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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>EDITORIAL</b>    </font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>    <p align="left"> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="4">La  formaci&#243;n de los m&#233;dicos que necesitamos</font></b> </font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p>  <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="3">Schooling  for the physicians we need</font></b> </font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p>&nbsp;</p>    <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Se  inicia un nuevo curso en los estudios de medicina, si es que acaso podemos distinguir  aun entre cursos el continuo proceso y variedad de programas en que se ha trocado  la formaci&#243;n m&#233;dica actual. No obstante, es un buen momento para compartir  meditaciones en torno al trascendental papel del ejemplo en la formaci&#243;n  m&#233;dica, los m&#225;s grandes dilemas que la embargan y la influencia de la  geriatr&#237;a y los geriatras al respecto. Digo meditaciones compartidas porque  en estas notas est&#225; el legado de mis maestros, r&#225;sgote mi experiencia  propia y apuesto, con muchos, por los m&#233;dicos que quiero y en los que creo,  por los m&#233;dicos que necesitamos y aun podemos formar. </i> </font></p>    <p>  <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i> La medicina se  ha venido desembarazando, muy triste es reconocerlo y m&#225;s peligroso ignorarlo,  de su humanismo ancestral. Humanismo quiere decir cultura; comprensi&#243;n del  hombre en sus m&#225;s altas aspiraciones y miserias; valoraci&#243;n de lo que  es bello y lo que es justo en la vida; fijaci&#243;n de las normas que rigen nuestro  mundo interior; af&#225;n de superaci&#243;n que nos lleva a igualar con la vida  el pensamiento. Esa es la acci&#243;n del humanismo al hacernos cultos. La ciencia  es otra cosa; nos hace fuertes, pero no nos hace mejores. Por eso el m&#233;dico  mientras m&#225;s culto, m&#225;s sabio. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Las j&#243;venes generaciones parecen no haberlo advertido, con dolor me he ido  dando cuenta en estos a&#241;os haciendo balance de responsabilidades propias.  En casi todos los j&#243;venes se aprecia un af&#225;n apasionado por dominar  la t&#233;cnica m&#225;s que apropiarse del m&#233;todo y, con facilidad, se les  ve desarrollar el culto por los aparatos m&#225;s que por las ideas cient&#237;ficas.  Debe estudiar con cari&#241;o el m&#233;dico en formaci&#243;n, y el residente,  las ciencias b&#225;sicas, familiarizarse con todos los procedimientos y, lo que  posiblemente sea m&#225;s importante, acercarse a los especialistas, a los que  gozan con su ocupaci&#243;n y hablan de ella con convencimiento y amor. Estoy  seguro que al o&#237;rlos, reci&#233;n entonces ser&#225;n capaces de decidir  su camino. </i> </font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Hay que exigir a los futuros m&#233;dicos un inter&#233;s pol&#237;tico. No es  recomendable la actitud de sistem&#225;tica inhibici&#243;n que se forja al ejemplo  de algunos &#8220;profesores&#8221;. El m&#233;dico, por su trato constante con  personas de diversa procedencia social, su acceso a la informaci&#243;n confidencial,  y su obligaci&#243;n y capacidad de influir en la conducta de sus pacientes, como  parte del ejercicio de su funci&#243;n, no debiera adoptar una indiferencia ortodoxa  ni hacerse impermeable a las necesidades de conocer, opinar y participar en las  cuestiones de orden p&#250;blico. Los organismos profesionales m&#233;dicos, y  el estudiante de medicina y el residente, deben prepararse para ello, para prestar  valiosa y variada colaboraci&#243;n pol&#237;tica mediante el asesoramiento t&#233;cnico  y la orientaci&#243;n que sean capaces de dar a las entidades gubernamentales  para la conducci&#243;n de la pol&#237;tica educativa en nuestro campo y tambi&#233;n  a la sanitaria del pa&#237;s. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  En otro orden de ideas, el m&#233;dico moderno act&#250;a en forma diferente que  en otros tiempos, pero ello no justifica pensar siempre en forma diferente. El  m&#233;dico ha ocupado siempre una posici&#243;n diferente en la sociedad: su  vida se somete a un c&#243;digo especial y se espera por ello una actuaci&#243;n  superior a la del ciudadano promedio. Al m&#233;dico se le ha tenido confianza  y su opini&#243;n siempre ha sido solicitada antes de tomar muchas decisiones  y ese cr&#233;dito hay que preservarlo. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Pero el ejercicio individual de la medicina ha cambiado en virtud de los cambios  sociales. La complejidad de la medicina moderna ha conducido a la p&#233;rdida  de independencia para el profesional. Hay que reconocerlo: ya ning&#250;n m&#233;dico,  individualmente, es capaz de abarcar todo el conocimiento cient&#237;fico (&#191;alguna  vez sucedi&#243; as&#237;?) ni satisfacer todas las necesidades del paciente.  Cada m&#233;dico depende del personal del laboratorio, de m&#250;ltiples servicios  auxiliares, de la ayuda de otros colegas; y, a medida que la medicina avanza,  el m&#233;dico se torna m&#225;s dependiente. Tambi&#233;n, cada vez m&#225;s,  el m&#233;dico queda atrapado en su actuar en la llamada &#8220;medicina organizada&#8221;  (protocolizaci&#243;n de la pr&#225;ctica m&#233;dica) que pauta y, en muchos  casos determina, la disciplina de las organizaciones sanitarias. De esto a que  el m&#233;dico quede reducido a simple empleado institucional hay un trecho corto  que puede convertirlo en un sujeto ap&#225;tico, rutinario, considerado un elemento  m&#225;s dentro del complejo engranaje institucional, tendiente a la actuaci&#243;n  mon&#243;tona, improductiva y siempre dirigida (muchas veces digitalmente). </i>  </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Hay que salvarnos todos de todo esto pero, en particular, hay que salvar a los  m&#233;dicos en formaci&#243;n, a los residentes. Debe preservarse y estimularse  la independencia profesional dentro de ciertos l&#237;mites, aun dentro de la  llamada &#8220;medicina organizada&#8221;, como &#250;nica forma de mantener el  bienestar y la dignidad del m&#233;dico y, por ende, del paciente y del p&#250;blico  en general. Las instituciones sanitarias deben reconocer y desarrollar su responsabilidad  en crear la atm&#243;sfera adecuada para que el m&#233;dico se sienta parte de  la organizaci&#243;n, parte fundamental, y no llegue a considerarse un artefacto  m&#225;s. Hay que cuidar que los sistemas de seguridad colectiva que se vienen  desarrollando no &#8220;alivien&#8221; al m&#233;dico de su responsabilidad individual  ante el paciente; esto ser&#237;a nefasto para la profesi&#243;n as&#237; como  no estimular el m&#225;s elevado desempe&#241;o &#233;tico y la promoci&#243;n  del cuidado como categor&#237;a superior de la pr&#225;ctica m&#233;dica. </i>  </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Para muchos m&#233;dicos en formaci&#243;n, y residentes, la compasi&#243;n del  m&#233;dico, su actitud comunitaria, constituyen un deber de orden &#233;tico,  pero no pasa de ser un simple gesto utilizado como cubierta de su ignorancia;  el conocimiento cient&#237;fico, y la capacidad t&#233;cnica para aplicarlo, le  restan importancia al aspecto humano de la medicina, ya que la mejor manera de  servir a los intereses del paciente radica en lograr su recuperaci&#243;n, y la  mejor manera de obtener esto reside all&#237;, en saber aplicar oportunamente  el conocimiento cient&#237;fico. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Suena razonable lo anterior, pero en much&#237;simos casos no deja de ser una  falacia. Muchas enfermedades ceden al &#8220;ataque cient&#237;fico&#8221; sin  lograr resolver los problemas fundamentales del paciente. Un n&#250;mero bien  significativo de problemas y enfermedades constituyen retos vigentes para la profesi&#243;n:  ignoramos su naturaleza, no disponemos de recursos para combatirlas, y el &#8220;conocimiento  cient&#237;fico&#8221; que utilizamos para tratarlas no pasar de ser un ensayo  emp&#237;rico. Lo que s&#237; es tremendamente cierto es que el conocimiento cient&#237;fico  debe calificarnos para comprender nuestras limitaciones, y para tratar de hallar  medidas efectivas, as&#237; sean emp&#237;ricas, para lograr servir mejor al paciente.  </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Dentro de la profesi&#243;n m&#233;dica conserva vigencia plena el pensamiento:  &quot;curar algunos, aliviar muchos, consolar a todos&quot;. Se dice con raz&#243;n:  &quot;que las amenidades nunca permiten develar un diagn&#243;stico dif&#237;cil,  ni el trato suave y humanitario detienen una hemorragia&quot;. Pero aunque Hip&#243;crates  no dispon&#237;a de antibi&#243;ticos, ni de los recursos milagrosos de la cirug&#237;a,  percibi&#243; muy claro el valor de la vida, la obligaci&#243;n del m&#233;dico,  el marco moral de referencias dentro del que este se desplaza y, de hecho, sus  contribuciones fueron mucho m&#225;s importantes que las de cualquier otro personaje  legendario en toda la historia de la medicina. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  La pura compasi&#243;n no es suficiente, ni tampoco el elemento m&#225;s importante  del m&#233;dico. Es una cualidad que debe asociarse a integridad, devoci&#243;n  y capacidad; y, a menos que estas cualidades </i>&#151;<i>inherentes y adquiridas</i>&#151;<i>,  no sean cabalmente desarrolladas en los a&#241;os formativos, es poco probable  que emerjan espont&#225;neamente cuando las demandas del ejercicio profesional  y las frustraciones de la vida golpean tan fuertemente la humanidad del m&#233;dico.  </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  El m&#233;dico en formaci&#243;n, aun el residente, se inician en el conocimiento  de una profesi&#243;n para la cual la dedicaci&#243;n al servicio del enfermo  es el motivo de su existencia. Pasar&#225;n muchos a&#241;os para que el estudiante  de medicina, aun el m&#225;s motivado, comprenda las implicaciones reales de tan  grave decisi&#243;n. Habr&#225; momentos, durante sus estudios, cuando le asaltar&#225;  la duda de los objetivos reales de la carrera que decidi&#243; escoger libremente.  Oye y ve muchas cosas diferentes totalmente a como las hab&#237;a concebido. Empiezan  as&#237; las frustraciones. Le alarma la complejidad de la medicina; las limitaciones  mostradas por maestros de reconocida pericia; los errores incesantes de profesores  y aprendices. Le fastidia la insistencia de los que le instruyen acerca de una  historia cl&#237;nica bien realizada. Le suena a falsa literaria que los cimientos  del diagn&#243;stico sigan siendo el interrogatorio, el di&#225;logo consciente  con el paciente y la exploraci&#243;n f&#237;sica bien motivada, en una &#233;poca  en que las instituciones hospitalarias cuentan con elaborados y complejos recursos  diagn&#243;sticos. Solo muchos a&#241;os despu&#233;s capta la tremenda verdad  de que esos elementos (el di&#225;logo consciente y la exploraci&#243;n f&#237;sica  motivada con el enfermo), no solo administran una informaci&#243;n preciosa acerca  de la enfermedad del paciente sino que aportan algo igualmente importante: la  oportunidad para conocerlo y para iniciar esa relaci&#243;n tan vital entre dos  personas, m&#233;dico y enfermo, la cual mientras m&#225;s racional se torna m&#225;s  productiva. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Alguien ha dicho que no se puede comenzar la tarea de ayudar al paciente hasta  que no se le conoce; y no se puede comenzar a conocer hasta que no se le sirve.  Para conocer al paciente hay que hacer el esfuerzo por interesarse en &#233;l  como persona. Con frecuencia se oye decir a m&#233;dicos y estudiantes: &#8220;este  caso es interesante&#8221;. Realmente el inter&#233;s reside en el observador  y no en el enfermo, y pasar&#225;n muchos a&#241;os hasta que se obtenga el convencimiento  pleno de que no hay pacientes no interesantes sino observadores desprovistos de  inter&#233;s. </i> </font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Tambi&#233;n aprender&#225;n que muchos conceptos cient&#237;ficos, aunque explican  la enfermedad, no ayudan al paciente, y que la aplicaci&#243;n de estos, aunque  suene contradictoria, puede a veces ser muy poco cient&#237;fica. </i> </font></p>    <p>  <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i> Al estudiar pacientes  deben aceptar que: no lo hacen para satisfacer su curiosidad acad&#233;mica, ni  para recrearse en la contemplaci&#243;n de algo muy raro, posiblemente no descrito  en la literatura m&#233;dica. Deben pensar en el paciente como alguien que necesita  ayuda; que los enfermos no ingresan al hospital para proveer oportunidades educativas  a los estudiantes y residentes, sino para ser atendidos, y que es en base a ello,  mediante lo cual los alumnos derivan oportunidades para su aprendizaje, para la  adquisici&#243;n de conocimientos destinados a beneficiar futuros enfermos. </i>  </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Por esa raz&#243;n tan sencilla, ning&#250;n programa educativo conduce a formar  buenos m&#233;dicos si descuida la atenci&#243;n del enfermo, del ser humano,  como su elemento central. No ha podido, sin embargo, evitarse que la preocupaci&#243;n  por m&#233;todos educativos refinados y por t&#233;cnicas precisas de exploraci&#243;n  haya alcanzado en algunos escenarios y momentos dimensiones pedantescas que relegan  a un plano subalterno el bienestar del paciente. El estudiante debe desarrollar,  mediante el trato con los pacientes, la capacidad de disfrutar el contacto humano  con otras personas, estimulado, intrigado, por el drama, la comedia, el hero&#237;smo,  todos esos elementos que a la vez constituyen la pr&#225;ctica de la medicina.  </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  El m&#233;dico debe acostumbrarse a escuchar. El paciente acude al m&#233;dico  porque tiene o cree tener problemas; quiere encontrar alguien que le ayude, y  solo oy&#233;ndolo se inicia esta ayuda. Solo oyendo trasmitimos al paciente la  idea de que estamos interesados en &#233;l, preocupados por &#233;l, deseosos  de resolver sus problemas. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Hay que ser tolerantes con las reacciones del paciente, con sus h&#225;bitos.  No escandalizarnos y pretender moralizar a toda costa. La funci&#243;n del m&#233;dico  realmente, hasta hoy, no es tanto cambiar los malos h&#225;bitos del paciente  como protegerlo contra sus consecuencias. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  Por las caracter&#237;sticas de los pacientes mayores la geriatr&#237;a ha desarrollado  un m&#233;todo peculiar: la evaluaci&#243;n geri&#225;trica; y, por esta raz&#243;n,  los geriatras han desarrollado habilidades especiales en el manejo de sus pacientes.  Hay un don de humanismo como prerrequisito de la pr&#225;ctica de esa medicina  geri&#225;trica y esta se afinca en una ciencia con conciencia y en un modelo  de abordaje multidisciplinar sistem&#225;tico (muy diferente del &quot;muerde  y huye&quot; del abordaje convencional en &quot;equipos&quot;). </i> </font></p>    <p>  <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i> Es verdad tambi&#233;n,  y lamentablemente, que algunos tienen como referente una geriatr&#237;a caricaturizada  y a unos geriatras de caricatura. Pero el prestigio de la medicina geri&#225;trica  crece sobre todo en donde m&#225;s se necesita: en el sector de la poblaci&#243;n  a que beneficia. Y, no cabe duda que, por a&#241;adidura m&#225;s que por tes&#243;n,  tambi&#233;n en el &#225;mbito acad&#233;mico. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  La geriatr&#237;a tiene misiones ya bien conocidas en el &#225;mbito de la medicina  y la salud p&#250;blica. No me caben dudas que por la coherencia de su m&#233;todo,  la integralidad de su pr&#225;ctica y el redimensionamiento creciente de su poblaci&#243;n  diana una nueva misi&#243;n debe enarbolarse como oportunidad: su contribuci&#243;n  a la formaci&#243;n de m&#233;dicos y especialistas mejor dotados de la ciencia,  la conciencia y el humanismo que han hecho desde siempre a nuestra profesi&#243;n  un referente del mejor servicio que se le puede brindar al ser humano: el cuidado  de su salud. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>  El verdadero esp&#237;ritu m&#233;dico se inspira en las aulas, en las salas y  consultas del hospital, en los quir&#243;fanos, en los consultorios, en los policl&#237;nicos;  se ejercita durante la vida profesional y se enriquece con la meditaci&#243;n.  Muchos satisfacen las dos primeras exigencias, pero muy pocas veces han meditado  en la intimidad. </i> </font></p>    <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>La  responsabilidad, y esto han de aceptarlo los estudiantes con car&#225;cter de  dogma, es el primer paso para alcanzar la madurez profesional.</i> </font></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i> Si el estudiante  ha aprendido, y eso deben lograrlo los profesores con el ejemplo, a respetar al  paciente, a saber que no es un n&#250;mero ni un caso interesante sino un ser  humano en busca de ayuda, que ha depositado su fe y su esperanza en &#233;l y,  por tanto, no debe defraudarlo, habremos logrado los m&#233;dicos que necesitamos  para Cuba y para el mundo. </i></font></p>    <p>&nbsp;</p>    <p>&nbsp; </p>    <p>&nbsp; </p>    <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">  Dr. Salvador Tamayo Mu&#241;iz</font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <br>  </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Hospital Universitario  &quot;Dr. Gustavo Alderegu&#237;a Lima&quot;. Cienfuegos, Cuba.</font></p>    <div></div>        ]]></body>
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