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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Enfermedades oportunistas: Experiencias en la población sudafricana con SIDA]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Opportunistic diseases: Experiences in the South African AIDS population]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Clinicoquirúrgico Cmdte. Manuel Fajardo  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[It is known that opportunistic diseases are the leading causes of death from AIDS, in spite of their substantial reduction after the mass use of primary prophylaxis and of the highly efficient antiretroviral therapy. The AIDS infected cases in Bojanala that attended the AIDS Clinic in Rustenburg from April 2004 to November 2005, were studied. A specialized clinical evaluation was carried out searching opportunistic diseases, and the specific investigations were individualized for their diagnostic confirmation in order to know the morbidity and lethality from opportunistic diseases in this population, and the impact of tuberculosis on the studied immunodepressed population. 4 339 patients received attention, of whom 918 cases (21.2 %) developed opportunistic diseases and 98 died (10.7 %). Lethality in patients with opportunistic diseases was 2.8 times higher than that of the rest. Tuberculosis and esophageal candidiasis were the opportunistic diseases most frequently associated with this virus. It was concluded that the opportunistic diseases are still a main cause of morbidity and lethality in AIDS, leaded by tuberculosis and esophagitis produced by Candida as regards frequency, and by the wasting syndrome, Kaposi&#8217;s sarcoma and Cryptococcus meningitis in severity, in spite of an improvement attained in survival, resulting from their attention and timely treatment.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[Enfermedades oportunistas]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[SIDA]]></kwd>
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<kwd lng="en"><![CDATA[AIDS]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <p>  Hospital Clinicoquir&uacute;rgico  &ldquo;Cmdte. Manuel Fajardo&rdquo;</p> <h2>Enfermedades oportunistas. Experiencias en  la poblaci&oacute;n sudafricana con SIDA</h2>     <p><a href="#cargo">&nbsp;Dr. Roberto Larrea Fabra<span class="superscript">1</span> y Dra. Mar&iacute;a del Carmen Roque Acosta<span class="superscript">2</span></a><span class="superscript"><a name="autor" id="autor"></a></span> </p> <h4>Resumen</h4>     <p align="justify">Se sabe que las  enfermedades oportunistas liderean las causas de muerte en el SIDA, a pesar de  su reducci&oacute;n sustancial tras el uso masivo de profilaxis primaria &nbsp;y de la terapia antirretroviral de alta  eficacia. Se estudiaron<strong> </strong>los casos infectados con el virus de  inmunodeficiencia humana, de Bojanala, que acudieron a la cl&iacute;nica del SIDA de  Rustenburg entre abril del 2004 y noviembre del 2005. Se realiz&oacute; una evaluaci&oacute;n  cl&iacute;nica especializada en b&uacute;squeda de enfermedades oportunistas y se individualizaron  las investigaciones espec&iacute;ficas, para su confirmaci&oacute;n diagn&oacute;stica para conocer  la morbilidad y la letalidad por enfermedades oportunistas en esta poblaci&oacute;n y  el impacto de la tuberculosis en la poblaci&oacute;n inmunodeprimida estudiada. Se  atendieron 4 339 pacientes, de los cuales 918 casos (21,2 %) desarrollaron  enfermedad oportunista y 98 fallecieron (10,7 %). La letalidad en pacientes con  enfermedades oportunistas fue 2,8 veces superior a la del resto.<strong> </strong>La  tuberculosis y la candidiasis esof&aacute;gica fueron las enfermedades oportunistas m&aacute;s  frecuentemente asociadas con este virus. Se concluy&oacute; que las enfermedades  oportunistas son a&uacute;n causa mayor de morbilidad y letalidad en el SIDA,  lidereadas por la tuberculosis y la esofagitis por candida en frecuencia, y por  el s&iacute;ndrome de desgaste, el sarcoma de Kaposi y la meningitis criptoc&oacute;ccica en  severidad, a pesar de una mejor&iacute;a en supervivencia tras su atenci&oacute;n y  tratamiento oportuno.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;</p>     <p><em>Palabras clave</em>: Enfermedades oportunistas, SIDA.</p>     <p align="justify">Seg&uacute;n la definici&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS), una    enfermedad oportunista es aquella que no ocurre normalmente, por &nbsp;la capacidad del sistema inmunitario del  organismo de controlarla, pero que puede constituir un problema mayor cuando  existe inmunodeficiencia.<span class="superscript">1</span></p>     <p align="justify">Consecuentemente, las enfermedades oportunistas propiamente dichas  solamente se desarrollan en individuos con sistema inmunitario deprimido.  </p>     <p align="justify">Este concepto es importante ya que explica el porqu&eacute; enfermedades  comunes como la tuberculosis pulmonar que pueden ocurrir en individuos  inmunocompetentes no son consideradas oportunistas por la OMS, &nbsp;independientemente de que el Centro para la Prevenci&oacute;n  y Control de Enfermedades de Norteam&eacute;rica (CDC) incluye &eacute;sta y otras  enfermedades como indicadores de la categor&iacute;a SIDA en individuos portadores del  virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).<span class="superscript">1</span></p>     <p align="justify">La OMS, &nbsp;siguiendo su definici&oacute;n  de enfermedad oportunista antes expresada, clasifica primordialmente 15  entidades como tal, o en estadio cl&iacute;nico 4. Ellas son la candidiasis sist&eacute;mica  o profunda con afecci&oacute;n de es&oacute;fago, o &aacute;rbol traqueo-bronquial-pulmonar; la criptococosis  extrapulmonar, la criptosporidiosis con diarreas prolongadas, la infecci&oacute;n por  citomegalovirus de &oacute;rganos diferentes al h&iacute;gado, bazo y n&oacute;dulos linf&aacute;ticos, el  herpes simple recurrente prolongado o visceral, la encefalopat&iacute;a del virus de  inmunodeficiencia humana, el s&iacute;ndrome de consumo o desgaste; el sarcoma de  Kaposi confirmado histol&oacute;gicamente; la micobacteriosis diseminada no tuberculosa;  otras micosis sist&eacute;micas diseminadas como la histoplasmosis y la  coccidiodomicosis, la tuberculosis extrapulmonar; la neumon&iacute;a por <em>Pneumocystis Jiroveci</em> (neumocistosis);  la leucoencefalopat&iacute;a multifocal progresiva; la septicemia por Salmonella no  tifo&iacute;dica y la toxoplasmosis con afecci&oacute;n del sistema nervioso central.<span class="superscript">1,2</span></p>     <p>Las enfermedades oportunistas contin&uacute;an siendo una causa mayor de morbilidad  y de mortalidad en pacientes con SIDA. </p>     <p align="justify">Es importante individualizar en cada caso, y balancear, el esperado efecto  favorable de los antirretrovirales, restablecedores del funcionamiento del  sistema inmune, con sus efectos desfavorables como la toxicidad medicamentosa,  la interacci&oacute;n de efectos de las drogas, la reactivaci&oacute;n de otras enfermedades  oportunistas como complicaci&oacute;n tras el incremento de la inmunidad corporal, y  la potencialidad de acortar el plazo de una pobre adherencia con el consecuente  fallo terap&eacute;utico y resistencia medicamentosa.<span class="superscript">3 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&nbsp;No obstante, de acuerdo con las  &uacute;ltimas recomendaciones del CDC ha sido demostrado un efecto beneficioso en el  uso temprano de las drogas antirretrovirales en individuos con SIDA y  enfermedades oportunistas para las cuales solo existe un tratamiento limitado o  no existe tratamiento espec&iacute;fico efectivo, como es el caso de la  criptosporidiosis-microsporidiosis, la leucoencefalopat&iacute;a multifocal  progresiva, la encefalopat&iacute;a del virus de inmunodeficiencia humana, el s&iacute;ndrome  de consumo o desgaste e incluso el sarcoma de Kaposi.<span class="superscript">3,4</span></p>     <p align="justify">Mejorar la calidad de vida, aumentar la longevidad y reducir la  mortalidad de la poblaci&oacute;n VIH positiva han sido metas principales en la  rep&uacute;blica de Sud&aacute;frica y en particular en nuestra cl&iacute;nica, donde el diagn&oacute;stico  precoz y tratamiento oportuno de las enfermedades co-m&oacute;rbidas y oportunistas constituy&oacute;  una de las tareas primordiales para la optimizaci&oacute;n del manejo de los casos.</p>     <p>Es nuestro prop&oacute;sito conocer la frecuencia de enfermedades  oportunistas en el &aacute;rea, su letalidad y el impacto de la tuberculosis en la  poblaci&oacute;n afectada &nbsp;con el virus del SIDA. </p> <h4>M&eacute;todos </h4>     <p align="justify">Se evaluaron todos los casos residentes en la regi&oacute;n de Rustenburg  -Bojanala de la provincia de <em>North West</em>,  portadores del virus de la inmunodeficiencia humana que acudieron a la cl&iacute;nica  del SIDA de Rustenburg desde abril del 2004 a noviembre del 2005,  independientemente de la v&iacute;a de origen, remitidos del cuerpo de guardia, o  consultas externas de los hospitales regionales o provincial, cl&iacute;nicas de  salud, sector privado o pacientes voluntarios.<br />   Se excluyeron de este estudio los casos procedentes de otras  provincias o regiones. </p>     <p align="justify">Se constituy&oacute; un colectivo de trabajo compuesto por m&eacute;dicos,  licenciados en enfermer&iacute;a, enfermeros, farmac&eacute;uticos, trabajadores sociales,  consejeros, y otros trabajadores de la salud para la atenci&oacute;n de los pacientes  en la cl&iacute;nica. </p>     <p align="justify">Todos los pacientes luego de ser entrevistados e identificados como  portadores del VIH, fueron debidamente informados y asesorados.  </p>     <p align="justify">Al arribo a la cl&iacute;nica se les tomaron muestras de sangre para ex&aacute;menes  basales de conteo celular de CD4 a todos los casos para estadiar en conjunci&oacute;n  con la cl&iacute;nica. Se siguieron las pautas nacionales basadas en las  recomendaciones de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud y de los centros para el  control y prevenci&oacute;n de enfermedades (CDC) para la clasificaci&oacute;n de los casos  en estadios inicial (CD4 &gt; 500 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span>, intermedio (CD4 entre 200  y 500 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span>) y tard&iacute;o (CD4 menos de 200 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span> o  estadio IV de la OMS al concomitar alguna enfermedad oportunista  independientemente del nivel de CD4).<span class="superscript">3</span></p>     <p align="justify">Todos los casos en estadio  tard&iacute;o clasificaron para la terapia antirretroviral de alta eficacia (TARVAE),  tan pronto como lograban su adherencia al tratamiento y estabilizaban (de  existir) su condici&oacute;n cl&iacute;nica oportunista asociada, se realizaron consultas m&eacute;dicas e investigaciones complementarias planificadas a cada caso.  Otras investigaciones individualizadas dirigidas al diagn&oacute;stico precoz de  tuberculosis y otras enfermedades oportunistas fueron indicadas acorde a la  cl&iacute;nica del paciente, entre ellas, biopsias  de piel o ganglio abiertas o por aspiraci&oacute;n con aguja fina, radiograf&iacute;as de  t&oacute;rax, tomograf&iacute;as computadorizadas, estudios de l&iacute;quido pleural, peric&aacute;rdico,  cavidad peritoneal o men&iacute;ngeo, estudios de heces fecales, estudios serol&oacute;gicos  inmunol&oacute;gicos, frotis y cultivos de<strong> </strong>esputos, etc. Los pacientes  fueron vistos por el m&eacute;dico, de inicio cada 2 sem durante el primer mes y luego,  mensualmente, en los 3 primeros meses. A partir de entonces las consultas  fueron programadas cada 3 meses de acuerdo con la evoluci&oacute;n cl&iacute;nica y de los ex&aacute;menes  complementarios.</p>     <p>Todos los datos de cada paciente fueron computadorizados en una base  de datos utilizando el programa de Works 2000.</p> <h4>Resultados</h4>     <p>Durante los 20 meses de trabajo en la cl&iacute;nica del SIDA de Rustenburg,  fueron atendidos &nbsp;4 339 pacientes , y de ellos  (incluyendo los criterios del CDC), 918 (21,2 %) presentaron  enfermedades oportunistas (EO).  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La tuberculosis pulmonar fue la  mas frecuente (63,1 %) del total de las EO que desarrollaron en el per&iacute;odo, y  estuvo presente en 579 casos (13,3 %) del total de la muestra, en tanto que  otros 66 (1,5 %) presentaron tuberculosis extrapulmonar como co-morbilidad al  VIH, por lo que la tuberculosis como enfermedad se asoci&oacute;, aproximadamente, en 15  % del total de pacientes.  </p>     <p align="justify">Otras enfermedades oportunistas relativamente frecuentes fueron la  candidiasis esof&aacute;gica, el sarcoma de Kaposi, la neumocistosis y la meningitis  criptoc&oacute;ccica. Menos frecuencia tuvo el s&iacute;ndrome de consumo o desgaste, la  encefalopat&iacute;a por VIH, la retinitis por citomegalovirus y el herpes simple  prolongado y/o recurrente (tabla 1).<strong> </strong>Varios casos fueron sugestivos de toxoplasmosis del sistema nervioso  central, &nbsp;pero ninguno fue concluyente o  confirmado, igualmente ocurri&oacute; con otros casos potenciales de micobacteriosis  no tuberculosa. <strong></strong></p>     <p>Tabla 1. Frecuencia de enfermedades oportunistas en los pacientes VIH positivos estudiados</p> <table width="59%" height="302" border="1">   <tr>     <td width="28%">    <p>&nbsp;</p>         <p>Enfermedades oportunistas</p></td>     <td width="31%">    <p align="center">&nbsp;</p>         <p align="center">N&uacute;mero de casos </p></td>     <td width="41%">    <p align="center">Porcentaje del total</p>         <p align="center">Casos (4 339)  </p></td>   </tr>   <tr>     <td>Tuberculosis pulmonar </td>     <td>    <div align="center">579</div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">13,3</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Candidiasis esof&aacute;gica </td>     <td>    <div align="center">170</div></td>     <td>    <div align="center">3,9</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Tuberculosis extrapulmonar </td>     <td>    <div align="center">66</div></td>     <td>    <div align="center">1,5</div></td>   </tr>   <tr>     <td> Sarcoma de Kaposi</td>     <td>    <div align="center">39</div></td>     <td>    <div align="center">0,9</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Neumocistosis</td>     <td>    <div align="center">33</div></td>     <td>    <div align="center">0,8</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Meningitis criptoc&oacute;ccica </td>     <td>    <div align="center">30</div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">0,7</div></td>   </tr>   <tr>     <td>S&iacute;ndrome de desgaste </td>     <td>    <div align="center">27</div></td>     <td>    <div align="center">,6</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Encefalopat&iacute;a por VIH </td>     <td>    <div align="center">18</div></td>     <td>    <div align="center">0,4</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Retinitis por citomegalovirus </td>     <td>    <div align="center">9</div></td>     <td>    <div align="center">0,2</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Neumon&iacute;a recurrente </td>     <td>    <div align="center">5</div></td>     <td>    <div align="center">0,1</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Herpes simple genital </td>     <td>    <div align="center">4</div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="right">0,1</div></td>   </tr> </table>     <p>&nbsp; </p>     <p>El &iacute;ndice de letalidad global por enfermedad oportunista fue de 10,7 %  (1 de cada 10 con enfermedad oportunista muri&oacute;), tasa 2,8 veces superior a la  letalidad en pacientes sin enfermedad oportunista (3,8 %) como se observa en la  figura 1. </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v46n3/f0105307.jpg"><img src="/img/revistas/med/v46n3/f0105307.jpg" width="241" height="177" border="0" /></a></p>     
<p align="center">Fig. 1.&nbsp; Tasa de letalidad.</p>     <p>&nbsp;La letalidad fue mas elevada en  los casos con s&iacute;ndrome cl&iacute;nico de consumo o desgaste, sarcoma de Kaposi y meningitis  criptococcica (tabla 2). </p>     <p>Tabla 2. Letalidad por  enfermedades oportunistas en los pacientes VIH positivos estudiados</p> <table width="67%" border="1">   <tr>     <td width="27%">Enfermedades oportunistas</td>     <td width="24%">    <div align="center">N&uacute;mero de casos </div></td>     <td width="22%">    <div align="center">Fallecidos</div></td>     <td width="27%">    <p align="center">Letalidad</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">(%)</p></td>   </tr>   <tr>     <td>S&iacute;ndrome de desgaste </td>     <td>    <div align="center">27</div></td>     <td>    <div align="center">11</div></td>     <td>    <div align="center">40,7</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Sarcoma de Kaposi</td>     <td>    <div align="center">39</div></td>     <td>    <div align="center">12</div></td>     <td>    <div align="center">30,8</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Meningitis criptoc&oacute;ccica</td>     <td>    <div align="center">30</div></td>     <td>    <div align="center">9</div></td>     <td>    <div align="center">30,0</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Neumocistosis</td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">33</div></td>     <td>    <div align="center">8</div></td>     <td>    <div align="center">24,2</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Retinitis por citomegalovirus </td>     <td>    <div align="center">9</div></td>     <td>    <div align="center">2</div></td>     <td>    <div align="center">22,2</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Neumon&iacute;a recurrente </td>     <td>    <div align="center">5</div></td>     <td>    <div align="center">1</div></td>     <td>    <div align="center">20,0</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Candidiasis esof&aacute;gica</td>     <td>    <div align="center">170</div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">26</div></td>     <td>    <div align="center">15,3</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Encefalopat&iacute;a por VIH </td>     <td>    <div align="center">18</div></td>     <td>    <div align="center">2</div></td>     <td>    <div align="center">11,1</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Tuberculosis extrapulmonar </td>     <td>    <div align="center">66</div></td>     <td>    <div align="center">6</div></td>     <td>    <div align="center">9,1</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Tuberculosis pulmonar </td>     <td>    <div align="center">579</div></td>     <td>    <div align="center">34</div></td>     <td>    ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="center">5,9</div></td>   </tr>   <tr>     <td>Herpes simple genital </td>     <td>    <div align="center">4</div></td>     <td>    <div align="center">0</div></td>     <td>    <div align="center">0,0</div></td>   </tr> </table>     <p>&nbsp;</p>     <p align="justify">La tuberculosis extrapulmonar se comport&oacute; en nuestra cl&iacute;nica con  ligeras variaciones a las estad&iacute;sticas internacionales. La pleures&iacute;a  tuberculosa y en general, &nbsp;la toma de  serosas &nbsp;(meningitis, pericarditis,  peritonitis) constituyeron formas frecuentes de tuberculosis extrapulmonar en  nuestros casos seropositivos al virus del SIDA. La pleuritis tuberculosa (24  pacientes) fue la primera en frecuencia, seguida de la adenitis TB (17 casos) y  de meningitis y pericarditis tuberculosa, con 14 y 6 casos, &nbsp;respectivamente (fig. &nbsp;2).<strong></strong></p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v46n3/f0205307.jpg"><img src="/img/revistas/med/v46n3/f0205307.jpg" width="284" height="210" border="0" /></a></p>     
