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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Pediatría]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias MédicasEditorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Trastornos motores del sistema biliar en la infancia: Presentación de 5 pacientes]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Docente San Miguel del Padrón  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The recurrent abdominal pain is very common in childhood, and on some ocassions it is not possible to find the cause. To make clear at least in part this problem, it was decided to study the motor disorders of the biliary tract in childhood as the possible causes of these clinical pictures. A prospective study was conducted at the "San Miguel del Padrón" Pediatric Teaching Hospital from 1989 to 1994 with all those children suffering from recurrent abdominal pain and with no specific cause. Ultrasonography and oral cholecystography with timed emptying were used and 5 patients were found on whom these diagnoses could be made. The most frequent was the hypertonic and hypercinetic gallbladder in 2 patients who underwent cholecystectomy; the rest had a satisfactory evolution without surgical procedure. According to the results obtained, it is suggested that these disorders must be taken into account in the study of patients with recurrent abdominal pain.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ HOSPITAL PEDI&Aacute;TRICO DOCENTE "SAN MIGUEL DEL PADR&Oacute;N"  <H2>  Trastornos motores del sistema biliar en la infancia. Presentaci&oacute;n  de 5 pacientes</H2>  <I><A HREF="#autores">Dr. Arturo Delgado Delgado,<SUP>1</SUP> Dr. Angel  Elizechea Hern&aacute;ndez,<SUP>2</SUP> Dra. Aleida Pacheco Puchades<SUP>3</SUP>  y Dra. Xiomara D&iacute;az P&eacute;rez<SUP>3</SUP></A></I>  <H4>  RESUMEN</H4>        <BLOCKQUOTE>En la infancia el dolor abdominal recurrente es muy frecuente,  y en algunas ocasiones no es posible encontrar la causa. Con el prop&oacute;sito  de elucidar en parte este problema, se decidi&oacute; estudiar los trastornos  motores del sistema biliar en la infancia como posibles causas de estos  cuadros. Se realiz&oacute; un estudio prospectivo en el Hospital Pedi&aacute;trico  Docente "San Miguel del Padr&oacute;n", de 1989 a 1994 de todos aquellos  ni&ntilde;os con dolor abdominal recurrente y sin una causa espec&iacute;fica.  Se us&oacute; ultrasonograf&iacute;a y colecistograf&iacute;a oral con  vaciamiento cronometrado y se encontraron 5 pacientes en quienes se pudo  realizar esos diagn&oacute;sticos. El m&aacute;s frecuente fue la ves&iacute;cula  biliar hipert&oacute;nica e hipercin&eacute;tica en 2 pacientes a quienes  se les efectu&oacute; una colecistectom&iacute;a; el resto tuvo una evoluci&oacute;n  satisfactoria sin intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica. Se sugiere debido  a los resultados obtenidos, que estos trastornos deben ser tenidos en cuenta  en el estudio de pacientes con dolor abdominal recurrente.        <P>Descriptores DeCS: DISCINESIA BILIAR/diagn&oacute;stico; DISCINESIA  BILIAR/terapia; DOLOR ABDOMINAL/etiolog&iacute;a; ULTRASONOGRAFIA; COLECISTOGRAFIA;  VACIAMIENTO VESICULAR; ENFERMEDADES DE LA VESICULA BILIAR.</BLOCKQUOTE>    <H4>  INTRODUCCI&Oacute;N</H4>  En la literatura m&eacute;dica est&aacute;n bien definidas algunas enfermedades  de la ves&iacute;cula biliar en la infancia como: distensi&oacute;n aguda  con acumulaci&oacute;n l&iacute;quida, colecistitis acalculosa y colelitiasis  tanto de origen hemol&iacute;tico o no hemol&iacute;tico.