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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Pediatría]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Efectos nocivos de la fiebre en el niño y medidas terapéuticas]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Superior de Medicina Milital Dr. Luis Díaz soto  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Several interesting considerations for the use of the antipyretic treatment, and of the pharmacological and physical methods in antipyresis, are analyzed with the aim of giving information to pediatricians, residents, and physicians specialized in Integral General Medicine about the main current trends in the management and therapeutic behaviour in the febrile child. In the pharmacological method the three main groups of antipyretic medicines are present: salicylates, aminophenols, and propionic acid derivatives. Doses, contraindications, and side effects of such are exposed. Adverse effects of the fever in the child, damage to the central nervous system, affectation of other organs and systems, and general indisposition, are pointed out.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H3>  Temas de actualizaci&oacute;n</H3>  Instituto Superior de Medicina Militar "Dr. Luis D&iacute;az Soto"  <H2>  Efectos nocivos de la fiebre en el ni&ntilde;o y medidas terap&eacute;uticas</H2>  <I><A HREF="#AUTORES">Dra. Lourdes B. Alp&iacute;zar Caballero<SUP>1</SUP>  y Dra. Esther E. Medina Herrera<SUP>2</SUP></A></I>  <H4>  RESUMEN</H4>  Con el prop&oacute;sito de ofrecer a los pediatras, residentes y especialistas  de Medicina General Integral una informaci&oacute;n sobre las principales  tendencias actuales en el manejo y conducta terap&eacute;utica en el ni&ntilde;o  febril, se analizan algunas consideraciones de inter&eacute;s para la aplicaci&oacute;n  del tratamiento antipir&eacute;tico y los m&eacute;todos farmacol&oacute;gicos  y f&iacute;sicos en la antipiresis. En el m&eacute;todo farmacol&oacute;gico  se presentan los 3 principales grupos de medicamentos antipir&eacute;ticos:  salicilatos, aminofenoles y derivados del &aacute;cido propi&oacute;nico.  De ellos se exponen las dosis, contraindicaciones y efectos adversos. Se  se&ntilde;alan entre los efectos nocivos de la fiebre en el ni&ntilde;o,  el da&ntilde;o al sistema nervioso central, la afectaci&oacute;n de otros  &oacute;rganos y sistemas y el malestar general.        <P><I>Descriptores DeCS</I>: FIEBRE/complicaciones; ANALGESICOS NO NARCOTICOS/uso  terap&eacute;utico; FIEBRE/terapia.        <P>La fiebre es la manifestaci&oacute;n m&aacute;s com&uacute;n e irrefutable  de enfermedad y como tal, es reconocida por m&eacute;dicos y pacientes.  La antipiresis es una de las pr&aacute;cticas terap&eacute;uticas m&aacute;s  antiguas; sin embargo, las opiniones han cambiado actualmente con respecto  a la posible conveniencia de su aplicaci&oacute;n.        <P>La respuesta febril ha tenido una larga historia filogen&eacute;tica  preservada por m&aacute;s de 400 millones de a&ntilde;os y fue considerada  como un avance evolutivo de la especie.<SUP>1</SUP> Datos filogen&eacute;ticos  sugieren que emergi&oacute; en los ancestros comunes de los an&eacute;lidos  y artr&oacute;podos y qued&oacute; establecida como una respuesta casi  universal de los animales superiores, ocurrida hace millones de a&ntilde;os  antes de que el ser humano existiera.