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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Detección precoz de afectación neurosensorial en niños convalecientes de meningitis bacteriana]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospial Pediátrico Docente William Soler  ]]></institution>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0034-75311995000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0034-75311995000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0034-75311995000100006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[Se estudiaron 100 pacientes entre 2 meses y 2 años de edad que sufrieron meningitis bacteriana aguda. Se les realizó examen neuropediátrico, pruebas psicométricas y potenciales evocados auditivos de tallo cerebral. Treinta y siete niños tuvieron resultados anormales. Se encontró pérdida auditiva sensorineural en 15, conductiva en 11 y otra afectación neurológica (retardo psicomotor, espasticidad, paresias) en 11. La incidencia de exámenes anormales fue significativamente más allá en el grupo de convalecientes de meningitis, con respecto a otros egresados de terapia intensiva. La edad menor de 6 meses fue el factor (considerado en forma aislada) que se asoció con mayor frecuencia a afectación residual. El germen causal, el sexo y las complicaciones durante la meningitis no fueron significativas. La combinación de métodos clínicos con métodos de laboratorio de neurofisiología permitió identificar a un grupo de niños en riesgo de secuela neurosensorial, mucho mayor que el obtenido por cada uno por separado.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[MENINGITIS]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ Hospital Pedi&aacute;trico Docente "William Soler"  <H2>  Detecci&oacute;n precoz de afectaci&oacute;n neurosensorial en ni&ntilde;os  convalecientes de meningitis bacteriana</H2>  <I>Dr. Eric Mart&iacute;nez Torres,<SUP>1</SUP> Dra. B&aacute;rbara Bertot  Acosta,<SUP>2</SUP> Dra. Mar&iacute;a Cecilia P&eacute;rez Avalos,<SUP>3</SUP>  Lic. Maritza Perera Gonz&aacute;lez<SUP>4</SUP> y Dra. Martha Moro&ntilde;o  Guerrero<SUP>5</SUP></I>  <OL>      <LI>  Doctor en Ciencias M&eacute;dicas. Profesor Auxiliar de Pediatr&iacute;a.  Vicedirector.</LI>        <LI>  Especialista de I Grado en Pediatr&iacute;a.</LI>        <LI>  Doctora en Ciencias M&eacute;dicas. Especialista de II Grado en Neurofisiolog&iacute;a.  Centro Nacional de Invetigaciones Cient&iacute;ficas. Ciudad de La Habana.</LI>        <LI>  Psic&oacute;loga. Servicio de Neurofisiolog&iacute;a.</LI>        <LI>  Especialista de II Grado en Pediatr&iacute;a. Asistente de Pediatr&iacute;a.</LI>      </OL>    <H4>  RESUMEN</H4>  <B>Se estudiaron 100 pacientes entre 2 meses y 2 a&ntilde;os de edad que  sufrieron meningitis bacteriana aguda. Se les realiz&oacute; examen neuropedi&aacute;trico,  pruebas psicom&eacute;tricas y potenciales evocados auditivos de tallo  cerebral. Treinta y siete ni&ntilde;os tuvieron resultados anormales. Se  encontr&oacute; p&eacute;rdida auditiva sensorineural en 15, conductiva  en 11 y otra afectaci&oacute;n neurol&oacute;gica (retardo psicomotor,  espasticidad, paresias) en 11. La incidencia de ex&aacute;menes anormales  fue significativamente m&aacute;s all&aacute; en el grupo de convalecientes  de meningitis, con respecto a otros egresados de terapia intensiva. La  edad menor de 6 meses fue el factor (considerado en forma aislada) que  se asoci&oacute; con mayor frecuencia a afectaci&oacute;n residual. El  germen causal, el sexo y las complicaciones durante la meningitis no fueron  significativas. La combinaci&oacute;n de m&eacute;todos cl&iacute;nicos  con m&eacute;todos de laboratorio de neurofisiolog&iacute;a permiti&oacute;  identificar a un grupo de ni&ntilde;os en riesgo de secuela neurosensorial,  mucho mayor que el obtenido por cada uno por separado.