<SUP>1</SUP>        <P>La inflamaci&oacute;n de la ves&iacute;cula biliar sin c&aacute;lculos  raramente diagnosticada en el pasado, est&aacute; siendo reconocida cada  vez m&aacute;s hoy en d&iacute;a. Esta colecistitis no calculosa suele  presentarse m&aacute;s frecuentemente asociada con otras enfermedades tales  como: septicemia, fiebre tifoidea, infecci&oacute;n por salmonella, giardiasis,  neumon&iacute;a y otitis media; pero tambi&eacute;n se puede presentar  independientemente de &eacute;stas.<SUP>1</SUP>        <P>Las colecistitis no calculosa tanto aguda<SUP>2</SUP> como cr&oacute;nica<SUP>3</SUP>  han sido bien documentadas; a esta &uacute;ltima en particular se le han  atribuido m&uacute;ltiples causas, entre ellas los trastornos funcionales  que provocan alteraciones org&aacute;nicas como trastornos motores del  sistema biliar (discinesia).<SUP>3,4</SUP>        <P>Los trastornos funcionales del sistema biliar se refieren por lo com&uacute;n  de forma independiente bajo la designaci&oacute;n de discinesia, diston&iacute;a  o disinergia.<SUP>5</SUP> En realidad estos t&eacute;rminos no son totalmente  sin&oacute;nimos. Discinesia implica trastornos en la evacuaci&oacute;n  del &aacute;rbol biliar; diston&iacute;a se refiere a los trastornos del  tono y disinergia significa trastornos en la coordinaci&oacute;n de los  diversos segmentos del sistema biliar.<SUP>5</SUP>        <P>Es bien conocido que la forma y volumen de la ves&iacute;cula biliar  en estado de ayuna y su velocidad de vaciamiento tras una comida grasa,  refleja la coordinaci&oacute;n y el grado en el que los diversos factores  que controlan la corriente de bilis en el &aacute;rbol extrahep&aacute;tico  act&uacute;an de forma equilibrada; as&iacute; por tanto estos patrones  proporcionan unas bases para establecer un funcionamiento normal y anormal.<SUP>5</SUP>        <P>Se considera que la ves&iacute;cula biliar tiene un tono normal cuando  es de forma de pera o higo y tiene un volumen de 32 m&aacute;s-menos 5  mL; la contractibilidad y la actividad cin&eacute;tica es normal cuando  el volumen de la ves&iacute;cula biliar se reduce en el 50 % a los 15 min  y en el 75 % a los 60 min de la comida grasa.<SUP>5</SUP> <I>Pomeranz</I><SUP>6</SUP>  en su estudio de colecistograf&iacute;a cuantitativa, encontr&oacute; un  tiempo normal de 19,1 min caso l&iacute;mite m&aacute;ximo para el vaciamiento  de la ves&iacute;cula en el 50 %.        <P>El drenaje biliar cronometrado es un m&eacute;todo adicional utilizado  por varios autores para identificar las aberraciones motoras del sistema  biliar.<SUP>6-9</SUP>        <P>Las expresiones cl&iacute;nicas de los trastornos motores del sistema  biliar muestran variaciones considerables en grado e intensidad; entre  las manifestaciones atribuidas a estas alteraciones est&aacute;n:  <OL TYPE="a">      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Dolor del epigastrio y/o hipocondrio derecho.</LI>        <LI>  Fen&oacute;menos disp&eacute;pticos.</LI>        <LI>  Intolerancia a las comidas fr&iacute;as y grasas.<SUP>5,10</SUP></LI>      </OL>  El tratamiento de estas afecciones tiene sus bases generales y variaciones  de acuerdo con la afecci&oacute;n de que se trate, y se utilizan como tratamiento  adem&aacute;s de las medidas higi&eacute;nicas y diet&eacute;ticas seg&uacute;n  el caso; antiespasm&oacute;dicos, sedantes y en ocasiones antibioticoterapia;  as&iacute; como el tratamiento quir&uacute;rgico (colecistectom&iacute;a)  en los casos de:  <OL TYPE="a">      <LI>  Colecistitis cr&oacute;nica asociada.