<SUP>2</SUP> Se ha considerado como  un ejemplo de adaptaci&oacute;n morfofuncional en las etapas iniciales  de los vertebrados en su desarrollo hacia las condiciones de vida terrestre.<SUP>2</SUP>        <P>La fiebre constituy&oacute; seg&uacute;n los estudiosos de la historia  la "mayor uni&oacute;n entre Hip&oacute;crates y Galeno", por sus fuertes  defensas en cuanto al papel beneficioso de la fiebre y su uso como terapia.<SUP>3,4</SUP>  De igual forma trataron la endocarditis gonoc&oacute;cica, frecuentemente  fatal, con sistemas que provocaban hipertermia.<SUP>5</SUP>        <P>La inducci&oacute;n de fiebre ha sido utilizada terap&eacute;uticamente  desde el siglo XV, cuando provocaban malaria en pacientes sifil&iacute;ticos  terciarios.<SUP>6,7</SUP> Actualmente existen tratamientos modernos de  inducci&oacute;n de fiebre en enfermedades malignas y otras, que a&uacute;n  est&aacute;n siendo evaluadas. Se ha asociado mayor mortalidad en hermanos  que no presentaron fiebre durante sepsis polimicrobiana o meningitis neumoc&oacute;cica.<SUP>8</SUP>        <P>Diferentes estudios han reflejado que entre pediatras y m&eacute;dicos  residentes no existe unidad conceptual acerca de la fiebre, y la conducta  que se deber&aacute; seguir ante un ni&ntilde;o f&eacute;bril.<SUP>9,10</SUP>        <P>Lo mismo sucede con los conocimientos y pr&aacute;cticas de la poblaci&oacute;n  en general.<SUP>11</SUP> Por tales razones, es nuestro prop&oacute;sito  exponer algunas consideraciones terap&eacute;uticas para el manejo del  ni&ntilde;o febril.  <H4>  EFECTOS NOCIVOS DE LA FIEBRE</H4>  Acerca de los efectos beneficiosos y perjudiciales de la fiebre han existido  opiniones discordantes en el tiempo. Son precisamente los efectos que en  el ni&ntilde;o causan malestar o amenazan con complicar el cuadro cl&iacute;nico,  los que orientan al m&eacute;dico a aplicar medidas terape&uacute;ticas  de inmediato. Entre estos efectos se citan:  <H4>  DA&Ntilde;O DEL SISTEMA NERVIOSO CENTRAL (SNC)</H4>  El da&ntilde;o neurol&oacute;gico producido por fiebre en un n&uacute;mero  escaso de ni&ntilde;os y no est&aacute; relacionado con la magnitud ni  duraci&oacute;n de la fiebre. En algunos pacientes se ha encontrado foco  centrotemporal sugestivo de da&ntilde;o previo.<SUP>12-14</SUP> La fiebre  mayor de 42 <SUP>O</SUP>C puede producir da&ntilde;o neurol&oacute;gico,  pero ello es muy raro. No existen pruebas de que la fiebre inferior a 42  <SUP>O</SUP>C cause da&ntilde;o neurol&oacute;gico, incluso en lactantes  peque&ntilde;os.<SUP>6</SUP>        <P>La fiebre puede inducir convulsiones en epil&eacute;pticos y activar  algunas enfermedades desmielinizantes.<SUP>1</SUP> La opini&oacute;n m&eacute;dica  est&aacute; dividida en cuanto a si el tratamiento antipir&eacute;tico  puede evitar las convulsiones febriles.<SUP>15</SUP>  <H4>  AFECTACI&Oacute;N DE OTROS &Oacute;RGANOS Y SISTEMAS</H4>  La fiebre alta puede ser nociva en ni&ntilde;os que est&aacute;n sumamente  debilitados o que tienen una enfermedad pulmonar o cardiovascular grave.  Estos pueden verse amenazados por el aumento del consumo de ox&iacute;geno  y del gasto card&iacute;aco. Acerca de ello se informa que la afectaci&oacute;n  de la funci&oacute;n card&iacute;aca durante la enfermedad febril puede  estar comprometida no por la fiebre "per se", sino por efecto de una infecci&oacute;n.<SUP>16</SUP>  Por otra parte, se sabe que como mecanismo compensador la difusi&oacute;n  del ox&iacute;geno de la sangre a los tejidos es m&aacute;s eficiente con  la presencia de temperaturas elevadas.