<p align="center">Fig.  2. Tuberculosis extrapulmonar.</p>     <p align="justify">En la figura 3 representamos  uno de nuestros casos con sarcoma nodular (tumoral) de Kaposi que falleci&oacute;.  Este present&oacute; signos de mal pron&oacute;stico reportados para esta entidad: lesiones  m&uacute;ltiples progresivas en ambas piernas (&gt;10 lesiones), asociadas con linfedema,  ulceraciones, s&iacute;ntomas generales y niveles basales de CD4 inferiores a 200  c&eacute;l/mm.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v46n3/f0305307.jpg"><img src="/img/revistas/med/v46n3/f0305307.jpg" width="255" height="208" border="0" /></a></p>     
]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Fig. 3. Sarcoma de Kaposi,  estadio nodular (tumoral).</p>     <p>&nbsp;La t&iacute;pica afectaci&oacute;n cut&aacute;nea  del sarcoma de Kaposi en &aacute;reas expuestas al sol, con la caracter&iacute;stica hiperpigmentaci&oacute;n  de la punta de la nariz, se evidencia en otro de nuestros pacientes (fig. 4).</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/med/v46n3/f0405307.jpg"><img src="/img/revistas/med/v46n3/f0405307.jpg" width="226" height="180" border="0" /></a></p>     
<p align="center">Fig.  4. Sarcoma de Kaposi.</p> <h4>Discusi&oacute;n</h4>     <p align="justify">La tuberculosis y el SIDA son pandemias &iacute;ntimamente relacionadas. Se  calcula que 1 de cada 3 pacientes portadores del virus de inmunodeficiencia  humana, como promedio, &nbsp;&nbsp;sufre de tuberculosis en alg&uacute;n momento de su  vida.<span class="superscript">1</span> Por otro lado, &nbsp;la  prevalencia de pacientes VIH positivos entre la poblaci&oacute;n con tuberculosis es  mucho mayor que en la poblaci&oacute;n general. Estimados estatales de la rep&uacute;blica de  Sud&aacute;frica, plantean que el 50 % de los nuevos adultos con tuberculosis son  &ldquo;atribuibles&rdquo; al virus de la inmunodeficiencia humana.<span class="superscript">5</span></p>     <p align="justify">En esta cl&iacute;nica, &nbsp;alrededor de  un 15 % de los pacientes inmunodeprimidos eran portadores de tuberculosis (pulmonar  o extrapulmonar), en su mayor&iacute;a bacteriol&oacute;gicamente demostrada, aunque un  subregistro puede predecirse por las dificultades evidentes de diagn&oacute;stico que  adiciona el estado de inmunodeficiencia al cuadro t&iacute;pico cl&iacute;nico bacteriol&oacute;gico  y radiol&oacute;gico de la tuberculosis pulmonar.</p>     <p align="justify">El diagn&oacute;stico de tuberculosis pulmonar es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil en casos avanzados  de SIDA, lo cual l&oacute;gicamente incrementa el n&uacute;mero de diagn&oacute;sticos emp&iacute;ricos de  TB.<span class="superscript">1</span> Las manifestaciones sist&eacute;micas del SIDA enmascaran las de la  tuberculosis; con mayor frecuencia los frotis de esputos son negativos para el  bacilo &aacute;cido-alcohol resistente en inmunodepresi&oacute;n avanzada que en inmunocompetentes.  Los cambios radiol&oacute;gicos t&iacute;picos de la tuberculosis como los infiltrados en  l&oacute;bulos superiores y cavidades son poco comunes en presencia de inmunodepresi&oacute;n  severa. La radiograf&iacute;a de t&oacute;rax m&aacute;s frecuentemente muestra lesiones  inespec&iacute;ficas como opacidades no homog&eacute;neas en bases o cualquier sitio  pulmonar, derrames pleurales, linfadenopat&iacute;as hiliares o mediastinales o un  patr&oacute;n miliar.<span class="superscript">1,6</span></p>     <p align="justify">La pleuritis tuberculosa fue la presentaci&oacute;n extrapulmonar m&aacute;s  frecuente en nuestros casos. Como es sabido, la toma pleural constituye  aproximadamente el 20 % de las formas extrapulmonares y en inmunocompetentes es  m&aacute;s frecuentemente vista en la tuberculosis primaria.<span class="superscript">1,2,7</span> El  derrame pleural es un exudado con alta concentraci&oacute;n de prote&iacute;na y pleocitosis  linfoc&iacute;tica. El bacilo &aacute;cido alcohol resistente rara vez es detectado, e  incluso el cultivo suele ser positivo solamente en un tercio de los casos por  lo que la presencia de marcadores de tuberculosis como los niveles de aminodeaminasa,  interfer&oacute;n gamma o la reacci&oacute;n en cadena de polimerasa son de gran importancia  diagn&oacute;stica.