</LI>        <LI>  Colecistosis.</LI>        <LI>  S&iacute;ndrome del c&iacute;stico.</LI>        <LI>  Colecistopat&iacute;as hipert&oacute;nica, en casos de que no mejore el  dolor con tratamiento m&eacute;dico.<SUP>10</SUP></LI>      </OL>  En la pr&aacute;ctica m&eacute;dica es frecuente encontrar ni&ntilde;os  que vienen padeciendo de dolor abdominal recurrente durante varios a&ntilde;os  y que no se les halle algunas causas espec&iacute;ficas que produzcan este  s&iacute;ntoma, por ser estos trastornos motores del sistema biliar posibles  causas de este dolor abdominal recurrente en la infancia; a lo igual que  lo son en la adultez, y no son considerados con responsabilidad etiol&oacute;gica  por la casi ausencia de publicaciones a este respecto en estas edades.  <H4>  M&Eacute;TODOS</H4>  Se realiz&oacute; un estudio prospectivo desde 1989 hasta 1994 en nuestro  centro Hospital Pedi&aacute;trico Docente "San Miguel del Padr&oacute;n",  de todos aquellos ni&ntilde;os que mostraban s&iacute;ntomas fundamentales  de dolor abdominal recurrente y/o trastornos disp&eacute;pticos y que en  su estudio habitual no se les hab&iacute;a detectado causa espec&iacute;fica  de estos s&iacute;ntomas. Iniciamos nuestra valoraci&oacute;n con ultrasonido,  realizado en la mayor&iacute;a de las ocasiones con la presencia del autor;  en este ultrasonido de la ves&iacute;cula biliar se precis&oacute;: dimensiones,  forma y alteraciones org&aacute;nicas de &eacute;sta: en ayunas; a continuaci&oacute;n  se le efectu&oacute; a cada paciente un vaciamiento cronometrado con control  ultrasonogr&aacute;fico, y se le midi&oacute; la ves&iacute;cula en su  di&aacute;metro transversal y sagito-oblicuo a los 15-19 min de la comida  grasa y a la hora y se tomaron las medidas en ayunas como base de su volumen  y las variaciones encontradas en las diferentes medidas a los 15 min y  a la hora como variaciones de su volumen; la sospecha de algunos de estos  trastornos se estableci&oacute; cuando sus medidas no se correspond&iacute;an  aproximadamente con las variaciones de los pacientes en su volumen establecido  por varios autores<SUP>5,6</SUP> y la colecistograf&iacute;a oral, y de  acuerdo con estos resultados se les realiz&oacute; o no una colecistograf&iacute;a  oral cronometrada y se les midi&oacute; el volumen de la ves&iacute;cula  por el m&eacute;todo descrito por <I>Siffert;</I><SUP>5</SUP> as&iacute;  como se le prest&oacute; gran atenci&oacute;n a la forma en ayunas y a  su vaciamiento cronometrado. Se realiz&oacute; el drenaje biliar cronometrado  cuando se sospech&oacute; enfermedad de Oddi.        <P>Se utilizaron gr&aacute;ficos para la presentaci&oacute;n de los 5 casos  diagnosticados que mostraban algunos de estos trastornos motores del sistema  biliar, en los cuales se estudian diferentes variables como: edad, sexo,  s&iacute;ntomas principales, tipo de trastorno motor del sistema biliar  y tratamiento.  <H4>  RESULTADOS</H4>  A continuaci&oacute;n presentamos los datos m&aacute;s sobresalientes encontrados  en nuestro estudio en relaci&oacute;n con 5 pacientes diagnosticados de  mostrar algunos de los trastornos motores del sistema biliar; resumidos  en las siguientes figuras, las cuales se tomaron como base para el an&aacute;lisis  y discusi&oacute;n de nuestros resultados.