<SUP>17</SUP> Existen algunas condiciones  patol&oacute;gicas en que el aumento de la temperatura corporal, independientemente  del agente causal representa un riesgo para el ni&ntilde;o, en especial  con cardiopat&iacute;a cong&eacute;nita descompensada o con anemia cr&oacute;nica,  as&iacute; como puede agravar la inestabilidad metab&oacute;lica en ni&ntilde;os  con diabetes ins&iacute;pida o con errores cong&eacute;nitos del metabolismo.<SUP>18</SUP>  <H4>  MALESTAR GENERAL</H4>  Proporcionar bienestar es la raz&oacute;n m&aacute;s extendida para el  uso de antipir&eacute;ticos bajo el concepto de "tratamiento sintom&aacute;tico".  En realidad una temperatura elevada puede ser bien tolerada por los ni&ntilde;os,  m&aacute;s a&uacute;n cuando est&aacute; acorde con el punto prefijado  hipotal&aacute;mico.<SUP>19</SUP>        <P>Las enfermedades febriles a menudo vienen acompa&ntilde;adas de otros  s&iacute;ntomas, que incluyen cefalea, anorexia, malestar general, fatiga  y dolores musculares. Estos s&iacute;ntomas parecen estar mediados m&aacute;s  por la interleucina 1 (IL<SUB>1</SUB>) y otros pir&oacute;genos end&oacute;genos  que por la respuesta febril "per se".<SUP>4,6,20</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>S&oacute;lo en condiciones patol&oacute;gicas raras como la disautonom&iacute;a  familiar, el aumento de la temperatura corporal puede poner en peligro  la vida del paciente. En fin, la fiebre resulta da&ntilde;ina para todas  aquellas situaciones en las cuales el evento desencadenante determina el  inicio de una reacci&oacute;n inflamatoria incontrolada.<SUP>18</SUP>  <H4>  CONSIDERACIONES PARA LA APLICACI&Oacute;N DEL TRATAMIENTO ANTIPIR&Eacute;TICO</H4>  Es bueno recordar que en el ni&ntilde;o normal un estado febril no es da&ntilde;ino  al organismo porque generalmente es bien tolerado y no tiene consecuencias  a largo plazo. La terapia antipir&eacute;tica puede enmascarar los s&iacute;ntomas  t&iacute;picos del desarrollo de la enfermedad, retardar el diagn&oacute;stico  y por tanto, la terapia causal.<SUP>18</SUP>        <P>Los estudios en seres humanos no han demostrado de manera convincente  la existencia de riesgos cl&iacute;nicamente importantes por el uso de  la terapia antipir&eacute;tica en infeciones v&iacute;ricas y bacterianas;<SUP>6</SUP>  pero no podemos olvidar que la farmacopea antipir&eacute;tica no est&aacute;  exenta de riesgos, de efectos colaterales y de sobredosis. Es el caso particular  de los salicilatos administrados durante infecciones v&iacute;ricas, principalmente  influenza y varicela, enfermedades en las cuales se ha observado correlaci&oacute;n  con el s&iacute;ndrome de Reye, el que ha aumentado significativamente,  al igual que el salicismo.<SUP>6,18</SUP>        <P>La decisi&oacute;n de tratar la fiebre en un ni&ntilde;o debe basarse  en el equilibrio entre los probables beneficios, como son el bienestar  y el comportamiento, y los riesgos. Entre estos &uacute;ltimos se citan  los efectos secundarios del medicamento, sobre todo en los mayores de 2  meses de vida.<SUP>6,18,21</SUP> Por tanto, la supresi&oacute;n de la fiebre  no debe ser una pr&aacute;ctica de rutina.        <P>Se abordar&aacute;n seguidamente de manera resumida las principales  indicaciones para el tratamiento antipir&eacute;tico.  <OL>      <LI>  En lactantes menores de 2 meses. La presencia de fiebre en este grupo es  poco frecuente y la fiebre alta es rara. Su aparici&oacute;n generalmente  significa un peligro, pues representa, casi siempre, el signo de una enfermedad  muy grave. Por tanto, no se recomienda de manera general el tratamiento  antipir&eacute;tico en estos ni&ntilde;os, sino remitirlos urgentemente  al hospital para ser evaluados y estudiados con la finalidad de encontrar  y tratar la causa de la fiebre.<SUP>6,22</SUP></LI>        <LI>  En los ni&ntilde;os de 2 meses a 5 a&ntilde;os. El beneficio m&aacute;s  importante del tratamiento antipir&eacute;tico en este grupo parece ser  la mejor&iacute;a en el bienestar y el comportamiento. Pueden mejorar adem&aacute;s,  las mialgias, y con algunos antipir&eacute;ticos de &uacute;ltima generaci&oacute;n,  la anorexia, la cual parece estar mediada por la IL, y otros pir&oacute;genos  end&oacute;genos.</LI>      </OL>  Es recomendable tratar la fiebre en los ni&ntilde;os cuando la temperatura  rectal excede de 39 <SUP>O</SUP>C si hasta ese momento ha sido bien tolerada.  A partir de esa cifra siempre se recomienda aplicar medidas antipir&eacute;ticas.<SUP>6,18</SUP>        <P>Despu&eacute;s de 48 horas, si el cuadro febril se mantiene sin conocer  su causa es recomendable llevar al ni&ntilde;o al m&eacute;dico para examinarlo  y tratar la causa que la origina.        <P>La fiebre en ni&ntilde;os con enfermedad pulmonar, cardiovascular grave  o procesos inflamatorios incontrolables como son las enfermedades autoinmunes,  debe ser siempre tratada.  <H4>  M&Eacute;TODOS DE ANTIPIRESIS</H4>  Se pueden aplicar diversos procedimientos f&iacute;sicos y farmacol&oacute;gicos  de acci&oacute;n antipir&eacute;tica.  <H4>  M&Eacute;TODOS FARMACOL&Oacute;GICOS</H4>  Se basan en la utilizaci&oacute;n de medicamentos con acci&oacute;n antipir&eacute;tica  central. Todos suprimen la respuesta febril a partir de la inhibici&oacute;n  de la s&iacute;ntesis de prostaglandinas, e interferir su acci&oacute;n  sobre el hipot&aacute;lamo; aunque algunos de ellos, los m&aacute;s modernos,  tienen otros efectos a&ntilde;adidos, es decir pueden ser adem&aacute;s  analg&eacute;sicos y antiinflamatorios.<SUP>6,23</SUP>        <P>Los f&aacute;rmacos de acci&oacute;n antipir&eacute;tica actualmente  disponibles en el comercio son m&uacute;ltiples. A causa de la elevada  frecuencia de presentaci&oacute;n de sus efectos colaterales, su uso debe  ser controlado en la edad pedi&aacute;trica.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Una sencilla clasificaci&oacute;n agrupa los medicamentos antipir&eacute;ticos  de la siguiente forma:        <P><I>Salicilatos</I>. Se comenzaron a usar en el siglo xix al igual que  el paracetamol., El de uso m&aacute;s amplio es el &aacute;cido acetil  salic&iacute;lico,<SUP>18-24</SUP> que posee propiedades analg&eacute;sicas,  antiinflamatorias, antipir&eacute;ticas y es antiagregante plaquetario.  Las dosis terap&eacute;uticas est&aacute;n entre los 10-15 mg/kg cada 4  h. Los niveles terap&eacute;uticos de salicilemia est&aacute;n entre los  15-20 g/mL.        <P>Entre los efectos colaterales que pueden ocasionar los salicilatos se  citan: gastritis, sangramiento gastroduodenal, anemia siderop&eacute;nica  cuando se usa durante largos per&iacute;odos, prolongaci&oacute;n del tiempo  de sangramiento y reducci&oacute;n de la excresi&oacute;n renal de sodio.  