</B>        <P><I>Palabras clave: </I><B>MENINGITIS/complicaciones; SORDERA/etiolog&iacute;a;  SORDERA/prevenci&oacute;n &amp; control.</B>  <H4>  INTRODUCCION</H4>  A pesar del desarrollo de modernas t&eacute;cnicas de terapia intensiva  y del advenimiento de nuevos antibi&oacute;ticos, la meningitis bacteriana  aguda (MBA) en el ni&ntilde;o sigue siendo una causa importante de muerte  o afectaci&oacute;n residual del sistema nervioso central (SNC).1,2 Se  estima que el 30 % de las MBA dejan secuelas en el ni&ntilde;o sobre los  2 meses de edad; probablemente este porcentaje es muy superior en el neonato.3  Algunas de estas secuelas son evidentes desde el per&iacute;odo inmediato  y otras se detectan tard&iacute;amente, algunas ser&aacute;n permanentes  y otras pueden revertir durante la convalecencia. S&oacute;lo un seguimiento  de a&ntilde;os, probablemente hasta la edad escolar, permitir&iacute;a  evaluar la frecuencia de cada una.3 Y lo m&aacute;s importante: la identificaci&oacute;n  precoz de dichas secuelas permite aprovechar al m&aacute;ximo el potencial  de recuperaci&oacute;n que existe en el ni&ntilde;o y mejorar su pron&oacute;stico  mediante la adecuada rehabilitaci&oacute;n.4        <P>El objetivo de la presente investigaci&oacute;n fue la identificaci&oacute;n  precoz de un grupo de ni&ntilde;os "en riesgo" de secuelas neurosensoriales,  por haber sufrido MBA en los primeros meses de la vida, mediante la aplicaci&oacute;n  combinada de m&eacute;todos de diagn&oacute;stico cl&iacute;nico y de laboratorio  (neurofisiolog&iacute;a) y la determinaci&oacute;n de algunos de los factores  capaces de influir en la aparici&oacute;n de secuelas, puestos ahora en  evidencia, as&iacute; como los resultados obtenidos al incluirlos en un  programa de seguimiento y rehabilitaci&oacute;n, que ser&aacute; objeto  de otra publicaci&oacute;n.  <H4>  MATERIAL Y METODO</H4>  Se estudiaron 100 pacientes comprendidos entre 2 meses y 2 a&ntilde;os  de edad, egresados de las unidades de terapia intensiva de los hospitales  pedi&aacute;tricos de ciudad de La Habana, con el diagn&oacute;stico de  menigoencefalitis bacteriana desde octubre de 1985 hasta octubre de 1987.        <P>De este total, 54 hab&iacute;an presentado cuadro febril con manifestaciones  cl&iacute;nicas y humorales compatibles con una infecci&oacute;n del SNC,  as&iacute; como aislamiento microbiol&oacute;gico del germen causal en  el l&iacute;quido cefalorraqu&iacute;deo (LCR), obtenido mediante punci&oacute;n  lumbar. Los 46 restantes tuvieron cuadro cl&iacute;nico compatible con  una infecci&oacute;n del SNC y LCR de aspecto turbio, pleocitosis con franco  predominio de polimorfonucleares, proteinorraquia aumentada y glucosa disminuida,  as&iacute; como prueba de Pandy positiva, sin aislamiento microbiol&oacute;gico  del germen causal. En este segundo caso se consider&oacute; al paciente  como egresado de meningoencefalitis bacteriana por agente no precisado.  Ochenta y cinco ni&ntilde;os eran menores de 1 a&ntilde;o al momento de  sufrir la enfermedad.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La distribuci&oacute;n de los pacientes seg&uacute;n la edad y el germen  causal se muestra en la tabla 1.        <P>Todos estos pacientes se investigaron en el Servicio de Neurofisiolo-g&iacute;a  del Hospital Pedi&aacute;trico Docente "William Soler", por un equipo multidisciplinario  integrado por personal especializado del Centro Nacional de Investigaciones  Cient&iacute;ficas (CNIC) y de este Hospital. Se les realiz&oacute; un  examen neuropedi&aacute;trico, pruebas psicom&eacute;tricas mediante la  utilizaci&oacute;n de las escalas de Bayley de desarrollo psicomotor,5  as&iacute; como potenciales evocados auditivos del tallo cerebral (PEATC).  Para la exploraci&oacute;n de los PEATC se utiliz&oacute; como est&iacute;mulo  ac&uacute;stico un chasquido de 0,1 mseg de duraci&oacute;n presentado  monoauralmente, a trav&eacute;s de aud&iacute;fonos ELEGA a intensidades  de 30, 50 y 70 dB nHL. se consideraron como anormales los PEATC con alargamiento  de sus latencias a 70 dB nHL o la ausencia de respuesta a 30 dB nHL. Se  utiliz&oacute; el equipo NEURONICA-02 fabricado en el Departamento de Neurofisiolog&iacute;a  del CNIC (COPEXTEL: Neurotechnology Catalog Ciudad de La Habana, Cuba,  1990) y los resultados se compararon autom&aacute;ticamente con datos normativos  mediante un sistema experto computadorizado (Sanabria C. An expert system  for electroaudiometric diagnosis in children. International Conference  on Advanced Methods in Neurosciences. Ciudad de La Habana, Cuba, 1989).        <P>Este estudio multidisciplinario se realiz&oacute; antes del egreso en  la cuarta parte de los casos. Al grupo restante se le hizo dicho estudio  entre 15 y 30 d&iacute;as despu&eacute;s del egreso. Se consider&oacute;  como grupo control el integrado por 254 ni&ntilde;os de igual edad, los  cuales egresaron de las mismas unidades de terapia intensiva pedi&aacute;trica  de Ciudad de la Habana, en igual per&iacute;odo con otros diagn&oacute;sticos:  coma, hipoxia de moderada a severa y utilizaci&oacute;n de drogas otot&oacute;xicas.  Estos ni&ntilde;os hab&iacute;an sufrido enfermedades infecciosas (excluyendo  las del SNC) o metab&oacute;licas, politrauma y otras.        <P>La informaci&oacute;n que se obtuvo se almacen&oacute; en una base de  datos DBASE III. Para el an&aacute;lisis de los datos se cont&oacute; con  la asesor&iacute;a del Departamento de Neurocibern&eacute;tica del CNIC.  Se aplic&oacute; la prueba de chi-cuadrado a los resultados obtenidos,  mediante un programa para microcomputadoras IBM compatible desarrollado  en dicho departamento. Una exposici&oacute;n m&aacute;s detallada del m&eacute;todo  seguido en esta investigaci&oacute;n apareci&oacute; en un informe previo.  (Bertot Acosta B. Detecci&oacute;n precoz de afectaci&oacute;n neurosensorial  en ni&ntilde;os menores de 2 a&ntilde;os convalecientes de meningoencefalitis  bacteriana [trabajo de terminaci&oacute;n de residencia. Hospital Pedi&aacute;trico  Docente "William Soler"], Ciudad de La Habana, 1991).  <H4>  RESULTADOS</H4>  La aplicaci&oacute;n combinada de examen neuropedi&aacute;trico, evaluaci&oacute;n  psicom&eacute;trica y potenciales evocados auditivos de tallo cerebral  (PEATC) permiti&oacute; considerar como normales a 63 de los 100 ni&ntilde;os  convalecientes de MBA, con alguna afectaci&oacute;n neurol&oacute;gica  a 11, alteraciones conductivas y sensorineurales a 15 (figura). La afectaci&oacute;n  neurol&oacute;gica incluy&oacute; diversas combinaciones de espasticidad,  paresia y retardo psicomotor. Once pacientes tuvieron alguna alteraci&oacute;n  en el examen neuropedi&aacute;trico y 7 mostraron subnormalidad en el estudio  psicom&eacute;trico, mientras 34 tuvieron PEATC anormales. De los 37 ni&ntilde;os  que integraron el grupo "en riesgo" de secuela neurosensorial, 26 (70 %)  presentaron alteraci&oacute;n de los PEATC como &uacute;nica anormalidad.  