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Al realiz&aacute;rseles a estos pacientes ultrasonido cronometrado como  medio b&aacute;sico diagn&oacute;stico para decidir realizar otros medios  m&aacute;s complejos, se pudieron detectar alteraciones de la ves&iacute;cula  biliar, en cuanto a su tono y vaciamiento, que posteriormente se comprobaron  y ampliaron con la colecistograf&iacute;a oral cronometrada y se estableci&oacute;  su volumen por el m&eacute;todo descrito por <I>Siffert</I>.<SUP>5</SUP>        <P>En nuestros pacientes el volumen de la ves&iacute;cula biliar estuvo  disminuido, es decir por debajo de 27 mL en 2 de ellos a quienes conjuntamente  por este dato y por la forma elongada de la ves&iacute;cula en ayunas,  con su regi&oacute;n infundibular bien delineada como han planteado algunos  autores<SUP>9,11</SUP> se les diagnostic&oacute; ves&iacute;cula biliar  hipert&oacute;nica, las que tambi&eacute;n tuvieron vaciamiento disminuido  al igual que en el resto de los pacientes; y uno de ellos tuvo otro trastorno  del tono de las paredes de la ves&iacute;cula biliar, en esta ocasi&oacute;n  en lugar de un aumento, una disminuci&oacute;n de dicho tono, es decir  una hipoton&iacute;a. En los otros 2 restantes se diagnostic&oacute; una  ves&iacute;cula normot&oacute;nica-hipocin&eacute;tica y una hiperton&iacute;a  del esf&iacute;nter de Oddi, que condicionaba una ves&iacute;cula hipocin&eacute;tica,  es decir una disinergia respectivamente. En estos 2 &uacute;ltimos pacientes  fue necesario realizarles un drenaje biliar cronometrado con el prop&oacute;sito  de definir diagn&oacute;stico, pues en la colecistograf&iacute;a oral cronometrada  sus ves&iacute;culas ten&iacute;an un tono normal y un vaciamiento disminuido,  y se verific&oacute; en 1 paciente una disminuci&oacute;n en el flujo de  bilis B; o sea, menos de 40 mL y un tiempo de flujo de bilis B de m&aacute;s  de 30 min, y se demostr&oacute; la disminuci&oacute;n en el vaciamiento  sin otras alteraciones, por lo que se le diagnostic&oacute; a este paciente  una ves&iacute;cula hipot&oacute;nica-hipocin&eacute;tica. El otro ni&ntilde;o  en su drenaje biliar, mostr&oacute; un tiempo de latencia del esf&iacute;nter  de Oddi de m&aacute;s de 12 min (normal de 2 a 12 min) con una disminuci&oacute;n  en el flujo de bilis B y un tiempo de flujo de bilis B mayor de 30 min,  lo que expresa una disminuci&oacute;n en el vaciamiento por espasmo de  dicho esf&iacute;nter (hiperton&iacute;a), lo que expresa la disinergia  referida anteriormente (figura 1).      <CENTER>     <A HREF="/img/revistas/ped/v69n1/f0107197.gif"><IMG SRC="/img/revistas/ped/v69n1/f0107197.gif" ALT="Figura 1" VSPACE=5 BORDER=1 HEIGHT=170 WIDTH=141></A>    </CENTER>        
<CENTER>Fuente: Historia cl&iacute;nica.</CENTER>        <CENTER>FIGURA 1. Trastornos motores del sistema biliar.</CENTER>          <P>Como se puede observar en la figura 2 donde relacionamos las diferentes  edades con el sexo, ninguno de nuestros casos tuvo menos de 5 a&ntilde;os  de edad y 3 de ellos estaban en el grupo de mayores de 10 a&ntilde;os y  los 2 restantes en el grupo de 5 a 10 a&ntilde;os. El sexo femenino fue  el de mayor predominio (4 pacientes) y s&oacute;lo 1 en el masculino, que  se present&oacute; en el grupo de m&aacute;s de 10 a&ntilde;os; los restantes  pacientes femeninos se distribuyeron por igual en los otros 2 grupos de  edades.      <CENTER>     <A HREF="/img/revistas/ped/v69n1/f0207197.gif"><IMG SRC="/img/revistas/ped/v69n1/f0207197.gif" ALT="Figura 2" VSPACE=5 BORDER=1 HEIGHT=117 WIDTH=165></A>    </CENTER>        