Se informa tambi&eacute;n, toxicidad renal y hep&aacute;tica con dosis  elevada, reacci&oacute;n al&eacute;rgica y asma bronquial. Los niveles  de toxicidad se se&ntilde;alan entre los 30-35 mg/dL y se pueden presentar  v&oacute;mitos, diarreas, alteraciones hidroelectrol&iacute;ticas y acidosis  metab&oacute;lica.        <P>Los salicilatos se deben utilizar con dosis bajas por alcanzar altos  niveles hemol&iacute;ticos en pacientes afectados de insuficiencia renal,  hipoalbuminemia y acidosis respiratoria y metab&oacute;lica.        <P>Dada la relaci&oacute;n entre el uso de salicilatos y el s&iacute;ndrome  de Rey&eacute;<SUP>25</SUP> se recomienda en enfermedades virales como  la influenza, herpes zoster o ante un cuadro febril de origen desconocido,  no administrar &aacute;cido acetil salic&iacute;lico, pues estas infecciones  en la infancia son frecuentes.        <P>Los salicilatos interfieren en la absorci&oacute;n y metabolismo del  paracetamol, por lo que no se deben administrar en asociaci&oacute;n con  este &uacute;ltimo, por el incremento de riesgo de efectos colaterales.<SUP>18</SUP>        <P><I>Aminofenoles</I>. El acetaminof&eacute;n (paracetamol, tachipirina,  efferelg&aacute;n) posee acci&oacute;n antipir&eacute;tica y antiinflamatoria.<SUP>6,18,24</SUP>  Tiene menos efectos colaterales con dosis terap&eacute;uticas o en caso  de errores ocasionados por sobredosis. La dosis terape&uacute;tica es de  10-15 mg/kg cada 4 a 6 h. Su efecto dura alrededor de 9 h.        <P>La forma de presentaci&oacute;n de los aminofenoles puede ser en suspensi&oacute;n,  comprimido o supositorios. Posee una mejor biodisponibilidad por v&iacute;a  oral que por v&iacute;a rectal. Su metabolismo se realiza por el glutati&oacute;n  hep&aacute;tico y su eliminaci&oacute;n es renal. En casos de sobredosis  se produce una necrosis centrolobulillar. La toxicidad hep&aacute;tica  del paracetamol aumeta con la administraci&oacute;n del fenobarbital y  la dento&iacute;na. No se recomienda administrarlo de rutina, pues eleva  el peligro de sobredosis e intoxicaci&oacute;n peligrosas.<SUP>26</SUP>  Tiene una toxicidad dual. No se debe utilizar en pacientes con trastornos  de la funci&oacute;n hep&aacute;tica o con enfermedad inflamatoria cr&oacute;nica.        <P>El acetaminof&eacute;n es el antipir&eacute;tico recomendado en la infecciones  respiratorias agudas (IRA) por la Organizaci&oacute;n Panamericana de la  Salud (OPS/OMS). Generalmente, la temperatura corporal desciende en 60-90  min despu&eacute;s de administrarlo. Produce un descenso de la temperatura  alta, aunque el enfermo puede no quedar totalmente afebril. Es m&aacute;s  eficaz en los ni&ntilde;os peque&ntilde;os.<SUP>27</SUP>        <P><I>Derivados del &aacute;cido propi&oacute;nico</I>. Los medicamentos  "no esteroideos" con propiedades antiinflamatorias y antipir&eacute;ticas  de este grupo incluyen el ibuprof&eacute;n (Bruffen, Moment), el naprox&eacute;n  (Naprosyn) y el Ketorolac (Dolac), entre otros. Poseen mayores efectos  colaterales con respecto al paracetamol, pero producen menos irritaci&oacute;n  g&aacute;strica que los salicilatos. Entre los efectos adversos se informan:  cefalea, depresi&oacute;n, ambliop&iacute;a t&oacute;xica, trombocitopenia,  toxicidad e insuficiencia renal. Pueden producir da&ntilde;o hep&aacute;tico  con elevaci&oacute;n de enzimas. Ocasionan menos epigastralgia, na&uacute;seas  y dispepsia.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>No se recomienda el Ketorolac en menores de 16 a&ntilde;os.