<span class="superscript">7</span> En ocasiones, &nbsp;la biopsia pleural se hace necesaria. Dos  complicaciones frecuentes de la tuberculosis pleural mal tratada son el empiema  tuberculoso y el p&iacute;o-neumot&oacute;rax.<br />   .<br />   La linfadenitis tuberculosa es la forma m&aacute;s com&uacute;n de presentaci&oacute;n de  la tuberculosis extrapulmonar al nivel mundial, constituye alrededor de un 25 %  de ella, por lo que sobre la &nbsp;base de  estos resultados, &nbsp;donde la afectaci&oacute;n  pleural predomin&oacute; en frecuencia, la tuberculosis extrapulmonar se comport&oacute; de  manera diferente a la hallada en los reportes internacionales.  &nbsp;</p>     <p align="justify">Antiguamente, &nbsp;la adenitis tuberculosa ocurr&iacute;a principalmente  por el&nbsp; <em>Mycobacterium Boris</em>, &nbsp;pero en  la actualidad es producida mucho m&aacute;s frecuentemente por &nbsp;el <em>Mycobacterium  tuberculoso</em>.<span class="superscript">1,8</span> Las principales caracter&iacute;sticas cl&iacute;nicas son la  inflamaci&oacute;n no dolorosa y asim&eacute;trica de los n&oacute;dulos linf&aacute;ticos m&aacute;s com&uacute;nmente al  nivel cervical y supraclavicular con tractos fistulosos que drenan material  caseoso (escr&oacute;fula).  &nbsp;</p>     <p align="justify">La toma pulmonar concomitante  puede estar presente o no y el diagn&oacute;stico se establece por aspiraci&oacute;n con  aguja fina o biopsia ganglionar donde el cultivo suele ser positivo en un 70 - 80  % y el examen histol&oacute;gico muestra lesiones granulomatosas, pobremente definidas  en enfermedad avanzada.<span class="superscript">3,9 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La segunda infecci&oacute;n oportunista en frecuencia observada en esta cl&iacute;nica  (170 casos) fue la candidiasis esof&aacute;gica. La candidiasis es la infecci&oacute;n  mic&oacute;tica m&aacute;s com&uacute;n en pacientes VIH positivos causada predominantemente por <em>Candida albicans</em>. La presencia de candidiasis  orofaringea y esof&aacute;gica es reconocida como un indicador de inmunosupresi&oacute;n.<span class="superscript">3,4</span>  Usualmente, las lesiones exudativas orales se desarrollan cuando el nivel de  linfocito T 4 cae por debajo de 300 c&eacute;/mm<span class="superscript">3</span> y la infecci&oacute;n esof&aacute;gica  ocurre cuando se alcanza la categor&iacute;a SIDA (linfocitos T4 &lt; 200 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span>).  Esto permite predecir el grado aproximado de deterioro inmunol&oacute;gico en &aacute;reas rurales  en el marco de recursos limitados, donde un simple examen orofar&iacute;ngeo pudiera  ser de gran utilidad.<span class="superscript">1,5</span></p>     <p align="justify">La candidiasis esof&aacute;gica usualmente se presenta con fiebre, ardor o  dolor retroesternal y disfagia u odinofagia. Alrededor del 70 % de los casos  tienen candidiasis oral concomitante. El diagn&oacute;stico es usualmente sustentado  con la clinica y el nivel de inmunosupresi&oacute;n avanzado. El diagn&oacute;stico  definitivo requiere la visualizaci&oacute;n endosc&oacute;pica de las lesiones esof&aacute;gicas  (predominantemente en el tercio distal) con la confirmaci&oacute;n microbiol&oacute;gica e  histopatol&oacute;gica de la candidiasis. El esofagograma puede mostrar im&aacute;genes microdiverticulares.<span class="superscript">2,10</span></p>     <p align="justify">El tratamiento sist&eacute;mico es mandatorio en la candidiasis esof&aacute;gica o  invasiva, o de &oacute;rganos profundos.<span class="superscript">11</span> Esta &uacute;ltima usualmente ocurre  como complicaci&oacute;n de pacientes con granulocitopenia. En nuestros casos  utilizamos el fluconazol (diflucan) oral como droga de elecci&oacute;n en cursos de 14  a 21 d, &nbsp;200 mg/d. Los casos con  resoluci&oacute;n terap&eacute;utica parcial o incompleta necesitaron investigaciones  endosc&oacute;picas adicionales en busca de otras causas de esofagitis en el  inmunodeprimido, producidas por citomegalovirus o herpes simple.</p>     <p>El sarcoma de Kaposi (SK) es la m&aacute;s com&uacute;n de las neoplasias asociadas  al SIDA, &iacute;ntimamente relacionado con el herpes virus humano 8. Es una neoplasia  vascular multic&eacute;ntrica que puede ocurrir a cualquier nivel de conteo celular de  CD4.<span class="superscript">1,3  </span></p>     <p>De la misma manera que en la tuberculosis, las caracter&iacute;sticas  cl&iacute;nicas del sarcoma de Kaposi asociado al SIDA muestran diferencias con las  que ocurren en los individuos m&aacute;s inmunocompetentes.<span class="superscript">1</span>  &nbsp;</p>     <p align="justify">En el SIDA, &nbsp;el SK es t&iacute;picamente multifocal con lesiones  diseminadas en piel y mucosa oral, as&iacute; como extensi&oacute;n a ganglios linf&aacute;ticos,  tracto gastrointestinal, pulmones y otros &oacute;rganos.  </p>     <p align="justify">La afectaci&oacute;n cut&aacute;nea es  caracter&iacute;stica en la cara, tronco, extremidades y &aacute;reas expuestas al sol, &nbsp;incluyendo la punta de la nariz, y la de la  mucosa oral es m&aacute;s t&iacute;pica en el paladar duro. Diferentes tipos o estadios  histol&oacute;gicos han sido descritos como: macular o en parche, en placa o  confluente y tumoral o nodular.<span class="superscript">1,11,12</span> <br />   Histol&oacute;gicamente existe proliferaci&oacute;n de c&eacute;lulas en huso y endoteliales.</p>     <p align="justify">El sarcoma de Kaposi visceral puede verse en cualquier &oacute;rgano,  incluyendo el coraz&oacute;n y el sistema nervioso central, pero la toma visceral mas  frecuente es la pulmonar y el tracto gastrointestinal especialmente el colon y  las v&iacute;as biliares.  </p>     <p align="justify">Cuatro de cada 5 pacientes con sarcoma de Kaposi visceral suelen tener  lesiones cut&aacute;neas mucosas asociadas.<span class="superscript">3,12</span><br />   Las caracter&iacute;sticas radiol&oacute;gicas m&aacute;s t&iacute;picas del Kaposi pulmonar son:</p> <ol>       <li>Infiltrados nodulares densos bilaterales de l&oacute;bulos  inferiores.</li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Enmascaramiento de los bordes card&iacute;acos y la silueta  diafragm&aacute;tica.</li>       <li>Derrame pleural (70 % de los casos).</li>     </ol>     <p align="justify">La neumocistosis como enfermedad oportunista es a&uacute;n frecuente en &Aacute;frica,  &nbsp;aunque se reporta m&aacute;s com&uacute;nmente en  pa&iacute;ses industrializados y que ha resultado evidente la reducci&oacute;n sustancial de  casos despu&eacute;s del uso generalizado de la profilaxis primaria con sulfonamidas  en individuos con conteo de CD4 inferior a 200 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span> y del uso de  los antiretrovirales.<span class="superscript">13</span></p>     <p>La taxonom&iacute;a del organismo ha cambiado; <em>P.carinii</em> es ahora considerado como el Pneumocystis que afecta roedores  y <em>P. jiroveci</em> como las distintas  especies que afectan seres humanos.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">T&iacute;picamente se presenta de manera subaguda en semanas en pacientes VIH  positivos, con disnea progresiva, taquipnea, tos seca y pocos hallazgos al  examen f&iacute;sico. En los casos avanzados, &nbsp;potencialmente letales, se ve fiebre,  desaturaci&oacute;n o hipoxia al esfuerzo, alcalosis respiratoria, cianosis y  taquicardia.<span class="superscript">2,13 </span></p>     <p align="justify">La asociaci&oacute;n de un alto porcentaje de casos tratados en estadios  finales con enfermedad muy avanzada (niveles inferiores a 50 c&eacute;l/mm<span class="superscript">3</span>  de CD4), explica en gran parte el &iacute;ndice de letalidad en nuestros pacientes con  enfermedades oportunistas (10,7 %), el cual sin embargo se redujo  sustancialmente en la era de la Terapia Antirretroviral de Alta Eficacia. Antes  de ella, &nbsp;por ejemplo, &nbsp;las muertes por meningitis criptococcica en SIDA  ascend&iacute;an al 40 % en nuestro medio, con longevidad promedio de 9 meses desde el  diagn&oacute;stico inicial, y tras el uso de antirretrovirales en el per&iacute;odo estudiado  logramos una reducci&oacute;n de la letalidad por criptococosis a un 30 %. </p>     <p align="justify">Se concluy&oacute; que las enfermedades oportunistas contin&uacute;an siendo causa  mayor de morbilidad y mortalidad en el SIDA, que la tuberculosis es la  enfermedad oportunista m&aacute;s frecuentemente asociada en la poblaci&oacute;n afectada por  el virus de inmunodeficiencia humana y una causa relevante de muerte y que el  s&iacute;ndrome de consumo o desgaste, el sarcoma de Kaposi y la meningitis  criptoc&oacute;ccica fueron las enfermedades oportunistas con m&aacute;s alto &iacute;ndice de  letalidad en nuestra cl&iacute;nica.</p> <h4 align="justify">Summary</h4>     <p><strong>Opportunistic diseases. Experiences in the South African AIDS  population&nbsp;</strong></p>     <p align="justify">It is  known that opportunistic diseases are the leading causes of death from AIDS, in  spite of their substantial reduction after the mass use of primary prophylaxis  and of the highly efficient antiretroviral therapy. The AIDS infected cases in  Bojanala that attended the AIDS Clinic in Rustenburg from April 2004 to  November 2005, were studied. A specialized clinical evaluation&nbsp; &nbsp;was  carried out searching opportunistic diseases, and the specific investigations  were&nbsp; individualized for their diagnostic  confirmation in order to know the morbidity and lethality from opportunistic  diseases in this population, and the impact of tuberculosis on the studied  immunodepressed population. 