<CENTER>Fuente: Historia cl&iacute;nica.</CENTER>        <CENTER>FIGURA 2. Grupo de edades/sexo.</CENTER>          <P>Los s&iacute;ntomas fundamentales en estos ni&ntilde;os, que estuvieron  presentes en todos ellos y fueron el motivo de inicio de este estudio refieren  al dolor abdominal recurrente, que present&oacute; variaciones entre ellos  en relaci&oacute;n con la localizaci&oacute;n del dolor, dependi&oacute;  del tipo de trastorno motor que tuvo el paciente; as&iacute; vemos que  en los 2 pacientes con ves&iacute;cula hipert&oacute;nica el dolor estuvo  localizado en el epigastrio e hipocondrio derecho; en el que sufr&iacute;a  de hiperton&iacute;a del Oddi el dolor adem&aacute;s de localizarse en  epigastrio tambi&eacute;n se refer&iacute;a en regi&oacute;n periumbilical,  y en los otros 2 trastornos restantes uno de ellos con ves&iacute;cula  normot&oacute;nica y el otro con ves&iacute;cula hipot&oacute;nica y ambos  con mal vaciamiento de &eacute;sta, refer&iacute;an su dolor s&oacute;lo  localizado en el epigastrio (figura 3). Todos los pacientes adem&aacute;s  del dolor mostraban alg&uacute;n trastorno disp&eacute;ptico.      ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>     <A HREF="/img/revistas/ped/v69n1/f0307197.gif"><IMG SRC="/img/revistas/ped/v69n1/f0307197.gif" ALT="Figura 3" VSPACE=5 BORDER=1 HEIGHT=126 WIDTH=149></A>    </CENTER>        
<CENTER>Fuente: Historia cl&iacute;nica.</CENTER>        <CENTER>FIGURA 3. Trastornos motores y localizaci&oacute;n del dolor.</CENTER>          <P>Al inicio de su diagn&oacute;stico a todos los casos se les comenz&oacute;  tratamiento no quir&uacute;rgico, la respuesta a este tratamiento fue muy  satisfactoria a excepci&oacute;n de los que mostraban hiperton&iacute;a  de la ves&iacute;cula biliar; y a quienes 6 meses despu&eacute;s del tratamiento  m&eacute;dico y sin mejor&iacute;a evidente de los s&iacute;ntomas se les  repiti&oacute; los estudios antes referidos, en los cuales se demostr&oacute;  resultados semejantes y en algunos aspectos empeoramiento; por lo que se  decidi&oacute; la intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica, y se realiz&oacute;  colecistectom&iacute;a en ambos pacientes (figura 4). El resultado anatomopatol&oacute;gico  de las piezas arroj&oacute; signos de colecistitis cr&oacute;nica. Los  s&iacute;ntomas referidos desaparecieron en dichos pacientes, para mantenerse  estos asintom&aacute;ticos despu&eacute;s de 2 y 3 a&ntilde;os respectivamente  de su operaci&oacute;n, as&iacute; como en aqu&eacute;llos que recibieron  tratamiento no quir&uacute;rgico.      <CENTER>     <A HREF="/img/revistas/ped/v69n1/f0407197.gif"><IMG SRC="/img/revistas/ped/v69n1/f0407197.gif" ALT="Figura 4" VSPACE=5 BORDER=1 HEIGHT=91 WIDTH=199></A>    </CENTER>        
<CENTER>Fuente: Historia cl&iacute;nica.</CENTER>        <CENTER>FIGURA 4. Tratamiento vs. trastorno motor.</CENTER>    <H4>  DISCUSI&Oacute;N</H4>  En los diferentes trastornos motores del sistema biliar hallados en los  pacientes predominaron las alteraciones del tono de las paredes de la ves&iacute;cula  biliar (3 pacientes), 2 con hiperton&iacute;a y 1 con hipoton&iacute;a,  todos ellos con hipocinesia. <I>Siffert</I><SUP>3,9,11</SUP> en diferentes  estudios realizados de estos trastornos, ha reportado el 39 % para las  diston&iacute;as, con un predominio de las hiperton&iacute;as con el 31  y 18 % para las hipoton&iacute;as, resultados que se asemejan al comportamiento  de nuestros pacientes.        <P>La hiperton&iacute;a del esf&iacute;nter de Oddi que produce un trastorno  en el vaciamiento de la ves&iacute;cula biliar durante una duodenitis,  ha sido reportada por <I>Bengolea, Boyden </I>y <I>Velazco</I>,<SUP>7,8,12</SUP>  la cual tambi&eacute;n fue hallada en uno de nuestros pacientes, y donde  se bas&oacute; su diagn&oacute;stico en la colecistograf&iacute;a oral  cronometrada y en el drenaje biliar cronometrado, as&iacute; como en diferentes  estudios que nos confirmaron la presencia de una duodenitis. El paciente  restante con una ves&iacute;cula normot&oacute;nica e hipocin&eacute;tica,  no tuvo dificultad para que se le realizara el diagn&oacute;stico.        <P>Al igual que otros autores que han estudiado afecciones de la ves&iacute;cula  biliar<SUP>10,13</SUP> en ni&ntilde;os,<SUP>1,4,14</SUP> se detect&oacute;  en nuestros pacientes un predominio casi absoluto del sexo femenino; con  una relaci&oacute;n 4/1 en este estudio.        <P>Todos estos ni&ntilde;os, menos 1 son de 10 o m&aacute;s a&ntilde;os;  lo cual hace que sus manifestaciones cl&iacute;nicas sean m&aacute;s evidentes  y se ajusten m&aacute;s a la sintomatolog&iacute;a publicada en adultos,  la cual nos permite, conjuntamente con la cronicidad de los s&iacute;ntomas  de estos pacientes, sugerir que si tuvi&eacute;ramos con m&aacute;s frecuencia  en mente estos trastornos, ante la presencia de ni&ntilde;os con dolor  abdominal recurrente sin una causa espec&iacute;fica, pudi&eacute;ramos  diagnosticarlos y tratarlos con una mayor frecuencia, y evitar as&iacute;  el sufrimiento de ellos que en ocasiones se prolonga por a&ntilde;os; como  hemos publicado anteriormente.<SUP>4</SUP> En todos nuestros pacientes  el dolor abdominal recurrente fue el s&iacute;ntoma fundamental que motiv&oacute;  la consulta, el cual, se hall&oacute; localizado en el epigastrio en todos;  al concordar con <I>Siffert</I>,<SUP>5,9</SUP> <I>Llanio<SUP>10</SUP> y  Gloff<SUP>13</SUP> </I>en ser una de las localizaciones del dolor m&aacute;s  frecuente en afecciones del sistema biliar. A esta localizaci&oacute;n  del dolor en nuestros ni&ntilde;os se les sumaron otras &aacute;reas del  abdomen dolorosas, as&iacute; como variaciones en su intensidad en dependencia  del tipo de trastorno en cuesti&oacute;n; as&iacute; vemos que los pacientes  con ves&iacute;cula hipert&oacute;nica e hipocin&eacute;tica refer&iacute;an  su dolor adem&aacute;s de en el epigastrio, en el hipocondrio derecho y  de mayor intensidad que el resto, lo cual tambi&eacute;n ha sido reportado  por otros autores.<SUP>9-11</SUP> En el ni&ntilde;o con hiperton&iacute;a  de Oddi y ves&iacute;cula hipocin&eacute;tica por una duodenitis, el dolor  era referido conjuntamente en el epigastrio y la regi&oacute;n periumbilical,  la cual es una zona com&uacute;n de dolor en los pacientes con duodenitis;<SUP>7,8,12</SUP>  en los otros 2 ni&ntilde;os con hipoton&iacute;a y normoton&iacute;a de  la ves&iacute;cula biliar con disminuci&oacute;n de su vaciamiento, el  dolor solamente estuvo localizado en el epigastrio y de menor intensidad,  al igual que los estudios realizados en adultos con estos trastornos;<SUP>3,5,10</SUP>  todos nuestros pa-cientes padec&iacute;an de diversos grados de trastornos  disp&eacute;pticos.