<SUP>24</SUP>        <P>Es reconocido por muchos autores que el ibuprof&eacute;n resulta una  alternativa eficaz, sobre todo en aquellos ni&ntilde;os en quienes no se  obtiene el efecto antipir&eacute;tico deseado utilizando acetaminof&eacute;n.<SUP>28,29  </SUP>Es &uacute;til para tratar la fiebre en pacientes neopl&aacute;sicos,  aunque se plantea que la mejor elecci&oacute;n para estos casos ser&iacute;a  el uso de antagonistas de las citoquinas, actualmente en estudio.<SUP>30</SUP>        <P>Las formas de presentaci&oacute;n de los derivados del &aacute;cido  propi&oacute;nico son:  <UL>      <LI>  Ibuprof&eacute;n: tabletas o grageas. Dosis terape&uacute;tica de 10 mg/kg  cada 6-12 h.</LI>        <LI>  Naprox&eacute;n inyectable, c&aacute;psulas y suspensi&oacute;n oral. Dosis  terap&eacute;utica de 7,5 mg/kg cada 12 h.</LI>        <LI>  Ketorolac: inyectable y tabletas.</LI>      </UL>  El grupo de medicamentos citados se debe usar en la edad pedi&aacute;trica  en los casos en que se desee obtener acci&oacute;n antipir&eacute;tica  y antiinflamatoria con efecto prolongado, cuando est&aacute;n contraindicados  los salicilatos.        <P>El acetaminof&eacute;n resulta el antipir&eacute;tico cuyo uso en la  edad pedi&aacute;trica tiene m&aacute;s defensores, seguido del ibuprof&eacute;n  como alternativa eficaz.<SUP>31-34</SUP>        <P>Al &aacute;cido acetil salic&iacute;lico se refieren hoy d&iacute;a  algunos autores con reserva, por su ya comentada asociaci&oacute;n al sindrome  de Rey&eacute; o a las intoxicaciones por salicilatos.<SUP>6,18,25</SUP>        <P>La dipirona (metamizol) y sus combinaciones no son recomendables actualmente  como antipir&eacute;ticos por reacciones de hipersensibilidad t&oacute;xico-al&eacute;rgicas  del tipo de urticaria y <I>shock</I>, alteraciones del metabolismo neuronal,  leucopenia y agranulocitosis.<SUP>35</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Otro medicamento que se utiliza como antipir&eacute;tico en ni&ntilde;os  mayores de 2 a&ntilde;os es el nimesulide (Eskaflam), un medicamento tambi&eacute;n  "no esteroideo" con propiedades antiinflamatorias.<SUP>34</SUP> Su efecto  antipir&eacute;tico se debe a que reduce la vasodilataci&oacute;n, adem&aacute;s  de inhibir la s&iacute;ntesis de prostaglandinas. Tiene buena tolerancia  y baja incidencia de efectos secundarios g&aacute;stricos. Su contraindicaci&oacute;n  es en pacientes con hipersensibilidad al nimesulide, al &aacute;cido acetil  salic&iacute;lico y a otros f&aacute;rmacos antiinflamatorios "no esteroideos".  La dosis es de 5 mg/kg/d&iacute;a en 2 dosis (cada 12 h). La presentaci&oacute;n  es en suspensi&oacute;n oral (5 cc es igual a 50 mg) y en tabletas de 100  mg. Es tan activo y seguro como el paracetamol en el tratamiento de la  fiebre en el anciano.<SUP>36</SUP> En ni&ntilde;os con infecciones respiratorias  agudas se ha utilizado con &eacute;xito y coadyuva al tratamiento antibi&oacute;tico.<SUP>37</SUP>  Su actividad analg&eacute;sica es similar a la del paracetamol.<SUP>38</SUP>  <H4>  M&Eacute;TODOS F&Iacute;SICOS</H4>  Existen varios criterios sobre el uso de los m&eacute;todos f&iacute;sicos  (ba&ntilde;os) en el caso de aumento de temperatura corporal. Hay consenso  en que los ba&ntilde;os fr&iacute;os deben ser utilizados siempre en casos  de hipertermia como es la existencia de golpe de calor, entre otros.