Las diferencias halladas entre los resultados anormales seg&uacute;n el  germen aislado no fueron estad&iacute;sticamente significativas (tabla  2).        <P>De los 100 ni&ntilde;os estudiados, 38 eran menores de 6 meses. En 18  (47 %) los ex&aacute;menes fueron normales y en 20 (53 %) fueron anormales  (tabla 3). De los 62 ni&ntilde;os mayores de 6 meses, en 45 (73 %) los  ex&aacute;menes fueron normales y en 17 (27 %) anormales.        <P>Si se comparan estos resultados con los obtenidos en el grupo control,  desde el punto de vista estad&iacute;stico, se observ&oacute; una dependencia  altamente significativa (p &lt; 0,001) entre los 3 factores: resultado  anormal, edad menor de 6 meses y haber sufrido meningoencefalitis bacteriana.        <P>El 62 % de los ni&ntilde;os era del sexo masculino y el 38 % del femenino.  Los resultados anormales se distribuyeron as&iacute;: 26 en el masculino  (70,3 %) y 11 en el femenino (29,7 %), diferencia no significativa.        <P>Respecto a los resultados seg&uacute;n la presencia de complicaciones  durante la fase aguda (convulsiones, <I>shock,</I> edema cerebral, coma)  el grupo estudiado incluy&oacute; a 42 pacientes que hab&iacute;an tenido  dichas complicaciones, de los cuales 30 (71 %) fueron normales y 12 (29  %) anormales. De los 58 pacientes sin antecedentes de complicaciones, en  33 (57 %) los ex&aacute;menes fueron normales y en 25 (43 %) fueron anormales.  Esta diferencia tampoco fue estad&iacute;sticamente significativa.        <P>Al considerar particularmente los PEATC, el grupo estudio tuvo el 34  % de resultados anormales, mientras en el grupo control esta anormalidad  estuvo presente en el 15 % (38 de 254). La diferencia fue altamente significativa:  mayor probabilidad de PEATC anormal en el ni&ntilde;o afecctado por MBA  (p &lt; 0,001 chi-cuadrado = 20,87 gdl - 1) que en los egresados de UTIP  con otros diagn&oacute;sticos.        <P>Respecto a los antibi&oacute;ticos utilizados, se encontr&oacute; que  al 78 % de los pacientes estudiados se les trat&oacute; con drogas no otot&oacute;xicas  (ampicillina, cloranfenicol, penicilina) y al 22 % con drogas potencialmente  otot&oacute;xicas (gentamicina y kanamicina). Se analiz&oacute; la incidencia  de anormalidad de PEATC en cada uno de estos subgrupos y la diferencia  no fue significativa. Los datos hallados evidenciaron que el factor determinante  de la anomal&iacute;a en el PEATC fue la meningoencefalitis bacteriana  y no la droga potencialmente otot&oacute;xica.  <H4>  DISCUSION</H4>  Las secuelas por MBA se han clasificado en<I> mayores </I>(retraso psicomotor  severo, hidrocefalia, d&eacute;ficit motor, s&iacute;ndrome de West, hipoacusia  severa, microcefalia por atrofia cerebral) y <I>menores </I>(epilepsia  controlable, trastornos de la conducta, trastornos del aprendizaje y del  lenguaje, hipoacusia leve y moderada).3 Algunos autores, sin embargo, han  considerado que esta clasificaci&oacute;n no es tan r&iacute;gida. As&iacute;  <I>Swaby </I>hizo seguimiento de 6 meses a 5 a&ntilde;os a sus pacientes  y encontr&oacute; que el 42,1 % de &eacute;stos hab&iacute;a sufrido cambios  en los diferentes grados de defecto.6 Otros autores7,8 han informado que  los defectos motores groseros mejoran con el tiempo, as&iacute; como las  par&aacute;lisis.9 Hay consenso en que la afectaci&oacute;n residual m&aacute;s  importante es la p&eacute;rdida de la audici&oacute;n de tipo sensorineural.10,11  Los ni&ntilde;os