4 339 patients received attention, of whom 918  cases (21.2 %) developed opportunistic diseases and 98 died (10.7 %). Lethality  in patients with opportunistic diseases was 2.8 times higher than that of the  rest. Tuberculosis and esophageal candidiasis were the opportunistic diseases  most frequently associated with this virus. It was concluded that&nbsp;&nbsp; the opportunistic diseases are still a main cause  of morbidity and lethality in AIDS, leaded by tuberculosis and esophagitis  produced by Candida as regards frequency, and by the wasting syndrome, Kaposi&rsquo;s  sarcoma and Cryptococcus meningitis in severity, in spite of an improvement attained  in survival, resulting from their attention and timely treatment. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><em>Key words<strong>:</strong></em> Opportunistic diseases, AIDS.</p>     <p>&nbsp;</p> <h4 align="left">Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>     <!-- ref --><p>1. The Foundation for Professional Development. Southern African HIV&nbsp;    Clinicians Society. HIV/AIDS Management Course. Pretoria University; Feb 2004.  <p>2. Kasper DL, Braunwald E, Fauci AS, Hauser SL, Longo DL, Jameson JL, editors.    Harrison&rsquo;s Principles of Internal Medicine. 16th ed. New York: McGraw-Hill;    2004. p. 1076-139.</p>     <!-- ref --><p>3. National Center for HIV, STD, and TB Prevention, CDC (Centers for Disease    Control and Prevention) Atlanta Georgia. Treating Opportunistic Infections Among    HIV- Infected Adults and Adolescents. Recommendations of the panel on Clinical    Practices for Treatment of HIV. MMWR; 2004 December, 53 (RR15); (cited 2004    December 17). &nbsp;Disponible en: &nbsp;<a href="javascript:sendIt();">mmwrq@cdc.gov</a>.  <!-- ref --><p>4. National Center for HIV, STD, and TB Prevention, CDC (Centers for Disease    Control and Prevention) Atlanta Georgia. Guidelines for using Antiretroviral    Agents Among HIV-Infected Adults and Adolescents. Recommendations of the panel    on Clinical Practices for Treatment of HIV. MMWR; 2002 May, 51 (RR 7); (cited    2002 May 17). Disponible en: <a href="javascript:sendIt();">mmwrq@cdc.gov</a>.  <p>5. National Department of Health. South Africa 2004 .National Antiretroviral    Treatment Guidelines. HIV and AIDS Policy Guidelines. 2004, First edition.</p>     <!-- ref --><p>6. Cohen K, Maartens G. Management of HIV and Tuberculosis co-infection in    South Africa. Southern African Journal of HIV Medicine. 2004:(2):8-12. <!-- ref --><p>7. Corr PD. Tuberculosis, CNS. (Monograph on the Internet). World medical library;    2004 November (cited 2004 November 5). Disponible en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a><!-- ref --><p>8. Herchline T, Amorosa J K. Tuberculosis. (Monograph on the Internet). World    medical library; 2005 January (cited 2005 January 6). Disponible en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a><!-- ref --><p>9. Reyes CA, Cap&oacute; o de PV, Diaz JM, Perez AJ, Bouza JY. Tuberculosis    y SIDA en Cuba. Estudio de dos series de casos. &nbsp;Rev Inst Nal Enf Resp    Mex. 2006:19 (2):113-21. <!-- ref --><p>10. Hidalgo J A, V&aacute;zquez J A. Candidiasis. (Monograph on the Internet).    World medical library; 2005 June (cited 2005 June 27). Disponible en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a>  <p>11. Krown SE. Testa M A. AIDS &ndash; related Kaposi&rsquo;s sarcoma: prospective    validation of the AIDS Clinical Trials Group staging classification. J Clin    Oncology. 1997;15 (9):3085 &ndash; 92. </p>     <!-- ref --><p>12. Khan AN, Jones C. Kaposi Sarcoma Thoracic. (Monograph on the Internet).    World medical library; 2002 December (cited 2002 December 13). Disponible en:    <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a><!-- ref --><p>13. Khan A N. Pneumonia, Pneumocystis Carinii. (Monograph on the Internet).    World medical library; 2003 March (cited 2003 March 6). Disponible en: <a href="http://www.emedicine.com">http://www.emedicine.com</a><p>Recibido: 23 de abril de 2007. Aprobado: 19 de julio  de 2007.<br /> Dr.<em> Roberto Larrea Fabra. </em>Hospital  Clinicoquir&uacute;rgico &ldquo;Cmdte. Manuel Fajardo&rdquo; Zapata y D, El Vedado, Ciudad de La  Habana, Cuba. </p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Especialista  de II Grado en Medicina Interna. Profesor Auxiliar. &ldquo;Chief Medical Officer&rdquo; en VIH/SIDA  2004- 2005. &ldquo;Wellness  Clinic&rdquo;, Rustenburg Provincial Hospital. North West. South Africa.<br />     <span class="superscript">2</span>Especialista  de II Grado en Bioestad&iacute;stica. Profesora Auxiliar. Hospital Clinicoquir&uacute;rgico &ldquo;General  Calixto Garc&iacute;a.&rdquo;</a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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