<SUP>18,39</SUP>  Tambi&eacute;n en la literatura cient&iacute;fica se se&ntilde;ala que  los ba&ntilde;os aumentan el malestar de los pacientes febriles,<SUP>6,18</SUP>  con la obtenci&oacute;n de un descenso r&aacute;pido pero de breve duraci&oacute;n,  pues refrescar el medio externo puede llevar a la estimulaci&oacute;n de  los mecanismos fisiopatol&oacute;gicos que tienden a producir y conservar  m&aacute;s el calor (estr&eacute;s metab&oacute;lico).<SUP>23</SUP> La  asociaci&oacute;n de ba&ntilde;os con agua tibia y f&aacute;rmacos antipir&eacute;ticos  es recomendable en pacientes con fiebre elevada (mayor de 40 <SUP>O</SUP>C),  en convulsiones febriles y afecciones neurol&oacute;gicas, en casos de  <I>shock</I> s&eacute;ptico y en todas aquellas alteraciones en que la  infecci&oacute;n sea de consideraci&oacute;n, se asocie alg&uacute;n grado  de deshidrataci&oacute;n o haya intolerancia a los f&aacute;rmacos.<SUP>18,40</SUP>  No se recomienda desvestir al ni&ntilde;o o aplicar alcohol a la piel.<SUP>6</SUP>  Aligerar al ni&ntilde;o de ropas y aumentar la ingesti&oacute;n de l&iacute;quidos,  mantenerlo en un ambiente templado y ventilado son las medidas de sost&eacute;n  recomendadas.<SUP>6</SUP>        <P>Es com&uacute;n considerar la fiebre como un signo que hay que vigilar  rigurosamente, pues puede corresponder con diversas causas. La inmediatez  para acudir al m&eacute;dico depender&aacute; del grado de elevaci&oacute;n  de la temperatura corporal, del tiempo de evoluci&oacute;n del cuadro cl&iacute;nico  y de las manifestaciones que reflejan una enfermedad inflamatoria con considerable  compromiso general. Se deben evitar las medidas f&iacute;sicas y terap&eacute;uticas  excesivas y rigurosas con temperaturas rectales inferiores a 39 <SUP>O</SUP>C  si el estado general del paciente lo permite, porque m&aacute;s que beneficio  producen disconfort<SUP>6,41,42</SUP> y no permiten a la fiebre ejercer  su funci&oacute;n reguladora inmunol&oacute;gica ante la causa desencadenante.  <H4>  AGRADECIMIENTOS</H4>  A los profesores <I>Jos&eacute; Gonz&aacute;lez Vald&eacute;s</I> y <I>Gladys  Abreu Su&aacute;rez</I> por habernos motivado a la realizaci&oacute;n de  este art&iacute;culo.  <H4>  SUMMARY</H4>  Several interesting considerations for the use of the antipyretic treatment,  and of the pharmacological and physical methods in antipyresis, are analyzed  with the aim of giving information to pediatricians, residents, and physicians  specialized in Integral General Medicine about the main current trends  in the management and therapeutic behaviour in the febrile child. In the  pharmacological method the three main groups of antipyretic medicines are  present: salicylates, aminophenols, and propionic acid derivatives. Doses,  contraindications, and side effects of such are exposed. Adverse effects  of the fever in the child, damage to the central nervous system, affectation  of other organs and systems, and general indisposition, are pointed out.        <P><I>Subject headings</I>: FEVER/complications; ANALGESICS; NON-NARCOTIC/therapeutic  use; FEVER/therapy.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>    <OL>      <!-- ref --><LI>  Lifhistz A. Fever: friend of foe?. Arch Med Res 1994;25(3):283-6.</LI>    <LI>  Mackowiak PA. Direct effects of hyperthermia on pathogenic micro-organisms.  Teleologic implications with regard to fever. Rev Infect Dis 1981;3:508-20.</LI>        <LI>  Kluger MJ. Historical aspects of fever and its role in disease. En: Cox  B, Lomax P. Thermorregulatory mechanisms and their therapeutic implications.  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