con este defecto con frecuencia son diagnosticados tard&iacute;amente,12  lo cual es lamentable pues la mayor&iacute;a conserva restos &uacute;tiles  de audici&oacute;n13,14 y puede mejorar mediante rehabilitaci&oacute;n  espec&iacute;fica, que incluye pr&oacute;tesis electr&oacute;nicas y educaci&oacute;n  especial. Un ni&ntilde;o con defecto auditivo adquirido antes del desarrollo  del lenguaje pierde mucho m&aacute;s que la posibilidad de o&iacute;r los  sonidos: a consecuencia de este defecto se afecta profundamente el desarrollo  de su vida y el de su familia, se retrasa la adquisici&oacute;n del lenguaje,  se dificulta el desarrollo cognoscitivo y el progreso escolar se torna  dif&iacute;cil y muchas veces limitado.15        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El objetivo de nuestro trabajo ha sido la identificaci&oacute;n de ni&ntilde;os  "en riesgo" de secuelas de MBA para iniciar tempranamente el tipo de intervenci&oacute;n  requerido en cada caso: 37 de los 100 ni&ntilde;os estudiados tuvo al menos  un resultado anormal, de los cuales 11 tuvieron afectaci&oacute;n de tipo  conductiva y 15 de tipo sensorineural. <I>Tergin </I>citado por <I>Northern,  </I>en su estudio prospectivo, encontr&oacute; ex&aacute;menes audiom&eacute;tricos  y neurol&oacute;gicos anormales en el 42 % de los ni&ntilde;os.15 <I>Ozdamar,  </I>al aplicar PEATC hall&oacute; p&eacute;rdida auditiva uni o bilateral  en el 35 % de los pacientes investigados; el 12 % tuvo p&eacute;rdida auditiva.16  <I>Salih </I>tambi&eacute;n en forma prospectiva, encontr&oacute; en Sud&aacute;n  que el 11 % de los ni&ntilde;os present&oacute; hemiplej&iacute;a y el  20 % afectaci&oacute;n auditiva (mediante audiometr&iacute;a),17 mientras  <I>Hanna, </I>en Australia inform&oacute; el 2,7 % de p&eacute;rdida auditiva  sensorineural e igual proporci&oacute;n de pacientes con par&aacute;lisis  cerebral.18        <P>Las diferencias entre las comunicaciones de los diversos investigadores  sobre este tema, seg&uacute;n <I>Baraff, et al.</I>2 pueden depender del  dise&ntilde;o del estudio, el nivel de desarrollo del pa&iacute;s donde  se realiza, de la calidad del diagn&oacute;stico y tratamiento y los m&eacute;todos  de evaluaci&oacute;n. Estos autores realizaron un metaan&aacute;lisis del  pron&oacute;stico de meningitis bacteriana en ni&ntilde;os, que incluy&oacute;  a 45 publicaciones desde 1955. La sordera en estudios prospectivos hechos  en pa&iacute;ses desarrollados, fue hallada en el 10,5 % de los pacientes  (8,6 - 12,7 intervalo de confianza, 95 %) mientras que en estudios no prospectivos  o de pa&iacute;ses subdesarrollados esta cifra fue de 11,5 % (9,0 - 13,0  intervalo de confianza, 95 %). En el primer grupo el porcentaje de ni&ntilde;os  normales fue de 83,6 y de 73,5 en el segundo grupo.        <P>En este estudio, los resultados anormales no tuvieron relaci&oacute;n  sig-nificativa con el germen causal de la MBA. Tanto el <I>Haemophylus  influenzae</I>19 como el meningococo20 y el neumococo3 han sido reconocidos  como importantes productores de secuelas. Los autores del metaan&aacute;lisis  referido2 encontraron que el neumococo estuvo asociado con los mayores  porcentajes de retraso mental, espasticidad y paresias, trastornos convulsivos  y sordera entre los ni&ntilde;os que sufrieron meningitis purulenta, seguido  del<I> Haemophylus influenzae </I>y el meningococo.        <P>En nuestra casu&iacute;stica, el n&uacute;mero de casos de meningitis  por neumococo fue muy peque&ntilde;o y predomin&oacute; francamente el  meningococo. La composici&oacute;n de la muestra pudo haber influido en  nuestro resultado.        <P>La edad constituy&oacute; un factor muy significativo en esta investigaci&oacute;n.  Resulta l&oacute;gico que durante los primeros meses de la vida, cuando  el SNC est&aacute; en franco proceso de maduraci&oacute;n, una agresi&oacute;n  tan temible como la infecci&oacute;n bacteriana ocasione alteraciones con  mayor frecuencia e intensidad que en edades mayores. (Say&uacute; Stewart  JM. Secuela por meningoencefalitis bacteriana aguda [trabajo de terminaci&oacute;n  de residencia. Hospital Pedi&aacute;trico Docente "A. A. Aball&iacute;"]  Ciudad de La Habana, 1979), en su estudio retrospectivo hall&oacute; que  casi el doble de los ni&ntilde;os que quedaron con secuelas (incluyendo  el d&eacute;ficit auditivo) hab&iacute;a sufrido la MBA antes de cumplir  los 2 a&ntilde;os de edad. <I>Salih</I>17 en forma prospectiva tambi&eacute;n  encontr&oacute; la edad como factor asociado con la secuela neuropsicol&oacute;gica.        <P>Respecto a la afectaci&oacute;n auditiva no todos los autores coinciden  y tanto <I>Kotagal </I>21 como <I>Ozdamar</I>22 no hallaron relaci&oacute;n  entre la edad a la cual sus pacientes tuvieron la MBA y la disminuci&oacute;n  de la audici&oacute;n.        <P>Los estudios experimentales han demostrado que la totalidad de los animales  con meningitis bacteriana no tratada desarrollaron sordera y que la intensidad  de la p&eacute;rdida auditiva se relacion&oacute; con la duraci&oacute;n  de la infecci&oacute;n, asociada con inflamaci&oacute;n de los espacios  perilinf&aacute;ticos, usualmente sin supuraci&oacute;n del espacio endolinf&aacute;tico.23  La afectaci&oacute;n sensorineural se estableci&oacute; a partir de las  12 horas de la infecci&oacute;n men&iacute;ngea y estuvo precedida por  una elevaci&oacute;n en la celularidad del LCR (> 2 000 leucocitos x mL),  elevaci&oacute;n de la proteinorraquia y de la concentraci&oacute;n de  lactato en el LCR. El sitio de la p&eacute;rdida auditiva por meningitis  parece ser la c&oacute;clea. Las c&eacute;lulas inflamatorias y las bacterianas  pasan del espacio subaracnoideo al espacio perilinf&aacute;tico a trav&eacute;s  del acueducto coclear.24 Tambi&eacute;n los productos bacterianos (endotoxinas)  pueden contribuir a la p&eacute;rdida de audici&oacute;n por meningitis.25        <P>La ausencia de relaci&oacute;n estad&iacute;sticamente significativa  entre complicaciones durante la fase aguda de la enfermedad y resultados  anormales en este estudio multidisciplinario coincide con otros autores,11  en particular respecto a los aspectos auditivos.16 Otras secuelas (par&aacute;lisis  cerebral, retraso mental, epilepsia) se han asociado con la presencia de  coma, estado convulsivo y edema cerebral durante la meningitis.10        <P>Se puede concluir en que la edad menor de 6 meses fue el factor (considerado  en forma aislada) que con mayor frecuencia se asoci&oacute; con afectaci&oacute;n  residual en ni&ntilde;os convalecientes de MBA y que la combinaci&oacute;n  de m&eacute;todos cl&iacute;nicos (examen neuropedi&aacute;trico y psicom&eacute;trico)  con procederes de laboratorio de neurofisiolog&iacute;a (PEATC) permiti&oacute;  identificar a un grupo de ni&ntilde;os en riesgo de secuela neurosensorial  mucho mayor que el obtenido por cada uno de ellos por separado.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>    <OL>      <!-- ref --><LI>  S&aacute;ez Llorens X, McCracken GH Jr. Bacterial meningitis in neonates  and children. 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