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Todos los pacientes, como ya referimos, se les someti&oacute; a tratamiento  m&eacute;dico como lo promulgan <I>Siffert</I><SUP>5,9</SUP> y <I>Llanio</I>,  es decir un control de la dieta que consisti&oacute; en: disminuci&oacute;n  de las grasas, y no suspenderla totalmente para no suprimir el est&iacute;mulo  al drenaje de bilis de la ves&iacute;cula, y s&iacute; se les suspendi&oacute;  la ingesti&oacute;n de alimentos cocidos fr&iacute;os.        <P>Desde el punto de vista medicamentoso se us&oacute; el meprobamato en  dosis de 20 mg/kg/d&iacute;a por su acci&oacute;n sedante y en el caso  de las hiperton&iacute;as se agreg&oacute; como espasmol&iacute;ticos la  papaverina, en dosis de 6 mg/kg/d&iacute;a, y se produjo una desaparici&oacute;n  de los s&iacute;ntomas en los pacientes que no mostraban hiperton&iacute;as;  a estos &uacute;ltimos 2 pacientes fue necesario realizarles una colecistectom&iacute;a  debido a que no mejoraron con el tratamiento m&eacute;dico despu&eacute;s  de 6 meses y por mantener y en 1 paciente empeorar, las alteraciones ultrasonogr&aacute;ficas  y colecistogr&aacute;ficas al repet&iacute;rseles los estudios, al final  de los 6 meses de tratamiento no quir&uacute;rgico; lo cual tambi&eacute;n  ha sido reconocido en el paciente adulto que presentaba estos trastornos.  La persistencia y el empeoramiento de los s&iacute;ntomas se atribuy&oacute;  a la existencia en estos pacientes de una colecistitis cr&oacute;nica;<SUP>3,5,9,10</SUP>  lo cual se pudo comprobar en nuestros 2 ni&ntilde;os seg&uacute;n revel&oacute;  el estudio anatomopatol&oacute;gico de las piezas quir&uacute;rgicas, que  nos alert&oacute; sobre el peligro posible de que estos pacientes pudieran  sufrir en un momento dado una colecistitis aguda, con todo el riesgo que  todo esto conlleva; por lo que consideramos indicada la intervenci&oacute;n  quir&uacute;rgica en estos casos. Es de se&ntilde;alar que al paciente  con hiperton&iacute;a de Oddi (espasmo), adem&aacute;s del tratamiento  m&eacute;dico ya citado, le fue tratada una duodenitis, la cual mostraba  sus s&iacute;ntomas.        <P>El tratamiento no quir&uacute;rgico, se les fue retirando paulatinamente  a todos los pacientes as&iacute; tratados, y se manten&iacute;an asintom&aacute;ticos,  con ligero control diet&eacute;tico despu&eacute;s de 2 y 3 a&ntilde;os  de evoluci&oacute;n. Ante estos resultados hallados en nuestros pacientes,  nos vemos obligados a sugerir la necesidad de considerar estos trastornos  motores del sistema biliar como causa de dolor abdominal recurrente en  el ni&ntilde;o, y recomendar la colecistectom&iacute;a para los pacientes  con hiperton&iacute;as de la ves&iacute;cula biliar que no mejoren con  el tratamiento m&eacute;dico y mantengan o empeoren las alteraciones de  los estudios realizados despu&eacute;s de 6 meses de tratamiento; en los  restantes trastornos recomendamos s&oacute;lo el tratamiento m&eacute;dico.  <H4>  SUMMARY</H4>  The recurrent abdominal pain is very common in childhood, and on some ocassions  it is not possible to find the cause. To make clear at least in part this  problem, it was decided to study the motor disorders of the biliary tract  in childhood as the possible causes of these clinical pictures. A prospective  study was conducted at the "San Miguel del Padr&oacute;n" Pediatric Teaching  Hospital from 1989 to 1994 with all those children suffering from recurrent  abdominal pain and with no specific cause. Ultrasonography and oral cholecystography  with timed emptying were used and 5 patients were found on whom these diagnoses  could be made. The most frequent was the hypertonic and hypercinetic gallbladder  in 2 patients who underwent cholecystectomy; the rest had a satisfactory  evolution without surgical procedure. According to the results obtained,  it is suggested that these disorders must be taken into account in the  study of patients with recurrent abdominal pain.        <P><I>Subjects headings:</I> BILIARY DISKINESIA/diagnosis; BILIARY DISKINESIA/therapy;  ABDOMINAL PAIN; ULTRASONOGRAPHY; CHOLECYSTOGRAPHY; GALLBLADDER EMPTYING;  GALLBLADDER DISEASES.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>    <OL>      <LI>  Holcomig George N. Gallbladder disease in welch Kenneth. 4. ed. Chicago:  Years Book Medical, 1986;t.2:1060.</LI>        <LI>  Lindberg EF, Grinnan GLB, Smith L. Acalculosis cholecystitis in Viet Nam  casualties. Ann Surg 1970; 171:152.</LI>        <LI>  Siffert G. Colecistitis cr&oacute;nica no calculosa. En: Bockus Henry L.  Gastroenterolog&iacute;a. La Habana: Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n,  1980;865. (Edici&oacute;n Revolucionaria).</LI>        <LI>  Delgado A, Elizechea HA. Enfermedades de la ves&iacute;cula biliar en la  infancia. Rev Cubana Pediatr 1990; 62:22.</LI>        <LI>  Siffert G. Trastornos motores del sistema biliar. En: Bockus Henry L. Gastroenterolog&iacute;a.  La Habana: Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n, 1980:t1;778.</LI>        <LI>  Pomeranz SI, Shaffer Eldon A. Abnormal gallbladder emptying in a subgroup  of patients with gallstones. Gastroenterology 1983;88:762-91.</LI>        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  Bengolea AJ, Velazco Su&aacute;rez G. El sondeo duodenal en las colecistopat&iacute;as  aliti&aacute;sicas. Segundo Congreso Europeo de Asociaci&oacute;n Nacional  de Gastroenterolog&iacute;a, 1950;t1:222.</LI>        <LI>  Boyden EA, Bergh GS, Layne JA. An analysis of the reaction of the human  gallbladder and sphinter of Oddi to magnesium sulphate. Surgery 1943;13:723.</LI>        <!-- ref --><LI>  Siffert G. Ves&iacute;cula biliar hipert&oacute;nica. J Bras Med 1971;21:15.</LI>    <LI>  Llanio NR. Enfermedades de la ves&iacute;cula y las v&iacute;as biliares.  En: Manual de diagn&oacute;stico y tratamiento. La Habana: Pueblo y Educaci&oacute;n,  1989:185.</LI>        <LI>  Siffert G. Diagn&oacute;stico de colecistopat&iacute;as hipert&oacute;nicas.  Rev Bras Medical 1971;28:56.</LI>        <LI>  Velazco Su&aacute;rez C. Sobre nuevas adquisiciones del sondeo duodenal.  Prensa Med Argent 1955;13:42.</LI>        <LI>  Glodd Muishall J. Sistema biliar. En: Sabiston. Tratado de patolog&iacute;a  quir&uacute;rgica. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico T&eacute;cnica,  1983;t.1:1211.</LI>        <LI>  Delgado A, Cordero JA, Ca&ntilde;izares G&oacute;mez I. Litiasis vesicular  en el ni&ntilde;o. Nuestra experiencia. Rev Cubana Pediatr 1987;(2):59.</LI>      </OL>  Recibido: 13 de diciembre de 1994. Aprobado: 18 de enero de 1996.        <P>Dr. <I>Arturo Delgado Delgado.</I> Santa Catalina 559 entre May&iacute;a  Rodr&iacute;guez y Goicur&iacute;a. V&iacute;bora. Municipio 10 de Octubre,  Habana 5, Ciudad de La Habana, Cuba.  <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>  <A NAME="autores"></A>Especialista de I Grado en Cirug&iacute;a Pedi&aacute;trica.  Asistente.</LI>        <LI>  Especialista de I Grado en Cirug&iacute;a Pedi&aacute;trica.</LI>        <LI>  Especialista de I Grado en Imagenolog&iacute;a.</LI>      </OL>           ]]></body><back>
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