preparados medicamentosos y no pasan de 1000 los que han sido sometidos a evidencias. </p>     <p>Tampoco se trata de rechazar en bloque a la MBE, como hacen algunos desde la acera opuesta. El problema estriba en determinar claramente para lo que sirve y para lo que no sirve, lo que es y lo que no es, sin negaciones ni servilismos absurdos. Cuando uno estudia la historia de la medicina se da cuenta r&aacute;pidamente que los m&eacute;dicos siempre han tenido la tendencia a aferrarse a las doctrinas; pero el doctrinarismo ha hecho mucho da&ntilde;o a nuestra profesi&oacute;n. Quienes desatienden el an&aacute;lisis filos&oacute;fico-te&oacute;rico de los problemas de la ciencia son victimas frecuentes y sin saberlo, como dec&iacute;a <em>Engels</em>,<span class="superscript">11</span> de los peores residuos vulgarizados de las peores filosof&iacute;as y en las ciencias es bueno tener siempre una dosis de sano escepticismo y no asumir lo &uacute;ltimo m&aacute;s all&aacute; de un compromiso mesurado y cr&iacute;tico. </p>     <p>La MBE lleg&oacute; para quedarse, al menos hasta que algo m&aacute;s eficiente la substituya. Es muy atractiva para las autoridades de salud, porque promete la uniformidad, reducir los costos de la asistencia m&eacute;dica y establecer un control m&aacute;s f&aacute;cil sobre el quehacer profesional de los m&eacute;dicos, aunque todo eso tiene riesgos. Tambi&eacute;n pasar&aacute; a la docencia de pre y postgrado. Tendr&aacute; fan&aacute;ticos, porque es inevitable en la naturaleza humana, tendr&aacute; cultos defensores convencidos de sus bondades, porque es &uacute;til, busca la verdad, ahorra muchos esfuerzos, es un hilo de Ariadna en el laberinto de los conocimientos m&eacute;dicos y es cient&iacute;fica y tendr&aacute; otros muchos partidarios deslumbrados del poder de los n&uacute;meros, entre ellos todos esos que estudian media hora; pero tengamos cuidado de asumirla sin la debida cr&iacute;tica, no sea que ayudemos a reforzar los rasgos impersonales que tienen una s&oacute;lida presencia en nuestra pr&aacute;ctica m&eacute;dica individual y enterremos definitivamente el m&eacute;todo cl&iacute;nico. </p>     <p>No creo ocioso concluir con una frase de Osler, dicha hace m&aacute;s de 100 a&ntilde;os y que conserva toda su vigencia: &quot;la buena medicina cl&iacute;nica siempre mezclar&aacute; el arte de la incertidumbre con la ciencia de la probabilidad&quot;. </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <!-- ref --><p> 1. Evidence-Based Medicine Working Group. La medicina basada en la evidencia. Un nuevo enfoque para la docencia de la pr&aacute;ctica de la medicina. JAMA 1992; 268: 2420-5. <!-- ref --><p> 2. Straus SE, McAlister FA. Evidence-based medicine: past, present and future. Annales CRMCC 1999; 32:260-4. <!-- ref --><p> 3. Rushton J. The burden of evidence. BMJ 2001; 323: 349. <!-- ref --><p> 4. Haynes RB, Devereaux PJ, Guyatt GH. Clinical expertise in the era of evidence-based medicine and patient choice. ACP Journal Club 2002; 136: A11. <!-- ref --><p> 5. Benett JC, Plum F. Cecil textbook of medicine. 20 th ed. Philadelphia: WB Saunders, 1996: 1477-80. <!-- ref --><p> 6. Feinstein AR. An additional basic science for clinical medicine: II. The limitations of randomized trials. Ann Intern Med 1983; 99:544-50. <!-- ref --><p> 7. V&aacute;zquez Almoguerra E. Investigaci&oacute;n en f&aacute;rmaco-gen&eacute;tica. El camino hacia la medicina personalizada. Concurso Premio Anual de la Salud. Ciego de Avila. 2004. <!-- ref --><p> 8. Barondess JA. Science in medicine. Somo negative feedbacks. Arch Intern Med 1974; 134:152-7. <!-- ref --><p> 9. Sackett D, Rosenberg WMC, Gray JAM, Haynes RB, Richerdson WS. Medicina basada en la evidencia cl&iacute;nica: alcance y limitaciones. BJM (edici&oacute;n latinoamericana) 1996; 4:57-8. <!-- ref --><p> 10. G&oacute;mez de la C&aacute;mara A. La medicina basada en la evidencia. Aspectos controvertidos. FMC 1998; 5:185-8. <!-- ref --><p> 11. Engels F. Dial&eacute;ctica de la naturaleza. Ciudad de la Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1982: 177. <p>Recibido: 30 de agosto de 2005. Aprobado: 22 de septiembre de 2005. </p>     <p>Dr. <em>Miguel &Aacute;ngel Moreno Rodr&iacute;guez. </em>Hospital Militar Central &quot;Dr. Carlos J. Finlay, calle 114 y Ave. 31, Marianao, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>     <p><a href="#autor">1 Doctor en Ciencias. Especialista de II Grado en Medicina Interna. Profesor Titular de Medicina. Profesor Consultante. Facultad Finlay-Albarr&aacute;n. </a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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